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Amber Kell - Serie Manada de Luna - 11. Manteniendo A Kylen

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Serie Manada de la luna

Atrayendo a Anthony 1
Acosando a Ben 2
Cortejando a Calvin 3
Descartando a Dare 4
Enamorando a Elliot 5
Familiarizándose con Farro 6
Ganando a Gabe 7
Cazando a Henry 8
Inflamando a Inno 9
Juzgando a Jager 10
Manteniendo a Kylen 11
MANTENIENDO
A 3

KYLEN

MANADA DE LA LUNA 11

AMBER KELL
Capítulo 1
—Papi, ¿Dónde está Papá?

Sammy estaba de pie en la puerta de la habitación de Farro, su oso de


peluche colgaba de un pequeño puño. Un pijama azul le cubría desde el
cuello hasta los dedos de los pies. Farro contuvo las lágrimas cuando
recordó que Kylen insistió en comprarle un par de cada color. Farro sólo se
impuso cuando Kylen señaló los que tenían capucha con orejas de conejo.
Ni siquiera la sonrisa esperanzada de Kylen persuadiría a Farro de que su
hijo medio cambiaformas vistiese como una presa.
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Apartando los recuerdos, Farro caminó y se arrodilló para quedar al nivel
de su hijo. Envolvió con sus manos las más pequeñas de Sammy. Se le hizo
difícil hablar con el bulto formado en su garganta, pero lo atravesó.

—Papá no va a venir a casa. Ya hemos hablado de ello. Papá ha cogido un


trabajo que le ha separado de nosotros. Aún te ama, pero no va a
regresar.

A pesar de la ira por cómo Kylen les abandonó, Farro no dudaba que su
compañero aún amaba a su hijo. Kylen sólo necesitaba una buena patada
en el culo. Durante los pasados cuatro meses Farro había dado muchas
variaciones de la charla de “Papá no va a regresar a casa” a Sammy, y
cada vez, las palabras dejaban un sabor agrio en su boca. Sammy se
negaba a creer que el hombre que le había adorado tan profundamente le
abandonase con sólo una breve carta y no mirase atrás.

Farro no podía culpar a su hijo. Algunos días le resultaba difícil creerlo él


mismo. Desafortunadamente Farro había crecido y tenía que enfrentar la
verdad: Kylen no iba a regresar. Su lobo interior gemía tristemente en su
interior.

—¿Por qué no puede venir a casa? Con la simplicidad de un niño, Sammy


esperaba una fácil explicación.
Un suspiro escapó de Farro antes de que pudiese retenerlo.

—Está a cargo de los fae ahora. Necesitan que les gobierne.

—Nosotros le necesitamos más. Deberías ir a por él.—Sammy inclinó su


cabeza y atrapó a su padre con una mirada de nada de tonterías. En el
mundo de Sammy, no había nada que su padre no pudiese hacer. Farro
odiaba decepcionarle.

—No es tan fácil. —Farro se puso de pie y cruzó los brazos en su pecho.
Necesitaba cada ventaja que pudiese obtener. Al contrario de las otras
veces que explicó la desaparición de Kylen, Sammy no parecía dispuesto a 5
dejar el tema. Farro no cedería. No planeaba en absoluto recuperar al
imbécil que había abandonado a su familia con solo una nota. No le
importaba lo horrible que Anthony afirmó que se sintió Kylen por dejarles.
Kylen les abandonó. Fin de la historia. El lobo interior de Farro podía
lamentar la falta de su otra mitad, pero la parte humana de Farro estaba
hecha de un material más duro y se negaba a ceder ante su bestia.

—¡Pero está perdido! —Sammy lloriqueó, con un sonido agudo y chillón.


Farro se estremeció por el ruido.

—¿Qué te hace pensar que está perdido? —Este era un enfoque que
Sammy no había usado antes, y Farro tenía que admitir que estaba curioso
de a donde se dirigía. Su hijo se había vuelto cada vez más creativo en sus
demandas por el regreso de Kylen.

—Me dijiste que si no estoy donde debo, estoy perdido. Papá debería
estar aquí, por lo que debe estar perdido. Deberías ir a encontrarle—. Los
grandes ojos de Sammy brillaban con lágrimas.

Farro no necesitaba ir y encontrar a Kylen, sabía exactamente donde


estaba su compañero con cada respiro de su ser. La presencia de Kylen
vivía en los confines de su mente como una herida infestada, constante y
dolorosa.
Farro ahora estaba eternamente conectado a un hombre que había
abandonado a su familia, pero que nunca podría dejar enteramente.
Ahora sabía por qué Silver se veía devastado cuando Anthony
desapareció. Farro había escrito una carta para que Dare y Steven
aceptasen la custodia de Sammy si Farro enloquecía bajo la presión de
perder a su compañero del alma. Dare amaba a Sammy como si el medio
cambiaformas lobo fuese suyo y Steven se aseguraría de que Sammy fuese
ridículamente malcriado.

Farro volvió su atención a su hijo de nuevo. Los ojos de Sammy brillaban


con lágrimas y el agarre en su oso volvía sus nudillos blancos. Mordiendo 6
su labio inferior, Farro asintió.

—Iré a hablar con él—accedió. Su lobo aullaba de regocijo por poder ver a
su compañero de nuevo.

Esto podría sanar a Farro o destruirle completamente. Al menos tenía que


intentarlo para poder regresar y decir a Sammy que Farro hizo todo lo que
pudo para recuperar a su otro padre. El sitio de Kylen no estaba con los
fae; su lugar estaba junto a Farro y Sammy. Farro se contuvo de hacer
nada porque pensaba que Kylen prefería ser Rey antes que compañero de
Farro. La nota de Kylen le explicaba la situación pero al menos lo que el
bastardo podía hacer era romper el corazón de Sammy en persona.
Después de que Kylen había dicho tonterías sobre que los niños eran
preciosos para los fae, había abandonado rápidamente a un niño que
alegaba que consideraba suyo.

—Iré a buscarle mañana—Farro prometió, su corazón latiendo con


ansiedad. No sabía lo que ocurriría pero no podía defraudar a Sammy. Al
menos tenía que hacer un esfuerzo.

—Tráele a casa. Nadie cuenta una historia como Papá—La expresión de


Sammy no mostraba ninguna duda de que Farro traería a su Papá de
regreso a casa.
—Lo intentaré—Farro tenía pocas esperanzas de regresar a casa con
Kylen. Esta no era una gran historia romántica donde una mirada de su
compañero haría que Kylen abandonase un reino por el amor a Farro. Si
ese hubiese sido el caso, ya habría regresado.

Farro haría cualquier cosa para hacer feliz a su hijo, sin embargo si ello
involucraba robar al rey fae y comenzar una guerra entre especies,
algunas veces tenían que hacerse sacrificios, sacrificar a otras personas. Él
había reclamado a Kylen justamente y era hora de traer a su compañero
de vuelta.
7
Farro esperó hasta la mañana para acudir ante los líderes de la manada.
Anthony le recibió llevando sólo unos pantalones de dormir y acunando a
su adorable hijo. Farro miró al niño con cautela. Trin le observaba con una
mirada tranquila, inquietante en alguien tan joven.

—¿Qué puedo hacer por ti? —Anthony giró su cabeza. Una zarpa de lobo
gris plata brillaba en la parte superior de su mejilla como un tatuaje
mágico. Zeus había dejado su marca en Anthony; no sólo el dios era el
abuelo de Anthony, sino que también consideraba al compañero alfa uno
de sus pocos descendientes preferidos. Farro aún tenía destellos de culpa
por lo que Anthony tuvo que sufrir por el despecho de Farro.

—¿Puedo entrar? —Farro no quería hacer su pregunta fuera en el pasillo.

—Desde luego—Anthony dio un paso atrás. —Lo siento, este pequeño


decidió que lo primero que quería hacer por la mañana era jugar.

Farro asintió. —Sammy tuvo una etapa en la que me despertaba todas las
mañanas.

—¿De verdad? ¿Lo hacía comenzando una tormenta en tu dormitorio?


Anthony frunció el ceño a su hijo quien le sonrió y dio palmaditas en la
mejilla de su padre con una mano regordeta.
—Um, no. —Puede que no tuviesen las mismas experiencias después de
todo.

Anthony suspiró. Agitó una mano y el cuarto se arregló. El agua


desapareció y el sofá se secó.

—Práctico.

Silver olfateó al entrar en la habitación. A diferencia de Anthony, Silver


llevaba puesta una camisa y unos pantalones de deporte.

—¿Por qué huele como a lluvia aquí?


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—No quieres saberlo— Anthony respondió.

La mirada de Silver se estableció en su hijo. —Ah, no importa.

Tomó a Trin de Anthony y acurrucó cuidadosamente a su hijo. —Buenos


días, Farro, ¿Te apetece café?

—No, gracias. Me preguntaba si Anthony podría llevarme a la dimensión


fae. Sammy dice que tengo que recuperar a Kylen. Yo sólo espero que
Kylen me pueda escribir una nota o algo así. Cualquier cosa que pueda
traer que demuestre a mi hijo que su Papá no va a regresar—Farro sabía
que sonaba amargado, pero no lo podía evitar.

Anthony frunció el ceño. —No puedes cruzar el portal sin llevar un fae
contigo.

—Tú no vas a ir, — dijo Silver a su compañero—No voy a regresar nunca


allí y tú tampoco.

El tono del Alfa tenía la finalidad de que Farro no dudase que Anthony no
se plantearía discutir. Vio al semi dios abrir la boca y cerrarla de nuevo.

—Sí, no voy a ir allí en un largo tiempo, eso es seguro.


—O nunca, —Silver dijo con el ceño fruncido.

Farro vio al Alfa moverse por la cocina preparando café. Anthony dejó a
Trin en el suelo. El niño se escabulló por el suelo, sin duda buscando más
problemas.

—¿Cómo puedo ir allí, entonces?

—¿Qué te parece si te mando con los gemelos? Con el último rey fae de la
oscuridad muerto deberías estar bien llevándoles solo como escolta—
Anthony dijo después de un momento de reflexión.
9
—¿Crees que querrían ir? No les gusta dejar a Gabe.

Los gemelos fae Viell y Vien eran notoriamente obsesivos con su


compañero cambiaformas. Le sorprendía a Farro que aún le permitiesen
trabajar para la empresa de Anthony, probablemente sólo porque
confiaban que el compañero alfa cuidaría de él.

Anthony se encogió de hombros. —Pueden llevarle con ellos. Como dije,


no debería haber problemas. Puedo mandarlos con un brazalete de
retorno automático para traerlos a este lado una vez que hayas terminado
con tu viaje si os encontráis atascados allí. Les preguntaré hoy.

—Gracias—Farro se sintió aliviado. Al menos estaba haciendo algo. Podía


decir a Sammy que iría a ver a Kylen. No le prometería su regreso, pero al
menos podía afirmar honestamente haber visitado al hombre.

—¿Crees que Dare podrá cuidar de Sammy mientras no esté?

—Reduciré su trabajo de camarero si ayuda —Silver ofreció.

Ese era el motivo por el que apreciaba pertenecer a una manada. Todo el
mundo se ofrecía a ayudar a los otros cuando era necesario. No se le
ocurriría a Silver decirle a Farro que buscara una niñera menos ocupada o
que se las apañase él solo.
La pareja del alfa inmediatamente se ofreció a hacer lo que pudiesen para
ayudar a Farro con su problema. Ninguno de los dos intentó disuadirle del
viaje.

—Gracias. Aprecio la ayuda—Farro dijo formalmente. Un bulto en su


garganta le hizo retener las lágrimas.

Anthony apretó su hombro. —Hey, todo va a estar bien. Ve a verle. Al


menos puede escribir una carta para Sammy.

—Es lo menos que puede hacer el bastardo—Farro gruñó.


10
—Déjame que llame a los gemelos y sepa cuando están dispuestos a ir—
Silver ofreció.

Farro asintió. —De acuerdo.

Se puso a andar de un lado a otro mientras que Silver hacía su llamada de


teléfono. El alfa regresó unos minutos más tarde.

—Si quieres puedes ir a casa y empacar tus cosas, estarán preparados en


unas horas.

Farro asintió con la cabeza. —Gracias.

Se preguntaba si Gabe sabía que se iba de viaje.


Capítulo 2
Kylen se sentó en el asiento junto a la ventana de su habitación. Su mirada
se enfocó en el campo oscuro por la medianoche que podía ver a través
del gran panel de cristal. La luna brillaba, prestando una claridad casi
mágica al mundo exterior. Las hierbas húmedas resplandecían por la
brillante luz como el brillo del mar, pero todo lo que Kylen veía era la falta
de lobos en el paisaje. Hubo un tiempo en el que realmente amó vivir con
los fae. Cuando pensaba que su vida no podía ser más maravillosa. Como
un altamente entrenado soldado de la guardia real, él sólo comenzó a
aborrecer este trabajo cuando el rey perdió la cordura. Pero ahora vivía
11
otro tipo de infierno, uno sin su compañero.

El brillo de la noche de la luna llena no se podía disfrutar sin los musicales


aullidos de la manada, el estruendo de docenas de pezuñas golpeando la
tierra o la visión de grandes y peludas bestias cazando y jugando bajo un
cielo nocturno lleno de estrellas. Para Kylen, la falta de lobos en el campo
ante él arruinaba la noche. El campo vacío reflejaba su alma árida carente
de vida. En el mundo humano, Kylen pasó muchas noches de luna llena
hablando con Anthony y los gemelos fae sobre sus compañeros lobo.
Entre bebidas, habían intercambiado historias y visto correr a la manada
de lobos en el bosque. Maldita sea, les echaba de menos a todos. No sólo
a Farro, sino a la manada entera. Se habían convertido en su familia, y les
había vuelto la espalda.

Presionando la palma en el frío cristal, Kylen deseaba poder regresar al


mundo de Farro. Recuerdos de entrar a su casa después del trabajo y
encontrar a Sammy en sus pequeños pijamas de cuerpo entero retorcían
su corazón. Echaba de menos a su pequeño casi tanto como a su
compañero. El joven medio cambiaformas lobo hizo su camino dentro su
alma y la aferró en su pequeño puño. A Kylen no le sorprendería saber que
había pedazos de él en su antigua casa.
Los fae a menudo hablaban bajito sobre el tintineo de las copas de cristal y
los pequeños sándwiches en las mesas, de que se podía sucumbir de
dolor, algo que escandalosamente ocurrió a otra gente. Kylen tenía que
admitir que morir no era tan malo. Quizás porque ya no le importaba lo
que le ocurriese, el mundo había perdido su brillo, causándole un gran
dolor. Los rumores en la corte tanto de malas cosas que ocurrían como de
buenos acontecimientos, tenían todos los mismos efectos en él. Nada. Ya
no podía empatizar o simpatizar o ninguna de esas “izar” porque su
corazón estaba roto y su alma quedó devastada con el fin de su enlace de
apareamiento. Aún podía sentir a Farro, pero la única emoción que su
12
compañero lobo se molestaba en compartir era tan dolorosa que Kylen
había tenido que bloquear su conexión más de una vez. Como un loco,
seguía regresando, pensando que el dolor sería mejor que el aislamiento
de su alma. Cada vez, se equivocó.

—Soy un idiota—Aquí en su habitación, sin testigos, podía admitir sus


fallos. En público, un rey no podía parecer menos que completamente
seguro de sí mismo, o las hienas comenzarían a rodearle para atacar.
Había visto a Silver lleno de rabia acabar con un enemigo con más
compasión con que algunos cortesanos se ocupaban de sus amigos.

Fue un tonto al permitir que el reino de los fae de la oscuridad le hubiese


arrastrado con sus garras. Anhelaba la presencia de Farro como un
fumador ansiaba la nicotina pasando la abstinencia.

—Les echo de menos, mis lobos.

Sabía que Farro estaba sufriendo. Los cambiaformas no lo pasaban bien


sin sus compañeros, ¿y Sammy? El pobre y dulce Sammy perdió a su
madre, a su nana y ahora al hombre que le prometió quedarse y ser su
padre. La pequeña familia de Kylen había sido el sueño perfecto, ahora
luchaba por sobrevivir a su actual pesadilla.
—Lo siento tanto, Sammy, —susurró las palabras esperando que el viento
pudiese arrebatarlas y llevarlas a su hijo. Decirlas más alto podría romper
el agradable entumecimiento en el que estaba. Si no reconociese las
grandes pérdidas de su corazón, podría sobrevivir un día más, quizás dos.
Kylen no tenía grandes esperanzas de tener una larga existencia. No
quería vivir el resto de su vida sin su familia. Cerrando los ojos, apoyó la
cabeza en el cristal. No entendía el alboroto, sucumbir no era tan malo.

Escuchó las bisagras de la puerta de su habitación crujir. Kylen abrió los


ojos y usó el reflejo de la ventana para ver a su secretario Noel entrar. No
se molestó en girarse. A lo mejor si ignoraba todo y a todos, podía 13
pretender estar de nuevo en casa. Todas las mañanas cuando se
despertaba, derramaba unas pocas lágrimas cuando se daba cuenta de
que Farro no entraría por la puerta y le traería su café de la mañana, algo
que el cambiaformas disfrutaba hacer.

El secretario de Kylen se aclaró la garganta dos veces. Kylen podía haber


crecido con Noel, pero no tenía que prestarle ninguna atención. O
escucharle insistir en que encontrase a alguien nuevo. Nunca habría
alguien nuevo. Nadie podía reemplazar a Farro, o en su corazón o en su
cama.

—Vete de aquí—Kylen no se molestó en preguntar lo que quería Noel. El


secretario sólo tenía dos temas sobre los que despotricaba, enlaces y
política. Ninguno de los cuáles Kylen tenía particularmente prisa por
discutir esa tarde.

¿Estaba mal querer un poco de tranquilidad para revolcarse en su


desesperanza?

—No puedes continuar así—Noel dijo firmemente como si sus palabras


sirviesen para algo. Kylen resistió a la tentación de prender fuego al
hombre, pero le tomó más esfuerzo de lo normal.
Se preguntaba cómo Anthony se resistía a matar a todo el que le
molestaba. Con tanto poder en sus manos, Kylen no sabía si podría
resistirse. Puede que fuese algo bueno que Anthony tuviese la habilidad y
no él. Mandar una corriente eléctrica a la corte unas cuantas veces al día
sería un suceso habitual si Kylen tuviese ese tipo de magia. Por lo menos,
mantendría a los cortesanos bien despiertos.

—Puedo hacer lo que quiera. ¿Me has oído? Soy el rey—Kylen rió, un duro
sonido sin alegría que incluso le hizo estremecerse. Dudaba que
encontrase el humor en un tiempo, quizás por siempre.
14
¿Por qué no podían dejarle disfrutar de su miseria en paz? Ahora mismo,
preferiría ser un mozo de establo en vez de rey si significaba que podía
mantener a su compañero. Valdría la pena renunciar a un reino por Farro,
pero por ahora, el reino no renunciaría a Kylen.

—No puede sucumbir, Su Majestad. Su gente le necesita—Noel insistía de


una forma abierta y sincera, recordando a Kylen a un cachorro, esperando
ganar la atención de su amo.

Kylen gruñó. Su gente necesitaba alguien a quien culpar cuando las cosas
no iban bien. Necesitaban a alguien a quien quejarse del antiguo rey. Y
cuando se cansaran de quejarse de los temas anteriores, usarían a Kylen
como fuente de chismes, especulando sobre a quién llevaría a su cama
ahora que era el rey. A nadie. Kylen podía responder esa pregunta por
ellos.

—Echo de menos a mi compañero—Las palabras emergieron antes de que


pudiese contenerlas. Nadie necesitaba conocer su dolor excepto Farro.
Esas palabras sólo debería compartirlas con el hombre que dejó atrás.

—Pasaste demasiado tiempo con aquellos lobos. Puedes reemplazarle con


un par de faes y ser perfectamente feliz.
El tono de Noel, consolador en vez de condenatorio, fue la única razón de
que Kylen no usase su magia para perforar un agujero en el pecho de su
secretario o le prendiese fuego. Apretó su mandíbula para contener las
duras palabras que morían por salir.

Kylen respiró sobre el cristal. Trazó con nostalgia un corazón con su dedo,
y se quedó mirando fijamente por la restante parte de la ventana. ¿Había
luna llena donde Farro vivía? ¿Estaba corriendo con su manada? ¿Cuándo
terminase su tiempo como lobo y le asaltasen las hormonas, con quién
tendría sexo? Después de todo, su compañero le había abandonado, y
Farro no podía estar solo el resto de su vida. Se merecía algo mejor. 15
Sammy se merecía un nuevo padre o madre.

Podrían merecerse algo mejor, pero mataría a Kylen ser reemplazado. La


magia de Kylen crujía bajo su piel al pensar en Farro acudiendo a alguien
más. La manada de Silver tenía una gran selección de gente deseable, ¿Por
qué no elegiría Farro a uno de ellos? Podía reclamar que le gustaban los
hombres, pero había estado casado con una mujer, por lo que sus
elecciones eran el doble también. ¿Quién no desearía a un precioso y leal
hombre con un adorable niño? Kylen, desde luego, cazaría y mataría a
quien pensara asaltar la cama de Farro, pero al menos habrían conseguido
una buena noche primero. Kylen daría cualquier cosa por pasar otro
minuto con su compañero.

Otro suspiro salió de él. Sin Farro, bien podría dejarse sucumbir. Creía que
Noel le dijo algo más, pero Kylen había dejado de escuchar. Su
imaginación se llenó con pensamientos de Farro reemplazándole. Después
de un momento, el sonido de la puerta de la habitación cerrándose detrás
de Noel anunció la salida del secretario.

¡Bien! Al menos ahora podía pasar un tiempo solo. Demasiada gente


rondaba a su alrededor en todo momento, siempre queriendo algo.
Sólo quería lamentarse por el resto de su vida, ¿Era pedir mucho? En su
interior sabía que no podía seguir así. El reino se merecía un gobernante
deseoso de dar a la gente su total e íntegra atención, no alguien que
deseaba estar en otra parte.

Se sobresaltó cuando una cara apareció en su ventana. El Rey Sein llamó


suavemente al cristal. ¿Qué infiernos hacía el rey de los fae de la luz por
fuera de la ventana?

Kylen se irguió en el banco y bajó el pestillo de la ventana con un ligero


movimiento. Abrió la ventana unos pocos centímetros, lo suficiente para
16
hablar. Afortunadamente, las bisagras se engrasaban regularmente y el
gran cristal se movió silenciosamente. No quería escuchar un sermón de
sus guardias sobre permitir entrar a extraños soberanos en el medio de la
noche.

—¿Qué haces aquí?

—Déjame entrar—Sein demandó.

Kylen suspiró. ¿Por qué no podían dejarle solo de una maldita vez? Ahora
incluso gente de Reinos vecinos interrumpían su agradable fiesta de
lástima. Estaba pensando en conseguir globos negros para rematar la
celebración. Puede que ahuyentase a la gente de molestarlo con sus
mezquinas quejas.

Después de buscar guardias escondidos y determinar que no había


ninguno esperando para emboscarle, Kylen abrió más la ventana,
entonces dejó entrar al rey. Sein pasó con facilidad por el pequeño
espacio. Saltó del asiento junto a la ventana al suelo con un rápido salto.

—¡Cierra! —ordenó.

—Sabes que no estás en tu reino, ¿Verdad? —Kylen preguntó mientras


obedientemente cerraba la ventana, y volvió a cerrar el pestillo.
Desconcertado por las acciones de Sein, cruzó los brazos sobre su pecho y
esperó por una explicación. Sabía por experiencia que interrogar a Sein no
le llevaría a nada. El rey de los fae de la luz hablaría cuando estuviese
preparado. Siempre le molestaba así.

Sein dirigió a Kylen una sonrisa irónica. —Siento visitarte tan tarde, Ky, me
llevó un rato escaparme de mis guardias. No sé por qué se molestan, no
están cualificados más que para protegerme de un campo de florecillas.

Kylen frunció el ceño a Sein. —Han pasado muchos años, Su Majestad.


Seguro que podrías haber esperado a la mañana.
17
Por qué Sein sintió la necesidad de visitar a Kylen en mitad de la noche, no
lo sabía.

Sein perdió su sonrisa. —Para la mierda de majestad, Ky. Puedes haber


roto lazos con la parte de mi familia, pero aún estamos relacionados.

Moviéndose a la cama, Kylen se sentó sin preguntar. Estar relacionado con


ambos lados de las monarquías faes fue siempre una fuente de estrés en
vez de orgullo para Kylen. Creía firmemente que su madre fae de la luz y
su padre fae de la oscuridad no deberían haberse involucrado. Pasaron
sus vidas empujando a Kylen a direcciones opuestas. Cuando fueron
asesinados por un amante celoso, fue recibido con alivio por Kylen, quien
nunca estuvo unido a sus fríos y manipuladores padres. Kylen compraba a
Milla, su asesina, flores en su cumpleaños cada año. Las recibía en una
celda de la prisión, pero parecía más contenta que cuando se citaba con el
padre de Kylen.

—¿Qué haces aquí?

Los monarcas no tendían a descender informalmente vía ventana si no


tramaban algo.

—Tengo un problema.
Sein saltaba de un pie a otro, temblando por el frío aire de la noche. Kylen
no se molestó en encender un fuego, no le importaba si se congelaba o
no. La habitación siempre tenía un golpe de aire que ni siquiera un fuego
podía detener.

Rodando los ojos, Kylen señaló a la cama. —Entra debajo de las mantas
antes de que cojas un resfriado y tu corte venga a cazarme cuando su rey
muera de hipotermia.

Sein gruñó. —Esos cobardes no cazarían un conejo a no ser que tuviesen


un ataque de ansiedad.
18
A pesar de sus palabras, Sein se quitó los zapatos y se metió entre las
sábanas. Aún temblaba, pero su piel comenzaba perder el tono azul.

Recuerdos de imágenes de fiestas de pijama en su infancia invadieron a


Kylen. Buenos tiempos antes de que los asuntos de adultos nublaran sus
días. Su tiempo juntos como niños era uno de los pocos recuerdos
positivos que Kylen tenía de visitar a su madre.

—¿Recuerdas cuando hicimos un fuerte en el salón del trono? —Sein


preguntó.

—Sí—Kylen también recordaba preguntar a su padre por qué no podía ir a


jugar más con Sein, y a su padre responderle que se quedase con su
propia gente. Con sus dos padres ahora muertos, no podía preguntar a su
padre por qué cambió su opinión sobre permitir que Kylen jugase con el
niño fae de la luz.

Un fragmento de un recuerdo vagó por su mente. —Pensaba que tu padre


iba a matarnos cuando usaste su corona para asegurar esa sábana a la
silla.

Sein rió. —No debería haberla dejado por ahí. Cualquiera podía haberla
robado.
—Pensaba que estaba en la cámara real.

Sein se encogió de hombros. —Carecía de protección y funcionó bien


como sujeción.

Kylen sonrió débilmente con el recuerdo. Se sentó y se movió hasta que su


espalda descansaba en la cabecera.

—¿Qué haces aquí, Sein? Podrías haber arreglado una cita a plena luz del
día y podrías incluso haber conseguido una comida. Entrar a hurtadillas en
la oscuridad sin guardias pide a gritos problemas. Tengo que preguntarme
cómo de buena es mi seguridad si puedes llegar a mi ventana tan 19
fácilmente.

—Cierto—Sein se encogió de hombros. —La mayoría de la gente no se


aproximaría a este lado del castillo.

Aun así, Kylen hablaría con el jefe de guardias mañana. Este tipo de
deficiencias en la seguridad no se podían tolerar. —¿Qué quieres?

No tenía sentido andar de puntillas. Si Sein no quisiese algo, no estaría


yendo a escondidas.

—No seas tan desconfiado. Sólo necesitaba verte sin testigos.

—Eso no lo hace menos extraño. ¿Por qué no quieres testigos? ¿Planeas


matarme?—Kylen se estremeció por la falta de interés en su tono. Cuando
una persona no tenía nada por lo que vivir, era difícil no esperar el final.
Prefería que le mataran ahora que tener una larga e interminable
existencia sin su compañero.

—Maldita sea, es verdad. Estás comenzando a rendirte. —El consternado


tono de Sein causó que Kylen parpadease frente a su amigo de la infancia.

—¿Qué te importa? No te he visto en años.


Si presionaba, Kylen no podía recordar realmente la última vez que vio a
Sein. Tomaron caminos separados cuando llegó a la adolescencia y
pasaron bastantes años desde que eso ocurrió. Oh, pudo ver a Sein de vez
en cuando, pero no hablaron de verdad o encontraron tiempo para estar
juntos.

Sein hizo un sonido de disgusto con su garganta. —Estabas ocupado


siendo un gran guerrero. Siempre pensé que podría arrebatarte del rey.
¿Imagino que decidiste ir por un trabajo más grande después de todo,
huh?
20
—No. Opté por una porquería de trabajo que me mantiene separado de
mi pareja y de mi hijo. Perdóname si no lo considero un ascenso en mi
vida, —Kylen se quebró.

Con el paso del tiempo, la amargura le destrozaría desde dentro. Sufría


por Farro como un cuchillo en las entrañas, retorciendo y
contorsionándose mientras sangraba por la herida. Decir que prefería
quedarse en el mundo de los fae en vez de estar con su compañero no
podía estar más lejos de la verdad.

—Podría tener una solución para ti.

Kylen anuló su inmediato arranque de alegría. Sabía bien que dejarse


llevar por el optimismo no era lo más sensato. El desasosiego le arrasó por
el pícaro tono del rey.

—¿Esa solución tiene algo que ver con que te arrastres por mi ventana?

—¡Sí!—Sein rió. Kylen la reconoció como la misma sonrisa con dientes que
Sein había usado para meter a Kylen en problemas cuando eran niños.

Kylen cerró los ojos. Su cabeza golpeó la moldura de madera noble.

—Bien, comparte conmigo tu brillantez.


No se atrevería a esperar que Sein pudiese sacarle del desastre en que
estaba. Farro probablemente ya había explicado a Sammy el abandono de
Kylen. El hoyo en su corazón se ensanchó un poco más. Un extraño ruido
hizo que Kylen abriese ampliamente los ojos. Un árbol había brotado por
el suelo de mármol y bloqueaba la puerta con sus ramas. Hojas se
extendían y cubrían el espacio entre las ramas. Llenaba los espacios hasta
que un verdaderamente impresionante árbol cubría la salida.

La inquietud se convirtió en verdadera duda. ¿Por qué Sein desearía


mantenerles confinados en la habitación de Kylen o evitar que otros
entrasen? Miró a Sein con cautela. 21

—¿Pensaba que no podías usar tus poderes con todo el mármol? —El
objetivo del último rey para remover la mayoría de la madera del palacio
se debía a su creencia de que le mantendría a salvo del control de Sein
sobre la naturaleza. Todo el edificio se transformó a piedra para mantener
fuera al rey fae de la luz.

Sein se encogió de hombros. —Es sólo un rumor que yo comencé. Estaba


harto de los malditos lloriqueos de Linell. Sólo quería que se callase de una
maldita vez. Me imaginé que si pensaba que estaba a salvo, dejaría de
enloquecer cada vez que viese una planta cerca del palacio.

La diversión en las payasadas de Sein hizo a Kylen reír verdaderamente


por primera vez desde que regresó al palacio sin su compañero. Kylen no
se dio cuenta hasta ese momento de cuánto había echado de menos a
Sein. Quizás debería haberse esforzado más por mantener el contacto. Su
compañero se horrorizaría por lo fácilmente que permitió perder contacto
con el resto de sus familiares. La familia era importante para Farro. Kylen
retuvo las lágrimas cuando recuerdos de su gentil compañero invadieron
su mente.

Tragó el bulto que se formó en su garganta antes de poder hablar. —¿Para


qué estás aquí, Sein?
—Espero que podamos conseguir un acuerdo beneficioso para los dos.
Propongo que fusionemos nuestros dos reinos. Es hora de que los fae se
conviertan en una raza unida. Esta cosa de la luz y la oscuridad es una
estupidez. Compartimos muchos de los mismos poderes. Mi padre y el Rey
Linnel eran sólo demasiado codiciosos para compartir, por lo que
separaron a todos. No hay nada inherentemente de luz en mi gente y la
única razón por la que Linell mantuvo el poder como gobernante fae de la
oscuridad fue porque era un idiota que oprimía a su gente.

Kylen desearía poder discutir ese punto, pero no podía. Aun así, la
sospecha danzaba en su subconsciente. Sólo porque fuesen viejos amigos 22
no significaba que se creyese el repentino deseo de Sein de buena
voluntad entre ellos. Si Sein realmente quería buena voluntad, lo hacía de
una forma muy extraña. —¿Por qué no pediste una cita para verme en
una hora normal? ¿Por qué colarte en el reino?

Ciertamente tenía que añadir guardias a este lado del castillo ya que
parecía que cualquiera podía pasearse por su ventana. Por qué no habían
mandado guardias aún, le dejó alucinado. Hablaría con ellos por la
mañana. Ahora mismo, tenía un rey al que interrogar.

—No quería que nadie nos viese hablar hasta que estuviésemos listos para
hacer un comunicado conjunto. Necesitaba tu cooperación antes de que
nuestra gente nos relacionase. No quería que comenzasen falsos rumores
sobre nosotros dos.

—Eso tiene sentido—Kylen afirmó a regañadientes. Continuó mirando a


Sein, cauteloso por los motivos del rey. A pesar de la tranquilidad del rey,
no se sentía cómodo con el secretismo de Sein.

—¿Por qué vienes a verme ahora? Podías haber hecho el mismo trato con
el Rey Linnel antes de que muriese.
Sein frunció el ceño. —Digamos que el Rey Linell y yo no veíamos las cosas
de la misma manera. Contigo en el trono, espero que podamos conseguir
un acuerdo mutuo.

—¿Y crees que voy a querer fusionar nuestros dos reinos? —Su mente
regresaba a Farro. Maldita sea, echaba de menos a su lobo.

—Pensé que podríamos tener objetivos complementarios. Si nos


casásemos, podríamos unir nuestros reinos.

Kylen se quedó helado de la impresión mirando a Sein. —Pero estoy


emparejado. 23

—Sólo con un cambiaformas—Sein se mofó—No es como si te fuese a


obligar a abandonarle.

—No puedo traicionar así a mi compañero.

Sein elevó una ceja. —¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a permanecer puro para
tu lobo por el resto de tu vida?

Los ojos del rey fae de la luz trazaron a Kylen como si tratase de
desnudarle y examinarle hasta el mínimo detalle. Kylen no esperaba vivir
mucho más, por lo que la pureza nunca pasó por su mente. Sin Farro, no
tenía futuro.

—No romperé mi promesa a mi compañero. Juré serle fiel y no voy a


destruir esa promesa.

No podía abandonar a un lado su enlace de apareamiento con Farro sólo


porque Sein le ofreciese un segundo poco grato reino que añadir al
primero. El bufido de Sein sonó más como si hubiese regresado a la
infancia en vez de ser el gobernante de un reino.

—No tenemos que consumar el matrimonio. Puede ser una relación


platónica.
—Si no te importa que tenga otros amantes, a mí no me importará que
permanezcas puro. No siento una repentina urgencia por saltar a tus
huesos, este es un acuerdo político por mi parte.

Kylen rodó los ojos. —¿Por qué querría unir los reinos? Ya es bastante
malo ser el gobernante de uno.

Sein atrapó a Kylen con una mirada seria. —No quiero que mueras, Ky.
Quiero que seas feliz, y creo que la unión de nuestra gente será lo mejor
para ambos de nuestros reinos. Supongo que es un ganar-ganar.

Por primera vez oyó duda y un toque de temor en la voz de Sein. 24

—¿Por qué las prisas? Apenas he calentado el trono y vienes volando a


unir nuestras monarquías. ¿Qué no me estás contando?

La mandíbula apretada, los ojos que no se encontraban con los suyos y los
labios sellados internamente decían a Kylen que Sein no había divulgado
toda la verdad. Como la mayoría de los políticos, Sein escondía algo, muy
probablemente algo que Kylen no quería escuchar. Sein jugó con la parte
superior de la cubierta durante un largo momento, su cabeza inclinada.
Kylen abrió su boca para preguntar cuando el rey habló.

—No confiaría la verdad a la mayoría de los fae, pero confiaré en ti. Sé que
no me ayudarás hasta que te cuente todo, y siempre has sido más noble
de lo necesario. —La boca de Sein se torció en una sonrisa burlona.

Kylen frunció el ceño por las palabras de Sein. —No sabía que hubiese un
límite de nobleza.

—Sí—Sein asintió—Si hubiese sido yo, les habría dicho que se quedasen
con su título y permanecería con mi compañero. En su lugar, aceptas el
gobierno y te consumes. La única solución sería casarte conmigo. Entonces
sólo tendrías que tratar con las cosas la mitad del tiempo. De hecho, si
quisieses visitar a tu compañero, no me importaría.
Kylen intentó imaginarse explicar a Farro que se había casado por razones
políticas y encontró que no podía. Especialmente no podía explicar a
Sammy que Papa se había casado con alguien más.

—No, no podría hacerle eso a Farro.

La culpa por abandonar a su compañero agitaba su estómago. Su falta de


alimentación desde que dejó a Farro evitaba que tuviese nada en su
interior que vomitar.

—Si se lo explicases, estoy seguro que estaría bien. Los lobos son
notoriamente prácticos. 25

—No cuando se trata de sus compañeros—Kylen no sabía con qué tipo de


cambiaformas había tratado Sein, pero Kylen nunca encontró a Farro
particularmente razonable cuando se trataba de él.

Sein mordió su labio inferior mientras pensaba. —¿Por qué cogiste el


reinado si amabas verdaderamente a tu compañero?

La verdad sabía más amarga en su lengua. Se sacrificó por un reino al que


no parecía importarle quien les liderase. Si cualquiera de los fae del reino
fae de la oscuridad mostrase una pizca de emoción, se comería su corona.
Después de vivir con una manada de lobos en la que todos vibraban con
personalidad y pasión, regresar a la fría vida del reino de los fae, tenía
poco atractivo. Había pensado que podía vivir solo con su deber, pero
lentamente se lo estaba carcomiendo desde dentro hacia fuera.

—El próximo en la línea era Gallien, y sería un dirigente incluso peor que
Linnel—Kylen confesó.

La idea del padre de Anthony, Gallien, de estar a cargo de todo un reino,


mandaba escalofríos por la espina de Kylen. Por mucho que amase a
Farro, no podía condenar a su gente al reinado de Gallien. Le daba miedo
imaginar lo que un semidiós atrapado haría al palacio.
Gallien no soportaba a los imbéciles, y tenerle en la corte sería
seguramente catastrófico.

—Uh, tienes razón, Gallien sería la peor elección posible—Sein rastrilló sus
dedos por su pelo, dejando un desorden en su pelo un fuerte signo de
angustia en el normalmente imperturbable rey.

—Sigo pensando que mi solución nos ayudará a los dos. También creo que
alguien está escondiendo a Lorus en mis tierras. Esperaba poder usar tus
soldados para que me ayuden a localizarle. Podemos poner en espera la
idea del matrimonio para discutirla más tarde.
26
—¿Por qué crees que Lorus está aquí? ¿Le has visto? —Si alguien permitió
al diabólico científico entrar en el reino de los fae de la luz, debía haber
más faes envueltos de los que nadie llegó a sospechar antes. Había una
escasa perspectiva positiva de que Kylen pudiese pensar en alguien que
quisiera proteger al científico responsable de los cambiaformas mutantes.

Sein negó con la cabeza.

—No, pero uno de los pajes aseguró que le vio. Ha habido rumores acerca
de él en la zona. Mucha gente en la que confío menciona que le ha visto.
Si puedes atraparle, podrías llevarle a la manada de tu compañero. Nunca
viene mal llevar un regalo cuando regresas con la cola entre las piernas.
Especialmente cuando tratas con lobos. Cuando sueltes las noticias de
nuestro matrimonio, puedes decirle que has encontrado una forma de
volver a estar juntos. Siempre y cuando vengas aquí unas cuantas veces
cada ciclo lunar, podemos solucionar las cosas en tu ausencia.

Kylen miró a Sein.

—¿Por qué no gobiernas los dos reinos? Puedo entregártelos y regresar


con mi compañero.
Sein suspiró. —Nuestra gente no lo permitiría. Los faes de la oscuridad
asumirían que te embrujé para estar de acuerdo y los fae de la luz se
quejarían por convertirse en parte del reino fae de la oscuridad. Nadie
comprendería que renuncies a una corona por un lobo. Un matrimonio
entre los dos combinaría las dos casas y consigues lo que necesitas.

—No aprecio la forma en que dices lobo—Kylen gruñó—No es una mala


palabra.

—Lo siento—Sein levantó las manos en disculpa—Admito que aún tengo


prejuicios hacia los cambiaformas lobo.
27
—Supéralos—Kylen definitivamente no trataría con Sein si menospreciaba
a los cambiaformas. La felicidad de Farro sobrepasaba con creces la propia
de Kylen. Si tenía que patear el culo del fae de la luz, lo haría para hacerle
respetar a Farro. Maldita sea, echaba de menos a su lobo.

—Lo haré. Lo prometo. Trabajaré en ello. Ahora, ¿Vas a considerar unir los
dos reinos? —Sein elevó una ceja a Kylen mientras esperaba su respuesta.

Kylen odiaba admitirlo, pero sonaba como un buen plan. Si le llevaba de


regreso a casa, a donde pertenecía, haría un trato con el diablo. Al
fusionar sus reinos los mantendrían unidos y potencialmente daría más
oportunidades a Kylen para ir y ver si su compañero accedía a verle de
nuevo.

—Necesito hablar primero con Farro. La decisión final será suya—Kylen ya


había tomado demasiadas decisiones sin el consentimiento de su
compañero. No haría esto solo. Si Farro oía de una fuente externa que
Kylen se había casado con Sein, su lobo se podría quebrar. Romper su
corazón era una cosa, destruirle otra.

Sein se movía impacientemente en la cama. —Sé que piensas que debes


mirar este asunto desde todos los ángulos y averiguar lo mejor para todos,
pero tienes que hacerlo pronto porque estás corriendo fuera de tiempo.
—¿A qué te refieres? —Si había algo que tenían, era tiempo.

—Bueno, si no desapareces en las próximas semanas, Anthony va a


aparecer. Has dañado a un miembro de su manada, y va a asegurarse de
que lo lamentes.

Temor le recorrió. Locamente se había olvidado de Anthony. El semidiós


tomaba sus responsabilidades de compañero alfa muy seriamente. Era un
poco sorprendente que Anthony no hubiese hecho algo ya. Sabía que
Anthony no interferiría en la política fae, pero podría no ser tan
considerado cuando viniese a despellejar a Kylen por romper el corazón
28
de Farro. Su corazón se aceleró al imaginar todas las formas en que
Anthony podía hacerle pagar por su comportamiento hacia Farro.

Gimió. —¡Maldita sea! Tienes razón, ¿pero puedo confiar en que cuides de
nuestra gente?—Aún no estaba seguro de su matrimonio de conveniencia,
no sonaba tan conveniente para él.

Sein frunció el ceño. —Suenas como si fueses a irte permanentemente. No


creo que comprendas mi oferta. No espero que abdiques. Espero que
aparezcas unas cuantas veces al mes para que me asesores y ayudes a
gobernar. Serás mi marido aunque no seas mi amante. No permito que te
alejes de todo el reinado. Sólo estoy dispuesto a tomar un papel más
activo. Serás el representante de los fae de la oscuridad. Creo que dos
reinos unidos y gobernados juntos tendrán un liderazgo más fuerte.
Podemos resistir a nuestros enemigos más fácilmente si trabajamos
juntos.

Kylen intentó no permitir que la palabra marido le quisiese hacer vomitar.


Algunos gobernantes tenían ambos, esposos y amantes, pero no sabía si
podía hacer eso a su compañero cambiaformas. Cambió el tema.

—¿A quién ves como enemigo nuestro? —Por lo que sabía, no tenían
ninguno desde que los dos lados de los fae se llevaban bien.
—¿Aparte de los mutantes que están convirtiendo para tomar el poder de
los dos mundos? Los trolls están comenzando a descender de las
montañas e invadir nuestro territorio. He perdido dos soldados en los
últimos tres meses. No sé por qué están viniendo.

Kylen se quedó helado. Los trolls eran peligrosos y raramente salían de su


casa en la montaña. Si estaban dejando sus casas, algo debía haber
provocado su movimiento. —¿Sabes por qué están descendiendo?

Los Trolls han vivido en las Montañas del Norte desde que Kylen podía
recordar. Las noticias de que estaban descendiendo de las montañas le
29
preocupaban. También explicaba el repentino deseo de Sein de unir sus
reinos. Los trolls eran fieros luchadores y normalmente aniquilaban todo a
su camino. Los soldados fae de la luz no estaban tan rigurosamente
entrenados como los de la oscuridad y probablemente no les iría tan bien
contra ellos.

Sein negó con la cabeza. —No lo sabemos. Mandé dos exploradores la


semana pasada para averiguar lo que ocurría.

—¿Y?

—No han regresado.

—Puede que aún estén investigando—Aunque dijo esas palabras, las


dudaba. Los exploradores fae eran expertos obteniendo información y
regresando tan rápido como era posible. Si pasaban más de unos pocos
días, lo más probable era que tuviesen un mal final. Kylen dudaba que
apareciesen vivos en un futuro cercano.

—¿Vas a mandar algunos soldados a investigar?—El protocolo demandaba


que el rey mandase soldados tras los exploradores. Los trolls hacían la
situación más peligrosa y necesitaban una respuesta armada.
—Pensé en hablarlo contigo primero. Bajo mi punto de vista, necesitamos
unir nuestras fuerzas de combate bajo un estandarte y proteger a nuestra
gente por todos los lados. Los mutantes y ahora los trolls, ambos
representan peligro para nuestra especie. Una cantidad suficiente de trolls
puede eliminarnos completamente. Necesito tu ayuda y puede que la
ayuda de tu compañero.

En sus sueños más salvajes, Kylen nunca pondría a su futuro marido y al


amor de su vida en el mismo plano de existencia, mucho menos en la
misma habitación, si podía evitarlo. El extraño interés de Sein en querer
que Kylen se casase con él tenía sentido ahora. Sein quería los contactos 30
de Kylen con los cambiaformas. La única forma de asegurarlo era cimentar
su unión. El enojo por la manipulación de Sein le tuvo casi gruñendo.

Kylen frunció el ceño. —Entonces que los lobos sean desterrados está bien
siempre y cuando no los necesites, pero tan pronto como tienes un
pequeño problema con los trolls, crees que deberían regresar.

—Es hora de volver a introducir a los cambiaformas lobo en nuestro


mundo, no mutantes. Comprendo que probablemente no entiendas mi
cambio de corazón.

Kylen elevó una ceja. —Claro que lo entiendo, quieres a los lobos para
usarlos como carne de cañón.

—¡No!—La expresión horrorizada de Sein tranquilizó a Kylen sobre la


honestidad del rey fae de la luz.

—Creo que necesitamos tantos aliados como podamos conseguir. Si los


trolls están marchándose de sus montañas, lo hacen huyendo de un
depredador mayor. Nunca estuve detrás de que los lobos fuesen
expulsados de aquí, eso fue culpa de mi padre, sabes eso.
Kylen no podía discutir la declaración de Sein. Kylen no tuvo la edad
suficiente para tomar ningún tipo de decisión sobre los cambiaformas.

—Tampoco saliste corriendo exactamente para traerles de vuelta.

Sein rodó los ojos. —Sabes que los fae no cambian sus opiniones
rápidamente. Esperaba poder facilitarles la vuelta poco a poco. Ayudó un
poco cuando Anthony se enlazó con Silver y ahora que estás emparejado a
Farro, tenemos otra conexión real con los cambiaformas. Espero que si
das prioridad a tu enlace con Farro, nos ayude a forjar una conexión con
ellos en su totalidad. Ahora mismo, por apartar a Farro a un lado, has
31
demostrado que tu compañero no es importante. Si nos casásemos y
trajeses a Farro como tu concubina, cimentaría tu posición de poder.

Kylen estalló en risas, el sonido salía incontrolablemente de su estómago.


A penas podía respirar. Se secó las lágrimas de sus mejillas con las palmas
de sus manos.

—Veo que no has conocido a ningún cambiaformas. Son aterradoramente


posesivos con sus compañeros. Dudo que Farro estuviese de acuerdo con
tus ideas. Sin mencionar que no traeré a los cambiaformas aquí sólo para
arrojarlos a los trolls. Son mis amigos, no carne de cañón.

Si algo le ocurriese a Farro, nunca se lo perdonaría.

—Lo siento. No pretendía que sonase así. ¿Qué tal si averiguamos primero
lo que tiene que decir Farro sobre el acuerdo antes de empezar a hacer
planes?

Presentía que su compañero tendría mucho que decir sobre el arreglo.


—¿Qué crees que está persiguiendo a los trolls?

Sein se rascó la barbilla. —Podrían ser gigantes o incluso dragones. No lo


sabremos hasta que tengamos un explorador de regreso.
—¿Y si no ocurre?

—Enviaremos soldados y espero que no resulten asesinados. A menos que


puedas persuadir a uno o dos lobos a adelantarse. Los cambiaformas
pueden detectar el problema sin que nadie muera—Sein dejó caer las
palabras por si Kylen aceptaba el ofrecimiento.

—Creo que subestimas mi habilidad para persuadir a los lobos.

Abandonar a su compañero no le haría ganar puntos en la comunidad de


lobos y si Sein pensaba ofrecer a Farro una posición como concubino de
Kylen no le haría más popular, estaba fumando polvo de fae. Kylen aún 32
distaba mucho de estar de acuerdo con la idea de Sein. Por qué Sein
pensaba que Kylen estaría de acuerdo con casarse con él, no lo sabía.
Había numerosos procedimientos legales para unir reinados, muchos de
los cuáles no incluían el matrimonio.

Puede que Sein pensase que Kylen no conocía su historia, pero el padre de
Kylen se aseguró de que supiese todo lo que podía de los fae. Su padre
podía pensar que Kylen era un medio raza, pero eso sólo lo hizo más
determinado a enseñar a Kylen sobre ambas partes de los fae.

El comportamiento del fae de la luz le tenía ansioso por averiguar lo que


Sein tramaba. No rechazaría la oferta del rey fae hasta que descubriese el
plan de Sein.

Hasta entonces, aceptaría los planes de Sein hasta el punto del


matrimonio, pero marcaría el límite ahí.

Sein estudiaba a Kylen como si pudiese leer su mente. Afortunadamente,


Kylen sabía que ese no era uno de los talentos de Sein.

—Tengo el presentimiento de que tu lobo hará cualquier cosa que le


pidas.
Un golpe y un fuerte aullido arrancó a Kylen de su conversación. Conocía
ese sonido.

Farro

Kylen saltó fuera de la cama y corrió a la ventana, su corazón golpeaba en


su pecho con la velocidad de un lobo.

Una familiar bestia le gruñó de nuevo. El dolor de los ojos del lobo rompió
el corazón de Kylen. Sin esperar a que Kylen se acercase, Farro salió
corriendo. Kylen desajustó el pestillo. Cuando consiguió finalmente abrir la
ventana, un oso de peluche cayó al interior, el oso de Sammy. Lágrimas 33
nublaban su visión mientras un lobo gris salía corriendo.

—¡Farro!—gritó. No le importaba quién le oyese. No podía creer que su


compañero había ido hasta el castillo. Se resistió a ir corriendo tras él. No
podría dar alcance al lobo, no sin su caballo. Dos pies no podían ganar a
cuatro cuando se trataba de velocidad.

¿Cómo había ido Farro al mundo de los fae de todas formas? Sorprendía a
Kylen que aún pudiese estar en pie con su corazón arrancado de su pecho.
El enorme vacío en su cuerpo debería haber tenido algún efecto en su
habilidad para funcionar.

—Lo siento, Ky—La falsedad en la voz de Sein le decía a Kylen que el rey
en realidad no lo lamentaba.

—Pero ahora tienes un incentivo para casarte conmigo. Una vez que
tengas el reino controlado, puedes ir a explicarle las cosas. Podría no ser
una mala idea comenzar a enviarle regalos con anticipación y puede que
una carta de disculpa. Arrastrarte también viene bien, he oído.

Kylen apretó los dientes. —Debería confiar en mí. ¿Por qué tendría que
explicarme?
Aún mientras decía las palabras, sabía que eran estupideces. No confiaba
en que Sein no hubiese sabido que venía Farro y lo hubiese usado en su
beneficio. El fae haría cualquier cosa para asegurar salirse con la suya. Si
Sein había preparado esto, se habría asegurado de que Farro les viese
juntos.

—Bueno, piénsalo de esta forma. Si encontrases a un hombre en la cama


de Farro, ¿No crees que estarías enfadado? Sin mencionar que ya has
demostrado que no era tan importante para ti como gobernar un reino.
No necesita dar un gran paso para que crea que le reemplazaste también
en la cama. 34

Kylen toqueteó el oso de peluche. Sus ojos se llenaron de lágrimas.


Sammy. Cómo echaba de menos a su niño. Silenciosamente se prometió
compensar al pequeño niño. Se secó las mejillas antes de girarse a Sein.

El rey fae frunció el ceño ante el animal de peluche. —No estoy seguro de
por qué te trajo un oso de peluche, ¿Es alguna extraña costumbre de los
cambiaformas?

—No, pertenece a mi hijo—Kylen parpadeó para parar el nuevo brote de


lágrimas. Una lágrima cayó en el muy usado juguete. Estaba ligeramente
mojado por la boca de Farro, pero no le importaba. Acurrucó al oso cerca
de su pecho. El dolor en su pecho no desaparecía, no importaba lo fuerte
que apretase el juguete. Cerrando los ojos, se imaginó que casi podía oler
el aroma de Sammy en el amado peluche.

—No sabía que tuvieses un hijo. ¿Con quién le tuviste?

Sein tenía un extraño tono en su voz, pero Kylen no le miró. Cualquier


signo de debilidad podría ser aprovechado por el fae. Kylen prefería el
método del cambiaformas. Si tenían un problema con él, se lo decían a la
cara. Los cambiaformas no realizaban juegos políticos, no dentro de la
manada.
A veces entre manadas, pero todos conocían su posición dentro de la
manada. Kylen extrañaba la sinceridad de los lobos con una terrible
ferocidad.

Se aclaró la garganta antes de hablar. —Farro es viudo. Sammy es de su


primer matrimonio. Es un gran niño.

Un niño increíble con un gran corazón que Kylen aplastó con


imperturbable indiferencia para liderar a los fae, quienes no apreciaban su
sacrificio. Por primera vez se dio cuenta de que estaba atrapado en el
mundo de los fae. El peso de su pena era mayor del que podía soportar. Ya
no le importaba más lo que Sein pensase de él. El otro rey podría
considerar a Kylen demasiado emocional, pero no podía contener su 35
sufrimiento. Grandes sollozos agitaban su cuerpo. Había perdido todo lo
que era importante para él. Si moría, Farro sería libre y los fae podrían
escoger un nuevo gobernante. Ni siquiera le importaba quién gobernaría,
porque se habría ido.

—Hey, lo solucionaremos—Sein abrazaba a Kylen mientras lloraba su


desesperación.

La expresión de Farro le destrozó. Su compañero pensaba que Kylen le


había sido infiel. ¿Cómo podrían regresar después de esto? Muchos
cambiaformas terminarían con sus vidas si sus compañeros les
abandonasen, pero Farro tenía a Sammy y Kylen se aferraba al
conocimiento de que Farro no haría nada que pudiese herir a su hijo.
Farro era uno de los hombres más fuertes que Kylen conocía, y Farro
trabajó duro para ser incluso más fuerte por Sammy.

—¿Y si no me acepta de nuevo? —Kylen vivió décadas sin derramar una


lágrima. Ahora el torrente de emoción que le inundaba no pararía.

Sein dio un paso hacia atrás y le dio una bofetada en la cara. —Para ya. Es
tu compañero. Es algo muy importante para los lobos. Ahora organiza tu
mierda y ve detrás de tu hombre. ¿Entiendes?
Kylen asintió. —Sí. Pero tengo que decirte que pegas como una chica.

—No me hagas enjaularte en madera—Sein le regañó.

Kylen se burló. —La prendería fuego.

—Cierto. Pero podrías no tener suficiente energía. Si recuerdo bien, tu


habilidad de fuego no es muy fuerte, no como tus habilidades de sanación.

—Soy lo suficiente fuerte para prender tu pequeño castillo de madera.

Sein rodó los ojos. —Vale, eres inmensamente superior. ¿Feliz ahora?
36
—Sí—Incluso la familiar riña con un viejo amigo no aligeraba el dolor que
aplastaba su corazón.

—¿Qué va a pensar tu gente cuando averigüen que compartes la corona


con el rey fae de la oscuridad? ¿Se revelarán?

Sein se sentó en el borde de la cama. Estuvo pensando un buen tiempo


antes de hablar.

—No. No lo creo. Hemos luchado para mantenernos a flote bastante


tiempo. Necesitamos convertirnos en una especie. Aún creo que al
combinar ambos reinos, conseguiremos el mejor futuro posible para
nuestra gente.

Después de considerar distintas respuestas, Kylen contestó. —Creo que


deberíamos investigar este asunto de los trolls antes de tomar una
decisión final.

No sólo eso, sino que también le daría tiempo para averiguar lo que
tramaba Sein.

Sein suspiró.

—Bien. Creo que estás equivocado, pero esperaré si quieres.


—Hemos pasado demasiado tiempo aislados por ser cerrados de mente
sobre nuestras especies. Cuando nuestros padres sellaron nuestro mundo
de los otros, pensaban que estaban protegiendo nuestra forma de vida.
Sin embargo, nos aislaron originando que luchásemos entre nosotros por
tener algo que hacer. Tú y yo ni siquiera tenemos diferencias ideológicas
para luchar.

Kylen no tenía respuesta a eso. Sein hizo un buen argumento. Si otros


seres atacaban a los fae, necesitaban unirse.

—No sé si puedo confiar en ti, Sein. Si tienes dos reinos y te vuelves


37
hambriento de poder, ¿Quién te controlará?

Por no mencionar que la idea de casarse con Sein y mantener a su alma


gemela a un lado iba contra todo lo que creía. Farro se merecía el título
completo sobre ser compañero de Kylen.

—Tú—Sein rodó los ojos—Es por lo que quiero una alianza, y no estoy
intentando hacerme con el poder. Si simplemente quisiese tu reino, te
eliminaría, pero te necesito. Mantendrías el poder y la mayoría de los fae
te respetan como gobernante. Lo he hecho bien todo este tiempo con el
reino fae de la luz, pero tengo que admitir que a veces mi contacto con la
realidad se debilita.

La valoración del poder mágico de Sein podría haber sido cierto cuando
eran más jóvenes, pero al enlazarse con su cambiaformas lobo, el poder
de Kylen había aumentado. Tener su alma gemela, definitivamente le dio
energía extra. Hasta ahora, no se había desvanecido, y tampoco la
conexión entre ellos.

—Tengo que hablar con Farro—Kylen dijo—Tengo que ir y encontrarle.

Si Kylen no podía arreglarlo con Farro, no estaría cerca para poder


importarle. Se dejaría desvanecer sin remordimiento.
Podía ser egoísta de su parte, pero su amor era más importante que
cualquier reino. Había estado loco al olvidarse de ese hecho.

—Deberías darle una noche para que se calme. Si vas ahora, va a creer
que sólo te sientes culpable porque te pilló.

Kylen asintió. Kylen tenía razón, pero Kylen odiaba la idea de que Farro
pensase lo peor de él.

38
Capítulo 3
Farro corría. Corrió hasta que sus zarpas sangraban por el rudo terreno y
sus pulmones no podían coger un soplo más de aire. Se detuvo en seco,
jadeando en busca de aire y parando sólo lo necesario para reunir
suficiente oxígeno para aullar.

—Farro, hombre, tómalo con tranquilidad—Vien dijo. El gemelo paró a su


lado.

Farro gruñó al fae, disgustado por ver a uno de su especie a su lado. 39


Criaturas traicioneras. Un lobo nunca engañaría a su compañero.
Aparentemente, no se podía decir lo mismo del infiel fae.

—Hey, tómalo con calma—la suave voz de Gabe se llevó parte de la furia
de Farro. Gabe era probablemente uno de los lobos más gentiles de la
manada. Ya que Gabe no pudo acceder a su forma de lobo hasta hace
poco, no tenía tantos instintos de lucha como el resto de ellos. Gabe
siempre era el pacificador, y sus dos compañeros adoraban el suelo por
donde pisaba. Si pudiesen avanzar precipitadamente y eliminar algunos
momentos difíciles en la vida de Gabe por adelantado, Farro estaba
seguro de que lo harían.

Farro anhelaba el amor de su compañero, pero su compañero


aparentemente se había ido con otro.

—Cambia. Necesito hablar contigo—El duro tono de Viell hizo que Farro
cambiase al instante. No tenía que obedecer al soldado fae, pero era un
seguidor, no un líder. Hacía lo que le decían. Los músculos y huesos de
Farro crujieron y estallaron al transformarse de lobo a hombre. Vien le
entregó su mochila con ropa.

Farro la aceptó agradecido. —Gracias—susurró.


Se puso los pantalones, casi cayéndose cuando se apresuró a meter su pie
en el agujero de la pierna. Respirando profundamente, intentó calmarse,
pero concentrarse en algo mientras que su corazón se hacía añicos le
hacía difícil enfocarse.

—Tenemos un dicho entre los fae. Aquél que confía en sus ojos, ignora su
corazón. ¿Realmente crees que Kylen te engañaría? —Viell preguntó.

Farro cerró la cremallera de los pantalones, y dejó de moverse por un


momento. Pensándolo, tenía que admitir. —No lo habría pensado, pero
tampoco pensaba que me fuese a dejar sin decir adiós. No le conozco tan
40
bien como pensaba.

El comportamiento de Kylen aún le dolía. Su compañero ni siquiera se


molestó en decir a Farro a la cara que no iba a regresar. También podría
haberle escrito “Ya no me interesa”. Su partida era aún una herida abierta
en el alma de Farro.

Viell asintió. —Acepto que Kylen no manejó esto muy bien. Estaba bajo
presión cuando tomó el reinado, y estoy seguro de que tenía la firme
intención de regresar para hablar contigo en persona. Puede ser difícil
para un gobernarte escaparse.

—Por lo que debería comprenderle, ¿Es eso lo que me estás diciendo?—


Farro gruñó.

No solía tener temperamento, pero toda esta situación con su compañero


le estaba volviendo loco. Necesitaba a Kylen, pero tenía dificultades para
creer que Kylen le necesitase a él. Después de todo, ¿Qué podía ofrecer a
un rey excepto a sí mismo y a Sammy? Ya sabía que no eran suficiente o
Kylen estaría en casa, a donde pertenecía. Venir a la dimensión fae fue
una estúpida idea. ¿Cuántas pistas necesitaba antes de comprender que
su compañero ya no le quería más?
Vien dio un paso adelante, protegiendo a su hermano por la ira en la cara
de Farro. —Creo que a lo que se refiere Viell es que no puedes creer
siempre lo que ves. Por tu descripción, la persona en la cama de Kylen era
Sein, rey fae de la luz. Lo que hacía allí, no lo sé, pero quizás no deberías
asumir lo peor. Aún estaba vestido y estaban en lados opuestos de la
cama, por lo que dudo que fuese nada romántico.

—¿Vestidos? —Recordando la escena en su cabeza, Farro tenía que


admitir que no había notado el estado de desnudez de Sein. Si Vien decía
que llevaba ropa, Farro le creía.
41
—No creo que Kylen te engañase—Gabe ofreció con una dulce sonrisa.

—Gracias, Gabe—Farro abrazó a Gabe y le apretó con fuerza.

Los gemelos le miraban sobre el hombro de Gabe. Se mordió el labio para


aguantar la sonrisa. Gabe giró la cabeza para seguir la línea de visión de
Farro y rió.

—Por favor, como si os fuese a engañar, especialmente teniéndoos aquí al


lado.

—Creo que deberíamos regresar con Kylen y hablar con él—Vien dijo,
ignorando la declaración de su compañero.

—Estoy de acuerdo—dijo Viell, aun mirando a Farro.

—¿Y hacer qué? ¿Demandar que mi compañero deje de tener sexo con
alguien más?

No sólo parecería un loco celoso, sino que también un acosador. Regresó a


su mente la visión de Kylen yendo a la ventana. ¡Estaba vestido! Kylen
llevaba puestos sus pantalones de dormir. En casa, siempre venía a la
cama desnudo. Puede que los gemelos tuviesen razón y Farro había
malinterpretado la situación. Una horrible sensación de retorcimiento
invadió su estómago.
—He cometido un error.

—Regresemos. Estoy seguro de que lo puedes arreglar—Gabe dijo. El


cambiaformas lobo tenía un extraño optimismo en la relación de Farro.
Farro esperaba no demostrar a Gabe que estaba equivocado.

Un gruñido apartó la atención de Farro de Gabe. Una rápida mirada a las


expresiones de sus compañeros le dijo que no eran los únicos en hacer los
sonidos. Los cuatro hombres se helaron. Farro giró su cabeza y se detuvo
cuando localizó varios pares de fieros ojos amarillos mirándole a través de
la maleza.
42
Mutantes. Mierda.

Su silenciosa maldición fue repetida en alto por el fae a su lado. Creía que
estaban libres de mutantes en este lado del portal. ¿De dónde habían
aparecido los nuevos mutantes? ¿Sabía Kylen que estaban aquí?

Las preguntas se amontonaron en la mente de Farro y casi arruinaron su


tiempo de reacción cuando salieron corriendo de la vegetación.

Farro saltó hacia atrás para quitarse del camino de los dientes
chasqueantes, apenas evitando tener su estómago arrancado. No tenía
tiempo para cambiar. Si intentaba transformarse en lobo ahora, ese
pequeño espacio de tiempo que perdería en concentrarse para cambiar
de una forma a otra podía ser el último. Los gemelos rodeaban a Gabe uno
a cada lado, sus brillantes espadas atacaban a cualquier mutante que
intentaba acercarse a su compañero.

Anthony estaba equivocado. Los bosques no eran seguros. Alguien había


permitido que los mutantes se quedasen en los bosques. Farro se
preguntó si Kylen sabía de la infestación en sus bosques. Lo dudaba. Por lo
menos, necesitaba regresar y decir a su compañero que su territorio era
pobre en hospitalidad.
—¡Agáchate!

Farro instintivamente obedeció. Golpeó el suelo. Un mutante saltó sobre


él, tropezó con Farro y fue atravesado por la espada de Viell. Otros seis
cayeron ante las espadas de los gemelos. Farro rompió el cuello a dos
mutantes mientras que Gabe miraba todo aturdido porque sus
compañeros no le permitían alejarse un paso del círculo protector a pesar
de la espada que tenía en su mano.

Gabe rodó los ojos cuando le obligaron a meterse de nuevo entre ellos.

El último mutante se apartó y zigzagueó. Le tomó a Farro un momento 43


averiguar lo que hacía. Evitando a los gemelos y Gabe, corrió por Farro.

—Me han enviado a por ti—susurró.

Confundido por las palabras, Farro fue demasiado lento al reaccionar. El


mutante se abalanzó y le mordió. Dientes rompían su músculo y hueso
hasta que un grito y un chorro de sangre derramándose en el suelo causó
que el atacante parase.

El hombro de Farro ardía del daño causado por el mutante. Un frío


fragmento de hielo bajaba por su espina. Su brazo se entumeció, después
todo su lado, hasta que no podía sentir nada como si un dentista le
hubiese dormido los nervios para una extracción. Farro tenía el
presentimiento de que este suceso no podía mejorar. ¿Cambiaría ahora
que había sido mordido? ¿Se convertiría en un mutante como el resto?

Cuando el mundo comenzó a desvanecerse, pensó en su compañero. ¿Si


moría, cuidaría Kylen de Sammy o se encargarían de él Dare y Steven? Al
menos sabía que quien tomase la patria potestad de Farro, sería alguien
que amaba a su hijo. Toda la manada ayudaría a llenar el vacío de la
muerte de Farro para Sammy, no lo dudaba.
—¡Farro!—La voz de Gabe sonaba como si viniese bajo océanos de agua.
¿Cómo podía estar inmerso bajo las olas cuando no había líquido a la
vista?

—¡Necesitamos llevarle al castillo!—uno de los fae dijo. Sin pistas visuales,


no podía distinguirles.

Alguien le elevó, pero los párpados de Farro eran demasiado pesados para
mantenerlos abiertos y su cuerpo no cooperaba. No podía hacer nada
más.

—Di a Sammy que le amo—susurró. O pensaba que lo hizo. No sabía cómo 44


de lejos el sonido viajó de sus labios. Deseaba poder decir lo mismo de
Kylen, pero dolía mucho decir el nombre de su compañero.

—Una mierda, te vas a recuperar de esto—Debía ser Viell quien le llevaba.


Tendía a usar un lenguaje más fuerte que su hermano.

Farro rebotaba mientras que el soldado fae le llevaba al castillo. Deseaba


poder caminar por su propio pie. Intentó enfocarse en su compañero,
pero el dolor le imposibilitaba hacer cualquier conexión. Estaban ante la
visión borrosa de un gran edificio que probablemente era el castillo
cuando Farro sintió que su conexión con Kylen se accionaba. El sonido de
alguien corriendo se hundió en sus percepciones borrosas.

—¿Qué le ha ocurrido? —La profunda voz de Kylen arropó a Farro con un


cálido abrazo. Había pasado bastante tiempo desde que escuchó los ricos
tonos. Absorbió cada sílaba como el desierto absorbiendo una inesperada
lluvia.

—Ataque de mutantes—Gabe dijo.

—¿Dónde? —Kylen arrebató a Farro de los brazos de los brazos de Viell y


le acurrucó.
—A una milla de aquí. Había una docena de ellos. Estoy seguro que
puedes ir y reunir los cuerpos si quieres contarlos—Vien ofreció
secamente.

—No, no creo que sea necesario. Te creo. ¿Qué le ha ocurrido a Farro?

—El último mutante le buscaba—Gabe respondió—Fue directo por Farro


como si lo hubiese planeado. Le mordió antes de que pudiésemos
derribarlo.

—¿Le mataste? —Kylen preguntó.


45
—Sí.

—Bien—Satisfacción llenó la voz de Kylen. Farro supo en ese momento


que si el tipo aún no estaba muerto, Kylen se habría encargado de él.

Una lágrima se deslizó por la cara de Farro. El dolor se volvió insoportable


tanto en su hombro como en su corazón.

—Hey, bebé. No te preocupes, todo va a estar bien—Kylen le tranquilizó.

Farro mantuvo sus ojos cerrados. Mirar a Kylen desmoronaría su


resolución. No importaba cuántas palabras dulces usase su compañero, no
cambiaría que abandonó a Farro y a su hijo. Cómo Kylen pensaba que todo
iba a arreglarse desconcertaba a Farro.

Le besó suavemente en la frente. —No me beses—dijo cansadamente. No


quería que su compañero le tocase después de haber estado en la cama
con otro hombre. Su lobo interior gemía por el rechazo, él quería las
caricias.

—Hush—Kylen susurró en el tono más gentil que Farro escuchó nunca

—Me voy a asegurar de que mejores. Vamos a mi habitación. Viell, Vien,


llevad a Gabe a su antigua habitación. Creo que aún está disponible.
—Sí, Su Majestad—los gemelos respondieron al unísono.

—Idiotas—Kylen murmuró cariñosamente.

—Te he echado de menos—Farro susurró. Sus dientes comenzaron a


castañetear y su cuerpo temblaba de la conmoción.

—Voy a llevarte a mi habitación y curarte—Kylen hablaba como si fuese lo


más fácil del mundo arreglar la herida abierta de Farro cuando la sangre
drenaba su cuerpo.

Farro sentía que se le escapaba la vida.


46
—No. No me quieres. Déjame ir. Cuida de Sammy.

Sería la solución perfecta. De otra manera, Farro tendría una muerte lenta
por la separación de su compañero. Kylen apretó su agarre, haciendo que
Farro sisease de dolor.

—Deja de ser un idiota. Voy a curarte y los dos vamos a cuidar de nuestro
hijo. Hablaremos de nuestro futuro cuando te sientas mejor.

Farro intentó prestar atención a las palabras de Kylen. Sabía que eran
importantes y probablemente eran importantes para ellos, pero su mundo
se difuminó y el sonido de la voz de Kylen daba vueltas en su cabeza sin
sentido en su cerebro mareado. Todo se volvió oscuro.

Farro se despertó jadeando en busca de aire. Se incorporó, su corazón


palpitando mientras que miraba alrededor, preguntándose donde estaba.
Respiró profundamente. Kylen.

El olor de su compañero llenaba la habitación junto con el de alguien más.


Un extraño había estado en su cama.

Intruso
Un gruñido salió espontáneamente de la garganta de Farro, vibrando su
furia. Incapaz de resistir la rabia de su bestia interior, Farro se transformó.
Un fuerte aullido desgarró su pecho, el sonido haciendo eco en la
habitación. Rompió la sábana con sus dientes y arrancó la esquina del
colchón antes de triturar las sábanas con sus garras. Necesitaba destrozar
el olor de quien se metió en la cama con su compañero. Nadie más que él
y Kylen deberían estar allí.

—¡Farro! ¿Qué estás haciendo?

Farro se dio la vuelta para mirar a su querido compañero. Aplastó las


47
orejas cuando Kylen se acercó. Los ojos de Kylen se ampliaron cuando vio
los actos de Farro.

—Oh, no te gustó el olor en mi cama, ¿Verdad? —Kylen susurró—Creo


que voy a tener que sustituir mi colchón ahora.

Farro ladró. Con toda la razón necesitaba reemplazar la cama.

—Al menos te sientes mejor. ¿Crees que puedes cambiar para que
podamos hablar?

Farro consideró la petición de Kylen. Salió victorioso sobre el malvado olor


del intruso, por lo que probablemente podía probar su forma humana un
poco. Después de otro gruñido a la ofensiva ropa de cama, volvió a
cambiar. Le costaba siempre algo de tiempo acostumbrarse a la
transformación de lobo a hombre. Sus ideas no se centraban con facilidad.

Acercándose a la cama, Kylen se arrastró sobre el colchón diezmado.


—Maldita sea, te he echado de menos.

Farro quería acercarse, pero su cuerpo parecía estar paralizado. No podía


forzar a sus músculos a obedecer.

—Hey—Kylen ahuecó la cara de Farro y giró su cabeza para mirarle.


—Sein sólo estuvo bajo las sábanas porque tenía frío. No era un preludio
de otra cosa. Lo que sea que creas que viste, es un error.

Farro parpadeó a Kylen. Su visión cambió, alertándole que sus ojos no


habían cambiado completamente. Su lobo estaba alerta bajo la superficie.
—¿De verdad?

Kylen asintió. —Puedes oler que no miento. Por favor, inténtalo.

Le tomó un momento, pero Farro se acercó y olfateó el cuello de Kylen.


—Lo hago.
48
El dolor en su pecho se evaporó bajo la honestidad de Kylen. Los gemelos
tenían razón, Kylen no le había engañado. Aún no le gustaba el olor de
otro hombre tan cerca de su compañero, pero guardaría sus celos para
cuando estuviesen justificados.

—Oof —el aire salió de los pulmones de Farro cuando Kylen le apretó con
fuerza. El oxígeno llegó a ser un lujo cuando el guerrero fae apretó su
agarre.

—Te he echado de menos, mi compañero—Kylen susurró entre su pelo.

—Es como si alguien me hubiese arrancado el corazón. Estaba preparado


para morir sin ti.

Farro retrocedió para ver la cara de Kylen. Su compañero lo había dicho


completamente en serio. Kylen habría sufrido hasta la muerte sin él.

—Podrías haber mandado a alguien a por mí, idiota—le regañó.

—Comprendo que no puedas salir ahora mismo por tu posición, pero


podrías haber mandado un mensajero o algo.

Kylen besó a Farro en la frente. —Me asustaba demasiado que me


rechazases y entonces saber que no me quedaba nada.
—¿Y preferías abandonarte a la muerte? No tiene ningún sentido.

Farro no podía entender cómo su obstinado compañero creía que la


muerte de ambos resolvería el problema de estar separados.

—Imagino que no tiene sentido ahora, pero el dolor me devoró e hizo


difícil funcionar.

Imaginarse a Kylen sentado solo sufriendo por él suavizó al lobo de Farro.


A ambas partes de Farro le gustaba la idea de que su compañero le echase
de menos.
49
—Encontré el oso—Kylen señaló la mesita de noche donde Kylen puso el
juguete en un lugar destacado. —También le echo de menos.

Farro vio las lágrimas brillar en los ojos de Kylen antes de que se diese la
vuelta.

—Le alegraría una visita—Farro le ofreció.

Kylen negó con la cabeza. —Si voy a verle, quiero asegurarme de que
puedo quedarme o al menos prometerle estar allí el mayor tiempo
posible. No quiero darle falsas esperanzas.

Farro dio un paso hacia atrás. —Pensaba que planeabas regresar conmigo.

Kylen agarró con una mano el brazo de Farro, manteniéndole en el sitio.


—Estoy buscando una solución. Sein piensa que si unimos nuestros reinos,
puedo pasar la mayor parte de mi tiempo en tu reino.

—¿Cómo planea unirlos?—Farro no confiaba en Sein. Parecía estar


demasiado cómodo en la cama de Kylen.

—Quiere que formemos una alianza política—Kylen liberó el brazo de


Farro y se apoyó en el cabecero, evitando los ojos de Farro.
Odiaba preguntar, pero obligó a que la pregunta saliese de sus labios.
—¿Qué tipo de alianza? —Todos los músculos estaban tensados mientras
esperaba la respuesta.

—Sein sugirió que nos casásemos, pero sólo de nombre.

Farro apostaba que Sein lo sugirió. Bastardo traicionero.

—¿Entonces qué sería yo, tu amante?—Farro saltó de la cama y


rápidamente salió de su alcance. Locamente había pensado que su
compañero regresaría con él. En ninguno de sus escenarios se convertiría
en un tipo de puta real por saltar a la cama del rey. 50

—No—Kylen saltó del colchón. Abrazó a Farro. —No te alejes sin hablar.

—Oh, ¿Quieres decir a como hiciste tú? —Farro supo que puso el dedo en
la llaga cuando Kylen le soltó. La ausencia del calor de su compañero le
hizo estremecerse por el frio aire.

—Sí, eso es exactamente lo que quiero decir. Lamento haberte herido a ti


y a Sammy. Estoy intentando encontrar una solución. ¿No obtengo puntos
por no rendirme?

—No obtienes nada, —Farro dijo caminando hacia la ventana.

—Quiero un compañero, un igual, no ser tu juguete oficial.


Capítulo 4
—Estoy intentando una forma de volver contigo. Si me caso con Sein, dijo
que se encargaría del gestionamiento diario del reino y yo podría pasar la
mayor parte del tiempo contigo. No lo entiendes, Farro. Haría cualquier
cosa por ti. Si dices que no me case con Sein, no lo haré. No estoy seguro
de que sea honesto en sus tratos de todas formas. Te necesito a mi lado.
Te prometo que al final te haré el hombre más feliz del mundo.

Farro no sabía qué decir. Sabía que Kylen pensaba que hacía lo mejor para
51
ellos, pero Farro no podía soportar que alguien más tuviese derecho a
tocar lo que era suyo. No confiaba en que Sein no se aprovechase de la
situación. Después de todo, Sein sería el marido de Kylen y tendría
derecho a demandar sus deberes maritales. Si el rey fae de la luz alguna
vez tocaba sexualmente a Kylen, Farro arrancaría el corazón al rey con sus
dientes.

Sin embargo, con Kylen allí en frente suyo, Farro no podía enfadarse con
su compañero. Kylen olía a remordimiento, perfumando el aire con su
dolor. La devastación en los ojos de Kylen suavizó la furia de Farro. Aún
mataría a Sein si tenía la oportunidad, pero Kylen no tenía que sufrir
innecesariamente. Incapaz de mantener a Kylen preocupado, Farro abrazó
a Kylen.

Kylen se tensó durante un momento antes de relajarse en el toque de


Farro. —Te eché de menos—susurró.

—También te he echado de menos—Farro confesó. Echar de menos era


una tibia palabra para el desgarrador dolor que su separación le causó.
Pero no quería añadir más pena a Kylen.

—Lo siento—Kylen dijo, con lágrimas descendiendo por su cara.


—Lo sé. —Farro pasó sus dedos por el pelo de Kylen. Por un largo
momento, sostuvo a su compañero estrechamente, absorbiendo el olor
de su piel y el calor de su cuerpo bajo las ropas. Kylen estableció su coloco
en la base de la garganta de Farro e inhaló su aroma como si fuera él
mismo un cambiaforma. —Te necesito.

El hambre en su voz provocó el propio deseo de Farro. No podía negar


nada a su compañero. No cuando la necesidad de tocar y saborear
superaba a todo lo demás. Farro rápidamente le quitó a Kylen su ropa.

Farro se tomó un momento para examinar a su compañero. En su corto


52
tiempo separados, podía decir que la vida no había tratado bien a Kylen.
—Has perdido peso.

Kylen había sido delgado pero musculoso. Ahora se veía más demacrado
que delgado, como si su pena al partir hubiese sido suficiente para
carcomerle físicamente.

—He tenido problemas para retener la comida—Kylen se giró para no


encontrarse con la mirada de Farro.

—¿Es tan malo para los faes como lo es para los lobos? —Farro preguntó.
Aunque conocía a varios fae, no había tenido agallas para hacerles
preguntas personales. Anthony no era precisamente su amigo más
cercano, no después de que el compañero alfa hubiese sufrido debido a
las crueles palabras de Farro. Lo solucionaron, pero su relación era aún un
poco floja.

—A veces. Si estamos enlazados.

—Lo estamos

No había duda en la mente de Farro de la conexión que tenían. —Pero


parece que lo ignoraste con demasiada facilidad.
A pesar del obvio dolor de Kylen por su partida, Farro tenía que admitir
que la amargura le consumía por completo. No sabía si podrían superar su
dolor compartido.

—¡No!—gritó Kylen —Nunca pienses que tomé mi decisión a la ligera.

Kylen sujetó las manos de Farro, apretando sus dedos. —Rompió mi


corazón despedirme de ti y de Sammy.

En lugar de continuar hurgando en la herida abierta entre ellos, Farro pasó


sus dedos por el pelo de Kylen y usó su agarre para acercarle.
53
—Soy tuyo, amor. Solucionaremos esto juntos.

Presionó su frente junto a la de Kylen, disfrutando de la suave piel caliente


contra la suya, sabiendo en ese momento que nada podía apartarles. La
realidad de sostener a su compañero de nuevo tenía a su lobo listo para
aullar.

—Lamento haberte dejado—Una lágrima descendió por la mejilla de


Kylen. —Lamento tanto haberos dejado a Sammy y a ti.

—Pero vas a regresar—Farro necesitaba escuchar las palabras de nuevo.


Para asegurarse de que no le había dado falsas esperanzas sólo para ser
abandonado de nuevo.

—Sí. Si tengo que renunciar a un reino, habrá merecido la pena cada


segundo, cada minuto que pueda vivir contigo.

Farro respondió de la única manera que podía. Besando a su compañero.


Suspiró en su beso. Dicha recorría por su columna y su piel calentándose
por el contacto. Sus bocas se deslizaban juntas, su respiración caliente se
mezclaba y codiciosas manos se aferraban al otro en una tormenta de
necesidad imposible de transmitir con simples palabras o grandes gestos,
sólo con el toque.
—Desnudo. Te necesito desnudo—Las palabras de Farro rotas con pasión
cuando su deseo superaba su habilidad de hablar en frases enteras.

Kylen se alejó.

Farro gruñó por el movimiento. Se le erizaron los pelos de sus brazos y de


su nuca cuando el lobo le urgió a dar caza a lo que era suyo. Kylen
rápidamente se quitó la camisa y pantalones. Se paró un momento,
esperando.

—¿Por qué llevas ropa interior? —Todo el tiempo que estuvieron juntos,
nunca vio a Kylen llevar ropa bajo sus pantalones. La fácil accesibilidad de 54
su compañero había permitido más de un momento caliente.

—Quería que te dieses cuenta que no tenía alguien más por el que
mereciese la pena ir desnudo.

La tensión se liberó en Farro. A pesar de su separación, Kylen le había sido


fiel. La última de sus preocupaciones desapareció. Arreglaría las cosas
entre ellos aunque tuviese que trasladarse al mundo fae. Había arreglado
un acuerdo con Anthony para traer a Sammy de ida y vuelta entre las dos
ubicaciones. El contacto de su piel hizo que el lobo aullase. Lamió el cuello
de Kylen y mordió su hombro, marcando al hombre como suyo una vez
más. La cicatriz del mordisco anterior aún permanecía, pero su lobo
necesitaba reclamarle, para recordarles a quien pertenecía Kylen.

—Soy tuyo—Kylen afirmó al reclamo no hablado de Farro. Se arqueó,


exponiendo su cuello, ofreciendo todo a Farro.

Farro sabía que recordaría ese momento por el resto de su vida, cuando
Kylen se diese completamente a él. Farro pellizcó los pezones de Kylen,
sonriendo cuando su compañero se retorció bajo él.

—Oh, hazlo de nuevo.


Farro lo hizo.

Recorrió el cuerpo de su compañero con sus dedos, recordando cada


surco y cada bache, adorando la suave piel con sus dedos callosos. Sus
manos nunca estaban suaves porque corría a menudo como lobo.

—Amo tu toque—Kylen gimió y se retorció bajo su toque. —Eché de


menos tus manos.

—Ellas te echaron de menos también.

Rieron entre ellos como locos. Las bromas y las risas se convirtieron en
55
gemidos y quejidos.

—No voy a durar si sigues así—Kylen advirtió.

—No tienes que durar. Tenemos muchos años para que sea perfecto. No
voy a permitir que te vayas nunca de nuevo.

Farro tendría que encontrar una forma para visitar a su compañero


cuando estuviese en su reino, pero nunca le dejaría irse de nuevo.
Apartarse no sería nada positivo para la salud de ninguno. Kylen suspiró
asintiendo a este comentario.

Farro deslizó una mano en sus erecciones, usando el pre-semen para


ayudar al movimiento.

—Te quiero dentro de mí—Kylen afirmó.

—En la mañana. De esa forma sabré que no te escaparás temprano.

Kylen rió, pero se convirtió en un gemido cuando Farro continuó


bombeando sus pollas juntas.

—Yo-yo no voy a ir a ningún sitio—Kylen agarró la ropa de cama y movía


sus caderas en sintonía con los movimientos de Farro.
—No ahora—Farro dijo. No pudo evitar sonreír ampliamente. Sabía que
tenía la ventaja.

Les tomó poco tiempo antes de que el semen cubriese el estómago de


Kylen por sus orgasmos combinados. Farro lamió su liberación, gruñendo
con placer por el sabor de esos fluidos mezclados.

Kylen se acostó relajado y feliz bajo él. Su compañero derramaba placer, el


olor era seductivo como el chocolate más fino.

—¿Feliz? —Farro preguntó.


56
Los ojos de Kylen brillaban cuando rodó para mirarle. —Extremadamente.
¿Quién está cuidando a Sammy?

—Dare.

Kylen se relajó de nuevo. —Bien. Sammy le ama.

Farro asintió. Con un poco de maniobra, se deslizaron bajo la ropa de


cama. Farro descansó su cabeza sobre el hombro de Kylen y enredó el
resto del cuerpo con su compañero. Kylen no podría salir de la cama sin
alertar a Farro.

—No voy a ningún sitio. Te lo dije—Kylen le dijo. —Y respirar sería


agradable.

—Respirar está sobrevalorado. Mi lobo se siente posesivo. No quiere que


te escapes.

Kylen pretendió tomar una bocanada de aire. —Supongo que es culpa


mía.

—Sí—Farro ni siquiera intentó endulzarlo. Fue todo culpa de Kylen.

—Voy a pasar el resto de mi vida compensándotelo—Kylen prometió.


—Bien. —El lobo de Farro se acurrucó dentro de él y se calmó. Un suave
ladrido indicó que dejaría descansar el asunto tanto tiempo como el Farro
humano mantuviese a Kylen. Soltó un aullido.

—No te vas a casar con ese rey idiota tampoco.

—Vamos a ocultarle ese secreto por ahora. Quiero ver lo que trama. No
confío en su deseo repentino de unir nuestros reinos.

—¿Crees que está intentando hacerse con el poder de los dos?

Kylen se encogió de hombros. —Digamos que creo que fue bastante


57
repentino el deseo de casarse que no contó en veinte años.

—Hmm—Farro besó a Kylen. Mañana sería un día interesante. Farro no


sabía mucho de política fae, pero sabía luchar por su hombre. Se acabó
permitir que Kylen se le escurriese de las manos. Farro pretendía
mantener a su hombre.

Un gemido despertó a Kylen. Abrió un ojo para ver a una sirvienta entrar
con una bandeja de comida. Resistió las ganas de gritarle que se fuera.
Nadie debería estar tan cerca de su compañero mientras que Farro
descansaba. Apretó sus manos para reprimir la necesidad de prender
fuego a la mujer por aproximarse al cambiaformas lobo.

—Ve a buscar suficiente para cuatro personas. Mi compañero necesitará


una gran cantidad de comida mucho mayor que yo.

Los cambiaformas tenían un metabolismo más rápido porque siempre


quemaban calorías como si estuviesen corriendo una maratón. Se sentía
bien reclamar a Farro de nuevo. La palabra compañero salía de sus labios
de una forma casual aun cuando su corazón volcaba con alegría como un
niño haciendo volteretas en un campo de hierba vacío.

La alegría de despertarse junto a su compañero eclipsaba cualquier


lamento pasado.
La sirvienta hizo una reverencia y salió apresuradamente. Esperaba a su
secretario allí en cualquier momento para decirle cómo de inapropiado
era su comportamiento, pero no le importaba. Pronto todo el castillo
comentaría que el rey tenía un hombre en su cama. Se extendería la
especulación sobre a quién habría llevado Kylen a la cama como amante.
Todos sabían que Kylen habría profesado amar a su compañero.

Volvió a caer en un medio sueño hasta que la sirvienta regresó. Se


despertó de nuevo por el sonido de gruñidos. La sirvienta estaba en la
entrada. Sus manos agitaban la bandeja haciendo que sonase por el
movimiento. Farro se agazapó en la cama en su forma de lobo, enseñando 58
los dientes.

—Tranquilo, amor, no es un peligro.

A la chica le dijo. —Déjalo en la mesa.

Se apresuró a dejarlo. Tras una rápida reverencia, salió corriendo de


nuevo.

Kylen rascó a Farro detrás de las orejas. —Creo que me debes un orgasmo.

El pelaje se convirtió en piel. Con un crujido de huesos final, el lobo se


transformó en el compañero de Kylen. Los ojos de Farro brillaban de dolor
y anticipación.

—No quiero evitar que consigas lo que quieres.

—Exactamente. Qué buen compañero eres—Kylen rió.

—No presiones.

Kylen rió. Su corazón no podía estar más completo. Cuando Farro se


acercó, se lanzó encima.

Farro sonreía mientras que Kylen le miraba abajo.


—Estoy tan feliz de que estés aquí. Sé que no puedes quedarte. Vamos a
tener sexo, desayunaremos e iremos a ver lo que Sein dice.

—Suena como un gran plan.

Kylen rió, y pasó la mañana recordando a su compañero por qué eran tan
compatibles.

59
Capítulo 5
—Wow—Farro inclinó su cabeza para contemplar el castillo fae de la luz.
Todo el edificio estaba construido de madera. Torres giraban en una bella
madera trenzada en formas y patrones inusuales. Árboles enteros giraban
con ramas retorcidas y altas torres.

—Toda esta madera probablemente huele como un bosque gigante para


ti—Kylen bromeó.

Farro negó con la cabeza. —Más como a la madre de Anthony, todo magia 60

y madera.

Los gemelos y Gabe caminaban tras ellos cuando se aproximaban al frente


del castillo. Vien y Viell flanqueaban a Gabe por los dos lados mientras
caminaban. Miraban ferozmente a cualquiera que se atrevía a mirar a su
compañero. Kylen se aguantó una risa cuando uno de los soldados dejó
que sus ojos descansasen en Gabe un minuto demasiado largo. Viell
mostró su espada al guardia quien rápidamente miró a otra parte.

Se dirigieron directamente al pasaje abovedado del frente, que dirigía a un


conjunto de puertas del castillo. Dos soldados se adelantaron para
bloquearles.

—Di al rey que estamos aquí, como solicitó—Kylen demandó.

Farro se preguntaba si Sein sabía que estaba allí. Dudaba que el rey se
alegrase al ver al compañero de Kylen. El guardia examinó a cada uno de
ellos por un buen momento como si pudiese objetar, pero un gran gruñido
de Farro le hizo retroceder. Farro desaprobó la falta de coraje entre los
guardias. Su manada no permitiría que un pequeño gruñido les intimidase.

Un paje atravesó la multitud y se inclinó ante ellos.


—El rey me ha mandado a que les acompañe.—Entonces giró y se alejó,
dejando que les siguiese o no. Aparentemente, alguien avisó a Sein que
tenía visita.

Farro se encogió de hombros y siguió a su compañero quien aceleró tras el


sirviente. Siguiendo un camino ventoso a través de varias habitaciones, se
dirigían a una enorme sala con jardín. Grandes árboles llenaban el área y
flores brotaban del suelo. El techo desaparecía en algún lugar entre las
enredaderas y las ramas. Sobre todo, era un espacio impresionante, un
tributo al control de la naturaleza del rey fae de la luz.
61
Farro estornudó. El olor de magia que rezumaba de los muros del castillo
estaba afectando a sus fosas nasales. Tendría dificultades para oler la
falsedad en este lugar. Se preguntaba si era intencional. ¿Traería el rey
aquí a visitantes que de otra forma sabrían que mentía? O sólo Farro
sospechaba del hombre que pensaba tomar su lugar.

—¿A quién has traído contigo?—El rey Sein se puso de pie para saludarles.

Kylen señaló con la mano a los gemelos. —Bueno, ya conoces a Vien y


Viell, por supuesto, este es su compañero Gabe, y este es mi compañero
Farro.

Farro vio el rápido destello de ira en los ojos del rey fae antes de
esconderla en una educada sonrisa y dar la mano a Gabe bajo la mirada
vigilante de los gemelos. Entonces se giró a dar a Farro el apretón de
manos más breve que recibió nunca. La sensación de tocar algo
repugnante le tuvo luchando contra la urgencia de restregar las manos en
sus pantalones.

—Encantado de conoceros—Sein dijo. El tono de insinceridad hizo que


Farro apretase los dientes. Estaba seguro de que el rey no se alegraba de
ver a ninguno de ellos.
Farro se preguntaba si el rey tenía la aversión común de los fae a los
cambiaformas. Sein olía a humeante furia, no sabía de qué, pero pronto lo
descubriría.

—Te ves bien esta mañana, Kylen—Sein dijo, su mirada centelleaba sobre
Kylen como si buscase grietas en su apariencia. Como si tal vez pudiese
estar menos que entusiasmado por tener a su compañero a su lado.
Bastardo.

Farro no pudo evitar el gruñido que salió de su garganta. Kylen entrelazó


sus dedos para suavizar a la bestia interior de Farro. Un rápido apretón de
62
sus dedos sirvió como advertencia para que escondiese sus sentimientos.
Habían acordado fingir ir adelante con los planes de Sein. Sin embargo, si
llegase el momento de que los dos reyes fuesen al altar, Farro juró
arruinar la boda. Con una rápida mirada, Farro escaneó al resto de la
gente en la habitación. Su lobo interior quería comprobar la situación y
comprobar si podía cambiar si era necesario. Los soldados que había
alrededor no aparentaban ser lo bastante duros para vencer a un
cambiaformas. Ciertamente, no tenía la masa muscular de Kylen ni su
confianza. Si fuese por puro físico, Farro sabía que tendría ventaja. Sin
embargo, si había magia involucrada, a Farro le destrozarían el culo a
patadas. Regresó su atención a la conversación en la que Kylen hablaba.

—Gracias, eso le sucede a una persona al tener nuevamente a su alma


gemela—Kylen comentó.

Farro escondió su sonrisa cuando la boca de Sein se apretó con enojo.


Kylen ni siquiera intentaba aparentar no estar emocionado por tener a
Farro de vuelta.

—Bueno, ciertamente ya no aparentas estar desvaneciendo. ¿Por qué no


toman asiento?—El Rey Sein señalaba al resto de sillas que rodeaban la
mesa.
Vien y Viell se inclinaron antes de ocupar las sillas una a cada lado de
Gabe. Farro notaba que los gemelos consideraban este territorio hostil y
estaban en máxima alerta. Ayudaba un poco que nadie hubiese confiscado
las armas a los gemelos. Farro se preguntaba si había sido intencional para
mostrar que no estaban preocupados por los dos faes guerreros, o que
eran así de incompetentes. Kylen apostaba que era lo último. Los fae de la
luz eran probablemente demasiado cobardes para pedir a los gemelos que
les entregasen sus espadas.

Kylen subió y bajó su mano por la espalda de Farro en un movimiento


calmante y sacó una silla para Farro antes de sentarse él. Farro sonrió por 63
la amabilidad de Kylen. Kylen le dio un beso en la cabeza antes de ocupar
el asiento junto a él. El cariño casual le calentaba más que el sexo
completo. Había tenido bastante sexo en su vida en situaciones que no
significaban más que joder entre dos personas. La tierna adoración que
Kylen ofrecía con tanta facilidad, nunca fallaba para calentar el corazón de
Farro.

—¿Tenéis hambre? Podría hacer que os traigan algo de comida—Sein dijo.

—No, ya hemos comido—Kylen habló por todos. Farro se preguntaba si su


compañero no confiaba en la comida del rey fae de la luz. Sin lugar a
dudas, él sospecharía de cualquier cosa que le diese el hombre que
planeaba tomar su lugar.

—Dime, ¿Qué opinas, Farro? — Sein preguntó.

—¿Sobre? —No pensaba darle la menor concesión.

Kylen apretó la pierna de Farro en apoyo.

—¿Te preocupa que Kylen y yo nos casemos? Le dije a Kylen que los lobos
eran prácticos y que querrías que hiciese lo mejor para su gente.
Farro respiró profundamente varias veces para evitar que su lobo
arrancase la garganta de Sein. El pulso del rey latía de modo tentador.
Sonrió levemente antes de hablar, esperando esconder los caninos que
salieron abruptamente.

—Creo que unir los reinos es beneficioso para los dos. No tengo
conocimientos para reinar. Sin embargo, objeto que lleves el título de
marido de mi compañero.

Sabía que Kylen no quería levantar las sospechas de Sein, y Farro pensaba
que el rey Sein sospecharía más si Farro mansamente aceptaba todo.
64
Ningún cambiaformas en su sano juicio entregaría calmadamente a su
compañero.

Sein tomó un sorbo de su vaso y habló de nuevo. —Te hará feliz saber que
a tu compañero no le gustó la idea tampoco. Pero sigo pensando que es la
forma más fácil de unir nuestros reinos. De otra forma, tendríamos un
larguísimo proceso legal que podría llevar años de negociación.

—Funciona para mí—Farro dijo. No le importaba que les llevase un millón


de años. Cogería a su rey e iría a casa.

Los hombros de Kylen se agitaron con una risa silenciosa cuando la cara
del rey fae de la luz adquirió una expresión agria. No parecía importarle a
Farro cuánto tiempo tardasen siempre y cuando Kylen le perteneciese.
Sabía que su compañero no le abandonaría de nuevo, y eso era todo lo
que le importaba. Si resultase ser importante unir los dos reinos, Farro
confiaba en que Kylen lo haría de forma que no afectase su enlace.
Lentamente, estaba recuperando su confianza en Kylen. Su compañero
reconoció haber cometido un error al dejar a Farro y Sammy. Ahora Farro
tenía que encontrar una manera de sacar a Kylen de esta situación y
llevarlo de nuevo a casa.
Sein volvió su cabeza como si no desease encontrarse con la mirada fija
del cambiaformas. Farro silenciosamente aplaudió la precaución del rey.
Mirar fijamente a un cambiaformas nunca terminaba bien para el retador,
especialmente si no tenía otra forma.

El rey se aclaró la garganta. —¿Te ha comentado Kylen que necesitamos


que alguien revise la montaña y averigüe lo que ocurre allí? Algo está
aterrorizando a los trolls en nuestro territorio. Quiero descubrir lo que es
antes de que muera ningún fae más.

Después de tratar con Anthony y Silver con regularidad, Farro aprendió


65
como tratar con hombres poderosos que podían golpearle en cualquier
momento. El rey fae de la luz no era nada en comparación con el lobo alfa
y el semidiós con los que Farro trataba con regularidad.

—Estoy dispuesto a investigar, pero necesitaremos más información antes


de que involucre a la manada.

Farro no traería a los otros antes de descubrir si había algo más grande
por lo de que preocuparse. Si era una forma del rey Sein de enrollar la
cadena de la manada de lobos, le negaría el placer. Kylen palmeó la pierna
de Farro en apoyo. El nudo en su estómago se alivió un poco. Farro estaba
preocupado porque su compañero se hubiese enfadado por la falta del
apoyo inmediato a los fae.

—Yo también iré—Gabe ofreció. —Es mejor que vayamos a investigar dos.

Farro sonrió por el apoyo de su amigo. Los gemelos fae no parecían estar
tan contentos con la decisión de su compañero, pero Farro sabía que no le
rebatirían en frente de Sein. Esperarían a estar solos antes de ponerse a
gritar como locos. Farro se alegraba de no tener que lidiar con dos
compañeros. Ya tenía suficientes dificultades con uno. Gabe debía tener la
paciencia de un santo para tratar con su par de demandantes y difíciles
amantes.
—No puedo pedir más que eso—Sein dijo, sonriendo. Algo en la sonrisa
del rey fae de la luz le cayó mal. Había un desafío en Sein que contaba a
Farro que el rey vendería su alma si pensaba que sacaría un buen trato
con ello. Farro se preguntaba si el rey sabía lo que ocurría en la montaña y
les estaba enviando a sus muertes. Después de todo, con Farro muerto,
Sein podía verse como el hombro agradable sobre el que llorar. ¿Sabía
Sein de los mutantes?

Farro se levantó, terminando con la reunión. No necesita hablar más para


saber que el rey era un imbécil. Si Sein se convirtiese en una parte
permanente de su vida, se aseguraría de que el imbécil engreído nunca 66
tuviese contacto con Sammy.

—Supongo que ahora es un buen momento para investigar lo que ocurre


en la montaña.

El sonido al sonar la alarma frenéticamente puso fin a cualquier objeción.

—¡Trolls! —el grito atravesó el palacio.

Farro saltó y cambió, el instinto le cambió casi inmediatamente en su más


mortífera forma para proteger a su compañero. Gabe se transformó a su
lado. Inclinando sus cabezas hacia atrás, aullaron su advertencia a los
enemigos que se atreviesen a desafiarles. El usual gentil comportamiento
de Gabe se hundió bajo su furia por proteger a sus compañeros.

—Vamos a ver lo que ha bajado de la montaña—Kylen dijo.

Farro inclinó su cabeza ante el calmante comportamiento de su


compañero. Puede que los trolls no fuesen tan aterradores. Al menos le
sacaron de su reunión antes de comenzar un conflicto entre especies
implicado con el ataque a un rey vicioso. Kylen siguió a Farro por el pasaje
hasta el jardín donde los soldados luchaban con los trolls. Las tres
criaturas de piel verde movían sus largos brazos atravesando la armadura
fae con sus colmillos y sus lagos cuchillos curvos.
Se le atoró el corazón en la garganta cuando Farro saltó y derribó a uno de
los trolls por la garganta. Sangre verde salpicaba por todas partes,
cubriendo el pelaje de Farro con una fina capa de escoria. Gabe mordió a
un troll por debajo de la rodilla, derribando a la criatura. Aulló su victoria,
sorprendiendo a otro troll con la punta de la espada de Viell.

El ruido del aire advirtió a Kylen a tiempo para esquivar el golpe. El golpe
dirigido a su cabeza navegó inofensivamente sobre su cabeza, con un
silbido rompiendo el aire cuando pasó. Kylen atacó con su magia,
prendiendo fuego al troll.
67
Uno tras otro, Kylen les prendía fuego.

—¡Para!—Sein gritó. —Vas a incendiar el castillo

Kylen se quedó mirando al rey un momento hasta darse cuenta de la


cantidad de madera en el castillo.

—¡Mierda!

Había estado pensando en sobrevivir, no en que podría dañar los


alrededores. Frustrado, agarró la espada de un soldado caído y empezó a
darles tajos a la antigua usanza. Los gemelos acudieron a cuidar su
espalda. No tenían magia para luchar porque aún eran demasiado jóvenes
para desarrollar sus poderes. Cuando finalmente tuvieran todas sus
habilidades, serían unos aliados poderosos. Comenzó a dolerle el brazo,
pero no bajó su espada hasta que el último troll cayó al suelo, ahogándose
en su propia sangre.

—Muere, bastardo—Viell gruñó. El troll cometió el error de girarse a


atacar a Gabe.

Farro y Gabe trotaron de vuelta cubiertos de salpicaduras verdes de la


sangre de troll y trozos de piel manteniéndose en su pelaje.
—Definitivamente tienes que tomar un baño antes de ir a ningún sitio.

—Los sirvientes os mostrarán las habitaciones—Sein ofreció. El rey fae de


la luz tenía un poco de sangre encima, pero no parecía estar cansado de la
batalla.

Kylen asintió. Necesitarían una noche entera de descanso antes de


continuar y subir la montaña. —Gracias.

El patio tenía manchas rojas y verdes que cubrían el suelo como una
celebración de navidad de mal gusto. Puso una mano en la cabeza de
Farro y le retuvo mientras esperaban a ser guiados a su habitación. 68

Farro lamió su mano.

—Si viene por aquí, Su Majestad. —Un sirviente les pidió que bajasen por
el pasillo.

Los nervios de Kylen estaban tensos. Podría haber perdido a Farro si uno
de esos trolls hubiese tenido suerte. No le gustaba el hecho de que su
compañero hubiese estado en peligro dos veces desde que llegó al
territorio de los fae. Alguien estaban intentando destruir a su amado, y
Kylen no permitiría eso.

Su habitación era obviamente una de las que daban a los visitantes


dignitarios. El exagerado lujo le dijo a Kylen que le mostraron lo mejor.
Lanzó a la chica una moneda y cerró la puerta de una patada tras ella.

—Baño, —ordenó.

El lobo entró en la otra habitación. Mientras que Kylen se desnudaba,


escuchó correr el agua. Rápidamente aceleró el ritmo, arrojando las ropas
alrededor. De ninguna manera iba a perder la oportunidad de bañarse con
su compañero.
Kylen fue corriendo al baño, deslizándose para parar junto a la bañera.
Farro estaba espatarrado en la enorme bañera, su cabeza hacia atrás, sus
ojos cerrados en la dicha.

—¿Hay espacio para dos?

Farro rió. —Posiblemente hay suficiente espacio para uno docena.

—Será mejor que sólo me tengas a mí en la bañera—Kylen advirtió.

—Podré haber sido un idiota en el pasado, pero no te compartiré.

Un gruñido retumbó de su compañero. —Me parece bien. Si encuentro de 69


nuevo a ese estúpido rey en tu cama, le destrozaré. Ningún aroma aparte
del nuestro debería volver a cubrir nuestras sábanas—Farro abrió sus ojos
en rendijas, su boca apretada con irritación.

Kylen no se molestó en discutir. Si el aroma de alguien más en su cama


ofendía a su compañero, entonces nadie más estaría allí.

—Estoy de acuerdo.

—Entonces deja de estar allí y únete a mí—Farro le dio la mano.

Kylen deslizó su mano contra la de Farro y entró en el agua humeante.


Dejó que Farro le colocase entre los muslos del cambiaformas.

Ohh, qué placer. Más que sexo, había echado de menos la compañía.
Había llegado a odiar girar la cabeza y no encontrarle. Había comenzado
conversaciones hasta que se daba cuenta de que Farro no estaba a su
lado. De repente, el estrés de su separación le quebró. Grandes sollozos
agitaban su cuerpo mientras que la tensión y el lamento por abandonar
todo lo que amaba salía.

—Shhh, bebé, te tengo ahora. No vamos a separarnos de nuevo.


La profunda voz de Farro y el gentil toque penetró la nube de angustia que
le rodeaba en pleno sufrimiento. Kylen no podía hablar, no podía regresar
a la conversación. Necesitaba purgar su sistema del dolor. Cuando decidió
abandonar a Farro por el bien de su reino, no se dio cuenta de que el
proceso rompería su alma. Otro mes y no habría quedado nada de él.

—Es-estaba comenzando a desvanecerme y no me importaba—Kylen


confesó. Allí, en el baño con el agua caliente y su amor, Kylen sabía que
podía decir cualquier cosa y que no saldría de los confines de la bañera de
porcelana.
70
Farro cuidadosamente giró a Kylen para que le mirase, acunándole contra
su amplio pecho. —Lo sé, amor. Podía oler tu pena.

—Lo siento tanto—No importaba cuántas veces lo dijese, sabía que no


borraría el dolor que les causó.

Farro sujetó la barbilla de Kylen entre sus dedos y le forzó a mirar arriba.
—Los fae tenéis muchos dichos. Nosotros los lobos también. Mi favorito
es “olvida el conejo que comiste ayer porque hoy hay una nueva caza”
Para mí ese quiere decir que debes olvidar las acciones del día anterior
porque cada día comienza uno nuevo. Dejemos el pasado atrás y
enfoquémonos en el presente.

Alivio arrasó a Kylen, limpiando su desesperación como una fresca lluvia.


—De acuerdo. Puedo hacer eso—Ofreció a Farro una temblorosa sonrisa.

Farro le besó. El fuerte abrazo no dejó dudas en la mente de Kylen de que


Farro le había perdonado. Nadie que tocase así sentía remordimiento
hacia su amante.

—Te he echado de menos, amor. Comencemos de nuevo.

Farro cogió una barra de jabón del lateral de la bañera y lo frotó en sus
grandes manos hasta que hizo espuma.
—Voy a masturbarte. Después vamos a lavarnos el pelo y voy a ir a
averiguar lo que ocurre en la montaña.

Kylen quería objetar y declarar que necesitaban una siesta primero, pero a
pesar de los acontecimientos del día, aún era temprano. —De acuerdo.

Descansó su cabeza en el hombro de Farro y le dejó el control a su


compañero. Farro envolvió su mano derecha en ambas erecciones, sus
largos dedos jabonosos y resbaladizos. —Eres todo mío—Farro gruñó
mientras exprimía y bombeaba sus pollas y un impresionante ritmo que
pronto tenía las caderas de Kylen moviéndose y sus sonidos hacían eco en
71
el cuarto de baño, todas esas baldosas crearon una excelente acústica.

—Oh, así—Kylen gimió en la nuca de Farro. —Más.

Farro se hizo con el ritmo, su agarre y técnica familiar y perfecta. Habían


estado juntos el suficiente tiempo para saber cómo le gustaba a Kylen ser
tocado, el ángulo que prefería y cómo el rasguño de los incisivos de Farro
en su nuca provocaba el orgasmo más rápido que tuvo jamás.

—Siii, —Kylen siseó cuando el semen salió de su polla y salpicó en el agua


del baño. Su vergüenza por su rapidez desapareció cuando Farro se le unió
rápidamente después.

Farro suspiró, y besó a Kylen en la frente. —Vamos a lavarnos. Tengo una


misión que cumplir.

—Si algo te ocurre, mataré a Sein—Kylen prometió. Sabía que sonaba


feroz, pero quería decir cada palabra. La vida del rey fae estaría acabada si
esta misión de exploración terminase con la vida de Farro. Dio un beso a
Farro en la boca.

—Vamos a enjuagarnos.
Capítulo 6
Si alguien le hubiese preguntado unos días antes si confiaba en el rey Sein,
Kylen habría dicho que sí sin duda alguna. En su reputación, el rey fae de
la luz fue un gobernante justo de su gente durante años. Sin embargo, los
últimos días, algo había cambiado en su percepción de su amigo de la
niñez. Sein tramaba algo. Kylen no sabía lo que tramaba Sein, pero tenía el
mal presentimiento de que las cosas iban a empeorar.

Al final, Kylen fue incapaz de dejar que Farro fuese solo. Ayudó en esto
que los gemelos se negaran a permitir que Gabe viajase sin ellos. Al
parecer, Kylen no era el único fae preocupado por la seguridad de su 72
compañero. Desafortunadamente, Sein se negó a quedarse atrás e insistió
en viajar con ellos. Kylen pensaba que habría sido mejor que el rey fae se
hubiese quedado atrás. Ahora en vez de un pequeño grupo de
exploración, tenían una docena de soldados de Sein deambulando por la
maleza junto a ellos. Si lo que fuese que buscaban no había sabido antes
que venían, ahora ciertamente lo sabían.

Mantuvo un ojo en los alrededores mientras subían la montaña. Hasta


ahora parecía que los trolls habían dado por terminado su descenso en el
día. Dudaba que no supiesen más de ellos. Sospechaba que aún quedaban
docenas de trolls escondidos en las cuevas.

—No veo a nadie—Sein dijo.

—Sí, yo tampoco—a Kylen no le gustaba. La tranquilidad del bosque


mandaba escalofríos de mal augurio por su espina.

Los soldados fae les seguían a una distancia por detrás. Cuando Sein
anunció su plan, su gente insistió en que llevase algunos soldados con él.
Después de que Kylen aprobase el plan, Sein eligió un puñado de hombres
para ir con ellos. Kylen se aseguró de que todo el mundo se quedase
detrás de los cambiaformas. Los lobos necesitaban ir delante de todos
para olfatear.
Vigiló de cerca a Farro. Si su compañero se adelantaba sería el primero en
ir detrás de él.

—Realmente le amas, ¿Verdad?—La rápida pregunta de Sein alejó su


atención de su compañero.

—Sí—Kylen respondió. La declaración no necesitaba ningún adorno. Farro


mantenía el corazón y alma de Kylen con el puño apretado, y Kylen no
cambiaría.

Kylen no necesitaba pensar en sus emociones. Nadie le importaba más


que Farro y Sammy. Fue un idiota al poner a su gente por delante de su 73
corazón. Un gobernante feliz hacía a la gente feliz. Sonó un aullido, y Kylen
salió corriendo a alcanzarles. Los lobos empezaron a correr. Kylen corrió
tras ellos. Sus dos piernas no le permitían alcanzar la velocidad de sus
cuatro patas. Podía escuchar a los otros correr a su lado. Gabe y Farro
desaparecieron sobre una colina. Kylen luchó por reunir aire en sus
pulmones cuando su compañero desapareció.

—¡No!

Kylen se prometió que Farro nunca estaría completamente fuera de su


vista y a la primera embestida, le perdió. Llegaron a lo alto de la colina y
encontraron a Gabe y Farro peleando con un dragón. Estimando su
tamaño, Kylen decidió que era un bebé o un dragón joven. No era lo
bastante grande para ser un reptil adulto. Sus escamas multicolores
brillaban con la luz del sol. Una suave ráfaga de fuego salía de la boca del
dragón mientras esquivaba de un lado a otro a los dos lobos.

—Creo que está jugando—Vien dijo.

Kylen echó otro vistazo a la escena y decidió que Vien tenía razón. El
dragón dio una especie de ladrido, como si esperase ser uno de los lobos.
Kylen rió. Descansó aliviado. Si estaba jugando, probablemente no heriría
a los lobos.
Les vio jugar durante un rato. Los dos lobos rebotaban de un lado a otro,
meneando sus colas y haciendo alegres ruidos.

—¿Van a matar a esa cosa o vamos a estar aquí toda la noche mientras
que juegan a espantar al dragón?—Sein preguntó, con el ceño fruncido.

Kylen abrió la boca para dar una réplica mordaz al irritable bastardo
cuando el pequeño reptil dejó salir un extraño ruido nasal y se alejó
volando. Mientras veía a la criatura alejarse, Kylen esperaba que la
pequeña bestia no se perdiese. Si tuviese padres, no se tomarían bien su
desaparición. Desafortunadamente, Kylen no sabía mucho sobre la unidad
74
familiar de los dragones. El enorme agujero en la montaña le dijo a Kylen
que pronto aprendería más sobre ellos de lo que deseó saber jamás.

Farro regresó corriendo a él en largos y ligeros galopes.

—Cambia—ordenó a su compañero.

El lobo se sentó y cambió. Farro se estremeció por la brisa fría por un


segundo antes de que una tela se deslizase a su alrededor como una
serpiente viva. Farro elevó una ceja a Kylen.

—¿Qué? No necesitan verte desnudo.

La boca de Kylen se apretó. No permitiría que los otros mirasen a su


compañero. Una cosa era cuando todos los hombres cambiaban a lobos,
era completamente distinto cuando Farro era el único junto a Gabe en
estar desnudo. Kylen dejó que los compañeros de Gabe se encargaran de
su ropa. Farro le besó. Sólo un hombre más fuerte que Kylen podría
resistirse a su precioso hombre.

—Mío—Kylen dijo ferozmente una vez que se separaron—Siempre serás


mío.

Farro sonrió. —Siempre.


—Si habéis terminado de haceros ojitos el uno al otro, tenemos que ir a
averiguar lo que sacó a los trolls de la montaña—Sein dijo secamente.

—Creo que ya lo podríamos haber hecho—Kylen dijo. Dio un rápido beso a


Farro en la mejilla. Siempre disfrutaba de la expresión de la cara de Farro
cuando Kylen mostraba afecto.

Gabe agarró el brazo de Farro y le apartó.

—Vamos, tenemos una cueva que explorar.

75
Capítulo 7
Las cosas se complicaron como el infierno cuando entraron en la cueva.
Los trolls vinieron de todas direcciones para dividir al grupo, y les tomó
varios minutos antes de que pudiesen avanzar más que unos pocos pies
sin otro ataque. Después de una hora en el túnel, perdieron a tres de los
soldados fae por el ataque de los trolls y Farro lucía un nuevo arañazo con
sangre en su mejilla. La pila de cuerpos hacía difícil moverse hacia delante.
Kylen terminó teniendo que usar su espada como un palo de
excursionismo para hacer su camino sobre los cuerpos. Saltó al suelo en el 76
otro lado, aterrizando junto a Farro.

—¿Estás bien, amor?

Farro asintió. —Sí, estamos todos bien.

Kylen sabía que Farro se refería a su pequeño grupo. Los soldados de Sein
no terminaron tan bien. Estaban entre los dos túneles examinándolos en
busca de signos de ocupación.

Farro respiró profundamente. —Puedo oler el aroma de un dragón grande


bajando el túnel a la derecha. El pequeño dragón con el que jugamos
antes dijo algo sobre que su familia estaba despierta ahora. Algo despertó
a los dragones. Ellos, a su vez, expulsaron a algunos de los trolls y otros
habitantes de la cueva. No sé todos los detalles, pero creo que si
hablamos con el dragón jefe puede que nos pueda contar lo que ocurre.

—Buena idea—Kylen caminó hombro con hombro con Sein bajando el


túnel que Farro señaló. La temperatura se volvía más sofocante con cada
paso. El rastro de azufre en el aire se hizo más fuerte hasta quemar la
nariz de Kylen y no podía oler nada más que cenizas, fuego y el olor
metálico de oro caliente.
Kylen apretó el agarre de su espada y envió una plegaria al dios y diosa de
la naturaleza para que velasen por ellos.

—Entre nosotros, podemos ocuparnos de un mísero dragón—Sein se


jactaba por detrás.

Kylen no pudo evitar el histérico ataque de risa que le dio. —A menos que
hayas adquirido habilidades mágicas para la captura de dragón en los
últimos años, no sé cómo crees que vamos a hacer eso.

—Vamos a hacerlo.
77
La confianza de Sein tenía confundido a Kylen. ¿Por qué estaba el rey fae
tan seguro de que podía hacer entrar en razón a un dragón? Contra más
adulto era el dragón, más territorial se volvía. Kylen se preguntaba lo que
querría el dragón para dejar de aterrorizar a los trolls. Aunque no podía
culpar a la bestia por no querer a los trolls en su territorio, la montaña
había sido el hogar de los trolls en los últimos siglos. Si el dragón
expulsaba a todos, originaría una guerra abierta por el territorio.

El olor del sulfuro se volvió más fuerte hasta que se ahogaba con el humo.
Un empujón por detrás le hizo tambalearse dentro de una enorme cueva.
Sein corrió detrás de él.

—¡Protege! —Sein gritó, señalando con su mano la entrada de la cueva.


Resplandeció una luz azul y se transformó en una araña de láseres
bloqueando la entrada y manteniendo a todos excepto a Kylen y Sein en el
otro lado.

—¿Qué has hecho? —Kylen extendió una mano para tocar la barrera y fue
apartado por Sein.

—No lo toques o podrías causar una reacción mágica. No estoy preparado


para perderte aún. He esperado y planeado esto demasiado tiempo para
dejar que te lastimes antes de tiempo—Sein declaró.
Kylen abrió la boca para preguntar de qué infiernos hablaba Sein. Sein no
le dio la oportunidad de hacer ninguna pregunta. En su lugar, agarró el
brazo de Kylen y le adentró más dentro de la caverna. Pero cuando giraron
la esquina, tuvo la sensación de naufragio, como si fuese el Titanic y el
dragón acurrucado delante de ellos fuese un iceberg jodidamente gigante.
El aullido de Farro hizo eco detrás de él, bajo y lúgubre.

—Hola, pequeño rey fae—el dragón retumbó. —¿Es ese tu amigo?

—¿Co-conoces a este dragón? —Kylen se liberó del agarre de Sein. Podía


sentir como se formaban los moratones por el agarre del rey fae.
78
Sein sonrió. No la sonrisa despreocupada y feliz que a menudo vio en la
cara de Sein mientras crecían. Su sonrisa tenía una sombra siniestra que
hizo que el dragón al otro lado de la habitación aparentase ser el menos
aterrador de los dos. Kylen acudió a su magia, pero no ocurrió nada. Su
garganta se secó al comprender lo que eso podía significar.

Unas risas hicieron que su corazón se hundiese.

—¿Buscando algo? —Sein preguntó. —Si estás intentando acceder a tu


magia, debería advertirte que eso no funciona alrededor de dragones.

Kylen buscó en los alrededores algo que pudiese ayudarle. Pilas de oro y
armas se elevaban en montículos a ambos lados de la cueva. Después de
ver un momento sus payasadas, Sein volvió la espalda a Kylen.

—Oh, gran dragón, te he traído un sacrificio.

Kylen rodó los ojos. El dragón era un idiota si pensaba que Sein haría algo
por él.

—No parece que esté dispuesto—el dragón comentó mientras que se


acercaba.
Kylen encajó las rodillas para evitar caerse por el miedo. Los dragones
eran conocidos por su crueldad y astucia. Cómo Sein consiguió el favor de
uno, Kylen no lo sabía. Ahora sabía que los trolls sólo eran un anzuelo para
llevarle a la montaña.

—¿Vienes a mí libremente? —el dragón preguntó.

—No—Kylen respondió honestamente.

—Lo hace, si quiere que su compañero regrese a casa con su hijo—La


mirada de Sein prometía venganza.
79
Kylen no podía admitir su derrota. Se sacrificó una vez por su gente. Esta
vez tendrían que arrancarle su corazón aún vivo antes de abandonar a su
familia de nuevo. Tras localizar una espada en la pila de armas, Kylen fue
corriendo por ella.

—¿Bromeas? ¡Regresa aquí! —Sein gritó.

Kylen escuchó a Sein correr tras él, pero le bloqueó. Necesitaba un arma.
Cuidaría de su familia aunque tuviese que morir luchando contra un
dragón. Nadie heriría a su Farro, no mientras aún quedase aliento en su
cuerpo. La pila donde localizó la espada estaba delante de él. Trepando los
montones de monedas de oro se resbaló bajando la montaña de metal,
moviéndose hacia atrás en vez de hacia arriba.

—¡Te tengo! —Sein gritó.

Sein agarró la camisa de Kylen y lo arrastró hacia atrás. Kylen voló por el
aire y cayó en una pila de monedas en el lado contrario.

—Ow!—Dolor atravesó la espalda de Kylen por el impacto. Sus músculos


se endurecieron y retorcieron. Sabía que encontraría moratones por toda
su espalda mañana.

—¡Estás destrozando mi cueva! —tronó el dragón.


—Trato contigo en un minuto—Sein dijo.

El chico generoso que una vez lloró junto a él por la muerte de un pájaro
se había convertido en alguien que no reconocía. El sonido de los pies
acorazados de Sein en la dura piedra mandó un escalofrío de aprensión
por el cuerpo de Kylen. Saltando a sus pies, se enfrentó a Sein. El rey fae
de la luz sacó su espada.

—Al menos uno de nosotros vino mejor preparado. Deberías haber traído
una espada de apoyo, querido Kylen. ¿Qué vas a hacer ahora?

Un estallido hizo que los dos mirasen afuera. El dragón movió su cola en la 80
pila de tesoros. Con un golpecito practicado, batió la espada hacia ellos.
Kylen agarró la espada según pasaba girando y apuntó a Sein.

—Creo que encontré mi apoyo—Kylen blandió la espada al rey fae de la


luz antes de que Sein pudiese levantar sus manos, cortándole en la parte
superior del brazo.

—Suerte que no te has encontrado con mi brazo armado con ese truco—
Sein dijo.

La sangre goteaba de la herida.

—Lástima—Kylen atacó de nuevo. Pasó sus años como soldado


entrenando para este tipo de cosas. No se quedó sentado a dirigir desde
su trono. Había reforzado su destreza con sus propios soldados. Los fae de
la oscuridad eran en primer lugar y ante todo guerreros.

Sein dio un viraje decente.

—Buen intento—Kylen comentó.

—¿Bueno? ¡Soy el mejor luchador de mi reino! —Sein chilló.

—Entonces tenías razón—Kylen dijo, gruñendo mientras se enfrentaba


con la espada a Sein.
—¿Sobre qué?

—Que tus hombres son todos unos blandengues.

Kylen esquivó el golpe de Sein y se lanzó abajo para deslizarse a sus


piernas. No había reglas cuando luchas por tu vida excepto que el ganador
era el único que sobrevivía.

Sein cayó al suelo. Cogió oro y lo arrojó a la cara de Kylen.

Una moneda dio en el ojo de Kylen, haciéndole llorar y causándole una


ceguera temporal. Kylen se agachó. Un silbido sobre su cabeza le advirtió
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de la posición de Sein.

Un zumbido llenó los oídos de Kylen. No podía escuchar ninguna otra cosa
sobre el alto ruido. ¿Qué era eso? Parpadeó repetidamente, tratando de
sacar el agua de sus ojos.

La mano que sujetaba la espada se calentó como si el mango se hubiese


sobrecalentado. Pasó un instante, y por un segundo, pensó que vio algo.
Kylen dio un paso a la izquierda y atacó. Un grito de dolor respondió a su
ataque, y empujó la espada más profundamente en la suave carne con la
punta del arma.

Su visión se aclaró. El metal de su arma resplandecía de un verde brillante


en el pecho de Sein. Sobresaltado, Kylen liberó el agarre. La espada salió
volando del cuerpo de Sein y cayó a los pies de Kylen.

—Creo que hay una funda en algún sitio por ahí, Su Majestad.

—¿Qué? ¡No! —Kylen cayó a sus rodillas. Pensó que Sein era la respuesta
a sus problemas. El rey fae de la luz iba a liberar a Kylen de las cadenas del
gobierno. Ahora, sin embargo, Kylen se acababa de proclamar rey de
ambos reinos.
Al contrario del fae de la oscuridad, el reino de los faes de la luz se
gobernaba mediante el combate directo, una de las razones por las que
Sein no quería que sus soldados fuesen muy poderosos. Al derrotar a Sein,
se proclamó directamente en el gobernante de los dos reinos.

—¡Salve al Rey! —el dragón dijo.

La cara de Kylen estaba llena de lágrimas. Había destrozado


completamente su oportunidad de ser libre.

—¿Qué va mal? —El dragón se adelantó pisoteando. Kylen podía haber


jurado ver compasión en la cara del dragón. 82

—Sein me convenció para que viniese con la posibilidad de no ser rey


mucho más tiempo.

—¿No buscas poder?—El tono del dragón indicaba que el dragón no había
escuchado nunca tal cosa.

—No. Sólo quiero tener a mi compañero a mi lado.

—¿Por qué no puede estar junto a ti tu compañero?

—Es un cambiaformas lobo con un niño pequeño que le espera en casa.


No puedo pedirle que abandone todo su mundo. Los lobos necesitan las
manadas.

Kylen no sabía por qué confiaba en el dragón, pero las palabras cayeron
todas amontonadas sin que pudiese pararlas. Era como si se hubiesen
abierto las compuertas y todas las palabras que había mantenido dentro
atravesasen una barrera.

—¿Sabes por qué se volvió verde la espada?

—No.
—Porque eres el legítimo rey de los fae. Naciste para liderar a tu gente.
Durante siglos, tus gobernantes han sido elegidos por esa espada.

—¿Qué ha cambiado?

Kylen ni siquiera sabía si le importaba, pero el dragón estaba siendo


paciente con él, y la curiosidad había sido siempre su perdición.

—Los reyes se volvieron codiciosos, y los que pensaban que deberían


gobernar no les gustaba cuando la espada no les elegía. Se deshicieron de
la espada y siguieron su camino.
83
—Bueno, esa no era una buena idea.

Kylen no recordaba mucho de los anteriores gobernantes, pero los libros


de historia siempre los pintaban como hombres grandiosos. Claro que,
dentro de unos pocos años, los historiadores posiblemente proclamarían a
Sein como un hombre bondadoso y compasivo. El tiempo de alguna forma
suavizaba los filos cortantes de la memoria.

—No, pero ahora, contigo, se ha restaurado el equilibrio.

Kylen saltó a sus pies y buscó entre los escombros la funda de la espada.
Tras unos minutos de búsqueda la localizó cerca de donde había estado la
espada antes. Después de reunir las dos mitades, Kylen la amarró a su
pecho.

Hueco. Estaba vacío por dentro.

—Si planeas comerme, adelante. Sólo puede mejorar mi día.

Se despertó con tanto optimismo, seguro de que ahora podría levantarse


todas las mañanas al lado de su amado.

El dragón rió, un sonido profundo como un trueno. En cualquier otro


momento, habría hecho sonreír a Kylen.
—No como faes, a pesar de lo que dije a tu estúpido familiar. Necesitaba
que subieses aquí para poder formar un pacto.

Kylen suspiró. —¿Cómo sabías que era el único?

La sonrisa del dragón, todo diente y poco humor, transmitió su espíritu


vicioso. —Porque estabas predestinado a ser nuestro pacificador. Nuestro
profeta lo anunció.

Kylen miró los alrededores, pero no vio señales de más dragones.

—¿Hay más de tu raza?


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—Por supuesto. ¿Pensabas que era el último de mi especie? Toda la
montaña está llena de dragones. Nos mantenemos a distancia a menos
que tengamos algo que decir.

—¿Entones, por qué asustasteis a los trolls?

—Los trolls son como las ratas. Al paso de un tiempo, se reproducen


demasiado y hay que exterminarles. Les asustamos para que bajasen la
montaña y atrajesen tu visita. Cuando Sein vino, aseguró que eras
perfecto para un sacrificio. No sabía que no podemos aceptar a alguien
que ya está emparejado.

—Si no nos comes, ¿Para qué necesitas un sacrificio?

—Compañeros. Necesitamos parejas. Hace miles de años los faes solían


tener un pacto con los dragones para traernos a todos sus familiares sin
emparejar. Entre ellos, elegíamos compañeros. Sin embargo, el pacto se
vino abajo cuando uno de tus antecesores fue infiel. Mató a su compañera
dragón, y junto a su amante, robó su tesoro. Matamos a los dos como
represalia. Ha llegado el momento de hacer las paces, pero no podíamos
hacerlo sólo con la mitad de un reino.
—¿Planeaste todo esto para que reclamase el puesto como el único rey?
¿Y cómo uno de nuestra especie puede convertirse en vuestro compañero
de todas formas?

El dragón resplandeció de rojo. Por un momento, la imagen se quedó


grabada en los ojos de Kylen, y al momento, la enorme bestia se convirtió
en un humano de aspecto normal. Si no fuese por el pelo dorado y los ojos
rojos, se le vería como a los demás.

—Si puedes tener esa apariencia, ¿Por qué no bajaste simplemente la


montaña y te presentaste?
85
—Porque en esta forma somos vulnerables. No puedo arriesgarme a estar
entre el enemigo donde podría ser enjaulado o asesinado—el dragón
explicó.

—Así que me necesitas para que haga un pacto contigo para traer a
vuestros compañeros, ¿Y qué conseguimos a cambio?

—¿No destruir por completo tu reino?

Kylen cruzó sus brazos. —Creo que puedes hacerlo mejor.

—Os ayudaremos a proteger vuestras tierras de los trolls y proveeros de


metal para construir vuestras armas.

—Y a cambio, ¿Os proporcionamos compañeros?

—Sólo compañeros dispuestos—El dragón decretó.

—No estamos interesados en aquéllos que son reticentes.

—¿Y cuántos compañeros necesitaríais?

El dragón se encogió de hombros. —Depende del dragón. Si pudieses


garantizarnos pasaje seguro, estaríamos encantados de ir a ti.
—Puedo preguntar lo que la gente quiere hacer. No voy a comenzar un
sistema en el que toda la gente sin emparejar tenga que subir ninguna
montaña imaginando su destino.

El dragón volvió a reír. —Eres tan sabio como bien parecido.

Un gran gruñido llenó la habitación. —¿Por qué estás intentando ligar con
mi compañero, dragón?

—Oh, debes ser el cachorro del rey—El regocijo que se desprendía del
dragón habría hecho sonreír a Kylen en cualquier otro momento.
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El hechizo debió haberse roto cuando Kylen mató a Sein.

—No va a ser rey mucho más tiempo—La sonrisa engreída de Farro


cambió cuando vio a Sein muerto en el suelo. —¿Qué ha ocurrido?

—Me trajo hasta aquí para que me matase el dragón.

Las pesadas pisadas de los soldados fae hicieron eco en el pavimento.

—¡Pagarás por la muerte de nuestro rey!

—Déjalo ya. Probablemente se lo buscó—Otro caballero dijo. —Es un


completo imbécil, y siempre me he preguntado si es el verdadero rey.

—Al parecer, soy el rey de los dos reinos ahora.

Kylen no apartó los ojos de Farro cuando dio el anuncio, por lo que captó
el dolor en los ojos del cambiaformas.
Capítulo 8
Farro apenas podía resistir las ganas de agarrarse el pecho. Dolía tantísimo
que seguro sería el primer cambiaformas lobo en morir de un ataque al
corazón. La habitación giró un poco. Apretó la mandíbula. No iba a
permitir que esto le sobrepasase. Si Kylen decidía dejarle de nuevo, no iba
a rogarle que regresase. A pesar de ser compañeros, sólo podía soportar
unas pocas veces que le pateasen los huevos.

—Respira, bebé—Kylen susurró en su oído. —Quiero que te quedes


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conmigo.

Farro negó con la cabeza. —No puedo…Sammy.

—Invitaremos a un grupo de lobos para que vengan y vivan contigo.


Comenzaremos una pequeña manada, amor. Voy a ver si Gabe podría
estar interesado. Sus dos compañeros son fae y puede que quisiesen
regresar a casa. Hay otros que estoy seguro que estarán interesados.

El mundo se estabilizó cuando las palabras de Kylen naufragaron.

—¿No quieres que me vaya?

Kylen le besó en los labios.

—Nunca quise dejarte. Ahora me niego. Renunciaría a los dos reinos por
ti.

La sincera mirada de Kylen se hundió en la mente de Farro,


desmoronando el dolor y temor listo para atacar.

—No lo sé. Sammy podría tener problemas aquí.

—¿Porque es un pequeño cambiaformas lobo?


—Sí—Farro no se mudaría si eso entristecía a su hijo.

—Necesito tener a mi hijo aquí, Farro. Si prefiere ir a su actual escuela,


puedo organizar que un portal le lleve a clase cada mañana. ¿Va a una
escuela de cambiaformas, ¿verdad?

Farro asintió.

—Entonces no hay problema. Me encargaré de que sea así. No le


separaría de sus amigos.

Con cada solución, el corazón de Farro latía un poco más despacio y cada
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respiración se volvía menos desesperada.

—¿Por qué siempre tengo la sensación de que estás a un paso de


dejarme?

—Porque fui un idiota una vez—Kylen llevó a Farro a sus brazos y le


abrazó fuerte.

—Ahora mismo que todos dependen de mí, quiero quedarme y ayudar a


que los dos reinos se conviertan en uno. Si, por el contrario, quieres que
regrese a tu dimensión y sea tu compañero allí, lo haré. Estás al mando, mi
amor. La decisión es tuya.

Farro no escuchaba a nadie respirar, como si todos mantuviesen la


respiración esperando la respuesta.

—Me quedaré aquí contigo, pero sólo si Sammy está de acuerdo. No le


haré estar incómodo.

—Estará bien. Con el tiempo descubrirá la diferencia entre los fae y los
lobos, podríamos tener compañeros para él alrededor—Kylen dijo.

—A Sammy aún le faltan unos pocos años para que comprenda realmente
los prejuicios, pero un niño aún sabe cuándo no es bien recibido—Farro
argumentó. —No le criaré en una isla de odio.
—¿Crees que yo sí? —El frío tono de Kylen hizo a Farro reconsiderar su
declaración.

—No. Lo siento. Es sólo que me siento protector.

—Nadie a parte de ti ama a ese niño tanto como yo. Nunca permitiría que
le ocurriese nada.

Farro lo sabía. Kylen amaba a Sammy casi como si fuese su hijo biológico.
—De acuerdo. Imagino que podemos intentarlo.

—No—Kylen dio un paso hacia atrás. Agarró los brazos de Farro en un


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fuerte agarre. —No somos un experimento a tratar. Haremos que esto
funcione. Somos una familia. Y estamos destinados a estar juntos.

Farro no podía hablar por la emoción que obstruía su garganta. Quería


creer en Kylen. Sería fabuloso poder confiar en que todos tendrían un final
feliz.

—De acuerdo, tú trabaja en tu súper portal para la escuela y yo hablaré a


Sammy de su nuevo transporte.

Kylen atrajo más cerca a Farro, sosteniéndole en su pecho. —Haré


cualquier cosa para manteneros. Podemos hacer esto juntos.

Un largo gemido salío de Kylen cuando sus labios se rozaron. —Haremos


que esto funcione.

—Sólo no me dejes—Farro podría hacer cualquier cosa si sabía que tenía a


Farro a su lado.

—Nunca. Nunca te dejaré de nuevo.

Sonriendo, Kylen entrelazó sus dedos con los de Farro. —Vamos.

—Shhh—Kylen dijo. Entró de puntillas en la habitación del niño pequeño.


Una cabeza con rizos desordenados se mostraba sobre las sábanas.
—Va a despertarse cuando te huela—Farro murmuró.

—¿Papá? —Sammy bajó las sábanas y se asomó como si no se atreviese a


creerlo.

—Mi niño—a Kylen se le formó un nudo en la garganta por la pura alegría


en la cara de Sammy. El pequeño niño ni siquiera intentó esconder su
ansiedad por ver a Kylen.

Lágrimas descendían por las mejillas de Kylen. Agachándose, recogió a


Sammy y le mantuvo cerca de su corazón.
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—¿Has regresado?

—Sí, somos una familia, y las familias permanecen juntas. ¿Te importaría
venir a vivir a un castillo? Te prometo que puedes regresar y ver a tus
amigos.

Sammy frunció el ceño. —¿Hay lobos allí?

Kylen asintió. —Tu padre estará allí, y voy a pedir a Viell y Vien que vengan
a quedarse conmigo por un tiempo, por lo que tendrás a Gabe para
hacerte compañía. Puede que podamos convencer a otros lobos para que
vengan a vivir con nosotros.

—Vale—Sammy accedió. —Le dije a papá que te buscase. Sabía que


estabas perdido.

Kylen besó la frente de Sammy. —Tienes razón. Eres un chico muy listo.

Sammy asintió. —Lo sé.

—Sí. Solucionaremos todo. No te preocupes.

—Te quiero, Papá, —Sammy susurró.

—También te quiero, hijo.


Kylen volvió a meter a Sammy en la cama.

—Descansa. Te prometo que estaré aquí en la mañana.

Sammy sonrió. —Si no estás, mandaré a papá a que te busque. Es bueno


cazando.

Kylen rió.

—Sí, lo es. —Kylen besó a su hijo en la frente y señaló a Farro que saliese
de la habitación. Era hora de enlazarse.

91

FIN
Sobre la Autora
Amber Kell es una soñadora que ha estado escribiendo las historias en su
cabeza durante el tiempo que ella puede recordar.

Ella vive en Seattle con su esposo, dos hijos, tres gatos y un perro muy
estúpido.

Para saber más acerca de sus libros actuales u obras en curso, echa un
vistazo a su blog en
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Créditos

Nimaria
Clau
Pervy 93

Dark fae

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