CEDSa – PROFESORADO DE LENGUA Y LITERATURA – 2º AÑO
MATERIA: PRÁCTICA II – ACTIVIDAD DE REPASO
ALUMNA: María Eugenia Ceci
Resumen del texto de Krichesky vinculado a algunos conceptos de la Práctica
I.
Escuela y comunidad se constituyen como un binomio que influye y, en muchos
casos, determina las trayectorias educativas de los alumnos. Instituciones,
vecinos, padres, organismos gubernamentales o no, se consolidan como
actores activos en la construcción mancomunada de los caminos que recorren
los estudiantes del futuro.
Tanto los conceptos de comunidad como escuela, estudiante, docente,
educación, han sido atravesados por los contextos políticos, sociales, culturales
y económicos de nuestra historia como país. Cada una de las concepciones y
de las políticas implementadas fue dando forma a estas nociones que hoy en
día se constituyen como el pilar fundamental de una sociedad.
Así, el concepto de comunidad como espacio de encuentro, proximidad,
intereses compartidos, cercanía en el entendimiento de todos los miembros
que la conforman y una marcada diferenciación con otras, cobra vigencia a la
hora de conformar y definir la idea de comunidad educativa, potenciando la
mismidad.
Los movimientos culturales, tecnológicos y sociales que fueron fomentados por
la posmodernidad y por el proceso globalizador, construyeron vínculos diversos
dentro de una misma comunidad y entre ellas. Debido a esto, las fronteras se
flexibilizan, los individuos transitan y vivencian más de una y ya el sentido de
pertenencia comienza a correrse de frontera. Aún así, la sensación de
proximidad, de cercanía y de identidad se sigue consolidando sobre metas,
intereses y proyectos comunes que comparten sus miembros.
La pluralidad, la diversidad, la otredad comienzan a bifurcarse en esta
sensación de unidad y le otorgan un sentido diverso y heterogéneo a la idea de
comunidad tradicional. La individualidad, que puede surgir de este proceso
globalizador, potencia aún más el sentido de coparticipación y cooperación
entre los miembros de las comunidades, con el fin de establecer las garantías,
los derechos y las obligaciones que todo ciudadano tiene, debe o reclama.
Con el advenimiento de la conformación de los Estados Nacionales, la escuela
se consolidó como una institución cerrada, resaltando los límites existentes con
la sociedad de la que forma parte. Así, este espacio propicio para el
aprendizaje, se convertía en una herramienta de reproducción de los valores
preponderantes así como también de la cultura considerada como legítima.
A partir de una serie de movimientos sociales, políticos y culturales como el
retorno a la democracia, entre otros, la escuela comenzó a configurarse como
una institución abierta, atravesada por el entorno, necesidades e intereses de
sus actores, por las adversidades, dificultades y conflictos vigentes. Ya el
derecho a la educación comenzó a cobrar preponderancia y los distintos
agentes sociales comenzaron a ser parte de una comunidad que no condena el
fracaso en aras de lo esperado sino que intensifica las trayectorias flexibles de
los estudiantes con el fin de generar experiencias significativas y valiosas,
desde una mirada ética del ciudadano.
Por su parte, las estructuras familiares, otro de los pilares de esta gesta
educativa, ya no se conforman como una familia tipo sino que comienzan a
proliferar modelos diversos que desestructuran e interrogan a la escuela y la
invitan a establecer una dialéctica dialógica constante con la realidad
circundante. La escuela, en este sentido, no puede ser reproductora de las
diferencias sociales y de los prejuicios vigentes sino que tiene que sostenerse
en esa postura de oportunidad, de cambio, de acceso igualitario y de
participación.
En conclusión, la escuela tiene una función humana y social a pesar de la
liquidez del proceso globalizador. Los desafíos que se presentan para las
instituciones educativas son muchos, pero sabiendo que el proceso de
socialización y de humanización se da a partir de la conformación de una
comunidad educativa integral, con fuertes vínculos y adaptaciones flexibles al
contexto que nos determina.
El ideal pansófico de Comenio no puede estar ajeno a esta tarea de educar en
medio de esta complejidad.