Introducción
Unos de los temas que fue muy debatido por los Padres posteriores, tales como Ireneo y Orígenes,
fue la idea de que el hombre puede salvarse por la fe, mientras que los Padres latinos como
Tertuliano, Cipriano y Ambrosio aún los superan en su énfasis sobre la corrupción total del hombre
y la necesidad de la justificación por la fe. Sin embargo, no se puede decir que en el pensamiento de
los tres primeros siglos Surgió una clara concepción de la fe. En su énfasis sobre la fe, Padres de la
Iglesia, en gran medida, repitieron lo que encontraron en la Biblia, Sin embargo, generalmente, esta
idea está destituida de una plena y rica concepción de fe como confianza salvífica en Jesucristo. los
Primeros Padres de la Iglesia, revelan un moralismo que no está en armonía con la doctrina paulina
de la salvación. Frecuentemente, describen el Evangelio como una nueva ley (nava lex). La fe y el
arrepentimiento, algunas veces, son descritos como que simplemente dependientes de la voluntad
del hombre.
A veces dan a entender que la salvación depende de la gracia de Dios, pero otras veces la hacen
depender de la cooperación voluntaria del hombre.
El propósito de este ensayo es que podamos entender y comprender a la luz de la Escritura como
Dios actúa en la regeneración del creyente, el hombre hace algo para ser salvo o solo depende de
Dios la salvación son dos grades temas, por lo tanto, estudiaremos la doctrina del arrepentimiento y
salvación lo que se conoce en teología como el monergismo.
El arrepentimiento es incierto si los primeros padres lo concebían simplemente como un acto o
condición de la mente, o si lo consideraban como algo que incluía una corrección de la vida ¿Es la
fe una parte del don de Dios en la salvación? o ¿Es ésta en su propia contribución a la salvación?
¿Es nuestra salvación totalmente de Dios o depende finalmente de algo que hagamos por nosotros
mismos? A continuación vamos contestar estas preguntas en seis puntos .
I. Lo que pensaban los primeros Padres de los primeros siglos acerca del arrepentimiento.
Los primeros padres tenían un grado moral del arrepentimiento, les daban mucha importancia a sus
penitencias externas, y a unas tendencias de enfatizar la necesidad de buenas obras, especialmente
obras de auto negación, tales como dar limosnas con liberalidad, abstinencia del matrimonio, etc.
también la tendencia de dar un mérito especial a estas obras, de equiparadas con la fe, como un
medio de asegurar el favor divino los Padres de la Iglesia de los tres primeros siglos ya revelan una
tendencia inicial hacia el ceremonialismo. La idea de que el bautismo acarrea el perdón de pecados
previos y que el perdón de los pecados cometidos después del bautismo puede obtenerse mediante
penitencia, es bastante predominante entre ellos. Además, el pensamiento de que las buenas obras
de algunos y especialmente los sufrimientos de los mártires pueden servir para expiar los pecados
de otros, gradualmente iba ganando terreno.
1. La soteriología de los siglos restantes del periodo patrístico
Pelagio se desvió de la descripción bíblica acerca de la aplicación de la redención. Considerar
completamente posible que el hombre pueda obtener la salvación mediante la observancia de la ley.
Pelagio no desechó totalmente la ayuda de la gracia o asistencia divina sino que, incluso, la
consideró deseable con el fin de que lo que es mandado por Dios pueda ser más fácilmente
cumplido, Pero la gracia de la cual él habla, no es la gracia interna, es una gracia regeneradora de
Dios mediante la cual la mente es iluminada y la voluntad inclinada hacia la bondad y la santidad.
Sólo consiste en:
a) Lo bueno de la naturaleza, es decir, la dotación del hombre de una libre voluntad, de tal manera
que él puede hacer bien o mal.
b) La predicación del Evangelio y el ejemplo de Cristo, pues ambos están dirigidos a la mente del
hombre y enseñan el camino de salvación.
Agustín toma su punto de partida en una concepción radicalmente diferente de la condición natural
del hombre. Él considera al hombre natural como totalmente depravado y completamente incapaz
de realizar bien espiritual alguno, además se da cuenta que los medios de gracia como el bautismo y
el perdón de los pecados no es suficiente y que el hombre pecador tiene necesidad de una gracia
interna, espiritual, una influencia sobrenatural del Espíritu de Dios por la cual la mente es iluminada
y la voluntad inclinada hacia la santidad. Esta gracia, que es el fruto de la predestinación, es
distribuida libremente según el soberano buen placer de Dios, y no según los méritos del hombre, es
decir es un don de Dios que precede cualquier mérito en el hombre renueva el corazón, ilumina la
mente, inclina la voluntad, produce fe, y capacita al hombre para hacer el bien espiritual y esto se le
llama monergista Agustín distinguió dos tipos de gracia entre una gracia operans y una gracia co
operans.
La primera va delante del hombre cuando éste está desinclinado para que pueda creer la segunda
sigue al hombre cuando está dispuesto para que no desee en vano. Esta gracia es irresistible, no en
el sentido de que obliga al hombre contra su voluntad, sino en el sentido de que inevitablemente
renueva el corazón de tal manera que la voluntad escoge lo correcto voluntariamente.
II. Los semipelagianos y el libre albedrío.
Tomaron una posición intermedia, negando la total incapacidad del hombre para hacer el bien
espiritual, pero admitiendo su incapacidad para hacer obras que salvan realmente sin la asistencia de
la gracia divina. La gracia de Dios ilumina la mente y apoya la voluntad, siempre de tal manera que
el libre albedrío del hombre no se ponga en peligro. Es un asunto del hombre el creer y continuar en
la fe, la gracia sólo se necesita para fortalecer la fe. No hay tal cosa como gracia irresistible el
pelagianismo fue condenado por el Sínodo de Cartago, por el Concilio de Éfeso y luego por el
Concilio de Orange, el cual también rechazó el semipelagianismo, y en cierta manera el
agustinianismo salió triunfante, sin embargo algunas enseñanzas no estaban clara en la teología de
Agustín que Hubo una prolongada lucha entre el agustinianismo y el semipelagianismo, que
revelaba una fuerte oposición a las doctrinas de la predestinación, la total incapacidad del hombre
para hacer el bien y la gracia irresistible.
III. La soteriología del periodo escolástico
Cuando llegamos al período escolástico, nos encontramos con los escolásticos generalmente
sostenían que el hombre no puede hacer esto sin la ayuda de la gracia suficiente, pero fue sólo en
esto hasta donde llegó el acuerdo con el agustinianismo. Y aun en este punto no concordaban
completamente, pues Agustín afirmaba la necesidad de la gracia eficiente. Unos de los prominente
escolástico fue Pedro Lombardo él dice que, una cosa es creer a Dios, creer que lo que Él dice es
verdad, pero que es otra cosa creer en Dios, es decir, creer de tal manera de amado, de ir a Él, de
unirse a Él, y unirse a los miembros del cuerpo de Cristo. Pedro Lombardo Pedro hace también una
distinción entre la fe que es creída, es decir el credo o dogma, y la fe por la cual uno cree y es
justificado.
IV. La soteriología en la reforma XVII
El ardo salutis luterano, que al principio sólo tenía tres elementos, llegó a ser más elaborado en los
escritos de los grandes teólogos luteranos del siglo XVII. Fue basado, un tanto artificialmente, en
Hechos 26: 17,18 e incluía: Iluminación, conversión, regeneración, justificación, renovación y
glorificación. El germen del sinergismo hizo su aparición en la soteriología luterana en la doctrina
odo el que vive bajo el Evangelio recibe gracia suficiente, sea en el bautismo o a través de la
predicación de la Palabra, por medio de la cual ellos son capacitados para no resistir a la gracia de
Dios en la regeneración.
V. La concepción reformada acerca del orden de la salvación.
En la teología reformada el ardo salutis adquirió una forma un tanto diferente. Esto se debe al hecho
de que Calvino, consistentemente, partía de la elección eterna y de la unión mística establecida en el
pecatum salutis. Su posición fundamental es que, no hay participación en las bendiciones de Cristo,
excepto a través de una unión viva con el Salvador. Calvino reconocía un arrepentimiento
precedente a la fe, pero veía en éste solamente un temor inicial, un arrepentimiento legal que no
necesariamente conduce a la fe y no puede considerarse como preparación absolutamente esencial
para la fe Sin embargo, por más que Calvino haya diferido de Lutero en cuanto al orden de la
salvación, estaba bastante de acuerdo con él acerca de la naturaleza e importancia de la doctrina de
la justificación por la fe.
VI. La concepción Arminiana
Los arminianos enseñan que Dios otorga al hombre. una gracia universal, la cual es suficiente para
capacitar al pecador para creer y obedecer el Evangelio; y que el llamado que llega al hombre a
través de la predicación de la Palabra ejerce una mera influencia moral sobre su entendimiento y
voluntad según los arminianos Cristo hizo expiación por los pecados de todos los hombres, es decir,
hizo posible la salvación para todos y llevó a todos a un estado salvable.
Conclusión
Evangelicalismo moderno casi uniformemente y universalmente enseña que en el orden para que
una persona sea nacida de nuevo, debe primero ejercer fe. Carlos Finney, uno de los más respetados
evangelistas de América, escribió un libro de teología, que surgió de su propia formación en leyes,
en el cual no abrevió su Pelagianismo. Él rechazó no sólo el Agustinianismo, sino también rechazó
el semipelagianismo y sostuvo claramente la posición Pelagiana sin encubrirla, diciendo en
términos no inciertos, sin ambigüedad, que no había Caída y que no había tal cosa como pecado
original. Este hombre vino a atacar cruelmente la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo, y
además de eso, repudió tan clara y tan fuertemente como pudo la doctrina de la justificación por la
sola fe por medio de la imputación de la justicia de Cristo. La tesis básica de este hombre fue, no
necesitamos la imputación de la justicia de Cristo porque tenemos la capacidad en y de nosotros
mismos para llegar a ser justos.
El hombre no puede buscar a Cristo por sus propios méritos, el hombre está incapacitado está
muerto la biblia dice que no hay quien entienda no hay quien busque de Dios, Rom 3;10 de igual
manera Jesucristo lo afirma en Jn 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le
trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Es monergismo es por gracia es Dios el que hace toda
la obra para que nosotros creamos en él. Efesio 2:8 es por su gracia.
Bibliografía:
Libro de Louis Berkhof “Historia de las Doctrinas Cristianas”
Estudio Bíblico de R. C. Sproul La Cautividad Pelagiana de la Iglesia
https://www.bautistareformado.org/doctrina/monergismo-o-sinergismo/