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Sinagogas

1) La sinagoga era una institución muy importante en la vida judía, especialmente después de la caída del Templo de Jerusalén. Servía como lugar de oración, enseñanza y reunión de la comunidad. 2) En tiempos de Jesús, había muchas sinagogas en Israel y en otras partes donde vivían judíos en la diáspora. Jesús a menudo enseñaba en las sinagogas los días de reposo. 3) Los orígenes exactos de la sinagoga son inciertos, pero probablemente surgieron durante o después del
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1) La sinagoga era una institución muy importante en la vida judía, especialmente después de la caída del Templo de Jerusalén. Servía como lugar de oración, enseñanza y reunión de la comunidad. 2) En tiempos de Jesús, había muchas sinagogas en Israel y en otras partes donde vivían judíos en la diáspora. Jesús a menudo enseñaba en las sinagogas los días de reposo. 3) Los orígenes exactos de la sinagoga son inciertos, pero probablemente surgieron durante o después del
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I.

CONSIDERACIONES PREVIAS SOBRE


LA SINAGOGA
El Templo de Jerusalén es el lugar que polariza toda la vida religiosa, política
y económica de Israel. Pero en la vida cotidiana hay otra institución -la
sinagoga- de enorme importancia. Hay solamente un templo al que se sube en
contadas ocasiones (una vez al menos en la vida si se reside fuera de
Palestina), pero la aldea más pequeña tiene su sinagoga; allí es en el fondo
donde se forja la mentalidad y la piedad del israelita.

A. La importancia de la sinagoga en la
mentalidad judía
El famoso historiador cristiano de origen judío, Alfred Edersheim escribe en
uno de sus libros sobre la historia del antiguo Israel, parafraseando, que:

“Si un hombre judío que está solo en una localidad ora en su casa, lo rodea
con un muro de hierro (Rabí Jochanan). Si hay una comunidad, la oración solo
se puede hacer en la sinagoga. Después de la caída del Templo, cuando la
importancia de la sinagoga crece muchísimo el valor que se da a la sinagoga
sobrepasa los límites de la moderación y de la razón.

Por ejemplo, el Talmud de Babilonia (Ber. 6 a) dice que una oración tiene
efectos apropiados si se hace en la sinagoga. Si un individuo acostumbra a ir
cada día a la sinagoga deja ir sola una vez, Dios le pedirá cuenta. O, si Dios ve
menos de 10 personas orando en la sinagoga se enciende su ira contra la
comunidad. Que si uno tiene sinagoga en su ciudad y no acude a ella – será un
vecino malvado y atrae el exilio sobre si y sus hijos pero si acude temprano a
la sinagoga – daría longevidad a la persona”[1].
El Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo Día, respeto a la importancia
de la sinagoga, dice:

            El templo y sus servicios estaban bajo el control de los sacerdotes;


en cambio, la sinagoga era dirigida por laicos judíos. Nunca se ofrecieron
sacrificios en ella. Al principio, la sinagoga era principalmente un lugar
destinado a la lectura y la exposición de la ley, pero con el tiempo se
desarrolló un servicio religioso más complicado, y más tarde sirvió también
de escuela y de tribunal para la administración de justicia de acuerdo con la
ley de Moisés. En tiempos del Nuevo Testamento había muchos más judíos
qué vivían fuera de Palestina que en ella, y la sinagoga en cada comunidad
judía servía para preservar la religión, la cultura y la conciencia racial del
pueblo [2].
Se ha visto hasta ahora el papel que jugaba la sinagoga en los tiempos
bíblicos. En adelante vamos a mirar en concreto la sinagoga en los tiempos de
Jesús.

B. Las sinagogas en tiempos de Jesús


Los lectores de la Biblia saben que en los tiempos de Jesús había sinagogas
por toda la tierra. Los textos de Nuevo Testamento documentan
suficientemente la existencia de sinagogas en todo el país de Israel, a las que
Jesús entraba para enseñar los sábados como era su costumbre. Entre estas
destacan dos de Galilea: la de Nazaret (Mc. 6:2; Mt. 13:54; Lc. 4:16) y de la
Capernaum (Mc. 1,21; Lc. 4:33; Jn. 6. 59). En Hechos 6:9 esta recordado que
incluso había un sinagoga en Jerusalén de los libertos [3] y Alejandrinos,
“cuya clase de judíos debe haber pertenecido Esteban por su nacimiento o
educación, principalmente en  base a lo cual debió dirigirse a ellos”[4].
Un pasaje del Talmud Palestinense dice que en Jerusalén había 480
sinagogas, que fueron destruidas por Vespasiano (TP Meg 73d). Otro del
Talmud Babilónico da la cifra de 394 sinagogas y escuelas en relación con
los 394 tribunales que había en Jerusalén (Ket 105a) [5].
También había sinagogas fuera de Israel. Pablo predicaba, según los Hechos
de los Apóstoles, en las sinagogas de Damasco (Hch. 9:2,20) o en las de Asia
Menor en Salamina (Hch. 13:5), Antioquia de Pisidia (Hch. 13:14),
Tesalónico (Hch. 17:1), Corinto (Hch. 18:4,7), Éfeso (Hch. 18:19,26), etc.

Emil Schürer en Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús, escribe :


            En Alejandría se habla de varias (sinagogas)sin precisar, luego al
menos dos y probablemente tres o cuatro. En Roma un número similar.
Cuando hay varias se las suele distinguir por algún emblema o
representación. En Séforis, por ejemplo, se habla de una “sinagoga de la
vid” (knyst dgwpn), y en Roma debieron de existir varias porque a una se la
distingue como la “sinagoga del olivo” (synagogé elaias) [6].
Hemos visto hasta ahora, aunque hay mucho más datos, que la sinagoga ya
existía en los tiempos de Jesús. Lo marca tanto la Biblia como otros
documentos. Pero la pregunta es: ¿Cuándo surgió la sinagoga? y ¿Por qué?
Queremos ver si la sinagoga pertenece a un tiempo pre-exilio, surgió en el
exilio o luego.

C. Los nombres de la sinagoga 


El autor Jesús Pelaez de Rosal destaca como los términos mas usados en la
historia para definir la sinagoga los términos synagôgê  y proseukhê. Hay
otros términos, que le da menos importancia como: topos (lugar) o hagios
topos (lugar santo), oikos, sabbateion o didaskaleion todos estos nombres
siendo griegos y que tienen sus contrapartidas en hebreo o arameo.
1. Synagôgê
La palabra sinagoga proviene del griego synagôgê , derivada del verbo
synagô, que significa “juntar, reunir”. De donde sinagoga es la reunión o el
lugar de reunión de los judíos.
En hebreo, sinagoga se dice keneset (reunión) o bet ha-keneset (casa de
reunión); en arameo, kenista’ o bet kenista’.
En la versión de los LXX o Biblia Griega, synagôgê traduce frecuentemente el
termino hebreo ‘edah (congregación) y a veces qahal (asamblea). En las
versiones arameas de la Biblia, ‘edah se traduce siempre por kenista (en
siriaco kenusta’) que, al igual que synagôgê, significa reunión. Este término,
según algunos, tomo muy pronto el significado especifico de reunión para la
oración y la instrucción; este es el sentido que tiene en Nehemías 8-9, cuando
más tarde se aludía a aquella reunión para la lectura pública de la ley con la
expresión keneset ha-gedolah (la gran sinagoga).
En el Nuevo Testamento y en autores judíos como Filón y Flavio
Josefo, synagôgê significa frecuentemente lugar de culto y reunión de los
judíos.

2. Proseukhê
Este es otro sustantivo significa oración y quiere representar el sentido de
lugar de los judíos para la oración. Corresponde a la expresión hebrea bet-
tefillah (casa de oración) de Is. 56:7.
Algunos han querido ver en proseukhê  la referencia a un determinado tipo de
de sinagogas, especie de pequeñas capillas fuera de la ciudad, junto a un río, o
reuniones de oración en lugares abiertos. Para otros, proseukhê  es el término
empleado por los judíos helenistas de Egipto y generalizado en Grecia, Asia
Menor y Roma, mientras synagôgê  que es de origen palestino.
El autor Alfred Edersheim en su libro Usos y costumbres de los judíos en los
tiempos de Cristo añade más términos para la sinagoga, en principal términos
rabínicos  además de – chenisah o  cheneseth. Estos son los 
equivalentes: zibbur, vaad  y kahal.
También está observando que en la LXX hay los siguientes términos:

 la “edah” – Iglesia visible – 135 veces y es traducida por sinagoga y


nunca por “ecclesia”

 la “kahal” – la relacion interior o espiritual (invisible) – traducido 70


veces como “ecclesia” y 37 veces por “sinagoga”
Observando la proveniencia del término sinagoga como lugar de culto,
también tomando en cuenta que este término se ha impuesto en el tiempo ,
podemos llegar a una primera conclusión, no definitiva, que – la sinagoga no
tiene más historia que el mismo helenismo, esto significa el siglo IV antes de
Cristo.

D. La sinagoga en los textos bíblicos


A continuación vamos a ver algunos textos bíblicos que al parecer traspasan el
siglo IV antes de Cristo.

1. Ezequiel

Para algunos la referencia más antigua a la sinagoga se encuentra en el libro


del profeta Ezequiel. Diversos autores han sugerido que la repetida alusión a
las asambleas de los ancianos ante Ezequiel (8:1; 14:1; 20:1) quizá aluda a los
comienzos de la institución sinagogal. Más clara es la referencia al “santuario
provisional” de Ezequiel 11:16, identificado por el Talmud (TB Meg 29a) con
la sinagoga: “Por tanto, di: Esto dice el Señor: cierto, los lleve a pueblos
lejanos, los disperse por los países y fui para ellos un santuario provisional en
los países adonde fueron”.

La expresión santuario provisional tal vez pudo designar en el contexto del


destierro de Babilonia el papel de la sinagoga a falta de tiempo.
2. Salmo 74
Nuestra versión Reina Valera , traduce el salmo 74:8 “han quemado todas
sinagogas de Dios en la tierra”. Parece que la traducción es incorrecta. Otra
traducción dice: ¡A todo su linaje, quemadlo; a todos las asambleas de Dios en
el país!

“Asambleas de Dios” (heb. mo’ade´-el) que aparece aquí, es sinónimo


frecuente de qahal (reunión, congregación). La versión griega de los LXX, sin
embargo, no utilizar el término synagôgê para traducir esta expresión,
sino heorte, qué significa solemnidad, día de fiesta, tiempo festivo. Ni el
término arameo keneset “reunión” no designa ningún edificio o lugar de
reunión concreto.
Más aún, en casos de que la expresión mo’ade´-el (asambleas de Dios)
indicase los lugares de la reunión donde se tenían estas asambleas, no por ello
quedaría resuelto el problema de los orígenes de la sinagoga, pues no
conocemos con exactitud las fechas de composición del salmo 74. Hay
quienes lo delatan en tiempos de la caída de Jerusalén (586 a.C.), opinión que
se ha impuesto en los últimos tiempos; otros lo relacionan con la situación
producida por la profanación del templo en tiempos de Antíoco Epifanes (168
a.C.), como se ha venido manteniendo casi durante los dos últimos siglos.
Alfred Edersheim comenta los siguientes sobre la traducción del salmo [Link]

Pero hay buenas razones para poner en tela de juicio esta traducción, e
incluso en casos de admitirla, no resolvería la cuestión acerca del cual fue el
tiempo verdadero en que se originaron las sinagogas. Por otra parte, no hay
ninguna traza de culto sinagogal ni en la ley ni en los profetas; y esto, por si
mismo, debiera ser decisivo al contemplar la importancia que la cuestión. [7]

3. Jeremías
Otros han querido ver en la expresión bet ha-‘am de Jeremías 39:8 (las casas
del pueblo incendiadas por los caldeos al tomar Jerusalén en el año 586 a.C.)
una especie de sinagogas en embrión, de origen secular, edificios para
reuniones públicas, de carácter civil, que se transformarían poco a poco en
sinagogas.
4. El Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento ya aparece muchas veces el término sinagoga como
parte vital de la vida religiosa judía. Aquí ya se encuentra el
término synagôgê con mayor frecuencia en el sentido de lugar o casa de
oración, reunión y enseñanza de los judíos.
CAPÍTULO II – ORÍGENES HISTÓRICAS
DE LA INSTITUCIÓN SINAGOGAL
Tenemos que reconocer desde inicio que todas las fuentes históricas
consultadas, aunque tienen diferentes opiniones en como surgió la sinagoga,
todas están de acuerdo que no hay nada claro sobre el origen exacto de la
misma. Todos coinciden que el origen de la sinagoga se pierde en la oscuridad
de la tradición.

Naturalmente, como sucede con tantas instituciones, los rabinos la remontan a


los patriarcas. Así, tanto el Tárgum de Jonatán como el Tárgum de
Jerusalén presenta a Jacob como asistente a la sinagoga, y a Rebeca
acudiendo a ella para recibir consejo cuando sintió dentro de ella la innatural
lucha entre sus dos hijos. No hay razón para considerar en serio estas
afirmaciones. Porque cuando en2 R 22:8 leemos acercar de que “el libro de la
ley” fue descubierto por Safan el escriba en la casa de Jehová, ello implica
que durante el reinado del Josías no podían haber existido sinagogas en la
tierra, por cuanto su principal objeto era asegurar la lectura semanal y
naturalmente la preservación de los libros de Moisés (Hch. 15:21).
 

A. Desde los comienzos del Pueblo Hebreo


Diversos pasajes del Tárgum Pseudo- Jonatán a Éxodo (18:12) así como del
Midras (Yal Ex 408) dan por supuesta la existencia de sinagogas casi desde
los comienzos del Pueblo Hebreo. En el libro de los Hechos de los Apóstoles
(15:21), Santiago considera la sinagoga como una institución muy
antigua: “Porque durante muchas generaciones se ha leído y proclamado la
ley de Moisés todos los sábados en la sinagoga de cada ciudad” . Filón (de
Vita Mos 3,17) y Flavio Josefo (Apion 2, 17,75) dejan bien sentado que la
institución sinagogal se remonta a Moisés. En el siglo XVII, Hugo Grotius
defendía esta misma opinión.
B. Del período del Primer Templo (antes del
638 a.C.)
Entre los autores más recientes, I. Levy (The Synagogue) opina que la
sinagoga como institución se remonta al período del primer templo (antes del
638 a.C.). Lo mismo afirma J. Weingreen (The Origin), basándose en diversos
pasajes de la Biblia. Según este autor, los sacrificios eran acompañados de
oraciones en los santuarios locales; de ahí que, cuando Josías prohibió el culto
sacrificial en dichos santuarios (2 Reyes 22 y 23), continuase en ellos el culto
sin sacrificios, típico de la sinagoga.
Efectivamente, en el Salmo 116:17 y en Isaías 1: 11-15 los sacrificios se
acompañan de oraciones; en Siloé, la oración de Ana, madre del profeta
Samuel, no va seguida de sacrificios (1 Sam 1:10) y en 2 Reyes 22-23, durante
la dedicación del templo, la oración de Salomón tampoco la acompañada de
sacrificio alguno. En estos textos se basa I. Levy para afirmar que la sinagoga
tuvo su origen durante el período del primer templo, existiendo ya desde
entonces en los santuarios un culto sin sacrificios, similar al que es
característico de la sinagoga.

C. A partir de Josías y antes del destierro (621-


587 a.C.)
Otra opinión muy extendida es la de quienes mantienen que la sinagoga como
institución existe ya con anterioridad al destierro (587 a.C.), surgiendo como
consecuencia de la reforma de Josías.

Josías, el rey de Judá, reino del 638 al 608 a.C. Su reinado se caracterizó por
una serie de medidas político-religiosas entre las que destacan la
centralización del culto a Yahvè en torno al templo de Jerusalén y la abolición
del culto a dioses como los baales, las astartès y otros. Durante su reinado ser
el paro el templo de Jerusalén, que pasó hace desde ese momento el único
lugar legítimo de culto, centrándose en torno a él todo los sacerdotes de Judá
“desde Gueba hasta Berseba” y suprimiendose los santuarios de provincias,
consagrados a Yahvè, denominados “lugares altos o altozanos” (2 Reyes 23:
5, 8-9), entre los que se hallaba el famoso santuario de Bet-El (2 Reyes
23:15).
Con ocasión de la reparación del templo de Jerusalén, el año 621a.C. Se
encontró un libro de la Ley que contenía él núcleo del libro del Deuteronomio,
fuente de indudable que inspiración de la reforma de Josías.

Con la centralización del culto en Jerusalén y la abolición de los santuarios


locales, los fieles del campo y de los pueblos pequeños, al verse privados de
santuarios y del culto sacrificial, adoptaron la costumbre de reunirse ciertos
días en sus respectivos lugares de residencia para celebrar un culto sin
sacrificios. Solamente con ocasión de las grandes fiestas acudirían al templo
de Jerusalén. La sinagoga se convertiría así en una especie de sucedáneo del
templo, pero sin ofrendas de animales.

D. Durante el destierro de Babilonia (587-537


a.C.)
En el siglo XVII, Carlos Sigonio (De republica), experto en instituciones
políticas greco-romanas, afirmaba, no obstante, que el origen de la sinagoga
no podía ser tan antiguo. En su opinión, la sinagoga parece más bien
remontarse a la cautividad de Babilonia (587 a.C.), pues los libros de los
Jueces y de los Reyes no aluden a ella. Sigonio opinaba que la sinagoga nació
cuando el pueblo, desterrado y desprovisto del templo en Babilonia, sintió
necesidad de seguir reuniéndose para celebrar, orar, estudiar y recordar sus
Santas tradiciones.

El destierro, como desastre nacional, fue una prueba muy dolorosa para la fe
de Israel, provocando incluso la apostasía de muchos. Para un sector de los
deportados, la destrucción del templo y la desaparición del culto parecían la
prueba evidente de que los dioses babilonios eran más fuertes que el Dios de
Israel; otro sector, preparado por la predicación de los profetas jeremías y,
sobre todo de Ezequiel, que vivió deportado con ellos, descubrió un sentido a
lo que estaban viviendo: Dios no había abandonado a su pueblo, sino que
quería purificarlo con la prueba del destierro.

Suspendido el culto oficial y lejos del templo de Jerusalén, seguía siendo


posible la meditación sobre los acontecimientos pasados y presentes así como
la oración al Señor. Este sector de fieles comenzó a dar os de unirse donde
podía para reavivar mutuamente su fe, en la playa, junto a un rio o junto a los
canales de Babilonia, cerca de la ciudad donde vivían los deportados como
canta bellamente el salmo: “Junto a los canales que Babilonia, nos sentamos y
lloramos con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos
nuestras citara”. (Sal 137:1-2).

Más tarde, quienes -de entre los judíos deportados- no volvieron a Palestina,
quedándose en Babilonia, y quienes se dispersaron por todo el mundo,
conservaría esa costumbre de reunirse a fin de mantener firme su fe en el
Señor Yahvè y afirmar su conciencia del pueblo elegido.

El movimiento se generalizó, de modo que en el siglo primero de nuestra era,


como veremos más adelante, cada comunidad judía tenía su sinagoga; las
ciudades populosas como Jerusalén, Roma, Alejandría o Antioquía tenía un
gran número de sinagogas. Parece que las sinagogas de una misma ciudad
ostentaban emblemas especiales; ellos dependen de que se acepte o no la
interpretación de que en Séforis había una “sinagoga de la vid” y en Roma
otra “sinagoga del olivo”.

E. Después del destierro, en tiempo de Esdras (515 a.


C.)

Por el contrario, C.V. Vitringa (De synagoga) mantenía en el siglo XIX que el


destierro no era el lugar idóneo para el nacimiento de la sinagoga como
institución universalmente aceptada, sino que esta se originó a la vuelta de los
desterrados a Palestina, durante el período persa, en tiempos de Esdras y sus
sucesores, los escribas (515 a. C.).
Esta teoría ha sido la adoptada por estudiosos como Krochmal, Zunz, Graetz,
Wellhausen y Schurer, que consideran que si bien la sinagoga tuvo su origen
en Babilonia durante el destierro como sustitutivo del culto del templo, su
consolidación como institución tuvo lugar a la vuelta a de los desterrados a
Palestina, como resultado de la obra de Esdras. De hecho el Talmud Babilonio
(TB Ver 33a) adscribe a Esdras y a sus sucesores, los hombres de la Gran
Sinagoga, la formulación de la más antigua es oraciones (la  ‘Amidah,
Qiddus y Habdalah), formas típicas de la oración sinagogal.
CAPITULO III TESTIMONIOS
ARQUEOLÓGICOS DE SINAGOGAS
ANTIGUAS
Aunque hay muy pocas evidencias arqueológicas y con fechas tardías de lo
que este trabajo se propuso demonstrar, ellas existen y lo vamos a presentar a
continuación. Además se va a presentar también los motivos por lo cual es
difícil encontrar evidencias arqueológicas en la actualidad, aunque las
tecnologías han venido desarrollando.

A. Las primeras pruebas arqueológicas

Dada la necesidad de lugares de culto que tenían los judíos en la diáspora, y la


dificultad que conllevaba el desplazarse al templo de Jerusalén, se comprende
que haya sido precisamente en la diáspora y particularmente en Egipto, donde
se han encontrado los restos arqueológicos de las primeras o más antiguas
sinagogas.

La primera prueba arqueológica de la existencia de una sinagoga es una


inscripción descubierta en el año 1902 en Sedia, a 26 kilómetros de
Alejandría. Se trata de una losa de mármol cuyo texto dice que los judíos
dedicaron esta sinagoga a Tolomeo II Evergetes (246-221 a.C.) y a la reina
Berenice. La inscripción menciona la proseukhê (oración-casa de oración) de
los judíos y por ella se evidencia que la sinagoga era ya en esta época una
institución hacía tiempo consolidada.
A la misma época y zona pertenece a una inscripción-dedicatoria encontrará
en el Bajo Egipto garantizando los derechos de asilo de la sinagoga. La
mención en III Macabeos 7,20 de la fundación de una sinagoga durante el
reinado de Tolomeo IV (221-204 a.C.). Es por ello digna de crédito. Un
testimonio posterior data del año 37 a.C. Y proviene de una inscripción de
Alejandría; otro es la inscripción de Teodoto, hijo de Veteno, del siglo I d.C.,
encontrada en la colina de Ofel, al sureste de Jerusalén, con el siguiente texto:

Teodoto, hijo de Veteno, sacerdote y jefe de sinagoga, nieto de un


archisinagogo, construyó esta sinagoga para la lectura de la Ley y para la
enseñanza de los mandamientos y construyó también la casa de huéspedes y
las habitaciones y las instalaciones de agua para alojar a los necesitados que
vienen de fuera, cuya sinagoga fundado en sus hermanos y los ancianos y
Simonides.
Esta inscripción parece referirse a una sinagoga de un grupo extranjero,
posiblemente de peregrinos provenientes de Roma. Su titular, Teodoto, podría
identificarse con Teudas, máxima autoridad de la judería de Roma y muy
respetado también en Palestina por sus generosas ayudas a los estudiosos y
eruditos que la ley. De ahí que fuera el más cualificado patrón de una
sinagoga cuya finalidad explícita era “la lectura de la ley y la enseñanza de
los mandamientos”.
A esta sinagoga parece aludir el libro de los Hechos de los Apóstoles (6,9)
cuando habla de la discusión de Esteban con algunos miembros de la sinagoga
de los Libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia.

B.  Massada y Herodion (siglo I)


En la excavaciones de Massada, en el Mar Muerto, se encontró un edificio
dentro de una estructura más antigua que fue posiblemente una sinagoga
levantada por los zelotas durante el asedio de la fortaleza por los romanos en
los años 66-73 d.C.
Con todo, los primeros yacimientos arqueológicos de edificios sinagogales en
Palestina (Galilea), en Asia Menor (Mileto, Priene, Sardes) y Roma (cerca de
Ostia), datan del siglo I de nuestra era en adelante.

Las dos únicas sinagogas de Palestina pertenecientes a los tiempos de Jesús


son las de Massada (en el vertiente oriental de las montañas de Judá, al oeste
del Mar Muerto) y la del Herodíon (a unos kilómetros al sureste de Belén). La
de Massada tuvo dos épocas. En su forma original consistía en un edificio
rectangular de 15 por 12 con dos filas de columnas. El pavimento era de yeso
gris. La entrada estaba en el muro este; a la sala principal se llegaba a través
de un atrio. Los zelotas introdujeron varias modificaciones en su estructura:
quitando dos columnas, un muro e instalando unos bancos escalonados de
piedra enfoscada de yeso a lo largo de las paredes.

El plano de la construcción herodiana recuerdan el de varias sinagogas de


Galilea. La sinagoga descubierta en Herodion es de tipo similar. Sin embargo,
era originariamente una sala del palacio herodiano reutilizada como sinagoga,
en la que los ocupantes de la fortaleza, durante la primera sublevación judía,
instalaron unos bancos escalonados a lo largo de los muros, construyendo
cerca un baño o ritual; este descubrimiento parece menos significativo que el
de Massada, donde la sala en cuestión parece haber sido construida
originalmente con fines religiosos.

C. Las batallas dentro del campo de la


arqueología
La mayoría de los datos históricos lo tenemos mediante la arqueología. Ésta
nos proporciona las fuentes de nuestros datos sobre el mundo bíblico antiguo.
En cuanto la mayoría de los datos sobre las sinagogas antiguas provienen la
Tierra Santa debemos observar que hay dos obstáculos que nos obstrucciona
en descubrir más.

1. Las destrucciones de las antiguas sinagogas

Primero, las destrucciones que han sufrido las sinagogas a largo de los de los
tiempos, por la ira contra unos rebeldes y orgullosos judíos. Hay que recordar
que con la caída del Imperio Griego y la llegada del Imperio Romano, la
libertad del culto en las sinagogas ha sido disminuido. Luego, después de la
caída del templo en el año 70 d.C., también han sido destruidas las sinagogas.
Los cristianos y luego los musulmanes han hecho lo mismo al largo de la
historia de nuestra era.

Por lo tanto, la mayoría de las sinagogas antiguas ya no existen. No podemos


saber con exactitud qué ha pasado, por ejemplo, con las más de 480 sinagogas
en Jerusalén de los tiempos de Jesús.

2. Burocracia y expansión urbana

El segundo motivo por lo cual la arqueología no nos puede dar más datos es el
trabajo de campo que muchas veces se hace imposible.

Recopilando unos datos entre una revista especializada descubrimos los


siguientes:

            Un trabajo serio de excavaciones cuesta mucho dinero y trabas en


muchas burocracias. No alcanza, como suponen algunos, con colocar una
piqueta en la mochila, tomar un vuelo hasta Tel Aviv, Israel, y entonces
comenzar a hacer agujeros por todas partes, trayendo a casa aquello que se
encuentra.
            Las dificultades comienzan al escoger el sitio (lugar para la
excavación). El Oriente Medio de hoy es un territorio con muchas metrópolis.
Jerusalén, por ejemplo, está creciendo rápidamente. Cada vez que tenemos la
oportunidad de volver allí, nos sorprendemos por la existencia de algunos
edificios más que los que habíamos visto en años anteriores. Como todo gran
centro urbano, ese crecimiento no siempre se da de modo controlado, y es
difícil para las autoridades administrar la eterna lucha entre los modernos
emprendedores inmobiliarios y los especialistas del departamento de
antigüedades, que desean, a toda costa, salvar un sitio más antes que verlo
transformarse en los fundamentos de un condominio residencial.
            Cierta vez, converse con un ingeniero civil que admitió una
práctica condenable a la vista de cualquier historiador: ocultar evidencias
arqueológicas. Dado que el embargo de la obra producen pérdidas
económicas en un emprendimiento inmobiliario, muchos constructores
prefieren no informar a las autoridades el descubrimiento accidental de un
sitio arqueológico ubicado en el mismo lugar en el que pretendían construir
un edificio. La  indemnización es muy reducida, dicen ellos, y no llegar a
cubrir los costos operacionales de la construcción. Por eso, muchas
estructuras de la antigüedad continúan permanentemente pérdidas bajo las
toneladas de cemento de una modernidad que no cesa [8].
En conclusión: o es sorprendente que no hay más datos arqueológicos para
atestar los antiguos y sencillos lugares de culto, esparcidos por toda la ciudad,
entre las casas de los vecinos de cada barrio.

CONCLUSIÓN
Hemos estudiado en este trabajo los datos que nos ofrece tanto la historia
bíblica, la historia talmúdica, los historiadores judíos más antiguo y hemos
visto, también, los datos arqueológicos de las sinagogas más antiguas
encontradas.
No hay, por tanto, datos suficientemente claros para poder fijar con exactitud
cuando comenzaron a existir las sinagogas en Palestina o en la diáspora como
edificios o lugares de reunión. En todo caso, es de suponer que nacerían poco
a poco. A partir de la centralización del culto, con la reforma del rey Josías
(621 a.C. ) surgió la necesidad de ir buscando unos lugares de oración sin
cultos sacrificial fuera de Jerusalén; dada la importancia de la Torá, esta sería
leída y explicada a los judíos en estos lugares que, con el transcurso del
tiempo, se denominaría sinagogas.

Por lo cual, en los tiempos de Jesús la sinagoga era esparcida por todo el
mundo y es tan habitual, que tanto Jesús como sus apóstoles eran
acostumbrados a acudir a ella en cada sábado.

Hoy en día, la sinagoga sigue existiendo y es tan importante en la mentalidad


judía como los libros sagrados de la Ley. La sinagoga es, junto con la Biblia
Hebrea, el vehículo más importante que ha asegurado a lo largo de la historia
del Pueblo de Israel, tanto la existencia del pueblo judío como su lengua y su
cultura. Es prácticamente un milagro que, un pueblo sin tierra puede existir
conservando sus valores espirituales, su cultura, sus tradiciones y su idioma a
través de casi dos milenios desde la destrucción del pueblo y su exterminación
por parte de los romanos.

Otro dato importante que me ha aportado este estudio, aunque no queda


reflejado en el trabajo por la falta de contexto histórico, es la reproducción de
la sinagoga judía en la nueva iglesia cristiana de los primeros siglos.
Prácticamente, los discípulos de Jesús, acostumbrados de acudir a la sinagoga,
poco a poco, reproducen otros lugares de culto y enseñanza, que tienen un
gran parecido a la sinagoga judía, tanto en la forma de gobernarse como en la
apariencia física del lugar de oración o de los servicios practicados dentro del
culto. A largo del tiempo hay un interesante paralelismo entre las dos
instituciones.

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