TEMA 33: EL DISCURSO LITERARIO COMO PRODUCTO LINGÜÍSTICO,
ESTÉTICO Y SOCIAL. LOS RECURSOS EXPRESIVOS DE LA
LITERATURA. ESTILÍSTICA Y RETÓRICA
1. ¿Qué es literatura?.........................................................................................................1
2. LA LITERATURA COMO DISCURSO ESTÉTICO.................................................2
2.1. Cronología de la concepción de finalidad de la literatura como discurso estético.2
2.2. ESTÉTICA DEL ARTE POR EL ARTE...............................................................3
2.3. LITERATURA COMO FICCIÓN.........................................................................4
2.4. LITERATURA COMO FORMA DE CONOCIMIENTO.....................................4
2.5. LITERATURA COMO EVASIÓN.......................................................................5
2.6. LA LITERATURA COMO PROTESTA..............................................................5
3. LA LITERATURA COMO DISCURSO LINGÜÍSTICO............................................5
3.1 Escuelas y enfoques.................................................................................................6
4. LA LITERATURA COMO DISCURSO SOCIAL......................................................8
5. Los recursos expresivos de la literatura.........................................................................9
5.1. Nivel fónico............................................................................................................9
5.2. Nivel morfosintáctico...........................................................................................10
5.3. Nivel léxico-semántico.........................................................................................12
6. Estilística y retórica.....................................................................................................13
1. ¿Qué es literatura?
El término “literatura” deriva del latín “littera” (letra del alfabeto).
El uso del vocablo no pasa a las lenguas europeas hasta el siglo XV y no
será hasta el siglo XVIII que se considerará algo más que la mera obra escrita.
Es en el siglo XIX se inaugura la significación contemporánea de literatura.
Cualquier definición de literatura va cambiando dependiendo del
contexto cultural e histórico.
Veamos la polisemia del vocablo:
Producción literaria de toda una época
(literatura romántica)
LITERATURA Conjunto de obras como unidad
temática. (Literatura policíaca)
La bibliografía existente sobre un tema
determinado.
Expresión
artificial.
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Definimos literatura como: “el producto hecho con el lenguaje que en
cada contexto y momento histórico es considerado artístico”, en otras
palabras “ el arte hecho palabras”.
A lo largo de la historia se ha visto la literatura desde estos tres puntos
de vista:
Un producto lingüístico (lenguaje
materia prima)
LITERATURA Un producto estético (elevado al
categoría de arte)
Un producto social (es un proceso de
comunicación dentro de unas determinadas
coordenadas temporales y espaciales)
A lo largo de la historia de la teoría literaria no siempre se ha mostrado el
mismo interés por estos tres elementos. Hasta el siglo XX las reflexiones
se centraban en lo estético y el autor.
En la primera mitad del siglo XX se da paso a la “poética” del texto
desde un punto de vista lingüístico. En la segunda mitad del mismo siglo
se pasa del texto a las condiciones en que éste se produce y como el
lector lo percibe.
2. LA LITERATURA COMO DISCURSO ESTÉTICO
Cuando leemos una novela esperamos “algo” distinto a cuando leemos
un manual de historia, esperamos algo bello.
Cualquier estudio de sobre la definición de literatura deber ser
diacrónico, el criterio de “belleza” en la obra literaria cambia en cada
momento histórico.
2.1. Cronología de la concepción de finalidad de la literatura
como discurso estético.
Aristóteles
En la Poética la literatura y el arte son medios necesarios para alcanzar
la perfección moral mediante el placer (h(donh/) puro y elevado. Placer
que produce la “purificación del alma”, la catarsis ligada a la tragedia.
La catarsis produce la concienciación del espectador que viendo las
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desgracias que pueden pasar a cualquiera hace que se comporte como
una persona sensata.
La literatura es catarsis porque conmueve, nos hace conscientes del
dolor y nos reconoce humanos en nuestra tragedia.
Literatura como imitación de la realidad
Desde la antigüedad hasta el siglo XVIII se ha creído en la cultura
occidental que la creación poética se basa en la imitación de la
realidad.
Para Aristóteles la imitación es principio constituyente del arte, la
imitación es la aprehensión de lo que en la naturaleza hay de universal
y perenne.
Escolástica
La idea de que la mimesis es el eje central de la creación poética
permaneció en la antigüedad helénica y romana y de ahí pasó a la
escolástica.
Siglo XVI
Aparecen las primeras discordancias con la concepción mimética del
arte, se argumenta que el autor puede y debe enmendar la naturaleza.
Segunda mitad del siglo XVIII
El ideal estético pasará de la imitación a la expresión de sentimientos
del poeta.
Romanticismo
Se pasa de la imitación a la creación de una segunda naturaleza.
Estética moderna
Rechaza la interpretación del arte a partir de la mimesis enfatizando el
carácter simbólico e imaginario de la literatura.
2.2. ESTÉTICA DEL ARTE POR EL ARTE
Hasta el siglo XVIII la literatura se concebía en función de sus valores
pedagógicos y hedonistas.
Baumgarten, autor del vocablo “estética”, fue uno de los primeros en
considerar el arte como un campo específico.
Kant en la Crítica del Juicio contrapone el sentimiento estético al
interés práctico.
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Para Hegel el poeta debe crear no imitar, debe representar la idea.
Nada es menos poético que la naturaleza, el mundo es fragmentario, el
mundo se hace bello a través del arte.
Durante el romanticismo se condensan todas estas ideas en el
“leitmotiv” : “El arte por el arte” (1804) hace referencia a la autonomía
artística, el arte tiene la capacidad de desvelar un mundo de fantasías y
misterios.
Estas ideas del siglo XIX sobre la belleza y el concepto del arte por el
arte surgen del escepticismo hacia el progreso de la ciencia y de la
técnica, si algo puede aportar la literatura a la humanidad es belleza.
2.3. LITERATURA COMO FICCIÓN
Hasta el siglo XVIII no se interpreta la literatura como una “ficción digna
de ser contada a gentes sensatas” Diderot.
Los ideales románticos transferían la teoría imitativa del plano de la
realidad objetiva a la subjetiva.
Hay autores como Baudelaire que superan esta teoría imitativa y
abrirán el camino de la ficción. “El poema es una creación imaginaria
no es ni verdadera ni falsa”. (Baudelaire)
La ficción comenzó a verse como un ideal superior a la imitación ya
que nos hace disfrutar de la realidad en un plano más profundo y
elevado.
En la modernidad el debate sobre la validez de la ficción no tiene
sentido ya que ésta es una de las claves de la literatura moderna.
2.4. LITERATURA COMO FORMA DE CONOCIMIENTO
Aristóteles en la Poética plantea que la poesía es más filosófica que la
historia ya que la primera habla de lo que puede ocurrir al hombre
universal.
En el Romanticismo la literatura se entiende como vía de conocimiento
de las profundidades psicológicas humanas del ser. El poeta se
entiende como profeta, visionario capaz de remover el interior del alma,
capaz de interpretar la naturaleza.
En el siglo XX la literatura se entiende como un lenguaje simbólico
capaz de revelar lo oculto. La etnoliteratura usa las obras literarias para
conocer el mundo.
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2.5. LITERATURA COMO EVASIÓN
Goethe entiende que la poesía es una vía idónea para escapar del
mundo cotidiano y crear uno nuevo.
Esta idea es uno de los ejes del romanticismo, aunque no es una idea
exclusiva de esta época pero es en ella cuando se toma como leitmotiv.
TIPOS DE EVASIÓN
Hacia atrás o hacia delante.
Como estado anímico o como acción
En el tiempo y en el espacio
Mediante la transfiguración imaginaria
De un mundo interior que tortura el alma
del escritor
2.6. LA LITERATURA COMO PROTESTA
Sartre afirma que el escritor debe asumir su papel como desvelador de
los comportamientos humanos para transformarlos. La obra literaria es
una desvelación de la realidad para transformarse en objetiva al ser
recibida por el lector también comprometido por los mismos problemas
dialécticos. Se pasa de la literatura de la Hexis por la de la praxis.
Esta idea del compromiso entronca con la concepción pedagógica de la
antigüedad, pero la concepción sartriana del compromiso, se entiende
como militancia.
Sin embargo si el compromiso se convierte en dirección desde
instancias superiores, hablamos de literatura propaganda (por ejemplo:
control de las dictaduras sobre la literatura).
3. LA LITERATURA COMO DISCURSO LINGÜÍSTICO
Hablamos usando modelos y formas lingüísticas esteriotipadas
captadas por nuestro interlocutor.
El lenguaje literario, en cambio, explora las posibilidades significativas
de una lengua, la realidad aparece deformada por la especial
recombinación de palabras, códigos y registros.
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3.1 Escuelas y enfoques
La retórica
En la antigüedad nace como una ciencia del discurso oratorio, en el
siglo I era considerada como la ciencia del ornato verbal, “ars bene
dicendi” frente a la gramática, “ars recte dicendi”.
Corpus de retórica clásica:
Inventio: búsqueda de argumentos almacenados en la memoria.
Dispositio: distribución ordenada de estas ideas.
Elocutio: expresión de estas ideas de una forma apropiada a las
circunstancias.
Memoria: técnica de aprendizaje del discurso
Actio: ejecución oral o gestual del discurso
Del siglo XVI al XVIII la retórica se centra en la elocutio, se distinguen
tres estilos: humilde, mediocre y grave.
En el siglo XX se retoma la retórica clásica.
Desvío y Teoría del Estilo
El lenguaje literario es básicamente un apartamento del lenguaje
estándar.
Las teorías desviacionistas enfatizan las estructuras, formas, recursos
y procedimientos que hacen que el lenguaje literario se desvíe del
ordinario.
Estas teorías son:
Formalismo ruso (Rusia años 20)
Esta escuela ha influido en el estudio del lenguaje literario.
Jakobson junto a otros autores se proponen estudiar la literalidad
“lo que hace que una obra dada una obra literaria”.
Según ellos lo literario se halla en la divergente forma del lenguaje
artístico, lleno de artificios, frente al ordinario.
El lenguaje ordinario está automatizado, la relación signo-palabra se
convierte en habitual, el artista pretende contrarrestar este acto y
comunicar algo más de lo que las palabras dicen.
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El formalismo llega a querer “desautomatizar” hasta las convenciones
normativas de la tradición literaria.
La poética estructuralista
No todos los estructuralismos son desviacionistas, los que lo son se
centran en los siguientes aspectos:
a. Lo que hay de desviado en el lenguaje poético como estilo.
b. El texto en sí, margina los fenómenos extratextuales.
c. Los recursos verbales conforman la desviación como un sistema.
La poética estructuralista intenta descubrir las formas desviadas de la
lengua literaria frente al conjunto de la no literaria.
En los años 70 la concepción del lenguaje literario como desvío del
común fue cayendo ya que no hay un texto sin estilo, el desvío no crea
“per se” un efecto poético y en muchos textos literarios no se separa
del lenguaje coloquial.
No se pueden separar desde un punto de vista lingüístico los discursos
literarios de los que no lo son.
Roman Jakobson
En su conferencia Lingüística y poética se pregunta “¿qué hace que un
lenguaje verbal sea una obra literaria?”
Recordemos según Jakobson los seis factores que intervienen en
cualquier acto de comunicación:
Emisor (Escritor) Mensaje (Texto) Oyente (Lector)
Contexto Código Contexto (canal)
específico
Para Jakobson cada uno des estos elementos determina una función
del lenguaje:
1. Emisor (escritor) ------------------- FUNCIÓN EMOTIVA
2. Mensaje ------------------------------ FUNCIÓN POÉTICA
3. Receptor (lector) ------------------- FUNCIÓN APELATIVA
4. el emisor refiere el significante a un referente --FUNCIÓN
REFERENCIAL
5. Mantenimiento de la comunicación ----- FUNCIÓN FÁTICA
6. Código -------------------------------- FUNCIÓN METALINGÜÍSTICA.
Para Jakobson la función poética es la más sobresaliente y
determinante que posee el arte.
Teoría de la connotación
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Para una dirección teórica del estructuralismo no existe una lengua
abstracta, neutra de la que la literatura se aparte, todo acto de
comunicación es un enunciado, dice algo más que la mera información
del mensaje.
Toda lengua es necesariamente connotativa en mayor o menor grado,
estudiar el lenguaje literario es analizar las connotaciones porque
éstas son las que marcan la literariedad.
Podemos inferir que la lengua literaria está basada en el uso de los
signos connotativos pero no es otra lengua, sino que se constituye
con los mismos materiales expresivos y los contenidos de los signos
denotativos.
Según Coseriu lo que distingue el lenguaje poético es que actualiza,
usa, hace funcionar las connotaciones implícitas en cualquier lenguaje
4. LA LITERATURA COMO DISCURSO SOCIAL
Al leer un texto tenemos en cuenta otros textos previos. Además en la
coherencia de un texto descubrimos los códigos que revelan la
densidad de los signos, muchos de los cuales no están en el mismo
texto (lingüísticamente hablando) sino que se anclan en las
convenciones de una determinada época.
Cabe analizar el acto de lectura, lo literario no viene marcado por la
literariedad sino por la sanción social.
La literatura tiene unos códigos y unas formas de comunicación que
preexisten a cada texto literario en particular y que el lector ha de
conocer de antemano.
La semiótica literaria define el discurso literario como una serie de
signos estratificados y jerarquizados conectados entre sí de acuerdo
con múltiples códigos variables histórica y culturalmente.
Cada momento histórico, cada género, cada escritor va dejando en las
palabras su paso de significaciones que las cargan de sentido.
Cualquier acto de lectura es un acto de desciframiento de unos
códigos a través de los cuales el mensaje literario dice más de lo que
el mensaje ordinario diría.
Como lectores traducimos estos códigos siempre sociales y son
compartidos dentro de una determinada cultura en un momento
histórico concreto.
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5. Los recursos expresivos de la literatura.
5.1. Nivel fónico.
En el nivel fónico, comenzamos hablando del "ritmo". Debemos aclarar
que una de las principales diferencias entre prosa y verso es que éste
posee más ritmo que aquella. El ritmo se consigue por la repetición
periódica de ciertos elementos sonoros: número de sílabas,
distribución de sílabas tónicas, las rimas y las pausas.
Dentro del verso, diferenciamos por el número de sílabas, los de arte
menor y los de arte mayor. Los primeros (más vivos y ágiles) suelen
transmitir emoción, desasosiego, sentimientos no contenidos. Los de
arte mayor (más ceremoniosos, solemnes y lentos), son más aptos
para transmitir sentimientos serenos, elegancia o tristeza.
Según la distribución de la sílaba tónicas podemos distinguir varios
tipos de ritmo: yámbico, trocaico, dactílico... Las palabras que
sustentan el acento prosódico quedan destacadas sobre las demás.
En cuanto a la rima distinguimos dos tipos: consonante y asonante. La
rima asonante tiene un carácter más popular y la consonante más
culto, al igual que la ausencia de rima. Sólo tenemos que comprobar
en qué géneros se usan:
* La asonante es propia de formas como el romance, la seguidilla, la
copla..
* La consonante es la más usada en todo tipo de lírica culta, desde las
coplas medievales a los sonetos;
* La ausencia de rima tiene carácter culto en sus distintas
posibilidades:
1. Los versos blancos se usan en determinadas epístolas (Garcilaso) o
en series de endecasílabos blancos, por citar sólo dos ejemplos. En el
S. XX, muchos autores han usado esta última posibilidad (por ejemplo,
Rafael Alberti, Retornos de lo vivo lejano o Claudio Rodríguez en El
don de la ebriedad);
2. El verso libre es el más empleado en el S. XX. No podemos negar el
carácter culto de obras como La destrucción o el amor de Aleixandre.
Sobre las pausas hemos de decir que cuanto más similitud existe entre
las pausas morfosintácticas y las métricas, más sensación de equilibro
dará el poema. Lo contrario es el encabalgamiento abrupto, que
remarca las palabras encabalgadas de modo brusco y violento. Un
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punto intermedio es el encabalgamiento suave (el pensamiento o la
acción fluyen lentamente).
A continuación, citaremos algunas de las principales figuras expresivas
del plano fónico.
* Aliteración: consiste en la repetición de sonidos idénticos o
parecidos. A veces puede provocar algunos efectos: /s/, /k/, /z/ pueden
connotar silencio, tranquilidad; /k/, /r/, /t/ pueden connotar dureza,
desagrado, miedo. Si se evoca directamente un sonido natural, se
hablas de simbolismo fónico y onomatopeya. Es el caso de los
famosos versos de la Égloga III de Garcilaso: "en el silencio sólo se
escuchaba/ un susurro de abejas que sonaba", donde la repetición de
"s" nos sugiere el susurro.
* Paranomasia: un recurso fónico que consiste en la colocación
próxima de dos palabras con significantes parecidos y significados
alejados. La expresividad viene dada por el contraste entre el
significante y el significado. ("Aquí se vive porque se bebe" Quevedo).
Resalta los conceptos que tienen significantes casi iguales.
* Similicadencia: recurso que se consigue mediante la combinación
de dos o más palabras que poseen semejanzas gramaticales (tiempo,
persona números...) Ej. "De carne nacemos, y en carne vivimos..." A.
De Guevara.
5.2. Nivel morfosintáctico.
Como expone Jakobson, en el uso del lenguaje literario no sólo se
tiene un especial cuidado en la selección paradigmática (elección de
una determinada palabra y no otra) sino que también en la selección
sintagmática: orden de palabras, de las frases, de los párrafos;
hipérbaton, paralelismos, quiasmos...
La realidad extralingüística puede organizarse según tres perspectivas
posibles: estética, dinámica, adscrita, correspondientes a tres
categorías morfosintácticas: sustantivo, verbo, adjetivo.
Las figuras gramaticales son muchas. Cada una aporta un valor
determinado. De las figuras creadas por adición o repetición de
palabras destacamos:
* Anáfora: consiste en la reiteración de una palabra o grupo de
palabras al comienzo de dos o más versos o unidades sintáctica.
* Conversión: consiste en la repetición de elementos al final de los
versos.
* Complexión: combinación de conversión con anáfora.
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* Anadiplosis o conduplicación: repetición que se produce entre el
elemento final de un verso y el que es principio del siguiente. El uso
continuado de la anadiplosis se denomina concatenación.
* Epanadiplosis o redición, si los elementos idénticos se sitúan al
comienzo y al final del mismo verso.
* Reduplicación: se produce una repetición entre elementos que
están en contacto, sea al principio, al final o en el interior de un verso o
unidad sintáctica. También recibe el nombre de geminación y los
elementos pueden repetirse tres o más veces.
* Retruécano: consiste en la repetición de los mismos términos de una
unidad sintáctica en orden inverso, produciéndose un cambio de
significado.
* Poliptoton o polipote: repetición de elementos semejantes, que se
produce cundo aparecen en el mismo contexto palabras con idéntico
lexema o raíz, pero con distintos morfemas flexivos. Cuando se trata
de una palabra y otra derivada de ella, hablamos de derivación.
* Polisíndeton: repetición del mismo nexo al comienzo de unidades
sintácticas sucesivas.
* Sinonimia: aparición de palabras con significado idéntico o análogo,
con un claro matiz intensificativo. La agrupación de sinónimos, no
como términos equivalentes, sino haciendo notar la diferencia que
entre ellos existe, recibe el nombre de paradiástole.
* Gradación o clímax: se produce cuando existe una especie de
progresión entre las palabras que se colocan consecutivamente.
* Pleonasmo: la explicitación innecesaria de un contenido ya
expresado implícitamente ("subir arriba"), que en la lengua literaria
posee un alto valor de profundización expresiva.
De las figuras por supresión, que ofrecen la posibilidad de conseguir
una fuerte condensación expresiva o, por el contrario, dejar abierta la
interpretación plural de lo omitido, señalamos las siguientes:
* Elipsis: supresión de algún elemento de la oración, que queda
sobreentendido contextualmente.
* Asíndeton: omisión de nexos entre oraciones coordinadas o
sintagmas coordinados.
* Zeugma: se produce cuando un elemento de la oración se relaciona
con varias unidades y aparece sólo en una de ellas, omitiéndose en las
restantes.
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* Silepsis: omisión de un elemento que rige unidades diversas
semántica o sintácticamente (por ejemplo "su producción consistió en
escribir un libro y varios cuadros"). El término silepsis abarca diversas
anomalías en al concordancia de género y número (así, "la mayoría
piensan").
* Reticencia o aposiopesis: consiste en que una parte de los que
falta haya sido bruscamente interrumpida, bien porque se anuncia la
intención de no decirlo todo.
* Prolepsis o anticipación: consiste en refutar una objeción prevista,
sin que ésta haya llegado a plantearse, o bien en adelantar el
pensamiento u opinión del interlocutor.
Por último, señalamos las figuras de disposición, esto es, aquellas
motivadas por la "ruptura" de ese "orden natural" de los elementos de
la frase ("sujeto + verbo + complementos"), la creación de un orden
"artificial", que vuelve extraña la construcción y subraya determinados
elementos que encontramos en lugares que no corresponden a
nuestra expectativa:
* Hipérbaton: cambio de disposición de las palabras en relación con el
que se supone "orden normal". Un caso especial de hipérbaton es la
anástrofe, o inversión del orden habitual de las palabras.
* Hipálage: anástrofe que provoca el cambio en la atribución de
cualidades ("la rubia sonrisa de la niña").
* Enálage: sustitución brusca de un tiempo del verbo por otro, o el
cambio de número o persona.
* Paralelismo: idéntica disposición sintáctica de dos o más unidades
diferentes, para insistir en la identidad (paralelismo sinonímico)o
subrayar el antagonismo (paralelismo antitético).
*Quiasmo o "paralelismo cruzado": cuando la relación entre los
elementos es cruzada, de tal manera que en una secuencia a-b / c-d ,
se corresponden "a" y "d", por una parte, y por la otra "b" y "c".
5.3. Nivel léxico-semántico.
El lenguaje literario se caracteriza por romper las relaciones normales
entre significante y significado. Como consecuencia, aparecen
plurisignificaciones, ambigüedades, nuevas connotaciones, cambios
semánticos, etc.
Destacamos las figuras de contenido como el eufemismo, la ironía, la
antítesis, la paradoja, la gradación, la hipérbole, la prosopopeya, la
interrogación retórica...
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Por otro lado hemos de detenernos en otras figuras de contenido, los
tropos. Se conoce como "tropo" todo cambio semántico realizado en
una palabra o en una frase. Estos "giros semánticos" son:
* Metonimia: sustitución de un término propio por otro que está en
relación de contigüidad con él.
* Sinécdoque: tropo que consiste en la utilización de un término de
significación más amplia por otro de significación más restringida, o
viceversa.
* Metáfora: traslación del significado propio de una palabra a otro
sentido que le contiene en virtud de una relación de semejanza.
* Símil o comparación: asociación sin identificación de dos o más
realidades.
* Alegoría: metáfora continuada, en la que cada elemento del plano
imaginario se corresponde con un elemento de plano real.
* Parábola: se produce cuando la conexión entre una secuencia de
elementos se pone de manifiesto.
* El símbolo: consiste en la asociación de dos planos, uno real y otro
imaginario, entre los cuales no existe una relación inmediata.
6. Estilística y retórica.
Estilística es el término con el que se designa una disciplina que
estudia las características de la expresión lingüística individual o de
grupo y, especialmente, del estilo literario de un escritor, una obra, una
escuela e, incluso, una época. Además en la actualidad, este término
se utiliza para designar unas corrientes de análisis de la expresión
lingüística y literaria, a las que Pierre Guiraud alude con las siguientes
denominaciones:
* Estilística descriptiva o de la expresión, desarrollada por Charles
Bally, con la que se estudian los valores estilísticos propios de la
lengua común (matices afectivos, volitivos, estéticos...)
* Estilística genética o del individuo, propugnada por Leo Spitzer, que
trata de analizar las relaciones de la expresión con el individuo o
colectividad que la crea. Recursos estilísticos dependen del
temperamento, la cultura, la visión del mundo, etc.
Aparte de estas dos escuelas, Guiraud alude, en un estudio posterior a
otras corrientes a las que denomina estilística funcional (Roman
Jakobson, que estudia los valores estilísticos en función de las
necesidades de la comunicación), y estilística textual (Cressot,
Marouzeau, Bruneau, Riffaterre, etc.), en explicación de los textos, con
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el objetivo de describir e interpretar los efectos de estilo en su contexto
concreto.
La Estilística genética tiene su más claro exponente en Leo Spitzer y a
dicha corriente se vinculan Dámaso Alonso y Amado Alonso. Se
propone conectar la lingüística y la Historia literaria.
De la metodología de esta corriente destacamos el principio que
propone que a través de la intuición de los detalles lingüísticos
peculiares, el crítico es capaz de deducir y comprobar la estructura
interna de una obra y el pensamiento y cosmovisión de un autor,
reflejo, a su vez, de la cultura de su época.
En conexión con esta corriente, se desarrolla la estilística española,
iniciada por Dámaso Alonso y Amado Alonso.
Dámaso Alonso coincide con la idea de Spitzer de que en el
descubrimiento de las claves de interpretación de una obra
desempeñan un papel importante la intuición.
No obstante, Dámaso Alonso cree en la posibilidad de elaborar una
ciencia de la literatura que se acerque al "misterio" de la creación
poética a través de un conocimiento literario o poético, distinto del
meramente intuitivo y en realidad "acientífico". Cree que esta
posibilidad la ofrece la estilística, cuyo objetivo consistiría en el estudio
de la interdependencia y complementariedad entre significante y
significado.
Otra corriente estilística a la que hemos aludido es la descriptiva o
Estilística de la expresión, iniciada por Bally, discípulo de Saussure.
La estilística de la expresión es el estudio de los valores expresivos e
impresivos de la lengua común hablada y espontánea. Se centra en
los valores afectivos que acompañan a toda situación del lenguaje y
trata de analizar la expresividad de la lengua y las relaciones de esta
con el pensamiento.
Los discípulos de Bally han extendido sus análisis a la expresión
literaria y han creado un verdadero inventario de los recursos
expresivos del francés literario.
La Retórica, definida en ajustada fórmula clásica como ars bene
dicendi o bene dicendi scientia, tiene por objeto el "bien decir", el
"hablar bien", la elocución en su sentido etimológico. En ambos casos
no debemos entender "bien" como "correctamente", puesto que del
correcto hablar se ocupaba la gramática (ars recte loquendi), sino
"adecuado a su fin", "apropiado". En efecto, la Retórica nace de la
experiencia oratoria, y pretende proporcionar a la formación del orador
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reglas y preceptos útiles para alcanzar la persuasión del auditorio. Con
el paso del tiempo, proyectaría su influencia más allá del discurso
oratorio en prosa y se convertiría en código para toda creación literaria,
a la vez que en instrumento de análisis crítico. Confluirían así Retórica
y Poética sujetando el desarrollo de la literatura a un modelo
predeterminado, aunque más flexible de lo que muchos críticos
piensan.
Cuando se "retoriza" la literatura, y particularmente la poesía, la teoría
retórica queda reducida a un simple catálogo de reglas sobre el ornato.
De la tripartición retórica tradicional, que consideraba la invención (o
hallazgo del tema, del argumento a tratar), la disposición (u ordenación
y secuencia de las partes) y la elocución (o expresión del pensamiento
a través de las palabras), esta última ocupó el lugar central.
La dimensión prescriptiva que adquirió la Retórica, en relación con la
creación literaria, provocó su agotamiento y el rechazo por parte de los
autores que buscaban formas más libres de expresión. Pero si la
reacción contra la Retórica como modelo de creación de obras
literarias fue un signo positivo y necesario, el olvido de ella como
valiosísimo instrumento de análisis de los textos provocó un
empobrecimiento de la crítica literaria, incapaz de sustituir los
tradicionales repertorios por nuevos modelos.
El reciente "redescubrimiento" de la Retórica y los intentos de adaptar
sus esquemas a nuevas terminologías son buenas pruebas de su
vitalidad. En cualquier caso, la identificación de unos "recursos" o
procedimientos expresivos –tarea de tanta importancia didáctica y
propedéutica- no puede prescindir de la Retórica.
Decimos para concluir que la Retórica, como arte de dar al lenguaje
eficacia bastante par deleitar, persuadir o conmover, se ocupa de los
recursos expresivos explicados en el apartado anterior. Es
fundamentalmente teórica, su cometido es ofrecer unos instrumentos
válidos para realizar el análisis de una obra literaria. La Estilística hace
uso de este aparato teórico en su labor de crítica textual.
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