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Neurociencia y Aprendizaje: Conexiones Clave

El documento aborda la neurociencia como un conjunto de disciplinas que estudian el sistema nervioso y su relación con la conducta humana, destacando su importancia en la educación y la salud. Se enfatiza que la neurociencia integra conocimientos de diversas áreas para comprender mejor el aprendizaje y el tratamiento de enfermedades neurológicas. Además, se exploran aplicaciones de la neurociencia en campos como la psicología, la filosofía y la ética, resaltando su impacto en la calidad de vida y el entendimiento de la conducta humana.

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Neurociencia y Aprendizaje: Conexiones Clave

El documento aborda la neurociencia como un conjunto de disciplinas que estudian el sistema nervioso y su relación con la conducta humana, destacando su importancia en la educación y la salud. Se enfatiza que la neurociencia integra conocimientos de diversas áreas para comprender mejor el aprendizaje y el tratamiento de enfermedades neurológicas. Además, se exploran aplicaciones de la neurociencia en campos como la psicología, la filosofía y la ética, resaltando su impacto en la calidad de vida y el entendimiento de la conducta humana.

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República Bolivariana de Venezuela

Universidad Pedagógica Experimental Libertador


Instituto Pedagógico Rural “Gervasio Rubio”
“Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad de Rubio”
Rubio - Estado Táchira

LA NEUROCIENCIA Y LA CIENCIA COGNITIVA

Integrantes:
Pedro Saavedra
SID3A
Informática
Trayecto 3

Santa Ana, Febrero 2020


La Neurociencia

Las neurociencias son un conjunto de disciplinas científicas que


estudian la estructura y la función, el desarrollo de la bioquímica, la
farmacología, y la patología del sistema Nervioso y de cómo sus diferentes
elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta.
La neurociencia incluye muchas ciencias que se ocupan de estudiar,
desde un punto de vista inter, multi y transdisciplinario, la estructura y
organización funcional del Sistema Nervioso (particularmente del Cerebro).
Utiliza el aporte de ciencias afines como la Ecología, la Paleoantropología, la
Etología, la Física, la Memética, la Nutrición, la Sociología, la
Electrofisiología, la Genética, la Epistemología genética, la
Paleoneurobiología, la Neuropaleontología, la Ontología, la Informática, la
Farmacología, entre otras. El mejor conocimiento del cerebro y la mente
permite comprender y tratar mejor las Enfermedades que afectan al sistema
nervioso, tanto psiquiátricas como neurológicas.

Se basa en los descubrimientos y avances de la neurociencia y de


otras disciplinas afines a la conducta humana, en vinculación con Ciencias
de la Salud, Ciencias de la Educación y Ciencias Sociales, para que los
beneficios de la investigación científica puedan integrarse y llegar a los
diferentes ámbitos de nuestra vida: personal, de pareja y familiar, laboral,
educación y sociedad. Neurociencia se deriva de la palabra griega neuros
que significa nervios. De ella también deriva el término neurología,
neuropsicología, neurosis o neurona entre otros.

La función principal de la neurociencia es estudiar y analizar el


sistema nervioso central de los seres humanos y animales, sus funciones, su
formato particular, su fisiología, sus lesiones o patologías. De este modo, a
través de su estudio se logra conocer mucho mejor su funcionamiento para
eventualmente actuar sobre él Debido a lo complejo y rico que es el órgano
cerebral, que no tiene que ver nada más que con cuestiones anatómicas si
no también con el desarrollo de habilidades como el Aprendizaje, el lenguaje,
la neurociencia es un campo científico muy amplio y variado que se clasifica
en subciencias o campos científicos específicamente dedicados a cada una
de estas funciones o particularidades del cerebro.

La neurociencia es un fenómeno que el ser humano conoció y llevó


adelante desde Tiempos inmemoriales, aunque obviamente de modo mucho
más precario. La neurociencia ha logrado muchos avances en la época
moderna y esto ha permitido que el tratamiento de Enfermedades que antes
eran insalvables pueda tener efectos verdaderos sobre la calidad de vida de
los pacientes que las sufren, por ejemplo en el caso de la esclerosis múltiple,
del Alzheimer, del mal de Parkinson y muchas otras que tienen que ver con
el sistema nervioso central de los humanos vía Definición ABC.

La neurociencia está revolucionando la manera de entender nuestras


conductas y lo que es más importante aún cómo aprende, cómo guarda
información nuestro cerebro, y cuáles son los procesos biológicos que
facilitan el aprendizaje Desde el Neurocapital Humano estamos convencidos
que la mejor herramienta, más eficiente, eficaz e inocua para ayudar a crecer
como Seres Humanos, mejorar nuestra Salud y Calidad de Vida y aprender a
Ser Felices es lograr un aprendizaje efectivo que sea dirigido al mundo
interior, a partir de una Educación integral y de calidad.

Por ello nos hemos propuesto incentivar estos conocimientos, más allá
de la clínica médica, con el afán de hacerlos accesibles a todo público. El
aprender es un proceso por el cual se adquiere una determinada información
y se almacena para poder usarla cuando haga falta. El aprendizaje se
produce como consecuencia de una serie de procesos químicos y eléctricos.
Todo aprendizaje está posibilitado por las redes neuronales del cerebro, que
al mismo tiempo, están siendo cambiadas por el aprendizaje.

Función de la Neurociencia

La neurociencia como disciplina integral intenta comprender, trata de


penetrar el misterio de la relación entre la mente, la conducta y la actividad
propia del tejido nervioso. Es decir, que, a partir del estudio a distintos
niveles: molecular, neuronal, redes neuronales, conductual y cognitivo, la
neurociencia trata de desentrañar la manera de cómo la actividad del cerebro
se relaciona con la psiquis y los comportamientos.
Neurociencia una perspectiva desde el aprendizaje y la educación

Los estudios neurobiológicos de la conducta, que se llevan a cabo en


nuestros días, cubren la distancia entre las neuronas y la mente. Existe una
llana preocupación por cómo se relacionan las moléculas responsables de la
actividad de las células nerviosas con la complejidad de los procesos
mentales.

Carnine (1995), hace algo más de diez años atrás, ya se aventuraba


a pensar que la investigación sobre el cerebro tendría repercusiones directas
en la educación y basándose en el trabajo del Premio Nobel de Medicina de
1972, Gerald Edelman, sobre la capacidad del cerebro humano para
categorizar, postuló que esta capacidad podía ser la clave para comprender
las diferencias individuales.

La tarea central de las llamadas neurociencias es la de intentar


explicar cómo es que actúan millones de células nerviosas individuales en el
encéfalo, para producir la conducta y cómo a su vez, estas células están
influidas por el medio ambiente, incluyendo la conducta de otros individuos
(Jessel, et al. 1997). Precisamente, las neurociencias están contribuyendo a
una mayor comprensión y en ocasiones a dar respuesta a cuestiones de
gran interés para los educadores; por ejemplo, hay evidencias según lo
muestran las investigaciones de que tanto Un cerebro en desarrollo como
uno ya maduro, se alteran estructuralmente cuando ocurren los aprendizajes.

Hay que destacar además la importancia del rol que juega la


experiencia en la construcción de la estructura de la mente. El desarrollo no
es solamente un despliegue, por decirlo de algún modo, de patrones pre
programados; hay convergencia en un conjunto de investigaciones sobre
algunas de las reglas que gobiernan o dirigen el aprendizaje, una de las más
simples, por ejemplo es que la práctica incrementa el aprendizaje: en el
cerebro, hay una relación similar entre la cantidad de experiencia en un
ambiente complejo y el monto de cambio estructural

Las investigaciones ha demostrado que durante el desarrollo de


nuevas vías neuronales, (Dostsch, 2005 y Shinder, 2002), nuestras sinapsis
cambian todo el tiempo y es así como recordamos una y otra experiencia o
vivencia, Hay quienes hablan ya de neuroeducación, entendida como el
desarrollo de la neuromente durante la escolarización, (Battro, 2002), no
como un mero híbrido de las neurociencias y las ciencias de la educación,
sino como una nueva composición original.

Por razones históricas, los caminos de la neurobiología y la educación


tuvieron pocas ocasiones de encontrarse; por primera vez lo hicieron al
buscar las causas de la debilidad mental y también en la indagación del
talento excepcional. Lo interesante del asunto es que se afirma que la
neuroeducación no ha de reducirse a la práctica de la educación especial
solamente, sino que ha de constituirse en una teoría incipiente del
aprendizaje y del conocimiento en general, y sobre todo es una oportunidad
de ahondar en la intimidad de cada persona y no una plataforma para
uniformizar las mentes.

Se ha encontrado suficientes antecedentes de que tanto los


neurotransmisores dopamina y acetilcolina, incrementan los aprendizajes en
los estudiantes. Cuando podemos ordenar una nueva información en una
conexión ya existente, es decir aprender algo nuevo, estos dos agentes no
solo refuerzan nuestra concentración, sino que proporcionan además
satisfacción y tal como afirmaba Comenius, allá por el siglo: XVIII todo
aquello que nos produce complacencia, agrado o contento en nuestras
instancias de aprendizaje, queda reforzado en nuestra memoria. Podemos
remarcar entonces la importancia no solo de los conocimientos previos sino
también de lo valioso que es estudiar algo que agrade.

Neurociencia Educativa Básica


La Neuropsicología, como disciplina que estudia las relaciones entre
cerebro y conducta, se interesa más precisamente por las bases neuro
anatómicas de los comportamientos superiores llamados funciones corticales
superiores y las patologías que de ellas se derivan. Estas funciones son las
que cualitativamente tienen un desarrollo mayor en los seres humanos: el
lenguaje, la memoria, la orientación espacio temporal, el esquema corporal,
la psicomotricidad, las gnoxias, las praxis y las asimetrías cerebrales. Lo
cierto es que el cerebro tiene un funcionamiento global y que si bien es viable
que para determinadas funciones existen áreas cerebrales anatómicamente
delimitadas, las funciones corticales superiores dependen en mayor medida
del procesamiento cerebral en su conjunto, en su totalidad;
consecuentemente, cuanto mayor es la complejidad de una función cerebral,
más áreas cerebrales estarían involucradas.

Desde una perspectiva actual de integración y diálogo, entre la


educación y la investigación en neurociencia cognitiva, Ansari y Coch (2006),
afirman que el campo emergente de lo que es educación, cerebro y mente,
deberían caracterizarse por metodologías múltiples y niveles de análisis en
contextos múltiples, ya sea en la enseñanza como en la investigación.
Sostienen que solamente a través de una conciencia y comprensión de las
diferencias y las similitudes en ambas áreas tradicionales de investigación,
tanto en la educación como en la neurociencia cognitiva, será posible lograr
una fundamentación común necesaria para una ciencia integrada de la
educación, el cerebro, la mente y el aprendizaje.
Importancia de la Neurociencia

Una neurociencia forma parte de un conjunto de disciplinas abocadas


al estudio del sistema nervioso y como en la mayoría de los casos se trata de
un estudio y abordaje multidisciplinar, entre varias disciplinas, quizás sea
correcto hablar de neurociencias, en plural. Estas ciencias engloban desde
el estudio a nivel molecular, es decir, de la conformación puramente física del
sistema nervioso hasta lo que hace referencia a lo conductual y cognitivo,
que se refleja en las actitudes y acciones de cada individuo para con el
exterior. Asimismo, las neurociencias se encargan no sólo de lo referente a la
patología a estudiar, sino también del desarrollo de fármacos orientados al
tratamiento de estas patologías relacionadas con la psiquis humana.

Las neurociencias tienen como objeto de estudio nada más ni nada


menos que comprender el complejo sistema mediante el cual funciona la
mente humana, abordando ese estudio de manera científica. Las células del
cerebro, llamadas neuronas, se encuentran ampliamente influenciadas por el
entorno en el cual el individuo se relaciona con ese mismoentorno y con las
demás personas, y es por eso que las neurociencias también tienen
disciplinas como el caso del psicoanálisis, que está enfocado en el estudio
de la conducta humana para develar los rasgos actitudinales de cada
persona. También, se encargan de desentrañar cómo es que se produce el
proceso de aprendizaje, del archivado de información en el cerebro, y los
procesos biológicos que tienden a facilitar el proceso de aprendizaje.

Los profesionales de las neurociencias son todos aquellos


psicopedagogos, psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas que han sido
formados y preparados para abordar diferentes casos en relación al análisis
conductual de las personas y que a su vez, pueden estar autorizados para el
recetado de psicofármacos (en el caso de los psiquiatras). Además, también
están los neurocirujanos, que son aquellos cirujanos que se especializan
exclusivamente en operaciones quirúrgicas en el área del cerebro.

En la actualidad, las neurociencias han tenido una gran tarea en la


medida que muchas personas padecen trastornos del sueño, de ansiedad,
de angustia, estrés, debido a la aceleración del ritmo en el cual estamos
inmersos y que es el tiempo que nos imponen todas nuestras obligaciones
diarias, que muchas veces dejan a las personas con poco tiempo para la
relajación de la mente y el exceso de responsabilidades y de tareas, muchas
de ellas que se deben realizar casi al mismo tiempo, juegan en contra para la
salud mental.
Campos de aplicación de la Neurociencia
En estos últimos años hemos asistido a un auge de la Neurociencia y,
de hecho, la década de los 90 fue proclamada la década del cerebro. Los
principales promotores del concepto de neurociencia cognitiva,
específicamente, fueron George Miller y Piaget, quienes investigaron la
relación entre el pensamiento humano y el cerebro. Sus investigaciones han
permitido la aplicación de técnicas de la neurociencia al estudio del
comportamiento social.

Asimismo, el auge de la aplicación de las neurociencias también es


gracias al uso de la tecnología, como la resonancia magnética funcional,
tomografía por emisión de positrones (PET), electroencefalografía o
estimulación magnética transcraneal. Pero, ¿se puede realmente empezar a
hablar de una cultura basada en los conocimientos que aportan las ciencias
del cerebro que conlleve un modo nuevo de pensar, de cambiar los estilos de
vida, de cambiar el conocimiento y concepciones? ¿En qué campos
podemos ver la utilidad de este avance neurocientífico? Está claro que en el
campo de la psicología y la psiquiatría sus contribuciones son incontestables
pero hay otras disciplinas que ya han adoptado el prefijo neuro.

Arte: Áreas de la corteza cerebral visual, parietal, orbitofrontal, cingulada y


ciertas áreas de la corteza motora, en especial, la corteza cingulada anterior,
se activan ante las obras de arte que consideramos bellas pero no ante otras
obras clasificadas como neutras.

Rama chandran afirma que los procesos como el agrupamiento y la


detección de la simetría bien pudieran ser placenteros porque facilitan la
detección y orientación de objetos primarios. Es posible que estos
fenómenos de belleza hayan emergido a lo largo del proceso evolutivo y que
el cerebro los haya registrado como códigos neuronales básicos y
permanentes de funcionamiento. Incluso en USA se ha fundado la Academia
de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura para tratar de contestar,
junto con los neurocientíficos, por un lado, cómo el cerebro humano opera en
la construcción de los edificios que los rodean y, por otro, para ver de qué
modo estos se pueden construir más acorde a la propia naturaleza humana y
su bienestar.

Filosofía: Patricia Churchland fue probablemente quien introdujo por primera


vez este término, en 1990. Argumentaba que ya no se podía filosofar sobre
la mente, el yo y la conciencia humana sin la ciencia del cerebro ya que
también permitiría un análisis del significado del pensamiento de pensadores
de la historia de la filosofía. En el cerebro existen circuitos neuronales
(corteza prefrontal, inhibición de la activación de los lóbulos parietales) que
intervienen en la experiencia religiosa y que en algunos epilépticos se
vuelven hiperactivos y que pueden explicar las experiencias espirituales y
místicas que viven algunas personas.

Ética: William Safire atribuyó el término neuroética, aunque fue a partir del
año 2002 cuanto emergió de manera más notoria. Gazzaniga la definió como
“el examen de cómo queremos manejar los temas sociales de la enfermedad,
la normalidad, la mortalidad, los estilos de vida y la filosofía de la vida acorde
a nuestro conocimiento de cómo funciona el cerebro y con ello poder ayudar
a definir personalmente lo que significa ser humano y cómo podemos y
debemos interaccionar socialmente”.

La conducta moral es la elaboración mental de un producto que requiere la


participación de múltiples sistemas neuronales de diferentes áreas como el
sistema límbico y áreas de asociación. Lesiones en la parte anterior de la
corteza prefrontal producen una pérdida del sentimiento de culpa y lesiones
en áreas ventrales rompe el vínculo con los valores y las normas éticas
preestablecidas, impidiendo la toma de decisiones. Ignoramos las peticiones
de las personas más pobres del mundo que viven en países alejados no
porque no tenga una connotación moral, sino porque no se acercan a activar
nuestros sensores emocionales ya que respondemos de manera diferente a
los razonamientos morales personales e impersonales.

Sociología: Esta disciplina nos ayudaría a entender los parámetros que


exigen las interacciones sociales basadas en la lectura de los códigos con
los que funciona el cerebro humano. La amígdala contribuye a las respuestas
emocionales rápidas y automáticas e independientes del contexto, mientras
que la corteza prefrontal contribuye a la respuesta emocional solo en el
marco de una evaluación consciente particular. Asimismo, nos ayuda a
percibir las intenciones de los otros, sus estados mentales y la percepción
del estado emocional de los otros y de uno mismo. Utilizando resonancia
magnética funcional se ha visto que la corteza orbitofrontal se activa
preferentemente en relaciones sociales asociadas a la obtención de castigos
o recompensas. Esto coincide con los hallazgos de la neuropsicología en los
que las lesiones de esta área del cerebro pueden manifestarse en múltiples y
diversas patologías sociales (sociopatía o influencia en la toma de
decisiones).

Economía: Los hallazgos en la Neurociencia en este campo se han aplicado


básicamente a la toma de decisiones. Se sabe que posiblemente sea a
causa de la obtención de placer lo que subyace al conflicto ante una elección
por mecanismos inconscientes. Se trataría de conocer qué áreas del cerebro
se activan y bajo qué condiciones cuando las personas se enfrentan a
elecciones económicas a realizar a corto o largo plazo o ante inversiones que
conllevan riesgo o incertidumbre.
Coaching: La Programación Neurolingüística (PNL) ya se está aplicando al
coaching y constituye un modelo de cómo funciona la mente y la percepción
humana. La PNL nos ayuda a cambiar la manera en cómo percibimos
nuestro mundo y a diseñar un mapa diferente que nos ayude a ser más
eficaces. De hecho ya han surgido Escuelas como Neuro Coaching o
Neuroscience & Coaching Institute (fundadas en USA). David Rock, creador
del neuroliderazgo, basándose en los circuitos cerebrales de amenaza o
dolor y el de recompensa o placer, ha elaborado el modelo SCARF de
influencia (Status, Certainty, Autonomy, Relatedness, Fairness).

Derecho: Los resultados de diferentes investigaciones parecen indicar que la


llamada voluntad libre o libre albedrio puede ser una ilusión más que el
cerebro genera y lo que parece evidente es que las intenciones conscientes
son el resultado de la actividad cerebral, lo que contradice el concepto
tradicional de voluntad libre basado en que la mente controla el cerebro.

Ciencia Cognitiva

Crecido La ciencia cognitiva es un campo interdisciplinario, de base


empírica, preocupado por el estudio de la naturaleza de la mente humana.
Según Gardner, en ese estudio también están comprometidos aspectos
epistemológicos, motivo por el cual dicho autor definió la ciencia cognitiva
“como un empeño contemporáneo de base empírica para responder a
interrogantes epistemológicos de antigua data, en particular los vinculados a
la naturaleza del conocimiento, sus elementos componentes, sus fuentes,
evolución y difusión” (Gardner, 1985, 1987).
En virtud de ello, se puede decir que la ciencia cognitiva es una nueva
forma de abordar el antiguo problema de la naturaleza del conocimiento
humano, por medio de la observación, la experimentación y la medición. El
origen histórico de la ciencia cognitiva fue motivado por el interés que
tuvieron los filósofos de la antigua Grecia en el estudio del razonamiento
deductivo, que es el proceso por el cual uno supone alguna información
como verdadera y a partir de ella deriva lógicamente más información. Por
ejemplo, desde las premisas Todos los perros tienen pulgas y Duke es un
perro, uno puede deducir lógicamente la conclusión Duke tiene pulgas, que
constituiría una nueva información.
En ese sentido, la teoría del razonamiento silogístico de Aristóteles
explicó que los argumentos deductivamente válidos frecuentemente son
extraídos de una pequeña cantidad de enunciados generales. Entonces, se
puede decir que el aprendizaje para razonar deductivamente puede ser
concebido como la adquisición de la habilidad de procesar información, por
medio del cual formas válidas de argumentos pueden ser reconocidos y
producidos.
En el siglo XVII, los filósofos Leibniz y Hobbes sustentaron que el
pensamiento humano realiza cálculos (conjeturas) con información no
numérica. Hoy los lingüistas y filósofos continúan estudiando las propiedades
lógicas del lenguaje, mientras que los psicólogos cognitivos comparan los
procesos de razonamiento actual de la gente con los sistemas idealizados
creados por los filósofos y matemáticos, y los investigadores en inteligencia
artificial diseñan programas de computadoras que simulan el razonamiento
lógico.
La ciencia cognitiva concibe que el conocimiento humano es un sistema que
siempre está recogiendo, almacenando, recuperando, transformando,
transmitiendo y actuando sobre la información. De modo que se supone que
el ser humano debe poseer conocimiento para actuar. En relación a la
naturaleza del conocimiento, actualmente es motivo de discusión entre los
científicos cognitivos, pero en la mayoría hay ciertas coincidencias para
considerar un carácter representacional del conocimiento.
En esa perspectiva, se puede decir que el ser humano, como ser
cognoscente, actúa sobre la base de sus representaciones. La experiencia
de un organismo en relación a determinados acontecimientos cargados de
información, dan como resultado la formación de una representación
cognitiva, por medio de la cual se facilita el uso de reglas para las
representaciones, que permitirían inferir ciertas creencias sobre el mundo, o
sea, diseñar inferencias y construir hipótesis plausibles.
En ese sentido, de acuerdo con los fines de la ciencia cognitiva, la
representación cognitiva humana es descrita en función de símbolos,
esquemas, imágenes, ideas y otras formas de representación mental.
Basado en esas representaciones el sujeto cognoscente actúa. Al respecto,
Pylyshyn (1984, 1989) sostuvo que conociendo las representaciones que
poseen los sujetos cognoscentes, y considerando el supuesto de que sus
conductas están conectadas
Con sus representaciones mediante ciertos principios generales, es
posible explicar un importante segmento de las regularidades conductuales
exhibidos por dichos sujetos. Sin embargo, aquí se levanta el siguiente
problema: ¿Cómo es posible que un sistema físico (asumiendo que los
sujetos cognoscentes son sistemas físicos) actúe sobre la base de un
“conocimiento de” objetos y relaciones con los que el sistema no está
causalmente conectado de manera apropiada? Es cierto que los objetos
relativos a los temores y deseos de los sujetos no causan la conducta de la
misma forma en que las fuerzas y energías causan conductas en el dominio
físico. Con la finalidad de explicar la naturaleza de la relación causal entre la
representación cognitiva del sujeto y su conducta, es pertinente referir un
ejemplo que da Pylyshyn (1984, 1989) al respecto.
Así, cuando un sujeto tiene el deseo de conseguir la olla conteniendo
oro, que se encuentra en el final del arco iris, determina causalmente la
conducta de ir en busca de dicha olla. Es obvio que la olla de oro (que no
existe) no es una causa semejante a la que está implicada en una ley
natural. En el caso del ejemplo, el responsable de la conducta de ir en busca
de la olla de oro es una creencia o “representación”, cuyo contenido
semántico es la meta esperada.
Cabe observar que en la actualidad, es público el debate entre los
científicos cognitivistas sobre la forma más conveniente de conceptualizar la
naturaleza de las representaciones mentales. Así, algunos consideran que
hay una sola forma de representación mental realizada a través de
proposiciones o enunciados; otros opinan que hay por lo menos dos formas
de representación mental, una más parecida a figuras o imágenes y otra más
próxima a las proposiciones; hay otro grupo que postula múltiples formas de
representación mental. Además de la discusión sobre el carácter
representacional del conocimiento, la ciencia cognitiva considera otro
aspecto significativo que también es motivo de debate, en este caso se trata
del asunto relativo al supuesto de que el conocimiento humano actúa como
un procesador de información, lo cual conduce a la concepción de la
computadora como modelo del pensamiento.
Esa concepción está estrechamente ligada con el carácter
representacional de la mente, en el sentido de que lo que hace posible que
los sujetos actúen sobre la base de representaciones es que ellos establecen
representaciones en forma física, por medio de códigos cognitivos, y que su
conducta es una consecuencia causal de operaciones realizadas sobre esos
códigos. En vista de que eso es precisamente lo que hacen las
computadoras, entonces, se puede decir que la cognición es un tipo de
computación.
Siendo así, un programa de computadora que multiplica números o
administra una base de datos, obviamente está ejecutando operaciones
formales sobre la información (traducida en códigos cognitivos), que tienen
una relación representacional directa de un dominio particular. El éxito de
esos programas se debe enteramente al hecho de que las mencionadas
operaciones formales sobre los códigos cognitivos preservan la relación
representacional. Por su parte, Gardner (1985, 1987) señaló que no todos los
científicos cognitivos concuerdan con el modelo de la mente como una
computadora; sin embargo, la mayoría ha sentido la influencia de dicho
modelo. Así, el modelo de la computadora ha sido útil en dos aspectos del
estudio de la mente: por un lado, se afirma que la computadora actúa como
una de existencia de la mente, eso quiere decir que si una máquina
construida por el hombre razona, tiene metas, revisa y corrige su conducta,
transforma información, entonces los seres humanos merecen ser
caracterizados con esas mismas propiedades.
El auge de la neurociencia cognitiva

La neurociencia cognitiva se ha constituido como un campo científico


reciente germinado a partir de la aproximación de dos disciplinas que
inicialmente habían llevado itinerarios muy alejados: la psicología cognitiva,
que estudia las funciones mentales superiores, y la neurociencia, que estudia
el sistema nervioso que las sustenta. A pesar de que cada una de estas
disciplinas ha contado con tradiciones separadas y con una historia previa
singular, en los últimos años se ha realizado un gran esfuerzo por posibilitar
la convergencia de ambas. La perspectiva y la orientación implementadas en
la neurociencia cognitiva no son únicamente el resultado de la adición de
ambas disciplinas, sino que van más allá. En los últimos años, los avances
tecnológicos han posibilitado contar con diferentes técnicas –como la
neuroimagen y las técnicas de estimulación cerebral no invasiva, entre otras–
que han permitido profundizar en la comprensión de las funciones mentales y
en su vinculación con los sistemas neurales subyacentes.
La relación entre cerebro y mente es una de las cuestiones de gran
calado filosófico que se han planteado a lo largo de la adquisición del
conocimiento humano, constituyéndose como uno de los retos de mayor
envergadura y trascendencia. ¿Cómo es posible que de un conjunto
ordenado de células con determinadas propiedades electrofisiológicas e
inmersas en complejos procesos de comunicación química pueda emerger
un estado mental? La neurociencia cognitiva, utilizando el método científico,
está intentando contribuir a la comprensión de dicha relación.
Para ello, este nuevo campo científico se centra en el estudio del
funcionamiento cerebral desde una perspectiva dilatada y abierta, abordando
diferentes planos de análisis, desde los aspectos moleculares y celulares
hasta la comprensión de funciones mentales superiores como el lenguaje o
la memoria, entre otras. Al respecto, la revolución de la neurociencia
cognitiva se inició cuando la comunidad científica se dio cuenta de que para
discernir el funcionamiento del cerebro necesitaba un posicionamiento
multidisciplinar, lo que requería conocimientos sobre infinidad de hechos,
desde la estructura de una molécula de acetilcolina hasta la razón por la que
el perro de Pavlov segregaba saliva cuando sonaba la campana.
Por este motivo, incidiendo en dichos planos de análisis, hoy en día la
neurociencia cognitiva intenta dar una respuesta a cómo el cerebro recibe,
integra y procesa la información y envía diferentes señales para regular
múltiples funciones en el organismo, desde la puesta en marcha de la propia
conducta hasta la regulación de distintos mecanismos homeostáticos y de los
sistemas endocrino e inmunitario. Asimismo, atendiendo a los niveles más
complejos de análisis, se intenta explicar cómo el sistema nervioso no sólo
establece un puente de unión entre la información proveniente del medio y la
respuesta que el organismo realiza para adecuarse a las demandas
cambiantes del entorno, sino que convierte a los seres humanos en lo que
son, subyace a sus emociones, a la resolución de problemas, a la
inteligencia, al pensamiento, y a capacidades tan humanas como el lenguaje,
la atención, o los mecanismos de aprendizaje y memoria.
Teniendo presente el objeto de estudio de la neurociencia cognitiva y
las perspectivas de análisis que utiliza, no es extraño que la investigación
llevada a cabo en el seno de este campo científico llame la atención de la
sociedad. La comprensión de la forma en que el cerebro permite que los
seres humanos tengan conciencia de sí mismos y a su vez puedan
posicionarse en el lugar de otros, y el conocimiento de las bases que
posibilitan que uno sea capaz de hablar, comunicarse y almacenar la
información son aspectos que atraen el foco de interés de muchas personas.
En los últimos años, el descubrimiento de la base material de la
actividad mental de orden superior y la profundización en el conocimiento de
ésta han suscitado un gran interés en diferentes ámbitos, por ejemplo, en el
caso de los medios de comunicación. La importancia internacional de esta
disciplina queda reflejada no sólo por el notable incremento, en las últimas
dos décadas, de publicaciones científicas en revistas especializadas, sino
también porque XI resulta difícil encontrar departamentos de psicología,
medicina y biología en los que no existan líneas de investigación que estén
relacionadas con la neurociencia cognitiva, en una tentativa de análisis de las
bases neurales y fisiológicas de las funciones mentales superiores.
Este interés por el abordaje neurocientífico de los procesos cognitivos
también se ha ido desarrollando últimamente en España y en otros países de
habla hispana, hecho que se está poniendo de manifiesto en el aumento
creciente de publicaciones por parte de diferentes investigadores españoles
en las revistas internacionales más prestigiosas de neurociencia cognitiva.
No obstante, hasta hace unos años, la conexión entre neurociencia,
procesos cognitivos y estudios universitarios era un tema de pendiente
resolución en el sistema educativo español, contrariamente a lo que sucedía
en países de habla anglosajona, en los que la neurociencia cognitiva se
estaba constituyendo como materia básica en diferentes titulaciones.
Afortunadamente, gracias a la implementación del Espacio Europeo de
Enseñanza Superior y al Sistema de Garantía Interna de Calidad en las
instituciones universitarias, el panorama ha cambiado por completo. De esta
forma, la neurociencia cognitiva está siendo materia fundamental en
diferentes titulaciones de España, implementada en estudios tanto de grado
como de posgrado. Asimismo, son varios los másteres universitarios
focalizados exclusivamente en el ámbito de la neurociencia cognitiva. Todo
ello abre un panorama prometedor del estado actual de la enseñanza de
neurociencia cognitiva y genera la necesidad de contar con libros de texto
centrados en competencias para la enseñanza de dicha materia.

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