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Ética Ambiental: Antologia Alicia Aguiñaga de León 14/06/2021

Este documento discute temas centrales de la ética ambiental como la relación entre los seres humanos y el medio ambiente natural, si existe alguna obligación ética en el uso de los recursos naturales, y si hay principios morales universales que guíen cómo debemos valorar las consecuencias de nuestras acciones sobre la naturaleza. También analiza debates como el valor de lo natural frente a lo artificial y si la extinción acelerada de especies debido a la acción humana puede considerarse negativa desde una perspectiva ética.

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Ética Ambiental: Antologia Alicia Aguiñaga de León 14/06/2021

Este documento discute temas centrales de la ética ambiental como la relación entre los seres humanos y el medio ambiente natural, si existe alguna obligación ética en el uso de los recursos naturales, y si hay principios morales universales que guíen cómo debemos valorar las consecuencias de nuestras acciones sobre la naturaleza. También analiza debates como el valor de lo natural frente a lo artificial y si la extinción acelerada de especies debido a la acción humana puede considerarse negativa desde una perspectiva ética.

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ÉTICA AMBIENTAL
 

ANTOLOGIA

ALICIA AGUIÑAGA DE LEÓN


14/06/2021
La ética del medio ambiente .......................................................................................................................................................................................................... 3
Ciudadanía ecológica responsable .......................................................................................................................................................................................................... 16
La ética del ser humano en el cuidado del medio ambiente .......................................................................................................................................................................................................... 28
Actividad de aprendizaje .......................................................................................................................................................................................................... 34
Referencias .......................................................................................................................................................................................................... 36
Redalyc
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal

González Oreja, José Antonio


La ética y el medio ambiente
Ciencias, Vol. 1, Núm. 91, julio-septiembre, 2008, pp. 5-15
Universidad Nacional Autónoma de México
México

Disponible en: [Link]

Ciencias
ISSN (Versión impresa): 0187-6376
revci@[Link]
Universidad Nacional Autónoma de México
México

¿Cómo citar? Número completo Más información del artículo Página de la revista

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Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
José Antonio González Oreja
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CIENCIAS 91 JULIO SEPTIEMBRE 2008


La ética
y el medio ambiente 5

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De un modo general, llamamos ética a la rama de la filo- la integridad ecológica de cierta área natural protegida es
sofía que se ocupa de la moral —es decir, de las reglas, necesario realizar incendios controlados en los bordes de
códigos o normas que nos permiten vivir en sociedad y sus bosques o abatir a un cierto número de animales sal-
que hacen que juzguemos unas cosas como buenas y otras vajes que habitan en sus laderas. ¿Son estas acciones mo-
como malas—, así como de los valores —o sea, de la im- ralmente permisibles? Supongamos, en fin, que una com-
portancia última que asignamos a las cosas o a las accio- pañía minera realiza una explotación a cielo abierto en una
nes, importancia que se convierte en el atributo que condi- zona previamente inalterada. ¿Tiene la empresa una obli-
ciona el curso de nuestro comportamiento, y por la cual gación moral para “restaurar” posteriormente la zona a su
algunas cosas se hacen deseables y otras no. Así pues, la estado previo?, ¿tienen entonces el mismo valor la zona
ética no se ocupa de cómo son las cosas, sino de cómo de- inalterada y la zona restaurada?
berían ser, de acuerdo con ciertos principios, en muchos De un modo más general, interesan a la ética del me-
casos ideales o utópicos, que permiten una mejor vida en dio ambiente problemas más amplios, como los siguien-
sociedad. tes: ¿tenemos algún derecho “especial” sobre el resto de la
Por su parte, podemos entender por ética del medio am- naturaleza?, ¿nos obliga nuestra “posición como seres hu-
biente a la rama de la ética que analiza las relaciones que manos” a realizar alguna consideración determinada para
se establecen entre nosotros y el mundo natural que nos con otros seres vivos?, ¿hay alguna “obligación ética” o ley
rodea. De hecho, entre los productos culturales más im- moral que debamos seguir en el uso que podemos hacer
portantes de la evolución humana están determinadas de los recursos naturales? En tal caso, ¿por qué es así?, ¿en
preocupaciones éticas, incluyendo la preocupación por el qué se basan tales limitaciones?, ¿en qué se diferencian de
medio ambiente en general y los seres vivos en particu- los principios morales que rigen nuestras relaciones con
lar. Algunos ejemplos ayudarán a concretar la idea. En otros miembros de nuestra misma especie? A la ética
los momentos álgidos de la caza ilegal del rino- del medio ambiente le incumben también las
ceronte blanco, especie en peligro de ex- mismas grandes preguntas que a la ética
tinción y oficialmente protegida en Zim- en general. Por ejemplo: ¿son válidos aún
babwe, los cazadores furtivos podían los paradigmas éticos tradicionales
ser legalmente abatidos a tiros por los para responder a los problemas am-
guardas de caza de las reservas de bientales derivados de las activida-
ese país. ¿Podemos justificar la muer- des de las sociedades humanas? Más
te de los furtivos para conservar a los aún: ¿hay principios o leyes morales
rinocerontes?, ¿no deberíamos an- de carácter general, es decir, de apli-
tes, quizás, considerar siquiera las cación universal, independiente del
condiciones socioeconómicas del país contexto, que deban seguirse a la hora
y de los cazadores ilegales? Para proteger de valorar las consecuencias de nuestros
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actos sobre la naturaleza? Los universalistas responderían tos términos, con lo que la respuesta a nuestra pregunta
de modo afirmativo, mientras que los relativistas defende- sobre la existencia de normas universales que permitan
rían que los principios morales son siempre personales e valorar las consecuencias de nuestros actos sobre la natu-
intransferibles, y los utilitaristas considerarían la bondad raleza estaría en función de lo que entendemos por ésta.
de los actos en función de sus consecuencias —en concre- La noción de natural, como opuesto a lo artificial, ha
to, de la cantidad de bien producido, es decir, de su contri- generado un amplio debate sobre la importancia de la na-
bución a la “felicidad” de quienes reciben dicho bien. Ahora turaleza que ha sido interferida por las actividades de las
bien, no es difícil darse cuenta de que el criterio utilitarista, sociedades humanas, como es el caso de los paisajes res-
sin más, acarrea sus peligros, pues no siempre debe consi- taurados. Hay quienes consideran que las situaciones total-
derarse justo, ético o bueno, aquello que produce la felici- mente naturales, producto de una evolución a largo pla-
dad a gran cantidad de gente. Por ejemplo, prácticas que zo, acarrean un “valor añadido” que estaría ausente en las
provocan grandes mortandades entre los animales, como que han sufrido la intervención humana. Tales formas de
la caza ilegal de los elefantes por el marfil de sus colmi- pensar corren el riesgo de menospreciar el valor de nues-
llos, podrían llegar a ser consideradas éticamente como tra propia vida y de sus productos, como la cultura. Por
buenas, ya que generan satisfacción a los humanos. Por ejemplo, si consideramos que las especies tienen un va-
ello, no resulta claro hasta qué punto la ética del medio lor propio, entonces su desaparición ha de ser vista como
ambiente puede ser una ética utilitarista. Por contra, las negativa, mientras que su conservación debe valorarse
teorías de la ética deontológica mantienen que las accio- como positiva. Ahora bien, lo cierto es que la extinción es
nes deben juzgarse como buenas o malas independiente- el destino final de las especies, y es de hecho un proceso
mente de sus consecuencias. Así, se establecen códigos natural, en el sentido de que ocurre también sin la inter-
de normas o principios basados tan sólo en el deber, que vención humana. De este razonamiento se puede dedu-
podemos considerar como imperativos categóricos, cuya cir que lo que puede ser calificado como negativo es la
observancia o violación es lo que está intrínsecamente aceleración en el proceso de desaparición de las especies,
bien o mal. debida a las actividades humanas. Lo cual,
a su vez, nos conduce a otra refle-
Acerca de la naturaleza y lo natural xión: si nosotros, nuestra especie,

¿Qué cabe entender por naturaleza?, ¿qué es lo natural? Lo


cierto es que podría no haber un significado único para es-

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somos parte de la naturaleza, entonces cualquier cosa que Extensión moral
nosotros hagamos es así mismo natural. Por ello, si forma-
mos parte de la naturaleza, y como resultado de las acti- Para muchos filósofos y pensadores, sólo nosotros, los se-
vidades de las sociedades humanas está aumentando la res humanos, podemos ser considerados como agentes
tasa de extinción de las especies, ¿cómo podemos decir morales, es decir, con capacidad de realizar juicios sobre
que la extinción no es un fenómeno natural? la bondad de nuestros actos, y de aceptar las consecuen-
Por otro lado, se tiende a creer generalmente que las cias derivadas de los mismos. Ahora bien, no cabe esperar
sociedades nómadas de cazadores-recolectores, y otras for- esta facultad en todo momento, ni siquiera en todos noso-
mas de subsistencia en íntimo contacto con la naturaleza, tros; por ejemplo: los niños, o los enfermos mentales no
eran depositarias de un profundo conocimiento y una am- deberían ser considerados responsables de sus actos. Se
plia veneración de la misma, por lo que han sido consi- dice de ellos que son sujetos morales, pues deben ser tra-
deradas como conservacionistas de la naturaleza. En pa- tados de un modo moral por quienes tienen tal posibi-
ralelo, se suele considerar a las sociedades sedentarias, en lidad. Además, a lo largo de la historia ha habido etapas
las que se registraron fenómenos de urbanización y explo- o sociedades que no han aplicado el mismo tratamiento
tación de los recursos naturales, como sistemas alejados moral a todos sus integrantes, en concreto: los margina-
de la naturaleza, sin contacto ni apreciación con la misma. dos, los enfermos, los siervos, los escla-
Ahora bien, esta visión de las civilizaciones pretecnoló- vos, las mujeres… En la actualidad, al
gicas como “naturales”, y las sociedades tec- menos en las sociedades más avan-
nológicas como “artificiales”, ha sido zadas, hemos llegado a pensar que
puesta en duda recientemente. Actual- todos los seres humanos tenemos
mente, se cree que los aborígenes un conjunto de derechos inalienables,
podrían haberse comportado, tam- como la vida, la libertad o la búsque-
bién, como explotadores de la natura- da de la felicidad. A esta ampliación
leza. Así pues, ¿es natural la explota- gradual del interés ético se le llama
ción de la naturaleza? extensión moral.
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Sin embargo, ¿por qué acotar la exten- quier otra circunstancia, quiénes sean, o
sión moral?, ¿por qué limitar el interés de lo que hagan. Simultáneamente, en mu-
la moralidad a los seres humanos? Es decir, chas sociedades actuales, la naturaleza es
¿tienen derechos también otros organis- vista como depositaria de un valor instru-
mos, otras especies?, ¿pueden ser conside- mental.
rados como agentes morales, o al menos Ahora bien, el punto de vista de quie-
sujetos morales? Quizás muchos filósofos nes consideran que sólo los seres humanos
responderían negativamente a esta pre- tienen valor intrínseco, pues están dota-
gunta, pues el potencial de razonamiento dos de una superioridad moral única, debe
y la consciencia de sí mismo parecen estar ser tildado como antropocéntrico. De he-
ausentes de cualquier otra especie que no cho, la ética del medio ambiente antropo-
sea la nuestra. Ahora bien, al menos algu- céntrica es una continuación de los mode-
nos animales sí parecen tener signos de lo los convencionales de la ética tradicional, y
que podríamos considerar inteligencia, e reserva el mundo moral, en exclusiva, para
incluso sentimientos de felicidad, por lo que nuestra especie, si bien es capaz de exten-
deberían ser tratados de un modo ético. der sus responsabilidades a una correcta
Empero, ¿por qué terminar el proceso administración de la naturaleza. Por otro
de extensión moral en los animales? Es de- lado, es cierto que algunos animales, plan-
cir, ¿qué ocurre con otros seres vivos y con tas, incluso ciertos microbios, tienen un va-
otros elementos de la naturaleza? En con- lor instrumental, pues nos ofrecen un be-
creto, ¿es posible ampliar definitivamente neficio (utilidad). Generalmente, quienes
la extensión moral e incluir también entre defienden posturas antropocéntricas no
los sujetos morales a las plantas, los ríos, los consideran válidos los argumentos de quie-
suelos, las rocas, las montañas, los mares y nes sufren por el maltrato a los animales,
los paisajes? Hay quien opina que sí, lleva- o a la naturaleza en general, a no ser que
do de la mano del análisis de los valores, de dicho maltrato acarrée consecuencias ne-
la importancia que asignamos a las cosas. gativas para el hombre.
Pero hay quien considera que todos
Valores los seres vivos tienen también un valor in-
trínseco. Al igual que nosotros, realizan un
En la literatura sobre ética del medio am- conjunto de funciones compartidas, que
biente se pueden reconocer diferentes ma- dan forma al propio fenómeno de la vida:
neras de pensar en términos de valores. nacer, crecer, respirar, luchar por sobre-
Así, es habitual encontrar la distinción en- vivir, reproducirse… y todo ello indepen-
tre: a) valor intrínseco, o inherente, propio dientemente de que nos resulten útiles o
de lo que es bueno en sí mismo (per se), y no. Así, cada ser vivo, sea un microbio, una
b) valor instrumental, o conferido, propio planta o un animal, podría ser considera-
de lo que es importante como medio para do como una manifestación concreta del
conseguir un fin —como una herramienta, fenómeno vital. De acuerdo con esta pers-
por simple o compleja que sea. En muchas pectiva, el simple hecho de estar vivo, la
sociedades modernas es sensato asumir característica de la biodiversidad como un
que todos los seres humanos tienen un va- todo, es suficiente para que estén dotados
lor intrínseco por el simple hecho de exis- de un valor inherente, lo que genera una
tir, independientemente de poder servir obligación moral de respeto. Por ello, no
como un medio para lograr un fin. Por ello, tiene sentido intentar siquiera cuantificar
deben ser considerados como sujetos mo- dicho valor, es decir, asignar un número
rales de prima facie, sin considerar cual- que dé cuenta de su importancia. ¿Cómo
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podemos nosotros, seres humanos, poner un número, un
valor, o un precio, a algo que tiene su propia importancia,
independientemente del uso que nosotros podamos ha-
cer de ello?
La idea de que sólo los organismos individuales tienen
valor propio y derechos morales es defendida, por ejem-
plo, por los partidarios del así llamado “movimiento de
liberación animal” o de los derechos de los animales. Sin
embargo, lo cierto es que los objetivos de los defensores
de los derechos de los animales pueden entrar en conflicto
con la consecución de otras metas para los defensores de
la naturaleza desde una óptica más amplia, como se pre-
senta en otra parte de este texto. Es más, hay quien consi-
dera que incluso los elementos no vivos de la naturaleza
tienen también un valor intrínseco: las rocas, los ríos, los
volcanes, las playas, los lagos… y ciertamente la propia
Tierra. Todo ello existía mucho antes de que nosotros,
como especie, llegásemos a desarrollar siquiera el más mí-
nimo papel ecológico en el teatro evolutivo que es nues-
tro planeta.

Imágenes del mundo y perspectivas éticas

El conjunto de ideas, creencias, imágenes y valores que


cada uno de nosotros tiene sobre el papel del ser humano en
este planeta puede entenderse como su imagen del mun-
do. ¿Cómo pensamos cada uno de nosotros que funciona
el mundo?, ¿qué pensamos sobre nuestro papel?, ¿qué es
para nosotros un comportamiento medioambientalmente
correcto desde un punto de vista ético? Al igual que nues-
tra personalidad, nuestra concepción de las cosas se ha ido
formando a lo largo del tiempo, incorporando de modo
consciente o inconsciente numerosos elementos de nues-
tra educación, de nuestra cultura, en resumen, de todas las
influencias que emanan del ambiente que nos rodea. A lo
largo de la historia, en las diferentes sociedades, se han
presentado distintas maneras de comprender las relacio-
nes de nuestra especie con el resto de la naturaleza.
La mayoría se puede clasificar en dos grupos excluyen-
tes: las concepciones atomistas, centradas principalmente
en las partes —elementos constituyentes, individuos que
forman un todo de rango superior—, frente a las imá-
genes más integradoras, holistas —centradas en la
Tierra como un sistema integrado total. Por
su parte, los puntos de vista atomistas pue-
den considerar a nuestra especie como el
foco de su atención, o ampliar el rango de
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análisis a la vida como un todo. Las aproxima- judeo-cristiana da cuenta de la preeminencia
ciones integradoras, por su parte, pueden apli- del hombre frente a los demás seres de la
carse a los sistemas ecológicos, a las formas de Creación, y promueve la sobreexplotación de
vida con las que compartimos el planeta, o a los la naturaleza en detrimento de todas las de-
procesos y sistemas de soporte vital de la Tierra. más formas de vida: “Y los bendijo Dios, y les
Veamos con un poco más detalle algunas de estas dijo: creced y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuz-
imágenes del mundo. gadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de
los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la
Dominio de la naturaleza tierra” (Génesis 1:28). Esta visión de nuestra especie
como cúspide de la Creación, junto a la idea de dominio
El antropocentrismo tiene sus orígenes en la afirmación que acarrea, es una visión claramente antropocéntrica.
clásica de que el hombre es la medida de todas las cosas; Sin embargo, también es cierto que desde muchas re-
en consecuencia, sólo los asuntos concernientes al hom- ligiones, incluso desde ciertas corrientes de la misma reli-
bre poseerían dimensión moral, mientras que las conse- gión judeo-cristiana, se busca lograr una relación de cui-
cuencias del comportamiento humano sobre terceras en- dado de la naturaleza, de pasión por ella, que en muchos
tidades —es decir, no humanas— serían irrelevantes, a no casos desemboca en el pleno amor, como en los textos de
ser que indirectamente resultaran lesionados los dere- San Francisco de Asís. Desde este punto de vista, cualquier
chos o intereses de otros seres humanos. La mecanización crimen cometido en contra de la naturaleza es considera-
posterior de esta imagen del mundo llevó a delinear la idea do como pecado.
según la cual el hombre y la naturaleza son entidades con-
trapuestas, siendo aquel el dueño y señor de ésta. O, lo Administración y gestión de la naturaleza
que es lo mismo, bajo la imagen del dominio de la natura-
leza por parte del hombre, la naturaleza es sólo un objeto En general, las culturas pretecnológicas —con modos de
desnudo, sin sustancia ni potencia alguna, lo que explica vida basados en la caza y la recolección, actividades desa-
que carezca de valores intrínsecos y de derechos. rrolladas en un íntimo contacto con la naturaleza—, así
Muchas civilizaciones han defendido una imagen del como muchas sociedades tradicionales —que en muchos
mundo según la cual nuestra especie merece, y de hecho casos continúan viviendo de prácticas agrosilvopastoriles
tiene, un lugar “especial” entre los demás seres vivos. La ca- de subsistencia, mantenidas a lo largo del tiempo— han
pacidad de modificar de modo consciente el mundo a nues- conservado un fuerte vínculo de unión con la naturaleza.
tro antojo, y el sentimiento de superioridad ligado a esta idea En muchos de tales casos, el papel del hombre está bien
han servido para justificar el dominio de la naturaleza por descrito por una función de administración, responsabili-
parte del hombre. Las raíces de esta imagen del mundo, dad y cuidado de los bienes de un determinado lugar. Como
según la cual nosotros seríamos los amos, dueños y se- guardianes de tales recursos, los seres humanos
ñores de todo lo demás, se pueden encontrar, al me- de estas culturas y sociedades trabajan la tierra de
nos en parte, en determinadas creencias religiosas. la que viven, desde una posición de humildad y
Así, por ejemplo, se ha señalado repetidas veces que reverencia que forma parte integral de esta con-
la corriente principal de la religión cepción de las cosas.
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Una imagen hasta cierto punto relacionada con lo ante- podremos seguir haciendo un uso irracional de los recur-
rior es la que se presenta de modo casi generalizado en las sos naturales?
sociedades industriales y de consumo actuales. Así, son mu-
chos quienes consideran que nuestro papel en la natura- Ética de la Tierra y otras visiones biocéntricas
leza es realizar una gestión, preferentemente racional, de
los recursos naturales necesarios para satisfacer las nu- Para muchos de quienes se preocupan por nuestro papel
merosas demandas de las actividades de tales sociedades. en la naturaleza, tanto la visión de dominio como la de ad-
Esta visión surge de diversas creencias fuertemente arrai- ministración resultan ciertamente antropocéntricas, por
gadas en la forma de pensar de quienes la defienden, en- lo que, en su lugar, favorecen una concepción más am-
tre las cuales podemos considerar las siguientes: 1) Somos plia de la ética del medio ambiente, centrada en el fenó-
la especie “más importante” del planeta, y por lo tanto es- meno de la vida. Esta aproximación biocéntrica reconoce
tamos a cargo del resto de la naturaleza; esta idea se ob- la existencia de un orden en la estructura y el funciona-
serva claramente cuando hablamos de “nuestro” planeta, miento de la naturaleza, previo a la voluntad humana indi-
o cuando queremos “salvar” la Tierra. Ahora bien, ¿es éste vidual o colectiva. En este sentido, la existencia humana se
un uso legítimo de la palabra nuestro?, ¿podemos acaso eri- sitúa en igualdad de importancia con la de otros seres vi-
girnos en salvadores del planeta?, ¿quién nos ha conferido vos, tal y como lo defendieron John Muir o Aldo Leopold.
tal título? 2) Siempre hay más, es decir, la Tierra nos ofre- En concreto, la obra de Leopold aboga por la adopción
ce una cantidad ilimitada de recursos naturales, y el inge- de lo que él denominó “una ética de la Tierra”. Cuando Leo-
nio humano puesto al servicio de la tecnología nos per- pold acuñó la idea de la ética de la Tierra, consideró que la
mite incluso descubrir nuevos recursos, nuevos usos para ética implicaba una limitación a la libertad de acción en
recursos ya conocidos, así como sustitutos para recursos la lucha por la existencia, implicando la presencia de dife-
que puedan estar agotándose. Sin embargo, ¿hasta cuándo rencias entre los comportamientos sociales y los antiso-
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ciales. La Tierra es una comunidad en el más básico sentido es portador de un valor intrínseco: la vida es un valor uni-
de la ecología, pero esa Tierra debe ser amada y respetada versal, absoluto, y no admite rangos, ni comparaciones,
como una extensión de la ética. Para Leopold, una cosa es ni clases o estratos de importancia. Todo lo vivo, por lo tan-
buena si tiende a preservar la integridad, la estabilidad y to, merece el máximo respeto, y la actitud más correcta
la belleza de las comunidades biológicas, y mala si actúa en ante la vida es la veneración, porque lo vivo es, en efecto,
sentido contrario. Según esta norma claramente deonto- igual a lo sagrado.
lógica, la Tierra como un todo tiene valor intrínseco, mien- Así pues, la ética de la Tierra no es una concepción an-
tras que sus miembros individuales tienen valor meramente tropocéntrica, sino que debe alinearse, junto con otros pun-
instrumental (en tanto contribuyan a la integridad, estabi- tos de vista, a una ética del medio ambiente ciertamente
lidad y belleza de las comunidades). Una consecuencia di- biocéntrica, en donde la importancia reside en el sistema
recta de la ética de la Tierra de Leopold es que un elemento global integrado por la suma de las partes que lo forman,
individual de una comunidad biótica superior debería po- más la interacción resultante de las relaciones que entre
der ser sacrificado siempre y cuando fuera necesario para ellas se establecen.
preservar el bien de la entidad superior. Para muchos de Aun así, las posiciones biocéntricas no están exentas
quienes así piensan, la biodiversidad alberga el mayor va- de crítica, y algunos autores han señalado que la ética del
lor ético en la naturaleza: la variabilidad con la que la vida medio ambiente debería centrarse en las especies com-
se manifiesta en el planeta Tierra. pletas, o las comunidades, o los ecosistemas y no sobre los
La posición biocéntrica recibió un importante apoyo organismos individuales que los componen. Por ejemplo,
gracias a la así llamada “hipótesis Gaia”, de James Love- las especies han de ser contempladas como intrínsecamen-
lock, que recupera la idea de la Madre Tierra, consideran- te más valiosas que los individuos que las integran, pues la
do al planeta como un sujeto vivo, consciente y con capa- pérdida de una especie acarrea la desaparición de todo un
cidad de sentir. La elaboración de las ideas biocéntricas y acervo génico con amplias posibilidades. La diferen-
su ampliación posterior al movimiento de la Deep Ecol- cia resulta clara al analizar el siguiente supuesto:
ogy (literalmente, ecología profunda), defendido consideremos un caso en el que una agencia
por Arme Naess, llevaron a desarrollar una ética del gubernamental relacionada con la conserva-
medio ambiente que incorpora el respeto a ción de la naturaleza propone controlar —de
la vida como base de sus ideas. Esta ima- hecho, reducir mediante caza selectiva—
gen del mundo admite la influencia de las poblaciones de una determinada especie
religiones distintas a la judeo-cristiana, animal en un área natural protegida desig-
que permiten entender al hombre como nada como tal; admitamos además que hay
“vida que quiere vivir en medio de vida razones biológicas que llevan a pensar que
que quiere vivir”. En consecuencia, todo tal control forma parte de la gestión adecua-
ser vivo, por el mero hecho de estar vivo, da de los recursos de dicha área, y que es ne-
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cesaria para conservar las poblaciones de otras especies
y comunidades de la reserva. Si nuestro enfoque se cen-
trase exclusivamente en los organismos individuales, enton-
ces podríamos pensar que es ético evitar el sufrimiento de
los animales, de todos y cada uno de ellos. Por ende, la ges-
tión propuesta no sería ética, pues implicaría eliminar acti-
vamente —matar— un determinado número de animales
—cuota de captura—, incluso aunque nuestro control resul-
tase beneficioso para la conservación de otros recursos y
valores del área como un todo.
En una diferente posición holista está la visión del
mundo de quienes consideran que lo verdaderamente im-
portante no son las poblaciones, las comunidades de or-
ganismos, ni siquiera las especies. Al fin y al cabo, los pro-
pios individuos nacen, crecen, se desarrollan, se reproducen
y finalmente mueren. Lo mismo es válido para cualquier
sistema ecológico de rango superior; incluso las especies
tienen un origen en la historia de la vida en la Tierra y un
final: su extinción. De acuerdo con este punto de vista,
que podemos denominar ecocéntrico, lo verdaderamente
importante son los procesos desarrollados por los sistemas
ecológicos, de los que depende la continuidad de la vida:
los ciclos biogeoquímicos, la tasa de renovación de los re-
cursos naturales, la formación del suelo, la captación de
dióxido de carbono atmosférico, la producción y libera-
ción de oxígeno mediante la fotosíntesis, la regulación del
clima a distintas escalas, la evolución de las formas vivas
a lo largo del tiempo…

El papel de la ciencia y la biología

Asistimos actualmente a un momento sin precedentes en


la magnitud y variedad de los problemas medioambientales
derivados de las actividades de las sociedades humanas, en
el que la conservación de la naturaleza en general, y de los
recursos naturales en particular, se ha convertido en uno
de los principales problemas éticos. Afortunadamente, esta
preocupación por incluir a otros seres vivos y a la natura-
leza en general entre los intereses de la ética está expandién-
dose y acelerándose en numerosas culturas humanas. Es
más, el mundo está cambiando actualmente a tal velocidad
que no podemos esperar que las ideas de ayer sean válidas
en los escenarios de mañana. Por ello, es necesario desarro-
llar un amplio marco de referencia que propicie la apari-
ción y la difusión posterior de nuevas ideas culturales, éti-
cas, así como de una ética del medio ambiente, válidas para
los problemas que se nos presenten de aquí en adelante.
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Lo cierto es que la ética del medio ambiente mantie- miento derivados de los principios éticos que contri-
ne prósperas relaciones con las ciencias del medio am- buyan a su generalización.
biente, influyéndose mutuamente en un flujo dinámico, Aun así, estamos cada vez más cerca de acelerar los
en dos direcciones, tanto de lo que es —la ciencia— a lo que cambios necesarios en la ética del medio ambiente que
debería ser —la ética—, como al revés. La ciencia constru- ayuden a conservar y gestionar la naturaleza de un modo
ye teorías que incorporan valores éticos propios del contex- adecuado. Para ello, hay que luchar abiertamente contra la
to cultural de cada caso, mientras que la ética del medio desinformación de la población como un todo, pues no es
ambiente valora la naturaleza en función raro que quienes presumen de haber re-
de los conocimientos científicos disponi- cibido una educación “de calidad” carez-
bles. Estamos aún muy lejos de com- can por completo de la más mínima for-
prender los mecanismos que gobiernan mación sobre ética del medio ambiente.
las relaciones entre el conocimiento ob- Sólo haciendo todo lo posible para pro-
jetivo y la moralidad subjetiva, entre los mover la discusión y el debate de pro-
modos de descubrir la naturaleza y las blemas y enfoques éticos en el seno de la
formas de habitar en ella, y de favorecer sociedad en que vivimos, en todos los ni-
los cambios de actitud y de comporta- veles concebibles, será posible vivir de un
mejor modo para con la naturaleza.

Holland, A. y K. Rawles. 1996. The Ethics of Con- Planta de la costa de Andalucía, 2006; Karl Blossfeldt,
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Palabras clave: ética del medio ambiente, biocentrismo, antropocentrismo, valores.


Key words: Environmental ethics, biocentrism, anthropocentrism, values.

Resumen: se discuten algunos conceptos fundamentales para comprender la ética del medio ambiente y se hace un recorrido por diferentes concepciones del mundo y
la relación del hombre con la naturaleza. Como una conclusión, resulta necesario promover la discusión y el debate de problemas y enfoques éticos en la sociedad para
poder tener una relación adecuada con el entorno natural y lograr así el bienestar humano.

Abstract: This article discusses some fundamental concepts of environmental ethics, offering an overview of different world views and concepts of man’s relationship
with nature. In conclusion, it examines the need to further discussion and debate on ethical issues and perspectives in society.

José Antonio González Oreja es licenciado en Biología de Ecosistemas por la Universidad del País Vasco y doctor en Ciencias Biológicas por la misma. Desde 2001 se
desempeña como profesor-investigador en el Departamento de Química y Biología de la Universidad de las Américas, Puebla, donde imparte la materia Ambiente y
Sociedad, entre otras.

Recibido el 26 de octubre de 2006, aceptado el 10 de noviembre de 2007.


15

CIENCIAS 91 JULIO SEPTIEMBRE 2008


ORIGINALES
Acta Bioethica 2013; 19 (2): 177-188

LA ÉTICA MEDIO AMBIENTAL: PRINCIPIOS Y VALORES PARA


UNA CIUDADANÍA RESPONSABLE EN LA SOCIEDAD GLOBAL
Juan Alberto Lecaros Urzúa1
Resumen: La ética medioambiental es una ética aplicada que reflexiona sobre los fundamentos de los deberes y responsabilidades
del ser humano con la naturaleza, los seres vivos y las generaciones futuras. El objetivo de este artículo es evaluar la crisis
socioecológica planetaria, bajo la guía de dos principios éticos axiales y un concepto ético-político derivado: primero, el principio
de responsabilidad como cuidado del ser vulnerable (los seres humanos actuales y futuros y la restante vida planetaria); segundo,
el principio de justicia ecológica en sus tres vertientes complementarias: la justicia global (las desigualdades socioeconómicas
a nivel planetario), la justica intergeneracional (generaciones futuras) y la justicia interespecífica (principio de hospitalidad
biosférica hacia los otros seres vivos); y el concepto ético-político de ciudadanía ecológica en una sociedad global.

Palabras clave: crisis socioecológica, ética medio ambiental, principio de responsabilidad, justicia global, ciudadanía ecológica

Environmental ethics: principles and values for a responsible citizenship in global society

Abstract: Environmental ethics is an applied ethics which reflects about the grounds for duties and responsibilities of humans
towards nature, living beings and future generations. The aim of this paper is to evaluate the planetary socio-ecological crisis
guided by two axial ethical principles and an ethical-political concept derived: first, from the principle of responsibility and
of care for the vulnerable being (current and future human beings and all other life on planet); second, the principle of
ecological justice in its three complementary aspects: global justice (socio-economic inequalities at the global level); both justice
intergenerational (future generations) and interspecies (principle of biospherical hospitality towards other living beings); and
the ethical-political concept of ecological citizenship in a global society.

Key words: socio-ecological crisis, environmental ethics, principle of responsibility, global justice, ecological citizenship

A ética do meio ambiente: princípios e valores para uma cidadania responsável na sociedade global

Resumo: A ética do meio ambiente é uma ética aplicada que reflete sobre os fundamentos dos deveres e responsabilidades
do ser humano com a natureza, os seres vivos e as gerações futuras. O objetivo deste artigo é avaliar a crise socioecológica
planetária, sob a orientação de dois princípios éticos axiais e um conceito ético-político derivado: primeiro, o princípio da
responsabilidade como cuidado do ser vulnerável (os seres humanos atuais e futuros e a demais vida planetária); segundo, o
princípio da justiça ecológica em suas três vertentes complementares: a justicia global (as desigualdades socioeconômicas em
nível planetário), a justiça intergeracional (gerações futuras) e a justiça interespecífica (princípio de hospitalidade biosférica
para os outros seres vivos); e o conceito ético-político de cidadania ecológica em uma sociedade global.

Palavras-chave: crise socioecológica, ética do meio ambiental, princípio de responsabilidade, justiça global, cidadania ecológica

1
Centro de Bioética, Facultad de Medicina, Universidad del Desarrollo, Chile
Correspondencia: albertolecarosurzua@[Link]

177
La ética medio ambiental - Juan Alberto Lecaros Urzúa

Introducción En 1975, con la publicación del libro “Liberación


Animal”, de Peter Singer, se inicia el debate den-
La primera vez que se comenzó a hablar de una tro de la environmental ethics sobre los derechos
ética orientada al cuidado y respeto del medio de los animales y el bienestar animal (animal-wel-
ambiente, indicando que el pensamiento moral farism), tanto desde la perspectiva utilitarista de
debería ir más allá del ámbito de los intereses hu- la igual consideración de los intereses morales de
manos para incluir los intereses de los seres na- los seres vivos sintientes (Singer)(6), como desde
turales no humanos, fue en las conclusiones del la perspectiva de los derechos de los animales con
libro de memorias del ingeniero forestal nortea- conciencia de fines (Regan)(7).
mericano, Aldo Leopold, “A Sand County Alma-
nac” (1949), que la tituló: Land Ethic (Ética de En el ámbito filosófico continental, dos de los
la Tierra)(1). En los años setenta, en el ámbito grandes filósofos que abordaron esta dimensión
académico anglosajón, se comienza utilizar la de la ética y su fundamentación (Hans Jonas y K.
expresión “Environmental Ethics” para referirse a O. Apel) no utilizaron el término “ética medioam-
esta nueva área de la ética aplicada. Esta expre- biental” sino el de “ética de la responsabilidad”. El
sión se consolidó a partir de una conferencia de la primero habla de una “ética para la civilización
Universidad de Georgia titulada “Filosofía y crisis tecnológica” —expresión que será el subtítulo de
medioambiental” (1971), en la que se hacía eco su celebérrima obra, “El principio de responsabi-
de una preocupación por estos temas ya presente lidad” (1979)(8)—– y el segundo de una “ética de
por ese entonces en el debate social, a través de la responsabilidad en la era de la ciencia”(9) —tí-
los primeros movimientos ecologistas de los años tulo de una de sus primeras conferencias sobre el
sesenta, y en el debate político-jurídico interna- tema, dictada en 1984.
cional. Recordemos que la primera Conferencia
de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente se El debate filosófico en esta disciplina se ha centra-
celebró en Estocolmo en 1972 (“Conferencia de do en tres grandes líneas: (i) el diagnóstico sobre
[Link] sobre Medio Humano”) y que ese mis- las causas de la crisis socioecológica en un nivel
mo año se publicó el Informe del Club de Roma, planetario, en términos históricos, sociales, cul-
“Los límites del crecimiento”(2). turales, políticos, jurídicos y económicos; (ii) la
consideración de los intereses morales de los seres
A partir de entonces el concepto de environmental humanos futuros o generaciones futuras, y (iii) la
ethics adquirió carta de nacimiento y se definió teoría del valor sobre la cual se sustentan las obli-
como “el estudio ético de las interacciones hu- gaciones ético-ecológicas, dividida en valores ins-
manas con y el impacto humano sobre el mundo trumentales, extrínsecos a la naturaleza y basados
natural y el sistema natural”(3), o bien, como “un en los intereses humanos —que fundamentan los
nuevo campo de la ética filosófica preocupada por antropocentrismos éticos—, y en valores intrínsecos
la descripción de los valores que posee el mundo a la naturaleza o a los seres vivos que la integran,
natural no humano y por la prescripción de una fundamento de los biocentrismos y ecocentrismos
respuesta ética apropiada para asegurar la preser- en ética medio ambiental.
vación o restauración de estos valores”(4).
El axioma clave para comprender la extensión del
En 1972, con la conferencia del filósofo Arne horizonte de consideración moral más allá de los
Naess “The Shallow and the Deep, Long-Range intereses humanos actuales, esto es, el de las gene-
Ecology Movement”, publicada en Inquiry 16, raciones futuras y los seres vivos no humanos, se
1973, se comenzó hacer la distinción entre ecolo- puede expresar diciendo que todo agente moral
gía profunda (deep ecology) y ecología superficial es paciente moral, pero no todo paciente moral
(shallow ecology) y se introduce el término “ecofilo- es un agente moral. Por agente moral se entien-
sofía”. Este último, según Naess, apunta a “hacer de a los seres humanos con capacidad de asumir
hincapié en una ponderación altamente crítica de obligaciones y responsabilidades por sus acciones,
las sociedades de crecimiento industrial desde el y por paciente moral un ser ante el cual se tiene
punto de vista ecológico”(5). obligaciones y responsabilidades, debido a que sus
intereses y capacidades merecen consideración mo-

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Acta Bioethica 2013; 19 (2): 177-188

ral. Esta distinción significa que en el núcleo de la mana. Así, el padre del utilitarismo, J. Bentham,
ética medio ambiental se abre la discusión sobre la sostuvo que lo esencial en la moralidad no es per-
existencia de deberes no recíprocos y asimétricos, tenecer a una especie determinada, sino ser un
vale decir, deberes que se tienen sin que exista un individuo con capacidad de placer y sufrimiento.
derecho correlativo. Sin embargo, el principio de De tal modo que los animales sintientes tienen
la igual consideración de los intereses de los seres tanto interés en no sufrir como cualquier miem-
vivos no humanos no implica que se otorgue un bro de la especie humana, por lo tanto, merecen
mismo significado moral a los seres ante los cuales igual consideración moral que éstos. Es el razona-
estamos obligados en una ética extendida hacia la miento que ha seguido, por ejemplo, la ética del
naturaleza, pues se reconocen y establecen prio- bienestar animal de Peter Singer.
ridades en caso de conflicto de intereses entre las
entidades consideradas moralmente(10). Pero, dentro de la ética medio ambiental, otros
filósofos se han preguntado si este es un criterio
Desde los tiempos del padre fundador de la ética último para fijar el límite de la consideración mo-
medioambiental, Aldo Leopold, ha estado presen- ral de los seres naturales, ya que, sostienen, hay
te en esta disciplina la visión de que la ética ha ido otros seres vivos que, sin ser sensibles, poseen
ampliando su horizonte de consideración moral. igualmente un fin propio que buscan realizar y
En efecto, durante buena parte de la historia de con los cuales los animales sintientes comparten
la humanidad el ámbito de consideración moral capacidades e intereses, como la autoperpetua-
quedaba reducido a los miembros de una misma ción metabólica, la respiración y la reproducción.
tribu, etnia o comunidad política, excluyéndose a Esta línea argumental es la propia de las posturas
los restantes seres humanos como extraños mora- biocéntricas. Aunque hay bastantes matices entre
les. Solo a partir del pensamiento ilustrado en el ellas, pues unos postulan un igualitarismo biótico
s. XVIII, se comienza a postular, con I. Kant, un radical(12) y otros un biocentrismo moderado,
criterio ético de universalidad, argumentando que que establece jerarquías de fines entre los distintos
las diferencias de raza, sexo, etnia o de otro tipo seres vivos(13).
no constituyen diferencias éticamente razonables,
y que todo individuo humano merece respeto por Por último, otras corrientes dentro de la ética
ser un fin en sí mismo, un ser con dignidad, no medioambiental han puesto el criterio de consi-
pudiendo ser tratado jamás como un mero medio deración moral más que en los individuos vivos
para los fines de la voluntad de otros. en los sistemas naturales que estos forman, a saber,
especies, ecosistemas y biosfera. Es la postura que
Hoy, sin embargo, dada la amplitud de los efec- adoptan los ecocentrismos. Aunque aquí también
tos de la acción humana en el tiempo y en el es- hay matices, pues unos privilegian a los sistemas
pacio, por el poder tecnológico, comenzamos a vivos (comunidades bióticas y ecosistemas) por
preguntarnos si este principio de universalidad es sobre los individuos(14), mientras que otros es-
extensible incluso a los seres humanos futuros, los tablecen una coordinación entre los intereses de
cuales pueden verse afectados en sus intereses por los individuos vivos y las especies, considerando
nuestras acciones presentes. Si la ética tiene por que éstas son el nivel adecuado de valoración y los
misión proteger al “otro”, vulnerable y frágil, y sistemas vivos más complejos solo tienen un valor
aunque los individuos futuros no estén presente derivado de estas últimas(15).
al mismo tiempo que nosotros, deberíamos con-
siderar sus intereses morales, porque sus capaci- Si bien la ética medioambiental, en sus distintas
dades, vulnerabilidades y necesidades no deberían corrientes de fundamentación, ha puesto hoy so-
ser sustancialmente distintas de las nuestras(11). bre la mesa la necesidad ineludible de contemplar
más allá de los intereses presentes de los seres hu-
Con todo, más allá del principio de universalidad manos, los debates de esta disciplina resultan mu-
de los intereses de los seres humanos actuales y chas veces escolásticos e infructuosos para enfren-
futuros, el pensamiento ético, ya desde fines de tar un cambio pragmático de la sociedad actual y
la Ilustración, se preguntó si el criterio para con- su relación con la naturaleza, esto es, un cambio
siderar los intereses morales se limitaba solo a la en el metabolismo socionatural.
capacidad de raciocinio propia de la especie hu-

179
La ética medio ambiental - Juan Alberto Lecaros Urzúa

Por eso, consideramos que para desarrollar una • El principio de responsabilidad como cuidado
ética medio ambiental es necesario equilibrar un del ser vulnerable (los seres humanos actuales y
antropocentrismo ético moderado con un biocen- futuros y la restante vida planetaria).
trismo. Esto quiere decir que la primera obliga-
ción ética ecológica es garantizar la supervivencia • El principio de justicia ecológica en sus tres
humana y la dignidad de la vida humana actual vertientes: la justicia global (las desigualdades
y futura, puesto que lo primero en verse afectado socioeconómicas a nivel planetario), la justica in-
por la crisis socioecológica es el proyecto civili- tergeneracional (generaciones futuras) y la justicia
zatorio humano, con todos sus logros y riquezas interespecífica (principio de hospitalidad biosfé-
culturales, científicas, éticas y políticas. Ello, por rica hacia los otros seres vivos). Son principios
lo demás, teniendo en cuenta que la vida plane- que pueden entrar en conflicto y que debemos
taria, pese a los impactos ambientales humanos, jerarquizar de acuerdo con ciertos principios es-
seguirá adelante en su proceso evolutivo. tratégicos.
Sin embargo, en la medida en que una vida hu- • Principios estratégicos: sustentabilidad, pre-
mana digna en el presente y en el futuro es im- caución y responsabilidad compartida, pero dife-
pensable sin la conservación y cuidado de la renciada y solidaria.
biosfera, es necesario precisar que el interés del
hombre finalmente coincide con el resto de lo Ciudadanía ecológica responsable
vivo, teniendo en cuenta además que el valor de
la Tierra como biosfera significa que es el origen La crisis socioecológica planetaria: la sociedad
común de ambos y su morada (oikos) en el más global del riesgo y las asimetrías de la globaliza-
sublime de los sentidos. De modo que podemos ción económica
considerar ambos deberes como uno solo, bajo la
idea del deber para con el futuro de la humani- Nuestra situación actual, como decía el biólogo
dad, sin caer por ello en un reduccionismo antro- Barry Commoner(16), es de un profundo des-
pocentrista excluyente. Por el contrario, reducir el ajuste entre la esfera que nos acoge (biosfera),
deber ético exclusivamente al hombre hoy en día sujeta a límites biofísicos y hoy saturada ecoló-
significaría deteriorar el significado de una exis- gicamente por el hombre, y la esfera humana y
tencia humana digna en la Tierra. Este es el ra- tecnológica (tecnosfera), compuesta por una po-
zonamiento que ha desarrollado el filósofo Hans blación excesiva para los límites naturales y con
Jonas bajo el principio de responsabilidad, como un acelerado ritmo de producción y consumo, si
cuidado por el ser vulnerable, que comprende a bien el de unos pocos: los ricos globalizados de los
las generaciones futuras y a la entera biosfera(8). países desarrollados y subdesarrollados. La enver-
gadura de este desequilibrio no tiene precedentes
Una vez revisadas las distintas teorías de funda- en la historia y hace surgir la pregunta de cómo y
mentación en ética ecológica, se tiene la impre- por qué hemos llegado a este punto.
sión de que ninguna de ellas por sí sola es suficien-
te para abordar la crisis socioecológica. A nuestro La gran transformación de la Tierra se inicia con
juicio, la crisis ecológica planetaria solo puede la Revolución Industrial de fines del s. XVIII,
entenderse y abordarse como una crisis de ajus- cuando por primera vez se dejan de utilizar ener-
te metabólico entre la actual sociedad global y el gías exosomáticas renovables (fuerza animal y
medioambiente, en su doble vertiente: (i) la crisis energía solar directa e indirecta) y comienza el
entre el sistema social en su conjunto y el sistema uso de energías fósiles no renovables, pasándose
biosférico; y, (ii) la crisis interna de la sociedad de una economía orgánica de flujos a una econo-
global causada por las desigualdades socioecológi- mía de stocks finitos de materias energéticas y no
cas. Con el fin de compensar estos sesgos teóricos energéticas subterráneas. Pero, por esos tiempos,
que se dan en la ética ecológica y elaborar una en un mundo vacío o no saturado en términos
teoría de enfoque múltiple, proponemos algunos ecológicos(17), el capital natural no era una preo-
principios: cupación, pues existía en abundancia, por lo que
obviamente el énfasis recaía en la productividad

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Acta Bioethica 2013; 19 (2): 177-188

del capital humano y técnico. Hoy, en cambio, tercer mundo y los industrializados, y dentro de
en un mundo lleno o saturado en términos eco- estos últimos; (iii) la expansión de los riesgos au-
lógicos por una sociedad industrial planetaria que menta la lógica productivista del capitalismo; (iv)
produce y consume por sobre los niveles de re- el conocimiento científico de los riesgos adquie-
cursos naturales finitos disponibles y por sobre la re un nuevo significado político, y (v) los riesgos
capacidad de absorción de la biosfera de los de- afectan la salud y el medioambiente, pero tam-
sechos y contaminación generados, el capital na- bién generan efectos secundarios sociales (hundi-
tural debe ser nuestra primera preocupación. Por miento de mercados, aumento de costos, judicia-
ello, es necesario ajustar nuestra tecnosfera a los lización, etc.)(20).
límites que fija la biosfera, puesto que los procesos
lineales de la primera, aunque innovadores, son En una sociedad que vive inmersa en actividades
ecológicamente inarmónicos o desajustados con que tienen un fuerte potencial de generar daños
la segunda, cuyos procesos son cíclicos, conserva- graves e incluso irreversibles en el medio ambien-
dores y autocoherentes(18). te y la salud humana, la lógica con la cual operar
no debería ser ya la de un enfoque de control o
En el declinar de la fase “fordista” del capitalismo, gestión de riesgos, sino un enfoque preventivo
basado en el petróleo y la industria petroquímica basado en el principio de precaución. Este princi-
(pesticidas, fertilizantes, plástico, etc.), entramos pio estratégico, clave para la sociedad del riesgo
ahora a la Tercera Revolución Industrial, iniciada actual, si bien discutido en su consistencia opera-
con la era de la energía atómica y que se desplie- tiva, persigue las siguientes acciones y actitudes:
ga con la revolución de la ingeniería genética y la
informática. En esta fase alcanzamos la capacidad Actuar preventivamente frente a actividades ries-
de intervenir con la biotecnología en el proceso gosas en un contexto de incertidumbre, antes in-
evolutivo, pudiendo transformar la estructura cluso de disponer de una prueba científica plena
genética de plantas, animales y del ser humano sobre la peligrosidad de una actividad.
mismo(19).
Una actitud de este tipo permite ganar un tiempo
Hay dos características básicas del proceso de la necesario para corregir los errores de actividades
sociedad industrial y tecnológica actual: la globa- de riesgo ya emprendidas y para intensificar las
lidad de sus impactos ambientales y la irreversibi- investigaciones que permitan disipar la incerti-
lidad de muchos de ellos (por ejemplo, la pérdida dumbre en nuevos proyectos.
de la biodiversidad). Esto nos lleva a describir dos
formas que toma la sociedad planetaria actual: la El tiempo de precaución permite, además, inten-
sociedad global del riesgo y la asimetría del proceso sificar la búsqueda de tecnologías o productos al-
de la globalización económica y tecnológica. ternativos sin riesgo(21).

Hemos llegado a un punto en la historia en que, Otra de las características de la sociedad actual es
por la magnitud de expansión de los efectos (po- el proceso de globalización, que lleva asociado dos
blación y escala de producción y consumo) y la fenómenos: (i) la contracción espacio-tiempo,
calidad de penetración de la tecnología en las como efecto de cambios económicos y tecnoló-
raíces de la naturaleza (tecnología no solo trans- gicos, como el transporte a larga distancia, las
formadora, sino también recreadora de lo natu- telecomunicaciones, entre otros, y (ii), una ten-
ral), la sociedad actual se instala en una situación dencia a la extraterritorialidad del capital, a través
de riesgo contextual permanente como parte de de empresas transnacionales de gran envergadura;
sus procesos y actividades. El sociólogo U. Beck por ejemplo, las diez más grandes del mundo ma-
caracteriza a la actual civilización planetaria con nejan el 70% del comercio internacional, el 80%
cinco tesis: (i) los riesgos actuales causan daños de la tierra dedicada a cultivos de exportación, la
sistemáticos y a menudo irreversibles que requie- mitad de la producción petrolera mundial y son
ren una definición científica de los mismos en los responsables del 50% de la emisión de gases de
contextos sociales; (ii) los riesgos generan nuevas efecto invernadero(22). Esta interconectividad y
desigualdades internacionales entre los países del aumento de magnitudes y aceleración, sin em-

181
La ética medio ambiental - Juan Alberto Lecaros Urzúa

bargo, tiene efectos éticos y políticos profundos, los países del Sur, que tienen claramente menos
generando una globalización para unos pocos responsabilidad en él. Ello exige la aplicación del
(países del Norte, 20% de la población mundial, principio estratégico de responsabilidad compar-
y los ricos de los países subdesarrollados) y una tida pero diferenciada, consagrado en la Declara-
disposición de los países pobres que viven de sus ción de Río (1992).
materias primas exportadas, con localización de
los daños ecológicos y una desigual explotación y Sumado a la desigual distribución de los daños
distribución de los recursos naturales(23). ecológicos, existe un desigual intercambio ecoló-
gico, debido a que las economías extractivas del
Los investigadores del Instituto Wuppertal sos- primer mundo utilizan materias primas, la ma-
tienen que la globalización no es un proceso ho- yoría de ellas localizadas en los países del Sur, que
mogéneo, sino de dos caras: una, la de los países dejan un desgaste no solo físico en su medio am-
que han quedado excluidos de la misma (África biente —por ejemplo, la extracción de minerales
y gran parte de Latinoamérica), la otra, la de los o maderas—, sino también social, por subvalora-
países que se han sumado a la economía global ción del trabajo y de la salud de los pobres en el
del crecimiento (Corea del Sur, Taiwán, China, mundo, lo que exige internalizar esos costos en
India, etc.). Durante la etapa de la globalización, los precios(27).
la distancia entre países pobres y ricos ha regis-
trado un aumento constante y elevado de casi un Sin embargo, las consecuencias de un crecimien-
20%(24). Esta desigualdad queda en evidencia to económico desmedido están afectando tam-
mediante los “índices de huella ecológica”, que bién a los propios países que más se benefician de
determinan cuál es la demanda de recursos na- él. Comprobado está que, pasado cierto umbral
turales de una determinada economía, expresada de crecimiento económico (medido en términos
en términos de espacio(25). Si bien entre 1960 y de PNB), éste deja de contribuir al bienestar hu-
2000 la huella ecológica global creció en un 80%, mano y se torna contraproducente debido a los
superándose la capacidad biológica del planeta (la daños ecológicos y sociales asociados a este creci-
superficie biológicamente productiva en aproxi- miento(28). Así lo han mostrado índices corregi-
madamente un 20%), la diferencia entre países es dos del PNB que contemplan la calidad de vida.
enorme, lo que evidencia que los países ricos del Por ejemplo, el Índice de Bienestar Económico
Norte viven a costa del espacio ecológico de los Sostenible (IBES) de H. Daly nos muestra que en
países del Sur. La media de huella ecológica de los uno de los países más industrializados del mun-
países de rentas altas es de 5,6 ha por persona, con do, como Estados Unidos, si bien entre 1950 y
una biocapacidad de 3,5 ha; los países de rentas 1976 su IBES aumentó en un 43%, a partir de ese
medias es de 1,9 ha, con una biocapacidad de 3,5 último año este índice ha disminuido de forma
ha; y los países de rentas baja es 1,1 ha, con una constante hasta en un 12% hasta 1988, pese a que
biocapacidad de 1,1 ha(26). el PNB por persona en ese mismo periodo seguía
creciendo(29). Lo mismo ha demostrado el Índi-
En resumen, los países ricos, que constituyen el ce Ajustado del PNB de Paul Ekins, que deduce
20% de la población mundial, consumen el 80% costos sociales y ambientales e incorpora índices
de los recursos de todo el planeta (recursos ener- de salud, sociales y la economía familiar como un
géticos de origen fósil, recursos minerales, uso de valor económico(30). Estos índices para valorar
servicios ambientales, etc.). Esta apropiación des- adecuadamente el progreso humano en términos
igual de recursos naturales por parte de los países cualitativos requieren sin duda un fundamento
ricos fuera de sus territorios, deja una carga medio antropológico y filosófico sobre el sentido de la
ambiental en los países productores de materias buena vida humana. Estudios claves en esta línea
primas de la que no se hacen cargo los primeros. han sido los de Martha Nussbaum (“Las mujeres
Esto se muestra, por ejemplo, en el calentamiento y el desarrollo humano”, 2002) y los de Doyal
climático, causado por el sobreconsumo energéti- & Gough (“Teoría de las necesidades humanas”,
co del Norte, pero que afectará más gravemente a 1994).

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Acta Bioethica 2013; 19 (2): 177-188

La justicia ecológica: justicia global, justicia futuras y también con el espacio ambiental que
interespecífica y justicia intergeneracional dejamos disponible para los otros seres vivos y sus
procesos ecológicos, esto tiene implicaciones en
Hoy es necesario introducir un concepto redefi- el sentido que damos al concepto de “justicia”.
nido de progreso que vaya más allá de lo cuan- Por consiguiente, tres grandes líneas de trabajo de
titativo y esté orientado hacia la sustentabilidad una justicia ecológica planetaria es necesario hoy
ecológica, lo que implica producir de forma más asumir: la justicia global, la justicia interespecífica y
eficiente (hacer más con menos energía y mate- la justicia intergeneracional.
rias primas) y que los sistemas socioeconómicos
respeten los límites de la biosfera. El Instituto Siguiendo a Sachs & Santarius, la justicia glo-
Wuppertal ha definido la sostenibilidad en los si- bal debe ser entendida como una ética transna-
guientes términos: “La dimensión física de la sus- cional basada en el reconocimiento de todos los
tentabilidad se refiere a dejar intacta a lo largo del individuos como miembros de pleno derecho
tiempo la estabilidad de los procesos evolutivos en la comunidad (derechos humanos básicos de
internos de la ecósfera, una estructura dinámica subsistencia y distribución justa de los recursos),
y autoorganizativa. Un sistema económico es eco- garantizando estos derechos de supervivencia por
lógicamente sostenible solo en tanto el empleo de sobre el bienestar de otros, mediante un comercio
recursos para generar bienestar se limite de forma justo y la compensación de daños ecológicos bajo
permanente a un tamaño y una calidad que no el principio de responsabilidades comunes pero
sobreexplote las fuentes, ni sobrecargue los sumi- diferenciadas(24).
deros que proporciona la ecósfera”.
La justicia interespecífica tiene que ver con la idea
Si tomamos en cuenta que ya estamos superan- de hospitalidad biosférica, que nos recuerda que
do los límites biofísicos del planeta, pero con una somos una especie dependiente de los procesos de
distribución muy desigual de las ventajas y las la ecósfera que desarrollan otros seres vivos, y que
pérdidas, tanto entre los habitantes actuales del no debemos apropiarnos de modo desigual del es-
planeta como en relación con las generaciones pacio ambiental que compartimos.

Estructura modificada de la acción humana en la sociedad tecnológica


según Hans Jonas y Günther Anders
(1) Abismo entre la acción individual y sus efectos: en una sociedad mecanizada y con una fuerte división del
trabajo, desde el trabajador más básico hasta el inventor más genial carecen de conciencia del producto que
elaboran y los efectos de sus actividades, aunque este efecto sea la aniquilación de la especie humana.
(2) Efectos ambivalentes de la tecnología: por un lado, la tecnología acrecienta enormemente nuestra calidad
de vida, pero, por otro, lo hace a un costo muy alto en daños ecológicos y sociales; llegados a un punto de
crecimiento económico, éste no genera bienestar o calidad de vida.
(3) Tendencia acumulativa de los efectos de la acción tecnológica: disminuye la posibilidad de una buena vida
para las generaciones futuras y puede generar efectos irreversibles en el medio ambiente.
(4) Enorme extensión espacial y temporal de la acción: las acciones en un lugar pueden repercutir en el planeta
entero (por ejemplo, la contaminación por gases de efecto invernadero) y en extensiones de tiempo que van
más allá de las generaciones presentes.
(5) Automatismo de la aplicación de los descubrimientos tecnocientíficos: una vez entrado en el circuito social, un
nuevo avance tecnológico no desaparece sino hasta que un avance superior lo reemplace y, además, con una
tendencia a una utilización masiva del mismo en una sociedad del consumo.
(6) Nuevos objetos de consideración moral: el mayor alcance temporal y espacial de la acción introduce nuevos
objetos éticos, tales como la entera biosfera y las generaciones futuras.
(7) La concentración del poder político, económico y financiero: una sociedad globalizada deja en manos de unos
pocos decisiones que afectan a muchos (millones de personas).
(8) Orientación colectiva de la ética: ahora la ética no solo se orienta a las conductas individuales sino al
comportamiento de la humanidad entera frente a sus desafíos planetarios de orden ecológico y social.

183
La ética medio ambiental - Juan Alberto Lecaros Urzúa

Por último, la justicia intergeneracional tiene que de menos demanda de bienes por la vía de la vir-
ver con el deber no recíproco de responsabilidad tud ciudadana de la autocontención, en especial
por las generaciones futuras, que se articula en la de los ciudadanos globalizados(32).
tres principios derivados: principio de conserva-
ción de opciones, principio de conservación de la El principio de responsabilidad como cuidado del
calidad del planeta y principio de conservación de ser vulnerable: hacia una ciudadanía ecológica
acceso al legado de las generaciones pasadas(31).
A nuestro modo de ver, en términos del funda-
El Informe Brundtland, “Nuestro futuro común” mento ético de la idea de sustentabilidad, debe
(1987), definía precisamente el concepto de introducirse el principio de responsabilidad como
“desarrollo sostenible” como aquel que satisface cuidado del ser vulnerable, que implica para su
las necesidades del presente sin comprometer la conservación principios claves para el desarrollo
capacidad de las generaciones futuras para satis- sostenible, como son el principio de precaución,
facer sus propias necesidades. Sin embargo, este el principio de solidaridad (entre los seres huma-
concepto se ha interpretado de muchas formas en nos presentes y entre éstos y las generaciones fu-
las últimas décadas. Algunos apuestan por un cre- turas), el principio de autocontención (valores de
cimiento sostenible, ambientalmente consciente, suficiencia, moderación y frugalidad) y el princi-
sin limitar el crecimiento económico, incorpo- pio de responsabilidad ciudadana global, que fun-
rando más y mejor tecnología para un desarrollo damenta el concepto de ciudadanía ecológica.
ecoeficiente. Otros consideran, en cambio, que la
estrategia anterior implica un riesgo (en la con- En el discurso ético, el concepto de responsabi-
servación de recursos y disminución del impacto lidad es de aparición tardía. Las primeras éticas
ambiental global) que se traduce en que el ahorro de la responsabilidad se comienzan a articular a
que se gana en ecoeficiencia se pierde por mayo- partir de la segunda mitad del s. XX (Lévinas,
res posibilidades de sobreconsumo (paradoja de Arendt, Jonas y Apel). El sujeto contemporáneo
Jevons o efecto de rebote). Por esto, se propone se encuentra hoy inserto en una amplia red de
que una sustentabilidad ecológica de los sistemas figuras de la responsabilidad, diversas y hetero-
socioeconómicos debe orientarse primero a la fru- géneas, que se mueven desde el polo subjetivo
galidad o a la suficiencia en el consumo de bienes, al polo institucional y colectivo, lo que obliga a
esto es, disminuir el consumo de recursos a través repensar este concepto más allá del paradigma

Características Responsabilidad retrospectiva Responsabilidad prospectiva


(ex–ante) (ex-post)
Naturaleza del objeto de Responsabilidad por los actos u Responsabilidad por hechos
responsabilidad omisiones pasadas y sus resultados, futuros, sin determinación precisa,
sobre un hecho claramente evitando un estado de cosas dañino
definido. en el mundo.
Deberes de responsabilidad Deberes simples, relativos a Deberes de cuidado, complejos
hacer o no hacer algo en una y amplios, con una esfera de
ocasión particular, y en caso de discrecionalidad para el agente.
incumplimiento, deber de reparar
daños.
Figura de referencia de la Acciones positivas u omisiones, Acciones por omisión, lo que se
responsabilidad (acciones) intervenciones que causan un daño deja de hacer por el cuidado del
y que debe ser reparado objeto de responsabilidad.
Fundamento axiológico Disvalor por el daño de la acción u El valor del objeto de
omisión y compensación de daño responsabilidad de cuidado, el bien
como valor. propio de éste.
Quién es responsable El agente individual en sentido La colectividad, la sociedad entera.
moral y/o legal.

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formal jurídico-político. Hoy este concepto toma ponsable de la sociedad global, divididos en valo-
fuerza, no como responsabilidad retrospectiva por res del pasado renovados para el mañana y valores
las consecuencias o efectos de nuestras acciones necesarios para el futuro.
pasadas (responsabilidad de), sino como respon-
sabilidad prospectiva, esto es, una responsabilidad Entre los primeros, proponemos los valores de la
por el cuidado y protección de seres vulnerables suficiencia, autocontención y moderación. Por sufi-
(generaciones futuras y otros seres vivos), que ciencia, siguiendo a Manfred Linz, entendemos el
pueden verse afectados por las consecuencias a valor que permite aumentar el bienestar huma-
largo plazo de nuestras acciones y el poder colec- no, la calidad de vida y la autonomía. Teniendo
tivo característico de las sociedades técnico-indus- en cuenta que el aumento en bienes materiales,
triales (responsabilidad por, que implica deberes una vez alcanzado un cierto umbral, suele ir en
asimétricos y no recíprocos de cuidado). detrimento del bienestar relacionado con la rique-
za en tiempo y la riqueza relacional, es necesario
Más allá de los debates sobre la responsabilidad postular la suficiencia en el consumo como una
colectiva en sentido legal y moral, que no es tema forma de aumentar la calidad de vida y la auto-
a puntualizar ahora, sintetizamos los supuestos nomía, y contribuir así al primer paso necesario
mínimos de una responsabilidad moral amplia- para una sociedad sustentable. La autocontención
da para la sociedad global actual. Si tomamos en es un valor orientado a esta misma virtud de auto-
cuenta que este tipo de responsabilidad se carac- limitación(32). Siguiendo el análisis de J. Sempe-
teriza por ser colectiva y orientada al futuro (pros- re —quien pone énfasis en la distinción entre lo
pectiva), los supuestos mínimos de ella son: (i) necesario y lo superfluo, que en una sociedad del
quién es responsable: la humanidad actual en su consumo cada vez se borra más—, para alcanzar
totalidad, comprendiendo los individuos, empre- una sociedad sostenible no basta solo con mayor
sas u organizaciones intermedias, Estados, orga- ecoeficiencia en la producción, sino también cam-
nismos internacionales; (ii) de qué somos responsa- biar los deseos y motivaciones que están detrás de
bles: de los efectos de largo alcance en el espacio la satisfacción de las necesidades(33). Por último,
y el tiempo de las acciones emanadas del poder dentro de esta virtud de la autolimitación, Hans
industrial y científico-tecnológico global, ante la Jonas argumenta que el valor de la moderación,
vulnerabilidad y fragilidad de la humanidad ac- que hoy en día se exige para las sociedades con-
tual y futura y la vulnerabilidad de la biosfera; (iii) temporáneas, no tiene que ver estrictamente con
ante quién somos responsables: una ética orientada la virtud clásica de la continencia, porque ahora
al futuro implica deberes de cuidado por la solida- es necesario un valor colectivo de la moderación
ridad entre humanidad y biosfera, lo que significa de orden ético-político, que va más allá de un
dar un giro no antropocéntrico en relación con las proyecto ético individual(34).
éticas del pasado, basadas tanto en la reciprocidad
entre deberes y derechos como en éticas del aquí Dentro de los nuevos valores —antes inexisten-
y ahora, y (iv) en nombre de qué somos responsables: tes en las sociedades y ahora necesarios para en-
por la dignidad de la vida humana actual y futura, frentar la crisis socioecológica actual y futura—,
que no es separable de los límites ecológicos de la siguiendo a Hans Jonas y Günter Anders propo-
biosfera y los seres que la integran. nemos los siguientes, como complemento de la
virtud de la autolimitación: 1) el valor del saber
Finalizamos este artículo con las virtudes que ema- predictivo, mediante una disciplina seria de futu-
nan del principio de responsabilidad, como cuida- rología como mecanismo necesario de control del
do del ser vulnerable y su relación con el concepto poder tecnocientífico y de una ciencia planificada
emergente en el debate de la teoría política actual de democráticamente; 2) el valor del temor ante la
ciudadanía ecológica, caracterizado por deberes no posible desfiguración del sentido de la vida huma-
recíprocos y por las virtudes del cuidado y la com- na (por ejemplo, a través de proyectos de recrea-
pasión. ción genética); 3) el valor de la precaución ante
los riesgos de las actividades tecnocientíficas; 4)
Proponemos un conjunto de valores para fundar el valor de la modestia y humildad ante el poder
la virtud de la autolimitación del ciudadano res- de los avances de la tecnociencia; 5) el valor de la

185
La ética medio ambiental - Juan Alberto Lecaros Urzúa

moderación ante sus amenazas; 6) el valor de la planteado la “ciudadanía ecológica” como un


imaginación moral anticipativa frente a la “ver- concepto desestabilizador de las ciudadanías tra-
güenza prometeica” (por la humillante calidad de dicionales, a saber la ciudadanía liberal y la repu-
las cosas hechas por el ser humano)(35). blicana.

Sostenemos, además, que el principio de respon- Para Dobson, la ciudadanía ecológica apunta más
sabilidad como deber de cuidado se articula por hacia deberes y responsabilidades que a derechos,
medio de una teoría de deberes no recíprocos y e implicaría las virtudes del cuidado y compa-
asimétricos, en cuanto sus objetos de cuidado ca- sión hacia los desconocidos y distantes, tanto en
recen de la posibilidad de exigir derechos, puesto el tiempo como en el espacio (humanos y seres
que estamos hablando del cuidado por seres hu- vivos no humanos). Este concepto considera que,
manos que aún no existen (generaciones futuras) en la medida en que los actos privados tienen im-
y del cuidado de seres vivos no humanos. A partir plicaciones públicas, ya no es válida la distinción
de aquí introducimos el concepto de “ciudadanía estricta entre lo público y lo privado. Por último,
ecológica”, una de cuyas características son los de- la ciudadanía ecológica supera el concepto terri-
beres no recíprocos y las virtudes del cuidado y la torial de las ciudadanías tradicionales ligadas al
compasión(36). espacio político definido, entendiéndola entonces
como una “ciudadanía de la Tierra”, que supera el
Valencia Sáiz y otros plantean que, más allá de los concepto de ciudadanía global o cosmopolita. En
distintos modelos de sociedades sostenibles, éstas este sentido, es una especificación de una ciuda-
no pueden existir sin ciudadanos ecológicos. To- danía postcosmopolita(36).
man este concepto emergente como una categoría
abierta, aún en construcción, que se puede mode- Conclusiones
lar a través de tres tipos de disposición ciudadana
hacia el medioambiente: (i) adhesión moral (el A partir de la descripción de la crisis socioecológi-
ciudadano hace más que dice); (ii) cooperación ca actual, mostramos la necesidad de seis transfor-
voluntaria (conductas sostenibles responsables maciones claves de una sociedad futura:
en el ámbito doméstico y privado) y (iii) parti-
cipación activa (compromiso con la causa medio Pasar de una visión antropocéntrica del mundo
ambiental). Los autores resumen el debate actual que comprende solo los intereses y valores huma-
del concepto emergente de ciudadanía ecológica nos a una visión solidaria entre el mundo natural
diferenciándolo del concepto tradicional de ciu- y el mundo humano, que comprende los intere-
dadanía en tres aspectos: (i) se trata de una no- ses y valores del resto de los seres vivos que com-
ción basada no tanto en derechos como en obli- parten la biosfera con nosotros, lo que significa
gaciones; (ii) en el ámbito de su ejercicio es tan orientarse hacia una solidaridad antropocósmica
importante la esfera de lo privado como la de lo y una justicia interespecífica.
público, y (iii) se dirige a un sujeto que va más allá
Pasar de una sociedad dividida y territorialista
del Estado-nación, siendo por ello una suerte de
(Estados-nación), aunada por una globalización
ciudadanía global(37).
económica y financiera asimétrica e injusta, a una
El estudioso que más ha trabajado este concep- sociedad no territorialista, que aspira a una socie-
to es Andrew Dobson, en su libro “Ciudadanía dad global aunada en una conciencia planetaria
y medio ambiente” (2003). Este investigador ha que lucha por la igualdad y por la justicia global.

Ciudadanía liberal Ciudadanía republicana Ciudadanía postcosmopolita


Derechos/Garantías Deberes/Responsabilidades Deberes/Responsabilidades
(contractual) (contractual) (no contractual)
Esfera pública Esfera pública Esfera pública y privada
Sin virtudes Virtud “masculina” Virtud “femenina”
Territorial (discriminatorio) Territorial (discriminatorio) No territorial (no discriminatorio)

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Pasar de una sociedad que solo comprende los En relación con la justicia ecológica, se sostiene
intereses presentes a una sociedad planetaria que que solo es abordable a través de tres líneas de
comprende los intereses de los seres humanos fu- acción y conceptos complementarios: la justicia
turos, esto es, orientada hacia una justicia interge- interespecífica, la justicia intergeneracional y la
neracional basada en el principio de responsabili- justicia global.
dad por las generaciones futuras.
Proponemos que la filosofía de la sustentabilidad
Pasar de una economía productivista, desarrai- se base en el principio de responsabilidad como
gada de la Tierra, abstracta e inmaterialista —en deber de cuidado por el ser vulnerable.
cuanto separada de la biosfera— y materialista
—en cuanto abusa de los recursos naturales me- La teoría de la responsabilidad, en tanto teoría de
diante ritmos de producción y consumo desen- deberes no recíprocos y asimétricos, se considera
frenados—, a una economía que se inserta como fundamento de una teoría contractualista de los de-
un subsistema dentro del ecosistema físico, global rechos y deberes recíprocos.
y finito que es la biosfera, lo que significa pasar
de una economía capitalista y productivista a una Los límites encontrados al concepto emergente de
economía ecológica. ciudadanía ecológica, en virtud de estar basado en
una ética del cuidado y el problema de la univer-
Pasar de sociedades insostenibles, depredadoras salización de la misma en un contexto de pluralis-
del medio y profundamente desiguales en lo so- mo moral, pueden ser superados por la asunción
cial, a sociedades ecológicamente sostenibles más de la teoría de los deberes no recíprocos de la res-
justas e igualitarias. ponsabilidad, en tanto ésta se declina como vir-
tud de cuidado y como deber de justicia, saliendo
Pasar de una ciudadanía global para unos pocos a así al paso del problema de subordinar virtudes
una ciudadanía ecológica, de la Tierra, consciente ciudadanas ecológicas (cuidado y compasión) al
y activa desde su lugar de compartir una única principio de justicia global.
Tierra para una humanidad actual y futura.

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Recibido: 27 de agosto de 2103


Aceptado: 23 de septiembre de 2013

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LA ÉTICA DEL SER HUMANO EN EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE 
 
Autores e infomación del artículo 
Roberto Luis Mejía Mendía*
Estudiante
Jeverson Santiago Quishpe Gaibor **
Docente
Universidad Politécnica Salesiana (Quito-Ecuador)
Email: rmejiam1@[Link].

Resumen
En el presente artículo se tiene como intención indicar lo que el ser humano hizo en el medio
ambiente debido a sus acciones, de igual forma relacionar éstas situaciones con la ética ambiental.
Los problemas que vemos en nuestro ambiente no son cuestión de la casualidad, se encuentran
relacionados con las intervenciones del ser humano. Estas dificultades se expresan de muchas
formas, como en la economía, ciencia, hasta en la política. Esto nos indica que el humano sigue
haciendo un mal al medio ambiente sin tener en cuenta las consecuencias que conllevan estas
acciones.
También los árboles son los que sufren un gran impacto ambiental, las consecuencias de la tala de
árboles son la erosión del suelo y desestabilización de las capas freáticas, esto provoca
inundaciones y que los sembríos se sequen, problemas con el clima, así como también se reduce la
biodiversidad y aumenta el calentamiento global en el planeta.
Para salvaguardar la biodiversidad también es necesario una adecuada política de protección de las
especies que se encuentran amenazadas, aplicando: acuerdos, leyes, convenios, etcétera, que
ayuden no solo en la protección sino en el cuidado de la biodiversidad.
Finalmente podemos hacer una relación entre lo ético y lo ambiental tomando en cuenta que, todo
ser vivo, por el simple hecho de estar vivo, es acarreador de un valor íntimo: la vida tiene una valía
universal. Por lo tanto, todo lo vivo merece enorme respeto, ya que lo vivo es igual a lo sagrado.
Palabras Clave
Ética-Impacto ambiental-Ser humano.
Abstract
In the present work is intended to indicate what the human being did in the environment due to their
actions, likewise relate these situations with environmental ethics
The problems we see in our environment are not a matter of chance, they are related to the
interventions of the human being. These difficulties are expressed in many ways, such as
economics, science, even politics. This indicates that the human continues to harm the environment
without taking into account the consequences of these actions.
Also the trees are those that suffer a great environmental impact, the consequences of the felling of
trees are soil erosion and destabilization of groundwater, this causes floods and dry crops, problems
with the climate, as well as reduces biodiversity and increases global warming on the planet.
To safeguard biodiversity, it is also necessary to have an adequate protection policy for threatened
species, applying: agreements, laws, agreements, etc., that will help not only in protection but also in
the care of biodiversity.
Finally we can make a relationship between the ethical and the environmental taking into account
that every living being, by the simple fact of being alive, carries with it an intimate value: life has a
universal value. Therefore, everything that is alive deserves enormous respect, since what I live is
equal to the sacred.
Keywords
Ethics-Environmental impact-Human being.
Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Roberto Luis Mejía Mendía y Jeverson Santiago Quishpe Gaibor (2019): “La ética del ser humano
en el cuidado del medio ambiente”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (abril 2019). En línea:
[Link]
//[Link]/20.500.11763/caribe1904etica-medio-ambiente

Introducción
En el presente artículo se expone los antecedentes históricos del medio ambiente, indicando las
conferencias sobre el medio ambiente que se dieron y como se beneficiaron para tomar decisiones
acerca del cuidado que se le debe dar al ambiente. Además se señala el origen de la gestión
ambiental y como ha ido evolucionando a lo largo del tiempo.
Se analiza lo que es el medio ambiente y algunos de los impactos ambientales que se han dado, el
análisis ético que conlleva cada impacto al ambiente y también el cuidado del mismo. Finalmente se
concluye lo importante que es el cuidado del medio ambiente y que las nociones éticas del ser
humano deben mejorar y no destruir el medio ambiente.
1.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Las conferencias acerca del Medio Ambiente y el Medio Ambiente y el Desarrollo fueron realizadas
por las NNUU en la década de los setenta(1972) y noventa(1992) respectivamente. Estas
conferencias ayudaron al incremento de la concientización para cuidar el ambiente y para formar
nuevas visiones, con esto se logró convenios multilaterales y acuerdos ambientales, además de
avances en la gestión para el cuidado del ambiente en los países Latinos y del Caribe.
La gestión ambiental se ha cimentado mediante la correlación de complejos factores económicos,
culturales, políticos, sociales y ambientales desde tiempos antiguos. (Manuel Rodriguez Becerra,
2003)
1.1 El origen de la Gestión Ambiental
En la época de la conquista se produjo el inicio de varias formas de explotación tanto de bosques,
suelo y agua. La infinidad de recursos naturales que poseemos da esa posibilidad de explotarlos sin
tener en consideración los impactos que se causan con el uso de tecnologías, todo esto ha dejado
una marca en el manejo ambiental en el mundo a través de los tiempos.
Luego, surge paulatinamente la visión de aprovechar racionalmente los recursos naturales, con el
objetivo de protegerlos y asegurarlos para que exista renovación y así poder explotarlos
nuevamente. Con este fin, se inserta el concepto de “recurso renovable”. Esto trata acerca de
aprovechar de forma racional los recursos renovables, para que fluyan de forma continua los
productos de la naturaleza más que para garantizar la conservación los ecosistemas. Así, el
pensamiento de la conservación es, una herramienta para la producción.
Para enfrentar la contaminación urbana se puede lograr mediante la creación de instituciones
capacitadas en las ciudades de gran población. En ciudades medianas también se ha logrado crear
estas instituciones llegando a tener una visión a nivel internacional. (Manuel Rodriguez Becerra,
2003)
2.- MEDIO AMBIENTE
Entonces, tomando en cuenta lo que se indica anteriormente podemos decir que el medio ambiente
es un conjunto de interrelaciones que definen la conexión entre vida-planeta. Además podemos
indicar que es un conjunto de astucias que existen entre el mundo material (atmósfera, hidrósfera,
biósfera) y el universo sociopolítico.
Al hablar del ambiente podemos decir que es un medio natural, así se lo menciona en ecología. De
esta forma indicamos lo que requiere un ser vivo para poder vivir como por ejemplo alimentos y
energía, y también un espacio para poder vivir.(Ana Jesús Hernández, 2014)
En efecto, todo ser vivo, por el simple hecho de estar vivo, es acarreador de un valor íntimo: la vida
tiene una valía universal, absoluta, y no acepta jerarquías, ni igualaciones, o clases. Por lo tanto,
todo lo vivo merece enorme respeto ya que todo lo vivo es como lo sagrado. (González Ojeda,
2008)
2.1 Impacto Ambiental
La especie humana siempre ha interactuado con el medio natural y lo ha cambiado. Pero en las
últimas décadas es donde más hemos visto modificaciones en la naturaleza con el fin del beneficio
propio olvidándose del impacto que esto ha ocasionado. (Ana Jesús Hernández, 2014)
Fácilmente los ecosistemas del planeta han sido modificados de una forma significativa por las
acciones del ser humano, y los cambios han sido fundamentalmente rápidos a través de los últimos
50 años. En la actualidad, los cambios más rápidos se están dando en países cuyo desarrollo
económico va en aumento. Los ecosistemas obedecen a ciclos naturales, tales como circulación
continua de agua, de nutrientes y de carbono. Las actividades del ser humano han transformado
dichos ciclos naturales, esto se ha dado en el último medio siglo, aumentando el uso del agua
dulce, gran emisión del dióxido de carbono y usando fertilizantes que no son orgánicos. Muchas
especies animales y vegetales han ido desapareciendo con el pasar del tiempo. En la actualidad, la
cuarta parte de los mamíferos están en peligro de extinguirse. La acción humana ha causado en los
últimos 100 años entre 50 y 1000 veces más extinciones que las que hubieran sucedido en
procesos naturales. (Ana Jesús Hernández, 2014)
Hans Jonas (1979), dice que todas las éticas tenidas hasta el momento ya acogiesen la forma de
normas directas para hacer ciertas cosas y otras no, o de un valor de los principios de tales
mandatos, o de la presentación de un soporte de la imposición de acatar tales principios donde se
compartían tácitamente las siguientes premisas:

• La condición del ser humano, efecto de la naturaleza del hombre y de las cosas, perdura en
lo primordial fija de una vez y eternamente.
• Sobre esa base es viable establecer con claridad y sin problemas el bien humano.
• El alcance de las acciones del ser humano y de la responsabilidad humana está
rigurosamente determinado. (Ciceana, 1988)

2.1.1 Contaminación atmosférica


Podemos definir a la atmósfera como una delgada y complicada cubierta que rodea la Tierra cuya
composición va a depender en forma significativa de la altitud. Formada por diversas capas, donde
las más baja se la conoce como troposfera, que mide alrededor de 10 km.
Uno de los orígenes más importantes de la contaminación atmosférica es la utilización de
combustibles fósiles tales como derivados del petróleo, el carbón y del gas natural. Estos
combustibles, a través de calefacciones domésticas, de los tubos de escape de los vehículos y de
las centrales térmicas, han sido los culpables de contaminar los cielos de humo, formando distintos
contaminantes, como óxidos de carbono, de nitrógeno y de azufre, partículas en suspensión y las
cenizas, entre otros. (Costeau, 1992)
Una de las principales secuelas que produce la contaminación atmosférica es la lluvia ácida,
mediante la quema de combustibles fósiles, cuyo aumento que se ha ido dando desde la revolución
industrial no ha dejado de crecer, lo que ha generado grandes cantidades de sustancias como los
óxidos de azufre y de nitrógeno. Estas emisiones de óxidos se impulsan en forma de lluvia sobre la
Tierra, lo que causa daños ambientales irreversibles, ya que su pH es inferior a 5,6. Los efectos
ambientales más transcendentales son: pérdida de masa forestal y la acidificación de lagos
perjudicando así a seres vivos que habitan allí.
Otra consecuencia significativa de la contaminación atmosférica es el smog. El smog se produce
cuando los óxidos e hidrocarburos emitidos por autos reaccionan con el oxígeno atmosférico, y que
favorecidos por la energía solar, en un complicado sistema de transformaciones químicas que
forman ozono (O3), entre otros productos. (Costeau, 1992)
2.1.2 Tala de árboles
El ser humano en su búsqueda de satisfacer sus necesidades y ambiciones personales usa la
madera para elaborar muchos productos. La madera también se la usa para producir la combustión.
Así, las actividades económicas en el campo demandan de áreas para tener ganado o para cultivar
productos. Esto ha ocasionado una inminente amenaza para los bosques. Podemos mencionar lo
que produce la deforestación a continuación:

• Tala desenfrenada de árboles.


• Incendios forestales.
• Construcción de edificaciones en los lugares donde hubo tala de los árboles.
• Daños de los árboles.

Como consecuencias de la deforestación analizamos lo siguiente:

• Que exista erosión del suelo y una desestabilidad en las capas freáticas, lo que provoca las
inundaciones y que los sembríos se sequen.
• Cambios climáticos.
• Disminuye en gran medida la biodiversidad.
• Calentamiento global del planeta por la tala de árboles, ya que no pueden eliminar el exceso
de dióxido de carbono que se produce en la atmósfera. (Infobosques, 2016)

Las dificultades ambientales no son cuestión de la casualidad, se encuentran relacionados de una


forma intrínseca con las intervenciones del ser humano. Estas dificultades se expresan de muchas
formas, como en la economía, ciencia, hasta en la política. Esto nos indica claramente lo que el
humano ha hecho y sigue haciendo sin tener en cuenta las consecuencias que conllevan estas
acciones.(Ciceana, 1988)
2.1.3 Contaminación del agua
Este recurso que es tan escaso afronta dos amenazas muy importantes: el cambio climático y su
contaminación. La contaminación del agua puede originarse por desechos de ganadería o
agricultura, por las aguas residuales y, en especial, por subproductos de distintos tipos de
industrias. La contaminación del agua se puede producir por:

• Patógenos: Se encuentran en los desechos.


• Salinidad: El agua puede mineralizarse pasando a través del suelo o de rocas, además de
recibir residuos industriales.
• Metales pesados: Ciertos metales en elevadas cantidades pueden tener un alto grado de
toxicidad. (Costeau, 1992)

2.1.4 Pérdida de la biodiversidad


La pérdida en la biodiversidad ha sido producto de varios factores (deforestación, contaminación,
cambio climático) o la devastación por especies invasoras. Se tiene una pauta de la extinción de
especies llegando a 1000 veces de lo que fue desde tiempos prehistóricos. Además cada día se
extinguen alrededor de 120-150 especies; y al año existe una extinción de hasta 55000 especies. Al
ritmo que va la situación, entre un 25 % y un 40 % de las especies que se encuentran en África
pueden extinguirse para el año 2085, según indica el secretario de la Convención para la
Biodiversidad de la ONU. La UICN muestra que se encuentran en peligro el 12 % de las especies
de aves, el 23 % de las especies de mamíferos, el 52 % de los insectos, el 32 % de los anfibios, el
51 % de los reptiles, el 25 % de las coníferas y el 20 % de los tiburones y rayas. (Costeau, 1992).
Así, J. Bentham, sustentó que lo fundamental en la moralidad no es pertenecer a una determinada
especie, sino ser un sujeto con la capacidad del placer y del sufrimiento. De esta forma los animales
no desean sufrir así como cualquier ser humano, y por lo tanto, ellos se merecen igual respeto
moral que éstos. Es el razonamiento que siguió la ética del bienestar animal de Peter Singer.
(Lecaros Urzúa, 2013)
3.- CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE
Una vez que se ha analizado los diferentes problemas ambientales y su impacto mencionaremos
algunas medidas que se pueden tomar frente a esto.
3.1 Medidas para evitar la extinción de las especies
Algunas de las medidas para evitar la extinción de la biodiversidad consisten en: incrementar el
número de espacios protegidos en categorías distintas (parques, reservas naturales y paisajes
protegidos), efectuar estudios profundos acerca del estado actual en el que se encuentran los
ecosistemas, cumplir las normas medioambientales, reducir las emisiones que ocasionan el cambio
climático, disminuir el consumo de energía en todo el mundo, promover las energías limpias,
tramitar de forma adecuada los recursos hídricos y, sobre todo, instruir en respetar a la vida y al
ambiente, debido a que son de cada uno de nosotros.
Para cuidar lo que es la biodiversidad necesitamos una política donde se brinde protección a las
especies que se encuentran amenazadas por la extinción, aplicando: acuerdos, leyes, convenios,
etcétera. (Costeau, 1992).
Dentro de la ética del medio ambiente, los filósofos se han preguntado si este es un criterio final
para fijar la consideración moral de los seres naturales, ya que, sustentan, existen otros seres vivos
que no son sensibles, pero tienen un fin propio que buscan cumplir y con los cuales los animales
que sienten conllevan capacidades e intereses, como por ejemplo la autoperpetuación metabólica,
la respiración y la reproducción. (Lecaros Urzúa, 2013)
3.2 Conservación de los árboles
Lo más adecuado es proteger a los bosques utilizándolos racionalmente, sin destruir las especies y
que se regenere con sus propias semillas. Para proporcionar leña y otros productos forestales, lo
adecuado será sembrar árboles de rápido crecimiento, para que se puedan aprovechar en pocos
años. También se puede plantar árboles entre los cultivos también llamada Agrosilvicultura.
Otra manera de dar solución a este problema sería emplear los sistemas agroforestales, que logran
mantener ciertas especies de árboles cultivando o realizando ganadería.(Infobosques, 2016).
3.3 Prevención y cuidado en la contaminación atmosférica
Los aspectos que se pueden tomar para la prevención y control pueden ser:

• Medidas legislativas: normas de calidad del aire.


• Planificar en las zonas urbanas charlas de contaminación del aire.
• Reducir la generación de ciertos contaminantes que afectan a la atmósfera.
• Controlar las emisiones diesel, gasolina,etc

Se han hecho estudios en distintas ciudades que han indicado elevadas concentraciones de
contaminantes atmosféricos, tanto primarios (dióxido de azufre, monóxido de carbono) como
secundarios (sulfatos y ozono) en diferentes puntos de avenidas principales. (Nacional de Higiene,
Microbiología Cuba Romero Placeres, Olite, & Toste, 2006).
Finalmente, en el campo de la ética ambiental corresponde a la sociedad humana limitarse en
hacerle tanto daño a la naturaleza y el impacto sobre ésta, y procurar el bienestar de uno y otro; de
igual manera, se plantea que la dificultad ambiental postula una controversia acerca de las formas
en que habitamos el planeta. (Colegio De La, Sur, Luis, Burguete, & Ruiz-Montoya, 2009)
Conclusiones
Es importante crear concientización en el ser humano al momento del cuidado ambiental, para que
de esta manera dejemos de destruir y poder salvar el medio ambiente que todos necesitamos para
poder vivir.
La gestión ambiental es parte importante en la protección del medio ambiente, ya que conduce a un
manejo integral del sistema ambiental.
El ser humano es el único responsable del daño ambiental, a pesar de los valores éticos que puede
tener o del conocimiento que tiene acerca de las consecuencias de dañar al medio ambiente; sólo
ha buscado beneficiarse de los recursos olvidando todos los beneficios que tendríamos si
cuidáramos el medio ambiente.
Bibliografía
Ana Jesús Hernández, E. T. (2014). NUESTRO MEDIO AMBIENTE. República Dominicana.
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Ciceana, A. . (1988). Ética y medio ambiente. Retrieved from
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Colegio De La, E., Sur, F., Luis, J., Burguete, C., & Ruiz-Montoya, L. (2009). Educar con ética y
valores ambientales para conservar la naturaleza Adriana de Cas tro Cuéllar. Retrieved from
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Costeau, J. Y. (1992). Impacto Ambiental. Retrieved from [Link]
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González Ojeda, J. A. (2008). La ética y el medio ambiente. Retrieved from
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Lecaros Urzúa, J. A. (2013). LA ÉTICA MEDIO AMBIENTAL: PRINCIPIOS Y VALORES PARA UNA
CIUDADANÍA RESPONSABLE EN LA SOCIEDAD GLOBAL. Acta Bioethica (Vol. 19). Retrieved
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Manuel Rodriguez Becerra. (2003). Antecedentes históricos. Retrieved from
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Nacional de Higiene, I., Microbiología Cuba Romero Placeres, E., Olite, D., & Toste, Á. (2006).
Revista Cubana de Higiene y Epidemiología. Revista Cubana de Higiene y Epidemiología, 44(2), 1–
14. Retrieved from [Link]

 
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE  

 La importancia de los árboles 

Donde  se  cortan  árboles  o  avanza  el  desierto,  la  reforestación  resulta  un  enorme  beneficio  para  el 
medioambiente. Recuperar hábitats perdidos mejora la calidad del aire, evita la acción erosiva del viento 
y la lluvia sobre el suelo y también mejora las condiciones del ecosistema, de la flora y de la fauna que los 
rodea.  Con  esta  actividad,  les  proponemos  involucrar  a  sus  alumnos  en  el  cuidado  de  nuestros 
ecosistemas verdes. 

Objetivos 

• Que los alumnos conozcan el rol de los árboles para la vida de los seres vivos. 

• Que los alumnos sean conscientes de la importancia del cuidado de  las  plantas  y  árboles  para  el 
medioambiente. 

 Paso 1: Hablemos de árboles 

En primer lugar, el docente comenzará la clase separando al grupo en cuatro equipos. A cada uno de los 
equipos se le dará una adivinanza relacionada con árboles y plantas. Les comentará a los alumnos que ese 
será el tema de la clase. 

1) Sin el aire yo no vivo; 

sin la tierra yo me muero; 

tengo yemas sin ser huevo, 

y copa sin ser sombrero. 

2) Es un gran señorón  

tiene verde sombrero  

y pantalón marrón. 

3) Nunca me quito la ropa 

Pero me pongo un disfraz 

En mi cuerpo verde 

Cuando llega la navidad 

4) Me desnudan cuando hace frío 

y me visten en el estío*. (* Aclarar que es un sinónimo de verano) 

 
5) Hay quien bebe por la boca, 

que es la forma de beber, 

pero sé de alguien que bebe 

solamente por los pies. 

En segundo lugar, cada equipo deberá dibujar y diseñar su propio bosque para luego mostrarlo al resto 
de  la  clase. Luego,  el  docente  les  preguntará  a  los  alumnos  acerca  de  los  árboles,  bosques  y espacios 
verdes que conocen.  

Se reflexiona sobre las siguientes preguntas: 

¿Creen que cuidamos a los árboles? ¿Para qué los usamos? 

¿De qué forma podemos ver que los cuidamos o no? 

¿Qué problemas creen que nos trae no cuidarlos? 

 Paso 2: La importancia de los árboles 

En segundo lugar, todos juntos verán el siguiente video y cada equipo de trabajo deberá 

registrar cuáles son las funciones que cumplen los árboles para los seres vivos. 

“Bonos de carbono. La importancia de plantar un árbol”, de Eric Xavier García y Plantel 


[Link]

“Por la tierra (reforestación), de Xpresa Diseño MMix: 

[Link]

El docente puede retomar las preguntas del paso 1 y destacar lo que los alumnos hayan aprendido luego 
de la observación de los videos. 
Referencias  

González Oreja, José Antonio La ética y el medio ambiente Ciencias, Vol. 1, Núm. 91, julio­septiembre, 
2008, pp. 5­15 Universidad Nacional Autónoma de México México 

[Link]

Acta Bioethica 2013; 19 (2): 177­188 

Juan Alberto Lecaros Urzúa 

[Link]

Revista: Caribeña de Ciencias Sociales 
ISSN: 2254­7630 

[Link]

[Link]
Medioambiente_Docentes.pdf 

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