ACTIVIDAD
ESTUDIANTE
SAMUEL SNEIDER ALVAREZ
GRADO SEXTO
14/05/2021
Tres dibujos de la escultura o las pinturas que sobresalen del siglo XIX y XX de donde proceden,
quienes son sus autores, historia de la escultura, línea de tiempo y tipos de esculturas.
Juramento de los Horacios (1784)
Jacques-Louis David (1748-1825). Pintor francés de influencia neoclásica. Se sitúa en los
comienzos del siglo XIX. David es muy conocido por numerosas pinturas, pero son muy famosas
las que representan a Napoleón, representando muchos de los momentos de la vida del militar. n
vez de ir a la guerra en el 669 a. C. los gobernantes de Roma y Alba decidieron resolver el conflicto
con el combate de tres campeones de cada bando. Alba llevó a los hermanos Curiaceos. Roma
apostó por los Horacios.
El drama de todo esto es que una de las hermanas de los Curiacios está casada con uno de los
Horacios y una hermana de los Horacios se va a casar con un Curiacio. Ahí las tenemos, en el lado
derecho, llorando, porque gane quien gane, una de ellas va a perder. Pero lo importante aquí
es cumplir con el deberfrente a las emociones, los lazos familiares o incluso la muerte.
David representa el instante justo en que el padre Horacio entrega las armas a sus hijos. Ellos
juran dar su vida por la patria con el saludo nazi (que en esa época era el romano). Esas armas y
esos brazos extendidos son el centro compositivo mismo del cuadro, una composición que frente
a la irracionalidad barroca se vuelve serena, sobria y geométrica. Más o menos como esta gente
pensaba que debía ser la Antigua Roma, el ideal de la época.
En esa época está ambientado el cuadro de Jacques-Louis David que inauguró oficialmente el
neoclasicismo, pero veladamente trata en realidad de cumplir nuestro deber, aunque nos joda,
aunque muramos. El deber en este caso es sacrificarlo todo por la patria, pero lo que en realidad
oculta la obra es un mensaje de Luis XVI, el que puso la pasta: Los franceses debían ser leales a la
corona, pasara lo que pasara.
Edipo y la esfinge (1864)
edipo fue abandonado al nacer por el rey de Tebas porque un oráculo pronosticó que fallecería a
manos de su hijo. Cuando creció, el mismo oráculo le dijo a Edipo que estaba condenado por el
destino a casarse con su madre y matar a su padre.
Para evitar movidas familiares, decidió alejarse de su familia adoptiva y sin saber la verdad acabó
en Tebas. A sus puertas estaba la esfinge, un monstruo que tenía sitiada la ciudad y que retaba a
todo viajero que pasaba a descifrar un enigma bajo pena de muerte al no acertar.
Edipo descifró el acertijo (¿Cuál es el ser que con una sola voz tiene cuatro patas, dos patas y tres
patas?. Respuesta: el ser humano, que anda a gatas al nacer, es bípedo de adulto y usa un bastón
en su vejez).
Al acertar, el monstruo se suicida y Edipo gana así su libertad y la de los tebanos, pero también se
queda con el reino de Tebas, incluida su esposa Yocasta, que más tarde se reveló como su madre.
Está claro: no podemos huir de nuestro destino.
El simbolista Moreau representa el momento del acertijo y pinta al héroe con sus atributos (el
manto esmeralda y el bastón en su mano derecha) y a la esfinge (con cuerpo de león, alas de ave,
y busto y cara de mujer) subiéndosele por encima.
Moreau muestra también los cadáveres de los viajeros que no acertaron la adivinanza están
tirados por el suelo.
La balsa de la Medusa (1819)
ítulo original: Le Radeau de la Méduse
Museo: Louvre, París (Francia)
Técnica: Óleo (491 cm × 717 cm.)
Escrito por: Miguel Calvo Santos
La balsa de la Medusa es un enorme óleo que es una de las obras-estrella del Louvre.
Gericault, el niño prodigio (y enfant terrible)del romanticismo francés pintó este cuadro antes de
los 30 (vivió sólo 32 años) y en él se puede observar de nuevo a ese artista incómodo plasmando
una conocida negligencia del estado francés:
El naufragio de Méduse fue por culpa de un capitán incompetente y enchufado (abundaban, y
supongo que abundan individuos así), y debido a ello 147 personas quedaron a la deriva en
una balsa construida apresuradamente.
Todas ellas excepto 15 murieron durante 13 días de infierno en los que se sufrió hambre,
deshidratación, locura e incluso se recurrió al asesinato y al canibalismo.
Gericault, dispuesto a plasmar con realismo esta escena decidió llevarse unos muertos a su casa.
Con ayuda de un amigo médico, Géricault sacó de la morgue algunos miembros cercenados y los
llevó a su taller: Piernas, manos, fragmentos de muslos, cabezas decapitadas…
Cuentan que esos días su taller apestaba a muerto. Incluso construyó una réplica real de la balsa y
ahí apiñó los cachos de carne.