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MARIATEGUI Vs HAYA

La cronología resume la vida y obra de José Carlos Mariátegui, uno de los pensadores más importantes del Perú. Nació en 1894 y desarrolló una carrera como periodista y activista político, colaborando con sindicatos obreros y fundando el Partido Socialista del Perú. Publicó la revista Amauta para promover el socialismo y analizar problemas peruanos. Falleció en 1930 dejando un importante legado intelectual.
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MARIATEGUI Vs HAYA

La cronología resume la vida y obra de José Carlos Mariátegui, uno de los pensadores más importantes del Perú. Nació en 1894 y desarrolló una carrera como periodista y activista político, colaborando con sindicatos obreros y fundando el Partido Socialista del Perú. Publicó la revista Amauta para promover el socialismo y analizar problemas peruanos. Falleció en 1930 dejando un importante legado intelectual.
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MARIATEGUI

Cronología:
 José Carlos nació el 14 de junio de 18941 en la ciudad de Moquegua, al sur del Perú,
cerca de la frontera con Chile.
 En octubre de 1902 lo llevaron a Lima para que lo examinara un cirujano. Después de
varias operaciones quirúrgicas y diez días de hospitalización, convaleció en casa por
más de tres años.
 En 1909 Juan Manuel Campos, un amigo anarquista encargado de las linotipias de La
Prensa, le ayudó a obtener el puesto de «alcanza-rejones» en ese diario. También lo
presentó a Manuel González Prada
 24 de febrero de 1911, con el seudónimo de Juan Croniqueur, José Carlos publicó en
La Prensa su primer artículo periodístico.
 23 de diciembre de 1913 ya había publicado siete crónicas
 Abril de 1914 comenzó a colaborar regularmente como diarista.
 En julio de 1918, pocos días antes de la muerte de Manuel González Prada, sus
discípulos José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre se conocieron en la
oficina de redacción de El Tiempo
 1918 En diciembre, la progresiva radicalización ideológica de José Carlos le llevó a
calificar al político ex gonzalezpradista Víctor Maúrtua como el «líder por antonomasia
del socialismo peruano» y lo aceptó como uno de sus dirigentes espirituales
 en enero de 1919 que El Tiempo se parcializaba demasiado a favor de la candidatura
presidencial de Augusto B. Leguía, José Carlos Mariátegui respaldó la reforma
universitaria y las reclamaciones reivindicacionistas de los trabajadores dirigidos por
los anarcosindicalistas
 Cesar Falcón y él viajaron a Europa a fines de 1919.
 José Carlos Mariátegui retornó a Lima el 20 de marzo de 1923.
 15 de junio del 1923 Mariátegui comenzó sus labores como profesor de la Universidad
Popular González Prada del centro de Lima, donde retomó contacto con los obreros y
algunos dirigentes anarcosindicalistas.
 El 29 de agosto de 1923 José Carlos concurrió a la inauguración en Lima del III
Congreso indígena, con la asistencia de cincuenta delegados de diferentes regiones del
país
 Víctor Raúl fue apresado el 2 de octubre de 1923. Numerosos profesionales y alumnos
de las universidades populares trataron de organizar una protesta para impedir que se
lo deportara
 Después de la deportación de Víctor Raúl, Mariátegui poco a poco se convirtió en la
principal figura izquierdista del país, colaborando con la flor y nata de los socialistas
pero también con Luis Alberto Sánchez (1900-1994), Manuel Seoane (1900-1963),
Carlos Manuel Cox (1902-1986), Luis Heysen (1903-1980) y otros futuros líderes del
movimiento aprista.
 José Carlos siguió estudiando las ideas socialistas y en 1924 comenzó a investigar la
realidad nacional e intensificó sus vínculos con dirigentes obreros. Algunos de ellos,
como Adalberto Fonkén, eran compañeros de lucha de Haya de la Torre.
 . Mariátegui continuó creyendo, como González Prada y Haya, en la eficacia y
conveniencia del Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales. En su
artículo publicado con motivo de la celebración del día del trabajo de 1924, «El 1º de
mayo y el Frente Único», el joven socialista sostuvo: A muchas meditaciones invita
esta fiesta internacional. Pero para los trabajadores peruanos la más actual, la más
oportuna, es la que concierne a la necesidad y a la posibilidad del frente único… La
existencia de tendencias y grupos definidos y precisos no es un mal: es por el contrario
la señal de un período avanzado del proceso revolucionario. Lo que importa es que
esos grupos y esas tendencias sepan entenderse ante la realidad concreta del día. Que
no se estrellen bizantinamente en ex confesiones y excomulgaciones recíprocas. Que
no empleen sus armas ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros, sino en combatir
el viejo orden social, sus instituciones, sus injusticias y sus crímenes. Tratemos de sentir
cordialmente el lazo histórico que nos une a todos los hombres de la vanguardia, a
todos los fautores de la renovación.
 En 1925 la Federación de Estudiantes lo propuso para que ocupara una de las cátedras
de San Marcos, pero, como Mariátegui mismo escribió, su delicado estado de salud y
la mala voluntad del rector impidieron el progreso de la iniciativa
 el 31 de octubre de 1925 se inauguró la Editorial, Imprenta y Librería Minerva, en la
que editó a los pocos meses su primer libro: La escena contemporánea (1925). En esta
editorial también publicó la revista Amauta (1926-1930), 7 ensayos de interpretación
de la realidad peruana (1928)
 De Europa, Mariátegui llevó al Perú el proyecto de fundar una revista progresista
influyente que sirviera de tribuna de avanzada de las nuevas tesis aplicables al país, a
la vez que promovía los ideales socialistas. Con este fin, lanzó el primer número de
Amauta en septiembre de 1926. / Mariátegui había querido llamarla Claridad, como la
revista fundada por Haya antes de su proscripción.
 El viernes 8 de junio de 1927, El Comercio, de Lima, informó que el gobierno había
descubierto una «conspiración comunista» manipulada en el país por la sección
peruana del APRA, y que entre los documentos confiscados se encontraban
comunicaciones entre Haya y Mariátegui.
 El 10 de noviembre de 1928, José Carlos publicó el primer número del quincenario
Labor, periódico orientado a promover la toma de conciencia y la organización sindical
de la clase obrera
 La campaña a favor de los obreros en Labor alentó a los trabajadores de Morococha,
quienes, el 14 de enero de 1929, le enviaron una carta de reconocimiento y adhesión
por la defensa de sus reivindicaciones
 Mariátegui protestó por el atropello con mensajes al ministro de Gobierno y al
presidente de la Asociación de Periodistas, pero no obtuvo ningún resultado
 En enero de 1928 una reunión de militantes apristas realizada en México bajo la
dirección de Haya de la Torre propuso la organización de un Partido Nacionalista
Libertador del Perú o Partido Nacionalista Peruano de frente amplio contra la
reelección del presidente Leguía
 En el segundo documento, donde el partido era denominado Partido Nacionalista
Peruano, era un llamado a proponer la candidatura presidencial de Haya de la Torre,
pero dentro de una estrategia de intensa protesta y enfrentamiento contra el gobierno
 Al enterarse de esta propuesta, Mariátegui pidió explicaciones, insistiendo en que se
definiera el perfil ideológico del proyecto. Los apristas insistieron en que lo principal
no era lo ideológico sino la acción urgente contra el gobierno. Mariátegui consideró
que tanto el «Esquema» como el «Manifiesto» significaban que «Haya se ha situado en
el terreno de caudillaje personal oportunista y pequeño burgués». Por su parte, Haya
de la Torre reclamaba a los comunistas del continente «abandonar el campo de las
especulaciones y de los bizantinismos, para entrar a la lucha abierta y franca»
 Este hecho político provocó un irreparable distanciamiento entre los dos
pensadores. Afirmándose en sus discrepancias con el aprismo, Mariátegui decidió
fundar el Partido Socialista del Perú (PSP) el 7 de octubre de 1928.

En la «Presentación» de Amauta, Mariátegui recalcó que por ser un hombre de una filiación y
de una fe, la revista rechazaba todo lo contrario a su ideología, prometió proscribir la retórica y
concluyó con estas palabras significativas: El título no traduce sino nuestra adhesión a la Raza,
no refleja sino nuestro homenaje al Incaísmo. Pero específicamente la palabra «Amauta»
adquiere con esta revista una nueva acepción. La vamos a crear otra vez. El objeto de esta
revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista
doctrinarios y científicos. Pero consideraremos siempre el Perú dentro del panorama del
mundo. Estudiaremos todos los grandes movimientos de renovación —políticos, filosóficos,
artísticos, literarios, científicos. Todo lo humano es nuestro. Esta revista vinculará a los
hombres nuevos del Perú, primero con los otros pueblos de América, en seguida con los otros
pueblos del mundo. Nada más agregaré. Habrá que ser muy poco perspicaz para no darse
cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica (Amauta 1, setiembre de
1926, p. 3).
CUADRO

Como ya hemos apuntado, José Carlos Mariátegui nació en un hogar muy católico, influido por
la religiosidad no crítica de su madre, Amalia La Chira, una devota católica de un pueblo al
norte de la ciudad de Lima.

La estancia en Europa reafirmó en Mariátegui la determinación de vincular la realidad peruana


al factor religioso. Luego de retornar al Perú, enfocó el problema clerical con un espíritu
heterodoxo templado por su religiosidad. Invitado por Edwin Elmore, en 1925 escribió los
cinco artículos que integran la «Introducción a un estudio sobre el problema de la educación
pública» que envió al debate sobre el tema promovido por Repertorio Americano

Aunque el laicismo no siempre incluye la discusión de la doctrina religiosa, en Mariátegui el


laicismo le ayudó a revelar claramente su grado de religiosidad y a comprender cuánto el
factor religioso influye en su tratamiento del anticlericalismo

Mariátegui presentó la decadencia de la lucha por la escuela laica como criatura del Estado
demoliberal, que la nueva generación hispanoamericana no adoptó como máximo ideal para
sus pueblos porque esta idea liberal ya ha perdido su virtud histórica

Mariátegui consideró la Conquista como un trabajo mancomunado de soldados y misioneros,


lo cual explicaría por qué después de la traición de Cajamarca el poder espiritual inspiró y
manejó al poder temporal. El coloniaje, empresa político-eclesiástica, se inauguró con el
«pacificador» Pedro de la Gasca (1547-1550), quien ejecutó a Gonzalo Pizarro (1548) e inició el
virreinato (Mariátegui, 1928b, p. 148). ¿Acaso su religiosidad le impidió censurar la conquista
que trajo el cristianismo? Mariátegui tiende a justificar los excesos de la influencia clerical y
eclesiástica culpando al liberalismo de principios del siglo XIX por supeditar los factores
político-económicos al de su «innecesaria beligerancia anticlerical».
Si bien su percepción del marxismo influyó en sus ideas religiosas, su religiosidad también
modificó sus ideas políticas: Mariátegui comunicó un carácter místico a su interpretación
socialista.

Así como González Prada afirmó que la doctrina acrática era un nuevo cristianismo sin Cristo,
Mariátegui consideró la revolución social como un nuevo credo. La palabra religión adquirió
para él otro valor y sentido: devino una creencia en el bien supremo, lograda mediante la
acción revolucionaria.

Para Mariátegui, si el movimiento revolucionario era concebido como doctrina redentora,


entonces la creencia en la revolución social era una religión.

De los escritos de Mariátegui se colige que veía su opción política como avalada por el
Evangelio y la consideraba consustancial a la manifestación de Dios en el mundo. Sus escritos
dan la impresión de que José Carlos sentía el imperativo de la acción política como algo
personal cuya raíz estaba en su religiosidad. Mariátegui se sentía hijo sincero del Pueblo,
respetuoso de las creencias inculcadas en el hogar, pero transformadas por su experiencia
europea en una fe militante y revolucionaria

La opción política de Mariátegui se reconcilia con su adhesión a Dios. Precisamente su praxis


revolucionaria proviene en gran parte de su evolución religiosa, de asimilar el compromiso de
Jesús con los pobres, con la clase trabajadora, con los explotados.

Antes de iniciar su viaje a Europa en 1919, José Carlos Mariátegui todavía no se había definido
políticamente. Hasta que conoció a Manuel González Prada y Víctor Raúl Haya de la Torre, su
liberalismo se había desarrollado con la ayuda de peruanos progresistas

En Europa (1919-1923) Mariátegui definió su derrotero político final, bajo la influencia de las
obras de pensadores radicales tan divergentes como Karl Marx y Georges Sorel. Con esas obras
esbozó un socialismo ecuménico-nacionalista, concordante con sus necesidades espirituales.
Los tres años y medio en Europa le sirvieron para superar la juvenil simpatía por los libertarios,
de quienes conservó el énfasis en la ética, aversión al academicismo, patriotismo ecuménico e
interés en el proletariado, el campesinado y el indigenismo. En Italia estudió más
detenidamente a Sorel entonces muy apreciado por la clase obrera, por los intelectuales
socialistas y aun por algunos dirigentes comunistas como Gramsci.

El bien documentado antimilitarismo de Mariátegui no carece de la virulencia avasalladora de


Bajo el oprobio, de González Prada, ni de Reflexions sur la violence, de Sorel. Sin embargo, su
primer artículo contra el armamentismo, «El deber del Ejército y el deber del Estado»,
publicado en el número inicial de Nuestra Época, le costó la agresión de varios oficiales del
Ejército, pero el ataque físico no le hizo desistir de combatir los excesos de ese pilar del
gobierno tradicional que impedía la revolución social. Continuó creyendo con González Prada
en la conveniencia de aprovechar la fuerza del obrero para liberarse de la opresión. Al retornar
de Europa el inquieto periodista, el antimilitarismo mariateguiano quedó imbricado en la lucha
por la revolución social, el antiimperialismo, el adoctrinamiento del trabajador y el
perfeccionamiento del marxismo con sorelismo. Mariátegui reconcilió a Marx y Proudhon
ayudado por sus resabios del anarquismo. Empero, a la postre, superó el anarquismo, el
radicalismo, el liberalismo y el populismo.

Convergencias y divergencias con el aprismo

Fuentes primarias y secundarias revelan un período mariateguista coincidente con los


postulados apristas, una verdad ignorada o tergiversada por algunos críticos, no obstante las
evidencias cotejables tanto en la revista Amauta como en la correspondencia de su director y
los testimonios de personalidades contemporáneas. Consciente de esta coincidencia, la
Comintern en 1930 desaprobó a Mariátegui por fundar en el Perú el Partido Socialista en vez
de un partido comunista. No le agradó que Amauta fuera una revista cultural heterodoxa,
abierta al debate, interesada en difundir las últimas corrientes ideológicas y artísticas a la vez
que enlazaba la intelligentzia limeña con la provinciana y la extranjera. En efecto, Mariátegui,
hasta su distanciamiento de Haya, compartía los ideales del APRA porque su socialismo era
esencialmente nacionalista y coincidió con la orden de liquidar al APRA impartida por la
Internacional Comunista. La directiva, redactada en Moscú por el Secretariado
Latinoamericano de esa organización, explicó por qué: «El APRA niega la necesidad para los
obreros del Perú de crear su partido de clase y de ligar este partido del proletariado peruano
con el movimiento proletario mundial. El APRA quiere ser ella misma un gran partido
antiimperialista latinoamericano que lucha por la libertad del pueblo. En este gran partido
latinoamericano, especie de Kuomintang de la América Latina, el pueblo es llamado a
organizarse sin distinción de clase» (Martínez de la Torre, 1947-1949, t. 2 y 3)8 . Acatando
instrucciones secretas, los comunistas de América Latina iniciaron una fuerte campaña para
desprestigiar al APRA y urdieron la ruptura de relaciones entre Mariátegui y Haya, utilizando la
polémica generada por la propuesta de la célula aprista de México fechada en enero de 1928
para crear un Partido Nacionalista del Perú con los cuadros apristas existentes. En áspera
polémica epistolar con su antiguo compañero de lucha, Mariátegui se opuso.

a la transformación de la Alianza Popular Revolucionaria Americana en partido político porque


«las condiciones no eran propicias». Sin embargo, pocos meses después, el 7 de octubre de
1928, Mariátegui fundó el Partido Socialista Peruano (PSP), un «aprismo con otro nombre»,
según el Primer Congreso Comunista Latinoamericano

A los pocos meses de fundar el PSP, Mariátegui ayudó a organizar la Confederación General de
Trabajadores del Perú (CGTP), la cual finalmente se estableció el 17 de mayo de 1929. También
envió a Julio Portocarrero y Hugo Pesce (1900-1969) como delegados al Congreso Sindical
Latinoamericano de Montevideo (reunido con auspicios de la Internacional Comunista en
mayo de ese año) y al I Congreso de Partidos Comunistas Latinoamericanos (llevado a cabo en
Buenos Aires al mes siguiente). Con ellos, Mariátegui remitió importantes ponencias suyas,
pero en vez de elogios, la III Internacional lo censuró por fundar el PSP, en vez de un partido
comunista adherido a la Internacional Comunista (Komintern). La crítica acerba a sus ideas,
planes y actividades empeoró la salud de Mariátegui, especialmente cuando Portocarrero le
confesó cómo le habían propuesto desplazarlo de la dirección del PSP, a fin de cambiarle de
nombre a Partido Comunista Peruano (Flores Galindo, 1980, p. 36). De todas maneras, tan
pronto se conoció el veredicto del I Congreso de Partidos Comunistas Latinoamericanos, el
recién fundado PSP comenzó a desintegrarse, especialmente cuando los socialistas moderados
dimitieron para protestar contra quienes habían propuesto adherirse a la III Internacional. En
su lecho de muerte, Mariátegui renunció a la Secretaría General del PSP, que cayó en manos
de Eudocio Ravines (1897-1984), recientemente enviado de Moscú a Lima para transformar el
PSP en Partido Comunista del Perú. El 20 de mayo de 1930, veinte días después del
fallecimiento de Mariátegui, cerca de Chosica los pocos militantes, menos Ricardo Martínez de
la Torre9 , aprobaron la moción de

José Carlos coincidió con Víctor Raúl cuando consideró que el capitalismo se inicia en el Perú a
partir de la penetración imperialista, sin eliminar la economía pre capitalista anterior. En su
razonamiento común, el capitalismo imperialista impuso su hegemonía mediante el control de
los sectores claves: la agricultura, la minería, el comercio y la banca, todo lo cual condujo a los
terratenientes y a la burguesía mercantil a actuar como intermediarios o agentes del
capitalismo extranjero. Consecuentemente, las reivindicaciones solo se pueden obtener con la
lucha antiimperialista y la revolución socialista. Quienes recalcan las diferencias ideológicas
entre los dos grandes pensadores con respecto al papel de la burguesía nacional, ignoran que
el aprismo postula la alianza con la pequeña burguesía, pero no con la burguesía, agente
corredora de los intereses imperialistas. Pese a ello, Mariátegui compartió con Haya su
postulado antiimperialista, aunque discrepó en la manera de construir el socialismo. Lo cierto
es que Haya consideró al imperialismo como etapa «inicial» e «inevitable» en los países
subdesarrollados. Por eso, la primera fase de la lucha antiimperialista es otorgarle función
social al capitalismo exportador desarrollado del imperialismo para luego combatirlo y, a la
postre, derrotarlo con el Estado antiimperialista. Lo histórico es que la oposición de Mariátegui
al liderazgo de Haya se desarrolló en sus dos últimos años de vida. En textos anteriores hemos
dado amplias y repetidas muestras de la admiración mutua. Empero, tras su polémica con
Haya, Mariátegui cambió de punto de vista en lo que respecta a la lucha revolucionaria y su
dirección. Aunque desde su retorno de Europa se notaba en José Carlos el aumento progresivo
de la influencia marxista, en su nivel cultural sobrevivían el positivismo y las ideas de
Nietzsche, a quien cita como modelo en la página titular de 7 ensayos. Otras influencias
importantes, como sabemos, fueron las de Sorel, Spengler, Ortega y Gasset y Unamuno. Los
deslindes ideológicos que hizo en los años postreros de su existencia nos permiten aprehender
el sentido global, histórico, político y cultural de su discurso político impregnado de marxismo.
Desde temprano, Mariátegui aceptó el frente pluriclasista aprista que cuestiona el orden
oligárquico y, como explicó Jorge del Prado, José Carlos puso Amauta al servicio de esa causa:
«Al comienzo, ambos [Mariátegui y Haya] coincidieron en que debía formarse un frente
antiimperialista, integrado por los representantes de todas las clases y capas sociales
interesados en la lucha por la liberación nacional. Por eso es que Amauta apareció,
inicialmente, y en cierta medida, como una revista propicia a la formación del APRA» (del
Prado, 1983a, p. 32). En 1928, dos años antes de su muerte, Mariátegui reaccionó contra el
proyecto aprista como contrapartida política y cuestionó dos de sus principios ideológicos
fundamentales: el nacionalismo y el antiimperialismo, que en su nueva interpretación
concebía como superestructuras diferentes del discurso político de un marxismo condicionado
a la nueva modalidad de la dependencia que entonces José Carlos reinterpretaba. El Estado
antiimperialista y la alianza llevada a la categoría de partido no tenían justificación en el nuevo
razonamiento de Mariátegui. Conforme a Haya, José Carlos reemplazó la concepción
internacionalista continental del APRA por su argumentación hacia un internacionalismo
europeísta. Mariátegui no adujo una argumentación económica sólida, porque, como han
señalado sus críticos, la base económica fue el eslabón más débil del razonamiento del joven
socialista peruano.

El socialismo de Mariátegui se desarrolló «agónicamente» —en el sentido unamuniano—, en


el curso de una agitada exploración de las contradicciones dialécticas de su tiempo,
abriéndose, como un abanico, en múltiples facetas y planos, a la vez que se veía involucrado
en las polémicas con Luis Alberto Sánchez, Haya de la Torre y la Comintern, y preocupado por
los desafíos revolucionarios locales, internacionales y personales

José Carlos Mariátegui había participado de la experiencia de las Universidades Populares, surgidas
luego de la Reforma Universitaria

Su formación en Europa le permitió trascender las referencias intelectuales del reformismo y desarrollar
una particular síntesis de diversas corrientes del marxismo europeo, a partir de lecturas en una clave
latinoamericana.

Mariátegui rescataría algunos tópicos desarrollados por el “indigenismo cuzqueño”, como la centralidad
del problema del indio en la cuestión nacional y la necesidad de disputar las representaciones de la
nación a la minoría oligárquica limeña, pero su pensamiento no tendría el contenido racial-biológico que
conservaba el de sus antecesores

Una de las tesis más conocidas de Mariátegui, desarrollada en el libro Siete ensayos de interpretación de
la realidad peruana, señalaba que el problema del indio no podía resolverse mientras se mantuviese en
un plano filosófico, pedagógico o cultural, o se lo definiera desde una perspectiva ética o moral. Su
abordaje debía ser económico-social, en tanto se trataba de una problemática relacionada con la
persistencia del poder del gamonalismo . Para Mariátegui la subsistencia del orden basado en la alianza
de la oligarquía con el imperialismo era una de las explicaciones del atraso, pero, si bien compartió
inicialmente la prédica antiimperialista del APRA, pronto la encontró limitada para resolver los problemas
más acuciantes. De allí que sus preocupaciones y convicciones socialistas generaran una visión original
acerca del lugar que lo indígena podía ocupar en un proyecto revolucionario. El fundador de la
revista Amauta desarrollaría una particular visión del marxismo, con influencias sorelianas, que
destacaban su potencial como mito movilizador para la revolución. Mariátegui pondrá énfasis en que el
problema del indio debía ser considerado desde una perspectiva de clase, pero, atendiendo a las
características del continente, observaba que las identidades raciales se superponían de una manera
particular entre los indígenas; en este sentido, notaba que, incluso los sectores medios revolucionarios,
entre los que no cabía esperar valoraciones raciales, consideraban inferior al aborigen. Mariátegui
descreía profundamente de la potencialidad de la burguesía para encabezar un proyecto nacional. Para el
intelectual peruano la burguesía criolla encontraba cómoda la cooperación con el imperialismo. La
cuestión indígena era la que permitía articular el problema pendiente de la construcción nacional y la
revolución orientada al socialismo. De esta manera, Mariátegui recuperaba, al igual que los “indigenistas
cuzqueños”, las tradiciones comunitarias del ayllu, incompatibles con el sistema liberal, capaces de
adaptarse al socialismo. La referencia al mito y al papel de lo indígena serían aportes perdurables de la
perspectiva mariateguiana y explican las derivas de su primera recepción, en un contexto en el que la
Internacional Comunista comenzaba a fijar los cánones de interpretación y actuación, y “recomendaba” el
tránsito por etapas prefijadas para alcanzar el socialismo. Las tesis de Mariátegui fueron rechazadas por
la Internacional Comunista por sus “desviaciones populistas”. Sin embargo, no solo proponían una
variante local fundada en las particularidades concretas de la sociedad peruana, sino que esas
propuestas eran el resultado de una aguda percepción acerca de la crisis de la sociedad europea
después de la Primera Guerra Mundial, que abría el camino a nuevas perspectivas, críticas de las
grandes certezas de la civilización decimonónica. La referencia al mito se instalaba en las grietas de la
Razón. En este sentido, Mariátegui desarrollaba una perspectiva filosófica descentrada del pensamiento
occidental.

HAYA DE LA TORRE
 Víctor Raúl Haya de la Torre nació en Trujillo, el 22 de febrero de 1895, hijo de los
primos terceros Raúl Edmundo Haya y de Cárdenas y Zoila María de la Torre y de
Cárdenas, ambos pertenecientes a familias aristocráticas venidas a menos
económicamente
 Víctor Raúl recibió la educación primaria y secundaria en el Seminario de San Carlos y
San Marcelo, plantel dirigido por sacerdotes franceses lazaristas de San Vicente de
Paúl, donde habían estudiado su padre y abuelos. Uno de sus maestros fue el
sacerdote Emilio Lisson (1872-1961)
 Víctor Raúl completó los estudios de secundaria en diciembre de 1912, y en abril de
1913 ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de La Libertad, donde
también estudiaba César Vallejo (1892-1938), de cuya amistad y lealtad disfrutó desde
que auspició su incorporación al Grupo Artístico-Literario de Trujillo
 Haya trasladó su matrícula a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima
con el fin de iniciar el primero de abril de 1917 los estudios doctorales en Letras, a la
vez que cursaba Jurisprudencia, Ciencias Políticas y Administrativas en la Facultad de
Derecho
 La Federación de Estudiantes del Perú (FEP), establecida en Lima en 1916, lo reconoció
como delegado del Centro Federado de la Universidad Nacional de Trujillo y lo eligió
vicepresidente honorario de la FEP. El 26 de abril de 1917
 Cuatro meses antes de terminar el primer año académico en San Marcos, a fines de
agosto de 1917, Víctor Raúl trasladó su matrícula a la Universidad Nacional San
Antonio Abad del Cusco, con cuyo rector, Albert Giesecke , inició estrecha amistad.
 En 1918 Víctor Raúl retornó a San Marcos para cursar el segundo año de
Jurisprudencia, mientras continuaba estudios doctorales en Letras.
 También en 1918, mientras cursaba el segundo año de Jurisprudencia, el inquieto
trujillano organizaba tertulias académicas de universitarios y trabajadores, tarea en la
que lo apoyaron Mariano Prado Heudebert y Emilio Elías del Solar, entre otros
 Haya inició sus contactos con Alfredo Palacios (1880-1965), el primer diputado
socialista de Argentina y portavoz de la reforma universitaria, que el 2 de mayo de
1919 había llegado a Lima llevando el mensaje de la izquierda argentina. Por
intermedio de él, trabó estrecha amistad con Gabriel del Mazo (1897-1969)13,
presidente de la Federación Universitaria Argentina, y otros dirigentes de la Reforma
Universitaria iniciada exitosamente en la Universidad de Córdoba a mediados de 1918
 Desde 1920 el joven trujillano frecuentaba la recién fundada Asociación Cristiana de
Jóvenes (YMCA)15 y trabajaba de profesor en el colegio Anglo-Peruano
 Después de retornar a Lima a mediados de junio de 1922, Víctor Raúl hizo
declaraciones a favor de la amistad entre los pueblos de Chile y Perú, cuyos gobiernos
entonces no mantenían relaciones diplomáticas.
 Mientras tanto, el presidente Leguía preparaba la consagración del Perú al Sagrado
Corazón de Jesús, auspiciada por el Arzobispo Emilio Lisson, para apoyar la reelección
presidencial en los comicios de 1924. Ante este proyecto político, Haya organizó contra
la maniobra político-religiosa la jornada del 23 de mayo de 1923, que desbarató el plan
oficial
 El Gobierno no quiso darse por vencido; trató primero de sobornar a Haya,
ofreciéndole una suma considerable de dinero y una buena pensión mensual, a cambio
del destierro voluntario. Víctor Raúl rechazó la oferta y, burlando la vigilancia policial,
fundó y dirigió la revista Claridad, como «órgano de la juventud libre del Perú» y de las
«universidades populares» y publicó el folleto Dos cartas de Haya de la Torr
 En las elecciones presidenciales de la FEP, programadas para 1923, se inscribieron dos
candidatos: Víctor Raúl Haya de la Torre y Manuel Seoane. En la noche del 2 de
octubre de ese año, mientras se realizaban los comicios, se difundió la noticia de la
prisión de Víctor Raúl. Entonces, los electores, por unanimidad, eligieron presidente de
la FEP al candidato encarcelado; y a Seoane, vicepresidente encargado de la
presidencia.
 El 9 de octubre de 1923 el Gobierno lo trasladó a un barco con la ropa ligera que tenía
puesta. Permaneció incomunicado en su camarote, vigilado hasta que el barco salió de
las aguas territoriales peruanas con destino a Panamá
 Víctor Raúl comenzó su primer exilio haciendo escala en Panamá, a mediados de
octubre de 1923.
 El 31 de octubre de 1923 Haya se embarcó con destino a la capital mexicana vía Cuba
 El miércoles 7 de mayo de 1924, en el anfiteatro Simón Bolívar de la Preparatoria de la
Universidad Nacional de México
 Como por entonces se organizaba un viaje de estudiantes presbiterianos a Rusia,
Víctor Raúl aceptó la ayuda financiera de Ann Graves, su colega del colegio Anglo
Peruano de Lima, para viajar con ellos portando unas credenciales explicativas: «La
Federación Obrera Local os presenta a Haya de la Torre como un militante ardoroso y
abnegado de la causa de la redención y encarga a Haya la misión de investigar y
estudiar la situación rusa para informar más tarde sobre ella a los sindicatos de Lima
agrupados en este organismo»
 Conoció a varias personalidades del firmamento bolchevique: a Trotsky, Comisario de
Guerra, y a su sucesor, Michael Frunze; a Kalinin, presidente de los Soviets; a Anatoli
Lunatcharski, Comisario de Educación; a Bujarin; a Zinoviev; a la hija de Tolstoy y a
otros importantes dirigentes del régimen comunista. Informado de la admiración de
Haya por la Revolución Rusa, un alto dirigente soviético le ayudó a recorrer el interior
del país y trató infructuosamente de incorporarlo al Partido Comunista.
 El 22 de enero de 1927, aniversario de la fundación en Lima de las universidades
populares, Víctor Raúl, Felipe Cossío del Pomar (1888-1981), César Vallejo (1892-
1938), Rafael y Alfredo González Willis, Gonzalo Gamarra, José Toribio Ochoa, Edgardo
y Wilfredo Rozas y otros peruanos fundaron oficialmente la Célula Aprista de París, la
primera de esta organización que desde octubre de 1926 había comenzado a
organizarse alrededor de una mesa del Café de la Ribera Izquierda de la capital
francesa
 A mediados de mayo de 1927, después de disertar sobre el Canal de Panamá, Víctor
Raúl fue nombrado como uno de los representantes de la Universidad de Oxford, en el
debate sobre la Doctrina Monroe con la Universidad de Washington.
 el 22 de enero de 1928, sétimo aniversario de la fundación de las universidades
populares en Lima, los apristas de México formularon un plan de quince puntos para
imponer la democracia en el Perú, con la participación del APRA con el nombre de
Partido Nacionalista Libertador.
 Entre febrero de 1928 y abril de 1929 el mal interpretado «Plan de México» generó la
ruptura entre Haya y José Carlos Mariátegui y una crisis de gran repercusión en la
izquierda política peruana dentro y fuera del país
 A mediados de setiembre de 1928, Víctor Raúl se trasladó a Costa Rica, donde
permaneció casi tres meses, dictando conferencias, fundando asociaciones y
estrechando su amistad con escritores como Joaquín García Monge, director de
Repertorio Americano.
 Derrocado en Lima el gobierno autoritario de Augusto B. Leguía el 24 de agosto de
1930, los apristas repatriados y liberados de las prisiones
 Tras ocho años de exilio, Haya nuevamente llegó a Nueva York el primero de julio de
1931, esta vez en ruta al Perú, para participar como candidato presidencial del PAP en
los comicios generales programados para el 11 de octubre de ese año.
 Haya de la Torre inició la campaña electoral con discursos dirigidos principalmente a
los trabajadores manuales e intelectuales. Continuó su gira electoral por Tumbes y
Piura, ciudad natal del comandante Luis M
 La campaña electoral lo llevó a la selva y a otras regiones del país no visitadas antes
por candidatos presidenciales. Mientras tanto, Antenor Orrego convirtió el diario El
Norte en un órgano oficioso del PAP, enfocando con especial atención los problemas
de la región y las soluciones. Haya retornó a Trujillo cuando ya se había consolidado la
alianza de los trabajadores manuales e intelectuales. En esta ciudad se reunió el
primer Congreso Aprista Regional, con la asistencia de los delegados de La Libertad y
de los departamentos contiguos.
 En estas circunstancias, el éxito de la campaña electoral aprista fue reconocido por
muchos observadores imparciales como el escritor norteamericano Carlton Beals,
quien afirmó que el consenso general había pronosticado que el PAP iba a ganar las
elecciones generales de ese año (Beals, 1934, pp. 236-246)33. Sin embargo, tan pronto
los primeros cómputos oficiales reconocieron que los candidatos apristas aventajaban
en voto en todo el país, los opositores al PAP cuestionaron los resultados en algunas
provincias hasta conseguir la anulación de los votos emitidos en el departamento de
Cajamarca, cuya población era mayoritariamente aprista. El resultado anunciado por el
Jurado Nacional de Elecciones sorprendió a la mayoría del país y a los estudiosos
extranjeros: Sánchez Cerro, 152 060 votos; Haya de la Torre, 106 007; José de la Jara,
21 921; y Arturo Osores, 19 653.
 Proclamado ganador de las elecciones presidenciales, Sánchez Cerro fue investido del
mando el 8 de diciembre de 1931. Ese mismo día comenzó el reino de terror oficial
para «exterminar al APRA». Los sanchezcerristas asesinaron a centenares de apristas
en Lima y en otros lugares del país
 En cumplimiento del plan oficial de asesinar a Haya, el 24 de diciembre de 1931,
mientras el país celebraba la Nochebuena, la policía atacó el local del Comité Aprista
de Trujillo, matando a varias personas, incluso a Domingo Navarrete, integrante de la
guardia personal de Haya

Analicemos brevemente estos cinco postulados. El primer punto del programa máximo del
aprismo fue inmediatamente cuestionado por sus adversarios políticos de extrema izquierda:
¿Por qué se mencionaba únicamente al imperialismo yanqui y no a los demás imperialismos?
La respuesta radica en que el imperialismo estadounidense era el más ominoso en
Latinoamérica durante el período de la gestación del APRA.

Víctor Raúl Haya de la Torre había nacido en Trujillo, desde la llamada “bohemia trujillana”, formada por
un grupo de intelectuales, Haya tendrá un primer contacto con las luchas de los obreros azucareros lo que
lo lleva a evaluar las consecuencias del imperialismo.
Insiste desde sus primeros análisis en la caracterización de las sociedades de América Latina como
“semifeudales”, y por lo tanto con una clase proletaria y campesina débilmente conformadas.

Desde mediados de la década de los veinte, exiliado, se abocara a la construcción del APRA, concebido
como frente de clases explotadas, o, tal como era presentado, “frente único de trabajadores manuales e
intelectuales”, e iniciara sus prolongadas polémicas con el comunismo, al que atribuía la defensa de un
“marxismo congelado”

. Previamente había sido uno de los líderes más activos en las luchas de los estudiantes peruanos contra

el gobierno de Augusto Leguía, y uno de los fundadores de las Universidades Populares. Esa actividad le

valió su transformación en un líder político, y el exilio forzado por las persecuciones de los diferentes

gobiernos del Perú. En esos viajes recogería, también, las experiencias de la Revolución mexicana y de la

Unión Soviética.

Para Haya las clases medias también eran explotadas por el imperialismo, aliado a los gamonales, de allí

que solo sumando sus fuerzas al conjunto de las clases explotadas podría llevarse adelante una

transformación, que planteaba, en un horizonte lejano, arribar al socialismo. Haya consideraba que el

imperialismo constituía la primera forma del capitalismo en América Latina. De esta manera invertía la

caracterización presente en las tesis de Lenin. Esta realidad de “atraso” sugería la necesidad de construir

un Estado antiimperialista, que pudiese propiciar las condiciones para el desarrollo (primero del

capitalismo). Dentro del bloque de sectores explotados que constituirían el frente que impulsaba, se

hallaba, por supuesto, la población indígena, que, según insistía Haya, recuperando ideas del

indigenismo, constituía el 75% de la población en el continente. Sin embargo, la referencia a lo indígena

aparece en su pensamiento antes como una marca identitaria, presente por ejemplo en el nombre

“Indoamérica”, que como sujeto revolucionario. En todo caso, coincidiendo con Mariátegui, consideraba

que se trataba de una problemática que debía ser abordada desde la perspectiva económico-social y, al
señalar los vínculos del latifundismo con el poder de los capitales extranjeros, Haya fusionaba el problema

del indio y el imperialismo, y por lo tanto tendía un puente entre el APRA y el indigenismo. Frente a la

debilidad del conjunto de los sectores sociales de una sociedad atrasada y dominada por el imperialismo,

Haya se proponía como el líder de un frente encabezado por los sectores medios, instituidos como

vanguardia política.

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