Narrativa Folklórica Chilena
Narrativa Folklórica Chilena
CHILE:
Selección y Coorddinación:
Manuel Dannemann.
Selección:
Corina Rosenfeld.
Clasificación de ejemplos:
Yukihisa Mihara
ERNESTO RAIN
Narrador del cuento de Juan, Pedro y Pompeo
Fotografía de Ronny Velásquez, del INIDEF
Cuento popular Andino, Colombia
INTRODUCCIÓN
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Por estas razones, se optó por la elección y manejo de criterios que conviene
dar a conocer para una mejor comprensión del material chileno.
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Cuento Popular Andino, Chile
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Manuel Dannemann
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Cuento Popular Andino, Chile
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Cuento Popular Andino, Chile
Como estos hombres* eran compadres los dos, y resulta que un día llegó. .. lo encontró,
o sea. . . lo encontró su compadre el quirquincho al zorro, ¿ah?, lo encontró, y el zorro andaba
muriéndose de hambre y no tenía dónde comer.. . ts. No tenía nada para comer el hombre.
Entonces le dijo:
—Compadre, ¿qué anda haciendo, compadre?
—le /sic/ ando con hambre, compadre . . . ts.
—Mire, compadre, quédese calladito. Yo tengo una parte donde ir. . . pero adonde se come
queso, se come mortadela, se come pan, se come galleta, se toma vino, se toma. . .todo lo que se
desea, se toca guitarra, de todo, todo lo que Ud. quiera. Pero eso . . .
—Pero vamos, compadre, le dice el zorro, vamos al tiro.
—Pero, compadre, le dice, pero . . . mucho cuidado. Yo lo voy a llevar por una entrada,
por una puerta que hice yo. . . y nadie sabe eso. Pero si nos pillan los dueños, nos matan.
—Pierda cuidado, compadre. . . de todo. . . ¡Vamos! ¡Ya está!
El quirquincho, como es quirquincho. . . y el hombre. . . como anda por subterráneos
el hombre, ¿ya?. . . tenía la entrada, pues. Si él iba allá, chs. .. se abanicaba; la dueña de casa
todos los días echaba de menos, y nadie sabía qué se hacían las cosas.
Entonces, llegó un buen día de /sic/ que. .. se fueron para allá no más, pues. Resulta
que llegaron allá, y el compadre:
—Si aquí tiene todo lo que Ud. quiere, compadre.
Entraron para adentro, entraron a la despensa, pues, ¿mm? porque la despensa. . . del
pobre. .. o sea la barriga. . . la barriga del pobre es como la despensa del rico, pues, ¿ah?
Comieron queso, comieron pan, comieron de todo lo que había, y buen vino, pues ¿mm?. .
. Y dice:
—Oiga, compadre, ahí hay una guitarra. ¿Toquémosla, compadre?
—No, compadre, dijo. Va a hacer bulla y nos van a sentir los dueños.
—No, compadre, si no. . . ts, si nada, compadre. . . ¿mm?.
Y él ya, el zorro ya borrachito ya con su traguito, ¿ah?. . . ¡Zás trago!
—Compadre, es que estamos con.. .miedo. ..
—No, echémosle no más. Lo que tiene más miedo. . . o el que tiene miedo . . más miedo le
da... aún.
* La palabra “hombre” es usada aquí en la acepción de persona; es así que se aplica indistintamente a los dos
protagonistas de este cuento.
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
COMENTARIO
En este breve cuento de animales es el zorro el que tiene un mal fin, lo que ocurre en
toda la serie de cuentos en que éste aparece, dada a conocer por un mismo narrador durante
la jornada cuando se obtuvo esta versión.
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Cuento Popular Andino, Chile
Clasificación: AT. 41
Había una vez una señora que tenía un hijo. El hijo se llamaba Tonto. Entonces
el hijo le dijo que se iba a ir de viaje, porque había un rey que tenía una hija muy hermosa.
Entonces allá iban los jóvenes, llegaban varias gentes, se ponían en cola, los hombres, y le
tenían que decir una adivinanza al rey, y si el rey adivinaba la adivinanza les cortaba la cabeza
y si no la adivinaba, el hombre que le echó la adivinanza se casaba con su hija.
Entonces el Tonto que le dije yo, le dijo a la mamá que le haga dos tortas, una con
veneno y otra sin veneno. Entonces la mamá le hizo dos tortas, y él tenía un burro que se
llamaba Tende; entonces el arregló el burro, cargó su burro y puso todas sus cosas, y se fue
donde el rey.
Pero el rey era una parte muy leja /sic/ donde estaba el palacio del rey, y la mamá le
decía:
—No vayas, hijo, allá te van a cortar la cabeza.
Y entonces el hijo le dijo:
—Yo me voy, no más, quiero conocer la hija del rey, no importa que me corten la cabeza.
Y se fue caminando con su burro cargado; caminó bastante, y él ya se cansó; en un
campo se paró a descansar, bajó la carga del burro y le dio hambre, asi’ que fue a buscar leña
para hacer fuego, y dejó el burro con todas sus cosas, y cuando regresó con la leña encontró
al burro muerto, y al burro le estaban comiendo la carne dos caranchos. Entonces él hizo
hervir los caranchos, que se quedaron muertos por la carne envenenada del burro, y los acomodó
para llevarlos como fiambre, y él cargó su carguita a la espalda y siguió caminando, y ya había
caminado bastante y cuando él mira para allá, venía siete hombres, que iban al palacio del
rey. Entonces se encontraron con el Tonto, y él le dijo /sic/:
—Puchas que llevo /sic/ hambre, le dijo /sic/ los siete hombres al Tonto, y el Tonto le
/sic/ dijo:
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Y él siguió caminando y ya le faltaba poquita /sic/ para que llegara al palacio del rey.
En eso ya iba a llegar y estaban unas fileras de hombres para echar la adivinanza al rey, y el
Tonto estaba de los últimos. Entonces en eso él ya llegó adelante ya.
El rey le dijo:
—Si yo adivino tu adivinanza, te corto la cabeza, y si yo no la adivino, entonces te casas con mi
hija. Dime cuál es tu adivinanza, le dijo el rey.
Así que el Tonto le dijo la adivinanza, y dijo:
Torta mata a Tende.
Tende mata a dos.
Dos mataron siete.
Pasando un puente duro y blando,
un muerto y cinco velando.
Entonces el rey tenía que adivinarle al tiro la adivinanza, y ya pasó mucho tiempo
que no podía adivinar, y le dijo el rey que le /sic/ espere un mes, y de ahí paso el mes y le
dijo si le daba plazo quince días más porque no le podía adivinar la adivinanza, y de ahí
pasó /sic/ los quince días, y le dijo el rey:
—Bien, le dijo, no te pude adivinar la adivinanza. Usted* se casa con mi hija, pero me tiene
que decir de qué se trata la adivinanza.
Y el Tonto le dijo de qué se trataba la adivinanza. Le dijo que tenía una torta con
veneno, y que tenía un burro que se llamaba Tende, y de ahí le dijo que vinieron dos
caranchos y le comieron al burro, y de ahí él hizo hervir esa carne envenenada y la llevó
para fiambre, y venían siete hombres y le /sic/ dio esa carne envenenada, y pasó un puente
duro y blando, y estaba un burro muerto y sobre el burro estaban cinco caranchos como si
estuvieran velando al burro.
* El cambio de persona gramatical obedecería a un reconocimiento del rey frente a la capacidad del Tonto.
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Cuento Popular Andino, Chile
COMENTARIO
Por otra parte, este género bivalente pone de relieve la gran importancia histórico-
cultural otorgada a los enigmas desde remotas épocas de Asiria, de Babilonia y de Egipto,
en circunstancias de que en el folklore iberoamericano, por lo general, se trata de un rey
que se divierte con este juego de adivinanzas, las que solicita a cambio de recompensas
que pueden estar constituidas por grandes riquezas o hasta por su propias hijas.
En este cuento, como en muchos otros del género aludido y también de la clase de
narraciones maravillosas, quien aparece como tonto —ya sea porque se llame así o no, ya
sea por tratarse del menor de tres hermanos a quienes supera durante el desarrollo o al final
del cuento— da pruebas de imaginación, de astucia, de sentido de observación y de otras
cualidades, que lo reivindican y lo llevan al triunfo. Con este vuelco se logran interesantes
efectos que hacen verdaderamente atractivo el relato, lo que se nota con claridad en este
ejemplo. Al respecto, cabe destacar la creatividad con la que el protagonista aprovecha los
sucesos fortuitos producidos en su trayecto y desencadenados por la voracidad del burro,
con el fin de formularlos en clave en la construcción de su adivinanza; a ello debe agregarse
la omisión concerniente al destino de la torta envenenada incluida en su equipaje. Estos
factores contribuyen conjuntamente a la creación y mantención de un clima de suspenso
a lo largo de todo el cuento, el cual, al no radicar solamente en la adivinanza misma,
acrecienta el interés de este relato.
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CUENTO DE LA MUERTE
Este era un matrimonio que había, muy pobre, y entonces tenía familia y no le
alcanzaba lo que ganaba.
Porque Dios a unos los tenía demasiado ricos y a otros demasiado pobres.
Y entonces tuvo una guagüita la señora y él* no se la dio a nadie.
Entonces salió a andar con la guagüita y tanto que anduvo que se encontró a María
Santísima, y ella le pidió la niñita para bautizarla y le dijo:
— Tú no sabes quién soy yo.
—No, le dijo él.
—Tiene que sufrir el pobre en el mundo para tener almas nosotros, le dijo María San
tísima.
Entonces siguió él y encontró a San José. Y San José le dijo:
—¿Te bautizo ala niñita?
Y él le dijo:
—¿Por qué nos tiene tan pobres?
* El pronombre personal él, todas las veces que se usa, corresponde al padre de la niña, compadre de la muerte.
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Cuento Popular Andino, Chile
* El elogio que hace de la muerte y el anuncio de la visita de ella, son los indicadores del acuerdo de compadraz-
go, omitiéndose explicitaciones comunes del estilo de la narrativa folklórica.
** Debe inferirse que es el rey quien da la recompensa.
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COMENTARIO
*Rápido paso de un personaje a otro, tanto así que se pensaría que la mujer va a responderle a la muerte, en circuns-
tancias de que se dirige a su marido para darle el consejo de que abandone su oficio.
*Sorpresiva aparición de la muerte con forma de vaca para ultimar a su compadre, a quien la narradora le da rango
de caballero por la posición socioeconómica que había alcanzado.
***La narradora no sabía si se trataba de la comadre de la muerte, esto es, la mujer del meico, o de la muerte en
****su calidad de comadre de él. Es más aceptable lo primero.
Fórmula habitual de finalización de los cuentos folklóricos, que, en este caso, incluye el nombre de pila de una de
las personas que obtuvieron la presente versión.
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Cuento Popular Andino, Chile
aceptarlos. Por su parte, el encuentro y el trato con la muerte, hacen recordar múltiples si
tuaciones de relación de los hombres con ella, personificada; temática ésta de gran alcance
universal a través de los tiempos.
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Cuento Popular Andino, Chile
Este hombre tenía sólo a su madre que era una viejita muy buena y muy devota a /sic/ la
Santísima Virgen. -
La viejecita le dijo:
—Anda hijo no más, que la Virgen te ha de librar de la muerte. Te voy a poner la bendición
y anda sin cuidado.
El peluquero fue donde el rey a afeitarlo. Su madre quedó rogando a Dios por su
hijo. El peluquero llegó donde el rey y le dijo:
—Aquí me tiene, mi rey, para que me mande.
—Te necesito, le contestó el rey, para que me hagas la barba y me digas todo lo que yo
pregun te.
El peluquero principió su trabajo. Ya cuando acabó de afeitarlo le dijo: ,
—Ya está mi rey, esta bien arreglado; no le falta nada.
—Bueno, le contestó el rey, ahora me vas a decir la verdad. Dime sin temor ninguno, ¿qué
defecto me encuentras?
El peluquero atemorizado le contestó:
—Ninguno, mi rey, cada día más lindo lo hayo, y más lindo ahora que está afeitado.
El rey le dijo:
—Mírame bien, a ver, ¿qué me hallas?
El peluquero le dijo:
—Ningún defecto le encuentro yo por más que lo miro.
—Bueno, le dijo el rey, te voy a dar una carga de plata para que tengas con qué vivir, y con
/sic/ el bien entendido que /sic/ si vas a decir a alguien que yo tengo un defecto, te corto la cabeza.
Así es que cuídate de no contarle a nadie y ándate para tu casa.
Cuánto no sería el gusto del peluquero al verse libre de la muerte y con tanto dinero.
Corría y saltaba de contento; no hallaba qué hacer de gusto. Y cuánto no sería el gusto
de la madre al ver a su hijo vivo y con tanto dinero. Pero por desgracia el pobre peluquero
tenía el defecto de ser muy hablador, no podía callar nada.
Ya habían pasado cinco días y él estaba tan hinchado porque no podía decir nada.
Un día no podía aguantar más porque le parecía que se reventaba. No le dijo nada a su
madre y se fue a un bosque donde había más que pasto*, y hizo un hoyito y se puso de
guata y en el hoyo dijo por tres veces:
—El rey es pilón.
Después lo tapó con tierra y se fue.
Ya él descansó de lo fatigado que estaba con el secreto.
Pasó algún tiempo y un día andaban unos muchachos segando pasto. En el hoyo
que el peluquero había hecho salió una mata de caña muy frondosa. Los muchachos al ver
la mata de caña tan linda, cortaron /sic/ y hicieron unas flautas que decían clarito:
— El reyes pilón**.
Los muchachos que eran unos diablos, pasaron por las puertas del palacio tocando las flautas.
** Por tratarse de una personificación, se transcribe su intervención como se hace con la de cualquier personaje
de u cuento.
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Cuando sintieron las flautas los de la corte, le avisaron al rey, y el rey los hizo tomar
prisioneros.
Poco después los hizo llamar y les preguntó que por qué iban diciendo eso. Los muchachos le
contestaron que eran sus flautas las que decían así.
Entonces el rey hizo tocar a otro las flautas y vio que era verdad.
El rey les dijo que de dónde habían sacado esas flautas, y ellos le dijeron que en el bosque
había una mata de caña muy linda, y que ellos habían sacado cañas y habían hecho esas flautas.
El rey, para ver si era cierto lo que decían mandó a dos de la corte en busca de una caña, y la
hizo hacer flauta y vio que era verdad.
El rey rabioso de lo que sucedía, mandó traer al peluquero y le dijo que por qué era eso, que
esas cañas decían su defecto que él tenía. Le dijo que si acaso no le decía la verdad le cortaba la
cabeza.
El peluquero le confesó la verdad:
—Mi rey, le dijo, soy un hombre muy hablador. Me sentí tan hinchado, tan fatigado, que no
hallaba qué hacer. . .; me fui a un bosque, hice un hoyo y aht enterre’mi secreto. En el hoyo ha salido
una mata de caña muy linda y muy frondosa.
El rey entonces se convenció de todo y echó /sic/ en libertad a los muchachos y al peluquero.
El rey lloró de /sic/ ver que ni la tierra podía guardar secretos, y vio que había hecho hacer matar
a tantos hombres injustamente, y fue tanto el pesar y el arrepentimiento que tuvo, que hasta ahora está
llorando su arrepentimiento.
Y se acabó el cuento y se lo llevó el viento***.
COMENTARIO
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EL HUASO Y EL CURA
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—Hijo, le dijo el cura, usted me ha hablado de cuatro yeguas y un potrón, y sólo me trae
unas cucharas.
—Señor cura, le contesto el huaso, mi mujer las llamaba a éstas las yeguas y a éste el
potrón.
COMENTARIO
Los cuentos de muy corta extensión, de índole anecdótica, fines jocosos o jocoso-
satíricos, de ambiente costumbrista, se conocen en Chile principalmente con el nombre de
chascarros y con menor frecuencia, de chistes, ejemplos de los cuales son estos dos que se
han Incluido en esta selección de la narrativa folklórica chilena.
En ambos, los protagonistas, la huasa y el huaso, respectivamente, que a menudo son
calificados como ingenuos o zonzos, demuestran aquí picardía y sagacidad para evitar los
efectos de la desmesurada ambición de un cura, personaje sobre el cual esta vez se descarga
la crítica social.
Sobriedad y concisión en el lenguaje, estilo narrativo rotundo, sin concesiones des
criptivas, son peculiaridades salientes de estos chascarros, con vigencia y dispersión en Chile
Central, provenientes de la Colección “Rodolfo Lenz”, ya citada en el comentarlo del Cuen
to del Pilón.
Era un joven pobre que tenía un hijo muy educado. Vino.. . el estudiante. . . mági
co, oyó decir que había un joven muy educado. Entonces, Los Tres Rayos del Sol* vino a.
. . al campo. Entonces comenzaron a. . . comenzaron con el . . estudiar mucho, a jugar.
Entonces el. . . el mágico pobre no le dejó al. .. mágico. . . al estudiante el otro. .. qué juego
que no légano.
—Al último, le dijo, le vamos a jugar el juego de las tres cartitas, le dijo el mágico, de los
Tres Rayos del Sol.
Ese se lo ganó. Entonces le ganó todo, todo, hasta que tuvo que ir a servirle. Le
dijo:
—Vas a tener que ir a. . . a servirme a mi palacio.
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cuadra en contorno, y tiene que traer el producto, le dijo, antes que se siente a la mesa.
El vino el otro día, tomó. . . las órdenes de él. Le dijo:
—Usted me va a ir a arrancar un espino que hay, le dijo, y cubre una cuadra en contomo; me
trae el producto antes que me siente a la mesa.
Fue, le pasaron un pedazo de hacha. . . pegado de fierro. . . y un chongo de pala. Y se fue
para allá pues, al espino. Cuando lo vio, se puso a rascar la cabeza.. . y se acostó pues, y ya se había
quedado un poco dormido. .. cuando llega ella.
—¿Yno has hecho ninguna cosa todavía?
—¿Qué voy hacer?, le dijo, ¿y cuándo voy a arrancar esta mata, le dijo, con estos. . .
chongos ?
— ¡Vaya!, le dijo ella. Pescó el espino, lo arrancó, ¡miércale!. . . lo sacudió, y con las
ramas hizo el cierro, para que no se metieran los animales. Y tiró unas pocas siembras, san
día, de todo por ah í, y le dejó una canasta. Le dijo:
—Antes que /sic/ siente mi papá, le Isicl lleva, le dijo, y se lo presenta allá. Así que él empezó ligerito,
salió de esa siembra y salió el producto y se lo llevó la. .. al patrón allá,a la mesa. Y le dijo:
— ¡Qué raro!, le dijo. . . le dijo ella a él, mira, allá llegó Isicl él . . esta siembra. . . ¿cómo
puede hacer esto?
Entonces, la misma noche siguiente, fueron a... mandó la... a hacerle a la empleada
que le hicieran la cama. El no. . .no se acostó hasta que. . . se la hiciera ella. Vino y. . .le
hizo la cama ella; y fue y se acostó él. En la noche fue y se levantó ella y otra vez /sic/ don
de estaba él, a dormir en la pieza de él, porque él tenía una pieza en las mismas casas.
Y la vieja, en la noche, conversaba con el viejo:
—Oye, le decía, ¿y no estará el picaro con la picara? ¿Cómo puede ser esto?
—No, le decía él, ¿sí cómo puede ser esto?. . . siendo que. . . mi hija sabe más que él. . . y si
es que lo hace el estudio de él.
Al otro día, entonces, en la noche, le dijo ella:
—Mire, mi papá, le dijo, le va a dar el trabajo mañana, le dijo,. . .de que tiene que. .. en esa
laguna que tiene él, le dijo, hacerle un puente con galería por los lados hasta. . . hasta ver el fondo
adentro. Mi papá se va a subir arriba, le dijo, del palacio, y va a mirar para adentro.
Se presentó al otro día a las órdenes del. . . del patrón. Le dijo:
—Usted me Isicl va a ir a hacer, le dijo, un. . . un puente, le dijo, con galería hasta adentro,
que se vea hasta el fondo. ‘
Fueron, le entregaron un pedazo de ladrillo, un pedazo de tabla y un pedazo de. .
.de vidrio. Llegó allá, vio un lagunón de agua.
— ¡Qué!, dijo. Aquí. . . voy a hacer esta tremenda laguna de agua. Bueno, acostado
puedo llorar pues. Aquí. . . aquí voy a. . . van a tener que matarme.
Llegó ella, de pasadita.
— ¿Y no has hecho ninguna cosa?
— ¿Y qué voy a hacer aquí?, le dijo.
Así que ella vino, tiró. . . pidió el pedazo de tabla, el ladrillo y el vidrio, e hizo un
puente hasta adentro.
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Ya como a las diez, se subieron los viejujos arriba, y miraron para adentro: un puente
con vidrio, envidriado hasta adentro. Le dijo. . . fe dijo la viejujaa él:
—Pero ¿cómo puede hacer esto?, le dijo.
—Mire, si es muy educado, le dijo. Todo lo hace el estudio.
Se veía hasta adentro. Bueno, se hizo ese trabajo y se presentó acá.
— ¿Lo hizo el trabajo?
-Sí.
Y como ellos se subieron para arriba y lo vieron que estaba hecho, entonces ella le
dijo:
—Mira, ¿cómo puedes matar a este? Mañana, le dijo la vieja, tú vas a ver. Vas a ser el potro,
^las otras dos mis hijas, le dijo, van a ser las arciones, y yo, la montura. Y la hija esa, que iba a ser
la. . . señora del mágico, esa; le dijo que iba a ser las riendas.
Entonces se levantó en la noche ella a hablar con él. Le dijo:
—Mira, le dijo, mañana mi papá, le dijo, no va a estar nada ahí, él no lo va a destinar. Pero
le va a dejar dicho con el capataz de que tiene que ir a. . . montar un potro. Y el potro va a ser mi
papá, le dijo, mi mamá, la montura; mis hermanas, las arciones, y yo, las riendas.
Usted, le dijo, antes de entrar para adentro, al lado de afuera, le dijo, hay unas matas de
membrillo. Saca un palo de esos de membrillo, le dijo, y lo pesca a palos no más, por donde le caiga,
por la cabeza ojalá. Entonces, lo va a dejar medio aturdido, le dijo. Usted va, le coloca la montura,
le dijo, con las arciones, todo, y las riendas, le dijo, no se las vaya a. . .ponérselas Isicl. Usted le dice:
“Esto no se usa por mi tierra”, y ... y lo Isicl bota.
Entonces él vino. .. la montura. . .lo /sic/ botó lejos. . . Le dijo:
—Esto no se usa por mi tierra.
Montó en pelo, vino y le colocó las riendas*
Entonces, en la noche le dijo la vieja:
—¿No ves, le dijo, cómo el picaro estaba con la picara?, le dijo. ¿Cómo a ella lo Isicl ocupó
y a nosotros nos botó?
Entonces ella se levantó en la noche y le dijo:
—Estamos jodidos, le dijo. Vaya a la pesebrera, le dijo. Mi papá. . . tiene, le dijo, dos bestias,
tres bestias. Tiene una lomo Caliente, le dijo, una lomo Tibio y una lomo Frío. Usted se va a tomar,
le dijo, la del lomo Tibio, que esa la corre más que el viento, y nos vamos a ir a caballo.
Entonces ella, la viejuja, a cada rato le hablaba. Ella encima del velador le dejó un
escupo, y el escupo le iba. . . contestando, ¿ah? Vino. . . lo hizo así ella.
Salió él, y fue y trajo el del lomo Caliente. . . corría más corría menos que el. . . que
el otro. Montaron a caballo y partieron.
Entonces, a cada ratíto le hablaba. . . y en como /sic/ se iba secando la saliva, le iba
contestando más despacito. Cuando ya no le contestó nada ya, se levantó la viejuja, y ya no
estaba nada ya: ya se había ido los dos ya. Entonces:
—¿No ves viejo tonto, le dijo, cómo ya se fueron?
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Cuento Popular Andino, Chile
El viejujo, con calma al otro día, se levantó, ensilló el caballo más ligero. Cuando...
los alcanzó ya y los llevaba muy cerca, y le dijo:
—Allá viene mi papá, le dijo
—¿Y qué vamos a hacer ahora?
—Mira, le dijo. Yo voy a volverme una. . . el caballo se va a volver un manzano; yo, una
manzana, y tú, un picaflor, le dijo, que vas a pasar picando la manzana. Y ahí mi papá va a pasar
boleado.
Justo: cuando ya lo traían cerquita, el veterano en el caballo que corría más que el
viento, ella se volvió.. . . se. . . un manzano, o sea, el caballo, un manzano; ella, una manzana,
y él un picaflor. Entonces pasó el veterano, boleado.
—Ya, total, dijo, me devuelvo; ya no los alcancé ya.
Llegó allá.
O se equivoca o desconfía de su consejera y hace lo contrario.
—¿Los alcanzaste, viejo?
—No, pues, le dijo. No, no Isicl vi ninguna parte. Me detuve, le dijo, por acaso Isic/ podía
botar una manzana que había tan bonita, le dijo, y un picaflor la andaba picando, le dijo, y no le
pude pegar nunca, le dijo, para voltearla.
Casi se le entró el sol al viejujo ahí por voltear la manzana.
— ¡Viejo tonto!, le dijo. . .le dijo ella. Esos eran ellos, le dijo. El manzano era el ca
ballo, le dijo, ella érala manzana, y él, el picaflor. Ya, en fin, mañana los seguiremos.
Al otro día tempranito. . .siguió. Los traía cerquita de /sic/ otra vez.
Le dijo:
—Allá viene mi papá otra vez.
—¿Qué vamos a hacer ahora?
—Mira, le dijo. Yo voy a formarme una Virgen. . ., le dijo, y el caballo, le dijo, una
parroquia, y tú vas a ser el cura, le dijo.
Justamente, cuando venía cerquita él, están tocando la última seña ya.
—¿Bah!, dijo él, Como veinte años que no oigo misa; voy a pasar a misa, dijo.
Pasó a misa. Cuando salió, estaba bajito el sol.
— ¡Bah! Ahora me devuelvo, quién sabe dónde van ya.
Llegó allá.
— ¡Quiubo Isicl, viejo! ¿Cómo te fue? ¿Los hallaste?
—No, pues hombre Isicl, Fíjate, le dijo, que. . .tan a tiempo estaban tocando la última seña,
le dijo, y entré a misa, ¿no ve que tantos años. . .que no entro a misa?, le dijo. Aproveché de. . . de
entrar a misa.
— ¡Viejo tonto!, le dijo ella. Esos eran ellos, le dijo. El caballo era la iglesia, él era el
cura, le dijo, y ella era la. . . Santa que había. Mañana, le dijo la vieja, voy a ir yo.
Al otro día, tempranito, se levantó la viejuja y los paleteó en el caballo más ligero,
más. . . corría más que el de ellos. ;
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* Se le olvidó la niña.
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—¿No hay alguno, dijo, de todos los que hay aquí, que hagan pruebas, así dijo, algo. . .algo,
cosa que entretenga?
Entonces le dijo ella:
—Si no fuera mucha la molestia, y permiso de los novios, de todos y de usted, Padre, yo
puedo hacerle una. . . algo aquí. Tráiganme un lavatorio con agua, le dijo ella.
Entonces, en ese lavatorio con agua se formaron dos patitos. El novio estaba con la
novia ahí ya, estaban terminando /sic/ que iba a terminar esa cuestión no más, y en seguida
los iban a casar. Trajo un lavatorio con agua una de las niñas, le pusieron. . .se formaron dos
patos ahí. Entonces la pata comenzó a acordarle al pato, de un principio. El pato le decía
Se le olvidó la niña.
que no se acordaba. Total, que por todo lo que pasaron... al último, le dijo:
— ¿Te acuerdas, pato, le dijo, cuando mi mamá, le dijo, me dijo que por una perra co
china. . . me ibas a olvidar para siempre?
Ella estaba muy sentada, muy tranquila; eran los patos los que conversaban no más
pues, en el lavatorio; y todos mirándolos. Entonces. . . al último, el pato ya. . . se. . . se tiró
a acordar algo, y se acordó al último de todo ya. Entonces vino el joven, se paró de la mesa,
y se casó con ella, y siguieron el casamiento.
Y entonces la otra:
—Total, dijo, yo para no perder todo, yo voy a ser la madrina.
Listo. Fin.
COMENTARIO
Este cuento muestra las características típicas del cuento maravilloso, en el que se
presenta un mundo regido por elementos fantásticos y mágicos. Al contrario de lo que suce
de en el cuento de Juan y Pedro y Pompeo (véase el respectivo comentario), los personajes
aparecen sometidos a designios que los superan a tal punto que su capacidad de decisión es
prácticamente nula. Así, el estudiante mágico, aún poseyendo él mismo dotes sobrenatura
les, tal como su nombre lo indica, se ve obligado a ir a servir al estudiante de los Tres Rayos
del Sol al ser vencido por éste, pero sólo logra cumplir esta obligación, primeramente, con
la ayuda del aguilucho, el cual surge sin ser solicitado y que no sólo lo transporta sino que
a-demás le da las instrucciones necesarias para actuar, y luego, con el auxilio de la joven que
después será su esposa. Esta, poseedora de atributos mágicos mayores aún, lleva a cabo tanto
las descomunales tareas que el futuro suegro encomienda al estudiante, como las acciones
de la fuga mágica que ambos emprenden posteriormente.
Hay que recalcar que los actos que realiza el estudiante, ya sea por iniciativa propia
o por equivocación, lo someten aún más al poder que los demás personajes ejercen sobre él,
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
debiendo la muchacha tomar finalmente las medidas destinadas a lograr el objetivo que pri
mitivamente le correspondía a él en virtud de su compromiso matrimonial. De este modo,
en la parte última del relato es ella quien adquiere relevancia protagónica, estableciéndose
una doble figuración para este rol en el relato. Concuerda con esta atmósfera de someti
miento, por otra parte, la soltura con que la segunda novia del estudiante acepta su destino.
El narrador de este cuento se caracteriza por omitir frecuentemente los detalles de di
versas circunstancias debido a que, se puede suponer, son ya del conocimiento de su audito
rio. Es por ello que la narración adquiere a veces un carácter confuso y fragmentario, a lo
que se suman las equivocaciones en que el narrador incurre, no siempre rectificadas y que
aparecen predominantemente en la primera mitad del relato.
La presencia del narrador es mínima, expresada solamente a través de la voz interpe-
lativa ¿ah?, que aparece con cierta frecuencia, y en el uso de términos despectivos para de
signar a los enemigos del estudiante, como por ejemplo, viejujo y veterano. La atención del
narrador se centra fundamentalmente en los acontecimientos básicos, omitiendo incluso los
nombres de los personajes; proporciona descripciones muy escuetas, las que se distribuyen
uniformemente, al igual que los diálogos a lo largo de todo el cuento.
El lenguaje incluye frecuentemente expresiones y giros de uso popular por una parte,
y por otra, abundancia y variedad de elementos de la fauna y flora de la zona, concurriendo
ambos factores para configurar un ámbito rural típico de la región a la que pertenece el na
rrador, adaptándose así los objetos y los tipos de personajes al ambiente local.
Clasificación: AT. 313
Humberto Gajardo, La Higuerilla, Vil Región. V. mf.
Manuel Dannemann, 1966. Proyecto Atlas del F. de Chile.
EL PRINCIPE TORO
Este era un rey, que tenía un solo h¡jo¡ . .; era viudo. Entonces, el hijo tenía. . . esta
ba encantado en los mayores encantos, y así que no llegaba nunca a la casa porque estaba
encantado.
Entonces una noche llegó y es que pasó por el frente de la puerta del rey. Le dijo:
—Padre, le dijo, mañana me tiene mujer para casarme, le dijo.
Entonces es que dijo el rey:
—Vaya, hijo, ¿y de adonde te voy a traer mujer. . .?
—Tiene que tenerme no más mujer para casarme mañana, le dijo, porque me voy a casar.
—Bueno, entonces, pues hijo, le dijo.
Y eso le dijo no más y se fue a los mayores encantos otra vez el rey nuevo.
Entonces es que dijo el rey:
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—¿Para dónde voy a girar, Señor?, es que dijo; a buscar mujer para que se case mi hijo,
cuando qué persona va a querer casarse de un pronto a pronto, es que dijo, tan ligero.
Entonces lo que hizo es que había por ahí vecina una mujercita pobre, que era coma
dre de él, la mujercita.
—Voy donde mi comadre, es que dijo, que me dé una de las chiquillas.
Tenía tres niñas, la comadre. ..
—Que me dé una de las chiquillas para que se case este niño.
Ya fue donde la comadre, es que echó, agarró una bolsita una de estas bolsitas blancas
y echó un almud de plata, de plata sencilla; mil pesos dicen que es un almud de plata.
Entonces es que agarró su almud de plata y lo echó en la bolsa blanca y se plantó /sic/ al
hombro, él mismo, y salió.
Cuando lo vio venir es que dijo una de las chiquillas:
—Mamita, es que le dijo, allí viene el rey.
—Por Dios, hijita, le dijo, ¿a qué vendrá?, le dijo ella. Le estoy debiendo una fanega de
trigo, le dijo. A cobrármela viene.
—No, mamita, le dijo la chiquilla; es que a otra cosa tiene que venir, le dijo, porque. . . ¡mé!,
que a eso, a cobrarle va a venir una fanega de trigo, tan poco.
—Fuera de eso, más bien, hijita*.
i Es que tan apurada que estaba la viejita!
Cuando llegó es que...
—Buenos días, comadre, es que le dijo, tan cariñoso, cuando otras veces ni les hablaba.
Llegó, y las saludó de mano a todas.
—Y las chiquillas, ¿dónde están?
Entonces.
—Por ahí están, es que le dijo.
Ya se sentó con su bolsa al lado y estuvo un buen gran rato sentado.
—Comadre, entonces es que dijo, comadre, es que le dijo, ¿no pregunta nada a qué vengo?
—¿Quién sabe a qué vendrá?, pues señor, es que le dijo ella.
—Dígame compadre no más, es que le dijo, si somos compadres
Llegó muy cariñoso.
Entonces es que le dijo:
—Vengo, comadre, a hacer una molestia muy grande, le dijo.
—¿De qué será?, le dijo ella.
—Que me dé una de las chiquillas, le dijo, para que se case mi hijo, le dijo.
— ¡Por Dios!, le dijo ella, ¿cómo mis chiquillas se van a casar con su hijo, le dijo, un
principo que es su hijo, y mis chiquillas son pobres, le dijo.
—No, comadre, déme una no más, le dijo. Que me dé la mayor, le dijo, para que se case mi
hijo; porque mañana, le dijo, tengo que tenérsela; mañana va a llegar él para. . . a buscar la mujer
para casarse. Y entonces ya. . .dígame que bueno, no más, le dijo, y le vació el decálitro de plata
que le traía, y se lo vació en la falda.
* La comadre del rey espera que él venga con otro propósito, sin sospechar la intenciónn de su com-
padre.
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* Aunque se trate de una situación presente, la narradora emplea un tiempo verbal de pasa-
do —era pobre— en consonancia con la acción inmediatamente anterior pretérita —avisa-
ba— lo que constituye un rasgo estilístico propio de la narrativa folklórica chilena.
** La Virgen.
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
la puerta de la pieza, entonces no te vas a acostar en la cama, le dijo, porque las otras han estado
acostadas esperando a su novio, le dijo, y ahí es donde las mataba. Te ganas ganas, vos /sic/, le dijo
al ladito adentro de la puerta, con un pie adelante y el otro atrás, le dijo y en esta mano derecha,
le dijo, vas a tomar el puñal, y porque el toro cuando ya empuje la puerta va a alumbrar toda la
pieza, le dijo. Vos /sic/ tienes que estar con la vela apagada cuando él llegue, le dijo, no vas /sic/ a
prender vela y cuando él que empuje las puerta, le dijo, y asomen las astas para adentro, le dijo, vas
a estar al ladito de adentro de la puerta y vienes vos /sic/, le dijo, y levantas tu puñal y le pegas un
machetazo, medio a medio de los cachos; tantea, le dijo, y al tiro se va a desencantar, le dijo, y allí
vas a ver que quién va a ser tu marido, le dijo. Pero no le vas /sic/ a tener miedo, porque si le tienes
miedo te pasa igual que tus hermanas.
—Bueno mamita, le dijo.
Ya agarró su puñal y se lo metió por debajo del delantal; es que lo llevó escondidito.
Tanto llegó a la casa, ya le dijo el rey:
—Denle desayuno ligerito a esta chiquilla, le dijo /sic/, y pásenla para la pieza, para
entregarle la pieza.
Ya le entregaron la pieza,
—Esta va a ser su pieza donde va a llegar su marido. Y alas doce de la noche entonces lo
va a esperar usted.
Ya pues, ella es que esperándolo /sic/ es que, y arreglando sus cosas y esperando a su
marido. Cuando ya que lo siente que viene el toro es que. . .que dijo:
—Por ahí viene, es que dijo.
Ya de que ya lo sintió /sic/se ganó al ladito adentro de la puerta, con un pie adelante
el otro atrás, y con la puerta un poquitito abiertita, y con su puñal en la mano. El que llega,
cuando llega bramando a la puerta de la pieza, es que, y le pega el astazo a la puerta y la em
puja y ella que le planta el machetazo, medio a medio de los cachos. Al tiro se desencantó.
Ya quedó un principo, que un principo muy lindo porque era muy lindo el caballero.
Y entonces que ya pasó el calladito para la cama, es que le dijo:
—Y tápeme bien tapadito, le dijo, y no hable ninguna cosa, le dijo. Tápeme bien tapado, le
dijo, y mañana, le dijo, mañana conversaremos, le dijo, Pero si alguien llega, le dijo, aquí a nadie
me le /sic/ va a dar a conocer usted, le dijo. Pero en fin, que en la mañana le hablaré más.
Ya se acostó. Y así que ella se acostó en su cama.
—Bien tapadito, déjeme sólito, le dijo.
Ya lo acostó ella es que. ..’ Ella no veía la hora que amaneciera para conversar con él
porque era tan lindo el esposo, estaba muy contenta con él.
Se levantó tempranito el otro día a arreglarle desayuno, y, entonces ya cuando se le
vantó, él es que, que le dijo, cuando la llamó para la cama:
—Mire, venga, le dijo, mire si alguien llega de su familia, porque van a venir a verme, le dijo,
no vaya a enseñar usted, le dijo, ni una uña de mi cuerpo, le dijo, porque si usted, le dijo, me destapa
algún poquito de mi cuerpo, le dijo, más que nunca sea una uña de mi cuerpo, zapatos de fierro le va
a costar para juntarse conmigo, le dijo.
—Bueno, le dijo ella.
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—Y. . . y, déjeme dormir; no me dé nada desayuno /sic/, le dijo, déjeme dormir otro rato; yo
le pediré desayuno cuando ya me dé apetito; yo le pido, le dijo.
Ya lo dejó tapadito ella otra vez, y se puso a arreglar sus cosas.
Cuando ya llega la madre es que a verlo.
Es que le dijo. .. ya preguntó por él:
—Quiubo /sic/, hija, le dijo, ¿llegó tu marido?
—Si llegó, mamita, le dijo.
—¿Cómo es?, le dijo.
—Es, le dijo, un caballero muy lindo, le dijo, si es principo, un principo muy lindo mi marido,
le dijo.
—¿No lo podré ver?
—No, mamita, le dijo, por que me dijo tanto él, le dijo, que no le enseñara a nadie ni un /
sic/ uña de su cuerpo.
Entonces le dijo ella:
—Enséñame no más, le dijo, destápalo un poquito.
—No lo puedo despatar, le dijo.
—Destápale un piececito si siquiera, le dijo.
Entonces fue la niña y lo destapó un poquitito.. . la puntita del pie. Y va la señora es
que y le levanta la cobija y lo destapa hasta la rodilla, lo destapó. Ya lo dejaron tapadito y
se fue la mujer.
—Vayase al tiro, mamita, le dijo, porque él se va a levantar y no quiero que nadie haya aquí
hasta que se levante, le dijo.
Ya se fue.
Entonces con tanto se fue ella es que, ya la llamó él, es que le dijo:
—Venga, es que le dijo, ¿no le dije yo que no me /sic/ enseñara ni un /sic/ uña de mi cuerpo?,
le dijo, y usted lo primero que fue a hacer /sic/ le dijo.
—Si no ha estado nadie aquí. . .
— ¿No estuvo su madre?, le dijo, y ella me destapó, me destapó, hasta la rodilla, [Link]-jo;
ahora, le dijo, le va a costar zapato de fierro para juntarse conmigo.
Y se salió así por el ladito del sur de la casa. Entonces ahí se volvió una mesa, y sobre
la mesa una varillita y sobre la varillita, cinco torditos.
Entonces es que. . . ya cuando. . . y ella se lo quedó mirando. Cuando se volvió la /sic/
mesa y los /sic/ cinco torditos, cuando encumbre /sic/ vuelo...
—A tus mayores encantos, es que dijo. Y se/sic/empieza la mesa. .., elevarse/sic/,
elevarse, cada rato más, y gira así como para el lado del sur. Y volar y volar bien lejos, y ella
es que sale corriendo, la sigue es que. ¡Qué la iba alcanzar!. Y la mesa iba volando.
Ya se volvió para la casa es que, llorando es que. Entonces como le había dicho que
zapato de fierro tenía que usar para juntarse con él, es que se fue donde un herrero a man
darle a hacer un par de zapatos de oro pero con la suela de fierro; que le hiciera bien delga-
dita la suela.
Ya se los hicieron ligerito, y en tanto se los hicieron se los puso y salió ella a seguir
a su marido.
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Como ella lo vio por donde se fue, salió a la siga /sic/. Entonces lo primero que en
contró fue un vaquero. . . es que. . .quiero decir, un ovejero. Entonces es que le dijo:
—Mire, buen ovejero, es que le dijo, ¿no me /sic/ ha vistofasar, es que le dijo, ««a mesa,
sobre la mesa una varillita y sobre la varillita cinco torditos?
—No, señorita es que le dijo. Más adelante está mi amigo cabrero, que cuida las cabras, es
que le dijo, él puede haberla visto.
Ya comenzó a andar, a andar. Más allá se encuentra con el cabrero, y entonces es que
le dijo:
—Mire, amigo cabrero, es que le dijo, ¿no me I sic I ha visto pasar, es que le dijo, una mesa,
sobre la mesa una varillita y sobre la varillita cinco torditos?
—No, señorita, le dijo, más allá está mi amigo vaquero y él puede haberla visto, |e dijo.
Ya salió pegando, es que. Ya los zapatos, uno ya se le iba rompiendo porque había
andado mucho.
—Ya voy cerca, es que dijo ella.
Ya cuando se encontró con el vaquero.
—Mire, amigo vaquero, le dijo, ¿no me /sic/ ha visto pasar una mesa, le dijo, sobre la mesa
una varillita, sobre la varillita cinco torditos?
—Sí, señorita, le dijo, yo la vi pasar ayer, le dijo, la mesa, pero está muy lejos, le dijo, donde
están los mayores encantos.
— ¿Lejos de aquí?
—No, de aquí donde yo estoy está cerca, le dijo, porque yo tengo que ir todos los días allá, le
dijo, a darle agua a mis animales, porque no hay agua en otra parte. Yo la llevaré, le dijo.
—Yo le pago bien pagado, le dijo ella; porque ella llevaba harta plata.
—Bueno, le dijo, yo la llevo.
Ya la llevó, cuando ya es que le dijo:
—¿No ve allá?, en aquel encanto, es que le dijo, ahí es donde está su marido, es que le
dijo.
Ya cuando llegaron, es que cuando llegaron al borde del robledal, un robledal muy
grande. Cuando ella vio la mesa, ligerito, al tiro que la conoció. Es que andaba la mesa entre
agüitas adentro. Entonces es que salía la mesa para arriba, es que le decfa:
— ¡Cuánto dierapor verte con tu madama!, que decía la mesa.
—Lo que me pidieran, es que decían los torditos y se sumían para abajo. Pero cada sumida
que echaban, ya salían más afuera, a la otra sumida. Entonces, después ya, cuando salía otra vez es
que decía igual:
— ¡Cuánto diera por verte con tu madama/
—Lo que me pidiera, decían los torditos y se sumían para abajo, y salían más a la orilla.
Así que echaron tres sumidas, y a la última ya estaban bien cerquita. Entonces cuando ya, es
que le dijo ella, cuando ya la vio cerquita, es que:
— ¡Ay! ¿dónde está?, es que le dijo ella y cuando la vio cerquita, así, pega el salto
ella, es que, a la mesa, y se sume con mesa y todo para adentro. Al tiro que se desencantó
es que, y quedó ella con su marido ahí, y el robledal se volvió un palacio y quedó viviendo
con él.
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Cuento Popular Andino, Chile
—No ve, le dijo, lo que le costó para juntarse conmigo, por, por hacer esa lesera usted de
irme Isicl a mostrar, le dijo, una parte de mi cuerpo. Asi que por eso fue esto, es que le dijo.
Entonces ya se volvió palacio ahí y se quedaron viviendo los dos, y el vaquero se vino y le pagó
bien pagado, y le dio el agradecimiento y se separó de él.
Y se acabó el cuento.
COMENTARIO
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
tema del príncipe toro tiene vigencia y dispersión en gran parte del territorio chileno, es
pecialmente en el centro y en el sur. Asimismo, la estructura episódica del ejemplo aquí
seleccionado, articulada por una firme secuencia de tramos con un eje argumental bien de
terminado, sitúa esta versión en un plano internacional muy amplio del género.
Es en el manejo de un vigoroso lenguaje rural donde está, en gran medida, el espíritu
representativo nacional-regional de este cuento, con el empleo de un léxico peculiar, de un
notable cuidado en los detalles de composición de los fragmentos explicativos, y de una per
manente insistencia en el uso del instrumento de apoyo le dijo, es que le dijo, para la conti
nuidad orgánica y la profundidad expresiva de los diálogos, instrumento resaltante del estilo
comunicativo de la narrativa folklórica chilena, y que al lector no especializado o sin decidido
interés por la materia producirá efectos de monotonía, pero que obedece a una actitud
esencial de conducción del relato con seguridad y firmeza. A estas características es de justicia
añadir la afectuosa minuciosidad de la narradora con respecto de las situaciones descriptivas, y
la dedicación que entrega a la participación de cada uno de los personajes.
Estos eran dos hermanos. . . de un solo padre y de una sola madre, hermanos, legíti
mos como se llama. . . y cuando. . . ellos ya empezaron a andar a la escuela, tenían mucha
fuerza, no había ninguno de los otros alumnos que tenga /sic/ la fuerza de los dos hermanos
esos, Juan y Pedro. Cuando tuvieron. . . diez años, le [Link] a su padre para que
salgan a trabajar. Entonces, el padre de ellos veía que los niños que tenía eran muy chicos y
no le /sic/ quería dar permiso.
—No, le dijeron, papá, si dénos permiso no más, porque nosotros somos capaces para
trabajar. Ya un quintal de peso, incluso no nos molesta nada ni nos ofende para levantarlo. . .al
hombro.
Cargaban mucho más, quintal y medio y tanto de peso, y vlnito no más* pues. . . on
ce, doce años tenía. . . el mayor. . . Bueno, y había un pueblo. . . más lejos de donde ellos
vivían, y ahí ellos sabían que había otro joven que tenía mucha fuerza, y se llamaba Pom
peo. Ya, en tanto averiguaron y averiguaron. . .y después ellos salieron de su casa y se fueron
para la casa de Pompeo. . . en busca de ellos /sic/ para que se nombren de hermanos. Ese /
sic/ era la idea de ellos: nombrarse hermanos los tres. . . para que una vez que se nombren
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Cuento Popular Andino, Chile
de hermanos los tres, entonces salgan /sic/ a trabajar mucho más lejos. . .en. . .en otras. . .en
otras ciudades. Y el trabajo que ellos iban desempeñar /sic/ eran /sic/ de que se iban a sacar
una reina que tenían unos gigantes en un desierto: eran tres gigantes que tenían una reina
en un desierto. Ya. Ese /sic/ era la idea de ellos. Bueno, llegaron al pueblo un buen día,
donde estaba. . . Pompeo, en donde vivía Pompeo, pero ellos eran desconocidos en el pueblo
y no sabían en qué casa vivía o en qué calle o no sé. . . Al final, ellos llegaron preguntando,
preguntando. Estaban ya cerquita de la casa de Pompeo, cuando. . . le preguntaron a una
ancianita, le dicen:
—Abuelita, le dicen, le hablaron con bastante moralidad y respeto, abuelita, le dicen, nosotros
quisiéramos que usted nos dé un buen dato.
—¿Qué será, hijitos?, dice la anciana.
Le dice /sic/:
—Mire, nosotros queremos saber adonde vive Pompeo, un joven. . . que hemos sentido decir
que tiene mucha fuerza.
Bueno. Y le/sic/dijo:
—Ahí, le /sic/ dijo, en esaparte, le /sic/ dijo la anciana.
Entonces viene el menor, y habían /sic/ unos varones bien gruesos así, gruesos y lar
gos, tenían como siete metros, eran recontra pesados, no solamente pesaban dos o tres quin
tales, pesaban algo más. Entonces viene. . . el menor de los dos hermanos, viene y lo toma
de. . . de un extremo, o sea, de una punta al . . .palo ese, palo largo, y le indica, le dice:
—Abuelita, ¿es en esa casa, o en la de más acá?
Puchas, la abuelita casi se cae de miedo. Dice:
— ¿Y qué clase de hombre es que semejante palo así, lo pesca de unapuntay lo levantó así,
derechito, como un palo de escoba o una vela?.
Le dice:
—Hijito, le dice, ¿y qué fuerza tienes tú, catay, le dice así, porque estos eran antiguos. Catay,
le dice, ¡qué fuerzas tienes!, le dice.
—No, abuelita, le dice. . . le dice, abuelita. . . no se ofenda, abuelita y no se asuste. Nosotros,
le dice, yo todavía no tengo mucha fuerza, mi hermano tiene un poquito más fuerza, dice, mi
hermano,- le dice, y bueno, le dijeron, está bien abuelita, muchas gracias, hasta luego.
Se fueron. Llegaron. Golpearon afuera de la puerta de la casa. . . y. . . salió una
hermana de Pompeo. . . Ellos, desconocidos.. . Dice la hermana de Pompeo.
—Pase Isicl, jóvenes, bien atenta,pase /sic/
Y. . . le dijeron:
—No. Nosotros queremos saber, señorita, adonde vive un joven que se llama Pompeo.
Dice la niña:
—Es mi hermano.
—Ah, ¡qué bien!, dicen los jóvenes, ¡qué bien! Queremos conversar con ellos Isicl.
Pero diceja niña:
—Por la misma razón, jóvenes, pasen, adelante, ya.
Pasaron, pasaron a la casa. Le /sic/ dice:
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
—Sí, tengo un hijo que tiene bastante fuerza. ¿Y por qué ustedes lo buscan?, dice un
caballero.
Le dice:
—Nosotros lo buscamos dice. . . .dice Juan, lo buscamos porque queremos nombrarlo de
hermanos Isicl, porque nosotros también tenemos fuerza; como creemos que tiene fuerza él, nosotros
también tenemos fuerza, bastante fuerza, y para hacer un trabajo que es un poco difícil ¿no?, y
bastante peligroso.
Entonces dice el anciano:
—Hijitos, les dice, pero. . . alo mejor se van a morir por ahí, le /sic/ dice el anciano.
Le dice:
—No, le dice. . .dice Pedro, no, abuelito, le dicen /sic/, usted no se haga ningún problema.
Nosotros no vamos a morir.
—Bueno, dice, lueguito va avenir mi hijo y. . .ahile voy a presentar.
Ya. Llegó. .. Pompeo. .. a los diez minutos llegó.
Le dice: ‘—Hijo, acá te presento estos
jóvenes.
Y él presentó su hijo:
—Este es mi hijo.
Ya. Y se conocieron. . . y después conversaron para que se reconozcan como hermanos
adoptivos y salgan a trabajar.
El otro tan contento, que* el era un solo varón que había en la casa, un solo hijo
hombre. Tenían. . . tenían /sic/ más hermanos /sic/, pero eran mujeres. Bueno. . .ya.
Dice Juan:
—Oye, le dice, hermano, le dice, bueno, el que sea mayor, ese lo vamos a nombrar de
hermano mayor. A él lo vamos a respetar como nuestros padres.
Bueno. . . quedaron de acuerdo así, para que. . . los otros dos obedezcan lo que
dice el mayor, hermano mayor. Entonces. . . Pompeo. . . en la misma tarde, porque estos
llegaron como a eso tipo a doce** , por ahí, llegaron a la casa, en la misma tarde, dice
Pompeo:
—Bueno, antes que sea tarde, vamos a ver acá, tengo yo una pelota de fierro, le/sic/ dice,
vamos a jugar un poco, le /sic/ dice.
Tenían un. . .una pista de juego ahí. . . una cancha linda. . .y ahí jugaban. La pelota
de fierro pesaba más o menos cinco kilos, no era. . . no era tan pesada. . . pero. . . con esa
jugaban. Entonces, los otros, tan contentos, le dice/sic/:
—Está bien
Ya, en fin. Se fueron los tres. . . llegaron allá, a la ... a la cancha. Dice el mayor:
—Bueno, a mí me nombraron de hermano mayor, ya. . . que empiece el menor. . . Pedro.
Juan era el. . .el mayor de ios dos, y Pompeo era el mayor de los otros dos hermanos
que llegaron. . . de los forasteros, puedo decir, de los. . .de los viajeros. Ya. Entonces:
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Cuento Popular Andino, Chile
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
tenía su padre pues. Así que no. . .no le importaba a él que trabajaba poco o trabajaba se
vendía mucho, se vendía una yunta o dos yuntas y pasaba el tiempo. Así, dijo:
—No se preocupen. . .hermanos, no se preocupen de. . .de que la pelota se fue no más, se fue
para arriba y. . . y vamos a esperar, sí, pero de aquí a una hora más. . .
Los otros dos se quedaron mirando y dicen:
—Entonces en una hora más la pelota se va a quedar arriba a lo mejor
Le /sic/ dice:
—No, si va a caer:
Le toman la hora y va a caer.
Cuando ya había pasado una hora, le /sic/ dijo:
—Ahora pongámonos alerta /sic/. . . para ver la hora que caiga /sic/.
Y el avisó a toda la gente que había alrededor de ahí, de la cancha, que ojalá que no
tenga nada sobre las mesas: frascos de vidrio, cualquier cosa. . . que tengan, o si tenían, por
ejemplo, unos aparadores por ahí. . . que estén en una parte un poco pendiente, porque
se les iba a mandar todo abajo. Bueno. Cayó a los cincuenta minutos*, A los cincuenta
minutos. Ahí se produjo un terremoto, dentro de)... cómo le dijera... dentro de la cancha y
dentro del sector. Fue como un tipo de un cañonazo, porque el inmenso golpe pues. . .Ya.
Entonces él, como hermano mayor. .. hacía las veces de padre. Lo nombraron después que
haga las veces de padre de los otros, de hermanos, y como padre de ellos, porque él tenía
mucho más fuerza que los otros dos. Así que sacaron la pelota que estaba. . .quizás a dos, a
tres metros a pique, e inmediatamente se decidieron a salir a trabajar adonde estaba la reina,
llegar adonde estaba la reina, que lo /sic/ tenían los gigantes. Estuvieron algo de cinco días
no más después, en la casa del. . . del papá de. . . de Pompeo y salieron. Estaban en un de
sierto. Caminaron algo de un mes, dos meses, caminaron una cordillera. . . adonde habían
/sic/ fieras, pasaron adonde habíajeones, habían /sic/ tigres, pero sin embargo ellos no tuvie
ron la desgraciada suerte y que se hundieran aunque los atacaban las fieras, pero ellos eran
capaces para defenderse, y sus armas eran solamente armas blancas. Ellos no llevaban un
revólver, no llevaban una pistola, no llevaban. . .una metralleta, no llevaban nada. Eran la
daga, . . .la daga, un cuchillo así grandote. . . y esas eran sus armas; ila lanza!, tres eran. Y
salieron a... a trabajar.
Anduvieron una semana, dos semanas**, se les fue terminando la carne; todo lo que
llevaban ya se les fue terminando; por ahí donde llegaban carneaban animales, los cocinaban
un poco para que lleven y sigan andando, y el resto lo dejaban; pero, de un animal chico
no les sobraba casi nada, porque entre los tres, uno solo era capaz de cargar un buey; pero
como llevaban tanto equipo, entonces no podían llevarlo todo. Y todos los cueros que iban
sacando de los animales. . . esos los cortaban en correas, en lazos, porque pensaban en que
como la reina estaba en el desierto, decía por ejemplo: “Hay una inmensa barranca, que hay
* Contradicción del narrador: antes especifica que habían esperado una hora.
** Esta segunda indicación del lapso de tiempo durante el cual viajaron Pompeo y sus compañeros
puede entenderse como un periodo agregado al primero —a modo de una segunda parte del viaje— o
como una repetición en que el narrador modifica el total del tiempo empleado en el viaje. Parece más
adecuada esta última alternativa.
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Cuento Popular Andino, Chile
que bajarse, bueno esto nos va a servir para cordeles”. Tenían buen pensamiento, no eran
tan cerrados de mollera. Bueno, llegó el caso que les sirvió. Cuando llegaron. . . en una
parte donde habían /sic/ unos reyes diablos, o sea, unos judíos habían /sic/, y el que llegaba
en esa parte***, personas que llegaban en esa parte no se salvaban, porque ellos los mataban
y si tenían hambre, los comían. Bueno, era una parte bien alta, quizás más alta que. . .que
ese cerro que se ve ahí al otro lado; aún eso no es tan alto. Pero había una parte profunda,
donde no se podían bajarse /sic/. Entonces empezaron a buscar para dónde se iban a bajar
y. . . hicieron campamento arriba en. . . en el plano arriba, y al pie de la barranca. . . ahí
hicieron campamento. . . y siguieron trabajando. Uno quedaba cuidando los. . . víveres,
todo lo que llevaban, y los dos iban haciendo la picada para que bajen hacia abajo, en un
valle abajo, en una quebrada. Ya. Entonces, el primer día le toco.. . de quedar... Pedro de
guardia, él quedó de guardia; se fue /sic/ Pompeo y Juan. Quedó Pedro; entonces él hizo su
comida para que /sic/ ya sus hermanos lleguen a comer, cuando de repente siente un grito, a
la parte así sur oeste, siente un grito:
— ¿Quien vive acá?
Pero fuerte, que si yo grito más fuerte y hay alguien durmiendo, despierta todo.
Entonces. . . dice Pedro:
— ¡Gente humanal
—¿Ah, sí?, dice el que gritó,. . . ¡Y qué cazuela me voy a comer mañana!, le dice, dice
el que venía por ahí, gritando.
Entonces contesta Pedro, dice:
—Y si puedes lo comerás y la de no, no lo comerás, le dice.
Y ahí no más se empezaron a.. . a contradecirse. Y. . . bueno, llegó al final: como él
no descuidaba nunca la daga, una daga grandota.. . y cuando lo vio ahí, le dice:
—Bueno, yo tengo hambre y me vas a convidar comida, si tienes comida.
—Si’, le dice, st tengo comida.
Y trajeron un tremendo pichón, pues, que venía del contrario. ¡Qué! Pedro quedaba
por la cintura no más, maceteados los dos. Le tuvo miedo. Le dijo:
—¿Tienes comida, le dijo, en esa olla?
—St tengo, le dijo.
—Bueno, yo lo /sic/ voy a comer. Esa comida es para mí.
No le contestó una sola palabra. . . lo dejó que comiera no más pues. Se comió toda
la comida, y se fue. Le dijo. . . No le dijo ni gracias, se dio vuelta la espalda y se fue.
“Puchas”, dice: “¿Y ahora, qué le digo a mis hermanos?” Esto ya después.. . des
pués de las tres de la tarde, como a las cuatro de la tarde, y ellos llegaban temprano. Como a
las cinco ya. . . llegaban los otros dos que andaban.. . que andaban trabajando. Al rato apa
recieron los dos jóvenes. Llegaron. . . hicieron llegar un cuero de un chancho jabalí. . . y le
dicen, cansados. .. le dicen:
—Oye, y ¿cómo te quedaste atrasado con la comida?, le dicen, porque recién estaba cocinando.
¿Qué te pasó?, le dicen.
47
Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Dice:
—Vino un hombre tan grande, dice Pedro, y me atacó.
— ¡Ah!, le dice, ¿y cómo te atacó? ¿Y no fuiste capaz para. . . para para atacarlo a él
también ?
—No, dice, no no tuve. . . no tuve coraje. Lo dejé que coma /sic/ la comida, y todavía queda,
pero me dejó poquito en la olla, para que ustedes crean. Ya.
—Sos /sic/ cobarde tú, le dijeron.
Dice Juan:
—Yo me voy a quedar mañana, dice, y a ver si va a comer la comida, dice Juan, el menor.
Tranquilamente conversaron. . . el trabajo que habían hecho, con qué animal habían
... se habían encontrado, y que lo carnearon, le sacaron el cuero, o sea, la piel, y lo hicieron
llegar ahí. Mientras tanto estaban tomando mate, mientras cuece /sic/ la comida, y. .. se
pusieron a descansar.
Amaneció al otro día, salieron a las ocho. Quedó Juan. . .de guardia. Puchas, Juan se
estaba asentando la navaja, pero vamos a ver cómo le iba a ir. iAh!, y ese día, se cambiaron
más abajo, porque había un placetón más abajo, muy bonito y había que bajar una barran-
quita chica, pero ellos no... no se bajaron con cuerda, como hicieron un rodeo así, un semi
círculo y se bajaron abajo. Entonces ahí quedó el campamento cuando quedó Juan ... Así
que. . . quedó ahí y se fueron los otros dos a trabajar. Se fue /sic/ Pedro y Pompeo. El pre
paró su comida. . . y ya estaba lista la comida cuando.. . siente un grito arriba, del cerrín:
—¿Quién vive?
Le contestó:
— ¡Gente humana!
—¿Qué tienes?
—Tengo comida, le dijo. . . le contestó. Tengo comida, dice Juan. —¿Y
me podrás dar?
— ¡No!, le dijo
—¿No me vas a
dar?
— ¡No te voy a dar!
Mientras tanto, ya, fue rodeando por el otro lado, por donde se bajaron ellos y llegó.
Y dijo:
—¿No me vas a dar comida?, y se lo pescó de acá. .. Bueno, combatieron un poco, y
cuando se vio cansado, para que no lo mataran /sic/ lo dejó que coma /sic/. Le dijo:
—Bueno, no soy capaz para ti, le dijo. Y ya, ahí está la comida, y sírvete. Sírvete, le
dijo todavía porque para que no pierda la vida. No fue capaz. Lo dejó que coma/sic/. Co
mió el otro y se fue. Por fin le/sic/dejó agradecido todavía. Y se lo agradeció. Le dijo:
—Bueno, muchas gracias, donde* vino a comer, le dijo, mañana será otro día.
Y no era nada, que él no era solo, eran tres los que habían, eran tres los que había, tal
como ellos andaban tres, también eran tres. . . cómo le dijera, tres. . .personajes, judíos se
* Porque
48
Cuento Popular Andino, Chile
puede decir, porque se comían la carne de una persona, cuando no hallaban qué comer.
Hm. Entonces, le tocó. . . ¡Ah! Llegaron los. . .los hermanos de él y le dijeron:
—Bueno, y ¿qué se hizo la comida, Juan?
—No, si la comida me lo /sic/ vinieron a comer. No fui capaz. . . Lo dejé no más que se
coma Isicl la comida, porque no fui capaz. Porque a la de no, me iban Isicl a matar. Era un inmenso
hombre. . .
—¿Y cómo no. . . que hiciste que. . .antes que se acerque Isicl, cómo no le encajaste la
espada? ¿Por qué no. . .no lo devoraste en el momento?.
—No, si no fui capaz.
No fue capaz, y. . . no fue capaz no más. Ya. . . Lo dejó que comiera la comida. Dijo Pompeo,
dijo:
—Bienhaiga, mis hermanos. ¡Ustedes son cobardes! Bueno, les dijo, yo les voy a hacer el
desayuno temprano, y se van a. . .se van a ir. . .a las siete de la mañana a trabajar.. . Y . . .y van a
volver. . . ala una de la tarde y yo les voy a tener lo más exquisito en Isicl comer.
Entonces. . . ellos obedecieron . . .lo que le /sic/ dijo su hermano, su hermano mayor.
Ellos salieron a trabajar y Pompeo se empezó a alistar: él no empezó a. . . a preparar la co
mida; la comida para el que lo iba a atacar, sí, empezó a prepararla. Tenía listita su. . . una
lanza, tenía su buen yatagán grandote. . . y todas sus armas blancas lo /sic/ tenía listitas, y
él estaba en mangas de camiseta. . . esperándolo no más. Bueno. Dice.. .él hablaba entre sí.
Pompeo, bueno: “Señor, acompáñame para que yo sea capaz de luchar con estos.. . con es
tos salvajes”, dice. . .dice Pompeo. Y estaba y estaba esperando, cuando siente. . .de repente
siente una voz:
—¿Quién vive acá?
— ¡Gente humana!
— ¿Quién es?, le preguntó al tiro, ¿quién es?
— ¡Pompeo!
—¿Yqué tienes?
—Comida tengo para mis hermanos.
— ¡Me vas a dar!
— ¡No te voy a dar!
—¿No me vas a dar?
— ¡No te voy a dar!
Ya, y se acercó. Antes que se acercara. . . viene, le tira la cuchilla, porque este sabía
tirar la cuchilla de. . . lo /sic/ tomaba de la punta y llegaba todo full, y.. . se enterraba. Listo.
Era el primer tiro no más, ya. . . la anduvo calando. El le pegó con la cuchilla, pegó la carrera
y le pegó un solo combo y lo tiró a terreno. Ya. Cayó a terreno, y con la misma cuchilla lo
devoró. . . Mató a uno. Todavía ni moría bien el primero, cuando izas!, otro grito arriba.
Cuando ya no volvió el otro, entonces el otro estaba esperando. Ya.. .
— ¡Sal!, gritó el otro, inmediatamente!
—¿Quién vive acá?
— ¡Pompeo vive acá!
49
Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
— ¿Qué tienes?
— ¡Comida tengo!
—¿Para quién?
— ¡Para mis hermanos!
— ¡Es para míla comida!, dice.
— ¿Ah sí? Ya, está bien, le dijo. ¡Bájate, para ti es la comida! Ya.
El estaba preparadito. . . tal como por primera vez. Entonces, ahí lo vio que era más
chico, que era más chico de /sic/ él, más chico que él. Dice: “Este /sic/ no le voy a pegar”,
dice, “con armas, y le le voy a pegar a golpes, para ver la resistencia. .. hasta mañana.
Le voy a pegar a golpes”. Bueno. . . ahí no más se armó la trenza de ocho y se pescaron no
más a los cuetes ¡Qué!, aguantó dos o tres golpes no más y ya estuvo. . . estuvo en terreno.
. . el gigante, el. . .el gigante diablo estuvo a terreno, y en dos, tres más, listo. Desmayó, y
enseguida lo caló y terminó. Pompeo venció. . . el combate. Tenía dos, los tenía a punto
ahí. . . también estaba cansado su buen,poco. . . porque con él, trabajó bastante para lo. .
. para que él ganara el combate. Bueno. . . él estaba observando, cuando izas!, otro grito
arriba:
— ¿Quién vive?
Dice. . . dice Pompeo:
— ¡Gente humana!
—¿Y quién es?
—Soy fulano de tal.
—¿Qué tienes?
—Tengo comida.
—¿Para quién es la comida?
—Para mis hermanos que están trabajando.
— ¡La comida va a ser para mí! dice. . . pero una tremenda voz gruesa. El ya notó que era uno
más capaz que los que había muerto. Puchas, y le llegaba /sic/ a calentar las orejas, pues. Bueno, tenía. .
. ¿cómo se llama? tenía. . .impresión. Se le llegaba/sic/a calentarlas orejas. Dice, bueno, le dicen /sic/:
— ¡Comida, tú no vas a comer! ha comida es para mis hermanos, pero tú ¡no vas a comer!
—Ya, ¿no voy a comer?
— ¡No vas a comer!
Bien. Entonces. . . tenía un palo así, como quien dice, una chueca para matar un lobo. Ya. El
que venía. . . él. . . no se acercó para atacarlo al tiro, como lo dejó que se acerque /sic/ a la olla, y. . .
y cuando ya este, por sacar la cucharada de la. . .de comida de la olla, ahí es donde le iba a mandar el
chancacazo. Bueno, el otro confió, llegó no más, destapó el. . . el perol y ya, vamos cuchareando. El, que
iba a poner la cuchara en la olla de comida, cuando le manda el chancacazo. Listo, ia terreno miércole!,
pero lo dejó aturdido no más pues, y se levantó y empezaron a luchar. . . a los puros golpes. ¡Qué!,
al final lo venció también, pero le costó mucho eso; le costó mucho pero lo venció. Cuando lo cayo /
sic/ por segunda vez, cayó primera vez, cayó segunda vez, en la segunda vez cuando cayó, lo caló
inmediatamente con la cuchilla, lo mató. Tenía muertos los tres. Estaba esperando otros, pero no había
otro, eran tres no más. Bueno, en esos momentos ya, en media hora después, llegaron sus hermanos:
tenía un montón de muertos. Los otros llegaron. . . y se espantaron. Dicen:
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Cuento Popular Andino, Chile
* En este caso específico, “tocó” está usado como equivalente de sucedió, acaeció.
51
Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Ya, después. . . después ya. . .ya se tenían envidia.. .claro. Pero nadie de ellos divul
gaba lo que pensaba. Ellos trabajaban no más, con todo buen entusiasmo, y. . después se
acercaron, se acercaron, se acercaron y .. . quedaron bastante cerca, más o menos a unos. .
. a unos diez kilómetros de donde estaba el palacio. Y. . . uno siempre quedaba en el campa
mento, y salían dos. Cuando ya divisaron la parte esa donde estaba la. . .donde estaba la
princesa* ¡puchas! que. . .que se sentían. . .se puede decir, se sentían felices!, porque. . .el
mayor. . . ¡puta!, ese no era cualquiera que. . . que le iba a dar la calda porque él lo tenía se
guro. Decía: “Más fuerzas que a mi /sic/ no voy /sic/ a tener. No, no van a tener ellos, por
muy bravos que sean, por mucha fuerza que tengan”. Y /sic/ él lo que le hacía falta era un
arma de fuego. . . Ellos solamente tenían arma blanca, y pensaba él, decía: “Vaya, que los
otros tengan por ejemplo un revólver, una pistola, ahí nos condenan, nos matan inmediata
mente”, pero. . . él no le temía. Así que, cuando le tocó ir /sic/ él. . . justo que los que cui
daban la princesa* andaban trabajando, y estaba sola. . . la princesa*. . . Entonces, ya. El
se fue solo, y este se fue haciéndose el loco por ahí, fijándose, fijándose; ya vio. . . cuando
estuvo cerquita en una parte muy bonita, vio un enrejado de fierro, a la parte fuera /sic/ por
el frente de la casa, y la casa estaba rodeada de un enrejado de fierro, pura varilla de fierro;
ya la reina no estaba tampoco como para irlo /sic/ a traer no más. Había que trabajar su buen
poco. . .Bueno. “¡Puchas!”. . .decía él, “¿Cómo lo hago esto?”. Se quedó/sic/obeservar un
rato, se quedó /sic/ observar y. . . y traía hora y miraba la hora y decía: “¿Estos andarán
trabajando?, ¿cómo no se escucha nada, no se siente golpear?. ¿En qué trabajarán?” El.
. . él todo lo pensaba, todo lo pensaba, pero al final no veía nada. Cuando. . . de repente,
él se fijaba de /sic/ la puerta de la casa, de la puerta de abajo, hasta un balcón que había
arriba, eñ el segundo piso, y el balcón era muy bonito, bien pintado, bien hecho, y ahí estaba
la reina pues. Ahí vivía. Entonces, cuando de repente sale una señorita tan dije en el balcón,
entonces él pegó una tos:
— ¡Hrn, hm!, dice
Y claro. . . porque los que lo /sic/ cuidaban a ella nunca tosían pues. . . en esa forma.
Llegaban no más y. . .como dueños de casa llegaban y entraban. Y por la tos dice: “No
son** entonces. ¡Ay, Dios mío!”, dice, y se toma la cabeza. “Este probrecito va a morir.
Tiene que ser alguno que viene acá”. Y solo él se mostró, y le habló:
— ¡Señorita!, le dice, ¡yo quiero hablar con usted!
Le dice:
—Por favor caballero, no se venga, no se venga. Falta hora y media, la dice, para que lleguen
los que viven acá. Andan trabajando en tal parte.
Le declaró inmediatamente:
—Señorita, ¡yo quiero hablar con usted! Pero hora y media, ¡tenemos un montón de
tiempo!
En tanto insistiría . . je dijo:
—Bueno, le dijo, vamos a conversar. ¿Qué quiere usted, joven? Pero yo me lamento, que
usted se va a morir. Hoy día va a perder la vida acá. Me lamento.
* En lugar de reina
** Ellos tácito
52
Cuento Popular Andino, Chile
Le dice:
—No, le dice, yo no pierdo la vida por. . . por la gente que vive acá, no pierdo la vida. ¡No,
imposible!, le dice. . . le dice. .. yo he devorado, le dice, fieras, y ellos no me van a devorar a mí.
Muy imposible.
—Bueno, le dice, entonces exph’queme, dice la señorita, usted, ¿a qué vino?
‘Le dice él:
—Mire, con mil maravillas yo le Isicl llevo si usted se va conmigo. Vine a traerle, porque yo
sé que usted le Isicl tienen acá presa.. . y muchos años.
—Sí, le dice, justamente, estoy muchos años acá, y no puedo salir porque no tengo permiso
de salir.
— Y ¿cuántos son los que le Isicl cuidan?
—Son tres. . . los que me cuidan a mí.
— Y ¿qué personas son? Son de mucha fuerza?
Inmediatamente le averiguó cómo eran. Le dice:
—Si’, le dice, porque el primero, le dice, cuando. . . cuando quiere venir, le dice, empieza a
llover un poco, le dice, y hay unos pocos truenos también, le dice, porque es muy malo. Usted no
se resiste con él imposible
—Bueno, dice, vamos a ver. E l / s i c / le quedaba ¡dea* no más. . . de chocar con los gallos.
¿Ah sí?
Y le dice:
—No, le dice, va a ser imposible,le dice, de que usted. . . de aquí no se va a ir vivo. Usted va
a quedar. . . le Isicl van a matar acá.
—Bueno, dice Pompeo, si está mi suerte y mi destino, está bien no más, si donde quiera voy
a morir yo. . .adonde esté mi destino. Pero, ¿usted se quiere ir conmigo, se podrá irse Isicl conmigo?
Si yo vine a buscarla, realmente vine a buscarla.
Estuvo pensando un rato, y le dice:
—No, le dice. Bueno, hoy día, le dice no le voy a decir nada. Venga mañana. Entonces venga
a tal hora. Estos andan tres horas fuera de la casa, están trabajando, y venga a esa hora, entonces
ahí conversamos.
El tenía Xa obsesión.
¡Puchas!, él emocionado y contento, le hizo una venia, de llapa, y ella le pedía de
por Dios que se fuera al tiro, porque los otros venían cerca. Cuando empezaron caer unas
gotas de agua, y unos regulares truenos que vinieron por ahí, ya se sintió /sic/ unos truenos,
le dijo:
— ¡Vayase rápido, vayase!, antes que le dieran /sic/, porque aquí la de no. . . pierde la
vida. Venga sí tales horas, si es capaz, venga tales horas, mañana, y ahí vamos a conversar
qué horas puedo salir yo de acá.
¡Puchas!, él más contento, emocionado de.. . de contento lloraba él. Ya está, volvió
a. . . a su campamento, estaban los dos hermanos de él cuando él llegó; le tenían la comida
lista y todo, puchas, contento él.
* El tenía la obsesión.
53
Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Le preguntaron:
— ¿Cómo te fue?
Le /sic/ dijo:
—Me fue más o menos, más o menos me fue; parece que nos va a ir bien. . . pero. . . la cosa
es muy difícil, es muy difícil. Mañana tengo que ir de Isicl nuevamente, ir más temprano. Entonces
vamos a ir dos, pero uno va a quedar escondido más acá de donde está el palacio y yo no más voy a
ir solo; y hablé con. . . con la persona que vamos a llevar, pero no tenemos seguridad todavía. . .que
lo Isicl vamos a llevar o no lo Isicl vamos a llevar o bien perdemos la vida.
Bueno, amaneció el otro día.. .y. . .se fueron. Cuando ya estaban cerca, le dijo:
—Tú te quedas en esta parte, y cuando tú sientas que llueve y truena y yo no vengo,
tú partes inmediatamente al alcance mío. Total, nacimos para vivir y para morir.- No temáis
Isicl nada de lo que se presente por delante, porque a Isicl ese momento, a lo mejor yo Isicl
me van a estar atacando a mí o yo voy a estar atacando al que se me presente. . . dice Pom
peo. ‘
Bueno, el otro le observó todo lo [Link].
—Está bien, hermano, le dijo.
Y se fue. Llegó allá. .. estaba sola la. . . la reina, sola. El pegó su tos más fuerte y lo
sintió al tiro a pesar que. . . ella ya estaba alerta porque sabía que iba a llegar el. . . el joven
ese. Llegó, le dijo:
—Pase, esta Isicl hora, le dijo, no hay. . . no hay ningún peligro porque salieron. . . hace
media hora que salieron. Estos, una vez que salen a trabajar, no vuelven pronto: a las tres horas, a
las tres horas y media.
Empezaron a conversar, montones conversaron. Y. . . le dice:
—Bueno, le dice, yo te voy a venir a traer tales horas. Pero, le dice. . . dice Pompeo. . .
Pero dice la señorita. . . dice:
—No venga Isicl, porque vas a morir.
—No, yo quiero luchar con ellos. Yo quiero luchar con ellos; ¡yo quiero matarlos! ¡A los tres
quiero matarlos! Soy capaz de hacerlo.
Le dijo:
—No, si no vengas Isicl, vas a perder la vida, y después de eso, yo Isicl me van a ma-
tar. A mí me van a matar, dice la señorita Asi que, vas a perder la vida tú, y yo voy a perder la vida
también. Así que no es ninguna ganancia en que. . .en que mueramos Isicl, causa Isicl de usted en
que. . . usted no cree que son unas personas tan fuertes, usted no es capaz para ellos.
Ya. Le dijo:
—No. Después que yo asesine los tres, nos vamos.
Mire la idea de él, ¿ah? Y así fue. Volvieron al otro día; y ahí no más se despidieron,
se fue él. . . y volvieron al otro día. Pero él no más, porque él no le tenía confianza a su otro
hermano Isicl: sus otros hermanos eran incapaces para eso, no eran capaces; el que era más
caperuzo era él, de más fuerza y de más coraje. Entonces, cuando se acercó, se acercó, falta
ba algo de media hora para. . . para que salgan Isicl a trabajar.. . ¡No!, llegó en la mañana,
todavía no se levantaban en la mañana. Entonces el menor, ese estaba despierto. Ya había
hecho fuego y todo, cuando llegó él, llegó y conversó con él inmediatamente.
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Cuento Popular Andino, Chile
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
Le /sic/ tuvo confianza a sus hermanos, y en ese momento todavía. . .le /sic/ tenía
confianza.
—Entonces, yo voy a subir al último, dice Pompeo.
¡Oh!, ellos contentos. . .claro, contentos.
—Quédate no más, le dijeron, nosotros te vamos a levantar después con la cuerda, te
amarras no más y te vamos a levantar.
Subió la reina, y el último era Pompeo. Cuando ya la reina estuvo arriba, en. . .en la
parte plana. ‘.. le/sic/ pedía de por favor que no cortaran la cuerda, porque uno le dice:
—Bueno, yo me voy a casar con tigo.
No se arrepintieron más, pues. El otro le dice:
—Yo me voy a casar contigo.
Entonces se había armado una discordia ahí, entre ellos, los dos, y Pompeo qué sabía.
Pompeo estaba abajo. . . en la profundidad todavía. . .y entonces le dice la reina:
—Por favor, yo no me voy a casar con nadie, con ninguno de ustedes dos, ni con Pompeo, ni
con el otro joven. No. Con ninguno de los tres. Yo les voy apagar mucho dinero, porque mis padres
son millonarios. Esto se los vamos apagar en plata, todos estos trabajos.
Bueno, ah í se calmaron un poco, y. . .y. . .le /sic/ dice la señorita:
—Bajen la cuerda no más y que venga el otro joven, por favor, por que ella /sic/ ya se le ocurrió
una cosa y otra. Le /sic/ dice: Yo tengo bastante hambre, le /sic/ dice, y para seguir caminando, la de
no. . . para quedarse a alojar acá, para descansar, porque habían caminado bastante.
Así, agarraron la cuerda, lo quiso Pompeo para que vea si sus hermanos los /sic/. ..
clamaban; había un. . .una piedra así, larga, y le /sic/ amarró, lo /sic/ amarró en la cuerda. Y
cuando ya lo /sic/ tuvo bien segura la piedra abajo, le movió la cuerda, porque no lo veían,
hacía*. . . hacía* como una.. .como una visera, «ntonces quedaba escondido adonde estaba
Pompeo abajo, y el barranco estaba un poco de. . .un poco de chaflán, que es el nombre.
.. no era tan a pique, tenía una parte. . . con sobresaliente. Bueno, movió la cuerda, y lo
em-pezaron a tirar. El se hizo a un lado de donde amarró la piedra, no se quedó ahí, se hizo
a un lado a. . .siquiera a unos ocho metros. Más o menos iba a unos quince metros de alto...
cuando de repente viene a los saltos la piedra de arriba pues, agarraron y icorta cuerda no
más! Ellos creían que era su hermano. De mal instinto los gallos. . . y siendo hermanos y
nunca se tenían lástima. Solamente por casarse con la reina. Ahí trabajaba la envidia. Ahora
quiero, lay!.. . Le dijeron /sic/ la reina, quedó Pompeo abajo y le dijeron la /sic/ reina.
—Bueno, ahora nos vamos.
Ella, al momento, quedó muda, muda, totalmente muda. Porque, a señas, le /sic/
decía que le convidaran algo para comer, agua para beber, y ¡qué sé yo! cualquier cosa que
necesitaba, a señas. La reina estaba muda. Y ahora, Pompeo ¿cómo va a seguir por arriba?
“Puchas”, dice Pompeo. . . él pensaba, decía, y le pedía al Señor, decía: “Señor, hácete /
sic/ un milagro, ojalá un pájaro que me pasara a traer y ¡qué contento me hallara!”. Cuan
do de repente, aparece un águila, un pájaro grandote es el águila. . . y. . . y Pompeo subió
también su buen poco por /sic/ arriba, más o menos diez metros en /sic/ la barranca. . . hacía*
* Había
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Cuento Popular Andino, Chile
/sic/ un place ton chico, y ahí se quedó; y había muchos ratones en esa parte ¿ah? entonces.
. . él estaba algo de dos o tres días, si ya también empezó comer ratones él, de hambre. . . el
hambre. Los cocinaba un poco y los comía. . .lo que podía comer, para que no se muriera de
hambre. Así que, de repente viene un águila volando de esa parte ya, y viene.. . y se sienta
el águila, se bajó en donde estaba él, cerquita; entonces él, pidiendo que el Señor le hiciera un
milagro. . . dice, y él habló con el águila. Le dice:
—Llévame, le dice. .. le dicen /sic/ al águila.
Le dijo:
—¿Si’?, le dijo. ¿Y para dónde te vas tú?, le dijo.
Le dice:
—Yo voy a alcanzar mis dos hermanos. . . más otra persona, que son tres los que voy a
alcanzar. Y de aqu í que Isicl estoy no puedo subir, en esta inmensa barranca.
Le dice:
—Bueno, le dice. Yo te voy a llevar, le dice, pero. . . tienes que tenerme doce corde-
Entonces dice Pompeo:
—¿ Y qué corderos serán?
Le dice:
—Son chiquititos así los doce corderos. Tú me tienes doce corderos y yo te llevo.
—¿Cuándo me pasas a buscar?, dice Pompeo.
Dice el águila:
—Te paso a llevar mañana.
Había
—Está bien, mañana te tengo los doce corderos.
¡Puchas, él más contento! Y él miraba sus. . . miraba su mano y ahí veía el anillo que estaba /
sic/ grabado el nombre de la reina. El también estaba bastante contento; en parte tendría miedo pues;
lloraba un poco, le corrían las lágrimas por ahí, y ya se calmaba. Entonces. . . y así, de repente, aparece
el águila otro /sic/ día. . .temprano apareció.
—¿Me tienes los corderos?
—Si, lo Isicl tengo.
Se bajó cerquita de donde estaba Pompeo, y le dijo:
—Súbete a mis espaldas, le dijo, yo te voy a llevar.
Se subió a las espaldas del águila, y el águila empezó a volar. Empezó a hacer zig-zag. Se iba
para allá, venía, se iba y venía, y andaba una vuelta, y pedía un cordero que le diera inmediatamente,
para que coma /sic/, pues se alimenta de ratones*. Hacía otra vuelta y media: otro cordero. Otra vuelta
y media, otro cordero. La barranca era bastante. . . ¿cómo le dijera? bastante alta. . . y. . . al final, no
alcanzó, ya que le quedaba una vuelta, vuelta y media para llegar arriba, emplanizar adonde. . . adonde
estuvo /sic/ sus hermanos. . . cuando . . .se les terminó /sic/ los corderos. Ahí fue lo lindo para Pompeo.
Le decía:
— ¡Dame un cordero!
57
Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
—No tengo, le decía —Bueno, te boto entonces, decía la. . . decía la /sic/ águila. Te boto.
¡Dame un cordero!
—No tengo.
—Te boto ya. .. ya se iba poniendo nerviosa el águila. Estaba con rabia.
Bueno, no tuvo más, se sacó la cuchilla de acá, y como era bastante gordo, musculoso, y se
sacó unas lonjitas de carne por aquí y las dio. Entonces. . . así, subió el águila, siguió volando hasta
donde emplanizó el cerro y le dijo:
—Bájate, le dijo.
Cuando ya llegó a la parte plana, se bajó el águila y le dijo:
—Bájate, le dijo.
Abrió la boca el águila, devolvió esos pedazos de. . .de carne y con el mismo pico lo /sic/
puso ahí. Eso fue un milagro, totalmente un milagro; con el mismo pico le pasó ahí y quedó sano,
completamente sano. Entonces él agradeció mucho. . . mucho, pero más. . . harto le agradeció al
águila, pero más le agradeció a Dios. . .porque él era totalmente católico y dijo: “Bueno, esto ha sido
por religión, esto ha sido un milagro”. Ya. Empezó a caminar; él vio adonde estuvo /sic/ sus hermanos
y estuvo /sic/ la reina, él lloraba de contento. Decía: “Al cabo los voy a alcanzar”. Y él con hambre;
también él hacía lo mismo que hizo el águila, adonde se pescaba unos corderitos chicos, aunque eran
por /sic/ ahí, liual, para adentro no más. Bueno, anduvo como seis o siete días en la montaña, veía
solamente las huellas donde pasaron sus hermanos, y seguía, y seguía, y sequía y seguía. Al final,
salió del desierto. . . y cuando ya salió del desierto, llegó en /sic/ las primeras casas, por ahí
pidió comida, cansado, pasó a descansar, pidió alojamiento, le dieron. ¡Oh! él contento. . .
se maravillaba. Decía: “ ¡Qué hermoso anillo tengo!” decía. . .en su corazón, pero el no.. .
él no chistaba nada, sí, con nadie. Bueno, anduvo unos cuantos días más, una semana más.
Cuando ya estuvo cerca de la casa de. . . del rey. .. estaba más contento todavía. El, cuando
llegó, se iba a empezar la fiesta de casamiento; pero, la reina no hablaba, estaba totalmente
muda. Aún, no entendía ni a señas. Ella estaba totalmente apenada también, como lo /sic/
sacaron de ese inmenso desierto, tenía mucha razón también, ¿no es cierto? Claro, tenía
mucha razón. Entonces, ya la fiesta. . . el casamiento iba a ser el otro día. El llegó el pri
mer día, pero los preparativos estaban ya todos listos, listos listos. Cuando el primer día lle
gó él, y preguntó . . . donde el.. . el empleado del rey, trató de hablar inmediatamente como
hombre desconocido, y llegó pidiendo alojo. Puchas, él venía cansado. . . poco desnudo.. .
la ropa viejita. . .sucio también.. .andaba todo destraído. Entonces. . . lo hicieron pasar. . .a
la. . .a la cocina, a la cocina fogón que era.. . porque casa /sic/ de un rey él /sic/ no lo iban a
hacer pasar así como. . . como estaba, no lo iban a hacer pasar inmediatamente. . . al salón.
Entonces, de por favor pidió que le dieran comida. Bueno, le sirvieron comida. Entonces,
sale. . . pregunta el rey, dice:
—¿Y ese joven?
Era de buena conversación sí, Pompeo, de buena conversación; entonces, cuando ya
lo vieron que era de buena conversación, ya lo supo el rey, preguntaron, y trataron de ave
riguar de dónde ven ía.
Entonces, Pompeo conversó de dónde venía. Dijo:
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Cuento Popular Andino, Chile
—Yo vengo de tal parte, dijo, y qué sé yo. Algo divulgó, ¿no?. . . pero él no conver
saba todavía con el rey. Entonces, eso lo estaba escuchando. . . después esa conversación lo
/sic/ estaba escuchando. . . la reina. . . que lo conversaba su papá, que un joven desconocido
había en la cocina, y que era bastante preparado para conversar. .. Entonces ella lo estaba
escuchando; entonces, a señas después. .. ella con /sic/ su papá a señas le dijo que pasara por
adentro, que lo hagan pasar por /sic/ adentro, a la casa, al salón. Bueno, el. . .el rey le dijo
que estaba bien. Lo hicieron pasar. . . le dieron buen asiento.. . y la princesa estaba sentada
en el mismo salón; entonces cuando. . .en cuanto llegó. . . Pompeo entró en... al salón, luyl
la reina se pegó un tremendo grito, pues, dice:
— ¡Ay, por Dios!, dice. ¡Este fue el hombre que me salvó!
El rey se quedó medio espantado porque el /sic/ otro. . . le andaban colgando las hilachas
por ahí; en el monte, ya se le echó a perder la ropa, el cuerpo todo sucio. —Pero ¿cómo
puede ser, hija?
— ¡No, si él es, él es!
Esa /sic/ hora no se resistió tampoco, llegó y lo abrazó. Le dice:
—Tú, vas a ser mi esposo, pero un poco más fina de voz, sí pues, no como a mí /sic/.
Bueno, y ¿cómo estaría Pompeo, su corazón1, ah? Emocionado de alegría pues. . .
Bueno.. . En esto el rey, pensó inmediatamente. Dice, le dice:
—Joven, yo creo y no creo en que usted me haya salvado mi hija de donde estaba. Estaba en
un precipicio mi hija. ¿ Y cómo lo /sic/ salvó?
Le dice, dice Pompeo:
—Con mi gran coraje que he tenido, que tengo. . . y con el honor del Señor. . .lo Isicl salvé.
Yo le salvé su hija.
—Y ahora, ¿cómo me justificas tú?. . . porque si tú me salvaste mi hija, para que no se muera
en ese gran desierto, tú, si me justificas con algo, te casas con ella pues, te casas con ella.
—Señor rey, le dice, yo lo justifico: acá está. . . el anillo que me dio ella, el anillo grabado
con el nombre de ella, en el anillo. . . estaba el nombre de ella en el anillo.
Puchas, llega el rey y lo abraza pues, lo abrazan a Pompeo. Ya no se fijó que su pan
talón tenía hilachas o tenía un parche, o estaba sucio o su cabeza no lo /sic/ había lavado ha
cía un montón de días. ¡Qué!, estaría hediondo. . . pero el rey no se fijó en que. . . le podía
pasar un caso, no, que él. . . iba a ser su yerno no más. Bueno. . . entonces. . . dice el rey:
—A mi me vinieron a engañar. . .totalmente estoy engañado por dos personas que vinieron.
. . hacen Isicl ocho días que están acá. .. ocho días, y ahora andan en casa de sus padres. . . el uno
se va a casar con mi hija, que es ella; se iba a casar, pero ahora, no se va Isicl a casar ninguno de
los dos. . . ¿por qué? porque ellos no son hombres. . .de verdad. Y van a llegar mañana. Usted va
a ser mi yerno y usted se va a casar, dice el. . . el rey.
iPuh!, ¡cómo estaba Pompeo de. . . de mal genio a esa horal, pues buen genio, ipuf I
risueño, qué sé yo. Se le llegaba a latir el corazón, ya ojalá Iba a vivir con la reina.
Bueno. .. decidió el rey, dice:
—La fiesta va a ser pasado mañana. Vamos a postergar un día. . . la fiesta.
Entonces Pompeo dice:
—Mire, señor rey, yo quisiera ir a casa de mis padres, porque yo, mire, así como vengo,
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
yo no traigo nada, no traigo más ropa, no traigo nada; pero voy a casa de mis padres y allá voy a
buscar. . . ropa para que. . .pueda casarme con su hija, pues. Con este. . . ¿cómo voy a ir a la iglesia?
¿cómo a Isicl pasar a la iglesia? ¿cómo voy a pasar al oficial civil? No puedo, señor rey.
—No, mi hijo. Aquí te aplicamos inmediatamente unos temos de los más lindos. .. Tú vas a
ser un príncipe de acá, le dice a Pompeo.
El se quedó quieto. No insistió más. Le dice:
—Esta bien.
—Hijo, si la fiesta va a ser, le dice, va a ser pasado mañana no más, sin darle tiempo.
Ya ¡nmediantamente le fueron a traer un terno de los mejores. . . y se vistió Pompeo
y salió con su novia también pues, a pasear. Ya salieron a pasear y. .. el rey tan contento,
qué sé yo. . . y. . . pasó ese día. . . el siguiente día... al tercer día, ya... se fueron al civil,
a casarse, y se armó la fiesta después del casamiento. ¡Dele cueca no más! ¡Dele que suene!
Ya a esa hora la reina habló, iqué, si ese /sic/ era una tarabilla pues! Ya no dejaba de hablar.
Todo lo que no había hablado, lo habló esos tres o cuatro días, antes que se casara ella
no dejaba de hablar otro /sic/, que ella iba a hablar, si quería hablar una amiga que tenía:
“ i No, perdónenme, yo voy a hablar! Llevo. . . tanto tiempo he estado sin hablar, así
que ¡déjenme hablar, por favor!” Lo /sic/ dejaban de /sic/ hablar pues. Entonces seguía...
Bueno. . . sí, terminó la fiesta. . . iah! y llegaron.. . llegaron los dos al. . . al segundo día
llegaron los otros dos hermanos de. . . Pompeo, llegaron al segundo día. Estuvieron en la
fiesta . . . pero comieron en la cocina. . . ahí comieron, les sirvieron igual, licor, qué sé yo, les
sirvieron de todo lo que había. Pero esos comieron.. . comieron, se llenaron bien para que
vayan bien llenos al otro mundo, ¡claro!, si ellos estaban, ellos no estaban seguros, ellos no
sabían quién. . . quién estaba cuando estaban haciendo la fiesta. No, no sabían nada. Ellos
no sabían la fiesta por qué era, pero ellos se miraban unos con otro /sic/, decían:
—¿ Y adonde estará la reina?
iQué reina iban a ver! La reina estaba. .. en el mejor salón que tenía el padre de ella,
y no salía ni siquiera ni. . . ni para salir a hacer pichí para afuera. . . Entonces. . . le dieron de
comer bastante bien los /sic/ otros dos jóvenes. . . para matarlos al ... al segundo día. . . que
se iba a terminar la fiesta. Se terminó la fiesta. Dice el rey.. . bueno.. . mandó sus emplea
dos, le /sic/ dice:
—Me van a buscar cuatro muías ariscas, totalmente ariscas. Se fueron los mejores ji
netes que tenía. . . a buscar las muías, rodearon la manada, sehicieron llegar las muías al corral;
bueno, eran buenos palacios, llegó el uno y ya, se pescó la una, y se sacó otro lazo y ya, y
pescó la otra y pescaron las cuatro. Bueno, lo /sic/ tendieron los animales, lo /sic/ botaron al
piso. Cuando los botaron al piso, le dijeron /sic/:
—Bueno, quiero tomar un prisionero mientras tanto están agarrando las mulos aris
cas. . .; los /sic/ otros dos lo /sic/ tomaron prisioneros /sic/. Los amarraron.. . entre cuántos,
y. . . cuando ya estuvieron las muías amarradas también, lo /sic/ amarraron de cada pie, o
sea de cada pierna en cada muía*. Dice el rey:
* Juan y Pedro son los amarrados y los descuartizados por las mulas.
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Cuento Popular Andino, Chile
—Esta es la muerte que le I sic I vamos a dar. Entonces, cuando ya están /sic/ bien amarrados,
hay que soltar los animales, los cuatro animales.
Sencillamente, lo /sic/ hicieron pedazos. Uno se fue con una pierna y medio cuerpo,
el otro se fue con. . . con otra pierna y otro medio cuerpo. Listo. Terminaron los dos her
manos envidiosos. Y Pompeo, está viviendo campantemente. Este /sic/ momento debe estar
harto anciano, sí, viejito tal vez. Cuando yo pasé, me sirvieron bastante mate, café, qué sé
yo. . . muy buenas personas.
COMENTARIO
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
* Para dar a entender el tamaño, la narradora juntó los dedos de ambas manos en forma semiesférica.
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Cuento Popular Andino, Chile
COMENTARIO
Entre los cuentos de picaros embusteros y trotamundos, los de Pedro Urdemales son los
más comunes en Chile, y quizás también en varias otras naciones iberoamericanas, a juzgar por la
bibliografía sobre esta materia, la cual, asimismo, muestra numerosas versiones del apellido
de este personaje, tanto en el primero de los países mencionados como en todos los demás
donde vive a través de la narrativa folklórica.
Figura central de una de las comedias de don Miguel de Cervantes, su popularidad le
abrió expedito camino para llegar a América, donde logró una exitosa folklorización, compa
rable a la de Delgadina o a la de Carlomagno, en \a poesía tradicional de algunos países lati
noamericanos.
Este ejemplo posee los caracteres fundamentales de la mayoría de los relatos concer
nientes a Pedro Urdemales: empleo de la astucia del protagonista para la obtención desús
propósitos y afán de crítica social destinado a denunciar y satirizar defectos profundos,
como la avaricia, la ambición desmesurada, la injusticia, el abuso del poder, la codicia, la en
vidia, la soberbia; aunque cabe reconocer que el segundo se expresa a través de generalizacio
nes enfáticas ficticias. Por otra parte, en el léxico, en el estilo y en las situaciones ambienta
les, se hacen ostensibles el costumbrismo y la jocosidad.
Más o menos extensos, todos los cuentos de Pedro Urdemales tienen una eficaz
fuerza de comunicación simple y directa, las más de las-veces estructurados en torno a un
episodio central que subordina todo el desarrollo.
La notable difusión y la sostenida vigencia de esta temática picaresca también rigen
para este ejemplo, el que ha alcanzado una dispersión nacional.
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Cuento Popular Andino, Chile
GLOSARIO*
* Compuesto por voces y locuciones contenidas en los ejemplos de la presente selección de cuentos
folklóricos chilenos, sean americanismos o chilenismos, presentes o ausentes en diccionarios, y en las
que el desconocimiento del significado con que se emplean podría dificultar la comprensión de los textos
en que se encuentran. Las acepciones de ellas proporcionadas por sus usuarios habituales han sido
respetadas y, a falta de información de cultores y estudiosos, se ha recurrido a los diccionarios que se
citan al final de esta lexicografía.
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Cuento popular Andino, Colombia, Chile, Venezuela
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Maceteados. Corpulentos.
Madama. Señora.
Manda el chancazo, mandar el chanca Propinar un golpe muy fuerte.
zo.
Mandaron todo abajo,mandar todo Derumbar todo.
abajo.
Manoteaba, manotear. Mover violentamente las manos.
Más contento. Muy contento.
Mata. Vegetal.
Mate. Infusión de hierba.
Mé. Exclamación admirativa.
Meico. Médico.
Miércale, miércole. Voz exclamativa.
Montón, montones. Mucho, muchos, en número considerable.
Mortadela. Embutido muy grueso que se hace con carne de
cerdo y de vaca, muy picadas y mezcladas con
tocino.
Niño. Término muy cariñoso que usan los padres para
referirse a un hijo varón de cualquier edad.
No más. De inmediato, de todos modos, simplemente, sin
más, solamente.
No reservo, no reservar. No escatimar.
No se arrepintieron más, no arrepentir Tomar una decisión y mantenerla.
se más.
No se le dé nada, no dársele nada. No importarle.
Observó, observar. Atender.
Ocupó, acupar. Utilizar.
Ofende, ofender. Hacer daño.
Ofertaba, ofertar. Ofrecer.
Ole. Exclamación.
Palacios. Casas bien provistas.
Paleteó, paletear. Perseguir.
Para adentro no más. Comer a pesar de todo.
Pasara a traer, pasar a traer. Buscar.
Pasar un caso. Engañar.
Pasó boleado, pasar boleado. Pasar sin percatarse.
Paga el/astazo, pegar el/un astazo. Golpear con las astas.
Pega el salto, pegar el salto. Saltar.
Pagas un machetazo, pegar un mache Golpear con un machete.
tazo.
Pegó la carrera, pegar la carrera. Correr.
Pendiente a. Estar atento.
Perol. Vasija paracocinar.
Pesca a palos, pescar a palos. Agarrar a palos.
Pescaba, pescaron, pescó, pescar. Coger.
Peso. Moneda nacional de Chile.
Picada. Nivelación de terreno.
Pícara, pícaro. Astuta, astuto.
Pichón. Paradojalmente, un hombre de gran estatura.
Pierda cuidado, perder cuidado. Despreocuparse.
Pierna arriba Estar sentada con una pierna sobre la otra.
Pilón. Persona a quien le falta una oreja o parte de ella
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DICCIONARIOS CONSULTADOS
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INDICE PAG.
INTRODUCCION 5
SELECCION DE TEXTOS DE CUENTOS 9
CUENTO DEL QUIRQUINCHO CON EL ZORRO 11
LA ADIVINANZA DEL TONTO 13
CUENTO DE LA MUERTE 16
CUENTO DEL PILON 19
LA HUASA, EL CORDERO Y EL CURA 23
EL HUASO Y EL CURA 23
LOS TRES RAYOS DEL SOL 24
EL PRINCIPE TORO 32
CUENTO DE JUAN Y PEDRO Y POMPEO 42
CUENTO DE PEDRO URDEMALES 62
GLOSARIO 65
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