UNIDAD 2: EL FEDERALISMO ARGENTINO
1. LAS CAUSAS ORIGINARIAS DE LA ADOPCION DEL
FEDERALISMO
Diversas han sido las opiniones sobre cuales fueron dichas causas. Alberdi, sostiene
que fue el régimen municipal español a través de los cabildos, el que dio origen a las provincias
y que la ausencia de una soberanía nacional fue la que originó las soberanías locales. Ramos
Mejía sostiene que fue heredado de los españoles y conformado con características propias de
nuestro desarrollo histórico. Otros opinan que fue la influencia de una de las corrientes
revolucionarias del siglo XVIII, que a partir del aporte del Montesquieu se desarrolló una
soberanía estatal dispersa, con descentralización del poder.
Otras causas fueron: el aislamiento regional, la necesidad de defender la economía
local del poder de la oligarquía del puerto de Bs As y la oposición de los hombres de las
provincias, con el apoyo popular, al absolutismo y centralismo porteño.
Bidart Campos atribuye el origen de nuestro proceso constitucional a la interinfluencia
del medio-hombre-ideología: El medio son las ciudades, las provincias, Bs. As. Las primeras
dieron origen a las segundas, y éstas al sistema federal, mientras que Bs As actúo como polo
centralizador y unificante.
La influencia del medio se intercala con la del hombre, que dará a la vida, ideas y
costumbres de cada provincia un estilo sociológico y cultural propio. De allí se basan las
autonomías locales. Del hombre situado en el medio surgirán la ideología de democracia,
gobierno republicano y federalismo.
2. EL FEDERALISMO EN EL PENSAMIENTO DE ALBERDI
Su modelo de derecho público y organización constitucional fue la república federal
norteamericana, con especial adecuación a nuestra realidad según su visión. Apoyaba un
sistema mixto, que concilie las libertades de cada provincia y las prerrogativas de toda la
Nación. Proclamaba la democracia y la república. La federación para el significó “liga, unión,
una República Nacional compuesta de varias provincias a la vez independientes y subordinadas
al gobierno general creado por ellas, donde la unidad no sea el punto de partida sino el punto
final de los gobiernos”. Tenía una preferencia unitaria, pero alegaba una federación
compuesta; de esta manera es que postulaba el sistema mixto, pero con preeminencia del
gobierno central, o general.
Su modelo esencial fue la constitución norteamericana de 1787, de allí emergen los
similares grandes principios de nuestra Federación en cuanto a la distribución de competencias
entre el gobierno federal y las provincias, y en cuanto al Senado. Sin embargo, se apartó de
dicho modelo para consagrar una federación más centralizada, a través de la revisión de las
constituciones provinciales por parte del Congreso, la facultad de sancionar los códigos de
fondo también por parte del Congreso, y la competencia de los tribunales federal para resolver
los conflictos entre una provincia y sus vecinos.
3. EL FEDERALISMO EN LA REFORMA DE 1860
Luego de la batalla de Cepeda de 1859, en la que el general Urquiza triunfó, como
representante de la confederación, contra Rosas, se produjo la firma en el pacto de San José
de Flores, lo que va a significar la integración de Bs As a la Federación, previa reforma de la CN
de 1853. Hubo importantes modificaciones con la intención de afirmar una mayor
descentralización del poder y una mayor autonomía provincial.
4. EL FEDERALISMO EN LA REFORMA DE 1994
Luego de la reforma de 1994 existen cuatro órdenes de gobierno en la federación
argentina:
a) El gobierno federal;
b) Los gobiernos de provincia;
c) El gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires;
d) Los gobiernos municipales autónomos.
La reforma ha profundizado la descentralización para el Estado argentino, como
fraccionamiento del poder en relación con el territorio.
La sociedad argentina está compuesta por el gobierno federal, 23 provincias y la
ciudad – estado de Buenos Aires, que tienen entre si relaciones federales directas.
Las provincias tienen poderes conservados e ilimitados (Art 121 CN), y el gobierno
federal ejercita los delegados en forma expresa o implícita, y, por lo tanto, son poderes
limitados.
Las clasificaciones efectuadas por la doctrina sobre las relaciones de nuestra estructura
federal se mantienen en vigencia:
Relaciones de subordinación: supremacía de la CN
Relaciones de participación: de las provincias y de CABA en el gobierno
federal;
Relaciones de coordinación: delimitación de competencias de los gobiernos
federal, provinciales y de CABA.
Actualmente se encuentran vigentes las clasificaciones de competencias entre
gobierno federal y provincias:
Conservadas por las provincias: art. 121 CN
Delegadas al gobierno federal: las expresas de los distintos órganos del
gobierno federal y las implícitas del Congreso;
Concurrentes entre los órganos gubernamentales;
Compartidas: requieren la voluntad de los órganos gubernamentales como la
ley – convenio de coparticipación;
Excepcionales: para el gobierno federal, en los impuestos directos (art. 75, inc.
2 CN); para el gobierno provincial, el art. 126 CN
Además, existen competencias prohibidas a las provincias (porque fueron delegadas al
gobierno federal); prohibidas al gobierno federal (porque fueron conservadas por las
provincias) y prohibidas a todo orden gubernamental (como la concesión de facultades
extraordinarias, de la suma del poder público – art. 29 CN)
La reforma constitucional agregó las siguientes competencias al gobierno federal:
a) Establecer y modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables, por tiempo
determinado, por ley especial. Art 75, inc 3.
b) Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio;
promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo
relativo de provincias y regiones. Art 75, inc. 19;
c) Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad
nacional respetando las particularidades provinciales y locales. Art 75, inc. 19;
d) Aprobar o desechar los nuevos tratados internacionales incorporados por la reforma.
Art 75, inc. 22 y 24, y art 124;
e) Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de
oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por
esta Constitución y por los tratados internacionales. Art 75, inc. 23;
f) Dictar un reglamento de seguridad social especial e integral en protección del niño en
situación de desamparo, y de la madre durante el embarazo, y el período de lactancia.
Art 75, inc. 23;
g) Disponer o decretar la intervención federal. Art 75, inc. 3;
h) Ejercer la función gubernativa cuya jefatura se reconoce en la persona del presidente
de la Nación. Art 99, inc. 1;
i) Ejercer la administración general del país, por parte del jefe de gabinete, siendo su
responsable político el presidente de la Nación y su órgano de control la Auditoria
General de la Nación. Art 85, inc. 1 y 100 inc. 1;
j) Dictar bajo determinadas condiciones decretos de necesidad y urgencia. Art 99 inc. 3.
k) Hacer recaudar la renta de la Nación y ejecutar la Ley de Presupuesto Nacional. Art. 99
inc. 10 y art 100 inc. 7;
l) La organización y administración de justicia. La designación siempre la realiza el
presidente con acuerdo del Senado. Art. 99 inc. 4 y art 100.
La reforma constitucional también aumentó las competencias exclusivas de las provincias:
Dictar las constituciones provinciales conforme el art 5, asegurando la autonomía
municipal. Art 123 CN;
Crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos para el
cumplimiento de sus fines. Art. 124 CN;
Celebrar convenios internaciones bajo ciertas condiciones. Art 124 CN;
Ejercer todas aquellas potestades que estén implícitas en el concepto de dominio
originario provincial, de los recursos existentes en sus territorios. Art 124 CN;
Ejercer los poderes de policía e imposición sobre los establecimientos de utilidad
nacional en el territorio de la República. Art. 75 inc. 30.
El Senado en su rol federal: es el órgano federal por antonomasia en razón de la
representación paritaria de las provincias. La reforma constitucional estableció:
o Incorporación del tercer senador por cada provincia, provocando así un mejoramiento
funcional del senado en su rol federal, sin alterar el sistema de representación
igualitaria de las provincias, que teóricamente permite que las provincias chicas
definan a su favor en el Senado, una votación que fue inversa en la Cámara de
Diputados.
o Elección directa y reducción del mandato de los senadores, de 9 a 6 años.
o Acentuación de su rol federal, al instituirlo como Cámara de origen en dos temas
principales: la ley convenio de coparticipación impositiva y las iniciativas sobre
crecimiento armónico de la Nación y poblamiento de su territorio.
o La intervención federal: se aplica según el art 75, inc. 31, que la facultad de intervenir
las provincias o la CABA complete al Congreso de la Nación, que además puede
aprobar o revocar la intervención decretada por el PE, durante su receso. A su vez el
art 99, inc. 20, prescribe que, si el PE decreta una intervención durante el receso del
órgano legislativo, lo debe convocar simultáneamente para dicho tratamiento.
Los partidos políticos y el federalismo: con la reforma se constitucionalizó según el art. 38, los
partidos políticos caracterizándolos como instituciones fundamentales del sistema
democrático.
5. EL PROCESO FEDERAL ARGENTINO. INCUMPLIMIENTO DEL
PROYECTO FEDERAL
Nuestra forma de Estado fue descentralizada desde el inicio, a través del federalismo y
el régimen municipal, consagrados a partir de la sanción de la constitución de 1853. Dicho
federalismo se descentralizó en la reforma de 1860 y, finalmente, en 1994, donde se avanzó
con la descentralización del poder, que abarca el reconocimiento de la autonomía municipal y
la institucionalización de CABA.
Pero a lo largo de la historia argentina hemos padecido un profundo proceso de
centralización, que ha producido discordancia entre la constitución formal y la realidad
vigente. Es la consideración del federalismo en su faz sociológica o realista.
Al incumplimiento del proyecto federal de la Constitución han concurrido varias
razones:
a) El avance del gobierno federal sin adecuada resistencia de las provincias;
b) El desarrollo de virtualidades centralizadoras de la propia constitución;
c) La infraestructura de concentración socioeconómica en el área metropolitana
de Buenos Aires en desmedro del interior y del equilibrio del país.
Este fenómeno de concentración alcanza a todos los órdenes de la vida social
argentina con relación a su capital y que se repite en casi todas las provincias, presentando un
inadecuado ordenamiento territorial con marcadas asimetrías.
El federalismo como forma de estado consagrada en la CN de 1853 y 1860 fue una
decisión correcta para solucionar los graves problemas políticos, económicos y sociales de un
país tan extenso, que necesitaba de una efectiva descentralización del poder.
La dificultosa vigencia de la Constitución se hizo evidente en que en la realidad se
imponía un proyecto unitarizante, de centralización del poder en el gobierno llamado federal,
asentado en el puerto de Buenos Aires. Este proceso negativo no pudo ser impedido ni
siquiera por la reforma constitucional de 1994, que tuvo como una de sus ideas fuerza la
profundización de la descentralización del poder.
Se incumplió el proyecto federal de la Constitución y se consolido el proyecto
centralista y unitarizante. Se debe abandonar el centralismo, en lugar de confundirse con la
idea de modificar el federalismo; el cambio debe apuntar a una elevación de la cultura política
y jurídica que respete y asegure la fuerza normativa de la Ley Suprema y de su proyecto
federal.
6. CLAUSULA FEDERAL
Esta receptada en el artículo 16 de la Constitución provincial que dispone:
“Corresponde al Gobierno Provincial:
1) Ejercer los derechos y competencias no delegados al Gobierno Federal;
2) Promover un federalismo de concertación con el Gobierno Federal y entre las
provincias, con la finalidad de satisfacer intereses comunes y participar en organismos
de consulta y decisión, así como establecer relaciones intergubernamentales e
interjurisdiccionales, mediante tratados y convenios;
3) Ejercer en los lugares transferidos por cualquier título al Gobierno Federal las
potestades provinciales que no obstaculicen el cumplimiento de los objetivos de
utilidad nacional;
4) Concertar con el Gobierno Federal regímenes de coparticipación impositiva y de
descentralización del sistema provisional;
5) Procurar y gestionar la desconcentración y descentralización de la administración
Federal;
6) Realizar gestiones y acuerdos en el orden internacional, para satisfacción de sus
intereses, sin perjuicio de las facultades del Gobierno Federal.
7. PRINCIPALES DISPOSICIONES QUE REAFIRMAN EL
FEDERALISMO EN LA CN
Art 1: La Nación argentina adopta para su gobierno la forma representativa,
republicana federal, según lo establece la presente Constitución.
Art 3: Las autoridades que ejercen el Gobierno federal, residen en la ciudad que se
declare capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha
por una o más legislaturas provinciales, del territorio que haya de federalizarse.
Art 5: Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo
republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución
Nacional, y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la
educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal, garante a cada
provincia el goce y ejercicio de sus instituciones.
Art 6: El Gobierno Federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la
forma republicana de gobierno, o repeler invasiones exteriores, y a requisición de sus
autoridades constituidas para sostenerlas o restablecerlas, si hubiesen sido depuestas
por la sedición, o por invasión de otra provincia.
También el art 75, que habla de las atribuciones del Congreso de la Nación, y el art
116.