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La Vida, Una Aventura - Esther I de Fayard

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A Q ee be WiDA. AVENTURA Esther |. de Fayard FoR Asociacign Casa Editora Gral, José de San Martin 4555, BIG04CDG- cummmatimam Sltlamericana Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina. Cuando la mente gesta una idea y esa'idea da a luz un libro; se descubre que este es la suma de un ramillete de ideas y situaciones propias y prestadas. Me siento deudora. No puedo pagar esas deudas mas que con un cheque de gratitud. “Gracias a Dios por su don inefable!” ravillas de la creacién. a Graéias, Glenda y Ariel, y Elba y Carlos, por haberme concedido el privilegic de conocer los lugares que trato de “pintar” para el lector. a Gracias, doctor Pedro Tabuenca, por haberme dado la guia “Introduccién biblica al principio y al fin de la historia”, con la que arrancé la idea de La vida, una aventura. < Gracias, Brenda, por tu excelente trabajo en la computadora. Finalmente, gracias a la editorial que hace posible que este senci- llo trabajo Ilegue a quienes esta destinado: los que merecen nuestro afecto y respeto porque ostentan la fuerza de la juventud y el coraje de los valientes. A todos, jgracias! quien nos regala las ma- Esther I. de Fayard “La vida verdadera, la que alienta nuestra vida fisica, es la vida espiri- tual” —Catedra del Universalismo. “2. Corintios 9:15. er Mister Edrop Toda historia parte de una figura central, alrededor de la cual giran las demas imagenes: personas, paisajes, situaciones, etc. El verdadero protagonista, la figura central de esta historia, es mi abuelo (y como estaré a su lado, yo seré su sombra). Por lo dicho, quiero dedicarle la primera pagina de la aventura que —gracias a su generosidad— pude vivir: un estupendo viaje largamente prometido para cuando finalizara mis estudios del nivel secundario. Contintio, pues, con mi protagonista. Mi abuelo es cirujano car~ diovascular. Me conté con ‘emacidn su vida de estudiante con esca- sos recursos econdmicos, lo que “me ayudé —dice él- a mantener- me humilde, porque no podia lucir ropa de marca ni pretender va- caciones en centros turisticos. Mi respaldo fue siempre mi querida familia y Dios, en quien mis padres me ensefiaron a confiar”. No me extrafia que haya decidido especializarse en el corazén, porque el propio !o tiene flechado de amor a su profesién,a su fa- milia,a sus pacientes y a cuantos se cruzan en su camino. . Se llama Pedro, como tantisimos de su ascendencia espaficla. iMedio mundo se llama Pedro! Como mi Pedro es especial, decidi que también su nombre debia ser especial, asi que un dia, que no te- nia suficientes ganas de atender a la profesora de matemiaticas, abri el cuaderno de apuntes, escribi PEDRO y pensé que con las mismas letras podria darle un nuevo nombre, menos comin, un nombre Unico para un abuelo Gnico: “ROPED...” “PRODE...” “EDROP...”. Me gust6 Edrop. Pero me parecié que le faltaba algo, asi que le antepuse “Mister”. M«. Edrop, dije por lo bajo, mucho gusto de conocerlo. [Link] ahorraba pesos mientras yo tragaba [Link], él hacia su trabajo mejor que yo, pero,“raspando” © no, cuando los afios pasaron y me entregaron el honorable titulo de bachiller, él ya tenfa el dinero necesario para realizar sus suefios... mi suefio. 7 La VIDA, una AVENTURA Ademéas de generoso, carifioso y todos los “osos” juntos, mi abuelo es un fanatico pensador. Quiere saber el porqué y el como de todo, y no para hasta llegar a las raices de lo que le interesa co- nocer.A partir de alli razona, vuelve a pensar y, entonces si,toma las decisiones pertinentes. Conversar con él es un placer, especialmente cuando a continua- cién seguimos con un partidito de ajedrez (prolongado solamente cuando me deja ganar) o con una invitacién a un buen restaurante. En este viaje que quiero compartir, Mr. Edrop me ensefié a pen- sar, Ojala sea capaz de imitarlo. ' iCasi me olvido! Yo.., me llamo Daniel, y te invito a viajar juntos, y juntos aprender a pensar. Quiza seamos capaces de imitarlo. Agradecimientos ............. Fee e Aer ldy PraNineclat es eee 5 PresentaciOny «5 cesccccscimancceeneemirtrraenrrennens enna aren 7 |. En marcha .............. 2. De-pajaros y pifias ... 3. La cara triste de la alegria ................::cceeeeeees 21 4. “Vaya con Dios” 5. Tres en uno.. [Link] Grupo Donner . 7. Yosemite National Parle ..............cccccccceneeree 51 8. Casi inmortales 9. Far West 10. Poder, sabiduria y amor ...............000:ccceeee 77 Il. Rushmore ... 12, Show de agua .. 97 IB Viajeral PasadG) sas [Link] 103 14. Instituto Smithsoniano ................ Pet cer emmiea as Ht 15. New York... New York . 16. Libertad 17. Como en casa............00- 18. gPor qué? ;Para qué? ........ 19. ;Quién dijo que es injusto? 20. De quién depende? 21. Nos veremos junto all rid... [Link] cee CAPITULO 1 En marcha ; ‘olamos en alas del pajaro metilico que nos dejé en Estados Unidos de Norteamérica. Nuestro primer destino fue el Gran Cafién (o Cafién del Colorado), en el Estado de Colorado. Nos encontramos con un verdadero santuario pétreo poblado de mina- retes, columnas, cuevas y escalofriantes pendientes verticales. Después de recorrer un buen trecho mirando en todas las di- recciones posibles, nos sentamos en la saliente de una enorme roca. El Sol nos miraba desde el cielo azul, y cual sefior del espectaculo dibujaba luces y sombras que morian alla abajo, en el serpenteante rio Colorado, Mi abuelo me hizo desandar mas de un siglo para que yo disfru- tara en plenicud de lo que veian nuestros ojos. —Ya en la mitad del siglo XIII, Dani, casi toda la geografia de América del Norte habia sido explorada. Pero nadie se habia“ente- rrado” en este cafién, acaso por el misterio de intrigas y leyendas que lo envolvian. Los indios —que eran los que mas lo conocian~ aseguraban que en cierto lugar misterioso el rio se metia en las fauces de una enorme caverna, y esta lo tragaba junto con todo lo que sus aguas arrastraban. Durante mucho tiempo, nadie se atrevié a opinar lo contrario. “Pero el 24 de mayo de 1869, diez hombres se reunieron en la orilla del misterioso rio, decididos a desafiar las leyendas. Estaban dispuestos a correr el riesgo. Un pequefio grupo de amigos y espec- tadores se reunié para despedirlos. En todas las mentes danzaba la misma pregunta: {Nos volveremos a ver? “Los diez hombres —cuyo bagaje constaba de cuatro botes, pro- La VIDA, una AVENTURA visiones para sobrevivir algunos meses, y enormes dosis de entu- siasmo, determinacién y ganas de triunfar— se lanzaron rumbo a lo desconocido. : “En el primer bote, el Emma Dean, estaba el comandante John Wesley Powell, un veterano de la Guerra Civil a quien le habian amputado el brazo derecho a la altura del codo, Powell tenia lo que necesita un explorador: espiritu aventurero, y ganas de expe- rimentar y aprender lo que el mundo natural quisiera mostrarle. Ademas tenia algo que otros exploradores olvidaron: especial res- peto por los nativos, quienes ya comenzaban a defender su liber- tad y sus tierras. “El bote de retaguardia fue ocupadg por un exscout, amigo del rio y las aventuras, Andrew (‘Andy’) Hall, y un joven entusiasta, William (‘Billy’) R. Hawkins, quien harfa de cocinero. “Powell sabia que les aguardaban peligros; sabia que mas adelante el rio se encajonaba entre paredones de roca; sabia también que habia zonas de répidos; pero confiaba en si mismo y en la pericia de . sus [Link] fin de cuentas, nada se puede emprender sin entu- siasmo y fe. “Seis dias después, quedaron atrés las ondulantes colinas y em- pezaron a transitar flanqueados por gigantescos paredones. El rio se estrechaba cada vez mds y las paredes subian “casi” hasta tocar el cielo. Se habian metido en un callején sin salida? Para colmo, el agua comenzé a rugir alocadamente sobre un lecho de rocas —muchas de ellas sobresalian del agua-—, lo cual hacia inmanejables los botes, ahora como cuatro pequefias cascaras de nuez. La furia del agua los fue arrastrando hacia delante... hasta que finalmente jentraron en un espectacular y ancho espejo de agua quieta y silenciosa, la mejor bienvenida que hubieran podido imaginar! “Si hubiesen podido adivinar lo que les aguardaba, no se hubieran felicitado tanto: remos rotos; botes destrozados por las olas ende- moniadas; provisiones mojadas, enmohecidas o perdidas en el fondo infernal de los rapidos que se sucedfan uno tras otro; naufragios agravados por el temor de perder a los compafieros que desapa- recian de la vista y como por milagro volvian a aparecer; vientos te ) arremolinados; agotamiento total; escasez extrema de alimentos y .calor abrasador... Este es un brevisimo resumen de las situaciones limite que los exploradores tuvieran que soportar. “El 21 de agosto les parecié que tenian por delante lo peor de lo peor. Después de seis dias de navegar en un ancho y hermoso remanso, llegaron hasta un lugar donde el rio se torcia hacia el sur. Alli a los hombres casi se les paraliza el corazon cuando vieron que el cafién se estrechaba tanto que los rayos de sol no llegaban al rio. La oscuridad les parecié [Link], y para colmo, fuera del rio no habia espacio como para cargar los botes al hombro y Ilevar- los por la orilla para evitar el rapido que tenian por delante, como habian aprendido a realizar frente a otros rapidos. “Aquella noche, después de la cena, Oramel G! Howland le dijo a Powell que él, su hermano Séneca B. y William H. Dunn habian deci- dido avanzar a pie desde afuera del cafién, guidndose por las estre- llas. Estaban convencidos de que si seguian por el cafién dejarian sus huesos en alguna parte de ese endiablado rio. El comandante pens que era una decisién extremadamente peligrosa; pero, en primer lugar, debia respetarla porque era la decision de ellos; y, en segundo lugar, porque tenian provisiones solo para cinco dias mas, y tres bocas menos podrian significar una ayuda para los que quedaban. “La conversacién fue breve.A manera de orientacién, Powell ex- tendiéd un mapa y le mostré a Oramel por dénde les convenia salir. “A la mafiana siguiente (28 de agosto), después del desayuno, los tres ‘desertores’, pensativos y silenciosos, pusieron sus escopetas al hombro (comerian de la caza), estrecharon las manos de sus com- pafieros y se perdieron tras el recodo del rio. Cada grupo pensaba que el otro habia tomado una decisién equivocada. Powell tenia la esperanza de que pronto los tres regresarian y, por si asi ocurriera, amarré un bote que quedaria esperandolos”. —Han pasado mis de cien afios, Dani —dijo mi abuelo, acomo- dando el poco cabello que le queda~ desde aquel 29 de agosto cuando, después de 98 dias y de explorar |.940 kilémetros del rio Colorado, manso y bravo, mds bravo que mans@alos exploradores La VIDA, una AVENTURA entraron en una zona de onduladas colinas. jHabfan vencido las ba- rreras de intrigas y leyendas del Gran Cafién! “Aquelia noche, tendidos bajo las estrellas, hablaron de cafiones y rapidos, de sus seres amados, del futuro. No pudieron soslayar el recuerdo de sus tres compafieros. jHabrian encontrado un camino? iEstarian vivos —jAlguna vez supieron de ellos? —pregunté intrigado. -Un afio después —me contesté Mr. Edrop- Powell conversé con un grupo de indios shivwitas, quienes le contaron que unos explo- radores habian matado a una mujer shivwita, y que en represalia los nativos los habian asesinado. Como Dunn y los hermanos Howland nunca aparecieron, se cree que ellos fueron los protagonistas de ese lamentable incidente. Habia escuchado absorto el relato de mi bien informado abue- lo. Las sombras que en ese momento las rocas proyectaban unas contra otras, daban al paisaje un aspecto fantasmagérico. Me detuve en algunos datos que informaba la guia turistica que llevAbamos, y asi me enteré de que a lo largo del rio Colorado hay ;160 saltos! y rocas que caen a una profundidad de entre 2.100 y 2.700 metros, y se lo comenté con asombro a Mr. Edrop. —Una resbalada... jy se acabé el paseo! ~jVes aquellos puntitos que se mueven? —dijo él, ignorando mi reflexion y sefialando un lejano sendero en la montafia-. Son tu- ristas que, guiados por un experto, estan bajando a lomo de mulas hasta el valle junto al rio. Alli vive una pequefia poblacién indigena, los havasupai. También hay un lindo hotel, donde pernoctan los que se animaron a montar las mulas. Junto al hotel hay una cancha de béisbol, todo en el marco de un panorama majestuoso, imposible de apreciar si’no se esta alli. —{Bajamos, abuelo? —dije, haciéndome el valiente y pensando en cémo enroscaria mis largas piernas sobre el burro para que no se arrastraran por el pedregoso sendero. {Por supuesto, muchacho! —contesté de inmediato—. Pero lo ha- remos con mas comodidad. Ya veras. No vi nada, porque subimos al auto. Entendi recién cuando, cé- ie ) modamente sentados en una sala de proyecciones, vimos en tridi- mensional una pelicula panoramica del Gran Cafion sacada desde helicépteros que, sobrevolando a cielo abierto y también casi a ras del rfo, obtuvieron con su moderna tecnologia una estupenda pe- licula que nos permitié “meternos” en los cafiones, sobrecogernos entre los paredones que parecian arafiar el cielo, navegar en las balsas de los aborigenes por las aguas mansas y también por los répidos con sus aguas airadas y revueltas. Cuando sentiamos que iya! nos estrellariamos contra las rocas, entramos en un majestuoso y espléndido espejo de agua. Nuestro paseo por los vericuetos del Gran Cafién habfa terminado, por cierto mas répida y facilmente que el de Powell y sus hombres. Formidable, abuelo! jQue dia precioso tuvimos! —comenté cuando ya el Sol declinaba y nos dirigiamos al hotel. ~iY los que tenemos por delante, muchacho! Desde el amplio ventanal de nuestra habitacién pudimos con- templar cémo las sombras del atardecer envolvian cada vez mas el Gran Cafién con su manto de grandeza y misterio. ~La vida es una aventura, Dani —dijo mi abuelo sentandose en uno de los cémodes sillones de que disponiamos—. El dia en que nacimos, sin saberlo iniciamos el viaje. Desde alli nuestro “bote” se deslizé suavemente... porque papa y mama remaron por nosotros. Un dia, dos dias, todos los dias. Nuestra tarea consistia en dormir, comer y jugar. Después afiadimos otra: estudiar; y otra més: trabajar. Pero siempre en el bote de papa y maméa, quienes se ocuparon y preocuparon por nuestro bienestar. Con el tiempo, querido, nos dimos cuenta -como Powell y sus hombres— que una aventura, ade- mas del gozo de realizarla, implica riesgos, dificultades y peligros. Lo ‘mismisimo ocurre en la aventura de Sivir, Dani. El andar de la vida te exigird pasar por “rapidos”, enfrentar “naufragios”, no ver el “Sol”; etapas cuando el desdnimo, un pésimo compafiero, te invitara a abandonar el camino, a buscar soluciones tangenciales mas faciles, oa meterte-en caminos que no llevan a ninguna parte aunque una vez tuvimos entusiasmo y una meta clara por la cual luchar, seguros de que coincidiria con el destino al que Dios quiere que lleguemos. iS La VIDA, uve AVENTURA —Perdén, abuelo —lo interrumpt hundiéndome en el sillon—. Tengo muchas preguntas en la cabeza, pero ya que nombraste a Dios, te mando la primera: ;Quién es Dios?,.Y antes de que me olvide, te regalo otra: ;Por qué nos metid Dios en esto que llamas la aventura de vivir? ;Para que tengamos problemas, para sufrir? Powell y sus hombres se metieron en el Gran Cafién porque quisieron. Pero a mi nadie me pregunto si queria o no participar de la aventura de la que me estas hablando... A miabuelo casi se le salen los ojos de sus orbitas. Evidentemente, yo habia dicho algo que no entraba en sus calculos. i. —jDani! (Preferirias no haber nacido? —Tanto como eso no, abuelo... -Vivir es un inmenso privilegio, Dani, y no olvides:Todo privilegio entrafia responsabilidades y desafios mas emocionantes atin que los de Powell y sus hombres. A cada paso hay que tomar decisiones. Algunas son intrascendentes, como si te vas a poner una camisa 0 una remera, zapatos negros o marrones. Pero otras... —Como con quién me voy a casar, jno? —le terminé la frase rién- dome-. Bueno, dejemos este tema para dentro de cinco o diez afios, abuelo, porque nos desviamos. Mi pregunta fue: “;Quién es Dios?”, jte acuerdas? —Por supuesto que me acuerdo, Dani.Y te digo mas: me interesa tanto que quisiera charlarla cuando tengamos la cabeza mas des- cansada; hemos tenido un dia bien ocupado. ;Qué te parece si nos damos un buen bafio, cenamos y después miramos un ratito el canal de informaciones hasta que prefiramos contar ovejitas? -jHas hablado como un sabio, Mr. Edrop! CAPITULO 2 De pajaros y pifias ormimos como lirones y desayunamos como reyes, tal cual en- “ sefia mi abuelo por precepto y por ejemplo: fruta, cereales, pan integral, nuece: “Abundante y saludable como corresponde a gente inteligente que quiere vivir mas y mejor”, pregona él, mientras, yo pienso en las “bananas de chocolate”... Nos sacamos la Ultima fotografia con el Gran Cafién de fondo, no sea que alguien dude de que realmente estuvimos aqui, y enfila~ s... Bueno, ho sé para dénde, pero como no soy el jefe de ruta, no tenia por qué preocuparme. Sabia, si, que el plan era llegar antes de la puesta del Sol. Por trechos bastante prolongados el paisaje era desértico, mas © menos igual, asi que don Pedro, ni lerdo ni perezoso, aprovechd para engancharme en el tema que habfa quedado en suspenso.Y lo hizo con la maestria que lo caracteriza. Cuando vimos una bandada de pdjaros, recortada contra el cielo azul y formando una perfectaV de la victoria, Mr. Edrop comenté: —jViste, Dani? El mas fuerte se pone al frente, y los demas se aco- modan de manera tal que forman una V perfecta. jSabes por qué? —No, abuelo. ~Porque est4 comprobado que es la mejor manera de ahorrar esfuerzo, El de adelante recibe el impacto de volar contra el viento, pero para los demas el esfuerzo se reduce porque al ir uno detras del otro la presién es menor y, en consecuencia, se cansan menos.Y una curiosidad, Dani. Cuando el dQ frente se cansa,lo reemplaza uno de los de atras. Un lindo ejemplo de solidaridad, gno te parece? 17 ~ LA VIDA, una AVENTURA —jPor supuesto que me parece! —dije mientras los veia perderse en la lejania. , —{Quién los habra aleccionado para que se comporten asi? —pre- gunté como para sus adentros Mr. Edrop. ~EI instinto —contesté en voz alta, muy seguro de estar en lo cierto. ~iY quién habra programado el instinto? —me replicé utilizando un término de la tecnologia que me apasiona. 4 Es més facil preguntar que contestar, asi que le hice otra pregun- ta, un tanto tangencial: ~jPara creer en Dios hay que tener fe, abuelo?- ~Por supuesto, Daniel. Pero te aseguro que para no creer hay que tener mas fe todavia. —jPor ejemplo? —Te doy dos, Dani. Uno de bien cerquita, de nuestro cuerpo. Uno de los placeres de la gente cuando disfruta de sus vacaciones, es exponerse al Sol para broncear su piel. De paso, el exceso de exposicion al Sol envejece prematuramente la piel. —Cuidate, abuelito, que se te esté empezando a arrugar la piel... Hizo como que no hubiera ofdo, y siguid: ~E| bronceado es la manera como nuestro organismo protege nuestra piel de los rayos ultravioletas que llegan del Sol,y que son muy buenos en su debida medida. En la piel tenemos millones de peque- . fiisimas células que llamamos melanocitos. Estan alli para detectar la cantidad de rayos ultravioletas que recibe la piel. Cuando hay exceso, los melanocitos fabrican un pigmento parduzco llamado melanina, y esta avanza hacia la zona afectada para formar una cubierta protectora, ya que la melanina absorbe los destructivos rayos ultravioletas. Por so se aconseja no exponerse al Sol en las horas en que sus rayos lle- gan con mayor fuerza, como lo es alrededor del mediodia. Te parece que el azar podria haber organizado a la perfeccién la proteccién de nuestra piel? Sin salir de nuestro cuerpo, te podria dar mil ejemplos, Danielito. Pero me gustarfa que ahora mirdéramos un poco las monta- fias que a esta altura de nuestro viaje estan tapizadas de pinos. “{Quién pensaria que la manera en que crecen los pinos es im- Ss portante? Yo no, Dani, porque no soy naturalista. Pero ellos si saben que es importante, y mucho. “Las pifias del pino son cénicas, digamos aerodinamicas, jno es cier- to? Los expertos dicen que su forma asegura que un mayor numero de granos de polen caera dentro de las pifias, polinizara los évulos y asi se formardn las semillas que mas adelante serén nuevos pinos. El doctor Niklas, un conocido naturalista,descubrié que el disefio conico de la pifia obliga al viento a entrar y a moverse en tres formas diferen- tes: en espiral, en tirabuzén y en forma de [Link] se asegura que un buen numero de pifias femeninas recibiran la fertilizacion necesaria para iniciar el proceso del nacimiento de nuevos pinos”. ; —jVamos, abuelo! ;Me vas a decir que el viento sabe donde estan las pifias femeninas? ~jUn momento! -interrumpié Mr. Edrop-, todavia no terminé. Querfa decirte que, por supuesto, el viento sopla en cualquier senti- do, asi que una buena parte del polen que producen las pifias conicas masculinas se pierde. El viento es la carroza nupcial que transporta el polen hasta las pifias femeninas, y sus tres movimientos permiten que penetre hasta donde se encuentran los elementos femeninos, la cdmara nupcial que necesita para su fertilizacion. ~jQue interesante! ~dije con total sinceridad. Pero el abuelo no oyd, 0 no quiso oirme, y continud: ~Y como si esto fuera poco, te digo mas, Dani. El doctor Niklas descubrié, tras mucha observacién, que las pifias se mantienen en posicién vertical cuando no sopla el viento, pero cuando sopla -y es entonces cuando el polen fertiliza las pifias femeninas-, la pifia se inclina hasta que llega a un Angulo de 45°, la posicion dptima para su fertilizacion. }Qué te parece? —Me parece que me gustaria bajarme para ver si las plas ss estan en sentido vertical u horizontal... ~Es una buena idea, pero la postergaremos por hoy, porque te- nemos que seguir para llegar a tiempo a nuestro destino. —Esta bien, Mr. Edrop, sigamos. —Dani, jte parece que tanta maravilla puede ser obra del azar? ~—Me parece que no, abuelo, me parece que no. 9 CAPITULO 3 ne La cara triste de olvimos a la ruta. {Qué bien se porta “nuestro” auto! No sé cuanto hemos andado, pero es mucho.A veces me parece que tendria que bajarme y trotar. Si no lo hago es culpa mia, porque siempre nos detenemos antes de que el Sol juegue a las escondi- das con las montafias. Pero cuando es el momento oportuno, en vez de trotar me estiro en un sofa a mirar un poco de television, después hay que cenar, después hay que ducharse, después hay que dormir, después hay que sofiar y, finalmente... hay que seguir viajando. —jQué vamos a ver mafiana, abuelo? —pregunté despacito por si ya se habia dormido. El se cansa mas porque maneja todo el tiempo, asi que no nece- sita contar ovejitas para dormirse. No contesté, pero cuando se le- vanté —madrugador él— me dijo que iriamos a Lake Tahoe, un centro, turistico muy bonito y también un lugar donde se puede ver la cara triste de la alegria. —jLa cara triste de la alegria, Mr. Edrop? Es una contradiccion... ~Aprender a ver es también aprender a pensar, muchacho. {No te parece importante? ~—Claro que me parece, profe, siempre y cuando usted | no me cobre honorarios por sus clases... ~Pensar es un ejercicio mental que ayuda a mantener las neuro- nas activas, Dani. ~—Las mias gozan de buena salud —aseguré. —Felicitaciones, querido. Que te duren y te sean utiles. —Mr. Edrop, confieso que mis neuronas no alcanzan a captar lo » LA VIDA, una AVENTURA que dijiste-de la tristeza y la alegria, como si pudieran convivi oscuridad y la luz no pueden convivir! —jTe puedo pedir un rato mas de paciencia, jovencito? ~Te contestaré esta noche, Mr. Edrop. Ahora quiero mirar el paisaje. ‘ Pinos y mas pinos montaban guardia junto a la carretera que zigzagueaba cada vez mas en la montafia. Detuvimos el automévil (mejor dicho el abuelo Pedro lo de- tuvo) en un punto panoramico bien elevado, y alla abajo, en una depresién natural jel lago Tahoe con sus aguas azul brillante! y una corona de pinos a su alrededor. En el centro, como una joya arbo- lada, la presencia humana que delataban algunos techos de tejas rojas y una residencia antigua. —En esa pequefia isla hay una confiteria —me dijo el siempre bien informado abuelo-, hasta donde llegan los turistas en elegan- tes lanchas para culminar su paseo por el lago con un té, café o chocolate, que se puede completar con masas exquisitas. —De las que engordan y regalan colesterol, jo no? —Si fuera tu comida de todos los dias, si, claro que si. Pero si se trata de una excepcién, es distinto. La conversacién se suspendié un instante porque aparecié en escena una lancha con turistas que aman el colesterol... Era como para sentarse a mirar y olvidarse por un momento de que existe un mundo bullicioso y agitado. Desde el cielo el Sol ayudaba con sus rayos de oro para que el paisaje luciera perfecto. —Mafiana volveremos, Daniel, para rodear el lago y sus alrede- dores. Ahora nos conviene ir al hotel para darnos una saludable ducha y ver un poco lo que nos rodea. Mientras avanzdbamos en busca de la bendita ducha, don Pedro anuncié con acento misterioso: jLa Ahora nos vamos a meter en otro mundo, Daniel. Aqui es- tamos casi en el limite entre California y el Estado de Nevada.A solo 37 kilémetros esta Reno, y al sureste Las Vegas, posiblemen- te la capital mundial de los juegos de azar. En realidad, es esta la principal actividad en toda la zona, incluida Lake Tahoe. Solo nos ee na a RR a a ee ne Mi el le ganan en qué alla el divorcio es casi instantaneo. ~jQué ldstima que me pierdo la oportunidad ahora que estoy tan cerquita! El problema es que no estoy casado, abuelo. ~Sacale el acento a “lastima” y sabrds qué hace el divorcio: las- tima, y mucho. Todos pierden. Dios quiera que nunca conozcas en carne propia cudnto duele y cuanto dafta ~sentencié don Pedro, un profundo y amante defensor de la familia—. Pero, cambiando de tema, te cuento que por una de esas casualidades que la profesion otorga, el gerente de uno de los mas grandes y lujosos hoteles- casino nos ha regalado dos dias y dos noches de estadia en el hotel que él administra. —jHurra! —me salié del alma-. {Vatnos a jugar, abuelo? ~Vamos a mirar, [Link] a comprobar que es mas facil gastar dinero que ganarlo, y que si no te entusiasma la idea de seguir a pie, sera mejor no arriesgar lo que tenemos.Y te aseguro que acepté este obsequio para que tengas la oportunidad de ver la cara triste de la alegria. No tuve tiempo de pedir explicacién alguna porque, en cuanto el automévil se detuvo, aparecieron los solicitos empleados vesti- dos de negro, con camisa blanca y botones dorades, para abrirnos la puerta, llevar las maletas y conducirnos al fascinante mundo de luces a todo color. jQué mullidas las alfombras! jQué resplandecientes los espe- jos! {Qué preciosos los arreglos florales! ;Qué gentil el personal >que a cada paso ofrece sus servicios con una sonrisa genial! Seguimos al camarero hasta lo que seria nuestra residencia du- rante 48 horas. Nunca me habia visto rodeadq de tanto lujo y de tanta amabilidad. No te olvides, Daniel, me dije a mi mismo, que este cuento de hadas duraré exactamente 48 horas. Después... tendrds que seguir siendo el de siempre. Descubri que en el Harra’s Casino Hotel absolutamente todo esté preparado para los jugadores. Puedes apostar desde tu sala, tu dormitorio o aun desde el bafio. En cada‘habitacién hay un te- levisor que te indica como va el juego y un teléfono para que, si asi lo deseas, sigas apostando. Si sales de tu suite para ir al come- 23° La VIDA, una AVENTURA dor, también allf, mientras comes, los tableros te informaran como avanza o retrocede el dinero que has apostado. —Aqui se juega las 24 horas del dia, los siete dias de la semana, los del mes y los del afio. Es una rueda sin fin —dijo el abuelo. Después de ordenar un poco nuestras pertenencias para no dar tan mala impresién a las mucamas, bajamos a la enorme sala popular donde cientos de maquinas “tragaban” las monedas y, mu- chisimas veces, también las esperanzas de sus clientes. Cientos, quiza miles de manos estaban aferradas a las palancas como quien se aferraria obstinadamente a una tabla en un naufra- gio. Estallaban aqui y alld los gritos de alegria de los ganadores que vefan caer sus monedas multiplicadas quien sabe cudntas veces, al mismo tiempo que sonaban las monedas que entraban y no salian; por lo que habia que apostar nuevamente, tantas veces como fue- ra necesario, “hasta que la suerte me bendiga”. Los que mas “sue- nan” sin hacer ruido son los bolsillos que quedaron vacios porque sus monedas fueron a parar a otro bolsillo. Vimos también —aunque de soslayo, porque alli solo entran los elegidos (léase los que apuestan fortunas)— las salas reservadas para las ruletas que giran sin cesar alegrando a algunos y deses- perando a los mas. Es la ley del juego, que se dibuja en los ros- tros tensos, rodeados del humo de los cigarrillos que fuman para calmar los nervios. Pero no se van. Aunque hasta aqui perdieron, jseguramente, fuera de toda duda, hoy la suerte los elegira y su “varita magica les devolvera con creces lo que perdieron! —Los alfombrados, los cortinados y las brillantes luces, todos dignos de un palacio, envuelven, seducen y arrastran a los princi- pes del juego —sentencié don Pedro cuando regresdbamos a nues- tra habitacién. ° Bebimos un vaso de jugo de naranjas que, entre otras bebidas, habia en el bien surtido bar de nuestra habitacion, y después nos hundimos en los sillones y el profe continué con su leccién: —Uno de los secretos que hacen del juego de azar un gran nego- cio, Daniel, tiene dos aspectos: Primero, que don dinero manda en el mundo, y muchisimos ambicionan tener mds en menos tiempo y ed con menos .esfuerzo, y suponen que el juego les dard la chance de convertir ese suefio en realidad. Segundo, que el negocio del juego promociona al que gand y olvida a fos muchos que perdieron. De ellos no hablan los periddicos ni la television. Fuera de este hotel seguiran deleitandose los menos con el espectacular y desestre- sante paisaje, mientras dentro, entre cuatro paredes, en el palacio del azar, los mas seguiran crispandose los nervios y poniendo sobre el altar del juego lo que tienen y, muchas veces, también lo que no tienen.“Raiz de todos los males es el amor al dinero”.' “Hoy conociste la cara triste de la alegria, Dani. La frustraci6n de quienes piensan que la diosa fortuna les hizo esta vez una mala jugada, pero majiana tal vez las cosas cambien... Conociste también el rostro iluminado de los que ganaron. Lucian la alegria artificial y fugaz del momento, porque acaso maiiana seran perdedores. La verdad verdadera, hijo, es que en los juegos de azar no hay gana- dores, con excepcién de los que montan y auspician ese negocio. “Conoci personalmente a una sefiora que habia vivido siempre en una situacién econdémica privilegiada y tenia, para completar su felicidad, un esposo excelente y un buen hijo. Pero la felicidad mu- chas veces es esquiva. Tras una enfermedad que duré unos pocos dias, fallecié su hijo, un ingeniero de minas recién recibido, y no mucho después perdiéd también a su esposo. “Sentia como si el mundo habia caido sobre sus espaldas y no _se lo podia sacar de encima. Para no enloquecer ided ir a alguna parte que la distrajera, que le ayudara a pensar en otra cosa, y em- pezé a concurrir al casino de su ciudad. Pens6 que allf conseguiria aliviar sus penas aunque més no fuera que por algunas horas. Fue ganando y perdiendo, pero la diosa fortuna le fue muchisimas ve- ces [Link], se sentia ‘familia’ del personal, el cual la tra- gaba con toda deferencia. Pronto sintié que necesitaba esa compa- fifa y esa distraccién.A menudo ganaba cifras importantes y tenia cada vez mas amigos, de modo que todas las tardes iba al casino. Cuando pensaba que habia encontrado la panacea curativa, empe- z6 a perder y a perder mas y mas. En una espiral de desesperacion por recuperar lo perdido apostaba cada vez mas, sin darse cuenta 2s" La VIDA, una AVENTURA de. que su fortuna tambaleaba y, lo peor, que ya era una adicta al juego y que no podia vivir sin ir al casino. Alli estaban sus amigos, su vida, su todo. Pero ahora también habia perdido la fortuna y los campos y las propiedades que habia empefiado. “Un domingo al atardecer, al borde mismo del suicidio, Dios la encontro. Pasando por alto los detalles de su conversién, los 180 grados que gird su mente, te puedo decir, por la alegria auténtica que salfa de sus ojos cuando la conoci, que su bienestar no depende ya de la ruleta. Hoy vive con sencillez, pero se siente rica en espe- ranza y segura en las promesas del Sefior que se cruzé en su camino aquel domingo de tarde que habia decidido quitarse la vida. “No todos tienen la fortuna de encontrarse con Dios en su camino al suicidio. Lef el caso de John Lee, un joven de 19 afios, que en tres meses gano treinta mil dolares jugando al 21. Luego empezo a perder, y cuando le quedaban diez mil délares los jugd de una vez.Y perdié, Cuando Ilego a su casa se pegé un tiro en la cabeza con una escopeta. Los juegos de azar, Dani, tienen grandes repercusiones: familias y empresas arruinadas, quiebras y deudas incobrables, suicidios y otros delitos; pero el habito de apostar todo lo encubre. jY los contribuyentes pagan la investigacién y el castigo de tales delitos! Porque para que los especialistas lo hagan, hay que pagarles. “(No te parece, Dani, que es mejor disfrutar del fruto de nues- tro trabajo —aunque sea poco- en lugar de ‘lucir’ la careta de ale- gria que el diablo regala a quienes suefian con tener mucho dinero a expensas de quienes lo pierden?” —Por supuesto, abuelo.Y encima muchos se enfermaran del sis- tema nervioso o del estomago, jno? —dije, haciéndome el pichon de médico. —Claro, hijo, toda tension nerviosa prolongada significa desgas- te y ruina para la [Link] que en el tema del azar, Dani, aunque las luces brillen por todos lados y haya fugaces explosiones de alegria, la tristeza finalmente gana la partida. En la vida, Daniel, a menudo te encontraras ante dos o mas alternativas. No te dejes tentar por la que mas brilla o mas parece ofrecer. Pensar con sensatez y 26 : decidir’ con iriteligencia puede hacer la diferencia entre una vida de fracaso o de éxito. No dije nada, pero intimamente senti que Mr. Edrop tenfa razon. Cenamos saludablemente, como predica y practica mi abuelo, sin preocuparnos por los tableros que seguian informando a los que cenaban y apostaban al mismo tiempo, y, después de esta ex- | periencia de luces y tintineo de monedas en cantidades industria~ les, dormimos libres de toda preocupacion.A la mafiana siguiente, luego de un buen desayuno, nos dedicamos a recorrer y admirar la belleza de Lake Tahoe. En la oficina de turismo cercana conseguimos folletos con da- tos e indicaciones que nos dieron la posibilidad de recorrer el lugar mejor enterados de lo que teniamos ante nuestra vista. Asi supimos que el lago esta ubicado en una depresién granitica junto a la Sierra Nevada. Tiene 35 kilémetros de norte a sur, y unos 20 kilémetros en su punto mas ancho. Las dos terceras partes perte- necen al Estado de California, y el resto al Estado de Nevada. En invierno se congela totalmente, pero en cualquier estacién del afio el paisaje siempre es estupendo y muy visitado por los turistas. Tuvimos, de veras, dos dias fantasticos, que volaron como un suspiro, y de nuevo pasamos a ser humildes turistas. Quedaron atras las luces, los rostros felices por unas minutos y los tristes que obstinadamente luchaban por codearse con la suerte. | Timoteo 6:10. CAPITULO 4 “Yaya con Dios” nfilamos con rumbo conocido para el piloto pero no para el copiloto. El tragakilémetros seguia portandose bien. Subimos y bajamos serpenteando las montafias y atravesando valles. —Profe, me sabria decir hacia dénde vamos? —pregunté. —Hacia un lugar histérico, hijo. Quiero que veas una reliquia que dejaron los espafioles cuando estas tierras pertenecian a México, que era colonia espafiola en ese entonces. Te cuento que veremos una misién franciscana llamada San Juan de Capistrano, construida al promediar el siglo XVI. El fundador fue un tal Junipero Serra, “franciscano, evangelizador y colonizador de la zona sur de la ac- tual California. Serra admiraba a Capistrano, y seguramente por eso puso su nombre a la Misién destinada a evangelizar a los nativos de las cercanias. “Juan de Capistrano nacié en Italia en 1386, mucho antes de que naciera el fundador de la Misié[Link]é setenta afios y fue canonizado “en 1690. Entonces ingresé en el santoral catdlico como San Juan de Capistrano. Seguramente, no imaginé que su nombre figuraria en el sancoral, y menos atin que dos siglos después un colega llamado Junipero Serra lo honraria al poner la Misién bajo su advocacion. “Lo primero que hicimos al llegar fue comprar nuestros tiques de entrada. Con ellos nos entregaron, ademas, un folleto guia que nos ayudaria a ubicarnos en lo que queriamos ver, asi que volvimos al auto para ‘estudiarlo"’ Traia un plano con las indicaciones nece- sarias. Asi nos enteramos de que la misién fue inaugurada en 1776, y que es la construccién mds antigua que atin queda en pie en el Estado de California. 29 La VIDA, una AVENTURA “La vida ‘de la Mision se desarrollaba principalmente en el in- terior del enorme edificio de piedra construido en forma de U, al estilo espafiol de la época. Las habitaciones, rodeadas por galerias con sus tipicos arcos, dan a dos grandes patios interiores, con su caracteristico aljibe en uno y una hermosa fuente en el otro. “Sabiamos ya lo suficiente como para comenzar el recorrido: la cocina, con sus antiquisimos utensilios; la barraca, la cual ocupaban los soldados encargados de proteger a los misioneros; la capilla, con su exquisitamente ornamentado altar construido hace trescientos afios en Barcelona; la cocina pequefia, la cual utilizaban los nativos; el taller, donde se trabajaba el metal para disponer de Ilaves y en- seres metalicos necesarios para las multiples actividades practicas; los dormitorios de los misioneros, utilizados hoy como convento el mas espacioso y como aulas los demas, el calabozo, donde eran castigados los nativos indisciplinados; los patios y su bien cuidado y florécido jardin; y la puerta de hierro, la cual comunicaba este labo- rioso colmenar con el mundo exterior,a cuyo lado hay cuatro arcos de piedra de distintas dimensiones y de los cuales penden cuatro campanas. Quizas atin hoy tafieran al vuelo en ocasiones especiales. “Me parecié que estaba respirando el aire de hacia dos siglos”. -Ahora —dijo el abuelo mientras observaba el plano del folle- to— solo nos falta visitar la Iglesia de la Gran Piedra. Aqui dice que solo seis afios después de su fundacién, la Mision fue victima de un terremoto que destruy6 una parte de esta iglesia, y asi quedé desde entonces, pero que se conservan algunas de sus reliquias, aunque se considera que la iglesia semidestruida desde 1802 es en si misma una reliquia. Caminamos hasta el arco en ruinas de la Iglesia de la Gran Roca. Esta tal cual la dejo el terremoto. No obstante, sigue siendo el cen- tro de mayor interés para los visitantes. —jMr. Edrop! —dije-, ;por qué dicen que es atractiva si no tiene nada de lindo? ~A primera vista tienes razén, Dani. Solo se ven ruinas. Pero si miras con detenimiento, veras algo mas. —jAlgo mas? Concentré los ojos en todos los rincones y... ~Parece que hay muchos nidos entre las piedras, [Link] estan desechos y otros, en mejores cendiciones. {Es este un campa- mento de palomas? ~No, muchacho. Lo que pasa es que el 19 de marzo de cada afio, de todos los afios, bandadas de golondrinas llegan a este preciso lugar. Viajan desde la Argentina y otros lugares del hemisferio sur en su propio avién con propulsién a alas y... aunque parezca mentira, revolotean aqui, en la Iglesia de la Gran Piedra, en busca del nido que ocuparon el afio anterior; la “duefia” del nido que esta dafiado lo repara o reconstruye, segtin cémo lo encontré.Aqui permanecen hasta el otofio, cuando emprenden el larguisimo viaje hacia el sur del continente sin perder jamés el rumbo. -jComo me gustaria que hoy fuera 19 de marzo! —dije casi emocionado. ~jOh! Si asi fuera —dijo el abuelo-, casi no podriamos caminar. Ese dia se retine muchisima gente para ver el espectaculo que, sin saberlo, ofrecen gratuitamente las simpaticas golondrinas. Antes de retirarnos de este lugar tan cargado de historia y de emocién, sacamos algunas fotos y dimos una ultima mirada panord- mica a la Mision. jSi las piedras hablaran! iCémo me hubiera gustado vivir con los misioneros y con los indios —dije~, aunque solo fuera una semana, para compartir sus trabajos, su manera de vivir y de pensar! ~A lo mejor te hubieran metido en el calabozo para que lo pro- baras todo —dijo don Pedro. ~Seguro que en esa semana hubiera sido el primero en portar- me mal —Mejor entonces que nos vayamos, caballero, porque aqui se despide de otra manera a los visitantes...—dijo el abuelo. —Es cierto, todas las tarjetas que vi tienen la misma leyenda:"Vaya con Dios”. —Buena idea, jverdad? Quien va con Dios, Dani, va bien custodia- do, jno es cierto? ienso que si, abuelo. La VIDA, una AVENTURA Cuando reemprendimos nuestro viaje me quedé “picando” lo de las golondrinas.Y pensé en voz alta: —jQué misterioso mecanismo las traera todos los afios el mis- mo mes, el mismo dia, al mismo lugar y al mismo nido? Nosotros consultamos a cada rato nuestro mapa guia para un viaje muchisimo mas corto. {Seran las golondrinas mas inteligentes que nosotros? —Mas inteligentes, no —aseguré Mr. Edrop, que a lo mejor vio amenazada la calidad de su cerebro-. Sera el instinto? El “profe” me mirdé con un ojo, mientras manejaba con el otro. —Deben estar programadas como las pifias de los pinos, jno? jComo me gustaria ver el microscépico chip que han de tener esas cabecitas chiquititas pero llenas de informacién! —dije. —Algtin dia entenderemos, Dani. Por ahora nuestra mente, com- parada con la de Dios, es mucho mas pequefia que la de un bebé comparada con la de sus padres. Algtin dia el bebé de hoy sera un hombre, y su mente estara capacitada para entender los logaritmos, la geometria del espacio o la mecanica [Link] dia, Dani, en- tenderemos los misterios de la vida ensefiados por nuestro Sefior, el Creador del universo, de nuestro pequefio planeta y de nosotros. Me preguntaste ;quién es Dios? Te lo presento: Puedes saber quién es observando los comportamientos incomprensibles (para noso- tros) que ocurren en la naturaleza que él cred. ~Es decir, hay que dar tiempo al tiempo, jverdad abuelo? —Tienes toda la raz6én del mundo, hijo. En el tiempo sin tiempo de la eternidad entenderemos. Mientras tanto, aprovechemos las lecciones que aqui y ahora nos dan nuestras “maestras” las pifias, las golondrinas y todo cuanto es obra del Dios Creador.Y ya que hablamos de golondrinas, pensemos un ratito en ellas. No avanzan a tontas y a locas. Saben a dénde quieren llegar, y ni los vientos, ni las tormentas, ni la oscuridad de las muchas noches de viaje las desvian de su [Link] una meta, y perseveran hasta llegar exacta- mente el 19 de marzo. Si los humanos las imitaramos... —Todos seriamos médicos como tu amigo intimo, Mr. Edrop... ~La idea no seria mala... No obstante, cualquier profesion u ofi- cio es perfectamente digno. Pero estaba pensando en la meta co- mun que tenemos los cristianos, y que requiere perseverancia, una firme conviccién y fe: llegar al reino de los cielos;no desperdiciar el enorme privilegio de ser hijos del Rey del Cielo y de la Tierra. Mas alla de las estrellas, Dani, esta nuestro destino. Pensando en las go- londrinas, ojala fuéramos todos parte de millones de alas simbolicas abiertas en perseverante vuelo hacia nuestro destino eterno. jQuién me diera la inquebrantable fe de mi abuelo!, pensé, pero guardé respetuoso silencio. Estaba empezando a aprender a pen- sar. Como dice el eslogan de San Juan de Capistrano: “jVayamos con Dios!” CAPITULO 5 Tres en uno espués de descansar como angelitos en las “nubes” de un buen ‘ colch6n, ya que evidentemente no soy golondrina, desayunamos en un restaurante que habja junto a la estacién de servicio donde don Pedro le dio al auto el alimento que consumiria ese [Link], como es el tinico negocio que vende comestibles, nos surtimos de lo que seria nuestro almuerzo cerca de la ruta, en alguno de los desvios que ofrece las comodidades que necesitan los viajeros. Por suerte el dia era espléndido. El clima de California general- mente trata muy bien a sus “clientes”, sean residentes o visitantes, y la perspectiva de conocer el estilo pic-nic en algun lugar hermoso me entusiasm6. Pero la realidad le gano a la perspectiva; habia que continuar sobre el asfalto varias horas mas. El paisaje me robé las palabras. Como avanzdbamos rapidamen- te, me pareciéd mejor hablar poco y mirar tanto como me fuera posible. En algunos tramos seguimos en la ruta zigzagueando por las montafias, y en otros casi bordeando el Océano Pacifico. jPensar que en el mundo hay tantisimas cosas lindas para ver y nos tenemos que pasar la vida entre las cuatro paredes de las aulas! Llegamos a San Francisco. El centro bullia de actividad. Me llamo la atencién la gran cantidad de rostros asiaticos que iban y venian como si estuvieran en su casa. —Abuelo, {estamos en San Francisco o en Pekin? —Estamos llegando a “Pekin”. Aca se llama Chinatown. Es un ba- trio comercial chino en el que hasta su arquitectura te hace sentir como si estuvieras en la misma China. Puedes adquirir todo lo ima- ginable y mas también. a8 La VIDA, una AVENTURA —jQué lindos negocios! Lo no tan lindo es ser un pobre estudian- te con los bolsillos vacios... —Sigamos, muchacho. A lo mejor: encontramos algo a la medida de nuestros bolsillos... —7Yo comprar estas preciosidades? —dije mientras miraba y admi- raba los delicados y artisticos trabajos que ofrece la artesania china. Don Pedro decidio “tirar una cana al aire” y compré un pequefio cuadro precioso realizado totalmente con corcho. Es una preciosa casita clasica de la China, pequefiisimas plantas tipicas, un puentecito en el jardin, todo increiblemente trabajado, seguramente a fuerza de destreza y paciencia. Ademads, compré otro con una leyenda, no en chino sino en inglés. —La casita es un regalo para mi novia ae con entusiasmo, y la ale- gria se le escapé por los ojos, seguramente recordando a mi abuela. Dejamos a los chinos y subimos al auto, ahora en busca de la siguiente novedad. —jTe gusta lo torcido, Dani? -Si lo torcido debiera estar derecho, te-contesto que no me gusta. Un cuadro mal colgado no luce bien... —Aqui esta lo torcido, Dani —dijo mientras aplicaba los frenos. Estabamos ante una calle curiosa, la Lombard Street, de solo una cuadra de extensién y con un declive muy empinado. En los costa- dos estan las veredas para los peatones —como en cualquier parte-, pero los vehiculos que quieran atravesar la calle deben zigzaguear de una vereda a la otra, maniobrando constantemente y con mucho cuidado. Los espacios vacios estan cubiertos por plantas y flores, lo que da a la calle mas torcida del mundo un aspecto bellisimo. -jA quién se le habra ocurrido esto? —dije mientas admiraba la curiosa cuadra. —Seguramente alguien que tenia mas imaginacién que nosotros —acotd el profe. Subimos nuevamente al auto, pero antes de partir Mr. Edrop dio u “clase”: ~Alguien dijo que “Dios escribe derecho sobre lineas torcidas”, y Salomén, como 25 siglos antes, dijo en uno de sus proverbios que 36 “al hombre le toca hacer planes, y al Sefior dirigir sus pasos”.!' Claro, si le pedimos ayuda, por supuesto. Miré la calle nuevamente, como en tren de despedida, y pensé: iCudntos proverbios mds hubiera escrito Salomén acerca de Io torcido si fuera él quien estuviese aqui, en mi lugar! gSeré derecho? ;Seré torcido? Si, era para pensarlo con la mano sobre el corazon. —Sigamos, muchacho. Tenemos que visitar dos lugares mas antes de dejar San [Link] ahora a ver el tranvia mas divertido del mundo. Efectivamente, es un tranvia que no hace su recorrido en circui- to, como [Link] y viene sobre los mismos rieles, siempre en linea [Link] finalizar el viaje de ida, como las vias terminan en un punto muerto, es tradicién aceptada y festejada por los pasajeros que to- dos se bajen y lo hagan girar 180°, mientras el conductor maniobra habilmente y espera hasta que sus ocasionales ayudantes asciendan nuevamente. Luego, el conductor y los pasajeros emprenden triun- fales el viaje de regreso por las mismas vias que los trajeron. Imitando a mi querido profe, comenté: —Una linda leccién de solidaridad, no es cierto, abuelo? —Preciosa, Dani, preciosa. Todos necesitamos de todos. El tran- via de los pasajeros, y los pasajeros del tranvia. Exactamente asi es en la vida. Ya dentro del auto, listos para continuar, Mr. Edrop agrego: —El tranvia gird 180°, gno es cierto? Eso me hizo pensar en la pa- labra “conversion”. Lo aprendi muy bien cuando cumpli con la patria en el servicio militar. Cuando el oficial daba la orden:“jConversién a la derecha!” 0 “jConversién a la izquierda!”, sabiamos que tenfamos que girar sobre nuestros talones 180° y quedébamos exactamente en el sentido contrario al que teniamos antes de recibir la orden. —jSabes? También Dios nos pide (no nos exige; nos invita) que giremos 180°.A los que se sentian culpables por haber participado en la muerte de Jesus —quiza solo gritando “jCrucificale!”*-, el apds- tol Pedro les aconsejo: “Vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados”.? Es decir, no sigan por el camino equivocado que los llevaré a la tristeza y la perdicién. Giren 180° y a7 La VIDA, una AVENTURA tengan el valor de avanzar en sentido contrario, por el camino que lleva a la vida eterna. “Dani querido, si alguna vez te das cuenta de que el camino por el que andas no es el mejor, acuérdate del tranvia de San Francisco. Detente, gira 180° y marcha en sentido contrario. Te adelanto que nunca te arrepentiras. jJamas!” Puso el auto en marcha y anuncid: —Ahora vamos a la famosa Bahia de San Francisco. Desde bastante distancia alcanzamos a ver la mundialmente co- nocida silueta del Golden Gate, el puente colgante mas largo del mundo durante muchos ajios, con su distintivo color rojizo. Antes de llegar, mi abuelo compro (jsiempre él!; jcuando podré yo?), varias postales, en cuyo dorso obtuvimos los datos necesarios para poder mirar y admirar con propiedad esta gigantesca obra de ingenieria que se inauguré en 1937, después de cuatro afios de ar- duo trabajo bajo las érdenes de Joseph B. Strauss, el ingeniero jefe. —Tiene una longitud de 1.280 metros. Esta sostenido en sus ex- tremos por dos torres de acero de 227 metros de altura (las mas altas del mundo en un puente), las que a su vez sostienen dos cables de 93 centimetros de didmetro cada uno a Io largo de todo el puen- te. Cada cable mide 2.332 metros, pesa 22.226 toneladas y encie- rra 27.572 cables menores. Las torres estan sélidamente afirmadas en la roca a una profundidad de 30 metros bajo el nivel del agua. La enorme estructura esta expuesta a las tormentas del Océano Pacifico y a las fuertes corrientes que se producen alli a causa de la diaria bajada y subida de la marea. El piso del puente es en verdad una amplia carretera de hormigén armado de seis carriles (tres en cada direccién), los cuales permiten un cémodo y rapido transito vehicular. Ademas, a ambos costados hay un espacio especial para peatones. La obra cost6 35.500 millones de délares. Mr. Edrop termind de informarse e informarme acerca del Golden Gate, y después decidimos caminar por su via peatonal. jQué espectaculo! Allé abajo, en aguas arremolinadas por el viento, dos barcos se cruzaban justo debajo del puente. Se los veia peque- fitos, como si fueran de juguete. No solo ellos parecian pequefios. 38 También nosotros parecfamos de juguete, luchando contra el viento. Cuanto mas avanzdbamos mas insignificante me veia; el océano a mis pies y el viento silbando arriba de mi cabeza y por mis cuatro costados. Pero la piel se me erizé del todo cuando don Pedro me dijo que la malla de metal que hay a los costados no formaba parte del proyecto original. Fue puesta hace algunos afios para proteger a los potenciales suicidas que en numero creciente elegian quitarse la vida lanzandose en picada al vacio desde 76 metros de altura para terminar estrellandose en las frias aguas de la bahia. La emocién y la admiracién eran ya suficientes, asi que deci- dimos regresar. Nos sentamos frente a una mesa en un pequefio negocio de comidas al paso, mas para descansar y conversar que para comer. Especialmente Mr. Edrop, quien solo pidié té de menta con tostadas. Yo... un poquito mas sdlido: panqueques con dulce de cerezas. jRiquisimos! —Dani, jse te ocurriéd pensar en lo que significa un puente? No existe esa palabra en la Biblia, quiza porque no existian entonces, pero a lo largo de la historia especialmente en los dias del Imperio Romano- fueron haciéndose mas y mas conocidos y necesarios para el desplazamiento de los ejércitos que salian de conquista. La gente, a menos que fuera arrastrada al cautiverio, nacia, crecia y moria en el mismo lugar, salvo viajes cortos a sitios cercanos. Pero eso es historia. —Claro...se vivia de otra manera. La poblacién mundial se ha mul- tiplicado muchisimo, la comunicacién es imprescindible y un puente es una buena manera de salvar las distancias que separa la naturale- za —dije haciéndome el agrandado. —jMuy bueno, muchacho! Un puente es un nexo de unién entre dos partes de tierra separadas por el agua, o dos montafias separa- das por un abismo, o dos personas separadas por diferencias... —...O entre un hermano y una hermana que se pelean porque ella es una “pesada” —dije con pleno conocimiento de causa... ~Y aunque a veces el “plomo” sea uno que tengo al lado, siempre la mama es el puente, verdad? Asi es, mi querido. Si no hay sepa- racién —sea del tipo que sea— no hace falta ningun puente. Cuando 39 La VIDA, una AVENTURA estdbamos alla arriba, chiquititos en comparacién con esa enorme estructura de hierro y acero, pensé en dos cosas. —jCudles? —pregunté. + —Primero, cudn importante es que un puente esté bien cons- truido y que se hayan empleado los mejores materiales. De ello dependen los miles y millones que lo transitan. Segundo, pensé que un puente bien construido es un lindo simbolo de Jesus. —jPorque es de hierro y acero? —pregunté haciéndome el ignorante. Si y no, Dani. Jestis es de hierro y acero cuando enfrenta el pe- cado, su gran enemigo, por lo que esta decidido a destruirlo. Pero ama infinitamente al pecador y quiere salvarlo; mejor dicho, nos ama a nosotros y quiere salvarnos. Estamos separados de Dios por causa del pecado,‘ y Jestis es un puente simbdlico, en forma de cruz, que hace posible la reconciliacién y la salvacidn. Por eso a Jestis también se lo llama Abogado® y Sumo Sacerdote,® funciones destinadas a unir, como un puente, dos partes separadas. —jMuy bien, profe! Casi tengo ganas de volver al puente y mirarlo de otra manera, con su simbolismo, No hay nada que hacerle, hay que aprender a pensar. ~Ya que pensamos en los puentes que se construyeron para unir, pienso en las murallas que se construyeron con el propésito inver- so: separar. —Claro —me adelanté para robarle por un momento el titulo de profesor-, en la antigiiedad se construian murallas alrededor de las ciudades para separar a sus habitantes de los potenciales enemi- gos, especialmente de los ejércitos que salian en tren de conquistas. Como en ese tiempo no habia bombarderos ni misiles, las murallas eran bastante seguras. —jExcelente, futuro profesor! Lo felicito. Si no nos felicitamos entre nosotros, nadie lo hard, {no es cierto? Regresemos al motel. Estoy tentado a contarte un secreto en el camino. —jPues volvamos de inmediato! Los secretos, Mr. Edrop, impiden la buena digestion... seguro que tus tostadas estan a mitad de cami- no... demas... es malo dejar algo “en la manga” cuando hace calor, porque puede producir una explosion, jTal cual! 40 El puente quedé a nuestras espaldas. Ni lento ni perezoso, dije como despreocupadamente: —jSeguimos, profe? : —Hablabamos de murallas, no? Bueno, mi secreto es que en mis planes, acaso fantasiosos, conozcamos la muralla mas famosa del mundo.A ver, alumnito, gcual es? —Un segundo... dos segundos... La Gran Muralla China! ;Acerté? —Exacto, Mr. Daniel. —jHurra! Cuando bajemos te voy a dar un abrazo estilo rompe costillas... —No tanto entusiasmo, compafiero. Quiza no nos alcance el tiempo... llamado también dinero... que hay que cambiar por viveres. —Entonces achiquemos el apetito para que los viveres nos alcan- cen... Pero a la hora de comer me olvidé de la Gran Muralla y de la economia de viveres. Después de todo estoy creciendo, y esto es un argumento contundente para alimentarse bien, ino es cierto? La verdad sea dicha, creo que me estoy alimentando de lo mejor. Ya en nuestra habitacién, después de una saludable ducha, me instalé en el sofa cuan largo soy. —Muchacho —dijo don Pedro instalandose también él-, mafiana visitaremos un lugar especial en la historia de la colonizacién del oeste norteamericano, pero, después de consumir un poco de tele, te invito a recorrer de noche la hermosa Bahia de San Francisco, y mafiana continuaremos nuestra hasta aqui exitosa gira. jQue espectaculo! Millones de luces titilaban sobre la bahia al mismo tiempo que la ciudad iluminada espléndidamente parecia re- galarnos asi nuestro fugaz paso por ella. En esta parada vimos tres obras unicas: la calle mas torcida del mundo, el tranvia mas increible del mundo y el puente colgante mas famoso del mundo. En Estados Unidos un “motel” es un conjunto de alojamientos al lado de una ruta 0 carretera, un lugar pago para el descanso de los viajeros. No es ni tiene el significado, como en partes de Centroamérica y Sudamérica, de un lugar para encuentros extramatrimoniales de parejas. a LA VIDA, una AVENTURA Por la mariana, después de un descanso reparador, seguido de un buen desayuno, nos despedimos de San Francisco y enfilamos rum- bo al lugar histérico. Después de mirar el paisaje que cambiaba a medida que avanzabamos, mi abuelo, que no es de perder el tiempo y si de aprovecharlo por partida doble, me dijo: —Acomédate bien, que ahora quiero contarte lo prometido. —Estoy listo, abuelo —dije-. Te escucharé solo con dos ofdos por- que no tengo cuatro. Haciendo abstraccién de mi “chiste”, se puso mas serio que de costumbre. En ese momento no sabia por qué. _ | Proverbios 16:9, ver'sién Dios habla hoy (en adelante, DHH).? Marcos 15:13. 3 Hechos 3:19, HH.“ Isaias $9:2.° | Juan 2:1, Hebreos 4:15, CAPITULO 6 El Grupo Donner | 0 que te voy a contar, Daniel (asi me llamaba cuando se trata- sba de algo serio), ocurrié a fines de la primera mitad del siglo XIX, cuando la fiebre del oro precipitaba hacia California a miles de emigrantes que sofiaban con la posibilidad de enriquecerse en poco tiempo. Mientras el auto seguia tragando kilémetros, Mr. Edrop me conto la historia del Grupo Donner, el mas tragico de cuantos partieron desde el este hacia el oeste en Estados Unidos de Norteamérica. —Contrariamente a lo que buscaba la inmensa mayoria, el Grupo Donner estaba formado mayoritariamente por granjeros de Springfield, Illinois, de buena posicién econdmica. Atraidos por las noticias de la feracidad de la tierra, la belleza del paisaje y el clima suave, se agruparon y organizaron para viajar juntos hacia el oeste, la sofiada tierra de promision. “Promediaba el aho 1864 cuando 89 personas —hombres, mu- jeres y mas de veinte nifios— partieron en veinte carretas tiradas por bueyes, con un extra de caballos, vacas y perros. Sabian que era imprescindible llegar a destino a mas tardar en los primeros dias de noviembre, antes de que las tormentas de nieve bloquearan la ruta, si asi podia Ilamarse a aquellos pésimos caminos. “George Donner, un préspero granjero de unos sesenta afios, amable y gentil, que viajaba con tres carretas en las que se ubicaba su numerosa familia de catorce hijos, fue elegido el lider del grupo. Otro lider natural era un tal Reed, mas joven que Donner. Tenia un porte més aristocratico que los demas, como que era descendiente de la nobleza polaca. El viajaba con su esposa invalida, para quien 9 La VIDA, una AVENTURA buscaba un clima mas benigno. Reed no fue elegido para dirigirlos porque los miembros del grupo miraban con mas simpatia al que era granjero, como ellos. Pero en realidad, Donner y Reed compar- tieron las decisiones mas importantes. “En los atardeceres detenian la marcha y cada cual se ocupaba de lo suyo. Los hombres ponian a descansar a los animales mientras las mujeres cocinaban en improvisadas fogatas y los nifios, cansados de estar quietos todo el dia, correteaban a sus anchas. Muchos no habian visto nunca una montafia, y ese espectaculo les hacia sentir que estaban viviendo una nueva experiencia. El primer lugar donde se detuvieron fue en las margenes del rio Little Sandy. Allli, clavada en el tronco de un arbol, encontraron una ‘Carta abierta para los emigrantes’. “El firmante, un tal (Lansford W.) Hastings, aconsejaba a los via- jeros tomar la ruta de la izquierda, que iba a California pasando por el valle del Lago Salado, con lo que ahorrarian unos 645 kilometros y también posibles dificultades, ya que en la ruta de la derecha —por Oregon— podrian tener problemas a causa de la guerra que habia entonces entre México y Estados Unidos. Hastings aseguraba haber hecho el viaje tres veces por la ruta de la izquierda, los tres con éxito. Habia escrito, ademas, un libro sobre el tema, lo que le valid que a ese camino se lo llamara ‘la ruta de Hastings’. “Permanecieron cuatro dias en Little Sandy para analizar qué les convenia hacer. Lamentablemente, lo que ignoraban era que en los alrededores alguien tenia una carta que un amigo de Reed, Edwin Bryant, le habfa enviado por medio de otro amigo que habia pasado por el Fuerte en un tren de carga, y que habia dejado la misiva en manos de un indio mexicano de apellido Vazquez. En esa carta el amigo de Reed insistia en que de ninguna manera fueran por la ruta de Hastings, porque habfa que subir y bajar montafias, atravesar rios y cruzar profundos cafiones. Eso solo podia hacerlo un hombre a caballo. Pero esa carta nunca le fue entregada. “Partieron de Little Sandy el 20 de julio de 1846 por la ruta Hastings. Pronto empezaron las dificultades. Las sendas eran extre- madamente pedregosas y los bueyes avanzaban muy lentamente. Las 4 carretas se estremecian permanentemente. En algunos tramos era imposible avanzar por lo pedregoso del suelo, y debieron rellenar los huecos con ramas que arrancaron de los arboles cercanos. Tras tantas dificultades, finalmente Ilegaron al valle del Lago Salado. “La angustia se apodero de todos cuando encontraron a dos via- jeros, quienes les dijeron que por alli no podrian cruzar el cafién, asi que tuvieron que retroceder. Los dias se iban acortando, el invierno se acercaba y en 21 dias solo habian avanzado unos 65 kilémetros. “Y era fines de agosto. No habia agua potable para los viajeros ni pasto para los animales porque estaban en una zona desértica. Atravesar el valle les significd vivir seis dias infernales. Murieron algunos animales y las carretas empezaron a romperse. En septiem- bre se les vino encima una tormenta de nieve fuera de temporada, obligandolos a avanzar alin mas lentamente. Para fines de octubre conformaban un grupo que daba ldstima ver. Estaban casi muertos de hambre y frio, y cada cual hacia lo mejor que podia, pero el viaje ya era un desastre evidente. “Después de innumerables sufrimientos en el desierto de sal, el Gran Desierto del Lago Salado, divisaron una arboleda y un rio cercano. Con alegria pensaron que habian llegado al Paraiso, pero solo habian Ilegado al final del desierto, y la nieve tenia ya un metro y medio de altura. Era practicamente imposible avanzar. “En ese lugar arbolado y cercano al rio encontraron una cabina abandonada, y construyeron dos mas. Tenian agua para beber y lefia para calentarse, pero los viveres comenzaron a escasear. Estaban en tierra de indios que se acercaban y se mostraban amigables, pero por la noche les robaban caballos y bueyes.Y los pocos que queda- ban comenzaron a morir de hambre y frio. “Nadie tenia un equipo apropiado para pescar en un lago semi- congelado. Allld, en Illinois, no lo necesitaban. Los osos practicamen- te habjan desaparecido para hibernar hasta que llegara la primavera, y casi todas las aves estaban ya emigrando hacia el sur en busca de un clima mas templado hasta que pasara el invierno. ;Dénde conse- guirian viveres? “Aunque tuviera que enterrarse en la nieve, Eddy, un muchacho Ss La VIDA, une AVENTURA joven y valiente, salié a cazar. El primer dia trajo un coyote, al si- guiente un pato y el tercer dia una lechuza. Por supuesto, eso estaba lejos de ser suficiente para satisfacer tantas bocas, por eso y por las condiciones infrahumanas en las que debian vivir, la convivencia se hizo por momentos muy dificil. Pero eran prisioneros obligados de la nieve, y alli debian quedar. Durante esa larga y penosa espera comenzaron a morir hombres, mujeres y nifios. ;Dejaria alguna vez de nevar? “Desde mediados de diciembre fue imposible cazar. Tres hom- bres y dos mujeres decidieron salir de alli a pie -no habia otra posibilidad de escapar de ese infierno blanco— pero fracasaron en su intento y regresaron dos dias después. El horror campeaba dia y noche, era el compafiero permanente del famélico y aterido grupo de sobrevivientes. “La nieve practicamente tapé las cabafias. Solo mantenian despe- jada la salida para poder buscar ramas que alimentaran el fuego. Por las junturas de los troncos que formaban el techo se filtraba el hielo convertido en agua por el fuego que calentaba un poco las cabafias y lo mojaba todo. Pasaron dias enteros con sus ropas mojadas sobre el cuerpo. “Una hijita de los Donner, de seis afios, se quemé el pie. Lo tenia congelado, y lo arrimé tanto al fuego que se le quemé sin que ella se diera cuenta. “Los animales que les quedaban murieron y les sirvieron de co- mida, Pero también ese alimento se termind. En un ultimo y deses- perado esfuerzo por sobrevivir, practicaron la antropofagia. La ley desaparece ante las situaciones limite. “Ya en el pico mas alto de la desesperacién, un grupo de hom- bres decidié salir en busca de ayuda, o morirfan todos. Con restos de cueros de los animales que habian muerto, fabricaron unos bur- dos zapatones que les ayudarian a protegerse de la nieve.Y se lanza- ron a enfrentar lo que viniera. Si morfan, por lo menos la posteridad no los recordaria como cobardes. “Uno marchaba adelante y los demas lo segufan, enterrando cada uno sus pies en la huella marcada por quien lo precedia. El 16 de 46 | | diciembre, después de caminar 33 dias enterrandose en la nieve, | murieron ocho hombres. Recién el 1° de febrero los restantes lo- graron llegar a la primera posta, donde pidieron socorro para quie- , nes estaban atrapados en la montafia. “Y los hombres de California respondieron de inmediato. Se or- ganizaron patrullas de rescate formadas por voluntarios. Era una ta- rea mas que [Link] de los riesgos de lluvias y tormentas, caracterfsticas de esa época del afio, habia que conducir a pie a un grupo de moribundos, entre ellos a mas de veinte nifios, los mas pe- quefios de los cuales debian ser Ilevados en brazos. No habia en ese entonces otra manera de realizar el salvataje, qUe concluyé recién a mediados de marzo.“En ese desastre, el peor en los registros de la migracién hacia el oeste estadounidense, murieron 42 personas, y 47 sobrevivieron milagrosamente.* La mayoria de ellos vivid el resto de sus dias en lo que hoy es San José y sus alrededores, cerca de donde estamos ahora. Hasta aqui no habia interrumpido a mi abuelo, absorto en su re- lato y tratando de imaginar mentalmente el horror que le tocé vivir a esa pobre gente. Cuando terminé, solo atiné a decirle: ~Abuelo, casi me siento avergonzado de viajar tan comodamente sentado y, como si fuera poco, con aire acondicionado. ~Yo también, Dani. Pero ya que nuestra vergiienza no puede ayu- dar a uno solo de ellos, quiz4 nuestro mejor homenaje sea que ellos nos ayuden a nosotros. —jAbuelo! jHace un siglo y medio que estan muertos! —Lo sé, muchacho, lo sé. Pero estoy pensando en como nos pue- de ayudar a nosotros la experiencia de ellos. {No se te ocurre algo? jlnceligencia no te falta, chico! —Gracias, profe. Por el momento le tengo fastidio a ese Hastings que con su carta los aconsejé tan mal, y al indio cabeza de viruta ® Existen algunas discrepancias con respecto a las [Link] consideran que solo fueron 87 los peregrinos, y que sobrevivieron 48. Otros dicen que fueron 89, con las cantidades de fallecidos y sobrevivientes que ya mencionamos. Y otros dicen que fueron 90 los viajeros. 7 | La VIDA, una AVENTURA que no le entrego la carta a Reed, porque esa carta los hubiera sal- vado de esa horrible experiencia. —Muy bien, Daniel. Ya tenemos la punta del [Link] de acep- tar un consejo debemos estar seguros de quién es el que lo da.A ver, saca la Biblia de la guantera y busca en Proverbios 12:15. Y lei:“El camino del necio es derecho en su opinion”. —Si mi consejero es un necio, Daniel, su consejo posiblemente también lo sea, y voy a terminar mal. Muchos se han metido en las drogas por hacerle caso a un mal consejo: “jEs tan lindo sen- tirse transportado a un mundo magico! Total, es solo para pro- bar..." Otros han ido a parar tras las rejas porque un mal amigo les. mostroé como podian tener mucho dinero sin matarse trabajando. Algunos aconsejan mal por ignorancia. Otros, por maldad. Quizas Hastings pensé que en su carta dejaba un buen consejo, pero era un necio. El habia recorrido esa ruta a caballo, y solo.A lo mejor no pens6 que por allf pasaria un grupo numeroso como el Donner, que se movia con carretas, mujeres y nifios, lo que, naturalmente, era totalmente distinto. —jEstas queriendo decirme que tenemos que hacerle caso a nuestros padres, maestros y abuelos porque no son necios? —Normalmente si, Dani, especialmente si ellos se dejan aconsejar por Dios. Ya que tienes la Biblia, lee lo que dice en Proverbios 8:14. —“Conmigo esta el consejo y el buen juicio” Jef. —Los maestros, padres y abuelos no tenemos una varita magica que nos ayude a no equivocarnos nunca. Pero a fuerza de tanto vivir, algo hemos aprendido, El nico que no se equivoca es Dios. Seguir su consejo y el de quienes nos quieren bien, siempre redundara en beneficio propio, Dani. ;Recuerdas ese proverbio de Salomon que dice:“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte’?! —jSi lo hubiesen sabido los del Grupo Donner! —dije. -iY si lo entendiéramos los que amamos la vida y decimos que queremos marchar por el camino que lleva al Cielo! —dijo el abue- lo, y en sus ojos color cielo me parecié que brillaba una chispa de eternidad. —Hay otro pasaje biblico que mamé, tu bisabuela, me ensefid cuando era pequefio, y que me ayudé muchas veces en mi andar por la vida. Esta en el Salmo 27 y, como lo sé de memoria, te lo digo: “Enséfiame, oh Jehova, tu camino, y guiame por senda de rectitud”.? , -Me hiciste pensar en el mapa-gufa que llevamos en la guantera —Claro, porque un camino equivocado o un mapa mal trazado nos llevaria a donde no queremos ir. Muchos dicen que quieren ir al Cielo pero andan por el que va al infierno, Dani querido —dijo el abuelo cuando encontré un desvio y detuvo el auto—. El camino de la vida, de esta y de la eterna, esta claramente sefializado en la Palabra de Dios. Pero un libro cerrado no te dice nada. Hay que abrirlo, leerlo, entenderlo y vivirlo, porque de lo contrario, ¢de qué te valdrian los consejos y las indicaciones que él te brinda? Si te dice que gires 180°, pero no quieres hacerlo porque quieres seguir en tu propia direccién, jqué te pasara? —Quizé chocaré y me romperé la crisma, o quiz4 moriré en el fondo de un precipicio... —No siempre podemos comprender de inmediato por qué Dios nos aconseja que hagamos lo que él dice que hagamos. En este pun- to la fe tiene que jugar un papel importantisimo: Creer en serio que el Sefior quiere lo mejor de lo mejor para nosotros.“Encomienda a Jehova tu camino, y conffa en él; y él hara”,? escribié David en uno de sus salmos. {Te gusta? —Me gusta, abuelo, y te digo mas. Me parece que voy a poner en practica este consejo cada mafiana. —Magnifico, muchacho. Siempre lo primero debe ser lo primero. Al fin de cuentas, si sera para nuestro propio bien, gpor qué no hacerlo? ~Y hablando de caminos, jseguro que no te equivocaste? A lo mejor vamos a parar en Alaska... —No seria mala idea ir a Alaska, Dani. Podriamos ver maravillas alli, pero por ahora nuestro destino es otro. {Te fijas por favor si los indicadores que vamos encontrando en la ruta se correspon- den con el mapa-gufa? Porque ahora tenemos que seguir andando 49 La VIDA, una AVENTURA y me parece que nos falta poco para llegar al lugar histdrico. Y si, estébamos cerca. Cuando el auto se detuvo, bajamos y ca- minamos en silencio casi reverente hasta el lugar abierto en el bos- que, donde hay algunos restos de lo que fue el refugio del Grupo Donner en aquel interminable invierno de 1846-1847. Piedras de regular tamafio estan un tanto desparramadas y restos de quien sabe qué artefactos sefialan con su impactante silencio el preciso lugar de la tragedia. Hay una roca grande y sobresaliente, que es la que usé Eddy Murphy como una pared contra la cual construyé su precaria cabina, y que preserva ahora en una placa los nombres de los que integraron el Grupo Donner. Es todo lo que queda, y se conserva en memoria de quienes sufrieron lo inenarrable, muchos hasta dejar sus cuerpos sepultados en la nieve, solo por haber sido mal informados, mal aconsejados.Y porque quien podia entregarles fa carta con la advertencia que los salvaria, no lo hizo.Y no preocu- parnos por dar un mensaje que puede salvar vidas para la eternidad es ain quiza peor. —No siempre lo que nos parece lo mejor lo es, Dani —sentencid don Pedro, y tenia razén, Antes de regresar al auto pasamos por un negocio que ofrece souvenirs del lugar, y mi profe me compré un libro de mas de tres- cientas paginas, el cual relata las aventuras y desventuras del Grupo Donner (Ordeal by [Link] Story of the Donner Party, escrito por George R. Stewart). En la dedicatoria escribié:“jCuidado con acep- tar cualquier consejo!” Por primera vez en la vida senti como que el corazén se me ha- cia [Link] queria encontrar tiempo para leer el libro, si fuera posible, de un solo tirén. ' Proverbios 14:12.? Salmo 27:1 1.3 Salmo 37:5. CAPITULO 7 Yosemite National Park , rriba, caballero! —dijo el abuelo—. El Sol esta saliendo y no- Bd otros también, muchacho mio. Me restregué los ojos. {Tenia tanto suefio! No queria confesar que mientras él dormfa yo habja “tragado” casi cien paginas de la historia del Grupo Donner, asi que de un salto me puse en po: vertical y, rapido como un rayo, pronto estuve listo para seguir con este apasionante viaje. -jEn marcha! —dijo don Pedro. Y en marcha nos pusimos. —Sefior jefe de ruta, jllevamos viveres? —pregunté para asegurar- me de que no seria un dia dedicado al ayuno. —Por supuesto, caballero. Lo suficiente y un poco mas, como para que mi cliente no se queje... {lo conoces? -Si, y un poco mas que usted, don Pedro, asi que con cono- cimiento de causa puedo advertirle que a su cliente el aire de la mafiana le despierta un apetito feroz. —Me alegro, me alegro. EI paisaje era hermoso. Montafias y pinos, pinos y montajias, y nosotros serpenteando sobre carreteras muy bien mantenidas, lo que ayuda a sentirse cémodo aunque el viaje sea largo. Cruzamos el rio San Joaquin, que en el valle que lleva su nombre alimenta la zona horticola mas productiva del pais. —Estamos acercdndonos al Yosemite National Park, uno de los grandes centros de atraccién turistica de este pais. Hoy recorrere- mos, hasta donde podamos, los puntos mas destacados, y mafiana recorreremos Mariposa Grove, y entenderemos por qué cada afio uw LA VIDA, una AVENTURA acuden a este lugar alrededor de tres millones de personas —dijo Mr. Edrop. —Pues este afio habra dos mas, ;no? El abuelo detuvo el auto frente a un motel cercano al parque. —Vamos a pasar la noche aqui, muchacho, porque mafiana cami- naremos mucho —dijo mi jefe de ruta. 7 En una muy linda habitacién acomodamos las maletas, y después de ducharnos, abastecimos nuestro “tanque de combustible” con lo que nos habia quedado sin tocar al mediodia. Era mas que suficiente, asi que el abuelo se entregé a la lectura de un libro de su especiali- dad (jseguramente muy aburrido!) y yo continué con el libro acerca del Grupo Donner. Por mi hubiera seguido leyendo hasta la madrugada, pero don Pedro cerré su libro y anuncid: —Dani, necesitamos estirar las piernas. {Vamos a caminar un rato? Dejé mi libro casi con pena, pero el abuelo tenia razén. Hablamos estado sentados una buena parte del dia, asi que abandoné a los Donner y salimos. jQué fresco y penetrante es el aire de montajfia! Respiré hondo. El silencio era total. Hasta el Ultimo pajarito, todos se habian retirado del escenario. El concierto habia concluido. Unas pocas luces acd cortaban la oscuridad, y miriadas parpadeaban alld arriba, contra el terciopelo de la noche. Un suefio reparador y un desayuno saludable al estilo Mr. Edrop marcaron el comienzo de una nueva jornada. Después de abonar el tique nos internamos muy lentamente para observar el paisaje que nos envolvia.Y Mr. Edrop comenzé: —Los primeros residentes de este precioso lugar pertenecian a la tribu [Link] a principios de siglo XIX todavia esto no habia sido explorado, si se tenfan referencias inciertas acerca de algunos exploradores que habian incursionado en el lugar. “El 27 de marzo de 1851 un grupo de voluntarios —Ilamados el Batallon Mariposa, el cual habfa sido enviado para dar con los indios que acosaban a mineros y a colonizadores que trabajaban a lo largo del rio Merced-, joh inimaginable sorpresa!, se encontraron con el hermosisimo valle de Yosemite. De alli en adelante se difundié cada se vez mas la noticia de la belleza de ese lugar. En 1855 llego el primer contingente de turistas, y antes de que finalizara la década tanto el valle de Yosemite como el de Mariposa Grove, fueron declaradas zonas de proteccién federal. En 1864 Abraham Lincoln firmé un decreto por el cual se entregaba al Estado de California la preser- vacién del lugar. Posteriormente, el Congreso anexé por decreto alrededor de 3,220 kilometros cuadrados, de la zona aledaiia, y asi quedo delimitado definitivamente el Parque Nacional de Yosemite”. —jTan enorme es? Tendriamos que quedar aqui una semana... —dije. —Si quisiéramos recorrerlo sin apuro, si. Pero estaremos dos dias solamente. Los “viveres” tienen la culpa. Trataremos de hacer rendir nuestro dinero tanto como sea posible, Dani. —Trataremos, abuelo —dije para consolarlo, ya que su bolsillo es el que mas adelgaza cada dia. —Nadie que venga al Yosemite Park puede dejar de ver El Capitan, Los Tres Hermanos, Las Cascadas, el profundo cafién que recibe las aguas del rio, la enorme roca como cortada por la mitad llamada Half Dome (Media roca) y el Bridal-Veil (Velo de novia) —dijo don Pedro mientras miraba un mapa panoramico que mostraba los prin- cipales lugares de atraccién—.Asi que, adelante muchacho, empece- mos con El Capitan. Vimos el gigante de granito desde un punto panoramico, valle por medio, casi con el coraz6n en la mano. —jQué espectacular! Se me esta por cortar la respiracién —dije al ver como algunos se acercaban peligrosamente (para mi) al borde de la roca que cafa a pico alld abajo,a mas de mil metros, hasta en- contrarse con los pinos que crecen en el valle. —De todas partes del mundo vienen escaladores —dijo Mr. Edrop— para poner a prueba su habilidad trepando el escarpado rostro de este gigante del Yosemite, el cual se eleva a 2.307 metros sobre el nivel del mar. Nos acercamos después a los Tres Hermanos. Son tres picos que parecen venir cayéndose desde la altura hacia el valle. Se los llama “hermanos” porque en su base estan firmemente unidos. Son tres 33 La VIDA, una AVENTURA moles rugosas que en silencio parecen desafiar el paso del tiempo. Los infaltables pinos son el marco viviente de ese cuadro inerte. —Tres hermanos unidos, abuelo, fa qué te hacen acordar? —pregunté yo esta vez. —Al Martin Fierro, profesor —dijo Mr. Edrop—: “Los hermanos sean unidos, porque esta es la ley primera”.Y la ley hay que cum- plirla. Los Tres Hermanos son una buena leccién de lo que debe ser la vida de la familia. Unidos cuando brilla el Sol o cuando hay tormenta; cuando hace frio o calor; en las buenas y en las malas, sentencid el abuelo. Seguimos andando, esta vez hacia el monumento distintivo del parque, en inglés el Half Dome (Ctipula partida por la mitad). —Esto no podemos pasarlo por alto, Dani. Desde su elevacién de 2.700 metros se domina un amplio panorama del valle. —iEste lado parece cortado con un cuchillo! —dije admirado. 2Estara por ahi la otra mitad? —No lejos de aqui, si miras hacia alla —dijo el profe apuntando con su dedo-, hay una roca que parecerfa ser el pedazo que falta. Se dice que la llevaron los glaciares cuando retrocedieron. {Quién estuvo aqui para verlo? Si te interesa te cuento la leyenda que “explica” este misterio. Nos sentamos sobre una roca lisa, que hizo las veces de incémo- da silla, y el abuelo comenzé: —En algtin tiempo lejano —cuenta la leyenda— muchas aves y per- sonas primitivas vivian en el valle de Yosemite. Un nativo fue al Lago Mono, se casé con una nativa llamada Teseijac, y decidié regresar con su esposa al valle de Yosemite. Comenzaron el viaje. El llevaba cueros de siervos; ella sostenia una cuna en sus brazos y portaba una canasta en su espalda. Cuando Ilegaron al lugar que actualmente se llama Mirror Lake (Lago Espejo), ella quiso regresar a sus raices, al Lago Mono, pero él no quiso, argumentando que alld no crecian robles y otros arboles. No le hizo caso cuando ella le aseguré que plantaria semillas y tendrian robles. “En su desesperacion Teseijac comenzé a llorar y a correr hacia el Lago Mono tan rapidamente como podia. Su marido se enojé y sd corrid tras ella. Enojada también, Teseijac le tird la canasta, que se convirti en una enorme canasta de granito. Ella continud corrien- do, y esta vez le tiré a su marido la cuna del bebé. “La leyenda termina diciendo que por haberse enojado los dos, ambos se convirtieron en roca: él en la cupula granitica del norte y ella en el Half Dome; las lagrimas de Teseijac luego de arrepentirse por haberse enojado— formaron el lago Espejo que esta al pie del Half Dome. “Es interesante ver como siempre la gente inventé explicaciones para lo que no entendia —dijo el [Link] se dice que el Half Dome es la roca pluténica mas joven del valle”. —jPlutonica? —Si, Dani. Se llama plutonica a la roca formada por arena que se transforma en roca a causa de intenso calor, intensa presién y en- friamiento lento. “La proxima vez que vengas, si es en verano podras escalar esta maravilla de la naturaleza. Es trabajoso y lento, pero si estas pertre- chado con un buen equipo tendras una especie de bolsa de dor y, cuando el Sol comience a declinar, podras meterte en la bolsa y dormir alli, colgado a mitad de camino y listo para completar el ascenso al dia siguiente. Buena idea, no?” —Prefiero el sentido horizontal, abuelo. Le regalaré la bolsa a quien la quiera. —jQué generoso! Te felicito...Ahora matizaremos nuestro reco- rrido yendo a un casamiento. {Te gusta la idea? —dijo el abuelo con aire de picardia. —Me gusta si hay una buena fiesta con bastante comida rica, y si el novio NO soy yo. —Perfecto, nifio (jmido 1,84 m!). va “fiesta” la haremos en un res- taurante esta noche, y la novia no te molestara jpara nada! Porque se trata de una cascada. —jOh!, qué suerte. Antes de llegar el abuelo me dijo: —Los nativos ahwahneechee Ilamaban a ese lugar “Espiritu del viento inflado”. Ya vas a ver por qué. Se trata de una cascada que SS La VIDA, wna AVENTURA se lanza en medio de vientos arremolinados que se estrellan en las rocas y levantan el agua que viene cayendo. Hasta aqui la explicacion previa. El resto, lo que tiene que ver con el casamiento, lo verds personalmente. —jHay que presentarse vestido de frac, Mr. Edrop? jMire mi facha! —Se aceptan invitados en vaquero y zapatillas.. Llegamos a la cascada, y entendi lo del casamiento. Se la llama Bridal-Veil Fall (Cascada Velo de Novia) porque a partir del pun- to donde el viento “infla” el agua -por asi decirlo— esta se ex- pande de lado a lado y sigue asi, abierta, cayendo delicadamente. Verdaderamente da la apariencia de ser un velo desplegado como tradicionalmente usan las novias en la ceremonia nupcial. —Bueno, ya que dejamos tu casamiento para otro dia, tratemos de dar una pasada para ver las dos caidas en una. Por eso les han puesto el nombre en plural: Yosemite Falls (Cascadas del Yosemite). Caminamos hasta llegar a su base. El agua del Yosemite Falls se pre- cipita en dos etapas, ya que en su caida se encuentra con una pe- quefia planicie rocosa desde donde salta verticalmente hasta llegar al valle. Juntando las dos etapas, el agua cae desde una altura de setecientos cuarenta metros, lo que la convierte en la mas elevada de Estados Unidos y la quinta en el mundo. La campeona mundial esta en Venezuela. —jVamos a Venezuela, profe? —Si me pagas el viaje, con mucho gusto... Habiamos empleado muy bien el dia porque, ademas de estos lugares especiales, de pasada vimos y admiramos, hasta donde lleg6 nuestra vista, la grandiosidad de la creacién de Dios. CAPITULO 8 Casi inmortales ‘\ejamos sola a la “novia” con su impresionante velo, y nos enca- #'minamos hacia Mariposa Grove, una zona del Yosemite que tie- ne en total 1.750 kilometros cuadrados. Por supuesto, no sin antes pernoctar cOmodamente en un motel. Mientras marchdbamos en busca de nuestra “mariposa”, saqué de la guantera el folleto informativo y pude asi informar a don Pedro que en este parque hay 2.500 especies de aves, 78 especies de ma- miferos y 1.400 especies de plantas que dan flores, de las cuales 37 florecen y con el tiempo se convierten en arboles. -jNo por nada las cinco distintas areas de este parque atraen cada afio a mas de cuatro millones de visitantes! —dijo don Pedro. —Somos poquita cosa, abuelo. Solo dos en cuatro millones. —Pero Dios nos cuenta de a uno, Dani. fijate si seremos impor- tantes para él, que Jestis dijo que tiene contados hasta el numero de cabellos que tenemos en nuestra cabeza. —En la tuya terminara pronto, jno? —dije mirandole la “pelada”. —Es mejor darle poco trabajo al Sefior, no te parece? —me con- testo con una linda sonrisa y,no sé por qué, cambidé de tema. —No sé si ya te lo dije, Daniel, en Mariposa Grove abundan los famosos arboles secuoya. Hay distintas familias de secuoyas. Los lla- mados Costeros porque se los encuentra en la costa de California y de Oregon. También estan los Down Secuoya, que son originarios de China, y su tamafio es mucho menor. Aqui, en Mariposa Grove est4 la mayor cantidad de los Giant Secuoyas (Secuoyas gigantes). Teniendo en cuenta su volumen, son los seres vivos de mayor ta- mafio en nuestro planeta. Esta especie se da en estado natural uni- 7 La VIDA, una AVENTURA camente en 75 zonas aisladas a lo largo de Sierra Nevada. Llegamos a Mariposa Grove dos de los mas de cuatro millo- nes que vienen todos los afios a cqntemplar con admiracion estos arboles casi inmortales. En este folleto dice que algunos de estos secuoyas han vivido hasta 3.200 afios. —jGuau! Pero... ;c6mo lo saben? —pregunté intrigado. Entre algunos pinos y diversas plantas menores, ahi estaban las secuoyas gigantes, como gruesas columnas rojizas que parecen de- cididas a arafiar las nubes con su copete verde. -El color del tronco —dijo Mr. Edrop— proviene del alto conte- nido de tanino en la corteza.Y eso ayuda al arbol porque lo hace resistente a las enfermedades, los insectos y hasta al fuego. El tanino es el secreto de la longevidad de la secuoya. {Te dice algo? —Este... que nos harfa bien desayunar tanino, en vez de café con leche... En serio, abuelo... seguramente estas pensando en que el éxi- to en la vida no depende del azar, sino de incorporarle los elemen- tos que nos ayudan a resistir lo malo que nos podria atacar desde afuera.A lo mejor nuestro “tanino” podria ser alimentarnos mejor y, en general, tener un buen estilo de vida. {Esta bien? —jExcelente, muchacho! En eso estaba pensando, Claro, no siempre podemos resistir lo que viene de afuera y nos dafia, como ser tener que respirar aire contaminado. Pero, de cualquier mane- ra, bien vale la pena acordarnos del tanino como ayudamemoria. Y también estaba pensando, Dani, en otra buena leccién que nos ensefia este extraordinario arbol: que a veces la debilidad es una ventaja. jEh!, no diga eso, Mr. Edrop —dije-. Lo débil esta destinado a morir en cuanto se le presente una dificultad. —Te explico, Dani. Cuando las empresas madereras, por los al- rededores de !860, comenzaron con gran entusiasmo a talar se- cuoyas, descubrieron que la madera de este arbol es fragil y liviana, asi que el enorme gasto que significaba talarlos no se compensaba. con la utilidad que tenia para la industria maderera, de modo que luego de algunos afios se abandoné su explotacién y las secuoyas siguieron enhiestos mirando el cielo sin ser molestados. Ya ves, su fragilidad es su mejor defensa contra la sierra. Por eso te decia que a veces la fragilidad es una ventaja. “También la debilidad puede [Link] ventaja en el plano espiri- tual, Dani. Cuando Pablo le pidié a Dios tres veces que le sacara un ‘aguijon’, te acuerdas que le respondié Dios?” —Me parece que le dijo:“Bastate mi gracia”. —Si, hijo, y a continuacién le dijo por qué no le daria lo que pedia. —No me acuerdo, abuelo. — “Porque mi poder se perfecciona en la debilidad” —le explicd Dios. Pablo no solo entendid; también fue capaz de alegrarse por sus “aguijones”. —jAlegrarse por contratiempos? jEso es imposible, abuelo! Habia un tronco tendido en el suelo, y nos sentamos no tanto porque estabamos cansados sino para conversar un poco. Pablo acepté con alegria el NO de Dios porque entendié lo que el Sefior queria ensefiarle, cuando le dijo:“Mi poder [el de Dios] se perfecciona en la debilidad”.? Cuanto peor nos va, Dani, mas bus- camos la proteccién y la ayuda de Dios. {Te acuerdas cuanto pedi- mos a Dios cuando tu mama estuvo gravemente enferma? Cuando todo nos va bien, podemos sentirnos tentados a ser soberbios y a pensar que somos mejores que los que nos rodean y que no nece- sitamos de Dios. “Y te cuento algo mas, Dani. Estos preciosos arboles tienen otro punto débil. Aunque las raices de las secuoyas se extienden hasta 45 metros de distancia del tronco, tienen solo uno o dos metros de profundidad. El viento, la nieve, el paso de los afios y la superficialidad de sus raices hacen su obra y provocan finalmente la caida del gigante. Nos acercamos a una hondonada donde yace una secuoya ven- cida, Nadie la toca. Esta prohibido pararse sobre su rugoso tronco porque hay que respetar la naturaleza, viva o muerta. —Parece mentira, Dani, que un coloso que puede llegar a los no- venta metros de altura y su tronco a nueve metros de diametro, no tenga raices de treinta o cuarenta metros de profundidad. Por eso la secuoya es vulnerable. 39 LA VIDA, una AVENTURA “En la vida, hijo, si quieres llegar bien arriba, primero debes cre- cer hacia abajo. Si ves que en un determinado predio las excavado- ras sacan y sacan tierra, y siguen hasta muy hondo, sabes que cuanto mas hondo vayan los cimientos, tanto mas arriba iré después el edificio que se construya. “Demasiadas personas crecen solo hacia arriba: para lo que luce, para lo que se ve, y un mal dia todo se derrumba porque falté pro- fundidad de convicciones y de conducta. “Y un detalle mas, Daniel. Estos arboles nos ensefian que hasta los gigantes necesitan de los pequefios. Por gigantes y corpulentos que sean, no son capaces de dejar caer sus propias pifias para que se dispersen las semillas y nazcan nuevas secuoyas. “Los diminutos escarabajos les ayudan depositando sus huevos dentro de las pifias que cuelgan del arbol. Cuando nacen las larvas, comen el interior de las pifias, estas se secan y las semillas caen al suelo, Otras pequefias que también ayudan son las simpaticas ardillas, las cuales ‘roban’ pifias verdes, comen la parte carnosa y las semillas asi desparramadas encuentran el medio apto para reproducirse. —Con lo que usted, Mr. Edrop, me ensefid, deduzco, siguiendo el ejemplo de las ardillas, que es bueno robar jo no? —dije maliciosa- mente, —Sabes bien sabido que no es asi —enfatizé el profe-. Dije robar en sentido metaférico. Reconozco que no es el término exacto, asi que lo corrijo: las ardillas se sirven de las pifias verdes y... Esta bien ahora? —Perddn, abuelo, fue una pregunta ociosa, lo sé. Lo que si creo que querias recalcar es la verdad de que todos necesitamos de to- dos, por grandes que seamos. jAcerté? —Exactamente, Daniel. Asi es, gracias a Dios. El verdaderamente grande sabe que lo peor que puede hacer es ponerse arriba de un pedestal y desde alli mirar con desdén a los demas, porque también él necesita de ellos. ;Qué hace el maestro si no tiene alumnos? Los enfermos necesitan del médico, pero él también necesita de ellos para subsistir. La relaci6n de mutua dependencia es una constante en la naturaleza, y no lo es menos en nuestra vida. 60 Seguro —dije con total conviccién-. ;Qué seria de mi sin mi abuelo y... qué seria de este abuelo sin su nieto? Después de esta clase, profe, quisiera volver al principio de esta conversacion, por- que no sé si recuerdas que una pregunta quedé sin respuesta. —La verdad, no recuerdo, Dani. {Sera que hablé demasiado o que me estoy poniendo viejo? ;Me la repites? —Te pregunté cémo se sabe que algunas secuoyas gigantes pan vivido mas de tres mil afios. —Es cierto, Dani, es cierto. {Qué te parece si caminamos un poco para estirar las piernas y otro poco para ver mas del maravilloso Mariposa Grove? Y asi lo imos. Caminamos lentamente, como contando los pasos. Es muy lindo no tener apuro y observar el bosque como si fuera un santuario que llama a la calma, casi al éxtasis. —Empecemos por el principio, Dani.Y el principio es la semilla. Cada afio caen millones de semillas de secuoya, pero solo una en un millon germinara y llegara a ser un Arbol admirable y admirado. En el proceso todo sucede sin prisa. Las pifias tardan dos afios en de- sarrollarse y quedan colgando de las ramas del arbol entre veinte y treinta afos, hasta que una fuerza externa —un diminuto escarabajo 9 una movediza ardilla— pone en marcha el proceso. -iY después? —Ahora si, tu pregunta que es tuya y la repuesta que no es mia, sino de los naturalistas. Si se hace un corte transversal del tronco de una secuoya se descubre que tiene una estructura parecida a la del ser humano. En el centro se encuentra lo que los natura- listas llaman “duramen”. Digamos que, como nuestros huesos, el duramen son los huesos de la secuoya, lo que la mantiene er- guida. Después sigue una franja de madera clara llamada “albura”. Digamos que cumple la funcién de nuestras venas y arterias, las células que lo nutren de agua y alimento. Entre la albura y la corte- Za esta la Unica parte en crecimiento, llamada “cambium”. Esta capa produce cada afio un nuevo anillo de madera y una nueva capa de corteza, que es como nuestra piel: protege al arbol de lesiones externas y ayuda a cicatrizar las heridas superficiales externas. Ya La VIDA, una AVENTURA ves, es asunto de saber contar hasta tres o cuatro mil... -iGuau! —dije mientras recorria un tronco que parecia levan- tarse hasta el cielo para ver el penacho verde alla arriba, donde las ramas y las hojas pueden prosperar, gracias al Sol, su incondicional aliado. Si supieran hablar, jcudnto podrian contarnos!, zno es cierto? —Es verdad, Dani. Cada uno tiene su historia, como nosotros. Si no te cansé, me gustaria contarte la historia de la secuoya mas famosa de Mariposa Grove. —Seguro que me interesa, abuelo, pero ya caminamos un rato. {Te interesa sentarte en las piedras lisitas que hay alla? —dije sefialando unas piedras que, por lo lisas, parecian invitarnos a descansar. —La secuoya a la que me refiero, Dani, empezo su vida en forma de una semillita germinada por la época cuando los griegos constru- yeron el famoso Coloso de Rodas,o cuando otro griego,Arquimides, descubris la ley de la gravedad unos trescientos afios antes de la era cristiana. Para cuando los chinos construyeron la Gran Muralla, unos doscientos afios antes de la era cristiana, el arbolito ya comenzaba a crecer saludablemente y afianzaba sus raices en un suelo muy fértil aqui, en lo que ahora se llama Mariposa Grove.Y aunque Julio César ignoraba que del otro lado del mar habia un arbolito que ya media siete metros, sabia si, que él habfa crecido hasta ser el soberano del vasto Imperio Romano. Después vino Jestis, el que con su vida, obra y muerte marco el antes y el después de la era cristiana; Pompeya quedo sepultada bajo las cenizas del Etna en el afio 79 después de Cristo, y los chinos inventaron el papel en el 105 de la era cristiana. Mientras tanto nuestro arbol segufa creciendo en este bosque. En ese entonces su tronco era fuerte y alto. “El tiempo siguié pasando. Muchos cristianos fueron persegui- dos y muertos, y por el 286 comenzé la caida del Imperio Romano. Mientras en América los mayas disfrutaban de su edad de oro, entre el 300 y el 600 de nuestra era, nuestra secuoya continuaba crecien- do, ya como un arbol maduro, y su tronco marrén cambiaba por el color rojizo. Por ese periodo, en Europa,Atila y su gente invadieron Francia y el norte de Italia; era el 451. Luego en China la dinastia Tang, alrededor del 700, estaba en su apogeo. Mientras resonaban 62 estos y mas acontecimientos mundiales, nuestra secuoya seguia cre- ciendo. En ese entonces ya media cien metros de altura. “En el 750 de nuestra era los chinos inventaron el reloj y los vikingos llegaron a Groenlandia... jy nuestro arbol seguia creciendo! Cada afio producia unas mil quinientas pifias, y con la ayuda de las ardillas y los escarabajos sus semillas se diseminaban e intentaban comenzar un nuevo ciclo. Mientras tanto, en el otro lado del mun- do se constru/an castillos; en 1163 se conclufa la construccién del Notre Dame en Paris, y todavia nuestro arbol seguia creciendo y ensanchando su ya grueso tronco. “Llegamos asi al afio 1400 y algo. Juana de Arco fue condenada a morir en la hoguera y por ese tiempo Leonardo pinto la famosa Mona Lisa, y nuestra secuoya, ya una gigante, seguia viviendo. Sus raices, gruesas continuaciones del tronco, sobresalfan de la tierra —como si fueran las patas de un elefante— y le daban un aspecto imponente. En 1620 llegaron a América del Norte los padres pere- grinos, y poco después Pedro el Grande obtuvo el poder supremo en Rusia. Mientras tanto, en este bosque nuestro arbol extendia sus enormes ramas que sobresalian por encima del resto de la arboleda. En 1787 se redacté la Constitucién de Estados Unidos y en Europa Napoleén se constituyé en emperador de Francia, jy nuestra se- cuoya seguia creciendo!, aunque mas lentamente. Tenia entonces la altura de un edificio de 23 pisos y se calculaba que pesaba tanto como catorce locomotoras. “Por ese entonces la gente empezé a oir hablar de ese Arbol gigante, y pronto fue elegido como la principal atraccion turistica de Mariposa Grove. Se la llamo ‘wawona’ un término indigena que imita el grito caracteristico de las lechuzas que convivian con la secuoya gigante. “En 188] se aserré una parte de la base de su tronco para que los visitantes pasaran por esa especie de tunel. Se podia atravesar el ‘coraz6n’ de la wawona a pie, en carros tirados por caballos, y lue- go en automoviles. Llegd a ser el paseo obligado de cuanto turista anduviese por la zona, incluyendo presidentes y funcionarios de los gobiernos de turno. 63 La VIDA, una AVENTURA “En 1969, solo unos pocos meses antes que los astronautas pu- sieran su pie en la Luna, el Wawona Tree se derrumbé. No fue la secuoya mas alta ni la que vivid mas afios, pero fue la de tronco mas voluminoso, la mas renombrada y visitada. Estuvo enhiesta durante 2.200 afios, mientras los seres humanos habjan avanzado lentamen- te desde el trotecito del caballo hasta la caminata en la Luna”. —jCasi inmortal, Mr. Edrop! —Pero muriéd —sentencié el abuelo en tono solemne-. La muerte es un elemento extrafio, incrustado en lo que no tiene fin: el tiempo. Somos nosotros los que tenemos fin. El nacimiento nos introduce en el tiempo y la muerte nos separa de él, Dani. Ser “casi” inmortal es ser mortal. El “casi” es una muralla que nos impide seguir avan- zando. {Te acuerdas cuanto vivid Matusalén? —Sé que fue el hombre que mas tiempo vivid, pero no recuerdo exactamente cuantos afios vivid. —Pues Ia friolera de 969 afios,? Daniel. {Casi inmortal!, diriamos hoy, si lo comparamos con lo limitado de nuestra existencia, {no es cierto? Pero Matusalén —como nosotros— era mortal y, en conse- cuencia, murié. Al elemento extrafio que nos robé la inmortalidad, Dios Io llama pecado. —Bueno, abuelo, yo entiendo que pecado es robar, matar o ser un corrupto. Te pregunto: ;Por qué no podemos ser inmortales los que nos portamos bien? Como yo... por ejemplo... ;Puse un mal ejemplo, profe? —Te felicito por tu modestia —contest6é sonriendo-. Pero no te olvides que no hacer lo que sabemos que es malo, es quedarnos en la superficie del problema. Cuando Jestis dijo -y te lo cito textualmen- te porque lo sé de memoria— que “Cualquiera que se enoje con su hermano, sera condenado”,* dijo practicamente que podemos matar con la lengua.Y te digo mas, atin se puede matar sin abrir la boca y sin pronunciar una sola palabra. La Palabra de Dios va al fondo mismo del mandamiento “No matards”, cuando asegura que “el que aborrece a su hermano es homicida”.® {Te das cuenta, Dani? El pensamiento también puede ser un arma mortal. La mente elabora pensamientos buenos y malos, y las acciones buenas o malas vienen a continuacién. 64 \ { | \ Por eso el profeta Jeremias dice en su libro que Dios “escudrifia la mente y el corazén”,’ el “laboratorio” de los pensamientos que se transformaran en actitudes y finalmente en acciones. -Y alli es donde fallamos muchas veces, jno es cierto? —dije con total sinceridad. — Es cierto, querido, pero tenemos la promesa de Dios de que algun dia él hard nuevas todas las cosas, y entonces erradicara el pecado y su consecuencia final: la muerte.’ —Eso quiere decir que cuando no haya pecado habra eternidad, ino? . ~Exacto, Dani. No ser la “eternidad” del Wawona Tree que co- menzo su vida mas o menos en la misma época cuando los grie- gos construyeron la enorme estatua al dios Sol, conocida como El Coloso de Rodas y concluyé unos meses antes que el astronauta Amstrong pusiera su pie en la Luna. -Es dificil imaginar eso de vivir siempre, siempre, sin fin, sin fin... pero es lindisimo. —Para m{ también lo es, Dani, especialmente cuando me doy cuen- ta de que estoy navegando cerca del Cabo de la Buena Esperanza...y que pronto lo dejaré atras... ~Mr. Edrop, le aseguro que usted es mas joven que muchos jéve- nes, porque tiene eternidad en el corazén. Este pensamiento lo lei en alguna parte de la Biblia, puede ser? ~Si, muchacho. Est en el capitulo 3, el versiculo ||, del libro de Salomén llamado Eclesiastés. Es Dios quien pone el sentimiento y el deseo de eternidad en cada corazon, porque nos hizo para vivir, no para morir; para ser felices, no para sufrir; para vivir jeternamente! Mr. Edrop estaba entusiasmado con el tema, y continud: —Esto de la eternidad, que nos cuesta entender porque somos mortales, podemos compararlo con un circulo. {Donde empieza? iDénde termina? Un circulo no tiene principio; tampoco tiene fin. Asi es la eternidad. —Bueno, me parece que mi charla tiene principio y ya estaras imaginando que no tendra fin. Pero si —dijo mirando su reloj— es tiempo de despedirnos de las maravillas que hemos visto. {Te gus- 6S La VIDA, una AVENTURA taria que mientras vamos en busca del motel te cuente una historia que ilustra el tema de la eternidad? —Perfecto, profe. Marchemos y: escucharé —dije-, pero antes quiero mirar a la redonda cuanto puedan alcanzar a ver mis ojos, para despedirme de Mariposa Grove en particular y del Yosemite en general. Parece mentira que el tiempo de estar aqui termind, y que todo esto majiana sera historia. —Mira, Dani, mira cuanto puedas. ¢Para qué tienes una camara fotografica perfecta en los ojos, sino para aprovecharla? Para que me fuera despidiendo del paisaje, manejé despacito. —EI conductor mira el camino, y el acompafiante mira el paisaje. Esta bien? —Supongo que si —dijo el abuelo con aire de resignado. Traspasado el acceso al Yosemite Park, volvimos al tema de la eternidad. —Ahora es el momento para la historia gno? —dije. —Se cuenta —comenzé el abuelo— que una noche de Luna Ilena un padre y su hijo de diez afios salieron a caminar. El papé le sefialé algunas de las estrellas mas brillantes y en forma sencilla le explicd que Dios, en algtin momento de la eternidad, las habia puesto en el cielo para que también la noche, aunque oscura, fuera hermosa y... El nifio lo interrumpié porque no habia entendido una palabra: —Papa —le dijo— {qué quiere decir eternidad? El padre pensé un momento, y queriendo ser didactico y a la vez sencillo le dijo, sefialando un lugar distante: —Carlitos, galcanzas a ver la montafia que hay alld lejos? En la semiluz de la Luna Ilena, la montafia se recortaba con cierta nitidez. —Si, papa, la veo —dijo el nifio sefialando con su indice el lugar que le habia indicado su padre. —Carlitos, imagina que un dia viene una paloma, vuela sobre la montafia, con una de sus alas roza la parte mas alta de la montafia y se va. Imagina ahora que la misma paloma regresa el siguiente afio, y todos los afios para volver a rozar la montajia y luego irse. Cuando vinieran tantos, tantisimos afios como fuera necesario para rozar la 66 montafia hasta hacerla desaparecer, eso seria el primer segundo de la eternidad. —Ni millones de palomas podrian deshacer una montafia aunque la rozaran todos los dias, y una solita una vez al afio es mas de lo que puedo entender, Mr. Edrop. —No te preocupes, yo tampoco entiendo. Lo que nos pasa es que no podemos pretender que nuestra mente sea como la de Dios, asi como no podemos pretender que un bebé de seis meses entienda cémo usar una computadora, {no es cierto? —Es verdad, abuelo. Siempre te asiste la razon. Nuestro dia habia concluido. Mucho visto y mucho aprendido. ' Mateo 10:30.? 2 Corintios 12:7-10.? Génesis 5:27.4 Mateo 5:22, DHH. * | Juan 3:15.¢ Jeremfas | 1:20.7 Isafas 25:8, 9. CAPITULO 9 © Far West ,espués de dormir como dos angelitos, bien descansados y bien *comidos, subimos a nuestro traga kilometros y el abuelo deci- did tomar la ruta que nos llevaria por el Pacific Coast Ranges, una cadena de montafias que bordea el inmenso Océano Pacifico. -Es un camino mas largo —dijo—, pero vale la pena para poder disfrutar de un paisaje especial. Aunque —segtin se dice— el tiempo alli es generalmente nublado, hos tocé un espléndido dia de Sol, lo que contribuyo a realzar la belleza del paisaje. El océano, vestido de un azul profundo, se acer- caba a las playas en sucesivas e interminables olas espumosas, de un blanco perfecto, y besaban la arena y retrocedian como cediendo gentilmente su lugar a las que venian atras. Cerca del mediodia nos detuvimos en uno de los lugares para merendar, asi que preparamos nuestros sandwiches y de postre fru- ta y mas fruta, y después de estirar un poco las piernas bajamos a la playa. jQué lindo es caminar descalzo sobre la arena mojada! De pronto... jguau! A no mucha distancia vimos dos ballenas que seguramente estaban jugando a las escondidas, porque sobresalian del agua y volvian a desaparecer. —jEso si que es libertad!, abuelo. El océano les pertenece. —Es cierto, Dani, alli son las reinas del mundo marino al menos hasta que el hombre jqué “buenos” somos!, las convierte en victi- mas inocentes del ansia de transformar todo en dinero —dijo don Pedro—.Afortunadamente la caza y la pesca estan cada vez mas su- jetas a legislaciones que nos obligan a ser mas buenos. —O menos malos...—acoté, sintiendo pena por lo depredado- 69 La VIDA, una AVENTURA res que somos los seres humanos. Un poco mas adelante el abuelo detuvo el auto para ver una gruta rocosa que se mete en el océano, un habitat ideal para infini- dad de focas que en ese momento se desperezaban al Sol sobre las rocas que sobresalian del agua. —Este —dijo el abuelo— es un reservorio natural protegido por la ley. En el punto indicado por el mapa-guia dejamos el océano, con su maravilloso mundo, y enfilamos tierra adentro jrumbo al Far West! Nuestro destino era Pinedale, en el Estado de Wyoming, un pue- blo pintoresco enclavado en un extenso valle. En realidad, el Far West abarco una zona mucho mas amplia, pero este lugar fue el coraz6n del comercio de pieles, el centro mas frecuentado por los mountain men (los hombres de la montafia), aunque habia otros en los valles del Green River y sus tributarios. —Supongo que a los mountain men se los llamaba asi porque vi- vian en las montafias, no? {Qué hacian ahi? —Te explico, Dani. Eran una mezcla de aventureros y explorado- res que vivian de la caza. Se alimentaban de lo que cazaban y de la venta de los cueros de esos animales. Convivian a diario con toda suerte de peligros. Naturalmente, vivian con la escopeta al hombro. Les gustaba ese estilo de vida, y deambulaban por todo el oeste, libres como el viento. Se vestian de las pieles de los animales que cazaban, especialmente de los castores. En las ocasiones especiales rivalizaban con los dictados de la “moda”: largos flecos de cuero en los sacos, y pantalones y gorros bien peludos. Para el Hombre de la Montaiia, el cielo, el biifalo, el castor y la Luna significaban mucho mas que la comodidad que podria haberles brindado el encierro entre las cuatro paredes de una mansién. —jCémo me hubiera gustado acompaifiarlos unos dias, abuelo! —Dijiste bien, Dani. Unos dias 0 un solo dia... hasta que tuvieras que enfrentarte con un btifalo. Los mountain men eran diestros y valientes. Me parece que nosotros, no tanto. Después de pernoctar en un motel ubicado en la ruta reanuda- mos nuestra aventura hasta llegar a nuestro sofiado destino en el 70 Estado de Wyoming, custodiado por las Montafias Rocosas y sus altiplanicies. Bajamos del auto y comenzamos a recorrer a pie este lugar tan cargado de historia, y que conserva —en el estilo de sus casas y ne- gocios— el recuerdo de aquella época a principios del siglo XIX. —Todo esta igualito a como se ve en las peliculas de cowboys, abuelo. Si pudiera conseguir un traje de piel de castor y una escope- ta,en diez minutos me convertiria en Bufalo Bi —No tenemos tiempo, Dani. También nosotros vamos a ser, por unos dias, modernos hombres de la montafia. Pero antes vamos a curiosear un poco los negocios y surtirnos de viveres para sobrevi- vir en la montafia, porque no somos cazadores —dijo don Pedro. Como tipico es afuera, es adentro: pisos de madera que crujen al pisarlos, estantes de madera sin pulir y artesanias de todo tipo. El Hombre de la Montafia desaparecid, pero los nativos siguen exis- tiendo, y son especialistas en alfareria y otras artes. Mr. Edrop, en un nuevo gesto de generosidad, me compré un cuadro de arena compactada pintado con tinta negra. Luce un indio montado en un caballo con el lomo arqueado, como intentando domarlo. Sera un lindo recuerdo de este lugar tan cargado de histori: Bueno —dijo don Pedro cuando salimos del shopping (este si, to- talmente moderno y bien surtido)-, tenemos lo necesario para so- brevivir en el bosque, donde pasaremos hasta que las velas no ardan. —O hasta que se nos acaben los viveres —ajiadi. Serpenteando por una senda apenas marcada, nos fuimos inter- nando en el bosque mientras el auto respiraba hondo en un esfuer- zo por trepar la montarfia. ~Ahora, Dani —anuncié Mr. Edrop-, jvacaciones de verdad! Nada de diarios, de radio ni de television. Pondremos nuestros relojes en algun rincén, y ja descansar se ha dicho! Cuando tengamos suefio nos acostaremos, cuando despertemos nos levantaremos, y come- remos cuando tengamos hambre. —jApetito, abuelo! —El aire del bosque da jhambre!, hijo. ;Te gusta mi idea, Dani? —Si; me re-gusta; pero me pregunto si vamos a dormir en la hor- a

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