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Resumen de Las Obras

La obra narra las historias de varios personajes campesinos que representan al montubio, negro y cholo en la costa ecuatoriana, describiendo su vida en la pobreza y su relación con la familia y el campo. Uno de los cuentos cuenta la historia de Leopoldo, quien trata de arrullar a su hermano menor cantando una canción mientras se mece en una hamaca.

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Resumen de Las Obras

La obra narra las historias de varios personajes campesinos que representan al montubio, negro y cholo en la costa ecuatoriana, describiendo su vida en la pobreza y su relación con la familia y el campo. Uno de los cuentos cuenta la historia de Leopoldo, quien trata de arrullar a su hermano menor cantando una canción mientras se mece en una hamaca.

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Anocheció en mitad del día

Atahaulpa Huañui.

En un corpulento guabo

un viejo cárabo está

con el lloro de los muertos

llorando en la soledad;

y la tierna tortolilla

en otro árbol más allá,

lamentando tristemente

le acompaña en su pesar.

Como niebla vi los blancos

en muchedumbre llegar,

y oro y más oro queriendo,

se aumentaban más y más.

Al venerado padre Inca

con una astucia falaz

cogiéronle, y ya rendido

le dieron muerte fatal.


¡Corazón de león cruel,

manos de lobo voraz,

como a indefenso cordero

le acabasteis sin piedad!

Reventaba el trueno entonces

granizo caía asaz,

y el sol entrando en ocaso

reinaba la oscuridad.

Al mirar los sacerdotes

tan espantosa maldad,

con los hombres que aún vivían

se enterraron de pesar.

¿Y por qué no he de sentir?

¿Y por qué no he de llorar

si solamente extranjeros

en mi tierra habitan ya?

¡Ay!, venid hermanos míos,

juntemos nuestro pesar,

y en ese llano de sangre


lloremos nuestra orfandad,

y vos, Inca, padre mío

que el alto mundo habitáis

estas lágrimas de duelo

no olvidéis allá jamás.

¡Ay! No muero recordando

tan funesta adversidad.

¡Y vivo cuando desgarra

mi corazón el pesar!

CARTA A LIZARDO:

¡Ay, Lizardo querido!

Si feliz muerte conseguir esperas,

Es justo que advertido,

Pues naciste una vez, dos veces mueras;

Así las plantas, brutos y aves lo hacen:

Dos veces mueren y una sola nacen.

Entre catres de armiño

Tarde y mañana la azucena yace,


Si una vez al cariño

Del aura suave su verdor renace:

¡Ay flor marchita! !ay azucena triste!

Dos veces muerta si una vez naciste.

(…)

Aguirre Juan, B. Carta a Lizardo.

EL CANTO A JUNÍN CANTO A BOLÍVAR

Y el rayo que en Junín rompe y ahuyenta

la hispana muchedumbre

que, más feroz que nunca, amenazaba,

a sangre y fuego, eterna servidumbre,

y el canto de victoria

que en ecos mil discurre, ensordeciendo

el hondo valle y enriscada cumbre,

proclaman a Bolívar en la tierra

árbitro de la paz y de la guerra.

Las soberbias pirámides que al cielo


el arte humano osado levantaba

para hablar a los siglos y naciones

-templos do esclavas manos

deificaban en pompa a sus tiranos-,

ludibrio son del tiempo, que con su ala

débil, las toca y las derriba al suelo,

después que en fácil juego el fugaz viento

borró sus mentirosas inscripciones;

y bajo los escombros, confundido

entre la sombra del eterno olvido

-¡oh de ambición y de miseria ejemplo!-

el sacerdote yace, el dios y el templo.

Mas los sublimes montes, cuya frente

a la región etérea se levanta,

que ven las tempestades a su planta

brillar, rugir, romperse, disiparse,

los Andes, las enormes, estupendas

moles sentadas sobre bases de oro,

la tierra con su peso equilibrando,


jamás se moverán. Ellos, burlando

de ajena envidia y del protervo tiempo

la furia y el poder, serán eternos

de libertad y de victoria heraldos,

que con eco profundo,

a la postrema edad dirán del mundo:

«Nosotros vimos de Junín el campo,

vimos que al desplegarse

del Perú y de Colombia las banderas,

se turban las legiones altaneras,

huye el fiero español despavorido,

o pide paz rendido.

Venció Bolívar, el Perú fue libre,

y en triunfal pompa Libertad sagrada

en el templo del Sol fue colocada.»

QUEJAS

¡Y amarle pude…! Al sol de la existencia


Se abría apenas soñadora el alma…

Perdió mi pobre corazón su calma

Desde el fatal instante en que le hallé.

Sus palabras sonaron en mi oído

Como música blanda y deliciosa;

Subió a mi rostro el tinte de la rosa;

Como la hoja en el árbol vacilé.

Veintimilla de Galindo, Dolores. Quejas.

Emoción Vesperal.

Mi corazón es como un cementerio

Que pueblan las cruces de lo que he perdido…

¡Lo que no ha sepultado el Misterio,

Va teniendo que hacerlo el Olvido!

Fraternal cariño que hoy se pudre inerte,

Ternuras lejanas, pasión extinguida;

A los unos, los segó la Muerte,

A los otros… los mató la Vida.

Noboa y Caamaño, Ernesto. Aria del olvido


PARA MI AMADA

Cuando de nuestro amor la llama apasionada,

dentro de tu pecho amante contemples extinguida,

ya que sólo por ti la vida me es amada,

el día en que me faltes me arrancaré la vida.

Porque mi pensamiento lleno de este cariño,

que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,

lejos de tus pupilas es triste como un niño,

que se duerme soñando en tu acento de arrullo.

Para envolverte en besos quisiera ser el viento,

y quisiera ser todo lo que tu mano toca;

ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento,

para poder estar más cerca de tu boca.

Vivo de tu palabra y eternamente espero,

llamarte mía como quien espera un tesoro.


Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero,

y besando tus cartas ingenuamente lloro.

Perdona que no tenga palabras con que pueda,

decirte la inefable pasión que me devora;

para expresar mi amor solamente me queda,

rasgarme el pecho, Amada, y en tus manos de seda,

dejar mi palpitante corazón que te adora.

El país del exilio no tiene árboles.

El país del exilio no tiene árboles.

Es una inmensa soledad de arena.

Sólo extensión vacía donde crece

La zarza ardiente de los sacrificios.

El país del exilio no tiene agua.

Es una sed sin límites,

Sin esperanza de cercanas fuentes

O de un sorbo en el cuenco de una piedra.

El país del exilio no tiene aves

Que encanten con su música al viajero.


Es desierto poblado por los buitres

Que esperan el convite de la muerte.

Alza el viento sus torres deleznables.

Sus fantasmas de arena me persiguen

A través de la patria de la víbora

Y de la zarza convertida en fuego.

Carrera Andrade, Jorbe. El país del exilio no tiene árboles…

BOLETÍN Y ELEGÍA DE LAS MITAS

Oh, Pachacámac, señor del universo,


nunca sentimos más helada tu sonrisa,
y al páramo subimos desnudos de cabeza,
a coronarnos, llorando con tu sol.
A Melchor Pumaluisa, hijo de Guápulo,
en medio patio de hacienda, con cuchillo de abrir chanchos,
le cortaron los testes.
Y, pateándole, a caminar delante
de nuestros ojos llenos de lágrimas.
Echaba, a golpes, chorros de ristre de sangre.
Cayó de bruces en la flor de su cuerpo.
Oh, Pachacámac, señor del infinito,
Tú, que manchas el sol entre los muertos.
Y vuestro teniente y justicia mayor
José de Uribe: “Te ordeno”. Y yo,
con los otros indios, llevámosle a todo pedir,
de casa en casa, para su paseo, en hamaca.
Mientras mujeres nuestras, con hijas, mitayas,
a barrer, a carmenar, a texer, a escardar;
a hilar, a lamer platos de barro -nuestra hechura-.
Y a yacer con viracochas,
nuestras flores de dos muslos,
para traer al mestizo y verdugo venidero.
Ya sin paga, sin maíz, sin runa-mora,
ya sin hambre de puro no comer;
sólo calavera, llorando granizo viejo por mejillas,
llegué trayendo frutos de la yunga
a cuatro semanas de ayuno.
Recibiéronme: mi hija partida en dos por Alférez Quintanilla,
mujer, de conviviente de él. Dos hijos muertos a látigo.
Oh, Pachacámac, y yo, a la vida
así morí.
Y de tanto dolor, a siete cielos,
por sesenta soles, Oh, Pachacámac,
mujer pariendo mi hijo, le torcía los brazos.
Ella, dulce ya de tanto aborto, dijo:
“Quiebra maqui de guagua; no quiero que sirva
que sirva de mitaya a viracochas”.
Quebré.
Y entre curas, tam, unos pareciendo diablos, buitres, había.
Iguales. Peores que los otros de dos piernas.
otros decían: “Hijo, amor, Cristo”.
Y ellos: “Contribución, mitayo a mis haciendas,
a tejer dentro de iglesia, aceite para lámpara,
cera de monumentos, huevos de ceniza,
doctrina y ciegos doctrineros.
Vihuela, india para la cocina, hijas para la casa.
Así dijeron. Obedecí.

OBRAS EMBLEMÁTICAS DE LA LITERATURA ECUATORIANA

A LA COSTA

Salvador es un joven perteneciente a una familia conservadora de Quito.


Entabla amistad con Luciano, un joven hacendado de tendencia liberal
que se enamora de la hermana de Salvador, Mariana. Cuando Mariana le
confiesa a su familia que ella también está enamorada de Luciano le
prohíben tanto a ella como a Salvador volver a hablarle. Luciano viaja a
Europa, pero antes de marcharse él y Mariana se encuentran y tienen
relaciones sexuales, por lo que Mariana se siente avergonzada e impura y
es llevada a un convento por consejo de una amiga de la familia.

Cuando el padre de Salvador muere, la familia cae en desgracia y


comienza a desintegrarse. Mariana es violada por un sacerdote que la
abandona luego de dejarla embarazada. Tiempo después se dedica a la
prostitución mientras su madre termina viviendo en un cuarto de otra
familia. Salvador decide emigrar a la Costa y trabajar en una hacienda.

En la Costa recibe abusos constantes de varios trabajadores y se enamora


de Consuelo, la hija del capataz de la hacienda. Finalmente se casan y
Consuelo queda embarazada, pero Salvador cae enfermo de malaria y es
llevado de urgencia en busca de un doctor. Cuando llega a Guayaquil se
encuentra con Luciano, que ha venido a buscarlo, y le encomienda que
cuide a Consuelo y a su hijo, luego muere
LOS QUE SE VAN

La obra es una recopilación de 24 relatos breves donde los autores


plasmaron una muestra de la vida del campesino costeño del Ecuador.
Ambientada en el campo de la costa ecuatoriana, los cuentos narran la
historia de varios personajes que representan al montubio, al negro y al
cholo en su diario vivir en la pobreza y su relación con su entorno como lo
son su familia y el campo.

El guaraguao

Extracto:

Y Leopoldo elevaba su destemplada voz meciéndose a todo


vuelo en la hamaca, tratando de arrullar a su hermanito
menor.

-¡Er Moro!

Así lo llamaban porque hasta muy crecido había estado sin


recibir las aguas bautismales.

-¡Er Moro! Jesú, que malo ha de ser!

-¿Y nuá venío tuabía la mala pájara a gritajle?

-Iz que cuando uno es moro la ála pájara pare…

-No: le saca los ojitos ar moro.

San José y la virgen

Fueron a Belén

A adorar al niño
Y a Jesús También.

Gil Gilbert, E. El Malo.

HUASIPUNGO

En la voz de Andrés Chiliquinga, personaje principal de la obra, se puede


ver el dolor de las duras condiciones en las que se desenvolvía su etnia y el
poder de organización que nacía con un movimiento que avanzaba a paso
firme en la búsqueda de justicia. Esta obra representa parte de la dolorosa
historia de la diversidad étnica del Ecuador en su lucha por conseguir
justicia e igualdad.

La historia transcurre en Ecuador en la primera mitad del siglo 20, siendo


sus personajes principales los indios de los huasipungos, huasipungos son
los ranchos, propiedad de los patrones, en los que habitan estas personas.
Es una de las obras más representativas de la literatura indigenista,
movimiento que precedió al realismo mágico y que enfatizaba un realismo
brutal.

NUESTRO PAN

La trama de la novela gira alrededor del proceso de siembra, cosecha y


venta del arroz, presentando los vaivenes y decepciones que sufren los
trabajadores a manos de la codicia y explotación del dueño de la
plantación. La expresión "nuestro pan" hace referencia a la importancia
central que tiene el arroz en la dieta de los ecuatorianos.

La novela está dividida en cuatro libros:

 "Los desmonteros" narra el proceso de siembra, cosecha y venta del


arroz desde el punto de vista de los jornaleros.
 "La cerca" se centra en los azares que llevaron a Hermógenes
Sandoval, actual dueño de las plantaciones de arroz, a pasar de general
liberal a rico hacendado.
 "Hombres sin destino" cuenta la historia de Eusebio Sandoval, hijo
único de Hermógenes, quien vuelve al campo luego de doctorarse y
cuya ambición desmedida hunde en tragedia a los trabajadores más
humildes de la hacienda, particularmente a los indígenas.
 "La dimensión del hombre" narra el triángulo amoroso entre
Eusebio, su esposa y el amante de ésta.

DON GOYO

La trama se desarrolla en la isla Cerrito de los Morreños, en el Golfo de


Guayaquil, y narra la historia de Don Goyo, un montubio que lucha por
mantener las tradiciones familiares y por conservar su entorno. En la
novela también se muestra con gran prominencia la vida en comunidad en
los manglares, principalmente de pescadores, a inicios del siglo XX.

LAS CRUCES SOBRE EL AGUA

La novela describe el recorrido de dos guayaquileños: Alfredo Baldeón y


Alonso Cortés. El primero es hijo de Juan y de Victoria. Vive en una casa
paupérrima del barrio del astillero de Guayaquil. A corta edad se enrola en
el ejército para luchar en Esmeraldas. Allí, además de aventuras militares,
tiene sus primeras aventuras amorosas. Cuando decide regresar a
Guayaquil trabajará duramente tanto en un taller como en una panadería.
Se enamora de Leonor, una chica que vende cigarrillos en la calle.
Tras un corto viaje al Perú en compañía de su tío, decide regresar a
Guayaquil, donde se casa con Leonor. Los malos tratos que sufre en su
trabajo y las continuas rebajas de las pagas, hacen que renuncie a la
panadería y decida instalarse por su cuenta. Se dedica a fabricar pan con
un compañero que tiene un horno, y a venderlo en el centro de la ciudad.
Alfredo, Leonor y su madre viven en una casucha junto al basurero
municipal.

Otro personaje principal es Alonso Cortés que pertenece a la clase media


baja y es desde pequeño íntimo amigo de Alfredo Baldeón. Intelectual por
inclinación, intenta continuar sus estudios en la escuela Vicente
Rocafuerte, pero la difícil situación económica por la que atraviesa su
familia se lo impide, y comienza a trabajar como tinterillo. Se enamora de
varias chicas, pero el amor de su vida es Violeta, la vecina de arriba de su
casa.

En 1922 los sindicatos de obreros de Guayaquil deciden ir a la huelga.


Alfredo encabeza la lucha de los panaderos. El 15 de noviembre salen a la
calle a manifestar su protesta contra la carestía de alimentos, la subida del
dólar y los sueldos de hambre. El gobierno decide reprimir las
manifestaciones, y el ejército comienza a disparar sobre la multitud de
obreros, mujeres y niños. En la refriega, tras combatir heroicamente,
muere Alfredo Baldeón. Ese mismo día, su mujer, Leonor, muere al dar a
luz a un niño muerto.
Por otro lado, Alonso Cortés, que simpatizaba con las reivindicaciones de
los obreros, no se lanza a la calle por los ruegos que le hace su familia,
aunque al enterarse de la desaparición de Alfredo va inmediatamente a
buscarlo. Una vez que se calma la situación, Alonso decide romper su
noviazgo con Violeta, pues considera que esa joven carece de sensibilidad
social. Tras un largo viaje en compañía de su madre, regresa a Guayaquil,
ciudad que ve transformada por la riqueza que manifiestan los edificios del
centro de la ciudad, y por el continuo agrandarse de los suburbios de
obreros. Al ver unas cruces sobre el agua del río Guayas, pregunta qué
significado tienen; un negro estibador le explica que se colocan allí todos
los 15 de noviembre, en recuerdo de los muertos que los militares echaron
al río después de la cruenta represión anti-obrera.
LA HOGUERA BÁRBARA

Se describe de manera amena y novelesca, pero apegada a la realidad,


todos los acontecimientos relacionados con la vida y lucha política del
Gral. Eloy Alfaro, que culminó con su asesinato y el de sus principales
colaboradores en el parque de El Ejido, en Quito, el 28 de enero de 1912.

BALDOMERA

Baldomera es una mujer afroecuatoriana alta y fuerte que mantiene a su


familia vendiendo alimentos en un puesto ubicado en el barrio de la Boca
del Pozo de Guayaquil. Un día se emborracha luego de recoger el negocio e
inicia una pelea en un bar, por lo que la policía la encarcela y la golpea
salvajemente. La paliza le provoca fuertes dolores y horas después tiene
un aborto. Cuando Polibio, uno de los hijos de Baldomera, se entera de lo
sucedido, obliga a su hermano mayor, Inocente, a conseguir el dinero para
pagar la multa y poder liberarla.

Muchos años atrás, Lamparita, el padre de Polibio, era conocido como el


cuatrero más temido de la zona cercana al Río Yaguachi. Pero cuando la
policía rural comenzó a seguirle el paso, Lamparita decidió irse a vivir a
Guayaquil y dedicarse al robo. Un día conoce a Baldomera y se enamora
de ella, pero ella lo rechaza. Ambos inician una pelea mano a mano en que
Lamparita logra vencer a Baldomera, a pesar de ser mucho más pequeño
que ella. Baldomera le confiesa que era el primer hombre que le había
ganado una pelea y acepta iniciar una relación con él, que pronto los lleva
a casarse. Para cuando Lamparita se une a Baldomera, ella ya tenía un
hijo, Inocente, a quien no le agradaba su nuevo padrastro.

Con el paso del tiempo Lamparita siguió dedicado a los robos, siempre
defendido por Baldomera. Desde su casa son testigos de las protestas
previas a la Masacre de obreros del 15 de noviembre de 1922, marchas en
las que Baldomera convence a Lamparita de participar. Pronto llega el
ejército y presencian de primera mano el inicio de la matanza. Baldomera
dirige la defensa y logra golpear a algunos soldados, pero el nivel de
brutalidad del ejército es tan grande, que finalmente huyen para salvar
sus vidas.

Una noche en que Lamparita estaba asaltando una casa, es descubierto


por la policía y detenido, no sin antes recibir un disparo por resistirse. La
herida empeora y Lamparita termina en el Hospital General de Guayaquil,
donde recibe las visitas diarias de Baldomera y pasa meses esperando a
ser operado. El hecho de haber perdido el sustento del hogar lleva a
Baldomera a trabajar vendiendo alimentos, lo que da lugar a los hechos
que inician la novela.

El poco dinero que ganaba Baldomera, que se veía reducido por sus visitas
nocturnas a bares en busca de alcohol, llevan a Polibio a mudarse al
campo en busca de trabajo en alguna hacienda. Inocente, en cambio, se
había preparado desde joven y ahorraba casi todo el dinero que ganaba
trabajando en un aserradero, en el que poco a poco había ascendido. Un
día conoce a una chica llamada Celia María y se siente atraído por ella.
Con el tiempo se enamoran y eventualmente Inocente le pide matrimonio y
le consigue trabajo.

Cuando las cosas empiezan a ir mal en el aserradero, Honorio Paredes, el


dueño, baja los salarios de los empleados, pero éstos inician una huelga
general de actividades. Baldomera le recomienda a Inocente apoyar la
huelga, pero él opta por espiar a los huelguistas como infiltrado y contar
todo a Paredes, en espera de recibir un nuevo ascenso. Cuando la huelga
termina la novia de Inocente recibe un aumento de sueldo, pero Paredes la
viola cuando ella intenta agradecerle. Inocente se entera de lo ocurrido y
apuñala a Celia María acusándola de haberlo engañado. Baldomera
presencia la escena, esconde a Inocente y decide culparse por el crimen,
por lo que es detenida. Celia María se recupera de la puñalada y perdona a
Inocente, luego testifica a favor de Baldomera, aunque la declaración
resulta contradictoria. El abogado defensor logra convencer al jurado que
la acusada actuaba protegiendo a alguien y le dan una pena baja de dos
años. Baldomera es llevada a la cárcel de la ciudad, donde rememora sus
paseos por la ciudad.

CUANDO LOS GUAYACANES FLORECÍAN

Alberto Morcú, Juan Cagua y Pedro Tamayo son tres conciertos


(Concertaje: Esclavo que debe trabajar en una hacienda o finca hasta
terminar de pagar deudas que heredó) afroecuatorianos de Esmeraldas
que deciden unirse a la revuelta de Carlos Concha Torres para vengar el
asesinato de Eloy Alfaro. El capitán reclutador se halla extrañado de su
condición de conciertos, pues el concertaje había sido abolido por Alfaro
varios años atrás. La dueña de la hacienda donde eran obligados a
trabajar, doña Jacinta, intenta impedir que los tres peones se marchen,
pero el capitán la encara y le deja claro que había perdido el poder sobre
ellos. Doña Jacinta jura vengarse.

Cuando la rebelión es derrotada, los combatientes conchistas resumen sus


actividades cotidianas, pero el gobierno nombra a varios blancos para
pacificar la provincia. Las nuevas autoridades provinciales abusan del
pueblo y traen condiciones de vida aún peores de las que existían antes de
la revuelta. Pedro Tamayo cae preso y es llevado a Quito, mientras Alberto
y Juan son engañados por las autoridades y apresados en Esmeraldas,
donde Doña Jacinta los encuentra y llega a un acuerdo con el intendente
de policía para que vuelvan al concertaje.
Un día antes de ser llevados a la hacienda de Doña Jacinta, los ex
conciertos logran escapar de la cárcel. El intendente envía un pelotón de
soldados para capturarlos, quienes encuentran y asesinan a Alberto y a
Juan.

JUYUNGO

Ascensión Lastre es un negro adolescente que vive insatisfecho con su


familia, inspirado por la imagen heroica de su tío, quien luchó durante la
guerra civil de Carlos Concha Torres. Un bandido llamado Cátulo
Canchingre le enseña a leer y escribir y lo introduce al mundo del
contrabando. En uno de los trabajos los indígenas Cayapa de la zona lo
apodan Juyungo, que signficaba "diablo" en su lengua y que se convierte
en el apodo de Ascensión por el resto de su vida.

Junto a un grupo de amigos, Juyungo va a trabajar en la finca de Don


Clemente Ayoví en la isla Pepepán, aunque son constantemente estafados.
Un gringo llamado Mr. Hans eventualmente compra la tierra, pero ante la
resistencia de Don Clemente y de los trabajadores ordena prenderle fuego
a la comunidad, causando la muerte del hijo de Juyungo y la locura de su
mujer. Juyungo se venga matando a Mr. Hans, pero la comunidad
completa se dispersa.

La muerte de su hijo impulsa a Juyungo a unirse al ejército ecuatoriano


durante la Guerra del 41 contra Perú, pero es asesinado por soldados
peruanos mientras buscaba comida.

EL ÉXODO DE YANGANA

Los habitantes del pequeño pueblo lojano de Yangana inician un éxodo


masivo por temor a represalias luego del asesinato del gamonal local. El
hecho se produjo tras los constantes abusos que el gamonal cometía
contra ellos amparado en la complicidad de las autoridades locales, por lo
que las ciento sesenta familias del pueblo deciden aceptar la culpa de
manera colectiva y escapar hacia el Oriente.

La novela se encuentra dividida en tres secciones. La primera, titulada


"Huida de un réprobo colectivo", se compone de más de cuarenta
semblanzas de varios de los habitantes de Yangana presentes en la
caravana del éxodo.

La segunda parte se titula "Yangana cuando era pura" y se presenta como


una serie de notas etnográficas sobre Yangana recogidas de la libreta de
un estadounidense que visitó el pueblo un año antes de la huida.

La última sección lleva el nombre de "La última alegría de Yangana" y


narra la conversación entre dos habitantes de Yangana luego de que el
éxodo ha finalizado. En la conversación se recuentan los hechos que
llevaron al asesinato del gamonal y la posterior huida.

ENTRE MARX Y UNA MUJER DESNUDA

Entre Marx y una mujer desnuda incluye dos historias, evidentes, de


amor: una corta, escrita al margen y en letras pequeñas. La historia de
Bichito y su amante que vislumbra una relación perfecta de pareja, llena
de ternura, ilusión, deseo, cariño y comprensión. Escrita al margen para
dar la idea de que es un caso excepcional, aislado.

Por otra parte, está la historia de amor entre el narrador y Rosana, que es
al mismo tiempo la historia de un adulterio. Rosana es una mujer de clase
media-alta casada con Fabián, “el Cretino”, un terrateniente que
representa la burguesía más rancia y pretenciosa. Rosana y el narrador
planean el asesinato del “Cretino”, aunque este no se llevará nunca a cabo.
Precisamente el personaje del “Cretino” será el detonante de las reflexiones
sociales de ideología marxista que se desprenden de esta novela. La
historia de los indios campesinos y sus problemas con el suministro de
agua y el analfabetismo.

También tenemos la difícil relación entre Galo Gálvez y su esposa


Margamaría. Galo Gálvez es un escritor, un intelectual comprometido
políticamente con la ideología marxista y que sufre una parálisis que le
impide caminar. Con cierto paralelismo al adulterio planteado entre el
narrador y Rosana, Margamaría le es infiel a Galo Gálvez y terminarán
separándose.

Y por otra parte tenemos la relación que mantiene el autor con su propia
obra. En un contexto casi metaliterario, se desprende la pasión del autor
por la Literatura y llega a comparar el acto de escribir con el acto sexual.
De hecho, esta pasión del autor competirá en cierto modo con el amor que
siente por Rosana y nuevamente nos presenta el conflicto que parte del
título: si por un lado el personaje de Galo tiene que elegir entre el amor por
su esposa y su actividad política, el autor se ve en la diatriba de escoger su
amor por el acto creativo o el amor por una mujer (desnuda o vestida).
Curiosamente, en este caso terminará venciendo el primero.

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