0% encontró este documento útil (0 votos)
198 vistas20 páginas

Antología Lirismo 2021

Este documento presenta varios poemas de diferentes autores argentinos como Alfonsina Storni, Vladimir Maiakovski, Juan Andrés Despouy, Joaquín Gianuzzi, Rita González Hesaynes, Raquel Jaduszliwer y Juan L. Ortiz. Los poemas abordan temas como el lirismo, la naturaleza, la muerte y la introspección. El documento ofrece una antología de poesía de distintos autores argentinos del siglo XX.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
198 vistas20 páginas

Antología Lirismo 2021

Este documento presenta varios poemas de diferentes autores argentinos como Alfonsina Storni, Vladimir Maiakovski, Juan Andrés Despouy, Joaquín Gianuzzi, Rita González Hesaynes, Raquel Jaduszliwer y Juan L. Ortiz. Los poemas abordan temas como el lirismo, la naturaleza, la muerte y la introspección. El documento ofrece una antología de poesía de distintos autores argentinos del siglo XX.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ANTOLOGÍA POESÍA

Teoría y Análisis Literario “C”

LIRISMO
ALFONSINA STORNI

Soy (Ocre, 1925)

Soy suave y triste si idolatro, puedo


Bajar el cielo hasta mi mano cuando
el alma de otro al alma mía enredo.
Plumón alguno no hallarás más blando.

Ninguna como yo las manos besa,


ni se acurruca tanto en un ensueño,
ni cupo en otro cuerpo, así pequeño,
un alma humana de mayor terneza.

Muero sobre los ojos, si los siento


como pájaros vivos, un momento,
aletear bajo mis dedos blancos.

Sé la frase que encanta y que comprende,


y sé callar cuando la luna asciende
enorme y roja sobre los barrancos.
Fiesta (Ocre, 1925)

Junto a la playa, núbiles criaturas,


dulces y bellas, danzan, las cinturas
abandonadas en el brazo amigo.
Y las estrellas sirven de testigo.

Visten de azul, de blanco, plata, verde…


y la mano pequeña que se pierde
entre la grande, espera. Y la fingida
vaga frase amorosa, ya es creída.

Hay quien dice feliz: —La vida es bella.


Hay quien tiende su mano hacia una estrella
y la espera con dulce arrobamiento.

Yo me vuelvo de espaldas. Desde un quiosco


contemplo el mar lejano, negro y fosco,
irónica la boca. Ruge el viento.
Vladimir Maiakovski

Filosofía superficial en sitios profundos (Océano Atlántico, 3 de julio de 1925)

Me transformaré,
si no en un Tolstoi, en un obeso:

como,

bebo

y me atonta el calor.
¿Quién, en el mar, no ha filosofado sobre eso?
Con el agua alrededor.

Ayer
el océano se enojó
como el diablo,

hoy
es más amable
que una paloma desovando.
¡Qué diferencia!

Todo fluye, nada es estable…


Todo está cambiando.

El agua

tiene

sus etapas:

los momentos de pleamar,

y de bajamar los

momentos.
Mientras de la pluma de Steklov
el agua
no se

escapa.
Injustamente.

Pececito muerto,
flota solitario.

Cuelgan

sus aletas

como alas rotas.

Flota unas semanas,

y no tiene

amparo —

ni fondo.

A su encuentro,

más lento que el cuerpo de una

foca,

viene un barco de México,

y vamos —

hacia allá.

No se puede de otra manera.

Es la división

del trabajo.

Es una ballena — dicen.

Es probable también.
Similar a un Bedni de los peces —

redondo de

vientre.

Sólo que los bigotes de Demián están afuera,

y los de
la ballena — adentro.

Los años son gaviotas.

En filas salen volando


y se tiran al agua
para llenar la panza con pececitos.
Se volaron las gaviotas.

Seriamente hablando,
¿dónde irán los pajaritos?

He nacido,

crecí,

me nutrían con mamaderas,

luego viví,

trabajé,

me hice un vejestorio…

Así pasará la vida,

como pasaron

las islas Azores.


JUAN ANDRÉS DESPOUY

muerte fabulosa de los caballos (2018)

Mañana matarán a los caballos / Les abrirán las


fauces y colgarán sus relinchos en la plaza pública
/ Poco sirvieron nuestras marchas contra el cielo /
El fallo parece inapelable / Los ladrilleros sostienen
que si esto sucede no habrá más pisaderos / Los pan-
tanos y el barro se ahogarán contra la tierra y volve-
remos al tiempo de las piedras / El mundo será más
pesado y menos posible / Los jinetes advierten que
los galopes se volverán plagas sobre los campos
/ Que los caminos se cubrirán de crines filosas y
Amarillas // Es posible que suceda cualquier cosa
/ Estamos a la buena de un dios que ha preferido
siempre los pájaros y los camellos / Estamos deses-
perados / Por nuestro bien no deberíamos per-
mitirlo / sin caballos se habrá extinguido todo lo
creado a su imagen y semejanza / Habrá que acos-
tumbrarse a la muerte acechando las calesitas / A
los lienzos ecuestres manchados de sangre / A los
circos criollos asediados por fantasmas cuadrúpe-
dos / A los relinchos en pena / Al luto de Calígula
y la tardanza de Atila / Habrá que cerrar los ojos
y llorar caballos hacia adentro / Evitar el dolor de
los más pequeños / Que no sabrán cómo ni dón-
de esconder sus palos de escoba condenados
al matadero.
JOAQUÍN GIANUZZI

Tumba de los caballos de carrera en Chapadmalal (Nuestros días mortales, 1958)

Los delicados huesos que la tierra


apenas con el peso de una sombra cubre
se detienen aquí,
lejos del viento que les dio sentido
y espaciosa morada.
Por una vez, acaso
vana ha sido la muerte, pues la oculta
hermosura transcurre
en el centro impetuoso de la multitud
que consagró su unánime locura
a estos dioses de limpios ojos.

El tiempo,
que también devora ciudades y rosas,
inició en las soberbias
y levantadas figuras que amó al aire,
un cambio insensato
hasta reunirlas en la vasta sombra,
y desde allí adelanta hacia otras mañanas
la pasión y el rumor del galope memorable.
Así la eternidad.

Aquí el hombre ha desistido


su proceder absurdo bajo el cielo:
perdido el conocimiento
y el significado de toda sabiduría
reunió los cuerpos que en su memoria
levantan un resplandor que no cesa;
ni triste ni alegre,
con extraña serenidad sepultó a sus caballos
que ahora yacen aquí como en el seno
de una dulce costumbre.

La muerte que pretendemos conocer


no es ésta: ninguna
meditación pide a los instantes del hombre,
ni la inútil
interrogación de la desdicha.
En la desnuda inscripción de la piedra
Todo está concedido: así como entre todas
Las flores que más amamos
escogemos algunas en la memoria
porque han sido el acontecer y la dicha
de una existencia única.
RITA GONZÁLEZ HESAYNES

los caminos del bosque (2017)

Todos nosotros conocemos


un camino como este en el bosque.
En la tierra húmeda, las flores.
En la senda, los pies que esperan
revelaciones de la senda.
Zumba insidioso el tábano,
crujen las hojas bajo el viento y la liebre
y este camino es todos los caminos.
El amante y el héroe
duermen a su costado,
la hechicera lo cubre de prodigios,
los turistas registran cada fibra de hierba,
cada lagarto al sol como un milagro
preso en la remota geografía del sueño.

Tantas veces recorrimos paisajes similares.


La vista no deja de tropezarse con los astros
nunca.
Los astros no dejan de parecerse al deseo
nunca.
Por los ríos de sangre y en la sangre del río
corre la savia de una hoja naciente
en la guirnalda de los universos.
Para los dioses esta es la eterna primavera
y el absoluto invierno,
pero aquí, entre los hombres,
en los tristes y extraordinarios parajes de los hombres,
en las inocentes y estúpidas escenas de los hombres,
no hay danza que no obtenga su corona en el silencio.
Tan aterrador es el silencio,
tan resplandeciente,
tan sacro. En verdad el camino es silencioso.
A su sombra desfilan la rata y la serpiente,
la princesa, el bandido, el comerciante,
hasta perderse en la espesura
bajo el nombre de rocas, pájaros, maleza.

Así atraviesa el bosque


el corazón del bosque y se contempla.
la cena de los monstruos (2017)

Esta noche vinieron los monstruos a buscarme.


Les destrocé la tráquea y los fui amontonando
en un trance salvaje en la cocina.
Afilé las cuchillas, despellejé los cuerpos
y herví su carne en grandes ollas grises.
Por las habitaciones circulaba un aroma
siniestro y delicioso. Sobre un mantel a cuadros
con cubiertos de plata los devoré en silencio
y fueron agridulces los bocados, lo juro,
algunos tenían sabor a viaje y a trofeo y a brote,
otros a grillos muertos y teatros vacíos
y todo lo comí, como si no hubiera
otro pan en el mundo.

Porque acaso no haya otro pan en el mundo


que los monstruos.
RAQUEL JADUSZLIWER

[sin título, 2018]

Me acuerdo
algunas veces nos perdíamos en lo numeroso que habita el universo
mirando hacia la altura
girábamos las cabezas para abarcarlo todo
y ese silencio, así como separa y acerca las estrellas y en general todas
las cosas
ese silencio nos volvía pequeños, apenas discernibles.

entonces el asombro, a pesar de las repeticiones que componen los días


una vez más nos salía al encuentro
era un recordatorio de que estábamos vivos

pero verás
sucede que desde que te llevaste la parte del león de lo que fue mi tiempo
sucede que estoy sola aunque ya no lo sepas
y eso me vuelve única en el conglomerado de lo desconocido

y ahora que he llegado a ser la extraordinaria


el único ejemplar sobreviviente de lejanas catástrofes
azorada persisto

el día se prolonga entre palabras que se irán olvidando.


[sin título, 2018]

Por encima del bosque hay otro bosque


en su luz espejada
una rama se mira desde abajo

los insectos trajinan, van de a miles


se ocultan en cavernas buena parte del día
viven adentro de la oscuridad

de tanto en tanto sobre la superficie ocurre algo


las antenas vibrátiles captan una revelación

sucede cuando el gran bosque azul se inclina


y un reflejo desciende sobre sus criaturas

entonces, irisado
el universo brilla, se disuelve.
JUAN L. ORTIZ

El río (La orilla que se abisma, 1970)

El río
y esas lilas que en él quedan…
quedan…
No se morirán esas lilas, no?
Y ese olvido que es, acaso, el de
[unas hierbecillas
que no se ven…
Pero qué rosas se secan, repentinamente,
sobre las lilas,
en el hilo de las diecisiete,
entre la enajenación del jardín
y la ligereza de las islas, allá, para sugerir hasta los iris
de lo imperceptible que huye?
Oh aparición de Octubre
abismándose en un aire que quisiese de lilas,
sólo de lilas,
para no ver el minuto
de que no saben, probablemente, por ahí
unas briznas…
ROSARIO BLÉFARI

Río de enero (tema 11 del disco Galope de la banda Suárez)

El río, quieto y sin novedad


mece en la lejana costa opuesta una niebla ínfima.
Es marrón y parece también gris
Como el lomo de una ballena
y a veces parece gris acero.

Y en las partes más marrones,


las que sí parecen río,
navega algún pasajero,
pasa algún velero.
¡Oh, dios! Blancas sombrillas
sobre el césped bien cuidado,
canciones en el Hilo musical,
tarjetas, teléfonos, autos,
personal, personal, personal…
HERNÁN

“Movimiento” (2009)

en ischigualasto
- provincia de san juan -
hay un sector llamado “cancha de bochas”

en el medio de una nada


llena de cosas cuyos nombres
ya nadie dice:
negras bochas quietas
más oscuras aún
en el golpe de su forma
contra el derredor

materia orgánica
atrajo partículas
de materia inorgánica afín
(en el ensordecedor
silencio negro de la tierra)
(el peso del cielo
sobre sus hombros)

así los carozos y las semillas


crecieron en diámetro
sus corazones inflamados
por el derredor

dicen que el tiempo


- nadie lo vio
pero todos vimos sus huellas –

decía que el tiempo


o la tierra que dormida
gira boca abajo o arriba
empujó esas bochas a la superficie

es el mismo movimiento
que forma los recuerdos.
DIANA BELLESSI

[Sin título] (El jardín, 1994)

He construido un jardín como quien hace


los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo con la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
Que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.


Ella que nunca puedo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su


eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos jardinera, y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.
REFERENCIAS

ALFONSINA STORNI

Storni, Alfonsina (2001). “Soy” en: Selección de poesías. Buenos Aires: Sol 90. p. 8

Storni, Alfonsina (2001). “Fiesta en: Selección de poesías. Buenos Aires: Sol 90. p. 18

VLADIMIR MAIAKOVSKI

Maiakovski, Vladimir (2015). “Filosofía superficial en sitios profundos” en: Poesía lírica. Tr.
Irina Bogdaschevski. Buenos Aires: Blatt & Ríos. p. 138

JUAN ANDRÉS DESPOUY

Despouy, Juan Andrés (2018). “muerte fabulosa de los caballos” en: muertes fabulosas. San
Juan: elandamio. p. 5

JOAQUÍN GIANUZZI

Gianuzzi, Joaquín (2014). “Tumba de los caballos de carrera en Chapadmalal” en: Obra
completa. Buenos Aires: del Dock. p. 24

RITA GONZÁLEZ HESAYNES

González Hesaynes, Rita (2017). “los caminos del bosque” en: en la gran existencia. Buenos
Aires: AñozLuz. p. 9

González Hesaynes, Rita (2017). “la cena de los monstruos” en: en la gran existencia.
Buenos Aires: AñozLuz. p. 24

RAQUEL JADUSZLIWER

Jaduszliwer, Raquel (2018). “Me acuerdo…” en: en el bosque. Buenos Aires: Modesto Rimba.
p. 26

Jaduszliwer, Raquel (2018). “Por encima del bosque hay otro bosque…” en: en el bosque.
Buenos Aires: Modesto Rimba. p. 28

JUAN L. ORTIZ

Ortiz, Juan L. (2010). “El río” en: Antología. Buenos Aires: Losada. p. 193
ROSARIO BLÉFARI

Blefari, Rosario (1996). “Rio de enero” en: Galope. Buenos Aires: F.A.N.

HERNÁN

Hernán (2014). “‘movimiento’” en: Veo veo. Antología 1994-2014. Buenos Aires: edición de
autor. p. 201

DIANA BELLESSI

Bellessi, Diana (2017). “He construido un jardín…” en: Gramma, año XXVIII, 59. P. 101

También podría gustarte