El Triángulo Dramático de Karpman
El Triángulo Dramático de Karpman
PERSEGUIDOR SALVADOR
VÍCTIMA
El Triángulo Dramático representa tres roles diferentes, en los que suele manifestarse el
individuo que interviene en toda situación grupal: Salvador, Perseguidor y Víctima. Estos
son roles que se ejercitan de manera inconsciente y repetitiva. Se producen mediante
intercambios verbales y no verbales. A estas transacciones comunicacionales del Triángulo
Dramático se les llama juegos sociopsicológicos o de relación; éstos se aprenden durante
la infancia en el seno de la familia y escuela y se utilizan para confirmar los mitos
existenciales de cada uno. Por ejemplo, en la vida se ha venido a sufrir, o no se puede
confiar en nadie, o ¿por qué siempre me ocurre lo mismo? También se utilizan para
manipular a los demás, es decir, para que los otros hagan algo sin pedírselo directamente
y para evitar la intimidad, pues los juegos del Triángulo distancian de forma conflictiva a
las personas, alejándolas de tener encuentros socioafectivos abiertos y sinceros.
El Triángulo Dramático, también ha sido llamado el Triángulo de la Supervivencia, pues
durante la infancia asumimos estos papeles para poder sobrevivir emocionalmente en
nuestra vida en los grupos. Cualquier niño empieza por sentirse Víctima, porque es
imposible que todas sus necesidades sean satisfechas, y sobre todo, la necesidad básica
de sentirse amado incondicionalmente. El niño no siempre puede decir No, pues depende
de los adultos. El niño que se siente Víctima en casa pasa a ser un Perseguidor en el
colegio, con sus compañeros/as. Lo mismo ocurre en la etapa adulta, cada persona escoge
una manera de protegerse de su propio dolor emocional frente a los otros, unos tendrán
tendencia a cuidar a los demás haciendo de Salvadores, otros descargarán su
resentimiento sobre los otros haciendo de Perseguidores y unos terceros seguirán como
niños indefensos e impotentes en el papel de Víctimas.
Los tres roles del Triángulo son un intento errado de entablar el vínculo y conseguir afecto
por parte de otros. A veces, se prefiere recibir reproches como una forma de recibir amor.
El Salvador actúa bajo el influjo de la culpa, la Víctima bajo el influjo del resentimiento,
mientras que el Perseguidor bajo el influjo de la agresividad.
1
resultado suele ser positivo nos permite lograr vínculos sanos, y los papeles representados
de forma inconsciente e inauténtica, donde el resultado es negativo dando por resultado
la aparición de vínculos tóxicos, dificultando toda relación social que intente entablar.
1.- La persona SALVADORA va por la vida prestando ayuda, a cambio de mantener la
dependencia de los otros hacia él. Por una parte, necesita Víctimas y, si no las encuentra,
las crea; por otra, al ser ayuda inauténtica, se queja continuamente de sus esfuerzos.
Suele decir siempre que se aprovechan de su generosidad. La percepción interna del
Salvador es que los otros le necesitan y asume la responsabilidad de solucionar los
problemas de la Víctima, pues cree que la Víctima no puede pedir ayuda ni resolver su
situación.
Según Steiner el Salvador hace por los otros más de lo que le corresponde y, a menudo, se
obliga a sí mismo a hacerlo, aunque sienta que no quiere hacerlo. Prioriza las necesidades
de los demás por encima de las suyas, porque no tiene conciencia de lo que quieren
realmente.
El Salvador actúa bajo el influjo de la culpa y por la necesidad de sentirse superior. Lo que
consigue haciéndose cargo de los problemas de los demás es evitar sentir su propio
sufrimiento: “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Un ejemplo típico de la representación del papel de Salvador es el siguiente: Las esposas
de los alcohólicos no llegan a comprender que sus infinitos sacrificios, su desinterés y su
buena voluntad en soportar los abusos del alcohólico, seguidos del perdón, le perjudican
más que le ayudan. Muchos alcohólicos se ponen en tratamiento especializado y dejan de
beber, cuando la esposa da un ultimátum como la separación matrimonial o el
tratamiento en un Centro especializado en alcoholismo. Teniendo en cuenta que la
amenaza por sí sola no funciona, sólo cuando la esposa realmente actúa y prepara la
separación en serio, es cuando ésta deja de hacer de Salvadora del alcohólico - Víctima y
hace algo para ayudarse a sí misma e indirectamente ayuda también a confrontar al
marido alcohólico con su problema.
En el mundo laboral por ejemplo, un profesional de un equipo de salud (médico,
psicólogo, asistente social, sociólogo, etc...) puede representar el rol de Salvador cuando
empieza a hacer horas extras y ni las cobra ni las recupera. También, cuando se extralimita
en sus funciones, cuando se esfuerza más que el demandante de asistencia, cuando se
responsabiliza de los casos de sus compañeros, etc... Es fácil saber si se ha caído en este
papel, cada vez que el profesional se siente mal en relación con sus asistidos, cuando
experimenta sentimientos de tristeza, decepción, impotencia, cansancio o rabia es señal
de haber asumido un papel que no le corresponde. Quien asume el rol de Salvador se
dirige a los otros con una de estas actitudes: Yo estoy bien, tú estás mal y voy a hacer mía
la responsabilidad de tú malestar o yo estoy mal, tú estás mal, pero yo te veo peor y voy a
responsabilizarme de tu malestar. Otra de las formas que existe para darse cuenta de que
está haciendo más esfuerzo que el otro y, por tanto, que está vivenciando el papel de
Salvador consiste en atender y escuchar el propio cuerpo, éste no engaña nunca. Por
ejemplo, el caso de quien está intentando convencer de algo al otro, éste último le sigue la
corriente con un “tiene razón, pero...”, si se comienza a notar dolor de espalda, cansancio
físico, dolor de cabeza, mareo o cualquier otro mensaje corporal durante la conversación
con el otro o al finalizar ésta, entonces es que ha asumido el papel de Salvador.
2.- La VÍCTIMA se las arregla para no acertar en hacer bien las cosas; envía mensajes
verbales y/o no verbales quejándose, de su indefensión; su comportamiento es
autodestructivo, y provoca su humillación o sufrimiento y finge estar desconcertado. La
actitud de la Víctima se suele representar por algunas personas del área de administración
de los servicios de salud que intentan poner el cebo al profesional para que represente el
papel de "Salvador". La actitud de la Víctima suele ser: Yo estoy mal, tú estás mal y vamos
arreglárnosla para que yo esté peor o yo estoy mal, tú estás bien y quiero que te hagas
cargo de mi malestar.
La Víctima siente culpa, inferioridad, tristeza y tiene una baja autoestima. Su sentimiento
básico es de resentimiento contra la vida que le hace sufrir y contra los Salvadores que
siguen incapacitándola con su ayuda. En términos generales, podríamos decir que un
infante depende de los adultos y, por tanto, puede ser una auténtica Víctima; por el
contrario, la persona adulta tiene capacidad de decisión y es responsable de cambiar su
situación.
2
3.- El PERSEGUIDOR se comporta bajo el influjo de la agresividad, quiere satisfacer sus
necesidades y actúa en interés propio, poniendo a los demás en situaciones difíciles o de
sufrimiento. Su lema es “pisa antes de que te pisen”. Su juego preferido se llama “te
atrapé”.
El juego de Perseguidor establece unas pautas de comportamiento rígidas, por lo estrictas
o por lo poco prácticas, exige que se cumplan a rajatabla y suele cebarse en personas
dotadas de una personalidad vulnerable, aquellas se complementarán con el Juego que
marque el Perseguidor, haciendo de Víctimas. Existen tres clases de comportamiento
Perseguidor:
• Activos, actúan para satisfacer sus necesidades, pero pasando por encima de los
otros.
• Vengativos, su propósito es castigar a los otros y tener la sensación de triunfo, de
haber ganado.
• Pasivos, éstos persiguen por defecto, al no hacer lo que les toca o no cumplir con
sus obligaciones, pone a los demás en serios apuros, provocándoles ansiedad o
preocupación.
Si llevásemos la actuación de cada rol al dramatismo máximo, podríamos decir que el
Perseguidor puede ser un homicida, la Víctima puede llegar a suicidarse y el Salvador
puede llegar a enfermar psicológica o físicamente por cuidar a los demás.
3
TRIANGULO DRAMATICO
PERSEGUIDOR SALVADOR
VÍCTIMA
VULNERABLE Y RESPONSABLE
5
• Si existe un conflicto con otra persona, buscar un pacto mutuo para mejorar la
relación. Si la otra persona no está dispuesta a hacer cambios, se buscará otros
métodos para que las necesidades propias se vean satisfechas.
TRIÁNGULO DRÁMATICO (KARPMAN, 1968)
PERSEGUIDOR SALVADOR
REALIDAD REALIDAD
Actua en su propio Interesado por las
interés Víctimas.
CARACTERÍSTICAS CARACTERÍSTICAS
Otros sufren las Se hacen cargo de los
consecuencias de su pensamientos de otros
conducta. y les solucionan los
Parte de su meta es problemas.
perseguir. Hacen más de lo que
CONCLUSIÓN les toca.
La víctima no es Hacen cosas que no
importante. tienen ganas.
Estilo vengativo: no CONCLUSIÓN
puedo estar bien a La víctima no puede
menos que tú no seas resolver sus problemas
castigado por ello
VÍCTIMA
REALIDAD
Se presentan como personas que sufren
CARACTERÍSTICAS
Actuan como si no tuviesen recursos para resolver sus problemas
No piensan y sienten al mismo tiempo
No usan el estado Yo Adulto para resolver problemas
CONCLUSIÓN
Yo no puedo resolver esto
ASERTIVO EMPÁTICO
REALIDAD REALIDAD
Actua en interés Interesado en las
propio personas vulnerables
CARACTERÍSTICAS CARACTERÍSTICAS
Pregunta por lo que No asumen los
quieren los otros pensamientos de otros
Dice no a lo que no No se hacen cargo de
quiere algo a menos que sea
perseguir. reclamado y quiera
Da feed-back e inicia hacerlo
negociaciones No hacen más de lo
Provoca cambios en que les toca
orden a satisfacer sus No hacen lo que no
necesidades quieren hacer
No castiga a los otros HABILIDADES
HABILIDADES Da escucha activa
Asertivas Autoconciencia
VULNERABLE
REALIDAD
Sufren o pueden sufrir
CARACTERÍSTICAS
Usan el estado Yo Adulto para analizar la información y
resolver problemas
Conciencia: Usan sus sentimientos como datos para resolver
problemas
HABILIDADES
Capacidad para resolver problemas
Autoconciencia
6
Como dice el Dr. C. Naranjo, la persona (en este caso el asistido) es quien hace el trabajo
dirigido al cambio, con apoyo exterior (para el caso el profesional), pero el pilar principal
del trabajo es la toma de conciencia, tanto del asistido como del profesional.
Cuando el profesional ha entrado de forma inconsciente a hacer de Salvador, Perseguidor
o Víctima, la mejor forma de darse cuenta es: cuando me siento mal con los asistidos es
que he entrado en el Triángulo Dramático. Los sentimientos pueden ser: me siento
decepcionado, siento rabia, siento que me han engañado, me siento impotente ante su
problema, me siento omnipotente o que sin mí no podrán salirse, etc. Si se ha entrado en
el Triángulo Dramático es importante que el profesional asuma la responsabilidad del 50
% del juego. No hay que dejar que el resentimiento se acumule en uno mismo, es
necesario expresar los sentimientos en supervisión, en equipo o realizando un nuevo
contrato con el otro (asistido).
El darse cuenta es fundamental para interrumpir el juego, una vez iniciado, ya sea por el
asistido o por el mismo profesional. Vamos a ver diferentes estrategias, en este ejemplo,
para detener cualquier Juego del Triángulo Dramático:
Recuerde: podemos evitar representar el rol de Salvador, y podemos ayudar a que el otro
deje de representar sus papeles preferidos, pero no podemos hacernos responsables de
que deje de jugar. Podemos no intervenir en el juego, pero no podemos evitar que los
demás jueguen y tengan sus sentimientos negativos hacia nosotros.
Lo que nos puede consolar es que no es personal, la rabia del otro no va dirigida a nuestra
persona, sino que es una proyección de sus sentimientos de agresividad provocados por
su problemática.
8
Por otro lado, cuando nos negamos a jugar al Triángulo Dramático, el otro, acostumbrado
a este juego puede sentirse mal, como un niño al que ignoran. Su reacción puede ser
agresiva o puede ser la de hacerse aún más la Víctima, intentando hacer que
intervengamos en el papel de Salvador o Perseguidor. Esto quiere decir que se ha tenido
éxito en no entrar en el juego, ahora es responsabilidad del otro en asumir la continuidad
de la relación o no. El fundamental, para ello, permanecer en un papel neutro, ante la
insistencia del otro.
En resumen, para ayudar a una persona se tiene que evitar el papel de Salvador, esto
quiere decir:
• Evitar hacer algo que no queremos por el otro.
• Evitar hacer mayor esfuerzo que el otro en la resolución del problema.
Se puede ayudar a los otros a dejar los papeles de Víctima, Salvador, Perseguidor, si se
tiene la posibilidad de evitar los tres roles, la gente cae en la cuenta de que dispone de
facultades y es apta para desarrollar habilidades insospechadas.
Bibliografía Consultada