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El Triángulo Dramático de Karpman

Este documento describe el modelo del triángulo dramático propuesto por Karpman, en el cual las personas asumen inconscientemente los roles de víctima, salvador o perseguidor en las interacciones grupales. Estos roles se aprenden en la infancia y se utilizan para confirmar creencias limitantes o manipular a los demás. El documento explica cada rol y cómo las personas tienden a cambiar entre roles al sentirse insatisfechas. También aplica este modelo a situaciones como la codependencia en familias con adicciones.

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El Triángulo Dramático de Karpman

Este documento describe el modelo del triángulo dramático propuesto por Karpman, en el cual las personas asumen inconscientemente los roles de víctima, salvador o perseguidor en las interacciones grupales. Estos roles se aprenden en la infancia y se utilizan para confirmar creencias limitantes o manipular a los demás. El documento explica cada rol y cómo las personas tienden a cambiar entre roles al sentirse insatisfechas. También aplica este modelo a situaciones como la codependencia en familias con adicciones.

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Conflicto Social

Aplicaciones prácticas Elaborado por Lluís Camino Vallhonrat Barcelona 1998

1.- EL TRIÁNGULO DRAMÁTICO


Modelo Original

Lo principal para todo abordaje psicosocial, en especial, en el campo de las


drogadependencias, en el que es muy fácil representar el rol de Salvador, consiste en no
caer en el juego llamado por Karpman Triángulo Dramático. Karpman lo expresa con este
gráfico:

PERSEGUIDOR SALVADOR

VÍCTIMA

El Triángulo Dramático representa tres roles diferentes, en los que suele manifestarse el
individuo que interviene en toda situación grupal: Salvador, Perseguidor y Víctima. Estos
son roles que se ejercitan de manera inconsciente y repetitiva. Se producen mediante
intercambios verbales y no verbales. A estas transacciones comunicacionales del Triángulo
Dramático se les llama juegos sociopsicológicos o de relación; éstos se aprenden durante
la infancia en el seno de la familia y escuela y se utilizan para confirmar los mitos
existenciales de cada uno. Por ejemplo, en la vida se ha venido a sufrir, o no se puede
confiar en nadie, o ¿por qué siempre me ocurre lo mismo? También se utilizan para
manipular a los demás, es decir, para que los otros hagan algo sin pedírselo directamente
y para evitar la intimidad, pues los juegos del Triángulo distancian de forma conflictiva a
las personas, alejándolas de tener encuentros socioafectivos abiertos y sinceros.
El Triángulo Dramático, también ha sido llamado el Triángulo de la Supervivencia, pues
durante la infancia asumimos estos papeles para poder sobrevivir emocionalmente en
nuestra vida en los grupos. Cualquier niño empieza por sentirse Víctima, porque es
imposible que todas sus necesidades sean satisfechas, y sobre todo, la necesidad básica
de sentirse amado incondicionalmente. El niño no siempre puede decir No, pues depende
de los adultos. El niño que se siente Víctima en casa pasa a ser un Perseguidor en el
colegio, con sus compañeros/as. Lo mismo ocurre en la etapa adulta, cada persona escoge
una manera de protegerse de su propio dolor emocional frente a los otros, unos tendrán
tendencia a cuidar a los demás haciendo de Salvadores, otros descargarán su
resentimiento sobre los otros haciendo de Perseguidores y unos terceros seguirán como
niños indefensos e impotentes en el papel de Víctimas.
Los tres roles del Triángulo son un intento errado de entablar el vínculo y conseguir afecto
por parte de otros. A veces, se prefiere recibir reproches como una forma de recibir amor.
El Salvador actúa bajo el influjo de la culpa, la Víctima bajo el influjo del resentimiento,
mientras que el Perseguidor bajo el influjo de la agresividad.

2.- DISTINGUIR LOS PAPELES


Cada vez que una persona representa de forma inconsciente uno de los papeles del
Triángulo Dramático está entrando en un juego emocional y acabará sintiéndose mal. Para
poder detectar cuando estamos entrando en el Triángulo Dramático, debemos aprender a
distinguir entre los papeles representados de forma consciente y auténtica, donde el

1
resultado suele ser positivo nos permite lograr vínculos sanos, y los papeles representados
de forma inconsciente e inauténtica, donde el resultado es negativo dando por resultado
la aparición de vínculos tóxicos, dificultando toda relación social que intente entablar.
1.- La persona SALVADORA va por la vida prestando ayuda, a cambio de mantener la
dependencia de los otros hacia él. Por una parte, necesita Víctimas y, si no las encuentra,
las crea; por otra, al ser ayuda inauténtica, se queja continuamente de sus esfuerzos.
Suele decir siempre que se aprovechan de su generosidad. La percepción interna del
Salvador es que los otros le necesitan y asume la responsabilidad de solucionar los
problemas de la Víctima, pues cree que la Víctima no puede pedir ayuda ni resolver su
situación.
Según Steiner el Salvador hace por los otros más de lo que le corresponde y, a menudo, se
obliga a sí mismo a hacerlo, aunque sienta que no quiere hacerlo. Prioriza las necesidades
de los demás por encima de las suyas, porque no tiene conciencia de lo que quieren
realmente.
El Salvador actúa bajo el influjo de la culpa y por la necesidad de sentirse superior. Lo que
consigue haciéndose cargo de los problemas de los demás es evitar sentir su propio
sufrimiento: “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Un ejemplo típico de la representación del papel de Salvador es el siguiente: Las esposas
de los alcohólicos no llegan a comprender que sus infinitos sacrificios, su desinterés y su
buena voluntad en soportar los abusos del alcohólico, seguidos del perdón, le perjudican
más que le ayudan. Muchos alcohólicos se ponen en tratamiento especializado y dejan de
beber, cuando la esposa da un ultimátum como la separación matrimonial o el
tratamiento en un Centro especializado en alcoholismo. Teniendo en cuenta que la
amenaza por sí sola no funciona, sólo cuando la esposa realmente actúa y prepara la
separación en serio, es cuando ésta deja de hacer de Salvadora del alcohólico - Víctima y
hace algo para ayudarse a sí misma e indirectamente ayuda también a confrontar al
marido alcohólico con su problema.
En el mundo laboral por ejemplo, un profesional de un equipo de salud (médico,
psicólogo, asistente social, sociólogo, etc...) puede representar el rol de Salvador cuando
empieza a hacer horas extras y ni las cobra ni las recupera. También, cuando se extralimita
en sus funciones, cuando se esfuerza más que el demandante de asistencia, cuando se
responsabiliza de los casos de sus compañeros, etc... Es fácil saber si se ha caído en este
papel, cada vez que el profesional se siente mal en relación con sus asistidos, cuando
experimenta sentimientos de tristeza, decepción, impotencia, cansancio o rabia es señal
de haber asumido un papel que no le corresponde. Quien asume el rol de Salvador se
dirige a los otros con una de estas actitudes: Yo estoy bien, tú estás mal y voy a hacer mía
la responsabilidad de tú malestar o yo estoy mal, tú estás mal, pero yo te veo peor y voy a
responsabilizarme de tu malestar. Otra de las formas que existe para darse cuenta de que
está haciendo más esfuerzo que el otro y, por tanto, que está vivenciando el papel de
Salvador consiste en atender y escuchar el propio cuerpo, éste no engaña nunca. Por
ejemplo, el caso de quien está intentando convencer de algo al otro, éste último le sigue la
corriente con un “tiene razón, pero...”, si se comienza a notar dolor de espalda, cansancio
físico, dolor de cabeza, mareo o cualquier otro mensaje corporal durante la conversación
con el otro o al finalizar ésta, entonces es que ha asumido el papel de Salvador.
2.- La VÍCTIMA se las arregla para no acertar en hacer bien las cosas; envía mensajes
verbales y/o no verbales quejándose, de su indefensión; su comportamiento es
autodestructivo, y provoca su humillación o sufrimiento y finge estar desconcertado. La
actitud de la Víctima se suele representar por algunas personas del área de administración
de los servicios de salud que intentan poner el cebo al profesional para que represente el
papel de "Salvador". La actitud de la Víctima suele ser: Yo estoy mal, tú estás mal y vamos
arreglárnosla para que yo esté peor o yo estoy mal, tú estás bien y quiero que te hagas
cargo de mi malestar.
La Víctima siente culpa, inferioridad, tristeza y tiene una baja autoestima. Su sentimiento
básico es de resentimiento contra la vida que le hace sufrir y contra los Salvadores que
siguen incapacitándola con su ayuda. En términos generales, podríamos decir que un
infante depende de los adultos y, por tanto, puede ser una auténtica Víctima; por el
contrario, la persona adulta tiene capacidad de decisión y es responsable de cambiar su
situación.
2
3.- El PERSEGUIDOR se comporta bajo el influjo de la agresividad, quiere satisfacer sus
necesidades y actúa en interés propio, poniendo a los demás en situaciones difíciles o de
sufrimiento. Su lema es “pisa antes de que te pisen”. Su juego preferido se llama “te
atrapé”.
El juego de Perseguidor establece unas pautas de comportamiento rígidas, por lo estrictas
o por lo poco prácticas, exige que se cumplan a rajatabla y suele cebarse en personas
dotadas de una personalidad vulnerable, aquellas se complementarán con el Juego que
marque el Perseguidor, haciendo de Víctimas. Existen tres clases de comportamiento
Perseguidor:
• Activos, actúan para satisfacer sus necesidades, pero pasando por encima de los
otros.
• Vengativos, su propósito es castigar a los otros y tener la sensación de triunfo, de
haber ganado.
• Pasivos, éstos persiguen por defecto, al no hacer lo que les toca o no cumplir con
sus obligaciones, pone a los demás en serios apuros, provocándoles ansiedad o
preocupación.
Si llevásemos la actuación de cada rol al dramatismo máximo, podríamos decir que el
Perseguidor puede ser un homicida, la Víctima puede llegar a suicidarse y el Salvador
puede llegar a enfermar psicológica o físicamente por cuidar a los demás.

3.- DAR VUELTAS EN EL TRIÁNGULO DRAMÁTICO


Karpman decía que como las personas que interpretan los tres roles del Triángulo acaban
siempre sintiéndose mal, generalmente intentan mejorar cambiando de rol:
• El Salvador cansado de salvar pasará a perseguir a la Víctima.
• La Víctima intentará salir de su pasividad persiguiendo al Perseguidor o al Salvador.
• El Perseguidor acabará teniendo mala conciencia y esto le llevará a hacer de
Salvador.
En el campo de las drogadependencias, por ejemplo, estos papeles son siempre
representados por las familias, por ejemplo el caso típico de un padre que hace de
Perseguidor, la madre que va de Salvadora y el hijo que hace indistintamente los papeles
de Perseguidor de la familia y de Víctima de la droga, la esposa o el esposo de la persona
con problemas de alcoholismo suele hacer en casa el papel de Salvadora, mientras que
ante el profesional de la salud hace el papel de Víctima.
Cuando una persona que está en posición de Víctima es Salvada por otra, se da perfecta
cuenta de que esté en inferioridad, de que el Salvador la está manteniendo así, y de que la
está imposibilitando para ser poderosa. Por lo tanto, la persona que ha tenido el rol de
Víctima respecto a otra que la ha Salvado, también se pondrá furiosa. Entonces, cabe
pronosticar que toda transacción Salvador - Víctima se convertirá en una transacción
Perseguidor - Víctima.
Las personas atrapadas en el Triángulo Dramático intentan cambiar su situación, pero sólo
logran reajustes, no salen del sistema del Triángulo Dramático, sólo cambian de roles. Es
una comunicación grupal patológica que se autoperpetúa basada en la inmadurez
emocional. Salir del Triángulo Dramático consiste en salir del sistema creando nuevos
papeles, lo que Acey Choy denominó el Triángulo del Ganador o lo que Steiner llamó
Alfabetización emocional.

3
TRIANGULO DRAMATICO

PERSEGUIDOR SALVADOR

VÍCTIMA

TRIANGULO DEL GANADOR

ASERTIVO AYUDADOR EMPÁTICO

VULNERABLE Y RESPONSABLE

4.- DISTINGUIR EL ROL DE SALVADOR DEL ROL DE AYUDADOR EMPÁTICO


La profesión de ayuda (trabajadores/as sociales, médicos/as, enfermeras/os,
psicólogos/as, educadores/as sociales, trabajadores/as familiares, etc.) consiste en ayudar
a los que requieren asistencia a cambio de un salario y es un contrato consciente y adulto;
a veces, pueden hacer de controladores sociales o, incluso, crear dependencia a sus
asistidos, pero el objetivo de su profesión está claro: ayudar a las personas a ser
independientes con sus propios recursos y, para llegar a esta meta, a veces, son
necesarios períodos de control social y períodos de dependencia del asistido al
profesional.
El profesional de ayuda da asistencia a las personas que acuden en busca de solución a sus
problemas sociales, físicos o psicológicos, en forma de pacto formulado en términos
explícitos: “yo te ayudo a cambio de...”; o, en términos implícitos, propios de su profesión:
“me pagas para ayudarte a salir de tu problema”.
Es un pacto entre dos personas adultas, donde existe un intercambio y donde ambos
tienen una parte activa en la solución del problema. Pero en muchos casos, la situación es
diferente: algunos asistidos se sienten Víctimas y piden al profesional que los Salve de su
problema: hazte responsable de mi problema estoy indefenso; el profesional que no
quiere entrar en el papel omnipotente de Salvador le puede responder: yo no quiero
hacerme cargo de tu problema, puedo ayudarte a que tú lo resuelvas; para ayudarte
necesito que pongas como mínimo el 50 % del trabajo o esfuerzo. Para no entrar en el
Triángulo Dramático se debe practicar el NO: no voy a hacerme responsable de tus
problemas. Estableciendo los límites del profesional y devolviendo la responsabilidad al
asistido: puedo ayudarte a que tú lo soluciones.
El segundo paso consiste en establecer las condiciones que el profesional pone al asistido
para trabajar en dirección a un cambio. Establecer un contrato, donde el asistido tiene que
dar el primer paso, tiene que hacer tanto trabajo como el profesional.
Acey Choy describío la antítesis del papel de Salvador, perfilando el tipo de ayuda que una
persona puede dar a otra sin entrar en el papel de Salvador, tanto desde el rol profesional
como desde un amigo o un familiar: El ayudador se preocupa por los demás, pero respeta
la capacidad para que los otros, por sí mismos resuelvan sus problemas. Tienen conciencia
de sus necesidades y sentimientos propios, para decidir si dan ayuda o no. Generalmente,
anteponen sus necesidades a las de los demás, para evitar sentirse superiores a los otros.
Esperan que los demás pidan ayuda y preguntan a la otra persona qué es lo que quieren,
nunca suponen o adivinan lo que la persona que pide ayuda necesita. Si deciden decir No
a la petición de ayuda no se sienten culpables. Si deciden ayudar nunca hacen más de lo
que les toca.
4
La alternativa más clara para evitar el rol de Salvador con una persona que queremos
ayudar, por ejemplo, a un amigo es utilizar la capacidad de escucha, de una manera
empática y con un pacto, especificando qué es lo que el otro pide de nosotros y cuáles son
nuestros límites (tiempo, capacidad de apoyo, etc.). Se trata de escuchar los problemas
del otro sin dar consejos, ni juzgar, ni interpretar lo que dice, a no ser que éste se lo pida.
A veces, se puede ayudar haciendo preguntas sobre el problema, para que la otra persona
pueda clarificar la confusión o poder llegar por sí mismo a obtener alternativas para la
solución de sus conflictos, en otros casos poder expresar los sentimientos a alguien que
escucha imparcialmente y con aceptación, es suficiente para salir del conflicto o para,
simplemente, sentirse acompañado y comprendido dentro del ámbito familiara, de los
círculos de amistad o cualquier otro espacio grupal.

5.- DISTINGUIR EL ROL DE VÍCTIMA DEL ROL DE VULNERABLE/RESPONSABLE


Acey Choy describe el rol de persona vulnerable como la antítesis del rol de Víctima, ya
que todos los seres humanos nos damos cuenta de que somos vulnerables y podemos
tener problemas y sufrir por ellos, pero a diferencia de la Víctima nos hacemos
responsables de solucionar nuestros problemas desde una postura adulta.
A veces, la persona que sufre necesita buscar ayuda exterior (amigos, familia, profesional),
pero si no la encuentra no se bloquea, seguirá buscando soluciones para cubrir sus
necesidades.
La persona con problemas no provoca sus desgracias para poder quejarse, sino que le
ocurren contra su voluntad: por ejemplo, un niño puede ser víctima de los malos tratos de
sus padres otro ejemplo es la persona que se convierte en víctima al ser agredida por un
ladrón. La persona es víctima auténtica cuando existen catástrofes del tipo de la invalidez,
los accidentes, los terremotos, etc.
Según Ace Choy la persona vulnerable que tiene problemas puede buscar diferentes
ayudas, para resolverlos:
• Iniciativas de Autoayuda: buscar información para solucionar el problema a través
de libros, un curso, un amigo que tenga conocimientos sobre el asunto a resolver,
etc. Conectar con los propios sentimientos, para encontrar una respuesta a lo que
necesito hacer ante esta situación: ¿qué estoy sintiendo en esta situación?, ¿qué
me está diciendo este sentimiento?... Buscar una idea creativa con la autoreflexión
o el ejercicio de lluvia de ideas.
• Buscar ayuda profesional de un especialista.
• Pedir ayuda a la familia o a un amigo, sin pasar la responsabilidad de la solución al
otro.

6.- DISTINGUIR EL ROL DE PERSEGUIDOR DEL ROL ASERTIVO


Para este caso tomemos como ejemplo de una persona en el ejercicio profesional. Un
profesional que en razón de su profesión hace cumplir las normas, nunca es Perseguidor.
El control lo ejerce a partir de un contrato profesional, reconocido por la comunidad, para
hacer cumplir la ley, por ejemplo, la policía, inspectores, jueces, etc.
Acey Choy da como antítesis al Perseguidor el rol de Asertivo, poniendo el ejemplo de
Gandhi, que decía que lo importante cuando luchamos es saber si lo hacemos para
cambiar las cosas o para castigar.
El rol de Perseguidor busca castigar a los demás o cubrir sus necesidades pasando por
encima de los demás, por el contrario la persona con autoridad interna invierte su energía
para satisfacer sus necesidades y para hacer respetar sus derechos, sin castigar ni
perseguir a los otros. Es una persona asertiva que se autoafirma ante los demás sin
necesidad de sentirse superior. La negociación es su medio para resolver los conflictos con
los demás.
Veamos las capacidades de la persona Asertiva:
• Pedir lo que uno necesita.
• Decir NO a lo que no se quiere hacer.
• Decir a la otra persona cual es la conducta que está causando el problema y de qué
manera se puede cambiar y solucionarlo.

5
• Si existe un conflicto con otra persona, buscar un pacto mutuo para mejorar la
relación. Si la otra persona no está dispuesta a hacer cambios, se buscará otros
métodos para que las necesidades propias se vean satisfechas.
TRIÁNGULO DRÁMATICO (KARPMAN, 1968)

PERSEGUIDOR SALVADOR
REALIDAD REALIDAD
Actua en su propio Interesado por las
interés Víctimas.
CARACTERÍSTICAS CARACTERÍSTICAS
Otros sufren las Se hacen cargo de los
consecuencias de su pensamientos de otros
conducta. y les solucionan los
Parte de su meta es problemas.
perseguir. Hacen más de lo que
CONCLUSIÓN les toca.
La víctima no es Hacen cosas que no
importante. tienen ganas.
Estilo vengativo: no CONCLUSIÓN
puedo estar bien a La víctima no puede
menos que tú no seas resolver sus problemas
castigado por ello

VÍCTIMA
REALIDAD
Se presentan como personas que sufren
CARACTERÍSTICAS
Actuan como si no tuviesen recursos para resolver sus problemas
No piensan y sienten al mismo tiempo
No usan el estado Yo Adulto para resolver problemas
CONCLUSIÓN
Yo no puedo resolver esto

TRIÁNGULO DEL GANADOR (ACE CHOY, 1990)

ASERTIVO EMPÁTICO
REALIDAD REALIDAD
Actua en interés Interesado en las
propio personas vulnerables
CARACTERÍSTICAS CARACTERÍSTICAS
Pregunta por lo que No asumen los
quieren los otros pensamientos de otros
Dice no a lo que no No se hacen cargo de
quiere algo a menos que sea
perseguir. reclamado y quiera
Da feed-back e inicia hacerlo
negociaciones No hacen más de lo
Provoca cambios en que les toca
orden a satisfacer sus No hacen lo que no
necesidades quieren hacer
No castiga a los otros HABILIDADES
HABILIDADES Da escucha activa
Asertivas Autoconciencia
VULNERABLE
REALIDAD
Sufren o pueden sufrir
CARACTERÍSTICAS
Usan el estado Yo Adulto para analizar la información y
resolver problemas
Conciencia: Usan sus sentimientos como datos para resolver
problemas
HABILIDADES
Capacidad para resolver problemas
Autoconciencia

7.- FORMAS DE INTERRUMPIR EL JUEGO


Para que un profesional pueda ayudar adecuadamente al asistido es necesario que esté
alerta y sea consciente y responsable de sus sentimientos y actuaciones respecto a la
persona con la que trabaja. Es lo que desde la Psicología, en particular en la terapia
gestáltica se le dice “darse cuenta”. En psicoanálisis se habla de “insight”.

6
Como dice el Dr. C. Naranjo, la persona (en este caso el asistido) es quien hace el trabajo
dirigido al cambio, con apoyo exterior (para el caso el profesional), pero el pilar principal
del trabajo es la toma de conciencia, tanto del asistido como del profesional.
Cuando el profesional ha entrado de forma inconsciente a hacer de Salvador, Perseguidor
o Víctima, la mejor forma de darse cuenta es: cuando me siento mal con los asistidos es
que he entrado en el Triángulo Dramático. Los sentimientos pueden ser: me siento
decepcionado, siento rabia, siento que me han engañado, me siento impotente ante su
problema, me siento omnipotente o que sin mí no podrán salirse, etc. Si se ha entrado en
el Triángulo Dramático es importante que el profesional asuma la responsabilidad del 50
% del juego. No hay que dejar que el resentimiento se acumule en uno mismo, es
necesario expresar los sentimientos en supervisión, en equipo o realizando un nuevo
contrato con el otro (asistido).
El darse cuenta es fundamental para interrumpir el juego, una vez iniciado, ya sea por el
asistido o por el mismo profesional. Vamos a ver diferentes estrategias, en este ejemplo,
para detener cualquier Juego del Triángulo Dramático:

1.- Dar una respuesta inesperada.


El juego del Triángulo Dramático es muy repetitivo siempre es igual, por ello una de las
mejores formas de interrumpirlo es dar una respuesta inesperada. Por ejemplo, una
madre viene con la petición de ayuda en la forma de “ya no sé qué hacer, ayúdeme, mi
hijo hace años que es drogadicto y nos tiene arruinados y desesperados, necesitamos que
alguien se lo lleve y lo ingresen, por favor”. El profesional puede empezar a dar diferentes
soluciones alternativas, implicando siempre a los padres. Cada sugerencia razonable del
profesional es descartada por la madre con un “si, pero...” La demanda de la madre es del
tipo: respuesta urgente y que el profesional se haga responsable del problema; LA MADRE
PIDE UN SALVADOR QUE NO EXISTE. El profesional entra a Salvar a la familia, dando
soluciones que son rechazadas sistemáticamente. Cuando éste empieza a sentirse mal, se
da cuenta de que la familia desea que él se haga responsable del problema, entonces es el
momento de cambiar de estrategia, dejar de proponer alternativas a la familia y dar una
respuesta diferente: “Pues si que es un problema. ¿Qué va a hacer usted al respecto? o
Me gustaría ayudarle, pero yo no tengo la solución que usted desea”.

2.- Parar la entrevista/conversación y darse un tiempo de reacción.


Otra forma de interrumpir el juego consiste en salirse fuera del despacho, interrumpiendo
la entrevista. El profesional puede necesitar distanciarse para tomar conciencia del juego
iniciado en la entrevista, dándose un tiempo para analizar la situación y buscar una nueva
respuesta.

3.- Prácticas en la vida personal del profesional


La mejor forma para aprender a interrumpir los juegos es practicarlo en la vida cotidiana:
practicar la asertividad, decir SÍ y NO, según nuestras preferencias y aprender a pedir
según nuestras necesidades. Si a nivel profesional caemos en estos juegos es porque en la
vida personal asumimos con frecuencia estos roles.

4.- Connotación positiva.


En la entrevista será importante reconvertir todos los aspectos negativos que nos trae la
Víctima en positivos. Mostrar la otra cara de la moneda, si nos enseñan lo negativo,
reflejar lo positivo. Al mismo tiempo, aprovechar cualquier oportunidad para capacitar al
cliente, es decir, alabar su forma de actuar, sus virtudes, su aguante, sus destrezas, sus
aficiones, etc. Es importante que el profesional sienta realmente lo que dice, para ello
debe esforzarse en ver las capacidades y virtudes del usuario: si hay negativo también hay
positivo, no existe el negro sin el blanco. Al Perseguidor se le quitan las armas (no está
acostumbrado a recibir caricias positivas), a la Víctima se la desconcierta (no está
acostumbrada a que le pasen la responsabilidad).

5.- Sentido del humor


El sentido del humor es otro antídoto para no sentirse mal. Cuando uno se da cuenta de
que está interpretando el papel de Salvador, Perseguidor o Víctima puede hacerlo como si
7
estuviera en una película de cine del Oeste y puede reírse de su propia actitud. El
profesional se da cuenta de su juego, se responsabiliza de ello y pone sentido del humor a
su vivencia. Evita la autocrítica destructiva y decide darse permiso para ser humano y para
cometer errores, se da la oportunidad de aprender de las equivocaciones.

6.- Hablar con franqueza y renovar el contrato.


Otra forma para interrumpir el juego consiste en correr el riesgo de hablar con franqueza,
es la actuación y verbalización auténtica de los sentimientos del profesional. El profesional
puede proponer hacer un nuevo contrato o, incluso, puede explicar el Triángulo
Dramático al asistido, como forma de establecer una relación más de tú a tú. Es lo que
Steiner denomina PAUTAS DE COOPERACIÓN. Definiendo el contrato cooperativo como
un arreglo o pacto entre dos o más personas que se ponen de acuerdo para abstenerse de
las maniobras de control usualmente llamadas juegos de poder.
Los dos juegos de poder que más interfieren en la cooperación son:
• MENTIRAS, decir algo que no es cierto y omitir. Por ejemplo expresar sentimientos
que no sentimos o intentar disimular emociones del momento o no decir lo que
queremos realmente.
• SALVAR, hacer algo que no queremos hacer o contribuir más de lo que nos
corresponde.
Como dice Steiner, en vez de estos juegos de poder, pediremos lo que queramos hasta
estar satisfechos, al mismo tiempo que no haremos lo que no queremos hacer.
Consecuentemente negociaremos todas las situaciones hasta llegar a un consenso entre
asistido y profesional que sea satisfactorio para ambas partes.
ACLARACIÓN: Existe la diferencia en representar el papel de forma consciente, a lo que
llamaremos MANIOBRA o representar el papel inconscientemente, a lo cual diremos
MANIPULACIÓN.
El profesional puede jugar conscientemente a representar cualquier papel del Triángulo
Dramático con un fin terapéutico o de cambio personal y/o grupal. Para el profesional de
Servicios de Asistencia es muy difícil no entrar en el Juego. La Institución para la que se
trabaja pide la asunción al profesional de su papel de Salvador y el asistido que va de
Víctima indefensa, también pide al profesional que represente su papel.
A veces, no hay más remedio que asumir voluntariamente este papel para poder trabajar.
Si se hace conscientemente se puede reconvertir el papel de Salvador (profesional) y el de
Víctima (asistido) en un contrato de cooperación entre dos personas adultas.
Otras recomendaciones que propone Steiner para evitar entrar en el juego de Salvador:
• No ayudes sin un contrato (entendido como acuerdo de condiciones en que se
efectuará esta ayuda).
• Nunca creer que una persona está desamparada, sino que se siente así.
• Ayudar a que la gente que se siente desamparada encuentre el camino para aplicar
el poder que tiene.
• No hagas más del 50 % del trabajo; en todo momento pide al otro (asistido, amigo,
compañero de trabajo, etc.) que, por lo menos participen en un 50 %.
• No hagas nada que en realidad no quieras hacer.
• No interrumpas a la gente.
• No utilices elementos especiales para distinguirte cuando estés con los que
requieren tu ayuda (como por ejemplo una silla especial). No tomes una actitud de
superioridad.
• No aceptes observaciones que te coloquen por encima de los que buscan tu ayuda.
(¡Caramba!, eres fantástico, si no fuera por ti...), ni por debajo (No se preocupe no
le voy fallar, voy a venir por usted).

Recuerde: podemos evitar representar el rol de Salvador, y podemos ayudar a que el otro
deje de representar sus papeles preferidos, pero no podemos hacernos responsables de
que deje de jugar. Podemos no intervenir en el juego, pero no podemos evitar que los
demás jueguen y tengan sus sentimientos negativos hacia nosotros.
Lo que nos puede consolar es que no es personal, la rabia del otro no va dirigida a nuestra
persona, sino que es una proyección de sus sentimientos de agresividad provocados por
su problemática.
8
Por otro lado, cuando nos negamos a jugar al Triángulo Dramático, el otro, acostumbrado
a este juego puede sentirse mal, como un niño al que ignoran. Su reacción puede ser
agresiva o puede ser la de hacerse aún más la Víctima, intentando hacer que
intervengamos en el papel de Salvador o Perseguidor. Esto quiere decir que se ha tenido
éxito en no entrar en el juego, ahora es responsabilidad del otro en asumir la continuidad
de la relación o no. El fundamental, para ello, permanecer en un papel neutro, ante la
insistencia del otro.
En resumen, para ayudar a una persona se tiene que evitar el papel de Salvador, esto
quiere decir:
• Evitar hacer algo que no queremos por el otro.
• Evitar hacer mayor esfuerzo que el otro en la resolución del problema.
Se puede ayudar a los otros a dejar los papeles de Víctima, Salvador, Perseguidor, si se
tiene la posibilidad de evitar los tres roles, la gente cae en la cuenta de que dispone de
facultades y es apta para desarrollar habilidades insospechadas.

Bibliografía Consultada

ANÁLISIS TRANSACCIONAL. Modelo y Aplicaciones. J.M. Roman, A. Senlle, E. Pastor, M. Poblete, G.


Gutiérrez, Ediciones CEAC. 1983. ¬ EN BUSCA DEL ÉXITO. Análisis Transaccional a la práctica. D.
Jongeward, P. C. Seyer. Editorial Limusa. 1986. ¬ LOS GUIONES QUE VIVIMOS. C. Steiner. Editorial
Kairós, 1992. ¬ Charlas de J. Phillips en los talleres "Volver a casa", de exteriorización emocional
según el método de E. Rubler-Ross, Fundación "Tornar a casa", Gerona 1997. ¬ Artículo de la
Revista de Análisis Transaccional y Psicología Humanista, numero 38, 2º semestre, Año XV. EL
TRIÁNGULO DE LA COMUNICACION POSITIVA realizado a partir del articulo Triángulo del Ganador,
de Acey Choy (1990). Traducido, resumen y comentarios de Juan Emilio González. Associació
Catalana d'Análisis Transaccional (ACAT).

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