Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe
Coordinación General de la Pastoral del Santuario
CELEBREMOS EN FAMILIA
LA SOLEMNIDAD DEL
SAGRADO CORAZON DE JESUS 2020
RECOPILO: Monseñor Jorge Antonio Palencia Ramírez de Arellano
Canónigo Lectoral del Venerable Cabildo Colegial de Guadalupe
Coordinador General de la Pastoral del Santuario
Hoy en este mundo sacudido por los estragos de la Pandemia del COVID 19,
debemos, profundizar nuestra fe, para dar respuestas a tantas interrogantes que la
actual situación mundial nos plantea y nos sumerge en situaciones de mucho stress,
desgastamiento emocional y espiritual. Por lo tanto es bueno profundizar en esta
Solemnidad del Sagrado Corazón, cual es la raíz y el fundamento de nuestra
devoción católica, al Sagrado Corazón de Jesús y no solo quedarnos en meras
fórmulas de oración o de consagración, sino robustecer nuestro conocimiento y fe
cristiana.
Para nosotros el Sagrado Corazón de Jesús es la devoción referida al corazón
de Jesucristo, como un símbolo de amor divino. La devoción al Sagrado Corazón
tuvo su origen en una corriente mística centrada en la persona de Jesucristo, que
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concebía el corazón como centro vital y expresión de su entrega y amor total. En tal
sentido, la devoción al Sagrado Corazón refiere en particular a los sentimientos de
Jesús, y en especial a su amor por la humanidad, según lo resume el Evangelio de
San Juan (13, 1) “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora
de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los
amó hasta el extremo”.
Sagrado Corazón de Jesús, Sevilla, Andalucía, España.
Como primer paso debemos meditar el Misterio Pascual, como raíz y objeto más
hondo de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tomando como texto extractos
de una conferencia impartida por el Cardenal Joseph Ratzinger, en el congreso
internacional del Corazón de Jesús celebrado en Tolouse en 1981.
I. La crisis de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en la época de
la reforma litúrgica, siglo XX.
La encíclica Haurietis Aquas, (cfr. texto anexo) del Papa Pio XII del 15 de mayo de 1956, se
escribió en un momento en que la devoción al Corazón de Jesús se mantenía todavía
viva en las formas de piedad del siglo XIX, aunque se vislumbraba ya con claridad
una crisis de dichas formas. La espiritualidad del movimiento litúrgico iba
dominando más y más el clima de la devoción al Corazón de Jesús de la Iglesia en
Europa.
Esta espiritualidad se nutría del tipo clásico de la liturgia romana, tomaba su pauta
de las oraciones romanas, en las que el sentimiento se controlaba, eliminando todo
subjetivismo. A esta espiritualidad respondía un tipo de teología, orientada por
entero a la Sagrada Escritura y a la patrística y deseosa de entenderse estrictamente
a los principios básicos y objetivos del cristianismo. Ello suponía, ante todo, un
cuestionamiento tanto de la devoción mariana como de otras devociones
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cristológicas de impronta moderna, por ejemplo, el Vía Crucis o la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús, que habrían de retroceder o buscar nuevos cauces.
Desde los años de la post –guerra, en los 1950´s, la penetración del movimiento
bíblico y litúrgico en la Iglesia desplegaron notables esfuerzos para fundamentar
bíblica y patrística la devoción mariana, el experto el Padre Hugo Rahner sj. hermano
mayor del Teólogo Karl Rahner sj. buscó nuevos fundamentos a la devoción al
Corazón de Jesús, conectando la con la exégesis que los Padres hacían de Jn 7,37-39
y Jn 19,34. son dos las perícopas que hablan del costado abierto de Jesús, de la sangre
y del agua que de él brotaron. Ambos textos expresan evidentemente el misterio
pascual: del Corazón traspasado del Señor brota la fuente de vida, que son los
sacramentos; el grano de trigo que muere dar la espiga y su fruto es la Iglesia viva a
través de los siglos.
El Agua de la Vida que brota del costado del Señor es el Espíritu Santo es fuente de
vida que transforma el desierto, es quien hace del polvo un cuerpo viviente y funde
en un organismo el amor de Jesucristo a los hombres dispersos y separados. Al
Espíritu Santo se debe que la sentencia Adán: “los dos formarán una sola carne”,
adquiera un nuevo significado en Cristo el segundo Adán: ”en el que se une al Señor
es un solo espíritu con El” (1cor 6,17).
En la encíclica Haurietis aquas, de Pio XII, comienza con la sentencia profética de
Isaías (12,3), cuyo cumplimiento pregona Cristo su misterio pascual en (Jn7,37-39).
En la gran figura del costado abierto de Jesús, del que fluyen sangre y agua, la
presento como la nueva imagen de la devoción, como el icono bíblico de la devoción
de la cristiandad al Corazón de Jesús, invitándonos a contemplarlo y a poner en a
las palabras del profeta Zacarías (12,20): “Volverán sus ojos hacia aquel que ha sido
traspasado”.
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Esta encíclica está citada en el número 478 del Catecismo de la Iglesia
Católica aprobado por San Juan Pablo II el 15 de agosto de 1997:
Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a
cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios
me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un
corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por
nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el
principal indicador y símbolo...del amor con que el divino Redentor ama
continuamente al eterno Padre y a todos los hombres. (Pío XII, Enc. Haurietis
aquas: DS 3924; cf. DS 3812).
El papa Francisco ha considerado al Sagrado Corazón "el símbolo por excelencia de la
misericordia de Dios".
II. Elementos para una nueva fundamentación de la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús a base de la Encíclica “Haurietis aquas”.
En el XXV aniversario de la aparición de la Encíclica “Haurietis aquas” del Papa Pio
XII nos invita a una nueva reflexión sobre su doctrina. Nos invita a ella y la requiere
imperiosamente la situación de la piedad y la devoción de la Iglesia actualmente.
1. En su fundamentación encontramos una teología de la Encarnación La
encíclica desarrolla a una antropología y una teología de la corporeidad, con
fundamentos filosóficos y psicológicos del culto al corazón de Jesús. El
cuerpo no es algo puramente exterior, que está junto con el espíritu el alma.
El cuerpo es más bien la auto dicción del espíritu, es su “imagen”. Lo que
constituye la vida biológica es en el hombre el constitutivo de su
personalidad. La persona se realiza en el cuerpo y, por lo tanto, en el cuerpo
se vislumbra lo invisible del alma.
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2. Siendo el cuerpo lo visible de la persona, y la persona la imagen de Dios, el
cuerpo resulta en el conjunto de todas sus dimensiones el espacio donde lo
divino se configura, se cristaliza en concreto. Desde el principio presenta la
Biblia el misterio de Dios en las imágenes del cuerpo y del mundo ordenado
al cuerpo. La Biblia no crea convencionalmente, de una manera externa,
imágenes de Dios, sino que emplea las cosas corporales como imágenes y
habla en comparaciones y parábolas de Dios, porque son constitutivamente
imágenes divinas.
3. La Sagrada Escritura no aliena con su lenguaje figurado el mundo corpóreo,
sino que descubre un elemento peculiar de lo creado, el núcleo de lo que
realmente son las cosas. Mientras encuentra en el mundo todo un arsenal de
imágenes para escribir la historia de Dios con los hombres, apunta su íntima
esencia y hace a Dios visible en donde Dios mismo se expresa realmente. En
este contexto entiende también la Biblia el misterio de la encarnación. La
aceptación del mundo humano en el lenguaje bíblico, la aceptación de la
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persona que corporalmente se expresa, y su transformación en parábola e
imagen de Dios mediante el kerigma bíblico, es una Encarnación anticipada.
En la Encarnación del logos se consuma lo desde el principio está ya en
marcha en la historia sagrada. La Palabra, asume constantemente la carne,
nace propia, la convierte en su espacio vital. La Encarnación sólo puede darse
por que la carne es morada de la palabra; y la Encarnación del Hijo confiere
al hombre y al mundo su significación específica.
4. En la Encarnación se basa el amor de Dios que trascienden la carne y en la
expansión del ser humano. En este trascender de Dios sale a la luz la
trascendencia íntima de toda la creación, la trascendencia que la comunicó
en su propia entraña el creador: el cuerpo es movimiento que se sobrepasa a
sí mismo en el Espíritu, y del Espíritu en Dios. En la contemplación de lo
invisible en lo visible es un fenómeno Pascual. La encíclica se ve resumida en
el texto del Evangelio de San Juan 20,26-29: en un incrédulo Tomás, que
necesita ver y tocar para creer, pone su mano en el costado abierto del Señor,
y al palpar, reconocer lo impalpable y lo toca realmente. Tomás mira lo
invisible y lo ve realmente:”un Señor mío y Dios mío “. Es lo que, en la
Encíclica de Pio XII, constituye uno de los puntos de referencia perenne en
la devoción al Sagrado corazón de Jesús : “ la herida del cuerpo muestra, por
tanto, la herida espiritual … y contemplemos también nosotros por la llaga visible,
la invisible llaga del amor “
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5. Es de suma importancia los sentidos y el sentimiento en la devoción al
Corazón de Jesús. El hombre necesita contemplar, interioriza los misterios
divinos con una contemplación íntima que es como un tocar y palpar la
realidad. El hombre tiene que subir por la escala del cuerpo, donde está el
camino que lleva la fe.
6. La llamada piedad subjetiva de las solemnes celebraciones litúrgicas no
basta. La misma liturgia no puede celebrarse a la altura de sus exigencias
específicas sino va preparada y acompañada con aquel corazón que
comienza a ver y entender-
7. La Encíclica profundiza el texto de la Carta de Pablo a los Efesios, donde se
habla de lo largo, ancho, alto y profundo del Misterio de amor de Dios: “ para
interiorizar, preciso es considerar que el amor de Dios no es sólo espiritual”.
8. En el Antiguo Testamento, y particularmente en los Salmos y el Cantar de
los Cantares, existen expresiones de un amor completamente espiritual,
mientras el amor anunciado en los evangelios, en los hechos de los apóstoles
y en el apocalipsis no son meramente espiritual, sino también expresión del
amor humano sensiblemente estructurado, puesto que la Palabra de Dios
asumió un cuerpo físico y se nos invita, a una devoción ligada a los sentidos,
en consonancia con la corporeidad del amor humano divino. Así, la piedad
ligada los sentimientos es una devoción cordial, ya que el corazón es raíz y
fondo englobante de los sentidos, el lugar de encuentro y compenetración de
la sensibilidad y del espíritu, donde esto se hacen uno.
9. El corazón es expresión de las “pasiones “del hombre: en Jesús, el Logos
hecho hombre, llegan a su punto extremo y radical, el Misterio Pascual, en
concreto en la pasión de Cristo, el sufrimiento supone capacidad de sufrir, y
la capacidad en sufrir. Ver sufrir al Hijo es también “pasión” del Padre, y con
ellos compadece el Espíritu, que, según dice Pablo, gime en nosotros y
soporta en nosotros y por nosotros la “pasión” de la redención consumada
(Rom 8,26).
10. En la encíclica Haurietis aquas, las “pasiones” de Jesús, concentradas en su
Corazón y sintéticamente representadas por el corazón, constituyen la razón
y la justificación de que también en las relaciones del hombre con Dios debe
entrar el corazón, es decir, la facultad del sentimiento, la emotividad del
amor. Una vez devoción encarnada tiene que ser una devoción
“apasionada”, una piedad de corazón a corazón, como lo es precisamente la
devoción Pascual, puesto que el misterio de Pascua es por su esencia, como
misterio de sufrimiento, un misterio del Corazón.
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11. La mística medieval sirvió de pauta para el desarrollo de la devoción
al Corazón de Jesús según el Cantar de los Cantares: “…. heriste mi Corazón”
(4.9), y citada en la encíclica Hauretis Aquas :“Ponme como sello en tu
Corazón…, porque más fuerte es la dilección que la muerte”(8.6). En este lenguaje
apasionado de este canto de amor vieron los Padres de la Iglesia, los teólogos
más insignes y los grandes orantes de la Edad Media el tema del amor de
Dios a la Iglesia y a las almas y la respuesta correspondiente del hombre.
12. En el capítulo 11 del libro del proféta Oseas, se nos describe la grandeza de
este amor con que Dios se inclinó por Israel desde el alba de su historia.
“cuando Israel era joven, lo amé y llamé a mi hijo de Egipto, cuanto más los llamaba,
más se apartaban de mi rostro, siguiendo sus caminos …”(v.2).“¿Cómo te
abandonaré yo, Efraím ?… ¿cómo te entregaré a ti, Israel? … Mi corazón se vuelca
contra mí, mi compasión está en ascua viva … No desencadenaré mi ira enardecida,
porque soy Dios y no un hombre, en medio tuyo soy Santo y no me gusta destruir”
(v.8.s.). En el Antiguo Testamento se habla veintiséis veces del Corazón de
Dios, considerándolo como el órgano de su voluntad, al que debe adecuarse
el hombre. El dolor que siente el Corazón de Dios por los pecados del hombre
es el motivo que le hace decretar el diluvio. Y, a la inversa, la mirada del
Corazón de Dios a la flaqueza humana es el motivo de que nunca jamás en
el futuro dictará tamaño decreto. En el libro del Profeta Oseas, Dios tenía que
revocar la elección de Israel, tenía que entregarlo a sus enemigos, pero “mi
corazón se vuelca contra mí, mi compasión está en ascua viva”.
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13. En el Nuevo Testamento, surge la novedad rl cambio del corazón de Dios
que aparece a nuestros ojos como la “pasión “real de Dios. Este vuelco del
amor divino consiste en que Dios mismo apura en su hijo el cáliz del
desheredamiento de Israel, designado precisamente por Dios, en Oseas,
como “mi hijo” con una formulación que Mateo aplica a Cristo: “ de Egipto
llamé a mi hijo” (Mt 2,15.). Dios mismo asume, el destino del amor no
correspondido, ocupa el puesto del pecador y deja así de nuevo el lugar del
hijo de libre para los hombres, no ya sólo para Israel, sino para todos los
hombres. En desde Oseas capítulo 11, resulta ya la pasión de Jesús el drama
del Corazón Divino: mi corazón se vuelca contra mí, mi compasión está en ascua
viva”.
14. El Corazón traspasado del Crucificado es el cumplimiento de la profecía del
Corazón de Dios, que revoluciona su justicia por la compasión y hace que
precisamente así sea justa. Y gracias a esta consonancia entre el Antiguo y el
Nuevo Testamento llega a percibirse el mensaje bíblico del Corazón de Dios
en toda su grandeza: es el mensaje del Corazón del Divino Redentor.
15. El Corazón traspasado de Jesús, en realidad, no es conservación propia, sino
entrega de sí, donación. Salva al mundo abriéndose. El vuelco del corazón
abierto es el contenido del misterio pascual. El corazón salva, pero salva
dándose, brindándose. El centro del cristianismo se nos presenta así en el
corazón de Jesús, donde se cifra toda la auténtica revolución, toda la novedad
transformadora de que nos habla la Nueva Alianza. Este corazón llama al
corazón. Nos invita a renunciar a ese vano intento de auto conservación, para
encontrar en el amor mutuo, en la donación de nosotros mismos a El y con
El, la plenitud de la caridad, que es la eternidad en sí y por sí y que sólo ella
conserva el mundo.
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III. LA Devoción al Sagrado Corazón de Jesús, en la Historia.
Esta devoción insta a quienes la practican a tener, en palabras de San Pablo de Tarso,
en la Carta a los filipenses (2,5): “los mismos sentimientos que Cristo Jesús”. Un número
importante de congregaciones y de familias espirituales se conformaron en torno a
la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
El Sagrado Corazón como emblema
de los chuanes franceses, en el siglo XVIII.
Referirse a los sentimientos de Dios y los hombres en sus corazones es habitual
reflexionar el texto del profeta Ezequiel (36, 26-27): “Os daré un corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré
un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis
estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra”.
El Papa Francisco en su homilía de la Festividad del Sagrado Corazón en 2014,
resumen esta devoción de la manera siguiente:
a. Este amor, esta fidelidad del Señor manifiesta la humildad de su corazón:
Jesús no vino a conquistar a los hombres como los reyes y los poderosos
de este mundo, sino que vino a ofrecer amor con mansedumbre y
humildad. Así se definió a sí mismo: «Aprended de mí, que soy manso y
humilde de corazón» (Mt 11, 29).
b. Y el sentido de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que celebramos
hoy, es que descubramos cada vez más y nos envuelva la fidelidad
humilde y la mansedumbre del amor de Cristo, revelación de la
misericordia del Padre.
c. Podemos experimentar y gustar la ternura de este amor en cada estación
de la vida: en el tiempo de la alegría y en el de la tristeza, en el tiempo de
la salud y en el de la enfermedad y la dificultad.
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d. La fidelidad de Dios nos enseña a acoger la vida como acontecimiento de
su amor y nos permite testimoniar este amor a los hermanos mediante un
servicio humilde y manso.
Recientemente se han analizado varias teorías sobre de la causa medica de la muerte
de Jesús en la Cruz. Los Evangelios sinópticos indican que Jesús pegó un fuerte grito
antes de morir en la Cruz. El doctor William Stroud, presidente de la Real Sociedad
Médica de Edimburgo, propuso en el año 1847 en su artículo “La causa física de la
muerte de Cristo”, que la causa de la muerte fue la rotura del corazón con
hemopericardio. En la mayoría de los casos de esto, los moribundos emiten un fuerte
grito.
Jesús fue crucificado un viernes. El día de descanso de los judíos era el sábado. Según
el Evangelio de Juan era el sábado "más solemne de todos" (Juan 19:31) y los muertos
debían ser enterrados antes. A los crucificados se les rompían las piernas para
provocarles la muerte: “…rompieron las piernas a los dos crucificados junto a él, pero al
llegar a Jesús vieron que estaba muerto. Entonces, un romano le asestó una lanzada, con el
propósito de asegurarse de que estaba muerto. Y tras la lanzada, de su costado salió sangre y
agua" (Juan 19:33). Según la teoría de que murió con hemopericardio, habría
acumulado sangre en la cavidad pericárdica del corazón. La lanzada habría
atravesado el pulmón hasta el corazón, provocando que saliese esta sangre.
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Según el apócrifo Evangelio de Nicodemo, también conocido como las Actas de
Pilato, escrito hacia el año 130, el romano se llamaba Longinos. La tradición católica
considera que la lanzada alcanzó el corazón de Jesús, por lo que este es representado
con esta herida. San Ambrosio escribió sobre el corazón traspasado de Cristo en la
Cruz.
San Gregorio Magno (siglos VI-VII) dijo: “ Mira el corazón de Dios en las palabras de
Dios, para que con más ardor suspires por los bienes eternos”.
Esta devoción tuvo una gran divulgación en el siglo XIII. San Buenaventura de
Fidanza, franciscano italiano y doctor de la Iglesia, fue un gran devoto del Sagrado
Corazón de Jesús.
Otro devoto fue el dominico y doctor de la Iglesia San Alberto Magno. Esta devoción
fue divulgada por las monjas cistercienses alemanas Santa Matilde de Hackeborn y
Santa Gertrudis de Helfta y estuvo presente en la espiritualidad de la terciaria
franciscana Santa Ángela de Foligno.
En el siglo XIV, fueron grandes devotos del Sagrado Corazón la dominica y doctora
de la Iglesia Santa Catalina de Siena y el dominico beato Enrique Suso.
En el siglo XVI, el Sagrado Corazón estuvo presente en la espiritualidad del teólogo
jesuita neerlandés San Pedro Canisio.
San Juan Eudes difundió la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María
en el siglo XVII. San Juan Eudes fue un gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús y
del Inmaculado Corazón de María. Es el autor del primer oficio litúrgico en honor
del Sagrado Corazón de Jesús, cuya fiesta solemne se celebró por primera vez, con
el beneplácito de muchos obispos franceses, el 20 de octubre de 1672. En 1681 se
publicó su obra titulada «La devoción al Sagrado Corazón de Jesús».
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Escudo de la Orden de la Visitación.
Francisco de Sales (siglos XVI-XVII) también fue devoto del Sagrado Corazón y la
Orden de la Visitación, que fundó en 1625, se hizo también para propagar esta
devoción. El escudo de la orden es el Sagrado Corazón de Jesús con dos flechas.
Santa Margarita María de Alacoque entró en el convento de las visitandinas
de Paray-le-Monial el 20 de junio de 1671. Tomó el hábito el 25 de agosto, Día de
San Luis, rey de Francia. A partir del 27 de diciembre de 1673 tuvo una serie de
revelaciones de Jesús para promover esta devoción. El jesuita beato Claude la
Colombiere le ayudó a difundirla. En junio de 1675, tuvo una revelación en la cual
Jesús le dijo que muchas personas, incluidas algunas consagradas a su servicio, no
valoraban la devoción al Sagrado Corazón.
Santa María de Alacoque comunicó doce beneficios espirituales de la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús:
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1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias
necesarias para su estado.
2. Daré la paz a las familias.
3. Las consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente
en la hora de la muerte.
5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano
infinito de la misericordia.
7. Las almas tibias se harán fervorosas.
8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté
expuesta y sea honrada.
10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones
empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su
nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes
continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la
gracia de la perseverancia final.
El 17 de junio de 1689 Margarita María escribió que Jesús quería que el rey
consagrase el país al Sagrado Corazón:
“Por lo tanto, este corazón divino desea, me parece, entrar con pompa y magnificencia
en la casa de los príncipes y reyes, ser honrado allí tanto como fue ultrajado,
despreciado y humillado en su Pasión y recibir por tanto el placer ver a los grandes
hombres de la tierra abatidos y humillados ante él, al sentir la amargura de verse
aniquilado a sus pies. Y aquí están las palabras que escuché sobre este tema: Que el
hijo mayor de mi Sagrado Corazón, hablando de nuestro rey, sepa que, como su
nacimiento temporal se obtuvo por la devoción a los méritos de mi Santa Infancia,
también obtendrá su nacimiento de la gloria y la gracia eternas por la consagración
que hará de sí mismo a mi adorable Corazón, que quiere triunfar sobre el suyo, y por
medio de él sobre el de los grandes de la tierra. Quiere reinar en su palacio, ser pintado
en sus estandartes y grabado en sus brazos, para que sean victoriosos sobre todos sus
enemigos, matando a sus pies estas orgullosas y soberbias cabezas, para hacerlo
triunfar sobre todos los enemigos de la Santa Iglesia”.
Luis XIV en agosto de 1689 escribió que Dios quería que se construyese un edificio
dedicado al Sagrado Corazón:
“ el Padre Eterno desea reparar la amargura y la angustia que el adorable corazón de
su divino Hijo recibió en la casa de los príncipes de la tierra, entre las humillaciones
y los ultrajes de su Pasión, quiere establecerse como un imperio en el corazón de
nuestro gran monarca que servirá para la ejecución de este diseño que él desea ver
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realizado de esta manera, que es hacer un edificio donde estaría la imagen de este
corazón divino para recibir la corte y los tributos”
El jesuita José de Gallifet publicó la obra: “Excelencia de la devoción al corazón adorable
de Jesucristo” en 1735, que contribuyó mucho a que Clemente XIII concediese el 6 de
febrero de 1765 a los obispos de Polonia y a la Archicofradía Romana del Sagrado
Corazón de Jesús la celebración litúrgica del Sagrado Corazón.
Esta devoción ha sido propagada por los cartujos y los jesuitas. El 3 de diciembre de
1844 el jesuita Francisco Javier Gautrelet fundó en Vals, Francia, el Apostolado de la
Oración, que difunde la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
En 1861 el jesuita Henri Ramière fundó en Francia la revista El Mensajero del
Corazón del Jesús. En 1866 el Apostolado de la Oración en España creó una revista
llamada El Mensajero, que continúa publicándose.
Basílica del Sagrado Corazón, en el barrio de Montmartre, París.
El 16 de junio de 1875 se honró la solicitud de construir un edificio dedicado al
Sagrado Corazón, que indicó Margarita María Alacoque. El arzobispo de París puso
la primera piedra de la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre concebida
como el Voto Nacional por la ley del 24 de julio de 1873. Fue finalizada en 1919.
A finales del siglo XIX el padre Mateo Crawley-Boevey, de la Congregación de los
Sagrados Corazones, ideó un movimiento de regeneración de las familias y de la
sociedad a través de una cruzada moral, y para ello fundó la Obra de la
Entronización del Sagrado Corazón en los Hogares en Chile. Posteriormente, abogó
por esto en escuelas, colegios, fábricas, hospitales, oficinas públicas y privadas,
incluso en las imprentas. Los obispos de Chile publicaron en abril de 1913 una carta
pastoral colectiva recomendando la entronización y pidieron a Pío X que
enriqueciera con indulgencias especiales dicha práctica. Pío X concedió esto a Chile
y Benedicto XV extendió estas indulgencias a todo el mundo.
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En 1917, en las apariciones de Fátima, el ángel y la Virgen enseñaron a los niños a
como rezar y responder a los designios de los Corazones de Jesús y María.
En el siglo XX, el capuchino italiano San Pío de Pietrelcina rezaba una oración en la
que se mencionaba a los Sagrados Corazones. Numerosos países se han consagrado
al Sagrado Corazón de Jesús, como algunos países
Hispanoamericanos, Polonia (1920) y Brasil (1922)-
Templo Expiatorio del Sagrado Corazón, Barcelona
A través de los jesuitas, el culto y devoción al Sagrado Corazón llega a España y a
América. Con la llegada de Felipe V de España, ésta se ve reafirmada por la carta
que escribe a Benedicto XIII en 1727, pidiendo Misa y Oficio propio del Sagrado Corazón
de Jesús, para todos sus Reinos y Dominios.
En 1733 el beato Bernardo de Hoyos, jesuita, estaba estudiando Teología en
el Colegio de San Ambrosio de Valladolid de la Compañía de Jesús. En abril de aquel
año recibió una carta del jesuita Agustín de Cardaveraz, para que Hoyos le tradujese,
para un sermón que tenía que predicar, un texto que había escrito el jesuita José
Gallifet sobre la institución de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, incluido en la
obra De cultu Sacrosanti Cordes Dei ac Domini Nostri Christi. Tras conocer esta obra,
creyó que debía contribuir todo lo que pudiese a la difusión de la devoción del
Sagrado Corazón de Jesús en España. El 4 de mayo tuvo una aparición de Jesús, el
cual le dijo que le había escogido para difundir la devoción del Sagrado Corazón en
España. Esta incluyó una frase que pasó a ser conocida como la Gran Promesa:
"Reinaré en España y con más veneración que en otras partes".
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En la ciudad de Valladolid, España, tiene gran arraigo la celebración de la procesión
del Sagrado Corazón el viernes siguiente al domingo de Corpus. En el siglo XX se
construyó el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón en Barcelona. La primera
consagración de España al Sagrado Corazón fue realizada el 29 de junio de 1911
durante el XXII Congreso Eucarístico de España.
La consagración oficial fue realizada en Getafe, en el Cerro de los Ángeles, centro
geográfico de la península ibérica, el 30 de mayo de 1919, día de Fernando III el
Santo. Se presentó un público de 30 000 personas. El nuncio Francesco Ragonesi
bendijo el Monumento al Sagrado Corazón construido en este lugar. La construcción
había comenzado el 30 de junio de 1916 y la consagración fue en 1919.
Desde finales del siglo XIX y, sobre todo, tras la consagración de España en 1919, se
popularizó en España y en América poner en el exterior de las casas placas
dedicadas al Sagrado Corazón. Estas van acompañadas de diversos lemas,
relacionados con la bendición de las casas o con su reinado en las casas.54 Una de las
frases más populares es "El Sagrado Corazón de Jesús reina en esta casa".
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Santuario Sagrado Corazón, Chihuahua, México
Templo Expiatorio del Sagrado Corazón, Zamora, Michoacán
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A la vez que la devoción al Sagrado Corazón se extendía por España, por mediación
de los jesuitas y apoyados por la carta del Rey de España al papa, la devoción se vio
impulsada por América y las Filipinas.
El Templo expiatorio de Zamora Michoacán es uno de los templos en el concepto
“Expiatorio” que se construyeron en México a finales del siglo XIX y principios del
siglo XX. Además de que comparte características góticas similares con esos templos
contemporáneos, como lo es su influencia arquitectónica con la que fueron
construidos. En 1892 en Zamora Michoacán inicio la construcción Templo Expiatorio
del Sagrado Corazón de Jesús, siendo obispo de la Diócesis de Zamora
Michoacán Mons. José María Cázares y Martínez (1878-1908). El diseño del edificio
de estilo neogótico fue encomendado al arquitecto Jesús Hernández Segura, quien
diseñara otros edificios emblemáticos en la ciudad, entre ellos también en estilo
neogótico el Templo de San Juan Diego, antiguo Santuario Guadalupano y la nueva
catedral de la diócesis actualmente Santuario Guadalupano entre otras
Santuario de Sagrado Corazón, Jalostotitlán, Jalisco
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La República del Ecuador, el 25 de marzo de 1873, fue el primer país en el mundo
que se consagró oficialmente al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón
de María. Esto se hizo en la Presidencia del doctor Gabriel García Moreno. El
Gobierno Nacional, determinó que en honor a esta consagración se construyera
en Quito una gran basílica denominada Basílica del Voto Nacional.
En el Perú, la iglesia de San Pedro de los jesuitas (Basílica y Convento de San Pedro)
es el Santuario Nacional del Corazón de Jesús. En junio se realizan en esta iglesia las
celebraciones del Sagrado Corazón de Jesús durante todo el mes, culminando con
una procesión de su imagen; esta procesión se lleva a cabo desde 1878.
En Chile, el Sagrado Corazón de Jesús es el patrono de la Armada y también el de
los ferrocarrileros. También es el patrono de la Pontificia Universidad Católica.
En Colombia, el arzobispo Bernardo Herrera Restrepo propuso, el 6 de abril de 1902,
en los últimos meses de la Guerra de los Mil Días, que el país se consagrase al
Sagrado Corazón.
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Santuario Sagrado Corazón, Templo Expiatorio, León, Guanajuato
Otros países de Hispanoamérica consagrados al Sagrado Corazón son: El
Salvador (1875), Dominicana (1895), Venezuela (1900), Nicaragua (1920), Costa
Rica (1921), México (11 de octubre de 1924 y 23 de junio de 2006 con un mensaje del
papa Benedicto XVI), Bolivia (1925), Honduras (1928), Chile (1946) y Perú (1954,
1993 y 2016).
Catedral Ciudad Victoria, Tamaulipas
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En México para ser más exactos en León (Guanajuato) se encuentra el Templo
Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús; además la Catedral de Ciudad Victoria,
capital del estado de Tamaulipas tiene al Sagrado Corazón como patrono. En casi
todos los templos católicos de este país se le dedica una capilla.
Santuario Sagrado Corazón , Culiacán Sinaloa
LETANIAS DEL SAGRADO CORAZON
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros
Jesucristo óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten misericordia de nosotros
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Corazón de Jesús, al Verbo de Dios substancialmente unido,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, Templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo,
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Corazón de Jesús, Horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, Abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la
ciencia,
Corazón de Jesús, en que mora toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en que el Padre se agradó,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso,
Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, con lanza traspasado,
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren,
Corazón de Jesús, delicias de todos los Santos,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.
V.- Jesús manso y humilde de corazón.
R.- Haz nuestro corazón conforme al tuyo.
Oremos: Oh Dios todopoderoso y eterno: mira el Corazón de tu amantísimo Hijo y
las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa; y concede
aplacado el perdón a éstos que piden tu misericordia en el nombre de tu mismo
Hijo Jesucristo. Quien contigo vive y reina en los siglos de los siglos. Amén.
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RECOPILO: Monseñor Jorge Antonio Palencia Ramírez de Arellano
Canónigo Lectoral del Venerable Cabildo Colegial de Guadalupe
Coordinador General de la Pastoral del Santuario
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