República de
Colombia
Corte Suprema de Justicia
SALA DE CASACIÓN LABORAL
DR. CARLOS ERNESTO MOLINA MONSALVE
Magistrado Ponente
Radicación N° 42327
Acta N° 03
Bogotá D. C., ocho (8) de febrero de dos mil once (2011).
Decide la Corte el recurso de casación interpuesto la parte demandada,
contra la sentencia proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, el 26 de febrero de 2009 corregida el 26 de junio de
igual año, en el proceso ordinario adelantado por MARÍA EUGENIA CASTRO
DE RODRÍGUEZ contra la CAJA AGRARIA, INDUSTRIAL Y MINERO – EN
LIQUIDACIÓN-
I. ANTECEDENTES
Con la demanda inicial solicita la actora, que se condene a la
demandada, a reajustar el valor inicial de la mesada pensional, aplicando al
salario devengado al momento del retiro el valor de la devaluación monetaria
causada entre esa fecha y la del disfrute de la prestación; al pago de las
diferencias causadas; y a las costas del proceso.
Como fundamento de esos pedimentos, argumenta que trabajó para la
demandada entre el 11 de agosto de 1975 y el 27 de junio de 1999; que el
último salario devengado era la suma de $1´017.268,60; que fue pensionado
por la accionada a través de la Resolución No. 04608 del 20 de junio de 2006, a
partir del 26 de mayo del mismo año, fecha en la cual cumplió 50 años de edad;
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que la cuantía inicial de la prestación fue de $762.961,45; y que al indexar el
salario percibido se obtiene una primera mesada en valor de $1´398.682,50
II. RESPUESTA A LA DEMANDA
La accionada al dar respuesta a la demanda, se opuso a la prosperidad
de sus pretensiones; aceptó como hechos ciertos, la relación laboral, los
extremos temporales, y los términos en que le fue reconocida la pensión; de los
demás dijo que no eran ciertos. Propuso como excepciones las que denominó:
pago, inexistencia de las obligaciones reclamadas, prescripción, cobro de lo no
debido, compensación, falta de causa y titulo para pedir, buena fe patronal y
fuerza mayor.
III. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
Conoció de la primera instancia el Juzgado Diecinueve Laboral del
Circuito de Bogotá, que en sentencia del 17 de junio de 2008, condenó a la
demandada a indexar la pensión de la actora, fijándola en la suma de $1
´229.572,65, declaró parcialmente probada la excepción de prescripción y, en
consecuencia condenó al pago de las diferencias que resultaron a partir del “21
de septiembre de 2004” e impuso las costas del proceso.
IV. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Apeló la parte demandada, y la Sala Laboral de Descongestión del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, mediante sentencia del 26 de
febrero de 2009, corregida el 26 de junio de ese mismo año, modificó la de
primera instancia, en cuanto al valor de la primera mesada pensional en la
suma de $1´185.317,oo; confirmó en lo demás y se abstuvo de condenar en
costas
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Para esa decisión dio por demostrado que la demandante percibía una
pensión de origen convencional, y consideró que con apoyo en la equidad y los
principios generales del derecho, era procedente la actualización del ingreso
base de liquidación de la pensión, para tal efecto manifestó:
“(…)
En este orden de ideas, aceptando que la equidad es fuente de
justicia, encuentra la Sala que la única forma de contrarrestar las
ineludibles consecuencias del fenómeno inflacionario, por cuya
acción se reduce el poder de compra del ingreso de trabajadores y
pensionados, es ordenar la indexación de la base salarial que se
utilizó para liquidar el valor de la primera mesada pensional de un
trabajador.- Solo así se le estará asignando al trabajador el
derecho que le corresponde o le pertenece de acuerdo con la
finalidad de la prestación con el mandato de los artículos 53 de la
C.N. y 1º del C.S.T.
(…)
Por todo lo anterior la Sala considera que la sabiduría del
legislador al expedir la Ley 100 de 1993 se debe extender por
equidad a las pensiones de origen extralegal. Esa prescripción
normativa (Ley 100 de 1993) refuerza el argumento que se plantea,
pues se debe aceptar que tal Ley es justa (le asigna al pensionado
y a la empresa el derecho que les corresponde), entonces, a falta
de Ley o de acuerdo, la orden judicial que dispone el ajuste resulta
necesariamente acorde con la equidad que el ordenamiento
jurídico reconoce”
Revisó el monto de la primera mesada pensional, y al aplicar la
respectiva fórmula obtuvo un salario actualizado en la suma de$[Link],
que al aplicarle el 75%, arrojó el valor de $1.185.317,oo a partir del 26 de mayo
de 2006 y en este sentido modificó la sentencia.
V. EL RECURSO DE CASACIÓN
Lo interpuso la parte demandada con fundamento en la causal primera
de casación laboral consagrada en el artículo 87 del C.P.L. y de la S.S., con el
cual pretende, según lo dijo en el alcance de la impugnación, que se case
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parcialmente la sentencia recurrida, en cuanto a las condenas que ella contiene,
y en sede de instancia esta Sala revoque la de primer grado, para en su lugar la
absuelva de las pretensiones, declare probadas las excepciones de inexistencia
de las obligaciones reclamadas y cobro de lo no debido y sobre las costas como
corresponda.
Con tal objeto formuló un cargo que fue replicado.
VI. CARGO ÚNICO
Acusa la sentencia impugnada por la vía directa, en la modalidad de
interpretación errónea, del “…artículos 8 de la ley 153 de 1887 y del Artículo
19 del Código Sustantivo del Trabajo, error in judicando, que llevó al
sentenciado a infringir también por la VÍA DIRECTA, en la modalidad de
INFRACCIÓN DIRECTA, los Artículos 1626 y 1627 del Código Civil”
De su demostración, se destaca la siguiente argumentación:
“ (...)
En efecto, encontramos que la normatividad que resuelve el
problema jurídico que se plantea en los hechos (sobre los cuales,
se insiste, no existe discusión) sí está constituida, sin duda, por las
normas reseñadas acá como violadas, pero que el fallador de
instancia no interpretó bien dichas normas, al dejar de aplicar a
plenitud su tenor literal, sin que existiera una justificación o una
regla hermenéutica que le permitiera escapar a dicho mandato.
En efecto, el tema de la indexación de la primera mesada
pensional y de las subsiguientes, cuando la pensión tiene origen
convencional, no se encuentra regulado de manera expresa por
norma alguna, ni en el terreno de la normatividad sustantiva laboral
ni en ningún otro conjunto normativo que pudiere resultar aplicable.
Al no existir normatividad al respecto, la regla postulada por las
normas cuyo quebranto se denuncia enseña que, en defecto de la
norma expresa, debe acudirse, EN PRIMER LUGAR (se resalta) a
las normas que disciplinan situaciones jurídicas y fácticas similares.
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Para llegar a la normatividad que resulta aplicable, debe tomarse,
por tanto, la situación existente y adecuarla a una situación similar.
Es así que, en el entendido de que la pensión tiene origen en una
Convención Colectiva de Trabajo, el trabajo del fallador de
segunda instancia (y, claro, también el de la primera instancia)
debió superar ese primer examen.
La jurisprudencia, tanto la Constitucional como la de la Corte
Suprema de Justicia, sirve a los fines de determinar, para este
caso, el carácter que debe dársele a esa pensión de orden
convencional, en el marco de las obligaciones.”
Luego de transcribir apartes de las sentencias SU-1185 de 2001 y C-009
de 1994 proferidas por la Corte Constitucional y la dictada por esta Sala de la
Corte el 7 de abril de 1995, radicado 7243, dijo que:
“El entendimiento que han dado al unísono la jurisprudencia y la
doctrina es claro: la Convención Colectiva de Trabajo tiene un
eminente carácter CONTRACTUAL, esto es, es un contrato entre
los trabajadores y el empleador, que disciplina una serie de
situaciones jurídicas entre ellos, las cuales, amén de la voluntad
que en dicho instrumento se contiene, constituyen Ley para sus
celebrantes.
Si la Convención Colectiva de Trabajo es un contrato, en toda
regla, cierto es así mismo que toda obligación que de él dimane
será, por necesidad ontológica, también de orden contractual.
Entonces, pactada por las partes una pensión que tiene origen en
la Convención Colectiva de Trabajo, su reconocimiento y pago
también comparten una fuente contractual, lo que equivale a decir
que la pensión de origen convencional es, sin duda, de origen
contractual y no legal.
En ese sentido, al tratarse de una obligación contractual, son
aplicables a ella las normas que gobiernan el pago de las
obligaciones de este orden. En esa medida, encontramos los
Artículos 1626 y 1627 del Código Civil.
Como se puede apreciar de la lectura de dichas normas, el Artículo
1627 del Código Civil demarca el tema de manera clara: las
obligaciones de fuente contractual (y ello se deriva del contenido
del Artículo 1626 del Código Civil) se pagan conforme al tenor de la
obligación, salvo que exista una ley especial, la cual, como se ha
visto en este caso, brilla por su ausencia.
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El silogismo que debió aplicarse para resolver la situación puesta
a consideración de la jurisdicción debió, entonces, completarse
así:
1. Al inexistir una norma como la que reclamaría la resolución
exacta del caso concreto, ha de acudirse a las normas generales
que disciplinan los casos de anomia, por lo cual ha de abrevarse
en el contenido del Artículo 8 de la Ley 153 de 1887 y del Artículo
19 del Código Sustantivo del Trabajo.
2. En el entendido de que las Convenciones Colectivas de Trabajo
son verdaderos contratos, y teniendo en cuenta que las pensiones
de origen convencional provienen de ellas, estas pensiones
cuentan con la característica de ser obligaciones de orden
contractual.
3. Siendo, por tanto, obligaciones de orden contractual, el modo de
su pago y las condiciones de este, y, claro, su monto, se deben
sujetar a las normas generales que gobiernan el pago de esta
clase de obligaciones.
4. La normatividad general aplicable es la contenida en los
Artículos 1626 y 1627 del Código Civil.
5. El Artículo 1627 del Código Civil establece que el pago de las
obligaciones se debe hacer conforme a su tenor literal, a no ser
que existan leyes especiales que indiquen lo contrario.
6. Como quiera que no existen normas especiales sobre el tenor
del pago de las mesadas pensionales correspondientes a una
pensión de origen convencional, debe acudirse al criterio general
del pago conforme al tenor literal, lo cual supone, ipso facto, la
exclusión de cualquier posibilidad de indexación.
Todos estos asertos encuentran fundamento suficiente en la
jurisprudencia de la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia.
En efecto, en materia de indexación de pensiones de origen
convencional, conviene recordar que ya la Sala Laboral de la
Honorable Corte Suprema de Justicia se ha pronunciado de
manera reiterada sobre el mencionado asunto.
(…) “(Negrillas propias del texto)
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Enseguida copió fragmentos de las sentencias proferidas por esta
Corporación el 2 de marzo y 24 de octubre de 2006, radicaciones 27304 y
27548, respectivamente, y sostuvo:
“De acuerdo con lo anterior, la jurisprudencia ha considerado que
el monto de las pensiones de carácter convencional, debe
corresponder a lo acordado entre el empleador y los trabajadores
en virtud de la Convención Colectiva de Trabajo; monto que debe
respetarse tal como quedó consagrado por las partes, pues fueron
éstas quienes le dieron fuerza al acto jurídico de creación de dicho
beneficio extralegal.
...”
VII. LA RÉPLICA
Por su parte la réplica manifiesta, que lo expuesto por el recurrente no
tiene en cuenta que si bien la actora disfruta de una pensión de origen
convencional, ésta fue reconocida en razón a los 20 años de servicios
prestados, lo que genera una identidad con la prestación prevista en la Ley 33
de 1985, que hace procedente la indexación de la primera mesada.
VIII. SE CONSIDERA
No se controvierte en el cargo que la demandante trabajó para la
accionada entre el 11 de agosto de 1975 y el 27 de junio de 1999, y que por
medio de la Resolución No. 04608 de junio 20 de 2006, ésta le reconoció
pensión de jubilación convencional, a partir del 26 de mayo de 2006.
Como puede verse, la controversia entonces sólo gira en torno a la
actualización del ingreso base de liquidación de dicha prestación, que se
insiste, tiene como fuente la convención colectiva.
Al respecto, esta Sala por mayoría de sus integrantes, en sentencia del
31 de junio de 2007, radicado 29022, ratificada posteriormente en muchas
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otras, como por ejemplo en sentencias del 25 de febrero de 2009 radicado
34937, del 20 de agosto de 2009, radicado 34585, y del 18 de noviembre de
2009 radicado 38292, varió el criterio, que aun se mantiene y en esta
oportunidad se reitera, en la que estimó que a la luz de la Constitución y la ley
resulta viable dicha actualización, cuando el derecho pensional se causa en
vigencia de la Carta Superior de 1991; allí se dijo:
“Valga recordar, que ya en vigencia de la Constitución Política de
1991, esta Corte venía disponiendo la indexación de la base
salarial de la pensión extralegal, y la restringida de jubilación.
“Así por ejemplo lo definió en las sentencias del 8 de febrero,
radicación 7996 y del 5 de agosto, radicación 8616, ambas de
1996. Sin embargo, posteriormente dicha doctrina fue recogida,
para negarla, principalmente, en la sentencia del 18 de agosto de
1999, radicado N° 11818.
“Posteriormente, se admitió la reevaluación en comento, por
mayoría de los integrantes de la Sala, sólo para los eventos en que
se reclamen pensiones con fundamento en el régimen de transición
del artículo 36 de la Ley 100 de 1993 y, últimamente las pensiones
legales causadas a partir de la vigencia de la Constitución Política
de 1991, sentencia 28452 de 26 de junio de 2007. Ahora, frente a
los antecedentes citados, llevan a la Corporación a reexaminar el
tema propuesto, variando su tesis.
“Pues bien, el fundamento constitucional referido es el que a su vez
otorga pleno soporte a la actualización de la base salarial de las
pensiones, sin diferenciarlas por su origen, pues la misma tesis,
según la cual la omisión de legislador no puede afectar a una
categoría de pensiones y que por consiguiente corresponde
aplicarles la legislación vigente para los otros, con el mecanismo de
la indexación, para efectos de liquidar una mesada pensional
actualizada, es de recibo tratándose de pensiones extralegales o
convencionales, pues éstas no corresponden en rigor a una
prestación nueva, porque aún, con anterioridad a la nueva
Constitución Política y a la expedición de la Ley 100 de 1993,
existían regímenes legales que protegían a los trabajadores del
sector privado y oficial, de ciertas contingencias surgidas con
ocasión de la ejecución del contrato de trabajo, también de la
propia naturaleza humana del trabajador o bien de eventos fortuitos
de diferente orden, que afectaran su vida laboral o incluso que
pusieran fin a su existencia, con perjuicio de su núcleo familiar.
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“Esto significa que el reconocimiento de una pensión extralegal,
entre ellas la convencional, no determina en principio más que un
mejoramiento de un derecho mínimo legal, mediante el cual se
flexibilizan las exigencias para su causación o simplemente
incrementan su cuantía; luego, respecto de estas prestaciones
extralegales, también caben los postulados constitucionales
previstos en los artículos 48 y 53 de la Constitución Nacional, que
prevén el mantenimiento del poder adquisitivo constante de las
pensiones.
“El actual criterio mayoritario que admite la actualización de la base
salarial tratándose de pensiones legales causadas con
posterioridad a la entrada en vigencia de la nueva constitución,
impera también ahora para las extralegales o convencionales
según lo anotado.
“Lo anterior porque, en verdad, no hay razón justificativa alguna,
para diferenciar el fenómeno económico de la inflación, a un
trabajador pensionado de acuerdo con la ley con uno conforme a
una convención, por que valga agregar que si la corrección
monetaria no conduce a hacer más onerosa una obligación,
pensional sino a mantener el valor económico de la moneda frente
a su progresivo envilecimiento, su aplicación respecto de pensiones
extralegales, sean ellas convencionales o voluntarios, no altera de
ninguna forma el acto inicial de reconocimiento porque simplemente
lo que se presenta es una actualización del monto para mantener
su valor constante.
“Como corolario de lo ya precisado, resulta procedente la
actualización del ingreso base de liquidación de la pensión
convencional aquí demandada, dado que se causó en vigencia de
la actual Constitución Política. Una vez hecho los estudios de
constitucionalidad efectuados en la sentencia D-6247 del 19 de
octubre de 2006 y D-6246 del 1 de noviembre del mismo año”.
Así las cosas, bajo el anterior criterio jurisprudencial, es evidente
entonces que el juez colegiado no incurrió en las infracciones denunciadas, al
confirmar la sentencia de primer grado que había condenado a la accionada a
actualizar el ingreso base de liquidación de la pensión convencional que se le
otorgó a la demandante el 26 de mayo de 2006, es decir, cuando ya estaba en
vigencia la Constitución de 1991.
En consecuencia, el cargo no prospera.
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Costas en el recurso extraordinario a cargo de la parte demandada, toda
vez que la demanda de casación no salió avante y tuvo réplica, las cuales se
fijan en la suma de Cinco Millones de Pesos Mcte. ($5.000.000).oo.
En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación
Laboral, administrando Justicia en nombre de la República de Colombia y por
autoridad de la Ley, NO CASA la sentencia proferida por la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 26 de febrero de 2009,
corregida el 26 de junio de igual año, en el proceso ordinario adelantado por
MARÍA EUGENIA CASTRO DE RODRÍGUEZ contra la CAJA AGRARIA,
INDUSTRIAL Y MINERO – EN LIQUIDACIÓN-
Costas como se indicó en la parte motiva.
Devuélvase el expediente al Tribunal de origen.
CÓPIESE, NOTIFÍQUESE Y PUBLÍQUESE.
CARLOS ERNESTO MOLINA MONSALVE
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JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ ELSY DEL PILAR CUELLO CALDERÓN
GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS
FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ CAMILO TARQUINO GALLEGO
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