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Feria de Portobelo: Comercio Colonial

La Feria de Portobelo era un evento anual entre 1606 y 1739 donde España intercambiaba mercancías con sus colonias en América. Grandes cantidades de plata y otros productos eran transportados a través del istmo de Panamá para ser embarcados hacia España. La feria atrajo ataques de piratas como Henry Morgan, contribuyendo a su declive.
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Feria de Portobelo: Comercio Colonial

La Feria de Portobelo era un evento anual entre 1606 y 1739 donde España intercambiaba mercancías con sus colonias en América. Grandes cantidades de plata y otros productos eran transportados a través del istmo de Panamá para ser embarcados hacia España. La feria atrajo ataques de piratas como Henry Morgan, contribuyendo a su declive.
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Feria de Portobelo

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Mapa de Portobelo y su bahía realizado en el siglo xviii.


La Feria de Portobelo fue el escenario donde tenía lugar el grueso de los
intercambios comerciales anuales entre España y sus territorios del Virreinato del
Perú durante más de siglo y medio entre 1606 y 1739 celebrada en la ciudad de
Portobelo, ubicada en las costas caribeñas de la actual Panamá. Por allí pasó la
plata extraída de las minas del Virreinato del Perú, así como esclavos y otras
riquezas en viaje hacia las colonias americanas durante el período de máximo
esplendor de imperio.

Índice
1 La feria
2 Ataques pirata
3 Decadencia y fin
4 Véase también
5 Bibliografía
La feria
Portobelo era el punto de encuentro de expediciones comerciales provenientes de
ambos extremos de los territorios de la corona.

Los galeones eran fletados en la metrópoli con partidas de manufacturas europeas


pertenecientes en su mayor parte a mercaderes españoles y que habían de ser
vendidas en las colonias. Por motivos de seguridad, estas embarcaciones navegaban
armadas, en grupo y escoltadas por buques de guerra.

En Lima la Compañía del Mar del Sur cargaba las mercancías y embarcaba a los
comerciantes para trasladarlos a la ciudad de Panamá, con el fin de coincidir con
la llegada de la flota procedente de la península. Una vez arribados al istmo, se
descargaban los barcos y la mercancía era transportada con mulas a lo largo de la
estrecha franja de tierra hasta llegar a su destino en las costas caribeñas.

La principal mercancía era la plata traída de las minas de la América española y,


en menor medida, artículos como cochinilla, añil, cuero o cacao. Un alto porcentaje
de esta plata había sido recaudada en calidad de impuestos para la Hacienda Real,
ya fuera como la parte que le correspondía por ley del total de la extracción de
las minas, o como tributos de los súbditos del rey. Por su parte, los mercaderes
que acudían a la feria tenían a su cargo los capitales reunidos para la ocasión por
los hombres de negocios de las colonias para comprar productos de la metropolí y
venderlos después en el mercado americano.

Una vez atracados los galeones, sus bodegas eran vaciadas en la playa y empezaba el
comercio con las mercancías. Los oficiales reales eran los encargados de supervisar
el volumen y el valor de las mercancías, así de como registrar todos los
intercambios con el fin de evitar los fraudes fiscales. No obstante, la confusión
reinante y la escasez de efectivos impedían que cumplieran adecuadamente su labor.
Además, el peligro de ataques de corsarios o piratas obligaba a que las
negociaciones se acelerasen para que la feria no se prolongara excesivamente, lo
cual hacía todavía más fácil burlar la vigilancia de los oficiales reales.

Inicialmente a partir de 1544, el intercambio de mercancías se hizo en Nombre de


Dios. Sin embargo, desde 1597, esa actividad se concentró en Portobelo, lo que la
convirtió en una de las más importantes poblaciones de la América Hispana,
constituyéndose en punto obligado para el intercambio de mercadería entre la España
y sus colonias, cuyas transacciones superaban los millones de pesos.

Aprovechando la posición geográfica de la población y las condiciones naturales del


puerto, durante el reinado de Felipe III, se resolvió estimular las actividades
comerciales mediante la realización anual de ferias, en donde se comercializaba de
todo género de productos. En todas las calles, plazas y a orillas del mar, se
levantaban tiendas de campañas para el almacenaje provisional de la mercadería. Así
mismo, existía una Junta conformada por un Almirante Jefe de la Flota de Galeones,
un representante del Rey, uno del Consejo de Estado, además del Gobernador y
Capitán General de Castilla de Oro, el Presidente de la Real Audiencia, el Jefe de
la Plaza de Portobelo y varios representantes de los comerciantes, se trasladaban a
Portobelo con el fin de fijar los precios a los artículos, vigilar el cumplimiento
de las regulaciones del comercio y garantizar el orden.

Aunado a la realización de las famosas ferias de Portobelo, durante todo el año,


pasaban las riquezas que provenían del Perú y Ecuador a fin de ser embarcadas con
destino a España. Estas riquezas llegaban a la Ciudad de Panamá, luego cruzaban el
istmo mediante recuas de mulas hacia Portobelo, pasando por el Camino Real o por el
de Cruces, este último, recorría parte por tierra hasta la población de este nombre
y luego seguía por un tramo del río Chagres. Estudiosos como Earl J. Hamilton y
Pierre Chaunu, citados por los historiadores Patricia Pizzurno, dan cuenta que el
60% de todo el oro que llegó a España entre 1531 y 1660, pasó por Panamá.

Ataques pirata
A pesar del mar de riquezas que pasaba por esta población, sus habitantes
permanentes eran escasos. Las riquezas que llegaban a Portobelo, fueron una fuerte
tentación para piratas como Henry Morgan, quien antes de atacar Panamá, capital de
Castilla de Oro, a fines de junio de 1668, la asaltó por sorpresa. Con una tropa de
asalto de 460 hombres, logró tomarse Portobelo. La poca guarnición española se
refugió en el castillo de San Jerónimo, donde resistió el ataque del filibustero.
No obstante, Morgan logró vencerla con mucha dificultad.

Don Agustín de Bracamonte, Marqués de Fuente Sol, quien gobernó provisionalmente


Castilla de Oro, intentó reunir sin éxito una fuerza para expeler a los piratas.
Morgan exigió el pago de la suma de 100.000 pesos a fin de no destruir la
población. Con este mensaje, Henry Morgan le envió su pistola al gobernador de
Panamá, con el recado de que con ella había tomado Portobelo, y que regresaría para
recuperarla en Panamá. El Gobernador Bracamonte le remitió su anillo de esmeraldas
y le imploró piedad para los lugareños.

Reunido el rescate, Morgan se retiró, pero en menos de tres años, regresó y cumplió
su promesa de recuperar su pistola, tomando la Ciudad de Panamá. Con el Tratado de
Utrecht de 1713, Inglaterra logró la concesión de enviar a las ferias de Portobelo,
un navío de 600 toneladas, a fin de introducir en la América Hispana, mercadería.
No obstante, piratas como Edward Vernon siguieron atacaron Portobelo.

Al finalizar la hostilidad entre los reinos de Inglaterra y España en el siglo


xviii, se hizo segura la navegación comercial por Cabo de Hornos, al extremo sur
del continente. A pesar de que la ruta a través del Istmo de Panamá era más corta,
se prefirió rodear el continente, lo que motivó la decadencia de Portobelo. Los
pocos navíos que aún llegaban a Panamá, no generaban los ingresos necesarios para
satisfacer las necesidades del istmo.

En 1737 se realizó la última feria en Portobelo. La decadencia económica que


sobrevino en Panamá, como punto de tránsito dedicado al comercio, perduró hasta la
construcción del Ferrocarril Transístmico en 1855.

Decadencia y fin
En el siglo xviii, los mejores precios de los productos de los contrabandistas
franceses y de las propias manufacturas coloniales provocaron que las importaciones
peninsulares dejaran de ser competitivas. A pesar de que legalmente España tenía el
monopolio del comercio con sus territorios americanos, lo cierto es que los
habitantes de los territorios americanos tendieron cada vez más a traficar con
productos de contrabando, que al estar libres de las cargas fiscales, ofrecían
mayores beneficios en el mercado.

Como consecuencia del lento declive que sufría el comercio con las Indias, la Feria
de Portobelo fue perdiendo relevancia hasta que, finalmente, la creación de una
nueva ruta que rodeaba el cabo de Hornos y llegaba directamente al Virreinato del
Perú provocó su desaparición en 1739.

Véase también
Portobelo
Historia de Panamá
Virreinato del Perú
Virreinato de la Nueva Granada
Colonización española de América
Bibliografía
Historia de España, Tomo 15 "Los primeros borbones", de John Lynch. (ISBN:978-84-
9815-767-3)
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Proyectos WikimediaWd Datos: Q5858835
Categorías: Historia colonial de PanamáHistoria del Virreinato de Perú
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