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Sexting Adolescente: Motivaciones y Riesgos

El documento habla sobre el sexting, definido como el envío de mensajes con contenido sexual a través de dispositivos tecnológicos. Explica que el sexting es una forma común de exploración sexual entre adolescentes, aunque puede tener riesgos si los mensajes se comparten más allá de la privacidad. Los adolescentes practican sexting principalmente para llamar la atención de la persona que les gusta y para explorar su identidad sexual y autoestima.

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Sexting Adolescente: Motivaciones y Riesgos

El documento habla sobre el sexting, definido como el envío de mensajes con contenido sexual a través de dispositivos tecnológicos. Explica que el sexting es una forma común de exploración sexual entre adolescentes, aunque puede tener riesgos si los mensajes se comparten más allá de la privacidad. Los adolescentes practican sexting principalmente para llamar la atención de la persona que les gusta y para explorar su identidad sexual y autoestima.

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Sexting

Problemática del
Niño y Adolescente
II (Adicciones,
Violencia, Bullying y
Cutting)

0
Sexting
La adolescencia es una etapa que supone cambios y transformaciones en la
vida social y personal. Entre ellas, una fundamental para la persona es la
maduración sexual, que lleva a la experimentación de nuevas sensaciones y
procesos que resultaban desconocidos para el adolescente hasta el
momento.

El concepto de adolescencia es una construcción social, histórica y cultural,


con un significado diferente según la época y el contexto, incluso puede
diferir dentro de una misma sociedad. En la actualidad, con el avance cada
vez más avasallante de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación (TIC), se nos hace necesario comprender la propia
construcción de la adolescencia como forma de vivencia ligada a la nueva
sociedad en la que vivimos, principalmente lo que significa y supone que
los adolescentes son hoy, además, los nuevos nativos tecnológicos, es
decir, aquella generación que nació y creció con el avance de las TIC. Las
experiencias de la sexualidad en la actualidad, por lo tanto, deben pensarse
a partir de los aspectos de la cultura global disponibles para los jóvenes.
Este cruce es básico para comprender la problemática del sexting.

Definición de sexting
¿De qué hablamos cuando hablamos de sexting? Ante todo, el concepto es
la sumatoria de dos términos del inglés: sex, que significa sexo, y texting,
esto es, la acción de enviar mensajes (principalmente utilizado para
referirse a los mensajes virtuales). El término sexting significa "recibir,
enviar o reenviar mensajes de texto, imágenes o fotografías que presentan
un contenido sexual explícito, vía Internet o teléfono celular” (Mitchell et
al., 2012, como se cita en Mejía-Soto, 2014, [Link]

Entonces, podríamos decir que, básicamente, el sexting es la acción de


enviar mensajes con contenido sexual. Esta no es una práctica novedosa;
desde siempre, se han enviado cartas eróticas, prendas íntimas u otras
modalidades, con la finalidad de comunicarse sexualmente con alguien. La
novedad hoy está en el medio que se emplea, es decir, en que, en la
actualidad, la modalidad que toma esta comunicación es a través de las
TIC, de la inmediatez de Internet, desde el acceso al alcance de la mano de
dispositivos que pueden enviar tanto textos escritos u orales como
imágenes y videos desde un sinfín de plataformas y redes sociales.

En suma, el sexting es el envío de mensajes eróticos o sexuales a través de


dispositivos tecnológicos. Es una práctica que hoy está muy extendida

1
entre los adolescentes y la mayoría de ellos forman parte de ella, ya sea
como emisores o como receptores de estos contenidos. Podemos decir,
entonces, que el sexteo es una forma de comunicación practicada por dos
o más personas (que pueden o no ser adolescentes), en donde el mensaje
tiene alguna forma de contenido sexual. Es una comunicación que supone
al menos dos sujetos: alguien que envía el mensaje y alguien que lo recibe,
pero, a su vez (como en toda comunicación), existe la posibilidad de la
respuesta, que puede, incluso, ser otro mensaje con contenido sexual. Se
puede tratar de una conversación erótica con múltiples mensajes de ambas
partes o bien un único envío de una persona. Pueden ser fotos y videos, o
simplemente mensajes de audio. De nuevo, y al igual que con respecto a la
problemática del cyberbullying, lo que importa aquí es la acción en sí (el
envío de mensajes) y no el medio específico desde el que se realiza (esto
es, si es por un celular o una computadora, si se utiliza una u otra red
social). En esta lectura, nos centraremos en la práctica comunicativa más
que en la tecnología utilizada.

En los últimos años, un nuevo término ha entrado en escena como forma


específica de este tipo de comunicación: los nudes. Es una modalidad
específica de sexteo en donde lo que se envía es una foto (o también un
video, pero fundamentalmente fotos) con un desnudo del propio cuerpo. El
desnudo puede ser parcial o total, puede ser sugerido o explícito, pero lo
que caracteriza a esta modalidad es la intención de mostrarle a la otra
persona el propio cuerpo.

Lo que define al sexting es que los mensajes que se envían son


estrictamente personales. No se inscriben en esta categoría los mensajes
en donde lo que se comparte es, por ejemplo, un video pornográfico
obtenido en alguna página de Internet, porque ahí no se juegan
intenciones de seducción de una persona con otra. Sin embargo, el sexteo
y su uso inadecuado puede acarrear problemas de este estilo: que los
mensajes, que son presumiblemente privados, salgan de esa privacidad y
sean compartidos a otras personas que están fuera de quienes participaron
de la comunicación inicial (es decir que quien los haya recibido los
comparta con otras personas).

¿Por qué los adolescentes practican sexting?


Ya hemos dicho algo sobre este punto. Lo fundamental para entender estas
formas de comunicación es tener en cuenta la etapa en que comienzan a
desarrollarse: la adolescencia. Esta instancia, como se sabe, supone el
despertar y la maduración sexuales.

2
El Sexting es una acción que atraviesa sentimientos y sensaciones nuevas,
las cuales incluso pueden no llegar a comprender del todo, pero que, a la
vez, les generan placer y satisfacción. Es allí que las nuevas tecnologías
aparecen como una herramienta al alcance de la mayoría de los
adolescentes a través de la cual comunicar algo nuevo con alguien
específico de su interés.

Es de suma importancia que no se considere al sexting como un trastorno


de la conducta, sino como un paso al acto, como una forma nueva de
explorar la sexualidad. Como dijimos al comienzo, la adolescencia es,
además de una etapa de la vida juvenil, una construcción histórica y social;
por lo tanto, en cada época y sociedad han existido diferentes modalidades
con respecto a la exploración de la sexualidad. Hoy en día, en pleno siglo
XXI, esta exploración está inscripta en un mundo global e hiperconectado,
por lo que debe pensarse al sexting desde este lugar. Como dice Mauricio
Menjívar Ochoa “La sexualidad y su exploración es una práctica
consustancial a los seres humanos que resulta necesario historizar. En el
tiempo presente, el sexting nos habla de una manifestación histórica
específica de la sexualidad de la sociedad actual” (Menjívar Ochoa,
2010:20).

Figura 1: Acoso (Retratos de una obsesión, 2002)

Fuente: captura de pantalla de la película Retratos de una obsesión (Vachon, Koffler, Wlodkowski,
Foden y Romanek, 2002, [Link]

Hablemos ahora de los motivos por los cuales un adolescente puede enviar
mensajes de este tipo. Algo fundamental por considerar (y que se relaciona
con y, de alguna manera, responde a una preocupación genuina de los
padres y los adultos) es que, en la mayoría de los casos, el adolescente

3
practica el sexting de forma voluntaria. Por supuesto que existe el riesgo
real de que se envíen imágenes por presión social, pero la mayoría de los
estudios demuestran que se hace por iniciativa personal. Esto no significa,
a su vez, que quien envía mensajes con este tipo de contenidos desconozca
las consecuencias sociales que puedan tener sus actos: los adolescentes
están al tanto de las repercusiones sociales y emocionales que pueden
existir por enviar fotos o videos sexuales propios.

La principal finalidad en el envío de mensajes sexuales es despertar interés


en la persona destinataria. Quien lo recibe no es alguien elegido
azarosamente, sino alguien deseado por quien envía el mensaje. La
finalidad, por lo tanto, es llamar la atención del otro. En esta finalidad, en
general, no hay consideración de que la iniciativa de enviar el mensaje sea
propia o sea una petición de la otra persona: como ya dijimos, en la
mayoría de los casos, la decisión de enviar nudes o de participar de este
tipo de comunicación es, en última instancia, personal. Lo más usual es que
si el adolescente al que se le pide el envío de este tipo de contenidos
finalmente lo hace, es porque efectivamente desea hacerlo. ¿Puede existir
alguna forma de presión social, de grupo o el mero hecho de pertenecer?
Desde luego, puede existir, pero lo más común es que quien decide enviar
fotos del propio cuerpo lo hace por decisión y deseo personal, sobre todo
siendo consciente de las consecuencias que podría tener. En relación con
esto, en muchos casos lo que se espera al realizar sexteo es simplemente
tener más citas o más relaciones sexuales. Esto es así tanto para varones
como para mujeres.

También en el envío y recepción de mensajes sexuales se juega la


construcción de la autoestima del adolescente, principalmente en lo
referido al autoconcepto y al concepto que los demás tienen de uno. El
hecho de enviar y recibir mensajes constituye un canal intencional (aunque
muchas veces no se sea consciente de ello) para construir una autoestima
saludable. En el acto de enviar una imagen del propio cuerpo se juegan
sensaciones, como por ejemplo, la autoaceptación, o bien saberse o
considerarse a uno mismo o a una misma objeto de deseo para otros. A su
vez, ser el destinatario de este tipo de mensajes figura en el adolescente la
idea de ser alguien a quien se busca seducir o de quien se espera captar la
atención. Como vemos, hay en la exploración sexual y en el sexting algo
que excede la propia comunicación de contenidos sexuales: antes bien, se
ponen en juego toda una serie de significados que hacen al propio
desarrollo de la identidad del adolescente (por supuesto, siempre
atravesados por la sexualidad, pero esto es algo propio de los seres
humanos en toda etapa de la vida).

Otra de las iniciativas que llevan a las y los adolescentes a hacer sexting es
la necesidad de ser aceptados (incluso, de ser populares). Es una necesidad

4
innata del ser humano y a lo largo de la historia se ha inscripto de maneras
distintas y mediante prácticas diferentes. La necesidad de aceptación o el
deseo de ser populares son también incentivos para que los adolescentes
envíen mensajes con estos contenidos. Tanto entre chicas como entre
chicos, en el acto de enviar estos mensajes se inscribe la intención de ser
aceptados por el otro, de ser deseados. Esto no significa que la intención
de quien envía mensajes sea enviárselos a todos los compañeros de colegio
o semejantes de la misma edad: la necesidad de aceptación está sujeta a
personas concretas, a cierto grupo al que se quiere pertenecer.

Sin embargo, es importante entender este punto desde dos salvedades


sobre las que ya hemos hablado. La primera es que la práctica del sexting
es una forma de comunicación ligada a la exploración de la sexualidad en
adolescentes, y este elemento siempre estará presente. La segunda es que,
en la mayoría de los casos, la decisión de enviar estos mensajes es
personal, por cuanto las presiones externas tienen muy poca importancia.
Cuando se envían mensajes se busca ser reconocido por otros, pero
fundamentalmente por un deseo individual y no por presiones externas.

El sexting como problemática

Es necesario, antes que nada, acabar con un mito respecto de esta


temática. Suele suponerse que los adolescentes desconocen las
consecuencias que pueden tener si participan sexting, ya sea porque aún
no tienen una maduración sexual e intelectual suficiente, o bien porque no
pueden distinguir lo público de lo privado. La realidad nos indica que
quienes realizan sexteo, tanto los que envían como los que reciben, saben
exactamente en dónde se están involucrando y cuáles pueden ser los
resultados, y aun así deciden hacerlo. Esto es muy importante, porque, de
lo contrario, se menosprecia la actitud que adoptan los adolescentes y se
incurre en consideraciones que pueden ser equivocadas.

Sin embargo, hay que contemplar algunos riesgos que puede implicar esta
práctica comunicativa. La principal preocupación que tienen tanto los
adolescentes como sus padres es la pérdida de la privacidad que supone el
envío de imágenes del propio cuerpo. Hay diferentes niveles de carga
sexual que pueden contener las imágenes, que pueden ser atrevidas,
eróticas o pornográficas. El problema radica en que, en esta comunicación,
en la que hay un emisor (quien envía la imagen) y un receptor
determinados (quien la recibe), mediante un canal específico (que suele ser
el celular, a través de alguna de las aplicaciones como WhatsApp o
Instagram), puede romperse el pacto personal: la persona que recibe el
contenido puede divulgarlo a otras personas, amigos o conocidos.

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Esta modalidad puede derivar en otras formas más violentas. Una de ellas
es lo que se conoce como sextorsión, es decir, una extorsión basada en
algún contenido sexual. En la actualidad, esto se considera un delito y
puede ser denunciado, ya que atenta contra la privacidad y la identidad de
la víctima.

Otro peligro es que se divulguen y viralicen imágenes o videos personales o


grabados en la intimidad. Es, según el testimonio de los propios
adolescentes, el riesgo que más los preocupa. Se trata incluso de una
problemática que han sufrido muchas celebridades, donde se filtra un
video prohibido o aparecen imágenes de contenido sexual. Esto puede
suceder por muchos motivos, desde una violencia personal de quien
recibió los mensajes, hasta un descuido que lleva a que ese mensaje llegue
a manos de terceros.

La pérdida de la privacidad es también una problemática por cuanto el


celular es un dispositivo pequeño que puede extraviarse o ser robado. En
este caso, perder un celular en el que se encuentran almacenadas
imágenes propias o ajenas de contenido sexual significa el riesgo de que
estas sean vistas por quien lo adquiera y, por lo tanto, que pasen al ámbito
de lo público. Es una preocupación real y los adolescentes lo saben; por
esto, suelen tomar ciertas precauciones en este sentido, como borrar las
imágenes que les envían, utilizar aplicaciones en donde no queda registro
alguno del mensaje después de terminado un tiempo, o asegurar el celular
con algún sistema de cifrado personal para impedir el acceso a terceros.
Por último, muchos adolescentes se valen hoy en día de una forma de
asegurarse la privacidad: consiste en enviar imágenes en donde no se
pueda identificar a ciencia cierta que son ellos mismos, cubriéndose o
desencuadrando el rostro, ocultando detalles personales que los
identifiquen, para, de esta manera, tener resguardo en caso de que las
imágenes lleguen a terceros.

Por supuesto, si nos referimos a problemáticas, algo de primera


importancia es la edad de las personas involucradas. Este es un factor por
considerar en cualquier conducta que involucre la sexualidad y, por lo
tanto, debe ser tenido en cuenta también aquí. Como en toda relación
sexual (en este caso, de comunicación virtual), sobre todo la que involucra
a adolescentes, la edad es fundamental. Existe el riesgo real de que el
emisor o el receptor de los mensajes pueda ser un mayor o una persona
que utiliza una identidad falsa. A su vez, filtrar o divulgar imágenes
personales con contenido sexual de una persona menor es un delito que
cada vez se tipifica como de mayor gravedad, por lo que puede tener
consecuencias de orden jurídico para quien comete estas acciones.

6
En esta última preocupación, entra lo que se conoce como grooming. En
palabras de Pilar Anastasia González, “el grooming… implica la seducción
por parte de un adulto mayor, que se hace pasar por niño o niña, con
intenciones sexuales hacia otro niño o niña” (González, 2019,
[Link] Es una problemática muy preocupante, por cuanto
puede prestarse a delitos mayores, como la pedofilia y la trata de personas,
y por este motivo debe ser considerada por los adultos.

Brecha generacional

Por último, hablemos de la brecha generacional que existe entre los


adolescentes (nativos digitales) y los adultos (que son migrantes digitales).
Se crea entre estas generaciones la dificultad que supone comprender la
práctica del sexting en sus dimensiones concretas, en sus intenciones y
motivaciones y en las problemáticas reales que puede acarrear. La brecha
no existe únicamente en lo referido a los cambios técnicos, tecnológicos y
comunicacionales. Hay también, sobre todo, diferencias importantes en la
forma de entender el propio concepto de adolescencia y la manera en que
se experimenta y vivencia la sexualidad en esta etapa.

Figura 2: Grooming o engaño pederasta (Pérdida de la inocencia, 2010)

Fuente: captura de pantalla de la película Pérdida de la inocencia (Schwimmer, 2010,


[Link]

En los últimos años se está asentando la tendencia de adelantar la


adolescencia a edades cada vez más tempranas, principalmente en las

7
niñas, aunque no de manera exclusiva. Esto trae aparejada una maduración
sexual más precoz y, por lo tanto, las experimentaciones sexuales suceden
a edades menores. Tampoco debe entenderse esto como algo anómalo o
como un problema de la conducta: en diferentes épocas de la humanidad,
la maduración sexual ha sido diferente y esto ha cambiado a lo largo de la
historia. Hoy es cada vez más difícil definir una edad en la cual comienza
esta maduración y, en algún punto, difiere de sociedad en sociedad.

Estos elementos nos ayudan ya a pensar el fenómeno del sexting,


englobado en la experiencia sexual de los adolescentes en general.
Siguiendo con Mendívar Ochoa “La mayor incomprensión sobre el asunto,
hasta la más abierta persecución de las y los adolescentes, son algunas de
las reacciones de quienes vivieron su niñez y adolescencia antes del boom
de los medios digitales, y que tuvieron que hacer un esfuerzo por
manejarlos” (2010:03)

Mendívar Ochoa también explica que en el Sexting pueden también


comprenderse las percepciones acerca de la sexualidad, la adolescencia y
las nuevas tecnologías que tienen las personas que han tenido que migrar
tecnológicamente (aquellas que no vivieron la mayor parte de sus vidas
con las TIC). Aquí se ponen en juego dos factores: por una parte, puede
verse que en el Sexting las y los adolescentes transgreden y faltan el
respeto a la autoridad, algo que cada generación de jóvenes busca hacer, y
aspecto que cada generación de adultos intenta prohibir de alguna
manera; segundo, que lo que aquí se expresa es la censura a las formas de
expresión de la sexualidad de las y los adolescentes del siglo XXI (Mendívar
Ochoa, 2010). El resultado de esta sumatoria es una brecha generacional
desde la cual hay dificultades e incluso falta de disposición para
comprender los nuevos códigos de sentido producidos por parte de los
adolescentes. La forma en que vivencian y experimentan la sexualidad
responde a sus propias necesidades, a sus deseos particulares y al
momento de la historia que les tocó vivir (Menjívar Ochoa, 2010).

Ante esta brecha, y para poder sostener una perspectiva sana respecto de
la identidad de los propios adolescentes, es necesario evitar todo tipo de
anacronismos. Con anacronismo nos referimos a la acción (muy propia de
los seres humanos) de entender el presente, sus códigos y sus prácticas
sobre la base de la experiencia del pasado propio, de los propios prejuicios
y de las pasiones personales. Esto conduce a una inadecuada explicación
de la manera de sentir y de pensar, que imposibilita el acercamiento (tanto
en lo referido en particular al sexting en este caso como a cualquier
práctica del mundo moderno).

8
Referencias
González, P. A. (2019). Erotización infantil y gramáticas afectivas: discursos
sobre la infancia en la era 2.0 en Argentina. Sexualidad, Salud y Sociedad,
31(6), 101-118. Recuperado de: [Link]
[Link].2019.31.06.a

Mejía-Soto, G. (2014). Sexting: una modalidad cada vez más extendida de


violencia sexual entre jóvenes. Perinatología y Reproducción
Humana, 28(4), 217-221. Recuperado de
[Link]
53372014000400007&lng=es&tlng=es.

Menjívar Ochoa, M. (2010). El sexting y los nativos neotecnológicos:


apuntes para una contextualización al inicio del siglo XXI. Actualidades
Investigativas en Educación, 10(2), 1-23. Recuperado de
[Link]

Schwimmer, D. (Productor y director). (2010). Pérdida de la inocencia


[Captura de pantalla de película]. Estados Unidos: Lionsgate. Recuperada
de [Link]

Vachon, C., Koffler, P., Wlodkowski, S., Foden, T. (Productores) y


Romanek, M. (Director). (2002). Retratos de una obsesión [Captura de
pantalla de película]. Estados Unidos: Fox Searchlight Pictures. Recuperada
de [Link]

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