Dimensión epistemológica
Volvamos al primero de los aspectos enunciados. En términos generales, se plantean tres entradas
epistemológicas para reconocer la producción de conocimiento, que coinciden con posiciones
distintas del sujeto investigador (J. Ibáñez, 1994). La primera, propia del paradigma tradicional,
sustenta una relación unidireccional entre sujeto y objeto; el sujeto “investigador” mantiene
distancia con lo investigado, se trata de una relación que se basa en la metáfora de la labor del
científico en el laboratorio con su microscopio estudiando una especie distinta a éste (sujeto
absoluto). La segunda formula una relación interdependiente sujeto-objeto; esta postura frente al
conocimiento evidencia que el sujeto “investigador” es influenciado por el objeto “investigado”
dado que se le da valor en el proceso al papel del contexto (sujeto relativo).
Dimensión ética
Como se ha insinuado, esta línea de análisis conduce a preguntar sobre el sentido de las formas de
concreción de la reflexión y acción social de las comunidades del conocimiento (comunidades que
dialogan con saberes académicos, empíricos, estéticos, religiosos, entre otros).
Dimensión política
En la relación entre investigación y transformación social esta dimensión se presenta
diferencialmente según la perspectiva que se asuma de esta noción. De algunas orientaciones,
sobre todo de corte positivista, se infiere un carácter neutral o apolítico de la investigación.
Posturas de este tipo se basan en la concepción clásica de la ciencia, en la idea de que el sujeto
perturba el conocimiento, por tanto para tener una visión objetiva es necesario excluir, “borrar”,
al sujeto (Schnitman, 1995). Esta elisión se hizo inevitable en la medida en que obedecía al
paradigma cartesiano: el mundo de la cientificidad es el mundo Séptima Avenida. Midtown, New
York, 1933 del objeto, y el mundo de 18 NÓMADAS la subjetividad es el mundo de la filosofía, de la
reflexión.
La comprensión del cambio o la transformación social
La noción de crisis envuelve la idea misma de desarrollo, la cual hizo del progreso inexorable e
irreversible hacia lo mejor la certeza dogmática y articuladora de los procesos de legitimación
social, certeza articulada a las nociones de ciencia y razón de la modernidad.
En concreto se presenta una estructura paradigmática de cinco dimensiones:
ontología
epistemología,
metodología,
ética y política
y se analiza la propuesta ontológica que plantea una reconceptualización del Ser y
de la Relación, discutiendo las dimensiones ética y política, desde una perspectiva
crítica.