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Educación Alimentaria y Nutricional

El documento discute la importancia de la educación alimentaria y nutricional. Señala que la educación es un derecho humano fundamental y la clave para lograr seguridad alimentaria y nutricional. Además, explica que la educación alimentaria debe enfocarse en generar cambios de comportamiento a través del ciclo de vida para promover hábitos alimenticios saludables. También destaca la importancia de las guías alimentarias nacionales y la responsabilidad del Estado y la escuela en materia de educación y prevención nutricional.
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Educación Alimentaria y Nutricional

El documento discute la importancia de la educación alimentaria y nutricional. Señala que la educación es un derecho humano fundamental y la clave para lograr seguridad alimentaria y nutricional. Además, explica que la educación alimentaria debe enfocarse en generar cambios de comportamiento a través del ciclo de vida para promover hábitos alimenticios saludables. También destaca la importancia de las guías alimentarias nacionales y la responsabilidad del Estado y la escuela en materia de educación y prevención nutricional.
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EDUCACION ALIMENTARIA

La importancia de la educación para la Seguridad Alimentaria y Nutricional

24 enero, 2020 Comunicación e Información

La educación es un derecho humano constituido en el artículo 26 de la


Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin una educación de calidad,
inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de
toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el
ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.

La conmemoración del día de la educación en 2020 coloca al aprendizaje que


emana de esta como mejor recurso renovable de la humanidad y resulta un medio
necesario para acelerar el progreso hacia la Seguridad Alimentaria y Nutricional en
cumplimiento con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2: Hambre cero.

Ninett Paz de la Dirección de Fortalecimiento Institucional de la SESAN opina,


“Uno de los ejes centrales para la seguridad alimentaria y nutricional es la
educación, ya que a través de ella se logra el cambio de comportamiento. Debe
educarse sobre hábitos de alimentación según el contexto y con pertinencia
cultural a través de las etapas y procesos del ser humano desde la concepción y el
embarazo, en el hogar a través de los padres de familia y en la escuela a través
de los maestros, todo de una manera continua e integral, cabe resaltar la
importancia del monitoreo de las buenas prácticas en SAN para que los cambios
continúen a lo largo de la vida del sujeto”.

Entendemos la educación para la SAN no como sinónimo de mejores


conocimientos en nutrición, sino cuando las personas o comunidades mejoran sus
prácticas y comportamientos alimentarios de manera sostenible y continua.

La alimentación es el primer aprendizaje social del ser humano, y es natural que el


niño tome como referencia diaria a sus padres y adquieran hábitos alimenticios
semejantes, por lo que se debe enseñar desde una edad temprana una buena
nutrición y dar el ejemplo con nuestros hábitos. Otra manera de educar a nuestros
niños a tomar decisiones correctas respecto a sus alimentos es involucrar a los
niños en la compra de los alimentos, que tengan la oportunidad de escoger entre
frutas y verduras o productos de su preferencia, también en la elaboración de la
comida para crear interés en los platos que ellos mismos han hecho.

Karin Medrano, coordinadora de Aprovechamiento Biológico de la Dirección de


Fortalecimiento Institucional de SESAN afirma: “El país ha hecho grandes
esfuerzos para contar con las Guías Alimentarias para Guatemala, una
herramienta validada por expertos que es el fundamento para que educadores de
la salud, nutrición y la población en general puedan orientar respecto a las
recomendaciones de una alimentación saludable y prevenir la malnutrición. Este
instrumento puede orientar a las familias para prevenir problemas de salud y
enfermedades crónicas. Actualmente se trabaja en la actualización de las Guías
Alimentarias para niños menores de dos años”

“La base del desarrollo de un país está vinculado con las prácticas de
alimentación”, concluye Medrano. A través de la educación en SAN, apoyada por
actividad física y los cambios en los hábitos de alimentación y la de los niños se
expresa cuidado, amor y responsabilidad.

Principios básicos de una educación alimentaria

El alimento tiene múltiples significados para el hombre.

Con frecuencia, estos significados son simultáneos y la persona utiliza varios de


ellos en el contexto de una misma experiencia. Al mismo tiempo que el alimento
estimula sus sentidos, hambre o con recuerdos agradables o desagradables. De
acuerdo con el significado que tenga mayor importancia en ese momento,
aceptará o rechazará el alimento. Se ha dicho que no hay mejor condimento que
el hambre; por ejemplo, un alimento que nos presentan cuando estamos al final de
una comida, que rechazamos porque está muy dulce o muy salado, lo aceptamos
de buen grado y no tomamos en cuenta su sabor, si nos lo brindan cuando
tenemos hambre. En cambio, en otros casos, encontramos individuos que
prefieren aguantar el hambre a comer un alimento que tiene un significado
desagradable para ellos, o que su religión considera alimento prohibido.

El hombre necesita aprender a comer.

En la especie humana el instinto no es un guía seguro para obtener una dieta


adecuada. Es necesario educar el paladar del niño e introducir gradualmente en
su alimentación distintos alimentos y formas de preparación, a fin de que aprenda
a consumirlos y pueda así tener una dieta adecuada. Los individuos que durante la
infancia no tuvieron una educación alimentaria adecuada, crecen sin poder
disfrutar de la enorme variedad de alimentos que existen en su medio. Los hábitos
alimentarios son acumulativos.

Al introducir en una familia un nuevo habito alimentario, es transmitido a las


siguientes generaciones. En esta forma, se va enriqueciendo la cultura alimentaria
y con frecuencia vemos familias que guardan con mucho celo, a través de las
generaciones, las recetas que consideran más apreciadas, algunas de las cuales
fueron adquiridas por un pariente que hizo un viaje al exterior o la obtuvo de algún
amigo. Es en esta forma como se van acumulando los hábitos alimentarios. Los
hábitos alimentarios no son estáticos.

A pesar de su espectro tradicional acumulativo, los hábitos alimentarios pueden


cambiar a la luz de nuevos enfoques y significados que adquiere el alimento,
especialmente con la introducción de nuevas técnicas de elaboración, que facilitan
las tareas domésticas. La educación puede modificar los hábitos alimentarios.

Todo individuo adquiere sus hábitos alimentarios a través de la enseñanza


paciente y sistemática de los adultos que tuvieron a su cargo su educación
durante sus primeros años, más la influencia de personas ajenas al hogar, con
quienes el individuo se relacionó más tarde. Aunque la velocidad de aprendizaje
va disminuyendo con la edad, la capacidad de aprender, no desaparece. Ello
permite que el individuo pueda adquirir nuevos hábitos alimentarios en todas las
edades, variando en cada caso la motivación y metodología.

La educación alimentaria y nutricional en el contexto de la educación inicial

Resumen

Se presentan un conjunto de reflexiones sobre la Educación Alimentaria y


Nutricional en el contexto de la Educación Inicial con énfasis en: el componente
nutricional, los hábitos alimentarios, las estrategias didácticas, la cultura
alimentaria y las políticas públicas. Como apoyo se desarrolló una investigación
cualitativa, centrada en la interpretación de la Educación Alimentaria y Nutricional,
los sujetos entrevistados fueron 4 expertos en nutrición-educación, (INN-División
de Educación, CANIA y Fundación Bengoa). Para el procesamiento de la
información se empleó la teoría fundamentada y el método comparativo continuo
(Strauss y Corbin, 2002) con el apoyo en la herramienta de Atlas-ti, versión 5.0.
Entre los hallazgos se destacan: la necesidad de un abordaje integral de la
alimentación y nutrición en educación; el valor de la dieta para la infancia; los
hábitos alimentarios y su relación con los estilos de vida; la importancia de la
cultura alimentaria; las acciones que la escuela de emprender y la responsabilidad
del Estado en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.

La importancia de la educación Nutricional

Si has estado últimamente atento a mis redes sociales, habrás podido observar
que hemos estado los últimos meses realizando varios talleres de educación
nutricional. Algunas veces, hemos desarrollado esta actividad en las aulas de los
colegios, otras nos hemos trasladado al Mercado municipal de la localidad, para
allí poder ver de primera mano dónde comprar alimentos de temporada, de
proximidad y de calidad.
¿Por qué es importante la educación nutricional en los niños?

La educación alimentaria, es la base para determinar los hábitos alimentarios


saludables que desarrollarán los más pequeños a lo largo de su vida.

La alimentación, es algo más que una necesidad fisiológica, es un acto voluntario


y consciente, determinado por factores sociales, familiares, culturales, religiosos

La alimentación debe realizarse bajo unas diversas pautas para poder disfrutar de
una mejor calidad de vida. La alimentación junto con una vida activa, son la clave
para llevar una vida sana.

La educación nutricional más influyente es la que se dará en el entorno familiar, ya


que de los padres dependerá el desarrollo de unos mejores o peores hábitos
alimentarios, pero es muy importante reforzar o mejorar ciertos comportamientos
que se han convertido en más normales de lo que deberían. Me refiero a esos
zumos, galletas, cereales, batidos de chocolate, y un sinfín de productos de
pésima calidad nutricional, cargados de azúcares, grasas y/o sal, pero vacíos de
nutrientes. Estos “alimentos” los estamos ofreciendo a nuestros hijos para
desayuno, almuerzo y meriendas de forma habitual, convirtiéndose en un hábito
alimentario muy lejos de ser saludable.

¿Por qué es conveniente aprender sobre alimentación y nutrición en edad


escolar?

Los niños y niñas en edad escolar están en una etapa de desarrollo, crecimiento y
de aprendizaje, y son más receptivos a adquirir ciertas conductas nutricionales.
Son personas por educar, así que todavía están a tiempo de corregir malos
hábitos alimentarios y desarrollar y potenciar otros, ya que se trata de un proceso
reversible.

Para los niños que comen en el comedor, también es importante esta materia para
entender la importancia de un menú variado que nos proporcione todo tipo de
nutrientes necesarios para crecer de forma sana, a esto lo llamamos, salud en la
mesa.

Tanto la infancia como la adolescencia son dos períodos de aprendizaje


importantes. A lo largo de ellos se van adquiriendo los conocimientos y habilidades
que en el futuro serán la base de nuestro estilo de vida y nos ayudarán a gestionar
el día a día.

Desde cómo aprender a peinarnos o bañarnos, pasando por cómo interaccionar


socialmente, hasta aquellos conocimientos formales que adquirimos en el entorno
escolar, el aprendizaje durante ambas etapas es constante y enriquecedor. Sin
embargo, un aspecto tan importante como es el “cómo nos alimentamos”, puede
quedar fuera de la educación que se nos brinda durante esos años.

Teniendo en cuenta que comemos todos los días, que lo hacemos varias veces
durante las 24 horas, y que, además, existe una relación directa entre nuestra
alimentación y nuestro estado de salud, la educación nutricional se convierte en
una asignatura indispensable en esta etapa de aprendizaje.

Adquirir los conocimientos básicos sobre alimentación y nutrición promueve que


en la vida adulta la dieta obtenga el valor destacado que merece como factor
determinante del estado de salud.

Esta correcta educación nutricional ayuda a adquirir conductas positivas en


relación con la alimentación y contribuye a modificar aquellas menos adecuadas.
Todo, con el objetivo final de adoptar unos hábitos saludables que perduren a lo
largo del tiempo y favorezcan una mejor calidad de vida.

Enseñar buenos hábitos nutricionales es una tarea continua y compartida. Padres


y entorno familiar, profesores, profesionales sanitarios, así como la industria
alimentaria y los medios de comunicación deben fomentar el entorno adecuado
para conseguir aumentar los conocimientos en esta materia y generar un punto de
vista crítico en todo aquello referido a la alimentación.

Su alcance es extenso y ayuda a crear una cultura alimentaria centrada en


repercutir positivamente sobre la salud en todos los sentidos. Puede influir sobre el
consumo de alimentos y las prácticas dietéticas, pero también sobre la seguridad
alimentaria, pues bien estructurada, una buena educación nutricional inculca
además hábitos de higiene básicos.

¿En qué consiste específicamente?

La educación nutricional no solo incluye información en materia de nutrición, sino


que se trata de un tipo de enseñanza orientada a la acción, que facilita la adopción
voluntaria y natural de hábitos alimentarios que fomenten el bienestar.

Se trata de un proceso en el que se aprende a elegir y disfrutar de todos los


alimentos y conocer la frecuencia y cantidad recomendada de cada uno de ellos,
pero también se comprende el beneficio que implica su consumo para el cuerpo.

Permite conocer distintas preparaciones culinarias y adquirir técnicas de cocinado,


y consigue generar una actitud analítica y de mayor consciencia sobre todo lo
ofertado por la industria.
Todo ello puede conseguirse fomentando distintos tipos de actividades desde el
entorno familiar, educativo e industrial.

Participar en la compra y preparación de las comidas en casa, promover


momentos en los que charlar distendidamente de los distintos grupos de alimentos
y nutrientes, enseñar la importancia de la higiene alimentaria, así como facilitar la
elección de compra, son algunas de las acciones que dan forma al concepto de
educación nutricional y actúan como factores de prevención de enfermedades
relacionadas con la alimentación.

Y es que un niño que aprende a comer de forma saludable tiene más


probabilidades de continuar manteniendo esa conducta durante la edad adulta y,
en consecuencia, posiblemente goce de mejor salud en el futuro.

La educación alimentaria nutricional en el proceso de cambio

La Educación Alimentaria Nutricional es un proceso dinámico de cambio donde las


familias y su comunidad adquieren, reafirman sus conocimientos, actitudes,
habilidades y prácticas. Además, consigue despertar una conciencia más
responsable y racional en los procesos de producción, selección, adquisición,
conservación, preparación y consumo de los alimentos, de acuerdo a sus pautas
culturales, necesidades individuales y la disponibilidad de recursos en cada lugar.

El proyecto “Promoción del Derecho a la Alimentación a través del fortalecimiento


de la seguridad y soberanía alimentaria en los Municipios de Tiwanaku y Luribay”
financiado por la Cooperación Española; fortalece, promociona y revaloriza la
Educación Alimentaria Nutricional respetando la cultura y el marco legal de Bolivia.

En el marco de dicho proyecto se realizaron actividades en forma conjunta con el


Ministerio de Educación y las Distritales de Educación de los municipios de
Tiwanaku y Luribay, logrando capacitar a 552 maestras y maestros en “Educación
Alimentaria Nutricional en el Nuevo Modelo Educativo, quienes implementaron
temáticas de nutrición y alimentación en la currículo educativo y en los proyectos
socio-productivos.

Posterior a la implementación se movilizó a 475 estudiantes seleccionados de


cada Núcleo Escolar de Luribay para la feria en “Educación Alimentaria
Nutricional”, donde demostraron el trabajo que realizan los maestros y maestras
aplicando el nuevo modelo educativo.

Algo estamos haciendo mal


Vivimos en una sociedad en la que los porcentajes de obesidad son cada vez
mayores, se practica menos ejercicio físico y la alimentación no es del
todo correcta. Y uno de los principales problemas bajo mi punto de vista, es la falta
de información sobre alimentación, nutrición y deporte que existe, además de la
existencia de publicidad engañosa que nos encontramos día a día. Llegados a
este punto, la educación alimentaria y nutricional juega un papel fundamental
en nuestra sociedad; es la encargada de cambiar los malos hábitos de vida de la
población en un estilo de vida saludable, y nosotros (los dietistas nutricionistas)
somos los encargados de difundirlo.

Para intentar disminuir este ascenso de la obesidad en la población, gran parte de


nuestros objetivos deberán centrarse en los niños. Ellos son la nueva generación
encargada de adquirir esos hábitos saludables porque, para ser sinceros, es muy
difícil cambiar el estilo de vida de una persona adulta o anciana (aunque no
imposible). Pero los niños, junto a su entorno familiar, escolar y círculos de
amigos, son los encargados de crear una nueva generación que priorice el
ejercicio diario y la alimentación saludable, antes que los malos estilos de
vida actuales.

¿Cuál sería la manera de actuar?

En España, existe un programa de educación alimentaria impulsado por el


Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad que se encarga de promover
un estilo de vida saludable, alternando una alimentación adecuada con el ejercicio
diario en los escolares; su nombre es la estrategia NAOS(2). También se centra
en el ámbito de las empresas y la publicidad (Código PAOS(3)). Pero, ¿esta
estrategia es suficiente? ¿La conoce todo el mundo? Creo que, aunque impulsada
por el Ministerio, no llega al número de personas suficientes.

Un recurso realmente bueno es la televisión. A día de hoy, los niños pasan


muchas horas viendo la televisión, viendo anuncios de comida insana a todas
horas. Este recurso se puede utilizar para que la estrategia NAOS llegue a más
niños, en el que se informe de lo que supone una alimentación saludable, del
tiempo que le tienen que dedicar a jugar o a hacer deporte e ir eliminando los
anuncios de televisión que no fomenten ese estilo de vida del que
estamos hablando. Se ha demostrado, que la prohibición total de anuncios
publicitarios de alimentos no sanos en la televisión reduce un 2.5% el riesgo de
padecer obesidad infantil(4). Aún así, es cierto que es muy difícil controlar los
productos que se publicitan en televisión y puede que no esté totalmente a nuestro
alcance el cambiar dichos anuncios.

Pero a nivel individual, los dietistas nutricionistas estamos en la obligación de


fomentar ese estilo de vida saludable del que tanto hablamos. No se trata sólo de
comentar en consulta el tiempo que debemos hacer ejercicio a la semana, o de los
alimentos que debemos consumir en menor o mayor cantidad; se trata de
movilizar diferentes actividades o campañas (a nivel regional o poblacional) para
concienciar al mayor número de personas del problema de obesidad que presenta
la población.

En el caso de los niños, se pueden plantear actividades divertidas o formar


escuelas-talleres en los que se introduzcan nuevos alimentos en su día a día para
que los conozcan. Los niños son bastante competitivos entre ellos mismos, y esto
es una ventaja para los educadores, ya que, por ejemplo, se pueden hacer
actividades en las que haya un ganador y obtengan “medallas saludables”, trofeos
de frutas, etc… Nuestra imaginación no debe tener límites a la hora de jugar y
aprender con los niños.

En el caso de los adultos, también se pueden crear talleres de nutrición, en los


que se explique la correcta alimentación de la familia, cómo hacer platos más
apetecibles para los pequeños de la casa, etc. También se pueden crear cursos o
talleres de cocina para sacar el máximo provecho a todos los alimentos. La
educación alimentaria y nutricional es bastante efectiva en todos los colectivos. Se
dio un caso en Soria(5), en el que se realizó un estudio piloto para ver la
efectividad de un programa de educación nutricional junto con la dieta
mediterránea para prevenir la obesidad infantil, y los resultados fueron los
esperados. El IMC de los niños al comienzo de la intervención fueron
más elevados que al finalizar dicha intervención, por lo que la estrategia funcionó.

Existe un sinfín de posibilidades que tenemos los propios dietistas nutricionistas


para hacer ver a la población del riesgo que supone la obesidad para la salud, y
además de poder cambiar esos estilos de vida que llevan a ella. Se empieza poco
a poco, pero se puede llegar a abarcar a un número de personas realmente
importante, todo es ponerse.

Los cambios sociales que han tenido lugar en los últimos años, entre los que se
incluyen la migración del campo a la ciudad, la industrialización, la incorporación
de la mujer al trabajo fuera del hogar o el desarrollo de la industria alimentaria, han
aumentado, por un lado, la oferta de alimentos, la diversificación de productos
(sobre todo de origen industrial), el consumo de alimentos fuera del hogar y la
información y publicidad en materia alimentaria y nutricional. Todo ello ha
producido una cierta confusión respecto al significado del término "alimentación
saludable".
Por otro lado, la sociedad cada vez es más consciente de la importancia de la
alimentación en el mantenimiento y promoción de la salud. Este hecho ha
incrementado enormemente la demanda de información alimentaria y nutricional y,
aunque existe una amplia y actualizada información sobre esta materia, ésta no
siempre llega de forma adecuada a la población.

El éxito de la educación alimentaria-nutricional estriba en conseguir que los


mensajes se traduzcan en hábitos alimentarios saludables, y esto dependerá de lo
creíble que sea la fuente de información y de la motivación por parte del individuo.
En cualquier caso, los diferentes profesionales que participen en ello deben de
tener la formación adecuada, cuidar el proceso pedagógico y estimular la actitud
crítica y el diálogo.

La infancia es la etapa en la que se establecen los hábitos alimentarios, que


después nos acompañaran el resto de nuestra vida, determinando así nuestro
estado nutricional y salud. Por ello, es importante cualquier esfuerzo encaminado
a instaurar y/o mejorar los hábitos de alimentación durante esta etapa de la vida.

La formación de los hábitos alimentarios en la infancia empieza en la familia, con


las costumbres y tradiciones del entorno familiar. Esta formación, junto con la
impartida en la escuela, son las principales responsables de la instauración de
unos hábitos de alimentación adecuados.

Las acciones educativas en materia de alimentación y nutrición, son herramientas


valiosas para la configuración de hábitos alimentarios saludables en la edad
escolar, en las que pueden incorporarse con menor dificultad conductas positivas,
que promuevan la salud de los niños y niñas contribuyendo así, a disminuir el
riesgo de patologías prevalentes en la edad adulta.

El ámbito escolar se presenta como lugar prioritario e idóneo para fomentar


conocimientos y facilitar habilidades en alimentación, nutrición y actividad física,
que responsabilicen a los chicos y chicas para ejercer un mayor control sobre su
salud.

La escuela desempeña dos papeles principales en relación con la adquisición de


hábitos alimentarios correctos:

- Enseñanza teórica: Aunque en nuestro país no es demasiado frecuente la


educación en nutrición dentro de la escuela, el colegio constituye un espacio ideal
para dar a conocer al niño las bases de una alimentación saludable.
Son numerosos los estudios que avalan la conveniencia de este tipo de
intervenciones educativa y de promoción de la salud en la escuela, refiriendo
aumento en el consumo de alimentos vegetales como frutas y hortalizas, la
reducción de grasa saturada y total en la dieta diaria, aumento de la actividad
física e incluso disminución de la obesidad y sobrepeso. Asimismo, los planes,
programas y estrategias en esta materia, inciden en la necesidad de facilitar el
acceso a alimentos saludables y a la actividad física diaria, mantener las
intervenciones a largo plazo, contar con los alumnos a la hora de planificar y
proponer acciones, involucrar a las autoridades educativas y sanitarias, y a la
familia y comunidad, contar con grupos dinamizadores en el propio centro y
evaluar los programas.

Existe, por tanto, la necesidad de desarrollar en los colegios programas sobre


alimentación, nutrición y salud, adaptados a los diferentes niveles, que expuestos
de forma atractiva para los niños, mejoren los conocimientos y las actitudes frente
a la alimentación.

- Enseñanza práctica: No cabe duda que el comedor escolar es el medio donde se


deben poner en práctica los conocimientos adquiridos en el aula, y de no existir
estos, el lugar donde llevar a cabo la labor educacional.

Muchos niños realizan en el comedor escolar, al menos, la comida del mediodía


(lo que representa como mínimo el 30-40 % de la ingesta total), por lo que se debe
cuidar especialmente su composición. Pero no sólo por el porcentaje que
representa en la alimentación diaria del niño, que le hace, en gran parte,
responsable de su estado nutricional (lo cual ya es de por sí importante), sino
también por ser un instrumento práctico de gran valor en la educación alimentaria-
nutricional de los escolares.

En este sentido, el comedor escolar debe desarrollar hábitos alimentarios


saludables basados en las guías alimentarias y respetar, en la medida de lo
posible, los hábitos alimentarios de los escolares, sobre todo cuando provengan
de otras culturas y creencias.

Además, debe establecer cauces de comunicación con la familia, para que la


comida que se efectúa en el comedor escolar, y las que se realicen en el hogar,
sean complementarias y configuren una dieta equilibrada, además de promover el
intercambio de información sobre la alimentación del escolar, entre los padres y la
escuela.

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