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Daumas y Stiglitz - Psicoanálisis Con Niños y Adolescentes 2

psicoanalisis lacaniano

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psicoanalisis lacaniano

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Psicoanálisis con niños
y adolescentes 2

Políticas, prácticas y saberes sobre el niño


Psicoanálisis
·-
con n1nos
y adolescentes
2
Políticas, prácticas y saberes
sobre el niño

Alejandro Daumas y Gustavo Stiglitz


compiladores

Departamento de estudios del niño


en el discurso psicoanalítico Pequeño Hans

~~~~~~g:~~~
Indice

~~~~~~g:~qi]1J~

© GRAMA ediciones, 2009. Presentación y agradecimientos ................................................ . 9


Fondo de la Legua 24 76, Edif. 3, Dpto. 40 Alejandro Daw11as y Gustavo Stiglitz
(1640) Martínez, Pcia. de Buenos Aires
Siglo XXI: la no-relación generalizada
Tel.: 4743-8766 • [email protected]
e igualdad de términos ................................................................ 11
http://www.gramaediciones.com.ar Eric Laurent
© Departamento de estudios del niño "O
en el discurso psicoanalítico Pequeño Hans !!l
POL[TICAS (l
o
z>
Laurent, Eric >·
Políticas para la infancia. !]¡
Psicoanálisis con niños y adolescentes 2 : políticas, pr,'icticas y
Salud Mental - Justicia - Educación .......................................... 21 Vi
saberes sobre el niño 1 Eric Laurent; Alejandro Daumas; Gustavo
Stiglitz.- la ed.- Buenos Aires: Grama Ediciones, 2009. Co11versación con Guillermo Belaga, Walter Capelli 8z
v. 2, 284 p.; 21x14 cm. y Gustavo Sclwjnw11 z
z.
ISBN 978-987-1649-02-0 o
Ul
El recurso a la infancia ................................................................. 41 ><
1. Psicoanálisis. l. Daumas, Alejandro II. Stiglitz, Gustavo lii.
Germán García >
Título
CDD 150.195
8,....
tr1
Interpretar la agresión social ....................................................... 49 Ul
(l
tr1
Claudia Lijti11stens ~
tr1
Hecho el depósito que determina la ley 11.723 Ul

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro La familia en las paradojas de la civilización ......................... 57 .,!'o->
por medios gráficos, fotostáticos, electrónicos o cualquier otro Blanca Sáncl!ez r
f.{
§;
sin permiso del editor.
,.;3
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SABERES M
¡;;
-<
IMPRESO EN ARGENTINA Autismo, enunciación y alucinaciones ..................................... 67 ~
Jemz-Claude Maleval "'rn
DISTRIBUYE EN ESPAÑA:
el
~
CANOA EDITORIAL • Teléfono 1 fax: 934 242 391 [email protected] La ruta de la hormiga ................................................................... 87 f!l
DISTRIBUYE EN BRASIL:
Claudia Lázaro "'g·
LIVRO MERCADO AGENCIA LTDA. • Belo Horizonte- MGTel/Fax: (31) 3223 6444 -
6 Rio de Janeiro- RJTel/Fax: (21) 2547 3600 comercial(c&livromercado.com.br 7
El niño, el goce y el objeto 95
Alejandro Daumas
Presentación y agradecimientos
Palabras provocadoras en los adolescentes ... 103
Maree/a Errecondo

La familia y la época ................... . 109


Gustavo Stiglitz

El fracaso escolar 113


Graciela Gira/di

PRÁCTICAS

El dispositivo de la presentación de enfermos con niños.... 119


Liliana Caze11ave Hemos querido hacer de este libro un testimonio e instrumento
de trabajo sobre las problemáticas actuales en psicoanálisis con ;x
Amos del amo .. ...... .... ... ... .... ...... ... .. ... .. .. ..... .. .... ........ ... .. ........ ........ 127 niños. Testimonio e instrumento de un trabajo en curso, como siem- 8
Adela Fryd pre en psicoanálisis. Nos orienta un comentario de Freud a la prensa ~
que, cuando se le señaló que había discípulos suyos más ortodoxos ~-
en
El niño y la dictadura del objeto en la época..........................
Mirtn Berkoff
137 que él mismo, y respondió: "La época cambia y el psicoanálisis tam-
bién cambia". ·
La época cambia y el psicoanálisis también cambia. Esto se siente
ªz
i7.

en los consultorios, las instituciones de salud, de justicia, las familias,


z,
Morder con el sinthome ............................................................... 145 ~
Gustavo Slatopolsky, Etel Stoisa (relatores) los medios de comunicación. -<
La mayoría de las referencias a la infancia sitúan al nii'ío como E;
Un niño de la época...................................................................... 151 centro de las nuevas y las clásicas estructuras familiares. ¡2
Raquel Narbona Tal como lo plantea Eric Laurent en el texto que incluye el libro, ~
ha habido una inversión de los lugares del nii'ío. y la pareja parental. ~
Querían comerse al huevo antes de que naciera ................... 159 Ya no hay primero una pareja unida por lazos amorosos y eróticos m
Inés Ram(rez que engendran un niño y forman la familia nuclear, sino que, inver- ~
samente, #!_í donde hay un niño hay familia.,-.Clásica, monoparental, ~
La niña de los cerillos.................................................................. 167 recompuesta, homoparental... rimero es el niño._ -~
Mónica Wo11s ero a i erencia del His majcsty thc baby freudiano con su brillo ~­
fálico, hoy se trata del niño como objeto a liberado. Liberado de los g
en Adolescencia y sexuación. "Soy gay, soy dark" ...................... 171 lazos simbólicos con el Otro, objeto causa y condensador de goce. En ~
~ Susana Goldbcr y Etel Stoisa ocasiones, su lugar es equivalente al del fetiche que vela la diferencia ~
:r: . _sexual. Un psicoanálisis a la altura de su época, es el advertido de la ~
·~ Tratamientos del malestar en nuestra cultura......................... 177 función de "lugarteniente de la no relación sexual:' en la que el niño i
m

6 Mar(a Eugenia Cora es esperado por un Otro gue soporta mal la diferencia. r
:¿
z,
~ Dejemos que este libro hable. o
Agradecemos a todos los que han colaborado para que este libro
sea posible. Especialmente a los autores, a Alejandra Glaze (editora); Siglo XXI:no-relación generalizada
Guillermo Belaga, Walter Capelli y Gustavo Schujman, que partici-
paron en la conversación sobre "Políticas para la infancia - Salud e igualdad de términos
Mental, Justicia y Educación"; a Silvina Rojas, Guadalupe Ceña y
María Eugenia Cora por los trabajos de corrección. ERIC LAURENT

Alejandro Daumas y Gusltn>u Stiglitz

El siglo XXI se presenta en la civilización, como el advenimiento, ;x


de forma generalizada, del hecho de que no haya relación entre los 8
sexos que pueda ser definida como modelo para todos. Entre los par- ~
tidarios de la post-paternidad (parentalité) y aquellos de una vuelta ~·
religiosa fundamentalista, se comprueba ese punto de real irreducti- ¡¡;
ble tanto en el desorden familiar, como en el desorden amoroso y en 8
la multiplicidad de Iosjm?ts-a-porter fantasmáticos del goce ordinario. ~
Para armonizar las distancms, la solución propuesta por la civiliza- z,
ción es la de la creación de nuevas normas fundadas en los derechos ~
del hombre. No habría nada que la igualdad de los derechos no >
pueda resolver. No habría ni siquiera más necesidad de relación ~
entre los sexos ya que la igualdad definiría suficientemente la articu- ~
!ación. La no-relación sexual no plantearía más ninguna pregunta ~
audible, en la marcha de la humanidad hacia un universo vuelto aun rn
más fácil por la individualización de las identidades sexuales. !V
Sostenemos con Lacan que la igualdad de los derechos entre los ~
sexos, perfectamente legítima, desnuda siempre un punto de real ~
irreductible. Hace obstáculo a que el campo de la relación sexual, ~.
comprendida en el sentido más amplio, incluyendo el conjunto de los ~
semblantes que lo nombran, pueda ser considerado como completo ~
<fl y consistente. Ese campo declina, en los semblantes que lo encierran, ~
z<t:
:r:: entre el campo de la familia, el campo de los roles sociales (gender), y ~
o
•Z
aquel de los fantasmas estandarizados, propuestos como los empujes ¡
tl.l
::::>
a gozar de la defensa al consumidor global. Esos semblantes no cesan ~
otl.l de producir síntomas en su incapacidad para suturar un real que los g·
P-.
desborda. 11
10
Empecemos por las familias. Lacan anunciaba, desde su gran artí- paternidad, aquella del imperio del padre de la autoridad, de ¡,, tra·
culo de 1938 1 sobre los "complejos familiares", su separación con res- dición y de la ley. Hoy la paternidad es responsable y negociada por
pecto a Freud sobre la función y el lugar del padre en las formas que contrato. La ventaja, nos dicen, es que en esas prácticas muy diver·
tomaba en el siglo veintiuno el desorden familiar. Por medio del sc~s, tenemos una paternidad pacífica: terminados los dramas del
desempeño operado en la función "universal" del padre en el com- viejo tiempo, terminadas las dramatizaciones que los psicoanalistas
plejo de Edipo, Freud quiso salvar al padre mientras que en Viena, hc~bían conservado con la referencia al complejo de Edipo. En ese
gran metrópolis del siglo XIX, el éxodo rural en el seno del imperio st>ntido, alcanzan el anuncio hecho por Lacan de la salida del padre
mezclaba múltiples nacionalidades, múltiples culturas, múltiples tra- del campo trágico. Sin embrago, ,Jas contradicciones no cesan. Una
diciones y múltiples sistemas de parentesco. Confrontado a esta rela- conferencia fue organizada el 4 de junio, por el Comité nacional de la
tividad cultural, Freud situó, en esta dispersión, un invariante, el infancia, juzgando que había peligro en la residencia bajo el título "el
padre. niño-rey o la perversión de los derechos del niño". El niño-rey se
El paso al costado hecho por Lacan le hace describir un doble habría vuelto un niño tirano imposible de educar. Los padres no
movimiento. Por un lado asistimos al final del patriarcado, con su . sabrían más a qué modelo educativo consagrarse. Allí también, sería
correlato: la decadencia de la dimensión trágica del padre; y por otro urgente liquidar la herencia de 1968, y todos los males que ese pobre
lado, asistimos a la multiplicación de formas de la familia conyugaL mes de mayo habría engendrado: los divorcios precoces, las familias
La familia no se basa más en la línea patriarcal, sino en las formas del monoparentales3, el hedonismo de la televisión, la falta de tiempo de
conjugo. Anuncia para el siglo veintiuno el final del patriarcado, y el los padres, y también de las madres. Porta-palabras de ese coloquio,
principio de la multiplicidad de las formas de la alianza. la jurista Marie de Chambure y la psedopsiquiatra Marie Bérengere ';E
Las promesas comunitarias de los años sesenta y sus fracasos, de Chouly de Lenclave, redoblan el coraje para no dejar a los padres 8
cumplirán el programa del siglo veintiuno y revelarán su límite. Algo enfermarse en su culpabilidad: "Educar un niño, tiene un precio que ~>·
de los lugares del padre y de la madre es imposible de eliminar: no algunos adultos no quieren o no pueden pagar. Esto lleva tiempo, 5i
como garante, sino como residuo. "La función de residuo que sostie- coraje, en particular el de no sustraer a los conflictos. Parece esencial ~
ne a la familia conyugal (y al mismo tiempo la mantiene), en la evo- rehabilitar y re enseñar a los padres el valor de los límites y de las ~
lución de las sociedades, pone en valor la irreductibilidad de una prohibiciones" .4 Como lo vemos, el peso de la falta no es tan fácil de ~
transmisión -que es de otro orden que aquella de la vida según las disolver en los derechos compartidos y los partidarios del discurso ~·
de "vuelta a la autoridad" se sienten seguros. La restauración del ~
satisfacciones de las necesidades- sino que es de una constitución
subjetiva que implica la relación con un deseo que no sea anónimo" . 2 ideal de
semblantes
la autoridad
de la
parental para distribuir la relación sexual en los
relación familiar, en nombre de la igualdad de los ¡;:;
g
Se trata de nombres. El padre de familia, sueño del neurótico, se
separa de la función del Nombre del Padre que puede ser sostenida derechos, no será simple. /lj
m
por otros personajes aparte del padre de familia. El Nombre del Pasemos ahora a los partidarios de la solución de la relación ~
Padre articula el deseo y la ley, su función pone un freno al goce. Esta sexual por la igualdad de la posición sexual. Ella podría individuali- C1'N
función no releva únicamente lo prohibido. "Poner un freno al goce", zarse al punto de rechazar toda forma de identidad al provecho de :.,
es también poder abrir al sujeto una vía que no sea aquella de un una gender performativity. No habría más que performances sexuales §
empuje-a-gozar mortal, autorizar una relación viable con el goce, frutos de arreglos subjetivos singulares5 . La "confusión en el género" ~
otra que el empuje-al-hedonismo contemporáneo, que revela su fase propia de nuestra civilización marca el final de la utopía heterose- ~
:l
n
mortal en las adicciones. El padre residuo es un instrumento que per-
En el 85% de los casos quiere decir una mujer con su o sus hijos. Cf. ~
mite mantener unido lo simbólico, lo real y el padre imaginario míen-
CHARDON 0., DAGUET F., "Les familles monoparentales, des difficultés a ~
C/)

~ tras que continúa portando la falta de existir.


travailler et a se loger". lnsee Premiere n°l195, junio del 2008, citado por ~
:I: Los sociólogos sostienen la idea de que salimos de la anciana Anne Chemin en Le Monde del 7 de junio del 2008. ~
o
'Z Citado en Catherine Petit Nicolas, "Enfant tyran : un phénomene qui pré- ~
"'
5t LACAN, J.: "Les cornplexes farniliaux", en: Autres Écrits, París, Seuil, 2002, occupe les psychiatres", Le Fígaro, 6 de junio del2008. ~,
"'
p.,
pág. 23 a 84. BUTLER, J.: Bodies that Matter: on thc Discursive Limits of 'Sex' (Routledge: __:..__
12 2 LACAN, J.: "Note sur l'enfant", 1969, en: op. cit, pág. 373. 1993), a publicarse en Francia en el 2008. Ver también VORUZ, V.: 13
xual, definida por una creencia en un padre que distribuye los sexos fueron recibidas sin debatirlas. Esta libertad se funda precisamente
y garantiza que ella esá hecha para él, en una bi-yección al principio sobre el respeto de la igualdad de cada uno de los contratantes. Es
del orden natural, incluso del orden justo. Para los partidarios de esta por este medio que llega a recrear asimetrías en las "cualidades esen-
posición, la única definición irreductible no se hace ni a partir de una ciales" de los contratantes y fuerza a pensar la relación. La variable
identidad sexual, ni a partir de una clase: gay, lesbiana, travestí, tran- de ajuste de la separación entre ideales y fantasmas singulares es,
sexual, sado-masoquista, etc., solo la práctica sexual permite alcanzar una vez más, el cuerpo de las mujeres. La industria de la restauración
el nivel de la singularidad. La adopción por parte de las mujeres de quirúrgica del himen no es más que un aspecto de esta adecuación
la mayoría de las prácticas sexuales consideradas como masculinas, del cuerpo a las normas 9• Toca tanto a las mujeres occidentales más
constatado por las encuestas sociológicas, permite sostener el efecto allá de las tradiciones musulmanas 10 .
igualador de la libertad sexual 6 . Sin embargo, los comportamientos La utopía de una solución contractual de la relación sexual, apo-
performativos singulares no cesan de crear confusión en las categorí- yándose en el derecho "natural", es calificada por una socióloga
as del derecho. Por ejemplo, el de Thomas Beatie, primero reina de como visión naturalista. "La visión naturalista contemporánea de la
belleza adolescente, luego transexual masculino, guardando sus ova- familia toma dos formas principales: la naturaleza biológica y la
rios, viviendo en pareja con una mujer histerectomizada y ahora naturaleza psicológica" .11 La visión biológica no le parece tan peli-
embarazada de 36 semanas7 . La pareja espera el hijo con fervor, grosa. "Que la percepción biologizante de la familia sea una manera
difundiendo las fotos del embarazo. Desean casarse en cuanto un
de naturalismo es una evidencia. La naturaleza es aprehendida como
cuadro legal pueda albergar a su pareja, a la que quieren al igual que un simple dato físico, tanto más inevitable que impone su verdad
cualquier otra.
como fuera de toda intervención humana. Múltiples ejemplos nos ;;?
La perjorma11ce puede entrar en conflicto de manera más radical muestran hoy en día la fuerza de la idea según la cual el uso genera- 8
aún con la competencia citadina, el esta tus jurídico como tal.·
\izado de tests genéticos podría asentar una filiación más unívoca, ~.
Analizando las consecuencias del juicio de anulación de un matri- más incondicional y más indisoluble que todas las instituciones de ¡¡;
monio "con el motivo de que la esposa había callado a su marido la derechos" .12 El problema es que los tests genéticos no sostienen sola- ~
pérdida de su virginidad", Anne Chemin nota que "la paradoja de
mente el sueño de la filiación. Sostienen una concepción policial de ~
esta decisión es que está fundada sobre la noción que se asocia volun- la familia y de los sueños desencadenados, por la fuerza de los efec- ~
tariamente con la modernidad: el libre consentimiento de los espo- tos de la alianza de los fantasmas de toda potencia, de la ciencia, y de ~·
sos".8 El debate solo puede surgir en el marco liberal del nuevo cua- la masividad de los cálculos13. ~
dro puesto en lugar en 1975. Es para poner el acento sobre el libre En el más puro estado de la mente Si/icon Valley, cada uno sueña ~
consentimiento que las causas de nulidad del matrimonio son o
ampliadas a las "cualidades esenciales de la persona", abriendo así ¡¡¡
una lista establecida por la jurisprudencia. La ignorancia de la pros-
9
SCIOLINO, Elaine: "Mekhennet Souad, A medica! path back to virginity", Q
titución de una, de la impotencia o de la seropositividad de la otra New York Times, 11 de junio del 2008. ~
10 "En Estados Unidos algunas se hacen rehacer el sexo, como hace mucho ~
tiempo el pecho, dice Marie Chevret, psiquiatra y sexóloga en Lyon. En ~
Francia, ésto está comenzando", citado en VIDALIE Anne, "Les nouvelles §·
"Hystérie", en Les objets a dans /'expérience analytique, Scilicet, École de la
libertés des femmes", en /'Express on /ine, 21/05/2008. -~
Cause Freudienne, 2008.
6
11 THÉRY, 1.: La distinction de sexe : une nouvel/e approclze de /'égalité, Ed Odile ~
Encuesta sobre la sexualidad en Francia, publicada a principios de este
año por el Institut national de la santé et de la recherche médicale
Jacob, Paris, 2007, pág. 593. g
12 Ibid ¡;;
~ (Inserm) y el Institut national d'études démographiques (Ined), citado en 13 Eu~ES, Y.: "Ton génome pour 1000 dollars", Le Monde, sábado 7 de junio g
~ Vidalie Anne, Les nouvelles libertés des femmes, en /'Express on line,
del 2008. "En cambio, el otro enfoque naturalista, el que promueve una ~
o 21/05/2008.
·~ 7
definición psicológica de la familia, no deja de ganar terreno y tiende ~
Reportaje de Georgina Dickinson en News of the Wor/d, disponible on-
6 actualmente a englobar el acercamiento biológico. Es él el verdadero ~
line.
8: 8 heredero de la referencia tradicional al estado de la naturaleza, quien ~.
CHEMIN, A.: "Les paradoxes du jugement de Lille", Le Monde, 5 de junio
recompuso asexuando y afectivizando su definición de la naturaleza ~ ..
14 del2008.
humana: el individuo es un ser naturalmente psíquico, que necesita in ter- 15
con el empowerment sobre su cuerpo que da esa nueva herramienta y mismo. Para seguir soñando que la relación familiar es natural, basta
desconoce los efectos de segregación ya en la obra en lo imaginario.,, nm considerar que la ausencia de vínculo familiar es una familia
Nuevas "razas" engendradas por discursos biológicos en gestación. t'tlmo otra y con percibir el vínculo "natural" bajo las variaciones del
Es sorprendente que la socióloga cercana a la revista Esprit, minimi- .lltefacto.
ce los efectos del discurso de la ciencia. Se inquieta sobretodo por la Entre el Charybde de la naturalización biológica y el Scylla de la fic-
"naturalización" psicologizante. Es por esto que, contra la corriente t·ión jurídica de los sociómanos, lo real de la imposible escritura de la
sociológica representada por Thierry de Singly, que declara que "la relación sexual insiste. La civilización global ha decididamente entra-
familia no es más una institución", ella inspiró la doctrina de la do en el régimen del "no todo". Las paradojas de la no relación abun-
misión de la Asamblea nacional sobre la familia, dirigida en 2006 por dan. No serán controladas por la aplicación de la igualdad de los
Valérie Pécresse. "A partir de ahora, sea cual sea la situación jurídica derechos. Esta igualdad es necesaria y preciosa. Es una vía que fue
de la pareja, es el nacimiento de un niño el que crea socialmente a la .tbierta por las luces. Le faltará integrar los aportes de "la razón desde
familia" .1 4 Ya no es más la familia quien hace al niño. Es el contrario. J.'reud". Es decir no transformarse en un régimen de creencia tal que
Esta tesis vuelve a decir que lo que cuenta para el niño es el estatus riegue sobre lo real en juego en la asimetría de los sexos. La reparti-
jurídico de los padres que él mismo constituye por el nacimiento ción sexual que nos propone Encare, que puede ser leída de muchas
maneras15, no es una diferencia significante sustancializada. Pone en
juego al goce, más allá de toda sublimación en la identificación sexual.
cambios y afectos para su buen desarrollo. La concepción individualista
Nos reenvía a la respuesta de Lacan a Georges Bataille al final de su
del yo como entidad pre-social e hipóstasis de la 'verdadera persona',
que he largamente analizado en este libro, es el zócalo.
"Cuestión Preliminar ... ". Bataille consideraba que su "experiencia fB
Pour 1000 dollars (645 euros), 23andMe, así bautizado en referencia a los 23 interior" le revelaba que, en el corazón del discurso de la civilización, 8
cromosomas del genoma humano, extrae el ADN de las células de la sali- "Dios es una puta". Esta presencia del goce estaba reformulada por ~
va, luegc se despega una parte -precisamente 580.000 'marcadores', o' Lacan, quien denunciaba también la "vuelta enmascarada a la subli- ¡¡;>·
variaciones, permitiendo identificar una serie de características propias mación que encuentra abrigo en 1'in ter urinas et jaeces nascimur, impli- ~
de cada individuo". cando que este origen sórdido no concierne más que a nuestro cuer- ~
"La sociedad fue creada en el 2007 por Anne Wojcicki, una bióloga que po. Lo que el análisis descubre es otra cosa. No es andrajo, es el ser ~
también es la esposa de Serge Brin, cofundador de Google. M. Brin deci- mismo del hombre que viene a tomar rango entre los desechos donde a'
dió invertir 4 millones de dólares en 23 and Me." sus primeros retozos han encontrado su cortejo, por más que la ley de ~
"23andMe informa primero al cliente sobre sus predisposiciones- expre- lit simbolización donde debe comprometerse su deseo lo tome en su E;
sadas en porcentaje- a desarrollar alrededor de treinta enfermedades:
cáncer de pecho o de próstata, infarto, hiperactividad, tendencias manía-
red por su posición de objeto parcial, donde se ofrece llegando .
al i2tTl
mundo, a un mundo donde el deseo del Otro hace la ley" . 16 La re la- ~
co-depresivas, obesidad, esclerosis en placas ... Se le indica sus posibili- tTl
ción sexual globalizada del siglo XXI, en sus extrañezas, sus impasses, ~
dades de volverse dependiente al alcohol si consume regularmente, o de
resistir al sida si está expuesto al virus. También sabrá si elimina cafeína sus contingencias demostrarán siempre más. Nuestra encuesta clínica fll
N
rápidamente, si sus orejas producen un cerumen seco -o mojado, si los lo confirmará. :.,
genes predisponían a tener un QI superior a la media ... Una nota de 1 a ~
4 es atribuida a cada resultado, según el grado de fiabilidad de las bús- -~
quedas en curso. Así, la predisposición a volverse artrítico beneficia de sobre su pasado, su salud, su comportamiento en Internet. La selección
puntos, ya que la búsqueda en ese sector está muy avanzada y es objeto genética será una manera más eficaz de hacer lo que ya hacemos. Y cuan-
de un consenso entre los genéticos. En cambio, la medida de la aptitud do mi hija esté en edad de casarse, mi yerno tendrá que ser genética-
;2 psicológica a no repetir los mismos errores solo recibió 1 punto, ya que la mente perfecto."
:to búsqueda, llevada a cabo en Alemania, solo está en sus comienzos".
Según él, nadie debería tener miedo en divulgar estas informaciones: "En
1
~ Informe de la misión de la Assemblée Nntionnle de In Famille, citado en
CHEMIN, A.: "En France on ne se marie plus mais on fait des enfants", en
•Z
Google, hago muchas veces entrevistas de empleo, y la perspectiva de Le Monde, 17-18 octobre 2006.
~ 15 MILLER, J.-A.: "Un répartitoire sexuel I et II", en la Cause Freudienne, n°40,
@' una selección genética de los candidatos me interesa. Por ejemplo, me
P-.. gustaría saber de entrada quién es un líder, y quién es un seguidor ... ya septembre 1998, págs. 7-27.
16 para los puestos importantes, las empresas hacen tests de QI, investigan lb LACAN, J.: Ecrits, Seuil, Paris, 1966, pág. 582. 17
Políticas para la infancia.
Salud Mental- Justicia- Educación
CONVERSACIÓN CON GUILLERMO BELAGA,
WALTER CAPELLI Y GUSTAVO SCHUJMAN

Introducción

El psicoanálisis no es ajeno a la política. Además de la política en 8


~
l.1s instituciones analíticas, de la política de la cura -una por una- de ~
l.1s coyunturas políticas que los analistas tenemos que atravesar ~­
mmo ciudadanos, hay dos cuestiones que nos parecen fundamenta- Gl
ll's a la hora de abordar esta relación. 8
1. Los efectos que un análisis tiene en cada analizante como suje- ~
lo político. ~·
2. Los efectos que la presencia del discurso analítico puede tener ~
t•n la vida de una comunidad. >
Jacques Lacan nos recuerda que las neurosis siempre están inser- ~
t.ts en lo social. Esto quiere decir que así como nadie es ajeno a su ~
~··poca, los síntomas de los seres hablantes y los tratamientos que ~
rl'ciben, tampoco. Pensemos por ejemplo en uno de los tratamientos "'
de la locura en la época clásica que describió Michel Foucault. La ~
"nave de los locos" que echaba a los alienados fuera de la ciudad, a g
l,1 deriva por los ríos, tiene su equivalente actual en la farmacología ~
que echa a navegar, ahora dentro de las grandes ciudades, a los por- !:!
t.1dores de cualquier tipo de malestar, por los ríos farmacológicos ~
que prometen una supuesta armonía feliz. En la era de la farmacra- ~
cia, al decir de Thomas Szasz, las normas a seguir son las que dicta ~
l.t medicina. ill
Eso implica una política. Si para algunos (P. Legendre) la política ~
t•s el arte de hacer mover los cuerpos, la reducción de todo malestar ~
.d registro biológico es su paradigma en el campo de la salud. ~·
Ante este panorama, ¿qué es una política del psicoanálisis que 21
esté a la altura de la época? ¿Con qué lechua de la política general se ALEJANDRO DAUMAS: Un rechazo, porque el psicoanalista tiene
encuentran hoy los psicoanalistas que trabajan en dispositivos públi- una posición pública tomada también, respecto a las teorías.
cos? ¿Qué lugar hay en ellos para la invención?
Para conversar sobre estos temas nos reunimos con representan- WALTER CAPELLJ: Sí, y además yo creo que en este tema lo que más
tes de las tres prácticas imposibles, según Freud: educar, gobernar y rucnta es cómo se transmite. Por ejemplo, Corsi tuvo un plan y la
psicoanalizar que se desempeñan en el ámbito público: h.tbilidad de hablar en el ámbito jurídico de violencia sexual, a partir
Guillermo Belaga, psicoanalista, psiquiatra, coordinador de Salud de una teoría que primero fue un rejunte de varias cosas y después
Mental del Municipio de San Isidro, ~;e transformó en una teoría propia, con conceptos de cierta originali-
Walter Capelli, psicoanalista, psicólogo, Director Nacional del dad. Y la ventaja que él explotó fue que los jueces y los médicos lo
Sistema de Protección de Derechos de la Secretaría Nacional d ¡•ntendían. Entendían lo que él estaba diciendo. Entonces el saber se
Niños, Adolescencia y Familia, y lo depositaban a él, entendían lo que quería decir y bueno ... , "el que
Gustavo Schujman, filósofo, docente, coordinador del área s;tbe es él". "Nosotros lo entendemos, lo podemos volcar en un expe-
Formación Ética y Ciudadana de la Capacitación de Docentes diente, nos da argumentos, cosas para poder fundamentar una deci-
~;ión".
Directores de la Ciudad de Buenos Aires.
Al compartir una teoría del sujeto entre los presentes, no encon GUSTAVO STJGLITZ: Le depositaban el saber, lo entendían ... eviden-
trarán en este texto grandes polémicas conceptuales, salvo en deta temente decía lo que se quería escuchar.
lles. Pero sí, en cambio, podrán leer posiciones, gustos, obstáculos
propuestas, pequeñas invenciones, con relación a grandes temas co WALTER CAPELLI: De algún modo sí. La teoría del trauma y la teo- --e
los que se encuentra el psicoanálisis y el psicoanalista en dispositivo ría de la víctima. Con eso funcionaba él. Nosotros también tenemos Pl
públicos. Ese campo que, como dijo uno de nosotros, el psicoanalis una teoría del trauma que no veo por qué no la entenderían o por qué ~
ta no debe abandonar. no podría ser tornada por otro discurso. ~
Propusimos como disparador para la conversación un tema en e ¡a
GusTAVO STIGLITZ: Sí, la cuestión de cómo transmitir lo que el psi- ~
que se cruzan las tres áreas -salud, justicia, educación-: la violenci roanálisis enseña es un tema. Supongo que, además, el hecho de que ~
en las escuelas. PI mentor de una teoría sobre el abuso y la violencia en la infancia sea ~
Aquí va algo de lo que ocurrió. .tcusado de participar justamente en delitos de ese tipo, genera una ~·
WALTER CAPELLI: Me peleo con los del Ministerio de Educació crisis de las garantías profesionales, de la autorización y de la refe- ~
por el tema de la violencia en la escuela. renda. Caído ese sujeto supuesto saber, ¿en qué sostenerse corno E;"

ALEJANDRO DAUMAS: Por eso, la idea es ir de las políticas al tem


perito o juez? §
particular la violencia. Ahora bien, ¿cómo interviene alguien con un WALTER CAPELLJ: Me parece que es inevitable que eso se genere @
orientación determinada, la nuestra, el psicoanálisis de la orientació porque se trata de un autor que no tiene referencias a otros saberes. ~
lacaniana, cuando del otro lado hay una teoría totalmente distint Entonces si él tiene esa teoría y después se descubre que es un viola- !'l
para pensar la cuestión del abuso sexual o de la violencia? Es más dor de menores ... se abre un vacío referencial. Nosotros, como ana- ¡f
hay fuertes resistencias a hacer entrar el discurso del psicoanálisis ... listas, tenemos a Freud, a Lacan, al saber producido por los analistas. ~
Hay un cuerpo público y teórico, uno se autoriza en eso, no es solo ~
WALTER CAPELLI: Bueno eso está cambiando, este es un dat .
uno mismo. ~
Q
nuevo. Por lo menos en Capital Federal, la mayoría de los juzgado ñ
¡¡;
:2 que atienden casos de abuso sexual, lo tenían como referencia -<
~
lj Corsi. Era la referencia obligada del académico que hablaba sobre e Más allá del prejuicio de los analistas, ;
o
·~
tema. Y hoy, en cambio, se está llamando a psicoanalistas con un
inserción en lo público. Están escuchando otra cosa porque hasta es
no abandonar los campos institucionales i
¡!!
8' momento era ...
P-. GUILLERMO BELAGA: Lo que pasa es que a los juzgados cada uno va g.
22 con su discurso. El abogado va a hablar de cosas de abogacía, el psi- 23
quiatra de lo suyo y el psicólogo tiene que decir algo que esté teñido l~ducación, de hace casi más de diez años, hay una intencionalidad
de psicológico. Teñido de psicológico, ¿qué es eso? Es dar alguna luerte de inclusión de la escolaridad. Me parece que esa es la moti-
interpretación sobre el hecho, desde el campo del sentido común. Y v.tción más fuerte, lo más llamativo a partir de lo que fue la imple-
me da la impresión, que para algunos psicoanalistas habría algo así mentación, la construcción del tercer ciclo. Lo que intenta de algún
como: "yo no voy a ir a hablar claro ahí, no me van a entender, enton- nHJdo es no cortar la primaria en el séptimo grado, continuar con el
ces no voy". O "si me convocan como psicólogo, yo psicoanalista, no octavo y el noveno, volverlos obligatorios y entonces lograr la inser-
voy". ,·ión del chico que en general se retiraba de la escuela en el séptimo
grado. Ahí hay una intención de inclusión, pero una inclusión en la
GusTAVO STIGLITZ: O sea, un prejuicio de los analistas. t•scolaridad. Eso viene acompañado de una reforma curricular enor-
GUILLERMO BELAGA: Sí, y es un abandono de los campos institu me, profundísima, que intenta actualizar contenidos y relacionarse
cionales. Entonces, pienso que hay que acceder a ir a transmitir algo., más con el mundo académico. Hay una cantidad enorme de nuevos
Que por otro lado, en los juzgados no van contra el psicoanálisis, n mntenidos que surgen incluso de consensos con el mundo académi-
son antipsicoanalistas, antipsicoanálisis a priori. Sino que se trans m que vuelven los programas y los diseños curriculares mucho más
forman en antipsicoanalistas porque si una y otra vez un psicoana mmplejos. Con lo cual también hay una paradoja en el sentido de
lista se presenta y dice: "ustedes no entienden nada", "el sujeto de 1ntentar el ingreso de una población que no estaba en la escuela en
inconsciente es otra cosa .... el trauma no tiene que ver con el traum t•sos niveles de octavo y noveno, y al mismo tiempo querer generar
fenoménico en exterior, sino que el trauma exterior se articula com · 11na oferta más compleja, más dura y más difícil. Lo que se suele
un fantasma", "aparte del fantasma está el goce" y buen decir es que el tercer ciclo efectivamente logró mayor inclusión, o sea, ;?
chau ... entonces el abogado termina odiando al psicoanalista. M l'fectivamente hay más chicos en las escuelas a partir de la construc- 8
parece que en la experiencia lo primero es no rehuír al llamado, por ,·ión del tercer ciclo, pero también se dice que hay una "primariza- ~­
que existe un perjuicio social y el prejuicio social se judicializa ' ión" de la escuela media. Es decir, lo que se ha ido logrando es que 5i
Entonces si uno trabaja en el ámbito institucional y público, tiene qu '
11.1ya mas... n~
responder. o
WALTER CAPELLI: Pero complejizó menos en realidad ... z
Por eso me parece que si Corsi consiguió algo, es porque dió co G
el discurso que convenía y fue. Solo porque fue. Ofreció algo a 1 GusTAVO ScHUJMAN: En realidad se extendieron las modalidades Z•
~
desorientación del campo jurídico. de la escuela primaria pero se generó cierta sospecha de que la polí- -<
tica era de ... por supuesto de no exclusión de la escolaridad, pero sí >
tl
de aprobar al mismo tiempo los contenidos y los espacios curricula- ro
¿Qué es un niño? Políticas institucionales n·s. Entonces mucha crítica fue en relación a la formación. Está bien, mn
m
t•stán en la escuela, pero ¿qué pasa con la formación?
GuSTAVO STIGLITZ: Insisto, ahí hay una cuestión importante. Teng
ALEJANDRO DAUMAS: Es muy interesante cómo ubicás el problema,
~
p
la idea de que en ocasiones ya se decidió qué es lo que se quiere escu:
char. N o es que se espera que el profesional revele una verdad, alg porque la política inclusiva de la obligatoriedad no garantiza que no ¡i
desconocido, que oriente, sino que de alguna manera ya está lo qu haya lo que se podría llamar una crisis de los saberes. Porque hay ~
se quiere escuchar. Se podría pensar, incluso, que de las políticas d .tlgo en la obligatoriedad que flexibiliza un poco la formación, la deja ~
cada área se deduce qué idea se tiene acerca de qué es un niño. E t".ler mientras estén incluidos en el campo... g
~
decir si se trata de un niño como una víctima, como un ser inferio GusTAVO SCHUJMAN: Lo que se está tratando de cumplir es un ~
:2 como un objeto, como alguien que tiene que subjetivar cierto 'lerecho que sería el de la escolaridad, pero eso no implica necesaria- ~
:t encuentros, como alguien que tiene cierta responsabilidad. ¿Qué e mente el derecho a la educación, porque el derecho a la educación en ~
.~ lo que se tiene que transmitir sobre qué es un niño? ¿Qué pued 'ldinitiva no se efectiviza porque los chicos no terminan aprendien-
o
~
!3 aportar cada uno de ustedes, desde su trabajo institucional? tlo nada. ~
a
8: _ GusTAVO SCHUJMAN: Yo podría plantear algunos momentos e A veces es el sujeto mismo el que rechaza ese saber. g·
24 relación a la política educativa y sus paradojas. En la Ley Integral d 25
( ll llllltiCMtl U111.At ;¡\: l.ol t'Sl'tll'l.l como institución de alojamiento. montón de sujetos que antes no estaban en la escuela media. Eso tam-
( ;, 1~; 11\Vt 1 StJIUJMAN:
En algún punto quizás está implícito eso, por- bién produce una crisis. Vos tenés ahí toda la estructura obsoleta de
tJIIt' yo t'sl·uc.:ho hablar muchas veces a los educadores en relación a la secundaria para una formación que antes no estaba en ese lugar. O
que la escuela es lugar de alojamiento, incluso se preocupan por SL'a, un diseño de escuela que era para otro tipo de objetivo incluso,
seguir dando la merienda o la leche en la época de vacaciones ... O sea ¡1orque la escuela media tiene un objetivo de selección, de ir justa-
que hay cierta idea de eso, de algún modo está aceptada. mente excluyendo para que queden los mejores que puedan acceder
,, la universidad, pero no todos. Y ahora la idea de obligatoriedad
GUILLERMO BELAGA: Como un asilo. Es la generalización de los asi- hace que tenga que haber una escuela para todos. Que sirva a todos.
los. Y eso es lo que, me parece a mí, siempre pasa. Que hay una ley que
Frente a la fragmentación familiar, frente a la situación de preca- t•s fácil de hacer, que no cuesta dinero, que habla de la obligatorie-
riedad, frente a la precariedad real: asilos escolares. dad, que obliga, pero después no hay todo lo otro que sería la políti-
WALTER CAPELLI: Sí, hay la idea de que el Estado sale a cubrir esa c,, de implementación o qué va a cambiar de la estructura para que
precariedad a través de ciertas instituciones, por ejemplo en este caso t\sta sea una inclusión real. Entonces, ¿qué pasa con los docentes? Los
la escuela, pero en realidad lo que el Estado no tiene en cuenta es que docentes empiezan a rechazar a esos chicos pero los rechazan porque
esa institución está en crisis. Como otras instituciones. t•l mandato de inclusión surge muy de afuera, en el sentido de que
Por ejemplo la nueva ley de Protección Integral, sancionada en hay un mandato de inclusión pero no viene acompañado de una
2006, que apunta a la construcción de un sistema de protección inte- política real. ¿Qué quiere decir inclusión acá? Simplemente, le damos
gral. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que toda la política pública 11na silla al que antes no tenía una acá. Le damos un espacio a éste ¡;¡'
tiene que estar al servicio de garantizar ciertos derechos de la infan-., que estaba excluido ... Le das un lugar al chico en una estructura que 8
cia y de la adolescencia. Los fundamentales son la familia, la educa- t•s la misma estructura que lo excluye. Simplemente le estás dando ~.
ción y la salud. Entonces, por ejemplo, desde la Secretaría Nacional' 11na silla para que se siente ahí, para que esté ahí y no afuera en la 51
de Niños, Adolescencia y Familia, se generan ámbitos de discusión, calle. No hay una política educativa que lo incluya realmente. ~
o
recursos económicos, recursos financieros, recursos técnicos y huma- ALEJANDRO DAUMAS: ¿Vos pensás que algo de la violencia se pro- ~
nos para que se armen sistemas que garanticen, por ejemplo, que la duce por eso? :z:,
mayor cantidad de chicos vaya al colegio, que el chico que es pobre @
pueda recibir una buena atención en un hospital público, etc. Pero· GusTAVO SCHUJMAN: La violencia es ante una estructura que lo -<
con lo que te encontrás en el paso siguiente, es que esas instituciones l'Xcluye porque la estructura no se modifica, simplemente se lo deja ;:¡;..

~
están en crisis. l'ntrar. Hay una violencia respecto de la estructura y hay una violen-
cia de estos adultos que no aceptan a estos chicos. A veces no los
GUILLERMO BELAGA: La lectura es que la familia está en crisis pero .tceptan por una ideología que va en contra de la inclusión pero a rz
¡;j
la escuela y las maestras también están en crisis, en cuanto a su eco- veces es por impotencia. [Jl

nomía y a su formación. !V
WALTER CAPELLI: Porque no saben qué hacer. ¡;¡'
GUILLERMO BELAGA: Un ejemplo concreto de esto. A un adolescen- ~
WALTER CAPELLI: ¿Cuál es la contradicción que se genera? Que a un
chico con problemas de conducta en la escuela, una maestra lo deriva
te que repitió el año lo mandan al turno tarde que era el de los repe- ~
a un juzgado. Hace una intervención judicial, casi penaliza a un chico
tidores. Ahí opera la estructura institucional. El turno mañana es de ~
con mala conducta en la escuela, que por lo general es pobre.
"'z los que pasan por su rendimiento, el turno tarde es el de los repeti- ;;;
~ GUILLERMO BELAGA: Sobre todo si es marginal. dores. Él había repetido porque su madre había tenido un problema ~
grave, psicótico, repitió con relación a un problema muy específico ~
·~ GusTAVO ScHUJMAN: Hay otro problema que también tiene que ver
1,1miliar y dijo: no me manden al turno tarde porque ahí me va o. ir ~
5 con esto de la obligatoriedad y con la extensión ahora a toda la escue-
mal. Lo mandan al de la tarde y produjo un episodio de violencia que ~
~ la secundaria, porque la nueva ley, la ley nacional que deroga a la
salió en la televisión. 6·
26 federal, hace obligatoria toda la escuela media. Con lo cual tenés un
Me parece que lo que ocurre es lo que dice Gustavo. Está la estruc- -:;:¡·
tura escolar a la que las mismas maestras tienen que apelar porque 1, CUSTAVO SCHUJMAN: Es que cuando vos categorizás: los chicos
sino no cumplen con la matrícula, con la currícula y así se genera una l'"bres, los chicos violentos, los chicos con problemas de aprendiza-
selección por segregación. Se manda a los violentos todos juntos, o'' 1•'· .. , ya no hay sujeto. Todo se centra en cómo se trabaja con este tipo
sea, se generan violentos. d1· chicos. Y... desapareció su palabra.
WALTER CAPELLI: Justamente, escuchar qué dice el alumno respec-
WALTER CAPELLI: En una provincia les piden a los adolescentes
lo del problema que le plantea el sistema educativo, escucharlo, eso
que ingresan a la secundaria un certificado de buena conducta, como\
··~• lo que puede aportar un psicoanalista.
policía.
Me parece que a veces la política extravía la posibilidad de inda-
~:.u· la responsabilidad de alguien que va a estar implicado en esa
•·~lructura. Ahí es donde tiene que intervenir el analista.
Lo universal y lo particular: una tensión permanente para Porque también hay chicos que no quieren ir al secundario. ¿Por
no invisibilizar al sujeto qué lo vas a obligar a ir? ¿Por qué lo vas a meter de prepo al colegio?
/l:m grave es que un chico de 16 años diga "quiero trabajar, no quie-
GuiLLERMO BELAGA: Es la norma universal la que empieza a hacer" l'll estudiar"? No!, por ahí estudia a los 19.
síntoma en los alumnos y en las maestras.
GUILLERMO BELAGA: Hay una particularidad de los colegios priva-
GusTAVO ScHUJMAN: Hay dos formas de invisibilización de los d lis en relación con la violencia, que es la siguiente: si llevan el uni-
sujetos. Una es una mirada universalista si querés, donde no se atien- lllnne y tienen problemas cerca del colegio, 200 metros por ejemplo, ;;?
de la particularidad. Es el "para todos igual". Ese es un problema¡ '•llll sancionados. Son normas que firman los adultos en los colegios 8
pero otro problema es... · 11m un1'forme. >
~

WALTER CAPELLI: Son contratos. e~


WALTER CAPELLI: Inevitable para cualquier política pública.
n
GUILLERMO BELAGA: Sí, porque de alguna manera van contra la ~
GUILLERMO BELAGA: Las políticas públicas se definen por eso
Imagen del colegio. Eso es ... el country escolar, en donde la violencia ~
mismo.
'•1' reprime por la vestimenta. Se viste. No quiere decir que no haya a'
WALTER CAPELLI: Es universal, si no, no es una política pública. violencia, sino que se desplaza hacia afuera. ~
Están las políticas focalizadas, pero se construyen a posteriori y son WALTER CAPELLI: Está contenida en el uniforme. 8 >
también universales. Se construyen a posteriori a partir de la prácti-· Conocen las prácticas de algunos colegios privados, son muy vio- f}i
ca ... l1•ntos, en algunos hay detectores de metales, etcétE!ra. Pero no hay ~
1•pisodios allí porque la misma vestimenta les funciona de protec- ¡¡¡
GUSTAVO SCHUJMAN: Bueno, pero ahí también hay un problema. La
rión, después no importa si van y matan a alguien, como los chicos !'J
focalización va armando gueto. Cuando un chico pasa al grupo de los
dd CASI que salían a matar. ~
repetidores, es una manera de categorizarlo y meterlo en un univer-
so. Y se empiezan a generar políticas para ese universo, que también _8
es una forma de guctificar o de estigmatizar.
No a la psicologización o ~
n
;:;
ALEJANDRO DAUMAS: Volvamos al caso que trajo Guillermo. Este cómo no desistir de la función de educar -<
::2 adolescente dijo que no quería ir al turno tarde. Lo dijo. Nadie escu- ~
;t cha. O sea que hay algo de eso que queda extraviado. No importa si GusTAVO SCHUJMAN: En general la tendencia de las escuelas donde ~
o lo dijo en el colegio, si se lo dijo a la familia y la familia lo transmitió h.1y más conflicto, es la de ir desistiendo de la función de educar, en ¡
·~ a la institución. Siempre hay un detalle en el cual una de las partes c•l sentido más tradicional del término, o sea, de instruir en conteni- ~
@' implicadas en el episodio no es escuchada. O no fue escuchada. dos, de enseñar. No hay un proyecto pedagógico fuerte, estructural- §·
P.. Eso es lo que la estructura institucional no toma. 111ente denso. Empieza toda una política de educar en valores, de 29
28
"hablemos sobre la convivencia", "qué pasa con fulano, qué pasa tn.Jcstra va con ese objeto problema que es un niño. Ella evacúa sus
mengano", todos son psicólogos, todos quieren trabajar sobre dudas, sus angustias, etc .. y eso funciona después sobre el niño para
problemas de los chicos, saben de las vidas de las familias ... En d.trle algunos elementos distintos.
nitiva, pienso que la mejor manera de trabajar sobre el problema Es como un control. Ese psicoanalista ahí pone a trabajar al prota-
convivencia es con un proyecto pedagógico fuerte. O sea, fo\Oilista de la situación. Lo fuerza a realizar una transmisión de lo que
haya algo que enseñar, una tarea que realizar. ¡•.tsa y esa misma transmisión hace una buena puesta en forma del
mso, de la situación, de localizar el problema mejor. No le va a decir
GusTAVO STIGLITZ: Un proyecto de trabajo es fundamental lo que tiene que hacer. "Yo sé cómo tenés que hacer", sino que él
genera una transferencia de trabajo que implica una orientación 111ismo con el analista va a inventar algún recurso.
evita los choques imaginarios, las pequeñas competencias. Desouc
GUILLERMO BELAGA: Sí, es como un dispositivo de control con una
hay otro tema, que es el de la autoridad. llwuencia semanal.
GusTAVO SCHUJMAN: Pero no es solo la autoridad, es que vos Es un dispositivo de aplicación del psicoanálisis, no hay una prác-
llt"ol psicológica, produce alguna acción en el medio social. Y hay
chico le ofrecés la entrada en otro mundo. La entrada en el mundo
la cultura a través de cualquier contenido curricular. Ingresar en pocas intervenciones directas con el alumno o alguna vez será una
•u•la.
mundo de la cultura, es sacarlo de ese mundo tan denso, tan
to, tan duro. Eso no significa un escapismo, no es escapar de
mundo, es tener herramientas para ser sujeto ahí. Para poder Las prácticas defensivas ;?
algo con eso. Pero si vos estás ahí, todo el tiempo hurgando en
vidas de los chicos, para ver qué les pasa y queriendo intervenir Por otro lado, es importante algo que Walter mencionó: es fácil
~~
lo concreto de sus vidas, en realidad no colaborás desde la '"lllcionar una ley. Pero después está la implementación. Por ejemplo §
••t' sancionan leyes que intentan desjudicializar, transfiriendo a Salud. ~
ALEJANDRO DAUMAS: Hay coincidencia entre ustedes: no a la
1,,, idea es que una maestra no pueda tan fácilmente imputar a un ~
cologización.
'hico de violento y mandarlo al juez, porque primero lo tiene que ~
GUILLERMO BELAGA: En los centros de salud de la M un· 111.mdar al centro de salud. 5'
Ul
de San Isidro existe el "consultorio docente". Es un nombre ><
WALTER CAPELLI: O no, podría mandarlo al consultorio docente o ;;¡:..
co. Cada centro de salud tiene en su área de referencia, relación 1111 dispositivo similar. ~
las escuelas. Semanalmente, las maestras, las profesoras o la
GUILLERMO BELAGA: Y de repente en el área salud no existe el g
t"r1
ra de escuela, concurren al centro de salud a charlar con los
gas. Van a hablar de los casos problema. Las psicólogas n•rurso humano para sostener lo que la ley genera. Eso es lo que está ~
caso justamente, para que no lo psicologicen. Es un mecanismo ¡•.tsando en provincia. Es lo que conozco de provincia. ~
mediación. Las docentes van a hablar del caso problema, calman
angustia, se les dan elementos para trabajar en la clase, y el al
WALTER CAPELLI: Siempre los temas de infancia estuvieron muy g
IIIMcados por todo el discurso jurídico, esencialmente por el derecho §
no llega a la consulta. Esto frena un empuje a la psicologización, dl'l menor, que fue un derecho revolucionario en su momento. ~
la judicialización. 1ll'spués se constituyó un grupo de jueces y un cuerpo jurídico tan g
Estos consultorios surgieron en el punto en que se reveló fl.l•lllde, que por 100 años estuvo inalterado. ~
1")

<fl escuela no cubría por sí misma la resolución de todos los prob Un problema actual es que hay prácticas que no están escritas. Por ~
~ Eso era una idealización del lugar de la escuela. La escuela sin ''lt'mplo, a un hospital va un chico menor, de 15 años, solo, se lasti- ~
l: tiza también y en algún lugar hay que hablar del síntoma. 111ó. Es muy probable que en el hospital le digan "vení acompañado ~
o
•Z
ALEJANDRO DAUMAS: Ese dispositivo es extraordinario. Es ¡•11r un mayor porque sino no te puedo atender". O lo atienden por- ¡;;
~
P..
deramente psicoanálisis aplicado, porque toma la demanda del que bueno, dado el caso lo tienen que atender. Pero para darle el alta
lt• dicen que tiene que estar con un familiar adulto ... "Y no, mi viejo
§·
-
gio, la demanda escolar, pero mediatizada, a través de la maestra. 31
30
está preso y mi mamá no sé dónde está". Entonces lo mandan al '1"'' pensar en países como éste, donde llevamos años de pobreza, de
Bueno, ¡eso no existe! ¡El médico le puede dar el alta tranqui ,¡,.,,,•mpleo, de instituciones estatales quebradas, hechas pedazos, y
Se ha generalizado una práctica en la que el sistema de salud cree h•lntinar responsabilizando a los padres tiene un costado un poco
tiene que tener un dispositivo especial para los pibes que hoy ltil'llcrita. Es un Estado que sanciona solamente pero que no posibi-
sin padres. lil.t 11.1da.
Siempre se busca una garantía ...
t ;uiLLERMO BELAGA: Lo que es cierto es que, a pesar de que habla-
GUILLERMO BELAGA: Se judicializa, la medicina se ha vuelto 11111'; mucho de la familia monoparental, que existe por supuesto, la
si va: a ver si le doy el alta y le pasa algo ... u~otyoría de las familias son familias de conformación tradicionales.
1\ lo sumo son las familias ampliadas, tienen una abuela extra ... Esa
WALTER CAPELLI: ¿Y si le pasa algo? Me cubro llamando a un
,.,, lo~ mayoría de las familias en Argentina.
GUSTAVO STIGLITZ: Una esfera busca la garantía en la otra. Desde l.o que no hay dentro de esa conformación tradicional es una
esfera judicial se busca la garantía en la esfera de salud y vicevPr"~ •lllloridad que encarne cierta ley.
Me parece que son las dos grandes áreas que entre sí están in Es una formalidad sin norma.
tuando porque la educativa ...
( ;usTAVO SCI-IUJMAN: Pero por más que estemos advertidos de la
GuSTAVO SCHUJMAN: Pero también deriva mucho y también fl.tgmentación de la familia, de las familias, como vos decís, mono-
defensiva. l'·ll'l·ntales, etc, esa ideología de la familia es una ideología muy fuer-
11· t·n Educación, en Salud, en el Estado también. El Estado es el 'J:
GUILLERMO BELAGA: Sí, es defensiva. Salud también es defensi
'""Yor productor de la idea de familia constituida. Por más que arru- :>B
WALTER CAPELLI: De acuerdo a la ley, los ámbitos de mayor vi ¡',lit' con otras cosas. z
;¡,.
r
ción de la ley de Protección Integral son Educación y Salud. Es
se producen no los delitos privados, no las violaciones y esas CurLLERMO BELAGA: Sí, el Estado y también el peso de los colegios ~
pero sí en el sentido de garantizar derechos, de protección. Salud 1~otrroquiales que es grandísimo. En este punto de deterioro, es muy 8
Educación, además, son los derivadores al sistema judicial por llnpresionante cómo la clase media resistió mandar de vuelta a sus ~
lencia. Son los que judicializan cualquier caso. Si todo caso se
l11¡os al colegio público. No en Capital, porque en la Ciudad de z,
cializa ... Además también es cierto que no se los han provisto de lltiL'nos Aires es otro tema el colegio público, pero en la provincia la fil
, l.tse media que fue deteriorando sus niveles económicos, no mandó ;
mentas financieros ni humanos, ni tampoco se ha entendido que
es un proceso. No se puede cambiar una manera de pensar de un
,, sus hijos a colegios estatales, los mandó a los colegios parroquiales. 8
para el otro. Ahora estaba escuchando que en Salta iban a poner una ley para dar ~
t•ducación religiosa en los colegios públicos. ~

WALTER CAPELLI: Bueno sí, lo de Salta en ese sentido es ... rn


~
La familia. Autoridad. Responsabilidad. GUILLERMO BELAGA: Una educación religiosa obligatoria en un ~
El empuje a la familia 1olegio público ... ¡es volver a hace 100 años! ~
..,
GusTAVO STIGLITZ: Hay la idea de familia como responsable "'>·
todos los desajustes en la vida de un niño o adolescente. Una
Macro y micro, universal y particular. ~
-<
"' de empuje a la familia como formadora. Incluso en algunos l ~
~ se sanciona a los padres por las conductas de sus hijos ... A la espera de la contingencia ¡;)
l: lll
.~ WALTER CAPELLI: Sí, no me parece mal hacerlos responsables a GusTAVO STIGLITZ: El asunto es también si una medida como esa se ~
~ padres, porque evidentemente los padres son responsables de •·nmarca en una macropolítica, que es más o menos el registro en el ~
8!, hijos, no cabe duda. Pero hay que ver cómo se mide esa responsa que estuvimos hablando hasta ahora, o en una micropolítica, es decir, g·
32 lidad, cómo interpretarla, qué uso hacer de ello. Además hm<>mn• lo que se produce en un hospital, en un dispositivo, en una escuela. ·-;·

·-~ ............. --
{!\"'"'" 111~111111 t')(JWrlt•nd,, p.1ra <·ontar al respecto de eso? puntos de no saber. Es el propio inconsciente el que funciona como
lllll'l'opolrtll',, tflll' Nl' haya irnplt>mentado en algún lugar, que tu.is uno. Eso que falta, o que excede, a los saberes.
wnldo blt•n, o que haya sido un fracaso también pero de la que
pul•da aprender. GUILLERMO BELAGA: Estoy de acuerdo, hay un punto en que tenés
qttc ocupar el lugar de lo universal y esperar la contingencia para
WAI.:rER CAPELLJ: Yo lo que veo es que hay experiencias Interes::~, lt.tcer que algo pase.
tes en todos lados. Concretamente vos te encontrás con analistas Para mí esa es una regla: ocupar lo universal y esperar la contin-
muchos lugares del país, con gente trabajando en instituciones. ~~l'ncia.
que me parece es que el problema es que eso no logra generar
tendencia, digamos así. Hay como un divorcio, una distancia entre GUSTAVO ScHUJMAN: Respecto a la macro y la micropolítica les cuen-
público, lo universal, lo que es para todos y las experiencias ltl un ejemplo. Hay una reforma curricular en la provincia de Buenos
lares, más reducidas, que no logran marcar una orientación. Aires que empezó hace un año. Se llama "Construcción de Ciuda-
A lo mejor es imposible porque no hay manera de hacer una d,mía", es para primer y segundo año de secundaria, sería octavo y
tica pública que no se tome de lo universaL Es muy difíciL Es noveno en provincia de Buenos Aires. Eso es una macropolítica porque
difícil porque vos le decís a cualquiera que está en una gestión viene a producir un cambio que no es solo curricular, sino de estruc-
tica que piense algo y lo piensa para todos, aunque sea de la idea tura. No es cambiar unos contenidos por otros, sino que se dice: "el
los divanes, va a pensar divanes para todos. Y ahí ya entrás en l'spacio de Construcción de Ciudadanía es elaboración de proyectos,
tensión que es muy difícil, entre lo universal y, no digo ni siquiera nm modalidad de taller, no tiene evaluación, etc". Es una apuesta por
singular, sino lo particular ... un cambio, con una concepción que podría estar dentro de los dere- ;?
rhos del niño y del adolescente considerados ya como ciudadano. El 8
GUILLERMO BELAGA: Uno no puede pensar al psicoanálisis h chico ya es un ciudadano entonces lo que queremos hacer con ellos es ~­
do políticas universales.
una acción ciudadana, a partir de un proyecto que surja de sus propios !Ji
ALEJANDRO DAUMAS: Ni tampoco como un más uno de las intereses. Suena bien, pero el problema es la implementación. ¿Qué es ~
prácticas. Como el saber que falta a las otras disciplinas. lo que está pasando? Lo que está pasando es que se habilitó a profeso- ~
res de cualquier área que en su mayoría son de educación física, por- z
GUILLERMO BELAGA: Ser más uno de las otras prácticas
que tienen el espacio libre para tomar esas dos horitas semanales. ~·
siendo una práctica odiosa y el analista el más odiado. A mi me Entonces empieza a haber de todo, desde campeonato de fútbol hasta ><
ce que esa es la peor posición.
campamento. Habilita para cualquier cosa, además de que, si bien ~
WALTER CAPELLI: Sin ninguna duda eso es la peor política del todos somos ciudadanos, no todo ciudadano está en condiciones de a
lista. Durante mucho tiempo fue una práctica política de algun coordinar un proyecto de ciudadanía. Incluso no todos tienen por qué ¡:j
orientación del psicoanálisis ... saber de qué se trata un proyecto de ciudadanía. ~
Porque no cualquier acción social ni cualquier relación entre suje- tJl
GUILLERMO BELAGA: Sí, es como decir "Yo te vengo a
ª
N
tos es acción ciudadana. Jugar al fútbol no tiene nada que ver con la :,
mientras vos estás laburando todo el día". A eso me refiero, man
ciudadanía aunque sea el derecho al esparcimiento. Igual también se
al terapeuta a hablar con el juez del caso de abuso y luego
ven experiencias muy valiosas. ¿Qué nos enseña esto? Que en ver- R
si lo que dijiste o lo que dijo el otro ... Es una práctica odiosa esa del dad, si uno quiere ver dónde está lo valioso, en general eso está en lo ~
más uno.
micro. En un aula, en un profesor que sabe escuchar y sabe qué hacer g
~ GUSTAVO STIGLITZ: Sí, es una cuestión muy delicada. Francoise con los pibes. ~
:t Fonteneau, en su libro "La Ética del silencio" plantea como decías
WALTER CAPELLI: Ahora ... una pregunta. ¿No es una contradicción
>
~
o vos: "hay que estar en todos lados". No echarse atrás, no abandonar
·~ los espacios institucionales. Pero no para hacer de más uno, no para que un sistema genere un programa que se llame "Construcción de
Ciudadanía? La ciudadanía, ¿no tendría que estar en la escuela dada
~
~
@' creer que el analista completaría el saber que falta a las otras prácti-
por sí misma, sin necesidad de generar un programa especial para ~.
34 cas, sino para sostener que hay lo inconsciente, para sostener que hay
-o..- eso? 0

35
Podría llamarse "Civilidad" porque no es una construcción de Por otro lado siempre son los jóvenes los peligrosos. A mi gusto
ciudadanía sino una construcción de convivencia ciudadana. los adultos son más peligrosos.
GusTAVO ScHUJMAN: Yo lo que quiero decir es que vos tenés la pro-
puesta macro y en lo micro tenés una dispersión enorme, como pasa GusTAVO STIGL!TZ: Pero eso es histórico. Al joven siempre se lo
siempre en la provincia de Buenos Aires con cualquier cosa que se ubica como problemático para cualquier sociedad. Es que los jóvenes
lance y en definitiva la conclusión para mí es que lo valioso, en tér- se transforman en algo extraño. Por un lado presentifican el retomo
minos educativos, pasa adentro de un aula o dentro de una institu- de las pasiones juveniles y por otro encaman nuevos modos de hacer
ción porque hay sujetos capaces de escuchar a los chicos, de hacer con la realidad, nuevos códigos de los que los adultos muchas veces
algo con eso y no pasa tanto por las reformas curriculares y todas quedan excluidos.
estas cuestiones que no van a producir el cambio.
GUILLERMO BELAGA: Pero hay algo cierto en lo que dice Walter. Es El conflicto: eso ineliminable
decir, si hay que explicar todo hay algo que no anda, hay algo que no
funciona bien. Como si hubiera que explicarle a alguien que no hay WALTER CAPELL!: Otra cosa que hay que transmitir a la sociedad,
que matar. Yo desconfío de una macropolítica que tiene una idea es que el conflicto es ineliminable, que no puede no haber conflicto.
muy interesante y que no contemple cómo se lleva a la práctica. Me Parece que hay una idea general y es que la felicidad tiene que estar
parece que hay una decisión ya tomada también. Hay algo que no sé al alcance de la mano. ¡Sí! En las políticas de la infancia y la adoles-
si es contradictorio. cencia pareciera que todos tienen que ser niños felices y adolescentes ¡;;jl
GusTAVO SCI!UJMAN: Es verdad, eso nos lleva a una problemática felices con vocación de servicio y aplicados al estudio. Yo estuve en 8
que deben conocer quienes están en el Estado, que es la siguiente: Paraná hace quince días. Hubo problemas con un grupo de adoles- ~
;¡;...
hay cierto proyecto técnico que puede ser impecable en tanto tal. centes que se juntan en una plaza. Incluso salió en los diarios, los f:¡i
Pero después cuando los efectos no son los esperados, los técnicos adolescentes molestan a la gente ... nada grave. Lo más grave que ~
siempre se desresponsabilizan. Supónganse, yo lanzo una reforma pasó fue que a una señora que salía de la peluquería con su peinado ~
que está buenísima. Pero resulta que está muy bien para Noruega, no muy grande le vaciaron un vaso de Coca Cola en la cabeza. Entonces ~
para la provincia de Buenos Aires. Entonces cuando pasa cualquier se generó una gran convulsión social, se pedía a las áreas de niñez ~,
cosa, digo: el problema fue de la implementación política, lo nuestro que intervengan, se le pedía a la policía que intervenga: "¡cómo no se -<
estuvo bien. El técnico siempre se salva y se desconoce como político hace nada con los adolescentes!". Entonces me preguntaron qué pen- 5'"
porque en definitiva lo que está pasando tiene que ver con su inser- saba de eso. Mi respuesta fue que no había que alarmarse; que había ~
ción en el campo de la política. que alarmarse cuando veían a los adolescentes solos, que el proble- Q
ma era ese. Los adolescentes en grupo en general son revoltosos, 3
GUILLERMO BELAGA: Es la posición de: "yo hago asesoramiento téc- hacen bullicio, se hacen notar. El problema, es cuando ustedes ven a ~
nico pero no hago política". un adolescente solo. El problema con los adultos también es cuando :.,
Son los tecnicismos. ' '
están solos, cuando no pueden tener lazo social, no cuando están en
o
§-
WALTER CAPELLI: Esto que decís, en países de América Latina grupo. A mí me parece que es un poco, como decía Guillermo, la con- ~
viene de las manos del Banco Mundial con programas que son divi- tingencia la que te permite decir algo. Pero fijate cómo funciona. En ~
nos, fabulosos, geniales ... , pero el 40% del presupuesto se va en audi- seguida se le pide al Estado que haga algo con los adolescentes. ~
~ torías, supervisiones y no sé qué más. -<
..: GUSTAVO ScHUJMAN: Ahora yo me pregunto: ¿qué pasa con las ~
l: GUILLERMO BELAGA: Pareciera que la hipótesis es, por ejemplo: hay políticas? La pregunta es ... En un sistema exclusor, ¿cómo funciona ~
,~ jóvenes violentos, hay que bajar un programa de civilización. esto de los derechos? ¿Funciona casi como una compensación, como ~
g Entonces se arma el programa "Ciudadanía". Cuando en realidad es una especie de intento de tapar un poco lo que las mismas políticas ~
8: una cuestión que exige una respuesta integral y no una bajada de dos producen? porque en definitiva la inclusión real... ~·
36 horas por semana para terminar jugando al fútbol.
37
WALTER CAPELLI: Pero la base del sistema es la inclusión real. Las WALTER CAPELLJ: Pero Trabajo dice "yo no quiero que Educación
bases del sistema son las políticas públicas universales. Las políticas . legisle nada porque estos niños tienen que estar en la escuela, no tie-
de educación, de salud, de trabajo, eso es como la base. Todo lo nen que estar trabajando". ¿Quién garantiza entonces que ese chico
demás es como restauración de derechos o promoción de derechos. fue a trabajar con la familia y que quiere eso? Es muy difícil que el
Pero la base, te digo cómo está diseñado y cómo está pensado, son las Estado avance todo junto.
políticas públicas universales. Garantizás salud, garantizás educa-
ción, que el padre trabaje ... Esa es como la base del sistema. GuSTAVO ScHtJJMAN: Bueno, hay que ver cómo interpretar eso,
porque una cosa es el trabajo infantil, la explotación de chicos, y otra
GusTAVO SHUJMAN: Habría que ver a qué llamamos políticas uni- cosa es una economía familiar donde el chico está ahí también, no
versales, porque si la pobreza es cada vez más extensa ... Si las políti- está siendo ni explotado, ni está siendo maltratado ni nada por el
cas no son redistributivas de verdad, no son inclusivas por más que estilo, está incluído en la vida familiar.
haya derechos ... ¿Cuántos funcionarios con buenas intenciones
encontramos? Muchos, pero eso no es suficiente. GuiLLERMO BELAGA: Sí, es parte de la tradición familiar. Está den-
tro de la cultura familiar.
GUILLERMO BELAGA: Si vos seguís teniendo hacinamiento, pobreza,
marginalidad ... patologías de salud mental hay y habrá a montones,
está demostrado que hay más problemas de la infancia. Políticas y psicoanálisis
WALTER CAPELLI: Bueno, la ley es antes que los funcionarios justa-
mente para garantizar salud, pero a veces las políticas mismas del GUILLERMO BELAGA: Me quedé pensando en el hecho que mencio- ~
Estado son contradictorias. naba Walter de que hay psicoanalistas trabajando en iniciativas que 8
tienen que ver con micropolíticas, pero con poca red de articulación. ~.
GUSTAVO SCHUJMAN: Claro, ponés más hospitales pero los proble- Es para pensar qué políticas para el psicoanálisis. ~
mas no se resuelven. Es un tema interesante porque el Estado genera a veces encuen- ~
WALTER CAPELLI: Sí, es muy difícil que las fallas del Estado avan- tros de estas prácticas que están sueltas en jornadas interdisciplina- ~
cen en su resolución todas juntas y en consonancia. Me doy cuenta rias, pero por lo general fracasan. Para una política del psicoanálisis Z
ahora que estoy más del lado de la gestión. Tomemos el caso del tra- es interesante ver cómo tomar esas cosas, cómo hacer que ese saber, ~·
bajo infantil. Lo que está ocurriendo en Mendoza con el trabajo infan- · el del psicoanálisis, circule de otra manera. -<
til. Los chicos trabajan en la cosecha del ajo y de la vid, que creo que Vuelvo al ejemplo del consultorio docente. Ahí no se enseña psi- g
va de enero a mayo. Entonces empiezan a trabajar. Hay toda una coanálisis, sino que se pone en acto. Como decía Alejandro, el psico- ~""
legislación del Ministerio de Trabajo sobre el trabajo infantil para que analista ahí pone a trabajar al protagonista de la. situación y se gene- a
los niños no trabajen. ¿Qué hacen los chicos? Se van a anotar, se ano- ra en la contingencia, la posibilidad de la invención que convenga a 3
tan en marzo pero van cuando se terminó la cosecha, en mayo, per- cada caso. rn
dieron dos meses. Entonces no los dejan entrar a la escuela. Y la .,!""'
directora dice "yo no tengo forma de pasarle el presente si no concu- WALTER CAPELLI: En cambio el Estado tiene que lidiar con .formas §
rrió". O sino dicen, bueno, no importa, que siga cursando igual pero de pensar el ser, el sujeto, el síntoma, etc., bien distintas. Y tiene que -~
a fin de año no le podemos dar el título. Entonces, como ven, es muy encontrar su posición con relación a eso. ~

z
difícil que todos los sectores, en este caso Trabajo y Educación, avan-
cen en el mismo sentido. Lo que digo es: ahí habría que focalizar GUSTAVO STIGLITZ: Es que esa misma diversidad muestra distintas ~
"'-<
~ política y decir "las clases empiezan en mayo". formas de fallar la cosa. Hay que ubicar los distintos lugares de la ~
falla, de la incompletud o ciertas inconsistencias, en cada área. El psi- ~
·~ GUILLERMO BELAGA: Claro, por ejemplo, si se pudiera legislar coanálisis nos permite justamente romper el ideal de la totalización ~
g. ese municipio donde los niños trabajan hasta mayo ... , probab de los saberes. ~
8: te si se legislara todo el sistema educativo a nivel municipal para que Por otro lado, hay que repensar esto de que cada vez se hace más ~·
38 los chicos no pierdan el grado o el año ... complejo criar y sostener a un niño. Que un niño se vuelva adulto. 39
Hay dispositivos de salud, hay dispositivos educativos, hay disposi-
tivos sociales. Hay que interrogar esa complejización de la infancia.
El recurso a la infancia
GuiLLERMO BELAGA: El conflicto va a estar siempre. Un punto de
conflicto con lo particular. El tema es que el psicoanálisis siempre GERMÁN L. GARCíA*
encuentra un nuevo uso. Sí, la relación particular-universal. Eso es
fundamental para los psicoanalistas. Encontrar esos nuevos usos de
lo particular.
WALTER CAPELLI: De acuerdo, eso así para el psicoanálisis. Cómo
responder al problema en cada lugar en que haya un analista. Lo que
pasa es que el gran obstáculo es que el discurso de la política es un
"para todos". Es la felicidad y el bienestar para todos. Eso es lo que
te va a decir cualquier político.

El fin de la infancia

La tendencia actual a declarar por "analizadas" tantas cosas ha ~


La conversación sobre políticas abre al campo de otros interro- llevado a un amigo, Jorge Alemán, a plantear la experiencia del fin, ~
gantes que se consideran a partir de la puesta en forma del concepto sin olvidar la existencia de un fin de la experiencia. ¿De qué expe- ~.
de sujeto, que podemos desprender en cada recorte del diálogo, es así rienda se trata? De lo que puede dar una epopeya a la estntctura, del ~
que la política para el psicoanálisis es una política que tiene su fide- relato particular que ofrece sus resonancias a un cuerpo cuya finitud ~
lidad al síntoma y hace del reconocimiento del sujeto la dignidad que está atravesada de infinito. ~
cabe a la experiencia. La estructura que hace unas décadas se oponía al acontecimiento, ~
El "para todos" de la política general se relaciona con la particu- marca el fin de la infancia como recurso épico. Las palabras, el libro de ~·
laridad de cada quien. Sartre sobre su infancia, muestra esa edad como épica en sí, como un -<
Es así que esta conversación, donde los temas seguirían en una
puesta en forma de otros, puede mostrarnos la forma singular en que
acontecimiento aunque no haya ningún acontecimiento. Lo insopor-
table de la infancia se olvida, el recurso a la infancia se instala en ese
gm
se han abordado distintas cuestiones donde el rasgo de cada uno tes- olvido: no hay recuerdos de la infancia -sentenciaba Freud-, sino re- g
timonia de un compromiso con la práctica y con las formas de inci- cuerdos referidos a la infancia. El fin de la infancia es el fin de ese ~
dir con el discurso analítico en otros, o cómo el discurso analítico recurso referencial que ordenaba una política -captura de la disper- N

opera en cada quien más allá de su práct.ica. sión por el uno de la identidad- y una ética: la singularidad como ~
reserva, la particularidad como semblante y la universalidad como §
horizonte. ~
Otra cosa es la infancia de Heidegger, perdida desde el comienzo ~
y recuperada como la supuesta inmediatez griega, que se disuelve en ~
la separación -la rima se impone por la prisa- entre nominación y ~
en
z<( enunciación: "Para los griegos, las cosas aparecen. Para Kant, las ~
:r: cosas me parecen" (Seminario de Thor, 2/9/69). ~
o ¡:;
•Z
!j ¡'l
g "'z,
0.. • Director de la Revista Descartes. AME de la Escuela de la Orientación o
40 Lacaniana (EOL). 41
La aparición histórica de ese "reflexivo" introduce lo subjetivo De cierta manera el psicoanálisis hereda y transforma este recur-
como mediación -lo que para Hegel es un avance, pero que so: primero por la recurrencia al trauma -referente problemático- y
Heidegger cuestiona. La infancia griega deja paso a una adolescencia después por la constitución del fantasma traumático que organiza la
cartesiana: "Los griegos son la humanidad que vive inmediatamente inmanencia de la significación, le otorga un cuerpo erógeno donde
en la apertura de los fenómenos -por la expresa capacidad ek/stática las funciones y sus aberturas -la boca, el ano, etc.- son equivalente de
de dejarse dirigir la palabra por los fenómenos (el hombre moderno, las ventanas de los edificios públicos de los antiguos.
el hombre cartesiano, se solum alloquendo, solo se dirige la palabra a sí Las columnas maestras del nuevo edificio encamado son llama-
mismo)". (ídem). das, por Sigmund Freud, protofantasías: la castración que responde
Heidegger olvida los terrores griegos, las complejas figuraciones a la pregunta por la diferencia sexual, la seducción que responde por
que laten en tantos documentos, para hacer de la ausencia del ser y el deseo y la escena primaria que responde por el origen del sujeto y
de la existencia -la ausencia de estos términos en los griegos- un de la vida. A partir de esta tríada se pone en marcha una actividad
exceso. En el extremo opuesto, dice, está el astronauta que hace desa- investigadora y unas conclusiones llamadas novela familiar.
parecer la luna al tocarla, que la sustituye hasta convertirla en "un · Pero ocurre que, como cualquier novelista sabe, algunas veces las
parámetro del emprendimiento técnico del hombre". cosas salen mal: los capítulos no encajan, el material entra en un tor-
Este adolescente cartesiano hace del mundo exterior el soporte de bellino, la incertidumbre se convierte en angustia. Otras veces el len-
una relación consigo, la extensión amorfa sometida a las formas de guaje con el que se escribe tiene un efecto patógeno sobre el novelis-
su pensamiento. ¿Qué pasa con la infancia? Lester C. Thurow, en el ta y los personajes se apoderan de la escena, se conducen a su mane-
lenguaje implacable de la economía, dice que los hijos necesitan a los ra y subvierten la relación entre el creador y su criatura. Según algu- ;:8
padres, pero los padres ya no necesitan a los hijos. No proyectan en nas herejías, hasta Dios quedó preso de su invento -lo que explicaría 8
ellos, no proyectan con ellos, no tienen proyectos para ellos. la insensatez del mundo. ~

En consecuencia, la infancia se disuelve y sus topoi se borran: el Freud, que era algo menos que Dios, fue de la novela familiar a la
dolor de los niños y de las niñas encuentra una figura radical en la novela histórica de Moisés, siguiendo el motivo -pictórico, musical, ~
desnudez del autismo, que algunas veces habla y relata las voces que inconsciente- de la muerte del padre: antes había pasado por el
poblaban un silencioso horror. El cuerpo infantil, por su parte, ha
sido puesto a circular en el mercado como objeto preciado. El niño
como "juguete erótico" -según la expresión de Freud- pasa del ima-
poema originario (Urdichtung), la inquietante familiaridad
(Umheimliche) y diversas figuras y caracteres. ªzz.
@
-<

~
ginario al goce real, sin ningún atenuante simbólico.
Kinderspiele

Recuerdo de la infancia Los juegos de infancia (Kinderspiele) se "traducen" para el adulto ~


.en unos ensueños diurnos que revelan su complejo de Edipo, que ali- rv
En la antigüedad, para memorizar un conjunto de temas afines, se mentan su novela familiar y sus modos de fantasear. A partir de ahí ~
recurría a un edificio público como espacio virtual: en una puerta la la escisión del yo vuelve posible dos caminos: uno conduce a la for- ~
"justicia", en la otra el "poder", en una tercera la "gloria". De esa mación de síntomas, al relato neurótico que conocemos mediante los -~
manera, para disponer de lo referido a cualquiera de estos temas bas- casos clínicos. El otro, más acorde con la autoestima del sujeto, está ~
taba evocar la ventana correspondiente. Ellas eran unos topoi, unos al servicio de su placer preliminar, de sus efectos y de su eventual t;2
<fl lugares donde se depositaban conjuntos de significación. capacidad creadora. Son los caminos divergentes de la idealización ~
~ Lo que se designa en la historia como romanticismo inventó un neurótica y de la sublimación propiciatoria. El fort-da, verdadero ~
~ lugar utópico, un lugar sin lugar, llamado infancia. Allá lejos y hace juego de y con el lenguaje, es convertido por Jacques Lacan en pa- ¡s
·~ tiempo, en la infancia, ocurrieron grandes cosas: mediante ciertos deíc- radigma inicial de la entrada de cada uno en la dimensión simbólica. ~
o ticos un reservorio de figuras estaba disponible para cada yo actual. En la ingeniosa clasificación de Roger Caillois -competición, azar, ~
~
!l.. Una literatura, una moral, una filosofía podía ordenarse a partir de este simulacro y vértigo-los juegos están separados de la infancia, acom- ~·
42 · recurso, de esta esfera autónoma, de esta palabra clave: la infancia. pañan la vida y en cada uno se organizan según ciertas disposiciones. 43-
Si en la competición prima la responsabilidad personal, en el juego los observadores que sobre el mundo de los niños. Los observadores
de azar la voluntad se abandona al destino. -se ha dicho- descuidan las experiencias negativas de la infancia y
En el simulacro, por su parte, entran todas las características del también idealizan la vida de las mujeres que tienen hijos.
juego: libertad, convención, suspensión de lo real, espacio y tiempo Charles Darwin, durante la década de 1870, publicó dos impor-
delimitado. Por último, el vértigo diluye la percepción de la realidad, tantes análisis de la expresión en el niño pequeño. Las observaciones
sus coordenadas de tiempo y espacio. de Darwin dan lugar a dos teorías sobre la dinámica mental: la pri-
Cualquier niño conoce bien, dando vueltas sobre sí mismo, la mera, que los niños nacen con facultades mentales o "instintos" inna-
forma de acceder a un estado centrífugo de huida y desaparición, tos y la segunda, que las características mentales son hábitos cons-
tras el cual el cuerpo solo lentamente vuelve a encontrar su posición truidos sobre la asociación entre acontecimientos y reacciones que
y la percepción su nitidez. En el adulto la embriaguez, además de han ocurrido simultáneamente en el pasado (Ben S. Bradley, 1989). La
muchos deportes, provoca un estado similar. Pero así como los jue- segunda de estas teorías está en la raíz del asociacionismo y del con-
gos de palabras tienen un límite en la clínica, parece ser que la técni- ductismo. El asociacionismo, surgido en Inglaterra en el siglo XVIII,
ca del juego no hizo avanzar demasiado al psicoanálisis. M. Klein la tiene incidencia tanto en Darwin como en Freud.
usó como mediación con palabras que, según ella, producen angus- Los científicos que estudian a los niños -escribe Bradley- no se
tia en los niños. Subrayemos, al pasar, que para Freud el niño obtie- limitan a medir y calcular, son partícipes del debate sobre la condi-
ne placer del disparatar. Sea angustia y/ o placer, el juego entra en ción moral de la vida humana, condición que se retrotrae en el tiem-
conexión con el lenguaje. po a través de siglos de poesía y enseñanza religiosa.
¿Existe alguna relación entre el recurso a la infancia del adulto y La imagen de la primera infancia como el paraíso que acompaña ;;¡r
los primeros años de la vida? No parece que el juego, como lo postu- a la "maldición del sexo", reaparece en las diferentes vertientes de la 8
la Freud, sea lo más indicado para responder a esta pregunta. · psicología: "Desde la publicación de El origen de las especies hacia el ~
final del siglo XIX, a muchos pensadores -escribe Clarke Stewart- les !ji
intrigaba la posibilidad de dibujar paralelismos entre el niño y el ani- ~
Concepciones de la infancia mal, entre el humano primitivo y el niño, entre las primeras fases de ~
la historia de la humanidad y el desarrollo infantil. Se consideraba al ~
Paul-Laurent Assoun ha inventariado las referencias a la literatu- ser humano en desarrollo como un museo natural de la historia natu- ~·
ra de Sigmund Freud: por orden de importancia primero están ral humana. De este modo, se pensaba que el desarrollo del niño -<
Shakespeare y Goethe, después Sófocles, Schiller, Cervantes y revelaba el desarrollo de la especie". g
Flaubert. Freud estilizó esta herencia en su concepto de repetición y, r'
Los relatos de histeria de Freud son posteriores a Madame Bovary, mediante la introducción de las identificaciones,_convirtió al yo en un ~
sus relatos de obsesiones vienen después de La tentación de San cementerio poblado de restos de objetos perdidos (modelo, melanco- 3
Antonio, ambas de Flaubert. Entre sus predilectos seguían algunos lía) y reforzó el aserto con un ello que era el resultante de yoes ante- rn
. ~
más cercanos, como Heine, Milton, Jacobsen, Ibsen, Spitteler, A nares. ~

France, Schnitzler, Lichtenberg, etcétera. El yo como .imagen del cuerpo se debe a ello -los antepasados- ~
Nuestra literatura es otra y un filósofo atento al psicoanálisis que mediante el superyó impone los designios de la especie al indi- ~
como J. F. Lyotard habla de la infancia en términos muy diferentes: viduo. ~
como retorno en Joyce, como prescripción en Kafka, como desorden A la inversa, Darwin se interesaba por la transmisión de hábitos, ~
"' en Valéry y como "voces" en Freud. Separo, de manera deliberada, la sentimientos y cond:..~ctas, de una generación a otra. Leyó para esto a ~
~ "sobrevivencia" en Arendt y "las palabras" en Sartre. Esas infancias, su abuelo Erasmus Darwin (1731-1802), que había escrito sobre el B
~ en lo que tienen de políticas, están en límites advertidos y trabajados cambio en las especies. También investigó acciones inconscientes, g
'tE por una decisión posterior. hizo referencia a los sueños y describió fenómenos mentales como la ~
§, No solo la literatura muestra otra infancia, sino que es necesario "doble conciencia" y otros trastornos ilustrados por los estudios de ~
~ contar con el recurso a la infancia de la psicología: las discusiones su padre, que era médico. En su Autobiografía registró los primeros ~·
44- sobre la primera infancia, en particular, dicen más sobre el mundo de recuerdos de su infancia y otros datos introspectivos. 45
Darwin estudia la diferencia entre su hijo y los monos frente a la dones en la psicología: l. No se puede entender algo de los niños
imagen en el espejo: a los cuatro meses y medio su hijo sonríe, dis- mediante la observación de sus conductas, sin recurrir a sus propias
fruta de su imagen; mientras que "los monos" -experimentó con experiencias, sin valerse del lenguaje en que modalizan sus respues-
varios- descubren que es una imagen, se enojan y no quieren volver tas. 2. Esto implica dejar de lado el lenguaje como "instrumento" y
a mirar. Se podría seguir, pero dejaremos a Darwin para otra ocasión. privilegiar lo que revela del ser que habla. 3. Abandonar la preten-
La impronta asociacionista traspasa a Darwin y sus postulados sión de que ciertas conductas, como la mirada o el llanto, tienen un
son compartidos por Pavlov, Watson y Skinner, con la diferencia que valor aislable de la enunciación subjetiva en que se insertan. 4.
los "procesos mentales" se convierten en conductas. Pero, al igual Abandonar la creencia de que podemos entender, mediante algún
que los asociacionistas, explicaban estas conductas por una historia mecanismo cerebral o mediante cualquier tipo de empatía. S.
anterior de premios y castigos. Atender al hecho de que los "relatos" sobre la infancia tienen la
"La demostración -escribe Bradley- de que la conducta infantil se impronta de las circunstancias históricas de quienes los realizan (de
podía moldear por la experiencia de un modo sencillo y radical, pro- Darwin a Chomsky, pasando por Piaget, los investigadores se valie-
porcionaba una parábola muy clara de las modificaciones radicales ron de sus hijos para extraer conclusiones).
en la sociedad que creían posibles como resultado de cambios edu- La dimensión del parletre -del ser que es porque habla- introduce
cativos diseñados científicamente ... ". lo que el poeta Oliverio Girondo dijo en una palabra inventada con
Los estados de la infancia y sus transformaciones recapitulan la el cambio de una sola letra: la vociferación.
historia de la humanidad y también alegorizan la sociedad. Esa gociferación determina que la evaluación "empírica" de la
infancia lleve la marca ética que no puede borrar el método (diferen- ~
tes técnicas producen diferentes descubrimientos). Las consecuencias 8
Del juego al lenguaje políticas -reducción de la diversidad de niños a una infancia- son ~.
inmediatas y repercuten en el ámbito jurídico y social. Por algo se f1i
La primera infancia ilustraba, para los asociacionistas, la certeza compara el trabajo de los psicólogos -dejo de lado al psicoanálisis, ~
de que en la conciencia se producían conexiones que eran conse- desde el que hablo- con el de los abogados. El psicólogo argumenta ~
cuencia de cosas que ocurrían simultáneamente, en el tiempo y en el con una infancia que ha sido inventada como un recurso retórico, no Z
espacio. Sus campañas de reforma social eran una extensión, siempre en atención del deseo del niño que quisiera superar esa ~·
etapa de su vida, que imagina ser grande, que tiene terrores noctur-
mediante la educación, de este aserto.
Los conductistas se valieron de observaciones de la primera nos y se angustia con fantasías que no controla. g..:
infancia para postular el aprendizaje como el factor decisivo en la
constitución del carácter adulto. ·
Infierno y/o paraíso
~~
Conducta verbal, de Skinner, propone que el lenguaje es un pro-
ducto que muestra como puede moldearse la conducta mediante pre- N
mios y castigos. La conducta verbal se logra "a través de la media- La infancia con sus rasgos infernales·y su reverso paradisíaco no ~
ción de las necesidades de otras personas". "traduce" la experiencia de los niños, sino el recurso adulto alpasa- ~
La recensión de Chomsky al libro de Skinner es terminante: "Lo do histórico y personal. El psicoanálisis, en su recurrir a la infancia, p;
que se esperaba del psicólogo era alguna indicación sobre cómo se ha vuelto a dar fuerza a figuras de siglos, mediante la estrategia del ~
puede explicar o clarificar en términos de las nociones desarrolladas simbolismo -incluso, en la misma discusión sobre el concepto de sím- ~
U) por la experimentación y observación cuidadosas, la desrl"inr bolo. El paraíso originario de Freud, el infierno primario de M. Klein, ~
~ superficial e informal del comportamiento diario propio del la oscilación entre uno y otro (cuerpo despedazado/júbilo) del espe- ~
~ je coloquial, o quizás reemplazarla en términos de un esquema jo de Lacan, organizan esa persistencia. ~
•Z Una simple revisión terminológica, en la que un término tomado La reversión del tiempo, típica de los cuentos de hadas, se ~
§¡.¡.¡ laboratorio se usa con la total vaguedad del lenguaje corriente, no encuentra en la versión común de "regresión". El tiempo irreversible ~
P.. tiene ningún interés". de cualquier relato adquiere el nombre de "castración", etcétera. 5'
46 El retomo de la discusión al campo del lenguaje propone Una niñez sin infancia es el fin de esos topoi, pero -como aquel . 47
hombre que no tuvo infancia de la historieta- puede ser el comienzo
de un nuevo saber, de un nuevo amor con otros recursos.
Esta ausencia de infancia, de neurosis infantil en el adulto, se Prácticas, políticas y saberes
anuncia en los relatos de algunos psicóticos, que van del presente sobre el niño contemporáneo
absoluto de la certeza al presagio de una destrucción futura, donde
el adulto hegeliano parece dejar atrás la infancia griega de Heidegger Interpretar la agresión social
y la adolescencia reflexiva de Descartes. Pero una niñez sin infancia
podrá inventar recursos que no podemos imaginar, ahora.
CLAUDIA LIJTINSTENS

El hombre sin infancia tampoco es adulto

"El valor científico de la observación de los bebés es retórico.


Permite a los científicos sacar conclusiones que no serían capaces de
sacar de otra manera". Ben S. Bradley, 1989.
Los frecuentes y recurrentes episodios de exabruptos, de agresio-
nes irrefrenables en la vida cotidiana, en los hogares, en los centros
educativos en general, conmueven a la opinión pública y generan lo 'iJ
que algunos han denominado una "alarma social". ~
Las manifestaciones de agresión se presentan hoy, en la vida coti- ~­
diana, aun en sus formas más triviales y profanas, de una manera sin ~
precedentes, y esto requiere de aquellos que forman parte del siste- ~
ma educativo, jurídico y de salud de políticas que privilegien la dig- ~
nidad del sujeto de la palabra, del hablanteser. ~
Es necesario hacer una lectura interpretativa de los hechos y de la ~·
época para poder encontrar algún tipo de abordaje de estos fenóme- -<
nos que desbordan· la palabra y aparecen sin ninguna justificación, ~
más del lado del ab.scrdo, de lo irracional, del abuso, y de lo obsceno ~
' C.I"J
mtsmo. . Q
Si intentamos una aproximación global e integradora en relación ~
a los fenómenos de violencia y lazo social, debemos considerar las ~
diferentes dimensiones implicadas en su origen, la dimensión subje- ~
tiva, la familiar y la social. ~
Por un lado, el sujeto y su particular modalidad de vinculación ];;
con el otro, con el leguaje, con los objetos, su manera de hacer y de 5·
arreglárselas con la domesticación imposible de su impulsión; por ~
otro, la funcionalidad o disfuncionalidad de las familias en su tarea ~
C.I"J
z
< de transmisión de ideales y de regulación. Por último, los factores ~
::e: sociales y culturales como generadores cotidianos de vínculos abusi- ~
o vos y precarios. ~
•Z

~
p...
El mundo contemporáneo nos muestra cada vez más crudamente
su rasgo perverso y desregulado en casi todas sus expresiones.
~
~
48 No es difícil encontrar sujetos desorientados, extraviados, que se 49
enlazan en contactos efímeros, fugaces, transitorios, sin suscitar lazos La época y el mercado global imperante en nuestro tiempo tienen
estables, sólidos, donde el compromiso y la responsabilidad se cir- consecuencias en las demandas que se generan en las escuelas y en
cunscriben a lo inmediato. las familias mismas, como aquellas entidades formadoras por exce-
Estos lazos, crean uniones -a veces con hijos mediante- donde los lencia.
tejidos familiares resultantes son laxos y frágiles para contener y El afán competitivo, el afán de éxito palpable e inmediato pasan a
nombrar un deseo, orientar un ideal o transmitir. una ordenación. ser ideales homogéneos para todos y el sujeto, reducido a un puro
Nuevas formas o configuraciones familiares (monoparentales, objeto del mercado y de la ciencia.
ampliadas, etc.) que "hacen estallar el matrimonio, dispersan la fami- La expresión del Dr. Lacan "niño generalizado" nos ilustra de qué
lia y modifican los cuerpos" .1 Individuos cuyas soledades extremas, manera el sujeto es tomado como objeto, "dejándolo sin palabra y sin
unidos por contingencias y eventualidades, se obstinan en perpe- responsabilidad". 3
tuarse en un estado de satisfacción permanente en el que el impera- El ímpetu por establecer los derechos y obligaciones de todos deja
tivo omnipresente es el Gozar. fuera al sujeto y a su singularidad, y para observar esto contamos con
Por supuesto que también podríamos pensar que existe una posi- ejemplos de lo más inofensivos, como puede ser el aprendizaje de la
tividad de este estado del devenir contemporáneo en el que la preci- ledo-escritura de un niño de 6 años, en donde la currícula escolar
pitación de nuevos modos de relación, la aceleración y la prisa impe- dispone rápidamente y sin demasiadas posibilidades de variación,
rante, hacen que los sujetos estén más permeables a los cambios, más qué debe aprender, cómo debe ordenar y secuenciar esos aprendiza-
móviles y receptivos a las contingencias, más dispuestos a inventar jes, de qué forma se espera que organice esos conocimientos, etc., de
nuevas salidas o arreglos que les permitan seguir poniendo en mar- una manera igual para todos. ;,;?
cha mecanismos subjetivos a veces inesperados e improvisados, pero Pero ¿qué necesita ese niño para ser estimulado en ese aprendiza- 8
que sirven para volver a situarse en la realidad. je, para hacer que esa experiencia esté apoyada y sostenida por algo ~
Esto seguramente será de utilidad como un recurso a tener en del lado del deseo? ¡¡¡
cuenta a la hora de pensar en la innovación necesaria de las estrate- ¿Qué palabra del Otro le sirve, le conviene, para que esos apren- ~
gias institucionales con relación a los lazos, lugares y funciones que dizajes tengan lugar como un signo de amor y del lazo al Otro? ~
permanecen estandarizados y fijos. Homogeneizar tiene consecuencias en las subjetividades. ¡Eso es Z
De todas maneras, lo que se evidencia como síntoma de la época un hecho que observamos a diario quienes nos ocupamos de la escu- ~·
es la anomia en varios sentidos, como la expresión de una "desorga- cha del sufrimiento de sujetos! -<
nización moral", donde no hay un orden sistemático, sólido y eficaz,
compartido por la mayoría de los miembros de una sociedad o
Cuando las diferencias, el rasgo de cada uno es dejado afuera,
expulsado de lo simbólico, no escuchado, "eso" siempre retorna a la
g
¡:;¡
donde el orden normativo está desajustado, fuera de lugar, incluso manera de "lo peor", retorna en lo real, engen.drando la diferencia en ~
en oposición al orden de las prácticas y relaciones existentes. el cuerpo mismo, con el acto, y sin la palabra. ~
Encontramos cotidianamente sujetos que tienden a mostrar y a La declinación de la imago del padre que venía a ordenar, a regu- ~
exhibir, cínica o desvergonzadamente estos rasgos; "que, burlándose lar los lazos y a orientar un ideal -reprimiendo y permitiendo a la :.,
de la ley pública, desde su reverso obsceno -dice S. Zizek- ... sfn inhi- vez- deja al sujeto en espejo con el prójimo; haciendo surgir la plana ~
biciones morales e impermeables a cualquier sentimiento de culpa y y total igualdad hacia el otro, en un todo amor o un todo odio, sin ~
de vergüenza, buscan capturar algo del Otro, o aniquilar cualquier espacios ni diferencias. i!
vestigio de diferencia o de lo contrario hacerla prevalecer, imponien- Es notable que con la caída simbólica del padre desaparezcan del §
Cfl do su autoridad, por el grito abrupto y salvaje del acto, sin dialecti- escenario mediático los casos de parricidio, por ejemplo, apareciendo ~
~ zar en un lazo con el otro". 2 ahora los múltiples casos de niños maltratados, abusados. m
::r:: En el mismo sentido, la época de la abundancia hace aparecer epi-
o
•Z 1
MILLER, J.-A.: "Una fantasía", Conferencia Comandatuba 2004, en: Revista demias sintomáticas de bulimia, de anorexia, de adicciones, etc. O i
~
!!1
Lacaniana de Psicoanálisis, vol. 3, EOL, Bs.As., 2005.
2 ZIZEK, S.: Extracto Jornadas de Trabajo sobre "Clínica de la violencia"- 3 NAJLES, A. R.: El niño globalizado. Segregación y violencia, Asociación dell
50 Secc. Clínica Madrid, España, 1998. Inédito. Campo freudiano de Bolivia y Ed. Plural, Bolivia, 2000. 51
también, en los tiempos de la fragilidad del deseo se hace evidente del contacto social o cualquier variedad de commercium. Actualmente
cómo el "síntoma depresión" se extiende sin respetar fronteras cul- estas estrategias adoptan formas variadas y quizás más refinadas de
turales, de género o de edades. exclusión social, como los guetos urbanos, el encarcelamiento, la
Es preciso que los fenómenos de angustia y de violencia que apa- deportación o, más sutil y cotidianamente, los espacios de acceso
recen como síntomas generalizados de una época sean analizados en selectivo.
relación a los lazos del malestar en la cultura y sus efectos, en articu- La segunda forma, la antropofágica, consiste contrariamente en
lación con los avatares de la constitución subjetiva de cada hablante- "ingerir", "devorar", "tragar" a lo extraño para metabolizarlo, para
ser. asimilarlo, convirtiéndolo así en no-extraño, en no diferenciable.
Freud ya había anticipado esto en 1921 en su texto "Psicología de Esas formas de tratamiento de la "otredad" -que tuvieron al cani-
las masas y análisis del yo": la cultura comenzaba con el padre y ter- balismo como una de sus expresiones más extremas- también se han
minaba con las masas. manifestado dramáticamente en las últimas centurias en las guerras
Hoy, vemos una cultura de masas globalizada en la que los indi- de exterminio, en la asimilación forzosa, en las cruzadas evangeliza-
viduos se organizan en función -básicamente- de las leyes del mer- doras, etc., mecanismos todos orientados hacia la suspensión o ani-
cado. quilación de esa "otredad".
Lo que prevalece en este tiempo no es ya la "identificación verti- Esta estrategia de borrar las diferencias genera indefectiblemente
calista" a un líder, al padre, a ese que estaría por encima de la masa, -y a pesar de lo que podría pensarse- efectos devastadores de agre-
ese que permitía identificar a un cierto número de sujetos (dando a sividad y violencia, y obliga a preguntarnos entonces, ¿cómo hacer
ver tanto las fallas como los méritos del padre), sino la "identificación para convivir con lo diferente, con ese otro, soportar esa diferencia? ~
horizontal", identificación al semejante, con los efectos de segrega- Desde un punto de vista fenomenológico la violencia se presta 8
ción correlativos, donde imaginario y simbólico quedan en contim.ii- para designar tanto aquello que se vehiculiza en el insulto como ~
dad, como adheridos, sin posibilidad de ingresar algo de la disime- aquello propio de Jos ataques que alcanzan la integridad del cuerpo. ¡;;>·
tría por lo simbólico, ésta solo se hace presente en lo real. Ya desde la perspectiva del psicoanálisis podemos pensarla como ~
Se trata desde una política que atienda la subjetividad, de locali- un acto que pone fin a la palabra y se ofrece como un fenómeno que ~
zar ese insoportable que hace a cada uno existir un cierto imperativo requiere ser situado y referido a la estructura subjetiva: psicosis, neu- ~
moral del superyó, como un mandato que se le impone al sujeto rosis o perversión. Es decir, tratar de diferenciar cómo en la diversi- a'
cuando es cuestionada o amenazada su frágil identidad, no dejando dad de los hechos de violencia de una comunidad se desprende ~
lugar a la palabra. aquello más propio y singular de cada sujeto. ;¡:.
La política contemporánea se basa, fundamentalmente, en la indi- Es así que pensar en la violencia nos conduce a situar al sujeto ~
ferencia, la cual representa la función anti-solidaria de los Estados dentro de la complejidad de la estructura familiar,
. de la relación a la ~
m
modernos y sus políticas sociales de mercado, que ignoran y exclu- ley, al deseo y a cómo ese sujeto se las arregló con la falla estructural 3
yen todas las diferencias. humana, con la desarmonía o la inadecuación siempre presente del ~
Para explicar estos mecanismos tan generalizados de segregación deseo humano, recortando el estatuto del acto. :,;
y rechazo de las sociedades contemporáneas, C. Lévi-Strauss, señala- Habría que diferenciar, al hablar de agresión, el acto mismo, ese ~
ba en una de sus publicaciones4 que a lo largo de la historia humana gue intenta alcanzar el ser del Otro, la aniquilación del otro, del acto -~
se han empleado fundamentalmente dos estrategias para enfrentar de transgresión de una norma establecida por el Otro de la autori- ~
"la otredad de los otros": una que denomina antropoémica y otra, dad, que a la manera de un "llamado", muchas veces reclama la apa- §
(J'J antropofágica. rición de una palabra que vehiculice una autoridad o una regulación, ~
~ La primera hace referencia al "vomitar", "expulsar", "expeler" a como un "llamado" al Otro. ~
::C: aquellos considerados extraños o ajenos. Para eso se han utilizado Cuando los actos o hechos de intimidación nos acechan y con- ~
o
~ dlve"a' forrn., lntenHctiva,, como la pwhlbldón del contacto físico, mueven, es preciso situar estos lazos a nivel institucional, hacer una ~
lectura de aquello gue no fue escuchado o tal vez cercenado en pos ~
de un ideal de armonía de esa estructura institucional y gue, sosteni- ~·
52 4 LÉVI-STRAUSS, C.: Tristes trópicos, Paidós, Barcelona, 1997. dos a ultranza como los ideales morales de la "buena familia" o la 53
"escuela ideal", terminan atentando contra el rasgo, el estilo, el nom- modo de funcionar con su entorno es quedar insistentemente en esas
bre propio de cada sujeto. escenas, se le vuelve necesario ser mirado como único, el más fuerte
La capacidad de convivir con las diferencias no es una condición el más "grande", donde su cuerpo queda notablemente expuesto y
natural de los seres humanos, sino que requiere de un esfuerzo por consistiendo allí. Se nombra bajo esa mirada, eso le devuelve una
desarrollarla, nos dice Zygmunt Baumman y porqué no, se me ocu- identidad, un modo de representarse frente al otro.
rre, de un tratamiento e interpretación del Otro, de la comunidad, de El problema se le presenta cuando el otro lo nombra, con algún
la época, de las instituciones y sus operadores, a partir de una ins- rasgo defectuoso de su imagen, burlándose, o sintiéndose disminui-
trumentalización del discurso analítico en los diferentes dispositivos. do en su grandeza, esto lo hace reaccionar violentamente, su imagen
Cuanto más se intenta lograr eliminar las diferencias con respec- frágil vacila.
to a los otros, homogeneizar, masificar, más se borra la pluralidad de Enuncia que cuando sea grande quiere ser famoso, como Brad
los seres humanos, el detalle original. Pitt, o Tom Cruise.
No se trata de una nostalgia del padre, ni de una añoranza por lo Cada vez relata sus hazañas, con los chicos, con las niñas, su lugar
que fue, sino que ante las nuevas subjetividades que la época nos de niño queda disuelto en ese paisaje, conduciéndose como un
ofrece, establecer una política pragmática que nos permita acercarnos "grande", que resuelve las cosas por su cuenta, nunca pide ayuda, no
a la solución más singular del sujeto, estableciendo los recursos pro- llama a la autoridad, sino que él se vuelve el que tiene autoridad de
pios, genuinos, para arreglárselas con la disarmonía esencial del len- pelear hasta con los más grandes, como un impulso que no puede
guaje. frenar, dice ... "nací grande, soy grande y moriré grande".
Tampoco se trata de reducir al acto, en vía de culpabilizar y aver- Hijo único de padres profesionales, de perfiles bajos, algo intro- ~
gonzar al sujeto, para luego penalizar o perdonar, más bien se trata vertidos, conforman con el niño un trío compacto donde todos se 8
de que esos signos de vergüenza y culpa, si es que están, nos con- .
1gua l an. >
~
duzcan hacia lo más genuino y esencial del sujeto, su división, su car- La madre solo se ocupa de las actividades del niño de un modo ¡;¡
net de identificación, su manera de resolver la falta estructural huma- absoluto, quedando confundida en sus quehaceres y en su cansancio. ~
na y lo que vino a ese lugar. El niño se vuelve par del padre, participando de las reuniones de ~
"La esencia de la civilidad es la capacidad de interactuar con amigos, de rugby, donde no logra distinguirse. Z
extraños, sin atacarlos por eso y sin presionarlos para que dejen de El niño comienza a situar su modo de lazo, reduce eso que se le ~·
serlo, o para que renuncien a alguno de los rasgos que los convierten vuelve necesario, quedar cada vez en la escena, ser el centro, ser -<
g
i
en extraños". Se trata del arte de la civilidad, que la reducción del sín- mirado, llamar la atención, lo conforma, "enforma".
toma del detalle de cada sujeto, de su rasgo, nos permite, es solo a Una situación algo confusa se produce en el aula, hacen ruido r
partir de la letra del síntoma que tenemos acceso a ese modo íntimo algunos chicos y él se acopla al disturbio. La .maestra hace levantar-
de tratar lo pulsional y los lazos del sujeto al otro, el síntoma de cada se a los que fueron y él queda solo en ese lugar, la maestra lo increpa
uno, en un lazo inventivo, no estandarizado con otros, permite escu- y presiona para que diga delante de todos por qué hace eso, y que los "'
char, trascen~er, traspasar el plano imaginario agresivo y dar lugar a otros niños opinen al respecto, él único, queda bajo 1~ mirada abso- ~·
la pulsión vivificante, esaque permite la construcción de lazos, y'la luta del otro, sus compañeros le recriminan que él es violento, y le
vida misma. recuerdan hechos acontecidos desde jardín de infantes a la fecha,
frente a esa escena, él dice: ¡Sí, soy violento, y me gusta! ¿Y qué? ~
La maestra se hace parte de la escena violenta, llama a los padres a
Un ejemplo a firmar el libro de actas, para que quede consignada la declaración ~~
~ del hijo.
-<
~ Un niño de diez años, con una conducta agresiva repetitiva en lo Luego de esta escena, donde el niño queda identificado a ese obje-
'dí escolar, logra ubicarse bajo la mirada denunciante del otro como el
5 niño problema, él siempre queda en esa escena cuando se desata un
to pura mirada, el niño vuelve muy angustiado, entra en un cuadro
de asma que lo hace ausentarse de la escuela por una semana. La
1
"t
~ conflicto escolar, en el aula o fuera de ella. analista trabaja con la escuela y con los padres.
54 Su lazo con el otro tiene un signo de extroversión exagerada, su El niño en análisis, recompone los acontecimientos y señala cómo "u
se organiza o disuelve bajo esas miradas, comienza a elaborar que
hablar de esto le sirve, Jo tranquiliza, y de algo que elabora o cons-
truye como un modo de frenarse frente al otro, y que hasta ahora no
La familia en las paradojas
había dicho a nadie, para no preocupar a su madre. de la civilización
El percibe que en algunos momentos él necesita escuchar algo que
Jo frene, dice haber detectado un sonido que le dice lo que tiene que BLANCA SÁNCHEZ
hacer, darse cuenta de esto, lo hace detenerse, tener miedo, no conti-
nuar la agresión, pedir ayuda, acudir al otro y serenarse.
Comienza a preocuparse por esas escenas de mostración y a invo-
lucrarse con sus amistades, por otras vías, elige el sentido del humor,
que le devuelve una mirada diferente, menos angustiante.
Me comenta que el padre luego de lo acontecido, le ha dicho que
él es un "niño", a lo que él responde que no, que él es un preadoles-
cente, pero el padre insiste, diciéndole que aún no. Vuelve mucho Entre el reverso de la época
más tranquilo. y las paradojas de la civilización
El encuentro con el discurso analítico, hasta ahora le permitió,
localizar una solución por la vía de lo simbólico, por la grandeza de
Mientras el discurso del psicoanálisis era el reverso del discurso -;x
la palabra, que detiene el desenfreno real en el imaginario del cuer-
po, devolviéndole un lazo posible.
del amo, como discurso del inconsciente, todo indicaba una orienta- 8
ción clara para el psicoanálisis. De hecho, la afirmación de Lacan el ~
inconsciente es la política iba en esa dirección. Pero ahora, lejos de esos ~·
tiempos, Miller nos ha alertado acerca de la continuidad del discur- ~
so analítico con el discurso de la época; el ascenso al cenit del objeto 8
a, al socielo, nos da la pauta de que en ambos discursos, en el de la ~
época y en el del psicoanálisis, el objeto a está en el lugar de la domi- ~·
nante. Bajo ese sesgo, entonces, resta la pregunta acerca de qué puede ~
funcionar como reverso, o incluso si estamos en condiciones de plan- >-
tear el reverso del reverso. Hoy quizás debamos ubicarnos no tanto S
como el reverso de la época sino a nivel de las paradojas de la civili- ~
• "' • tT1
zacwn. ~
Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que <.n

conlleva a una auto-contradicción lógica o a una situación que con- ~


tradice el sentido común. En palabras simples, una paradoja es "lo ~
opuesto a lo que uno considera cierto". De hecho, según el dicciona- ~
rio etimológico Corominas, paradoja, del griego paradoxa, plural neu- ~.
tro de paradoxos, quiere decir contrario a la opinión común. Se ~
encuentra compuesta por el prefijo para, que significa "contrario a" o ~
<Jl "alterado", aliado, fuera de, en conjunción con el sufijo doxa, que sig- ~
z
nifica "opinión". Eric Laurent1 nos recuerda que la escuela de filoso- rn
~ fía griega sofista tenía un cierto número de paradojas lógicas; "la ¡
o
•Z "'"'r
"'g :<
:z,
p. LAURENT, E. Las paradojas de la identificación, Paidós, Bs. As.,1999, págs. 25- ~
~. ~
56
enseñanza lógica de la escuela sofista pasaba por desarmar en forma seleccionados por el discurso social para representarlos. ¿Quién no
reglada un cierto número de paradojas que se inventaban y se pasa- ha recibido en su consultorio a un autodenominado "anoréxico",
ban de amo a amo, esas paradojas funcionaban como los enigmas en "toxicómano", "fóbico", "sufriente de ataque de pánico", "ADDH",
los tiempos mitológicos". 2 Destacaré la expresión "desarmar las etc.? Así, el sujeto "desaparece" bajo el significante del que proviene,
paradojas que se pasaban de amo a amo", pues justifica quizás el tal como sucede en las identificaciones. Por ello, el psicoanálisis con-
hecho de que aborde la época desde ese lugar, es decir, tomando sus sidera el campo del Otro, el discurso del amo, la política, las identifi-
paradojas para poder "desarmarlas". caciones sociales para al mismo tiempo cuestionarlas.
Ya el mismo Freud, en su abordaje de la cultura, empieza ubican- Aún así, paradójicamente, nuestra época se caracteriza por la
do algunas paradojas. Mientras que en su texto "Psicología de las debilidad de los 51 que organizan la vida de los sujetos. Nuestros
masas y análisis del yo" ubica como la base de todo agrupamiento desbrujulados asisten al ascenso del objeto a al socielo, al cielo social.
humano la identificación con el líder -es decir, una agrupación basa- El goce en sus variadas formas es lo que comanda y ya no el signifi-
da en amor al padre-, la verdad de la psicología de las masas está cante. Y las identificaciones, si las hay, son líquidas, o bien son las que
dada por "El malestar en la cultura" en la que ubica la contracara del el discurso social selecciona para clasificar a los sujetos. Estaríamos
todo amor: los fenómenos de segregación, pues la masa se sostendrá frente a una crisis de lo simbólico que, entre otras cosas, promueve la
unida gracias al narcisismo de las pequeñas diferencias. Es necesario idolatría de la imagen y da lugar a toda una serie de fenómenos en
algún "diferente" en quien depositar el odio que de otro modo re- los que predominan los desarreglos del goce, ya sea por déficit o por
caería sobre el grupo, fenómeno base de la segregación. exceso. E. Laurent en "El reverso del síntoma histérico", aludía a las
Otra paradoja que podemos leer en Freud es "la paradoja del consecuencias de la separación radical entre las palabras y los cuer- !P
superyó" en la que el sujeto, cuando más virtuoso, más culpable. Es pos en la civilización actual. Palabras demasiado flotantes, vacuas, 8
decir, en términos freudianos, cuantas más renuncias pulsionales rea- para poder responder a los excesos de los cuerpos. Cuerpos que pare- ~.
lice, más renuncias le pide el superyó, pues la ganancia de placer se cen ocuparse de ellos mismos, a los que solo la biología parece poder f1i
ha trasladado a la renuncia misma. Freud aisló con esto una parado- responder. Pero la precariedad de los 5 1 y la dictadura del plus de ~
ja en el funcionamiento de la cultura: la renuncia al goce que la cul- gozar también afecta a los lazos amorosos, familiares y sociales. ~
tura predica es el imperativo con el que se nutre el goce de cada día, zz,
de eso se goza. @
La civilización actual, ya no predica la renuncia al goce; por el La familia: entre el matrimonio y el niño ;
contrario, su imperativo, como el del superyó freudiano aislado por
Lacan, es un imperativo de goce. La civilización, como el superyó, En su artículo "El demariage y la pérdida de lo simbólico" 4, la §
pide goce, frente al cual el sujeto siempre se encuentra en menos. El socióloga francesa llamada Irene Théry trabaja sobre los desórdenes p
partenaire del sujeto moderno es la precariedad del goce -como dice de las relaciones familiares que resultan de los cambios en sus diver- ~
La can en "Televisión"-, pues a falta de un Otro consistente que orien- sas formas. Destaca que frente a esos cambios, encontramos dos posi- rv
te al sujeto, a falta de significantes que identifiquen sólidamente a los dones: los que se afligen profundamente, pues ha.cen referencia a la ~
sujetos, se produjo un nuevo síntoma: el extravío del goce. Lós suje- crisis de la familia en donde el hedonismo y el individualismo han ~·
tos toman del Otro social los significantes que los identifican y los erosionado las bases que ligaban a los individuos entre sí; y los que ~
agrupan bajos los modos de goce pret-a-porter, listos para llevar, del se regocijan con estos cambios pues lo que ven en esta evolución, más 5·
Otro social. allá de las dificultades, son formas de liberación de la autenticidad de ~
<fl "Así, vemos cómo a nuestra clínica llegan los significantes que el la relación individual. ~>
~ discurso social selecciona para identificar a los sujetos" 3, frente a los Su planteo intenta escapar a esta dicotomía a partir de una tesis: ~
::r: cuales los sujetos "inclinan la cabeza", aceptando esos significantes en el corazón de las transformaciones de la familia se encuentra el ~
o matrimonio, cuestión que en el espíritu de los contemporáneos está ~
•Z
§ 2 lb id. "'
"'""
:¿.
8: 3 MILLER, J.-A., "Un esfuerzo de poesía", Curso de la Orientación 4 THÉRY, I. "Le démariage et la perte du simbolyque", Bibliotheque o
58 Lacaniana, inédito. Confiuents, 16, revista de la ACF-IDF, 1995. 59
siempre relacionado con el tema de la pareja. Ella intenta demostrar ubica como "la privatización del matrimonio" obliga a pensar de una
que en nuestra cultura, la función principal del matrimonio ha sido manera distinta las cuestiones de la filiación, la pareja y la familia,
siempre la organización de la filiación, por lo cual tenemos hoy gran- anudadas desde siempre en nuestra cultura.
des dificultades para situar las relaciones de filiación y las intergene- Sin embargo, paradójicamente, los lazos de los tiempos globaliza-
racionales. Hoy día, casarse o no es finalmente una cuestión de elec- dos no son concebidos como relaciones que suponen un compromi-
ción personal coyuntural, cada uno va a decidir como le plazca. so, sino como redes, que suponen en cambio la posibilidad de conec-
Esta privatización del lazo de pareja, que deja al sujeto decidir o tarse y desconectarse a gusto. Los lazos son virtuales y siguen las
no la forma que le va a dar, tiene un origen anterior a los cambios que pautas del consumo, rápidamente satisfactorios al mismo tiempo que
podemos apreciar en el último cuarto de siglo. En esto sigue las ideas descartables. 6
de Stanley Caven que ha trabajado sobre la legitimidad de la pareja La igualdad que encontramos en el corazón de los derechos del
a partir de las grandes comedias norteamericanas de los años 40, hombre, trae aparejada la interrogación por la simetría entre el hom-
"demostrando que ya antes de la guerra algo se había transformado bre y la mujer a nivel de las funciones de padre y madre. En las for-
profundamente en el modo en que la sociedad percibía el ideal de mas actuales de familia -monoparentales, ensambladas, homosexua-
pareja". Subraya de Caven la novedosa idea de que la relación de les, adoptivas, etc.- la subversión afecta la noción de parentesco que
pareja hoy no vale si no se inscribe en una historia. Ella propone ima- se libera y que se extiende más allá de la diferencia sexual y de las
ginarlo del siguiente modo: en los cuentos de hadas de antaño, el funciones. La eliminación de la relación sexual en los asuntos de
matrimonio era el fin de la historia, la historia se detenía allí, todo parentesco es lo que caracteriza a nuestra modernidad y constituye
estaba ya jugado. Cavell, estudiando esas comedias americanas lo que algunos autores, como Marie-Hélene Brousse, denominan ¡;?
-nuestros cuentos de hadas de hoy- muestra que se produjo una parcntalidad, para nombrar este nuevo estado de cosas en lo que hace 8
inversión en la medida en que el ideal conyugal es que la historia a la función materna y paterna, ambas en estado de igualdad, una ~.
continúa, no se detiene en el matrimonio. Justamente, de lo que se simetría y una igualdad entre los padres que reemplaza la diferencia ¡¡¡
trata es de toda esta historia que se persigue a lo largo de esa relación sexual por la mismidad? Con ello se garantiza el orden familiar a par- ~
matrimonial. Incluso, aparece la cuestión del "rematrimonio", en el tir del niño sin considerar la particularidad del deseo que lo hizo ~
que que se separan y vuelven a unirse. nacer. Z
El lugar social de la institución matrimonial ha cambiado con la Hay diversos cambios que han hecho estallar los lazos, los lazos ~·
transformación de las relaciones de pareja y surge entonces la forma matrimoniales, los lazos familiares y los lazos de filiación. Esta soció- ~
del "desmatrimonio": demariage es el fenómeno por el cual "la opción loga los ubica a nivel del matrimonio; para otros pueden ser resulta- ~
de casarse o no se convierte en una cuestión de conciencia personal y do de los avances de la ciencia, o bien del más estricto pragmatismo. ~
el matrimonio deja de ser el horizonte insuperable de las relaciones Y paradójicamente, se recurre a ellos, a la ciencia.o el pragmatismo, g
entre hombre y mujeres". "El demariage más que un rechazo o crisis para recomponer los lazos que ellos mismos han desbaratado. ~
del matrimonio designa una situación históricamente nueva ligada a La familia empieza a estar cada vez más concebida desde una ~
la transformación del vínculo conyugal en un sentido más igualita- visión "natural", más que por una noción contractual, será la pers- :,
o
rio, más privado y más contractual". Dicha situación plantea proble- pectiva del que es el nacimiento del niño el que crea a la familia y no §-
mas radicalmente ihédÍtos para el vínculo familiar. que la familia es la que tiene niños. El niño "que hace la familia" se ~
Para Maurice Godelier5 tres factores modificaron el parentesco: la transforma en la garantía natural que proponen algunas corrientes ~
. 1' .
SOCIO og1cas.
Q
~
libre elección para fundar la pateja; la presión social que se ejerce
<J') hacia la igualdad entre los sexos; el movimiento de valorización del El psicoanálisis se opone a los semblantes de las garantías que ~
~ hijo y la infancia. Para Théry según el derecho, el casamiento asegu- ofrece la civilización actual y lo hará ubicando una falta. ~
:r: ra la filiación por la que el hombre reconoce de antemano como rn
"'g
·~ suyos los hijos que una mujer va a traer al mundo. Por eso, lo que ella ()
BARMAN, Z., Amor lfquido, Fondo de Cultura Económica, Bs.AS., 2003. ~
7
a BROUSSE, M-H, "Un neologismo de actualidad: la parentalidad", Enlaces 11, ~.
~ 5 Comentado por Eric Laurent en el Curso de la Orientación Lacaniana de Revista del Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre la familia ...':
60 J.-A. Miller "Piezas sueltas", inédito. Enlaces, del CICBA, Grama ediciones, Bs.AS., 2006, pág. 66. 61
Con Lacan se leerá el ideal de familia a partir de la falta en el
F. Ansermet en su texto "Procreación" 9 ofrece pequeñas pincela-
y de su modo de colmarla, ya sea por la vía del goce, como el per~
das sobre el tema de la procreación asistida sobre las que sería inte-
verso, ya sea por la vía del ideal de familia para el cual se debe pedit resante detenerse. Ansermet nos recuerda que "el descubrimiento del
el niño a una mujer pasando por el Otro sexo como el neurótico.
papel de la sexualidad en la procreación, estaría en el origen de la
ese modo estamos frente al reverso del Nombre del Padre institución del patriarcado, poniendo por delante una filiación pater-
garantía, asistimos al objeto a liberado por la falta en el Otro. El niño na, simbólica, disociada del arraigo natural de la maternidad en el
va al lugar de objeto a partir del cual se estructura la familia; la fami·
embarazo y el parto". Pero, paradójicamente, encuentra que las bio-
lia pasará así a considerarse "a partir de la manera en que el niño es
tecnologías contemporáneas de la reproducción refuerzan esta ten-
objeto de goce de la familia y de la civilización".
dencia permitiendo ir más allá de la biología, disociando la sexuali-
dad de la procreación, y la procreación de la gestación, eliminando
de tal manera cualquier margen de duda que entonces, frente a tanta
Eliminar la contingencia certeza, un niño puede tener más de un padre y una madre, llaman-
do a gritos al discurso del derecho para que regule sobre aquello que
Nuestro tiempo es también el tiempo del predominio del discur· ha hecho estallar. Esa es la paradoja del discurso de la ciencia: aún
so de la ciencia, que no es la simple lectura de la naturaleza, sino que cuando avanza en poder determinar cuál es el padre, requiere cada
"su saber está en condiciones de determinar lo real", lo que quiere vez más de una filiación simbólica.
decir que puede tocar lo real, transformarlo, deformarlo. Nos intere· En la técnica de procreación asistida, la de inyección introcito-
sa, en este punto particularmente, lo que la tecnología de la repro· plásmica de espermatozoides, un espermatozoide es tomado directa- ;?
ducción tocó de lo real, de manera inquietante por ejemplo, con la · mente de un canal eferente o de un fragmento de testículo. Nos dice ~
clonación. 8 Las mentes más optimistas opinan que el siglo XXI será Ansermet: "He ahí una técnica en donde el padre puede ser, por fin, ~
tecnobiológico y tienen el cinismo de sostener que nada detendrá la considerado como cierto. Curiosamente, lo que enseña la clínica es ~
avidez del bussinessman ante este nuevo recurso. Es decir, que al fin y que ese no es el caso. El sujeto se las arregla para restablecer un padre ~
al cabo, lo que va a decidir sobre estos temas van a ser las leyes del incierto, desplazando la duda en la paternidad hacia una duda sobre ~
mercado y del consumo.
Quisiera introducir aquí la suposición de que el saber en lo real de
la elección del espermatozoide". Un padre, nos cuenta Ansermet, s
"queda perplejo ante la idea de la persona que escogió el espermato- @'
la ciencia tiene la aspiración de poder eliminar la contingencia. Todo zoide, imaginando una auxiliar de laboratorio apurada, ocupada en -<
puede estar pautado genéticamente, por ejemplo, todo puede ser ' la perspectiva de una cita galante, quien con un tubo de ensayo sos- E;"
predicho, todo puede ser anticipado, incluso la muerte. Hay estudios
en los que se detecta cuáles son los genes del cáncer en determinada
tenido distraídamente por sus dedos con las uñas pintadas y el tinti- §
neo de sus pulseras que se agitan en la muñeca, decide por el niño a g
región del cuerpo, entonces a partir de ahí se actúa sobre ello; hay venir, eligiendo éste más bien que aquel". Recordaba la anécdota de ~
casos de mujeres que sabiendo las probabilidades genéticas de tener un niño que, frente a la jaula donde _un le(m y una leona se encuen- N
cáncer por un estudio realizado en Europa o Israel se extraen los ova· tran copulando, busca la complicidad de un adulto para cbn.tarle, en ~
rios o las mamas porque previenen así la muerte por el cáncer, como secreto: "Mirá, se están recreando". Es de una claridad inmensa: §n
si así se pudiera prevenir la muerte. entre los seres hablantes, un niño no es más que el resto de ese ¡:;
Sabemos también que la ciencia ha podido invertir el viejo adagio encuentro entre un hombre y una mujer, en el que "se recrean". Casi ~·
que sostenía que el padre es incierto y la madre, certísima. Los avan- podríamos decir que en la fantasía de este sujeto, justo en el mamen- ~
ces sobre genética y ovodonación determinaron que en la actualidad
<Jl
to de la "procreación" surge la contingencia de un encuentro amaro- ~
~ sea difícil saber cuál es la madre y que fuera más certero saber cuál so, la de una "recreación". "Otros -agrega Ansermet- imaginan un ~
~ es el padre. error siempre posible del equipo de medicina reproductiva, que ~
•Z
¡¡,¡ ¡:;
::J pl
@' :z
8 ~.
P-. MILLER, J.-A., El Otro que no existe y sus comités ele ética, Paidós, Bs.As., 9 ANSERMET, F. "Procreación", para el Scilicet de Los nombres del padre; o
62 2001, pág. 215. Lacaniana 5/6, Grama ediciones, Bs. As., 2006. 63
r habría confundido dos muestras". "Todo sucede como si ellos
ran necesidad de restablecer al padre como incierto, como si
pudiese existir función paterna sino bajo un fondo de incertidumbre
biológica", pues "ninguna respuesta preparada aporta la solución
la pregunta qué es un padre".
Surge así la cuestión necesaria, podríamos decir, sobre la incerti-
dumbre de la función paterna, pero también de la contingencia: si de
seres hablantes se trata, es imposible de ser eliminada.
La ciencia se instituyó separando el sentido de lo real, constitu-
yendo como su Otro a la religión, en la que la providencia supone
que hay sentido en lo real. El discurso de la ciencia colocó el saber en
lo real en lugar del sentido, un saber que no es un mensaje, que se
opone al querer decir. Pero es algo más que "la naturaleza está escri-
ta en caracteres matemáticos" de Galileo, pues no se trata solo de lo SABERES
que se puede leer, sino que se trata de un saber que modifica lo real.
Para el psicoanálisis, en cambio, hay más bien una ausencia de
saber en lo real, no hay saber en lo real sobre la relación sexual. Dicho
de otro modo, no hay objeto predeterminado para el ser hablante, el
deseo y la pulsión derivan de ello. Y por no haber relación sexual, por .
haber una ausencia de saber en lo real en lo que hace a la sexualidad,
hay síntoma. Esta ausencia en la experiencia analítica se hace sentir
por la función determinante que tiene en cada caso un encuentro,
una suerte, un azar, un cierto "no estaba escrito", pues el encuentro,
o incluso la intrusión del goce sexual, siempre tomará la figura de lo
traumático. Esa es nuestra constancia, la de la contingencia, una
variabilidad que es una constante que indica que no hay saber ins-
cripto en lo real, que solo hay una gran variedad de respuestas. Y es
en eso, entonces, que por más intentos que la ciencia haga de elimi-
nar la contingencia, siempre reaparecerá para los seres hablantes.
Lacan sostiene que es por la vía de la contingencia que lo real se
demuestra. Los dos "imposibles" freudianos, la sexualidad y la
muerte como aquello que no tiene inscripción para el aparato, y que
se encuentran ineludiblemente anudados; después de todo, la repro-
ducción sexuada va de la mano de la muerte de la especie en la que
se pone en juego. Hay en la ciencia, a mi gusto, un afán de ir contra
ambas contingencias.
"' La paradoja que quería hoy trabajar con ustedes es que: por más
~ que la ciencia intente obturar la contingencia, en tanto se trate de
:r: seres hablantes, la contingencia, lugar por donde se demuestra lo
'~ imposible, siempre seguirá abriendo brechas; y será gracias a esas
w
5 brechas, que el psicoanálisis podrá jugar su apm'stil.
Po<

l
64
Autismo, enunciación y alucinaciones
]EAN-CLAUDE MALEVAL 1

Interrogado imprevistamente acerca del autismo, en una discu-


sión que sigue a la Conferencia de Génova concerniente al síntoma, ¡,?
Lacan parece buscar la especificidad en un disfuncionamiento de la 8
pulsión invocante. Considera que el término mismo de autismo, en ~
su connotación de repliegue sobre sí, implica que ellos "se oyen a sí ~·
mismos". Agrega: "Oyen muchas cosas. Eso desemboca normalmen- ~
te en la alucinación, y la alucinación tiene siempre un carácter más o ~
menos vocal. Todos los autistas no oyen voces, pero articulan muchas z
cosas". 2 Esas indicaciones son sorprendentes ya que ninguno de los ~·
once niños presentados por Kanner en su artículo fundador presen- ~
tan alucinaciones3 . En una búsqueda ulterior, efectuada con ?;
Eisenberg, basada en cuarenta y dos niños autistas estudiados entre ?2
ocho y veinticuatro años, los autores notan que en ningún momento ~
I:T1
estos niños dieron signo de delirio o alucinación4 . Los trabajos de ~
Asperger confirman esa constatación. Se apoyan en una muestra más r.n
!'J
d'
Psicoanalista. Miembro de la École de la Cause Freudienne. Profesor de ~
psicología clínica en la Universidad Rennes 2. Laboratorio de psicopato-
logía y clínica psicoanalítica. Lugar del rector Henri Le Moal CS 24307 - ~
35043 Rennes Cedex France. ~
LACAN, J.: "Conférence en Geneve sur 'Le symptome"'. 4 Octobre 1975. ~
-<
Bloc-note de la psychanah¡se, editorial Georg, Geneve, 1985, 5, págs. 5-23. ~
KANNER, L.: "Autistic clisturbances of affective contact", Nervous Child., ~
1942-1943, 3,3, pág. 217-230. Traduction fran<;aise en Berquez G. L 'autisme ~
infantile, PUF, Paris, 1983, pág. 217-264. ~
KANNER, L.; EISENBERC, L.: "Notes of the follow-up sh1clies of autistic chil- ~
dren", Psychopathology of Childlwod, Grune & Stratton, New York, 1955, a'
págs. 227-239. 67
,....-

importante: siguió a más de doscientos niños en un período que un día estaba por error petrificada de terror porque
sobrepasa los diez años. No evoca nunca la presencia de alucinacio- tomaba gotas de agua que caían por seres vivientes
nes. Introduce la noción de psicopatía para designar su tipo clínico mirando más cerca solamente reconocí las
precisamente porque busca desmarcarlo de la esquizofrenia. Afirma gotas de agua 1

haber observado solo una vez la evolución hacia la psicosis, "en aún hoy me pasa a veces de tener tales alucinaciones
todos los otros casos, agrega, entre los cuales algunos fueron segui- sensoriales
dos durante veinte años, nunca hubo esta alteración de la psicopatía pero eso no me asusta tanto como antes 9
en verdadera psicosis" .5 El término alucinación en relación al autis-
mo no aparece bajo su pluma. Será lo mismo a continuación para A pesar del término utilizado por Sellin, se trata allí, no de una
muchos especialistas del autismo. Desde entonces, en 1964, en una alucinación, sino de un trastorno de la percepción que es clásica-
labor que hace referencia al campo anglosajón, Rimland afirma que mente ubicado, desde Esquirol, en el registro de las alucinaciones, es
la ausencia de alucinaciones constituye uno de los elementos que decir de un error de los sentidos que no pone en cuestionamiento la
permite diferenciar al autismo de la esquizofrenia. En este aspecto, presencia real del soporte de la percepción. Algunos fenómenos alu-
comenta: "La falta de alucinaciones relatadas estimuló a los autores cinatorios más auténticos, en cambio, parecen haber sido relatados.
imaginativos hasta proponer una explicación ingeniosa, pero des- Uno de los clínicos más atentos a éstos fue sin duda Bettelheim. Lo
provista de fundamento -la alucinación negativa, según la cual los tiene en cuenta con respecto a dos niños que presentan un repliegue
niños que sufren de ellas pretenden que nada existe" .6 Esta alusión autista afirmado: Laurie y Marcia. Al término de su estadía en la
crítica concierne a M. Malher. Intentando determinar el autismo por Escuela ortogénica de Chicago, Laurie todavía está en vísperas de la ;:;?
un narcisismo primario absoluto, induciendo "una ausencia de con- palabra, también sus alucinaciones están inferidas por los clínicos. 8
ciencia del agente maternal", postula la existencia de una "conducta "Laurie empezó a alucinar, afirma Bettelheim. Lo hemos deducido ~­
alucinatoria negativa", manifestada por una "oreja sorda hacia la por su mirada perdida, dada vuelta preferentemente hacia el techo, ¡;;
madre y hacia el universo entero"? Hoy en día, no dudaríamos en enteramente preocupada por lo que pasaba en su psiquismo y olvi- ~
pensar que no es nada de esto. Sería más exacto describir el compor- dando completamente lo que pasaba alrededor de ella. Después de ~
tamiento de los niños autistas diciendo que la mayoría de ellos no estos períodos alucinatorios, que fueron primero breves y luego G
quieren remarcar su interés hacia su entorno. Sellin escribe en su aumentaron en duración y en intensidad, ella volvía a su ocupación @'
computadora: "Ve todo, oye todo" 8, cuestión que muchos otros del momento". 10 La observación de Marcia es más convincente: no -<
tigos confirman. deja lugar para la duda en lo concerniente a la existencia de fenóme-
nos alucinatorios, ya que ella es capaz de declarar por sí misma:
8,. .
"Parecía, escribe Bettelheim, que tenía alucinaciones particularmente ~
m
Las alucinaciones visuales espantosas cuando miraba hacia el techo. A veces ponía su mano ~
sobre su rostro o sobre su nariz. Quizás era para asegurarse límites (J>
N
Sin embargo, sucede que ciertos autistas tengan en cuenta de su cuerpo ya que, alucinando, tenía sin duda la impresión de que :,
menos alucinatorios. Sellin relata: se extendía hasta las imágenes que proyectaba sobre el techo. O qui- §.
zás era para formar una pantalla entre ella y el mundo que percibía R
oscuramente (o que alucinaba como estando allá afuera). Mucho más ~
tarde, cuando alucinaba de esta manera, decía: "veo a mamá" [see ~
11zom], y suplicaba desesperadamente: "llévense a mamá" [take mom ~
;2 5 ASPERGER, H.: "Les psychopathes autistiques pendant l'enfance" [1 muay] 11 • Por consiguiente, Marcia manifiesta alucinaciones visuales ~
-< Les empecheurs de tourner en rond, Synthélabo, Le Plessis-Robinson, 1
::r:: l'Spantosas, pero no alucinaciones verbales, de hecho se protege de ~
o pág. 138.
•Z 6 RIMLAND, B.: Infantil autism. Tire syndrome ans its implications for a neural "'"'
~ SELLIN, B.: Une ame prisonniere (1933], Laffont, Paris, 1994, pág. 108. "'r
g ory of behavior, Meredith Publishing Company, New York, 1964, pág. 72.
10
z
o2·
p.. 7 MALHER, M.: Psychose infantile (1968], Payot, París, 1973, pág. 69. BETIELHEIM, B.: La forteresse vide [1967], Gallimard, París, 1969, pág. 159.
11
6as SELLIN, B.: La solitude du déserteur [1955], Laffont, Paris, 1988, pág. 99. Ibid., pág. 213. 69
,...

ellas poniendo sus manos sobre sus ojos y no sobre sus orejas. A cinaciones visuales. "Durante las primeras entrevistas, escribe en
tir de la observación de Marcia, y de algunos otros, Bettelheim ir 1981, los niños confusionales pueden presentar alucinaciones. No es
ta una teorización de la alucinación del niño autista. Aprehende L'l caso de los niños con caparazón, pero, en clase de psicoterapia,
nicamente por la actitud de observar fijamente al techo, y hace estos pueden tener alucinaciones que atestiguan su capacidad men-
hipótesis de que esos niños alucinan la fuente de vida: "la tal para retener imágenes". 16
responsable de la comida, la persona que ellos no alcanzan j Donna Williams describe haber sufrido en su infancia alucinacio-
afectivamente, la persona que buscan y, al mismo tiempo, de la nes visuales bastante consistentes en relación con estados de sonam-
se quieren deshacer" .12 Esta hipótesis no parece poder ser bulismo. "Una vez fue un lindo gatito de ojos azules que me había
zada; en cambio, que las alucinaciones visuales sean · mordido después de bruscamente haberse metamorfoseado en rata
estados de auto sensualidad, resaltados por Tustin, parece n:1<:t::~n11 en el momento en que iba a acariciarlo. Durante la pesadilla había
bien establecido. bajado al living y había actuado toda la escena antes de despertarme
Cuando Williams intenta recordar su pequeña infancia, se al prender la luz. Al ver la sangre chorrear sobre mi mano, me puse
da primero de "la vista cautivadora que tenía de la nulidad", a gritar, pero la sangre desapareció como por arte de magia y todo en
nía manchas en las cuales buscaba dejarse absorber entera 13 . Un la habitación volvió al orden.
más tarde, declara haber tenido dos amigos, "filamentos mágicos" Otra noche, me desperté en el armario del pasillo, paralizada de
"un par de ojos que se escondían bajo su cama". Los primeros " miedo al ver una muñeca vuelta a su estado normal. Algunos segun-
casi transparentes, pero bastaba con no mirarlos directamente y dos antes la había visto con las manos tendidas, los labios articulan-
var su mirada más allá para que se volvieran más presentes[ ... ] do palabras siniestras que no podía oír, como en una escena de resu- ;?
partículas que yo percibía erigían un primer plano hipnótico citados de una película macabra"P Conviene constatar en este epi- 8
hacía perder toda su realidad y su resplandor al resto del mundo" sodio que la comunicación verbal misma, "las palabras siniestras", se ~
Durante mucho tiempo, cultivó esos estados durmiendo con los hace bajo una forma visual: ella no es oída, sino percibida bajo la arti- ¡¡;
abiertos o también apretándose los ojos hasta ver co culación de los labios. Retengamos lo que subraya aquí Williams: no ~
Constatamos de nuevo que Williams atrae la atención sobre a podía oírlos. En otra circunstancia angustiante, percibe una voz que ~
dones visuales. Ninguna duda, sin embargo, de que para algunos efectúa una especie de comentario de sus actos, cuestión que no deja ~
música pueda también tener un lugar en sus estados de goce au de evocar un automatismo mental. Sin embargo, precisa: "escuchaba @'
rótico. Una autista de alto nivel de trece años dice que hasta los mentalmente mi propia voz comentar el desarrollo de las cosas" 18, -<
años, antes de que empiece a abrirse a los demás, su mundo era m con lo cual recalca que para ella el fenómeno no era xenopático, su ~
nífico. "Estaba lleno de colores y de sonidos" 15 . Los testimonios enunciación no se le escapa, sabe que se trata de su "propia voz". Así ~
concordantes en cuanto a la frecuencia de la atracción ejercida como le puede pasar de escuchar: "las emociones son ilegales", pero g
sonoridades melodiosas, particularmente música y canciones; allí también afirma que es "una voz interior" 19 que le lanza esta sen- ~
cambio, buscamos en vano sujetos para quienes el diagnóstico tencia. Dl
N
autismo no sea dudoso, y que tengan en cuenta la percepción No obstante, un testimonio reciente
.
de un artista de alto nivel
.
:,
o
voces alucinadas. parece ser falso respecto a lo precedente. Daniel Tammet en su obra §-
La larga experiencia de terapias de niños autistas acumulada autobiográfica, "Born on the blue day", publicada en Londres en el -~
Frances Tustin no la llevó para nada a subrayar la presencia de 2006, relata haber escuchado la voz de un compañero imaginario, ~.
cinaciones en esos sujetos. Cuando evoca la manifestación, muy creado alrededor de los diez años para compensar su falta de amigos. ~
"' mente, y sin precisión, parece confirmar la eventual presencia de Es aún capaz, cuando cierra los ojos, de acordarse claramente del día ~
~

z ¡;;
-< ~
:r::o 12
lbid., pág. 263.
16
TUSTIN, F.: Les états autistiques chez /'enfant [1981], Seuil, Paris, 1986, pág. ~
•Z 13
WILLIAMS, D.: Si on me touche, je n 'existe plus, Robcrt Laffont, Paris, 1 55. ~
~ 17
D.: Si on me touche, je n 'existe plus, op. cit., pág. 80.
r
g pág. 20. 18
WILLIAMS, z
z,
p., 14 lbid., pág. 28. lbid., pág. 103. o
70 15 WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, que/que par/ [1994], ]'ni Lu, 1996, pág. 269. IY WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, que/que part, op. cit., pág. 46. 71
...

en que pudo ver su rostro desecado, el de una mujer vieja, muy La carencia de significante amo (división a-5 1 ).
de, y muy anciana, de más de cien años. Esta imagen le dice
se "Anne". Le pasó seguido, al pasear alrededor de los árboles Si se confirma que es así, la profundización de la lógica del fenó-
terreno de juego, durante los recreos, de pasar el tiempo meno debería poder orientarnos a alcanzar aquello que diferencia
larga y profundamente, de manera que ella era solitaria, y l'Structuralmente al autismo de las psicosis. Era la vía que tomaban
la compañía de Daniel. Notamos que dos soledades se reflejan y los Lefort cuando consideraban que en el autismo "el doble no deja
consuelan en esta creación que participa de reflejos especulares. ninguna posibilidad de alucinación". 21 A través de esto comprenden
apreciaba mucho poder hablar con ella de todo lo que le intereo;:::1 que la relación con el Otro del significante, al estar siempre mediati-
"Gran parte de lo que me decía, escribe, tenía como intención zada por un doble real y omnipresente, levanta un obstáculo para la
quilizarme, y siempre tenía este efecto, ya que cada vez que la alienación del significante22 . Los Lefort resaltaban la ausencia o la
ba me sentía feliz e interiormente tranquilizado". Sin embargo un pobreza del parloteo en los niños autistas para insistir sobre la no
le anunció su partida con una voz muy dulce y lenta, su muerte función del ensamblaje de lo simbólico en lo real por el significante-
ba cerca. Le afectó mucho. Apres-coup, le pareció que Anne había amo. En efecto, una de las quejas mayores de esos sujetos, cuando
la personificación de sus sentimientos de soledad y de incerHc1 declaran sufrir por no conseguir reunir el pensamiento y la emoción,
bre. "Ella era, constata, el producto de esa parte de mí que parece poder ser relacionado con una deficiencia de la función del
tomar la medida de mis límites y empezar a liberarme. significante-amo. Su entrada en el lenguaje se hace la mayoría de las
a su partida, yo tomaba la decisión de abrirme mi camino en veces por conductas ecolálicas manifiestamente cortadas de su sentir.
mundo más amplio y de vivir en él" .20 Desde entonces está Algunos atestiguan haber puesto mucho tiempo en comprender que ;;?
fiesto que la voz de Anne no presenta los caracteres de una alu las producciones sonoras de sus cercanos servían para comunicar. 8
ción verbal. Un psicótico puede escuchar un diálogo de voces, Hacia la edad de catorce años, un autista de nivel alto como Barran, ~
se desarrolla fuera de su control, no tiene el sentimiento de ser no era capaz de expresar lo que sentía por medio de palabras. "La 5i
actor del intercambio. En regla general, las voces son idea de preguntarle a mi madre por qué yo era tan extraño, decirle ~
para el sujeto, tienden a insultarlo y a atormentarlo; la de Tammet, que necesitaba ayuda, nunca se me había ocurrido. Ignoraba que las ~
contrario, se compnteba como tranquilizadora y calmante. Él palabras podían servir para eso. Para mí el lenguaje no era más que ~
percibe apres-coup que Anne emanaba de su propensión a hablarse una extensión de mis obsesiones, un instrumento al servicio de mi ~·
sí mismo y que ella constituía una complejización de ese gusto de la repetición". 23 Donna Williams tiene en cuenta una rela- -<
Su partida le parece traducir la puesta en imagen de una declo;:lt\1'1 ción similar con el lenguaje en su infancia: "Mientras que podía 6"
subjetiva. Se trata de un sueño diurno persistente, salido de la memorizar e imitar conversaciones enteras, retomando todos los ?2
ginación del sujeto, que no presenta la característica xenopática acentos, no reaccionaba cuando me hablaban. Ni siquiera pestañaba 6
pia de los fenómenos de automatismo mental. cuando mis padres armaban un alboroto al lado de mi oreja. Ellos ~
El síndrome autista aparece entonces compatible con raras pensaban que yo era sorda. No lo era. Escépticos, a pesar de mi rico N

naciones visuales, quizás aún con algunas alucinaciones sonC\r:u vocabulario, me hicieron volver a hacer audiogramas a la edad de ~
(murmullos, campanas, músicas, etc.), pero no cún auténticas nueve años. Se ignoraba el principio de la "sordera al sentido". En la 3'
naciones verbales. Remarcamos por añadidura que si Lacan vida, esto equivalía a una casi-sordera. Usted no está privada del sen- -~
ra que la alucinación es de naturaleza verbal, es decir atestiguando ~
emergencia de un significante en lo real, su fenomenología no se
(/) tringe al fenómeno de las "voces": puede también manifestarse
~
21 LEFORT, R. et R.: "Sur l'autisme. Travaux et recherches en cours. Entretien "'~
~ percepciones olfativas, gustativas, cenestésicas o genitales.
avec F. Ansermet", en L 'enfant "pret-a-poser", Agalma, Paris, 1988, pág. 37. ffi
:r: bien, es remarcable que tales alucinaciones estén muy rara vez 22 El doble autista, según los Lefort, excluye toda presencia del objeto causa ~
·~ critas en la clínica del autismo. del deseo, de manera que éste "no es alucinable en la ausencia del Otro". ~
[LEFORT, R y R.: "L ·autisme, spécificité", en Le symptóme-charlatan, Seuil, ~-
~ Paris, 1988, pág. 316]. ~
n 20 TAMMET, D.: Born on a Blue Day, Hodder, London, 2006, págs. 99-101. 23 BARRON, J. y S.: Moi, l'enfant autiste [1992], Plan, Paris, 1993, pág. 222. 73
r
ti do, sino del sentido del sonido" .24 En resumen, les hace falta embrago, hay que matizar esta afirmación. Nadie puede seriamente
tiempo más o menos largo para descubrir que las palabras discutir que el sujeto autista esté en el lenguaje, es lo que demuestra
para comunicar, después de esto, algunos parecen capaces de además la producción de los objetos a. Lo que es característico de
aprendizaje intelectual de la lengua. ¿Cómo podrían escuchar !alengua del autista no es tanto ser pobre sino el rechazo del sujeto a
lizaciones alucinatorias expresivas durante el período en que la aislar significantes-amos. El sujeto autista no es indemne a toda alie-
bra del Otro les llega bajo la forma de una ambientación nación, pero rechaza lo que experimentó, no "lo asume" resalta
Todo lleva a pensar que aquel que está privado del "sentido del Lacan. ¿Cómo hace esto? Es empleándose para cortar el significante
do" se encuentra dentro de la incapacidad de percibir voces del goce vocal que consigue que ninguno de ellos pueda llevar la
torias. función de significante-amo. El autista moviliza sus esfuerzos para
La carencia del significante-amo ancla un obstáculo en la nunca tomar una posición de enunciador, esta estrategia defensiva
trucción misma de la alucinación verbal en la estructura autista. solo se encuentra desbordada en momentos de extrema angustia. La
que resaltar que esta última no es una ambientación cualquiera, permanencia raramente tomada en falta del rechazo a tomar una
la manifestación de una "voz" que atestigua una presencia enunrüll~ posición de enunciador es lo que funda la ausencia clínica de la alu-
tiva afirmada, humana o divina. Muchas veces es portadora de cinación verbal, ya que ésta es una enunciación desviada, ante la cual
rativos exigentes contra los que el sujeto debe gastar mucha el sujeto es inmanente26• A pesar de las apariencias, el sujeto psicóti-
para resistir a su cumplimiento; lo conduce a veces a co se muestra profundamente implicado en sus alucinaciones, es lo
extremas: suicidio, asesinato, incendio, etc. La alucinación verbal que demuestra la fuerza persuasiva de alguno de ellos, que sabemos
basa en una condición previa: la inscripción del significante que pueden conducirlo a seguir sus insultos, a cometer actos gravísi- f:!j'
sobre la sustancia gozante. Cuando ésta se ha operado puede mos. Desde entonces, ya que ni la identificación primordial, ni los 8
se oír el 5 1 bajo la forma de los mandamientos del superyó feroz. significantes-amos están asumidos, parece inherente a la estmctura ~
tendencia a los insultos y a las obscenidades manifiesta el d autista el no permitir la producción de voces alucinatorias. ¡;;>·
denamiento en lo real de un goce desenfrenado, ante el cual los 52 Aquellos para quienes la palabra no puede servir para el llamado, ~
se detienen, a pesar de ya estar tomado en el lenguaje. Desde aquellos que rechazan hacerse escuchar, ¿no estarían sin embargo ~
ces no hay "voces" sin Bejahung primordial; la misma que obstruidos de un goce que los conduciría a muchas cosas interior- Z
notaba en la ausencia concerniente a Dick, niño tomado en cura mente? Nada indica que ese sea el caso. En efecto, son muchas veces ~·
niños cuya vida interior es rica, se hablan mucho a sí mismos, algu- -<
M. Klein, con respecto al cual da algunas indicaciones precisas
cemientes a la estmctura del autismo. Dick, afirma en 1954, vive nos se recitan interiormente poemas y noticias, voluntariamente se g
un mundo no-humano" porque "no puede ni siquiera llegar al p rememoran canciones, melodías y emisiones de televisión, otros ,. .
mer tipo de identificación que ya sería un inicio del simbolismo [ .. manejan números, o se plantean muchas preguntas, _etc. Sin embar- ~
ya tiene cierta aprehensión de los vocablos, pero no hizo la Bejah go, todo lleva a Sellin a creer, cuando, interrogado sobre ese punto, ~
de estos vocablos -no los asume". 25 Los niños autistas viven en responde que no hay nada allí muy excepcional, escribiendo en su r.r>
N
mundo interior en el cual el significante no introdujo sus computadora: ~
Lacan señala que Dick "está todo en la indiferencia", de manera
"[ ... ]interiormente hablo con abundancia como -~
pueden encontrar muchas satisfacciones cuando no se los
todos los pequeños terrícolas",2 7

~
Un principio del autismo es que una relación fundamental del
con la palabra no sea asumido. Esas intuiciones de Lacan son
madas y desarrolladas por los Lefort en los años ochenta cuando
[fl
Cuando se le pregunta si escucha una frase hablada, una o varias -<
~
~ rizan la ausencia del Otro del significante en el autismo. Sin duda, veces interiormente, una vez más da a conocer que considera en ese
:r: aspecto no ser diferente a otros: §
o
•Z ¡
~ 26
g 24 WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, quelque part, op. cit., pág. 71. LACAN, J.: Le Séminaire, Livre XI, Les quatre concepts fondamentaux de la psy- ~-
'::_ 25 LACAN, J.: Le Séminaire, Livre 1, Les écrits tec/miqucs de Freud, Seuil, chanalyse, Seuil, Paris, 1073, pág. 232. o
27
74 1975, págs. 81-83. SELLIN, B.: La so/itude du déserteur, op. cit., pág. 180. 75

L
,....

"es aberrante pensar que repito interiormente "los gritos chiflados son accesos sobre los que no tengo
todo lo que es dicho está esencialmente titulado toma
y almacenado en el misterioso cerebro loco nada me es más odioso que esos repugnantes
a la espera de ser llamado". 28 alaridos de rabia que inflan y mugen" .31

No obstante, escuchamos a veces en los autistas verbales, una Se da cuenta que tales gritos lo aíslan y hacen obstáculo a sus
repetición murmurada de la frase que acaba de series dicha, como si esfuerzos de socialización, él quisiera deshacerse de ellos, pero se le
la saborearan, o la examinaran con atención. Williams indica que ese imponen. Lamenta su ignorancia de las razones de sus gritos infa-
fenómeno se ancla en su dificultad para alcanzar inmediatamente la mes32. En efecto, los alaridos no son propios a la clínica del autismo.
significación, un trabajo reflexivo suplementario a veces les es nece- Sabemos cuánto Schreber da cuenta de ellos, pero concebimos inme-
sario para que la significación advenga. "Hacia la edad de diez años, diatamente que no son del mismo tipo, cuando remarcamos que el
confiesa, empecé a escuchar fragmentos que tenían directamente un Presidente conoce las razones de ellos. Sus alaridos están articulados
sentido. Descubrí una estrategia: decir interiormente las frases de en su delirio, se producen siempre en la misma circunstancia: cuan-
otro. Así, podía dar un sentido a toda una frase. Con el pasar de los do Dios cree poder retroceder ante él, desde que lo deja ir hasta no
años, manejaba este arte al punto de poder dialogar con un retraso pensar en nada. Gritos de ese tipo son denominados "milagro": son
prácticamente imperceptible".29 producidos por el Dios inferior (Ariman) cuando acciona los "mús-
culos que convergen en el mecanismo respiratorio" 33 . En esos
momentos en que sobrevienen, cuando los rayos hablantes que unen ;E
Los alaridos a Schreber con Dios se rompen, el Presidente se presenta como "un 8
texto desgarrado" 34, entre los S2 que se esconden, y el 51 del alarido. ~­
Más característico del síndrome autista es un fenómeno poco En éste, constata Lacan, se manifiesta "una función vocal absoluta- ~
estudiado, el de las crisis de alaridos, a menudo muy pregnante, y mente a-significante, y que sin embargo contiene en ella todos los ~
que constituyen la manera más frecuente de reaccionar a las contra- significantes posibles, es algo que, agrega, nos hace estremecer en el ~
riedades. Es notable que los terrores de los niños autistas se traducen alarido del perro delante de la luna". 35 En contra de los alaridos de z
por alaridos no verbales, y no por gritos tales como "El lobo", que ~ Sellin, que califica él mismo como "bestiales, repugnantes, imbéciles, ~·
probarían una presencia del sujeto de la enunciación. Son inicial- odiosos, muertos-vivos", que le son insoportables, y le parecen fir- ~
mente enfrentados a un Otro real inhumano, que no habla, cuestión mar su exclusión de la humanidad, por el horror que inspiran a los E;'"
que advierte Lemay cuando constata que el niño autista no transfor- otros; aquellos de Schreber son, al contrario, muy humanos, expresan f2
ma sus angustias en "miedos designables ligados a potencias anima- el inefable dolor del lenguaje que se esconde, dol~r que creemos ~
das. No hay fantasmas, brujas o personajes mortíferos en sus relatos. escuchar en el alarido del perro que hace estremecer, cuando le ~
No nos dicen, como muchos niños hacen, sus temores de la "cortina damos a éste una expresión casi humana. rn
que se mueve", del desconocido que puede entrar en su habitación Los alaridos de Sellin son, según su propia expresión, "absurdos ~
por la ventana o de una presencia misteriosa bajo su cama. Estamos sonidos archiprimitivos". 36 Solo permiten escuchar, en el horror, la §.
entonces siempre en repeticiones donde lo sensorial y lo inanimado voz del sujeto, antes de toda alienación significante. Williams los con- ~
lo arrastran hacia configuraciones humanas". 30 Del mismo modo, las
angustias del niño autista se expresan de este lado de la humaniza-
3I SELLIN, B.: La solitude du déserteur, op. cit., pág. 20.
~
~
<fl ción producida por la asunción del lenguaje. Sellin vuelve muchas y 32 lbid., pág. 137. ~
~ muchas veces en sus escritos al sufrimiento que le procuran sus ala- 33 SCHREBER, D.P.: Mémoires d"un névropathe [1903], Seuil, Paris, 1975, pág. ¡j¡
~ ridos incoercibles: 171. ~
•Z 34 LACAN, J.: Présentation des Mémoires d"un névropathe [1966], en Autres
~ ~
g,
~
28
lbid., pág. 178. Ecrits, Seuil, Paris, 2001, pág. 215. ~.
o.. 29
WILLIAMS, D.: Quelqu ·un, quelque part, c.o., pág. 136. 35 LACAN, J.: Le Séminaire, Livre III, Les psychoses, Seuil, Paris, 1981, pág. 158. ~
76 30 LEMAY, M.: L"autisme aujourd"hui, O. Jacob, Paris, 2004, pág. 159. 36 SELLIN, B.: La solitude du déserteur, op. cit., pág. 128. 77
r-
firma: "En el vacío de la Gran Nulidad Negra, escribe, no había nin- ' La apropiación del lenguaje se opera, no por ensamblaje del sig-
gún pensamiento[ ... ] En el vacío, no hay ningún lazo. El alarido no nificante a la voz, sino por asimilación de signos referidos a imáge-
les pertenece ni siquiera ya que ustedes no existen y no hay voz". 37 nes. Entre las consecuencias que resultan de ellos hay que resaltar la
Una voz tal no es ni siquiera reconocida como suya por falta de fragilidad del montaje simbólico que estructura la percepción. Los
ensamblaje con el significante-amo. Los alaridos de Schreber no son autistas de alto nivel dan cuenta de su desorganización repentina en
del mismo tipo: participan de un milagro divino. El Presidente está momentos de angustia. Para ellos, lo sonoro como lo visual, a falta de
atravesado por el Otro, su grito demuestra por medio de una articu- estar habitados por un goce regulado, nunca dejan de ser difíciles de
lación mínima de lo sonoro con el lenguaje, si bien nos hace escuchar tratar. Sellin describe muy bien que "la percepción acústica y visual"
la voz humana, que el objeto de la pulsión invocante se presentifica. le es "increíblemente penosa", ya que es "caótica" 39 . Le es necesario
El autista, en cambio, queda obstruido por un goce sonoro, que no es un esfuerzo de concentración para hacer orden.
tomado del significante-amo, que surge para él en lo increíble, lo bes-
tial, lo no-humano. En todos los casos, el alarido demuestra la angus-
tia masiva de un ser tomado por su desamparo. Schreber sufre de la La división entre el mensaje y la melodía
retirada del Otro, a quien se esfuerza por remediar, mientras que el
autista es más radical: trabaja por el rechazo de la alienación. Desde Ciertos ruidos anodinos, como aquellos de aparatos domésticos,
entonces Sellin no tiene ninguna toma sobre sus alaridos, mientras son a menudo fuente de alaridos, mientras que otros, más fuertes, o
que Schreber está menos desprovisto. Puede prevenirlos mantenien- más inquietantes, como una explosión, pueden dejarlos indiferentes.
do la coherencia de la cadena significante, "mientras que continúe A falta de regulación de la voz por el significante, parecen operar una ;?
contando, escribe, no hay riesgo de que se declare una crisis de alari- división en lo sonoro muy diferente de aquel de su entorno. Esa divi- ~
dos"; o poniéndose a hablar en voz alta y "a pronunciar algunas sión varía según los sujetos; pero presenta una constante remarcable ~.
palabras preferentemente sobre Dios, la Eternidad, etc ... , que no cuando concierne a la audición de la palabra. §
deben dejar de llevar a Dios a reconocer su error ... ". En la época de Con respecto a esto, Lacan llamaba nuestra atención desde 1959 ~
la redacción de sus Memorias, llegó a cierto control del fenómeno, los sobre el hecho de que "el acto de oír no es el mismo, segün si aspira a ~
alaridos se redujeron, afirma, "lo que los otros toman como ruidos de la coherencia de la cadena verbal, especialmente su sobredetermina- ~
pequeñas toses, carraspeo de garganta o bostezo más o menos des- · ción a cada instante por el apres-coHp de su secuencia, como también ~·
plazados, poca naturaleza para afectar a cualquiera" .38 Su toma la suspensión a cada instante de su valor en el advenimiento de un -<
tenue al significante no hace fenómenos totalmente desubjetivados, sentido siempre listo a devolución -o según si se acomoda en la pala- 6'"
aún si demuestran una no-extracción de la voz. bra a la modulación sonora, con el fin de análisis acústico, tonal o ~
La puesta en juego de ésta, conectada al significante-amo es tan fonético, incluso de potencia musical". 40 Uno apun~a a la significación Q
dolorosa para los autistas que muchos prefieren quedar mudos. de mensaje, el otro se retrasa sobre las sonoridades. El primero es ~
rr1
Otros recuren al compromiso de la verborrea, al del lenguaje de doblemente difícil para el autista, por un lado, en razón de la preca- ~
señas, o a diversos tipos de enunciaciones artificiales. riedad de la función fálica, aún cuando es compensada en algunos por ~
Algunos consiguen dar una frágil base a su enunciación por el aprendizaje, por otro lado, y sobretodo, porque la comprensión del ~
medio de una captación imaginaria de la voz operada gracias al mensaje implica una atención a la enunciación y al significante-amo ~
rodeo por un doble. La adquisición de la palabra se hace para el
autista primero por una ecolalia retrasada, que imita el comporta-
que la funda. Ahora bien, que los autistas tengan mucha dificultad g
para tomar en cuenta la enunciación es constante: cada uno concuer- ~
"' miento verbal de un doble, luego por un aprendizaje intelectual que da en subrayar su comprensión literal, su dificultad en interpretar la ~
~ memoriza palabras conectadas a imágenes de cosas, y frases asocia- entonación y en alcanzar el humor. En cambio, su interés por la músi- i
l: das a situaciones precisas. La enunciación guarda siempre cierta ca y las canciones se comprueba remarcable. Una teoría del autismo ~
·~ extrañeza, que sugiere algo de una base artificial. ~
~ 37
p.,
39 SELLIN, B.: La solitude du déserteur, op. cit., pág. 185. ~.
WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, quelque part, op. cit., pág. 142. 40
LACAN, J.: "D'une question préliminaire a tout traitement possib!e de la ~
7s 38 ScHREBER, D. P.: Mémoires d 'un névropathe, op. cit., págs. 280-281. psychose", en Écrits, Seuil, Paris, 1966, pág. 533. 79
r-
debe poder dar cuenta del hecho de que son las competencias musi- Rothenberg, sin embargo había dicho una vez: "Anda te al diablo" 46 y
cales las más frecuentes entre los autistas llamados sabios41 . La divi- "No puedo". 47 Por otro lado, esta fina clínica señala: "Mirando y escu-
sión en el tratamiento de la palabra entre el rechazo del mensaje lle- chando a Jonny, comprendí que quería escapar al sonido de su propia
vado por una enunciación afirmada, y la sorprendente atracción por voz, así como antes había intentado huir de las voces de su entorno" .48
la melodía, constituye un elemento de la clínica del autismo. Muchos Los Brauner hacen una constatación muy similar cuando subrayan la
clínicos subrayaron la importancia para quien trabaja con ellos. angustia que procura a los autistas "la voz humana directa". 49 Esas
La separación entre la oreja y la voz no operó para el autista, de notaciones son remarcablemente pertinentes, sin embrago, necesitan
manera que oye en efecto "muchas cosas", muchas otras cosas, cuando ser esclarecidas por la noción lacaniana de voz, en tanto que objeto a,
la palabra se hace expresiva y singular. Williams confía sentir un temor para ser precisadas y generalizadas a la estructura del autismo. Todos
por la extrañeza de su voz cuando expresa palabras que ella eligió42. los autistas no son mudos, muchos pueden movilizar el sonido de su
Ese momento en que oye su voz, la asocia con el miedo de la "Gran voz para hablar, y aceptar escuchar el sonido de la voz del prójimo.
Nada Negra", término que utiliza para designar momentos de angus- Pero hacen falta ciertas condiciones. La más manifiesta es que la enun-
tia extrema. Recalquemos que ella no oye su voz cuando su palabra es ciación esté borrada. La palabra verbosa, y el acto de oír orientado
verbosa; solo se presentifica con una enunciación singular, cuando se hacia la melodía, se emplean con cierto éxito. Es la presentificación del
expresa verdaderamente. Convocar el significante unario para unirlo goce vocal lo que angustia al autista, ahora bien, este último habita la
momentáneamente a lo sonoro, y hacer así surgir la voz, constituye palabra en grados diversos. Es lo que hay de viviente en ésta, es pre-
para el autista una experiencia supremamente angustiante, sin duda al sencia del enunciador. Fuertemente afirmado en "Devolveme mi boli-
fundamento mismo de su posicionamiento subjetivo. La frecuencia del ta"; casi totalmente borrado en la recitación de un texto redactado en ;:8
mutismo en los niños autistas puede allí esclarecerse cuando se sabe una lengua ignorada por ellocutor5°. Niños autistas que nunca se diri- ~
que no es raro que pronuncien a pesar de ellos una frase expresiva, en . gen a sus cercanos pueden sin embargo aceptar recitar un índice enci- ~.
circunstancias vividas como particularmente inquietantes, mientras clopédico o "las preguntas y respuestas del catecismo presbiteriano" ~
que asustados por lo que han hecho, por una experiencia tal de mutila- que no son aparentemente para ellos, según Kanner, más que una ~
ción vocal, vuelven a un mutismo obstinado. Desde 1946, Kanner nota "serie de sílabas sin sentido" 51 . No oponen obstáculo a verbalizaciones ~
ese fenómeno. Entre veintitrés niños autistas observados, el "mutismo" de este tipo, ya que no escuchan en absoluto su voz. ~
de ocho de ellos, dice, fue interrumpido en raras ocasiones "por la emi- Muchos clínicos constataron empíricamente que para hacerse r¡;,'
sión de una frase integral en situaciones de urgencia". 43 Esas frases tie- escuchar por el autista, conviene hacer callar su voz. Asperger ya se -<
nen por característica afirmar fuertemente la presencia enunciativa. sorprendía por esto: "Observamos en nuestros niños, escribía en E;"
"Devolveme mi bolita" dice Sellin a su padre que acababa de tomar
uno de sus objetos autísticos44 . "No es cuestión de cambiar un iota"
1944, que si les damos consignas de manera automática y estereoti- §
pada, con una voz monocorde como ellos mismos hablan, tenemos la g
exclama un autista particularmente silencioso, delante de sus padres impresión de que deben obedecer, sin posibilidad de oponerse al ~
pasmados que acaban de concluir una conversación sobre los trabajos orden", de manera que preconizaba presentarles toda medida peda- ~
a efectuar en la casa familiar4 5. A los diez años, Jonny no hablaba, dice gógica "con una pasión apagada" (sin emoción)52 . Confiar la emisión ~·
. 46 :i
"Go to hell".
41 ~
ROTHENBERG, M.: Des enfants au regard de Pierre [1977], Seuil, Paris, 1979, ~.
TREFFERT, D. A.: Extraordinary people, Black Swan, London, 1990, pág. 33. 47
42
43
WILLJAMS, D.: Quelqu 'un, que/que part, op. cit., pág. 161. pág.37. g
KANNER, L.: "Le langage hors-propos et métaphorique dans l'autisme 48
lbid., pág. 36. ~
BRAUNER, A y F.: Vivre avec un enfant autistique, PUF, Paris, 1978, pág. 57. ~
:;2 infantile précoce" (Traducción G. Druel-Salmane y F. Sauvagnant), 49
-<
Salvo, claro está, si intenta animar el texto jugando sobre entonaciones ~
American fournal of Psychiatry, sept. 1946, 103, págs. 242-246, en 50
::r:
.~ Psycho/ogie clinique, L'harmattan, París, 2002, 14, pág. 204. para darle un semblante de significación. ~
~ 44 SELLIN, B.: Une lime prisonniere [1993], Robert Laffont, Paris, 1994, pág. 24.
KANNER, L.: "Autistic disturbances of affective contact", en Berquez G. ~
51
;:¡
g 45 TOUATI, B.: "Quelques reperes sur l'apparition du langage et son devenir
P-.
L 'autisme infantile, op. cit., pág. 255. i.
ASPERGER, H.: Les psychopathes autistiques pendant 1'enfance, op. cit., págs. ~
dans l'autisme", en TOUATI, B.; JoLY, F.; LAZNIK, M-C. La gage, voix et paro/e 52
-
80 dans /'autisme, PUF, Paris, 2007, pág. 19. 69-70. 81

L
"

de la palabra a una máquina constituye una manera más radical aún duce, no en su palabra, sino en el acto de audición: "Para mí, dice, las
de cortarla de la enunciación. Constatamos entonces, con cierto palabras formaban parte de la melodía. Provenían de ella. Cuando
asombro, que ciertos niños autistas "ejecutan órdenes confiadas a la escucho discursos únicamente bajo la forma de motivos sonoros, mi
banda magnética, mientras que quedan indiferentes y pasivos ante mente, de alguna manera, lee la significación global del motivo (¿qui-
las mismas palabras dichas en frente" .53 De ahí la frecuencia del zás inconscientemente, o por un proceso físico?), y respondo a menu-
aprendizaje de la lengua pasando por ecolalias cuyo contenido es do como lo escuchamos de mí, haya o no comprendido lo que se me
resultante de grabaciones sonoras y sobretodo de emisiones televisa- pregunta" _57 Confirma lo que Asperger ya había observado en su tra-
das. Williams subraya que las palabras son mejor comprendidas bajo con los autistas: no solo el mensaje puede así llegarles, como en
cuando son transmitidas por un disco, por la televisión o por un eco, sino en aumento, son particularmente receptivos. La sugestión
libro54 . siempre inherente a la palabra del otro toma entonces un peso acen-
La separación operada por los autistas en el tratamiento de la tuado, sin duda porque la ausencia de separación en la escucha entre
palabra es netamente expresada por Hébert. A menudo, dice, cuando el enunciado y la enunciación no permite al autista interrogarse sobre
hablan, "lo hacen con una voz átona, mecánica, como si [... )la parte el deseo del Otro, de manera que el mensaje puede entonces ser reci-
musical de la lengua estuviera disociada del sentido, como si tuvie- bido, según la expresión de Asperger, como "una ley objetiva imper-
ran la elección entre hablar sin música o hacer sonidos sin sentido: sonal".58
sentido bruto o sonido bruto, código informativo o emoción sensiti- Todo clínico familiarizado con los autistas constató empíricamen-
va, pero nunca los dos articulados" .55 Su dificultad para expresarse te la división que ellos operan fácilmente en su palabra y en su escu-
en su nombre propio se comprueba en efecto frecuentemente unida a cha. En un trabajo reciente sobre "Lenguaje, voz y palabra en el autis- 'i:l

una inclinación hacia el canto y la música. La misma separación se mo", los autores, psicoanalistas, parecen concordar en lo esencial ~
o
sobre los hechos siguientes: los autistas tienen una dificultad especí- >
discierne en su escucha: un mensaje demasiado directo los vuelve z
fica en habitar subjetivamente y afectivamente una palabra dirigida, >
e-'
sordos, en cambio están atentos a éste cuando está insertado en la
su desmutización pasa a menudo por canciones, un disfunciona- ~
melodía.
Los padres de Elly habían constatado que "esta extraña niña, inca- miento de la pulsión invocante constituye un elemento mayor, y se 8z
:z,z
paz de asimilar la palabra más simple, era capaz de retener una melo- muestran más receptivos a palabras lúdicas y mimosas, notablemen-
día y de relacionar una idea [... ] las melodías de Elly tenían un con- te al "motherese", que a entonaciones imperativas59 . Esas bases clíni-
cas, conformes a lo que precede, solo se ordenan a partir de la hipó- &l
tenido relacionado al lenguaje. Durante años, relatan, no supimos -<
tesis según la cual nada es más angustiante para el autista que el ;¡:.
por qué Elly, de cuatro años, nos cantaba Alouette cuando la peinába-
mos, después de haberse lavado el pelo. Fue recién a partir de su objeto del goce vocal. Su demasiada presencia los vuelve sordos y 8
e-'

sexto año, cuando ya hablaba mucho mejor, que descubrimos la rela- mudos; mientras que su borramiento les permite. una expresión ~
tTl
ción. Alouette igualaba a al/ wet (todo mojado), palabras que a los cua- áfona y una escucha de la melodía sonora. La voz, tal como la plan- z
t;j
tro años no decía y no parecía comprender. Sin embargo, era claro tea Lacan, como objeto a, no pertenece al registro sonoro de la pala- U'l

bra, no es identificable ni a la entonación, ni a la voz materna6°, ade- !'.J


.,
que había alcanzado los sonidos y establecido a través de la música
una relación que no quería o no podía hacer verbalmente". Otras
anécdotas parecidas los conducen al sentimiento de "que la barrera
~-
erigida por Elly para defenderse contra las palabras cedía delante de 57 WILLIAMS, D.: Si on me touche, je n 'existe plus, op. cit., pág. 300. ~
58 il'
la música" .56 Williams describe el mismo fenómeno cuando se pro- Asperger nota que los niños autistas tienen el sentimiento de que deben ~
obedecer cuando se les presentan las consignas, ya sea con una voz ~ 1 1'
<Jl monocorde, ya sea bajo una forma "de una ley objetiva impersonal". ~
z [ASPERGER, H.: Les psychopatlzes autístíques pendant /'cnfance, op. cit., pág. ~
1

~ 53 BRAUNER, A y F.: Vivrc avec un enfmzt autístique, op. cit., pág. 190.
:r:: 54 WrLLIAMS, D.: Si on me touche, je n 'existe plus, op. cit., pág. 299. ~. =
1,,1

o
~
59
TOUATI, B.; ]OLY, F.; LAZNIK, M.-C.: Langage, voix et paro/e dans 1'autisme,
1

•Z HÉBERT, F.: Rencontrer 1'a u tiste el le psychotique, Vuibert, Paris, 2006, pág.
"'a
::::>
55
PUF, Paris, 2007. ~.
':
208. 60
"'
p., 56 PARK, C. C.: Histoire d'Elly. Le síege [1967], Calmann-Lévy, Paris, 1972, Trabajos efectuados en neuropsicología, que piden confirmación, parece- __::__
- rían establecer que el cerebro de los autistas no trata a la voz humana, 83
82 págs. 98-100.
1"""

más en el alarido autista, no se percibe más que en la alucinación ver- dos meses y medio de edad, que puede mantener una perfecta indi-
bal, cuando la cadena significante se rompe, y que el sujeto escucha ferencia al mundo humano que lo rodea, se muestra capaz de mirar
su propia enunciación producirse independientemente de su volun- a su madre y de responderle balbuceando, cuando ella le tararea una
tad. Desde entonces, como lo subraya Jacques-Alain Miller, Lacan canción. Su interacción sostenida dura casi tres minutos. Ese frag-
hace casi equivaler la voz y la enunciación 61 . La remarcable apeten- mento de video, mostrado, sin precisar el contexto, por Sandra
cia de los autistas hacia las canciones y la música, así como la preva- Maestro y Filippo Muratori, suscita fuertes reacciones por parte de
lencia de los músicos entre los autistas-sabios, encuentran su lugar colegas en diversos países del mundo. ¿Cómo aceptar la idea de que
cuando se subraya que melodía, canción y música pueden atraerles un niño tal pueda devenir autista? [... ] Pero, prácticamente en todo
en lo que ellos borran la voz. Así como el cuadro del pintor domina el resto de esa video familiar, el estado de cierre de ese bebé es fácil-
la mirada, la música estetiza el goce obsceno de la voz, tan rápido a mente detectable". 63 Retendremos que desde los dos meses y medio
la injuria cuando se hace escuchar, tan horrible cuando se evoca en el un funcionamiento autista se comprueba detectable en ese bebé: se
alarido que hace estremecerse. En cambio, todo mensaje fundado en abre a la palabra del Otro, como sus hermanos mayores, a condición
una enunciación implica que el sujeto haya cedido sobre su goce de que la voz esté borrada, en ocurrencia gracias a la canción.
vocal para aceptar localizarlo en el campo del Otro, lo que lo falifica Siguiendo sus búsquedas a partir de otros videos de bebés vueltos
y lo atempera. El rechazo de la enunciación y el rechazo del llamado autistas, M.-C. Laznik establece que ellos reaccionan a menudo favo-
al Otro se anclan en la misma retención del goce vocal. rablemente, sonriendo, o interesándose en el otro, cuando el adulto
El objeto vocal, al no ser extraído, queda en permanencia amena- les habla en lo que los psicolingüistas anglosajones nombran el "mot-
zante para el autista, arriesgando hacerse escuchar en su palabra, o herese" o el "baby-talk". Ese "mamanais" o "hablar bebé" posee cierto ;;?
surgir en la del otro si es demasiado habitada por la presencia enun- número de características lingüísticas que lo vuelven objetivamente 8
ciativa. Ese rechazo del acoplamiento entre la voz y el significante, identificable: exagera la prosodia valorizando la estructura fonética y i
sumamente angustiante cuando se opera, da al autista su unidad rítmica de las palabras y de las frases. El contenido de los temas sos- ¡:;;
estructural. Le debemos a los Lefort haber conseguido formularlo a tenidos en "motherese" consiste principalmente "en comentarios ~
partir de la cura de Marie-Franc;:oisé2 . Encontramos la confirmación sobre las sensaciones que podría sentir el niño y sobre sus estados ~
de lo que una niña de treinta meses les enseñó, que la mutación de lo internos" .64 Un poeta creó el neologismo "pétel" para designar a esta 6
real al significante no se opera, en una aprensión del autismo funda- lengua, la delimita menos rigurosamente que los lingüistas, pero se a'
da, por una gran parte, sobre el estudio de testimonios de autistas muestra más sensible a su resonancia subjetiva, definiéndola como ~
adultos de alto nivel. "la lengua mimosa por medio de la cual las madres se dirigen a sus E;
Elementos recientemente sacados del estudio retrospectivo de hijos pequeños, que querría coincidir con aquella por medio de la ~
videos familiares de bebés convertidos en autistas, mostrados por cual se expresan estos últimos". 65 Es este descentramiento de la Q
M.-C. Laznik, vienen a confirmar remarcablemente la precocidad del enunciación que conviene subrayar: el "baby-talk" consiste esencial- 3
rechazo de la voz en el sentido como lo entiende Lacan. "Esos bebés, mente en hacer semblante de hablar en el lugar del bebé. En efecto, Dí
N
dice, que en las actividades cotidianas de baño, de nutrición, no éste no. lo entiende, pero cuando es autista percibe en la entonación :,
miraban al padre que se ocupaba de ellos, podían, de' golpe, no solo del" "hablar-bebé" que la voz del locutor se ha ausentado, aquel que ~
mirar sino ponerse también a responder entrando en una verdadera le habla no afirma su presencia enunciativa. Es por eso que el "mot- ~
"protoconversación". Un ejemplo sorprendente, continúa, se encuen- herese" no lo angustia. A la inversa, un llamado desgarrador de la ~
tra en la grabación del pequeño "Marco". Este bebé, por entonces de
63
~
-<
LAZNIK, M.-C.: "La prosodie avec les bébés a risque d 'autisme: clinique et ~
~
o
aunque la perciben como los otros ruidos. Esta idea sería perfectamente
compatible con un rechazo inicial de la enunciación tanto en su recepción
recherché", en TüUATI, B.; }OLY, F.; LAZNIK, M.-C. Langage, voix et parole
dans l'autisme, op. cit., págs. 196-197.
~
g
64
•Z
u.l
;:J
como en su emisión. BoYSSON-BARDIES, B.: Commcnt la paro/e vient aux enfants, O. Jacob, París, ~
C' 61 MILLER, J.-A.: Jacques Lacan et la voix. Actes du colloque d 'Ivry, Lysimaque, 1996, pág. 102. ~.
u.l 65
P-. Paris, 1989, pág. 182. ZANZOTTO, A.: Elégie du pétel, Arcanes, 1986, 17, citado por BüYSSON- 0

84 62 LEFORT, R. y R.: Naissance de 1'Autre, Seuil, Paris, 1980. BARDIES, B. Comment la paro/e vient aux enfants, op. cit., pág. 99. 85
,..

madre manifiesta demasiado el goce vocal y no puede hacer más que


incitar a un bebé autista a darse vuelta. Es exactamente lo que pasa
en las secuencias siguientes estudiadas por M-C Laznik en otro video La ruta de la hormiga
familiar.
Una madre intenta entrar en contacto con su hijo de algunos
CLAUDIA LÁZARO
meses que presentará más tarde un síndrome autista. "¿Pedro?
¿Pedro? ¿Pedro?". Ella se acerca, mientras que el bebé mira ostensi-
blemente para el otro lado. El tono de la voz materna se vuelve cada
vez más suplicante: "¡Mirame! ¡Mirame! ¡Mirame!". Ella pega su ros-
Soy ese desdichado comparable a los espejos /
tro sobre la panza del bebé y grita su desamparo: "¡Mi bebé! ¡Mi que pueden reflejar paro no pueden ver.
bebé! ¡Mi bebé!". Ese fragmento de discurso, en el cual la enunciación "Contracanto", citado en el seminario de Los cuatro
está muy afirmada, se sitúa sobre ese punto exactamente opuesto del conceptos fundamentales del psicoanálisis, de J. Lacan
"hablar-bebé". En cambio, en otro fragmento de video, mientras que
Pedro acaba de reaccionar de vuelta desviándose, a un intento de
contacto de su madre, se observa que la voz de su tío viene a arran-
carle su postración, sonriendo, empieza a mirarlo, y a vocalizar con
él, como un bebé totalmente normal. En el análisis lingüístico, la voz A partir de la afirmación de Lacan de 1975 acerca de los autistas
del tío prueba presentar ciertas características del "motherese" 66 . Este como sujetos "verbosos" 1, J. C. Maleval construye en fantástico tra- ~
no es nunca portador de una enunciación imperativa, que haría reso- bajo que recorre las consecuencias de semejante aseveración 2. 8
nar demasiado la voz, se trata por el contrario, de una lengua mimo- En sujetos autistas de alto rendimiento se verifica la estructura: de ~
sa y musical, es por esto que el autista no se encuentra obligado a la mano de inmensos logros en la vida laboral, académica e incluso >·
¡;:;
protegerse de ella. de una ampliación de los lazos sociales del sujeto, su palabra per- ~
La ausencia de división entre la oreja y la voz hace a la manifes- manece ausente del lugar de enunciación. ~
tación de esta última siempre amenazante para el sujeto autista; cues- El autista rechaza -a pesar de haber alcanzado altos estudios (por ~
tión que lo conduce muy temprano a aplicar una defensa original, ej., universitarios), de sostenerse de manera independiente, tener su 6'
que opera una división en su palabra y en su audición, con el fin de propia empresa (es el caso de Temple Grandin) o hacerse un nombre ~
siempre esforzarse a depurarlas de la voz. Que esta defensa eficaz,
que el acoplamiento a-5 1 esté obstinadamente barrado, se constata
con su o~ra (como Donna Williams)- una palabra que lo localizaría
como SUJeto.
g
r-
por mediación de ese hecho clínico mayor que es la ausencia de alu- Su lenguaje no sirve a la comunicación o bien solo por intermedio ~
cinaciones verbales. No obstante, persiste, aún en los autistas de alto de grandísimos rodeos ésta se obtiene de manera indirecta: por ~
tr1

nivel, un disfuncionamiento de la pulsión invocante, que les permite medio de objetos, de una palabra que permanece mecanizada -como (fJ

en efecto expresarse, pero que se les hace difícil hacerse escuchar. Lo de loro- o bien a través de libros en los que otro sujeto, coautor, ~
consiguen por mediación de una relación con el lenguaje mediatiza- desempeña la función de intermediación y suple el vacío enunciati- ~
da por el doble, dando nacimiento a una lengua de signos, que pro- vo. ~
n

cede a una inmersión de lo simbólico en lo imaginario. Ahora bien, la Es en el mutismo, dirá J.-C. Maleval, donde el imposible de enun- ~
alucinación verbal descansa sobre una alienación significante, sin ciar se hace más patente. El objeto voz no está articulado al Otro. ~
"' separación, que opera una inmersión de lo simbólico en lo real. Está Parafraseando a Lacan en su referencia a lo cómico y la imagen, aquí ~
~ en el principio de la estructura autista que el sujeto haga obstáculo. la voz sale a pasear sola. ~
;:r::
o m
'(5 TRADUCCIÓN AL CASTELLANO: GERALDINE TRJBOULARD ~
g LACAN, J., "Conferencia en Ginebra sobre el síntoma", Intervenciones y ~.
"'"'"'
P-.
Textos, Manantial, Bs.As., 1988. ~
86 66 lbid., págs. 201-204. 2
MALEVAL, J.C. "Plutot verbeux". "Les autistas". En Ornicar Digital no 299. 87
,...

En el libro Interpretar a los animales 3, escrito por Temple Grandin ocasiones entre el Otro y el semejante, diferencia que puede tener
en colaboración con Catherine Johnson, se encuentran los siguientes para ellos consecuencias tranquilizadoras y fecundas.
agradecimientos: a) El esfuerzo de T. Grandin se concentra en aproximar el desvío
Dice Temple: "Quiero dar las gracias a mi coautora ... Ella ha
hecho posible este libro. Su bella prosa encontró mi voz y me permi-
que implica su forma de hablar... al punto cero. Esto respecto de su
tono de voz, monocorde o demasiado alto, como también respecto a
!,
!
llll
tió contar mi historia". la repetición de los contenidos. ,¡r
¡·
En cuanto a C. Johnson, ella relata el proceso de escritura del En el prólogo de su libro Atravesando las puertas del autismo, el psi-
siguiente modo: "La gente me pregunta cómo ha sido la experiencia quiatra Bernard Rimland relata que Temple acoge con buen ánimo la '1
,¡1,
de escribir un libro con una persona autista. La respuesta es que estu- observación que le hace durante una cena informal acerca de su tono
pendo. Temple posee todas las virtudes no reconocidas de las perso- alto de voz, que atraía la mirada de los otros comensales del restau- i: 1 ~
nas autistas. Es amable, ecuánime y casi tan concentrada como Lilly rant. Ella no se ofende, inmediatamente, ensaya bajar la voz. Más :¡¡•!•
111'1
y Harley4 persiguiendo a su ratón laser ... y nunca está fuera de ser- bien se sorprende con esas observaciones, como cuando un profésor id
vicio". le dice que los compañeros la consideran "rara". Su reacción es
Se puede constatar la posición de objeto intermediario de la prosa doble: por un lado se aplica al trabajo de achicar la brecha entre su
de Catherine, en la intersección con la voz de Temple, quien consien- voz -en el presente caso, pero puede ser otro rasgo- y la voz "nor-
te que otro enuncie por ella. Por otro lado la eficacia de Temple, mal", de los otros. Por otro lado no se había percatado de estas dife-
remeda la máquina computadora que tantas veces ella misma reco- rencias, pero es capaz de recibir esta información, sin qtiejas -ya que
noce como el estilo propio de su modo de pensar. la queja es vehículo de la demanda ... dirigida al Otro-. ~
Del siguiente modo, lo ilustra: "Tengo una memoria operativa Su rechazo al Otro, su rechazo al llamado al Otro -que se refleja 8
atroz. Si fuera un ordenador, tendría una memoria RAM enorme y un por ejemplo en la falta de queja- no impide que sea capaz de intere- ~
micro procesador muy pequeño" .s sarse en el semejante o aceptar las críticas o los reconocimientos. 5i
Durante el colegio secundario sus problemas con el lazo social De lo mismo testimonia Donna Williams cuando por primera vez ~
fueron muy importantes. "Los que me llamaban 'grabadora' estaban se dirige a una audiencia para dar una conferencia -sobre su libro ~ 1

en lo cierto con respecto a mí; eran malos pero tenían razón, soy una Nobody, nowhere-, y antes de iniciarla, prorrumpe en gritos. Es el ~
grabadora. Así es como puedo hablar. La razón de que ya no lo silencio y la espera respetuosa del auditorio, su apuesta por aguardar @'
parezca es que tengo tantas frases y palabras estándar que puedo el momento en que pudiera dirigirse a ellos, lo que le permite a -< 11
pasar a combinaciones nuevas. En eso me han ayudado mucho las
conferencias. Empecé a cambiar mis diapositivas por las críticas de
Donna hacer el esfuerzo de silenciarse y comenzar a leer, a pesar del
aturdimiento que implicaba la situación, primero sin entender lo que
g
¡:;;
' "l'li
que pronunciaba siempre el mismo discurso. Así cambiaron también leía, luego, pudiendo comprender. El acento de su relato está puesto g ·11;
mis frases". 6 en la captación de la respuesta del auditorio 7. ~
De este testimonio extraeremos dos consecuencias: a) en relación Esto prueba que el semejante, cuando no encarna el Otro, Otro ~ ¡¡,,

rl:
al método que Temple usa para corregir el desvío que ella misma que lo convocaría como sujeto, no necesariam~nte es amenazador :.,
. o :1\
representa como sujeto ... desvío de los sujetos típicos. · para el autista. En las instituciones para niños o adultos autistas, a §
b) La otra, es en función de la diplopía, de la diferencia, que los veces son aquellos que no se dirigen a ellos, o los que lo hacen del R
sujetos autistas -como todo sujeto por otra parte- pueden realizar en modo más lateral, o no esperan nada, quienes suelen tener más chan- ~ 1

¡,
i

ces en la relación con ellos. El rechazo del autista es pues al Otro, §


como respuesta íntima e insondable del sujeto ante su falta de repre- ~
:2 GRANDIN, Temple; ]OHNSON, Catherine, Interpretar a los animales, Del
3 sentación en él. ~
Nuevo Extremo, Bs.As., 2007.
:í3o 4 La coautora hace referencia a la historia - presente en el libro- de dos
¡¡¡
•Z gatos que persiguen con perseverancia a su ratón ... solo que se trata de i r!l!
~
D-. 5
un ratón laser.
GRANDIN, Temple; jOHNSON, Catherine, op. cit.
f'l
"'o;¿, 11
7 1¡
88 6 GRANDIN, Temple; }OHNSON, Catherine, op. cit. Sitio web. www.donnawilliams.net. 89
r
El pensamiento visual caso del autismo este se redobla, ya que el sujeto no cuenta con los
elementos de la lengua que le permitirían localizarse, dejarse locali-
Así como para el sujeto autista la voz no se incorpora, no traza el zar por el Otro y ubicar sus objetos.
circuito que parte de la zona erógena al Otro, para volver al cuerpo En el desarrollo de la vida de un sujeto la posibilidad de un
en el recorrido pulsional, el objeto mirada arrastra las consecuencias encuentro con el Otro pone en peligro la red de lenguaje disponible
de este, podemos decir, corto-circuito. (Hacemos referencia aquí al para cada uno. Los desencadenamientos psicóticos que se producen
esquema de la pulsión del seminario Los cuatro conceptos ... con los en estos momentos cruciales lo testimonian. Como lo destaca Miller,
consiguientes trayectos: oír-hacerse oír-ser oído-oírse, o ver-hacerse el empleo de un nuevo significante, "esposa", "padre", un tíhdo pro-
ver-ser visto-verse). fesional, o cualquier otro que se ubique en la historia personal de
En adelante tomaremos como texto de referencia Pensar en imáge- alguien, puede poner a prueba su andamiaje simbólico.
nes de Temple Grandin para hacerlo dialogar con los capítulos del En estos momentos cruciales, de encuentro, Temple utiliza refe-
seminario mencionado, respecto del ojo y la mirada 8. rentes muy concretos, como puertas, para visualizar la situación de
El pensamiento visual está planteado en oposición al pensamien- atravesar una etapa, cristales, para imaginar la fragilidad de los lazos
to abstracto o verbal. con los otros, etc. El encuentro, entonces, se reduce a una imagen que
"Las palabras son como un segundo idioma para mi. Traduzco las ya no implica una elaboración de lo que tiene de traumático, pero
palabras, tanto las habladas como las escritas a películas de cine a que sirve al sujeto para soportar dignamente la vida que en algunos
todo color... que pasan por mi mente como una cinta de video. casos no está exenta de éxito académico, laboral o social.
Cuando alguien me habla sus palabras se me traducen instantánea- De igual modo, la solución encontrada en estos autistas es a la ;;?
mente en imágenes". medida de su imposibilidad, lo que no le quita valor desde el punto 8
Las imágenes en cuestión tienen la propiedad de ir armando el de vista del lazo que sostiene o del agujero que tapona. ~
objeto a la manera de una yuxtaposición de partes, que Temple justi- "En sentido figurado trepé por una escalera hasta la puerta que ¡¡;>·
fica como efecto de un "sistema sensorial fragmentado". El acceso está en el cuarto piso, en el costado del edificio principal. Me detuve ~
del autista al concepto va de la parte, a lo general. Por ejemplo: el al pie de la escalera y me pregunté cómo haría para llegar hasta allí. ~
concepto de "gran Danés" está integrado por los distintos perros de Subí lentamente, forzándome a avanzar escalón tras escalón hasta Z
esa raza que ella conoció y formaron parte de su historia. Cuando no que alcancé la puerta. Cuando estuve frente a esa puerta, supe que ~·
existen estos elementos de su historia o casos particulares que ilus- podría lograrlo. Supe que podría graduarme". lO ~
tren el concepto -es el caso de términos abstractos- el autista se El pensamiento visual tal como testimonia Temple, es el efecto de g
enfrenta a una dificultad mayor. Distintas frases del Padre Nuestro un imaginario donde el sujeto no se puede localizar en el campo del ¡;;
ejemplifican el obstáculo. Hágase tu voluntad: "Voluntad es una idea espacw. . g
~

difícil de visualizar. Cuando pienso en ella imagino a dios arrojando Como explica Lacan respecto del Hombre de los Lobos, la apari- ~
un rayo ... No caer en la tentación se representaba como la baranda ción en el sueño de los lobos en la ventana, implican, señalan la ~
de una escalera ... ". 9 marca del sujeto mismo. El lobo es el sujeto. N
:,
Lo que el sujetd revela es sü enorme dificultad con la metáfora, Del mismo modo ocurre con Lacari en la escena de la lata de sar- S
que suple con una metonimia infernal que soluciona con mejor o · dinas. El intelectual joven y con ansias de entretenerse en una activi- S
peor resultado este efecto de no localización del sujeto. dad al aire libre, ajena a su mundo cotidiano, era una mancha en el ~.
Atravesar una etapa de la vida es para Temple atravesar una cuadro de los pescadores. Temple, era la mancha en el cuadro de sus ~
(J) puerta: la concreción y la inmediatez del referente ayudan al sujeto a compañeros de secundaria. Solo que Lacan, como el sujeto que es ~
~ soportar lo imposible de simbolizar. pescado por la mirada del otro, se incomoda, se angustia ante la risa ~
::r:: Si bien lo imposible de simbolizar es inherente al lenguaje, en el de los hombres del lugar. Esa marca de angustia no se localiza en el ~
o
•Z
~ ¡;:
15
~
8 GRANDIN, Temple, Thinking in Pictures, cap. 1, en su página web:
10
GRANDIN, Temple, fragmento del discurso pronunciado en la Ceremonia ;,
P-. www.grandin.com de Entrega de Diplomas, junio de 1966, en: Atravesando las puertas del 0
9{)9 GRANDIN, Temple, op. cit. autismo, Paidós, Bs. As., 1997.
91

l
autista, o si aparece, lo hace bajo una forma desregulada, invasora, punto donde las vio la primera vez, para que vuelvan a ser la misma
desbordando al sujeto mismo. piedra. Así procede Temple: "Yo hago lo mismo que las hormigas.
En un caso, la angustia localiza al sujeto -bajo la forma de objeto- Cuando voy en coche a un sitio por primera vez busco los mojones
en el otro, en el autismo, hay un retorno de goce al límite de lo tole- del camino lo mismo que todo el mundo. Pero cuando vuelvo, me
rable. parecen todos diferentes. Tengo que pasar cada uno de los que haya
Para volver al pensamiento en imágenes: "Piensan que se trata del elegido como punto de referencia hasta que llego al lugar en el que
ojo -punto geometral, cuando se trata en verdad de un ojo muy dis- estaba cuando lo ví primero, entonces me doy la vuelta y lo miro
tinto- el que vuela en el primer plano de Los Embajadores ... " .11 La dife- desde el mismo ángulo que lo ví a la ida para asegurarme que es el
rencia visión-mirada cobra aquí su valor. mismo". 13
En una página de Internet 12, se pueden conocer los excelentes La mirada es el lugar desde donde se localiza el sujeto -el cuadro,
logros de otro autista: llevado a volar sobre una ciudad desconocida es el marco donde localiza al Otro y sus objetos-. Como lugar de
por término de unos minutos, es capaz de dibujar fotográficamente, enunciación, es un lugar imposible para los autistas -no importa el
esto es copiar, lo que ha visto con un nivel de precisión enorme. El rendimiento que obtengan en sus producciones- o dicho mejor, su
resultado es un dibujo detallado -donde coinciden el número de rendimiento, de innegable valor para su vida, no soluciona el impo-
columnas o balcones de los edificios- que reproduce la ciudad sible de la estructura. Sin lugar en el Otro, el sujeto está librado a
"vista". Más cerca de la copia, más lejos del cuadro. Sin embargo, la valerse de los recursos de la lengua con los que cuenta: la metonimia,
actividad no deja de tener su valor de lazo y de invención en un suje- un decir que solo se ancla a costa de enumeraciones, series que se
to de estas características. repiten, se amplían y se complejizan ... permaneciendo siempre las ~
La carencia enunciativa se verifica en una carencia de mirada, 1() mismas. Y un goce desregulado que se soporta con algún artefacto de 8
que no impide, como lo muestran estos numerosos ejemplos de suje- su invención, o el uso de algún fármaco que templa las irrupciones ~
tos de alto rendimiento, que extraigan excelentes resultados de una con las que se siente amenazado. ¡¡¡>·
visión que sabe sacar sus ventajas. Así lo prueba Temple, cuando De los numerosos testimonios de autistas de alto rendimiento que ~
resalta la capacidad excepcional de los autistas de visualizar defectos están apareciendo en la actualidad, los analistas lacanianos debere- ~
en una cadena de producción o de tener los mejores puntajes en tests mos continuar extrayendo consecuencias y enseñanzas que habrá ~
en los que hay que descubrir detalles escondidos en una figura. que poner a prueba en la clínica. a'
(/)
Lo que al sujeto normal, típico, enceguece, es la presencia del suje- ><:
to en el cuadro: ustedes, ven lo que esperan ver, eso los hace poco
aptos para captar, por ejemplo los detalles, o para comprender lo que
asusta a los animales (en la especialidad de Grandin).
La mirada soporta la falta en el campo de la visión. Al no estar
recortada del campo del Otro, la mirada no se incorpora. Las tan
1
~
conocidas manifestaciones del autismo infantil respecto de la mirada t'.J
lo muestran: el niño no mira, evita el contacto visual, mira a hurtadi- ~
llas. La visión sin mirada de estos sujetos de alto rendimiento, ~
encuentra una asombrosa ilustración en un ejemplo de la etología, en ~.
Q
el comportamiento de la hormiga.
"' Cuando una hormiga realiza un trayecto, se orienta por las pie- ~
-<
~ dras del camino para seguir su ruta. Si vuelve, debe rodear las pie- ~
::r: dritas que ha visto para reconocerlas. Debe volver a verlas desde el ~
o ~
•Z
¡¡¡
¡:;
g 11 LACAN, Jacques, Los cuatro conceptos fundamentales de psicoanálisis,
m
r
z
z,
8: Paidós, Bs. As., 1982. o
13
92 12 En el sitio web: www.stephenwiltshirc.co.uk GRANDIN, Temple; }OHNSON, Catherine, op. cit. 93
El niño, el goce y el objeto a*
Alejandro Daumas

"Solo puede considerarse uno una especie de resi-


dente o embajador del reino del saber en el de la con-
versación, hay que creer en la obligación continua de
fomentar las buenas relaciones entre estos dos estados,
que tanto dependen uno del otro". David Hume

l. Preliminares
~
z

La infancia es una pesadilla que la modernidad ha construido ~
pacientemente. La lógica actual de la evaluación y planificación no ~
admite los espacios en blanco, hay cierta atención en no perder de ~
vista al niño, el ojo está sobre él. Y el ojo de él no deja de tejer una plu- ~
ralidad de ficciones. Todos los saberes tienen algo que decir siendo @'
"El niño, el problema fundamental de las sociedades desarrolladas" .1 -<
Así como la pedagogía consolida su prestigio durante el siglo XIX, g
mantiene hasta hoy cierto monopolio de los discursos sobre el niño y rn
legitima su aparente neutralidad en la productividad y el máximo Q
rendimiento. Siendo su resto el fracaso escolar. ~
Constatamos, además, que para las ficciones jurídicas se presenta ~
la misma lógica. ~
"El niño se presenta como caído de la institución familiar y se le ~·
da un nuevo lugar a partir de lo universal, se trata de reescribir al ~
niño a partir de su caída para que tenga derechos" .2 ~·
::!
~
-<
Conversación anual del CICBA. "La crisis de lo real, el objeto a y los sabe- ~
res". Departamento de estudios sobre el niño en el discurso analítico ~
(Pequeño Hans). ~
LAURENT, E.: "Responder al niño del mañana", en: Carretel N a 4, ~
Psicoanálisis con Niños, Nueva Red Cereda, Barcelona, 2001. ~
2
LAURENT, E.: "Efectos de don", en: El niño N" 8, ICF, Barcelona, 2001. En ¡s·
la convención de los derechos del niño se intenta defender al niño soste- 95
,..
Así también como la filiación, la voluntad de regirse por la biolo- deseo, ese punto de falla que es el secreto del goce de la pareja paren-
gía del niño trastocaron los modos de inclusión, debido a los diag- tal, claro está también la ubicación del niño en tanto objeto de la
nósticos genéticos o como simpáticamente en la novela Sábado3 madre revelando su verdad.
encontramos escrito que los padres tienen poca o ninguna influencia Llamo a estas tres ubicaciones (que se extraen claramente de la
en el carácter de los mismos, siendo triviales las cosas a modelar, ya Nota sobre el niño de J. Lacan) "síntoma-partenaire" en tanto es nece-
que lo que determina en realidad la clase de persona que será ese sario descubrir en cada niño cómo responde a esta determinación en
niño, es cómo es el esperma y el huevo en que se encuentra. las relaciones que establece con el Otro.
El niño está consagrado a ser un objeto, "no solamente de la peda- Vemos allí desplegarse una serie de síntomas que atraviesan la sub-
gogía", del derecho, "sino también del saber de la ciencia". 4 jetividad del niño en lo que hace partenaire con su Otro, así es que
Estos "saberes", si bien cada uno no totaliza la idea del niño, pre- podríamos decir las relaciones que se establecen entre la norma del
tenden, como lo muestro, ser una forma de tratar lo real que se Otro y el contenido que el Otro formulé. Es allí donde puede verse
encuentra suelto en cada campo. que los "síntoma-partenaire" están puestos en forma en relación al lazo.
Sin embargo, como advierte Eric Laurent, es necesario interrogar
las redistribuciones clínicas de las que somos testigos.
11. El niño objeto de goce Vemos cada vez más como este "ideal", este lugar de excepción
del niño se ha transformado, trastocando hasta los "saberes" que nos
El niño freudiano tiene un malestar muy particular que es su orientaban en la estructura. Así es necesario reconsiderarlo a la luz de
sexualidad5 . Es ese perverso polimorfo que viene al lugar del ideal la dominante específica 7, que es la fórmula que nos da J.-A. Miller y '"'O
conocemos como materna Comandatuba: ~
de los padres y que cuenta con una familia constituyente para tratar o
;,.
las vicisitudes de la pulsión, es decir cuenta con un aparato de trata- z
a>l >·
miento de su empuje pulsional. ~
CJl
El niño freudiano paradigmático es Juanito. Siendo el síntoma la La entronización de los objetos, "el ascenso al cenit social del obje- n
solución que encuentra para inscribirse en el registro de la castración, to a" .8 La supremacía del objeto a sobre el ideal que actúa sobre la o
z
por ello Lacan interpreta la fobia como llamado al límite. constitución subjetiva, mostrándonos el predominio del objeto a ~
Z•
Eric Laurent ordena los síntomas de la infancia en dos tipos: aque- recortado de la relación con el otro. Sl
llos que tratan de la relación del sujeto al Otro materno y sus conse- Aquí si el otro lado de los síntomas, ligados al anudamiento que -<
cuencias, y los que corresponden al anudamiento bajo el trasfondo de es necesario producir en tanto el niño en cortocircuito con el Otro, se >
la forclusión generalizada, la función de síntoma en su estatuto de encuentra cada vez más confrontado a la figura devoradora de su
8r-
goce. Sobre estos argumentos paso al tercer punto. ·
m
n
letra y la suplencia necesaria. tT1
En ambos el punto en común es el lugar del niño en tanto objeto
de goce. ~!'l
6
Claro está, con sus matices que van en el primer caso desde ser el G. Brodsky en una muy atinada intervención alrededor del síntoma del '3e
instrumento de goce hasta el punto de falla en la articulación del fracaso escolar los llamó "problemas del sujeto con el contenido", y a los ::1
n
problemas de violencia los llamó "problemas con la norma". Cerniendo ~
alrededor de ello el real que cabe a cada dificultad. ~. 1111111111'
nido en su individualidad. Suponiendo la idea del niño universal. Eric 7 Si la dominante específica es la estructura de la época, luego tendremos 9
n
¡¡;
Laurent relaciona esta idea de reintegración del niño conforme a los dere- el "reservorio semántico" para articularla. Una época que al decir de -<
Cfl
chos universales al niño autista en tanto encaja en su definición. (¿Es Benjamín, la entiende: "Como un proceso de liquidación de la facultad de "'
z ~
:to posible pensar aquí la noción de autismo generalizado?) intercambiar experiencias". La experiencia es hoy el shock, el impacto de
un objeto. Entre el reservorio semántico subrayemos: sociedad de las ave-
rn"'
,z
<J.l
3
4
Me EWAN, I.: Sábado, Anagrama, Bs.As., 2001.
lb id. nencias, no una sociedad de órdenes. El reino del no-hay alternativas. De i'"
g 5 STJGLITZ, G.; DAUMAS A. "Actual y clásico en la clínica con niños", un sistema de vigilancia y de castigo a una sociedad de evaluación, entre
r
;¿

o2·
p... Conferencia en el Servicio de Psicología del Hospital Baigorria. Noviem- otros. -
8 MILLER, J.-A.: "Una fantasía", Revista Lacaniana 3, EOL, Bs.As., 2005.
96 bre 2007. Inédito. 97
r 111. El niño como objeto a liberado civilización. El niño es 'el objeto a liberado', producido. Este objeto a
que el niño realiza". 9
Sintagma formulado por Eric Laurent que sirve a los modos de Encontramos una serie de casos que testimonian la preeminencia
tratar las "Nuevas inscripciones del sufrimiento del niño", artículo de la anomalía y un claro desinterés por los fenómenos subjetivos, se
publicado en nuestro Departamento que está también en la revista rechaza que cualquier enfermedad o síntoma sea producto de una
Enlaces. división subjetiva y se pone el acento en que el niño va a ser un obje-
Sintagma que hemos trabajado en la articulación de lo actual y 1u to en tanto producto de la biología.
clásico en la práctica con niños, en las enfermedades del lazo, y su Un sesgo más del niño como objeto a liberado es ser producto
opacidad, en una primera lectura nos ha revelado algunos rasgos que condensador de goce de todas las prácticas biológicas. (Anticipo que
nos han sido de profunda utilidad clínica. Eric trabaja en esta perspectiva en un artículo de próxima aparición,
Hemos girado alrededor de ubicar este texto tanto en consonan- ubicando el siglo XXI alrededor de la no relación y sus impasses bioló-
cia con la "Nota sobre el niño" y el Seminario 16, del cual Laurent gicos).
extrae esta articulación, como suponer en el mismo movimiento un Un rasgo más del mapa forzado de la clínica es la relación entre
paso más respecto de dicha nota ya que toca directamente todas las este liberado y su posición subjetiva. Allí interrogamos los niños alie-
paradojas del objeto de lujo en que el niño deviene. nados a lo imaginario, niños yoicos, niños pegados a algo, que cuan-
Reintroducimos una pregunta que nos hacemos: ¿qué quiere do desaparecen de ese lugar imaginario, actúan de una manera loca,
decir para nosotros hoy que el niño se encuentra ubicado como obje- imparable. Sostenidos desde un exceso de mirada.
to a? Y como objeto a liberado. Si nosotros interrogamos al niño Tiranos narcisistas, aquellos que no logran armar una unión con ;;?
como objeto a liberado tal cual lo propone E. Laurent, es importante el Otro ni con otros, pero quieren ser reconocidos por el Otro todo el
o
8>
subrayar que en la presentación del niño como objeto a liberado se tiempo. ~-
encuentra esta equivalencia entre el niño como objeto a liberado y el Siguiendo a E. Laurent, embrollos del narcisismo del Uno que ¡¡;¡
niño como objeto de desecho. Es así que la actualidad más impor- produce la tiranía de todos o el tormento del yo. ~
tante de la clínica del objeto o del cenit del objeto a, es ubicar que el El imaginario aquí no es la gestalt, es envoltura del goce, es una ~

niño es lo más actual y lo más contemporáneo en relación a su ubi- captura del goce que pasa por lo imaginario, donde las ficciones ima- ~

cación como objeto liberado de la familia. Cuando E. Laurent intro- ginarias lo conducen a acomodarse y reajustarse permanentemente, @'
en donde el enloquecimiento en ocasiones es la salida. -<
duce esta idea de interrogar al niño como objeto a liberado en rela-
ción a la cuestión de la familia, lo que va a ubicar claramente es la Es una constatación en nuestra clínica escuchar cómo el sujeto- g
ruptura con la biología, en tanto el niño como objeto a liberado va a niño viene a dar testimonio de una pasión feroz, de ese punto sin r<

distribuir de alguna manera la familia, si antes era el padre el que salida en el que el sujeto se debate por querer 'hacer de él su yo ~
determinaba el lugar del ideal en relación a la producción de obje- misNmo. 1 fu . , d d . . d . f
o es e yo en nCion e esconoCimiento o e m atuacwn smo
., . ~
tos, había algo que se organizaba en ella, pero lo que dice E. Laurent CJl
N
es que el niño vendrá a ocupar el lugar de objeto identificado con el. en un modo del verbo: se cree ... el yo. :.,
cenit del objeto en la civilización, va a distribuir el goce en la fami- "Muy distinto es lo que se haya en el horizonte de esta ascensión §.
lia de una manera distinta. Uno podría decirlo así, forzando un poco del sujeto amo en lo que se afirma como la verdad de su igualdad ~
la cuestión del objeto a liberado, el niño deviene significante amo de consigo mismo, esta yocracia de la que les hablaba en cierta ocasión ~
la familia, deviene sl o significante de la familia en la cual la sinto- y que es, me parece, la esencia de toda afirmación en la cultura que ~
matología o los lazos familiares van a escribir el saber que esa fami- más ha visto florecer este discurso del amo". ~
~
Cj)

~ lia haga con ese niño como objeto a liberado. Cito: "El niño es, por lo Es tiránica, así, por la certidumbre que impone este Sl' se percibe
::r: tanto, el objeto a, viene al lugar de un objeto a, y es a partir de allí la cercanía del sacrificio. ~
·~ como se estructura la familia. La misma ya no se constituye a partir ~
§ de la metáfora paterna, que era la cara clásica del complejo de Edipo, 9 LAURENT, E.: "Nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño", en: ~.
~ sino enteramente en la manera en que el niño es el objeto de goce de Psicoanálisis con niños y adolescentes. Lo que aporta la enseñanza de]. Lacan, __::__
98 la familia, no solo de la madre, sino de la familia y más allá, de la Departamento Pequeño Hans, Grama ediciones, Bs. As., 2008. 99

l-
Mi lll•r rl•fien• que esta locura de la inflación fálica, yoica, es con- trabajado la relación del rechazo de la castración y el sacrificio, ubi-
Sl'l'lii'IH'Í•l dl• un <lflojamiento de las coordenadas simbólicas, en el cando que el síntoma es la salida a la subjetivación de la castración.
rnonwnto l'll lllll' l'l narcisismo aparece orientando el deseo del suje- Esto es considerar al síntoma como objeción a la desmentida de la
to. Este n•chazo del deseo como deseo del Otro y la preeminencia castración. 11
morlífl'ra encapsulada en el goce autista de la subjetividad actual, - La segunda razón es que el síntoma es una respuesta a la des-
que impide el lazo al Otro. mentida frente a lo real. Eric Laurent dice: "la manera de hacer fren-
Estas presentaciones nuevas develan el carácter feroz del cenit del te a la irrealización del mundo".
objeto, revelan que se ha ubicado la pulsión sin objeto y que el desti- - Finalmente, tercera razón, el síntoma hace lazo. Al toparnos con
no del objeto es el desecho. M.-H. Brousse afirma "los nuevos sínto- las enfermedades del lazo en el niño la solución orientadora a toda
mas son producidos en el lugar de la diferenciación entre el objeto cura es la que propicia el síntoma. 12
pulsional y la pulsión, haciendo equivalencia entre objeto y dese- Puedo arriesgar de qué forma lógica alrededor de estas razones
cho".10 ubicamos al analista:
Deducir la lógica a la que responden sus conductas de errancia, El analista síntoma permite al niño leer lo real de las ficciones
llámese bullying, fracaso, maltrato. Extraer la delicada posición sub- como posición que sostiene el no todo frente al inconsciente homose-
jetiva en que se encuentran, para ayudarles a evitar el destino de xual, haciéndole frente a la desmentida de la castración. Finalmente
desecho. se le ofrece al niño otro orden de credibilidad ligado al síntoma. Pese
al ruido del mundo.
¡p
IV. La tarea del analista y el síntoma "No se trata de lo que hacemos aquí, sino de lo que sucede en el 8
mundo en que vivimos. Que en él se profiere un ruido bastante vul- ~.
La tarea del analista sería situar lo real en juego en este imagina- gar, no es razón para que no escuchemos" .13 ¡;;
rio invasor. Si los niños consumen ficciones pret-a-porter es porque tñ
ellos mismos intentan encontrarse en los arreglos ficticios en que
están inmersos.
Se trata entonces por la experiencia de lectura, que es una cura
psicoanalítica, de permitirle al niño leer lo real de las ficciones; cómo
ª
zz,
fil
><
se inscribió el niño en ese malestar de la civilización y cómo ha escri-
to el niño su propio malestar, cómo hizo agujero en él y cómo él man- ~
tiene con la vida cierta relación a ese malestar. Lo único posible para
el niño es leer lo real de las ficciones.
No como el niño generalizado sino como un sujeto de pleno dere-
cho, a quien su singularidad le permita en el camino de su destino
¡
rv
seguir la errancia irreductible de su deseo con una práctica hacia lo
real como imposible, para luego responsabilizarse uno a uno, en su
~
-~
goce. ~.

~
Siendo así la apuesta por el síntoma, la que implica la responsa-
"' bilidad y la perseverancia en el lazo.
~ Hay tres buenas razones para apostar al síntoma: ""
~
~
~ - En primer lugar, porque el síntoma supone la castración. Hemos 11 !JI
•Z
~
FRYD, A; DAUMAS, A; STIGLITZ, G.; GUERBEROFF, K. Seminario Hans 2008. g
;:) ~~- ~
m

~ 10 BROUSSE, M.-H.: "El cambio en la cultura y las nuevas formas de los sín-
l2
13
CAZENAVE, L. Seminario Hans 2008. Inédito ~
LACAN, S.: El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis, Paidós, Bs. As., __:'"'____
'
100 tomas", en: ¿Amar al padre o al sinthome?, Grama ediciones, Bs.As., 2007. 1991, pág. 278. 101
r
Palabras provocadoras en los adolescentes ¡
MARCELA ERRECONDO

"No toques a mi conducta, escucha primero lo que ella calla".


(Título de las Jornadas CEREDA, Bruselas, 2008)

"Queremos subrayar un doble movimiento en nuestra manera de


abordar la función paterna.
Por una parte, circunscribimos en cada caso la particularidad del
rasgo por el cual el padre no está jamás a la altura de su función.
Aislamos así lo que llamamos, con Lacan, el pecado del padre o la
particularidad de su falla. '"O
Sin embargo, rechazamos la noción de carencia paterna (Escritos, ~
Una cuestión preliminar ... ) o el canto de la declinación. Nosotros dedu- ~
cimos, por el contrario, que es a partir de la falla de la función como ~­
universal que cada sujeto reinventa un nuevo acceso a la función Q¡
paterna. El artificio es a la vez la manera como en cada caso se des- ~
nudan lo semblantes del padre y la manera como cada uno 'se hace' ~
un padre. Esta invención puede hacerse con o sin el sostén de los dis- Z
cursos establecidos y de la tradición. No por eso deja de ser un cami- ~·
no de artificios y creencias". -<
Graciela Brodsky y Eric Laurent (Congreso AMP, mayo del2006) ;:.:..

Tomando en cuenta que el psicoanálisis promueve la vía del sín- ~


~
toma -que es una vía de la singularidad reparadora de los sufri-
mientos, lo que implica que se da valor a lo que cada uno inventa
ante lo real fuera de sentido-, me he interrogado por las formas de !V
hablar de los adolescentes en donde las palabras agresivas, provoca- ~
doras y los insultos se encuentran presentes. ¿Qué función cumplen ~
si en general producen el rechazo y al mismo tiempo llaman a la ~­
reprimenda? ~
-<
~
El uso de la lengua y el significante m
g
¡:;
Lacan nos enseña que el padre, el Nombre del Padre, a pesar de ~
ser solo un semblante tiene su eficacia, la misma se verifica en poder ~·
transmitir un cierto saber hacer con las cosas del mundo y de la vida 1o3

L
,...

del sujeto 1, lo que implica la manera en que el goce y el lenguaje se El padre actual tendría que recordar que el significante también
enganchan, se aparejan. Esta operación conlleva una imposibilidad sirve a la comunicación.
que se traduce en que el padre 'prohíbe', dice 'no' en un primer tiem- Esto tiene sus consecuencias en los adolescentes y en el uso que
po para decir 'sí' en un segundo tiempo, es esto lo que permite el hacen de la lengua. Podríamos decir que es un uso de la lengua y del
aparejamiento del goce, la posibilidad de enmarcar la pulsión. significante que no se ordena al régimen del padre sino más bien al
Así el Nombre del Padre es una función pivote para el ser hablan- reino del objeto en su versión plus de goce.
te, el pivote de lo humano es un pivote simbólico. En su última ense- Ya Freud en "La novela familiar del neurótico" había señalado la
ñanza el Nombre del Padre es lo que asocia lo simbólico y lo real 2 . paradoja que encuentra el sujeto en su crecimiento: "Se despega de la
Antonio Di Ciaccia precisa: "el significante paternal no es signifi- autoridad de los padres, este es uno de los efectos mas necesarios
cante porque es paternal, sino que es paternal porque es significan- pero también mas doloroso del desarrollo". 6
te"3. Es por esta razón que se puede decir que el hombre es el hijo del Ante el hecho de tener que abandonar su posición infantil, sus
logos y que el significante tiene por función re-absorber el goce. Sin respuestas y los sentidos infantiles, al joven le queda la solución de
embargo no todo el goce es reabsorbido por el significante paternal, inventarse una salida por la vía de un nombre, un ideal, un amor o
queda un resto, que llamará objeto a. también una lengua 7.
A partir de aquí se podrá decir que la castración procede del len- Para aquellos adolescentes a quienes el régimen del padre no les
guaje y que la tarea del padre es humanizar el deseo en la ley, articu- ha dado la función significante necesaria para acomodarse en la vida
lar el lenguaje, "enseñar la comunicación". -el padre no ha podido velar el objeto real dándole un nombre a lo
El Nombre del Padre también es el padre que da el nombre4, es real- y se encuentran sin el padre que nombre, se les hace más difícil ;?
decir su función consiste en dar nombre a las cosas. A su vez recibi- encontrar la salida. En muchos casos también fracasa ese Otro que 8
mos el nombre de él y creemos en eso. Creemos en el hecho de que el diga "sí" a lo nuevo que es el adolescente y que es tan importante ~
lenguaje sirve para comunicar el sentido común. para que encuentren su camino. 5i>·
Una de las consecuencias es que toman una posición en /alengua ~
-palabras provocadoras, insultos, etc.- que ataca la raíz misma del ~
lenguaje y del lazo social. Tomar esta posición les da una consisten- Z
La dimisión del padre, efectos en el adolescente cia imaginaria del cuerpo. Inventan una lengua de goce donde el ~·
insulto deviene eso que capitona su ser pero sin el recurso al sentido ><
Hoy en día el padre que prohíbe ha sido reemplazado por la exi-
gencia del plus de goce -lo que se escribe con el materna a > 1 es decir
y así es como desembocan en una situación de impasse. g
Phillipe Lacadée dice que, de manera paradoja! estos jóvenes r-
el objeto a es mayor que el Ideal, el goce tiene preeminencia sobre lo
simbólico, hay un ejercicio del goce pulsional del Uno5 . Entonces,
inventan soluciones reparadoras a veces en impasses, a partir de lo B
que él llama los Nombres-de-lo-peor, jugando con una cierta horno- ~
ante la dimisión del padre el significante sirve más al goce que a la fonía -en francés- con los Nombres del Padre. (/'l

comunicación. Las palabras tienen una potencia agresiva que los representa, al
!V
""
mismo tiempo que hacen explotar los semblantes apuntando al Otro, ~
muchas veces al Otro del saber. Buscan una autenticidad y desdeñan ~
LACAN, J.: El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Bs. As., 2006, pág. el semblante. En nombre de esta autenticidad las palabras pretenden ~­
139. no contener ninguna falta, no matan la Cosa, sino que pretenden ~
<Jl
2 MILLER, J.-A.: Piezas sueltas. Curso de la Orientación Lacaniana 2004-2005. designar la Cosa misma. Afirman lo que hace objeción al principio de ~
z Inédito. placer, dejan emerger, casi sin represión el eco de la palabra en el cuer- ~
< 3 DI CIACCIA, A. "El Nombre del Padre: un agujero", en: No-Todo,
::r:: rn
o Publicación electrónica EOL-Rosario n" 1, 2 de abril de 2006. :S
•Z 4
LACAN, J. Seminario 22, RSI, comentado por J.-A. Miller en Piezas sueltas, 6 FREUD, S.: "La novela familiar del neurótico", en: Obras completas, Amo- '"~
~
a curso 15 de diciembre de 2004. Inédito. rrortu, t. IX, Bs.As., 1979. ~
~ 5
Z•
MILLER, J.-A. El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós, Bs. As., 7 STEVENS, A. "Nuevos síntomas en la adolescencia", en Lazos n°4, revista o
104 2000. de psicoanalisis, Sección Rosario EOL. 105
po, lo que evidencia que el significante fracasa en enmarcar la pulsión. Bibliografía consultada
La confrontación o el enfrentamiento con la autoridad les sirve
para sostenerse de esa autoridad que así localizan, contestándola LA CAN, J.: El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Bs. As.,
bajo el modo de lo irrespetuoso. Sintiéndose no respetados, no res- 1991.
petan al Otro. MILLER, J.-A.: Piezas sueltas, Curso de la Orientación Lacaniana 2004-2005.
Por eso me pareció muy interesante que Phillipe Lacadée ubicara Inédito.
LACADjjE, Ph.: "La modernité ironique et la Cité de Dieu", La Cause Freudienne
ahí en donde ha declinado el ideat lo que él llama los Nombres de lo
no 64, Paris, oct. 2006.
peor, el surgimiento de estas palabras agresivas, la ironía y el insulto
como herramientas posibles para defenderse de lo real. En ocasiones
encontramos auto-nominaciones con nombres de desecho o insultos
-el más escuchado es "boludo". También la invención de una forma
de hablar. (Emos, Flogers, etc.)
El insulto denuncia los semblantes del Otro y pone en dificultad
la comunicación. Creyendo tocar lo más íntimo y lo más singular en
el Otro8, ofendiéndolo y agrediéndolo por las palabras provocadoras,
solo designa, e incluso nombra para el Otro su propio ser de desecho.
Golpea el kakon de su ser en el otro.
Recordemos que el insulto indica la emergencia del sujeto en el ;?
~
rechazo, en vez de que haya ahí un punto de capitón hay un objeto
de goce, esto implica la negación de la falta en ser y la asignación a

~
un ser de desperdicio.
Ahí en donde el insulto ha tomado la delantera sobre el ideat es
el sujeto mismo el que está en peligro. El insulto señala que todo lo
pulsional enmarcado por lo simbólico es deficiente y que el pasaje al
acto amenaza. El insulto está ligado a un efecto que se presenta cuan-
ªz&lz,
do no hay más palabras para decirlo. Es el caso, en la adolescencia, -<

~
que fallan las palabras para decir.
Este uso de la lengua viene ante la dimisión de la función del
padre. Podríamos decir que es entonces una lengua-sinthoma como ~
~
compensación de la función del padre que, no por la vía más agra-
dable, obtiene una consistencia imaginaria del cuerpo y mantiene
!'-l
juntos a lo simbólico, lo imaginario y lo real. d'
Los fenómenos de goce para ser vivibles tienen que poder encon-
trar la manera de anudarse a lo simbólico. Esta es la apuesta del ~
encuentro con los adolescentes.
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~
p. 8
z

o
MILLER, J.-A.: El banquete de los analistas, Paidós, Bs.As., 1998, págs. 106 y
106 107. 107
r La familia y la época
De un padre que no sea del semblante
GUSTAVO STIGLITZ

Observación: lo clásico aún vive

Partamos de la siguiente observación realizada por Guillermo ~


Belagal: la mayoría de las familias actualmente en Argentina tienen ~
una conformación tradicional. Esto es, un padre, una madre, el o los >
hijos. Incluso en el caso de las familias recompuestas, en los que se ~
agregan otros personajes al paisaje familiar (abuelos/ as de más, otros n
partenaires del padre o de la madre) esta configuración se mantiene. ~
Si bien están apareciendo las familias mono u horno parentales no ~
es la mayoría, ni mucho menos, de los casos que llegan a nuestros @
consultorios. -<
Estas apariciones llaman nuestra atención y abren campos de
investigación en los que aún no sabemos las consecuencias clínicas
g
~
sobre los niños. Apariciones que en ocasiones rompen las fronteras ~
de lo que imaginábamos como posible y tocan lo que creíamos impo- ¡¡¡
sible (caso de Thomas Beattie). !""
La configuración familiar clásica aún existe en la mayoría de las ó'
familias, lo que no impide que sí aparezcan nuevas sintomatologías ~
en los niños, nuevas presentaciones del conflicto familiar. ~
Ni fobias, ni obsesiones ni histerias al menos a la entrada, sino ~
sujetos casi desabonados del inconsciente, con trastornos del humor, ~
de conducta, con demandas insaciables o con un inquebrantable ~
rechazo al Otro. Sujetos que se presentan como lo que Adela Fryd ~
llama "Niños amo", que son verdaderos tiranos ineducables. ~
¡;:
"'rz
Realizada en el transcurso de la conversación sobre políticas en este volu- ~·
men. 109

l _______
r
Esto, que sí es palpable en forma creciente en la clínica, indica que Un laboratorio sobre el padre
en el seno de esa configuración clásica, a pesar de la apariencia, algo
ha cambiado. Aquí la clínica de la adopción se presenta como un laboratorio al
¿Dónde situarlo? alcance de la mano.
Lo que no hay dentro de esa conformación tradicional, continua- · La adopción muestra que la biología sola no hace lazo. En la
ba la observación de la que partimos, es una autoridad que encarne adopción en el sentido legal del término (a los hijos propios también
cierta ley. se los adopta o no), al hacerse patente la hiancia entre biología y sem-
blante, se trasluce el hecho de que el niño llega al mundo como resto
de la relación sexual entre partenaires. Incluso en las familias mono-
Deconstrucción del padre parentales.
Esta constelación previa a la adopción -la de los padres biológi-
Estaríamos entonces, ante una variación en lo clásico. Variación cos- resta como un inefable en la historia del sujeto a la vez que
señalada ya por Freud, que intentó por la vía del mito edípico, rees- demuestra que aquel que se levanta para responder -si existe- puede
tablecer el lugar del padre. También señalada por Lacan desde su tra- no tener nada que ver con la biología.
bajo sobre la familia, pero definida con todas sus letras en el Pero no es este real biológico el que nos interesa a los analistas.
Seminario 18 -De un discurso que no fuera del semblante-: "Si lo que se Nos servimos de él para mostrar que el padre es una función ad hoc,
nombra padre, el Nombre-del-Padre, es un nombre que tiene su efi- pero deseamos algo más.
cacia, es precisamente porque alguien se levanta para responder". Deseamos abordar la articulación entre los semblantes paternos ~
Primera conclusión: en esta nueva clínica de las familias casi clá- que ~e ofrecen al sujeto para la transmisión de la castración -única ~
sicas, encontramos, en los extremos, una disyunción entre semblante· functón que se espera del operador Nombre del Padre- y lo real que ~
y real, un semblante vacío del referente que se levante para respon- queda señalado por las marcas que deje ese "alguien que se levanta bi
der en lo real, esto es, sin una verdadera autoridad que encarne la ley. para responder". ~
Es esta articulación entre semblante y real, la que está conmovida Nos interesa el real como consecuencia del encuentro del sujeto ~
con la respuesta del Otro.
tanto en la configuración clásica como en las más modernas.
No son los semblantes los que están en decadencia, más bien al
z.Z
~
contrario, es ese alguien que se levanta para responder el que no -<
comparece. Del lado del semblante, asistimos a una exacerbación.
Puro semblante, lo que conlleva efectos más devastadores.
Las respuestas del Otro, hoy g
r'

Tenemos ejemplos de ello en los medios. La Nación, El orgullo o Para abordar esta cuestión, debemos tener claro que lo irreducti- ~
el veto a la ley de Emergencia Sanitaria por el dengue, esgrimiendo ble de la no relación sexual tiene consecuencias que se manifiestan en ~
la razón de que afectaría a la imagen del país en el exterior. los desórdenes del lazo social, amorosos y familiares. ~
Hay que destacar que el ya trillado complejo de Edipo muestra ¿Y cómo respondemos los seres hablantes a esos desórdenes? ~
algo de esta disyunción -que es de estructura- pero es una disyun- Con un tratamiento del campo de la relación sexual-que no hay-, ~·
ción más articulación. por medio de semblantes. ¿Y esto en qué se diferencia de lo que ~
El complejo es vehículo del padre como nombre, el padre muerto hacen los animales? En nada. Ellos también usan semblantes en el ~
que está del lado del semblante, y del padre que se levanta para res- cortejo previo al apareamiento. ~
<J)ponderen lo real. Este es el padre de la prohibición, el que dice "con La diferencia está en que en los seres hablantes esos semblantes
~ ésta no" -pero también dice "con las otras sí". Es el que responde con son vehiculizados por el discurso. Ahí sí que se abre un abismo.
~ su pere-versión, con una versión sobre el goce. Es el verdadero opera- Entre los semblantes que vehiculizan los discursos destacan en la
·~ dor de la castración, que vuelve eficaz al semblante. actualidad, por ejemplo:
lii' -Los Derechos del Hombre. La NRS puede ser reducida por los
0..
derechos del hombre, que son convención.
110 - La familia. 111

l - - - - - - - - - - - - - - - '
·· Las identidades sexuales según los estudios de género.
- La oferta del mercado de fantasmas que empujan a un goce des-
provisto de singularidad. Incluirnos aquí las categorías diagnósticas El fracaso escolar*
y la industria farmacéutica.
Dentro de los semblantes familiares, lo que Lacan observa desde Graciela Giraldi
su trabajo sobre la familia, es que ésta no se orienta más por la línea
patriarcal, sino por las distintas formas de conjugo, de la alianza (Eric
Laurent: Siglo XXI: no relación generalizada e igualdad de los términos).
Lacan se orienta por la "familia conyugal" de Durkheirn.
La etimología está de nuestro lado, conjugo, conjugar. En la fami-
lia, se trata de la conjugación entre los sexos.
Única conjugación posible, según Lacan: "la relación sexual solo
existe en la familia". (citado por Jacques-Alain Miller en Sobre padres
y causas).
Conjugar es enlazar, atar. Conjugación es combinación, coordina-
ción, hacer compatibles dos o más cosas.
Obviamente, el discurso es incapaz de una conjugación sin resto ¿Por qué se ha puesto de moda el fracaso escolar?
y ninguna ficción -jurídica, familiar, ofertas del mercado- reduce lo Se dice que fracasa el sistema educativo y por consiguiente sus ;?
imposible de escribir la relación sexual (NRS). instituciones. Y esta respuesta que es generalizada, pero no falsa, nos 8
Le toca al psicoanalista cuidar esa falla (lo imposible de escri- remite a las incidencias en la subjetividad actual del cruce del dis- ~
bir. .. ) de la tentación de querer cubrir lo real detrás de las ficciones. curso capitalista con el científico, lo que ha producido una transfor- ~·
Eso sería burlarse de lo real, engañarlo. Fran¡;ois Leguil muestra mación de los lazos sociales. B
que lo real se venga del engaño "ridículoengañándonos", refiriéndo- Porque es evidente que ya no estamos en la época de la creencia
se a los retornos del mismo. z
¿Qué quiere decir esto?
en los poderes del Otro sino de su inexistencia, lo que se conecta a la zz,
pulverización de la figura del padre de la familia tradicional que
Que, si lo que aparece corno la posibilidad de escribir la propor- representaba la autoridad y el supuesto saber sobre las cuestiones de &l
-<
ción sexual, es en realidad la conjugación entre dos semblantes: la vida. >
madre y padre ...

i
El actual semblante del padre se revela cómico en la medida que
... Entonces solamente si a éstos se agrega ese "alguien que se su salario ya no alcanza para el sostén familiar, s~ ocupa de la crian-
levanta para responder", podrá la familia -incluyendo la variedad de za, de la educación de sus hijos y la atención del hogar en situaciones
semblantes que la modifiquen, o como se llame lo que venga a su donde su mujer lo abandonó, o bien ella realiza su función porque él
lugar- transmitir el nudo de la castración, única posibilidad para el se mandó a mudar con otra u otro. . rv
.,
sujeto de orientarse por lo real de la NRS. Es decir que, hoy día, observamos un nuevo régimen de parenta- §
lidad en las conformaciones familiares monoparentales y homose- -~
xuales, donde el semblante paterno se revela pluralizado. ~
De allí que los educadores se encuentran exigidos de cambiar sus S
c.J'J
z ficciones o normas educativas, en tanto las viejas ya no les sirven por- ~
que no se ajustan a las problemáticas actuales de los chicos. ~
:i3
o Hay que decir que también por la incidencia misma del psicoaná- ~
•Z
g"" ¡;:
'"rz
~ z,
Escrito publicado en el libro: La educación sexual escolar y los síntomas .~
112
actuales, Editorial Horno Sapiens, Rosario, 2008, de Graciela Giraldi. 113
r
lisis en la cultura, las ficciones sobre el niño han cambiado: de ser Porque para el psicoanálisis el síntoma es lo propio del ser
objeto del amor de sus padres -lugar que le fue otorgado por el dis- hablante, en la medida en que es un acontecimiento del cuerpo
curso religioso- a un sujeto deseante y responsable de sus actos. sexuado.
Por otro lado, las formas jurídicas que nos damos en esta época Y, aunque el síntoma se presente de entrada como lo que fracasa,
son consecuencia de la mutación del Otro cultural que ya no prohí- aquello que se pone en cruz como la piedra que se nos atraviesa en
be, sino que reconoce el derecho al goce. el camino, en sí mismo es funcional en tanto localiza y acota lo inso-
Más aun, si el superyó de nuestra civilización exige gozar sin lími- portable.
tes, resultan paradigmáticos los desenganches escolares que padecen Más aun, es en la perspectiva del buen uso del síntoma que hacen
muchos niños como también jóvenes que se lo pasan peloteando de ejemplo las grandes personas a través del singular saber hacer arte-
una carrera a otra, desorientados en su búsqueda en tanto no hay en sanal con el síntoma, promoviendo los lazos sociales en contra del
la actualidad ideales identifica torios o significantes Amos que colecti- cinismo en que nos sumerge la época.
vicen, sino etiquetas pret-il-porter que taponan la subjetividad empu- Entonces, ¿cómo responde el practicante del psicoanálisis cuando
jando al yoismo del ser exitoso, productivo, eficiente, exitoso, etc. recibe a un niño que sufre en su experiencia del aprendizaje, lo que
Observamos que en la experiencia del aprendizaje escolar actual se manifiesta sintomáticamente en el llamado fracaso escolar que
se ha quebrado el lazo del amor al saber, ya que en nuestra época incluye a las inhibiciones con el saber, el aburrimiento, la apatía, las
reina la ausencia de la falta. Ahora, ¿cómo introducir a la dialéctica dificultades con la atención y la agitación del cuerpo de algunos
de la suposición y búsqueda de saber en el Otro -lo que en psicoa- niños en su vida escolar?
nálisis llamamos transferencia- si estamos pipones y nada nos falta? Si las psicoterapias intentan erradicar al síntoma, el psicoanálisis '¡3
Porque sabemos que poner a operar la falta tiene sus consecuen- apuesta al mismo, dejándose orientar por lo real del síntoma que 8
cias para la subjetividad de la época, lo que va a contracorriente de insiste y se repite, posibilitando que el analizante mediante su traba- ~
ejercer un paternalismo delirante con los niños y los jóvenes. jo del decir bajo transferencia pueda inventar un nuevo anudamien- 5i
Más bien se trata de poner en juego el inédito proyecto freudiano to a su propio síntoma que transforme el mal uso que hace de él. ~
enlazando al niño y al joven a la vida, en una época donde Thánatos Especialmente, el psicoanálisis aplicado a los niños nos enseña ~
se engorda eclipsando a Eros. sobre la particularidad de que si bien el niño, mediante su síntoma- ~
Podemos deducir que este proyecto sobre la vida escolar no se tología infantil, ocupa el lugar del objeto que divide o colma a la a'
logra multiplicando las instituciones modelos, ni mediante la bús- madre, ello no lo exime de su responsabilidad de tener que elegir su ~
queda de la educación Ideal, sino inventando -cada vez- lugares de propio camino por la vida. 6"
interlocución sobre los impasses y malestares que encuentran los edu- Y es a través de la experiencia analítica que el analizante niño, ?2
cadores, orientándonos por la lógica de la función del síntoma. confrontado al deseo del analista, tiene la chance de poner en juego ~
tt1
Por otro lado, considerar que la reforma ideal de la educación no su decisión vital singular, en la vía de hacerse su propio camino al ~
existe nos posibilita leer que los efectos del acontecimiento aprendi- andar, de la mano de su propio síntoma. rn
zaje son consecuencia de cada reformulación educativa que ejerce el tv
ó'
maestro en el trabajo diario con sus alumnos, ya que es cada practi-
cante de la educación el que desde su acto educativo ejerce la políti- ~
<Jl
ca de enseñar.
Y, el practicante del psicoanálisis de la orientación lacaniana, lejos
de ser un experto psi, resulta un objeto disponible para otros porque al
~ colocarse en el lugar del agente del discurso analítico responde con el
!
-<

~
::r: deseo analítico a la transferencia no solo de sus pacientes, sino también rn
·§ cuando se ubica en el lugar de una herramienta utilizable para los
5 agentes de otras prácticas que se interrogan por lo que no anda en cada
i
m
r
z
;¿,
8:: situación, pues la apuesta clínica del psicoanálisis sigue siendo el sín- o
rn toma, el que toma distintos ropajes de presentación según cada época. 115

l
- ~j =--~~ - - - - - - _,- - - -- ~ - - "<- -- -- --"" -
El dispositivo de presentación
de enfermos con niños
Una incidencia del discurso analítico
en la institución hospitalaria y su clínica
LILIANA CAZENAVE

1. El psicoanalista en el hospital
';]?

Declararse psicoanalistas en el hospital implica una política de ~


8
sostener una inscripción del psicoanálisis en lo social. Implica tam- ~·
bién el desafío de apostar a practicar el psicoanálisis en dispositivos ~
de salud que contraponen su política: asegurar el orden social y satis- 8
facer las demandas de atención con el menor gasto posible. Esto sig- ~
nifica estar dispuestos a sostener un difícil diálogo con otros discur- ~·
sos, desde la alteridad fundada en las distintas éticas, atravesando el ~
riesgo de caer en una dialéctica imaginaria de exclusión o de horno- >
'
gene1zac1 "ó n. Cl
¡2
Para hacer posible la práctica analítica en este contexto institucio- ~
na!, se habrá de trabajar en dos frentes: uno externo, para abrir una 3
hiancia en el discurso de la institución donde pueda alojarse el dis- rn
curso analítico, y otro interno, en el que habrá de asegurarse que ~
haya efectivamente una práctica con efectos analíticos. §
Es el objetivo de este trabajo dar cuenta de la incidencia de la ~
práctica del dispositivo de presentación de enfermos con niños en el ~
marco de un hospital público y sus efectos en la institución y su dí- R
' >
mea. ~

Esta práctica, tiene lugar en el Hospital Nacional Infanto Juvenil ~


Carolina Tobar García. Fue iniciada en el año 1996 en el marco de un rn
grupo de investigación del entonces Centro Pequeño Hans, anudado ~
a la Nueva Red Cereda y de un cartel internacional en el que partid- ~
paron miembros de la Escuela de la Causa Freudiana que tenían ~·
experiencia en esta práctica. Recientemente la presentación de enfer- ll9
1

mos con niños se incorporó como Unidad Clínica del ICBA luego interfase psicoanálisis-psiquiatría se ha desarticulado. El real de la li
i!i
un año de funcionamiento como experiencia piloto en este ámbito. ciencia empuja a la mudez del síntoma. La ciencia se hace cómplice l 1~
1!
..~
1
del mercado proponiendo sofocar el malestar con los nombres de '
,
los trastornos que se producen y diagnostican sin implicar al suje-
2. La clínica actual en el hospital to. El enfermo toma su enfermedad mental como algo ajeno a él. Se
identifica a estos nombres eliminando la singularidad de la causali-
Con respecto al frente externo al que nos referíamos, nos encon- dad: ataque de pánico, desorden de atención, hiperactividad, adic-
tramos con que la clínica en el hospital combina el abordaje psiquiá- tos, etc.
trico con diferentes tipos de psicoterapias que utílízan la sugestión Del lado del clínico, esta expropiación de Jo real conduce a la ilu-
con fines terapéuticos. El psicoanálisis está incluido en este panora- sión del diagnóstico automático, refiriendo cada caso a una regla, eli-
ma, corriendo el riesgo de ser asimilado a una psicoterapia más. minando el acto y el juicio que el diagnóstico implica.
En Jo referente a la clínica psiquiátrica nos encontramos actual- En el campo de la psiquiatría infantil nos encontramos con un
mente frente a un cambio de paradigma introducido por el desarro- problema adicional. La corriente psiquiátrica americana que comien-
llo de las neurociencias que se esfuerzan por localizar el sustrato bio- za efectuando un divorcio en las teorizaciones de la psicosis en el
lógico tanto de la más simple función psíquica como de los procesos adulto con los cuadros denominados "infantiles", desemboca en el
sociales. 1' 2 DSM que hace un divorcio estructural de la psicosis del niño con la
Esto, sumado a los avances en la psicofarmacología, ha transfor- del adulto, eliminando la estructura clínica, reduciéndola a un
mado los paradigmas clasificatorios de la psiquiatría clásica que que- "Trastorno General del Desarrollo" biológico y mental. No podemos ;?
dan verdaderamente pulverizados. desconocer que ciertos desvíos del psicoanálisis tales como el gene- 8
En efecto, las clasificaciones de los nuevos DSM adoptan un tismo y el maternaje contribuyeron también a este estado de cosas. El ~.
modelo sindrómico que excluye la causalidad; se clasifica el compro-. tratamiento que se desprende de este diagnóstico, además del medi- ~
miso neuronal o bioquímico de las diferentes estructuras cerebrales camentoso, se reduce a lo pedagógico reeducativo. 4 ~
en función de la acción del psicofármaco que es el agente del cambio Esta pulverización de la clínica repercute en la práctica, en la ~
psíquico. enseñanza y en la investigación. Recordemos tan solo que es obliga- ~
Las consecuencias de esto, como lo señala el texto del Colegio torio en los sistemas de salud diagnosticar por el DSM. ~·
Epistemológico y Experimental del ICBA: "El arte del diagnóstico" 3, Si la inserción de los psicoanalistas en la salud pública de la ~
son la abolición de lo real que estaba en juego en la psiquiatría clási-
ca, que intentaba dar cuenta de la causalidad y cuyo punto de ancla-
Argentina goza ya de una tradición, debemos estar advertidos que la
hiancia por la que se alojó el psicoanálisis se está cerrando y que en
g
t""

je eran las manifestaciones mórbidas. En efecto, el síntoma psiquiá- todo caso es preciso abrir otra, de distinto orden. . ~
trico como signo semiológico a partir del cual el clínico investiga la
causa, se reduce en las neurociencias a un observable que no supone á
tv
elaboración de hipótesis ni verificación de resultados. 3. El dispositivo de presentación de enfermos con niños
El psicoanálisis ha dialogado desde sus comienzos con esta cau-
g
::l
()
salidad de la psiquiatría clásica, y abriendo una hiancia que la sub- Intentaremos ahora dar cuenta de nuestra experiencia en la prác- ~
vierte, ha sostenido la creencia en el síntoma en tanto signo de goce tica de presentación de enfermos con niños desplegada en este pano- ~­
de un sujeto que quiere decir algo. rama actual de la clínica en el hospital. ~
Actualmente, con el desarrollo de las neurociencias esta posible Lacan define este dispositivo como aporte del discurso analítico a ;;;
~o LAURENT, E.: "Pluralización actual de las clínicas y orientación hacia el
la psiquiatría de su época, aporte que abre en ella una hiancia que la
subvierte.
~
15
•Z
síntoma", en: Psicoanálisis y salud mental, Tres Haches, Bs.As., 2000. Quiero destacar que este dispositivo no constituye simplemente ~
~ t'l
Cl 2 Colegio Epistemológico y Experimental del ICBA: "El arte del diagnósti- z
~ co". Inédito 4
BELAGA, G.: "El uso equívoco del término autismo", en: Temas Cruciales I,
;;;,
o
120 3 !bid. Las psicosis en la infancia, Atuel, Bs.As., 1998. 121
un método dt> investigación clínica de las psicosis, sino que se trata Tomemos por ejemplo el caso de Ramón, un niño de 8 años cuyo
fundamentalmente de una práctica de abordaje de la psicosis. analista solicita su presentación a causa de que no habla y permane-
¿Qué fundamenta esta afirmación? Por un lado la investigación ce pegado en casa a una radio y en las sesiones a una cajita musical.
clínica en psicoanálisis no ubica al investigador en el lugar del obser- Se decide efectuar la presentación efectuando un corte con respecto a
vador imparcial, sino que lo implica con su acto en el propio campo. estos objetos, que no se incluyen en el material que se le ofrece.
Por otro lado el síntoma, que sería lo supuestamente observable, es Durante la presentación surge la posiblidad de tomar los sonidos que
considerado desde el psicoanálisis un signo de goce de un sujeto par- le ofrece el analista presentador y jugar con la voz y la mirada. Se
lante, que es por lo tanto quien lo establece como tal. El diagnóstico constata así el uso homeostático que el sujeto hacía de esos objetos
en psicoanálisis no se realiza a partir de la observación del fenómeno para anular la presencia del otro.
como objeto, sino del testimonio del sujeto; esto requiere del acto Como planteaba Fran~ois Leguil en su Conferencia en las
analítico, ya que se hace bajo transferencia. Jornadas "Más allá de la neutralidad analítica" 7, en la clínica analíti-
En este sentido la presentación es un aparato de discurso que ca como en la cirugía, ubicar la causa es el tratamiento mismo. Si en
pone en juego el acto de la palabra para hacer emerger el sujeto y la contingencia de este encuentro que constituye la presentación se
subjetivar sus signos. Si el sujeto entra en el dispositivo, podrá even- sorprende al sujeto en su posición, será posible alguna dialectización
tualmente construir su diagnóstico cuando, respondiendo a la inter- que permita la inscripción de algo nuevo.
pretación del analista, pase a la palabra lo imposible de soportar de
su sufrimiento5. Si la ética del sujeto y su responsablidad frente a su
goce se ponen en juego, se establecen las condiciones para que el 5. Efectos del dispositivo en el clínico, ~
sujeto psicótico entre en la experiencia analítica.
Tratándose de las psicosis en la infancia, nos encontramos en
en el sujeto y en la institución
~
z
algunos casos con niños que aún no han tomado la palabra, o no se Encuadrar la presentación de enfermos como dispositivo, supone ~
sostienen muy bien en ella. Esto no nos impide partir de considerar- hacer funcionar una experiencia en una estructura de discurso. Esto ~
los en su condición de parletres y de suponer que hay transferencia permite leer la experiencia así como situar sus efectos, su fracaso o su ~
desde el inicio y no negarles su condición de sujetos que están en el límite, cuando esa experiencia no llega a entrar en el dispositivo. ~
lenguaje "y no en un mundo únicamente compuesto de imágenes Es de destacar en primer lugar que el solo hecho de esta lectura, 6'
fijas, globalmente autónomas unas de otras".6 efectuada en posición de analizante por la audiencia, tiene en sí ~
El síntoma como acontecimiento del cuerpo se hace muy palpable misma efectos de formación. El alcance que tenga para cada uno ¡;-
en la clínica de las psicosis en la infancia. Se trata de una clínica de la dependerá también de las lecturas con que acompañe los interrogan- ?l
tes que van situándose. m
)ll
pulsión que se manifiesta con signos ínfimos que pueden localizarse
a partir de una lectura topológica, más especificamente la topología Quiero destacar también los efectos en el clínico, analista o tera- ~
de superficies . peuta, que solicitó la presentación o que participa en el tratamiento 5l
La presentación apunta a la localización del sujeto para que emer- · del paciente presentado. En forma general podemos decir que solici- ~
ja en sus respuestas y posición frente a lo que [alengua como aparato tar la presentación implica en el hospital una transferencia con el psi- ~
del goce le plantea. Los medios pueden ser varios, se adaptan a los coanálisis, a veces positiva, otras ambivalente y también negativa. ~
que dispone el sujeto: la palabra, el juego, la dialéctica del sujeto con Hemos constatado en algunos casos que el solo hecho de solicitar ~
los objetos cuando no llega a armar un juego, la relación con el otro ... la presentación producía un movimiento que ponía en trabajo el obs- ~
<fl Nos orientamos por los puntos de inercia de goce, porque son éstos táculo en la cura. En otros, era en el momento de la participación del ~
~ en donde algo del significante que petrifica al sujeto se plantea. clínico desde el lugar de la audiencia o en la discusión posterior que ¡
:r: podía leer el obstáculo, permitiendo replantear la maniobra de la ~
o
•Z transferencia o la táctica de la intervención. i
~ 5 Colegio Epistemológico y Experimental del ICBA, op. cit. m
r
~ 6 LAURENT, E.: "Sobre algunos problemas de superficie en la psicosis y en 7
z
~~
el autismo", en: Hay un fin de análisis para los niños, Colección Diva, Bs. LEGUIL, F.: "Las paciencias de la neutralidad y la urgencia del acto". 0
122 As., 1999. Inédita. 123
r En casos en que la transferencia con el psicoanálisis era ambiva-
lente o negativa la presentación generó polémicas en distintos ámbi-
tos del hospital, despertando interés cuando pudieron ser puestas en
que los pacientes realizan por ejemplo en el marco del dispositivo de
Hospital de día.
Actualmente se solicitó el uso del dispositivo para pacientes que
trabajo. van a_pasar a ser tratados por otro terapeuta a causa del recambio
En cuanto a los efectos de la presentación en los sujetos que testi- periódico de concurrentes y residentes en el hospital.
monian los hemos constatado en algunos casos dentro de la presen-
tación misma, y en otros en sus efectos en los tratamientos y activi-
dades que los pacientes realizan en el hospital, o más propiamente en Concluyendo
sus vidas.
Así por ejemplo María, una joven de 17 años que eshtvo interna- La práctica de la presentación se contrapone a la sugestión peda-
da en el hospital con el diagnóstico de bipolar, comienza la entrevis- gógica puesto que apunta a la dimensión ética de la constitución sub-
ta presentándose como bipolar y describiendo las caracteríticas de su jetiva y la consecuente responsabilidad de goce, tenga el sujeto la
trastorno tal como se las explicó su psiquiatra, finaliza interrogándo- edad que tenga. Por otro lado recupera la clínica que el DSM pulve-
se sobre un rasgo propio que la diferencia del resto de sus compañe- riza, al poner en juego del lado del clínico el acto del juicio diagnós-
ras. tico a partir de la singularidad del síntoma, que ubica al sujeto en una
Luis, un adolescente muy actuador que en sus sesiones no podía estructura, sin reducirlo a ser elemento de una clase.
permanecer sentado, se presenta arrojando piedras a las ventanas de
la sala donde se realizaría la presentación y entra a la misma patean-
do una pelota. Ante un gesto corporal de la presentadora que lo inv~­
ta a sentarse, accede y permanece toda la entrevista sentado conver-
sando. En la sesión posterior a la entrevista Luis se encuentra muy
¡
interesado en saber cómo se ha evaluado su desempeño en la misma. ~
La analista sanciona su cambio de posición, su pasaje de la acción a
la palabra, cambio que se inscribe como acto.
ª
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~
5. Usos del dispositivo de presentación
de enfermos en el hospital

Durante el transcurso de estos años de la práctica de la presenta-


ción en el hospital se han ampliado sus usos en la medida en que se ~
!'V
han constatado sus efectos. Comenzó como un dispositivo de inves-
tigación clínica que dio lugar a diversos temas a investigar, investi- ~
gaciones cuyos resultados se vuelcan en el marco de la docencia e '~

~
investigación que se realiza en el hospital. Actualmente por ejemplo,
se está investigando el fenómeno elemental en los niños, su localiza-
Ul ción en la clínica a partir del lenguaje y de la topología. -<
~
~ Dado que las presentaciones se realizan en pacientes que se ¡;;
"'rn
~ encuentran en algún tipo de tratamiento dentro del hospital, el dis-
~

l "'
·~ ·positivo fue solicitado no solamente frente a dudas diagnósticas, sino ¡;:
[? también como una escansión en el tratamiento a partir de algún "'rz
l, __::___ impasse planteado en el mismo. Este impasse puede no solamente refe- o2·
án;e al tratamiento analítico, sino también a las distintas actividades 125
Amos del amo
Adela Fryd
1

'1

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1 1

Tomame como soy


'"O
En la clínica es frecuente encontrarnos con niños que son más ~
amos que sus padres. Niños que se ubican con una paridad asom- ~
brasa frente a cualquier adulto que intente hacer reconocer su auto- f::·
ridad. ~
En la escuela, y desde muy temprano, se registra una intolerancia n
por parte de los maestros hacia el actuar de estos niños, que no escu- ~
~
¡!,
chan, que se escapan y que responden cuando quieren. Z• ¡¡,1
Es ciertamente notable que estos niños usen un lenguaje plagado @ l¡
-<
de agudezas desde muy temprano. No dejan de sorprender al ana- > 1

lista y a los padres con su discurso hábil, lleno de matices, y que, pre-
cisamente, los torna insobornables. . §
n ,¡
Se trata de sujetos que, ya desde los tres años, pareciera que no
responden a nadie. Son niños que quieren ser reconocidos por el Otro ~ 11,1

'1~
y por los otros que los rodean. Creen poseer una autonomía, coman- !'-l
dar su elección de ser, funcionando así como niños "solos" que hacen ~ '

lo que quieren. Así marchan y no hay nadie, aparentemente, que los a ,¡,,
il
,,
pueda parar. ~
J.-A Miller describe a estos sujetos que toman un significante y g
...,
hacen de este un comandamiento, pretendiendo todo el tiempo ser ~
autentificados en eso que exponen. Incluso en lo injustificable. ~
Podríamos decir que ese "tomame como soy porque yo soy así" 1, ~
que se escucha con tanta frecuencia en adultos, resulta absolutamen- ~
te curioso cuando se trata de niños. ~ li'li i,
"'oz, ,¡
,,
MJLLER, J.-A.: Los signos del goce, Cap. VI, Paidós, Bs.As., 1998, pág. 97. 127
1

:1'¡1¡
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lj
Los niños caprichosos se imponen han sido bautizados por el significante Amo. Algo falló en esta cap-
tura y por ello aparece el capricho. Estos niños caprichosos muestran
Guido, un niño irrefrenable de 3 años con una llamativa lucidez, el"yo quiero" en primer lugar. No es que el mundo se les represente
dice: "Yo hago lo que quiero, yo decido lo que quiero y yo voy a decir y después aparezca el "yo quiero".
lo que se tiene que hacer". Cuando realizan una salida y le dicen que Andrés tiene tres años y encara su marcha con una decisión abso-
se ponga las zapatillas, él contesta: "No. Me pongo las zapatillas de luta. Es el segundo hijo: su hermana de seis años es una niña muy
papá", así decidiendo que va a usar un calzado que no es el que le atractiva y ocupa en la familia un lugar de excepción. Al momento de
corresponde. nacer Andrés, su padre, un profesional muy activo, viajaba mucho.
La madre está absolutamente fascinada con este niño, su segundo Entre la madre y el niño se estableció una relación de fascinación
hijo. Tiempo atrás, los mismos padres habían consultado por el her- mutua. El padre, corno ocurre en muchos de estos casos, admiraba
mano mayor, por su peligrosa forma de encapricharse. Cuando su ,' · ese vínculo. Como decía E. Laurent3, el padre era uno de aquellos
madre le decía algo que él no quería escuchar, se golpeaba la cabeza •¡; que quedan maravillados por el falo que constituyen madre y niño
sucesivas veces. Esa era la manera que encontraba para imponerse. · ·'· juntos.
El hermano mayor se imponía agrediéndose a sí mismo y Guido En el caso de Andrés, la consulta llegó porque a los padres les pre-
toma una versión superlativa de esta misma imposición. Él también , 1 ocupaba que el niño dijera que quería ser mujer. Las fiestas familia-
se impone pero con su discurso, con su gracia y con su saber. En los res, donde se reunía la familia en pleno, era un lugar privilegiado
niños que se presentan con síntomas, el síntoma sabe pero el sujeto para presentarse disfrazado de mujer, provocando estupor en la
no sabe lo que sabe. Es aquí donde se puede instalar el sujeto supues- familia y angustia en los padres. fJ
to al saber, justamente porgue el inconsciente sabe lo que no sabe el· Los padres, al comenzar a rastrear las huellas de esta historia, des- 8
sujeto. En aquellos niños, el Otro no aparece como semblante de suje- cubrieron algo que los calmó: como la hermana era realmente una ~
;¡;.,
to supuesto al saber porque son chicos que se presentan como si nena muy atractiva, el chiquito jugaba mucho con ella. Lo disfrazaba ¡¡;
supieran. y él la imitaba. ~
Guido aparece como un meteorito, fascinando a la madre con su El tema insistía. Los padres comenzaron a regalarle todo tipo de ~
simpatía. También se ubica como el ideal del padre ya que a él le disfraces masculinos y él los usaba un rato para luego retomar a sus s
hubiera gustado tener su audacia. ¿Por qué vienen entonces a la con- predilectos: los disfraces de personajes femeninos. Cuando el padre a'
sulta si su segundo hijo es maravilloso? El problema es que Guido llegaba a la casa, quería jugar con el niño a juegos con el cuerpo y ~
resulta indomable. Su locura lo lleva a tener que ser reconocido a Andrés no quería. Como buen fanático del fútbol, el padre quería 5"
cada minuto en lo que dice. jugar a la pelota. Pero Andrés lo rechazaba. ~
Este niño se tiene a sí mismo como causa, tiene que estar perma- En la primera consulta, el niño entró y era tal cual como lo des- ~
~
tT1
nentemente justificado y autentificado por el Otro. Esta desmesura cribían: un niño que se maravillaba con ciertos objetos (su predilec-
termina siendo un exceso de goce para el niño mismo porque ningu- ción eran los objetos con algún tipo de brillo). Cuando el padre lo t:1
N
no de los significantes que él toma del Otro puede calmarlo ni nom- trajo por primera vez, el niño venía de un cumpleaños, El padre le :,
brar algo de lo que le sucede. dijo: "mostrale a Adela lo que te trajiste de la piñata". Había escogi- ~
El encuentro con el Otro no marca una clara división del sujeto ni do un collar rosa. Andrés dijo: "ésto traje" y agregó: "vos tenés todo -~
revela su falta. Tampoco muestra cómo es el enlace a los significantes rosa, es todo rosa lo que tenés acá", A lo cual le respondí: "¿Dónde ~­
que le ofrece el Otro, y al objeto en relación al Otro. viste todo rosa?". "A mi me encanta lo rosa", dijo y se puso a jugar. S
(J) ¿Qué sucede en este encuentro con el Otro? El discurso con el que Cuando los padres vuelven a una entrevista, yo les pido que le ~
~ se impone no denota, en principio, los significantes que lo represen- cuenten al niño qué es lo que les preocupa de lo que le está pasando. ~
::r: tan. Será posiblemente en una cura donde esto podrá despejarse o Entonces, la madre le dice que les preocupa que en la escuela nadie ~
·~ instaurarse. Corno nos dice J.-A. Miller2, son niños que, al parecer, no le puede hablar, que no le habla a otros chicos, que no escucha a la ~
6 "'rz
""'
P-. 3
LAURENT,
~.
E.: "El niño y su madre", en: Hay un fin de análisis para los niños, ..~
2
128 MILLER, J.-A.: Los usos de/lapso, Paidós, Bs.As., 1994, pág. 159. Colección Diva, Bs.As., 1999. 129
r m.wsl ra, que él quiere hacer siempre lo que él quiere, etc. En un
momento determinado, dicen: "Y también no nos gusta, también nos
preocupa, que lo único que quieras todo el tiempo es jugar con cosas
de mujeres, con cosas de tu hermana, y que no te interese jugar con
otros varones del grupo". A lo que el niño, responde: "Bueno, está
El narcisismo se constituye en el campo del Otro

El narcisismo es una forma de investidura pulsional, necesaria


para la vida de un sujeto. El sujeto, siguiendo a Freud y a Lacan, se
constituye en el lugar del Otro. Sin embargo, cuando se constituye en
bien, está bien, nunca me van a gustar las mujeres". Los padres no la imagen especular, cree que él se está constituyendo.
pudieron más que reírse. Dado que la investidura pulsional se arma en el campo del Otro
Ahora: ¿qué va a pasar con su posición sexuada? Realmente es un donde está el lenguaje, es el lenguaje el que queda abrochado al
enigma y se verá. Pero lo que es claro en este niño es su forma de inconsciente del Otro. Esto determinaría la división subjetiva, cuya
haberse impuesto frente a esta familia, frente a este padre que, a par- condición es el reconocimiento por parte del sujeto que configura el
tir de ese momento, comenzó a ocuparse y entró en una relación que paradigma de la herida narcisista. En consecuencia, podría darse una
nunca había tenido con él y que hizo un verdadero esfuerzo por tra- ruptura narcisista en el trayecto de la pulsión, cuando la pulsión se
tar de acercarse al niño. Un niño que no miraba al padre, para quien encuentra con el Otro.6
su padre no existía. El hablaba directamente con la madre. Del padre, El niño que se identificó con el objeto hizo un rechazo en el
pasaba. encuentro con el objeto, como separado y perdido. Si este encuentro
En una entrevista, el padre contó que un día fueron a una quinta no se produce, es lo que habrá que armar dentro del trayecto de la 1¡

y el niño, de repente, desapareció. En la quinta había un lago; enton-


ces, todo el mundo se preocupó y se pusieron a buscarlo. Tardaron
cura analítica. Cuando el objeto se separa del Otro, hay que aceptar
que hay algo separado, algo que se pierde; y si el niño se identifica '"O
(Jl
11111 ~
mucho tiempo en encontrarlo. El padre dijo que en ese momento se con el objeto, no tiene que buscar nada, porque él es el objeto que ñ
o
dio cuenta de que no le importaba lo que el niño fuera a ser, lo único puede recuperar por completo. Podemos pensar que algo similar >-
z
>
que le importaba era no perder a ese hijo. sucede cuando un niño está jugando con un gadget. Allí el gadget no r'
0
es un objeto porque la condensación de goce que se produce está más n
(Jl

cerca del autoerotismo. Con esa ida y vuelta del recorrido pulsional, o
z
z,z
Encuentro entre el sujeto y el Otro no hay un verdadero pasaje por el Otro. Lo mismo puede hacer con
su propio cuerpo. Estamos frente a chicos que no paran, que están o
(Jl

Podemos observar que a veces ocurren destituciones demasiado todo el tiempo condensando goce en su propio cuerpo o en su impul- -<
tempranas del Otro. Entonces sabemos, por esta clínica que estamos sión. >
o
trabajando, que el Otro solo está en su lugar si es puesto, que no hay
un otro que existe de antemano. Como dice Phillippe Lacadée, no
En estos casos es fundamental precisar que no estamos hablando
de psicosis, sino que hubo un pasaje por el Otro. P~ro algo se produ-
§n
tT1
hay que creer que el Otro es alguien otro4 . El Otro es una instancia, ce en la alienación y separación. Algo se complica en el pasaje por
es el sujeto el que maniobra al Otro. Es el que hace nacer al Otro en allí. Estos niños están alienados al deseo materno, propiamente al ~
(Jl
111

!'>
el interior de algún otro. J.-A. Miller nos habla de la identificación capricho materno, sin un pasaje por la ley. Por ello dicé J-A. Miller: ..,
o
constituyente. El grito tiene que transformarse en un llamado y para "menos ligados al fantasma que a la pulsión". Al no aparecer la falta S
ñ
que un grito se convierta en un llamado tiene que haber acuse de del Otro, no surge la pregunta sobre el enigma del deseo del Otro? ¡;;
q~-
recibo del Otro. El niño grita y ese grito no es más que un grito. Hay También podemos encontrar niños identificados con lo fantasmá-
que ver cómo lo reconoce el Otro y qué hace el Otro con ese grito. Si tico del Otro. Me aventuraría a decir "con un Otro materno". En ese ñ
~
la respuesta del Otro hace emerger al sujeto, es verdad que el grito
¡j) caso tampoco habría pregunta, pues se responde con el yo, con la -<
~
~ crea al Otro.s impulsión o con el cuerpo.
::r: m
o
•Z ¡
"'g, "'r
4 LACADÉE, Ph.: Le malentendu de/' enfant, Cap. 6, "L'insertion du su jet dans le 6
LACAN, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatros conceptos fundamentales, "';¿
~ langage", Editions Payot Lausanne, Paris, 2003, págs. 101-102. Paidós, Bs.As., 1986. o2·
7 -
130 5 MILLER, J.-A.: Los signos del goce, cap. VII, op. cit., pág. 111. MILLER, J.-A.: Los usos de/lapso, op. cit. 131

1
Tiranía narcisista Podemos pensar que un niño, en otra época, era esperado como
His majesty the baby y los padres esperaban a ese niño para cumplir
Estos niños caprichosos, desanudados de la racionalización, con sus ideales.
muestran que el "yo quiero" es anterior al "yo pienso". Como dice J.- Según Freud, el fantasma narcisista que precede al deseo de cada
A. Miller, la belleza del capricho es que el sujeto asume como propio, padre por su hijo es hacerlo mejor que uno, encarnar su ideal, volver
y en él mismo, la voluntad que lo mueve: "quiero aquello que me inmortal su propio yo. De allí a deducir, como si fuera una evidencia,
pulsiona, yo lo quiero, yo soy quien lo quiere". Es en este punto que nuestros hijos deben parecérsenos, ser la quintaesencia de noso-
donde lo que se impone es el gozar. El gozar narcisista es antinómi- tros mismos, no hay más que un paso.
co a la disposición al Otros. ¿Qué se espera ahora? El discurso contemporáneo promociona
Si el niño rechaza la alineación significante, el sujeto puede optar valores que tienen exigencias feroces para el niño. La exigencia de
por una falsa separación en forma de verdadera fuga por el lado éxito los deja, a padres y niños, en una estacada, de ahí ¿cómo encon-
motriz. Es decir, la propuesta es pensar que allí donde no se puede tramos al niño soñado para estas épocas?
producir, hay una serie de dificultades para generar una separación
a nivel significante y ésta se termina jugando en el cuerpo. 9 Ahí es
donde ubicamos los casos de niños en posición de objeto, aquellos
1'!!
1¡1:

El niño soñado
que a la interpelación del Otro, a la pregunta por el deseo del Otro,
responden sobre todo con el cuerpo: puede ir desde la abulia hasta la
Una madre decía: "yo esperé mucho, mucho, tener un niño. Tuve
hiperactividad, pasando por el desgano y todas las variantes posibles "1::1
el hijo que en mis sueños yo deseaba, era más que mi sueño". Una (Jl

de hacerse objeto para el Otro. En la clínica actual, la presencia y la fre- ñ


o
mujer súper creativa, un padre muy creativo, con un narcisismo muy
cuencia de estos casos dicen algo de la época.1° · >
z
logrado. La madre le contaba al niño cuentos impresionantes en los > l i!
que también había el misterio. Es decir, que el horror y los cuentos
eran una parte de su relación. También eran parte de ese vínculo Ciá- ~
Hablemos de estos niños logos enteros extraídos de los cuentos, probablemente contados con 8z
Estos niños sorprenden porque dicen cosas brillantes, porque
mucha gracia, porque la madre tenía una gracia absolutamente espe-
cial. El niño Juan pedía todo el tiempo que le cuenten historias. Le
z,z
o
(Jl
parecen estar sabiendo Jo que dicen. Sin embargo, esto no es así. Es encantaba un programa de TV que, según decía, se llamaba "Sangre -<
en este sentido que Jos niños nos muestran la verdad del psicoanáli- fría" -que no sé si existió-; sin embargo, cuando le pedía que me >
o
sis. Lacan lo dijo: el sujeto cuando habla no sabe lo que está dicien- o[""
cuente qué pasaba en el programa, lo único que hacía era repetir el t'r1
do. Que aparezcan un montón de ocurrencias, que pregunten cosas nombre del programa: "sangre fría, sangre fría, sangre fría". No me )li
t'r1
absolutamente insidiosas y que sorprendan tanto a los padres como podía contar nada. Le pedía algo, algún detalle, y entonces decía: z
...¡
t'r1
a los otros adultos por lo que parecieran saber, no quiere decir que el "bueno, uno venía y le cortaba con un cuchillo y le salía la sangre y (Jl

decir de estos niños sea responsable. le cortaba con el cuchillo y le salía la sangre", y eso era lo único que .,!V
o
Lacan, cuando toma este ejemplo, se pregunta por el deseo de la repetía. En un momento, en un juego del Jort-da, él se escondió para r
3
n
madre. ¿Esta madre no lo deseó? Y responde que fue un niño dema- que yo lo busque. Entré en la sala y no lo encontraba. A decir verdad, ~
siado deseado; pero quizás como falo. me asusté, y entonces me dijo muy contento: "te asusté". Y de esto se ~
trata el lazo de este niño con los padres: el éxtasis, el susto, la mirada R
~
::2 8 Eric Laurent, invocando una frase de Lacan que me parece muy apropia- súper abierta de la madre. Más que abierta. Abierta en el éxtasis. -<
~
-< da para este tema. Este concepto se denomina tiranía narcisista. Lacan dice "'"'
:r: "'m
o que la tiranía narcisista es el narcisismo del Uno y lo que produce es In tirnn(a
•Z
de todos o el tormento del yo. ~
§ 9
Destitución del Otro como defensa "'"'r
u¡ Enrie Berenguer "'z
o.. 10 Seminario del Pequeño Hans, Pensar ln castración. Comentario en una
Consultan por Sebastián, preocupados por sus agresiones impa- §·
132 clase de Gustavo Stiglitz. Inédito.
rabies hacia su hermana, hacia su madre, hacia cualquiera que no 133
La cura también permitirá sustraer la mirada del Otro puesta en
satisfaga su voluntad. Su manera de relacionarse a veces delata un
el analista, tal como lo demostró un juego con un niño que, manio-
primitivismo que pareciera cultivar. En el colegio, cuando lo decide,
brando un espejo, enceguecía al analista; la madre de este niño decía
tiene un buen rendimiento. Pero frecuentemente nos encontramos
que, ni bien nació su hijo, ella se moría de miedo. No soportaba su
con sus resistencias. Estos temas se agudizan ante la separación de la
llanto incesante ni su mirada de hombre. No parecía un bebé.
madre de su pareja. La idea de que alguien puede ser dejado reabre
Phillippe Lacadée describe impecablemente el mecanismo que
en Sebastián toda su fantasmática. Sebastián fue adoptado por su
utiliza el Jort-da freudiano para mostrarnos cómo un niño, al poder
madre de otra nacionalidad y concurre a una escuela bilingüe donde
privarse del goce de la mirada materna, pudiendo separarse de ese
habla la lengua materna. En el encuentro con el analista juega a
goce para tomar un objeto, podrá constituirse como sujeto, de este
hablar con la tonada de su lugar de origen biológico, tonada que usa
modo haciéndose representar por un significante y entrando en rela-
para provocar a su madre. Además, le dice que quiere volver a la
ción con el objeto. Ese objeto es el que va a permitirle recuperar la
panza de la madre. Sebastián, en su provocación, contesta al supues-
mirada del Otro. A través de esa separación puede recuperar su obje-
to rechazo del Otro. En su injuria aparece "jugar a rechazar al Otro".
to mirada, la bobina que va y viene, y el advenimiento de dos signifi-
Es así donde en su juego marcará cómo va a ensayar una nueva vu~l­
cantes fort-da 11 .
ta en relación al deseo y a la falta del Otro. Este niño, como todos,
Decimos que el Fort-Da es la matriz del fantasma y también será
nace en un mundo que le impone códigos que él no eligió, y que por
una orientación en la clínica porque a partir de allí puede constituir-
lo tanto son caprichosos. Este caso lo muestra más claramente.
se algo diferente. 1!1111

Sebastián juega a rechazar lo que le ofrecen y al mismo tiempo es '"U


Sabemos que esa constitución no se da fácilmente. La clínica viene 1,,

muy claro que le encanta lo que le ofrecen. Esto no es privativo de la


en nuestra ayuda y así es como niños no psicóticos de todas las eda- iflo 11

adopción. A cualquier niño se lo instala en un mundo caprichosa~ >


des juegan de diferentes maneras a esconderse, a aparecer, encarnan- z ''1

mente armado con un código que él no eligió. ~


do distintas versiones del Jort-da. Matriz del encuentro con el Otro
La cura en el dispositivo analítico permitirá que estos niños ten- ~
111

porque es necesario que se produzca una falta del Otro, una llamada <Jl
n
gan nuestra mirada y nuestra voz como semblantes, no para recons-
truir lo qu,e no tuvieron sino para construir otra cosa. Será posible en
y ser escuchado, es por ello que este juego de aparecer-desaparecer ~ ¡1!

se transformará en un hilo en la conducción de este encuentro frente ~


una cura maniobrar con esos objetos, sustraerlos, retirarlos, hacerlos z,
al deseo del analista. @
ruidosos. '1
La clínica será un nuevo tratamiento del pasaje por el Otro. La -<
Este encuentro del sujeto con el deseo del analista tiene una opor- > 1

maniobra es hacer algo para instalar una falta y lograr la demanda


tunidad en la cura. La experiencia analítica es una oportunidad para
por parte de estos sujetos. 8,....
el encuentro con el Otro y si allí aparece el deseo del analista también
Situar la voz, la mirada, sería una nueva vuelta. del tratamiento de rn
nti1 11
surgirá, como no había surgido antes, un enigma con respecto al
~
lo pulsional en relación con el Otro. Justamente porque se trata de
deseo del Otro.
niños que monologan, que solo escuchan al Otro si el Otro dice lo que
En el recorte clínico del niño, cuyo lazo era asustar al Otro, la !V
11\11

ellos saben.
mirada extasiada de la madre garantiza mantener el impacto. d'
J.-A. Miller nos sugiere pensar en una clínica del despertar. Más 3-
Recortar este lazo, en la transferencia, permitirá quizás descomple- (")

propiamente en un despertar de la pesadilla, despertar de una situa- _il;


tarlo, quitarle la fijeza a lo fugaz de ese goce. Porque este niño, en el
afán de sostener su goce, estaba empobrecido. Y es en la cura que
ción en la cual algo se impone porque no estaba dentro de ninguno
de los significantes que el sujeto maniobra. Si la pesadilla despierta ~
(")

aparece un juego que lo saca de esa fijeza. El analista tenía que bus- il;
es porque algo se impone y un significante que resuena en el cuerpo -<
<Jl car a un niño que hacía temer pero que era invisible. El analista no lo ~
rompe así la homeostasis. El Sujeto se ve sorprendido: algo que no
~ podía ver, pero lo tenía que buscar. El, con sus ruidos y desde atrás
esperaba se le impone y allí se puede generar, en el momento del ~
::r: del niño invisible, iba guiando. ¿Cómo hacerse invisible para hacer- encuentro con el Otro, una herida narcisista. ~
¡;;
·~ se buscar y ver? ¿Cómo hacer presente su falta? Las relaciones fasci- ,.."'
5 nantes entre padres y niños configuran situaciones en las cuales lo "'oz.
~ único que sucede es que se continúa con el niño soñado. Niño que -
11
134 puede salir de ese lugar y transformarse en un niño pesadilla. LACADÉE, Ph., Le malentendu de 1' enfant, op. cit., págs. 89-96. 135
t·:~tt•l'llcucntro entre el sujeto y el Otro será un nuevo tratarnien-
lo dl' lo pulsionalque apuntará a delimitar lo real que se juega para
,.,HI<l sujeto; es decir, lo que quedó como innombrable, aquello que El niño y la dictadura del objeto en la época
puede llegar a ser lo memorable.
MIRTA BERKOFF

El caso que traigo nos enseña cómo un niño hoy puede estar ubi-
cado en el lugar de amo en la familia y las dificultades que plantea
esta clínica para poder intervenir sobre el goce que allí se juega.
Podemos ubicar esta particular inscripción del niño en la familia 'iJ1
como una de las consecuencias de la caída del significante amo en la 8
época y al resplandor del objeto en su lugar. ~
;..,
Sabemos que el discurso capitalista ha destituido al significante 5i
amo del lugar de agente, dejando su lugar al sujeto. Caído el anclaje ~
que daba el significante del Ideal, en esta época que llamamos del ~
Otro que no existe, el sujeto moderno es un sujeto desorientado, ~
errante, sin la función de un significante digno que le marque un a'
rumbo. ~
En el discurso capitalista el sujeto como supuesto amo, puesto en
el lugar del amo, está en posición de no creerse sujetado a nada. Se
g>
¡¡¡
encuentra dividido ya no por los signific$!_ntes sino por la falta en
gozar. El objeto con el que está en directa relación no es el objeto
como causa sino el objeto de consumo. Se orienta hacia él no por el
~
r.n
!'.J
deseo sino por la demanda de un goloso superyó. El plus de goce '""
conlleva en su producción la propia mengua, ya que junto a su satis- §.
facción está la pérdida. Puesto en función de esta maquinaria empu- ~
ja a un goce mortífero. !!
J. Lacan en el Seminario 17 plnnteaba al objeto a como producto de ~
un discurso. Liberado por P.l discurso el objeto a toma valor. En la ~
~ época en la que el mercado ocupa el lugar que ocupaba el significan- ~
<
::r:: te del ideal, el valor comanda. ~
o J.-A Miller 1 nos ha transmitido su idea de que actualmente el dis- ~
•Z
~ m
r
@' z
~.
o.. MILLER, J.-A.: "Una fantasía", Revista Lacaniana No 3, Publicación de la ~
136 Escuela de la Orientación Lacaniana, Bs.As., agosto 2005. 137
r
curso de la época , podría estar comandado, ya no por el sujeto sino ta alrededor de cinco veces todas las noches, se queja siempre de
por el objeto a, conformando un discurso que él llamó del amo hiper- algún dolor físico, ella que es médica responde con termómetros,
moderno. pomadas y nebulizaciones. Sabiendo que no es bueno llevarse a dor-
En éste el significante S1 amo ya no ocupa el lugar de agente, es el mir los niños a la cama, amanece en el piso durmiendo en el cuarto
objeto a el que ocupa este lugar. Lo que hace de agente entonces, no de la niña. La mañana las encuentra a ambas exhaustas. Me entero
es el significante sino el objeto. Objeto que ha subido al cenit y que que esta niña llama a los padres por su nombre, no les dice mamá ni
nos comanda en una imparable carrera de obtener cada vez más. Más papá.
objetos y más goce. El objeto plus de gozar ha tomado tal preponde- El padre relata que desde que nació su hija él quedó desubicado
rancia, que es el que comanda el lazo social en el lugar del signifi- No sale a la calle con su hija porque ella no lo acepta, en realidad
cante amo. ni le habla porque ella lo rechaza, es más, a menudo lo insulta.
Débiles, nos dejamos llevar por un objeto que resplandece, objeto La madre relata que de pequeña la niña no jugaba, ella" le jugaba
que nos consume y hace de nosotros nuestra miseria. y le bailaba" mientras su hija miraba. Dice, siento que le tengo que
E. Laurent 2 propone que reparemos en el lugar que el niño ocupa dar todo. "A veces le digo, 'Yo no soy tu esclava"'. "Dejé de tener un
hoy como objeto de goce, no solo para la madre sino también en la lugar no quería salir con mi marido. Mi marido me invita a bailar y
familia y en la civilización. yo estoy cansada".
El niño inscripto en este lugar de objeto de goce, puede ejercer en Vemos, como en este caso, la dictadura del plus de gozar, puede
la familia la dictadura que el objeto a ejerce en la época. estar encamada en el niño y encontramos a los padres aplanados
Pero, ¿cómo es que el niño puede ir a parar a ese lugar? como hombre y como mujer, mirando atónitos a su hija, sin mirarse ~
Sabemos que el niño entra como objeto a en la estructura, que es
por estructura que va a ocupar el lugar del objeto a para el Otro
entre ellos.
Decido citar a la niña.
~
z
l>·
materno. Es más, Lacan nos enseñó que no hay mujeres perversas,
pues ellas tienen ya, como madres, su propia perversión en el niño ~
como objeto tapón. Conocemos a través de "Las dos notas sobre el La cura
niño" 3 el lugar que puede ocupar como síntoma en la pareja o para
la madre.
Es este lugar del resto malentendido del discurso, este lugar que
Del berrinche al lapsus
ª
zz,
fil
La recibo en el consultorio. Entra y se queda pegada a la madre. ;.
por estructura tiene el niño, que facilita que hoy, que en su función Le ofrezco lo que hay para dibujar y jugar. g
de objeto a, sea él el que esté subido al cenit y que ocupe él el lugar Le hace dibujar a la madre, luego dibuja por sobre lo que la madre m
del objeto de goce que comanda el discurso en la familia. dibujó. Q
La madre hace una nena y le pregunta "¿quién es?". X. contesta: ~
"soy yo, ¡no quiero!", lloriquea, patalea, grita, arma un berrinche. ~
Una consulta La madre quiere mostrarme el dibujo y X. grita "no le mostrés". ¡r
Las siguientes sesiones se desarrollan con la madre dentro del ~
Recibo una consulta por una niña de 5 años. Sus padres se mues- consultorio o en la sala de espera con la puerta abierta dependiendo ~
tran desesperados, cansados, sin saber qué hacer con su hija. del grado de forcejeo que se haya realizado entre ellas para poder ~
Intento escuchar qué es lo que estos padres no saben hacer. separarse, verdadera lucha en la que la madre impotente me mira y ~
La madre ojerosa parece devastada, relata que la niña se despier- por el momento decido no intervenir. ~
~
-< X. se refiere a ella constantemente si no es para tirarse arriba es ;
:r::o para preguntarle si le gusta lo que dibujó o para regalárselo. En algu- ~
2 LAURENT, E.: "Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño", en:
·~ Psicoanálisis con niños y adolescentes, Departamento Pequeño Hans, Grama na oportunidad coloco mi silla entre X., que está dibujando, y la ~
@' ediciones, Bs.As., 2007. madre X. pasa por sobre mí ignorando mi presencia. Así como tam- ~.
o.. 3 LACAN, J.: "Dos notas sobre el niño", en: Intervenciones y textos 2, Manan- bién ignora cualquier pregunta u ofrecimiento de materiales que yo ~
138 tial, Bs. As., 1988. le haga. Rehusándose a todo lo que vislumbrase como un intento de 139
r acercamiento por parte mía, rompiendo los materiales de juego,
tirándolos por el pasillo del edificio, escupiéndome, etc.
Cuando interrumpo la sesión con la idea de no quedar en posi-
ción de mirarla gozar ~lita.: "Vos a mí no me mandás".
Difícil lugar para un analista que no está convocado allí como
Hace una cruz, le dice a la madrP. "sos vos, es tu cruz de médico".
Ya hay aquí una simbolización de la madre.
En vez de la madre, su cruz se trata del símbolo en el lugar de la
cosa materna. Solo por la mortificación de la cosa advendrá el nom-
bre, por su muerte su cruz. f~ irata de la metáfora, en tanto, sustitu-
yendo a la madre y sus pomadas está la cruz de médico.
sujeto supuesto saber sino como espectador de un goce que no cede.
Luego dibuja a la analista. 1

Es necesario hacer pasar el goce al discurso, que algo se cifre, para


Cuando se van la madre me dice que es la primera vez que X.
hacer caer el significante amo que marca al sujeto, aquel del cual el :.1.,,
dibuja a alguien que no sea alguna de los cuatro de la familia.
sujeto extrae su goce.
La analista aparece entonces entre la madre y la hija, haciendo de 1

1.
La visita al baño era frecuente antes de comenzar la sesión, X. '1
¡,¡
lo Otro, de lo diferente para lo familiar, para lo mismo. El intento de ~1'
pedía que la madre la lleve a hacer pis, pasaban allí un largo rato las
hacer borde entre las dos se hace eficaz a partir del efecto. 1!1

dos.
Entran juntas. X. se coloca sobre la madre que intenta leer. La niña
En una oportunidad durante una sesión la niña dice que tiene sed
la molesta hasta que la madre resoplando se va a la sala de espera.
y quiere que la madre la acompañe al baño a tomar agua.
X. toma unos papelitos y comienza a pegarlos en la pared, cuan-
Encuentro allí el momento oportuno para realizar una maniobra:
do llega a la puerta la abre y sale fuera del consultorio, pega papeles
le indico que vaya sola a tomar agua y le digo a la madre que no la
por un largo pasillo que la aleja de la puerta. Tenemos la sesión en el
acompañe. "d
pasillo. ¡!)
Se suscita entonces una escena de más o menos diez minutos en n
Luego escribe en cada papel una palabra. o
la que llora y grita tirándose al piso.
La madre, angustiada, me pregunta si la niña no se va a deshi-
Le digo que ha hecho un camino de palabras que la separan de la z>
dratar.
madre. e:>·
Cuando volvemos a entrar la madre dice: "Yo no me fui y se fue ~
Le contesto que no es agua lo que desea su hija. n
ella". o
No hay lugar allí para la interpretación puesto que no se puede z
descifrar lo que aún del goce no se ha cifrado. Debemos intervenir z,z
entonces sobre lo que está por fuera de discurso, sobre un goce mudo @
en un forzamiento que haga pasar el goce al significante. Este "no" El objeto a pérdida -<
dicho por la analista, apunta a un borde entre la madre y la hija.
>
o
o
Intenta poner en función un efecto de agujero y pérdida, haciendo La producción del objeto a y su cesión es la posibilidad que tiene ¡:;;
(j')

obstáculo al goce. un niño de recortarse de ese lugar de goce para el Otro. n


1'1
Un objeto empieza a bordearse en esta cura. · z 11

En la sesión siguiente X. se dispone a dibujar. --l


1'1
Le pide a la madre "Mamá ¿tenés una lapicera que te borra?". X. juega a abrir y cerrar la puerta del consultorio, abre o cierra la (j')
1,

!'J
puerta separándonos, pero ella siempre queda del lado de la madre. ...,
"¿Que la borre a mamá?" es la lectura del inconsciente que hace !2:::;- 1

la analista. Decido esconderme, cuando abre la puerta no me ve. ñ


Se sorprende. > 1

<"
La eficacia de la intervención analítica en la sesión anterior se ve ,.¡
confirmada por una producción del inconsciente. Algo del goce cedi- (Nuevamente una intervención del lado del acto que no juega con >-
g llli'l
do ha pasado al inconsciente. el equívoco de la palabra sino que evoca un vacío). 0
¡;; l•il
De lo fuera de discurso del berrinche al lapsus. Podríamos ubicar Se inaugura entonces un juego de escondida y persecución entre -< ,,
<J'J
ambas. Entrar y salir. ~ "¡:
~ aquí que ese goce indecible ya no se presenta como repetición en "'""
IJl 1''
::C acto. Corremos por el departamento. Mientras corre saliendo de la ,il
~
·~ Ya hay algo de la escritura del inconsciente a descifrar. cocina, X. toma los repasadores que están colgados (su bobina). Es la ¡:;
primera vez que toma algo para jugar que no sean las hojas y las ""z
r
§ El goce que se cifra por el inconsciente nos verifica la existencia de z,
[11

~ la cifra fálica y de la posibilidad de la significación fálica en este suje- fibras que hay sobre la mesa. o
- 11

140 to. Siendo en transferencia que se verifica un diagnóstico. Me muestro fuertemente interesada en esos trapos que ella posee, 141 li
1
la persigo mirando fijamente los repasadores. (No a ella, sino a los decía: "Vos a mí no me mandás". He aquí el juego de la esclava en
objetos que sustrajo). transferencia. Hago semblante de esclava apurándome tanto para
Ella cuida celosamente su adquisición corriendo para que no se cumplir las órdenes como para que el ridículo que esta urgencia pro-
los saque, cuando termina la sesión esconde los trapos en su estóma- duce ubique algo del sinsentido. X. se queja y dice que así no vale. Es
go bajo la remera simulando una gran panza de embarazo y se los cierto, el valor del significante esclava se ve erosionado por el sin-
lleva triunfante. sentido. 11
,, '
Recibo entonces un llamado de la madre que me cuenta que a la En otra oportunidad X. se queda en la sala de espera con la madre
salida del consultorio X. perdió uno de los tres trapos que se había y encierra a la analista en el consultorio.
llevado y quiere saber si debe reponerlo. Le digo que no hay forma Intento comunicarme con ella a través de papeles escritos que le
de reponer ese trapo, que X. venga sin el trapo. paso por debajo de la puerta.
Cuando X. devuelve los trapos digo que uno falta y los coloco A partir de allí se instala un juego en el que nos comunicamos a
entre los juguetes. través de la puerta cerrada.
A la sesión siguiente trae juguetes por primera vez: un bebé, car- Ante una demora de mi parte en enviarle respuesta X. grita "man--
tas de Pokemon, un calidoscopio "para mirar". dame".
Se embadurna con plasticola y me dice en voz baja "que no me "¿Que te mande?" pregunto.
vea mi mamá ... ". Le digo que la próxima vez le podemos decir que "Papelitos ... " contesta.
se vaya. Vemos aquí que el equívoco es un significante librado por el ana-
Introduce el juego del gallito ciego. lista que es una invitación a que no se concluya sentido. >-¡j
fll
En un juego de escondida se esconde bajo el sillón y se queda allí Esta manera de decir obliga al analizante a poner algo de su parte, n
o
un tiempo suficientemente largo como para empezar inquietarme. Al· >
z
es decir, a producir el equívoco de su lado interpretando así su goce.
salir le pregunto qué hacía, me contesta que estaba descansando. >·
La equivocación del significante "mandar" apunta al sinsentido, 0
"Descansando de ser mirada", digo. Se va de la sesión gritando a equivocar ese significante S1 que coagulaba el goce para el sujeto. C/l
n
mi nombre y apellido. S1 que comanda una repetición sintomática que empieza a movili- o
z
X intenta hurtarse a la mirada, operando una separación del lugar zarse al ponerse en juego en vez de pasar al acto. z
oC/lZ•
en que se ofrecía en el goce.
Se escribe algo de un trayecto pulsional en relación a la mirada, la Nos mandamos papelitos escritos: -<
posición descripta por la madre "yo jugaba y ella miraba "describe >
o
bien la posición de objeto mirada que esta niña tenía al comienzo. Analista: "man dame" o
r'
m
La extracción de este objeto a partir del robo y pérdida de los tra- ~
pos, hace aparecer los objetos en el consulto!'io. No solo aparece un X. "noteviamandar " ~
.....¡
bebé que no es ella, sino un calidoscopio "para mirar". Así puede A. "no me des" m
hurtarse a la mirada del Otro "Que no me vea mi mamá" y desapa- !V
..,o
recer bajo el diván. X. "dame"
S
Los padres relatan que ha comenzado a jugar en la casa a juegos ñ
A. "damas" -~
escenificados. Juega con la hermana a la maestra. La madre observa ~
que X. tiraniza a su hermana en el juego. X. "dameno Cl
ñ
S" ~
-<

~ A. "no da mas" ~
:r: Del fantasma en juego al nudo de amor "'
IJl
o X. "estasen ~
•Z
"''"
~ X. viene a sesión y propone por primera vez un juego: "Vos sos mi Amorad '"rz
8: esclava, tenés que hacer todo lo que yo te mando". Varias veces a" z,
o
142 durante la cura cuando la analista decidía interrumpir una sesión X. -
143
Aparece un nuevo significante: "enamorada".
Y dibuja en la hoja tres corazoncitos.
Al equivocar el significante que coagulaba el goce para el sujeto Morder con el sinthome
aparece un significante nuevo "enamorada" y la posibilidad del Del tipo clínico a la invención
amor como lazo al Otro.
La madre hace referencia a que X. mencionó la posibilidad de
en la cura de un niño psicótico*
venir con el padre.
GUSTAVO SLATOPOLSKY
X. me pregunta si yo le tengo miedo a su padre y le contesto que
sí. ETEL STOISA
Me manda por la puerta un papel donde escribe: "Mirta se ena- (RELATORES)
moró".
Dice que estoy enamorada del padre.
En transferencia la función del padre toma volumen.

Conclusión
Introducción
'"O
La construcción de un caso es la del caso singular, la clínica nos f:!l

z~
enseña a leer en cada caso lo que es propio de la época y sin embar-. El tipo clínico en la perspectiva lacaniana implica el cruce que
go se juega en la particularidad de la red significante y las marcas supone sostener un concepto que no proviene del psicoanálisis, con
>
!""
goce de cada sujeto. En este caso desplazar el goce que se extraía del lo propio del discurso analítico. Para Lacan el tipo clínico es el tipo 0
(/l
significante "mandar" y lograr cierta extracción del objeto mirada de síntomas. La modalidad de retomo de goce y sus vicisitudes en la r,
experiencia analítica ponen a prueba, en el caso, la escritura del sín- u
conmovió el lugar en que esta niña se ofrecía para los padres, es decir z
conmovió la inscripción de esta niña en la familia. toma y sus consecuencias.
z,z
@
-<
El tipo clínico >
8
r"

Cuando P. consulta en el hospital a la edad de.6 años habla solo


m
Q
con su madre. Literalmente. z
;;l
(/l
Padres con una fuerte adicción a las drogas signan su primera
!'->
infancia. Las ausencias repentinas del padre -algunas por internacio- Ci'
nes psiquiátricas- llevan a la madre a salir a pedir comida a los veci- ~
nos con el niño en brazos, argumentando "falta el papá". [:;
..,
Los primeros años de trabajo se centran en un intento, vez por !!
g
vez, de velamiento de la mirada encamada en el analista: P. le hace (')

~
cubrir los ojos y "dispara" contra los mismos. -<
~
<Jl
z..:
~
:r: [:1
o * Trabajo presentado en el III Encuentro Americano realizado en Belo ~
•Z ¡;;
¡¡¡ Horizonte, Brasil en agosto del2007. Participantes: María Eugenia Arieu,
g
¡:¡..
Liliana Cazenave (responsable), Silvia Contreras, Aurora Kochi, Floren-
¡,¡
:<
z,
cia Nikitchuk, Susana Puricelli, Alicia Sanso, Gustavo Slatopolsky, Diana o
-
144 Steinbrun, Etel Stoisa. 145
Dos frases se recortan de este período:" ¿me estás mirando?", y al da sin pudor sobre los genitales del analista y se acerca como para
finalizar cada sesión, angustiado,"¿ Cuándo nos vemos?". tocarlo. La angustia queda del lado del analista, convencido que el
Su padre muere de SIDA al inicio de la cura. P. no puede poner forzamiento ha dado lugar a la emergencia cruda del objeto; sin
una palabra que nombre ni al padre ni a su muerte y las consecuen- embargo atina a sancionar:
cias son devastadoras: un primer momento de anorexia seguido de Todo no se puede mirar.
horror a cortar y comer carne. La palabra escrita se pulveriza en El pasaje al acto se detiene. El destino de la sanción frente a la
sesión -solamente en sesión. Era notable en P., hasta ese momento, el emergencia del goce imposible, se recoge durante un juego en otra
amarre singular a la palabra escrita: sintaxis y ortografía correctas. La sesión en la que P hace decir al que oficia de papá:
muerte del padre impacta en este punto, llegando al extremo que de - los chicos no pueden mirar.
su escritura solo quedan palotes, que también borra. A: ¿cómo era cuando tu papá vivía?
En el habla, la cadena significante estalla en una metonimia - Nunca, nunca me mostraba el pito
homofónica sin tope que descompone y reescribe el nombre del hos- El forzamiento de la debilidad que lograba una precaria estabili-
pital en el que es atendido: "La Cigarra -nombre del hospital-, desli- zación, da lugar a la emergencia de un punto de transmisión fordu-
za a Cilagarra, la cigarra me come la mano", etc. En el cenit de la sivo. La madre en entrevistas ha relatado escenas del padre cuerpo a
caída de lo simbólico dice "no estoy vivo". cuerpo desnudo con su hijo. Allí donde no opera un límite a lo que
El desamarre en el que queda tomado P. orienta el tipo clínico se puede ver y tocar del cuerpo del Otro, la interdicción que se pone
según las coordenadas de un sujeto a merced de un simbólico desa- en juego en la transferencia orienta una escritura. Es necesario que un
nudado "sin el auxilio de un discurso establecido". '"el
goce inexista para localizar algo del objeto.
Habrá que esperar aún el despliegue que hablilite la transferencia
para precisar aquello que verdaderamente interesa al psicoanálisis: el
modo singular en que el sujeto se las arregla con ese fuera de discur-
~

so que define el tipo.
Simbolización de la ausencia
~
()

P. juega de manera estereotipada al ahorcado con las palabras que ~


aprende en la escuela. 6
Hacer inexistir un goce: "Todo no se puede mirar" El analista falta en el horario habitual de la sesión sin poder avi- @'
sarle. En la sesión que sigue a dicha ausencia P. retoma el juego y pro- -<
Han pasado años cuando la madre sorprende al analista: el padre pone "REMORDIMIENTO". g
de P., el que ha muerto, no era padre del niño y P. nunca lo supo. El A: "¿Qué es remordimiento?" 5i
padre biológico funciona en la actualidad como un amigo de la fami- P: Volver a morder (.. .) una palabra que inventé yo para escribirla acá. g
lia, teniendo lazo con P. "Volver a morder" se enlaza con el armado de una ficción en el ~
La duda enmudecida acerca de la paternidad de su hijo-a pesar que un perro muerde partes del cuerpo de una persona y sangra. ~
del notable parecido fisonómico de P. respecto de su padre biológico Remordimiento-volver a morder hace entrar el cuerpo, el corte, la ~
-se anuda a la transferencia. El analista interviene sobre el fantasma sangre. Al finalizar la sesión P. implica su cuerpo mostrando su dedo: ~
materno que arrastra la mudez del niño como realización: "una vez me corté y sangró". _¡:;
-"Dígaselo". Un encuentro: la ausencia del analista; una invención: remordí- ~
La madre se lo dice. A la sesión siguiente P funciona como si nada miento. 2
"' supiese, casi como un tonto. En la misma sesión, al ser invitado a dar La invención "remordimiento" se sustrae del sentido convencio- ~
>
~ razones del lazo genealógico que vincula abuelo 1padre 1hijo, res- nal para producir una significación singular en su valor de letra, ~
~ ponde haciendo equivaler abuelo a padre, desdibujando el lugar de como consecuencia del encuentro con la ausencia del analista. Esta ~·
·~ hijo 1nieto. Finaliza diciendo que un abuelo es tal"porque me cuida". localización en un sinsentido que resta como saldo a lo imposible de ~
5p.¡ El analista pierde la paciencia y trata de forzar esta posición. simbolizar, permite ahora organizar escenas. Así, la muerte del padre ~
P.. Responde en P. un silencio intenso y su mirada toma toda la escena: encuentra palabras: "mi papá cuando se murió tenía un ataque car- iS'
146 mudo, pura mirada, su cabeza comienza a balancearse. Posa su mira- díaco. Yo no quería que se muriera. Estaba muy triste yo". 147
La presencia de un cuerpo pasible de ser afectado da lugar a la Morder con el sinthome
tristeza que enlaza el afecto al duelo.
L()l que contrasta con este tiempo del análisis en el que P. aparece A P le colocan aparatos dentales. Esto impacta en la transfermda:
implicado, es que su rendimiento escolar se desbarranca: "no en- la sesión se reduce al gesto en el que muestra la mordida al ana:)8t•.
'· ·cuentro razones, me falta la palabra ... ". Un primer anhelo lo habita: "enderezar los dientes".
Ubicamos aquí un trayecto que va de la mudez encamada en el A partir de esto hay un efecto de animación del cuerpo: le brillan
inicio, a cernir el agujero en el que ahora, la palabra falta. los ojos, ríe, le cambia la postura. Emergen semblantes propios de la
adolescencia: el modo en que quiere cortarse el cabello, tener un celu-
lar.
'1
Una versión del padre Nos preguntamos si en este caso, el dar a ver los aparatos en los
dientes al analista, tiene un valor crucial en la posibilidad del arqla-
Dice P:: '!Mi papá se murió ... cuando volvimos con mi mamá vi do de un cuerpo. Es decir, si esto hace posible unificar un cuerpo
que en el baño había sangre. Me asusté, pensé que lo habían matado fragmentado y sostenerlo, sin contar con un discurso establecido.
con cuchillos, a balazos. Me puse a llorar". Considerar al "dicho esquizofrénico" como capturado sin el auxi-
A la escena "papá se murió" se sobreimprime otra, "vi que en el lio de ningún discurso, obliga al sujeto a inventar sus apoyos para
baño había sangre". La segunda escena da cuenta de un encuentro poder hacer uso de su cuerpo y de sus órganos y encontrarle una fun-
traumático con el goce del padre antes de que éste muriera. En dicha ción.
'"O
situación, P. encuentra a su padre sangrando al haber pateado un ino- g¡
(l
doro, inmóvil en el piso, a causa del consumo excesivo de drogas. o
Mas adelante, P. relata al analista que escucha voces en sesión y ~
Bibliografía >
reflexiona: "Debe ser la voz de mi papá que ya está en el cielo. Ahora Eiül
ya me acuerdo de que se murió: cáncer. Una vez, cuando volvía con (l

mi mamá encontré sangre. Era que mi papá pateó el inodoro estando FREUD, S.: "Prólogo y notas de la traducción de J. M. Charcot, Lecons du mardi ~
descalzo. Había tomado un medicamento que lo puso violento, por de la Salpetriere (1887-1888)". Obras completas, t. 1, Amorrortu, Bs.As., z
eso lo pateó y sangró. Pensé que estaba muerto pero no ... Tenía 6 ó 7 1989, pág. 169. z.
@
LACAN, J.: El Seminario, Libro 3, Las psicosis, Paidós, Bs.As., 1981.
años ... ". o<
LACAN, J.: El atolondradicho, Inédito.
Insiste aquí la misma estructura en el relato: a la causa de la muer- MILLER, J.: "Esquizofrenia y paranoia", en: Psicosis y Psicoanálisis, Manantial, 6'
¡2
te, cáncer, se sobreimprime la otra escena, la del baño ensangrentado. Bs.As., 1985. trl
(J)
Lo imposible de simbolizar no es solo la muerte del padre sino el las- LACAN, J.: Seminario 22, RSI, capítulo n° l. Inédito. (l 11111

tre que arrastra el encuentro traumático con el goce de la a-dicción de LACAN, J.: "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los
ztrl 111

dicho padre. En el desplazamiento que opera entre la primera y la Escritos", en: Uno por Uno, Revista Mundial de Psicoanálisis, n° 42, 5l 111

!"'
segunda versión de los hechos, se sitúa una tramitación del real trau- Barcelona, 1995.
'd 11

mático. LACAN, J.: "Autocomentario", en: Uno por Uno, Revista Mundial de Psicoa- ~ ]¡
nálisis no 43, Barcelona, 1996. ~
En la diferencia que puede ubicarse entre un padre asesinado vio- 1

lentamente y otro, enfermo y bajo el efecto de la medicación, se escri- LACAN, J.: "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los "';a>-
Escritos", op. cit. g 11

be una nueva versión del Padre. Esta versión acota la emergencia del n
MILLER, J.-A. y otros: Los inclasificables de la cUnica psicoanalz'tica, Paidós, B;;. -<fl;
Un-Padre reduciendo el empuje intrusivo de lo real.
<Jl
As., 2001. ~¡¡¡
~ La muerte deja de ser un tema, las voces remiten. MILLER, J.-A.: Biología lacaniana y acontecimiento del cuerpo, Cap. 5, Colección
~ Ubicamos una estabilización en esta nueva versión delirante. Diva, Bs.As., 2002.
iJ1

•Z ~
LAURENT, E.: "El caso del malestar a la mentira", La Cause Freudienne N° 50, 1;1
~
m
r
Paris, 2002. z
z,
~ LAURENT, E.: Estabilizaciones en las psicosis, Cap. Psicosis y debilidad, o
-
148 Manatial, Bs.As., 1989. 149
MALEVAL, J.C.: La forclusión del nombre del padre, Paidós, Bs. As., 2002.
RUBISTEIN, A.: "Algunas cuestiones relativas al diagnóstico en psicoanálisis",
en: http: 11www.eamericano2007.com.br 1e americano 1textosp 1Texto- Un niño de la época
Rubistein. pdf
BERKOFF, M.: "El saber, el aprender y la debilidad mental", en: Infancia y pu~ RAQUEL NARBONA
bertad, Labrado, Bs. As., 1998.
CAZENAVE, L. y otros: Seminario dictado en 2006, Departamento del niño en
el discurso analítico Paqueño Hans (inédito).
BüRDERIAS, A. "Un caso de debilidad mental. La debilidad y las clasificacio-
nes", en: Referencias y bibliografía sobre debilidad mental, 1998. :;1
1

1
1 1
¡,111,

Una pregunta nos sirve de guía en el psicoanálisis aplicado a la


clínica con niños y es la siguiente: ¿qué nos enseña respecto al deseo
del Otro y a las condiciones de goce que se inscriben de manera sin-
"'A
o
gular en su cuerpo? Hoy vemos que esta pregunta cobra una dimen- >
z l i¡··' ;
> 1
sión nueva cuando debemos considerar el estatuto del objeto a en la e:
cura y en ella es el niño mismo el que puede encamar ese objeto, y
¡¡¡ ¡¡:
11','

según los casos, constituirse en un recurso para dar fe de la culpa,


(')

~
'1' 1~
lit:
servir de fetiche, encamar un rechazo primordial1. ~
Nos toca a mi juicio poder demostrar la manera en que el niño en Z•
@
cada circunstancia es ese objeto de goce que ya no tan solo concierne -< 11
a la madre, sino a la familia, y podemos desplazar su acento a las ins- >
o l!l

tituciones y 1o el Otro social. ?2


tT1 1:¡,,

Es el planteo de Laurent del "objeto a liberado" 2, donde el niño <rl


(')
tT1
realiza esa presencia aún en la civilización misma, acento que se des-
~
1

liza en más de una ocasión y lo convierte en un niño que puede ser


!'J
cons~Q.erado como d~ ~a ~poca actual; sin embargo el analista deberá

estar atento a eilo ante el sufrimiento que esconde. S
A su vez podemos preguntamos cuáles son los recursos con los ~
que podrá contar, y de qué instrumentos podrá servirse para lograr ~
cierta ligazón de ese nudo RSI. g
n
i:;

~
"'~
..;
::r: * Caso presentado en el espacio de discusiones clínicas del Departamento de ~
o Niños del CIEC. ~
•Z 1 LACAN, J.: "Dos Notas sobre el niño", Intervenciones y textos 2, Manantial, ~
~
Bs. As., 1993. ~
~ 2 LAURENT, E.: "El niño objeto a liberado", en: El Caldero de la Escuela - _!_
150 Nueva Serie, N° 1, Bs. As., noviembre 2006. 151
Dicho de otra manera, sitúo un antes y un después dE' es~ encuen- Mi semblante, mezcla de sorpresa y cuestionamiento, la llt•vnn~ 11
tro siempre contingente con el dispositivo analítico y la función del decir que el papá considera que "con amor todo se cura", a In l)llt'
analista, para llevar adelante en la cura un trayecto con consecuen- exclamo con firmeza: "¡No es suficiente!".
cias en el niño. Acuerdo en recibir a Diego y mantengo nuevas entrevistas con la
Al mismo tiempo es posible lograr cierta "revitalización de la mamá, ya que el papá no encontraba razones de peso para la consul-
comunicación familiar" 3 allí donde el goce mortífero la habita. ta. Con posterioridad e interrogándola respecto a la alimentación del
niño, expresa que esta es malísima, por lo cual no tiene defensas,
situando algunas dificultades a ese nivel: durante la noche toma un
El caso litro de yogurt muchas veces en mamadera, a veces no desayuna y/ o 1

toma leche chocolatada envasada, come golosinas, galletas, sandwi-


Una mamá consulta unos meses atrás por su hijo de 6 años quien ches y bolsas de "papas fritas" sin horario y restricción alguna, ante
concurre a primer grado en una reconocida escuela pública. los caprichos y llanto de su hijo.
Su preocupación se centra en su falta de atención como en el esca- Los padres, propietarios de un kiosko el cual atienden la mayor
so interés en el aprendizaje, que lleva a este niño a no hacer nada en parte del día, van a favor de dejarlo dormir durante la mañana y a su
el grado, a molestar a sus compañeros, recibiendo las quejas de las vez destaca las complicaciones que surgen en cuanto al almuerzo y
docentes cada vez que no acepta normas, límites, hábitos escolares; cena. De este modo Diego consume todo lo que le gusta y quiere, lo
agrega que su hijo le dice: "juguemos mamá", siendo lo único que tiene a mano; ellos dirán que no saben cómo ponerle un límite cuan-
quiere hacer en la casa y en la escuela. do va a la escuela, a la casa, con la mochila cargada, lleno de comida ;;;?
Si bien es a instancia de ésta, quien apura a los padres a solicitar basura que admiten, agregando, "nos saca cuando nos descuidamos". 8
ayuda, los cuadernos del niño testimonian de permanentes llamados Sin cuidados efectivos, voy escuchando que no hay quien habite ~
de atención que toman la forma de acusaciones dirigidas hacia él, por el hogar, un adulto capaz de alojar al niño, transmitir hábitos, hora- ¡:;;
lo que me vi llevada a ponerme en contacto con su maestra casi de rios, pertenencias, ocuparse en definitiva de encarnar lo vivo de un ~
forma inmediata. deseo, reflejándose en un desorden no tan solo alimentario lo que tra- ~
La madre atribuye esta situación a que es un niño "vago", que le erá, como veremos, consecuencias hacia el niño, donde lo que sobre- ~
gusta ver los dibujitos en la cama, que se lleva su plato y come allí, y sale por el momento es la permisividad y la "vista gorda" del Otro. a'
a su vez explica que no se sabe vestir, debiendo hasta higienizado: ¿Cómo interpretar a esta pareja, que cuentan cada uno con hijos ~
"yo lo sobreprotejo y mi marido no lo deja crecer". Modo de justifi- ya mayores y que han tomado a este niño como un juguete de goce? ~
car la inmadurez que considera presenta el niño, ya que su cabeza no Encuentro a una madre que si bien lo lleva y es la que ha consul- ~
le da para tanto. tado, no se conmueve, no espera nada de su hombre al que conside- g
Así entre esta madre y este padre, Diego, hijo de un embarazo tar- ra un inútil que no sabe hacer nada, y a su vez se aviene a lo que él ~
dío de esta mujer de 40 años y de un hombre de 60 años, ha sido para dice, optando por no discutir, expresa, desde que fue operado del ~
ella: "mi bebé", al que así nombra acompañada de una crianza mar- corazón.
cada con cierta obscenidad, en tanto para el papá, "un muñeco" al ~
decir de ella, que lleva y trae del colegio, preocupándose por que esté ~
limpio. Interrogada por este modo de referirse al niño dará cuenta Primer momento: Un niño dormido ~
que hasta hace un mes ha dormido con ellos en la cama matrimonial,
CJl haciéndolo prácticamente desde que naci ), y al momento de la con- ~
En la primera entrevista Diego viene comiendo su bolsa de ;;;
~ sulta expresa que ahora quiere su mano para dormirse, ya que conti- ,
"papas fritas" y dirá que son ricas y le gustan; entra tranquilo al con- ~
~ núa en la habitación a instancias de su marido, quien no ha hecho de sultorio, invitándolo a que las deje ya que no podríamos trabajar de ~
'15 obstáculo al goce materno. ese modo. ~

~ Es un niño que presenta un evidente exceso de peso y estatura


para su edad, una gordura que le dificulta sus movimientos corpo-
~

152. 3 S.: Seminario Internacional dictado en el CIEC -Noviembre 2007.
LAIA,
rales, los cuales no son ágiles. 1s3
Me interesa marcar ciertas secuencias de este primer momento en embargo, voy advirtiendo por sus respuestas que es un sujeto aten-
el cual rescato el decir del niño que con cierta crudeza va enuncian- to, sensible, que recepta mis indicaciones, y así me dirá soy rápido,
do lo real del Otro. manera en que capta una posibilidad de tomarse del objeto analista
Al ver el diván me pregunta dónde dormía, y al decirle que él me como un Otro diferente.
cuente expresa: "Duermo en una cama chiquita y me acuesto con He mantenido un semblante de interés y preocupación en rela-
ella", refiriéndose a su mamá, "siempre duermo así bien tapadito"; al ción al quehacer del niño, y podría decir que le he sido oportuna,
escuchar mi exclamación me dice "Mentira, ¡no duermo con mi estableciéndose un lazo transferencia} que posibilitará un primer
mamá, duermo solo", a lo que respondo: "¡Ah! pero te gustaría!"; efecto de vivificación en el niño.
sorpresa del niño que dice: "¿Qué cosa?". La apuesta que realizo es hacia el sujeto, ante lo que se juega res-
Ya en próximas entrevistas, si bien continúa trayendo sus papas pecto a la insondable decisión del ser.
fritas, estas quedarán en la sala de espera, interiorizándome con Su mamá es quien me cuenta que lo nota más activo y que ahora
muestra de interés sobre si ha desayunado o sancionando que ya es se expresa más, aunque en la escuela "no arranque".
hora de almorzar; así me dirá que él tiene hambre siempre, que su En esa perspectiva es que le solicito y le hago saber a los padres
papá no le compra nada de desayuno ... que va despacito y las agarra que me trajeran la mochila con los cuadernos del niño; cuando lo
del kiosko, y me indica cómo lo hace, a lo que agrego: "¡Qué vivo que hace, el papá expresará al entregarla "aquí está el muerto". Y sí, los
sos!". "¡Sí! ¡soy vivo!". Responde, sin embargo le subrayo que eso no diversos cuadernos del niño muestran a la altura del año hojas en
me dice porqué tiene hambre siempre, a lo que contesta: "Es que no blanco con carteles de la docente de su incumplimiento en el aula
hay comida ... mi mamá es tonta y no sabe ni cocinar y vienen mis como en las tareas del hogar, y me llama la atención su cartuchera ""el

()
hermanos y se devoran todo ... "? vacía. Su rendimiento escolar se encuentra comprometido con la o
En una oportunidad en que juega con los rasti, me dice que ha posibilidad de que repita de grado. >
z

hecho un abrelata, refiriéndose a que es para abrir esa cosa de pica- A mi juicio se ha producido un mal encuentro con el personal
dillo ... cuando estamos en familia comemos eso. docente, que han caído en la impotencia, dejando al niño solo con ese ~
()
En un momento en que se ensucia el pantalón expresa con cierta "peso muerto", su "bolsa de papas" que es su mochila, y de alguna o
z
preocupación que lo van a hacer cagar, que le van a pegar, y que al manera ha redoblado ese goce mortífero que encuentro en los padres. zz,
papá no le gusta que se ensucie, haciéndole ver que es posible que se Al preguntarle a Diego me dirá que es "medio tontín, que no sabe o
Ul
ensucie si juega, y que en todo caso hablaría con él, refiriéndose a que leer y escribir... que se porta mal en la escuela", frente a lo cual le digo -<
su papá "es malo y mezquino ... no me convida lo que trae", donde que tendríamos que saber qué le sucedía, porqué demostraba menos >
o
subrayo la homofonía del con-vida. de lo que podía, y a su vez le indico que me traerá su mochila cada or'
t,;
En esta vía, es que le pregunto en otro momento cómo pasó el fin 15 días, haciéndolo a la manera de una exigencia. · )ll
t,;
de semana, expresando que estuvo viendo películas de amor, que su Así voy escuchando a un niño que en los juegos que armamos z....¡ 1'1
t,; '1
mamá las ve ... "Yo siempre tengo que dormir... me tapo hasta la cabe- juntos me pregunta entusiasmado si le puse un 10, lo que mantengo Ul

za ... porque tengo mucho sueño". como una promesa, una espera expectante hacia el sujeto y un modo .,tv
Despliega en sus juegos una ficción donde un bebe queda pegado a su vez de implicarlo en su decir. §n 11

contra un vidrio, otras veces un auto que se atora y lo aplastan los Es frente a sus dibujos y 1o escritura que se muestra más reticen- >
.¡n

juguetes, momento en el que dice, acostándose en el suelo, "vamos a te, contándome que no le gusta dibujar, que le salen feos, aunque aún ~ ¡11

dormir", y le digo: "Entonces dejamos acá". así lo aliento a que cada vez será más lindo; en una oportunidad en ~
¡:;
¡[
A la siguiente sesión el niño me sorprende al cantar una canción: que le digo que tiene que poner su nombre que me dice en voz baja
<J')
"'
~ "Arriba Juan ... o si mamá es muy tempranito ... o no mamá ... ", to-
:r:: mando un estetoscopio que hace funcionar de despertador a los
"no, porque se van a dar cuenta", a lo que contesto con énfasis: "¡Y!".
En una oportunidad en que llega tarde me cuenta que él se des-
illl

·~ juguetes que son muy dormil01zes. pertó y que su papá lo mandó a dormir; más adelante podremos ~
~
§, De este modo en el inicio del trabajo, Diego va mostrándose y me separar que es el papá el dormilón, al mismo tiempo que me dice "te ...;¿m
~ cuenta una primera versión fantasmática que lo hace aparecer como tengo una sorpresa", mostrándome su cuaderno y diciéndome que ~·
ls4 un niño aplastado, dormido, ahogado por el goce del padre; sin -
hizo las cosas bien "y las pensé". 155
Hasta aquí he presentado a un niño que se hace el tonto, que Consiente a entrar cuando lo hace su mamá, a la que se aferra
puede no hacer nada o decir cualquier cosa, ocultándose y/ o tapán- para quedarse como un objeto pegado a ella, abrazándola fuerte-
dose como respuesta subjetiva a un Otro que poco le importa, y es en mente en una muestra del goce del niño, donde me hace saber que
el dispositivo analítico ante un semblante atento que lo tiene en cuen- está enojado conmigo.
ta, que se va perfilando otra respuesta que vamos construyendo. Aún así lo invito a que se tranquilice, en donde escucho a su
mamá un poco más sensible en relación a su hijo, apoyando mis
intervenciones. Su madre podrá salir a comprarle algo.
Segundo momento: Localización del goce Por mi parte comienzo a dibujar a un nene que llora, circunstan-
cia en que me mira de reojo, y puede expresar luego que su papá es
En una ocasión que lo trae el papá, éste viene muy enojado y en malo, le grita, le tira de las orejas, del cabello y que no lo deja salir a '1
un tono alto de voz me dice en la puerta del consultorio que Diego se jugar.
ha portado muy mal, mientras que el niño entra haciéndome señas Al pintar ese nene que la analista había dibujado expresará que
que no es así. Me cuenta que el papá se porta mal, que es mentiroso, tiene "sangre en la cara y que está muerto", por lo que exclamo con
que siempre le echa la culpa, expresando: "Quiere que me porte ' firmeza: "¡De ninguna manera! ¡Un nene que llora y sufre como vos
mal", sin dar cuenta de lo sucedido a pesar de decirle que debería no está muerto!", finalmente es un niño que puede agradecerme '1,
haber razones para ello. haber puesto su nombre en la hoja, diciéndome que estaba llorando
•1

Será en la siguiente sesión que la mamá puede contarme que a y ya se calmó.


raíz de que el niño tapó la bañera de la casa, el papá le ha pegado con De un modo impactante y en este movimiento que bajo transfe-
un cinto, dejándole marcas en la pierna por lo que fue citado por la rencia hace el niño, permite deducir esta versión que interpreta el """
¡!)

escuela. Llamo la atención tanto a la mamá como luego al papá, sujeto del goce del padre, un deseo de muerte que mata al niño por- ~z
haciéndoles ver que hay otros modos de sanción, que es importante que hay odio. ¡¡;>
enseñarle al niño lo que sí y lo que no puede hacer, frente a lo cual el Entiendo que el dejame pensar enunciado por él en su responsabi- <ñ
(l
papá me responde: "Me saca de las casillas, y tengo que actuar con lidad de goce, nos permitirá encontrar en la dirección de la cura otro o
mano dura, a usted le hace caso", manera en que resigna su autori- z
modo de respuesta subjetiva, mientras intenté, puedo decir apre-coup,
~ 111111

dad para caer en un autoritarismo, sin encontrar de mi parte un jus- bordear ese objeto mierda y deslizarla a otra cosa más fecunda. Z•
o
tificativo a su acto. [J'J
><(
Al relatarme el niño el incidente le pregunto muy preocupada ;¡:..
tl
porqué hacía enojar a su papá, porqué se había echo pegar, a lo que o
r
tT'l
me responde "deja me pensar". Ul
(l
Una situación imprevista se presenta casi inmediatamente cuan- tT'l
.,z
do llega al consultorio llorando y peleando con su mamá, razón por tT'l
[J'J

la que salgo para interiorizarme de lo que sucede; por un lado ella me !V


"O
dirá que el papá se ha dormido, que lo trajo a los apurones y que el ¡;!
::r
niño quería quedarse a tomar un café con un alfajor. (')
_¡:;
En tanto Diego me dice sin disponerse a entrar al consultorio y ~
con berrinches que el papá "lo va a hacer cagar", que no va a entrar g
n
[J'Jy que se quiere quedar con su mamá; al preguntarle si ha desayuna- i:;

~ do, me dirá que no lo ha hecho, a lo que otorgo razón ante el descui- "'
>::
"'
~ do del papá que nuevamente se produce. "IJl"'
·~ Le hago saber que me importa lo que le sucede y que lo esperaba ~
§l, dentro del consultorio, sin embargo, buena parte de esta escena, ""'
"'zr

~ donde llega a verme echo una bola de rabia, capricho y maltrato, se z,


o
1s6 desarrolla afuera. --
157
~
Querían comerse al huevo
antes de que naciera
Inés Ramírez

Los padres de un niño de 4 años consultan pidiendo orientación


para entender una conducta del niño que ocasiona molestias en la '1:i
casa y en la nueva escuela. Vienen con un diagnóstico de ADHD rea- fl
!izado por las psicopedagogas del gabinete y con la indicación de tra- ~
tar el trastorno. ¡!::·
El dispositivo analítico se le ofrece a este niño "trastornado y difí- ~
cil de soportar". 8
Presento en este trabajo un recorte de dos momentos de la cura en ~
los que lo "difícil de soportar" es alojado en el dispositivo. En dife- z,
rentes momentos con melodías, gritos y teorías, arma ficciones regu- Sl
!adoras con las que comienza a tramitar de singular manera el malen- ).
tendido sobre su origen. Sin embargo el niño vuelve una y otra vez 8,...
durante estos años planteándonos nuevos interrogantes. m

Primer momento
~
!'-l
§.
1. El grito "carnotauro" ~
Dicen que grita y habla en un registro muy agudo, que perturba ~
y distrae a los chicos y fastidia a los adultos. Esta situación no pare- g
ce ser un problema para el niño que parece expresar gran satisfacción ~
cuando grita como un "carnotauro" o cuando irrumpe con voz metá- ~
lica contando historias de cocodrilos y dinosaurios que ya nadie ~
quiere escuchar. "Parece de otro planeta, es un aparato informado", ¡
dicen las maestras y los padres de sus compañeros. "Es un carnotau- ~
ro , d'Ice l a mama.'
11 z~·

"Intenta relacionarse, imitando a los chicos o con el grito de 'car--


159
notauro' pero ya nadie quiere estar en la escuPla con el mono imita- Resuenan sus gritos aislados en diferentes registros. Comienza a
dor o el'carnotauro' que asusta", dicen sus maestras. hacerlos más agudo, menos agudo; más graves, aún más graves; nuís agu- 11111

Provoca rechazo en los chicos e impotencia en los maestros que no dos y otros todavía más agudos, marcando sonidos diferentes.
saben qué hacer con este niño que no responde a sus llamados. Me parece que se sorprende cuando con esos sonidos diferentes
La mamá dice que quedó embarazada sabiendo que no se cuida- arma una melodía y crea un espacio de resonancias prehistóricas.
ba pero pensando que no quedaría. Fue un desafío. Cuando nació el "¿Gritaban?", pregunta la madre. Los acompaño hasta la puerta
bebé, lo cuidó con esmero pero como se cuida a un objeto nuevo. Era sin responder. J., mirándome por primera vez, se despide haciendo 1

tranquilo y lloraba poco, pero ella no lograba interpretar qué quería ... chau con la mano. '1

El padre dice que estaba distraído con sus estudios y tan enojado con 1

ella que no lo miraba ni lo tocaba. Discutían mucho y al niño lo tení- 1¡1:1

an de rehén. 3. El nuevo grito


Cuando el niño creció ella no pudo enseñarle a controlar esfínte-
res. J. dejó solo los pañales a los tres años. En ese momento, mientras Después de la interrupción por las vacaciones, inicia sus sesiones
cursaba una enfermedad gastrointestinal comenzó a pedir para ir al con las melodías que había armado en el último encuentro.
baño. También a los tres años, luego de ver con su abuela materna una Se esconde e inventa un nuevo grito que suena como un gruñido
película de dinosaurios, comienza con estos gritos descontrolados que aspirado. Con un gesto muy gracioso me mira abriendo grande los
motivaron la consulta. ojos y cerrando la boca con fuerza. El grito suena como una modifi-
'""el
Durante este primer tiempo invito al niño a hablar. No habla, no cación de aquel agudo pero ahora parece dirigido a otro. n
~

me mira, parece estar ausente. Intervengo preguntando: "¿De dónde viene eso?", buscando o
:t>
En una sesión muestra interés por una gamita con forma de dino- cuando se esconde y sorprendiéndome cuando aparece. Cuando se ,.>z 1 i\
saurio que saca de una caja. Con mirada inexpresiva, la toma para esconde, aparece la voz.
~
dejarla caer abriendo lentamente sus dedos; el dinosaurio se desliza En sus próximas sesiones cada vez que abro la puerta para reci- n ¡
o 1

sobre su cuerpo y cae en la botamanga de su pantalón. "¡Lo agarras- birlo está escondido a un costado. Pregunto por él y la madre enmu- z
te! ¿A ver si podemos sostenerlo?", digo intentando armar algo con dece. Más adelante responderá y lo ayudará a esconderse y a enga- zz,
él. Pero la mirada vuelve sin interés a la ventana. ñarme diciendo: "No vino, se fue", etc. o
(Jl

A partir de este momento se produce un ligero movimiento adentro ><


> 1
y afuera.
2. Con gritos y chillidos ... Adentro J. marca diferencias entre los gritos y sus nuevos gruñi-
,.8
tr1

'l l
(Jl

dos. n
tr1

En la última sesión antes de las vacaciones de verano, en un reno- Afuera, comienzan a significar ese gruñido aspirado. ~
(Jl
vado intento por llegar a él, le ofrezco el dinosaurio que había elegi- La madre dice que "es una alergia, por eso hace ruido y le pica la !'-l
do aquella vez. Lo toma, lo deja caer y mira nuevamente la ventana nariz". El médico confirma el diagnóstico materno y lo trata con goti- f1
tas homeopáticas. Sus maestras no comparten el diagnóstico, dicen :::;-
perdiendo el interés. R
>
Intervengo apelando al contrasentido: "¿Hoy no tenés ganas de estar seguras de que hace ese ruido porque en su casa no le enseña- ,V> 1

hacer algo con el dinosaurio?". ron a sonarse la nariz. Ellas toman a su cargo esa tarea. ~
g
Como respuesta, comienza a desplazarse por el consultorio rep- Trabajo para que también le den un lugar a sus historias en el rin- ~
-<
<.fltanda. Sube y baja del diván emitiendo sonidos extraños y agudos, cón de cuentos. Los compañeros comienzan a interesarse por sus eru- !.'::
~ mezcla de gritos y chillidos. Me intereso vivamente por sus gritos y
~ arriesgo comentarios: "¡Qué gritos tan raros sabés hacer! ¿De dónde
ditas historias de dinosaurios y comienzan a invitarlo a sus casas.
Pero ahora, cuando grita le dicen payaso.
;
~
~
'€i vienen?". m
r
i5 Intento imitarlo y digo: "no me salen, a ver... ". Responde gritan- "'o
;2.
-8: do muy fuerte. Me tapo los oídos y le digo: "No, tan fuerte no". -
160 Responde con un grito más bajo. "¡Así está mejor!", digo. 161
4. El corte, la ventana, la angustia no te diste cuenta!, dijo el padre, que estaba cuidando porque otros
cocodrilos con boca querían comerse el huevo antes de que naciera".
J. continúa sin hablar en las sesiones. Se lo escucha en silencio. Sus historizaciones develan versiones ame-
Comienzo a cortar cada vez que interrumpe lo que intentamos nazantes, así como las marcas de un deseo débil en el origen.
hacer adentro atraído por la ventana y los ruidos externos. El análisis continúa un tiempo más hasta que la familia se trasla-
En una sesión me levanto y le digo que me cansé, que estoy segu- da a otra ciudad por cuestiones de trabajo. En la escuela y con sus
ra que eso que mira no le interesa, que esos ruidos son ruidos de compañeros las cosas comienzan a andar.
afuera que él ya conoce muy bien y decididamente con un gesto que
inicia una búsqueda lo invito a hacer algo adentro.
Responde su mirada recorriendo inexpresiva el espacio del con- Segundo momento
sultorio. Muestra interés por primera vez, cuando descubre cuatro ¿Una vuelta más para concluir?
caballos de madera que están sobre la biblioteca. Con mucha dedica-
ción prepara con papeles una cama donde los acuesta, los abriga y Cuando cumple 8 años pide venir y en un solo encuentro retoma
hace un gesto pidiendo silencio ... Alternativamente con gran euforia lo que había hecho durante su análisis. Dice que en su casa se aburre,
los despierta, los cambia y los hace gritar con gritos diferentes. que no sabe con qué jugar, que no sabe qué dibujar, que solo calca.
De pronto se le cae uno y se rompe. Con la oreja rota en sus manos Dibuja una larva muy pequeña a un costado de la hoja y mira de
me mira desolado conteniendo el llanto. Le digo que me equivoqué reojo buscando mi mirada. "'
al ofrecerle esos caballos, que son objetos de adorno que se rompen Intervengo haciendo un gesto que lo sorprende y le ofrezco otra ~
fácilmente. hoja en la que dibuja ojos sueltos. ~
Cambia su expresión y diciendo mi nombre habla por primera Cuenta que encontró en el ciber espacio un alien mitológico que ~
vez adentro del consultorio: "Inés ¿con qué podemos seguir jugan- parece un dinosaurio de la familia de los Iguanodontes que quiere ~
do?". dibujar y no puede. 8
Con lo que hay sobre el escritorio me invita a jugar, a dibujar figu- "Se me ocurrió una idea, vos hacés los contornos de los fantasmas z
ras humanas. animales y humanos y yo les dibujo los ojos". "Firmamos vos y yo", ~
Dibujo a pedido un padre enojado, una madre, un hijo y otro hijo. dice entusiasmado. ~
Figuras humanas de las que se servirá para seguir armando jue- Mientras los ojos sueltos son poco a poco ubicados por él en los >.
gos en las próximas sesiones; juegos que ilustran la discontinuidad cuerpos animales y humanos, busca otras hojas ... Finalmente pide 8
de los gritos. Así J. se va apropiando del significante jugar, comienza otra hoja y concluye dibujando con gran precisión su personaje mito- r¡
a caer el grito "carnotauro" y puede seguir ... lógico con un gran pico, una cola y un huevo que incorpora al final
en el cuerpo del personaje.
Se despide y al día siguiente llama diciendo que lo invitaron a !V
5. La trama jugar y no tendrá tiempo para venir pero que otra vez, en algún otro e'&
momento vendrá a saludarme y a mostrarme los dibujos que está ~·
"Un día yo escuché un ruido fuerte y me desperté". Invitándome haciendo. :
a dibujar dice: "Jugamos a dibujar un padre que llama: hijo ven, no J. tiene ahora 10 años. Es el padre el que llama esta vez. En la ~
te sueltes, te enseñaré a volar". escuela dicen que está otra vez robotizado y que ha decaído su ren- 8
"¡Me agarraste pa, no me dejes!". dimiento escolar. El padre lo nota ausente, desganado y le preocupa ~
!
(f)

~ "Me tengo que agarrar aunque sea a lugares peligrosos/ seguros". la relación que en estos días tiene con la madre a la que le acepta
~ "Porque sino me agarran primero, no puedo soltarme y caer soli- todas las propuestas. Habla con él sobre su preocupación e insiste ~
'15 to, ¿no que si no no puedo soltarme ... ?", dice buscando mi mirada. para que me llame. ~
g En otra sesión me propone leer "lo que está escrito" en el libro que Acuerdo con el niño un horario para un encuentro diez días des- ~.
--=_ le regaló su abuela y haciendo que lee dice: "Dino y Dina paseaban y pués. El día que debe venir a verme llama diciendo que si estoy de ....::.__
162 la dinosauria dijo: Dino se me cayó un huevo de la vagina. ¡Es el hijo, acuerdo no vendrá. "Tengo que entrenar con los muchachos para el 163
torneo de tenis ... igual queda te tranquila que ya me puse las pilas y
aprobé todos los diagnósticos, mi papá te va a decir".
El padre dice que estaban preocupados por el tema de la identidad {
. ··~..,

\
sexual. ]. le contó que a partir de una charla sobre identidad con \ . \\l:t
~-~-~
~~.::::~
\ '

Abuelas de Plaza de Mayo uno de los chicos le dijo en secreto algo


que lo angustió: le aseguró que cuando las personas nacen hayan nacido >,
varón o mujer les hacen un análisis de identidad sexual para saber si serán
gays ...
El padre comienza a hablar de sus preocupaciones. Dice también _~;á-:_~
que a partir de ese momento ha comenzado a hablar más con el niño 1! 7l )\
y que sorprende cómo ha cambiado la manera de estar con la madre, \\ :' í
deja la ropa tirada, ha salido del encierro y sale a jugar con los chicos ··~.~-~-~~/
del barrio.
Han pasado dos años desde ese momento en que J. parecía haber t.:-

encontrado otras maneras para alejarse de lo que todavía seguía sien- @


(:;
do amenazante para él.
Recuerdo que cuando E. Laurent discutió este caso durante una
1
conversación clínica en Buenos Aires se refirió al momento en que el 'i::J

niño cuando tiene 8 años dibuja "el alien mitológico y su huevo" l. La larva 2. Ojos y contornos
Í)

diciendo que era una dificultad que el niño hubiera dibujado un ani- z~
mal tan amenazante con pico de dinosaurio y cola de cocodrilo. Era ~
un animal bastante terrible, el que él había dibujado, al que iba a ~
tener que aprender a manejar sin gritar y sin aceptar todas las pro-
puestas.
J. tiene ahora 12 años y es él el que llama esta vez para interro-. ªz,z
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garse sobre esta dificultad. o<

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g 3. Estos son ojos - Ojos sueltos
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164 O. El Big Ban -
165
La niña de los cerillos
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(!:

4. No me salen 4a. Ojos en cuerpos animales


los cuerpos y humanos y finna.
Me serviré de dos referencias de E. Laurent para contextuar la
posición subjetiva de A. a partir de los nuevos paradigmas que regu- ~
Jan la vida de los sujetos hoy, que podemos reunir bajo la tesis que en ?l
1997 J.-A. Miller y E. Laurent introdujeron como la de la época del [i2
Otro que no existe y de la declinación y caída del padre. ~·
En "Los nuevos síntomas y los otros", E. Laurent se pregunta: ~

"''i"\ "¿Qué es lo que cambia exactamente en nuestro contexto?" Y res- 8

~i}~
ponde: "Hay menos padres en el contexto social y la sociedad tiende z
a transformarse en una sociedad de hermanos, de hermanos incré- ~
<'::~_.j' • 1 . ·-::~ duJos. No creen en Dios, ya no creen en el padre, ya no creen en la ~
":::.::z(¡'·~...
~_;;~rr-- "•::::::;· autoridad. Faltan los puntos de referencia al estar el padre en retira- ;.
=-.. ~,
da". 1 8
i::--.;1, ~

1~)
'V\..._ . )}
'-····
En "El reverso del síntoma histérico", E. Laurent introduce algu-
nas consideraciones, en particular, en relación con la clínica de la his-
teria a partir de las consecuencias de la retirada del padre, de la deca-
ª
[ji
;;:¡
(/)

S. El alien mitológico y su huevo. dencia del nombre del padre en nuestra época, que no es la época de !'->
Freud pero tampoco la de Lacan. "Lo que COJ;lstituye el eje alrededor ~
del cual gira la organización del síntoma histérico, es el amor al ~
padre. Es eso siempre lo que sostiene el cuerpo al borde de desha- ~
cerse. Es precisamente esto lo que está cuestionado en nuestra época, ~·
el amor al padre y la metáfora por medio de la cual, para su amor o ~
CJ)
z«: por su amor... el exceso de goce condesciende a sostenerse en una ~
:r: relación con la diferencia sexual". 2 ~
o ~
LAURENT, E.: "Los nuevos síntomas y los otros", en: E/ Caldero de la Escuela ~
•Z
~
~
~ 2
No 57, EOL, Bs.As., dic. 1997.
LAURENT, E.: "El reverso del síntoma histérico", en: El Caldero de la Escuela a·
166 No 77, EOL, Bs. As., oct. 2000. 167
El caso que presentaré a continuación puede enmarcarse alrede- Por su parte, el padre tuvo otro hijo y actualmente está en pareja,
dor de esta coyuntura actual. en una relación muy inestable.
El padre consulta por su hija de 13 años. Es la primera oportuni- "Al fin voy a tener una familia", pensó A. cuando llegó, "Papá,
dad en que padre e hija vivirán juntos. Es una situación nueva para Mirta (la madre del otro hijo del padre) y mi hermanito". En cambio
los dos y los conflictos, peleas, situaciones de violencia que signan la se encontró con "una novia celosa" y un padre "violento y golpea-
convivencia han hecho que la relación entre ambos se vuelva "inma- dor". Se presenta como un "caso perdido" y me anticipa que tiene
nejable". muchas "mañas". No confía en nadie, piensa que no hay nadie con
Acerca de las razones de esta decisión, las versiones difieren. quien contar. No logra establecer lazos duraderos, las mudanzas
Según el padre, es la primera vez que se "plantó", no podía seguir constantes sin duda han contribuido a ello, pero es fundamental-
consintiendo el estilo de vida al que la madre arrastraba a su hija. mente su posición cínica la que le impide establecer lazos con los
Según A., la decisión fue suya: quería experimentar de qué se trata- semejantes, a partir de su profunda increencia en el Otro.
ba vivir con el padre, del que solo contaba con la versión materna. No le perdona a su padre que la haya abandonado, que no haya
El padre "detesta" a la madre de A. y dice que "lo saca" el modo mostrado alguna preocupación por ella, que ni siquiera hubiera con-
en que la hija la defiende. Lo violenta (llegando a la golpiza) verifi- tribuido con las cuotas de alimentos, y se pregunta "¿Por qué decidió
car cómo madre e hija se parecen: hace lo que quiere, miente, es com- cambiar de vida cuando lo tuvo a mi hermanito y conmigo no? No se
pletamente inmanejable. "Nunca tuve ni voz ni voto", "la injerencia ganó ni mi respeto, ni mi confianza, ni mi cariño". ¿Cómo no evocar
sobre A. era cero". aquí el reverso de lo que Lacan define como un padre, la pere-versión
A. nace tras un año de relación, una relación de pareja muy anu- del padre (aquello que precisamente la hija denuncia)? Aquel que 0'
dada alrededor de las adicciones. A los pocos meses de embarazo, el sabe hacerse responsable de su goce ante sus hijos, en particular, 8
padre cae preso por un problema en relación a este tema. Cumple cuando ese goce se orienta hacia una mujer de la cual hace la causa ~

unos años de condena. La crianza de la niña estuvo a cargo de la de su deseo. ~
abuela materna. Relata un cuento infantil, cuento que localiza su nombre de goce. ~
La vida de la niña estuvo signada por constantes mudanzas (den- Es la historia de "la niña de los cerillos" y esta es su versión. Se trata ~
tro y fuera de la ciudad), al compás de los cambios intempestivos de de una niña muy pobre que compraba fósforos a 1$ para venderlos a ~
la madre, quien sin embargo siempre regresaba al hogar materno. 5$, y así poder sobrevivir. Como nadie le compraba y temía regresar @'
Los padres nunca se casaron, nunca convivieron los tres juntos. a su casa sin dinero por miedo a la reacción del padre, se refugia -<
La guerra entre los padres de A. la convirtió en objeto de disputa, entre dos casas para darse calor, pues hacía mucho frío. Ante cada
fósforo que enciende se ilumina una casa: un verdadero hogar, una r-
g
la niña se transformó en el medio con el cual herir y vengarse el uno
del otro. Muy prontamente la niña aprendió a hacer uso de este chimenea prendida, niños jugando, la mesa puesta. . Frente al último ~~
poder. fósforo, una voz femenina le dice: "Te voy a llevar a un lugar donde ~
El diálogo entre los padres es nulo: reproches recíprocos, "pase de no existe el hambre, ni el dolor, ni la pobreza, ni la tristeza". A la NU1
facturas", resentimiento, un odio imposible de tramitar que siempre mañana siguiente la encuentran muerta de frío. Agrega que por ~
culmina (ante algún encuentro ocasional) en una escena de violencia. dejarnos guiar por deseos y fantasías nos olvidamos de la realidad, y §-
La versión familiar, versión que la niña repite cada vez que pre- que en la vida se trata de sobrevivir. -~
tende denunciar la impostura paterna, dice que a sus diez años, a ins- En el cuento de H. C. Andersen, a diferencia de la versión que ~
tancias de la madre, A. inicia una demanda penal contra el padre, cuenta A., no aparece mención alguna respecto de algún rasgo mer- ~
<fl una "denuncia por violencia". "El me detesta por esa denuncia", dirá cantilista en la vendedora de fósforos. No lo hace para ganar dinero, ~
~ A. ¿Cómo podría a sus diez años iniciar una demanda judicial? La solo para sobrevivir. Allí encontramos un plus, un rasgo que la iden- i
:r:: complicidad familiar alrededor de la mentira se hace manifiesta en la tifica a lo que ella misma denunciará como lo peor del padre. ~
·~ presentación misma de la consulta. A lo largo de estos años de tratamiento, A. no ha dejado ni un solo ~
5 Los últimos años vivió en el interior del país, sin una residencia día de contar cuentos, historias y fabulaciones, no ha dejado de ~
8: fija, teniendo que hacer, según sus palabras, "de madre de mi encender su cerillo en cada encuentro. ~·
168 mamá". Los actings son su carta de presentación. Roba, roba y miente. En 169
la primera entrevista relata que había robado un anillo de la novia
del padre y dice habérselo enviado a la madre. Muy pronto el acting
se juega bajo transferencia. Roba el dinero destinado al pago de las Adolescencia y sexuación *
sesiones, pero también roba dinero a la abuela, se queda con el dine-
ro de pagos de impuestos, del pago del colegio. Fundamentalmente,
"Soy gay, soy dark"
roba al padre. Ella sabe que así lo provoca, despierta su ira y pro-
mueve situaciones de violencia que siempre terminan a los golpes,
SUSANA GOLDBER
golpes que ella recibe y ofrece a quienquiera que esté dispuesto a ver.
Así tramita su propia venganza. "Lo único que le importa es la plata, ETEL STOISA
y yo le pego donde más le duele", dice. No puede perdonarlo, es su
modo de exigir que el padre pague por ella, es lo que los actings
intentan despertar: algún signo del amor del padre.
Si bien el análisis ha logrado tramitar el goce en lo real del cuer-
po, frenando el circuito infernal al que la conducía el hacerse marcar
en el cuerpo por el padre (incluyendo piercings, "intento de suicidio"
con un porta sahumerio, golpes en la escuela), mostrándole que la
violencia del padre, aquello que tanto denuncia, es lo que ella misma Introducción
'"O
promueve con sus provocaciones, los robos y las mentiras persisten. ¡¿¡
En una oportunidad llama llorando porque dice haber sido violada y Interrogados por los síntomas actuales en los jóvenes nos hemos 8
robada. Cuando la cito inmediatamente comienza a excusarse. Había detenido especialmente en la cuestión del encuentro con el Otro ~
gastado el dinero de la sesión en maquillajes. (sexo), el encuentro con el partenaire sexuado. La adolescencia como ~­
Sostiene sus mentiras, que justifican sus robos, hasta las últimas síntoma de la pubertad plantea el problema del amor en su articula- ~
consecuencias. No hay culpa, no hay vergüenza. Cuando finalmente ción al goce que convoca al cuerpo del otro. Es un tiempo lógico en §
es descubierta, amenaza con irse, con su abuela o con su madre. el que se conmueven los semblantes de la infancia y se ponen en z
"¡Quiénes son ellos para decirme lo que tengo que hacer si no son juego los aprestamientos para el encuentro sexual. Frente al agujero ~·
ejemplo para nadie! ... yo no les importo". del saber en lo real del sexo el sujeto se plantea una variedad de res- -<
Cuando el amor del padre no logra condescender el goce, el goce puestas acerca de ¿qué es ser hombre y qué es ser mujer? y ¿cómo >
permanece a la deriva, no hay un síntoma que permita anudar signi- relacionarse con el cuerpo del partenaire sexuado? ~
ficante y goce. Las ambigüedades sexuales, tan frecuentes en la época, nos pro- ~
Los actilzgs son el modo de denunciar la impotencia del padre, o ponen una lectura acerca de las modalidades de goce y sus vicisitu- ~
mejor dicho, su impostura: un padre sin amor, un padre que no se des, más allá de las identificaciones, aunque no sin ellas. "'
hace responsable de su goce. Pero a la vez que denuncia al Otro reve- Sabemos que la sexuación sin el apoyo
. de la función fálica
. requie- tu
~

la la propia verdad del sujeto, un goce que la identifica a lo peor del re de una inventiva más ardua. Los sujetos psicóticos pueden pre- ~
padre: el cinismo y la estafa han encontrado en la hija a su mejor sentar modalidades de goce localizado que operan como anuda- ~
alumna, es la niña quien ha tomado su relevo. Se ha convertido en miento como son por ejemplo, la vaguedad respecto de la identidad ~­
una pequeña embaucadora, una pequeña estafadora, como él. sexual, la abstinencia y aun prácticas calificadas de perversas. La ~
Pero su verdad más descarnada nos la revela su cuento: ella es "la posición del analista en la experiencia exige prudencia en sus ínter- ~
"'~ niña de los cerillos", quién, al igual que la protagonista, también cree venciones ya que estos arreglos con el goce bien podrían operar ~
l: que la solución a la vida miserable que le tocó vivir, está en la muer- como estabilizadores de la estructura. rn
.2
~
te. Ella ya se presenta como condenada, "un caso perdido".
A. sabe que juega con fuego, y parece creer que su único destino
El caso clínico que se presenta a continuación intentará dar cuen-
ta de esto.
i
pl
z
z,
~ es el sacrificio, al precio de pagar con su propia vida la denuncia del o
·170 horror de una vida miserable. * La cura fue conducida por Susana Goldber. 171
La consulta sionalmente, para escuchar música y mirar. No le gusta bailar y no
tiene amigos que pertenezcan al grupo
El paciente tiene 16 años cuando vuelve a pedir una entrevista. A
los 9 años había estado en tratamiento durante aproximadamente un
año y medio con la misma analista. El motivo de consulta en aquel La madre. El encierro
momento eran las dificultades que presentaba en la escuela con sus
compañeros. No lograba integrarse al grupo, (había sido cambiado Lucio recuerda la enfermedad de su madre que está ahora en
de colegio varias veces), los chicos se burlaban, lo dejaban de lado. plena crisis. Refiere acciones violentas como romper todo en la casa,
Los padres estaban separados. El padre, se presentaba como alguien ideas delirantes de carácter persecutorio. Hay que internarla. Nadie
sin recursos para sostener económicamente al hijo, muy sumiso en toma una decisión respecto de esto. Está asustado.
relación a su ex mujer, atento a todo lo que concerniese al hijo pero La madre lo tiene acorralado con los horarios de salida y él se
imposibilitado de hacer valer su opinión ante la madre. Ella, muy queda en su cuarto escuchando música, escribiendo en la computa-
temerosa de cualquier cosa que le pudiese pasar al chico, en la calle, dora. Escribe guiones de cortos cinematográficos que algún día espe-
en la escuela, como consecuencia de la separación. Poco antes de la ra filmar.
interrupción del tratamiento, la madre es citada a una entrevista en L.: "Me quedo pensando, casi no salgo de ahí, salvo para comer".
la que la analista puede comprobar que había desencadenado un Analista: "Estás encerrado".
delirio paranoico. Habla del sinsentido de la vida que a veces se le impone y que lo
En la primera entrevista de esta nueva consulta impacta la apa- lleva a desear morirse. ;?
riencia extravagante de Lucio. Es un joven alto y delgado, con cabe- L.: "El personaje de mi corto cada vez es más parecido a mí. Esto ~
llos largos atados en una caJita, los ojos maquillados en color negro, me ayuda. Es un encerrado que rechaza por miedo a que lo rechacen. ~­
las uñas largas y esmaltadas en rojo, la ropa negra, pero con detalles Pero se encierra. Afuera está el que le interesa. Él puede soportar el 6i
muy femeninos: lleva pulseras, anillos, collares de cuero con pinches encierro hasta que lo tiene más a mano y le empieza a molestar el ~
de metal. Parece un travesti. encierro. Alguien lo espera. El de afuera no sabe que el encerrado lo ~
Su mirada es huidiza, habla muy pausadamente con languidez. ama. Para decírselo y mostrárselo tiene que salir. El personaje es difí- ~
La analista lo alienta para que hable. Dice querer consultar porque cil de explicar. Es como dos en uno, es él, que quiere salir y la madre ~·
tiene problemas por su orientación. Había estado muy deprimido, que quiere mantenerlo adentro. Es la madre pero es él mismo Hay -<
aunque ahora estaba mejor de la depresión. Había cosas que sus una ventana. La madre cierra la persiana cada vez que él va a decir 6"
padres no sabían. Se lo interroga por los problemas de orientación y algo importante. El de afuera se va y no se entera. La madre le dice: 8
responde: "Soy gay". Dice haber estado enamorado dos veces en su "Ahora no hay nadie que te espere". El final, está inconcluso. Hay g
vida. Una vez en la escuela primaria, de una nena, luego de un chico, dos opciones: a) quiere salir y la puerta esta cerrada con llave b )sale, ~
por quien se deprimió. Ahora está enamorado de Martín, un compa- pero disfrazado. (eso no me gusta porque es no salir)". ~
ñero del colegio. Sufre por no ser correspondido y querría poder olvi- L.: "Cuando mi madre salió de la internación fuimos los tres, con ~
darse de él, sacárselo de la cabeza, pero le resulta imposible. El chico mi padre a brindar porque volvían a juntarse. A mí me cayó mal. ~
no sabe que él está enamorado. Nunca le dijo nada. Teme asustarlo y Ahora él cuenta cosas que ella decía cuando estaba enferma y se ~
perderlo. reían los dos, ella se apoyaba en él. Yo no me río, me quedo serio. Son ~
Se nombra como dark, y se viste como tal. Sabe que eso lo hace ellos dos y yo aparte. Yo siento todavía el peso de lo que tuve que ~
"' diferente al resto, que es poca la gente que se acerca a él, le tienen soportar. Luego me di cuenta que si papá está, algunas cosas son ~
~ miedo. Al ser interrogado por su pertenencia a ese grupo responde mejor. Pero ella solo quiere que yo me quede. ~
::C: que se trata de gente que tiene una manera de pensar las cosas: les Analista: "Ellos están juntos y vos estás afuera. ¿No decís que ;
·~ gusta lo sombrío, lo tenebroso, tienen boliches donde se baila, y son querés salir?". ¡;;
5 promiscuos, aunque él no lo es. L.: "Sí... pero ella me da lástima porque está sola". ~
8: En cuanto a su identificación con los dark, notamos entonces que Analista: "No, ella está con su marido". a·
m solo se trata de la vestimenta y de concurrir a algún boliche dark oca- L.: "Sí... pero ... " -se queda pensando. 173
Analista: "Ellos están juntos con esto que .armaron, que es cosa de Una lectura del caso
ellos ... y vos vas a tener que soportar quedarte afuera".
L.: "Sí, pero yo quiero dejarla en buenas manos". La consulta por la orientación (vocacional) se desplaza en el inicio
Analista -con énfasis y gesticulando con exageración-: "¿Y quién a la orientación sexual.
dice que las tuyas son las buenas manos?". En el tiempo de la infancia lo sintomático en este sujeto se pre-
sentaba como una inhibición en el lazo con sus pares, como cierta
detención en la efectuación de la estructura. En la adolescencia, en
Ser gay, ser dark cambio, la consulta se ubica en relación a su orientación sexual y a la
temática de un amor de carácter erotomaníaco hacia un chico que
Paulatinamente va cambiando la vestimenta. Trae algunas reme- encarna un doble de sí mismo.
ras rojas y pañuelos blancos en el cuello. Ya no usa mangas de red La contingencia del desencadenamiento psicótico de la madre
negras que le cubrían hasta las manos como guantes. No obstante la desestabiliza los semblantes de la infancia y las respuestas del sujeto
vestimenta mantiene características femeninas. Viene con un corte de se orientan a identificaciones imaginarias que acentúan un aspecto
pelo diferente. feminizado: ser dark y ser gay.
Analista -con sopresa-: "¡El pelo!". En el curso del análisis, el lenguaje que utiliza no tiene ninguna
L.: "Sí, me lo corté. Antes me quería parecer ... no es que me gus- connotación sexual, ni erótica, no hace uso de la jerga adolescente ni
ten los nazis ... pero me gusta su personalidad, la personalidad de los de la jerga dark. Tampoco hay intención de abordar al partenaire en el
milicos, la seguridad con la que hablan, la autoridad". orden de lo fálico, lo sexual. Las vestimentas que adopta no se corres- ~
Con cautela, la analista pregunta respecto de su "ser gay", que él . pon den a una identificación simbólico 1imaginaria propia de la tribu 8
lleva como un estandarte, tanto como su "ser dark". Es algo que da a dark en la que se comparten creencias, música, hábitos. Más bien se ~.
ver. Su respuesta es banal e inespecífica. Cuando se le pregunta qué trata de ropajes que pueden repentinamente virar a los propios de un ¡¡;
es lo que le atrae de Martín, responde que le gusta su candidez, su militar nazi. Señalamos, en este punto, la labilidad de estas identifi- ~
fragilidad e inexperiencia. Se ve a sí mismo en Martín, como era él caciones. Sin embargo, la feminización en sus gestos, en su modo de ~
antes. Interesa destacar su permanente insistencia en una posición de hablar, en la vestimenta, en el maquillaje, son rasgos que se mantie- ~
amante atormentado. nen constantes. @'
Un sueño: "Estoy sentado en una mesa en silencio, con mi ¿Cómo pensar entonces, en este caso, el empuje a La Mujer? -<
madre", remarca el silencio. Así es cuando come con su madre. Único
momento que comparten en silencio. No tienen nada que decirse. Es
El encuentro con lo Otro se produce con el desencadenamiento de
la locura materna. Vacila el lugar que el sujeto ocupaba como objeto
g
1}1
horrible. Recuerda que él responde con silencio al pedido de su atrapado e::~ el goce materno. La ficción que narríl en el cortometraje Q
madre de advertirle cuando ella comenzara nuevamente a delirar. da cuenta de ello bajo la modalidad de la identificación con la madre. ~
Habla con dificultad del asco que le produce la madre, su locura. La La solución sintomática es la feminización que se presenta en la ~
preferiría internada. Los padres son grandes, no hay familia materna exacerbación de los semblantes femeninos y en el enamoramiento :,o
ni paterna con recursos y él se imagina encargándose de todo lo de con el que reproduce la modalidad de encierro con la madre. El suje- 3-
n
ella cuando el padre sea viejo". to no muestra interés alguno por el órgano y su goce. Más bien, su ,9:;
Analista: "Vos no estás condenado". goce femenino está vinculado al uso y manipulación de los atuendos, ~.
L.: "En cuanto a declararle mi amor a Martín, lo voy postergando los gestos, y modos de hablar femeninos. ~
til porque tengo miedo que haya un quiebre ... en mí". Las intervenciones de la analista respecto de la pareja parental se ;;;
~ Cuando retoma el"quiebre" plantea que salir del encierro es peli- orientan a poner a prueba la eficacia del Edipo como Nombre del ~
~ groso y exponer su amor es exponerse a un rechazo que no soporta- Padre. ~
·~ ría. El malestar del joven con el padre no responde a la rivalidad edí- ~
@' pica sino a la necesidad de contar con una presencia efectiva que lo ~
p..
separe de la locura de la madre. §·
174 Lucio ama, en el joven del que está enamorado, un "soy yo mismo ·vs
como era antes". Lo corteja en un silencio casi angelical, con el que
evita y aplaza un posible encuentro con el cuerpo del otro. Se trata de
un amor ideal. La analista no alienta que la declaración de amor se Tratamientos del malestar
concrete; es decir, sostiene la dimensión ideal de ese amor ya que
Lucio advierte la posibilidad de un "quiebre en sí mismo" si es recha- en nuestro tiempo
zado o si eventualmente pudiera quedar comprometido el cuerpo en ADD, depresión, aislamiento, anorexia ...
el encuentro.
A modo de conclusión podemos decir, que la identificación ima- y el psicoanálisis
ginaria femenina y el amor ideal, en este trayecto del análisis, le pro-
curan al sujeto una solución a un goce Otro encarnado en la locura de MARÍA EUGENIA CORA
la madre. Solución temporaria, tal vez, que sin embargo revela la efi-
cacia para el sujeto, aun en la fragilidad de su trama.

Bibliografía Lo inextinguible para cualquier formación humana, lo imposible


de borrar por más que se lo intente, es el goce. Es una enseñanza que ;x
LACAN, J.: El Seminario, Libro 20, Aun, Paidós, Bs.As., 1995.
LACAN, J.: "El Atolondradicho", en: Escansión N° 1, Paidós, Bs.As., 1984.
nos dejó Freud: la civilización conlleva el malestar. Lo que varía, en 8
tal caso, son las modalidades que adopta en cada época. ~
MOREL, G.: Ambigüedades sexuales. Sexuación y psicosis, Manantial, Bs. As.,
A la nuestra la definimos a partir de la inexistencia del Otro 1 y sus ~­
2000.
LAURENT, E.: Posiciones femeninas del ser, Tres Haches, Bs. As., 1998.
efectos. Se trata del debilitamiento simbólico, la pregnancia imagina- ¡¡;;
ria, la proliferación de goces sin Otro, la caída del padre de la tradi- 8
ción, que dan lugar a manifestaciones y conductas que no se dejan ~
asir fácilmente por el discurso analítico. Más aún, cuando desde los z,
medios y el mercado se cuestiona la eficacia del psicoanálisis para ~
tratar patologías como el ADD, la violencia, la anorexia ... todo ague- ;:t>
llo clasificado como trastorno y que el psicoanálisis propone trabajar ~
en otros términos, aunque la decisión de apostar_al síntoma requiera ~
el esfuerzo de pensar cómo. ~
Por otra parte, si bien desde la orientación lacaniana no ubicamos ¡;j
al psicoanálisis con niños como especialidad, convivimos con dispo- ..,
!V
sitivos y discursos que en esta época abordan a los niños bajo ese §.
sesgo, lo cual nos hace interrogar qué estatuto tiene el niño en nues- ~
tra práctica así como en la civilización, hoy. ~)>.
Clásicamente ubicamos al niño en relación a la familia. Y vicever- R
sa, la familia se ordena a partir del niño. Un término requiere del ~
:2 otro, por definición. En la metáfora paterna, el término niño es efec- ~
::e-< to de la operación del Nombre del Padre sobre el deseo de la madre, El
o
•Z de donde toma una significación posible. Luego, con la promoción ~
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~
r

"z,
MILLER, J. A. y LAURENT, E.: El Otro que no existe y sus comités de ética, ~-
176
Paidós, Bs. As., 2005. 177
del objeto a como real, para situar al niño tenemos que tomar en
cuenta el tratamiento del goce a una escala que no es la del Edipo y La inquietud es determinar si la hija necesita tratamiento. La
en la que la escala familiar de tratamiento del goce está subvertida. mamá piensa que el padre debiera hacerlo, "no sabe lo que quiere; a
Siguiendo el planteo de Eric Laurent2, es a partir del niño como veces está y a veces no". Y el papá dice que su hija necesita atención,
objeto a que se estructura la familia. "La familia ya no se arma a par- "M. tiene síntomas por todos lados. Es el mundo contra ella".
tir de la metáfora paterna sino enteramente en la manera en que el Otra preocupación de la madre es el modo "varonil" de su hija,
niño es el objeto de goce de la familia, no solo de la madre, sino de la que conecta con el deseo del papá de un hijo varón. El padre mani-
familia y más allá de la civilización". De ahí que el niño quede como festó su dificultad para sostener la vida en pareja y en familia. No
objeto a liberado, producido. sabe por qué, pero está más tranquilo cuando vive solo. Está dis-
Con relación a la familia, más allá de las formas múltiples de vín- puesto a cumplir con el tratamiento de la niña si eso permite que esté
culos que en la actualidad nos llevan a preguntarnos qué es una "más conectada con las cosas de su edad" y "sin tantos problemas
familia, queda el niño como invariante: la presencia de este objeto a físicos que no son por algo orgánico".
partir del cual se arma la familia. Lo que varía, entonces, es la forma. M. no quería concurrir, pero trae un juego de palabras en el que
Con todo esto, se hace necesario cernir qué caracteriza a los sínto- se trata de armar, inventar, palabras que existan. Y donde la niña
mas así como a las configuraciones familiares de nuestro tiempo y los siempre gana. "Yo nunca pierdo". Juega sola, contra sí misma y de un
modos extendidos en que los niños son tomados como objeto, para lado gana y de 1 otro pierde; entonces siempre gana. Prefiere jugar a.
dar respuestas cada vez, cuando alguien consulta, y -más allá de lo hablar. Juega su juego: gana siempre igual. Sola. A cada intento de
establecido- salir al encuentro de lo que acontece manteniendo los entrar de la analista, responde diciendo que no va a cambiar el juego.
principios de nuestro quehacer, constituyendo la oportunidad para el Decido seguirlo; durante varias entrevistas acompañarlo, escucharlo, ;!?
aporte de un ar.talista donde muchas veces no se demanda ninguno. mirarlo, buscando una oportunidad. Tiempo después, se produce la 8
ocasión de señalarle que formó la palabra "Papá". Se enoja. Es sin ~

acento la que ella inventó. No es igual. Pasa del enojo a la angustia y ¡ji
Una niña o el sostén de la familia luego dice que su padre se fue y mandó a alguien en representación. ~
Le digo no es igual. Muy perturbada tira todas las fichas con el inten- ~
to de volver al juego anterior. Ella nunca pierde. ~
Los padres consultan por problemas que su hija de 7 años mani-
festó en la escuela: le diagnosticaron ADD sin hiperactividad, con El señalamiento que hay algunas pérdidas produce excitación, se ~·
enloquece. Golpea, patea. Digo que lo que le pasa es otra cosa. Se -<
signos de depresión. No tenía voluntad de hacer las cosas, no presta-
ba atención, se distraía. Y no quería estar con nadie. Rechazaba las angustia y luego dice que se aburre. Se tratará del aburrimiento, g
actividades en grupo, siempre estaba sola. Además le habían diag- entonces. r

nosticado hiperventilación, trastornos del sueño y jaqueca tensional. Aparece la furia en el colegio y en la casa. Sostiene en el tiempo ~
esta posición de enojo y la furia toma todo: del silencio y el aisla- ~
Llevaba años recorriendo médicos y ahora la escuela sugería la
consulta con un "especialista en ADD" o un "psiquiatra infantil". La miento, al enojo con el otro y la queja como lazo. <fl

analista de la madre propone un analista. "Mientras sea un especia- En las sesiones empieza a hablar de lo que le pasa con los otros. ~
lista en niños ... ", esa era la condición para estos padres. A través del significante "Damas" comienza a hablar de lo que §.
M. vive con su madre y sus hermanas. El padre dejó la casa meses hacen los varones y las mujeres. No le gustan las polleras, ella usa ~
pantalones. La convoco a que hable de sus gustos, sus actividades, su ~
antes de la consulta. Hubo varias separaciones y ella nace luego de
una reconciliación que tuvo por condición una mudanza y el naci- fascinación con Internet y algunos juegos virtuales. Luego interroga R
~
<fl

~ miento de un nuevo hijo con el objetivo de "tener una familia y poder a la analista por su vestimenta, por las cosas que le gusta hacer.
~ estar todos juntos". Quiere saber. ~
•Z Del juego solitario de palabras a poder jugar sus palabras en el ~
8,
¡¡.¡
2
En "Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño", Enlaces.
otro, se produce un alivio de los "síntomas" en la relación con los ~
¡::¡... demás y disminuyen los ataques de furia. El efecto terapéutico trae ~
Psicoanálisis y cultura, N° 12. Revista del Departamento de Estudios
178 Psicoanalíticos sobre la Familia, ICBA, Año 9. como resultado que la madre decida retirarla del tratamiento, que lle- §\·
vaba un año y algunos meses. 179
Varios meses después M. solicita reiniciar el tratamiento. Ahora ger, alimentar, formar, con el mayor grado de excelencia posible,
juega con amigas, hace más cosas de nena, pero siguen pasando maximizando todas sus potencialidades físicas e intelectuales3 . Esto
cosas en el cuerpo: dolores que la medicina no puede sacar. Y algo convierte a los niños, en la actualidad más que en ningún otro tiem-
nuevo, una "anorexia" que produjo pérdida de peso y evidencia po, en objetos. Y a los padres y las madres les confiere una identidad
entre madre e hija un circuito difícil de cortar. de un tipo muy particular.
M. historiza lo que pasó en ese tiempo: fundamentalmente las Desde el psicoanálisis definimos a la Modernidad por el ascenso
peleas con la mamá. Pero descubre que a veces no sabe qué hacer. Si al cenit del objeto a, siendo el niño uno de los modos de ese objeto.
su mamá sale, ella se aburre. En la actualidad una diferencia es que ya no está ubicado exclusiva-
De la mano de las damas ubica su rechazo a lo que hacen algunas mente desde la vertiente edípica de la transmisión, sino que las fami-
compañeras: miran a los chicos y hablan de eso. Aparece la vergüen- lias se ordenan en torno al niño-objeto.
za como efecto. Ella también mira. Pero no sabe qué hacer con eso. Se Acordamos con la idea que "madre", "padre" y "niño" no son
recorta en ese modo de hacer cosas de varón la posibilidad de acercar- otra cosa que significantes, como lo son "hombre" y "mujer". Y pode-
se a lo que le gusta. mos agregar "familia". Tal como lo plantea A. R. Najles, no designan
Respecto a la comida, se produce un movimiento a partir del ninguna esencia sino posiciones referidas al discurso del amo. Son
señalamiento que no era un problema de comida sino del gusto. Y se "polos de significación, semblantes que organizan la distribución de
trabaja en entrevistas con la madre. Algo de su propia modalidad los goces y las palabras" 4 . Niño, padre, madre y aún la familia, son
interfiere en el amor y la liga en exceso a esta hija. definidos de este modo con relación al objeto a.
Al cabo de un tiempo cede en M. la conducta de rechazo de la En el caso de los niños, la dirección de la cura tiene en el horizon- 'J
comida. Ingresa al equipo deportivo del colegio, donde hay chicas. te que el niño obtenga una versión del objeto a y que al menos haga 8
que hacen cosas divertidas. Se interesa por el cuerpo, ya no desde el "que su cuerpo no sea el condensador de goce de la madre" 5, vía la ~

malestar, sino desde el uso y el cuidado. construcción de una ficción que responda a la pregunta sobre el goce ¡;;¡
En las sesiones aparece una primera preocupación del sujeto: no de la madre, ampliando la metáfora paterna también sobre el goce de ~
entiende por qué se incomoda tanto cuando los compañeros le hacen la mujer. Ya no se trata solo de los términos padre y madre, sino del ~
chistes o le ponen apodos, al punto que no lo soporta y quiere pegar- hombre y la mujer, y del síntoma y el deseo como orientadores. Z
les. No lo hace, sino que trae esta inquietud a su análisis. Y lo rela- Eric Laurent6 formula que en la actualidad el niño es el objeto a y ~·
ciona con los "chistes" que le hacen sus padres sobre su carácter y su es a partir de allí como se estructura la familia, y más allá, la civiliza- ~
sexuación. Ya no le causan tanta gracia. Ya no está tan dispuesta a ción. En tanto el niño es objeto de goce no solo de la madre y de la ~
sostener ese lugar. familia, sino de la cultura, es que lo nombra "objeto a liberado", pro- ~
ducido, producto de una época en la que el Otro. falta. g
~
Algunas reflexiones 3 ¡Valga por caso el pedido de "orientación vocacional" a niños de 4 o 5 ~
años!, situación que ya están sistematizando algunos estados de Europa, ~
Siempre constituye un desafío pensar las relaciones que se pue- junto a la creciente "profesionalización" del rol de padre y madre: incre- 3
den establecer entre la época actual y la subjetividad que resulta de mento de cursos y formación sistemática. Extraído de HoNORÉ, C.: Bajo ~
presión. Cómo educar a nuestros hijos en un mundo hipercxigente, Del Nuevo ~-
ésta; en este caso partiendo de la pregunta por el modo en que son
tomados los niños por los dispositivos actuales de producción del 4
Extremo, Bs. As., 2008.
NAJLES, A. R., El niño global izado. Segregación y violencia, Plural Editores, La
ª
:;:
CJl sentido. Asimismo, su reverso: el modo en que los sujetos niños Paz, Bolivia, 2000. NAJLES, A. R., Problemas de aprendizaje y psicoanálisis, ~
~ toman el mundo a su disposición, con sus coordenadas actuales y las Grama ediciones, Bs. As., 2008. ~
~ operaciones de que disponen para hacer con esto. 5 LAURENT, E., Hay un fin de análisis para los niños, Colección Diva, Bs.As., ~
'tE El trabajo puede ordenarse sobre un eje: de la noción de infancia ¡:;
1999.
g
>U y niño que se disponga, dependerán las respuestas que se den a las 6 LAURENT, E., "Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño",
~ situaciones que se presentan. Hoy globalmente se sostiene la idea Enlaces. Psicoanálisis y cultura. Revista del Departamento de Estudios
180 que los niños son individuos, de pleno derecho, que hay que prote- Psicoanalíticos sobre la Familia. ICBA, Año 9, No 12, 2005, págs. 36-41. 181
Todas las culturas, todas las generaciones, han imaginado y rein-
ventado la infancia para que responda a sus necesidades. En la socie-
dad actual, donde la fusión hombre-técnica se torna más central y
problemática y las ciencias de la vida adquit'ren particular relieve,
"los cuerpos contemporáneos no logran esquivar un nuevo impera-
tivo: lograr la total compatibilidad con el universo digital, mediante
la actualización tecnológica permanente" 7. Es un proyecto abocado a
abolir las distancias geográficas, las enfermedades, el envejecimien-
to, e incluso la muerte.
Frente a esto, el psicoanálisis propone devolver al sujeto la res-
ponsabilidad y la posibilidad del inconsciente. La política del analis-
ta es "el deseo del analista como deseo y función de hacer surgir y
responder a la particularidad del uno por uno del ser hablante" 8 .
Entonces, hace lugar al sujeto, y cuando se trata de niños, se opone a
que sea el cuerpo del niño el que responda como gadget u objeto.
En la clínica esto se manifiesta bajo la forma de "niños amo" 9,
casos que como propone A. Fryd son casos difíciles que aparentan la
renegación o el rechazo de la castración y requieren de un encuentro
con otro Otro para producir la ligazón al inconsciente. Sabemos que
una condición para la subjetivización es que exista una falta en él
sujeto y una falta en el Otro, y hoy nos encontramos con padres y
madres que se posicionan sin falta. Se impone el trabajo por la vía del
síntoma, que inscriba la falta.
Una idea más. Se podría pensar al psicoanálisis en la civilización
actual como un discurso que produce prosumers 10, sujetos producto-
res y consumidores de ese discurso, en tanto propicia sujetos que
puedan testimoniar de su relación al inconsciente, inventando una
solución sintomática singular.

7 SIBILIA, P. El hombre postorgánico. Cuerpo, subjeth,idad y tecnolog(as digitales,


Fondo de Cultura Económica, Bs. As., 2006.
8 NAJLES, A. R. Problemas de aprendizaje y psicoanálisis, Grama ediciones, Bs.
· As., '2008: ·
9 FRYD, Adela. Seminario del Departamento de Estudios sobre el niño en el
Discurso Analítico "Pequeño Hans".
JO El concepto "prosumers" fue acuñado para hacer referencia a los produc-
tores-consumidores, retomando la idea de Marshall McLuhan de que con
</')
z la tecnología electrónica el consumidor podría llegar a ser un productor ·
-< al mismo tiempo. El desafío que se plantea en la llamada "sociedad de !a
::r:
o información" es propiciar el uso y la acción -se puede agregar, con lo que
•Z
p.¡
::;¡ hay- en un contexto que adormece e inhibe al sujeto dejándolo a merced
Cl
p.¡ de la imagen, el exceso de información y la proliferación ilimitada del
p..
- sentido. Más aún en Jos niños y jóvenes, con todas las dificultades en el
182 lazo y las conductas en que se revelan como sujetos aislados, solos.

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