Daumas y Stiglitz - Psicoanálisis Con Niños y Adolescentes 2
Daumas y Stiglitz - Psicoanálisis Con Niños y Adolescentes 2
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Psicoanálisis con niños
y adolescentes 2
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Indice
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Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro La familia en las paradojas de la civilización ......................... 57 .,!'o->
por medios gráficos, fotostáticos, electrónicos o cualquier otro Blanca Sáncl!ez r
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sin permiso del editor.
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SABERES M
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IMPRESO EN ARGENTINA Autismo, enunciación y alucinaciones ..................................... 67 ~
Jemz-Claude Maleval "'rn
DISTRIBUYE EN ESPAÑA:
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CANOA EDITORIAL • Teléfono 1 fax: 934 242 391 [email protected] La ruta de la hormiga ................................................................... 87 f!l
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LIVRO MERCADO AGENCIA LTDA. • Belo Horizonte- MGTel/Fax: (31) 3223 6444 -
6 Rio de Janeiro- RJTel/Fax: (21) 2547 3600 comercial(c&livromercado.com.br 7
El niño, el goce y el objeto 95
Alejandro Daumas
Presentación y agradecimientos
Palabras provocadoras en los adolescentes ... 103
Maree/a Errecondo
PRÁCTICAS
6 Mar(a Eugenia Cora es esperado por un Otro gue soporta mal la diferencia. r
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~ Dejemos que este libro hable. o
Agradecemos a todos los que han colaborado para que este libro
sea posible. Especialmente a los autores, a Alejandra Glaze (editora); Siglo XXI:no-relación generalizada
Guillermo Belaga, Walter Capelli y Gustavo Schujman, que partici-
paron en la conversación sobre "Políticas para la infancia - Salud e igualdad de términos
Mental, Justicia y Educación"; a Silvina Rojas, Guadalupe Ceña y
María Eugenia Cora por los trabajos de corrección. ERIC LAURENT
Introducción
~
están en crisis. l'ntrar. Hay una violencia respecto de la estructura y hay una violen-
cia de estos adultos que no aceptan a estos chicos. A veces no los
GUILLERMO BELAGA: La lectura es que la familia está en crisis pero .tceptan por una ideología que va en contra de la inclusión pero a rz
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la escuela y las maestras también están en crisis, en cuanto a su eco- veces es por impotencia. [Jl
nomía y a su formación. !V
WALTER CAPELLI: Porque no saben qué hacer. ¡;¡'
GUILLERMO BELAGA: Un ejemplo concreto de esto. A un adolescen- ~
WALTER CAPELLI: ¿Cuál es la contradicción que se genera? Que a un
chico con problemas de conducta en la escuela, una maestra lo deriva
te que repitió el año lo mandan al turno tarde que era el de los repe- ~
a un juzgado. Hace una intervención judicial, casi penaliza a un chico
tidores. Ahí opera la estructura institucional. El turno mañana es de ~
con mala conducta en la escuela, que por lo general es pobre.
"'z los que pasan por su rendimiento, el turno tarde es el de los repeti- ;;;
~ GUILLERMO BELAGA: Sobre todo si es marginal. dores. Él había repetido porque su madre había tenido un problema ~
grave, psicótico, repitió con relación a un problema muy específico ~
·~ GusTAVO ScHUJMAN: Hay otro problema que también tiene que ver
1,1miliar y dijo: no me manden al turno tarde porque ahí me va o. ir ~
5 con esto de la obligatoriedad y con la extensión ahora a toda la escue-
mal. Lo mandan al de la tarde y produjo un episodio de violencia que ~
~ la secundaria, porque la nueva ley, la ley nacional que deroga a la
salió en la televisión. 6·
26 federal, hace obligatoria toda la escuela media. Con lo cual tenés un
Me parece que lo que ocurre es lo que dice Gustavo. Está la estruc- -:;:¡·
tura escolar a la que las mismas maestras tienen que apelar porque 1, CUSTAVO SCHUJMAN: Es que cuando vos categorizás: los chicos
sino no cumplen con la matrícula, con la currícula y así se genera una l'"bres, los chicos violentos, los chicos con problemas de aprendiza-
selección por segregación. Se manda a los violentos todos juntos, o'' 1•'· .. , ya no hay sujeto. Todo se centra en cómo se trabaja con este tipo
sea, se generan violentos. d1· chicos. Y... desapareció su palabra.
WALTER CAPELLI: Justamente, escuchar qué dice el alumno respec-
WALTER CAPELLI: En una provincia les piden a los adolescentes
lo del problema que le plantea el sistema educativo, escucharlo, eso
que ingresan a la secundaria un certificado de buena conducta, como\
··~• lo que puede aportar un psicoanalista.
policía.
Me parece que a veces la política extravía la posibilidad de inda-
~:.u· la responsabilidad de alguien que va a estar implicado en esa
•·~lructura. Ahí es donde tiene que intervenir el analista.
Lo universal y lo particular: una tensión permanente para Porque también hay chicos que no quieren ir al secundario. ¿Por
no invisibilizar al sujeto qué lo vas a obligar a ir? ¿Por qué lo vas a meter de prepo al colegio?
/l:m grave es que un chico de 16 años diga "quiero trabajar, no quie-
GuiLLERMO BELAGA: Es la norma universal la que empieza a hacer" l'll estudiar"? No!, por ahí estudia a los 19.
síntoma en los alumnos y en las maestras.
GUILLERMO BELAGA: Hay una particularidad de los colegios priva-
GusTAVO ScHUJMAN: Hay dos formas de invisibilización de los d lis en relación con la violencia, que es la siguiente: si llevan el uni-
sujetos. Una es una mirada universalista si querés, donde no se atien- lllnne y tienen problemas cerca del colegio, 200 metros por ejemplo, ;;?
de la particularidad. Es el "para todos igual". Ese es un problema¡ '•llll sancionados. Son normas que firman los adultos en los colegios 8
pero otro problema es... · 11m un1'forme. >
~
<fl escuela no cubría por sí misma la resolución de todos los prob Un problema actual es que hay prácticas que no están escritas. Por ~
~ Eso era una idealización del lugar de la escuela. La escuela sin ''lt'mplo, a un hospital va un chico menor, de 15 años, solo, se lasti- ~
l: tiza también y en algún lugar hay que hablar del síntoma. 111ó. Es muy probable que en el hospital le digan "vení acompañado ~
o
•Z
ALEJANDRO DAUMAS: Ese dispositivo es extraordinario. Es ¡•11r un mayor porque sino no te puedo atender". O lo atienden por- ¡;;
~
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deramente psicoanálisis aplicado, porque toma la demanda del que bueno, dado el caso lo tienen que atender. Pero para darle el alta
lt• dicen que tiene que estar con un familiar adulto ... "Y no, mi viejo
§·
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gio, la demanda escolar, pero mediatizada, a través de la maestra. 31
30
está preso y mi mamá no sé dónde está". Entonces lo mandan al '1"'' pensar en países como éste, donde llevamos años de pobreza, de
Bueno, ¡eso no existe! ¡El médico le puede dar el alta tranqui ,¡,.,,,•mpleo, de instituciones estatales quebradas, hechas pedazos, y
Se ha generalizado una práctica en la que el sistema de salud cree h•lntinar responsabilizando a los padres tiene un costado un poco
tiene que tener un dispositivo especial para los pibes que hoy ltil'llcrita. Es un Estado que sanciona solamente pero que no posibi-
sin padres. lil.t 11.1da.
Siempre se busca una garantía ...
t ;uiLLERMO BELAGA: Lo que es cierto es que, a pesar de que habla-
GUILLERMO BELAGA: Se judicializa, la medicina se ha vuelto 11111'; mucho de la familia monoparental, que existe por supuesto, la
si va: a ver si le doy el alta y le pasa algo ... u~otyoría de las familias son familias de conformación tradicionales.
1\ lo sumo son las familias ampliadas, tienen una abuela extra ... Esa
WALTER CAPELLI: ¿Y si le pasa algo? Me cubro llamando a un
,.,, lo~ mayoría de las familias en Argentina.
GUSTAVO STIGLITZ: Una esfera busca la garantía en la otra. Desde l.o que no hay dentro de esa conformación tradicional es una
esfera judicial se busca la garantía en la esfera de salud y vicevPr"~ •lllloridad que encarne cierta ley.
Me parece que son las dos grandes áreas que entre sí están in Es una formalidad sin norma.
tuando porque la educativa ...
( ;usTAVO SCI-IUJMAN: Pero por más que estemos advertidos de la
GuSTAVO SCHUJMAN: Pero también deriva mucho y también fl.tgmentación de la familia, de las familias, como vos decís, mono-
defensiva. l'·ll'l·ntales, etc, esa ideología de la familia es una ideología muy fuer-
11· t·n Educación, en Salud, en el Estado también. El Estado es el 'J:
GUILLERMO BELAGA: Sí, es defensiva. Salud también es defensi
'""Yor productor de la idea de familia constituida. Por más que arru- :>B
WALTER CAPELLI: De acuerdo a la ley, los ámbitos de mayor vi ¡',lit' con otras cosas. z
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ción de la ley de Protección Integral son Educación y Salud. Es
se producen no los delitos privados, no las violaciones y esas CurLLERMO BELAGA: Sí, el Estado y también el peso de los colegios ~
pero sí en el sentido de garantizar derechos, de protección. Salud 1~otrroquiales que es grandísimo. En este punto de deterioro, es muy 8
Educación, además, son los derivadores al sistema judicial por llnpresionante cómo la clase media resistió mandar de vuelta a sus ~
lencia. Son los que judicializan cualquier caso. Si todo caso se
l11¡os al colegio público. No en Capital, porque en la Ciudad de z,
cializa ... Además también es cierto que no se los han provisto de lltiL'nos Aires es otro tema el colegio público, pero en la provincia la fil
, l.tse media que fue deteriorando sus niveles económicos, no mandó ;
mentas financieros ni humanos, ni tampoco se ha entendido que
es un proceso. No se puede cambiar una manera de pensar de un
,, sus hijos a colegios estatales, los mandó a los colegios parroquiales. 8
para el otro. Ahora estaba escuchando que en Salta iban a poner una ley para dar ~
t•ducación religiosa en los colegios públicos. ~
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{!\"'"'" 111~111111 t')(JWrlt•nd,, p.1ra <·ontar al respecto de eso? puntos de no saber. Es el propio inconsciente el que funciona como
lllll'l'opolrtll',, tflll' Nl' haya irnplt>mentado en algún lugar, que tu.is uno. Eso que falta, o que excede, a los saberes.
wnldo blt•n, o que haya sido un fracaso también pero de la que
pul•da aprender. GUILLERMO BELAGA: Estoy de acuerdo, hay un punto en que tenés
qttc ocupar el lugar de lo universal y esperar la contingencia para
WAI.:rER CAPELLJ: Yo lo que veo es que hay experiencias Interes::~, lt.tcer que algo pase.
tes en todos lados. Concretamente vos te encontrás con analistas Para mí esa es una regla: ocupar lo universal y esperar la contin-
muchos lugares del país, con gente trabajando en instituciones. ~~l'ncia.
que me parece es que el problema es que eso no logra generar
tendencia, digamos así. Hay como un divorcio, una distancia entre GUSTAVO ScHUJMAN: Respecto a la macro y la micropolítica les cuen-
público, lo universal, lo que es para todos y las experiencias ltl un ejemplo. Hay una reforma curricular en la provincia de Buenos
lares, más reducidas, que no logran marcar una orientación. Aires que empezó hace un año. Se llama "Construcción de Ciuda-
A lo mejor es imposible porque no hay manera de hacer una d,mía", es para primer y segundo año de secundaria, sería octavo y
tica pública que no se tome de lo universaL Es muy difíciL Es noveno en provincia de Buenos Aires. Eso es una macropolítica porque
difícil porque vos le decís a cualquiera que está en una gestión viene a producir un cambio que no es solo curricular, sino de estruc-
tica que piense algo y lo piensa para todos, aunque sea de la idea tura. No es cambiar unos contenidos por otros, sino que se dice: "el
los divanes, va a pensar divanes para todos. Y ahí ya entrás en l'spacio de Construcción de Ciudadanía es elaboración de proyectos,
tensión que es muy difícil, entre lo universal y, no digo ni siquiera nm modalidad de taller, no tiene evaluación, etc". Es una apuesta por
singular, sino lo particular ... un cambio, con una concepción que podría estar dentro de los dere- ;?
rhos del niño y del adolescente considerados ya como ciudadano. El 8
GUILLERMO BELAGA: Uno no puede pensar al psicoanálisis h chico ya es un ciudadano entonces lo que queremos hacer con ellos es ~
do políticas universales.
una acción ciudadana, a partir de un proyecto que surja de sus propios !Ji
ALEJANDRO DAUMAS: Ni tampoco como un más uno de las intereses. Suena bien, pero el problema es la implementación. ¿Qué es ~
prácticas. Como el saber que falta a las otras disciplinas. lo que está pasando? Lo que está pasando es que se habilitó a profeso- ~
res de cualquier área que en su mayoría son de educación física, por- z
GUILLERMO BELAGA: Ser más uno de las otras prácticas
que tienen el espacio libre para tomar esas dos horitas semanales. ~·
siendo una práctica odiosa y el analista el más odiado. A mi me Entonces empieza a haber de todo, desde campeonato de fútbol hasta ><
ce que esa es la peor posición.
campamento. Habilita para cualquier cosa, además de que, si bien ~
WALTER CAPELLI: Sin ninguna duda eso es la peor política del todos somos ciudadanos, no todo ciudadano está en condiciones de a
lista. Durante mucho tiempo fue una práctica política de algun coordinar un proyecto de ciudadanía. Incluso no todos tienen por qué ¡:j
orientación del psicoanálisis ... saber de qué se trata un proyecto de ciudadanía. ~
Porque no cualquier acción social ni cualquier relación entre suje- tJl
GUILLERMO BELAGA: Sí, es como decir "Yo te vengo a
ª
N
tos es acción ciudadana. Jugar al fútbol no tiene nada que ver con la :,
mientras vos estás laburando todo el día". A eso me refiero, man
ciudadanía aunque sea el derecho al esparcimiento. Igual también se
al terapeuta a hablar con el juez del caso de abuso y luego
ven experiencias muy valiosas. ¿Qué nos enseña esto? Que en ver- R
si lo que dijiste o lo que dijo el otro ... Es una práctica odiosa esa del dad, si uno quiere ver dónde está lo valioso, en general eso está en lo ~
más uno.
micro. En un aula, en un profesor que sabe escuchar y sabe qué hacer g
~ GUSTAVO STIGLITZ: Sí, es una cuestión muy delicada. Francoise con los pibes. ~
:t Fonteneau, en su libro "La Ética del silencio" plantea como decías
WALTER CAPELLI: Ahora ... una pregunta. ¿No es una contradicción
>
~
o vos: "hay que estar en todos lados". No echarse atrás, no abandonar
·~ los espacios institucionales. Pero no para hacer de más uno, no para que un sistema genere un programa que se llame "Construcción de
Ciudadanía? La ciudadanía, ¿no tendría que estar en la escuela dada
~
~
@' creer que el analista completaría el saber que falta a las otras prácti-
por sí misma, sin necesidad de generar un programa especial para ~.
34 cas, sino para sostener que hay lo inconsciente, para sostener que hay
-o..- eso? 0
35
Podría llamarse "Civilidad" porque no es una construcción de Por otro lado siempre son los jóvenes los peligrosos. A mi gusto
ciudadanía sino una construcción de convivencia ciudadana. los adultos son más peligrosos.
GusTAVO ScHUJMAN: Yo lo que quiero decir es que vos tenés la pro-
puesta macro y en lo micro tenés una dispersión enorme, como pasa GusTAVO STIGL!TZ: Pero eso es histórico. Al joven siempre se lo
siempre en la provincia de Buenos Aires con cualquier cosa que se ubica como problemático para cualquier sociedad. Es que los jóvenes
lance y en definitiva la conclusión para mí es que lo valioso, en tér- se transforman en algo extraño. Por un lado presentifican el retomo
minos educativos, pasa adentro de un aula o dentro de una institu- de las pasiones juveniles y por otro encaman nuevos modos de hacer
ción porque hay sujetos capaces de escuchar a los chicos, de hacer con la realidad, nuevos códigos de los que los adultos muchas veces
algo con eso y no pasa tanto por las reformas curriculares y todas quedan excluidos.
estas cuestiones que no van a producir el cambio.
GUILLERMO BELAGA: Pero hay algo cierto en lo que dice Walter. Es El conflicto: eso ineliminable
decir, si hay que explicar todo hay algo que no anda, hay algo que no
funciona bien. Como si hubiera que explicarle a alguien que no hay WALTER CAPELL!: Otra cosa que hay que transmitir a la sociedad,
que matar. Yo desconfío de una macropolítica que tiene una idea es que el conflicto es ineliminable, que no puede no haber conflicto.
muy interesante y que no contemple cómo se lleva a la práctica. Me Parece que hay una idea general y es que la felicidad tiene que estar
parece que hay una decisión ya tomada también. Hay algo que no sé al alcance de la mano. ¡Sí! En las políticas de la infancia y la adoles-
si es contradictorio. cencia pareciera que todos tienen que ser niños felices y adolescentes ¡;;jl
GusTAVO SCI!UJMAN: Es verdad, eso nos lleva a una problemática felices con vocación de servicio y aplicados al estudio. Yo estuve en 8
que deben conocer quienes están en el Estado, que es la siguiente: Paraná hace quince días. Hubo problemas con un grupo de adoles- ~
;¡;...
hay cierto proyecto técnico que puede ser impecable en tanto tal. centes que se juntan en una plaza. Incluso salió en los diarios, los f:¡i
Pero después cuando los efectos no son los esperados, los técnicos adolescentes molestan a la gente ... nada grave. Lo más grave que ~
siempre se desresponsabilizan. Supónganse, yo lanzo una reforma pasó fue que a una señora que salía de la peluquería con su peinado ~
que está buenísima. Pero resulta que está muy bien para Noruega, no muy grande le vaciaron un vaso de Coca Cola en la cabeza. Entonces ~
para la provincia de Buenos Aires. Entonces cuando pasa cualquier se generó una gran convulsión social, se pedía a las áreas de niñez ~,
cosa, digo: el problema fue de la implementación política, lo nuestro que intervengan, se le pedía a la policía que intervenga: "¡cómo no se -<
estuvo bien. El técnico siempre se salva y se desconoce como político hace nada con los adolescentes!". Entonces me preguntaron qué pen- 5'"
porque en definitiva lo que está pasando tiene que ver con su inser- saba de eso. Mi respuesta fue que no había que alarmarse; que había ~
ción en el campo de la política. que alarmarse cuando veían a los adolescentes solos, que el proble- Q
ma era ese. Los adolescentes en grupo en general son revoltosos, 3
GUILLERMO BELAGA: Es la posición de: "yo hago asesoramiento téc- hacen bullicio, se hacen notar. El problema, es cuando ustedes ven a ~
nico pero no hago política". un adolescente solo. El problema con los adultos también es cuando :.,
Son los tecnicismos. ' '
están solos, cuando no pueden tener lazo social, no cuando están en
o
§-
WALTER CAPELLI: Esto que decís, en países de América Latina grupo. A mí me parece que es un poco, como decía Guillermo, la con- ~
viene de las manos del Banco Mundial con programas que son divi- tingencia la que te permite decir algo. Pero fijate cómo funciona. En ~
nos, fabulosos, geniales ... , pero el 40% del presupuesto se va en audi- seguida se le pide al Estado que haga algo con los adolescentes. ~
~ torías, supervisiones y no sé qué más. -<
..: GUSTAVO ScHUJMAN: Ahora yo me pregunto: ¿qué pasa con las ~
l: GUILLERMO BELAGA: Pareciera que la hipótesis es, por ejemplo: hay políticas? La pregunta es ... En un sistema exclusor, ¿cómo funciona ~
,~ jóvenes violentos, hay que bajar un programa de civilización. esto de los derechos? ¿Funciona casi como una compensación, como ~
g Entonces se arma el programa "Ciudadanía". Cuando en realidad es una especie de intento de tapar un poco lo que las mismas políticas ~
8: una cuestión que exige una respuesta integral y no una bajada de dos producen? porque en definitiva la inclusión real... ~·
36 horas por semana para terminar jugando al fútbol.
37
WALTER CAPELLI: Pero la base del sistema es la inclusión real. Las WALTER CAPELLJ: Pero Trabajo dice "yo no quiero que Educación
bases del sistema son las políticas públicas universales. Las políticas . legisle nada porque estos niños tienen que estar en la escuela, no tie-
de educación, de salud, de trabajo, eso es como la base. Todo lo nen que estar trabajando". ¿Quién garantiza entonces que ese chico
demás es como restauración de derechos o promoción de derechos. fue a trabajar con la familia y que quiere eso? Es muy difícil que el
Pero la base, te digo cómo está diseñado y cómo está pensado, son las Estado avance todo junto.
políticas públicas universales. Garantizás salud, garantizás educa-
ción, que el padre trabaje ... Esa es como la base del sistema. GuSTAVO ScHtJJMAN: Bueno, hay que ver cómo interpretar eso,
porque una cosa es el trabajo infantil, la explotación de chicos, y otra
GusTAVO SHUJMAN: Habría que ver a qué llamamos políticas uni- cosa es una economía familiar donde el chico está ahí también, no
versales, porque si la pobreza es cada vez más extensa ... Si las políti- está siendo ni explotado, ni está siendo maltratado ni nada por el
cas no son redistributivas de verdad, no son inclusivas por más que estilo, está incluído en la vida familiar.
haya derechos ... ¿Cuántos funcionarios con buenas intenciones
encontramos? Muchos, pero eso no es suficiente. GuiLLERMO BELAGA: Sí, es parte de la tradición familiar. Está den-
tro de la cultura familiar.
GUILLERMO BELAGA: Si vos seguís teniendo hacinamiento, pobreza,
marginalidad ... patologías de salud mental hay y habrá a montones,
está demostrado que hay más problemas de la infancia. Políticas y psicoanálisis
WALTER CAPELLI: Bueno, la ley es antes que los funcionarios justa-
mente para garantizar salud, pero a veces las políticas mismas del GUILLERMO BELAGA: Me quedé pensando en el hecho que mencio- ~
Estado son contradictorias. naba Walter de que hay psicoanalistas trabajando en iniciativas que 8
tienen que ver con micropolíticas, pero con poca red de articulación. ~.
GUSTAVO SCHUJMAN: Claro, ponés más hospitales pero los proble- Es para pensar qué políticas para el psicoanálisis. ~
mas no se resuelven. Es un tema interesante porque el Estado genera a veces encuen- ~
WALTER CAPELLI: Sí, es muy difícil que las fallas del Estado avan- tros de estas prácticas que están sueltas en jornadas interdisciplina- ~
cen en su resolución todas juntas y en consonancia. Me doy cuenta rias, pero por lo general fracasan. Para una política del psicoanálisis Z
ahora que estoy más del lado de la gestión. Tomemos el caso del tra- es interesante ver cómo tomar esas cosas, cómo hacer que ese saber, ~·
bajo infantil. Lo que está ocurriendo en Mendoza con el trabajo infan- · el del psicoanálisis, circule de otra manera. -<
til. Los chicos trabajan en la cosecha del ajo y de la vid, que creo que Vuelvo al ejemplo del consultorio docente. Ahí no se enseña psi- g
va de enero a mayo. Entonces empiezan a trabajar. Hay toda una coanálisis, sino que se pone en acto. Como decía Alejandro, el psico- ~""
legislación del Ministerio de Trabajo sobre el trabajo infantil para que analista ahí pone a trabajar al protagonista de la. situación y se gene- a
los niños no trabajen. ¿Qué hacen los chicos? Se van a anotar, se ano- ra en la contingencia, la posibilidad de la invención que convenga a 3
tan en marzo pero van cuando se terminó la cosecha, en mayo, per- cada caso. rn
dieron dos meses. Entonces no los dejan entrar a la escuela. Y la .,!""'
directora dice "yo no tengo forma de pasarle el presente si no concu- WALTER CAPELLI: En cambio el Estado tiene que lidiar con .formas §
rrió". O sino dicen, bueno, no importa, que siga cursando igual pero de pensar el ser, el sujeto, el síntoma, etc., bien distintas. Y tiene que -~
a fin de año no le podemos dar el título. Entonces, como ven, es muy encontrar su posición con relación a eso. ~
z
difícil que todos los sectores, en este caso Trabajo y Educación, avan-
cen en el mismo sentido. Lo que digo es: ahí habría que focalizar GUSTAVO STIGLITZ: Es que esa misma diversidad muestra distintas ~
"'-<
~ política y decir "las clases empiezan en mayo". formas de fallar la cosa. Hay que ubicar los distintos lugares de la ~
falla, de la incompletud o ciertas inconsistencias, en cada área. El psi- ~
·~ GUILLERMO BELAGA: Claro, por ejemplo, si se pudiera legislar coanálisis nos permite justamente romper el ideal de la totalización ~
g. ese municipio donde los niños trabajan hasta mayo ... , probab de los saberes. ~
8: te si se legislara todo el sistema educativo a nivel municipal para que Por otro lado, hay que repensar esto de que cada vez se hace más ~·
38 los chicos no pierdan el grado o el año ... complejo criar y sostener a un niño. Que un niño se vuelva adulto. 39
Hay dispositivos de salud, hay dispositivos educativos, hay disposi-
tivos sociales. Hay que interrogar esa complejización de la infancia.
El recurso a la infancia
GuiLLERMO BELAGA: El conflicto va a estar siempre. Un punto de
conflicto con lo particular. El tema es que el psicoanálisis siempre GERMÁN L. GARCíA*
encuentra un nuevo uso. Sí, la relación particular-universal. Eso es
fundamental para los psicoanalistas. Encontrar esos nuevos usos de
lo particular.
WALTER CAPELLI: De acuerdo, eso así para el psicoanálisis. Cómo
responder al problema en cada lugar en que haya un analista. Lo que
pasa es que el gran obstáculo es que el discurso de la política es un
"para todos". Es la felicidad y el bienestar para todos. Eso es lo que
te va a decir cualquier político.
El fin de la infancia
opera en cada quien más allá de su práct.ica. sión por el uno de la identidad- y una ética: la singularidad como ~
reserva, la particularidad como semblante y la universalidad como §
horizonte. ~
Otra cosa es la infancia de Heidegger, perdida desde el comienzo ~
y recuperada como la supuesta inmediatez griega, que se disuelve en ~
la separación -la rima se impone por la prisa- entre nominación y ~
en
z<( enunciación: "Para los griegos, las cosas aparecen. Para Kant, las ~
:r: cosas me parecen" (Seminario de Thor, 2/9/69). ~
o ¡:;
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!j ¡'l
g "'z,
0.. • Director de la Revista Descartes. AME de la Escuela de la Orientación o
40 Lacaniana (EOL). 41
La aparición histórica de ese "reflexivo" introduce lo subjetivo De cierta manera el psicoanálisis hereda y transforma este recur-
como mediación -lo que para Hegel es un avance, pero que so: primero por la recurrencia al trauma -referente problemático- y
Heidegger cuestiona. La infancia griega deja paso a una adolescencia después por la constitución del fantasma traumático que organiza la
cartesiana: "Los griegos son la humanidad que vive inmediatamente inmanencia de la significación, le otorga un cuerpo erógeno donde
en la apertura de los fenómenos -por la expresa capacidad ek/stática las funciones y sus aberturas -la boca, el ano, etc.- son equivalente de
de dejarse dirigir la palabra por los fenómenos (el hombre moderno, las ventanas de los edificios públicos de los antiguos.
el hombre cartesiano, se solum alloquendo, solo se dirige la palabra a sí Las columnas maestras del nuevo edificio encamado son llama-
mismo)". (ídem). das, por Sigmund Freud, protofantasías: la castración que responde
Heidegger olvida los terrores griegos, las complejas figuraciones a la pregunta por la diferencia sexual, la seducción que responde por
que laten en tantos documentos, para hacer de la ausencia del ser y el deseo y la escena primaria que responde por el origen del sujeto y
de la existencia -la ausencia de estos términos en los griegos- un de la vida. A partir de esta tríada se pone en marcha una actividad
exceso. En el extremo opuesto, dice, está el astronauta que hace desa- investigadora y unas conclusiones llamadas novela familiar.
parecer la luna al tocarla, que la sustituye hasta convertirla en "un · Pero ocurre que, como cualquier novelista sabe, algunas veces las
parámetro del emprendimiento técnico del hombre". cosas salen mal: los capítulos no encajan, el material entra en un tor-
Este adolescente cartesiano hace del mundo exterior el soporte de bellino, la incertidumbre se convierte en angustia. Otras veces el len-
una relación consigo, la extensión amorfa sometida a las formas de guaje con el que se escribe tiene un efecto patógeno sobre el novelis-
su pensamiento. ¿Qué pasa con la infancia? Lester C. Thurow, en el ta y los personajes se apoderan de la escena, se conducen a su mane-
lenguaje implacable de la economía, dice que los hijos necesitan a los ra y subvierten la relación entre el creador y su criatura. Según algu- ;:8
padres, pero los padres ya no necesitan a los hijos. No proyectan en nas herejías, hasta Dios quedó preso de su invento -lo que explicaría 8
ellos, no proyectan con ellos, no tienen proyectos para ellos. la insensatez del mundo. ~
>·
En consecuencia, la infancia se disuelve y sus topoi se borran: el Freud, que era algo menos que Dios, fue de la novela familiar a la
dolor de los niños y de las niñas encuentra una figura radical en la novela histórica de Moisés, siguiendo el motivo -pictórico, musical, ~
desnudez del autismo, que algunas veces habla y relata las voces que inconsciente- de la muerte del padre: antes había pasado por el
poblaban un silencioso horror. El cuerpo infantil, por su parte, ha
sido puesto a circular en el mercado como objeto preciado. El niño
como "juguete erótico" -según la expresión de Freud- pasa del ima-
poema originario (Urdichtung), la inquietante familiaridad
(Umheimliche) y diversas figuras y caracteres. ªzz.
@
-<
~
ginario al goce real, sin ningún atenuante simbólico.
Kinderspiele
France, Schnitzler, Lichtenberg, etcétera. El yo como .imagen del cuerpo se debe a ello -los antepasados- ~
Nuestra literatura es otra y un filósofo atento al psicoanálisis que mediante el superyó impone los designios de la especie al indi- ~
como J. F. Lyotard habla de la infancia en términos muy diferentes: viduo. ~
como retorno en Joyce, como prescripción en Kafka, como desorden A la inversa, Darwin se interesaba por la transmisión de hábitos, ~
"' en Valéry y como "voces" en Freud. Separo, de manera deliberada, la sentimientos y cond:..~ctas, de una generación a otra. Leyó para esto a ~
~ "sobrevivencia" en Arendt y "las palabras" en Sartre. Esas infancias, su abuelo Erasmus Darwin (1731-1802), que había escrito sobre el B
~ en lo que tienen de políticas, están en límites advertidos y trabajados cambio en las especies. También investigó acciones inconscientes, g
'tE por una decisión posterior. hizo referencia a los sueños y describió fenómenos mentales como la ~
§, No solo la literatura muestra otra infancia, sino que es necesario "doble conciencia" y otros trastornos ilustrados por los estudios de ~
~ contar con el recurso a la infancia de la psicología: las discusiones su padre, que era médico. En su Autobiografía registró los primeros ~·
44- sobre la primera infancia, en particular, dicen más sobre el mundo de recuerdos de su infancia y otros datos introspectivos. 45
Darwin estudia la diferencia entre su hijo y los monos frente a la dones en la psicología: l. No se puede entender algo de los niños
imagen en el espejo: a los cuatro meses y medio su hijo sonríe, dis- mediante la observación de sus conductas, sin recurrir a sus propias
fruta de su imagen; mientras que "los monos" -experimentó con experiencias, sin valerse del lenguaje en que modalizan sus respues-
varios- descubren que es una imagen, se enojan y no quieren volver tas. 2. Esto implica dejar de lado el lenguaje como "instrumento" y
a mirar. Se podría seguir, pero dejaremos a Darwin para otra ocasión. privilegiar lo que revela del ser que habla. 3. Abandonar la preten-
La impronta asociacionista traspasa a Darwin y sus postulados sión de que ciertas conductas, como la mirada o el llanto, tienen un
son compartidos por Pavlov, Watson y Skinner, con la diferencia que valor aislable de la enunciación subjetiva en que se insertan. 4.
los "procesos mentales" se convierten en conductas. Pero, al igual Abandonar la creencia de que podemos entender, mediante algún
que los asociacionistas, explicaban estas conductas por una historia mecanismo cerebral o mediante cualquier tipo de empatía. S.
anterior de premios y castigos. Atender al hecho de que los "relatos" sobre la infancia tienen la
"La demostración -escribe Bradley- de que la conducta infantil se impronta de las circunstancias históricas de quienes los realizan (de
podía moldear por la experiencia de un modo sencillo y radical, pro- Darwin a Chomsky, pasando por Piaget, los investigadores se valie-
porcionaba una parábola muy clara de las modificaciones radicales ron de sus hijos para extraer conclusiones).
en la sociedad que creían posibles como resultado de cambios edu- La dimensión del parletre -del ser que es porque habla- introduce
cativos diseñados científicamente ... ". lo que el poeta Oliverio Girondo dijo en una palabra inventada con
Los estados de la infancia y sus transformaciones recapitulan la el cambio de una sola letra: la vociferación.
historia de la humanidad y también alegorizan la sociedad. Esa gociferación determina que la evaluación "empírica" de la
infancia lleve la marca ética que no puede borrar el método (diferen- ~
tes técnicas producen diferentes descubrimientos). Las consecuencias 8
Del juego al lenguaje políticas -reducción de la diversidad de niños a una infancia- son ~.
inmediatas y repercuten en el ámbito jurídico y social. Por algo se f1i
La primera infancia ilustraba, para los asociacionistas, la certeza compara el trabajo de los psicólogos -dejo de lado al psicoanálisis, ~
de que en la conciencia se producían conexiones que eran conse- desde el que hablo- con el de los abogados. El psicólogo argumenta ~
cuencia de cosas que ocurrían simultáneamente, en el tiempo y en el con una infancia que ha sido inventada como un recurso retórico, no Z
espacio. Sus campañas de reforma social eran una extensión, siempre en atención del deseo del niño que quisiera superar esa ~·
etapa de su vida, que imagina ser grande, que tiene terrores noctur-
mediante la educación, de este aserto.
Los conductistas se valieron de observaciones de la primera nos y se angustia con fantasías que no controla. g..:
infancia para postular el aprendizaje como el factor decisivo en la
constitución del carácter adulto. ·
Infierno y/o paraíso
~~
Conducta verbal, de Skinner, propone que el lenguaje es un pro-
ducto que muestra como puede moldearse la conducta mediante pre- N
mios y castigos. La conducta verbal se logra "a través de la media- La infancia con sus rasgos infernales·y su reverso paradisíaco no ~
ción de las necesidades de otras personas". "traduce" la experiencia de los niños, sino el recurso adulto alpasa- ~
La recensión de Chomsky al libro de Skinner es terminante: "Lo do histórico y personal. El psicoanálisis, en su recurrir a la infancia, p;
que se esperaba del psicólogo era alguna indicación sobre cómo se ha vuelto a dar fuerza a figuras de siglos, mediante la estrategia del ~
puede explicar o clarificar en términos de las nociones desarrolladas simbolismo -incluso, en la misma discusión sobre el concepto de sím- ~
U) por la experimentación y observación cuidadosas, la desrl"inr bolo. El paraíso originario de Freud, el infierno primario de M. Klein, ~
~ superficial e informal del comportamiento diario propio del la oscilación entre uno y otro (cuerpo despedazado/júbilo) del espe- ~
~ je coloquial, o quizás reemplazarla en términos de un esquema jo de Lacan, organizan esa persistencia. ~
•Z Una simple revisión terminológica, en la que un término tomado La reversión del tiempo, típica de los cuentos de hadas, se ~
§¡.¡.¡ laboratorio se usa con la total vaguedad del lenguaje corriente, no encuentra en la versión común de "regresión". El tiempo irreversible ~
P.. tiene ningún interés". de cualquier relato adquiere el nombre de "castración", etcétera. 5'
46 El retomo de la discusión al campo del lenguaje propone Una niñez sin infancia es el fin de esos topoi, pero -como aquel . 47
hombre que no tuvo infancia de la historieta- puede ser el comienzo
de un nuevo saber, de un nuevo amor con otros recursos.
Esta ausencia de infancia, de neurosis infantil en el adulto, se Prácticas, políticas y saberes
anuncia en los relatos de algunos psicóticos, que van del presente sobre el niño contemporáneo
absoluto de la certeza al presagio de una destrucción futura, donde
el adulto hegeliano parece dejar atrás la infancia griega de Heidegger Interpretar la agresión social
y la adolescencia reflexiva de Descartes. Pero una niñez sin infancia
podrá inventar recursos que no podemos imaginar, ahora.
CLAUDIA LIJTINSTENS
~
p...
El mundo contemporáneo nos muestra cada vez más crudamente
su rasgo perverso y desregulado en casi todas sus expresiones.
~
~
48 No es difícil encontrar sujetos desorientados, extraviados, que se 49
enlazan en contactos efímeros, fugaces, transitorios, sin suscitar lazos La época y el mercado global imperante en nuestro tiempo tienen
estables, sólidos, donde el compromiso y la responsabilidad se cir- consecuencias en las demandas que se generan en las escuelas y en
cunscriben a lo inmediato. las familias mismas, como aquellas entidades formadoras por exce-
Estos lazos, crean uniones -a veces con hijos mediante- donde los lencia.
tejidos familiares resultantes son laxos y frágiles para contener y El afán competitivo, el afán de éxito palpable e inmediato pasan a
nombrar un deseo, orientar un ideal o transmitir. una ordenación. ser ideales homogéneos para todos y el sujeto, reducido a un puro
Nuevas formas o configuraciones familiares (monoparentales, objeto del mercado y de la ciencia.
ampliadas, etc.) que "hacen estallar el matrimonio, dispersan la fami- La expresión del Dr. Lacan "niño generalizado" nos ilustra de qué
lia y modifican los cuerpos" .1 Individuos cuyas soledades extremas, manera el sujeto es tomado como objeto, "dejándolo sin palabra y sin
unidos por contingencias y eventualidades, se obstinan en perpe- responsabilidad". 3
tuarse en un estado de satisfacción permanente en el que el impera- El ímpetu por establecer los derechos y obligaciones de todos deja
tivo omnipresente es el Gozar. fuera al sujeto y a su singularidad, y para observar esto contamos con
Por supuesto que también podríamos pensar que existe una posi- ejemplos de lo más inofensivos, como puede ser el aprendizaje de la
tividad de este estado del devenir contemporáneo en el que la preci- ledo-escritura de un niño de 6 años, en donde la currícula escolar
pitación de nuevos modos de relación, la aceleración y la prisa impe- dispone rápidamente y sin demasiadas posibilidades de variación,
rante, hacen que los sujetos estén más permeables a los cambios, más qué debe aprender, cómo debe ordenar y secuenciar esos aprendiza-
móviles y receptivos a las contingencias, más dispuestos a inventar jes, de qué forma se espera que organice esos conocimientos, etc., de
nuevas salidas o arreglos que les permitan seguir poniendo en mar- una manera igual para todos. ;,;?
cha mecanismos subjetivos a veces inesperados e improvisados, pero Pero ¿qué necesita ese niño para ser estimulado en ese aprendiza- 8
que sirven para volver a situarse en la realidad. je, para hacer que esa experiencia esté apoyada y sostenida por algo ~
Esto seguramente será de utilidad como un recurso a tener en del lado del deseo? ¡¡¡
cuenta a la hora de pensar en la innovación necesaria de las estrate- ¿Qué palabra del Otro le sirve, le conviene, para que esos apren- ~
gias institucionales con relación a los lazos, lugares y funciones que dizajes tengan lugar como un signo de amor y del lazo al Otro? ~
permanecen estandarizados y fijos. Homogeneizar tiene consecuencias en las subjetividades. ¡Eso es Z
De todas maneras, lo que se evidencia como síntoma de la época un hecho que observamos a diario quienes nos ocupamos de la escu- ~·
es la anomia en varios sentidos, como la expresión de una "desorga- cha del sufrimiento de sujetos! -<
nización moral", donde no hay un orden sistemático, sólido y eficaz,
compartido por la mayoría de los miembros de una sociedad o
Cuando las diferencias, el rasgo de cada uno es dejado afuera,
expulsado de lo simbólico, no escuchado, "eso" siempre retorna a la
g
¡:;¡
donde el orden normativo está desajustado, fuera de lugar, incluso manera de "lo peor", retorna en lo real, engen.drando la diferencia en ~
en oposición al orden de las prácticas y relaciones existentes. el cuerpo mismo, con el acto, y sin la palabra. ~
Encontramos cotidianamente sujetos que tienden a mostrar y a La declinación de la imago del padre que venía a ordenar, a regu- ~
exhibir, cínica o desvergonzadamente estos rasgos; "que, burlándose lar los lazos y a orientar un ideal -reprimiendo y permitiendo a la :.,
de la ley pública, desde su reverso obsceno -dice S. Zizek- ... sfn inhi- vez- deja al sujeto en espejo con el prójimo; haciendo surgir la plana ~
biciones morales e impermeables a cualquier sentimiento de culpa y y total igualdad hacia el otro, en un todo amor o un todo odio, sin ~
de vergüenza, buscan capturar algo del Otro, o aniquilar cualquier espacios ni diferencias. i!
vestigio de diferencia o de lo contrario hacerla prevalecer, imponien- Es notable que con la caída simbólica del padre desaparezcan del §
Cfl do su autoridad, por el grito abrupto y salvaje del acto, sin dialecti- escenario mediático los casos de parricidio, por ejemplo, apareciendo ~
~ zar en un lazo con el otro". 2 ahora los múltiples casos de niños maltratados, abusados. m
::r:: En el mismo sentido, la época de la abundancia hace aparecer epi-
o
•Z 1
MILLER, J.-A.: "Una fantasía", Conferencia Comandatuba 2004, en: Revista demias sintomáticas de bulimia, de anorexia, de adicciones, etc. O i
~
!!1
Lacaniana de Psicoanálisis, vol. 3, EOL, Bs.As., 2005.
2 ZIZEK, S.: Extracto Jornadas de Trabajo sobre "Clínica de la violencia"- 3 NAJLES, A. R.: El niño globalizado. Segregación y violencia, Asociación dell
50 Secc. Clínica Madrid, España, 1998. Inédito. Campo freudiano de Bolivia y Ed. Plural, Bolivia, 2000. 51
también, en los tiempos de la fragilidad del deseo se hace evidente del contacto social o cualquier variedad de commercium. Actualmente
cómo el "síntoma depresión" se extiende sin respetar fronteras cul- estas estrategias adoptan formas variadas y quizás más refinadas de
turales, de género o de edades. exclusión social, como los guetos urbanos, el encarcelamiento, la
Es preciso que los fenómenos de angustia y de violencia que apa- deportación o, más sutil y cotidianamente, los espacios de acceso
recen como síntomas generalizados de una época sean analizados en selectivo.
relación a los lazos del malestar en la cultura y sus efectos, en articu- La segunda forma, la antropofágica, consiste contrariamente en
lación con los avatares de la constitución subjetiva de cada hablante- "ingerir", "devorar", "tragar" a lo extraño para metabolizarlo, para
ser. asimilarlo, convirtiéndolo así en no-extraño, en no diferenciable.
Freud ya había anticipado esto en 1921 en su texto "Psicología de Esas formas de tratamiento de la "otredad" -que tuvieron al cani-
las masas y análisis del yo": la cultura comenzaba con el padre y ter- balismo como una de sus expresiones más extremas- también se han
minaba con las masas. manifestado dramáticamente en las últimas centurias en las guerras
Hoy, vemos una cultura de masas globalizada en la que los indi- de exterminio, en la asimilación forzosa, en las cruzadas evangeliza-
viduos se organizan en función -básicamente- de las leyes del mer- doras, etc., mecanismos todos orientados hacia la suspensión o ani-
cado. quilación de esa "otredad".
Lo que prevalece en este tiempo no es ya la "identificación verti- Esta estrategia de borrar las diferencias genera indefectiblemente
calista" a un líder, al padre, a ese que estaría por encima de la masa, -y a pesar de lo que podría pensarse- efectos devastadores de agre-
ese que permitía identificar a un cierto número de sujetos (dando a sividad y violencia, y obliga a preguntarnos entonces, ¿cómo hacer
ver tanto las fallas como los méritos del padre), sino la "identificación para convivir con lo diferente, con ese otro, soportar esa diferencia? ~
horizontal", identificación al semejante, con los efectos de segrega- Desde un punto de vista fenomenológico la violencia se presta 8
ción correlativos, donde imaginario y simbólico quedan en contim.ii- para designar tanto aquello que se vehiculiza en el insulto como ~
dad, como adheridos, sin posibilidad de ingresar algo de la disime- aquello propio de Jos ataques que alcanzan la integridad del cuerpo. ¡;;>·
tría por lo simbólico, ésta solo se hace presente en lo real. Ya desde la perspectiva del psicoanálisis podemos pensarla como ~
Se trata desde una política que atienda la subjetividad, de locali- un acto que pone fin a la palabra y se ofrece como un fenómeno que ~
zar ese insoportable que hace a cada uno existir un cierto imperativo requiere ser situado y referido a la estructura subjetiva: psicosis, neu- ~
moral del superyó, como un mandato que se le impone al sujeto rosis o perversión. Es decir, tratar de diferenciar cómo en la diversi- a'
cuando es cuestionada o amenazada su frágil identidad, no dejando dad de los hechos de violencia de una comunidad se desprende ~
lugar a la palabra. aquello más propio y singular de cada sujeto. ;¡:.
La política contemporánea se basa, fundamentalmente, en la indi- Es así que pensar en la violencia nos conduce a situar al sujeto ~
ferencia, la cual representa la función anti-solidaria de los Estados dentro de la complejidad de la estructura familiar,
. de la relación a la ~
m
modernos y sus políticas sociales de mercado, que ignoran y exclu- ley, al deseo y a cómo ese sujeto se las arregló con la falla estructural 3
yen todas las diferencias. humana, con la desarmonía o la inadecuación siempre presente del ~
Para explicar estos mecanismos tan generalizados de segregación deseo humano, recortando el estatuto del acto. :,;
y rechazo de las sociedades contemporáneas, C. Lévi-Strauss, señala- Habría que diferenciar, al hablar de agresión, el acto mismo, ese ~
ba en una de sus publicaciones4 que a lo largo de la historia humana gue intenta alcanzar el ser del Otro, la aniquilación del otro, del acto -~
se han empleado fundamentalmente dos estrategias para enfrentar de transgresión de una norma establecida por el Otro de la autori- ~
"la otredad de los otros": una que denomina antropoémica y otra, dad, que a la manera de un "llamado", muchas veces reclama la apa- §
(J'J antropofágica. rición de una palabra que vehiculice una autoridad o una regulación, ~
~ La primera hace referencia al "vomitar", "expulsar", "expeler" a como un "llamado" al Otro. ~
::C: aquellos considerados extraños o ajenos. Para eso se han utilizado Cuando los actos o hechos de intimidación nos acechan y con- ~
o
~ dlve"a' forrn., lntenHctiva,, como la pwhlbldón del contacto físico, mueven, es preciso situar estos lazos a nivel institucional, hacer una ~
lectura de aquello gue no fue escuchado o tal vez cercenado en pos ~
de un ideal de armonía de esa estructura institucional y gue, sosteni- ~·
52 4 LÉVI-STRAUSS, C.: Tristes trópicos, Paidós, Barcelona, 1997. dos a ultranza como los ideales morales de la "buena familia" o la 53
"escuela ideal", terminan atentando contra el rasgo, el estilo, el nom- modo de funcionar con su entorno es quedar insistentemente en esas
bre propio de cada sujeto. escenas, se le vuelve necesario ser mirado como único, el más fuerte
La capacidad de convivir con las diferencias no es una condición el más "grande", donde su cuerpo queda notablemente expuesto y
natural de los seres humanos, sino que requiere de un esfuerzo por consistiendo allí. Se nombra bajo esa mirada, eso le devuelve una
desarrollarla, nos dice Zygmunt Baumman y porqué no, se me ocu- identidad, un modo de representarse frente al otro.
rre, de un tratamiento e interpretación del Otro, de la comunidad, de El problema se le presenta cuando el otro lo nombra, con algún
la época, de las instituciones y sus operadores, a partir de una ins- rasgo defectuoso de su imagen, burlándose, o sintiéndose disminui-
trumentalización del discurso analítico en los diferentes dispositivos. do en su grandeza, esto lo hace reaccionar violentamente, su imagen
Cuanto más se intenta lograr eliminar las diferencias con respec- frágil vacila.
to a los otros, homogeneizar, masificar, más se borra la pluralidad de Enuncia que cuando sea grande quiere ser famoso, como Brad
los seres humanos, el detalle original. Pitt, o Tom Cruise.
No se trata de una nostalgia del padre, ni de una añoranza por lo Cada vez relata sus hazañas, con los chicos, con las niñas, su lugar
que fue, sino que ante las nuevas subjetividades que la época nos de niño queda disuelto en ese paisaje, conduciéndose como un
ofrece, establecer una política pragmática que nos permita acercarnos "grande", que resuelve las cosas por su cuenta, nunca pide ayuda, no
a la solución más singular del sujeto, estableciendo los recursos pro- llama a la autoridad, sino que él se vuelve el que tiene autoridad de
pios, genuinos, para arreglárselas con la disarmonía esencial del len- pelear hasta con los más grandes, como un impulso que no puede
guaje. frenar, dice ... "nací grande, soy grande y moriré grande".
Tampoco se trata de reducir al acto, en vía de culpabilizar y aver- Hijo único de padres profesionales, de perfiles bajos, algo intro- ~
gonzar al sujeto, para luego penalizar o perdonar, más bien se trata vertidos, conforman con el niño un trío compacto donde todos se 8
de que esos signos de vergüenza y culpa, si es que están, nos con- .
1gua l an. >
~
duzcan hacia lo más genuino y esencial del sujeto, su división, su car- La madre solo se ocupa de las actividades del niño de un modo ¡;¡
net de identificación, su manera de resolver la falta estructural huma- absoluto, quedando confundida en sus quehaceres y en su cansancio. ~
na y lo que vino a ese lugar. El niño se vuelve par del padre, participando de las reuniones de ~
"La esencia de la civilidad es la capacidad de interactuar con amigos, de rugby, donde no logra distinguirse. Z
extraños, sin atacarlos por eso y sin presionarlos para que dejen de El niño comienza a situar su modo de lazo, reduce eso que se le ~·
serlo, o para que renuncien a alguno de los rasgos que los convierten vuelve necesario, quedar cada vez en la escena, ser el centro, ser -<
g
i
en extraños". Se trata del arte de la civilidad, que la reducción del sín- mirado, llamar la atención, lo conforma, "enforma".
toma del detalle de cada sujeto, de su rasgo, nos permite, es solo a Una situación algo confusa se produce en el aula, hacen ruido r
partir de la letra del síntoma que tenemos acceso a ese modo íntimo algunos chicos y él se acopla al disturbio. La .maestra hace levantar-
de tratar lo pulsional y los lazos del sujeto al otro, el síntoma de cada se a los que fueron y él queda solo en ese lugar, la maestra lo increpa
uno, en un lazo inventivo, no estandarizado con otros, permite escu- y presiona para que diga delante de todos por qué hace eso, y que los "'
char, trascen~er, traspasar el plano imaginario agresivo y dar lugar a otros niños opinen al respecto, él único, queda bajo 1~ mirada abso- ~·
la pulsión vivificante, esaque permite la construcción de lazos, y'la luta del otro, sus compañeros le recriminan que él es violento, y le
vida misma. recuerdan hechos acontecidos desde jardín de infantes a la fecha,
frente a esa escena, él dice: ¡Sí, soy violento, y me gusta! ¿Y qué? ~
La maestra se hace parte de la escena violenta, llama a los padres a
Un ejemplo a firmar el libro de actas, para que quede consignada la declaración ~~
~ del hijo.
-<
~ Un niño de diez años, con una conducta agresiva repetitiva en lo Luego de esta escena, donde el niño queda identificado a ese obje-
'dí escolar, logra ubicarse bajo la mirada denunciante del otro como el
5 niño problema, él siempre queda en esa escena cuando se desata un
to pura mirada, el niño vuelve muy angustiado, entra en un cuadro
de asma que lo hace ausentarse de la escuela por una semana. La
1
"t
~ conflicto escolar, en el aula o fuera de ella. analista trabaja con la escuela y con los padres.
54 Su lazo con el otro tiene un signo de extroversión exagerada, su El niño en análisis, recompone los acontecimientos y señala cómo "u
se organiza o disuelve bajo esas miradas, comienza a elaborar que
hablar de esto le sirve, Jo tranquiliza, y de algo que elabora o cons-
truye como un modo de frenarse frente al otro, y que hasta ahora no
La familia en las paradojas
había dicho a nadie, para no preocupar a su madre. de la civilización
El percibe que en algunos momentos él necesita escuchar algo que
Jo frene, dice haber detectado un sonido que le dice lo que tiene que BLANCA SÁNCHEZ
hacer, darse cuenta de esto, lo hace detenerse, tener miedo, no conti-
nuar la agresión, pedir ayuda, acudir al otro y serenarse.
Comienza a preocuparse por esas escenas de mostración y a invo-
lucrarse con sus amistades, por otras vías, elige el sentido del humor,
que le devuelve una mirada diferente, menos angustiante.
Me comenta que el padre luego de lo acontecido, le ha dicho que
él es un "niño", a lo que él responde que no, que él es un preadoles-
cente, pero el padre insiste, diciéndole que aún no. Vuelve mucho Entre el reverso de la época
más tranquilo. y las paradojas de la civilización
El encuentro con el discurso analítico, hasta ahora le permitió,
localizar una solución por la vía de lo simbólico, por la grandeza de
Mientras el discurso del psicoanálisis era el reverso del discurso -;x
la palabra, que detiene el desenfreno real en el imaginario del cuer-
po, devolviéndole un lazo posible.
del amo, como discurso del inconsciente, todo indicaba una orienta- 8
ción clara para el psicoanálisis. De hecho, la afirmación de Lacan el ~
inconsciente es la política iba en esa dirección. Pero ahora, lejos de esos ~·
tiempos, Miller nos ha alertado acerca de la continuidad del discur- ~
so analítico con el discurso de la época; el ascenso al cenit del objeto 8
a, al socielo, nos da la pauta de que en ambos discursos, en el de la ~
época y en el del psicoanálisis, el objeto a está en el lugar de la domi- ~·
nante. Bajo ese sesgo, entonces, resta la pregunta acerca de qué puede ~
funcionar como reverso, o incluso si estamos en condiciones de plan- >-
tear el reverso del reverso. Hoy quizás debamos ubicarnos no tanto S
como el reverso de la época sino a nivel de las paradojas de la civili- ~
• "' • tT1
zacwn. ~
Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que <.n
l
64
Autismo, enunciación y alucinaciones
]EAN-CLAUDE MALEVAL 1
importante: siguió a más de doscientos niños en un período que un día estaba por error petrificada de terror porque
sobrepasa los diez años. No evoca nunca la presencia de alucinacio- tomaba gotas de agua que caían por seres vivientes
nes. Introduce la noción de psicopatía para designar su tipo clínico mirando más cerca solamente reconocí las
precisamente porque busca desmarcarlo de la esquizofrenia. Afirma gotas de agua 1
haber observado solo una vez la evolución hacia la psicosis, "en aún hoy me pasa a veces de tener tales alucinaciones
todos los otros casos, agrega, entre los cuales algunos fueron segui- sensoriales
dos durante veinte años, nunca hubo esta alteración de la psicopatía pero eso no me asusta tanto como antes 9
en verdadera psicosis" .5 El término alucinación en relación al autis-
mo no aparece bajo su pluma. Será lo mismo a continuación para A pesar del término utilizado por Sellin, se trata allí, no de una
muchos especialistas del autismo. Desde entonces, en 1964, en una alucinación, sino de un trastorno de la percepción que es clásica-
labor que hace referencia al campo anglosajón, Rimland afirma que mente ubicado, desde Esquirol, en el registro de las alucinaciones, es
la ausencia de alucinaciones constituye uno de los elementos que decir de un error de los sentidos que no pone en cuestionamiento la
permite diferenciar al autismo de la esquizofrenia. En este aspecto, presencia real del soporte de la percepción. Algunos fenómenos alu-
comenta: "La falta de alucinaciones relatadas estimuló a los autores cinatorios más auténticos, en cambio, parecen haber sido relatados.
imaginativos hasta proponer una explicación ingeniosa, pero des- Uno de los clínicos más atentos a éstos fue sin duda Bettelheim. Lo
provista de fundamento -la alucinación negativa, según la cual los tiene en cuenta con respecto a dos niños que presentan un repliegue
niños que sufren de ellas pretenden que nada existe" .6 Esta alusión autista afirmado: Laurie y Marcia. Al término de su estadía en la
crítica concierne a M. Malher. Intentando determinar el autismo por Escuela ortogénica de Chicago, Laurie todavía está en vísperas de la ;:;?
un narcisismo primario absoluto, induciendo "una ausencia de con- palabra, también sus alucinaciones están inferidas por los clínicos. 8
ciencia del agente maternal", postula la existencia de una "conducta "Laurie empezó a alucinar, afirma Bettelheim. Lo hemos deducido ~
alucinatoria negativa", manifestada por una "oreja sorda hacia la por su mirada perdida, dada vuelta preferentemente hacia el techo, ¡;;
madre y hacia el universo entero"? Hoy en día, no dudaríamos en enteramente preocupada por lo que pasaba en su psiquismo y olvi- ~
pensar que no es nada de esto. Sería más exacto describir el compor- dando completamente lo que pasaba alrededor de ella. Después de ~
tamiento de los niños autistas diciendo que la mayoría de ellos no estos períodos alucinatorios, que fueron primero breves y luego G
quieren remarcar su interés hacia su entorno. Sellin escribe en su aumentaron en duración y en intensidad, ella volvía a su ocupación @'
computadora: "Ve todo, oye todo" 8, cuestión que muchos otros del momento". 10 La observación de Marcia es más convincente: no -<
tigos confirman. deja lugar para la duda en lo concerniente a la existencia de fenóme-
nos alucinatorios, ya que ella es capaz de declarar por sí misma:
8,. .
"Parecía, escribe Bettelheim, que tenía alucinaciones particularmente ~
m
Las alucinaciones visuales espantosas cuando miraba hacia el techo. A veces ponía su mano ~
sobre su rostro o sobre su nariz. Quizás era para asegurarse límites (J>
N
Sin embargo, sucede que ciertos autistas tengan en cuenta de su cuerpo ya que, alucinando, tenía sin duda la impresión de que :,
menos alucinatorios. Sellin relata: se extendía hasta las imágenes que proyectaba sobre el techo. O qui- §.
zás era para formar una pantalla entre ella y el mundo que percibía R
oscuramente (o que alucinaba como estando allá afuera). Mucho más ~
tarde, cuando alucinaba de esta manera, decía: "veo a mamá" [see ~
11zom], y suplicaba desesperadamente: "llévense a mamá" [take mom ~
;2 5 ASPERGER, H.: "Les psychopathes autistiques pendant l'enfance" [1 muay] 11 • Por consiguiente, Marcia manifiesta alucinaciones visuales ~
-< Les empecheurs de tourner en rond, Synthélabo, Le Plessis-Robinson, 1
::r:: l'Spantosas, pero no alucinaciones verbales, de hecho se protege de ~
o pág. 138.
•Z 6 RIMLAND, B.: Infantil autism. Tire syndrome ans its implications for a neural "'"'
~ SELLIN, B.: Une ame prisonniere (1933], Laffont, Paris, 1994, pág. 108. "'r
g ory of behavior, Meredith Publishing Company, New York, 1964, pág. 72.
10
z
o2·
p.. 7 MALHER, M.: Psychose infantile (1968], Payot, París, 1973, pág. 69. BETIELHEIM, B.: La forteresse vide [1967], Gallimard, París, 1969, pág. 159.
11
6as SELLIN, B.: La solitude du déserteur [1955], Laffont, Paris, 1988, pág. 99. Ibid., pág. 213. 69
,...
ellas poniendo sus manos sobre sus ojos y no sobre sus orejas. A cinaciones visuales. "Durante las primeras entrevistas, escribe en
tir de la observación de Marcia, y de algunos otros, Bettelheim ir 1981, los niños confusionales pueden presentar alucinaciones. No es
ta una teorización de la alucinación del niño autista. Aprehende L'l caso de los niños con caparazón, pero, en clase de psicoterapia,
nicamente por la actitud de observar fijamente al techo, y hace estos pueden tener alucinaciones que atestiguan su capacidad men-
hipótesis de que esos niños alucinan la fuente de vida: "la tal para retener imágenes". 16
responsable de la comida, la persona que ellos no alcanzan j Donna Williams describe haber sufrido en su infancia alucinacio-
afectivamente, la persona que buscan y, al mismo tiempo, de la nes visuales bastante consistentes en relación con estados de sonam-
se quieren deshacer" .12 Esta hipótesis no parece poder ser bulismo. "Una vez fue un lindo gatito de ojos azules que me había
zada; en cambio, que las alucinaciones visuales sean · mordido después de bruscamente haberse metamorfoseado en rata
estados de auto sensualidad, resaltados por Tustin, parece n:1<:t::~n11 en el momento en que iba a acariciarlo. Durante la pesadilla había
bien establecido. bajado al living y había actuado toda la escena antes de despertarme
Cuando Williams intenta recordar su pequeña infancia, se al prender la luz. Al ver la sangre chorrear sobre mi mano, me puse
da primero de "la vista cautivadora que tenía de la nulidad", a gritar, pero la sangre desapareció como por arte de magia y todo en
nía manchas en las cuales buscaba dejarse absorber entera 13 . Un la habitación volvió al orden.
más tarde, declara haber tenido dos amigos, "filamentos mágicos" Otra noche, me desperté en el armario del pasillo, paralizada de
"un par de ojos que se escondían bajo su cama". Los primeros " miedo al ver una muñeca vuelta a su estado normal. Algunos segun-
casi transparentes, pero bastaba con no mirarlos directamente y dos antes la había visto con las manos tendidas, los labios articulan-
var su mirada más allá para que se volvieran más presentes[ ... ] do palabras siniestras que no podía oír, como en una escena de resu- ;?
partículas que yo percibía erigían un primer plano hipnótico citados de una película macabra"P Conviene constatar en este epi- 8
hacía perder toda su realidad y su resplandor al resto del mundo" sodio que la comunicación verbal misma, "las palabras siniestras", se ~
Durante mucho tiempo, cultivó esos estados durmiendo con los hace bajo una forma visual: ella no es oída, sino percibida bajo la arti- ¡¡;
abiertos o también apretándose los ojos hasta ver co culación de los labios. Retengamos lo que subraya aquí Williams: no ~
Constatamos de nuevo que Williams atrae la atención sobre a podía oírlos. En otra circunstancia angustiante, percibe una voz que ~
dones visuales. Ninguna duda, sin embargo, de que para algunos efectúa una especie de comentario de sus actos, cuestión que no deja ~
música pueda también tener un lugar en sus estados de goce au de evocar un automatismo mental. Sin embargo, precisa: "escuchaba @'
rótico. Una autista de alto nivel de trece años dice que hasta los mentalmente mi propia voz comentar el desarrollo de las cosas" 18, -<
años, antes de que empiece a abrirse a los demás, su mundo era m con lo cual recalca que para ella el fenómeno no era xenopático, su ~
nífico. "Estaba lleno de colores y de sonidos" 15 . Los testimonios enunciación no se le escapa, sabe que se trata de su "propia voz". Así ~
concordantes en cuanto a la frecuencia de la atracción ejercida como le puede pasar de escuchar: "las emociones son ilegales", pero g
sonoridades melodiosas, particularmente música y canciones; allí también afirma que es "una voz interior" 19 que le lanza esta sen- ~
cambio, buscamos en vano sujetos para quienes el diagnóstico tencia. Dl
N
autismo no sea dudoso, y que tengan en cuenta la percepción No obstante, un testimonio reciente
.
de un artista de alto nivel
.
:,
o
voces alucinadas. parece ser falso respecto a lo precedente. Daniel Tammet en su obra §-
La larga experiencia de terapias de niños autistas acumulada autobiográfica, "Born on the blue day", publicada en Londres en el -~
Frances Tustin no la llevó para nada a subrayar la presencia de 2006, relata haber escuchado la voz de un compañero imaginario, ~.
cinaciones en esos sujetos. Cuando evoca la manifestación, muy creado alrededor de los diez años para compensar su falta de amigos. ~
"' mente, y sin precisión, parece confirmar la eventual presencia de Es aún capaz, cuando cierra los ojos, de acordarse claramente del día ~
~
z ¡;;
-< ~
:r::o 12
lbid., pág. 263.
16
TUSTIN, F.: Les états autistiques chez /'enfant [1981], Seuil, Paris, 1986, pág. ~
•Z 13
WILLIAMS, D.: Si on me touche, je n 'existe plus, Robcrt Laffont, Paris, 1 55. ~
~ 17
D.: Si on me touche, je n 'existe plus, op. cit., pág. 80.
r
g pág. 20. 18
WILLIAMS, z
z,
p., 14 lbid., pág. 28. lbid., pág. 103. o
70 15 WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, que/que par/ [1994], ]'ni Lu, 1996, pág. 269. IY WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, que/que part, op. cit., pág. 46. 71
...
en que pudo ver su rostro desecado, el de una mujer vieja, muy La carencia de significante amo (división a-5 1 ).
de, y muy anciana, de más de cien años. Esta imagen le dice
se "Anne". Le pasó seguido, al pasear alrededor de los árboles Si se confirma que es así, la profundización de la lógica del fenó-
terreno de juego, durante los recreos, de pasar el tiempo meno debería poder orientarnos a alcanzar aquello que diferencia
larga y profundamente, de manera que ella era solitaria, y l'Structuralmente al autismo de las psicosis. Era la vía que tomaban
la compañía de Daniel. Notamos que dos soledades se reflejan y los Lefort cuando consideraban que en el autismo "el doble no deja
consuelan en esta creación que participa de reflejos especulares. ninguna posibilidad de alucinación". 21 A través de esto comprenden
apreciaba mucho poder hablar con ella de todo lo que le intereo;:::1 que la relación con el Otro del significante, al estar siempre mediati-
"Gran parte de lo que me decía, escribe, tenía como intención zada por un doble real y omnipresente, levanta un obstáculo para la
quilizarme, y siempre tenía este efecto, ya que cada vez que la alienación del significante22 . Los Lefort resaltaban la ausencia o la
ba me sentía feliz e interiormente tranquilizado". Sin embargo un pobreza del parloteo en los niños autistas para insistir sobre la no
le anunció su partida con una voz muy dulce y lenta, su muerte función del ensamblaje de lo simbólico en lo real por el significante-
ba cerca. Le afectó mucho. Apres-coup, le pareció que Anne había amo. En efecto, una de las quejas mayores de esos sujetos, cuando
la personificación de sus sentimientos de soledad y de incerHc1 declaran sufrir por no conseguir reunir el pensamiento y la emoción,
bre. "Ella era, constata, el producto de esa parte de mí que parece poder ser relacionado con una deficiencia de la función del
tomar la medida de mis límites y empezar a liberarme. significante-amo. Su entrada en el lenguaje se hace la mayoría de las
a su partida, yo tomaba la decisión de abrirme mi camino en veces por conductas ecolálicas manifiestamente cortadas de su sentir.
mundo más amplio y de vivir en él" .20 Desde entonces está Algunos atestiguan haber puesto mucho tiempo en comprender que ;;?
fiesto que la voz de Anne no presenta los caracteres de una alu las producciones sonoras de sus cercanos servían para comunicar. 8
ción verbal. Un psicótico puede escuchar un diálogo de voces, Hacia la edad de catorce años, un autista de nivel alto como Barran, ~
se desarrolla fuera de su control, no tiene el sentimiento de ser no era capaz de expresar lo que sentía por medio de palabras. "La 5i
actor del intercambio. En regla general, las voces son idea de preguntarle a mi madre por qué yo era tan extraño, decirle ~
para el sujeto, tienden a insultarlo y a atormentarlo; la de Tammet, que necesitaba ayuda, nunca se me había ocurrido. Ignoraba que las ~
contrario, se compnteba como tranquilizadora y calmante. Él palabras podían servir para eso. Para mí el lenguaje no era más que ~
percibe apres-coup que Anne emanaba de su propensión a hablarse una extensión de mis obsesiones, un instrumento al servicio de mi ~·
sí mismo y que ella constituía una complejización de ese gusto de la repetición". 23 Donna Williams tiene en cuenta una rela- -<
Su partida le parece traducir la puesta en imagen de una declo;:lt\1'1 ción similar con el lenguaje en su infancia: "Mientras que podía 6"
subjetiva. Se trata de un sueño diurno persistente, salido de la memorizar e imitar conversaciones enteras, retomando todos los ?2
ginación del sujeto, que no presenta la característica xenopática acentos, no reaccionaba cuando me hablaban. Ni siquiera pestañaba 6
pia de los fenómenos de automatismo mental. cuando mis padres armaban un alboroto al lado de mi oreja. Ellos ~
El síndrome autista aparece entonces compatible con raras pensaban que yo era sorda. No lo era. Escépticos, a pesar de mi rico N
naciones visuales, quizás aún con algunas alucinaciones sonC\r:u vocabulario, me hicieron volver a hacer audiogramas a la edad de ~
(murmullos, campanas, músicas, etc.), pero no cún auténticas nueve años. Se ignoraba el principio de la "sordera al sentido". En la 3'
naciones verbales. Remarcamos por añadidura que si Lacan vida, esto equivalía a una casi-sordera. Usted no está privada del sen- -~
ra que la alucinación es de naturaleza verbal, es decir atestiguando ~
emergencia de un significante en lo real, su fenomenología no se
(/) tringe al fenómeno de las "voces": puede también manifestarse
~
21 LEFORT, R. et R.: "Sur l'autisme. Travaux et recherches en cours. Entretien "'~
~ percepciones olfativas, gustativas, cenestésicas o genitales.
avec F. Ansermet", en L 'enfant "pret-a-poser", Agalma, Paris, 1988, pág. 37. ffi
:r: bien, es remarcable que tales alucinaciones estén muy rara vez 22 El doble autista, según los Lefort, excluye toda presencia del objeto causa ~
·~ critas en la clínica del autismo. del deseo, de manera que éste "no es alucinable en la ausencia del Otro". ~
[LEFORT, R y R.: "L ·autisme, spécificité", en Le symptóme-charlatan, Seuil, ~-
~ Paris, 1988, pág. 316]. ~
n 20 TAMMET, D.: Born on a Blue Day, Hodder, London, 2006, págs. 99-101. 23 BARRON, J. y S.: Moi, l'enfant autiste [1992], Plan, Paris, 1993, pág. 222. 73
r
ti do, sino del sentido del sonido" .24 En resumen, les hace falta embrago, hay que matizar esta afirmación. Nadie puede seriamente
tiempo más o menos largo para descubrir que las palabras discutir que el sujeto autista esté en el lenguaje, es lo que demuestra
para comunicar, después de esto, algunos parecen capaces de además la producción de los objetos a. Lo que es característico de
aprendizaje intelectual de la lengua. ¿Cómo podrían escuchar !alengua del autista no es tanto ser pobre sino el rechazo del sujeto a
lizaciones alucinatorias expresivas durante el período en que la aislar significantes-amos. El sujeto autista no es indemne a toda alie-
bra del Otro les llega bajo la forma de una ambientación nación, pero rechaza lo que experimentó, no "lo asume" resalta
Todo lleva a pensar que aquel que está privado del "sentido del Lacan. ¿Cómo hace esto? Es empleándose para cortar el significante
do" se encuentra dentro de la incapacidad de percibir voces del goce vocal que consigue que ninguno de ellos pueda llevar la
torias. función de significante-amo. El autista moviliza sus esfuerzos para
La carencia del significante-amo ancla un obstáculo en la nunca tomar una posición de enunciador, esta estrategia defensiva
trucción misma de la alucinación verbal en la estructura autista. solo se encuentra desbordada en momentos de extrema angustia. La
que resaltar que esta última no es una ambientación cualquiera, permanencia raramente tomada en falta del rechazo a tomar una
la manifestación de una "voz" que atestigua una presencia enunrüll~ posición de enunciador es lo que funda la ausencia clínica de la alu-
tiva afirmada, humana o divina. Muchas veces es portadora de cinación verbal, ya que ésta es una enunciación desviada, ante la cual
rativos exigentes contra los que el sujeto debe gastar mucha el sujeto es inmanente26• A pesar de las apariencias, el sujeto psicóti-
para resistir a su cumplimiento; lo conduce a veces a co se muestra profundamente implicado en sus alucinaciones, es lo
extremas: suicidio, asesinato, incendio, etc. La alucinación verbal que demuestra la fuerza persuasiva de alguno de ellos, que sabemos
basa en una condición previa: la inscripción del significante que pueden conducirlo a seguir sus insultos, a cometer actos gravísi- f:!j'
sobre la sustancia gozante. Cuando ésta se ha operado puede mos. Desde entonces, ya que ni la identificación primordial, ni los 8
se oír el 5 1 bajo la forma de los mandamientos del superyó feroz. significantes-amos están asumidos, parece inherente a la estmctura ~
tendencia a los insultos y a las obscenidades manifiesta el d autista el no permitir la producción de voces alucinatorias. ¡;;>·
denamiento en lo real de un goce desenfrenado, ante el cual los 52 Aquellos para quienes la palabra no puede servir para el llamado, ~
se detienen, a pesar de ya estar tomado en el lenguaje. Desde aquellos que rechazan hacerse escuchar, ¿no estarían sin embargo ~
ces no hay "voces" sin Bejahung primordial; la misma que obstruidos de un goce que los conduciría a muchas cosas interior- Z
notaba en la ausencia concerniente a Dick, niño tomado en cura mente? Nada indica que ese sea el caso. En efecto, son muchas veces ~·
niños cuya vida interior es rica, se hablan mucho a sí mismos, algu- -<
M. Klein, con respecto al cual da algunas indicaciones precisas
cemientes a la estmctura del autismo. Dick, afirma en 1954, vive nos se recitan interiormente poemas y noticias, voluntariamente se g
un mundo no-humano" porque "no puede ni siquiera llegar al p rememoran canciones, melodías y emisiones de televisión, otros ,. .
mer tipo de identificación que ya sería un inicio del simbolismo [ .. manejan números, o se plantean muchas preguntas, _etc. Sin embar- ~
ya tiene cierta aprehensión de los vocablos, pero no hizo la Bejah go, todo lleva a Sellin a creer, cuando, interrogado sobre ese punto, ~
de estos vocablos -no los asume". 25 Los niños autistas viven en responde que no hay nada allí muy excepcional, escribiendo en su r.r>
N
mundo interior en el cual el significante no introdujo sus computadora: ~
Lacan señala que Dick "está todo en la indiferencia", de manera
"[ ... ]interiormente hablo con abundancia como -~
pueden encontrar muchas satisfacciones cuando no se los
todos los pequeños terrícolas",2 7
~
Un principio del autismo es que una relación fundamental del
con la palabra no sea asumido. Esas intuiciones de Lacan son
madas y desarrolladas por los Lefort en los años ochenta cuando
[fl
Cuando se le pregunta si escucha una frase hablada, una o varias -<
~
~ rizan la ausencia del Otro del significante en el autismo. Sin duda, veces interiormente, una vez más da a conocer que considera en ese
:r: aspecto no ser diferente a otros: §
o
•Z ¡
~ 26
g 24 WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, quelque part, op. cit., pág. 71. LACAN, J.: Le Séminaire, Livre XI, Les quatre concepts fondamentaux de la psy- ~-
'::_ 25 LACAN, J.: Le Séminaire, Livre 1, Les écrits tec/miqucs de Freud, Seuil, chanalyse, Seuil, Paris, 1073, pág. 232. o
27
74 1975, págs. 81-83. SELLIN, B.: La so/itude du déserteur, op. cit., pág. 180. 75
L
,....
"es aberrante pensar que repito interiormente "los gritos chiflados son accesos sobre los que no tengo
todo lo que es dicho está esencialmente titulado toma
y almacenado en el misterioso cerebro loco nada me es más odioso que esos repugnantes
a la espera de ser llamado". 28 alaridos de rabia que inflan y mugen" .31
No obstante, escuchamos a veces en los autistas verbales, una Se da cuenta que tales gritos lo aíslan y hacen obstáculo a sus
repetición murmurada de la frase que acaba de series dicha, como si esfuerzos de socialización, él quisiera deshacerse de ellos, pero se le
la saborearan, o la examinaran con atención. Williams indica que ese imponen. Lamenta su ignorancia de las razones de sus gritos infa-
fenómeno se ancla en su dificultad para alcanzar inmediatamente la mes32. En efecto, los alaridos no son propios a la clínica del autismo.
significación, un trabajo reflexivo suplementario a veces les es nece- Sabemos cuánto Schreber da cuenta de ellos, pero concebimos inme-
sario para que la significación advenga. "Hacia la edad de diez años, diatamente que no son del mismo tipo, cuando remarcamos que el
confiesa, empecé a escuchar fragmentos que tenían directamente un Presidente conoce las razones de ellos. Sus alaridos están articulados
sentido. Descubrí una estrategia: decir interiormente las frases de en su delirio, se producen siempre en la misma circunstancia: cuan-
otro. Así, podía dar un sentido a toda una frase. Con el pasar de los do Dios cree poder retroceder ante él, desde que lo deja ir hasta no
años, manejaba este arte al punto de poder dialogar con un retraso pensar en nada. Gritos de ese tipo son denominados "milagro": son
prácticamente imperceptible".29 producidos por el Dios inferior (Ariman) cuando acciona los "mús-
culos que convergen en el mecanismo respiratorio" 33 . En esos
momentos en que sobrevienen, cuando los rayos hablantes que unen ;E
Los alaridos a Schreber con Dios se rompen, el Presidente se presenta como "un 8
texto desgarrado" 34, entre los S2 que se esconden, y el 51 del alarido. ~
Más característico del síndrome autista es un fenómeno poco En éste, constata Lacan, se manifiesta "una función vocal absoluta- ~
estudiado, el de las crisis de alaridos, a menudo muy pregnante, y mente a-significante, y que sin embargo contiene en ella todos los ~
que constituyen la manera más frecuente de reaccionar a las contra- significantes posibles, es algo que, agrega, nos hace estremecer en el ~
riedades. Es notable que los terrores de los niños autistas se traducen alarido del perro delante de la luna". 35 En contra de los alaridos de z
por alaridos no verbales, y no por gritos tales como "El lobo", que ~ Sellin, que califica él mismo como "bestiales, repugnantes, imbéciles, ~·
probarían una presencia del sujeto de la enunciación. Son inicial- odiosos, muertos-vivos", que le son insoportables, y le parecen fir- ~
mente enfrentados a un Otro real inhumano, que no habla, cuestión mar su exclusión de la humanidad, por el horror que inspiran a los E;'"
que advierte Lemay cuando constata que el niño autista no transfor- otros; aquellos de Schreber son, al contrario, muy humanos, expresan f2
ma sus angustias en "miedos designables ligados a potencias anima- el inefable dolor del lenguaje que se esconde, dol~r que creemos ~
das. No hay fantasmas, brujas o personajes mortíferos en sus relatos. escuchar en el alarido del perro que hace estremecer, cuando le ~
No nos dicen, como muchos niños hacen, sus temores de la "cortina damos a éste una expresión casi humana. rn
que se mueve", del desconocido que puede entrar en su habitación Los alaridos de Sellin son, según su propia expresión, "absurdos ~
por la ventana o de una presencia misteriosa bajo su cama. Estamos sonidos archiprimitivos". 36 Solo permiten escuchar, en el horror, la §.
entonces siempre en repeticiones donde lo sensorial y lo inanimado voz del sujeto, antes de toda alienación significante. Williams los con- ~
lo arrastran hacia configuraciones humanas". 30 Del mismo modo, las
angustias del niño autista se expresan de este lado de la humaniza-
3I SELLIN, B.: La solitude du déserteur, op. cit., pág. 20.
~
~
<fl ción producida por la asunción del lenguaje. Sellin vuelve muchas y 32 lbid., pág. 137. ~
~ muchas veces en sus escritos al sufrimiento que le procuran sus ala- 33 SCHREBER, D.P.: Mémoires d"un névropathe [1903], Seuil, Paris, 1975, pág. ¡j¡
~ ridos incoercibles: 171. ~
•Z 34 LACAN, J.: Présentation des Mémoires d"un névropathe [1966], en Autres
~ ~
g,
~
28
lbid., pág. 178. Ecrits, Seuil, Paris, 2001, pág. 215. ~.
o.. 29
WILLIAMS, D.: Quelqu ·un, quelque part, c.o., pág. 136. 35 LACAN, J.: Le Séminaire, Livre III, Les psychoses, Seuil, Paris, 1981, pág. 158. ~
76 30 LEMAY, M.: L"autisme aujourd"hui, O. Jacob, Paris, 2004, pág. 159. 36 SELLIN, B.: La solitude du déserteur, op. cit., pág. 128. 77
r-
firma: "En el vacío de la Gran Nulidad Negra, escribe, no había nin- ' La apropiación del lenguaje se opera, no por ensamblaje del sig-
gún pensamiento[ ... ] En el vacío, no hay ningún lazo. El alarido no nificante a la voz, sino por asimilación de signos referidos a imáge-
les pertenece ni siquiera ya que ustedes no existen y no hay voz". 37 nes. Entre las consecuencias que resultan de ellos hay que resaltar la
Una voz tal no es ni siquiera reconocida como suya por falta de fragilidad del montaje simbólico que estructura la percepción. Los
ensamblaje con el significante-amo. Los alaridos de Schreber no son autistas de alto nivel dan cuenta de su desorganización repentina en
del mismo tipo: participan de un milagro divino. El Presidente está momentos de angustia. Para ellos, lo sonoro como lo visual, a falta de
atravesado por el Otro, su grito demuestra por medio de una articu- estar habitados por un goce regulado, nunca dejan de ser difíciles de
lación mínima de lo sonoro con el lenguaje, si bien nos hace escuchar tratar. Sellin describe muy bien que "la percepción acústica y visual"
la voz humana, que el objeto de la pulsión invocante se presentifica. le es "increíblemente penosa", ya que es "caótica" 39 . Le es necesario
El autista, en cambio, queda obstruido por un goce sonoro, que no es un esfuerzo de concentración para hacer orden.
tomado del significante-amo, que surge para él en lo increíble, lo bes-
tial, lo no-humano. En todos los casos, el alarido demuestra la angus-
tia masiva de un ser tomado por su desamparo. Schreber sufre de la La división entre el mensaje y la melodía
retirada del Otro, a quien se esfuerza por remediar, mientras que el
autista es más radical: trabaja por el rechazo de la alienación. Desde Ciertos ruidos anodinos, como aquellos de aparatos domésticos,
entonces Sellin no tiene ninguna toma sobre sus alaridos, mientras son a menudo fuente de alaridos, mientras que otros, más fuertes, o
que Schreber está menos desprovisto. Puede prevenirlos mantenien- más inquietantes, como una explosión, pueden dejarlos indiferentes.
do la coherencia de la cadena significante, "mientras que continúe A falta de regulación de la voz por el significante, parecen operar una ;?
contando, escribe, no hay riesgo de que se declare una crisis de alari- división en lo sonoro muy diferente de aquel de su entorno. Esa divi- ~
dos"; o poniéndose a hablar en voz alta y "a pronunciar algunas sión varía según los sujetos; pero presenta una constante remarcable ~.
palabras preferentemente sobre Dios, la Eternidad, etc ... , que no cuando concierne a la audición de la palabra. §
deben dejar de llevar a Dios a reconocer su error ... ". En la época de Con respecto a esto, Lacan llamaba nuestra atención desde 1959 ~
la redacción de sus Memorias, llegó a cierto control del fenómeno, los sobre el hecho de que "el acto de oír no es el mismo, segün si aspira a ~
alaridos se redujeron, afirma, "lo que los otros toman como ruidos de la coherencia de la cadena verbal, especialmente su sobredetermina- ~
pequeñas toses, carraspeo de garganta o bostezo más o menos des- · ción a cada instante por el apres-coHp de su secuencia, como también ~·
plazados, poca naturaleza para afectar a cualquiera" .38 Su toma la suspensión a cada instante de su valor en el advenimiento de un -<
tenue al significante no hace fenómenos totalmente desubjetivados, sentido siempre listo a devolución -o según si se acomoda en la pala- 6'"
aún si demuestran una no-extracción de la voz. bra a la modulación sonora, con el fin de análisis acústico, tonal o ~
La puesta en juego de ésta, conectada al significante-amo es tan fonético, incluso de potencia musical". 40 Uno apun~a a la significación Q
dolorosa para los autistas que muchos prefieren quedar mudos. de mensaje, el otro se retrasa sobre las sonoridades. El primero es ~
rr1
Otros recuren al compromiso de la verborrea, al del lenguaje de doblemente difícil para el autista, por un lado, en razón de la preca- ~
señas, o a diversos tipos de enunciaciones artificiales. riedad de la función fálica, aún cuando es compensada en algunos por ~
Algunos consiguen dar una frágil base a su enunciación por el aprendizaje, por otro lado, y sobretodo, porque la comprensión del ~
medio de una captación imaginaria de la voz operada gracias al mensaje implica una atención a la enunciación y al significante-amo ~
rodeo por un doble. La adquisición de la palabra se hace para el
autista primero por una ecolalia retrasada, que imita el comporta-
que la funda. Ahora bien, que los autistas tengan mucha dificultad g
para tomar en cuenta la enunciación es constante: cada uno concuer- ~
"' miento verbal de un doble, luego por un aprendizaje intelectual que da en subrayar su comprensión literal, su dificultad en interpretar la ~
~ memoriza palabras conectadas a imágenes de cosas, y frases asocia- entonación y en alcanzar el humor. En cambio, su interés por la músi- i
l: das a situaciones precisas. La enunciación guarda siempre cierta ca y las canciones se comprueba remarcable. Una teoría del autismo ~
·~ extrañeza, que sugiere algo de una base artificial. ~
~ 37
p.,
39 SELLIN, B.: La solitude du déserteur, op. cit., pág. 185. ~.
WILLIAMS, D.: Quelqu 'un, quelque part, op. cit., pág. 142. 40
LACAN, J.: "D'une question préliminaire a tout traitement possib!e de la ~
7s 38 ScHREBER, D. P.: Mémoires d 'un névropathe, op. cit., págs. 280-281. psychose", en Écrits, Seuil, Paris, 1966, pág. 533. 79
r-
debe poder dar cuenta del hecho de que son las competencias musi- Rothenberg, sin embargo había dicho una vez: "Anda te al diablo" 46 y
cales las más frecuentes entre los autistas llamados sabios41 . La divi- "No puedo". 47 Por otro lado, esta fina clínica señala: "Mirando y escu-
sión en el tratamiento de la palabra entre el rechazo del mensaje lle- chando a Jonny, comprendí que quería escapar al sonido de su propia
vado por una enunciación afirmada, y la sorprendente atracción por voz, así como antes había intentado huir de las voces de su entorno" .48
la melodía, constituye un elemento de la clínica del autismo. Muchos Los Brauner hacen una constatación muy similar cuando subrayan la
clínicos subrayaron la importancia para quien trabaja con ellos. angustia que procura a los autistas "la voz humana directa". 49 Esas
La separación entre la oreja y la voz no operó para el autista, de notaciones son remarcablemente pertinentes, sin embrago, necesitan
manera que oye en efecto "muchas cosas", muchas otras cosas, cuando ser esclarecidas por la noción lacaniana de voz, en tanto que objeto a,
la palabra se hace expresiva y singular. Williams confía sentir un temor para ser precisadas y generalizadas a la estructura del autismo. Todos
por la extrañeza de su voz cuando expresa palabras que ella eligió42. los autistas no son mudos, muchos pueden movilizar el sonido de su
Ese momento en que oye su voz, la asocia con el miedo de la "Gran voz para hablar, y aceptar escuchar el sonido de la voz del prójimo.
Nada Negra", término que utiliza para designar momentos de angus- Pero hacen falta ciertas condiciones. La más manifiesta es que la enun-
tia extrema. Recalquemos que ella no oye su voz cuando su palabra es ciación esté borrada. La palabra verbosa, y el acto de oír orientado
verbosa; solo se presentifica con una enunciación singular, cuando se hacia la melodía, se emplean con cierto éxito. Es la presentificación del
expresa verdaderamente. Convocar el significante unario para unirlo goce vocal lo que angustia al autista, ahora bien, este último habita la
momentáneamente a lo sonoro, y hacer así surgir la voz, constituye palabra en grados diversos. Es lo que hay de viviente en ésta, es pre-
para el autista una experiencia supremamente angustiante, sin duda al sencia del enunciador. Fuertemente afirmado en "Devolveme mi boli-
fundamento mismo de su posicionamiento subjetivo. La frecuencia del ta"; casi totalmente borrado en la recitación de un texto redactado en ;:8
mutismo en los niños autistas puede allí esclarecerse cuando se sabe una lengua ignorada por ellocutor5°. Niños autistas que nunca se diri- ~
que no es raro que pronuncien a pesar de ellos una frase expresiva, en . gen a sus cercanos pueden sin embargo aceptar recitar un índice enci- ~.
circunstancias vividas como particularmente inquietantes, mientras clopédico o "las preguntas y respuestas del catecismo presbiteriano" ~
que asustados por lo que han hecho, por una experiencia tal de mutila- que no son aparentemente para ellos, según Kanner, más que una ~
ción vocal, vuelven a un mutismo obstinado. Desde 1946, Kanner nota "serie de sílabas sin sentido" 51 . No oponen obstáculo a verbalizaciones ~
ese fenómeno. Entre veintitrés niños autistas observados, el "mutismo" de este tipo, ya que no escuchan en absoluto su voz. ~
de ocho de ellos, dice, fue interrumpido en raras ocasiones "por la emi- Muchos clínicos constataron empíricamente que para hacerse r¡;,'
sión de una frase integral en situaciones de urgencia". 43 Esas frases tie- escuchar por el autista, conviene hacer callar su voz. Asperger ya se -<
nen por característica afirmar fuertemente la presencia enunciativa. sorprendía por esto: "Observamos en nuestros niños, escribía en E;"
"Devolveme mi bolita" dice Sellin a su padre que acababa de tomar
uno de sus objetos autísticos44 . "No es cuestión de cambiar un iota"
1944, que si les damos consignas de manera automática y estereoti- §
pada, con una voz monocorde como ellos mismos hablan, tenemos la g
exclama un autista particularmente silencioso, delante de sus padres impresión de que deben obedecer, sin posibilidad de oponerse al ~
pasmados que acaban de concluir una conversación sobre los trabajos orden", de manera que preconizaba presentarles toda medida peda- ~
a efectuar en la casa familiar4 5. A los diez años, Jonny no hablaba, dice gógica "con una pasión apagada" (sin emoción)52 . Confiar la emisión ~·
. 46 :i
"Go to hell".
41 ~
ROTHENBERG, M.: Des enfants au regard de Pierre [1977], Seuil, Paris, 1979, ~.
TREFFERT, D. A.: Extraordinary people, Black Swan, London, 1990, pág. 33. 47
42
43
WILLJAMS, D.: Quelqu 'un, que/que part, op. cit., pág. 161. pág.37. g
KANNER, L.: "Le langage hors-propos et métaphorique dans l'autisme 48
lbid., pág. 36. ~
BRAUNER, A y F.: Vivre avec un enfant autistique, PUF, Paris, 1978, pág. 57. ~
:;2 infantile précoce" (Traducción G. Druel-Salmane y F. Sauvagnant), 49
-<
Salvo, claro está, si intenta animar el texto jugando sobre entonaciones ~
American fournal of Psychiatry, sept. 1946, 103, págs. 242-246, en 50
::r:
.~ Psycho/ogie clinique, L'harmattan, París, 2002, 14, pág. 204. para darle un semblante de significación. ~
~ 44 SELLIN, B.: Une lime prisonniere [1993], Robert Laffont, Paris, 1994, pág. 24.
KANNER, L.: "Autistic disturbances of affective contact", en Berquez G. ~
51
;:¡
g 45 TOUATI, B.: "Quelques reperes sur l'apparition du langage et son devenir
P-.
L 'autisme infantile, op. cit., pág. 255. i.
ASPERGER, H.: Les psychopathes autistiques pendant 1'enfance, op. cit., págs. ~
dans l'autisme", en TOUATI, B.; JoLY, F.; LAZNIK, M-C. La gage, voix et paro/e 52
-
80 dans /'autisme, PUF, Paris, 2007, pág. 19. 69-70. 81
L
"
de la palabra a una máquina constituye una manera más radical aún duce, no en su palabra, sino en el acto de audición: "Para mí, dice, las
de cortarla de la enunciación. Constatamos entonces, con cierto palabras formaban parte de la melodía. Provenían de ella. Cuando
asombro, que ciertos niños autistas "ejecutan órdenes confiadas a la escucho discursos únicamente bajo la forma de motivos sonoros, mi
banda magnética, mientras que quedan indiferentes y pasivos ante mente, de alguna manera, lee la significación global del motivo (¿qui-
las mismas palabras dichas en frente" .53 De ahí la frecuencia del zás inconscientemente, o por un proceso físico?), y respondo a menu-
aprendizaje de la lengua pasando por ecolalias cuyo contenido es do como lo escuchamos de mí, haya o no comprendido lo que se me
resultante de grabaciones sonoras y sobretodo de emisiones televisa- pregunta" _57 Confirma lo que Asperger ya había observado en su tra-
das. Williams subraya que las palabras son mejor comprendidas bajo con los autistas: no solo el mensaje puede así llegarles, como en
cuando son transmitidas por un disco, por la televisión o por un eco, sino en aumento, son particularmente receptivos. La sugestión
libro54 . siempre inherente a la palabra del otro toma entonces un peso acen-
La separación operada por los autistas en el tratamiento de la tuado, sin duda porque la ausencia de separación en la escucha entre
palabra es netamente expresada por Hébert. A menudo, dice, cuando el enunciado y la enunciación no permite al autista interrogarse sobre
hablan, "lo hacen con una voz átona, mecánica, como si [... )la parte el deseo del Otro, de manera que el mensaje puede entonces ser reci-
musical de la lengua estuviera disociada del sentido, como si tuvie- bido, según la expresión de Asperger, como "una ley objetiva imper-
ran la elección entre hablar sin música o hacer sonidos sin sentido: sonal".58
sentido bruto o sonido bruto, código informativo o emoción sensiti- Todo clínico familiarizado con los autistas constató empíricamen-
va, pero nunca los dos articulados" .55 Su dificultad para expresarse te la división que ellos operan fácilmente en su palabra y en su escu-
en su nombre propio se comprueba en efecto frecuentemente unida a cha. En un trabajo reciente sobre "Lenguaje, voz y palabra en el autis- 'i:l
una inclinación hacia el canto y la música. La misma separación se mo", los autores, psicoanalistas, parecen concordar en lo esencial ~
o
sobre los hechos siguientes: los autistas tienen una dificultad especí- >
discierne en su escucha: un mensaje demasiado directo los vuelve z
fica en habitar subjetivamente y afectivamente una palabra dirigida, >
e-'
sordos, en cambio están atentos a éste cuando está insertado en la
su desmutización pasa a menudo por canciones, un disfunciona- ~
melodía.
Los padres de Elly habían constatado que "esta extraña niña, inca- miento de la pulsión invocante constituye un elemento mayor, y se 8z
:z,z
paz de asimilar la palabra más simple, era capaz de retener una melo- muestran más receptivos a palabras lúdicas y mimosas, notablemen-
día y de relacionar una idea [... ] las melodías de Elly tenían un con- te al "motherese", que a entonaciones imperativas59 . Esas bases clíni-
cas, conformes a lo que precede, solo se ordenan a partir de la hipó- &l
tenido relacionado al lenguaje. Durante años, relatan, no supimos -<
tesis según la cual nada es más angustiante para el autista que el ;¡:.
por qué Elly, de cuatro años, nos cantaba Alouette cuando la peinába-
mos, después de haberse lavado el pelo. Fue recién a partir de su objeto del goce vocal. Su demasiada presencia los vuelve sordos y 8
e-'
sexto año, cuando ya hablaba mucho mejor, que descubrimos la rela- mudos; mientras que su borramiento les permite. una expresión ~
tTl
ción. Alouette igualaba a al/ wet (todo mojado), palabras que a los cua- áfona y una escucha de la melodía sonora. La voz, tal como la plan- z
t;j
tro años no decía y no parecía comprender. Sin embargo, era claro tea Lacan, como objeto a, no pertenece al registro sonoro de la pala- U'l
~ 53 BRAUNER, A y F.: Vivrc avec un enfmzt autístique, op. cit., pág. 190.
:r:: 54 WrLLIAMS, D.: Si on me touche, je n 'existe plus, op. cit., pág. 299. ~. =
1,,1
o
~
59
TOUATI, B.; ]OLY, F.; LAZNIK, M.-C.: Langage, voix et paro/e dans 1'autisme,
1
•Z HÉBERT, F.: Rencontrer 1'a u tiste el le psychotique, Vuibert, Paris, 2006, pág.
"'a
::::>
55
PUF, Paris, 2007. ~.
':
208. 60
"'
p., 56 PARK, C. C.: Histoire d'Elly. Le síege [1967], Calmann-Lévy, Paris, 1972, Trabajos efectuados en neuropsicología, que piden confirmación, parece- __::__
- rían establecer que el cerebro de los autistas no trata a la voz humana, 83
82 págs. 98-100.
1"""
más en el alarido autista, no se percibe más que en la alucinación ver- dos meses y medio de edad, que puede mantener una perfecta indi-
bal, cuando la cadena significante se rompe, y que el sujeto escucha ferencia al mundo humano que lo rodea, se muestra capaz de mirar
su propia enunciación producirse independientemente de su volun- a su madre y de responderle balbuceando, cuando ella le tararea una
tad. Desde entonces, como lo subraya Jacques-Alain Miller, Lacan canción. Su interacción sostenida dura casi tres minutos. Ese frag-
hace casi equivaler la voz y la enunciación 61 . La remarcable apeten- mento de video, mostrado, sin precisar el contexto, por Sandra
cia de los autistas hacia las canciones y la música, así como la preva- Maestro y Filippo Muratori, suscita fuertes reacciones por parte de
lencia de los músicos entre los autistas-sabios, encuentran su lugar colegas en diversos países del mundo. ¿Cómo aceptar la idea de que
cuando se subraya que melodía, canción y música pueden atraerles un niño tal pueda devenir autista? [... ] Pero, prácticamente en todo
en lo que ellos borran la voz. Así como el cuadro del pintor domina el resto de esa video familiar, el estado de cierre de ese bebé es fácil-
la mirada, la música estetiza el goce obsceno de la voz, tan rápido a mente detectable". 63 Retendremos que desde los dos meses y medio
la injuria cuando se hace escuchar, tan horrible cuando se evoca en el un funcionamiento autista se comprueba detectable en ese bebé: se
alarido que hace estremecerse. En cambio, todo mensaje fundado en abre a la palabra del Otro, como sus hermanos mayores, a condición
una enunciación implica que el sujeto haya cedido sobre su goce de que la voz esté borrada, en ocurrencia gracias a la canción.
vocal para aceptar localizarlo en el campo del Otro, lo que lo falifica Siguiendo sus búsquedas a partir de otros videos de bebés vueltos
y lo atempera. El rechazo de la enunciación y el rechazo del llamado autistas, M.-C. Laznik establece que ellos reaccionan a menudo favo-
al Otro se anclan en la misma retención del goce vocal. rablemente, sonriendo, o interesándose en el otro, cuando el adulto
El objeto vocal, al no ser extraído, queda en permanencia amena- les habla en lo que los psicolingüistas anglosajones nombran el "mot-
zante para el autista, arriesgando hacerse escuchar en su palabra, o herese" o el "baby-talk". Ese "mamanais" o "hablar bebé" posee cierto ;;?
surgir en la del otro si es demasiado habitada por la presencia enun- número de características lingüísticas que lo vuelven objetivamente 8
ciativa. Ese rechazo del acoplamiento entre la voz y el significante, identificable: exagera la prosodia valorizando la estructura fonética y i
sumamente angustiante cuando se opera, da al autista su unidad rítmica de las palabras y de las frases. El contenido de los temas sos- ¡:;;
estructural. Le debemos a los Lefort haber conseguido formularlo a tenidos en "motherese" consiste principalmente "en comentarios ~
partir de la cura de Marie-Franc;:oisé2 . Encontramos la confirmación sobre las sensaciones que podría sentir el niño y sobre sus estados ~
de lo que una niña de treinta meses les enseñó, que la mutación de lo internos" .64 Un poeta creó el neologismo "pétel" para designar a esta 6
real al significante no se opera, en una aprensión del autismo funda- lengua, la delimita menos rigurosamente que los lingüistas, pero se a'
da, por una gran parte, sobre el estudio de testimonios de autistas muestra más sensible a su resonancia subjetiva, definiéndola como ~
adultos de alto nivel. "la lengua mimosa por medio de la cual las madres se dirigen a sus E;
Elementos recientemente sacados del estudio retrospectivo de hijos pequeños, que querría coincidir con aquella por medio de la ~
videos familiares de bebés convertidos en autistas, mostrados por cual se expresan estos últimos". 65 Es este descentramiento de la Q
M.-C. Laznik, vienen a confirmar remarcablemente la precocidad del enunciación que conviene subrayar: el "baby-talk" consiste esencial- 3
rechazo de la voz en el sentido como lo entiende Lacan. "Esos bebés, mente en hacer semblante de hablar en el lugar del bebé. En efecto, Dí
N
dice, que en las actividades cotidianas de baño, de nutrición, no éste no. lo entiende, pero cuando es autista percibe en la entonación :,
miraban al padre que se ocupaba de ellos, podían, de' golpe, no solo del" "hablar-bebé" que la voz del locutor se ha ausentado, aquel que ~
mirar sino ponerse también a responder entrando en una verdadera le habla no afirma su presencia enunciativa. Es por eso que el "mot- ~
"protoconversación". Un ejemplo sorprendente, continúa, se encuen- herese" no lo angustia. A la inversa, un llamado desgarrador de la ~
tra en la grabación del pequeño "Marco". Este bebé, por entonces de
63
~
-<
LAZNIK, M.-C.: "La prosodie avec les bébés a risque d 'autisme: clinique et ~
~
o
aunque la perciben como los otros ruidos. Esta idea sería perfectamente
compatible con un rechazo inicial de la enunciación tanto en su recepción
recherché", en TüUATI, B.; }OLY, F.; LAZNIK, M.-C. Langage, voix et parole
dans l'autisme, op. cit., págs. 196-197.
~
g
64
•Z
u.l
;:J
como en su emisión. BoYSSON-BARDIES, B.: Commcnt la paro/e vient aux enfants, O. Jacob, París, ~
C' 61 MILLER, J.-A.: Jacques Lacan et la voix. Actes du colloque d 'Ivry, Lysimaque, 1996, pág. 102. ~.
u.l 65
P-. Paris, 1989, pág. 182. ZANZOTTO, A.: Elégie du pétel, Arcanes, 1986, 17, citado por BüYSSON- 0
84 62 LEFORT, R. y R.: Naissance de 1'Autre, Seuil, Paris, 1980. BARDIES, B. Comment la paro/e vient aux enfants, op. cit., pág. 99. 85
,..
nivel, un disfuncionamiento de la pulsión invocante, que les permite medio de objetos, de una palabra que permanece mecanizada -como (fJ
en efecto expresarse, pero que se les hace difícil hacerse escuchar. Lo de loro- o bien a través de libros en los que otro sujeto, coautor, ~
consiguen por mediación de una relación con el lenguaje mediatiza- desempeña la función de intermediación y suple el vacío enunciati- ~
da por el doble, dando nacimiento a una lengua de signos, que pro- vo. ~
n
cede a una inmersión de lo simbólico en lo imaginario. Ahora bien, la Es en el mutismo, dirá J.-C. Maleval, donde el imposible de enun- ~
alucinación verbal descansa sobre una alienación significante, sin ciar se hace más patente. El objeto voz no está articulado al Otro. ~
"' separación, que opera una inmersión de lo simbólico en lo real. Está Parafraseando a Lacan en su referencia a lo cómico y la imagen, aquí ~
~ en el principio de la estructura autista que el sujeto haga obstáculo. la voz sale a pasear sola. ~
;:r::
o m
'(5 TRADUCCIÓN AL CASTELLANO: GERALDINE TRJBOULARD ~
g LACAN, J., "Conferencia en Ginebra sobre el síntoma", Intervenciones y ~.
"'"'"'
P-.
Textos, Manantial, Bs.As., 1988. ~
86 66 lbid., págs. 201-204. 2
MALEVAL, J.C. "Plutot verbeux". "Les autistas". En Ornicar Digital no 299. 87
,...
En el libro Interpretar a los animales 3, escrito por Temple Grandin ocasiones entre el Otro y el semejante, diferencia que puede tener
en colaboración con Catherine Johnson, se encuentran los siguientes para ellos consecuencias tranquilizadoras y fecundas.
agradecimientos: a) El esfuerzo de T. Grandin se concentra en aproximar el desvío
Dice Temple: "Quiero dar las gracias a mi coautora ... Ella ha
hecho posible este libro. Su bella prosa encontró mi voz y me permi-
que implica su forma de hablar... al punto cero. Esto respecto de su
tono de voz, monocorde o demasiado alto, como también respecto a
!,
!
llll
tió contar mi historia". la repetición de los contenidos. ,¡r
¡·
En cuanto a C. Johnson, ella relata el proceso de escritura del En el prólogo de su libro Atravesando las puertas del autismo, el psi-
siguiente modo: "La gente me pregunta cómo ha sido la experiencia quiatra Bernard Rimland relata que Temple acoge con buen ánimo la '1
,¡1,
de escribir un libro con una persona autista. La respuesta es que estu- observación que le hace durante una cena informal acerca de su tono
pendo. Temple posee todas las virtudes no reconocidas de las perso- alto de voz, que atraía la mirada de los otros comensales del restau- i: 1 ~
nas autistas. Es amable, ecuánime y casi tan concentrada como Lilly rant. Ella no se ofende, inmediatamente, ensaya bajar la voz. Más :¡¡•!•
111'1
y Harley4 persiguiendo a su ratón laser ... y nunca está fuera de ser- bien se sorprende con esas observaciones, como cuando un profésor id
vicio". le dice que los compañeros la consideran "rara". Su reacción es
Se puede constatar la posición de objeto intermediario de la prosa doble: por un lado se aplica al trabajo de achicar la brecha entre su
de Catherine, en la intersección con la voz de Temple, quien consien- voz -en el presente caso, pero puede ser otro rasgo- y la voz "nor-
te que otro enuncie por ella. Por otro lado la eficacia de Temple, mal", de los otros. Por otro lado no se había percatado de estas dife-
remeda la máquina computadora que tantas veces ella misma reco- rencias, pero es capaz de recibir esta información, sin qtiejas -ya que
noce como el estilo propio de su modo de pensar. la queja es vehículo de la demanda ... dirigida al Otro-. ~
Del siguiente modo, lo ilustra: "Tengo una memoria operativa Su rechazo al Otro, su rechazo al llamado al Otro -que se refleja 8
atroz. Si fuera un ordenador, tendría una memoria RAM enorme y un por ejemplo en la falta de queja- no impide que sea capaz de intere- ~
micro procesador muy pequeño" .s sarse en el semejante o aceptar las críticas o los reconocimientos. 5i
Durante el colegio secundario sus problemas con el lazo social De lo mismo testimonia Donna Williams cuando por primera vez ~
fueron muy importantes. "Los que me llamaban 'grabadora' estaban se dirige a una audiencia para dar una conferencia -sobre su libro ~ 1
en lo cierto con respecto a mí; eran malos pero tenían razón, soy una Nobody, nowhere-, y antes de iniciarla, prorrumpe en gritos. Es el ~
grabadora. Así es como puedo hablar. La razón de que ya no lo silencio y la espera respetuosa del auditorio, su apuesta por aguardar @'
parezca es que tengo tantas frases y palabras estándar que puedo el momento en que pudiera dirigirse a ellos, lo que le permite a -< 11
pasar a combinaciones nuevas. En eso me han ayudado mucho las
conferencias. Empecé a cambiar mis diapositivas por las críticas de
Donna hacer el esfuerzo de silenciarse y comenzar a leer, a pesar del
aturdimiento que implicaba la situación, primero sin entender lo que
g
¡:;;
' "l'li
que pronunciaba siempre el mismo discurso. Así cambiaron también leía, luego, pudiendo comprender. El acento de su relato está puesto g ·11;
mis frases". 6 en la captación de la respuesta del auditorio 7. ~
De este testimonio extraeremos dos consecuencias: a) en relación Esto prueba que el semejante, cuando no encarna el Otro, Otro ~ ¡¡,,
rl:
al método que Temple usa para corregir el desvío que ella misma que lo convocaría como sujeto, no necesariam~nte es amenazador :.,
. o :1\
representa como sujeto ... desvío de los sujetos típicos. · para el autista. En las instituciones para niños o adultos autistas, a §
b) La otra, es en función de la diplopía, de la diferencia, que los veces son aquellos que no se dirigen a ellos, o los que lo hacen del R
sujetos autistas -como todo sujeto por otra parte- pueden realizar en modo más lateral, o no esperan nada, quienes suelen tener más chan- ~ 1
¡,
i
difícil de visualizar. Cuando pienso en ella imagino a dios arrojando Como explica Lacan respecto del Hombre de los Lobos, la apari- ~
un rayo ... No caer en la tentación se representaba como la baranda ción en el sueño de los lobos en la ventana, implican, señalan la ~
de una escalera ... ". 9 marca del sujeto mismo. El lobo es el sujeto. N
:,
Lo que el sujetd revela es sü enorme dificultad con la metáfora, Del mismo modo ocurre con Lacari en la escena de la lata de sar- S
que suple con una metonimia infernal que soluciona con mejor o · dinas. El intelectual joven y con ansias de entretenerse en una activi- S
peor resultado este efecto de no localización del sujeto. dad al aire libre, ajena a su mundo cotidiano, era una mancha en el ~.
Atravesar una etapa de la vida es para Temple atravesar una cuadro de los pescadores. Temple, era la mancha en el cuadro de sus ~
(J) puerta: la concreción y la inmediatez del referente ayudan al sujeto a compañeros de secundaria. Solo que Lacan, como el sujeto que es ~
~ soportar lo imposible de simbolizar. pescado por la mirada del otro, se incomoda, se angustia ante la risa ~
::r:: Si bien lo imposible de simbolizar es inherente al lenguaje, en el de los hombres del lugar. Esa marca de angustia no se localiza en el ~
o
•Z
~ ¡;:
15
~
8 GRANDIN, Temple, Thinking in Pictures, cap. 1, en su página web:
10
GRANDIN, Temple, fragmento del discurso pronunciado en la Ceremonia ;,
P-. www.grandin.com de Entrega de Diplomas, junio de 1966, en: Atravesando las puertas del 0
9{)9 GRANDIN, Temple, op. cit. autismo, Paidós, Bs. As., 1997.
91
l
autista, o si aparece, lo hace bajo una forma desregulada, invasora, punto donde las vio la primera vez, para que vuelvan a ser la misma
desbordando al sujeto mismo. piedra. Así procede Temple: "Yo hago lo mismo que las hormigas.
En un caso, la angustia localiza al sujeto -bajo la forma de objeto- Cuando voy en coche a un sitio por primera vez busco los mojones
en el otro, en el autismo, hay un retorno de goce al límite de lo tole- del camino lo mismo que todo el mundo. Pero cuando vuelvo, me
rable. parecen todos diferentes. Tengo que pasar cada uno de los que haya
Para volver al pensamiento en imágenes: "Piensan que se trata del elegido como punto de referencia hasta que llego al lugar en el que
ojo -punto geometral, cuando se trata en verdad de un ojo muy dis- estaba cuando lo ví primero, entonces me doy la vuelta y lo miro
tinto- el que vuela en el primer plano de Los Embajadores ... " .11 La dife- desde el mismo ángulo que lo ví a la ida para asegurarme que es el
rencia visión-mirada cobra aquí su valor. mismo". 13
En una página de Internet 12, se pueden conocer los excelentes La mirada es el lugar desde donde se localiza el sujeto -el cuadro,
logros de otro autista: llevado a volar sobre una ciudad desconocida es el marco donde localiza al Otro y sus objetos-. Como lugar de
por término de unos minutos, es capaz de dibujar fotográficamente, enunciación, es un lugar imposible para los autistas -no importa el
esto es copiar, lo que ha visto con un nivel de precisión enorme. El rendimiento que obtengan en sus producciones- o dicho mejor, su
resultado es un dibujo detallado -donde coinciden el número de rendimiento, de innegable valor para su vida, no soluciona el impo-
columnas o balcones de los edificios- que reproduce la ciudad sible de la estructura. Sin lugar en el Otro, el sujeto está librado a
"vista". Más cerca de la copia, más lejos del cuadro. Sin embargo, la valerse de los recursos de la lengua con los que cuenta: la metonimia,
actividad no deja de tener su valor de lazo y de invención en un suje- un decir que solo se ancla a costa de enumeraciones, series que se
to de estas características. repiten, se amplían y se complejizan ... permaneciendo siempre las ~
La carencia enunciativa se verifica en una carencia de mirada, 1() mismas. Y un goce desregulado que se soporta con algún artefacto de 8
que no impide, como lo muestran estos numerosos ejemplos de suje- su invención, o el uso de algún fármaco que templa las irrupciones ~
tos de alto rendimiento, que extraigan excelentes resultados de una con las que se siente amenazado. ¡¡¡>·
visión que sabe sacar sus ventajas. Así lo prueba Temple, cuando De los numerosos testimonios de autistas de alto rendimiento que ~
resalta la capacidad excepcional de los autistas de visualizar defectos están apareciendo en la actualidad, los analistas lacanianos debere- ~
en una cadena de producción o de tener los mejores puntajes en tests mos continuar extrayendo consecuencias y enseñanzas que habrá ~
en los que hay que descubrir detalles escondidos en una figura. que poner a prueba en la clínica. a'
(/)
Lo que al sujeto normal, típico, enceguece, es la presencia del suje- ><:
to en el cuadro: ustedes, ven lo que esperan ver, eso los hace poco
aptos para captar, por ejemplo los detalles, o para comprender lo que
asusta a los animales (en la especialidad de Grandin).
La mirada soporta la falta en el campo de la visión. Al no estar
recortada del campo del Otro, la mirada no se incorpora. Las tan
1
~
conocidas manifestaciones del autismo infantil respecto de la mirada t'.J
lo muestran: el niño no mira, evita el contacto visual, mira a hurtadi- ~
llas. La visión sin mirada de estos sujetos de alto rendimiento, ~
encuentra una asombrosa ilustración en un ejemplo de la etología, en ~.
Q
el comportamiento de la hormiga.
"' Cuando una hormiga realiza un trayecto, se orienta por las pie- ~
-<
~ dras del camino para seguir su ruta. Si vuelve, debe rodear las pie- ~
::r: dritas que ha visto para reconocerlas. Debe volver a verlas desde el ~
o ~
•Z
¡¡¡
¡:;
g 11 LACAN, Jacques, Los cuatro conceptos fundamentales de psicoanálisis,
m
r
z
z,
8: Paidós, Bs. As., 1982. o
13
92 12 En el sitio web: www.stephenwiltshirc.co.uk GRANDIN, Temple; }OHNSON, Catherine, op. cit. 93
El niño, el goce y el objeto a*
Alejandro Daumas
l. Preliminares
~
z
>·
La infancia es una pesadilla que la modernidad ha construido ~
pacientemente. La lógica actual de la evaluación y planificación no ~
admite los espacios en blanco, hay cierta atención en no perder de ~
vista al niño, el ojo está sobre él. Y el ojo de él no deja de tejer una plu- ~
ralidad de ficciones. Todos los saberes tienen algo que decir siendo @'
"El niño, el problema fundamental de las sociedades desarrolladas" .1 -<
Así como la pedagogía consolida su prestigio durante el siglo XIX, g
mantiene hasta hoy cierto monopolio de los discursos sobre el niño y rn
legitima su aparente neutralidad en la productividad y el máximo Q
rendimiento. Siendo su resto el fracaso escolar. ~
Constatamos, además, que para las ficciones jurídicas se presenta ~
la misma lógica. ~
"El niño se presenta como caído de la institución familiar y se le ~·
da un nuevo lugar a partir de lo universal, se trata de reescribir al ~
niño a partir de su caída para que tenga derechos" .2 ~·
::!
~
-<
Conversación anual del CICBA. "La crisis de lo real, el objeto a y los sabe- ~
res". Departamento de estudios sobre el niño en el discurso analítico ~
(Pequeño Hans). ~
LAURENT, E.: "Responder al niño del mañana", en: Carretel N a 4, ~
Psicoanálisis con Niños, Nueva Red Cereda, Barcelona, 2001. ~
2
LAURENT, E.: "Efectos de don", en: El niño N" 8, ICF, Barcelona, 2001. En ¡s·
la convención de los derechos del niño se intenta defender al niño soste- 95
,..
Así también como la filiación, la voluntad de regirse por la biolo- deseo, ese punto de falla que es el secreto del goce de la pareja paren-
gía del niño trastocaron los modos de inclusión, debido a los diag- tal, claro está también la ubicación del niño en tanto objeto de la
nósticos genéticos o como simpáticamente en la novela Sábado3 madre revelando su verdad.
encontramos escrito que los padres tienen poca o ninguna influencia Llamo a estas tres ubicaciones (que se extraen claramente de la
en el carácter de los mismos, siendo triviales las cosas a modelar, ya Nota sobre el niño de J. Lacan) "síntoma-partenaire" en tanto es nece-
que lo que determina en realidad la clase de persona que será ese sario descubrir en cada niño cómo responde a esta determinación en
niño, es cómo es el esperma y el huevo en que se encuentra. las relaciones que establece con el Otro.
El niño está consagrado a ser un objeto, "no solamente de la peda- Vemos allí desplegarse una serie de síntomas que atraviesan la sub-
gogía", del derecho, "sino también del saber de la ciencia". 4 jetividad del niño en lo que hace partenaire con su Otro, así es que
Estos "saberes", si bien cada uno no totaliza la idea del niño, pre- podríamos decir las relaciones que se establecen entre la norma del
tenden, como lo muestro, ser una forma de tratar lo real que se Otro y el contenido que el Otro formulé. Es allí donde puede verse
encuentra suelto en cada campo. que los "síntoma-partenaire" están puestos en forma en relación al lazo.
Sin embargo, como advierte Eric Laurent, es necesario interrogar
las redistribuciones clínicas de las que somos testigos.
11. El niño objeto de goce Vemos cada vez más como este "ideal", este lugar de excepción
del niño se ha transformado, trastocando hasta los "saberes" que nos
El niño freudiano tiene un malestar muy particular que es su orientaban en la estructura. Así es necesario reconsiderarlo a la luz de
sexualidad5 . Es ese perverso polimorfo que viene al lugar del ideal la dominante específica 7, que es la fórmula que nos da J.-A. Miller y '"'O
conocemos como materna Comandatuba: ~
de los padres y que cuenta con una familia constituyente para tratar o
;,.
las vicisitudes de la pulsión, es decir cuenta con un aparato de trata- z
a>l >·
miento de su empuje pulsional. ~
CJl
El niño freudiano paradigmático es Juanito. Siendo el síntoma la La entronización de los objetos, "el ascenso al cenit social del obje- n
solución que encuentra para inscribirse en el registro de la castración, to a" .8 La supremacía del objeto a sobre el ideal que actúa sobre la o
z
por ello Lacan interpreta la fobia como llamado al límite. constitución subjetiva, mostrándonos el predominio del objeto a ~
Z•
Eric Laurent ordena los síntomas de la infancia en dos tipos: aque- recortado de la relación con el otro. Sl
llos que tratan de la relación del sujeto al Otro materno y sus conse- Aquí si el otro lado de los síntomas, ligados al anudamiento que -<
cuencias, y los que corresponden al anudamiento bajo el trasfondo de es necesario producir en tanto el niño en cortocircuito con el Otro, se >
la forclusión generalizada, la función de síntoma en su estatuto de encuentra cada vez más confrontado a la figura devoradora de su
8r-
goce. Sobre estos argumentos paso al tercer punto. ·
m
n
letra y la suplencia necesaria. tT1
En ambos el punto en común es el lugar del niño en tanto objeto
de goce. ~!'l
6
Claro está, con sus matices que van en el primer caso desde ser el G. Brodsky en una muy atinada intervención alrededor del síntoma del '3e
instrumento de goce hasta el punto de falla en la articulación del fracaso escolar los llamó "problemas del sujeto con el contenido", y a los ::1
n
problemas de violencia los llamó "problemas con la norma". Cerniendo ~
alrededor de ello el real que cabe a cada dificultad. ~. 1111111111'
nido en su individualidad. Suponiendo la idea del niño universal. Eric 7 Si la dominante específica es la estructura de la época, luego tendremos 9
n
¡¡;
Laurent relaciona esta idea de reintegración del niño conforme a los dere- el "reservorio semántico" para articularla. Una época que al decir de -<
Cfl
chos universales al niño autista en tanto encaja en su definición. (¿Es Benjamín, la entiende: "Como un proceso de liquidación de la facultad de "'
z ~
:to posible pensar aquí la noción de autismo generalizado?) intercambiar experiencias". La experiencia es hoy el shock, el impacto de
un objeto. Entre el reservorio semántico subrayemos: sociedad de las ave-
rn"'
,z
<J.l
3
4
Me EWAN, I.: Sábado, Anagrama, Bs.As., 2001.
lb id. nencias, no una sociedad de órdenes. El reino del no-hay alternativas. De i'"
g 5 STJGLITZ, G.; DAUMAS A. "Actual y clásico en la clínica con niños", un sistema de vigilancia y de castigo a una sociedad de evaluación, entre
r
;¿
o2·
p... Conferencia en el Servicio de Psicología del Hospital Baigorria. Noviem- otros. -
8 MILLER, J.-A.: "Una fantasía", Revista Lacaniana 3, EOL, Bs.As., 2005.
96 bre 2007. Inédito. 97
r 111. El niño como objeto a liberado civilización. El niño es 'el objeto a liberado', producido. Este objeto a
que el niño realiza". 9
Sintagma formulado por Eric Laurent que sirve a los modos de Encontramos una serie de casos que testimonian la preeminencia
tratar las "Nuevas inscripciones del sufrimiento del niño", artículo de la anomalía y un claro desinterés por los fenómenos subjetivos, se
publicado en nuestro Departamento que está también en la revista rechaza que cualquier enfermedad o síntoma sea producto de una
Enlaces. división subjetiva y se pone el acento en que el niño va a ser un obje-
Sintagma que hemos trabajado en la articulación de lo actual y 1u to en tanto producto de la biología.
clásico en la práctica con niños, en las enfermedades del lazo, y su Un sesgo más del niño como objeto a liberado es ser producto
opacidad, en una primera lectura nos ha revelado algunos rasgos que condensador de goce de todas las prácticas biológicas. (Anticipo que
nos han sido de profunda utilidad clínica. Eric trabaja en esta perspectiva en un artículo de próxima aparición,
Hemos girado alrededor de ubicar este texto tanto en consonan- ubicando el siglo XXI alrededor de la no relación y sus impasses bioló-
cia con la "Nota sobre el niño" y el Seminario 16, del cual Laurent gicos).
extrae esta articulación, como suponer en el mismo movimiento un Un rasgo más del mapa forzado de la clínica es la relación entre
paso más respecto de dicha nota ya que toca directamente todas las este liberado y su posición subjetiva. Allí interrogamos los niños alie-
paradojas del objeto de lujo en que el niño deviene. nados a lo imaginario, niños yoicos, niños pegados a algo, que cuan-
Reintroducimos una pregunta que nos hacemos: ¿qué quiere do desaparecen de ese lugar imaginario, actúan de una manera loca,
decir para nosotros hoy que el niño se encuentra ubicado como obje- imparable. Sostenidos desde un exceso de mirada.
to a? Y como objeto a liberado. Si nosotros interrogamos al niño Tiranos narcisistas, aquellos que no logran armar una unión con ;;?
como objeto a liberado tal cual lo propone E. Laurent, es importante el Otro ni con otros, pero quieren ser reconocidos por el Otro todo el
o
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subrayar que en la presentación del niño como objeto a liberado se tiempo. ~-
encuentra esta equivalencia entre el niño como objeto a liberado y el Siguiendo a E. Laurent, embrollos del narcisismo del Uno que ¡¡;¡
niño como objeto de desecho. Es así que la actualidad más impor- produce la tiranía de todos o el tormento del yo. ~
tante de la clínica del objeto o del cenit del objeto a, es ubicar que el El imaginario aquí no es la gestalt, es envoltura del goce, es una ~
niño es lo más actual y lo más contemporáneo en relación a su ubi- captura del goce que pasa por lo imaginario, donde las ficciones ima- ~
cación como objeto liberado de la familia. Cuando E. Laurent intro- ginarias lo conducen a acomodarse y reajustarse permanentemente, @'
en donde el enloquecimiento en ocasiones es la salida. -<
duce esta idea de interrogar al niño como objeto a liberado en rela-
ción a la cuestión de la familia, lo que va a ubicar claramente es la Es una constatación en nuestra clínica escuchar cómo el sujeto- g
ruptura con la biología, en tanto el niño como objeto a liberado va a niño viene a dar testimonio de una pasión feroz, de ese punto sin r<
distribuir de alguna manera la familia, si antes era el padre el que salida en el que el sujeto se debate por querer 'hacer de él su yo ~
determinaba el lugar del ideal en relación a la producción de obje- misNmo. 1 fu . , d d . . d . f
o es e yo en nCion e esconoCimiento o e m atuacwn smo
., . ~
tos, había algo que se organizaba en ella, pero lo que dice E. Laurent CJl
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es que el niño vendrá a ocupar el lugar de objeto identificado con el. en un modo del verbo: se cree ... el yo. :.,
cenit del objeto en la civilización, va a distribuir el goce en la fami- "Muy distinto es lo que se haya en el horizonte de esta ascensión §.
lia de una manera distinta. Uno podría decirlo así, forzando un poco del sujeto amo en lo que se afirma como la verdad de su igualdad ~
la cuestión del objeto a liberado, el niño deviene significante amo de consigo mismo, esta yocracia de la que les hablaba en cierta ocasión ~
la familia, deviene sl o significante de la familia en la cual la sinto- y que es, me parece, la esencia de toda afirmación en la cultura que ~
matología o los lazos familiares van a escribir el saber que esa fami- más ha visto florecer este discurso del amo". ~
~
Cj)
~ lia haga con ese niño como objeto a liberado. Cito: "El niño es, por lo Es tiránica, así, por la certidumbre que impone este Sl' se percibe
::r: tanto, el objeto a, viene al lugar de un objeto a, y es a partir de allí la cercanía del sacrificio. ~
·~ como se estructura la familia. La misma ya no se constituye a partir ~
§ de la metáfora paterna, que era la cara clásica del complejo de Edipo, 9 LAURENT, E.: "Nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño", en: ~.
~ sino enteramente en la manera en que el niño es el objeto de goce de Psicoanálisis con niños y adolescentes. Lo que aporta la enseñanza de]. Lacan, __::__
98 la familia, no solo de la madre, sino de la familia y más allá, de la Departamento Pequeño Hans, Grama ediciones, Bs. As., 2008. 99
l-
Mi lll•r rl•fien• que esta locura de la inflación fálica, yoica, es con- trabajado la relación del rechazo de la castración y el sacrificio, ubi-
Sl'l'lii'IH'Í•l dl• un <lflojamiento de las coordenadas simbólicas, en el cando que el síntoma es la salida a la subjetivación de la castración.
rnonwnto l'll lllll' l'l narcisismo aparece orientando el deseo del suje- Esto es considerar al síntoma como objeción a la desmentida de la
to. Este n•chazo del deseo como deseo del Otro y la preeminencia castración. 11
morlífl'ra encapsulada en el goce autista de la subjetividad actual, - La segunda razón es que el síntoma es una respuesta a la des-
que impide el lazo al Otro. mentida frente a lo real. Eric Laurent dice: "la manera de hacer fren-
Estas presentaciones nuevas develan el carácter feroz del cenit del te a la irrealización del mundo".
objeto, revelan que se ha ubicado la pulsión sin objeto y que el desti- - Finalmente, tercera razón, el síntoma hace lazo. Al toparnos con
no del objeto es el desecho. M.-H. Brousse afirma "los nuevos sínto- las enfermedades del lazo en el niño la solución orientadora a toda
mas son producidos en el lugar de la diferenciación entre el objeto cura es la que propicia el síntoma. 12
pulsional y la pulsión, haciendo equivalencia entre objeto y dese- Puedo arriesgar de qué forma lógica alrededor de estas razones
cho".10 ubicamos al analista:
Deducir la lógica a la que responden sus conductas de errancia, El analista síntoma permite al niño leer lo real de las ficciones
llámese bullying, fracaso, maltrato. Extraer la delicada posición sub- como posición que sostiene el no todo frente al inconsciente homose-
jetiva en que se encuentran, para ayudarles a evitar el destino de xual, haciéndole frente a la desmentida de la castración. Finalmente
desecho. se le ofrece al niño otro orden de credibilidad ligado al síntoma. Pese
al ruido del mundo.
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IV. La tarea del analista y el síntoma "No se trata de lo que hacemos aquí, sino de lo que sucede en el 8
mundo en que vivimos. Que en él se profiere un ruido bastante vul- ~.
La tarea del analista sería situar lo real en juego en este imagina- gar, no es razón para que no escuchemos" .13 ¡;;
rio invasor. Si los niños consumen ficciones pret-a-porter es porque tñ
ellos mismos intentan encontrarse en los arreglos ficticios en que
están inmersos.
Se trata entonces por la experiencia de lectura, que es una cura
psicoanalítica, de permitirle al niño leer lo real de las ficciones; cómo
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se inscribió el niño en ese malestar de la civilización y cómo ha escri-
to el niño su propio malestar, cómo hizo agujero en él y cómo él man- ~
tiene con la vida cierta relación a ese malestar. Lo único posible para
el niño es leer lo real de las ficciones.
No como el niño generalizado sino como un sujeto de pleno dere-
cho, a quien su singularidad le permita en el camino de su destino
¡
rv
seguir la errancia irreductible de su deseo con una práctica hacia lo
real como imposible, para luego responsabilizarse uno a uno, en su
~
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goce. ~.
~
Siendo así la apuesta por el síntoma, la que implica la responsa-
"' bilidad y la perseverancia en el lazo.
~ Hay tres buenas razones para apostar al síntoma: ""
~
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~ - En primer lugar, porque el síntoma supone la castración. Hemos 11 !JI
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~
FRYD, A; DAUMAS, A; STIGLITZ, G.; GUERBEROFF, K. Seminario Hans 2008. g
;:) ~~- ~
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~ 10 BROUSSE, M.-H.: "El cambio en la cultura y las nuevas formas de los sín-
l2
13
CAZENAVE, L. Seminario Hans 2008. Inédito ~
LACAN, S.: El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis, Paidós, Bs. As., __:'"'____
'
100 tomas", en: ¿Amar al padre o al sinthome?, Grama ediciones, Bs.As., 2007. 1991, pág. 278. 101
r
Palabras provocadoras en los adolescentes ¡
MARCELA ERRECONDO
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del sujeto 1, lo que implica la manera en que el goce y el lenguaje se El padre actual tendría que recordar que el significante también
enganchan, se aparejan. Esta operación conlleva una imposibilidad sirve a la comunicación.
que se traduce en que el padre 'prohíbe', dice 'no' en un primer tiem- Esto tiene sus consecuencias en los adolescentes y en el uso que
po para decir 'sí' en un segundo tiempo, es esto lo que permite el hacen de la lengua. Podríamos decir que es un uso de la lengua y del
aparejamiento del goce, la posibilidad de enmarcar la pulsión. significante que no se ordena al régimen del padre sino más bien al
Así el Nombre del Padre es una función pivote para el ser hablan- reino del objeto en su versión plus de goce.
te, el pivote de lo humano es un pivote simbólico. En su última ense- Ya Freud en "La novela familiar del neurótico" había señalado la
ñanza el Nombre del Padre es lo que asocia lo simbólico y lo real 2 . paradoja que encuentra el sujeto en su crecimiento: "Se despega de la
Antonio Di Ciaccia precisa: "el significante paternal no es signifi- autoridad de los padres, este es uno de los efectos mas necesarios
cante porque es paternal, sino que es paternal porque es significan- pero también mas doloroso del desarrollo". 6
te"3. Es por esta razón que se puede decir que el hombre es el hijo del Ante el hecho de tener que abandonar su posición infantil, sus
logos y que el significante tiene por función re-absorber el goce. Sin respuestas y los sentidos infantiles, al joven le queda la solución de
embargo no todo el goce es reabsorbido por el significante paternal, inventarse una salida por la vía de un nombre, un ideal, un amor o
queda un resto, que llamará objeto a. también una lengua 7.
A partir de aquí se podrá decir que la castración procede del len- Para aquellos adolescentes a quienes el régimen del padre no les
guaje y que la tarea del padre es humanizar el deseo en la ley, articu- ha dado la función significante necesaria para acomodarse en la vida
lar el lenguaje, "enseñar la comunicación". -el padre no ha podido velar el objeto real dándole un nombre a lo
El Nombre del Padre también es el padre que da el nombre4, es real- y se encuentran sin el padre que nombre, se les hace más difícil ;?
decir su función consiste en dar nombre a las cosas. A su vez recibi- encontrar la salida. En muchos casos también fracasa ese Otro que 8
mos el nombre de él y creemos en eso. Creemos en el hecho de que el diga "sí" a lo nuevo que es el adolescente y que es tan importante ~
lenguaje sirve para comunicar el sentido común. para que encuentren su camino. 5i>·
Una de las consecuencias es que toman una posición en /alengua ~
-palabras provocadoras, insultos, etc.- que ataca la raíz misma del ~
lenguaje y del lazo social. Tomar esta posición les da una consisten- Z
La dimisión del padre, efectos en el adolescente cia imaginaria del cuerpo. Inventan una lengua de goce donde el ~·
insulto deviene eso que capitona su ser pero sin el recurso al sentido ><
Hoy en día el padre que prohíbe ha sido reemplazado por la exi-
gencia del plus de goce -lo que se escribe con el materna a > 1 es decir
y así es como desembocan en una situación de impasse. g
Phillipe Lacadée dice que, de manera paradoja! estos jóvenes r-
el objeto a es mayor que el Ideal, el goce tiene preeminencia sobre lo
simbólico, hay un ejercicio del goce pulsional del Uno5 . Entonces,
inventan soluciones reparadoras a veces en impasses, a partir de lo B
que él llama los Nombres-de-lo-peor, jugando con una cierta horno- ~
ante la dimisión del padre el significante sirve más al goce que a la fonía -en francés- con los Nombres del Padre. (/'l
comunicación. Las palabras tienen una potencia agresiva que los representa, al
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mismo tiempo que hacen explotar los semblantes apuntando al Otro, ~
muchas veces al Otro del saber. Buscan una autenticidad y desdeñan ~
LACAN, J.: El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Bs. As., 2006, pág. el semblante. En nombre de esta autenticidad las palabras pretenden ~
139. no contener ninguna falta, no matan la Cosa, sino que pretenden ~
<Jl
2 MILLER, J.-A.: Piezas sueltas. Curso de la Orientación Lacaniana 2004-2005. designar la Cosa misma. Afirman lo que hace objeción al principio de ~
z Inédito. placer, dejan emerger, casi sin represión el eco de la palabra en el cuer- ~
< 3 DI CIACCIA, A. "El Nombre del Padre: un agujero", en: No-Todo,
::r:: rn
o Publicación electrónica EOL-Rosario n" 1, 2 de abril de 2006. :S
•Z 4
LACAN, J. Seminario 22, RSI, comentado por J.-A. Miller en Piezas sueltas, 6 FREUD, S.: "La novela familiar del neurótico", en: Obras completas, Amo- '"~
~
a curso 15 de diciembre de 2004. Inédito. rrortu, t. IX, Bs.As., 1979. ~
~ 5
Z•
MILLER, J.-A. El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós, Bs. As., 7 STEVENS, A. "Nuevos síntomas en la adolescencia", en Lazos n°4, revista o
104 2000. de psicoanalisis, Sección Rosario EOL. 105
po, lo que evidencia que el significante fracasa en enmarcar la pulsión. Bibliografía consultada
La confrontación o el enfrentamiento con la autoridad les sirve
para sostenerse de esa autoridad que así localizan, contestándola LA CAN, J.: El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Bs. As.,
bajo el modo de lo irrespetuoso. Sintiéndose no respetados, no res- 1991.
petan al Otro. MILLER, J.-A.: Piezas sueltas, Curso de la Orientación Lacaniana 2004-2005.
Por eso me pareció muy interesante que Phillipe Lacadée ubicara Inédito.
LACADjjE, Ph.: "La modernité ironique et la Cité de Dieu", La Cause Freudienne
ahí en donde ha declinado el ideat lo que él llama los Nombres de lo
no 64, Paris, oct. 2006.
peor, el surgimiento de estas palabras agresivas, la ironía y el insulto
como herramientas posibles para defenderse de lo real. En ocasiones
encontramos auto-nominaciones con nombres de desecho o insultos
-el más escuchado es "boludo". También la invención de una forma
de hablar. (Emos, Flogers, etc.)
El insulto denuncia los semblantes del Otro y pone en dificultad
la comunicación. Creyendo tocar lo más íntimo y lo más singular en
el Otro8, ofendiéndolo y agrediéndolo por las palabras provocadoras,
solo designa, e incluso nombra para el Otro su propio ser de desecho.
Golpea el kakon de su ser en el otro.
Recordemos que el insulto indica la emergencia del sujeto en el ;?
~
rechazo, en vez de que haya ahí un punto de capitón hay un objeto
de goce, esto implica la negación de la falta en ser y la asignación a
>·
~
un ser de desperdicio.
Ahí en donde el insulto ha tomado la delantera sobre el ideat es
el sujeto mismo el que está en peligro. El insulto señala que todo lo
pulsional enmarcado por lo simbólico es deficiente y que el pasaje al
acto amenaza. El insulto está ligado a un efecto que se presenta cuan-
ªz&lz,
do no hay más palabras para decirlo. Es el caso, en la adolescencia, -<
~
que fallan las palabras para decir.
Este uso de la lengua viene ante la dimisión de la función del
padre. Podríamos decir que es entonces una lengua-sinthoma como ~
~
compensación de la función del padre que, no por la vía más agra-
dable, obtiene una consistencia imaginaria del cuerpo y mantiene
!'-l
juntos a lo simbólico, lo imaginario y lo real. d'
Los fenómenos de goce para ser vivibles tienen que poder encon-
trar la manera de anudarse a lo simbólico. Esta es la apuesta del ~
encuentro con los adolescentes.
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p. 8
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MILLER, J.-A.: El banquete de los analistas, Paidós, Bs.As., 1998, págs. 106 y
106 107. 107
r La familia y la época
De un padre que no sea del semblante
GUSTAVO STIGLITZ
l _______
r
Esto, que sí es palpable en forma creciente en la clínica, indica que Un laboratorio sobre el padre
en el seno de esa configuración clásica, a pesar de la apariencia, algo
ha cambiado. Aquí la clínica de la adopción se presenta como un laboratorio al
¿Dónde situarlo? alcance de la mano.
Lo que no hay dentro de esa conformación tradicional, continua- · La adopción muestra que la biología sola no hace lazo. En la
ba la observación de la que partimos, es una autoridad que encarne adopción en el sentido legal del término (a los hijos propios también
cierta ley. se los adopta o no), al hacerse patente la hiancia entre biología y sem-
blante, se trasluce el hecho de que el niño llega al mundo como resto
de la relación sexual entre partenaires. Incluso en las familias mono-
Deconstrucción del padre parentales.
Esta constelación previa a la adopción -la de los padres biológi-
Estaríamos entonces, ante una variación en lo clásico. Variación cos- resta como un inefable en la historia del sujeto a la vez que
señalada ya por Freud, que intentó por la vía del mito edípico, rees- demuestra que aquel que se levanta para responder -si existe- puede
tablecer el lugar del padre. También señalada por Lacan desde su tra- no tener nada que ver con la biología.
bajo sobre la familia, pero definida con todas sus letras en el Pero no es este real biológico el que nos interesa a los analistas.
Seminario 18 -De un discurso que no fuera del semblante-: "Si lo que se Nos servimos de él para mostrar que el padre es una función ad hoc,
nombra padre, el Nombre-del-Padre, es un nombre que tiene su efi- pero deseamos algo más.
cacia, es precisamente porque alguien se levanta para responder". Deseamos abordar la articulación entre los semblantes paternos ~
Primera conclusión: en esta nueva clínica de las familias casi clá- que ~e ofrecen al sujeto para la transmisión de la castración -única ~
sicas, encontramos, en los extremos, una disyunción entre semblante· functón que se espera del operador Nombre del Padre- y lo real que ~
y real, un semblante vacío del referente que se levante para respon- queda señalado por las marcas que deje ese "alguien que se levanta bi
der en lo real, esto es, sin una verdadera autoridad que encarne la ley. para responder". ~
Es esta articulación entre semblante y real, la que está conmovida Nos interesa el real como consecuencia del encuentro del sujeto ~
con la respuesta del Otro.
tanto en la configuración clásica como en las más modernas.
No son los semblantes los que están en decadencia, más bien al
z.Z
~
contrario, es ese alguien que se levanta para responder el que no -<
comparece. Del lado del semblante, asistimos a una exacerbación.
Puro semblante, lo que conlleva efectos más devastadores.
Las respuestas del Otro, hoy g
r'
Tenemos ejemplos de ello en los medios. La Nación, El orgullo o Para abordar esta cuestión, debemos tener claro que lo irreducti- ~
el veto a la ley de Emergencia Sanitaria por el dengue, esgrimiendo ble de la no relación sexual tiene consecuencias que se manifiestan en ~
la razón de que afectaría a la imagen del país en el exterior. los desórdenes del lazo social, amorosos y familiares. ~
Hay que destacar que el ya trillado complejo de Edipo muestra ¿Y cómo respondemos los seres hablantes a esos desórdenes? ~
algo de esta disyunción -que es de estructura- pero es una disyun- Con un tratamiento del campo de la relación sexual-que no hay-, ~·
ción más articulación. por medio de semblantes. ¿Y esto en qué se diferencia de lo que ~
El complejo es vehículo del padre como nombre, el padre muerto hacen los animales? En nada. Ellos también usan semblantes en el ~
que está del lado del semblante, y del padre que se levanta para res- cortejo previo al apareamiento. ~
<J)ponderen lo real. Este es el padre de la prohibición, el que dice "con La diferencia está en que en los seres hablantes esos semblantes
~ ésta no" -pero también dice "con las otras sí". Es el que responde con son vehiculizados por el discurso. Ahí sí que se abre un abismo.
~ su pere-versión, con una versión sobre el goce. Es el verdadero opera- Entre los semblantes que vehiculizan los discursos destacan en la
·~ dor de la castración, que vuelve eficaz al semblante. actualidad, por ejemplo:
lii' -Los Derechos del Hombre. La NRS puede ser reducida por los
0..
derechos del hombre, que son convención.
110 - La familia. 111
l - - - - - - - - - - - - - - - '
·· Las identidades sexuales según los estudios de género.
- La oferta del mercado de fantasmas que empujan a un goce des-
provisto de singularidad. Incluirnos aquí las categorías diagnósticas El fracaso escolar*
y la industria farmacéutica.
Dentro de los semblantes familiares, lo que Lacan observa desde Graciela Giraldi
su trabajo sobre la familia, es que ésta no se orienta más por la línea
patriarcal, sino por las distintas formas de conjugo, de la alianza (Eric
Laurent: Siglo XXI: no relación generalizada e igualdad de los términos).
Lacan se orienta por la "familia conyugal" de Durkheirn.
La etimología está de nuestro lado, conjugo, conjugar. En la fami-
lia, se trata de la conjugación entre los sexos.
Única conjugación posible, según Lacan: "la relación sexual solo
existe en la familia". (citado por Jacques-Alain Miller en Sobre padres
y causas).
Conjugar es enlazar, atar. Conjugación es combinación, coordina-
ción, hacer compatibles dos o más cosas.
Obviamente, el discurso es incapaz de una conjugación sin resto ¿Por qué se ha puesto de moda el fracaso escolar?
y ninguna ficción -jurídica, familiar, ofertas del mercado- reduce lo Se dice que fracasa el sistema educativo y por consiguiente sus ;?
imposible de escribir la relación sexual (NRS). instituciones. Y esta respuesta que es generalizada, pero no falsa, nos 8
Le toca al psicoanalista cuidar esa falla (lo imposible de escri- remite a las incidencias en la subjetividad actual del cruce del dis- ~
bir. .. ) de la tentación de querer cubrir lo real detrás de las ficciones. curso capitalista con el científico, lo que ha producido una transfor- ~·
Eso sería burlarse de lo real, engañarlo. Fran¡;ois Leguil muestra mación de los lazos sociales. B
que lo real se venga del engaño "ridículoengañándonos", refiriéndo- Porque es evidente que ya no estamos en la época de la creencia
se a los retornos del mismo. z
¿Qué quiere decir esto?
en los poderes del Otro sino de su inexistencia, lo que se conecta a la zz,
pulverización de la figura del padre de la familia tradicional que
Que, si lo que aparece corno la posibilidad de escribir la propor- representaba la autoridad y el supuesto saber sobre las cuestiones de &l
-<
ción sexual, es en realidad la conjugación entre dos semblantes: la vida. >
madre y padre ...
i
El actual semblante del padre se revela cómico en la medida que
... Entonces solamente si a éstos se agrega ese "alguien que se su salario ya no alcanza para el sostén familiar, s~ ocupa de la crian-
levanta para responder", podrá la familia -incluyendo la variedad de za, de la educación de sus hijos y la atención del hogar en situaciones
semblantes que la modifiquen, o como se llame lo que venga a su donde su mujer lo abandonó, o bien ella realiza su función porque él
lugar- transmitir el nudo de la castración, única posibilidad para el se mandó a mudar con otra u otro. . rv
.,
sujeto de orientarse por lo real de la NRS. Es decir que, hoy día, observamos un nuevo régimen de parenta- §
lidad en las conformaciones familiares monoparentales y homose- -~
xuales, donde el semblante paterno se revela pluralizado. ~
De allí que los educadores se encuentran exigidos de cambiar sus S
c.J'J
z ficciones o normas educativas, en tanto las viejas ya no les sirven por- ~
que no se ajustan a las problemáticas actuales de los chicos. ~
:i3
o Hay que decir que también por la incidencia misma del psicoaná- ~
•Z
g"" ¡;:
'"rz
~ z,
Escrito publicado en el libro: La educación sexual escolar y los síntomas .~
112
actuales, Editorial Horno Sapiens, Rosario, 2008, de Graciela Giraldi. 113
r
lisis en la cultura, las ficciones sobre el niño han cambiado: de ser Porque para el psicoanálisis el síntoma es lo propio del ser
objeto del amor de sus padres -lugar que le fue otorgado por el dis- hablante, en la medida en que es un acontecimiento del cuerpo
curso religioso- a un sujeto deseante y responsable de sus actos. sexuado.
Por otro lado, las formas jurídicas que nos damos en esta época Y, aunque el síntoma se presente de entrada como lo que fracasa,
son consecuencia de la mutación del Otro cultural que ya no prohí- aquello que se pone en cruz como la piedra que se nos atraviesa en
be, sino que reconoce el derecho al goce. el camino, en sí mismo es funcional en tanto localiza y acota lo inso-
Más aun, si el superyó de nuestra civilización exige gozar sin lími- portable.
tes, resultan paradigmáticos los desenganches escolares que padecen Más aun, es en la perspectiva del buen uso del síntoma que hacen
muchos niños como también jóvenes que se lo pasan peloteando de ejemplo las grandes personas a través del singular saber hacer arte-
una carrera a otra, desorientados en su búsqueda en tanto no hay en sanal con el síntoma, promoviendo los lazos sociales en contra del
la actualidad ideales identifica torios o significantes Amos que colecti- cinismo en que nos sumerge la época.
vicen, sino etiquetas pret-il-porter que taponan la subjetividad empu- Entonces, ¿cómo responde el practicante del psicoanálisis cuando
jando al yoismo del ser exitoso, productivo, eficiente, exitoso, etc. recibe a un niño que sufre en su experiencia del aprendizaje, lo que
Observamos que en la experiencia del aprendizaje escolar actual se manifiesta sintomáticamente en el llamado fracaso escolar que
se ha quebrado el lazo del amor al saber, ya que en nuestra época incluye a las inhibiciones con el saber, el aburrimiento, la apatía, las
reina la ausencia de la falta. Ahora, ¿cómo introducir a la dialéctica dificultades con la atención y la agitación del cuerpo de algunos
de la suposición y búsqueda de saber en el Otro -lo que en psicoa- niños en su vida escolar?
nálisis llamamos transferencia- si estamos pipones y nada nos falta? Si las psicoterapias intentan erradicar al síntoma, el psicoanálisis '¡3
Porque sabemos que poner a operar la falta tiene sus consecuen- apuesta al mismo, dejándose orientar por lo real del síntoma que 8
cias para la subjetividad de la época, lo que va a contracorriente de insiste y se repite, posibilitando que el analizante mediante su traba- ~
ejercer un paternalismo delirante con los niños y los jóvenes. jo del decir bajo transferencia pueda inventar un nuevo anudamien- 5i
Más bien se trata de poner en juego el inédito proyecto freudiano to a su propio síntoma que transforme el mal uso que hace de él. ~
enlazando al niño y al joven a la vida, en una época donde Thánatos Especialmente, el psicoanálisis aplicado a los niños nos enseña ~
se engorda eclipsando a Eros. sobre la particularidad de que si bien el niño, mediante su síntoma- ~
Podemos deducir que este proyecto sobre la vida escolar no se tología infantil, ocupa el lugar del objeto que divide o colma a la a'
logra multiplicando las instituciones modelos, ni mediante la bús- madre, ello no lo exime de su responsabilidad de tener que elegir su ~
queda de la educación Ideal, sino inventando -cada vez- lugares de propio camino por la vida. 6"
interlocución sobre los impasses y malestares que encuentran los edu- Y es a través de la experiencia analítica que el analizante niño, ?2
cadores, orientándonos por la lógica de la función del síntoma. confrontado al deseo del analista, tiene la chance de poner en juego ~
tt1
Por otro lado, considerar que la reforma ideal de la educación no su decisión vital singular, en la vía de hacerse su propio camino al ~
existe nos posibilita leer que los efectos del acontecimiento aprendi- andar, de la mano de su propio síntoma. rn
zaje son consecuencia de cada reformulación educativa que ejerce el tv
ó'
maestro en el trabajo diario con sus alumnos, ya que es cada practi-
cante de la educación el que desde su acto educativo ejerce la políti- ~
<Jl
ca de enseñar.
Y, el practicante del psicoanálisis de la orientación lacaniana, lejos
de ser un experto psi, resulta un objeto disponible para otros porque al
~ colocarse en el lugar del agente del discurso analítico responde con el
!
-<
~
::r: deseo analítico a la transferencia no solo de sus pacientes, sino también rn
·§ cuando se ubica en el lugar de una herramienta utilizable para los
5 agentes de otras prácticas que se interrogan por lo que no anda en cada
i
m
r
z
;¿,
8:: situación, pues la apuesta clínica del psicoanálisis sigue siendo el sín- o
rn toma, el que toma distintos ropajes de presentación según cada época. 115
l
- ~j =--~~ - - - - - - _,- - - -- ~ - - "<- -- -- --"" -
El dispositivo de presentación
de enfermos con niños
Una incidencia del discurso analítico
en la institución hospitalaria y su clínica
LILIANA CAZENAVE
1. El psicoanalista en el hospital
';]?
mos con niños se incorporó como Unidad Clínica del ICBA luego interfase psicoanálisis-psiquiatría se ha desarticulado. El real de la li
i!i
un año de funcionamiento como experiencia piloto en este ámbito. ciencia empuja a la mudez del síntoma. La ciencia se hace cómplice l 1~
1!
..~
1
del mercado proponiendo sofocar el malestar con los nombres de '
,
los trastornos que se producen y diagnostican sin implicar al suje-
2. La clínica actual en el hospital to. El enfermo toma su enfermedad mental como algo ajeno a él. Se
identifica a estos nombres eliminando la singularidad de la causali-
Con respecto al frente externo al que nos referíamos, nos encon- dad: ataque de pánico, desorden de atención, hiperactividad, adic-
tramos con que la clínica en el hospital combina el abordaje psiquiá- tos, etc.
trico con diferentes tipos de psicoterapias que utílízan la sugestión Del lado del clínico, esta expropiación de Jo real conduce a la ilu-
con fines terapéuticos. El psicoanálisis está incluido en este panora- sión del diagnóstico automático, refiriendo cada caso a una regla, eli-
ma, corriendo el riesgo de ser asimilado a una psicoterapia más. minando el acto y el juicio que el diagnóstico implica.
En Jo referente a la clínica psiquiátrica nos encontramos actual- En el campo de la psiquiatría infantil nos encontramos con un
mente frente a un cambio de paradigma introducido por el desarro- problema adicional. La corriente psiquiátrica americana que comien-
llo de las neurociencias que se esfuerzan por localizar el sustrato bio- za efectuando un divorcio en las teorizaciones de la psicosis en el
lógico tanto de la más simple función psíquica como de los procesos adulto con los cuadros denominados "infantiles", desemboca en el
sociales. 1' 2 DSM que hace un divorcio estructural de la psicosis del niño con la
Esto, sumado a los avances en la psicofarmacología, ha transfor- del adulto, eliminando la estructura clínica, reduciéndola a un
mado los paradigmas clasificatorios de la psiquiatría clásica que que- "Trastorno General del Desarrollo" biológico y mental. No podemos ;?
dan verdaderamente pulverizados. desconocer que ciertos desvíos del psicoanálisis tales como el gene- 8
En efecto, las clasificaciones de los nuevos DSM adoptan un tismo y el maternaje contribuyeron también a este estado de cosas. El ~.
modelo sindrómico que excluye la causalidad; se clasifica el compro-. tratamiento que se desprende de este diagnóstico, además del medi- ~
miso neuronal o bioquímico de las diferentes estructuras cerebrales camentoso, se reduce a lo pedagógico reeducativo. 4 ~
en función de la acción del psicofármaco que es el agente del cambio Esta pulverización de la clínica repercute en la práctica, en la ~
psíquico. enseñanza y en la investigación. Recordemos tan solo que es obliga- ~
Las consecuencias de esto, como lo señala el texto del Colegio torio en los sistemas de salud diagnosticar por el DSM. ~·
Epistemológico y Experimental del ICBA: "El arte del diagnóstico" 3, Si la inserción de los psicoanalistas en la salud pública de la ~
son la abolición de lo real que estaba en juego en la psiquiatría clási-
ca, que intentaba dar cuenta de la causalidad y cuyo punto de ancla-
Argentina goza ya de una tradición, debemos estar advertidos que la
hiancia por la que se alojó el psicoanálisis se está cerrando y que en
g
t""
je eran las manifestaciones mórbidas. En efecto, el síntoma psiquiá- todo caso es preciso abrir otra, de distinto orden. . ~
trico como signo semiológico a partir del cual el clínico investiga la
causa, se reduce en las neurociencias a un observable que no supone á
tv
elaboración de hipótesis ni verificación de resultados. 3. El dispositivo de presentación de enfermos con niños
El psicoanálisis ha dialogado desde sus comienzos con esta cau-
g
::l
()
salidad de la psiquiatría clásica, y abriendo una hiancia que la sub- Intentaremos ahora dar cuenta de nuestra experiencia en la prác- ~
vierte, ha sostenido la creencia en el síntoma en tanto signo de goce tica de presentación de enfermos con niños desplegada en este pano- ~
de un sujeto que quiere decir algo. rama actual de la clínica en el hospital. ~
Actualmente, con el desarrollo de las neurociencias esta posible Lacan define este dispositivo como aporte del discurso analítico a ;;;
~o LAURENT, E.: "Pluralización actual de las clínicas y orientación hacia el
la psiquiatría de su época, aporte que abre en ella una hiancia que la
subvierte.
~
15
•Z
síntoma", en: Psicoanálisis y salud mental, Tres Haches, Bs.As., 2000. Quiero destacar que este dispositivo no constituye simplemente ~
~ t'l
Cl 2 Colegio Epistemológico y Experimental del ICBA: "El arte del diagnósti- z
~ co". Inédito 4
BELAGA, G.: "El uso equívoco del término autismo", en: Temas Cruciales I,
;;;,
o
120 3 !bid. Las psicosis en la infancia, Atuel, Bs.As., 1998. 121
un método dt> investigación clínica de las psicosis, sino que se trata Tomemos por ejemplo el caso de Ramón, un niño de 8 años cuyo
fundamentalmente de una práctica de abordaje de la psicosis. analista solicita su presentación a causa de que no habla y permane-
¿Qué fundamenta esta afirmación? Por un lado la investigación ce pegado en casa a una radio y en las sesiones a una cajita musical.
clínica en psicoanálisis no ubica al investigador en el lugar del obser- Se decide efectuar la presentación efectuando un corte con respecto a
vador imparcial, sino que lo implica con su acto en el propio campo. estos objetos, que no se incluyen en el material que se le ofrece.
Por otro lado el síntoma, que sería lo supuestamente observable, es Durante la presentación surge la posiblidad de tomar los sonidos que
considerado desde el psicoanálisis un signo de goce de un sujeto par- le ofrece el analista presentador y jugar con la voz y la mirada. Se
lante, que es por lo tanto quien lo establece como tal. El diagnóstico constata así el uso homeostático que el sujeto hacía de esos objetos
en psicoanálisis no se realiza a partir de la observación del fenómeno para anular la presencia del otro.
como objeto, sino del testimonio del sujeto; esto requiere del acto Como planteaba Fran~ois Leguil en su Conferencia en las
analítico, ya que se hace bajo transferencia. Jornadas "Más allá de la neutralidad analítica" 7, en la clínica analíti-
En este sentido la presentación es un aparato de discurso que ca como en la cirugía, ubicar la causa es el tratamiento mismo. Si en
pone en juego el acto de la palabra para hacer emerger el sujeto y la contingencia de este encuentro que constituye la presentación se
subjetivar sus signos. Si el sujeto entra en el dispositivo, podrá even- sorprende al sujeto en su posición, será posible alguna dialectización
tualmente construir su diagnóstico cuando, respondiendo a la inter- que permita la inscripción de algo nuevo.
pretación del analista, pase a la palabra lo imposible de soportar de
su sufrimiento5. Si la ética del sujeto y su responsablidad frente a su
goce se ponen en juego, se establecen las condiciones para que el 5. Efectos del dispositivo en el clínico, ~
sujeto psicótico entre en la experiencia analítica.
Tratándose de las psicosis en la infancia, nos encontramos en
en el sujeto y en la institución
~
z
algunos casos con niños que aún no han tomado la palabra, o no se Encuadrar la presentación de enfermos como dispositivo, supone ~
sostienen muy bien en ella. Esto no nos impide partir de considerar- hacer funcionar una experiencia en una estructura de discurso. Esto ~
los en su condición de parletres y de suponer que hay transferencia permite leer la experiencia así como situar sus efectos, su fracaso o su ~
desde el inicio y no negarles su condición de sujetos que están en el límite, cuando esa experiencia no llega a entrar en el dispositivo. ~
lenguaje "y no en un mundo únicamente compuesto de imágenes Es de destacar en primer lugar que el solo hecho de esta lectura, 6'
fijas, globalmente autónomas unas de otras".6 efectuada en posición de analizante por la audiencia, tiene en sí ~
El síntoma como acontecimiento del cuerpo se hace muy palpable misma efectos de formación. El alcance que tenga para cada uno ¡;-
en la clínica de las psicosis en la infancia. Se trata de una clínica de la dependerá también de las lecturas con que acompañe los interrogan- ?l
tes que van situándose. m
)ll
pulsión que se manifiesta con signos ínfimos que pueden localizarse
a partir de una lectura topológica, más especificamente la topología Quiero destacar también los efectos en el clínico, analista o tera- ~
de superficies . peuta, que solicitó la presentación o que participa en el tratamiento 5l
La presentación apunta a la localización del sujeto para que emer- · del paciente presentado. En forma general podemos decir que solici- ~
ja en sus respuestas y posición frente a lo que [alengua como aparato tar la presentación implica en el hospital una transferencia con el psi- ~
del goce le plantea. Los medios pueden ser varios, se adaptan a los coanálisis, a veces positiva, otras ambivalente y también negativa. ~
que dispone el sujeto: la palabra, el juego, la dialéctica del sujeto con Hemos constatado en algunos casos que el solo hecho de solicitar ~
los objetos cuando no llega a armar un juego, la relación con el otro ... la presentación producía un movimiento que ponía en trabajo el obs- ~
<fl Nos orientamos por los puntos de inercia de goce, porque son éstos táculo en la cura. En otros, era en el momento de la participación del ~
~ en donde algo del significante que petrifica al sujeto se plantea. clínico desde el lugar de la audiencia o en la discusión posterior que ¡
:r: podía leer el obstáculo, permitiendo replantear la maniobra de la ~
o
•Z transferencia o la táctica de la intervención. i
~ 5 Colegio Epistemológico y Experimental del ICBA, op. cit. m
r
~ 6 LAURENT, E.: "Sobre algunos problemas de superficie en la psicosis y en 7
z
~~
el autismo", en: Hay un fin de análisis para los niños, Colección Diva, Bs. LEGUIL, F.: "Las paciencias de la neutralidad y la urgencia del acto". 0
122 As., 1999. Inédita. 123
r En casos en que la transferencia con el psicoanálisis era ambiva-
lente o negativa la presentación generó polémicas en distintos ámbi-
tos del hospital, despertando interés cuando pudieron ser puestas en
que los pacientes realizan por ejemplo en el marco del dispositivo de
Hospital de día.
Actualmente se solicitó el uso del dispositivo para pacientes que
trabajo. van a_pasar a ser tratados por otro terapeuta a causa del recambio
En cuanto a los efectos de la presentación en los sujetos que testi- periódico de concurrentes y residentes en el hospital.
monian los hemos constatado en algunos casos dentro de la presen-
tación misma, y en otros en sus efectos en los tratamientos y activi-
dades que los pacientes realizan en el hospital, o más propiamente en Concluyendo
sus vidas.
Así por ejemplo María, una joven de 17 años que eshtvo interna- La práctica de la presentación se contrapone a la sugestión peda-
da en el hospital con el diagnóstico de bipolar, comienza la entrevis- gógica puesto que apunta a la dimensión ética de la constitución sub-
ta presentándose como bipolar y describiendo las caracteríticas de su jetiva y la consecuente responsabilidad de goce, tenga el sujeto la
trastorno tal como se las explicó su psiquiatra, finaliza interrogándo- edad que tenga. Por otro lado recupera la clínica que el DSM pulve-
se sobre un rasgo propio que la diferencia del resto de sus compañe- riza, al poner en juego del lado del clínico el acto del juicio diagnós-
ras. tico a partir de la singularidad del síntoma, que ubica al sujeto en una
Luis, un adolescente muy actuador que en sus sesiones no podía estructura, sin reducirlo a ser elemento de una clase.
permanecer sentado, se presenta arrojando piedras a las ventanas de
la sala donde se realizaría la presentación y entra a la misma patean-
do una pelota. Ante un gesto corporal de la presentadora que lo inv~
ta a sentarse, accede y permanece toda la entrevista sentado conver-
sando. En la sesión posterior a la entrevista Luis se encuentra muy
¡
interesado en saber cómo se ha evaluado su desempeño en la misma. ~
La analista sanciona su cambio de posición, su pasaje de la acción a
la palabra, cambio que se inscribe como acto.
ª
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~
5. Usos del dispositivo de presentación
de enfermos en el hospital
~
investigación que se realiza en el hospital. Actualmente por ejemplo,
se está investigando el fenómeno elemental en los niños, su localiza-
Ul ción en la clínica a partir del lenguaje y de la topología. -<
~
~ Dado que las presentaciones se realizan en pacientes que se ¡;;
"'rn
~ encuentran en algún tipo de tratamiento dentro del hospital, el dis-
~
l "'
·~ ·positivo fue solicitado no solamente frente a dudas diagnósticas, sino ¡;:
[? también como una escansión en el tratamiento a partir de algún "'rz
l, __::___ impasse planteado en el mismo. Este impasse puede no solamente refe- o2·
án;e al tratamiento analítico, sino también a las distintas actividades 125
Amos del amo
Adela Fryd
1
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1 1
lista y a los padres con su discurso hábil, lleno de matices, y que, pre-
cisamente, los torna insobornables. . §
n ,¡
Se trata de sujetos que, ya desde los tres años, pareciera que no
responden a nadie. Son niños que quieren ser reconocidos por el Otro ~ 11,1
'1~
y por los otros que los rodean. Creen poseer una autonomía, coman- !'-l
dar su elección de ser, funcionando así como niños "solos" que hacen ~ '
lo que quieren. Así marchan y no hay nadie, aparentemente, que los a ,¡,,
il
,,
pueda parar. ~
J.-A Miller describe a estos sujetos que toman un significante y g
...,
hacen de este un comandamiento, pretendiendo todo el tiempo ser ~
autentificados en eso que exponen. Incluso en lo injustificable. ~
Podríamos decir que ese "tomame como soy porque yo soy así" 1, ~
que se escucha con tanta frecuencia en adultos, resulta absolutamen- ~
te curioso cuando se trata de niños. ~ li'li i,
"'oz, ,¡
,,
MJLLER, J.-A.: Los signos del goce, Cap. VI, Paidós, Bs.As., 1998, pág. 97. 127
1
:1'¡1¡
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lj
Los niños caprichosos se imponen han sido bautizados por el significante Amo. Algo falló en esta cap-
tura y por ello aparece el capricho. Estos niños caprichosos muestran
Guido, un niño irrefrenable de 3 años con una llamativa lucidez, el"yo quiero" en primer lugar. No es que el mundo se les represente
dice: "Yo hago lo que quiero, yo decido lo que quiero y yo voy a decir y después aparezca el "yo quiero".
lo que se tiene que hacer". Cuando realizan una salida y le dicen que Andrés tiene tres años y encara su marcha con una decisión abso-
se ponga las zapatillas, él contesta: "No. Me pongo las zapatillas de luta. Es el segundo hijo: su hermana de seis años es una niña muy
papá", así decidiendo que va a usar un calzado que no es el que le atractiva y ocupa en la familia un lugar de excepción. Al momento de
corresponde. nacer Andrés, su padre, un profesional muy activo, viajaba mucho.
La madre está absolutamente fascinada con este niño, su segundo Entre la madre y el niño se estableció una relación de fascinación
hijo. Tiempo atrás, los mismos padres habían consultado por el her- mutua. El padre, corno ocurre en muchos de estos casos, admiraba
mano mayor, por su peligrosa forma de encapricharse. Cuando su ,' · ese vínculo. Como decía E. Laurent3, el padre era uno de aquellos
madre le decía algo que él no quería escuchar, se golpeaba la cabeza •¡; que quedan maravillados por el falo que constituyen madre y niño
sucesivas veces. Esa era la manera que encontraba para imponerse. · ·'· juntos.
El hermano mayor se imponía agrediéndose a sí mismo y Guido En el caso de Andrés, la consulta llegó porque a los padres les pre-
toma una versión superlativa de esta misma imposición. Él también , 1 ocupaba que el niño dijera que quería ser mujer. Las fiestas familia-
se impone pero con su discurso, con su gracia y con su saber. En los res, donde se reunía la familia en pleno, era un lugar privilegiado
niños que se presentan con síntomas, el síntoma sabe pero el sujeto para presentarse disfrazado de mujer, provocando estupor en la
no sabe lo que sabe. Es aquí donde se puede instalar el sujeto supues- familia y angustia en los padres. fJ
to al saber, justamente porgue el inconsciente sabe lo que no sabe el· Los padres, al comenzar a rastrear las huellas de esta historia, des- 8
sujeto. En aquellos niños, el Otro no aparece como semblante de suje- cubrieron algo que los calmó: como la hermana era realmente una ~
;¡;.,
to supuesto al saber porque son chicos que se presentan como si nena muy atractiva, el chiquito jugaba mucho con ella. Lo disfrazaba ¡¡;
supieran. y él la imitaba. ~
Guido aparece como un meteorito, fascinando a la madre con su El tema insistía. Los padres comenzaron a regalarle todo tipo de ~
simpatía. También se ubica como el ideal del padre ya que a él le disfraces masculinos y él los usaba un rato para luego retomar a sus s
hubiera gustado tener su audacia. ¿Por qué vienen entonces a la con- predilectos: los disfraces de personajes femeninos. Cuando el padre a'
sulta si su segundo hijo es maravilloso? El problema es que Guido llegaba a la casa, quería jugar con el niño a juegos con el cuerpo y ~
resulta indomable. Su locura lo lleva a tener que ser reconocido a Andrés no quería. Como buen fanático del fútbol, el padre quería 5"
cada minuto en lo que dice. jugar a la pelota. Pero Andrés lo rechazaba. ~
Este niño se tiene a sí mismo como causa, tiene que estar perma- En la primera consulta, el niño entró y era tal cual como lo des- ~
~
tT1
nentemente justificado y autentificado por el Otro. Esta desmesura cribían: un niño que se maravillaba con ciertos objetos (su predilec-
termina siendo un exceso de goce para el niño mismo porque ningu- ción eran los objetos con algún tipo de brillo). Cuando el padre lo t:1
N
no de los significantes que él toma del Otro puede calmarlo ni nom- trajo por primera vez, el niño venía de un cumpleaños, El padre le :,
brar algo de lo que le sucede. dijo: "mostrale a Adela lo que te trajiste de la piñata". Había escogi- ~
El encuentro con el Otro no marca una clara división del sujeto ni do un collar rosa. Andrés dijo: "ésto traje" y agregó: "vos tenés todo -~
revela su falta. Tampoco muestra cómo es el enlace a los significantes rosa, es todo rosa lo que tenés acá", A lo cual le respondí: "¿Dónde ~
que le ofrece el Otro, y al objeto en relación al Otro. viste todo rosa?". "A mi me encanta lo rosa", dijo y se puso a jugar. S
(J) ¿Qué sucede en este encuentro con el Otro? El discurso con el que Cuando los padres vuelven a una entrevista, yo les pido que le ~
~ se impone no denota, en principio, los significantes que lo represen- cuenten al niño qué es lo que les preocupa de lo que le está pasando. ~
::r: tan. Será posiblemente en una cura donde esto podrá despejarse o Entonces, la madre le dice que les preocupa que en la escuela nadie ~
·~ instaurarse. Corno nos dice J.-A. Miller2, son niños que, al parecer, no le puede hablar, que no le habla a otros chicos, que no escucha a la ~
6 "'rz
""'
P-. 3
LAURENT,
~.
E.: "El niño y su madre", en: Hay un fin de análisis para los niños, ..~
2
128 MILLER, J.-A.: Los usos de/lapso, Paidós, Bs.As., 1994, pág. 159. Colección Diva, Bs.As., 1999. 129
r m.wsl ra, que él quiere hacer siempre lo que él quiere, etc. En un
momento determinado, dicen: "Y también no nos gusta, también nos
preocupa, que lo único que quieras todo el tiempo es jugar con cosas
de mujeres, con cosas de tu hermana, y que no te interese jugar con
otros varones del grupo". A lo que el niño, responde: "Bueno, está
El narcisismo se constituye en el campo del Otro
cerca del autoerotismo. Con esa ida y vuelta del recorrido pulsional, o
z
z,z
Encuentro entre el sujeto y el Otro no hay un verdadero pasaje por el Otro. Lo mismo puede hacer con
su propio cuerpo. Estamos frente a chicos que no paran, que están o
(Jl
Podemos observar que a veces ocurren destituciones demasiado todo el tiempo condensando goce en su propio cuerpo o en su impul- -<
tempranas del Otro. Entonces sabemos, por esta clínica que estamos sión. >
o
trabajando, que el Otro solo está en su lugar si es puesto, que no hay
un otro que existe de antemano. Como dice Phillippe Lacadée, no
En estos casos es fundamental precisar que no estamos hablando
de psicosis, sino que hubo un pasaje por el Otro. P~ro algo se produ-
§n
tT1
hay que creer que el Otro es alguien otro4 . El Otro es una instancia, ce en la alienación y separación. Algo se complica en el pasaje por
es el sujeto el que maniobra al Otro. Es el que hace nacer al Otro en allí. Estos niños están alienados al deseo materno, propiamente al ~
(Jl
111
!'>
el interior de algún otro. J.-A. Miller nos habla de la identificación capricho materno, sin un pasaje por la ley. Por ello dicé J-A. Miller: ..,
o
constituyente. El grito tiene que transformarse en un llamado y para "menos ligados al fantasma que a la pulsión". Al no aparecer la falta S
ñ
que un grito se convierta en un llamado tiene que haber acuse de del Otro, no surge la pregunta sobre el enigma del deseo del Otro? ¡;;
q~-
recibo del Otro. El niño grita y ese grito no es más que un grito. Hay También podemos encontrar niños identificados con lo fantasmá-
que ver cómo lo reconoce el Otro y qué hace el Otro con ese grito. Si tico del Otro. Me aventuraría a decir "con un Otro materno". En ese ñ
~
la respuesta del Otro hace emerger al sujeto, es verdad que el grito
¡j) caso tampoco habría pregunta, pues se responde con el yo, con la -<
~
~ crea al Otro.s impulsión o con el cuerpo.
::r: m
o
•Z ¡
"'g, "'r
4 LACADÉE, Ph.: Le malentendu de/' enfant, Cap. 6, "L'insertion du su jet dans le 6
LACAN, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatros conceptos fundamentales, "';¿
~ langage", Editions Payot Lausanne, Paris, 2003, págs. 101-102. Paidós, Bs.As., 1986. o2·
7 -
130 5 MILLER, J.-A.: Los signos del goce, cap. VII, op. cit., pág. 111. MILLER, J.-A.: Los usos de/lapso, op. cit. 131
1
Tiranía narcisista Podemos pensar que un niño, en otra época, era esperado como
His majesty the baby y los padres esperaban a ese niño para cumplir
Estos niños caprichosos, desanudados de la racionalización, con sus ideales.
muestran que el "yo quiero" es anterior al "yo pienso". Como dice J.- Según Freud, el fantasma narcisista que precede al deseo de cada
A. Miller, la belleza del capricho es que el sujeto asume como propio, padre por su hijo es hacerlo mejor que uno, encarnar su ideal, volver
y en él mismo, la voluntad que lo mueve: "quiero aquello que me inmortal su propio yo. De allí a deducir, como si fuera una evidencia,
pulsiona, yo lo quiero, yo soy quien lo quiere". Es en este punto que nuestros hijos deben parecérsenos, ser la quintaesencia de noso-
donde lo que se impone es el gozar. El gozar narcisista es antinómi- tros mismos, no hay más que un paso.
co a la disposición al Otros. ¿Qué se espera ahora? El discurso contemporáneo promociona
Si el niño rechaza la alineación significante, el sujeto puede optar valores que tienen exigencias feroces para el niño. La exigencia de
por una falsa separación en forma de verdadera fuga por el lado éxito los deja, a padres y niños, en una estacada, de ahí ¿cómo encon-
motriz. Es decir, la propuesta es pensar que allí donde no se puede tramos al niño soñado para estas épocas?
producir, hay una serie de dificultades para generar una separación
a nivel significante y ésta se termina jugando en el cuerpo. 9 Ahí es
donde ubicamos los casos de niños en posición de objeto, aquellos
1'!!
1¡1:
El niño soñado
que a la interpelación del Otro, a la pregunta por el deseo del Otro,
responden sobre todo con el cuerpo: puede ir desde la abulia hasta la
Una madre decía: "yo esperé mucho, mucho, tener un niño. Tuve
hiperactividad, pasando por el desgano y todas las variantes posibles "1::1
el hijo que en mis sueños yo deseaba, era más que mi sueño". Una (Jl
decir de estos niños sea responsable. le cortaba con el cuchillo y le salía la sangre", y eso era lo único que .,!V
o
Lacan, cuando toma este ejemplo, se pregunta por el deseo de la repetía. En un momento, en un juego del Jort-da, él se escondió para r
3
n
madre. ¿Esta madre no lo deseó? Y responde que fue un niño dema- que yo lo busque. Entré en la sala y no lo encontraba. A decir verdad, ~
siado deseado; pero quizás como falo. me asusté, y entonces me dijo muy contento: "te asusté". Y de esto se ~
trata el lazo de este niño con los padres: el éxtasis, el susto, la mirada R
~
::2 8 Eric Laurent, invocando una frase de Lacan que me parece muy apropia- súper abierta de la madre. Más que abierta. Abierta en el éxtasis. -<
~
-< da para este tema. Este concepto se denomina tiranía narcisista. Lacan dice "'"'
:r: "'m
o que la tiranía narcisista es el narcisismo del Uno y lo que produce es In tirnn(a
•Z
de todos o el tormento del yo. ~
§ 9
Destitución del Otro como defensa "'"'r
u¡ Enrie Berenguer "'z
o.. 10 Seminario del Pequeño Hans, Pensar ln castración. Comentario en una
Consultan por Sebastián, preocupados por sus agresiones impa- §·
132 clase de Gustavo Stiglitz. Inédito.
rabies hacia su hermana, hacia su madre, hacia cualquiera que no 133
La cura también permitirá sustraer la mirada del Otro puesta en
satisfaga su voluntad. Su manera de relacionarse a veces delata un
el analista, tal como lo demostró un juego con un niño que, manio-
primitivismo que pareciera cultivar. En el colegio, cuando lo decide,
brando un espejo, enceguecía al analista; la madre de este niño decía
tiene un buen rendimiento. Pero frecuentemente nos encontramos
que, ni bien nació su hijo, ella se moría de miedo. No soportaba su
con sus resistencias. Estos temas se agudizan ante la separación de la
llanto incesante ni su mirada de hombre. No parecía un bebé.
madre de su pareja. La idea de que alguien puede ser dejado reabre
Phillippe Lacadée describe impecablemente el mecanismo que
en Sebastián toda su fantasmática. Sebastián fue adoptado por su
utiliza el Jort-da freudiano para mostrarnos cómo un niño, al poder
madre de otra nacionalidad y concurre a una escuela bilingüe donde
privarse del goce de la mirada materna, pudiendo separarse de ese
habla la lengua materna. En el encuentro con el analista juega a
goce para tomar un objeto, podrá constituirse como sujeto, de este
hablar con la tonada de su lugar de origen biológico, tonada que usa
modo haciéndose representar por un significante y entrando en rela-
para provocar a su madre. Además, le dice que quiere volver a la
ción con el objeto. Ese objeto es el que va a permitirle recuperar la
panza de la madre. Sebastián, en su provocación, contesta al supues-
mirada del Otro. A través de esa separación puede recuperar su obje-
to rechazo del Otro. En su injuria aparece "jugar a rechazar al Otro".
to mirada, la bobina que va y viene, y el advenimiento de dos signifi-
Es así donde en su juego marcará cómo va a ensayar una nueva vu~l
cantes fort-da 11 .
ta en relación al deseo y a la falta del Otro. Este niño, como todos,
Decimos que el Fort-Da es la matriz del fantasma y también será
nace en un mundo que le impone códigos que él no eligió, y que por
una orientación en la clínica porque a partir de allí puede constituir-
lo tanto son caprichosos. Este caso lo muestra más claramente.
se algo diferente. 1!1111
porque es necesario que se produzca una falta del Otro, una llamada <Jl
n
gan nuestra mirada y nuestra voz como semblantes, no para recons-
truir lo qu,e no tuvieron sino para construir otra cosa. Será posible en
y ser escuchado, es por ello que este juego de aparecer-desaparecer ~ ¡1!
ellos saben.
mirada extasiada de la madre garantiza mantener el impacto. d'
J.-A. Miller nos sugiere pensar en una clínica del despertar. Más 3-
Recortar este lazo, en la transferencia, permitirá quizás descomple- (")
aparece un juego que lo saca de esa fijeza. El analista tenía que bus- il;
es porque algo se impone y un significante que resuena en el cuerpo -<
<Jl car a un niño que hacía temer pero que era invisible. El analista no lo ~
rompe así la homeostasis. El Sujeto se ve sorprendido: algo que no
~ podía ver, pero lo tenía que buscar. El, con sus ruidos y desde atrás
esperaba se le impone y allí se puede generar, en el momento del ~
::r: del niño invisible, iba guiando. ¿Cómo hacerse invisible para hacer- encuentro con el Otro, una herida narcisista. ~
¡;;
·~ se buscar y ver? ¿Cómo hacer presente su falta? Las relaciones fasci- ,.."'
5 nantes entre padres y niños configuran situaciones en las cuales lo "'oz.
~ único que sucede es que se continúa con el niño soñado. Niño que -
11
134 puede salir de ese lugar y transformarse en un niño pesadilla. LACADÉE, Ph., Le malentendu de 1' enfant, op. cit., págs. 89-96. 135
t·:~tt•l'llcucntro entre el sujeto y el Otro será un nuevo tratarnien-
lo dl' lo pulsionalque apuntará a delimitar lo real que se juega para
,.,HI<l sujeto; es decir, lo que quedó como innombrable, aquello que El niño y la dictadura del objeto en la época
puede llegar a ser lo memorable.
MIRTA BERKOFF
El caso que traigo nos enseña cómo un niño hoy puede estar ubi-
cado en el lugar de amo en la familia y las dificultades que plantea
esta clínica para poder intervenir sobre el goce que allí se juega.
Podemos ubicar esta particular inscripción del niño en la familia 'iJ1
como una de las consecuencias de la caída del significante amo en la 8
época y al resplandor del objeto en su lugar. ~
;..,
Sabemos que el discurso capitalista ha destituido al significante 5i
amo del lugar de agente, dejando su lugar al sujeto. Caído el anclaje ~
que daba el significante del Ideal, en esta época que llamamos del ~
Otro que no existe, el sujeto moderno es un sujeto desorientado, ~
errante, sin la función de un significante digno que le marque un a'
rumbo. ~
En el discurso capitalista el sujeto como supuesto amo, puesto en
el lugar del amo, está en posición de no creerse sujetado a nada. Se
g>
¡¡¡
encuentra dividido ya no por los signific$!_ntes sino por la falta en
gozar. El objeto con el que está en directa relación no es el objeto
como causa sino el objeto de consumo. Se orienta hacia él no por el
~
r.n
!'.J
deseo sino por la demanda de un goloso superyó. El plus de goce '""
conlleva en su producción la propia mengua, ya que junto a su satis- §.
facción está la pérdida. Puesto en función de esta maquinaria empu- ~
ja a un goce mortífero. !!
J. Lacan en el Seminario 17 plnnteaba al objeto a como producto de ~
un discurso. Liberado por P.l discurso el objeto a toma valor. En la ~
~ época en la que el mercado ocupa el lugar que ocupaba el significan- ~
<
::r:: te del ideal, el valor comanda. ~
o J.-A Miller 1 nos ha transmitido su idea de que actualmente el dis- ~
•Z
~ m
r
@' z
~.
o.. MILLER, J.-A.: "Una fantasía", Revista Lacaniana No 3, Publicación de la ~
136 Escuela de la Orientación Lacaniana, Bs.As., agosto 2005. 137
r
curso de la época , podría estar comandado, ya no por el sujeto sino ta alrededor de cinco veces todas las noches, se queja siempre de
por el objeto a, conformando un discurso que él llamó del amo hiper- algún dolor físico, ella que es médica responde con termómetros,
moderno. pomadas y nebulizaciones. Sabiendo que no es bueno llevarse a dor-
En éste el significante S1 amo ya no ocupa el lugar de agente, es el mir los niños a la cama, amanece en el piso durmiendo en el cuarto
objeto a el que ocupa este lugar. Lo que hace de agente entonces, no de la niña. La mañana las encuentra a ambas exhaustas. Me entero
es el significante sino el objeto. Objeto que ha subido al cenit y que que esta niña llama a los padres por su nombre, no les dice mamá ni
nos comanda en una imparable carrera de obtener cada vez más. Más papá.
objetos y más goce. El objeto plus de gozar ha tomado tal preponde- El padre relata que desde que nació su hija él quedó desubicado
rancia, que es el que comanda el lazo social en el lugar del signifi- No sale a la calle con su hija porque ella no lo acepta, en realidad
cante amo. ni le habla porque ella lo rechaza, es más, a menudo lo insulta.
Débiles, nos dejamos llevar por un objeto que resplandece, objeto La madre relata que de pequeña la niña no jugaba, ella" le jugaba
que nos consume y hace de nosotros nuestra miseria. y le bailaba" mientras su hija miraba. Dice, siento que le tengo que
E. Laurent 2 propone que reparemos en el lugar que el niño ocupa dar todo. "A veces le digo, 'Yo no soy tu esclava"'. "Dejé de tener un
hoy como objeto de goce, no solo para la madre sino también en la lugar no quería salir con mi marido. Mi marido me invita a bailar y
familia y en la civilización. yo estoy cansada".
El niño inscripto en este lugar de objeto de goce, puede ejercer en Vemos, como en este caso, la dictadura del plus de gozar, puede
la familia la dictadura que el objeto a ejerce en la época. estar encamada en el niño y encontramos a los padres aplanados
Pero, ¿cómo es que el niño puede ir a parar a ese lugar? como hombre y como mujer, mirando atónitos a su hija, sin mirarse ~
Sabemos que el niño entra como objeto a en la estructura, que es
por estructura que va a ocupar el lugar del objeto a para el Otro
entre ellos.
Decido citar a la niña.
~
z
l>·
materno. Es más, Lacan nos enseñó que no hay mujeres perversas,
pues ellas tienen ya, como madres, su propia perversión en el niño ~
como objeto tapón. Conocemos a través de "Las dos notas sobre el La cura
niño" 3 el lugar que puede ocupar como síntoma en la pareja o para
la madre.
Es este lugar del resto malentendido del discurso, este lugar que
Del berrinche al lapsus
ª
zz,
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La recibo en el consultorio. Entra y se queda pegada a la madre. ;.
por estructura tiene el niño, que facilita que hoy, que en su función Le ofrezco lo que hay para dibujar y jugar. g
de objeto a, sea él el que esté subido al cenit y que ocupe él el lugar Le hace dibujar a la madre, luego dibuja por sobre lo que la madre m
del objeto de goce que comanda el discurso en la familia. dibujó. Q
La madre hace una nena y le pregunta "¿quién es?". X. contesta: ~
"soy yo, ¡no quiero!", lloriquea, patalea, grita, arma un berrinche. ~
Una consulta La madre quiere mostrarme el dibujo y X. grita "no le mostrés". ¡r
Las siguientes sesiones se desarrollan con la madre dentro del ~
Recibo una consulta por una niña de 5 años. Sus padres se mues- consultorio o en la sala de espera con la puerta abierta dependiendo ~
tran desesperados, cansados, sin saber qué hacer con su hija. del grado de forcejeo que se haya realizado entre ellas para poder ~
Intento escuchar qué es lo que estos padres no saben hacer. separarse, verdadera lucha en la que la madre impotente me mira y ~
La madre ojerosa parece devastada, relata que la niña se despier- por el momento decido no intervenir. ~
~
-< X. se refiere a ella constantemente si no es para tirarse arriba es ;
:r::o para preguntarle si le gusta lo que dibujó o para regalárselo. En algu- ~
2 LAURENT, E.: "Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño", en:
·~ Psicoanálisis con niños y adolescentes, Departamento Pequeño Hans, Grama na oportunidad coloco mi silla entre X., que está dibujando, y la ~
@' ediciones, Bs.As., 2007. madre X. pasa por sobre mí ignorando mi presencia. Así como tam- ~.
o.. 3 LACAN, J.: "Dos notas sobre el niño", en: Intervenciones y textos 2, Manan- bién ignora cualquier pregunta u ofrecimiento de materiales que yo ~
138 tial, Bs. As., 1988. le haga. Rehusándose a todo lo que vislumbrase como un intento de 139
r acercamiento por parte mía, rompiendo los materiales de juego,
tirándolos por el pasillo del edificio, escupiéndome, etc.
Cuando interrumpo la sesión con la idea de no quedar en posi-
ción de mirarla gozar ~lita.: "Vos a mí no me mandás".
Difícil lugar para un analista que no está convocado allí como
Hace una cruz, le dice a la madrP. "sos vos, es tu cruz de médico".
Ya hay aquí una simbolización de la madre.
En vez de la madre, su cruz se trata del símbolo en el lugar de la
cosa materna. Solo por la mortificación de la cosa advendrá el nom-
bre, por su muerte su cruz. f~ irata de la metáfora, en tanto, sustitu-
yendo a la madre y sus pomadas está la cruz de médico.
sujeto supuesto saber sino como espectador de un goce que no cede.
Luego dibuja a la analista. 1
1.
La visita al baño era frecuente antes de comenzar la sesión, X. '1
¡,¡
lo Otro, de lo diferente para lo familiar, para lo mismo. El intento de ~1'
pedía que la madre la lleve a hacer pis, pasaban allí un largo rato las
hacer borde entre las dos se hace eficaz a partir del efecto. 1!1
dos.
Entran juntas. X. se coloca sobre la madre que intenta leer. La niña
En una oportunidad durante una sesión la niña dice que tiene sed
la molesta hasta que la madre resoplando se va a la sala de espera.
y quiere que la madre la acompañe al baño a tomar agua.
X. toma unos papelitos y comienza a pegarlos en la pared, cuan-
Encuentro allí el momento oportuno para realizar una maniobra:
do llega a la puerta la abre y sale fuera del consultorio, pega papeles
le indico que vaya sola a tomar agua y le digo a la madre que no la
por un largo pasillo que la aleja de la puerta. Tenemos la sesión en el
acompañe. "d
pasillo. ¡!)
Se suscita entonces una escena de más o menos diez minutos en n
Luego escribe en cada papel una palabra. o
la que llora y grita tirándose al piso.
La madre, angustiada, me pregunta si la niña no se va a deshi-
Le digo que ha hecho un camino de palabras que la separan de la z>
dratar.
madre. e:>·
Cuando volvemos a entrar la madre dice: "Yo no me fui y se fue ~
Le contesto que no es agua lo que desea su hija. n
ella". o
No hay lugar allí para la interpretación puesto que no se puede z
descifrar lo que aún del goce no se ha cifrado. Debemos intervenir z,z
entonces sobre lo que está por fuera de discurso, sobre un goce mudo @
en un forzamiento que haga pasar el goce al significante. Este "no" El objeto a pérdida -<
dicho por la analista, apunta a un borde entre la madre y la hija.
>
o
o
Intenta poner en función un efecto de agujero y pérdida, haciendo La producción del objeto a y su cesión es la posibilidad que tiene ¡:;;
(j')
!'J
puerta separándonos, pero ella siempre queda del lado de la madre. ...,
"¿Que la borre a mamá?" es la lectura del inconsciente que hace !2:::;- 1
<"
La eficacia de la intervención analítica en la sesión anterior se ve ,.¡
confirmada por una producción del inconsciente. Algo del goce cedi- (Nuevamente una intervención del lado del acto que no juega con >-
g llli'l
do ha pasado al inconsciente. el equívoco de la palabra sino que evoca un vacío). 0
¡;; l•il
De lo fuera de discurso del berrinche al lapsus. Podríamos ubicar Se inaugura entonces un juego de escondida y persecución entre -< ,,
<J'J
ambas. Entrar y salir. ~ "¡:
~ aquí que ese goce indecible ya no se presenta como repetición en "'""
IJl 1''
::C acto. Corremos por el departamento. Mientras corre saliendo de la ,il
~
·~ Ya hay algo de la escritura del inconsciente a descifrar. cocina, X. toma los repasadores que están colgados (su bobina). Es la ¡:;
primera vez que toma algo para jugar que no sean las hojas y las ""z
r
§ El goce que se cifra por el inconsciente nos verifica la existencia de z,
[11
~ la cifra fálica y de la posibilidad de la significación fálica en este suje- fibras que hay sobre la mesa. o
- 11
140 to. Siendo en transferencia que se verifica un diagnóstico. Me muestro fuertemente interesada en esos trapos que ella posee, 141 li
1
la persigo mirando fijamente los repasadores. (No a ella, sino a los decía: "Vos a mí no me mandás". He aquí el juego de la esclava en
objetos que sustrajo). transferencia. Hago semblante de esclava apurándome tanto para
Ella cuida celosamente su adquisición corriendo para que no se cumplir las órdenes como para que el ridículo que esta urgencia pro-
los saque, cuando termina la sesión esconde los trapos en su estóma- duce ubique algo del sinsentido. X. se queja y dice que así no vale. Es
go bajo la remera simulando una gran panza de embarazo y se los cierto, el valor del significante esclava se ve erosionado por el sin-
lleva triunfante. sentido. 11
,, '
Recibo entonces un llamado de la madre que me cuenta que a la En otra oportunidad X. se queda en la sala de espera con la madre
salida del consultorio X. perdió uno de los tres trapos que se había y encierra a la analista en el consultorio.
llevado y quiere saber si debe reponerlo. Le digo que no hay forma Intento comunicarme con ella a través de papeles escritos que le
de reponer ese trapo, que X. venga sin el trapo. paso por debajo de la puerta.
Cuando X. devuelve los trapos digo que uno falta y los coloco A partir de allí se instala un juego en el que nos comunicamos a
entre los juguetes. través de la puerta cerrada.
A la sesión siguiente trae juguetes por primera vez: un bebé, car- Ante una demora de mi parte en enviarle respuesta X. grita "man--
tas de Pokemon, un calidoscopio "para mirar". dame".
Se embadurna con plasticola y me dice en voz baja "que no me "¿Que te mande?" pregunto.
vea mi mamá ... ". Le digo que la próxima vez le podemos decir que "Papelitos ... " contesta.
se vaya. Vemos aquí que el equívoco es un significante librado por el ana-
Introduce el juego del gallito ciego. lista que es una invitación a que no se concluya sentido. >-¡j
fll
En un juego de escondida se esconde bajo el sillón y se queda allí Esta manera de decir obliga al analizante a poner algo de su parte, n
o
un tiempo suficientemente largo como para empezar inquietarme. Al· >
z
es decir, a producir el equívoco de su lado interpretando así su goce.
salir le pregunto qué hacía, me contesta que estaba descansando. >·
La equivocación del significante "mandar" apunta al sinsentido, 0
"Descansando de ser mirada", digo. Se va de la sesión gritando a equivocar ese significante S1 que coagulaba el goce para el sujeto. C/l
n
mi nombre y apellido. S1 que comanda una repetición sintomática que empieza a movili- o
z
X intenta hurtarse a la mirada, operando una separación del lugar zarse al ponerse en juego en vez de pasar al acto. z
oC/lZ•
en que se ofrecía en el goce.
Se escribe algo de un trayecto pulsional en relación a la mirada, la Nos mandamos papelitos escritos: -<
posición descripta por la madre "yo jugaba y ella miraba "describe >
o
bien la posición de objeto mirada que esta niña tenía al comienzo. Analista: "man dame" o
r'
m
La extracción de este objeto a partir del robo y pérdida de los tra- ~
pos, hace aparecer los objetos en el consulto!'io. No solo aparece un X. "noteviamandar " ~
.....¡
bebé que no es ella, sino un calidoscopio "para mirar". Así puede A. "no me des" m
hurtarse a la mirada del Otro "Que no me vea mi mamá" y desapa- !V
..,o
recer bajo el diván. X. "dame"
S
Los padres relatan que ha comenzado a jugar en la casa a juegos ñ
A. "damas" -~
escenificados. Juega con la hermana a la maestra. La madre observa ~
que X. tiraniza a su hermana en el juego. X. "dameno Cl
ñ
S" ~
-<
~ A. "no da mas" ~
:r: Del fantasma en juego al nudo de amor "'
IJl
o X. "estasen ~
•Z
"''"
~ X. viene a sesión y propone por primera vez un juego: "Vos sos mi Amorad '"rz
8: esclava, tenés que hacer todo lo que yo te mando". Varias veces a" z,
o
142 durante la cura cuando la analista decidía interrumpir una sesión X. -
143
Aparece un nuevo significante: "enamorada".
Y dibuja en la hoja tres corazoncitos.
Al equivocar el significante que coagulaba el goce para el sujeto Morder con el sinthome
aparece un significante nuevo "enamorada" y la posibilidad del Del tipo clínico a la invención
amor como lazo al Otro.
La madre hace referencia a que X. mencionó la posibilidad de
en la cura de un niño psicótico*
venir con el padre.
GUSTAVO SLATOPOLSKY
X. me pregunta si yo le tengo miedo a su padre y le contesto que
sí. ETEL STOISA
Me manda por la puerta un papel donde escribe: "Mirta se ena- (RELATORES)
moró".
Dice que estoy enamorada del padre.
En transferencia la función del padre toma volumen.
Conclusión
Introducción
'"O
La construcción de un caso es la del caso singular, la clínica nos f:!l
z~
enseña a leer en cada caso lo que es propio de la época y sin embar-. El tipo clínico en la perspectiva lacaniana implica el cruce que
go se juega en la particularidad de la red significante y las marcas supone sostener un concepto que no proviene del psicoanálisis, con
>
!""
goce de cada sujeto. En este caso desplazar el goce que se extraía del lo propio del discurso analítico. Para Lacan el tipo clínico es el tipo 0
(/l
significante "mandar" y lograr cierta extracción del objeto mirada de síntomas. La modalidad de retomo de goce y sus vicisitudes en la r,
experiencia analítica ponen a prueba, en el caso, la escritura del sín- u
conmovió el lugar en que esta niña se ofrecía para los padres, es decir z
conmovió la inscripción de esta niña en la familia. toma y sus consecuencias.
z,z
@
-<
El tipo clínico >
8
r"
~
cubrir los ojos y "dispara" contra los mismos. -<
~
<Jl
z..:
~
:r: [:1
o * Trabajo presentado en el III Encuentro Americano realizado en Belo ~
•Z ¡;;
¡¡¡ Horizonte, Brasil en agosto del2007. Participantes: María Eugenia Arieu,
g
¡:¡..
Liliana Cazenave (responsable), Silvia Contreras, Aurora Kochi, Floren-
¡,¡
:<
z,
cia Nikitchuk, Susana Puricelli, Alicia Sanso, Gustavo Slatopolsky, Diana o
-
144 Steinbrun, Etel Stoisa. 145
Dos frases se recortan de este período:" ¿me estás mirando?", y al da sin pudor sobre los genitales del analista y se acerca como para
finalizar cada sesión, angustiado,"¿ Cuándo nos vemos?". tocarlo. La angustia queda del lado del analista, convencido que el
Su padre muere de SIDA al inicio de la cura. P. no puede poner forzamiento ha dado lugar a la emergencia cruda del objeto; sin
una palabra que nombre ni al padre ni a su muerte y las consecuen- embargo atina a sancionar:
cias son devastadoras: un primer momento de anorexia seguido de Todo no se puede mirar.
horror a cortar y comer carne. La palabra escrita se pulveriza en El pasaje al acto se detiene. El destino de la sanción frente a la
sesión -solamente en sesión. Era notable en P., hasta ese momento, el emergencia del goce imposible, se recoge durante un juego en otra
amarre singular a la palabra escrita: sintaxis y ortografía correctas. La sesión en la que P hace decir al que oficia de papá:
muerte del padre impacta en este punto, llegando al extremo que de - los chicos no pueden mirar.
su escritura solo quedan palotes, que también borra. A: ¿cómo era cuando tu papá vivía?
En el habla, la cadena significante estalla en una metonimia - Nunca, nunca me mostraba el pito
homofónica sin tope que descompone y reescribe el nombre del hos- El forzamiento de la debilidad que lograba una precaria estabili-
pital en el que es atendido: "La Cigarra -nombre del hospital-, desli- zación, da lugar a la emergencia de un punto de transmisión fordu-
za a Cilagarra, la cigarra me come la mano", etc. En el cenit de la sivo. La madre en entrevistas ha relatado escenas del padre cuerpo a
caída de lo simbólico dice "no estoy vivo". cuerpo desnudo con su hijo. Allí donde no opera un límite a lo que
El desamarre en el que queda tomado P. orienta el tipo clínico se puede ver y tocar del cuerpo del Otro, la interdicción que se pone
según las coordenadas de un sujeto a merced de un simbólico desa- en juego en la transferencia orienta una escritura. Es necesario que un
nudado "sin el auxilio de un discurso establecido". '"el
goce inexista para localizar algo del objeto.
Habrá que esperar aún el despliegue que hablilite la transferencia
para precisar aquello que verdaderamente interesa al psicoanálisis: el
modo singular en que el sujeto se las arregla con ese fuera de discur-
~
>·
so que define el tipo.
Simbolización de la ausencia
~
()
mi mamá encontré sangre. Era que mi papá pateó el inodoro estando FREUD, S.: "Prólogo y notas de la traducción de J. M. Charcot, Lecons du mardi ~
descalzo. Había tomado un medicamento que lo puso violento, por de la Salpetriere (1887-1888)". Obras completas, t. 1, Amorrortu, Bs.As., z
eso lo pateó y sangró. Pensé que estaba muerto pero no ... Tenía 6 ó 7 1989, pág. 169. z.
@
LACAN, J.: El Seminario, Libro 3, Las psicosis, Paidós, Bs.As., 1981.
años ... ". o<
LACAN, J.: El atolondradicho, Inédito.
Insiste aquí la misma estructura en el relato: a la causa de la muer- MILLER, J.: "Esquizofrenia y paranoia", en: Psicosis y Psicoanálisis, Manantial, 6'
¡2
te, cáncer, se sobreimprime la otra escena, la del baño ensangrentado. Bs.As., 1985. trl
(J)
Lo imposible de simbolizar no es solo la muerte del padre sino el las- LACAN, J.: Seminario 22, RSI, capítulo n° l. Inédito. (l 11111
tre que arrastra el encuentro traumático con el goce de la a-dicción de LACAN, J.: "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los
ztrl 111
dicho padre. En el desplazamiento que opera entre la primera y la Escritos", en: Uno por Uno, Revista Mundial de Psicoanálisis, n° 42, 5l 111
!"'
segunda versión de los hechos, se sitúa una tramitación del real trau- Barcelona, 1995.
'd 11
mático. LACAN, J.: "Autocomentario", en: Uno por Uno, Revista Mundial de Psicoa- ~ ]¡
nálisis no 43, Barcelona, 1996. ~
En la diferencia que puede ubicarse entre un padre asesinado vio- 1
lentamente y otro, enfermo y bajo el efecto de la medicación, se escri- LACAN, J.: "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los "';a>-
Escritos", op. cit. g 11
be una nueva versión del Padre. Esta versión acota la emergencia del n
MILLER, J.-A. y otros: Los inclasificables de la cUnica psicoanalz'tica, Paidós, B;;. -<fl;
Un-Padre reduciendo el empuje intrusivo de lo real.
<Jl
As., 2001. ~¡¡¡
~ La muerte deja de ser un tema, las voces remiten. MILLER, J.-A.: Biología lacaniana y acontecimiento del cuerpo, Cap. 5, Colección
~ Ubicamos una estabilización en esta nueva versión delirante. Diva, Bs.As., 2002.
iJ1
•Z ~
LAURENT, E.: "El caso del malestar a la mentira", La Cause Freudienne N° 50, 1;1
~
m
r
Paris, 2002. z
z,
~ LAURENT, E.: Estabilizaciones en las psicosis, Cap. Psicosis y debilidad, o
-
148 Manatial, Bs.As., 1989. 149
MALEVAL, J.C.: La forclusión del nombre del padre, Paidós, Bs. As., 2002.
RUBISTEIN, A.: "Algunas cuestiones relativas al diagnóstico en psicoanálisis",
en: http: 11www.eamericano2007.com.br 1e americano 1textosp 1Texto- Un niño de la época
Rubistein. pdf
BERKOFF, M.: "El saber, el aprender y la debilidad mental", en: Infancia y pu~ RAQUEL NARBONA
bertad, Labrado, Bs. As., 1998.
CAZENAVE, L. y otros: Seminario dictado en 2006, Departamento del niño en
el discurso analítico Paqueño Hans (inédito).
BüRDERIAS, A. "Un caso de debilidad mental. La debilidad y las clasificacio-
nes", en: Referencias y bibliografía sobre debilidad mental, 1998. :;1
1
1
1 1
¡,111,
~
'1' 1~
lit:
servir de fetiche, encamar un rechazo primordial1. ~
Nos toca a mi juicio poder demostrar la manera en que el niño en Z•
@
cada circunstancia es ese objeto de goce que ya no tan solo concierne -< 11
a la madre, sino a la familia, y podemos desplazar su acento a las ins- >
o l!l
~
"'~
..;
::r: * Caso presentado en el espacio de discusiones clínicas del Departamento de ~
o Niños del CIEC. ~
•Z 1 LACAN, J.: "Dos Notas sobre el niño", Intervenciones y textos 2, Manantial, ~
~
Bs. As., 1993. ~
~ 2 LAURENT, E.: "El niño objeto a liberado", en: El Caldero de la Escuela - _!_
150 Nueva Serie, N° 1, Bs. As., noviembre 2006. 151
Dicho de otra manera, sitúo un antes y un después dE' es~ encuen- Mi semblante, mezcla de sorpresa y cuestionamiento, la llt•vnn~ 11
tro siempre contingente con el dispositivo analítico y la función del decir que el papá considera que "con amor todo se cura", a In l)llt'
analista, para llevar adelante en la cura un trayecto con consecuen- exclamo con firmeza: "¡No es suficiente!".
cias en el niño. Acuerdo en recibir a Diego y mantengo nuevas entrevistas con la
Al mismo tiempo es posible lograr cierta "revitalización de la mamá, ya que el papá no encontraba razones de peso para la consul-
comunicación familiar" 3 allí donde el goce mortífero la habita. ta. Con posterioridad e interrogándola respecto a la alimentación del
niño, expresa que esta es malísima, por lo cual no tiene defensas,
situando algunas dificultades a ese nivel: durante la noche toma un
El caso litro de yogurt muchas veces en mamadera, a veces no desayuna y/ o 1
za ... porque tengo mucho sueño". como una promesa, una espera expectante hacia el sujeto y un modo .,tv
Despliega en sus juegos una ficción donde un bebe queda pegado a su vez de implicarlo en su decir. §n 11
contra un vidrio, otras veces un auto que se atora y lo aplastan los Es frente a sus dibujos y 1o escritura que se muestra más reticen- >
.¡n
juguetes, momento en el que dice, acostándose en el suelo, "vamos a te, contándome que no le gusta dibujar, que le salen feos, aunque aún ~ ¡11
dormir", y le digo: "Entonces dejamos acá". así lo aliento a que cada vez será más lindo; en una oportunidad en ~
¡:;
¡[
A la siguiente sesión el niño me sorprende al cantar una canción: que le digo que tiene que poner su nombre que me dice en voz baja
<J')
"'
~ "Arriba Juan ... o si mamá es muy tempranito ... o no mamá ... ", to-
:r:: mando un estetoscopio que hace funcionar de despertador a los
"no, porque se van a dar cuenta", a lo que contesto con énfasis: "¡Y!".
En una oportunidad en que llega tarde me cuenta que él se des-
illl
·~ juguetes que son muy dormil01zes. pertó y que su papá lo mandó a dormir; más adelante podremos ~
~
§, De este modo en el inicio del trabajo, Diego va mostrándose y me separar que es el papá el dormilón, al mismo tiempo que me dice "te ...;¿m
~ cuenta una primera versión fantasmática que lo hace aparecer como tengo una sorpresa", mostrándome su cuaderno y diciéndome que ~·
ls4 un niño aplastado, dormido, ahogado por el goce del padre; sin -
hizo las cosas bien "y las pensé". 155
Hasta aquí he presentado a un niño que se hace el tonto, que Consiente a entrar cuando lo hace su mamá, a la que se aferra
puede no hacer nada o decir cualquier cosa, ocultándose y/ o tapán- para quedarse como un objeto pegado a ella, abrazándola fuerte-
dose como respuesta subjetiva a un Otro que poco le importa, y es en mente en una muestra del goce del niño, donde me hace saber que
el dispositivo analítico ante un semblante atento que lo tiene en cuen- está enojado conmigo.
ta, que se va perfilando otra respuesta que vamos construyendo. Aún así lo invito a que se tranquilice, en donde escucho a su
mamá un poco más sensible en relación a su hijo, apoyando mis
intervenciones. Su madre podrá salir a comprarle algo.
Segundo momento: Localización del goce Por mi parte comienzo a dibujar a un nene que llora, circunstan-
cia en que me mira de reojo, y puede expresar luego que su papá es
En una ocasión que lo trae el papá, éste viene muy enojado y en malo, le grita, le tira de las orejas, del cabello y que no lo deja salir a '1
un tono alto de voz me dice en la puerta del consultorio que Diego se jugar.
ha portado muy mal, mientras que el niño entra haciéndome señas Al pintar ese nene que la analista había dibujado expresará que
que no es así. Me cuenta que el papá se porta mal, que es mentiroso, tiene "sangre en la cara y que está muerto", por lo que exclamo con
que siempre le echa la culpa, expresando: "Quiere que me porte ' firmeza: "¡De ninguna manera! ¡Un nene que llora y sufre como vos
mal", sin dar cuenta de lo sucedido a pesar de decirle que debería no está muerto!", finalmente es un niño que puede agradecerme '1,
haber razones para ello. haber puesto su nombre en la hoja, diciéndome que estaba llorando
•1
escuela. Llamo la atención tanto a la mamá como luego al papá, sujeto del goce del padre, un deseo de muerte que mata al niño por- ~z
haciéndoles ver que hay otros modos de sanción, que es importante que hay odio. ¡¡;>
enseñarle al niño lo que sí y lo que no puede hacer, frente a lo cual el Entiendo que el dejame pensar enunciado por él en su responsabi- <ñ
(l
papá me responde: "Me saca de las casillas, y tengo que actuar con lidad de goce, nos permitirá encontrar en la dirección de la cura otro o
mano dura, a usted le hace caso", manera en que resigna su autori- z
modo de respuesta subjetiva, mientras intenté, puedo decir apre-coup,
~ 111111
dad para caer en un autoritarismo, sin encontrar de mi parte un jus- bordear ese objeto mierda y deslizarla a otra cosa más fecunda. Z•
o
tificativo a su acto. [J'J
><(
Al relatarme el niño el incidente le pregunto muy preocupada ;¡:..
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porqué hacía enojar a su papá, porqué se había echo pegar, a lo que o
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me responde "deja me pensar". Ul
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Una situación imprevista se presenta casi inmediatamente cuan- tT'l
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do llega al consultorio llorando y peleando con su mamá, razón por tT'l
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~ do, me dirá que no lo ha hecho, a lo que otorgo razón ante el descui- "'
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~ do del papá que nuevamente se produce. "IJl"'
·~ Le hago saber que me importa lo que le sucede y que lo esperaba ~
§l, dentro del consultorio, sin embargo, buena parte de esta escena, ""'
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Primer momento
~
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§.
1. El grito "carnotauro" ~
Dicen que grita y habla en un registro muy agudo, que perturba ~
y distrae a los chicos y fastidia a los adultos. Esta situación no pare- g
ce ser un problema para el niño que parece expresar gran satisfacción ~
cuando grita como un "carnotauro" o cuando irrumpe con voz metá- ~
lica contando historias de cocodrilos y dinosaurios que ya nadie ~
quiere escuchar. "Parece de otro planeta, es un aparato informado", ¡
dicen las maestras y los padres de sus compañeros. "Es un carnotau- ~
ro , d'Ice l a mama.'
11 z~·
Provoca rechazo en los chicos e impotencia en los maestros que no dos y otros todavía más agudos, marcando sonidos diferentes.
saben qué hacer con este niño que no responde a sus llamados. Me parece que se sorprende cuando con esos sonidos diferentes
La mamá dice que quedó embarazada sabiendo que no se cuida- arma una melodía y crea un espacio de resonancias prehistóricas.
ba pero pensando que no quedaría. Fue un desafío. Cuando nació el "¿Gritaban?", pregunta la madre. Los acompaño hasta la puerta
bebé, lo cuidó con esmero pero como se cuida a un objeto nuevo. Era sin responder. J., mirándome por primera vez, se despide haciendo 1
tranquilo y lloraba poco, pero ella no lograba interpretar qué quería ... chau con la mano. '1
1¡
El padre dice que estaba distraído con sus estudios y tan enojado con 1
me mira, parece estar ausente. Intervengo preguntando: "¿De dónde viene eso?", buscando o
:t>
En una sesión muestra interés por una gamita con forma de dino- cuando se esconde y sorprendiéndome cuando aparece. Cuando se ,.>z 1 i\
saurio que saca de una caja. Con mirada inexpresiva, la toma para esconde, aparece la voz.
~
dejarla caer abriendo lentamente sus dedos; el dinosaurio se desliza En sus próximas sesiones cada vez que abro la puerta para reci- n ¡
o 1
sobre su cuerpo y cae en la botamanga de su pantalón. "¡Lo agarras- birlo está escondido a un costado. Pregunto por él y la madre enmu- z
te! ¿A ver si podemos sostenerlo?", digo intentando armar algo con dece. Más adelante responderá y lo ayudará a esconderse y a enga- zz,
él. Pero la mirada vuelve sin interés a la ventana. ñarme diciendo: "No vino, se fue", etc. o
(Jl
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dos. n
tr1
En la última sesión antes de las vacaciones de verano, en un reno- Afuera, comienzan a significar ese gruñido aspirado. ~
(Jl
vado intento por llegar a él, le ofrezco el dinosaurio que había elegi- La madre dice que "es una alergia, por eso hace ruido y le pica la !'-l
do aquella vez. Lo toma, lo deja caer y mira nuevamente la ventana nariz". El médico confirma el diagnóstico materno y lo trata con goti- f1
tas homeopáticas. Sus maestras no comparten el diagnóstico, dicen :::;-
perdiendo el interés. R
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Intervengo apelando al contrasentido: "¿Hoy no tenés ganas de estar seguras de que hace ese ruido porque en su casa no le enseña- ,V> 1
hacer algo con el dinosaurio?". ron a sonarse la nariz. Ellas toman a su cargo esa tarea. ~
g
Como respuesta, comienza a desplazarse por el consultorio rep- Trabajo para que también le den un lugar a sus historias en el rin- ~
-<
<.fltanda. Sube y baja del diván emitiendo sonidos extraños y agudos, cón de cuentos. Los compañeros comienzan a interesarse por sus eru- !.'::
~ mezcla de gritos y chillidos. Me intereso vivamente por sus gritos y
~ arriesgo comentarios: "¡Qué gritos tan raros sabés hacer! ¿De dónde
ditas historias de dinosaurios y comienzan a invitarlo a sus casas.
Pero ahora, cuando grita le dicen payaso.
;
~
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'€i vienen?". m
r
i5 Intento imitarlo y digo: "no me salen, a ver... ". Responde gritan- "'o
;2.
-8: do muy fuerte. Me tapo los oídos y le digo: "No, tan fuerte no". -
160 Responde con un grito más bajo. "¡Así está mejor!", digo. 161
4. El corte, la ventana, la angustia no te diste cuenta!, dijo el padre, que estaba cuidando porque otros
cocodrilos con boca querían comerse el huevo antes de que naciera".
J. continúa sin hablar en las sesiones. Se lo escucha en silencio. Sus historizaciones develan versiones ame-
Comienzo a cortar cada vez que interrumpe lo que intentamos nazantes, así como las marcas de un deseo débil en el origen.
hacer adentro atraído por la ventana y los ruidos externos. El análisis continúa un tiempo más hasta que la familia se trasla-
En una sesión me levanto y le digo que me cansé, que estoy segu- da a otra ciudad por cuestiones de trabajo. En la escuela y con sus
ra que eso que mira no le interesa, que esos ruidos son ruidos de compañeros las cosas comienzan a andar.
afuera que él ya conoce muy bien y decididamente con un gesto que
inicia una búsqueda lo invito a hacer algo adentro.
Responde su mirada recorriendo inexpresiva el espacio del con- Segundo momento
sultorio. Muestra interés por primera vez, cuando descubre cuatro ¿Una vuelta más para concluir?
caballos de madera que están sobre la biblioteca. Con mucha dedica-
ción prepara con papeles una cama donde los acuesta, los abriga y Cuando cumple 8 años pide venir y en un solo encuentro retoma
hace un gesto pidiendo silencio ... Alternativamente con gran euforia lo que había hecho durante su análisis. Dice que en su casa se aburre,
los despierta, los cambia y los hace gritar con gritos diferentes. que no sabe con qué jugar, que no sabe qué dibujar, que solo calca.
De pronto se le cae uno y se rompe. Con la oreja rota en sus manos Dibuja una larva muy pequeña a un costado de la hoja y mira de
me mira desolado conteniendo el llanto. Le digo que me equivoqué reojo buscando mi mirada. "'
al ofrecerle esos caballos, que son objetos de adorno que se rompen Intervengo haciendo un gesto que lo sorprende y le ofrezco otra ~
fácilmente. hoja en la que dibuja ojos sueltos. ~
Cambia su expresión y diciendo mi nombre habla por primera Cuenta que encontró en el ciber espacio un alien mitológico que ~
vez adentro del consultorio: "Inés ¿con qué podemos seguir jugan- parece un dinosaurio de la familia de los Iguanodontes que quiere ~
do?". dibujar y no puede. 8
Con lo que hay sobre el escritorio me invita a jugar, a dibujar figu- "Se me ocurrió una idea, vos hacés los contornos de los fantasmas z
ras humanas. animales y humanos y yo les dibujo los ojos". "Firmamos vos y yo", ~
Dibujo a pedido un padre enojado, una madre, un hijo y otro hijo. dice entusiasmado. ~
Figuras humanas de las que se servirá para seguir armando jue- Mientras los ojos sueltos son poco a poco ubicados por él en los >.
gos en las próximas sesiones; juegos que ilustran la discontinuidad cuerpos animales y humanos, busca otras hojas ... Finalmente pide 8
de los gritos. Así J. se va apropiando del significante jugar, comienza otra hoja y concluye dibujando con gran precisión su personaje mito- r¡
a caer el grito "carnotauro" y puede seguir ... lógico con un gran pico, una cola y un huevo que incorpora al final
en el cuerpo del personaje.
Se despide y al día siguiente llama diciendo que lo invitaron a !V
5. La trama jugar y no tendrá tiempo para venir pero que otra vez, en algún otro e'&
momento vendrá a saludarme y a mostrarme los dibujos que está ~·
"Un día yo escuché un ruido fuerte y me desperté". Invitándome haciendo. :
a dibujar dice: "Jugamos a dibujar un padre que llama: hijo ven, no J. tiene ahora 10 años. Es el padre el que llama esta vez. En la ~
te sueltes, te enseñaré a volar". escuela dicen que está otra vez robotizado y que ha decaído su ren- 8
"¡Me agarraste pa, no me dejes!". dimiento escolar. El padre lo nota ausente, desganado y le preocupa ~
!
(f)
~ "Me tengo que agarrar aunque sea a lugares peligrosos/ seguros". la relación que en estos días tiene con la madre a la que le acepta
~ "Porque sino me agarran primero, no puedo soltarme y caer soli- todas las propuestas. Habla con él sobre su preocupación e insiste ~
'15 to, ¿no que si no no puedo soltarme ... ?", dice buscando mi mirada. para que me llame. ~
g En otra sesión me propone leer "lo que está escrito" en el libro que Acuerdo con el niño un horario para un encuentro diez días des- ~.
--=_ le regaló su abuela y haciendo que lee dice: "Dino y Dina paseaban y pués. El día que debe venir a verme llama diciendo que si estoy de ....::.__
162 la dinosauria dijo: Dino se me cayó un huevo de la vagina. ¡Es el hijo, acuerdo no vendrá. "Tengo que entrenar con los muchachos para el 163
torneo de tenis ... igual queda te tranquila que ya me puse las pilas y
aprobé todos los diagnósticos, mi papá te va a decir".
El padre dice que estaban preocupados por el tema de la identidad {
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sexual. ]. le contó que a partir de una charla sobre identidad con \ . \\l:t
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diciendo que era una dificultad que el niño hubiera dibujado un ani- z~
mal tan amenazante con pico de dinosaurio y cola de cocodrilo. Era ~
un animal bastante terrible, el que él había dibujado, al que iba a ~
tener que aprender a manejar sin gritar y sin aceptar todas las pro-
puestas.
J. tiene ahora 12 años y es él el que llama esta vez para interro-. ªz,z
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garse sobre esta dificultad. o<
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g 3. Estos son ojos - Ojos sueltos
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164 O. El Big Ban -
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La niña de los cerillos
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ponde: "Hay menos padres en el contexto social y la sociedad tiende z
a transformarse en una sociedad de hermanos, de hermanos incré- ~
<'::~_.j' • 1 . ·-::~ duJos. No creen en Dios, ya no creen en el padre, ya no creen en la ~
":::.::z(¡'·~...
~_;;~rr-- "•::::::;· autoridad. Faltan los puntos de referencia al estar el padre en retira- ;.
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da". 1 8
i::--.;1, ~
1~)
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En "El reverso del síntoma histérico", E. Laurent introduce algu-
nas consideraciones, en particular, en relación con la clínica de la his-
teria a partir de las consecuencias de la retirada del padre, de la deca-
ª
[ji
;;:¡
(/)
S. El alien mitológico y su huevo. dencia del nombre del padre en nuestra época, que no es la época de !'->
Freud pero tampoco la de Lacan. "Lo que COJ;lstituye el eje alrededor ~
del cual gira la organización del síntoma histérico, es el amor al ~
padre. Es eso siempre lo que sostiene el cuerpo al borde de desha- ~
cerse. Es precisamente esto lo que está cuestionado en nuestra época, ~·
el amor al padre y la metáfora por medio de la cual, para su amor o ~
CJ)
z«: por su amor... el exceso de goce condesciende a sostenerse en una ~
:r: relación con la diferencia sexual". 2 ~
o ~
LAURENT, E.: "Los nuevos síntomas y los otros", en: E/ Caldero de la Escuela ~
•Z
~
~
~ 2
No 57, EOL, Bs.As., dic. 1997.
LAURENT, E.: "El reverso del síntoma histérico", en: El Caldero de la Escuela a·
166 No 77, EOL, Bs. As., oct. 2000. 167
El caso que presentaré a continuación puede enmarcarse alrede- Por su parte, el padre tuvo otro hijo y actualmente está en pareja,
dor de esta coyuntura actual. en una relación muy inestable.
El padre consulta por su hija de 13 años. Es la primera oportuni- "Al fin voy a tener una familia", pensó A. cuando llegó, "Papá,
dad en que padre e hija vivirán juntos. Es una situación nueva para Mirta (la madre del otro hijo del padre) y mi hermanito". En cambio
los dos y los conflictos, peleas, situaciones de violencia que signan la se encontró con "una novia celosa" y un padre "violento y golpea-
convivencia han hecho que la relación entre ambos se vuelva "inma- dor". Se presenta como un "caso perdido" y me anticipa que tiene
nejable". muchas "mañas". No confía en nadie, piensa que no hay nadie con
Acerca de las razones de esta decisión, las versiones difieren. quien contar. No logra establecer lazos duraderos, las mudanzas
Según el padre, es la primera vez que se "plantó", no podía seguir constantes sin duda han contribuido a ello, pero es fundamental-
consintiendo el estilo de vida al que la madre arrastraba a su hija. mente su posición cínica la que le impide establecer lazos con los
Según A., la decisión fue suya: quería experimentar de qué se trata- semejantes, a partir de su profunda increencia en el Otro.
ba vivir con el padre, del que solo contaba con la versión materna. No le perdona a su padre que la haya abandonado, que no haya
El padre "detesta" a la madre de A. y dice que "lo saca" el modo mostrado alguna preocupación por ella, que ni siquiera hubiera con-
en que la hija la defiende. Lo violenta (llegando a la golpiza) verifi- tribuido con las cuotas de alimentos, y se pregunta "¿Por qué decidió
car cómo madre e hija se parecen: hace lo que quiere, miente, es com- cambiar de vida cuando lo tuvo a mi hermanito y conmigo no? No se
pletamente inmanejable. "Nunca tuve ni voz ni voto", "la injerencia ganó ni mi respeto, ni mi confianza, ni mi cariño". ¿Cómo no evocar
sobre A. era cero". aquí el reverso de lo que Lacan define como un padre, la pere-versión
A. nace tras un año de relación, una relación de pareja muy anu- del padre (aquello que precisamente la hija denuncia)? Aquel que 0'
dada alrededor de las adicciones. A los pocos meses de embarazo, el sabe hacerse responsable de su goce ante sus hijos, en particular, 8
padre cae preso por un problema en relación a este tema. Cumple cuando ese goce se orienta hacia una mujer de la cual hace la causa ~
>·
unos años de condena. La crianza de la niña estuvo a cargo de la de su deseo. ~
abuela materna. Relata un cuento infantil, cuento que localiza su nombre de goce. ~
La vida de la niña estuvo signada por constantes mudanzas (den- Es la historia de "la niña de los cerillos" y esta es su versión. Se trata ~
tro y fuera de la ciudad), al compás de los cambios intempestivos de de una niña muy pobre que compraba fósforos a 1$ para venderlos a ~
la madre, quien sin embargo siempre regresaba al hogar materno. 5$, y así poder sobrevivir. Como nadie le compraba y temía regresar @'
Los padres nunca se casaron, nunca convivieron los tres juntos. a su casa sin dinero por miedo a la reacción del padre, se refugia -<
La guerra entre los padres de A. la convirtió en objeto de disputa, entre dos casas para darse calor, pues hacía mucho frío. Ante cada
fósforo que enciende se ilumina una casa: un verdadero hogar, una r-
g
la niña se transformó en el medio con el cual herir y vengarse el uno
del otro. Muy prontamente la niña aprendió a hacer uso de este chimenea prendida, niños jugando, la mesa puesta. . Frente al último ~~
poder. fósforo, una voz femenina le dice: "Te voy a llevar a un lugar donde ~
El diálogo entre los padres es nulo: reproches recíprocos, "pase de no existe el hambre, ni el dolor, ni la pobreza, ni la tristeza". A la NU1
facturas", resentimiento, un odio imposible de tramitar que siempre mañana siguiente la encuentran muerta de frío. Agrega que por ~
culmina (ante algún encuentro ocasional) en una escena de violencia. dejarnos guiar por deseos y fantasías nos olvidamos de la realidad, y §-
La versión familiar, versión que la niña repite cada vez que pre- que en la vida se trata de sobrevivir. -~
tende denunciar la impostura paterna, dice que a sus diez años, a ins- En el cuento de H. C. Andersen, a diferencia de la versión que ~
tancias de la madre, A. inicia una demanda penal contra el padre, cuenta A., no aparece mención alguna respecto de algún rasgo mer- ~
<fl una "denuncia por violencia". "El me detesta por esa denuncia", dirá cantilista en la vendedora de fósforos. No lo hace para ganar dinero, ~
~ A. ¿Cómo podría a sus diez años iniciar una demanda judicial? La solo para sobrevivir. Allí encontramos un plus, un rasgo que la iden- i
:r:: complicidad familiar alrededor de la mentira se hace manifiesta en la tifica a lo que ella misma denunciará como lo peor del padre. ~
·~ presentación misma de la consulta. A lo largo de estos años de tratamiento, A. no ha dejado ni un solo ~
5 Los últimos años vivió en el interior del país, sin una residencia día de contar cuentos, historias y fabulaciones, no ha dejado de ~
8: fija, teniendo que hacer, según sus palabras, "de madre de mi encender su cerillo en cada encuentro. ~·
168 mamá". Los actings son su carta de presentación. Roba, roba y miente. En 169
la primera entrevista relata que había robado un anillo de la novia
del padre y dice habérselo enviado a la madre. Muy pronto el acting
se juega bajo transferencia. Roba el dinero destinado al pago de las Adolescencia y sexuación *
sesiones, pero también roba dinero a la abuela, se queda con el dine-
ro de pagos de impuestos, del pago del colegio. Fundamentalmente,
"Soy gay, soy dark"
roba al padre. Ella sabe que así lo provoca, despierta su ira y pro-
mueve situaciones de violencia que siempre terminan a los golpes,
SUSANA GOLDBER
golpes que ella recibe y ofrece a quienquiera que esté dispuesto a ver.
Así tramita su propia venganza. "Lo único que le importa es la plata, ETEL STOISA
y yo le pego donde más le duele", dice. No puede perdonarlo, es su
modo de exigir que el padre pague por ella, es lo que los actings
intentan despertar: algún signo del amor del padre.
Si bien el análisis ha logrado tramitar el goce en lo real del cuer-
po, frenando el circuito infernal al que la conducía el hacerse marcar
en el cuerpo por el padre (incluyendo piercings, "intento de suicidio"
con un porta sahumerio, golpes en la escuela), mostrándole que la
violencia del padre, aquello que tanto denuncia, es lo que ella misma Introducción
'"O
promueve con sus provocaciones, los robos y las mentiras persisten. ¡¿¡
En una oportunidad llama llorando porque dice haber sido violada y Interrogados por los síntomas actuales en los jóvenes nos hemos 8
robada. Cuando la cito inmediatamente comienza a excusarse. Había detenido especialmente en la cuestión del encuentro con el Otro ~
gastado el dinero de la sesión en maquillajes. (sexo), el encuentro con el partenaire sexuado. La adolescencia como ~
Sostiene sus mentiras, que justifican sus robos, hasta las últimas síntoma de la pubertad plantea el problema del amor en su articula- ~
consecuencias. No hay culpa, no hay vergüenza. Cuando finalmente ción al goce que convoca al cuerpo del otro. Es un tiempo lógico en §
es descubierta, amenaza con irse, con su abuela o con su madre. el que se conmueven los semblantes de la infancia y se ponen en z
"¡Quiénes son ellos para decirme lo que tengo que hacer si no son juego los aprestamientos para el encuentro sexual. Frente al agujero ~·
ejemplo para nadie! ... yo no les importo". del saber en lo real del sexo el sujeto se plantea una variedad de res- -<
Cuando el amor del padre no logra condescender el goce, el goce puestas acerca de ¿qué es ser hombre y qué es ser mujer? y ¿cómo >
permanece a la deriva, no hay un síntoma que permita anudar signi- relacionarse con el cuerpo del partenaire sexuado? ~
ficante y goce. Las ambigüedades sexuales, tan frecuentes en la época, nos pro- ~
Los actilzgs son el modo de denunciar la impotencia del padre, o ponen una lectura acerca de las modalidades de goce y sus vicisitu- ~
mejor dicho, su impostura: un padre sin amor, un padre que no se des, más allá de las identificaciones, aunque no sin ellas. "'
hace responsable de su goce. Pero a la vez que denuncia al Otro reve- Sabemos que la sexuación sin el apoyo
. de la función fálica
. requie- tu
~
la la propia verdad del sujeto, un goce que la identifica a lo peor del re de una inventiva más ardua. Los sujetos psicóticos pueden pre- ~
padre: el cinismo y la estafa han encontrado en la hija a su mejor sentar modalidades de goce localizado que operan como anuda- ~
alumna, es la niña quien ha tomado su relevo. Se ha convertido en miento como son por ejemplo, la vaguedad respecto de la identidad ~
una pequeña embaucadora, una pequeña estafadora, como él. sexual, la abstinencia y aun prácticas calificadas de perversas. La ~
Pero su verdad más descarnada nos la revela su cuento: ella es "la posición del analista en la experiencia exige prudencia en sus ínter- ~
"'~ niña de los cerillos", quién, al igual que la protagonista, también cree venciones ya que estos arreglos con el goce bien podrían operar ~
l: que la solución a la vida miserable que le tocó vivir, está en la muer- como estabilizadores de la estructura. rn
.2
~
te. Ella ya se presenta como condenada, "un caso perdido".
A. sabe que juega con fuego, y parece creer que su único destino
El caso clínico que se presenta a continuación intentará dar cuen-
ta de esto.
i
pl
z
z,
~ es el sacrificio, al precio de pagar con su propia vida la denuncia del o
·170 horror de una vida miserable. * La cura fue conducida por Susana Goldber. 171
La consulta sionalmente, para escuchar música y mirar. No le gusta bailar y no
tiene amigos que pertenezcan al grupo
El paciente tiene 16 años cuando vuelve a pedir una entrevista. A
los 9 años había estado en tratamiento durante aproximadamente un
año y medio con la misma analista. El motivo de consulta en aquel La madre. El encierro
momento eran las dificultades que presentaba en la escuela con sus
compañeros. No lograba integrarse al grupo, (había sido cambiado Lucio recuerda la enfermedad de su madre que está ahora en
de colegio varias veces), los chicos se burlaban, lo dejaban de lado. plena crisis. Refiere acciones violentas como romper todo en la casa,
Los padres estaban separados. El padre, se presentaba como alguien ideas delirantes de carácter persecutorio. Hay que internarla. Nadie
sin recursos para sostener económicamente al hijo, muy sumiso en toma una decisión respecto de esto. Está asustado.
relación a su ex mujer, atento a todo lo que concerniese al hijo pero La madre lo tiene acorralado con los horarios de salida y él se
imposibilitado de hacer valer su opinión ante la madre. Ella, muy queda en su cuarto escuchando música, escribiendo en la computa-
temerosa de cualquier cosa que le pudiese pasar al chico, en la calle, dora. Escribe guiones de cortos cinematográficos que algún día espe-
en la escuela, como consecuencia de la separación. Poco antes de la ra filmar.
interrupción del tratamiento, la madre es citada a una entrevista en L.: "Me quedo pensando, casi no salgo de ahí, salvo para comer".
la que la analista puede comprobar que había desencadenado un Analista: "Estás encerrado".
delirio paranoico. Habla del sinsentido de la vida que a veces se le impone y que lo
En la primera entrevista de esta nueva consulta impacta la apa- lleva a desear morirse. ;?
riencia extravagante de Lucio. Es un joven alto y delgado, con cabe- L.: "El personaje de mi corto cada vez es más parecido a mí. Esto ~
llos largos atados en una caJita, los ojos maquillados en color negro, me ayuda. Es un encerrado que rechaza por miedo a que lo rechacen. ~
las uñas largas y esmaltadas en rojo, la ropa negra, pero con detalles Pero se encierra. Afuera está el que le interesa. Él puede soportar el 6i
muy femeninos: lleva pulseras, anillos, collares de cuero con pinches encierro hasta que lo tiene más a mano y le empieza a molestar el ~
de metal. Parece un travesti. encierro. Alguien lo espera. El de afuera no sabe que el encerrado lo ~
Su mirada es huidiza, habla muy pausadamente con languidez. ama. Para decírselo y mostrárselo tiene que salir. El personaje es difí- ~
La analista lo alienta para que hable. Dice querer consultar porque cil de explicar. Es como dos en uno, es él, que quiere salir y la madre ~·
tiene problemas por su orientación. Había estado muy deprimido, que quiere mantenerlo adentro. Es la madre pero es él mismo Hay -<
aunque ahora estaba mejor de la depresión. Había cosas que sus una ventana. La madre cierra la persiana cada vez que él va a decir 6"
padres no sabían. Se lo interroga por los problemas de orientación y algo importante. El de afuera se va y no se entera. La madre le dice: 8
responde: "Soy gay". Dice haber estado enamorado dos veces en su "Ahora no hay nadie que te espere". El final, está inconcluso. Hay g
vida. Una vez en la escuela primaria, de una nena, luego de un chico, dos opciones: a) quiere salir y la puerta esta cerrada con llave b )sale, ~
por quien se deprimió. Ahora está enamorado de Martín, un compa- pero disfrazado. (eso no me gusta porque es no salir)". ~
ñero del colegio. Sufre por no ser correspondido y querría poder olvi- L.: "Cuando mi madre salió de la internación fuimos los tres, con ~
darse de él, sacárselo de la cabeza, pero le resulta imposible. El chico mi padre a brindar porque volvían a juntarse. A mí me cayó mal. ~
no sabe que él está enamorado. Nunca le dijo nada. Teme asustarlo y Ahora él cuenta cosas que ella decía cuando estaba enferma y se ~
perderlo. reían los dos, ella se apoyaba en él. Yo no me río, me quedo serio. Son ~
Se nombra como dark, y se viste como tal. Sabe que eso lo hace ellos dos y yo aparte. Yo siento todavía el peso de lo que tuve que ~
"' diferente al resto, que es poca la gente que se acerca a él, le tienen soportar. Luego me di cuenta que si papá está, algunas cosas son ~
~ miedo. Al ser interrogado por su pertenencia a ese grupo responde mejor. Pero ella solo quiere que yo me quede. ~
::C: que se trata de gente que tiene una manera de pensar las cosas: les Analista: "Ellos están juntos y vos estás afuera. ¿No decís que ;
·~ gusta lo sombrío, lo tenebroso, tienen boliches donde se baila, y son querés salir?". ¡;;
5 promiscuos, aunque él no lo es. L.: "Sí... pero ella me da lástima porque está sola". ~
8: En cuanto a su identificación con los dark, notamos entonces que Analista: "No, ella está con su marido". a·
m solo se trata de la vestimenta y de concurrir a algún boliche dark oca- L.: "Sí... pero ... " -se queda pensando. 173
Analista: "Ellos están juntos con esto que .armaron, que es cosa de Una lectura del caso
ellos ... y vos vas a tener que soportar quedarte afuera".
L.: "Sí, pero yo quiero dejarla en buenas manos". La consulta por la orientación (vocacional) se desplaza en el inicio
Analista -con énfasis y gesticulando con exageración-: "¿Y quién a la orientación sexual.
dice que las tuyas son las buenas manos?". En el tiempo de la infancia lo sintomático en este sujeto se pre-
sentaba como una inhibición en el lazo con sus pares, como cierta
detención en la efectuación de la estructura. En la adolescencia, en
Ser gay, ser dark cambio, la consulta se ubica en relación a su orientación sexual y a la
temática de un amor de carácter erotomaníaco hacia un chico que
Paulatinamente va cambiando la vestimenta. Trae algunas reme- encarna un doble de sí mismo.
ras rojas y pañuelos blancos en el cuello. Ya no usa mangas de red La contingencia del desencadenamiento psicótico de la madre
negras que le cubrían hasta las manos como guantes. No obstante la desestabiliza los semblantes de la infancia y las respuestas del sujeto
vestimenta mantiene características femeninas. Viene con un corte de se orientan a identificaciones imaginarias que acentúan un aspecto
pelo diferente. feminizado: ser dark y ser gay.
Analista -con sopresa-: "¡El pelo!". En el curso del análisis, el lenguaje que utiliza no tiene ninguna
L.: "Sí, me lo corté. Antes me quería parecer ... no es que me gus- connotación sexual, ni erótica, no hace uso de la jerga adolescente ni
ten los nazis ... pero me gusta su personalidad, la personalidad de los de la jerga dark. Tampoco hay intención de abordar al partenaire en el
milicos, la seguridad con la que hablan, la autoridad". orden de lo fálico, lo sexual. Las vestimentas que adopta no se corres- ~
Con cautela, la analista pregunta respecto de su "ser gay", que él . pon den a una identificación simbólico 1imaginaria propia de la tribu 8
lleva como un estandarte, tanto como su "ser dark". Es algo que da a dark en la que se comparten creencias, música, hábitos. Más bien se ~.
ver. Su respuesta es banal e inespecífica. Cuando se le pregunta qué trata de ropajes que pueden repentinamente virar a los propios de un ¡¡;
es lo que le atrae de Martín, responde que le gusta su candidez, su militar nazi. Señalamos, en este punto, la labilidad de estas identifi- ~
fragilidad e inexperiencia. Se ve a sí mismo en Martín, como era él caciones. Sin embargo, la feminización en sus gestos, en su modo de ~
antes. Interesa destacar su permanente insistencia en una posición de hablar, en la vestimenta, en el maquillaje, son rasgos que se mantie- ~
amante atormentado. nen constantes. @'
Un sueño: "Estoy sentado en una mesa en silencio, con mi ¿Cómo pensar entonces, en este caso, el empuje a La Mujer? -<
madre", remarca el silencio. Así es cuando come con su madre. Único
momento que comparten en silencio. No tienen nada que decirse. Es
El encuentro con lo Otro se produce con el desencadenamiento de
la locura materna. Vacila el lugar que el sujeto ocupaba como objeto
g
1}1
horrible. Recuerda que él responde con silencio al pedido de su atrapado e::~ el goce materno. La ficción que narríl en el cortometraje Q
madre de advertirle cuando ella comenzara nuevamente a delirar. da cuenta de ello bajo la modalidad de la identificación con la madre. ~
Habla con dificultad del asco que le produce la madre, su locura. La La solución sintomática es la feminización que se presenta en la ~
preferiría internada. Los padres son grandes, no hay familia materna exacerbación de los semblantes femeninos y en el enamoramiento :,o
ni paterna con recursos y él se imagina encargándose de todo lo de con el que reproduce la modalidad de encierro con la madre. El suje- 3-
n
ella cuando el padre sea viejo". to no muestra interés alguno por el órgano y su goce. Más bien, su ,9:;
Analista: "Vos no estás condenado". goce femenino está vinculado al uso y manipulación de los atuendos, ~.
L.: "En cuanto a declararle mi amor a Martín, lo voy postergando los gestos, y modos de hablar femeninos. ~
til porque tengo miedo que haya un quiebre ... en mí". Las intervenciones de la analista respecto de la pareja parental se ;;;
~ Cuando retoma el"quiebre" plantea que salir del encierro es peli- orientan a poner a prueba la eficacia del Edipo como Nombre del ~
~ groso y exponer su amor es exponerse a un rechazo que no soporta- Padre. ~
·~ ría. El malestar del joven con el padre no responde a la rivalidad edí- ~
@' pica sino a la necesidad de contar con una presencia efectiva que lo ~
p..
separe de la locura de la madre. §·
174 Lucio ama, en el joven del que está enamorado, un "soy yo mismo ·vs
como era antes". Lo corteja en un silencio casi angelical, con el que
evita y aplaza un posible encuentro con el cuerpo del otro. Se trata de
un amor ideal. La analista no alienta que la declaración de amor se Tratamientos del malestar
concrete; es decir, sostiene la dimensión ideal de ese amor ya que
Lucio advierte la posibilidad de un "quiebre en sí mismo" si es recha- en nuestro tiempo
zado o si eventualmente pudiera quedar comprometido el cuerpo en ADD, depresión, aislamiento, anorexia ...
el encuentro.
A modo de conclusión podemos decir, que la identificación ima- y el psicoanálisis
ginaria femenina y el amor ideal, en este trayecto del análisis, le pro-
curan al sujeto una solución a un goce Otro encarnado en la locura de MARÍA EUGENIA CORA
la madre. Solución temporaria, tal vez, que sin embargo revela la efi-
cacia para el sujeto, aun en la fragilidad de su trama.
~
r
"z,
MILLER, J. A. y LAURENT, E.: El Otro que no existe y sus comités de ética, ~-
176
Paidós, Bs. As., 2005. 177
del objeto a como real, para situar al niño tenemos que tomar en
cuenta el tratamiento del goce a una escala que no es la del Edipo y La inquietud es determinar si la hija necesita tratamiento. La
en la que la escala familiar de tratamiento del goce está subvertida. mamá piensa que el padre debiera hacerlo, "no sabe lo que quiere; a
Siguiendo el planteo de Eric Laurent2, es a partir del niño como veces está y a veces no". Y el papá dice que su hija necesita atención,
objeto a que se estructura la familia. "La familia ya no se arma a par- "M. tiene síntomas por todos lados. Es el mundo contra ella".
tir de la metáfora paterna sino enteramente en la manera en que el Otra preocupación de la madre es el modo "varonil" de su hija,
niño es el objeto de goce de la familia, no solo de la madre, sino de la que conecta con el deseo del papá de un hijo varón. El padre mani-
familia y más allá de la civilización". De ahí que el niño quede como festó su dificultad para sostener la vida en pareja y en familia. No
objeto a liberado, producido. sabe por qué, pero está más tranquilo cuando vive solo. Está dis-
Con relación a la familia, más allá de las formas múltiples de vín- puesto a cumplir con el tratamiento de la niña si eso permite que esté
culos que en la actualidad nos llevan a preguntarnos qué es una "más conectada con las cosas de su edad" y "sin tantos problemas
familia, queda el niño como invariante: la presencia de este objeto a físicos que no son por algo orgánico".
partir del cual se arma la familia. Lo que varía, entonces, es la forma. M. no quería concurrir, pero trae un juego de palabras en el que
Con todo esto, se hace necesario cernir qué caracteriza a los sínto- se trata de armar, inventar, palabras que existan. Y donde la niña
mas así como a las configuraciones familiares de nuestro tiempo y los siempre gana. "Yo nunca pierdo". Juega sola, contra sí misma y de un
modos extendidos en que los niños son tomados como objeto, para lado gana y de 1 otro pierde; entonces siempre gana. Prefiere jugar a.
dar respuestas cada vez, cuando alguien consulta, y -más allá de lo hablar. Juega su juego: gana siempre igual. Sola. A cada intento de
establecido- salir al encuentro de lo que acontece manteniendo los entrar de la analista, responde diciendo que no va a cambiar el juego.
principios de nuestro quehacer, constituyendo la oportunidad para el Decido seguirlo; durante varias entrevistas acompañarlo, escucharlo, ;!?
aporte de un ar.talista donde muchas veces no se demanda ninguno. mirarlo, buscando una oportunidad. Tiempo después, se produce la 8
ocasión de señalarle que formó la palabra "Papá". Se enoja. Es sin ~
>·
acento la que ella inventó. No es igual. Pasa del enojo a la angustia y ¡ji
Una niña o el sostén de la familia luego dice que su padre se fue y mandó a alguien en representación. ~
Le digo no es igual. Muy perturbada tira todas las fichas con el inten- ~
to de volver al juego anterior. Ella nunca pierde. ~
Los padres consultan por problemas que su hija de 7 años mani-
festó en la escuela: le diagnosticaron ADD sin hiperactividad, con El señalamiento que hay algunas pérdidas produce excitación, se ~·
enloquece. Golpea, patea. Digo que lo que le pasa es otra cosa. Se -<
signos de depresión. No tenía voluntad de hacer las cosas, no presta-
ba atención, se distraía. Y no quería estar con nadie. Rechazaba las angustia y luego dice que se aburre. Se tratará del aburrimiento, g
actividades en grupo, siempre estaba sola. Además le habían diag- entonces. r
nosticado hiperventilación, trastornos del sueño y jaqueca tensional. Aparece la furia en el colegio y en la casa. Sostiene en el tiempo ~
esta posición de enojo y la furia toma todo: del silencio y el aisla- ~
Llevaba años recorriendo médicos y ahora la escuela sugería la
consulta con un "especialista en ADD" o un "psiquiatra infantil". La miento, al enojo con el otro y la queja como lazo. <fl
analista de la madre propone un analista. "Mientras sea un especia- En las sesiones empieza a hablar de lo que le pasa con los otros. ~
lista en niños ... ", esa era la condición para estos padres. A través del significante "Damas" comienza a hablar de lo que §.
M. vive con su madre y sus hermanas. El padre dejó la casa meses hacen los varones y las mujeres. No le gustan las polleras, ella usa ~
pantalones. La convoco a que hable de sus gustos, sus actividades, su ~
antes de la consulta. Hubo varias separaciones y ella nace luego de
una reconciliación que tuvo por condición una mudanza y el naci- fascinación con Internet y algunos juegos virtuales. Luego interroga R
~
<fl
~ miento de un nuevo hijo con el objetivo de "tener una familia y poder a la analista por su vestimenta, por las cosas que le gusta hacer.
~ estar todos juntos". Quiere saber. ~
•Z Del juego solitario de palabras a poder jugar sus palabras en el ~
8,
¡¡.¡
2
En "Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño", Enlaces.
otro, se produce un alivio de los "síntomas" en la relación con los ~
¡::¡... demás y disminuyen los ataques de furia. El efecto terapéutico trae ~
Psicoanálisis y cultura, N° 12. Revista del Departamento de Estudios
178 Psicoanalíticos sobre la Familia, ICBA, Año 9. como resultado que la madre decida retirarla del tratamiento, que lle- §\·
vaba un año y algunos meses. 179
Varios meses después M. solicita reiniciar el tratamiento. Ahora ger, alimentar, formar, con el mayor grado de excelencia posible,
juega con amigas, hace más cosas de nena, pero siguen pasando maximizando todas sus potencialidades físicas e intelectuales3 . Esto
cosas en el cuerpo: dolores que la medicina no puede sacar. Y algo convierte a los niños, en la actualidad más que en ningún otro tiem-
nuevo, una "anorexia" que produjo pérdida de peso y evidencia po, en objetos. Y a los padres y las madres les confiere una identidad
entre madre e hija un circuito difícil de cortar. de un tipo muy particular.
M. historiza lo que pasó en ese tiempo: fundamentalmente las Desde el psicoanálisis definimos a la Modernidad por el ascenso
peleas con la mamá. Pero descubre que a veces no sabe qué hacer. Si al cenit del objeto a, siendo el niño uno de los modos de ese objeto.
su mamá sale, ella se aburre. En la actualidad una diferencia es que ya no está ubicado exclusiva-
De la mano de las damas ubica su rechazo a lo que hacen algunas mente desde la vertiente edípica de la transmisión, sino que las fami-
compañeras: miran a los chicos y hablan de eso. Aparece la vergüen- lias se ordenan en torno al niño-objeto.
za como efecto. Ella también mira. Pero no sabe qué hacer con eso. Se Acordamos con la idea que "madre", "padre" y "niño" no son
recorta en ese modo de hacer cosas de varón la posibilidad de acercar- otra cosa que significantes, como lo son "hombre" y "mujer". Y pode-
se a lo que le gusta. mos agregar "familia". Tal como lo plantea A. R. Najles, no designan
Respecto a la comida, se produce un movimiento a partir del ninguna esencia sino posiciones referidas al discurso del amo. Son
señalamiento que no era un problema de comida sino del gusto. Y se "polos de significación, semblantes que organizan la distribución de
trabaja en entrevistas con la madre. Algo de su propia modalidad los goces y las palabras" 4 . Niño, padre, madre y aún la familia, son
interfiere en el amor y la liga en exceso a esta hija. definidos de este modo con relación al objeto a.
Al cabo de un tiempo cede en M. la conducta de rechazo de la En el caso de los niños, la dirección de la cura tiene en el horizon- 'J
comida. Ingresa al equipo deportivo del colegio, donde hay chicas. te que el niño obtenga una versión del objeto a y que al menos haga 8
que hacen cosas divertidas. Se interesa por el cuerpo, ya no desde el "que su cuerpo no sea el condensador de goce de la madre" 5, vía la ~
>·
malestar, sino desde el uso y el cuidado. construcción de una ficción que responda a la pregunta sobre el goce ¡;;¡
En las sesiones aparece una primera preocupación del sujeto: no de la madre, ampliando la metáfora paterna también sobre el goce de ~
entiende por qué se incomoda tanto cuando los compañeros le hacen la mujer. Ya no se trata solo de los términos padre y madre, sino del ~
chistes o le ponen apodos, al punto que no lo soporta y quiere pegar- hombre y la mujer, y del síntoma y el deseo como orientadores. Z
les. No lo hace, sino que trae esta inquietud a su análisis. Y lo rela- Eric Laurent6 formula que en la actualidad el niño es el objeto a y ~·
ciona con los "chistes" que le hacen sus padres sobre su carácter y su es a partir de allí como se estructura la familia, y más allá, la civiliza- ~
sexuación. Ya no le causan tanta gracia. Ya no está tan dispuesta a ción. En tanto el niño es objeto de goce no solo de la madre y de la ~
sostener ese lugar. familia, sino de la cultura, es que lo nombra "objeto a liberado", pro- ~
ducido, producto de una época en la que el Otro. falta. g
~
Algunas reflexiones 3 ¡Valga por caso el pedido de "orientación vocacional" a niños de 4 o 5 ~
años!, situación que ya están sistematizando algunos estados de Europa, ~
Siempre constituye un desafío pensar las relaciones que se pue- junto a la creciente "profesionalización" del rol de padre y madre: incre- 3
den establecer entre la época actual y la subjetividad que resulta de mento de cursos y formación sistemática. Extraído de HoNORÉ, C.: Bajo ~
presión. Cómo educar a nuestros hijos en un mundo hipercxigente, Del Nuevo ~-
ésta; en este caso partiendo de la pregunta por el modo en que son
tomados los niños por los dispositivos actuales de producción del 4
Extremo, Bs. As., 2008.
NAJLES, A. R., El niño global izado. Segregación y violencia, Plural Editores, La
ª
:;:
CJl sentido. Asimismo, su reverso: el modo en que los sujetos niños Paz, Bolivia, 2000. NAJLES, A. R., Problemas de aprendizaje y psicoanálisis, ~
~ toman el mundo a su disposición, con sus coordenadas actuales y las Grama ediciones, Bs. As., 2008. ~
~ operaciones de que disponen para hacer con esto. 5 LAURENT, E., Hay un fin de análisis para los niños, Colección Diva, Bs.As., ~
'tE El trabajo puede ordenarse sobre un eje: de la noción de infancia ¡:;
1999.
g
>U y niño que se disponga, dependerán las respuestas que se den a las 6 LAURENT, E., "Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño",
~ situaciones que se presentan. Hoy globalmente se sostiene la idea Enlaces. Psicoanálisis y cultura. Revista del Departamento de Estudios
180 que los niños son individuos, de pleno derecho, que hay que prote- Psicoanalíticos sobre la Familia. ICBA, Año 9, No 12, 2005, págs. 36-41. 181
Todas las culturas, todas las generaciones, han imaginado y rein-
ventado la infancia para que responda a sus necesidades. En la socie-
dad actual, donde la fusión hombre-técnica se torna más central y
problemática y las ciencias de la vida adquit'ren particular relieve,
"los cuerpos contemporáneos no logran esquivar un nuevo impera-
tivo: lograr la total compatibilidad con el universo digital, mediante
la actualización tecnológica permanente" 7. Es un proyecto abocado a
abolir las distancias geográficas, las enfermedades, el envejecimien-
to, e incluso la muerte.
Frente a esto, el psicoanálisis propone devolver al sujeto la res-
ponsabilidad y la posibilidad del inconsciente. La política del analis-
ta es "el deseo del analista como deseo y función de hacer surgir y
responder a la particularidad del uno por uno del ser hablante" 8 .
Entonces, hace lugar al sujeto, y cuando se trata de niños, se opone a
que sea el cuerpo del niño el que responda como gadget u objeto.
En la clínica esto se manifiesta bajo la forma de "niños amo" 9,
casos que como propone A. Fryd son casos difíciles que aparentan la
renegación o el rechazo de la castración y requieren de un encuentro
con otro Otro para producir la ligazón al inconsciente. Sabemos que
una condición para la subjetivización es que exista una falta en él
sujeto y una falta en el Otro, y hoy nos encontramos con padres y
madres que se posicionan sin falta. Se impone el trabajo por la vía del
síntoma, que inscriba la falta.
Una idea más. Se podría pensar al psicoanálisis en la civilización
actual como un discurso que produce prosumers 10, sujetos producto-
res y consumidores de ese discurso, en tanto propicia sujetos que
puedan testimoniar de su relación al inconsciente, inventando una
solución sintomática singular.