MODELOS DIDÁCTICOS
Tradicional: también llamado “Perspectiva Tradicional”, concibe la
enseñanza como un verdadero arte y al profesor como un artesano, donde
su función es explicar claramente y exponer de manera progresiva sus
conocimientos, enfocándose de manera central en el aprendizaje del
alumno; el estudiante es visto como una página en blanco, un mármol que
hay que modelar, un vaso vacío o una alcancía que hay que llenar.
El alumno es el centro de la atención en la educación tradicional.
Dentro de esta concepción educativa se pueden distinguir dos enfoques
principales:
1) Enfoque enciclopédico: donde el profesor es un especialista que domina
la materia a la perfección, la enseñanza es la transmisión del saber del
maestro que se traduce en conocimientos para el estudiante. Se puede
correr el riesgo de que el maestro que tiene los conocimientos no sepa
enseñarlos.
2) Enfoque comprensivo: donde el profesor es un intelectual que
comprende lógicamente la estructura de la materia y la transmite de
modo que los alumnos la lleguen a comprender con él mismo.
Estructural (H. Frank, Gimeno Sacristán): según Gimeno Sacristán el
modelo supone un recurso para el análisis u discusión de problemas
relacionados con la enseñanza, al tiempo que es un estructura-guía para la
planificación de la enseñanza.
Tylor considera que el problema de planificar y analizar el currículo requiere
la interacción entre tres grandes dimensiones:
a) El eje del conocimiento que viene a ser como una dimensión que
transcurre desde el conocimiento experiencial que el sujeto adquiere en
su vida cotidiana formal que se condensa a las disciplinas científicas.
b) El segundo eje es el método de enseñanza. Una dimensión que
transcurre entre los métodos centrados en el alumno.
c) El tercer eje de la estructura lo constituyen los objetos de la enseñanza.
La dimensión objetos comprende los distintos tipos o áreas de
aprendizaje que irían desde objetivos intelectuales, hasta objetivos
acerca del conocimiento de sí mismo.
Activo – Situado: surge con fuerza ligado a la Escuela Nueva y al proceso
situado de aprendizaje como la generación del impulso profundo y singular
de cada estudiante. El modelo activo que recure al papel creativo y
transformador del aprendiz, como el principal protagonista de su proyecto y
realidad vital.
El modelo activo surge como la superación y alternativa al asentado y
denominado tradicional, entre las características del cambio se señalan:
El predominio de los estudiantes como verdaderos protagonistas del
aprendizaje.
El modelo activo destacado por Stern y Huber en 1,997 caracteriza al
estudiante como un ser autónomo y responsable, que adopta las decisiones
y tareas que mejor responden a su condición vital y aprovechan los
escenarios formativos en los que participan, especialmente las experiencias
personales y escolares.
Aprendizaje para el dominio: este modelo de conceptualización del
aprendizaje está ligado a Carroll en 1,963, quien establece que el
aprendizaje es función del aprovechamiento real y profundo que cada
persona hace del uso del tiempo. El aprendizaje para el dominio es función
de las características de cada estudiante, la enseñanza-presentación del
saber, la información-refuerzo y los resultados alcanzados, así como la
interrelación. La autoimagen del estudiante es cada vez más positiva al
superar las tareas y avanzar en el autoaprendizaje y en el desarrollo de
confianza para realizar futuras tareas y mejorar el nivel de dominio sobre lo
trabajado de manera que se logre el dominio y las competencias mediante
la calidad de las tareas realizadas.
Comunicativo – Interactivo: requiere del dominio y desarrollo de la
capacidad comunicativa, en sus dimensiones semánticas, sintácticas y
pragmáticas, que hemos de hacer en realidad elaborando modelos que las
interpreten y clarifiquen.
Los modelos diseñados por Cazden y Titone, caracterizados por algunos
puntos comunes a tener en cuenta para construir el propio.
Los modelos han de adaptarse a la realidad concreta en la que trabajamos
y reconstruirse en coherencia con los desafíos interculturales.
Titone ha diseñado un modelo que pretende descubrir las actuaciones del
profesorado al comunicarse en la clase, diferenciando las siguientes fases:
1) Fase de actuación: analizada mediante 19 indicadores
2) Fase de ejercitación: analizada por 10 indicadores
3) Fase de control: formulada en 4 indicadores
Contextual: también llamado Contextual – Ecológico en el cual el docente
dispone de una rica pluralidad ante la que ha de actuar desde una
aceptación crítica de su justificada identidad cultural, complementada con la
apertura, tolerancia y conocimiento de las más genuinas y ricas identidades
plurales de las otras culturas con sus diversos y poderes simbólico-
interactivo, en una nueva micro sociedad: la escuela.
Esta escuela requiere emerger y completar el modelo socio-comunicativo
con los más amplios y expresivos modelos ecológico-contextuales que
parten del papel del medio en la acción que en él y desde él desarrollan los
seres humanos.
Colaborativo: es la representación de la actividad de enseñanza como una
práctica colegiada, interactiva y tomada en equipo, como función
compartida en la que el profesorado y los estudiantes son agentes
corresponsables y protagonistas de la acción transformadora.
La colaboración se apoya en la vivencia en común del proceso de
enseñanza-aprendizaje diseñado y desarrollado como un espacio de
implicación y co-reflexión entre docentes y estudiantes y de estos entre sí.
Este modelo amplía las posibilidades de los estudiantes y coloca al profesor
ante un gran compromiso de acción y mejora integral de sí mismo y de la
comunidad