HISTORIA DEL ARTE – SELECCIÓN DE TEXTOS SOBRE EL ARTE GRIEGO – Prof .
Estela Rosano
Sobre el ideal de belleza clásica: concepto de mímesis
"Así, al determinar el concepto de mímesis, no fue del todo ajena al pensamiento de la
Antigüedad griega la idea de que el artista se hallase frente a la naturaleza no solo
como sumiso copista sino también como rival independiente que, con su libre facultad
creadora, corrigiera las imperfecciones de esta; y con el cambio cada vez más
acusado de lo visible a lo inteligente, característico del desarrollo de la filosofía griega
tardía (...) se llega incluso a la convicción de que el arte, es una forma más elevada,
puede prescindir totalmente del modelo sensible y emanciparse por completo de la
impresión de lo realmente perceptible. El término de esta segunda línea del
pensamiento griego, junto a la cual, sin embargo, subsiste inalterada la otra primitiva, lo
señalan sentencias como la de Dion Crisóstomo (que no se refiere por casualidad al
Zeus de Fidias) en su discurso olímpico: "Ni siquiera un tonto sería capaz de creer que
el Zeus olímpico de Fidias se asemeja en tamaño y belleza a cualquier mortal"; o como
aquella más antigua de Filóstrato, el cual hace que su Apolonio de Tyana responda a
la sarcástica pregunta de un egipcio sobre si Fidias o los otros artistas griegos habían estado en el cielo y
observando a los dioses en su verdadero aspecto, con las siguientes palabras: "Esto lo ha realizado la
fantasía, que es mejor artista que la imitación, ya que esta representa lo que ve, y la fantasía, en cambio, lo
que no ve".
PANOFSKY, E., Idea
La belleza de la proporción
"Los filósofos que aseguran que las ciencias matemáticas no tratan de lo
bello ni del bien están en un error: porque lo bello es el objeto principal del
razonamiento de estas ciencias y de sus demostraciones (...) Las formas más
elevadas de lo bello son el orden, la simetría, lo definido, y es ahí, sobre todo,
donde aparecen las ciencias matemáticas. Y puesto que estas formas (el
orden y lo definido) son causas manifiestas de una multitud de efectos, es
evidente que las matemáticas deben considerarse como causa de lo bello".
ARISTÓTELES., Metafísica
Sobre el color y la concepción de la obra
"Lo dicho es, pues, como si, al pintar nosotros una estatua, se acercase
alguien a censurarla diciendo que no aplicamos los más bellos tintes a lo más
hermoso de la figura, porque, en efecto, los ojos que es lo mas hermoso, no
habían quedado teñidos de púrpura, sino de negro; razonable parecía nuestra
réplica al decirle: "No pienses, varón singular, que hemos de pintar los ojos
tan hermosamente que no parezcan ojos, ni tampoco las otras partes del
cuerpo, fíjate solo en sí, dándole a cada parte lo que le es propio, hacemos
hermoso el conjunto".
PLATÓN., La República
El mito del Minotauro
"Minotauro, ese monstruo medio hombre y medio toro, (...) crecía de día en día.
Era fruto del amor insensato de Pasifae. Para ocultar a los ojos del público una
cosa que les llenaba de infamia a él y a su mujer, Minos le encerró en el laberinto,
lugar sombrío y tenebroso, cuyas mil vueltas hacían imposible su salida. Dédalo,
el arquitecto más hábil de su época, había intrincado de tal forma unos caminos
con otros, que era imposible hallar la salida una vez dentro de él (...) Dédalo había
dotado al laberinto de tan enrevesados caminos que apenas si él mismo podía dar
con la salida: en este laberinto se encerró al Minotauro. El rey de Creta había
condenado a los atenienses a pagarle tributo anual de siete varones y otras tantas hembras durante nueve
años seguidos, para entregarlos a la crueldad de este monstruo. Dos años habían ya pagado este tributo. La
tercera vez entre estas desgraciadas víctimas se encontraba Teseo; pero he aquí que Ariadna, la hija de
Minos, le entregó un hilo que ésta ató a la entrada del laberinto, por lo que pudo salir felizmente después de
dar muerte al Minotauro, y huir con la princesa a la isla de Naxos"
OVIDIO., Las Metamorfosis
La belleza para los artistas griegos
"El placer no es el primero ni el segundo de los bienes, sino que el primero de los bienes consiste en la
mesura, en el justo medio, en lo conveniente (...)
Protasco: Así parece, por lo que acabamos de decir.
Sócrates: Que el segundo de los bienes es la proporción, lo hermoso, lo perfecto, lo que es por sí suficiente, y
todo lo que pertenece a este género".
PLATÓN., Diálogos polémicos. Filebo
El concepto de belleza
"La belleza reside, no en la proyección de elementos constituyentes, sino en la
proporcionalidad de las partes, como entre un dedo y otro dedo, y entre todo los dedos y el
metacarpo, entre el carpo y el antebrazo y entre el antebrazo y el brazo, en realidad entre
todas las partes entre sí, como está escrito en el Canon de Polícleto. Para enseñarnos en un
tratado toda la proporción del cuerpo, Polícleto apoyó su teoría en una obra, haciendo la
estatua de un hombre de acuerdo con los principios de su tratado y llamó a la estatua, como
el tratado, Canon"
GALENO., De Temperamentis
El escultor de Alejandro Magno (Lisipo)
De gran fecundidad artística, el que más estatuas hizo de todos (...). Entre ellas hay que mencionar
un hombre con estrigilo que M. Agripa dedicó delante de sus termas, muy admirado por el
emperador Tiberio. Este (...) no pudo contener el deseo de hacer que llevaran esta estatua a su
cámara, después de haberla sustituido por otra; pero el pueblo romano manifestó tanta firmeza que
con grandes clamores en el teatro reclamaba la reposición, y el emperador la devolvió a su sitio.
(...) Hizo también muchas estatuas de Alejandro Magno, que algunos atribuyeron a Policleto,
aunque este vivió cien años antes. (...) Se dice que aportó mucho al arte de la estatuaria en la
representación del cabello, así como también disminuyendo con relación a los antiguos el tamaño
de las cabezas, haciendo los cuerpos más gráciles (...).
PLINIO EL VIEJO., Historia Natural, XXXIV
El Partenón, el menos clásico de los templos griegos
Por el esfuerzo conjugado de un escultor y de un arquitecto, por la
habilidad técnica de Ictinos puesta al servicio de las exigencias de
Fidias, se emprende el camino de esta conquista que fue el
Partenón, el menos clásico de los templos griegos, el más cargado
de anomalías y de extranjerismos, que no fue nunca imitado, pero
que está en el origen de múltiples innovaciones posteriores.
CHARBONNEAUX, Jean., La Grecia Clásica
El Partenón, una gran escultura
Quien investigue arquitectónicamente el templo griego, buscando en primer
lugar una concepción espacial, tendrá que huir horrorizado, señalándolo
amenazadoramente como típico ejemplar de no-arquitectura. Pero quien se
acerque al Partenón y lo contemple como una gran escultura, quedará
admirado como frente a pocas obras del genio humano (...). El mito que hace
de Fidias más que de Ictinos y Calícrates, el ideador del Partenón, parece
simbolizar el carácter meramente escultórico de la edilicia religiosa griega en
el curso de siete siglos de desarrollo.
Los elementos que constituyen el templo griego, como es sabido, son: una
plataforma levantada sobre el suelo, una serie de palos de bolos apoyados sobre ella y un arquitrabe continuo
que sostiene el techo. También hay, es cierto, una cella (...) un espacio interno; pero este espacio no fue
nunca pensado creadoramente, porque no respondía a funciones e intereses sociales: más bien era un
espacio sencillo y literalmente cerrado, y el espacio interior así encerrado es, justamente, característico de la
escultura. El templo griego no estaba concebido como casa de los fieles, sino como morada impenetrable de
los dioses. Los ritos se desarrollaban en el exterior, entorno al templo, y toda la atención y el amor de los
escultores-arquitectos fueron dedicados a transformar los palos de bolos en sublimes obras maestras
plásticas (...).
ZEVI, B., Saber ver la arquitectura