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RAMON A. TOVAK L.
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EL ENFOQUE GEOHISTORICO
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RAMON A. TOVARL.
,
EL ENFOQUE GEOHISTORICO
Título original: El enfoque geohistórico
Autor: Ramón A. Tovar L.
Editado por: Universidad de Carabobo
Dirección de Medios, Publicaciones y R.R.P.P
Segunda Edición
ISBN 980-222-140-6 ,
Incluye Referencias Bibliográficas e Indice
Diseño de Portada: Giovanni Ramírez
Diagramación y Montaje: Wilfredo C.
Responsable de la Edición: Orlando J. Simosa R.
Impreso en: Gráficas del Centro, C. A.
Valencia-Venezuela
UNIVERSIDAD DE CARABOBO
AUTORIDADES UNIVERSITARIAS
Ricardo Maldonado González
. Rector
José Botello Wilson
Vice-Rector Académico
•
Asdrúbal Romero
Vice-Rector Administrativo
Rolando Smith !barra
Secretario
\
A la memoria de don Francisco Tamayo,
paradigma de generaciones•
•
A MANERA DE PRESENTACIÓN
Si existe una constante que pueda señalarse en la obra de Tovar,
es la de su preocupación y fervor por los grandes temas de la geogra-
fia venezolana, temas que proyecta siempre con severidad y metodolo-
. gía científicas, apoyado en una bibliografia de autores nacionales y
reforzada por su dominio de lo mejor y más actualizado desde los
clásicos creadores de la especialidad hasta los más recientes auto-
res del pensamiento geográfico universal, sin olvidar nunca la per-
manente orientación pedagógico-docente de sus trabajos.
Mérito no menos indiscutible del autor es su capacidad, su empe-
ño y su perseverancia en haber sabido crear una escuela, un conjun-
to aventajado de discípulos que siguen sus proposiciones, sus direc-
ciones de trabajo, su filosofia investigativa y su metodología, con
personalidad y estilo propios respetando lo esencial de las enseñanzas
recibidas del maestro y ductor.
Este libro, El enfoque geohistórico, acaso peca de modesto en
cuanto al título, pues su contenido incorpora toda una amplia meto-
dología en el tratamiento de la problemática socio histórica contempo-
,
ranea.
El autor advierte que ((la anatomía del Hombre es la clave de la
anatomía del Mono, y no lo contrario". Esto nos explica la categoría
de geohistórico como ya lo aconsejaba el Libertador. Es decir, una
comprensión global del Hombre estudiada en un espacio que se trans-
forma continuamente en la dimensión temporal. Esta es una obra para
ser leída con extremado cuidado, a fin de que nos induzca a la serena
y constructiva meditación. De ahí que Tovar ofrece la problemática
geográfica y toma decidida posición por la alternativa neohistórica.
En este libro el autor propone las bases para una teoría geográ-
fica del espacio venezolano, apoyado fundamentalmente en las orien-
taciones metodológicas de don Francisco Tamayo con la actualiza-
ción procedente que se extrae del enfoque geohistórico.
Esta perspectiva responde a la rica fuente que aportó la ciencia
social francesa, en particular las directrices de Marc Bloch y su insig-
ne colaborador Lucien Febvre.
Al apoyarse en lo sociohistórico, considera a la geogrG;fia como
ciencia del diagnóstico y líder en las teorías de la plan~ficación.
LUIS AMENGUAL HERNÁNDEZ
PRIMERA PARTE
Actualmente, el mundo se ha convertido en una
unidad. La correlación entre las fuerzas sociales dife-
renciadas comprende todo el globo. El problema del
desarrollo social de los pueblos nunca se vio determi-
nado internacionalmente en tan alto grado como lo
está actualmente, puesto que todos los grandes proble-
mas sociales y económicos son comunes a grupos de
países e incluso a continentes enteros. La unidad del
mundo se ve forzada por las nuevas condiciones que
ha creado el desarrollo de la técnica nuclear, cuyos
efectos ponen en peligro la subsistencia de la civiliza-
ción y la cultura, e incluso las condiciones biológicas
necesarias para la existencia humana. Bajo estas nue-
vas condiciones, resolver de una forma amistosa, sin
peligro de desencadenar una guerra atómica, los
problemas de desarrollo de los pueblos y las contra-
dicciones y conflictos con ellos relacionados, se ha
convertido en una necesidad vital. Así el afianzamien-
to de la coexistencia pacifica se convierte en la tarea
fundamental del momento presente.
ÜSCAR LANGE
,
FUNDAMENTACION,
DEL ENFOQUE GEOHISTORICO
Todo enfoque, más aún el científico, reproduce una determinada
concepción del universo. Las divergencias fundamentales que suscite,
obedecen consciente o inconscientemente a los conflictos o
enfrentamientos que tales concepciones puedan implicar. Se diría que
asistimos a una base general, presente en todos aquellos enfoques que
respondan a ella.
Asumiría en cierto modo las cualidades de una ideología.
Repararemos en el conocido caso de Miguel de Servet, quien descubrie-
ra la circulación sanguínea; entonces fue una herejía. En el mismo nivel
estarán todos cuantos avancen proposiciones que hieran, pongan en dis-
cusión o vulneren, con sus enfoques, determinadas concepciones.
Sin tan siquiera alterarla podrían generar enfrentamientos; tal
como se ve en casos limitados a sectores menos extensos, circunscri-
tos apenas al puro círculo profesional. Nada hay que incomode más a
ciertos intelectuales, que la desestabilización de su discurso tradicio-
nal, máxime si se produce en etapas de crisis; a Sócrates le hicieron
beber la cicuta.
Sin embargo, esto no impide que sea precisamente en tales
momentos cuando más se imponen la revisión y, por qué no, hasta el
cambio en las miras o perspectivas con que hemos venido trajinando
en un determinado campo.
Se admite que la realidad es dinámica; pero quien tnás le impri-
me nuevas direcciones es el Hombre en sociedad. Así se comprende
que lo formulado para una situación dada, pierde validez o vigencia en
otra; bien en términos sincrónicos o diacrónicos, o en ambos a la vez.
No es sorprendente que de la concepción general o fundamental surjan
2 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
otras que aceptamos como derivadas. No obstante, no debemos olvi-
dar que esta particularidad no se divorcia de la generalidad, si así
sucediera no obedecería, como se ha dicho, a una concepción derivada.
Para los primeros casos, estaríamos en el marco de una macrocien-
cia no así en el segundo donde nos atendríamos a una especialidad o par-
ticularidad. La categoría de macrociencia nos impone la consideración
de un nivel por encima de la misma; lo que nos conduce a una universa-
lidad más extensa sin menoscabo de su intensidad. Funcionaría como
una integridad, y caeríamos necesariamente en un nivel de estirpe filo-
sófica. Su problemática estaría circunscrita por los valores: la
Humanidad, la Naturaleza, la Vida, la Sociedad, la Educación, la
Maternidad, la Infancia, la Vejez, etc. En este plano y sólo en este plano
sería donde enraizarían las grandes e indiscutibles revoluciones; expre-
sión de los cambios profundos experimentados por la Humanidad.
Estos valores parecieran como si fueran absolutos, pero no hay
tal. La dinámica, arriba denunciada, enriquece sus contextos. Que
parezcan inamovibles se debe a que sus cambios no se manifiestan
sino a muy largo plazo. Es procedente, en consecuencia, que se hable
de un Hombre occidental, de un Hombre oriental, de un Hombre lati-
noamericano; o que en Occidente se defina un hombre grecolatino,
medieval, renacentista, o contemporáneo; la tipología podría no ago-
tarse, pero su síntesis o esencia, u ontología, estaría necesariamente
informada por la cultura; por comodidad podríamos acogemos a la
especificidad o idiosincrasia que la sustenta.
La extensión e intensidad asumida por la realidad se ha traducido
en la democratización de la tarea intelectual; no puede ceñirse a un
solo individuo, ni siquiera a un solo equipo específico. Estamos
emplazados a ocurrir a la categoría de los "niveles de organización de
la realidad" interesada por los cambios significativos derivados de la
revolución científico-técnica, cuya problemática ha trascendido inclu-
sive a los estadios éticos. Estos asumen jerarquía de primer rango por-
que está en juego la propia permanencia de la especie humana.
La democratización no es una prédica; la tarea se desarrolla den-
tro de las modalidades multi, ínter e intradisciplinaria; es producto del
desarrollo científico y su aplicación; cuanto define hoy por hoy a nues-
tra civilización. Ella podría repetir a los soberbios ahora como ayer:
"baja la cerviz sicambro valeroso [ ... ]"
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 3
El mundo se nos aparece como un inmenso campo de pueblos y
naciones; unos y otras en el mismo plano de igualdad; lo que ha engen-
drado como una necesidad del momento, la búsqueda y proposición de
la identidad; identidad que, a la par de las categorías que define,
asume un valor geohistórico.
Asistimos a una situación única en nuestra historia; retoma nueva
estirpe la aseveración helenística: "No hay griegos, no hay persas, lo
que hay son hombres", se revitaliza la proporción fundamental que
consagra a los hombres como iguales "porque todos somos de la
misma substancia[ ... ]"; a este grado de conciencia objetiva hemos lle-
gado gracias al alcance y desarrollo experimentado por las Ciencias
Sociales.
Las nuevas leyes que estas ciencias demandan, tienden a repro-
ducir el estilo presocrático del "hombre (como) medida de todas las
cosas, de las que son en cuanto son y de las que no son en cuanto no
son". Pero no restringida a la exclusiva preocupación gnoseológica
griega, sino en la dimensión ontológica, esencial del ser humano. La
misma que resumió la discusión de la Justa Guerra al consagrar el
respeto debido a nuestros aborígenes porque "también eran hijos de
Dios". No es azar que sea América Latina la cuna de un movimiento
no del todo bien conocido como es la "Teología de la Liberación";
no resulta menos aleccionador que un pequeño pueblo mestizo cen-
troamericano se erija en el actor de un acontecimiento inusitado, al
obligar, con sus altibajos, al menos hasta ahora, que el gigante aplace
sus aspiraciones denunciadas ... Los tiempos, a la luz de los hechos
han cambiado.
Todo lo expuesto conduce a aceptar como postulado fundamen-
tal, válido para cualquier ciencia del hombre, el de "las condiciones
históricas dadas o determinadas"; respuesta indispensable a la direc-
ción diacrónica. Pero la misma relatividad antes señala_da, objetiva en
una identidad, nos impone como esa calidad histórica (Hombre, el
único animal con historia) deba registrarse ajustada dentro de una limi-
tación espacial; reproduce por tanto una cualidad necesariamente sin-
crónica y por tanto geográfica. Estas dos vertientes confluyen en una
simbiosis o realimentación con la erección del objeto o especificidad
geohistórica. Es inevitablemente una resultante histórica porque reen-
cuentra una realidad social y más extensa aún, humana.
4 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Debemos recurrir por tanto a dos categorías geohistóricas funda-
mentales e indispensables: Pueblo y Nación. Entendemos por el pri-
mero "la solidaridad del grupo humano con su territorio"; no hay
grupo humano desarraigado de su espacio. "La utilización de un
mismo territorio, advirtió Demangeon crea una solidaridad inde-
pendiente de los lazos de la sangre y más fuerte que ellos". 1 De la
segunda recordaremos que es "una comunidad estable históricamente
formada de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología,
manifestada en la comunidad de cultura".
La calidad del espacio territorial con su grupo humano deslinda-
ría la escala del enfoque geohistórico. Al ofrecérsenos como una rea-
lidad concreta pone en evidencia un presente; en consecuencia es geo-
gráfico con implicaciones históricas. Esto obliga a la adopción de una
dirección metodológica: la de ir del "presente al pasado'' porque "la
anatomía del Hombre es la clave de la anatomía del mono y no lo con-
trario". Entendemos lo geohistórico como una sucesión integrada de
presentes. Lo anterior violenta el ordenamiento lineal tradicional por-
que responde a una globalidad o síntesis.
H. Insnard, al señalar al espacio geográfico como un producto
social, establece que "diferente a los otros seres vivos, la humanidad
emprendió su liberación de las restricciones del medio natural con la
organización del espacio donde se desenvuelve su historia". 2 Nosotros
hemos propuesto una definición de la Geografia como "la ciencia que
aporta una explicación de la organización diferenciada del espacio,
estructurado por los gurpos humanos dentro de condiciones históricas
dadas''.
¿No sería prudente situar en la misma mira, el reto planteado por
don Francisco Tamayo en su obra Los Llanos de Venezuela?;."[ ... ] no
basta saber que los suelos llaneros son pobres en calcio, fósforo y
nitrógeno; advierte el maestro ni que la flora agrostológica es rica
en duras Andropogóneas; ni que la precipitación fluctúa entre 1 000 y
1 500 mm [ ... ]. Hay que ir más allá [ ... ] ; estos trescientos mil kilóme-
1 DEMANGEON, ALBERT: Problemas de Geografia Humana. Barcelona (España),
1956.
2 INSNARD, HILDEBERT: L 'Espace Géographique. París, 1978. Presses Universitaires
de France.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 5
tros de tierras planas (con) sólo dos sistemas de regadío "donde" el
obrero del hato , el peón ganadero, no dista mucho de aquel otro que
pudo conocer don Agustín Codazzi por 1841 [ ... ] un superviviente de
lo heroico [ ... ] relicto humano de la edad heroica del Llano [ ... ] ana-
cronismo por el modo como subsiste; por el atraso y miseria que repre-
senta; por el dolor de una vida humana estancada en el tiempo y nega-
da a la posible felicidad mínima a que tiene derecho toda criatura de
Dios [ ... ] cien años que discurrieron sin cambio para él, como tampo-
co le traería nada los cien años anteriores, y así tendríamos que de
1741 a nuestro tiempo, el peón llanero estaría como si nada hubiera
sucedido en su beneficio, durante siglos". 3
Profunda reflexión: "Cien años que discurrieron sin cambio para
él". Pudiéramos admitir que estaríamos ante un tiempo detenido; que
nos pone frente a la concepción del "presente geohistórico" .
3 TAMAYO, FRANCISCO:
,
Los Llanos de Venezuela (T.l-11). Caracas 1972. Monte
A vil a Editores.
,
LA NUEVA ALTERNATIVA DE LA GEOGRAFIA
COMO CIENCIA SOCIAL
La Geografía, una ciencia con profunda raigambre social, ha sido
duramente cuestionada en las dos últimas décadas. La aparición de
nuevos métodos y procedimientos en otros campos del saber que inci-
den en el ambiente, el reto de nuevos problemas que ahora se inscri-
ben en el ámbito espacial geográfico, las aparentes limitaciones del
quehacer geográfico frente a estas nuevas necesidades, llevaron a
algunos a abjurar de la geografía y a otros a dirigir el trabajo propio de
la misma desde concepciones y métodos no consecuentes.
Objeciones cual más diversas se opusieron a su instrumento con-
ceptual; fue culpado de imprecisión; paisaje, medio ambiente, género
y modo de vida, región, espacio en general, parecieran no cubrir las
inquietudes intelectuales que suscita la problemática espacial de nues-
tra época. Hasta se oyó exclamar: "¡Vidal ha muerto!".
Cuantos cultivan, difunden o aplican el conocimiento geográfico,
aceptan que su objeto es de índole espacial; se nos ofrece por tanto en
un presente. Las categorías posición y localización, pese a los ataques,
permanecieron firmes. Suficiente para reconocer que el ente geográfico
se reproduce o refleja en lugares o sitios; que éstos tienen necesariamen-
te una identidad que inevitablemente genera relaciones, contabilizadas
entre las mismas, las que se inscriben con la posición geográfica. El ente,
entendido como geográfico, responde a dos direcciones fundamentales
e indispensables: la sincrónica (espacio) y la diacrónica (tiempo). Pero
ni lugar ni sitio constituyen su especificidad; sólo la reproducen. Acá
estuvo el terreno para que la corriente cuantitativa aspirara proponerla
con modelos de simulación matemática. Sin embargo, no todo es cuanti-
ficable en la vida, y estilo similar se aviene con la geografía. La especi-
8 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
ficidad geográfica se resintió y la presumida universalidad no cristalizó.
Sin que por ello desconozcamos los provechosos aportes de este intento
para el oficio o práctica profesional.
¿Dónde ubicar los factores que expliquen esta situación que afec-
ta al saber geográfico? Nosotros consideramos que pueden ordenarse
en dos grandes grupos. Primero, los derivados de la posición asumida
por las ciencias sin discriminación pasada la Segunda Guerra Mundial;
y segundo los que se compadecen con la extensión e intensidad propia
del campo del objeto geográfico.
La última guerra fue el más elevado alarde tecnológico experi-
mentado por la humanidad; culminó con la desintegración del átomo y
su aplicación bélica sin que mediara el más mínimo escrúpulo; así se
agrava el enfrentamiento Cultura-Civilización que define a nuestro
momento histórico. Este conflicto se asocia a la carrera armamentista;
y en el terreno científico (social o natural), cedió la barrera entre cien-
cia fundamental y ciencia aplicada. Una nueva concepción gana terre-
no como resultante histórica; el producto científico, es lo preocupante,
se conduce como si respondiera exclusivamente a móviles divorciados
de todo freno moral. Tal aparece con el deterioro del entorno como con
las amenazas que presionan sobre el futuro de la humanidad.
En cuanto a los otros factores, son consecuencia de los primeros.
La Geografia, ciencia humanística que definiera su objeto para finales
del siglo pasado, no reparó a tiempo en la gama de cambios que inte-
resaba su campo. Así en la actualidad, se encontró sin respuestas sufi-
cientes o válidas que oponer a la nueva problemática espacial.
Presenciamos el surgimiento de nuevas teorías del espacio que toman
para sí buena parte del terreno que en otros tiempos competía a la
Geografia.
Nos habíamos conformado con aceptarla como la ciencia que
explica las relaciones del Hombre con su medio. Nos limitamos a
ordenarla en términos metodológicos en dos grandes ramas; la fisica y
la humana. Nos contentamos con proponerla desde una síntesis que
entendíamos corresponderse con la unidad espacial.
Ahora bien, si nos detenemos ante las variables que integran la
definición avanzada, nos percatamos cómo ese "medio" se ha hecho
prácticamente inaprensible; animado de una complejidad cada vez más
creciente. A la luz de lo que se vive nunca habíamos asistido a un espa-
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 9
cio tan penetrado por lo antrópico. Nada de la Biosfera le está vedado;
los resultados de la problemática espacial revisten cualidades impres-
cindibles; sospechamos sí que de no solventarlos, se arriesga la con-
servación de la especie. Estamos emplazados a organizar la vida de la
sociedad sobre la naturaleza de modo que en las relaciones Hom-
bre-Medio cese el pesado fardo de los factores de destrucción.
Estaríamos, al reiterar la concepción de algunos presocráticos,
delante del "caos"; obligados a ordenarlo para reencontrar el mensa-
je y expulsar la confusión. Con todo la Geografia no es la única afec-
tada, conviene señalarlo. Se alinearía, en este caso, entre otras tantas
disciplinas que han sido rebasadas, al no haberse actualizado, y recrear
su instrumento conceptual en atención a los cambios que operaban en
el campo de su objeto. Por lo pronto estamos en la búsqueda; en ella
destacan parcialidades o enfoques procedentes de respetables persona-
lidades en el cultivo de la disciplina. Marchamos sobre la superación
de esta crisis; vencerla significará restituirle al saber geográfico su
importancia y brillo anteriores. Cuenta con la fructífera tradición
donde siempre estuvo vigente la concepción holística, de síntesis, de
conjunto o global de su objeto.
Como una determinante, el saber geográfico tendía a explicar y
proponer la unidad de una situación compleja; hay quienes la califican
de ciencia pluridisciplinaria. Su instrumento conceptual comporta
siempre la totalidad que incorpora la individualidad: Paisaje, Género
de Vida, Modo de Vida, Hábitat, Grupos Humanos, Vegetación,
Pueblo, Nación, Ciudad, Catnpo, etc.; conjuntos capaces de reproducir
una identidad tanto en el tiempo como en el espacio.
11
El complejo de las ciencias naturales se ha integrado bajo la órbi-
ta de la concepción ecológica, con apoyo en la categoría "ecosistema".
La materia inorgánica se ajusta al método de los modelos mate-
máticos; la "entropía" resuelve su problemática con holgura. No así
para todo cuanto esté vinculado con la vida; acá la concepción sisté-
mica y sus métodos se conducen como los más apropiados para sus
explicaciones. La biogeocenosis sería un ecosistema donde las co-
10 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
nexiones intrínsecas entre los organismos que la forman son conside-
rablemente más fuertes que las extrínsecas; las tendencias de conser-
vación vencen a las de destrucción de la organización.
Max Sore se adelantó por esta vía. "El medio geográfico -sen-
tenciaba- aparece en toda su riqueza como un complejo susceptible
de disociarse en otros cuyas actividades se condicionan recíprocamen-
te. El más simple, es el complejo atmosférico del clima. De sus carac-
teres dependen en considerable medida la existencia y la acción de los
otros. Lo definimos -por tanto- a la vez en sí mismo y con relación
a los otros. Esta posición -en muchos aspectos- resulta una nove-
dad, al menos entre nosotros. Luego viene la masa de complejos que
se encadenan en el medio viviente natural. Cada uno (sic) posee su
ecología global -su "sine-ecología"-. "Cada uno posee sus condi-
ciones de equilibrio interno, expresión de la lucha por la existencia con
los otros por la conquista del espacio, -no de un espacio abstracto,
geométrico, sino del espacio viviente-". 1
Esta concepción que ya en Venezuela manejaba don Francisco
Tamayo -posiblemente desde antes de 1940- con la inclusión del
Hombre en la dinámica/ bien hubiera podido conducir al trata-
miento científico geográfico más acorde con la realidad concreta y
a tono con la situación de postguerra, pero lamentablemente no
ganó terreno.
Para la década de los años sesenta retoma fuerza en el ámbito de
otras ciencias sociales. "Mientras se intentaba -a todo lo largo del
siglo XIX- a imitación de lo que se producía en las ciencias naturales,
de establecer, entre las diferentes disciplinas sociales, límites precisos,
con fronteras rígidas, con la finalidad de asignar a cada una un objeto
y un dominio propio, hoy se tiende por el contrario, a realizar si no la
fusión, al menos su interpenetración". 3
SORRE, MAx: Les Fondements de la Géographie Humaine (T.I.), París, 1951.
Armand Colin. (Editor).
2 TAMAYO, FRANCISCO: "Notas de Ecología Venezolana-Proceso de Despoblación y
Reposición Vegetal de las Colinas de Caracas", en Anales del Instituto Pedagógico
Nacional; N°. l. Julio, 1943. Caracas, Venezuela.
3 MARCHAL, ANDRÉ: Systemes et Structures Economiques. París, 1959. Presses
Universitaires de France.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 11
Para 1960 nosotros adaptamos el método de los conjuntos al tra-
tamiento geográfico. 4 Ofrece una gran flexibilidad, al facilitar la orga-
nización de tantos conjuntos y subconjuntos como se consideren nece-
sarios; permite así el cambio de escala sin que se rompa la coherencia,
lo que garantiza la interdependencia entre las estructuras buscadas
como la comprensión de su funcionamiento. Estas últimas se definen
desde "las proporciones y relaciones entre sus elementos"; y es la posi-
ción del elemento (individuo) en el conjunto (totalidad) lo que descu-
bre su identidad en el seno de la universalidad; es la contradicción
;'elemento-conjunto" el código para la interpretación como para la for-
mulación de "hipótesis de trabajo". 5
Otra de las bondades del método de los conjuntos es la de no
excluir si se requiere la participación de otros; pero resulta indis-
pensable el apoyo estadístico así como la monografia y la representa-
ción tanto gráfica como cartográfica. Esta cubre la necesidad inevita-
ble del lenguaje geográfico. Lo geográfico se expresa desde su
cartografia específica.
El juego de conjuntos y subconjuntos reproduce , la estructura
espacial o la distribución del hecho o la asociación de hechos en el
espacio; encamina hacia las correlaciones; abre la vía hacia la "nece-
sidad inmanente".
En "Perspectiva Geográfica de Venezuela",6 organizamos el espa-
cio en cuatro subconjuntos con base en la tendencia dominante en las
poblaciones que emigran donde sus efectivos procuran dirigirse con
preferencia hacia las entidades más próximas a las del emigrante. "Si
retomamos la idea conductora "hacia donde se dirige quien emigra"
queda comprobado el peso de las áreas inmediatas o próximas en el
caso venezolano. Si eliminamos las fronteras políticas interestatales
ese caudal de efectivos se movilizará dentro de los confines de un
4 TovAR, RAMÓN A.: Les E tapes deL 'industrialisation et le probléme des implanta-
tions nouvelles dans le Bas-Rhin (Tesis de Diploma de Estudios Superiores (DES).
Geografía), Universidad de Strasbourg; Francia, 1960.
5 Ibídem. "La Geografía, Ciencia de Síntesis", Caracas, 1966. El Gusano de Luz,
Editores.
6 Ibídem. "Perspectiva Geográfica de Venezuela", Valencia (Venezuela), 1978.
Vadell Hermanos, Editores.
12 EST UD IOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
mismo territorio (subconjunto) y el fenómeno de la migración asumi-
ría otra connotación dentro de la unidad espacial, o no existiría a la
escala del conjunto nacional con los tonos que hasta ahora le hemos
asignado". 7
Entendemos que si la realidad no es homogénea, sino por el con-
trario, sumamente compleja, el geógrafo no puede adscribirse a un
método único; sería aceptar que existe un desarrollo general y similar
en toda la superficie terrestre, lo que entraría en contradicción con la
ley del desarrollo desigual que define nuestra situación histórica con-
temporánea.
Todos los países no cuentan con los servicios que autoricen y
garanticen la utilización de métodos únicos o exclusivos. La realidad
será quien aconseje la escogencia; es un proyecto donde procede la
elección del método y no lo contrario
111
Lo social opone una especificidad que no se compadece estricta-
mente con la de lo natural. Fue un error histórico pretender deslindar
la problemática social desde concepciones y metodologías que se ajus-
tan al orden natural. Esta materia tiene aún abiertas apasionantes inte-
rrogaciones: ¿Cómo explicarse que este animal, en sus sociedades ori-
ginarias, no conociera el celo como ocurre en las otras especies de
mamíferos? Su carácter de socialidad, ¿cómo, en el proceso de la
antropogénesis, el surgimiento de esta conducta que divorcia al grupo
humano del resto de los seres vivientes?
La antropología denuncia que en las primeras organizaciones, el
individuo no vale sino en la medida que está integrado a una comunidad.
Es la asociación entre congéneres. La psicología, con apoyo en las ense-
ñanzas aportadas por otras ciencias, demuestra cómo la conciencia de la
individualidad viene a ser una conquista tardía en la humanidad.
Situación que implica la conjunción de factores tanto intrínsecos como
extrínsecos donde el sujeto no puede desentenderse de su comunidad
7 Ibídem.
EL ENFOQUE GEOHTSTÓRICO 13
(colectividad) porque es su fortaleza, pero dueño sí de su capacidad de
arbitrar, de elegir, de seleccionar, de planear. Esta dirección conduce a
proponer al hombre como el único animal capaz de plantearse objetivos
cada vez más elevados porque a necesidad resuelta, necesidad propues-
ta. Condición que conlleva la finalidad y propósitos de sus acciones den-
tro del seno de la sociedad. Finalidades y propósitos que cristalizan bajo
un nivel determinado de civilización. El Hombre construye su propia
morada, su espacio para residir que le asegure tanto la conservación
como la reproducción. El hombre liberado del determinismo que pesa
para el resto del mundo natural impone su dictamen; si lo natural viene
dado, lo social por el contrario está concebido, creado, planteado.
Acá descansa la autonomía de lo antrópico social, lo cultural, frente a lo
natural, fundamento de las ciencias del Hombre.
No disponemos aún de una teoría general de la personalidad; esta
limitación deja abierta una buena cantidad de problemas cuya solución
conduciría al esclarecimiento de importantes situaciones colectivas. 8
Una teoría de tal estirpe no podrá desentenderse de la intuición griega
plasmada por Esquilo en el "Prometeo Encadenado", ni menos aún del
papel desempeñado por las tendencias afectivas investigadas por Ribot,
así como las denunciadas por Aníbal Ponce en parte de sus estudios. 9
Esta necesidad se compadece con el rol de identidad que le está reser-
vado a la Geografía como ciencia social.
Para nosotros la Geografia es la ciencia que explica la organización
diferenciada del espacio estructurado por los grupos humanos dentro de
condiciones históricas determinadas. Pueblos, naciones, estados, agrupa-
ciones humanas en general ceñidas a un territorio, inevitablemente debe-
rán ocupar la atención del tratamiento y juicio geográficos.
La tarea prioritaria, el reto de este momento histórico, está en con-
seguir "organizar la vida de la sociedad sobre la naturaleza de modo que
las relaciones hombre-medio cese el pesado fardo de los factores de des-
trucción". Solventarlo exige un diagnóstico, y en el mismo no podría
ignorarse el aporte fundamental de la geografía social. La identificación
de los pueblos, naciones, colectividades, ajustados a su espacio aparece
8 MARTÍN, GusTAVO: Ensayos de Antropología Política, Caracas, 1984.
9 PONCE, ANíBAL: Estudios de Psicología (Obras Completas), Buenos Aires, 1962.
J. H. Matera, Editor.
14 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
casi como exclusiva de la Geohistoria. Acá asume función de primer
rango el enfoque geohistórico que respondería por una parte a la calidad
estadial (diacrónica) y por la otra, a la espacial (sincrónica) del ente geo-
gráfico plenamente localizado e identificado.
Nada excluiría que el objeto geográfico sea propuesto desde los
geosistemas porque como advierte H. Insnard: "El espacio geográfico
se compadece muy bien con la definición más extendida de sistema: es
incuestionablemente, un conjunto de elementos en interacción. La más
diminuta entidad espacial, sea por caso la comunidad agraria, es el
resultado de la coherencia de sus componentes; de sus relaciones deri-
van las propiedades del todo. La falla de una conduciría a la parálisis
del resto y a la destrucción de la unidad". 10
Compartimos el criterio de quienes ven en la concepción sistémi-
ca la dirección y vía para la reconstrucción y evaluación del instru-
mento conceptual fundamental de la geografia. Una categoría muy
querida: la región, a la luz de esta concepción se reivindicaría si la
definimos como "un conjunto de elementos geográficos coherentes,
mas no homogéneos" 11 que se ajusta con la del sistema como "un con-
junto de elementos interconexos que forman una integridad". En la
misma condición estaría la de pueblo como "la solidaridad del grupo
humano con su territorio"; así como la de nación una "comunidad esta-
ble históricamente formada de lengua, territorio, vida económica y
espiritual". Categorías que no excluyen lo cuantitativo pero que no se
alienan al mismo por no tolerarlo su especificidad.
Así se nos propondría la geografia como una ciencia social de
particular urgencia y especial significación en el concierto de la cultu-
ra occidental.
1O INSNARD, HlLDEBERT: L 'Espace Géographique. París, 1979. Presses Universitaires
de France.
11 TOVAR, RAMóN A.: La Geografia, Ciencia de Síntesis (op.cit.). Beaujeu- Gamier,
Jacqueline: La Géographie, Méthodes et Perspectivas. París, 1971. Masson &
Cie., Editeurs.
CLAVAL, PAUL et ETTIENNE JUILLARD: Région et Régionalisation dans la
Géographie. Francaise. París, 1967. Librairie Dalloz (Editor)
GEORGE, PIERRE: "Incertidumbre y Dificultades de la Geografia", en Annales de
Geégraphie. Enero-Febrero, 1976, N°. 467; traducción en Boletín del Centro de
Investigaciones Geodidácticas. Caracas, Año IV, marzo, 1977; N°. 7.
, ,
DE LA GEOGRAFIA FISICA
A LA ECOGEOGRAFÍA
Para cuando se sistematizó la geografia como ciencia, en la
segunda mitad del siglo XIX, la dinámica del espacio se ofrecía en un
marco susceptible de ser integrado al conocimiento por la vía de la
observación inscrita dentro de los límites de la captación humana.
La urbanización con la industrialización apenas si asomaba en
muy contados puntos de Europa Occidental; eran fenómenos de excep-
ción. Todo contribuía para que se produjera una ordenación del objeto
geográfico, concebido como una unidad, en dos direcciones funda-
mentales e indispensables. Ni siquiera se vislumbraba la presencia de
los hidrocarburos con las implicaciones que ahora le conocemos; esto
es las que conforman nuestra civilización del petróleo.
Pareciera que se estaba en el mejor de los mundos posibles; las
concepciones funcionaban como anillo al dedo: determinismos frente
a posibilismo. Un objeto escindible en dos órdenes, cada uno con su
especificidad: el natural y el antrópico.
Si bien Gastón Bardet1 denuncia que la geografía se transformó en
humana con Vidal de La Blance y Jean Brunhes, cada una de esas direccio-
nes optó por independizarse. Partía de una supuesta relación del Hombre
con su Medio, un medio aceptado como soporte que para unos es determi-
nante, mientras que para otros se propone como abanico de posibilidades a
elegir según un proceso necesariamente dimanante de lo histórico.
Sin embargo, las condiciones reinantes actuaron para que se pro-
fundizara la separación. La gran industria rompe con su antecedente
artesanal, que funcionaba como una prolongación de las actividades
1 BARDET, GASTóN: L' Urbanisme. París, 1959. Presses Universitaries de France.
16 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
agrícolas tanto vegetal como animal. Producir para la misma industria
antes de colocar el producto en el mercado; nace así la industria de
maquinarias con la demanda masiva de productos del subsuelo; com-
bustibles y minerales. La mecanización interesa no sólo a las instala-
ciones fabriles, sino también a los transportes y posteriormente a la
agricultura. La ciudad impone su dominio al campo.
La geografia seducida por la tendencia, sacrificó su autonomía.
La escisión de su objeto, antológicamente indivisible, la introdujo en
un campo donde termina por dispersarse con la pérdida de unidad; uni-
dad de criterio tanto científico como epistemológico. La región que
hubiera sido el instrumento para su rescate, aparecía propuesta a
voluntad de los autores. Fue sólo recientemente cuando vino a reparar-
se en su calidad conceptual y sometida a críticas y reflexiones. Pero el
terreno andado fue suficiente para llevar a la ciencia geográfica a la
situación de crisis por la que atraviesa en nuestros días.
11
La Geografia fisica ha resultado hasta ahora la más afectada.
Explicable; desde su sistematización como ciencia, la geografia asume
el cariz de social. Su pieza matriz es el paisaje; concebido por Vidal de
La Banche como un producto histórico. "Una individualidad geográfica,
no resulta de la simple consideración de la geología y el clima. No es un
producto dado de antemano por la naturaleza. Es necesario arrancar de
esta idea: una comunidad es un reservorio donde duermen energías en
las cuales la naturaleza ha puesto sus gérmenes, pero cuyo empleo
depende del Hombre. Es él quien, al plegarla a sus necesidades, impri-
me la luz de su individualidad. Es él quien establece la conexión entre
elementos dispersos; a efectos incoherentes de circunstancias locales él
introduce el concurso sistemático de sus fuerzas. Es entonces cuando
una comunidad se yergue y se diferencia; y es así como -a la larga-
se instituye como una medalla, reflejo de la imagen de un pueblo". 2 Dos
categorías se suman a la de Paisaje, los Géneros y los Modos de Vida.
2 GEORGE, PIERRE : "Géographie et Histoire", en Révue Hisorique. Avril-Juin, París,
1963.
EL ENFOQUE GEO HISTÓRICO 17
El maestro de la Geografia Física, Emmanuel De Martonne; pre-
sentía el peligro que se cernía sobre la unidad de la geografia. En el
prefacio de la cuarta edición de su tratado apunta: "[ ... ] creemos en la
unidad de la Ciencia geográfica, concebida como una descripción
razonada de la superficie del globo. Los progresos de diversas ramas
de la Geografia General, las técnica, cada vez más delicadas que el
geógrafo debe conocer para producir una obra original, llevan a una
especialización cada vez más estrecha; se hace más necesario volver
los ojos hacia los principios directores establecidos por los grandes
antepasados: Los Humboldt y los Ritter, los Reclus, los Richthofen,
los Vidal de La Blache. Nosotros sabemos más que ellos sobre cual-
quier aspecto en particular, pero nosotros no debemos olvidar las
visiones generales (sic) que a ellos les debemos. Les era imposible
ahondar tanto como nosotros en cada cuestión, les era más fácil que
\
nosotros captar los conjuntos". 3
En nuestra opinión el pecado estuvo en haberse divorciado de la
tarea específica de lo geográfico: "captar y proponer los conjuntos". El
alto espíritu del maestro que si bien hubo de profundizar en la direc-
ción "fisica" de la geografia, no por ello perdía de vista que la validez
de la misma estaba en su carácter de "síntesis". Sobre ésta se consti-
tuyó y fundó la autonomía de la disciplina geográfica.
No esconde su temor frente a la amenaza que actúa sobre la con-
cepción de Humboldt; aquélla que antepone "la relación de los hechos
anteriormente observados al conocimiento de los hechos aislados aun
cuando éstos eran nuevos". 4
La historia ha desembocado en la situación actual, denunciada
con finura por Georges Bertrand cuando señala que el reto para la
Geografia Física estaría en acceder a "una forma (que le permita) apre-
hender y aislar lo fisico del espacio geográfico". 5
La unidad geográfica ha desaparecido; habrá que rescatarla.
Donde pudo darse, en la Geografia Reginonal, no hay tal. En los mis-
3 DE MARTONNE, EMMANUEL: Traité de Géographie Physique (T .I). París, 1950.
Librairie Armand Colin.
4 CLOZIER, RENÉ: Las Etapas de la Geografia. Barcelona (España), 1945.
5 BERTRAND, GEORGES: Construire la géographie physique, en "Hérodote" (Rev.)
N°. 26. París, 1982.
18 ESTUDIOS , MONOGRAFÍA S Y ENSAYOS
mos institutos universitarios la desagregación no cede. Monografias de
alta calidad que se ofrecen con carácter de regionales sufren del mal.
Las hay producidas por un equipo de autores; cada uno propone su
parte sin comercio alguno con las otras. Los congresos internacionales
como los simposios reproducen la misma situación. Después de la
sesión inaugural, cada quien toma por su lado; reproduce una estruc-
tura profesional. Una armadura epistemológica que sustente a la
Geografia y le imprima unidad no se vislumbra.
111
El papel de la geografia residía, para De Martonne, en aportar una
explicación (descripción razonada) de la superficie del globo. En esta
empresa la geografia fisica se convirtió en Geomorfología y la tenden-
cia que ahora domina conduce a instituirla en lo que Tricart denomina
Eco-Geografia.
El planeta Tierra, en los límites del orden natural, se organiza
en dos grandes niveles: el de la geodinámica interna y el de la geo-
dinámica externa. La primera cae dentro de la competencia de la
Geología en tanto que en la segunda, participa la Geomorfología.
Esta tendría "por objeto específico, el estudiar los caracteres y las
modificaciones de la superficie de contacto entre el medio sólido de
la corteza terrestre (litósfera) y sus envolturas gaseosas (atmósfera)
líquida (hidrósfera)". 6
En la superficie de contacto estaría el ámbito. La complejidad de
este campo impone la necesidad de un hilo conductor o metodológico
que oriente la "descripción razonada" o logos del mismo. En este sen-
tido, a fines del siglo pasado el norteamericano W. Davis propuso su
teoría de la "erosión normal". Se cae así en una geomorfología acadé-
mica fundada sobre esquemas etéreos. Fueron necesarios más de
sesenta años para poderse convencer de lo mismo. "Sólo entre 1930 y
1950 -asienta Tricart- es cuando se remite al estudio de procesos;
gracias a los mismos se formulan objeciones a las teorías de Davis, no
6 TRICART, JEAN : L 'Epiderme de la Terre. París, 1962. Masson et Cie., Editeurs.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 19
sin penas ni riesgos para quienes osaran levantar la mano hacia el
'
Idolo". 7
El problema central es la faz o relieve de la Tierra: su modelado.
Davis estima, desde una visión mecanicista, que el mismo viene a ser
el trabajo de las redes hidrográficas. Estas tienden a eliminar la pen-
diente que se establece entre sus cabeceras y el nivel de base general
de los mares. Realizan así un trabajo de erosión que terminará cuando
el río alcance su ''perfil de equilibrio"; esto es, cuando la energía de las
corrientes de agua no sea capaz de seguir erodando. Considera Davis
que a largo plazo las desnivelaciones, en especial las montañas termi-
nan por aplanarse con lo cual pasan a la categoría de planicies. Este
esquema a todas luces lógico no tomó en consideración la presencia de
otros agentes y factores que actúan en el modelado terrestre; entre los
mismos el carácter de individualidad zonal que se dispone desde el
Ecuador hasta los Polos o sea el clima y sus resultantes de orden bió-
tico; en particular la vegetación asociada al proceso de forrnación de
los suelos.
Considera Tricart que el esquema deivisiano de evolución a lo
largo del ciclo de erosión no es susceptible de generalización. Apenas
sería válido para la zona templada húmeda, menos de 1O por ciento de
la superficie del globo. Tan pronto aparece un período de sequía, los
caracteres de la morfología fluvial cambian; en las regiones semiáridas
cálidas se asiste a una yuxtaposición violenta de sectores que registran
acción erosiva frente a otros con escurrimiento tranquilo. En la zona
intertropical húmeda "no aparece que los ríos realicen un perfil de
equilibrio como el de la zona templada. Por todas partes hallamos los
canales de pendientes suaves alternando con rápidos que se instituyen
en la característica dominante en todos los ríos intertropicales sin que
exista para nada relación alguna con el grado de disección del ámbito
drenado ni el tiempo invertido en la construcción de sus cauces".
Una evidencia morfoclimática se desprende de los hechos: la sus-
titución del postulado de la "erosión normal" por la ley de la depen-
dencia del relieve en correspondencia con el tipo climático. 8
7 TRICART, J.: op. cit.
8 TRICART, J.: Tours de Géomorphologie. París. Centre de Docummentation
Universitaire.
20 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
La Geomorfología climática desplaza a la Geomorfología estructu-
ral. La escuela francesa ofrece la síntesis desde el "Sistema de Erosión"
controlado por la respuesta o síntesis climática constituida por la vegeta-
ción. De la última asociada a los suelos, depende tanto la degradación
como la conservación. La acción mecánica de las aguas por efecto gravi-
tacional enfrenta un intermediario: el tapiz vegetal. La alteración del
mismo desencadena y acelera el proceso abrasivo. En este parámetro
entra en acción quien ha desequilibrado la superficie terrestre: el Hombre.
Un nuevo instrumento conceptual viene a enriquecer el enfoque
teórico: la erosión antrópica. La epidermis de la Tierra es un campo de
conflicto de fuerzas sociales y fuerzas naturales. Por esta vía se reencuen-
tra la totalidad original, la integridad holística u ontológica de la realidad.
Pero el avance de las ciencias individuales referidas al orden natural, la
complejidad de los problemas, conducen a una realimentación entre las
disciplinas científicas; la interdisciplinariedad se impone como una nece-
sidad en los nuevos tiempos. Es así como la geomorfología se incorpora
inevitablemente en el campo de las ciencias naturales y asimila para sí la
categoría ecológica de los Ecosistemas; entra por tanto en una nueva fase
en ajuste con las condiciones históricas del tiempo actual, donde la
''Geografia Física" de los clásicos al profundizar tanto en la extensión
como en la intensidad de su objeto ha terminado por consolidarse como
ciencia integral e individual con búsqueda de respuestas teóricas y prác-
ticas a la "geodinámica externa" de la superficie del globo.
A la luz de lo expuesto debemos comprender que hablar de
Geografía Física resulta un anacronismo. Por consiguiente, la
Geografia debe retomar sus pasos iniciales dentro de las directrices
Humboldtianas y Vidalianas; la relación de hechos aislados; la comu-
nidad como síntesis geohistórica. "Cuando expresamos que el medio
greográfico de un pueblo, vigente en la actualidad, está formado de
cuadros naturales y herencias históricas inspiradas por ese cuadro o
superpuestas (imbricadas) en el mismo; y que tienen sus cepas en
medios secundarios, no hacemos sino plagiar, a veces sin saberlo, a
Ernesto Lavisse. Posiblemente porque, directa e indirectamente,
somos discípulos de su alumno Vidal de La Blanche". 9 Y si como afir-
9 G EORGE, PIERRE: Op. cit.
TRIACART, JEAN: Géographie-Ecolgie, en "Hérodote"; op.cit.
EL ENFOQU E GEO HISTÓRICO 21
ma el último, es la sociedad (el Hombre) quien pliega a la naturaleza
a su servicio y al hacerlo le imprime su individualidad (identidad) a las
comunidades; éstas (los pueblos que las integran) son un producto his-
tórico y en consecuencia la Geografia estaría reorientada hacia sus
fundamentos ontológicos con el propósito de ofrecer una explicación
científica del espacio construido por los grupos humanos dentro de
condiciones históricas determinadas. Equivale a decir que la Geografía
estrictus senso se ha convertido en Geohistoria y debe reencontrarse
con las visiones de conjunto que la condujeron a constituirse como una
ciencia social desde la segunda mitad del siglo XIX.
,
EL FENOMENO URBANO
DEL ESPACIO ACTUAL
Los grupos humanos se ha afirtnado organizan su espacio
dentro de condiciones históricas determinadas. Este espacio, así cons-
truido, consciente o inconscientemente, tiene el rol fundamental de
facilitar tanto la conservación como la reproducción de la comunidad
respectiva.
Cuando decimos facilitar le asignamos una finalidad y necesaria-
mente asume un sentido teleológico como todas las creaciones del
hombre. Vale la pena destacarlo: el hombre es el único animal capaz
de plantearse objetivos cada vez más elevados. Lo natural aparece
dado, lo humano es creado, concebido, planeado.
Esta acción se produce dentro de los términos de un sistema
dinámico Sociedad-Naturaleza. Responde a un equilibrio integrado
por un complejo de relaciones factibles de ordenar en las de los hom-
bres con su entrono y las de los hombres entre sí.
Se trata de un equilibrio sociohistórico. Detectable tanto a escala
planetaria como en la del nivel que se seleccione. En térn1inos geográ-
ficos podríamos sintetizarlo en la relación de oposición Cam-
po-Ciudad; Ciudad-Campo.
Nuestra civilización ha asumido el carácter de una civilización de
ciudades; la misma categoría "civilización" es eso: propio de la civis.
Pero en términos espaciales jamás se había producido la situación que
ahora se vive. Se está en un domino excluyente de la cuidad; nada
escapa a su dictamen.
La estructura de la superficie del globo en nuestros días -
ofrece una imagen abigarrada, de intensa heterogeneidad; es la réplica
de las vicisitudes que conforman la historia de los pueblos. La faz
24 ESTUDIOS, MONOGRAFÍ AS Y ENSAYOS
terrestre registra una situación crítica; preocupante por la cantidad,
calidad y grado de las soluciones o vías de solución que exige.
Señalemos: nunca la oposición entre estados o conglomerados
ricos y pobres había sido tan profunda. La pobreza, a escala mundial,
es tan inmensa que en términos relacionales amenaza con la ruina de
los ricos. La deuda externa se considera impagable.
La inseguridad; jamás habíamos encontrado tal estado de incer-
tidumbre; los caminos parecen truncados. Los medios de comuni-
cación de masas contribuyen al incremento de la misma. La magnitud
de los males que aquejan la educación, la salud, la alimentación y la
provisión de alimentos, el desempleo, el deterioro ambiental, el ham-
bre, la vivienda, reviste grados jamás pensados. Cuando la tecnología
es más que suficiente para resolver tantos problemas, los mismos
alcanzan tales umbrales.
Dos categorías globales sintetizan esta realidad: Desarrollo frente
a Subdesarrollo; con dos superpotencias como árbitros del destino de
la especie humana.
La proposición teórica de "un hombre constructor de su espacio",
aparece en un presente preñado de innumerables signos desconcer-
tantes. Se trata de la cristalización de la civilización del subsuelo; la
que ha concentrado grandes masas en muy reducido territorio, crean-
do el desbalance de la relación Campo-Ciudad, Ciudad-Campo de
nuestros días. Esta geodinámica fracturó el equilibrio sociohistórico de
las civilizaciones del suelo que reinaban desde los tiempos aurorales
de la humanidad. En éstas el código era "lo evolutivo", sustituido
ahora por "la distorsión".
En este plano se nos sitúa el componente espacial Ciudad y su
problemática subsecuente de la urbanización.
11
Si la vertiente natural del objeto geográfico se individualizó y ter-
minó por integrarse en una nueva ciencia que tentivamente se la halla-
mado Eco-Geografia, la humana no ha escapado a la misma intensi-
dad de alteraciones, y conducida a una situación no menos crítica que
la sufrida por la anterior. Hemos asentado como "la geografia, ciencia
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 25
humanística que definiera su objeto a finales del siglo pasado, no
reparó a tiempo en la gama de cambios que interesaba su campo", con
lo que se encontró "sin respuestas suficientes o válidas que oponer a la
nueva problemática espacial".
Han surgido "nuevas teorías del espacio que toman para sí buena
parte del terreno que en otros tiempos competía a la Geografia".
En este orden encontramos a la "Teoría de la Urbanización". La
ciudad, como fenómeno espacial, aparece desorbitado, se ha instituido
en una entidad cargada de problemas; desde la satisfacción de los ser-
vicios más elementales hasta la muy grave de la caída vertical de "la
calidad de Vida". Toda una problemática que ha incorporado para sí,
una nueva ciencia social: la Urbanización. Ciencia que como todas las
contemporáneas integran una extensa gama de disciplinas y experien-
cias dentro del criterio científico-metodológico de la interdisciplina-
riedad y el enfoque sistémico.
Gastón Bardet avizoró su presencia a mediados de la década de
los cuarenta. "La multitud ha desplazado los grupos. Al triplicar de
volumen, las poblacio.nes locales, dispersas en las regiones, lejos de
organizarse a sí mismas en nuevas unidades personalizadas, se con-
centraron en aglomeraciones monstruosas al servicio de la gran
industria. Es el fenómeno conocido como urbanización [ ... ] nada
basta para contener las multitudes; ni las ciudades, no los edificios,
no los parques. Es la época de las masas que se compadece con la
época de lo colosal, subraya O. Spengler. Conseguir dónde ubicarse,
el lugar, la plaza, es le problema de todos los instantes, declara
J. Ortega y Gasset. [ ... ] Pero una ciudad no es por ningún concepto
un amasijo de calles y viviendas; ellas no son sino el caparazón de
una sociedad de seres humanos [ ... ]. Ese plano, esos espacios libres
o construidos, no son sino las manifestaciones exteriores de la exis-
tencia de un ser colectivo cuya vida discurre con la substitución de
generaciones. Conocer este ser colectivo, es lo que se impone como
prioridad. Bien, el drama del urbanismo actual (escribía para 1945)
consiste en el divorcio entre las formas urbanas, caducas y pesadas,
y el ser urbano en prodigiosa renovación". 1
1 BARDET, GASTóN: L 'Urbanisme. París, 1959. Presses Universitaires de France.
26 ESTUDIOS, MO NOG RA FÍAS Y ENSAYOS
Al hipertrofiarse uno de los elementos del conjunto, el resto nece-
sariamente habría de resentirse, y la totalidad asumiría una nueva ima-
gen, producto de la ruptura. Así de simple sería la proposición, pero
cuan compleja ofrecer y realizar la solución.
No hay oportunidad para lo "espontáneo"; las tendencias no
esperan; se impone acción de "políticas", no parciales sino globales,
concebidas desde una totalidad y para una totalidad. Acá lo conducente
es la planificación apoyada en la ciencia o en teorías científicas actua-
lizadas, positivas. No podemos contar con apoyos legales suficientes, no
era posible legislar para situaciones frente a las cuales nos com-
portábamos como desensibilizados; que se fueron incubando sin receso
y con ignorancia de su especificidad; máxime si se considera las
resistencias que oponen las instituciones de la propiedad individual y de
su concomitante la gestión de la empresa privada. Por eso las institu-
ciones que se convienen con las relaciones arriba denunciadas (del
Hombre con su entorno y de los Hombres entre sí) deben transformarse
por haber sido rebasadas. Idear formas nuevas para estadios nuevos: "la
multitud ha desplazado los grupos". La Geografia --ciencia humanísti-
ca de corte universitario- no aportó la teoría general que la introdujera
entre las ciencias sociales con respuestas válidas para la nueva situación.
Pareciera que su rol está amenazando; no sabemos si su papel se
verá disminuido frente a otras disciplinas a no ser que reaccione en el
camino; son los problemas epistemológicos en el seno de lo polisistémi-
co. Por lo pronto asistimos a una corriente que afirma la necesidad de
"ecologizar" la teoría de la urbanización. La Geografía no debería per-
mitir que se le sustrajera del campo de su competencia, el conocimiento
científico de "ese ser colectivo" localizado en el subconjunto urbano del
espacio; cuya vida es el producto de la sustitución de generaciones;
reflejo obligado del equilibrio sociohistórico.
111
La preswn demográfica de las sociedades apoyadas en el
"Campo" se resolvió en migraciones y en una distribución en el senti-
do de la "extensión". Este no ha sido el caso de las que ha generado la
"Gran Industria". El paralelismo "Industrialización", "Urbanización"
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 27
es un fenómeno único y relativamente reciente en la historia de la
humanidad. Ilusorio pretender encontrar modelos en estadios anteriores.
Hacerlo es caer en el grave error metodológico de explicar el presente
desde el pasado cuando la realidad aconseja todo lo contrario. Esta ha
sido una de las piernas falsas sobre la que se ha levantado la geografia.
El pasado contrastado desde el presente para descubrir las tendencias;
el pasado iluminado desde lo actual para reconstruir cómo han fun-
cionado las estructuras; tiene que ser lo procedente. La perspectiva
inapropiada adoptada por la geografia es causa del estado en que se
encuentra. Explicable por haberse confinado en el ámbito puramente
universitario, sustraída de la realidad que cambiaba.
Los desequilibrios ecológicos que afectan al medio ambiente,
como resultado de la actividad humana, han puesto en evidencia dos
hechos fundamentales: la unidad de la sociedad y la naturaleza; y el
equilibrio crítico del sistema de ambas categorías cor1stituyen.
Esto significa que al no solventarse la situación que ahora se vive,
terminaríamos con la desaparición de la especie. Ello aclara el carác-
ter prioritario a considerar con los propósitos humanísticos y sociales
del sistema denunciado.
Si el hombre contemporáneo no adquiere y asume una conducta
ecológica positiva, el porvenir de la humanidad está en peligro. Se
impone una interpretación social del saber ecológico que con su apli-
cación se traduzca en la formación de grupos humanos alertas de que
su futuro reposa en la intervención conveniente del entorno; que en las
condiciones históricas actuales abarca todo el planeta.
La interpretación social, o el deslinde del alcance social del saber
ecológico, plantea dos órdenes de premisas. Las sociohistóricas, vigentes
y actuantes como saldo de la gestión antrópica, y las cognoscitivas.
Las sociohistóricas obedecen a que la conducta de los hombres, tanto
con su trabajo como con el desenvolvimiento vital en su hábitat, muy en
especial en la vertiente "artificial" del mismo, ha procreado cambios que
transcienden al marco del sistema históricamente constituido.
La presencia de tales cambios generan una nueva imagen de la
superficie terrestre. La acumulación insensible de los mismos ha
desembocado en la situación contemporánea.
A través del desarrollo histórico de la humanidad constatamos
casos semejantes. Al ser resueltos favorablemente se ha entrado en un
28 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
nuevo equilibrio sociohistórico que se ha traducido en una nueva
adaptación. Pero cuando esto no ha sido posible, civilizaciones enteras
han dejado de existir. Repararemos en la cultura maya de nuestro con-
tinente americano; las sumerias del Cercano Oriente, entre otras. En
Venezuela el vigor de nuestra civilización agraria andino-costera, así
como el estancamiento de las colectividades aborígenes que per-
manecen en un ámbito calificable de "marginal". Opuesto este último
con los pobladores aborígenes de Norteamérica quienes asimilaron "el
caballo" y hubo que exterminarlos a "sangre y fuego", como bien se
conoce, para desestructurarlos de su territorio. No cabe dudas que los
que permanecen han solventado sus medios y modos de producción así
como la incorporación de nuevos "modos de vida" funcionales con la
"realidad".
Aquéllos que conservaron sus antiguos "usos y costumbres" y no
desaparecieron, figuran entre los que emigraron a otros parajes.
Alternativa histórica que aparece cancelada para nuestra época. No
olvidar que todos los casos ofrecidos por la historia se han registrado
en el seno de condiciones históricas diferentes a las del presente.
La escala de los cambios del hábitat de nuestro tiempo, reviste
carácter mundial. Esto conduce a elevar a primer plano, la regulación
consciente y planificada del funcionamiento del equilibrio sociohistóri-
co Sociedad-Naturaleza.
Las premisas de orden cognoscitivo responde al nivel del desa-
rrollo operado por la ciencia, así como la asimilación o participación
mutua de sus ramas en el diagnóstico requerido; base de las soluciones
deseadas. Asistimos a la era de la aplicación del conocimiento cientí-
fico sin apelaciones; su base epistemológica viene a ser la interdisci-
plinariedad; su instrumento -por ahora- la teoría general de sis-
temas, el análisis sistémico y el enfoque sistémico.
En términos epistemológicos surge la necesidad de organizar los
conocimientos por materia en el plano disciplinario y por problemas
en el interdisciplinario. La integración conllevaría la elección de la
disciplina que liderice en la misma. El conocimiento logrado funciona
como advertencia y nos coloca frente a la toma de decisiones que
implica "una política".
La urbanización es el problema, ¿cómo alcanzar la intelección
del fenómeno?; tal es el reto. Lograrlo es la premisa a su solución.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 29
IV
Para el comienzo del próximo milenio, más de la mitad de la
población mundial residirá en áreas urbanas. El censo de 1981 registra
para Venezuela el 84,1 O por ciento en el tipo. "En 1950 sólo las ciu-
dades de Nueva York, Londres y Shanghai tenían una cifra superior a
los 10 millones de habitantes. Para el año 2000, habrá de esas mega-
lópolis, ·18 de ellas en los países del Tercer Mundo. La Ciudad de
México será la mayor; se calcula que tendrá al final de este siglo 26,30
millones de habitantes, más de la población total que tiene actualmente
Canadá en todo su territorio de más de nueve millones de kilómetros
cuadrados. Se unirán a la capital mexicana, aunque en menor escala,
Sao Pablo con más de 20 millones; Seúl (Corea del Sur), con 19,10
millones; Nueva York, que apenas aumentaría su nivel actual de 14,3
millones; y Buenos Aires y Río de Janeiro bordeando los 12 y 13 millones
respectivamente". 2
Nueva York, en oposición a las del Tercer Mundo, objetiva las
tendencias divergentes propias de sus espacios respectivos. En las
megalópolis de los países altamente industrializados se ha inscrito el
rechazo hacia las mismas. Lo contrario en la de los ámbitos subdesa-
rrollados. Las condiciones de vida en las megalópolis aplastan la
criatura humana en niveles sin precedentes; experimentan un indeclin-
able deterioro. La ciudad de Nueva York padece una crisis fiscal cróni-
ca. Su centro, en otro tiempo habitado por familias de altos recursos,
capaces de pagar fuertes impuestos, ahora es un "gheto"; es el mismo
proceso que sufren las grandes ciudades. La seguridad es crítica, el
"strees" urbano es la nota patológica asociada con la caída vertical en
la calidad de vida. Pero lo citadinos al etnigrar al campo se encuentran
con la falta de empleos; su "género de vida" urbano no se compadece
con una ocupación masiva que los pueda absorber.
Un espacio calificado como "interurbano" ha aparecido. Está
combinado con las características reinantes en las nuevas empresas
industriales. "Cuando la mayoría de las empresas entre las dos guerras,
2 "La Mitad de la Población Mundial vivirá en Zonas Urbanas en el 201 O; en El
Universal, 13-05-86 (Naciones Unidas), p. 1-2.
30 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
y buena parte de las mismas en la década de los cincuenta, se caracte-
rizaban por la importancia de su masa de trabajadores obreros, por el
peso de las limitaciones impuestas por la localización, por la organi-
zación científica y racionalizada de las labores obreras a gran escala;
cada vez más, en la actualidad, las empresas se alejan -en número
considerable- de tales características. La fábrica de los años ochenta
dista mucho de la que tipificaba a la de la década de los cuarenta. En
primer término su contingente obrero ha cambiado; el peso de esta
clase de mano de obra se ha reducido fuertemente en oposición al
ascenso de los efectivos de "cuello blanco"; tales como ingenieros,
técnicos, cuadros en general. Evolución que responde a la meca-
nización y robotización, pero obedece específicamente a las modifica-
ciones introducidas por la "tercera revolución industrial" en la natu-
raleza de las producciones. Las empresas afectadas con la explotación
de la energía nuclear y similares, la informática, la de armamentos, han
destronado a las de los sectores de automotores propios del período
comprendido entre las dos guerras, así la siderúrgica como la industria
automovilística por ejemplo". 3
La I.B.M. viene a ser buena muestra. La región que abriga la mayor
concentración de sus empleados es propiamente una región rural.
La dinámica pone en crisis las categorías conceptuales. En térmi-
nos ortodoxos se ofrecía siempre a la ciudad unida a su "banlieue".
Funcionaba como el espacio dedicado a las producciones que no
soportan el transporte a larga distancia: horticultura, floricultura,
ganadería lechera. El término es expresivo: alrededor del lugar o en el
límite (ban; extramuros) del sitio. Hoy en día este espacio suburbano
por su función específica se ha desplazado a cantones del Tercer
Mundo donde la tierra abunda y es barata: África, América Latina,
Asia. La tecnología, entre otras las del frigorífico conjuntamente con
la revolución en los transportes rápidos con alta capacidad de carga,
colocan el día estos productos "frescos": flores, cítricos, bananos, pro-
ductos lácteos. Las comidas propias de la "estación" en la zona tem-
plada han cedido al nuevo "impulso"; la diferencia está en el costo y
3 DEBARBIEUX, BERNARD: I.B.M a la Campagne: Pévolution du dutches County
(Etat de New York; 1940-1984), en Annales de Géographie, Mai-Juin, 1985, N°. 523,
pp. 270-297.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 31
los establecimientos que lo ofrecen a su clientela en cualquier momen-
to del año. Nuevos umbrales, nuevas estimaciones a nivel del espacio
geográfico.
Hasta la década de los sesenta "los alrededores" de Caracas propor-
cionaban: legumbres, flores, leche y otros frutos. Con la expansión del
espacio construido se desplazaron hacia Los Teques, San Pedro, San
Antonio, etc. En la actualidad desde el extremo Este (La Urbina-Petare)
hasta el extremo Oeste (Antemano-Los Teques y aledaños) las edifica-
ciones para residir y producir se han impuesto; la floricultura, la hor-
ticultura, y similares han emigrado hacia el contacto del Centro Norte
con Los Llanos. Nosotros hemos propuesto los siguientes pasos en el
proceso: Ocupación-Fijación, Expansión, y Cristalización.
La cristalización objetiva la situación crítica; la del equilibrio inte-
rrogado. Las antiguas zonas construidas son demolidas para ceder a la
densificación. Sin embargo, el mismo plan vial con sus retoques, las mis-
mas empresas de servicios públicos, el mismo descontrol en la zonifi-
cación y sus especificidades; con la situación caótica que se padece.
Para 1967, en Strasbourg, el coloquio sobre regionalización y
desarrollo se enfrentó a esta nueva problemática. La ciudad se delineó
como una región económica en sí o como la metrópoli (centro) de un
territorio más extenso considerado como una región también económi-
ca; la ciudad aislada fue suplantada por el "sistema de ciudades".
La cuidad no puede escapar a su necesidad de importadora de
materias primas como de otras mercancías que no puede producir en
su propio terreno, por lo general reducido. Esta calidad de importador
obliga a la de exportador; la exportación puede corresponderse bien
con la producción o bien con los servicios; la ciudad se define como
centro dispensador de bienes y servicios. Su oposición el "Campo" se
individualizaría por el peso de los elementos naturales; su actividad
económica por lo general se desenvuelve a cielo abierto. Esto
conduce a que se establezca la ciudad como el espacio organizado para
residencia, trabajo y reposo cotidiano de sus moradores; equipado con
sus propias instalaciones infraestructurales claramente diferen-
ciadas. Esta definición responde a la oposición Ciudad-Campo. 4
4 Centre Nacional de la Recherche Scientifique Régionalisation et Développement
(Strasbourg, 26-30, Juin, 1967), París, 1968.
-
32 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Pero la individualización entre los espacios urbanos rurales, en
la actualidad, no es tan marcada. La ciudad se expande más allá de
sus límites tradicionales y hasta ha alterado su antigua zona de
influencia; se asiste a un fenómeno de "urbanización" del campo.
Este experimenta una especialización que destierra su autonomía
tradicional y lo convierte en "mercado" incluso de mercancías que
antes generaba, o de productos industriales que actúan como
sucedáneos de los mismos. Se inscriben los circuitos y la reali-
mentación en un Sistema Ciudad-Campo.
La relación Campo-Ciudad de nuestros días se ha complicado; una
nueva red coexiste con la tradicional; hablamos de "paisajes imbrica-
dos" y más recientemente de sistemas. El lenguaje geográfico no reac-
cionó a tiempo frente a los cambios y la necesidad de explicación de
la dinámica no espera; así surge la "Teoría" de esta nueva ciencia
social: el Urbanismo.
Para 1964, en el coloquio sobre "El problema de las Capitales en
América Latina" organizado por el Instituto de Estudios Hispanos,
Hispano-Americanos y Luso-Brasileños de la Universidad de
Toulouse (Francia) y realizado en la misma, el participante Michel
Rochefort subscribió la insistencia con que el profesor Pierre Monbeig
se refería a la debilidad y casi incapacidad por parte de nuestros cen-
tros capitales de mantener y animar una red urbana densa. Señaló que
se trataba de "algo muy significativo y valdría la pena interrogarse por
qué, esas capitales en general, excepto Sao Pablo, no acusan una red
de tal naturaleza. Se impone encontrar la causa en la diferencia de
pesos económico y urbano que tales ciudades capitales representan
con relación a su· .hinterland si se las compara con las capitales y
grandes ciudades de Europa Occidental. ¿Sobre qué podría apoyarse
una capital, aparte de sus funciones políticas y administrativas, para
animar una red urbana? Puede hacerlo preferentemente sobre los altos
servicios como la banca, comercio especializado, medicina de alta ca-
lificación, dotación cultural, etcétera.
Ahora bien, los utilizadores de esos servicios de alto nivel son los
responsables de las actividades industriales y las personas ricas.
¿Dónde se encuentran en América Latina? Esencialmente en las capi-
tales, lo que equivale a aceptar que la ciudad vive de sí misma; esos
servicios son para quienes residen en la propia ciudad y en consecuen-
EL ENFOQ UE GEOHISTÓRICO 33
cia se produce una carencia de elemento valederos que puedan utilizar
esos servicios en el resto de la región. El hinterland sin peso, la capi-
tal no dispone de una zona de influencia aceptable; de donde deriva
que no pueda surgir una red urbana densa, es decir, centros "relais" en
el seno de la zona de influencia". 5 Lo que equivaldría a admitir que la
mayoría de nuestras ciudades no integran propiamente un "sistema
urbano".
La vertiente humana de la Geografia ha sido invadida como en
el caso de la "natural" por nuevas disciplinas. Las oficinas de
planeamiento urbano son instituciones obligadas en casi todos los esta-
dos avanzados como en determinadas áreas de algunos ámbitos subde-
sarrollados. El urbanista es un cuadro altamente calificado, especie de
arquitecto armado de planificador. Estos organismos, en Caracas
existe la OMPU, insospechables para fines del siglo XIX, hoy registran
a diario las tensiones propias de los conflictos de intereses que susci-
tan por la utilización de los espacios citadinos concretos o potenciales
previstos en la zonificaciones.
La superficie terrestre es el domino específico de la residencia del
Hombre. La misma implica una evolución que en su fase n1ás reciente
coincide con los cambios climáticos del cuaternario y su estabilización
respectiva. El acontecimiento más radical que registra ese momento, es la
presencia del Hombre. La humanidad en su desarrollo ofrece estadios
donde predominan las determinantes naturales y en los períodos más
avanzados situaciones con peso excluyente de las determinantes so-
ciohistóricas. La época Contemporánea es la punta máxima de esta
evolución con el imperio de la tecnología sustitutiva no sólo del trabajo
mecánico, sino incluso del mismo trabajo intelectual. Estas revoluciones
han tenido como escenario la ciudad. Sólo en ellas, por las economías de
escala que le son específicas, se han traducido en alarmantes alteraciones
5 "Le Probléme des captilaes en Amérique latine", en Caravelle, N°. 3, 1964.
Cahiers du Monde Hispanique, Université de Toulouse.
34 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
no sólo en cuanto a la contaminación ambiental y sus efectos, sino en lo
atinente a la inoperancia del hábitat (espacio geográfico) que nuestra
civilización ha estructurado. Ciudad y ciencia son dos hechos insepara-
bles. Para nosotros esta línea cambiante ajustada al binomio reproduce el
proceso que se inscribe en el espacio terrestre, derivado de la división
geográfica del trabajo que se recoge desde la estructura inicial aldeana
hasta las redes urbanas complejas de nuestros días.
Sin embargo, la distorsión operada en la misma es relativamente
reciente; tan reciente que la podemos calificar de contemporánea. Está
unida al aumento violento en la productividad del trabajo por la susti-
tución de la estructura artesanal por la industrial; al desplazamiento de
la herramienta por la máquina y sucedáneos; por el dominio casi
excluyente del trabajo acumulado, muerto, a expensas del trabajo vivo.
Realidad complejísima que cabalga sobre el combinado industriali-
zación-urbanización. Ruptura de la escala humana.
El fenómeno al asumir dinámica inusitada hipertrofió sus
soportes tanto fisicos como humanos. Hoy es el drama de la sociedad
y de la ciencia. Corregir sus males, reorientar sus ritmos, en una pala-
bra humanizarla, es la preocupación central de los urbanistas, planifi-
cadores, políticos, expertos en diseños, empresarios, y de todos los
estamentos dirigentes de la sociedad. Ante la magnitud de los desequi-
librios se ha levantado un criterio: ecologizar la urbanización.
VI
Gastón Bardet plantea como problema central, el del divorcio
entre "ser y forma" urbanas. Asienta que hasta el Renacimiento asisti-
mos a "un vivo sentimiento de biología perfecta, de armoniosa corres-
pondencia entre la forma: suma de esfuerzos convergentes hacia un
mismo fin y la comunidad urbana en sí misma". 6
Se impone el predominio de la recta. El trazado tiende a
resumirse en una simple expresión esquemática, sólo perceptible a
nivel del plano, en el papel.
6 BARD ET; GASTÓ N : op. cit., p. !l.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 35
Se ha ganado un método de organización de las grandes ciudades,
caracterizadas por la amplitud de las concepciones, las visiones de
conjunto, pero "la forma se separa poco a poco de la vida urbana". Es
así como "el arte clásico pierde su apogeo y no se conserva sino por
escasos momentos y en limitadas composiciones. Renuncia a su carne,
luego a su ritmo para no ser sino un esquema cómodo y racional de
distribución de terrenos, un nuevo trazado de colonización". 7
Es una modalidad de la deshumanización del arte denunciada por
Ortega y Gasset. Lo esquemático ejerce su dominación. "La ciudad no
es más simple ensamblaje de tuberías, distribuidores de automóviles
(ruidosos y apertnasados). Es el divorcio de la forma y el ser, es la
caída irrefrenable de la espiritualidad, del arte, después de la etapa
renacentista. Ahora bien, el arte urbano se fuga de los artistas, escapa
a ellos con el advenimiento de la masificación, la revolución industrial
y el fenómeno de la urbanización que rebasan las estructuras de las
aglomeraciones. Las que se encuentran totalmente desprovistas de
cánones. Los problemas sociales así planteados conducen a transfor-
mar el arte urbano en una ciencia social: el urbanismo; el arte urbano
nuevo no podrá renacer sólo cuando esa ciencia haya reencontrado las
estructuras fundamentales de las agrupaciones humanas". 8
Jacqueline Beaujeu-Camier en uno de sus últimos libros 9 se
enfrenta a la complejidad que ahora reviste el fenómeno urbano.
"¿Qué vamos a entender por una cuidad en términos generales? Su
definición es pern1anente o, como lo piensan algunos, está ligada a
determinadas características de la sociedad. Para los primeros la
respuesta parecía no oponer problemas hasta la gran explosión del
siglo xrx, pero la revolución industrial introdujo un vuelco total" .10
Esto la conduce a plantear que la ciudad como un elemento
medidor (intermediario) se aleja sensiblemente de la caracterología
tradicional. "El acento no puede limitarse únicamente al aspecto con-
creto del paisaje urbano y al uso del terreno, ni en la descripción de
7 Ibídem, p.13.
8 Ibídem, p. 15.
9 BEAUJEU-CARNIER, JACQUELINE: Géographie Urbaine. París, 1980. Librarie
Armand Colin.
10 Ibídem, p. 15.
36 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
los aspectos demográficos y sus actividades económicas, así como en
la determinación de los niveles y géneros de vida[ ... ], sino esencial-
mente en las combinaciones de estas diferentes características, sobre
el complejo global de sus interrelaciones [ ... ] La búsqueda de estas
combinaciones promueve inmediatamente la necesidad de recurrir a
métodos específicos desde las observaciones tradicionales de la rea-
lidad. Estamos emplazados a concebir no sólo desde las característi-
cas yuxtapuestas o aún enlazadas de manera lineal (el emplazamiento
de una fábrica y el crecimiento del empleo obrero ... ), sino a enfocar
la aproximación en tres niveles: la estructura estática, las relaciones fun-
cionales y el proceso dinámico (Berry, loe. cit. 1968, Beaujeu-Camier,
1971 ). El conjunto constituye el esquema accesible por el análisis,
sobre el cual numerosos autores coinciden para definirlo como un
'sistema '. 11
Acá estamos, enfrentamos una encrucijada.
VII
Podría avanzarse que, a la luz de lo que se vive, la alternativa
indiscutible, para la Geografia, estaría en la Geohistoria.
Acá se reencontraría con su génesis. Ella se sistematizó a fines
del pasado siglo para responder a necesidades de carácter histórico;
accederíamos a un regreso enriquecido con todo el caudal de expe-
riencias acumulada y asistida por la consolidación del pensamiento
científico occidental.
11 Ibídem, p. 25.
,
EL ENFOQUE GEOHISTORICO
Las profundas transformaciones operadas por la realidad, particu-
Lrmente en el tiempo corrido desde finales del siglo pasado al presen-
~, han alterado no sólo al orden cultural o antrópico, sino que han afec-
tado también en niveles nunca vistos al natural. Tal ha sido la
magnitud de estos cambios que podría afirmarse sin temor a equívo-
cos, que los objetos de las ciencias no son en la actualidad corno ellas
los concibieran en sus orígenes. La ingenuidad primigenia con que el
hombre interviniera a la naturaleza ya no existe. Los enfoques que
atendían a objetos bien delimitados y aptos para ser encerrados en una
teoría han caducado. Igual afirmación vale para el orden social. Lo
social atendido corno unidad de lo natural y lo artificial; unidad indi-
soluble se levanta hoy para el hombre en general (científico, político,
artista, empresario, ingenieros, u otros) como un inmenso complejo
que ha puesto en crisis los tratamientos epistemológicos tradicionales.
No pocas de las correlaciones que teníamos corno válidas y con
las cuales pensábamos y sobre las cuales avanzábamos explicaciones
aceptadas, ya no funcionan. Esto ha conducido a la procura de nuevas
estimativas; a una revolución en el campo del saber y de sus respecti-
vos instrumentos conceptuales. La supuesta autonomía de la discipli-
na en sí rodó por tierra; hoy asistimos a los enfoques rnulti, inter y/o
intradisciplinarios; la realidad que pretende comprender y explicar la
ciencia, así lo impone. Ciencia sin la cual no es posible concebir el
destino inmediato y por tanto futuro de los pueblos.
En esta dirección, el espacio mundial actual se nos aparece como
un conjunto complejo de estados, pueblos y naciones, cuya localiza-
ción y territorios respectivos responde a un dilatado proceso histórico
38 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
ya cristalizado. No está exento de alteraciones pero las mismas no
podrán traducirse, al menos a escala mundial, en transfom1aciones de
fondo. Grupos humanos con una misma lengua y tradiciones se defi-
nen solidarios con su respectiva parcialidad o limitación territorial.
¿Qué condensa a tal parcialidad?; necesariamente una entidad de estir-
pe política sujeta a un devenir histórico y por tanto vendría a ser su
concreto resultado.
La realidad se nos propone como un conjunto complejo de espe-
cificidades integradas a un contexto común o unidades. Lo que nos
aparece implica la especificidad que reviste la totalidad. Especificidad
que obedece a una esencia u ontología de índole estrictamente geohis-
tórica. Dos son las perspectivas que se ofrecen como las dominantes
en un enfoque global de esa realidad o totalidad; por una parte la con-
cebida desde el equilibrio del Sistema Sociedad-Naturaleza, donde se
ubicaría la visual política en un plano secundario, y la otra, la que a
nuestro juicio sería la propiamente detertninante, constituida por la
vigencia del conjunto integrado por las Superpotencias (URSS-USA),
las potencias y el resto; esta última dirección o enfoque implicaría
necesariamente a la primera y sus problemas.
Es así como el enfoque geohistórico se incorpora en esta nueva
situación. Él se desprende de la propia concepción geográfica que
entiende al espacio como un producto concreto o síntesis de la acción
de los grupos humanos sobre su medio ambiente para su necesaria
conservación y reproducción sujeto a condiciones históricas determi-
nadas. No se contrae exclusivamente, sin desentenderse de ello, a pura
preocupación intelectual a la que algunos acostumbran reducirlo; es en
esencia la concreción real del objeto geográfico y se impone en las
tareas de la planificación social como en las investigaciones del mismo
carácter, en virtud de su competencia en la debida identificación de los
pueblos, estados y naciones.
Si el hombre es un ser natural en tanto que resultante de una evo-
lución bajo influencias ecológicas (lo que justifica y fundamenta la
perspectiva del equilibrio del sistema Sociedad-Naturaleza), cuenta
también condición que le es inmanente con la capacidad para
organizar el medio donde vive (organización del territorio) para su par-
ticular y exclusivo beneficio. En este nivel o dirección podría aceptar-
se como un agente natural que construye como los otros animales-
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 39
su propio entorno en un plan de estricta igualdad entre congéneres; se
estaría en presencia de una relación de oposición entre "Grupos
Humanos y Naturaleza"; una integridad o sistema equivalente, en
términos cualitativos, a la de cualquier otro agrupamiento de seres
vivos. En este "Sistema Hombre-Naturaleza" el peso de cada uno de
los componentes estaría dado por el nivel o la factibilidad de inter-
vención que disponga el respectivo grupo humano frente a la gama
de entes naturales seleccionados y/o seleccionables a los fines
denunciados de la conservación y reproducción.
Pero, es lo cierto que a la escala del elemento antrópico se gene-
ran diferenciaciones que engendran una nueva estructura en esta rela-
ción Hombre-Naturaleza. Así, de una supuesta situación de homoge-
neidad se entra en una mayor complejidad; las relaciones son más
intrincadas; la variable social inmanente al grupo humano asume un
rol principal; el posible sistema Hombre-Medio Natural cede inexora-
blemente al Sistema Sociedad-Naturaleza. Esta integridad sustituye a
la primera si es que pudo existir; viene interesada por la "División del
Trabajo", tanto espacial o de localización sobre la superficie de la
Tierra (Ciudad-Campo; Campo-Ciudad) como social (relaciones de
los hombres entre sí), y tecnológica (niveles de civilización reinantes).
Esta calidad estructural que reviste el "elemento antrópico" determina
una nueva realidad; nos introduce ante una situación que se inscribe a
su vez en un proceso factible de experimentar cambios, bien a media-
no, largo o muy largo plazo, porque es histórico. El mismo obedece a
la determinación social, coordinadora de la función trabajo y de su
relación inevitable con los bienes, que informa necesariamente la ges-
tión de los humanos en la configuración (fisonomía-paisaje) de su
entorno, registro concreto este último de esa dinámica global; la cual
reproduce, según su rango, las calidades del Hombre como ente antro-
pológico, sociológico, económico, político, espiritual y en esencia his-
, .
torteo.
La relación inicial Hombre-Naturaleza se diversifica, se compli-
ca, pero no se divorcia de la unidad estructural primigenia; es una uni-
dad "per se", la misma que autoriza la validez de los "derechos huma-
nos", base de la defensa de la Paz entre los pueblos y naciones. Esta
unidad pervive, si hay diversidad (cambios, variedad) cristaliza en
una unidad de calidad histórica; se produce en un espacio y tiempo
40 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
determinados; es la que sustenta y alimenta la coherencia de la acción
antrópica. Asume o conlleva a un carácter ontológico en tanto que
resultante substancial o esencia, ya que si nuevo incorpora lo positi-
vo de lo viejo; por ser nuevo es engendro inevitable de lo viejo. "Lo
concreto es concreto por ser síntesis de múltiples detertninaciones, la
unidad de la diversidad. Para la mente es un proceso de síntesis y un
resultado; no un punto de partida; para nosotros es el punto de parti-
da de la realidad, en consecuencia de la intuición y la representa-
ción". 1
Si el trabajo es consubstancial con el Hombre, la solución a los
múltiples problemas que con él se crean, solución que busca la satis-
facción del hombre como ser social, aguza el ingenio; el Hombre es el
único animal capaz de plantearse y alcanzar objetivos cada vez más
elevados/ objetivos y propósitos que está emplazado a solventar no
necesariamente a agotar; allí la significación de la planificación y de
la evaluación.
El hombre se encuentra frente a "la Tierra (como) el gran labora-
torio, el arsenal que proporciona los medios y los materiales de traba-
jo, y también la ubicación, la base de la comunidad que produce y se
reproduce por medio del trabajo vivo''. 3 Si el hombre vive en sociedad,
no hay comunidad sin arraigo territorial. Sólo el idealismo fue capaz
de desarraigarlos.
En este orden asistiríamos a la comunidad mayor, la Humanidad;
extendida por toda la superficie de la Tierra, pero a la vez reestructu-
rada en unidades concretas, menos extensas (según las escalas), que la
reproducen en sus respectivos espacios (unidades espaciales) con sus
particularidades o especificidades estructurales factibles de objetivar-
se desde un enfoque o visual (simbiosis temporo-espacial) necesaria-
mente de estirpe geohistórica. La extensión de tales unidades gradaría
en términos cuanticualitativos la intensidad de la especificidad.
1 MARX, KARL: Fondements de la Critique de l'Economie Politique. París.
Editions Anthropos, 1967.
2 ENGELS, FEDERICO: "El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en
Hombre", en Obras Escogidas. Moscú. Ed. Progreso, 1969.
3 MARX, KARL: Formaciones Económicas Precapitalistas. Buenos Aires. Ed.
Anteo, 1973.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 41
Estamos en presencia de la trascendencia del ente antropológico
incorporado a la gama de condiciones históricas determinadas, lo que
conduciría inexorablemente al problema del desarrollo que vendría a
ser una situación propia del proceso de crecimiento intrínseco de la
estructura que se reproduce en cambios globales, tanto de las condicio-
nes de vida como del espectro de necesidades específicas de la comu-
nidad contemplada o considerada.
Si procediéramos a resumir, tendríamos que el enfoque geohistó-
rico abarcaría un objeto que sintetiza tres direcciones fundamentales e
indispensables: la antropología, la sociología y la histórica que conlle-
van conjuntamente la fundamentación económica, ésta al realizarse o
resolverse en el espacio, apoyada en un territorio, ceñida a la división
del trabajo, determina que este objeto se reproduzca en unidades espa-
ciales (territoriales) concretas con las que el Hombre asegura super-
manencia sobre la superficie de la Tierra.
Unidades, sometidas a la dinámica propia de la interdependencia,
factibles de ser estudiadas, denunciadas y propuestas desde su indivi-
dualidad o especificidad geohistórica. El enfoque estrictamente geo-
histórico se desprende, como se dijera arriba, de la concepción geográ-
fica que entiende al espacio como un producto concreto de los grupos
humanos sobre su medio circundante, para su conservación y repro-
ducción dentro de las condiciones históricas determinadas.
11
El espacio Geográfico dispone de un soporte natural (territorial);
mientras éste se comporta como un hecho dado aquél aparece como
realizado o concebido; si lo geográfico obedece a los ritmos de una
dinámica social, el territorio opone a esta última su especificidad
alcanzada o cristalizada dentro de una dilatada evolución geológica
que informa en su totalidad al planeta Tierra. Determínanse así en
términos metodológicos dos realidades: la natural y la cultural; y
nos reencontramos con la clásica oposición aristotélica que explica la
restricción de la ciencia al orden natural. La Física no puede ser obje-
to de la ciencia porque es "artificio", la ciencia es la inteleccióh de la
Naturaleza. Esta dirección de la tarea científica reinó hasta muy
42 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
recientemente. Ha habido que pagarle un largo tributo. Los cambios
hasta ahora ocurridos en la civilización occidental, con la gama de
novísimos problemas generados, invirtieron la ecuación. No sólo exis-
te la ciencia de lo artificial sino que es este tipo de ciencia o su con-
cepción la que con mayor urgencia reclama el momento actual.
Hasta la Segunda Guerra Mundial se tuvo como válido el juego
espontáneo de la intersección Hombre-Naturaleza; aún más, se trans-
firió por analogía el estilo de la ciencia natural a no pocas de las cien-
cias sociales; no es precisamente ésta la situación presente. En el
mismo terreno de la agricultura, no obstante los logros de la genética,
los abonos se concebían como simples enmiendas, aditivos con los
cuales restituir sus condiciones originarias al suelo. En la actualidad
pareciera que esta categoría "suelo" no define lo que con anterioridad
así se concebía; tal la distorsión experimentada que lo ha divorciado
de su esencia; los cambios introducidos no sólo en su estructura, sino
en su componente biótico (micro-flora y micro-fauna) por el uso de
herbicidas, pesticidas y otros afines, nos conduce a interrogamos:
¿esto que llamamos convencionalmente "suelo" es natural o artificial?;
esta semilla con la cual se acorta o se alarga los ciclos de crecimiento
y maduración, ¿será un producto estrictamente natural o engendrado
de la ingeniería humana? Sin embargo, se comportan como entes natu-
rales, son elementos del soporte, productos de la civilización, y facti-
bles de ser manejados desde el "análisis"; no sucede lo mismo con la
otra gama de fenómenos directamente ligados al ente antropológico o
cultural. El Hombre, dijimos, es le único animal capaz de platearse y
alcanzar objetivos cada vez más elevados; esto es: sus creaciones, pri-
mero son concebidas, diseñadas, para posteriormente ser realizadas.
No pueden avenirse con el "análisis" como es el caso de los entes teni-
dos como naturales, sino con la "síntesis". El impacto incoado por el
desarrollo y expansión de la civilización actual nos ha colocado den-
tro de un mundo construido y denominado por lo artificial. El mismo
ha relegado a la obsolescencia no pocos instrumentos conceptuales de
las ciencias, tal ha sido el grado de las alteraciones experimentadas por
"sus objetos'': las áreas específicas que han limitado para su investiga-
ción y estudio de la Totalidad o Realidad. La supuesta hegemonía del
"hecho en sí" ha caído; ahora vivimos bajo el imperio de "las relacio-
nes", la realidad a la par que múltiple y compleja es integrada, no frag-
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 43
mentada; de acá la vigencia de la concepción global impuesta por las
determinantes de· este momento histórico. El mismo, que ojalá no sea
truncado por una hecatombe bélica, expresa una profunda revolución
cultural que interesa todos los órdenes.
Si se le quisiera tan sólo atisbar, bastaría con una revisión deteni-
da de la prensa. Observamos la actitud de instituciones y organismo
con peso en el ámbito mundial como: las Naciones Unidas, las
lglesias, en especial el Vaticano, la Comunidad Económica Europea, la
Unesco; reparemos en situaciones como las que se suceden en el área
del Islam que cubre ,
un territorio que se dispone desde Asia Central
hasta el Norte de Africa; todos son los signos de los nuevos tiempos.
La ciencia tradicional calzada sobre el "hecho aislado" no ofrece res-
puesta ni válidas ni confiables, no se compadece con la determinante
de la problemática de nuestro presente histórico: lo multi, lo inter e
intradisciplinario. Así en "lo social" es la planificación, el diseño, la
concepción de conjuntos, lo que se ha impuesto fuera de toda discu-
sión. El saber científico se transforma bajo la presión de la realidad
vigente, las instituciones se resienten, no pocas se vacían de conteni-
do. Es digna de reflexión muy especial lo experimentado en el campo
de la psicología y las "teorías de la personalidad". La "realimentación"
la torpeza por todas partes.
111
La Geografia no pudo escapar a estas instancias que han afectado al
movimiento científico; por lo pronto el debate está abierto; cruza por una
crisis que aspiramos pueda superar con ventaja al reencontrarse con las
determinantes fundamentales de su objeto. Ya para 1945, Gastón Bardet
nos alertaba acerca del advenüniento de las masas; "la multitud despla-
za a los grupos, las poblaciones de los grupos locales diseminados en las
regiones, lejos de organizarse a sí mismas o de reordenarse en nuevos
grupos individualizados, a la escala humana, se concentran en aglomera-
ciones monstruosas al servicio de la gran industria". 4
4 BARDET, ÜASTÓN: L 'Urbanisme. París. Presses Universitaires de France, 1959.
44 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Jean Tricart señala como "hay momentos en la historia donde
nuestro espíritu se resiste a liberarse de una actitud esencialmente, en
verdad exclusivamente analítica y colocarse en el nivel de compren-
sión de las relaciones entre objetos diferentes. La segunda mitad del
silgo XIX y la primera del xx constituyen uno de esos períodos. En las
ciencias naturales, la sistemática y la Fisiología intensificaron el aná-
lisis con la ayuda de nuevos instrumentos como el microscopio. La
Geografia se atomiza en un sinnúmero de especialidades más o menos
independientes o separadas una de las otras. Los Humboldt, los
Darwin, los Elíseo Reclus ceden ante los W. M. Davis y los Walther
Penck. Sin embargo, el desarrollo de la biología impuso el retomo a
una visión de conjunto que se compadece con la consideración del
organismo del ser estudiado. Son excepcionales los geógrafos que tie-
nen consciencia plena de las interacciones (sic.) que estructuran su
objeto de estudio". 5
Ives Lacoste declara que reducir la geografia "a una espaciología
de formaciones sociales, traería como consecuencia amputar buena
parte de la función estratégica propia de este saber. El espacio donde
se producen las acciones y las luchas (sic.) no es exclusivamente el
"espacio social", sino el territorio (sic.) con sus rugosidades topográfi-
cas, su vegetación, los efectos que conllevan los rit1nos climáticos, sus
accidentes, etc. El terreno para los geógrafos como para los militares,
es en primer término y no hay por que olvidarlo, la topografia, las pen-
dientes, los acantilados, las llanuras, los valles y arroyos. Por ello los
geógrafos deben preocuparse por lo que, en este tiempo, denuncian los
geomorfólogos". 6
Advierte Triacart que la calidad de recurso no obedece exclusiva-
mente a la esencia natural, sino a su incorporación en el ámbito de una
civilización y en un determinado nivel de desarrollo; "esto aunque evi-
dente conviene recordarlo. Para el hombre de Neanderthal, los mine-
rales de hierro no constituían ningún recurso, a lo más un tipo de pie-
dra, ignoraban por completo la metalurgia. Para los militares de la
Primera Guerra Mundial, el uranio no participaba entre los productos
5 Heridote, revue trimestrielle; París, 1982. N°. 26. Geographie-Ecologie, JEAN
TRlACART.
6 Heridote, París, 1978, N°. 12. Editorial: IVES LACOSTE.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 45
estratégicos, se desconocían las armas atómicas. Un razonamiento
prospectivo, apoyado en el saber tecnológico permite acceder a la pre-
sencia de algunas potencialidades capaces de elevar un determinado
cuerpo o substancia a la categoría de recursos". 7
Considera Geoges Bertrand que "El postulado materialista (donde)
el hombre, por tanto la sociedad, está en la naturaleza y no fuera de ella,
ni menos aún contra ella, recobra toda su amplitud y tiende a convertirse
en la piedra de toque de una renovada reflexión acerca del lugar y papel
de la geografía fisica y de los geógrafos en el desarrollo actual de la
investigación naturalista y social. La geografia fisica se coloca así en el
corazón del debate. Los geógrafos son, sin discusión, quienes actúan
como tradicionales intermediarios entre un determinado conocimiento
naturalista y algunas formas de análisis social. Jamás han expulsado de
su problemática el elemento natural y menos aún sus implicaciones
socioeconómicas. Además no pueden permitirse ese lujo; hacerlo sería
correr el riesgo de perder su identidad (sic.) frente al concierto de otras
ciencias sociales (sic.), como ha sucedido recientemente con algunas for-
mas nuevas de geografía humana. Los geógrafos gozan de una situación
privilegiada en el contacto de las ciencias sociales y naturales, (precisa-
mente) ahora, en un momento, cuando etnólogos, antropólogos, sociólo-
gos, economistas, e historiadores, intentan ubicarse, no sin evidentes
impropiedades, en semejantes perspectivas". 8
Ives Lacoste puntualiza cómo "en la evolución de la geografia
universitaria, desde los años iniciales de este siglo, hubo fases de
regresión; además no fue ella la única disciplina afectada. Jean Tricart,
en lo que corresponde a la Geografía Física, fue uno de los primeros
en denunciar los daños que entrañaban la adopción del "modelo deivi-
siano" que, no contempla en el análisis de los procesos morfogenéti-
cos a los suelos y sus respectivas formaciones vegetales, con lo que se
produjo una gran regresión en comparación con las concepciones
(holísticas) de Humboldt. La biogeografia que bien pudo establecer las
bases, como un correctivo, fue por mucho tiempo marginada". 9
7 Ibídem, Vocation des terres, ressources ou contraintes et developpement rural,
JEAN TRIACART.
8 Ibídem, "La geographie physique contre nature ". GEORGES BERTRAND.
9 Heridote, N°. 26. Editorial: !VES LACOSTE.
46 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Destaca Tricart cómo "los geógrafos no han realizado investiga-
ciones metodológicas y conceptuales en la dirección sistémica. Con A.
Cailleux expresa nos hemos introducido por esta vía pero en un
área limitada a la geomorfología climática; y hemos insistido agre-
ga diferenciándonos de nuestros precursores alemanes, sobre la
importancia predominante de las modalidades indirectas del influjo
climático en la morfogénesis. Hemos demostrado el papel restringido
de la acción directa de los parámetros climáticos en el sistema morfa-
genético (expresión derivada del "Sistema de Erosión" de A. Cholley)
y acentuado por el contrario los pasos indirectos a través de los
cuales el clima al actuar sobre la vegetación incide por este medio en
los suelos y finalmente en la morfogénesis. Nosotros redescubrimos
así el concepto de ecosistema". 10
Georges Bertrand estima que "la autonomía de la geografia fisi-
ca está por demostrarse y hacerse tanto en la teoría como en la prácti-
ca. No sería posible lograrlo sino con un "proyecto" al estilo de los
"sistemáticos". Tal proyecto consiste, en primer término en el recono-
cimiento de un objeto y un objetivo específicos en función de los cua-
les organizar el sistema de investigaciones y del cual dependería la
selección del método. No es el método, en verdad, lo que define el pro-
yecto, sino éste último quien define al m~todo. Al olvidarlo, no pocos
trabajos geográficos, entre los mismos algunos con pretensiones meto-
dológicas, dan la impresión de girar sobre sí mismos o combatir con-
tra los molinos de viento". 11 Con idéntico propósito establece que "la
unidad conceptual y metodológica de la geografia fisica residiría en
una forma determinada de aprehender y aislar lo "fisico del espacio
geográfico". Lo que requiere de un concepto, esto es una representa-
ción mental general y abstracta que tenga valor de referencia univer-
sal; que substituya las nociones imprecisas como las de "medio" o
"espacio" natural, "paisaje", "fisica del espacio geográfico", ese con-
cepto es el de geosistema. El geosistema es el objeto de la geografia
fisica. Es un concepto naturalista cuya finalidad es comprender la
estructura y funcionamiento del sistema geográfico natural. Es, en una
determinada escala de espacio y de tiempo, un volumen de espacio
10 Ibídem, "Geographie-Ecologie". lEAN TRIACART.
11 Ibídem, "Construire la geographie psysique". GEORGES BERTRAND.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 47
geográfico que corresponde a una organización estructural y a un fun-
cionamiento autónomo. Es una faceta de la "intersección" geográfica
donde se interpretan e interaccionan la litomasa, la aeromasa, la hidro-
masa y la biomasa, incluido los impactos de origen antrópico". 12
Estas opiniones ilustran suficientemente como ni en el campo
específico de la geografia fisica pueda ignorarse la presencia del fac-
tor antrópico; como el establecimiento de su autonomía como rama
independiente no será posible salvo que se acceda al logro de "una
forma" que permita a la vez que "aprehender" también "aislar" lo
"fisico" de la estructura integral que es el espacio geográfico.
Además, al cercenarse tanto la investigación como el cultivo de
la geografia de las concepciones globales e históricas se tradujo en una
regresión frente a los alcances logrados hasta Humboldt. Reafirn1an
también la calidad geográfica del "sitio" y sus equivalentes espaciales,
en particular lo atinente a la variable territorial: "el terreno para los
geógrafos es en primer término la topografia, las pendientes, los acan-
tilados, las llanuras, los valles y arroyos" concebidos desde su locali-
zación o posición geográficas.
En resumen, no pocos de los ingredientes indispensables para
instruir un enfoque geohistórico del espacio a la escala que se consi-
dere prudente.
IV
"La anatomía del hombre es la clave de la anatomía del mono y
no lo contrario". 13 El espacio mundial actual en su nivel más intenso se
estructura, como ya se dijera, en superpotencias, potencias y resto. Las
épocas de expansión, a las que estuvimos tan acostumbrados desde el
siglo XVI, en las que los estados poderosos en función del equili-
brio se repartían el mundo a su buen mandar, parecen canceladas.
Esto ha dado paso a la tendencia que hoy domina. En su lugar asisti-
mos ahora a la modalidad de las zonas de influencias. Una de éstas,
12 Ibídem.
13 MARX, CARLOS: Contribution a la critique de L 'Economie Politique. París.
Editions Sociales, 1957.
48 EST UDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
con notas hasta el presente no del todo bien conocidas, es el territorio
de la llamada Europa Occidental. No existe en el mismo homogenei-
dad de opinión y los conflictos internos asumen en ocasiones caracte-
res graves en más de lo que podía creerse. El poder político de Europa
ha fenecido, en cuanto al poder económico, si no está liquidado, lo que
es imposible, aparece muy mermado, en buena medida mediatizado y
debe enfrentar, tanto a Estados Unidos como al Japón en una dura com-
petencia. No obstante, la organización de la Comunidad Económica
Europea, la dependencia extrarregional se acrecienta por la necesidad
de mercados para sus excedentes de producción, el desface tecnológi-
co y la carencia de petróleo en los límites de su territorio. El problema
del gasoducto que desde Siberia sirve este hidrocarburo estratégico
para los países del área del sistema europeo, es muy ilustrativo de la
situación vigente. Pudo 1nás la limitación o servidumbre tecnológica
(factor civilización) que la oposición ideológica. Esta contracción de
Europa Occidental hace que la mayor carga en la zona mundial defini-
da por ''inercia" como del "libre cambio" recaiga sobre la superpoten-
cia de los Estados Unidos de Norteamérica, así como la mayor capaci-
dad de decisión en el enfrentamiento con la otra superpotencia, la de
la Unión Soviética. Están de poder a poder y pareciera que una guerra
no la ganaría ninguna y la perderíamos todos, pero jamás vivieron los
europeos tanta amenaza sobre sus propias cabezas; el fantasma de
Hiroshima y Nagassaqui los aterra. Oportuno recordar lo que un perio-
dista hindú destacara en las Naciones Unidas; sería muy dificil disua-
dir a los asiáticos que el lanzamiento de las bombas atómicas sobre el
Japón obedecía en buena parte al hecho de tratarse de un pueblo de
raza amarilla y no de blancos.
Las dos crisis mundiales de carácter bélico, entre las mismas el
triunfo de la Revolución Bolchevique de 1917, son factores desenca-
denantes del momento actual. Los Estados coloniales dominantes han
sufrido fuertes derrotas que los medios de comunicación ni las acade-
mias han ponderado suficientemente. En el Sureste Asiático tanto
Europa como los Estados Unidos fueron expulsados; y recientemente
en el Cercano Oriente hemos asistido a tlna retirada que para muchos
puede resultar sorprendente. En el intervalo de estos dos grandes acon-
tecimientos se han registrado otros de tipo aparentemente local, pero
que se suman a los signos de "la desestructuración" del espacio here-
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 49
dado de las anteriores épocas de "expansión". Son los casos de la libe-
ración de Argelia, la consolidación de la Revolución Cubana, la expul-
sión del somocismo de Nicaragua con ferviente apoyo del bajo clero
católico (asociado a la Teología de la Liberación), la Guerra de las
Malvinas que sin la ayuda de U.S.A. parece que no hubiera podido
triunfar Inglaterra, la intervención de la superpotencia occidental para
"arreglar" los asuntos de una islita que se mostraba como insignifican-
te: Granada, sin contar entre tantos signos de cambio evidente, los
sucesos que han conmovido y conmueven, en especial al Sur, al conti-
nente africano. En este mismo orden debemos ubicar las interrogantes
que suscitan las dos potencias del Extremo Oriente:
,
China y Japón, así
como la posición emergente de la India en el Indico.
A lo expresado se agrega que en los tiempos actuales el mejor
mercado de un país desarrollado es otro desarrollado; las condiciones
históricas dominantes desplazaron la anterior concepción según la cual
las relaciones más beneficiosas para los países industrializados eran
las que sostenían con los países de economías, agrarias o subdesarro-
lladas. Los intercambios entre los países industriales asumen un lugar
cada vez más importante. Vale decir que la variable económica pasa a
segundo plano y retoma el primer rango la de carácter político.
El mapa político del mundo está transforn1ado, el hecho determi-
nante: la "Descolonización"; su expresión concreta: el surgimiento de
una multiplicidad de estados que solicitan, muchos lo han logrado, su
puesto en el seno de la Organización Mundial de las Naciones lJnidas.
Las decisiones de ésta institución reproducen las tensiones como las
conveniencias del Mundo Nuevo.
Esta tendencia "descolonizadora" ha engendrado un nuevo espa-
cio geográfico donde las unidades primarias de las colectividades
humanas como son los "pueblos" y las "naciones'', reasumen un rol de
peso estructural en el advenimiento de ese Mundo Nuevo. Asistimos a
un nivel diferente de organización del todo. Para su explicación no son
ya suficientes los enfoques tradicionales; nuevas variables emergen
con fuerzas no bien conocidas. Pareciera como si la sentencia de
Luciano recobrara nuevos visos: "Amo de 1nuchos, esclavo de todos".
La Unesco refleja en nuestra opinión la cristalización institucio-
nal de mayor significación en la situación; es la audiencia de las iden-
tidades culturales; es la confirmación de la perspectiva geohistórica
50 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
del espacio. Las categorías "Pueblo" y "Nación revisten nuevas con-
notaciones al hacer válidas sus idiosincrasias; las mentalidades se des-
pojan de las viejas ataduras. Pueblo, entendido como solidaridad del
grupo humano con su territorio. Así nos lo advierte Demangeon cuan-
do señala que "el hombre no puede ser estudiado sin el suelo que habi-
ta y que el suelo e~ fundamento de toda sociedad, la utilización de un
mismo territorio crea una solidaridad social independiente de los lazos
de sangre y más firme que ellos". 14 En cuanto a la categoría Nación, se
nos propone como "una comunidad estable, históricamente formada,
de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifes-
tada en la comunidad de cultura". 15
Las amarras espirituales de las potencias imperiales con preten-
siones de sustituir lenguas y hábitos de pueblos y naciones ha feneci-
do. Estamos en presencia de acontecimientos inusitados; el futuro es
presente, como el presente es pasado porque "si nuevo incorpora lo
positivo de lo viejo". Sólo una hecatombe atómica podría romper este
proceso que nos dirige hacia una sociedad distinta. Es una situación
real, actual, objetiva, por ello la metodología geohistórica -como
aconsejaba nuestro Libertador- debe apoyarse en el presente para
remontar hacia el pasado y avizorar el porvenir; es "la anatomía del
hombre" la clave para explicamos la del mono y no lo contrario.
Esta metodología necesariamente se apoya en la categoría proce-
so; nosotros hemos avanzado los siguientes pasos del mismo:
Ocupación-fijación, Expansión y Cristalización. Estamos emplazados
a concebir y formular un nuevo instrumento conceptual; en este caso
habrá que ocurrir a una revisión de los existentes en el seno de las
Ciencias del Hombre para ayudamos con los que nos faciliten la tarea.
¿No nos advierten los clásicos que la tendencia fundamental de todo
ser vivo o animado es la de permanecer o en situación contraria resta-
blecer el equilibrio inicial? ¿No se acepta como postulado que si cam-
bia la posición de un elemento o variable del conjunto, cambia nece-
sariamente la estructura? ¿Qué permanece de lo que debemos admitir
como equilibrio inicial en la cristalización actual? Suspendamos las
14 DEMANGEON, ALBERT: Problemas de Geografia Humana. Barcelona (España).
Ediciones Omega, 1956.
15 STALIN, JosÉ: El Marxismo y el Problema Nacional Colonial, Moscú, 1941.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 51
interrogaciones y conformémonos con admitir que el enfoque geohis-
tórico abarcaría un objeto que incorpora tres direcciones fundamenta-
les e indispensables: la antropológica, la sociológica y la histórica
capitalizadas o sintetizadas en el espacio; de allí la significación que
asume la categoría Pueblo.
Ilustremos con ciertos casos esta perspectiva geohistórica que
ahora proponemos.
El KOSOVO. Tal vez para algunos este toponímico resulte extraño.
Se trata de una región yugoslava. Cubre una extensión de 1O997 Km2 , un
poco más de la mitad de la superficie del Centro Norte venezolano donde
están el Distrito Federal, Miranda, Aragua y Carabobo con una superficie
de 21 544 kilómetros cuadrados. En ese pequeño territorio reside una
población de 1.600.000 efectivos. Pertenece el Kosovo a la República
Federada Serbia parte de la República Popular Federativa de Yugoslavia.
Situada en el corazón de las montañas dinámicas, no es por ello un área
aislada; al contrario, constituye, a la escala de los Balkanes, una vía de paso
muy importante, es la antigua ruta del Adriático a Constantinopla que si
bien no funciona como en otros tiempos es el eje que relaciona una de las
llanuras del Kosovo con el Norte de Albania. Por el Kosovo pasa una de
las vías que unen el Egeo con la cuenca de la Panonia (Llanura Danubiana,
a la cual está asociada Belgrado) a través de los Valles del Ibar, afluente
de Morava. La configuración general del territorio (forma) del estado
yugoslavo le confiere a esta provincia un valor estratégico de primer
orden; de su control depende el de Macedonia, salida al Egeo. ¿Pero cuál
es el problema? Reside en el doblamiento y su historia. El Kosovo es un
relictus del Imperio Turco Otomano, fom1ado por albaneses de la religión
islámica; difiere de los serbios (ortodoxos) así como de los Croatas y
Eslovenos (católicos). En tiempos de la denominación turca, producto de
la política imperial, penetran como una cuña en el campo de Serbia.
Cuando se derrumba el Estado islámico como consecuencia de los movi-
mientos nacionalistas de principios de este siglo (la Cuestión de Oriente),
la cirugía de las potencias europeas trazó las fronteras de Albania y al
ampurarla de sus territorios históricos del Kosovo, asoció éste a la Serbia.
52 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Pero los naturales del Kosovo no reclaman que se les incorpore a su Patria
primigenia (Albania), sino que se les cambie su "status" político en el seno
de la República Socialista Federativa de Yugoslavia. En la actualidad es
una provincia autónoma de Serbia y exigen que se les eleve a Républica.
Les asiste el principio de igualdad de las nacionalidades que prima en los
estados socialistas. Pero ¿por qué tal desconfianza? ¿pesa más el espíritu
nacionalista serbio, reforzado por la posición geoestratégica y los intere-
ses económicos (riqueza minerales) de la provincia? ¿O fresca aún en la
memoria de los serbios, las dos derrotas sufridas a manos de los turcos en
el Campo de los Mirlos (el Kosovo); la última en 1448 que aseguró defi-
nitivamente para entonces las fronteras septentrionales del Imperio?
¿Pesará o no la presión de los intereses de las superpotencias ancladas en
el Mediterráneo y más aún en el Mediterráneo Oriental?
Los aborígenes del Kosovo han protestado e incluso producido
tnanifestaciones violentas; una contradicción con el principio de igual-
dad de las nacionalidades propia de los sistemas socialistas.
EL CERCANO ORIENTE. Este toponímico nos es más familiar;
comprende al conjunto de países que se disponen desde Turquía hasta
Egipto. El primero ejerce el control del paso de los estrechos entre el
Mediterráneo y el Mar Negro; el segundo por su parte lo hace en el Canal
de Suez y el Sinaí hacia el Mar Rojo. Entre ambos se ubican Siria, Líbano,
· Jordania e Israel, cuatro estados de pequeña dimensión, cuyas fronteras
nacieron con el reparto que se hicieran franceses e ingleses de los restos
del Imperio Turco después de la Primera Guerra Mundial. Tales fronteras
sin considerar para nada ni a los naturales ni sus culturas. Si Egipto y
Turquía gozan de una unidad nacional sólida y antigua, la situación no es
idéntica para el resto. En el interior de una extensa área islámica-ortodoxa
(el sunismo), este grupo de países revisten características de un subcon-
junto muy particular definido por un considerable número de minorías
religiosas que se han atrincherado en las montañas localizadas entre el mar
y las grandes llanuras del interior. A las minorías religiosas, producto de
cismas del cristianismo o del Islam, se suman los judíos; estos estados
sufren así los enfrentamientos de chiitas y sunitas, drusos y cristianos, exa-
cerbados por los intereses extranjeros movilizados para las riquezas petro-
leras del Medio Oriente y la especulación tanto comercial como financie-
ra. Los judíos tienen dentro de sí la rivalidad de los Ashkénazes (los
venidos de Europa) y los Separadse (orientales o aborígenes).
54 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
determinado, sino particularmente a la posición geográfica dentro de
un contexto histórico dado.
Antes de la revolución de los transportes y de la afirmación de la
navegación marítima en el nivel que ahora la conocemos, las barreras
naturales continentales oponen a la tipografia como un fuerte factor con-
dicionante tanto de las relaciones como de las comunicaciones. Los pun-
tos de aprovisionamiento, los pasos y corredores así lo confirman. Hay
"relictus" en este sentido; en el Asia Central los pasos de Ferghana y
Zungaria; sus "estepas" han constituido sitios de paso concitando los
intercambios de técnicas y doctrinas entre el Oeste y el Este. "Los nóma-
das se desplazaban a través de las estepas, y ponían en relación los pue-
blos situados en uno y otro lado; permitían la travesía tanto a misioneros
como a comerciantes. En los tiempos de paz las ventajas de las estepas
asiáticas para los intercambios eran indiscutibles: terreno plano, ausencia
de obstáculos en el relieve, ningún río a vencer, sitios para aprovisionar-
se de agua al pie de las montañas", 17 se localizan en los oasis.
En nuestra América Pre-Europea abundan las ejemplificaciones
tanto en el ámbito cordillerano como el potárnico, así nuestros valles inter-
montanos como nuestras redes fluviales hermanadas a nuestras costas
marítimas aseguraron la continuidad e intensidad de las relaciones; el caso
del Esequibo entre el Atlántico y la cuenca del Amazonas, nuestro Mar
Caribe escenario de peso geohistórico abierto a las investigaciones.
El territorio de un país, al funcionar como soporte nacional al
tenor de la concepción aportada, se inscribe en una composición de
fuerzas centrípetas. Elevado al rango geohistórico determina un com-
portamiento de fronteras que debe ser discernido con suficiencia a los
fines de la definición de una política en ese campo.
En "Perspectiva Geográfica de Venezuela" planteamos como "el
relieve (del país) fundamento del soporte natural del territorio, es un ele-
mento positivo en lo que toca a la accesibilidad y fluidez de las comuni-
caciones". En este sentido tipificamos al nuestro "como un país nomon-
tuoso, con pendientes suaves y desarrollo de superficies planas y bajas.
Aunque húmedo no muy proclive a los efectos degradantes de la erosión
siempre y cuando cuidemos de conservar una actitud racional en la inter-
17 GouRou, PIERRE: L 'Asie. París. Librairie Hachette, 1961.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 55
vención de nuestro medio ambiente que hemos calificado como muy
afecto al árbol. Del mismo modo las políticas correctivas que podamos
instrumentar no tropezarán con obstáculos insalvables. Esta nota de la
poca montuosidad de nuestro relieve explica la facilidad de emplaza-
miento de su red vial, definida por redes troncales; igual en cuanto a
otros tipos de vías terrestres como del empalme .y aprovechamiento de
su red fluvial". Al insistir en estos factores espaciales apuntamos cómo
"San Cristóbal se ubica a unos 825 m sobre el nivel del mar y a una lati-
tud de 7° 46' N., a pocas horas por tierra del borde meridional del Lago
de Maracaibo y de las ciudades de Maracaibo y Barquisimeto; ésta últi-
ma puede alcanzarla tanto por la llanura oriental del Lago de Maracaibo
como por los Llanos Occidentales en empalme con Acarigua-Araure".
Maracaibo-Barquisimeto-San Cristóbal forman un sistema o integridad.
"La ciudad importante con mayor altitud en Venezuela es Mérida:
1.641 m sobre el nivel del mar, otros dos centros que están entre 1.000
y 1.500 m son Boconó (1.225 m) y Los Teques ( 1.169 m), es decir, que
los principales centros de relación del país se localizan por debajo de la
cota de mil metros sobre el nivel del mar lo que se compadece con las
estructuras espaciales" 18 que le son propias. Es un país abierto al mar que
guarda toda clase de recursos; consideramos que "paisaje, géneros de
vida y civilización constituyen una trilogía indisoluble", el primer hecho
visible, observable donde se capitalizan los otros. Cambios en el orden
de la civilización (tecnologías) engendran cambios en los demás, cam-
bios a su vez en la actitud a modo de concebir las relaciones.
VII
Dejemos así planteado cómo el enfoque geohistórico conduce a
la identificación del problema espacial específico y determina, en la
medida de sus alcances u objetivos, la gama de factores o variables
participantes en el mismo así como su ponderación; lo que le asegura
su necesaria participación en las tareas de diseño y ejecución de cual-
quier tipo de planificación.
18 TovAR, RAMÓN: Perspectiva Geográfica de Venezuela. Valencia (Venezuela).
Vadell Hermanos, Editores, 1978.
56 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Plantea también otra necesidad de orden metodológico: la perio-
dificación de carácter histórico donde se apoya; periodificación que no
tiene por qué ser coincidente con la de los que cultivan y ejercen el ofi-
cio de historiadores.
Para el caso venezolano nosotros hemos establecido tres grandes
momentos geohistóricos definidos del presente al pasado como tiene
que ser la perspectiva que nos ocupa. El período actual o contemporá-
neo hasta tanto no se produzca un cambio significativo y fundamental
en las estructuras espaciales vigentes; éste arranca con la década de los
cuarenta, asociada a la Segunda Gran Guerra Mundial y la vigencia de
las leyes de Impuesto Directo sobre la Renta (1942) y la Ley de
Hidrocarburos (1943) que se tradujeron en la nueva estructura del
Ingreso Fiscal con todas las implicaciones que ahora conocemos. El
período Inicial en oposición al actual llamado también
Prehispánico por distinguidos investigadores nativos, pero que preferi-
ría bautizar de Aborigen; éste se cierra con el contacto de las culturas
europeas y las autóctonas vigentes para entonces en nuestro territorio;
lo que diera paso al Intermedio consolidado por la instauración de los
repartimientos y encomiendas como a su expansión con la política de
doblamiento español que determinará la existencia y presencia de
nuestras ciudades y pueblos erigidos así en los elementos confortantes
de la Venezuela Agraria que reencontramos en el período actual en
situaciones de coexistencia.
El período inicial o aborigen que nos lega la organización del
espacio habilitado para la práctica de las actividades agrícolas; es evi-
dente la coincidencia de nuestro espacio agrícola actual y el que utili-
zaban nuestros pobladores aborígenes. Sobre éste se inscribe el de
haciendas, hatos y otras instituciones socio-económicas del período
histórico colonial que nosotros extendemos por el peso de las acti-
vidades del suelo hasta la implantación de la reforma legislativa
arriba denunciada. Las misn1as informan e individualizan el momento
geohistórico actual o contemporáneo. Los dos primeros están caracte-
rizados por la dispersión de la población en oposición al actual; deci-
mos que ahora domina la Ciudad sobre el Campo asociada a la exis-
tencia de un Estado rico, no así en los anteriores.
Desde estas coordenadas hemos propuesto el enfoque geohistóri-
co de Venezuela; proponemos hemos dicho, no imponemos.
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68 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
IV-Estructura población activa en 1950 y 1981
Para instrumentar el análisis nos apoyaremos en los cartogramas 4
y 5. Los mismos visualizan la estructura de la población económicamen-
te activa en esos momentos; lo que favorece afinar el diagnóstico neoeco-
nómico que hemos avanzado. Para 1950, año inicial de la década del
cincuenta y vecino al final de la anterior (la de la ruptura), apenas si
encontramos tres entidades (Distrito Federal, Carabobo y Zulia) con
menos de un tercio de su población activa en el sector primario que inte-
resa al conjunto de ventiuna de sus entidades; persiste la universalidad
de la Venezuela Agraria. La oposición está representada por el Distrito
Federal, la única con más 'd e un tercio en el sector secundario (indus-
trial). Es el dominio casi absoluto del Campo sobre la Ciudad y la vigen-
cia del modelo agroexportador que viene desde la etapa colonial.
Para 1981, el sector extendido en todas las entidades con un peso
superior a un tercio es el Terciario. Ha desplazado así la situación anterior
(1950) que tenía el Primario; éste apenas si se mantiene fuerte en
Portuguesa, Barinas y Apure. Las dos primeras asociadas como se dijo a
la agricultura empresarial de inversión capitalista. El sector Secundario
define al Centro Norte y define por oposición la debilidad del resto nacio-
nal. Es la terciarización propia de los espacios subdesarrollados que en el
caso de Venezuela se aviene con la política de sustitución de importacio-
nes, modelo que se adoptó en la etapa llamada "Democrática" (1958 al
presente). Este modelo económico acentuó la dependencia al consolidar
nuestro carácter estructural de "Economía de Importación" agravado en la
actualidad por la "Deuda Externa" que al decir de los entendidos absorbe-
rá una alta proporción, más del 30 %, de la renta nacional.
V- La urbanización del sudesarrollo
La terciarización denunciada no corre paralela con la industrialización.
La experiencia histórica de los países desarrollados evidencia un pro-
ceso paralelo de "urbanización-industrialización" conjuntamente con
la concentración de la población. Al declarar el último censo que un
84,1 O % de población reviste la calidad "urbano", la apoya en un sim-
ple dato cuantitativo y no como debería ser en términos científi-
cos en una categoría cuanti-cualitativa síntesis de estrechas relacio-
nes anidadas en el desarrollo sociohistórico del país.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRJCO 69
La misma estructura de la Población Económicamente Activa aclara el
caso. La rúbrica más fuerte: Servicios (Públicos y Privados) se reser-
va más de la cuarta parte con 25,40 o/o; seguida de "Comercio e
Instituciones Financieras" con 19,80 % e "Industria Manufacturera"
con el 13,7 %; es decir, casi la mitad en las dos primeras ( 45,20 %) y
casi los seis décimos en las tres agrupadas. La imagen extendida del
"Terciario" a escala nacional viene a ser el reflejo de la "burocratiza-
ción" y el "consumismo" propios de un capitalismo de especulación
con alto predomino de actividades "no productivas".
Es la explicación del desarraigo de nuestra población con respecto a sus
condiciones neohistóricas. Lo que profundiza el proceso de desnaciona-
lización con pérdida de "nuestra identidad" cotno pueblo y nación.
El fenómeno de la "deuda externa" ha descubierto la realidad; la declara-
ción por infinidad de sectores económicos en demanda de "dólares prefe-
renciales" demuestra la debilidad de la dependencia inscrita, en términos
estructurales, por la política de "sustitución de importaciones" a la cual
han sido fieles todos los gobiernos del llamado período "democrático".
La Balanza Comercial (1979-1983) arroja un total de más de doscien-
tos tnil millon.es de bolívares (Bs. 203.763.000.000,00) en saldos
negativos acumulados, la única rúbrica con saldo positivo es la de
"Combustible y Lubricantes Minerales y Productos Conexos", mejor
conocida como la de Hidrocarburos.
El deterioro de los valores de intercambio aparece irrefrenable con el
agravante de la caída de los precios petroleros y del valor del Dólar. La
relación de los precios promedios Toneladas Importadas y Exportadas
se coloca por encima de cinco a uno a favor de la primera.
Al comparar los volúmenes físicos se denuncia la calidad de produc-
tos altamente elaborados, acabados y costosos de las importaciones
requeridas por una industria "territorial" mal llamada "nacional". Más
de quinientos millones de toneladas exportadas (519.337.000,00) fren-
te a unas cincuenta y ocho (58.468.000,00) millones importadas. Un
diseño neoeconómico ayuno de las más elementales previsiones logís-
ticas. Pareciera concebido por enemigos de la Patria.
¿Pueden considerarse "nacionalistas" quienes han conducido al país a
semejante situación? Se echó por tierra, tal vez por inconveniente, el aler-
70 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
ta de Don Mario Briceño Iragorry, que nuestra generación hiciera suyo en
la década de los cincuenta. "Cuando éramos una modesta comunidad de
agricultores y criadores, y aún cuando fuimos una pobre colonia de España
----ienfatiza , nuestra urgente y diaria necesidad de comer la satisfacíamos
con recursos del propio suelo. Hoy el queso llanero ha sido sustituido por
el queso Kraft; la arveja andina, por la judía ecuatoriana; la cesina de
Barcelona, por carnes del Plata y de Colombia; el papelón de Lara y de
Aragua por azúcares cubanos; los mangos y cambures de los valles patrios
por peras y manzanas de California; aun el maíz, que nos legó el indígena,
viene elaborado por los yanquis. Sin embargo, esta menuda y espantosa
realidad de decadencia y desfiguración nacional creemos compensarla con
vistosos rascacielos armados con materiales forasteros; con lujo de todo
género, a base de productos importados, y hasta con una aparente cultura
vestida de postizos. Como los asnos de la fábula no pudieron alumbrar el
oscuro poblado, así fuesen cargados de aceite, nosotros soportamos colec-
tivamente la carga de la luz para provecho de otros ojos''.3
La dialéctica "Campo-Ciudad; Ciudad-Campo" en el tiempo corrido
(1936-1981) es rico venero de experiencias como si fuera un laborato-
rio sociohistórico. La metodología geohistórica, ya lo denunciamos, 4
3 CENTRO DE INVESTIGACIONES GEODIDÁCTICAS: Presentación, en
"Boletín" N°. 6. La Muestra y la Enseñanza de la Conservación. Caracas, marzo 1976.
4 El Enroque Geohistórico. En "Tiempo y Espacio" N°. l. Instituto Universitario
Pedagógico de Caracas, Departamento de Geografía e Historia. Caracas, 1984.
CEBALLOS DE ROA, BEATRIZ: La .formación del Espacio Venezolano. Caracas, 1982.
LóPEZ PÉREZ, MARÍA VLCTORIA: La Proletarización de los canzpesinos en la unidad
agroindustrial azucarera del Estado Lara: 1900-1970. UCV. Tesis aprobada para
optar título de Magíster SC. en Historia Contemporánea de Venezuela; Caracas, 1984.
SANTAELLA YEGRES, RAMÓN: Región y Localidad Geoeconómica Dependiente.
Universidad Central de Venezuela. Fac. de Ciencias Económicas y Sociales.
División de Publicaciones. Caracas, 1980.
TOVAR, RAMÓN A: El Criterio Geográfico. Ediciones Especiales del Centro de
Investigaciones Geodidácticas. Caracas, 1980.
OFICINA CENTRAL DE ESTADÍSTICAS E INFORMÁTICA: XI Censo
General de Población y Vivienda. Caracas, 1985.
BANCO CENTRAL DE VENEZUELA: Anuario de Series Estadísticas. Caracas, 1980.
Ibídem. "Boletín Mensual". Caracas, abril 1985.
RoMERO PIRELA, RAFAEL: Datos Empíricos de la Deuda Pública de Venezuela,
en "Revista de Control Fiscal" N°. 117, órgano de la Contraloría General de la
República de Venezuela. Caracas, 1985.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 71
parte del presente para remontarse al pasado, entiende que "la anato-
mía del hombre es la clave de la anatomía del mono y no lo contrario".
La categoría "presente geohistórico" obedece a contextos específicos;
es vital, está en el cuerpo de las comunidades; no es cadáver para el
regodeo de mentes intelectualistas. Es materia prima para la justa com-
prensión científica y honesta de la actualidad.
Nos preguntamos: ante lo expuesto, ¿sería científico y válido
organizar nuestro espacio a base de 'regiones' como las han definido y
concebido los geógrafos y las geografias de los países avanzados?
SEGUNDA PARTE
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 83
de la intervención individualista y atomizada de la "inteligencia"
humana, recogemos la cosecha de "consecuencias imprevistas" no
deseables advertidas por Engels. Las amenazas que ahora se ciernen,
han revitalizado la síntesis ecológica propuesta por Haeckel.
A finales del pasado siglo e inicios del presente, no son pocos los
filósofos y sabios que buscan el restablecimiento de esa unidad. El
enfrentamiento al mecanicismo tiene sus grandes campeones.
R~cordemos por lo pronto a don Augusto Pi Suñer quien rompe las
barreras en el campo de la fisiología al instituir su tesis de la "unidad
funcional" (1916); cupo el honor al Instituto Pedagógico Nacional
(hoy Universitario de Caracas) dar a la luz una de sus mejores obras:
"Dispersa y Conjunta", y precisa subrayado, cuando el irracionalismo
nazifachista amenazaba al mundo. 11
Era un paso más en la aspiración de Claude Bemal, padre de la
fisiología moderna, quien asentaba estar persuadido que llegaría el día
en que "el filósofo, el fisiólogo y el poeta hablarán un mismo lengua-
je y se entenderán". Y en el campo de la ciencia geográfica, no son
menos los puntos que sumara el Instituto Pedagógico Nacional al pu-
blicar la famosa investigación de don Francisco Tamayo Yepes: "Notas
de Ecología Venezolana. Proceso de despoblación y reposición vege-
tal en las colinas de Caracas". 12 Esto es ya historia, dejemos a los his-
toriadores la explicación del por qué el instituto decano de la forma-
ción docente a nivel superior, rompiera con esta fecunda línea
científica; raíces sin dudas de la ciencia geográfica nacional en
tanto que respuesta en nuestro ámbito al equilibrio del sistema
"Sociedad-Naturaleza".
El espacio geográfico lo estructura el grupo humano, localizable
a la escala temporo-espacial elegida, e incorporado a una sociedad.
Mientras la Naturaleza es un ciclo cerrado, no sucede lo mismo con la
Sociedad; ésta por histórica se transforma, experimenta u opera cam-
bios; y lo hace para la satisfacción de sus necesidades tanto físicas
11 PI SuÑER, AuGUSTO: Dispersa y Conjunta (La Biología del "Todo"). Instituto
Pedagógico Nacional. Caracas, Ed. C.A. Artes Gráficas, Sera. 1945.
12 TAMAYO YEPES, FRANCisco: Notas de Ecología Venezolana. Proceso de despo-
blación y reposición vegetal en las colinas de Caracas. Anales del Instituto
Pedagógico Nacional, N°. l. Julio, 1943. Caracas, Venezuela.
84 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
como espirituales. Esta interacción entre lo fisico y lo espiritual regis-
tra la dinámica que es particular a la estructura social considerada;
dinámica que obedece por una parte a las relaciones de los hombres
con los bienes, y por la otra a las relaciones de los hombres entre sí.
Dinámica responsable de la caducidad y obsolescencia de las institu-
•
c1ones.
Los cambios, progresivos o no, en la dinámica propia de las
estructuras sociales y sus derivadas, interesan el ámbito que el hombre
se ha dado para su conservación y reproducción. Por eso hemos afir-
mado que la Geografia se fija por objeto, dentro del equilibrio del sis-
tema "Sociedad-Naturaleza", aportar la explicación científica de la
organización diferenciada de la superficie terrestre, estructurada por
los grupos humanos dentro de condiciones históricas dadas. Esta tarea
acotada a niveles conduce a una jerarquización del campo y la cual se
produce sujeta a la noción instrumental de "escala geográfica". Esto
hace que el objeto geográfico conlleve lo general, lo típico y lo especí-
fico. La labor del investigador reside en descubrirlo y proponerlo.
Se nos plantearía en consecuencia: ¿Cuál es la finalidad funda-
mental del hacer geográfico?; ¿qué papel en el concierto de las cien-
cias sociales está reservado a la Geografia? La geografia nos lle-
varía a la elaboración de un diagnóstico espacial articulado en la
dinámica propia del sistema "Sociedad-Naturaleza" localizado tanto
en el tiempo como en el espacio; diagnóstico que unido al aporte de
otras ciencias, conduzca a una definición satisfactoria del todo o con-
junto estimado.
Habría así una teoría general o episteme y una praxis que reve-
laría en la realidad la validez u operatividad de esa teoría. Además, en
el proceso cumplido, hasta el presente, por el desarrollo de una con-
cepción científica del mundo, hemos llegado a la etapa donde el traba-
jo colectivo, de equipo, tanto multi como interdisciplinario, ha
desplazado por ineficaz al trabajo individual, aislado e improductivo.
IV
La Geografia, al hacer suya, la explicación del espacio estructura-
do por los grupos humanos, como ya se dijo, dentro de condiciones
EL ENFOQUE GEOHISTÓRJCO 85
históricas dadas, dirigidas a la formulación de un diagnóstico, conlle-
va de manera inevitable a consideraciones de orden metodológi-
co. En primer lugar estamos frente a situaciones globales o de conjun-
to; esto nos obliga a ver los hechos no aislados sino en el contexto de
sus posibles relaciones. A su vez estamos ante estructuras (entendidas
como conjunto ordenado de elementos) y en consecuencia concebidas
en sistemas. En el nivel más elevado estaría el ya propuesto como
equilibrio "Sociedad-Naturaleza". 13
La complejidad de la tarea geográfica no tiene discusión; pero
queda aclarado por qué los hechos geográficos implican lo general, lo
típico y lo específico. A la vez como las concepciones lineales no se
avienen con: "lo geográfico" por cuanto "entre el suceso y su efecto
media el conjunto de propiedades de una estructura socia/". 14 Lo
geográfico está inscrito en la realidad, no es posible aislarlo al nivel de
probeta de laboratorio.
Las propiedades de la estructura social funciona como condicio-
nantes y factores de explicación; en consecuencia las correlaciones
aparecen cotno la vía que nos lleva a la comprensión de lo geográfico.
Son las relaciones y las correlaciones referidas al espacio, la preocu-
pación central del estudio geográfico. 15
13 EFIMOV, ANATOLl: Estructuras de la Sociedad y sus Modificaciones, en
"Problemas del Mundo Contemporáneo", N°. 33. (Problemas de la Metodología
de la Historia). Academia de Ciencias de la U.R.S.S., Moscú, 1975.
"Se pone de manifiesto de manera cada vez más insistente la necesidad de pres-
cindir del enfoque tradicional, en gran medida ya anticuado, de los fenómenos
sociales corno tales, que supuestamente, deben ser estudiados por una u otra
ciencia del campo de las hun1anidades aisladamente de otras ciencias del
mismo género". p. 44.
"Lo esencial - asienta TRIACART- es comprender la Naturaleza, no quedarse
entre los límites o fronteras de disciplinas que no hacen otra cosa que descubrir
nuestra incapacidad de acceder a una visión de conjunto"
14 SHTAERMAN, ELENA: Problemas de Análisis Estructural en La Historia, en
"Teoría y Praxis". Revista Venezolana de Ciencias Sociales. Año IV, N°. 10-11.
Caracas, mayo de 1971.
15 GEORGE, PIERRE: Citado por TOVAR, RAMÓN, en "La Geografía, Ciencia de la
Síntesis". El Gusano de Luz, Editores, Caracas, 1966.
"La Geografía se ha impuesto como metas: definir los sistemas de relaciones y
correlaciones de fuerzas que califican una situación presente tanto en escala
local como regional". p. 31.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 87
más o menos sereno. Si bien es cierto que la distancia no cuenta para
el telex, no puede evitarse su acción en las migraciones alternantes de
trabajadores, directivos o escolares. Es este espacio concreto, localiza-
do y diferenciado, el que estudia el geógrafo; el que solicita su aten-
ción, aun cuando amplíe o extienda el campo de su visión. En el
amplio conjunto orquestal de las ciencias del Hombre, tiene su papel
específico a desempeñar". 18
Esto impone, a nivel de la enseñanza geográfica, la proposición
de métodos y prácticas idóneas que incorporen al joven, futuro ciu-
dadano del país y del mundo, en el conocimiento real de esta pro-
blemática. A ello obedece que pongamos acá estas reflexiones, cifradas
en los valores de nuestra nacionalidad, a tono con la interdependencia
y universalidad que informa a nuestra época en relación con la dinámi-
ca geoeconómica del mundo contemporáneo. En la geografia, lo
ontológico viene a ser un equilibrio sociohistórico.
18 JUILLARD, ETIENNE: L 'Europe Rhéname. Géographie d'un grand espace. Lib.
Armand Colin, París, 1968, p. 6.
,
GENERO, MODO Y CALIDAD DE VIDA
Se acepta que hubo una etapa en la cual "el animal hombre" estu-
vo inmerso en la Naturaleza; en la misma muy poco o nada lo diferen-
ciaba del estado dominante en el resto de los mamíferos.
El "animal" devino ''hombre" sólo cuando comenzó "a producir
sus medios de vida". Lo que sólo fue posible en razón de su trabajo.
Así "el hombre produce (crea) su propia vida material". Es la etapa de
la asociación "Hombre-Instrumento"; 1 es entonces cuando arraiga la
diferenciación con el resto de la Naturaleza.
Esta condición de creador de su propia existencia apoyada en la
producción de sus propios "medios de vida" implica: a) una organi-
zación corporal que se lo permita; b) una organización grupal o colec-
tiva que lo fortaleciera; e) una actitud frente a la Naturaleza.
El individuo así organizado corporal y socialmente para realizar
un trabajo produce lo básico para subsistir. Pero advierte Febvre: "si la
necesidad es natural la manera de satisfacerla no lo es. Entre el hom-
bre y la Naturaleza se interponen ideas y condiciones que no tienen
nada de natural". 2
Aun cuando Marx y Engels señalan que no se detendrán en el
examen de "la contextura fisica de los hombres mismos ni las condi-
ciones naturales con que (ellos) se encuentran" (materia de otras cien-
cias), proceden sí a destacar que "toda histografia tiene necesaria-
1 MAuss, MARCEL: Introducción a la Etnograjia. Madrid, Ediciones Istmo (colec-
ción Fundamentos N°. 13), 1969, p. 52.
2 FEBVRE, LUCIANO: La Tierra y la Evolución de la Humanidad. México, UTEHA,
1955, p. 226.
..
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 91
la Naturaleza, abre en ella, por decirlo así, un surco, siempre el mismo,
siempre en el mismo sentido, no muy amplio quizás, pero que va pro-
fundizándose, ensanchándose sin cesar. En otros términos: lo que hay
que poner en claro plenamente es el modo de vida de las sociedades
humanas" y 1nás que hablar "del modelo de vastas sociedades por las
condiciones naturales" a la luz del análisis geográfico "deberíamos
tratar, del modelado de los hombres por el trabajo humano". 6 De allí
que "tal y como los individuos manifiestan su vida, así son. Lo que son
coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que pro-
ducen como con el modo como producen. Lo que los individuos son
depende, por tanto, de las condiciones materiales (objetivas) de su pro-
ducción".7
La síntesis estaría en "las condiciones materiales"; éstas intere-
sarían al individuo quien asume una conducta en el seno de la colec-
tividad. Por tanto son las condiciones en referencia las que ofrecen al
individuo el "modo de vida". Podríamos así intentar una definición de
esta categoría socio-económica y entenderla como "el grado con que
las condiciones de vida de una colectividad posibilitan la realización
del individuo en el seno de la sociedad".
Los géneros de vida promueven los "medios de vida" que depen-
den de "las condiciones materiales de producción", detenninantes a su
vez de las "condiciones de vida" génesis de los "modos de vida". Estas
condiciones traducen necesariamente tanto a las estructuras económi-
cas como a las sociales, por eso se habla de "condiciones históricas
dadas''.
La promoción de los ."medios de vida" por los ''géneros de vida"
cumple la función de garantizar la existencia de los grupos humanos
en la misma medida que la productividad del trabajo cubra las deman-
das de la población. Esto se relaciona con el ritmo de crecimiento de
las poblaciones y con la división del trabajo en todos sus niveles. "No
sólo las relaciones entre una nación y otra, sino también toda la estruc-
tura interna de cada nación depende del grado de desarrollo de su pro-
ducción y su intercambio interior y exterior. Hasta donde se han desa-
rrollado las fuerzas productivas de una nación lo indica del modo más
6 FEBVRE, L UCIANO: Üp. cit. p. 225
7 MARX Y ENGELS: Üp. cit. p. 19.
92 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
palpable el grado hasta el cual se ha desarrollado en ella la división del
trabajo. Toda nueva fuerza productiva, cuando no se trata de una sim-
ple extensión cuantitativa de fuerzas productivas ya conocidas con
anterioridad (como ocurre por ejemplo con la roturación de tie-
rras) trae como consecuencia un nuevo desarrollo de la división del
trabajo". 8
Los "géneros de vida" relacionados con "la división del traba-
jo" crean las ((condiciones de vida" que determinan la factibilidad
para el individuo de su realización en la sociedad. Por eso hemos
dicho que el modo de vida como categoría socio-económica estaría
dado por "el grado con que las condiciones de vida posibilitan la
realización del individuo en el seno de la sociedad", o más exacta-
mente en el seno de una sociedad determinada.
Géneros de vida, división del trabajo y modo de vida, constituyen
una unidad que tiene su réplica en el espacio geográfico como
"Campo-Ciudad", "Paisajes", o "Regiones".
La interpenetración del campo y la ciudad, las relaciones entre
los mismos, conforman la organización diferenciada del espacio
estructurado por los grupos humanos dentro de condiciones históricas
dadas; lo que equivale al objeto de la ciencia geográfica.
11
Si las "condiciones de vida" determinan al "modo de vida", éste
a su vez interesa a las "condiciones de vida" porque dependen de la
capacidad del hombre, controlado por su "modo de vida", para pro-
ducir sus "medios de vida". En la medida que los últimos aumentan su
eficiencia, en esa misma medida la colectividad podrá mejorar las
condiciones materiales (estructuras o marco físico) de su entorno. EJ
aumento de la eficiencia de los "medios de vida'' está sujeto a la "pro·
ductividad del trabajo"; de modo que así como mejoran las condi·
ciones reales del hábitat o paisaje, mejora la factibilidad de "ahorrar",
de "prever"; por eso en la actitud (mentalidad) implícita en el "modo
8 Ibídem, p. 20.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 93
de vida", está la capacidad de los hombres organizados en sociedad
para "invertir", "prever", y "ahorrar o acumular"; en síntesis: la dis-
tribución del producto de su trabajo. Esto es del exclusivo atributo de
los hombres quienes: "gracias a la cooperación de la mano, de los
órganos del lenguaje y del cerebro, no sólo en cada individuo, sino
también en la sociedad, fueron aprendiendo a ejecutar operaciones
cada vez más complicadas, a plantearse y a alcanzar objetivos cada vez
más elevados. El trabajo mismo se diversificaba y perfeccionaba de
generación en generación extendiéndose cada vez a nuevas activi-
dades".9
Sólo el hombre es capaz de "plantearse y alcanzar objetivos cada
vez más elevados". Esto fundamenta su actitud como planificar; la
planificación es tarea inherente a la condición humana y debe nece-
sariamente cuidar por la conservación humana. Esta sólo será posible
en la medida que podamos controlar, conservar y 1nejorar las estruc-
turas que el hombre se ha dado, por intermedio de su trabajo y de sus
ideas, para subvenir a su existencia plena. Al aumentar la población,
aumentan las necesidades inherentes a habitabilidad, salud, ali-
mentación, empleo, comunicación, educación, recreación, etc.; com-
plejo de condiciones capitalizables en el entorno y que condensamos
en la categoría "calidad de vida".
La "calidad de vida" valora la situación ambiental donde se
desenvuelven los grupos humanos en sociedad. Sus gradaciones, en un
área determinada, según la escala seleccionada, denunciarán la cuali-
dad de los "modos de vida". La importancia funcional de la calidad de
vida en el desarrollo de los miembros de una colectividad, impone,
como determinante para la vida social, las directrices emanadas de una
planificación.
111
Todas estas categorías "géneros de vida", "modo de vida", y "ca-
lidad de vida" están interrelacionadas; son expresión de una totalidad
9 ENGELS, FEDERICO: "El papel del trabajo en la transformación del mono en el
Hombre", en Obras Escogidas. Moscú, Editorial Progreso, 1960. pp. 384-385.
94 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
que es la sociedad considerada. Los "géneros de vida" intervienen los
atributos de la Naturaleza para proveemos de los "medios de vida"; la
bondad de los últimos determina "las condiciones de vida" que susten-
tan a los "modos de vida", y que a su vez apreciamos en la "calidad de
vida" o en las características materiales del entorno.
En la actualidad la tarea fundamental planteada reposa en la pro-
blemática inherente al equilibrio del sistema "Sociedad-Naturaleza".
Están en juego opciones entre "óptimo económico" y "óptimo social".
La tendencia es por el predominio del segundo sobre el primero. Las
falasias de las promesas del mecanicismo progresista que proclamaban
un desarrollo espontáneo con el aumento incontrolado de la produc-
ción, están más que demostradas. La Naturaleza, intervenida como lo
ha sido, cobra ahora su revancha. Hemos entrado en una etapa crítica
donde el problema no se contrae exclusivamente al de los recurso
agotables, sino al del deterioro de las condiciones ambientales (la
segunda Naturaleza), fundamentales para la existencia humana.
Asistimos a una reactualización del problema del fondo de la
interacción Hombre-Naturaleza dentro de los contextos de una dinámi-
ca social cuestionada, y que reserva a la Geografía el papel científico
de aportar un diagnóstico del espacio estructurado por los grupos
humanos dentro de condiciones históricas dadas. Al evaluar para pro-
poner ese diagnóstico, la explicación geográfica deberá apoyarse en la
revisión de los géneros de vida así como también de los respectivos
modos de vida de las sociedades estimadas. De su capacidad para
responder a estas exigencias de la civilización actual, dependerá su
utilidad y vigencia.
EL CRITERIO GEOGRÁFICO
El drama del investigador siempre será descubrir el orden de la
realidad; eterna búsqueda para atrapar el tiempo que corre sobre sus
sienes. Encontrar el "logos", la "ratio", acá reside su mayor preocu-
pación. Sin embargo, "pretender acceder al conocimiento total tanto de
una sociedad como de un universo, significa la negación del espíritu
científico" .
1
Aceptamos que la concepción científica es una, las ciencias
varias; responden a las supuestas partes del todo como lo concibe, lo
concibió y lo concebirá el hombre; esto es: sujeto a las condiciones
históricas reinantes, a tono con una concepción del universo.
La década del sesenta en el pasado siglo (XIX) registran dos acon-
tecimientos, a nuestro entender, de inusitada importancia en el campo
de la ciencia. Maxwell (fisico escocés, creador de la teoría electromag-
nética de la luz) intuyó la energía atómica; y Mendeleiev, científico
ruso, descubrió la regularidad o frecuencia en las propiedades seme-
jantes de los elementos dentro de períodos determinados; el instrumen-
to: la tabla periódica que el mismo creara.
Maxwell estaba intrigado por la constancia fisica de la materia; la
madera es siempre madera, así como el hierro no deja de serlo a pesar
de los usos a los cuales se destine. Si es así, existe una fuerza impon-
derable que mantiene inexorablemente unidos a sus átomos. Cuando el
hombre libere tal fuerza, así soñó, tendrá a su disposición el más
grande tipo de energía.
1 GEORGE, PIERRE: Socioligie et Géographie. París, Presses Universitaires de
France, 1966.p. 87.
96 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Einstein calculó la energía intuida por Maxwell; la sintetizó en la
fórtnula E= 1n.V 2 ~ donde ''m" es el monto de la masa desintegrada y
'-V" la velocidad de la luz.
Para 1913 Moseley, apoyado en la Tabla Periódica de Mendeleiev,
encontró que lo tnás ilnportante es la carga central del núcleo coincidente
con el nínncro del orden del elemento. En todos los átomos el número de
electrones que envuelve el núcleo es igual al número del elemento
respectivo en la Tabla.
Asistimos al esfuerzo dirigido a la caza de las relaciones y correla-
ciones. Esta penetración del conocimiento científico convalidó definiti-
vamente la categoría ''estructura" entendida como "un conjunto orde-
nado de elementos" son1etidos a una "fuerza interna, propia, que los
cohesiona".
Sin etnbargo, ya antes, a la altura posiblemente de la década de
los cuarenta del mis1110 siglo decimonono, Carlos Marx había llega-
do a la tnisma conclusión en el campo de la ciencia social. Tras
aquello que es constante en lo contradictorio, lo constante a través
de los procesos históricos, accedió al descubrimiento de la estruc-
tura social co1no universo ordenado y coherente de individuos. Es
su teoría global de la sociedad, fundamento actual de la ciencia
social como tal.
La sociedad no es suma de individuos, sino la gama de relaciones
que se establecen entre los 111ismos para su conservación y reproducción.
El individuo vale en tanto que ciudadano; esto es: miembro de la comu-
nidad. El individuo no es "único''; para realizarse necesita entrar en
relación con sus congéneres (estas relaciones están non11adas, cana-
lizadas, bien por las costumbres, o bien por las instituciones). Estas rela-
c.iones., son en efecto -, las que garantizan y condicionan su existencia
por la coherencia que i1nponen a la comunidad; el hombre en conse-
cuencia es en esencia ('social"; o en otros términos, estamos frente a la
proposición de la esencia "no natural", sino social del hombre.
La gama de re]aciones que los hombres contraen pueden
ordenarse en dos grandes clases; las de los hombres con los bienes y
la de los ho1nbres entre sí. Las primeras obedecen a la concepción de
propiedad que do1nine; puede ser social o colectiva, privada o particu-
lar., o la coexistencia de a1nbas.
EL ENFOQUE GEOHlSTÓRICO 97
Hay unos bienes estrechamente unidos a la producción de los
"medios de vida", de allí que se los clasifique como "medios de pro-
ducción". La propiedad de los mismos determinará un ordenamiento
(estructura) de la sociedad y en relación con el "modo de producción
específico de esa comunidad. La propiedad privada de los "medios
de producción" engendra la organización o estructura social en
"clases".
Las relaciones de los hombres entre sí, si bien no están separadas
de las anteriores, revisten una importancia muy singular por su vincu-
lación con los cambios y las características de la sociedad estimada.
Entre ellas deben destacarse las referidas a las relaciones asociadas al
trabajo. En este nivel aparece la relación del individuo con el produc-
to de su trabajo. Esta relación es fundamental para la caracterología de
la sociedad y su dinámica. En la estructura artesanal, aún en la "escla-
vista", existe una relación directa entre individuo-producto del traba-
jo. El mueble fabricado por el carpintero es su mueble; se impone la
identidad del hombre con su obra.
Considera Marx que esta constante desaparece cuando se produce
la separación del individuo y su instrumento de trabajo; la ruptura de
la estructura socio-económica del binomio "trabajador-herramienta".
El trabajador quedó tan sólo con "sus manos" y su "capacidad" para
producir los "medios de vida". La sociedad lo revierte en este caso, a
la condición de un individuo que para subvenir a su existencia está
obligado a vender su "capacidad de producir"; y al reproducirse social-
mente no engendra sino congéneres semejantes, ajustado a su "nivel de
vida", forman una clase social. Esta es la característica esencial del
modo de producción capitalista y el nacimiento con el mismo de la
clase obrera definida por la separación del hombre y la herramienta
asociada al "trabajo asalariado", así como a la solución de continuidad
entre el "trabajador" y su "obra" con la imposición de las relaciones
indirectas.
Enfatizan Marx y Engels que nunca antes hubo situación seme-
jante. Aparece así en la civilización occidental la más profunda deshu-
manización del trabajo. Sin embargo, la realidad no es tan simple
como podrían suponer personas poco advertidas; tanto Marx como
Engels llaman la atención acerca de los riesgos de caer en el esquema-
98 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
tismo/ forma mecanicista del idealismo. Lo fundamental en la concep-
ción marxista es lo de la "sociedad como un todo, como una globali-
dad" ésta conlleva la doble condición del hombre como "objeto" y
"sujeto" social al mismo tiempo. Vale decir, capaz de cambiar las
estructuras que el mismo ha creado en el seno de una sociedad; acá la
importancia conceptual de la formulación "identificación del indivi-
duo con el producto de su trabajo" en la tipología y diagnóstico de las
comunidades.
11
Contraídos al campo de la Geografía, la formulación ''identifi-
cación Individuo-Obra", reviste un valor funcional indispensable para
la caracterización de las comunidades. Hemos asentado que el objeto
de la ciencia geográfica es el espacio estructurado por los grupos
humanos dentro de condiciones históricas dadas. El mismo, en térmi-
nos estructurales, se nos ofrece en la contradicción u oposición
"Campo-Ciudad"; además este espacio reproduce la complejidad
social y enfrenta al investigador con una dinámica específica.
Dinámica que obedece en todos sus niveles a la división del tra-
bajo que implica la relación denunciada "individuo-obra".
El campo y la ciudad, entendidos como categorías geográficas,
nos introducen en la problemática espacio-tiempo. Sus estructuras re-
2 Carta de Engels a Joseph Bloch; en C. MARX y F. ENGELS: Obras Escogidas.
Moscú, Editorial Progreso, 1969, p. 733.
"El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto econó-
mico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los
adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no
siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión, para dar la debida importan-
cia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones.
Pero, tan pronto como se trataba de exponer una época histórica y, por tanto, de
aplicar prácticamente el principio, cambiada la cosa; y ya no había posibilidad de
error. Desgraciadamente, ocurre con harta frecuencia que se cree haber entendido
totalmente y que se puede manejar sin más una nueva teoría por el mero hecho de
haberse asimilado, y no siempre exactamente, sus tesis fundamentales. De este
reproche no se hayan exentos muchos de los nuevos "marxistas" y así se explican
muchas de las cosas peregrinas que han aportado [ ... ]".
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 99
gistran las notas que son propias del momento que vive y visualizan
así la situación de "desarrollo desigual". Enfocadas geográficamente,
es decir, desde el Hombre, estas categorías se correlacionan con los
géneros de vida y el hábitat.
El hábitat rural se organiza en relación con los géneros de vida
agrícolas; en oposición, el urbano se compadece, preferentemente, con
los géneros de vida industrial, comercial u otros tipos de servicios.
2onsiderados de conjunto e interdependientes, nos permitiría concebir
~1 espacio desde la ciudad hacia el campo, estructurado sobre una
zonación general como se expresa:
l. ZONA ALIMENTARIA:
caracterizada por el dominio de la producción de materias pri-
mas agrícolas o minerales; constituye la principal fuente de
alimentos para las urbes, así como de materias primas para la
industria; peso significativo del campo.
2. ZONA INDUSTRIAL:
preferentemente asociada a la mano de obra ofrecida por las
ciudades donde se combinan las ventajas comparativas
regionales con apoyo en las economías de escalas y control de
las deseconomías.
3. ZONA RESIDENCIAL:
comprende el espacio construido para abrigar a las pobla-
•
ctones.
4. ZONA VIAL:
integrada por toda la infraestructura ferroviaria, la de carreteras
así como la fluvial, la marítima y la aérea con sus combinaciones
respectivas.
5. ZONA RECREACIONAL:
. organizadas para servir este tipo de necesidades, en especial de
los citadinos.
El espacio geográfico se nos presenta así como una sumatoria de
unidades o de paisajes imbricados, cuya función es respuesta y debe
100 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
atender a la satisfacción de las necesidades implícitas a los grupos
humanos a los cuales sirven; necesidades qu~ pueden ser locales,
nacionales o internacionales.
A medida que la población se dispersa y predominan las activi-
dades agrícolas, la ciudad cede ante el campo. Vale decir, las dos ca-
tegorías implantan su sello espacial dentro de un grado de intensidad
variable; podemos en consecuencia establecer el deslinde entre espa-
cios ruralizados y espacios urbanizados.
La cuidad, del mismo modo, no es una entidad abstracta y abso-
luta; ella podría presentarse en la realidad geográfica como una suce-
sión de unidades con papeles o roles específicos integradas a un sis-
tema; hablamos entonces no de la ciudad en sí, sino del "sistema de
ciudades". Este sistema funciona en estrecha relación con la
infraestructura de comunicación que a la vialidad añade las otras for-
tnas de transmisión de las ideas (correo, telégrafo, radio, telex, prensa,
etcétera), así como también el tráfico aéreo tanto de mercancías como
de personas.
La realidad geográfica no sólo es muy compleja, sino que nada
existe más alejado de la homogeneidad aparente. Esto obliga a con-
traer al trabajo geográfico a los hechos concretos, observables y sus
relaciones. A su vez nos advierte de la validez de la afirmación que
entiende a la geografía como "la ciencia de los lugares".
En conclusión, a nadie escapará que esa complejidad demanda,
pide una teoría o concepción global que la explique, y en tal sentido
concebimos la geografía como una teoría general del espacio entendi-
do como producto de la gestión de los grupos humanos, organizados
en sociedad, con propósitos bien definidos, sujetos a condiciones
históricas dadas. Conscientes también que, en términos metodológi-
cos; es en "la anatomía del hombre" donde radica la clave de expli-
cación de "la anatomía del modo", y no lo contrario.
En nuestro momento histórico, estamos bajo el imperio del pro-
ceso de dominación de la ciudad sobre el campo. La comunidad
catnpesina, como se conociera en otras épocas, apoyada en la subsis-
tencia, donde aún persiste la identificación individuo-producto del tra-
bajo, cae bajo el impacto de la urbanización. Urbanización asociada a
la especulación con el predominio de las relaciones indirectas. El
campo en el momento actual está sometido a un proceso violento
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 101
de desestructuración, en especial en Venezuela, como consecuencia de la
intervención de los intereses específicamente urbanos. El campo pierde
su autonomía, con el agregado del deterioro, casi incontrolable, del ambi-
ente. El mismo reproduce las tendencias dominantes de nuestra época e
impone a la geografia la necesidad de su estudio y su diagnóstico.
111
Quedan así establecidas las líneas maestras del espacio geográfico:
Campo-Ciudad y División del Trabajo, integradas en una totalidad o con-
junto social con características específicas. A la par que se ha precisado
la complejidad que asiste a la realidad geográfica, así como la necesidad
de acceder a su comprensión para el diagnóstico requerido. Tal situación
obliga a la ciencia geográfica, fijar con precisión su papel en el concier-
to de las ciencias espaciales en el de las ciencias sociales; esto es: conc-
retar el rol correspondiente al criterio geográfico. A decir verdad vivimos
en la época del trabajo colectivo, de equipos, multi o interdisciplinarios.
Debemos confesar el peso de nuestras limitaciones en este estilo de tra-
bajo, producto de una tradición fincada en la tarea individual tanto per-
sonal como científica; más grave allí donde no hay o es muy escuálida la
experiencia alcanzada en la investigación científica. Tal como lo advierte
el profesor Pierre George nada más encontrado con el verdadero espíritu_
científico que "pretender acceder al conocimiento total tanto de una
sociedad como de un universo".
La aproximación a la comprensión científica de la realidad será
el resultado de la conjunción de trabajadores de las ciencias que se
citen y organicen para tal efecto. Los pronósticos que se avancen con
los diagnósticos parciales no tendrán sino validez de aproximación
restringida. En todo caso, a la Geografia corresponde la tarea de
primera fase; la que sirve a los otros trabajadores científicos: la radio-
grafía estructural del espacio que el hombre ha construido para su con-
servación y reproducción; la visión geohistórica que revele su nivel de
operatividad a la luz de las tendencias y previsiones. El geógrafo no es
sociólogo, antropólogo o economista, ni historiador o ecólogo, como
tampoco importa cual otra especialidad; pero sí debe estar armado de
la formación profesional que habilite para la identificación y califi-
102 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
cación de la problemática así como la jerarquización de la misma. El
geógrafo explana el espectro de problemas y necesariamente debe
disponer de una formación suficiente en las ciencias del hombre, única
garantía para que su criterio pueda ser funcional y productivo en el
concierto del trabajo científico en el cual será partícipe.
Al dejarse llevar por las generalizaciones o abstracciones sin
apoyo en lo concreto, verá su papel disminuido, debilitado, y carente
de solidez frente al tratamiento ofrecido por otras ciencias. La
Geografia debe ser capaz de descubrir lo general en lo particular; por
eso insistimos en que el espacio geográfico es concreto, heterogéneo,
complejo; lo tropezamos en la realidad de cada día, reviste un carácter
polisistémico.
La geografia, al proponer la estructura del espacio en unidades
(paisajes, zonas, o regiones), está obligada a ceñir el campo de ataque
en los términos de la noción de escala. La escala es la piedra militar
del criterio geográfico: el diagnóstico geográfico girará en función de
la escala manejada por el geógrafo.
Este diagnóstico del espacio, ajustado a la escala geográfica, será
en el equipo multi o interdisciplinario, la única garantía de
reconocimiento a la vigencia como a la beligerancia del criterio
geográfico. En otros términos, la idoneidad de la geografia. que como
ciencia se fija como objeto las relaciones del Hombre con su mundo,
en el contexto de los parámetros denunciados.
TERCERA PARTE·
BOLÍVAR Y SU VISIÓN GEOHISTÓRICA
DEL ESPACIO
Bolívar manejó un criterio geográfico avanzado. El mismo lo
encontramos en casi todas sus reflexiones y en particular como ele-
mento fundamental en aquellas creaciones, innovaciones o recomen-
daciones que concibiera relacionadas con la marcha y el destino de
nuestros nacientes estados.
El criterio geográfico del Libertador está identificado con la con-
cepción que tenía del espacio. El espacio geográfico para Bolívar tiene
un carácter socio-político; pueblo, nivel cultural, magnitud del territo-
rio, posición del mismo, forma de gobierno, historia y personalidad
cultural constituyen una integridad. Estas calidades aparecen recogi-
das en unidades que conforman un conjunto sustentado por un equili-
brio interno o coherencia espacial. Este equilibrio, fundamentación del
orden universal, es producto de un desiderátum histórico, por lo que no
escapa al relativismo y contingencias de las vicisitudes humanas. Este
relativismo que vitaliza el pensamiento bolivariano se apoya en una
concepción global y realista.
Bolívar al ver el mundo como el escenario del encuentro de las
fuerzas e intereses de las naciones, concibe el espacio geográfico
como el equilibrio de unidades políticas; el Estado a escala mundial
y las provincias a escala regional o nacional. Pero tales unidades
políticas abrigan una colectividad identificable con la categoría
pueblo. El Estado actúa como el controlador del orden interno que
anima las comunidades sobre su respectivo territorio. Así se explica
la combinación-síntesis: Pueblo-Dimensión Estado-Forma de
Gobierno; estas tres variables se integran en un equilibrio que es un
producto geohistórico.
106 ESTUDIOS, MONOGRA FÍ AS Y ENSAYOS
Este equilibrio geohistórico lo denuncia por vez primera en el
Manifiesto de Cartagena, al avanzar las causas que provocaran la caída
de la primera república: "Los códigos que consultaban nuestros ma-
gistrados, no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del
Gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que,
imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección
política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano . .. Con
semejante subversión de principios, y de cosas, el orden social se
resintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a
pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vio
realizada". 1
Bolívar murió en 1830; Ratzel nace en 1844, Comte dicta su curso
de Filosofia Positiva entre 1830 y 1842, en tanto que el Manifiesto
Comunista aparece en 1848. Bolívar desde las primeras décadas del
siglo XIX (1812), hace gala de una concepción global e integral de la
realidad. Maneja en fortna desusada para su época, la gama de factores
que condicionan y determinan la dinámica social. El espacio, como lo
hemos señalado, lo incorpora en los términos de _una ecuación dinámica
hasta el punto de pronosticar su posible destino: "se fundarán monar-
quías casi inevitablemente en las grandes secciones, dice en la Carta
de Jamaica , y algunas serán tan infelices que devorarán sus elemen-
tos ya en la actual, ya en las futuras revoluciones". 2
Líder de la Libertad, tiene necesariamente que oponerse a los
imperialismos. Diferencia ideológica con los teóricos alemanes del
Estado; Bolívar le asigna al mismo una calidad axiológica. "No
ejerciendo la libertad imperio, porque es precisamente su opuesto,
ningún estímulo excita a los republicanos a extender los términos de
su nación, en detrimento de sus propios medios ... porque un estado
demasiado extenso en sí mismo o por sus dependencias, al cabo
viene en decadencia y convierte su forma libre en otra tiránica; rela-
ja los principios que deben conservarla y ocurre por último el despo-
tismo". 3
1 FRAGCHÁN, FÉLIX R.: Compilación Documental en el Primer Centenario del
Traslado de los Restos del Libertador. Caracas, diciembre de 1942. Documento:
Manifiesto de Cartagena.
2 Ibídem, Carta de Jamaica.
EL EN FOQUE GEOHISTÓRICO 107
POSICIÓN GEOGRÁFICA-EQUILIBRIO ESPACIAL
La posición geográfica para el Libertador es clave en el rol
desempeñado por la parte en el todo; así en la seguridad militar como
en la calidad de las relaciones, y en particular en las de orden comer-
cial. En el Manifiesto de Cartagena, denuncia el peso de Venezuela en
el conjunto americano; enfatiza: "formando una proporción hallare-
mos que Coro es Caracas, como Caracas es a la América entera ... el
peligro que amenaza a este país (la república de la Nueva Granada)
está en razón de la anterior progresión ... poseyendo España el territo-
rio de Venezuela (tendrá a su disposición) hombres y municiones de
boca y de guerra (que organizados y dirigidos por) jefes experimenta-
dos (penetrarían) desde las provincias de Barinas y Maracaibo hasta
los confines de la América Meridional". 4
Mejor expresión de esta concepción dinámica del espacio geográ-
fico visto desde la variable posición, es cuanto afirma en la Carta de
Jamaica acerca del ltsmo de Panamá. "Los estados del Itsmo de
Panamá hasta Guatemala formarán quizá una asociación. Esta magní-
fica posición entre los dos grandes mares, podrá ser con el tiempo el
imperio del universo, sus canales acortarán las distancias del mundo,
estrecharán los lazos comerciales de Europa, América y Asia; traerán
a tan feliz región los tributos de las cuatro partes del globo". 5 Lo que
reitera en la invitación formulada a los distintos gobiernos para la ce-
lebración del Congreso de Panamá, al destacar como el Itsmo "está en
el centro del globo, viendo por una parte el Asia y por el otro el África
y la Europa ... está a igual distancia de las extremidades: por esta causa
podrá ser el lugar provisorio de la primera asamblea de los confedera-
dos".6
Para nosotros "la geografía nos aparece como cuestión de espa-
cio; es una reflexión sobre el mismo. Es un problema de distancia que
implica el de las localizaciones traducidas en posición geográfica. Esta
última califica la gama de las relaciones que se inscriben dentro del
3 Ibídem.
4 Ibídem, Manifiesto de Cartagena.
5 Ibídem, Carta de Jamaica.
6 Ibídem, Invitación para el Congreso de Panamá. Lima, 7- 12-1824.
108 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
sistema a todo lo largo y ancho de las superficies concebidas en el con-
junto de condiciones socio-históricas contempladas". 7
EL EQUILIBRIO DEL MUNDO Y LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA HISPANA
Si España dispuso en otro tiempo del "más vasto imperio del
mundo", la situación que vivía la presenta impotente "para dominar el
nuevo hemisferio y hasta para mantenerse en el antiguo". Cómo
entonces "pretender reconquistar la América, sin marina, sin tesoro y
casi sin soldados! ... ¿podrá esta nación hacer el comercio exclusivo de
la mitad del mundo, sin manufacturas, sin producciones territoriales,
sin artes, sin ciencias, sin política?". 8
Sensato que la Europa disuada a la España "de su obstinada temeri-
dad; (así) le ahorraría los gastos que expende, y la sangre que derrama; a
fin de que fijando su atención en sus propios recintos, fundase su pros-
peridad y poder sobre bases más sólidas que las de inciertas conquistas,
un comercio precario y exacciones violentas en pueblos remotos, enemi-
gos y poderosos". Así el Libertador aconsejaba que la "Europa misma por
miras de sana política debería haber preparado y ejecutado el proyecto de
la independencia americana; no sólo porque el equilibrio del mundo así
lo exige; sino porque éste es el medio legítimo y seguro de adquirirse
establecimientos ultramarinos de comercio". 9
Consciente de la dinámica geoeconómica del mundo, Bolívar se
apoya en la contradicción dominante entre una Europa industrial y
comerciante (Inglaterra) y una potencia que ejerce su imperio político
(España) sobre tan inmenso territorio, pero incapaz de controlarlo.
Convertido éste en el escenario de estados libres e indepen-
dientes, significarán por una parte, la factibilidad de "establecimientos
ultramarinos" con los cuales practicar el comercio y por la otra, alia-
dos en la consolidación de un nuevo orden mundial que se avizora y
se afirma al norte de los Alpes y de los Pirineos. El Congreso de
Viena donde Inglaterra tuvo participación de primer orden había
7 TOVAR, RAMóN A.: El Criterio Geográfico. Caracas, 1980. Ediciones Especiales
del Centro de Investigaciones Geodidácticas de Venezuela.
8 FRAGACHÁN, FÉLIX R.: Ob. cit. Carta de Jamaica.
9 Ibídem.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 109
declarado la libre navegación por los ríos y recomendado la aboli-
ción de la esclavitud.
EL ESPACIO EN EL HEMISFERIO DE COLÓN
El Libertador, al situarse en los límites de nuestro continente,
introduce nuevas variables cuando propone la estructura geopolítica
del mismo. Combina magnitudes territoriales y de población, posición
geográfica, pueblo, nivel cultural, costumbres, forma de gobierno.
Concede papel altamente significativo a los hábitos como al origen de
los pobladores. "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes
entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costum-
bres y una religión, debería por consiguiente tener un solo gobierno
que confederarse los diferentes estados que hayan de formarse; mas no
es posible, darse los diferentes estados que hayan de fortnarse; mas no
es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses
opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América". 10 Esta com-
porta diez y siete naciones en un cuadro que "representa una escala
militar de 2000 leguas de longitud y 900 de latitud en su mayor exten-
sión, en que 16.000.000 de americanos defienden sus derechos o están
oprimidos por la nación española". 11 Siq.¡ación que lo conduce a
plantear la improbabilidad de que "el Nuevo Mundo sea por el
tnomento regido por una gran república; como es imposible, no me
atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal de América,
porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible ... En fin, una
monarquía semejante sería un coloso disforme, que su propio peso
desplomaría a la menor convulsión" . 12
El relativismo con que Bolívar propone las situaciones responde
a la importancia que concede a la historia (factor antrópico) de los
pueblos. "No puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el
momento (condiciones históricas), regido por una gran república";
¿dónde la causa?, entre otras en '?os magnates de las capitales (que)
10 lbídetn.
11 Ibídem.
12 Ibídem.
110 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
no sufrirían la preponderancia de los metropolitanos, a quienes consi-
derarían como a otros tiranos: sus celos llegarían hasta el punto de
comparar a éstos con los odiosos españoles" .13
Este cambio de escala "los magnates de las capitales" refuerza la
anterior acerca de la existencia de "intereses opuestos (y) caracteres dese-
mejantes (que) dividen a la América". Al tener consigo plena consciencia
de esta dialéctica geoespacial, se esforzará por conseguir la fórmula que
conduzca al logro del equilibrio interno, necesario a la prosperidad y des-
tino de nuestros nacientes Estados; hoy se diría que enfrentaba un pro-
blema de índole "sistemática". A esto obedece sus alertas ante los repre-
sentantes en el Congreso de Angostura: "El primer Congreso en su
Constitución Federal más consultó el espíritu de las provincias que la
idea sólida de formar una República indivisible y central". 14
EL ESPACIO A NIVEL DE LOS ESTADOS
El equilibrio interno es la garantía de la estabilidad del Gobierno;
critica la Constitución de 1811 por haberse inspirado en el espíritu de
las provincias en detrimento del espíritu nacional. "Cuanto más
admiro la Constitución Federal de Venezuela, tanto más me persuado
de la imposibilidad de su aplicación en nuestro estado ... ¿No dice el
Espíritu de las leyes, que ésas, deben ser propias para el Pueblo que se
hace? ¿qué es una gran casualidad que las de una Nación puedan con-
venir a otra? ¿que las Leyes deben ser relativas a lo físico del país, al
clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su extensión, al género
de vida de los Pueblos? ¿referirse al grado de Libertad que la
Constitución pueda sufrir, a la Religión de los habitantes, a sus incli-
naciones, a sus riquezas, a su número, a sus modales? ¡He aquí el
Código que debemos consultar, y no el de Washington!". 15
Asocia espíritu nacional y Pueblo; este último implica un territo-
rio, propio del país considerado, con su clima, terreno, situación,
extensión, y además género de vida, religión, riquezas, inclinaciones,
número y modales de sus habitantes.
13 Ibídem.
14 Ibídem. Discurso ante el Congreso de Angostura.
15 Ibídem.
EL ENFOQUE GEOH.lS'TÓRlCO 111
Sólo así sería posible explicarse el detenimiento con que analiza
la categoría Pueblo; la atención que le brinda a la forma de gobierno
que mejor se avenga con ella para fundamentar la estabilidad en los
límites de su superficie. "Las reliquias de la dominación Española per-
manecerán largo tiempo antes que lleguemos a anonadarlas. [ ... ]
Nuestras manos ya están libres, y todavía nuestros corazones padecen
de las dolencias de la servidumbre. [ ... ] Uncido el Pueblo Americano
al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podi-
do adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud". 16
Situación real, objetiva, que lo lleva a proponer la republicana
como la forma de gobierno más aconsejable para nuestro país. "Un
Gobierno Republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus
bases deben ser la Soberanía del Pueblo, la división de los Poderes,
la Libertad civil, la proscripción de la Esclavitud, la abolición de la
Monarquía y de los privilegios. Necesitamos de la igualdad para
refundir, digámoslo así, en un todo, la especie de los hombres, las
opiniones políticas y las costumbres políticas''. Y en actitud prospecti-
va añade: "extendiendo la vista sobre el vasto campo que nos falta por
recorrer, fijemos la atención sobre los peligros que debemos evitar.
Que la historia nos sirva de la guía en esta carrera". 17
República fundada sobre la igualdad, crecería con la práctica de
"las repetidas elecciones (que) son esenciales en los sistemas popu-
lares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiem-
po un mismo ciudadano el Poder. El Pueblo se acostumbre a obedecer-
le y él se acostumbre a mandarlo; de donde se origina la usurpación y
la tiranía". 18 Pero para que el gobierno sea estable debe atender a las
siguientes condiciones como esenciales: basarse en el espíritu
nacional y fijarse como objeto la inclinación uniforme entre dos pun-
tos cardinales: la voluntad general y la autoridad pública. Sin embar-
go "los términos que fijan teóricamente estos dos puntos son de una
dificil asignación; pero se puede concebir que la regla que debe diri-
girse, es la restricción y la concentración recíproca a fin de que haya
16 Ibídem.
17 Ibídem.
18 Ibídem.
112 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
la menor frotación posible entre la voluntad, y el Poder legítimo. Esta
ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y la rectitud de
espíritu es la que ensancha el progreso de las luces". t9
Este esfuerzo intelectual de Bolívar, por enmarcar la complejidad
social dentro de una comprensión total con perspectivas realistas a fin
de proponerla en los lineamientos de un sistema que reoriente la
dinámica general hacia objetivos definidos, lo identifica como un ade-
lantado de la Ciencia Social contemporánea, y es nuestro modesto
parecer, como un precursor del tratamiento cibernético de los proble-
mas sociales en la manera como enfoca el objeto de su investigación.,
presentado en una síntesis y no en una acumulación o yuxtaposición
de ideas diversas.
Este celo realista por la estabilidad lo hace reiterativo en cuantc
que es lo que conviene para nuestros nacientes Estados: "No aspire-
mos a lo imposible no sea que por elevamos sobre la región de le
Liberad, descendamos a la región de la tiranía. De la Libertad absolu-
ta se desciende siempre el Poder absoluto, y el medio entre estos tér-
minos es la Suprema Libertad Soc¡ial. Teorías abstractas son las que
producen la perniciosa idea de una Libertad ilimitada. Hagamos que la
fuerza pública se contenga en los límites que la razón y el interés
prescriben: que la voluntad nacional se contenga en los límites que un
justo Poder le señala: que una Legislación civil y criminal, análoga a
nuestra actual constitución domine imperiosamente el Poder judicia-
rio, y entonces habrá un equilibrio, y no habrá el choque que
embaraza la marcha del Estado, y no habrá esa complicación que traba
en vez de ligar la Sociedad". 20
Bolívar si concibe el espacio desde una perspectiva socio-políti-
ca, al nuestro lo incluye dentro de la tipología de un espacio republi-
cano, igualitario, realista y democrático popular.
19 Ibídem.
20 Ibídem.
LA CONCEPCIÓN GEOGRÁFICA
DE LA ESCUELA FRANCESA
Al hablar acerca de la concepción geográfica francesa, o al modo
como los geógrafos de ese país han concebido y elaborado el trata-
miento del hecho geográfico, resulta inevitable la identificación de la
misma con el criterio regional; apoyada en la primacía del hecho con-
creto y sus relaciones. En otros términos: la geografia como ciencia de
lugares, presentada desde el método monográfico como síntesis y
auxiliada con los métodos estadísticos y cartográficos.
Lo dicho no implica que los profesionales de la geografia france-
sa ignoren vigencia y problemática de la geografia general, no; es que
no entienden la última sino como el producto de las generalizaciones
obtenidas a partir de los aportes monográficos, y la consideran como
un marco de referencia verificable y patentizada a nivel del hecho
regional concreto donde se sintetizan leyes y principios de la geogra-
fia general. No hay ni oposición ni exclusión entre geografia general y
geografia regional; muy al contrario, la conducta geográfica francesa
responde a su fidelidad con la preocupación central de la geografia:
aportar una explicación científica a las relaciones del hombre con su
medio ambiente y no convalidar determinadas generalidades o posi-
ciones filosóficas; es por lo dicho una consecuencia del hecho real,
objetivo y observable; esto es: el terreno justo para que se produzca el
quehacer geográfico.
En esta tarea la geografía francesa se ha caracterizado por el aná-
lisis cuidadoso, tras la búsqueda de la relación "Causa-Efecto", hasta
en el detalle en apariencia menos significativo. Esta gestión, asistida
en todo momento por una actitud de rechazo a todo tipo de deterrninis-
mo y celosa de cobijarse bajo generalizaciones riesgosas que preten-
114 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
den marginar el postulado fundamental de trabajo que considera que
exista "nada más complejo que la realidad social" en consecuencia al
aprisionarla en tales formulaciones sin suficiente apoyo o fundamen-
tación, se corre el riesgo de caer en el campo de las simplificaciones
atrevidas que tanto daño han hecho a las soluciones avanzadas acerca
del problema central planteado: el deslinde de las relaciones del
Hombre con su Medio Ambiente.
Esa actitud se ha traducido en que la geografia francesa sea muy
cuidadosa de:
l. EL RECONOCIMIENTO DE LAS DIFERENCIAS
De ahí su carácter democrático en el profundo sentido del tértni-
no; por cuanto acepta como fundamental la "individualidad" o
"singularidad" tanto de pueblos como de regiones; lo que se sin-
tetiza en la formulación "uno y diverso"; vale decir: la unidad de
la Tierra propuesta por Humboldt y la individualidad según las
localizaciones espaciales o posiciones geográficas denunciada
por Ritter, pero convalidadas por los aportes de los estudios pro-
ducidos por la Sociología y Antropología Francesa. Actitud de la
cultura francesa que tiene sus raíces, cuando menos, en Renato
Descartes y su famosa obra el Discurso del Método.
2. LA CARACTERIZACIÓN DEL HECHO GEOGRÁFICO COMO SÍNTESIS
Es decir, concebido no como yuxtaposición de elementos o par-
cialidades, sino como una entidad solidaria y coherente. Esta nota
de la "coalescencia" del hecho geográfico impone a la síntesis
como condición ontológica del saber que se proponga y acepte
como de índole geográfica. Acá reaparece el influjo de otro gran
pensador francés: Emile DURKHEIM y su obra clave Las Reglas
del Método Sociológico.
3. CONCEBIR LOS HECHOS GEOGRÁFICOS COMO RELACIONES
Por cuanto no existen "hechos aislados" para la perspectiva pro-
piamente geográfica; para la misma lo que importa son "las rela-
ciones" que se establecen entre tales hechos. Acá se fundamenta
EL ENFOQUE OEOHISTÓRICO 115
el carácter de "interdependencia" que informa al objeto geográfi-
co. Brunhes advertía en su Geografia Humana que "no basta estu-
diar aisladamente estas series de fenómenos; en realidad no están
aisladas, sino unidas unas con otras. La idea de conexión debe
dominar en todo estudio completo de los hechos geográficos; no
hay que limitarse a observar un hecho en sí mismo o una serie
aislada de hechos; tras esta observación inicial, debe restituirse la
serie al conjunto natural, al conjunto completo de los hechos en
tnedio de los cuales se ha producido y desarrollado aquélla; es
preciso averiguar cómo se relaciona con las series de hechos que
la rodean, en qué medida las ha determinado, y en qué medida,
por el contrario, ha sufrido su influencia". Conviene que subraye-
mos acá otra nota muy querida de la Geografia francesa: la
noción de conjunto.
Lucien Febvre por su parte, en su famosa obra La Tierra y
la Evolución Humana, alertaba: "En realidad, es imposible [ ... ]
estudiar globalmente lo que se ha llamado durante largo tiempo
"Las relaciones entre la tierra y el hombre". De esta manera, los
filósofos pretendían resolver en otro tiempo el problema de las
relaciones de lo fisico y lo moral [ ... ] Es preciso, si se quiere dar
un paso adelante en la cuestión, sustituir, por de pronto, al hom-
bre, entidad abstracta, por las sociedades humanas; después, por
otro análisis no menos delicado, examinar de cerca lo que es la
tierra y separar los unos de los otros a los elementos diversos que
condicionan la vida humana, para poder pasando a la síntesis
recomponerlos y combinarlos racionalmente". Reparemos en la
escala recomendada "examinar de cerca" para separar "los ele-
mentos diversos que condicionan" que serán elevados a nivel de
la síntesis combinados o asociados "racionalmente".
4. LA CONCEPCIÓN DEL HECHO GEOGRÁFICO COMO UNA DOBLE PARTI-
CIPACIÓN SINCRÓNICA Y DIACRÓNICA
Por eso es Proceso (Historia) y Acto (localización diferenciada en
el espacio).
Acá se concitan elementos de ritmos divergentes como
aquéllos que responden a una dilatada evolución que ya no puede
116 ESTUDIOS, MONOGRAFÍ AS Y ENSAYOS
reproducirse, tales los de orden geológico; o a ritmos naturales
cíclicos cerrados como los de orden ecológico; o a ritmos cam-
biantes, variados, dinámicos, impregnados de lo coyuntural, por
estar embebidos por la conducta humana, o sea, los de orden
antrópico o cultural. A esta doble participación diacrónica y sin-
crónica, obedece que los constructores de la concepción geográ-
fica francesa hayan defendido en todo momento a la geografía
como una ciencia de observación, vale decir: social o como una
ciencia del Hombre.
5. RECONCER A LA HI STORIA COMO CIENCIA DE SIMBIOS IS EN LA FOR-
MACIÓN DEL CONOCIMIENTO GEOGRÁFICO
La Geografía en Francia se independiza de la historia y además
quienes han configurado el pensamiento geográfico francés, o
son historiadores como Paul Vidal de la Blache, o han hecho gala
y manejo de una sólida y profunda formación histórica como
Max Sorre. Lucien Febvre, entre los historiadores, es quien más
ha influido en el rumbar de la concepción geográfica francesa,
después de la Primera Gran Guerra Mundial. En 1922, al escribir
su "Introducción Geográfica de la Historia", fuerte rechazo al
determinismo que entonces inspiraba a una buena parte de geó-
grafos alemanes y anglosajones, advierte el peligro de caer en
"esas generalizaciones ambiciosas, esas amplificaciones infanti-
les, esas filosofías de la geografia que reproducen, en lo más
insulso, las peores filosofias de la historia de antaño".
Febvre, discípulos de Vidal de la Blache, resume la posición del
posibilismo en cuanto a su apego a las condiciones reales y en cuanto a
su rechazo a todo idealismo. Imposibilidad de "estudiar globalmente [ ... ]
las relaciones entre la tierra y el hombre (cómo) los filósofos pretendían
resolver en otro tiempo el problema de las relaciones de lo fisico y lo
moral" , horror por las simplificaciones peligrosas que tipifican las consa-
bidas generalizaciones sin apoyo en lo concreto, instituyen la actitud
metodológica conformante de la concepción geográfica francesa.• La
región es un individuo que no se repite; "conjunto de elementos coheren-
tes mas no homogéneos" como lo precisara Etienne Ju iLLARD.
EL ENFOQU E GEOHISTÓRICO 117
En el proceso de estructuración de la concepción geográfica que
ahora nos ocupa, asistimos a la participación de dos corrientes de
acción en fecunda simbiosis o realimentación como ahora se estila
decir. Esta doble corriente está integrada por la enseñanza de la geo-
grafía y el cultivo de la investigación geográfica concluyentes en la
integración y avance de la geografía corno ciencia. Tarea que ha
impuesto a la Geografía, una deuda perenne con los creadores y pro-
ductores geográficos franceses.
LA ENSEÑANZA GEOGRÁFICA
El impulso experimentado por la enseñanza de la geografía en el
último cuarto del siglo XIX lo podemos integrar dentro de un gran
movimiento nacional donde una de sus motivaciones estuvo en el
orgullo nacional francés herido por la derrota sufrida frente a los ale-
manes y la supuesta participación en el triunfo de los últimos, de la
escuela y la formación geográfica por ellos recibida.
A este factor de coyuntura podemos asociar la etapa de expansión
económica experimentada por los países industriales donde el conoci-
miento de los otros países se impone como una necesidad no sólo
comercial, sino también de fuente posible de materias primas y ali-
menticias.
En este auge de la geografía se suman a la enseñanza la acción de
las sociedades geográfi.cas, los congresos tanto nacionales corno inter-
nacionales y las publicaciones de índole geográfica. El año de la derro-
ta francesa, 1870, marca un hito muy significativo en el desenvolvi-
miento y crédito de la ciencia geográfica.
Antes de 1870 podernos decir que la significación de la geogra-
fía en Francia era exigua. Goethe definía a los franceses corno "un
pueblo que usa bigotes e ignora la geografía"; un testimonio muy
expresivo es el de Ritter, quien para 1845 estuvo de paso en París y
asistió a las lecciones que dictaba Guigniaut en La Sobonne; "asistí a
muchas ... y me convencí que se trata de un hombre cultivado, pero
que no entiende gran cosa o muy poco acerca de la Geografía".
La Escuela era el dominio de lo nemotécnico. ''No enseñamos
geografía decía un inspector ; compuesta (la enseñanza) única-
l 18 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
tnente de hechos aislados, o que al menos no están relaciont1dos entre
ellos por un encadenatniento que existe en otras ciencias, la geografia
es el imperio de la metnoria".
Para 1857 se asiste a un mejoramiento, pero a nivel de la
Prünaria. A partir de entonces se estructura la enseñanza elemental en
"la observación del medio familiar al niño y estimula el uso del méto-
do intuitivo que va de lo particular a lo general, del vi1lorio al depar-
tamento y finahnente a Francia".
Esta situación de la enseñanza obedecía a la indiferencia de los
geógrafos; n1ientras tanto la geología experimenta notables progresos.
Cuvier y Brogniart ( 1808) ya "se refieren a la Región Natural"; antes
en 1780, Monnet observa "la disposición ordenada de los afloramien-
tos en su obra Descripción n1ineralógica de Francia"; pero el más
expresivo resulta ser Passy, quien para 1832 observa en Alta
Nor1nandía "las relaciones que existen entre geología, vegetación,
hábitat rural y cultivos", y para 1858 propone una división de Francia
en regiones que pueden subdividirse en cantones naturales basados en
las relaciones de relieve y fonna de vegetación.
Esta inercia en el campo educativo será prácticamente volcada;
acá cuentan la acción de Lavasseur y sus seguidores, en especial su
discípulo Drapearon.
l,avasseur es el mentor de la nueva pedagogía geográfica, lo que
ünporta es "descubrir las relaciones de los fenómenos entre sí". Esta
tarea que arranca desde 1870 cuenta con el apoyo oficial del ministro
Jules Sünon. Antes de proponer sus recomendaciones visita todo el
país, investiga la situación de la enseñanza de ]a geografía a todos los
niv ~les y el saldo es poco alentador. '~.Lo que nosotros deseatnos en
forma suprema, es que los 1naestros persigan sie1npre, en sus lecciones
tanto de geografía física como de geograt1a econó1rlica, descubrir las
relaciones de los fenómenos entre sí y las relaciones causa a efecto.
Tomado uno a uno, los hechos geográficos no son sino palabras; com-
parados, ellos se encadenan, y el encadenan1iento los fija más en la
tnemoria pero a la vez esclarece los espíritus".
En 1871 el Congreso de Amberes, el primer congreso internacio-
nal de geografía, creó la sección pedagógica "Enseñanza y Difusión de
la Geografía"; entre sus reconocimientos confirió a Lavasseur una
medalla. Este solicitado por otros asuntos tuvo que desligarse de la
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 119
gestión emprendida, pero delegó la responsabilidad en su discípulo
Drapeyron. La labor que desplazara fue evaluada en el Congreso de
París en 1875; el balance resultó muy favorable no sólo para la geo-
grafia, sino en particular para la posición alcanzada por Francia con
respecto a otros países. Los delegados de Rusia, Bélgica, Irlanda,
Dinamarca, Alemania, reconocieron que en sus países la enseñanza
está muy atrasada, al margen del espíritu que el Congreso recomenda-
ba alcanzar. En efecto Drapearon consiguió que se aprobara:
l. El estudio de la geografia en todos los niveles debe comenzar por
la topografia y no por la cosmografia. El profesor utilizará siste-
máticamente la carta del Estado Mayor y el estudio directo sobre
el terreno.
2. Los programas de historia y geografia serán coordinados para que
aparezcan mejor las relaciones entre las dos ciencias.
3. Deben crearse profesores especializados en geografia.
4. En todos los institutos de enseñanza secundaria se fundarán
museos pedagógicos en los cuales la geografia asumirá el papel
esencial.
5. Un organismo internacional será creado para coordinar el trabajo
entre los congresos y velará por la publicación de una revista.
Esta acción sostenida y continuada en todos los frentes indicados
condujo a elevar la geografia a rango superior universitario; en este
plano corresponde parte capital a Vida! de la Blache, historiador de
formación, alumno de Drapearon y de E. Lavisse. "Ninguna nación
-estimaba en 1880 H. Wagner de la Universidad de Gotinga- , nin-
guna nación ha hecho más por elevar y popularizar el estudio de la
Geografia que Francia después de 1870". Posteriormente, el bibliote-
cario de la Sociedad de Geografia de Londres, Scout Keltie subraya-
ba: "En ningún país, el progreso de la enseñanza geográfica ha tenido
tan grande impulso como en Francia en los últimos quince años".
DE LA REGIÓN NATURAL A LA REGIÓN FUNCIONAL
Este auge de la geografia alimentada por el impulso y mejoras en
la enseñanza no se compadece con una preocupación de orden teórico
120 ESTUDIOS~ lVlONOG RAFÍAS Y ENSAYOS
o conceptual. "Hay un contraste apunta Meyner entre la efer-
vescencia creadora y la indigencia de la concepción geográfica".
Esta nota parece haber caracterizado, en cierto modo, a la re-
flexión geográfica francesa. "La escuela geográfica francesa señala
E. Julliard tiene reputación de haber adaptado de manera más
común o corriente que otras y más deliberadamente el punto de vista
regional (sin embargo) algo que sorprende: no haber convertido en
hecho de su preocupación el profundizar acerca del concepto o noción
de la Región".
Pero no es exclusiva de la geograf1a francesa; a la luz de las eje-
cutorias de los congresos internacionales de geografia, tenemos que
antes de 1908 el problema región jamás fue abordado, de 1908 a 1938
es timado, pero en relación con otras cuestiones y no con el, concepto
específico de región en sí; es después del congreso de Amsterdam
( 193 8) cuando se convierte en centro de continua reflexión, se institu-
ye entonces la sección de "Paisajes Geográficos". En ese congreso se
precisa la diferencia entre ''región" y "paisaje", la prünera no se repi-
te, es una personalidad geográfica no así el segundo que puede dar pie
a una tipología siempre y cuando se reencuentren las condiciones
necesarias para que se reproduzcan o repitan sus caracteres esenciales.
El paisaje. se define desde entonces como una "entidad fisonómica y
estética, producto de las relaciones genéticas, diná1nicas y funcionales,
asociadas entre sí sobre la superficie de la tierra".
Entre 1938 y 1952 ven1os aparecer consideraciones que inciden
en la conceptualización regional. Milojevic señala el impacto de los
fenómenos económicos y su función de lazo entre el estudio de los
aspectos físicos y humanos de una región. Chabot subraya la impor-
tancia de la ciudad como principio de organización regional y reco-
mienda delimitar su zona de influencia. Chirstaller afina su teoría de la
determinación matemática del número y jerarquía de las aglomeracio-
nes de la red urbana regional.
Pero es en el Congreso de Washington (1952) donde, Whittlesey
resu1ne la posición de los geógrafos norteamericanos, y propone la
tipología de región uniforme u homogénea y región nodal. La primera
"es homogénea por cuanto todas las partes de su superficie contiene el
o los caracteres que la individualizan. Aun cuando la uniformidad no
sea jatnás absoluta, es la repetición continua o regular, aun con densi-
..
EL ENFOQUE GEOHfSTÓRfCO 121
dad variable según los lugares, de los caracteres lo que le imprime su
propia fisonomía". En el fondo no es sino la reformulación del concep-
to de paisaje. En cuanto a la segunda considera que "está estructurada
por un centro o foco y un área envolvente del mismo y relacionado con
él gracias a las líneas de circulación y acumulación". La región unifor-
me obedece a un criterio externo, observable, el hecho o los hechos
que se repiten (principio de extensión), por su parte la región nodal
obedece' a una estructura interna, expresada en la coherencia o cohe-
sión de fuerzas diversas alrededor de un centro que actúa cotno orga-
nizador. Da la impresión que condensara todas las preocupaciones
anteriores alrededor del tetna y busca acabar con "la dispersión y
diversidad en la tipología de regiones".
Podría parecer exagerado si dijéramos que toda esa problemática
del espacio geográfico había sido concebida y aplicada por Paul Vidal
de La Blache. Tanto el paisaj e como región homogénea concebida
según el peso de caracteres en el sentido del espacio organizado por
una ciudad están precisados en la concepción vidaliana. ¿Por qué
primó la primera sobre la segunda en el trabajo y producción geográ-
fica francesa?, es asunto que trataremos posteriormente.
Por ahora debemos señalar que la gran tarea de Vidal de la
Blache consistió en liberar o independizar la geografia, sin divorciar-
la, de la historia. El principio de su trabajo lo extrae de la realidad terri-
torial francesa: un espacio profundamente humanizado desde los más
remotos tiempos de la humanidad; en tal sentido encuentre la presen-
cia de una singular "combinación de la historia del suelo y la historia
de los hombres". Busca individualizar en el espacio aquellos elementos
que se conducen como permanentes, es decir, los cuadros naturales.
Tanto sus aspectos geológicos como climáticos ofrecen una serie de
posibilidades y el uso de las mismas depende en primera instancia de
los hombres. Es el grupo humano quien pliega la naturaleza a sus
designos, individualiza sus cantones "que a la larga singularizan como
si se tratara de una medalla, especie de réplica de la efigie de un pue-
blo". Esta concepción en abierta oposición de delegar al "grupo hutna-
no" según sus localizaciones específicas el rol fundamental de estruc-
turador del espacio resume la actitud científica que entonces
informaba a toda Francia. Pero esta dirección de ataque lo conduce a
fijar un nuevo concepto: el ''género de vida ". El hombre organizado
122 ESTUDIOS, MONOGRAFÍA S Y ENSAYOS
en comunidad debe atender tanto a la conservación como a la repro-
ducción de la misma. El individuo no vale como individuo, sino corno
miembro de una comunidad, son los dictados de la última los configu-
rantes de su conducta, su actitud frente a la gama de posibilidades que
ofrecen los distintos marcos naturales, como la oportunidad y forma de
su utilización. ¿Nuevo determinismo?; aceptémoslo, pero en todo caso
es histórico y la única historia que no se cierra es la historia de los
hombres, por eso por exclusión se considera al hombre como el "animal
con historia". Acá se concitan la doble participación diacrónica-sincró-
nica del hecho geográfico. La importancia del "acontecimiento" y las
posibilidades de cambio ente nuevas condiciones. En consecuencia
paisaje-género de vida son las dos caras de una misma moneda. Sin
haberlo formulado se da por entendido que implica la presencia de la
civilización. Es Pierre Gourou quien posteriormente destacará este
parámetro; señalará que son los componentes de la civilización los que
"se interponen como una pantalla entre el grupo humano y su sopmte
territorial, atenuando la participación de los factores naturales o, al
menos, asignándoles su verdadera significación". Sin embargo, antes
lo había establecido Lucien Febvre (1926) y la había aplicado Alberte
Demangeon (1942). Febvre estima que "no consiste (la civilización)
más que en la valorización por las sociedades de los recursos que ofre-
ce el medio natural, o de los que terminan por descubrir en él[ . . .]". En
resumen, tres direcciones fundamentales se precisan: Paisaje-Género
de Vida-Civilización.
¿Cómo jerarquiza Vida! de la Blache al espacio?
Tres criterios maneja Vida! de la Blache, el natural, el histórico y
el estrictamente geográfico. Con el primero divide el espacio en uni-
dades naturales donde el elemento definidor puede ser de tipo geoló-
gico, o climático o topográfico; así tenemos: Cuenca de París,
Mediterráneo Oceánico, Macizo Central. Pero estas grandes unidades
que llama regiones naturales se diversifican en otras menos extensas
que deben su individualidad a una dilatada historia; así: Alsacia (que
se resume en un río cargado de ciudades), Borgoña (área donde se
reencuentran las grandes vías de relación y acceso de Europa), o con-
juntos más heterogéneos producto de la influencia de una gran ciudad,
como la región lionesa. Estas mismas regiones ofrecen en uno y otro
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 123
lado aspectos muy diferentes que reproducen el antiguo "país" y cuya
individualidad responde a una determinada "fisonomía" con un estilo
particular de organización del espacio engendro de la combinación o
síntesis de la naturaleza y la historia, en otros términos el paisaje. "Al
servicio de esta nueva nación asienta Juillard Vidal consagró su
arte incomparable de la descripción. que realizaba sobre la atinada
elección de detalles típicos, acierto en la generalización, delineamien-
to de comparaciones, con los cuales ofrecería un cuadro al mismo
tiempo evocador y explicativo de estos 'entes geográficos' que son los
paisajes".
Pero en oposición a los paisajes, expresión de los antiguos países,
concibe conjuntos espaciales mucho más extensos que integran a todos
los anteriores, los cuales sin perder su fisonomía propia están unidos
por la factibilidad de relaciones que se traducen en influjos más gene-
rales o comunes a todo el conjunto que asume así una individualidad
imposible de fragmentar. Francia la organizó en tres de estos grandes
conjuntos: Francia del Norte en oposición a la del Sur o Mediodía, y
uno intermedio desde el Océano hasta los Alpes.
Fue así cómo concibió y elaboró el Cuadro de la Geografía de
Francia (1903) a petición de su maestro Ernesto Lavisse. Este tenía la
tarea de redactar la Historia de Francia desde los tiempo más remotos
hasta 1789; es decir, antes de las revoluciones francesa e industrial. El
propósito del cuadro era servir de introducción a esa obra monumen-
tal y que funciona como escenario del pueblo que en ese espacio se
había desenvuelto. A estas razones obedece, a juicio del profesor
Etienne Juillard, que Vidal de la Blache como respuesta metodológica
hiciera especial énfasis en lo que había de "fijo y permanente" dentro
del espacio; vale decir, conceder preferencia a los paisajes. Pero Vidal
de la Blache no ignoraba que nuevos hechos, como el caso del ferro-
carril, se habían inscrito e impreso una nueva dinámica al espacio geo-
gráfico; la que a su vez encuentra asociada con la concentración indus-
trial y la expansión urbana. "Ello denunció apunta Juillard en sus
últimos trabajos publicados en los Annales entre 191 O y 1917. Mostró
como algunas grandes ciudades de provincia, Lion en especial, se
habían convertido en factores de unidad al organizar en su entorno
regiones de un nuevo tipo que él calificó de nodales, término que tomé
del geógrafo inglés Mackinder". Estas nuevas individualidades espa-
124 ESTU DIOS, MO NO GRAFÍAS Y ENSAYOS
ciales se definen por y desde su centro. "Cuando se trata de región,
escribió en 1917 (año de su n1uerte), no es necesario preocuparse
mucho en señalar límites. La región hay que concebirla como una
especie de aureola que se extiende sin límites precisos o determinados,
que envuelve y avanza''. Con este criterio escribió su "Francia del
Este"; y más aún en 1910 había propuesto una reforma adrninistrativa
de Francia "dividida en 17 regiones geográficas concebidas como
grandes espacios organizados por las más grandes ciudades".
Vemos así cómo Paul Vidal de la Blache, mentor de la geografia
científica moderna, tuvo muy claro las dos unidades espaciales indivi-
dualizantes que sanciona el congreso de Washington de 1952 : región
uniforme u homogénea (Paisaje) y región funcional o nodal (región
nodal). Sin embargo, sus continuadores se apegaron a la expresión
fina! del Caudro de la Geografía de Francia que sirviera cotno ya se
dijo de introducción a la l-Iistoria de Francia que redactara ·Lavisse. Lo
adoptaron como una regla; la n1isma dice: "El estudio cuidadoso de lo
que es fijo y pertnanente en las condiciones geográficas de Francia,
debe ser más que nunca nuestra guía" ; pero no la única guía. Destaca
Juillard que Vidal murió en 1917, que sus mejores discípulos perecie-
ron en la guerra y que en la primera post-guerra los geógrafos estuvie-
ron más atraídos por el ámbito rural que en Francia se conservaba casi
intacto y poco alterado por los efectos de la industrialización; lo que
les ofrecía a su vez eltnejor dom.inio para detectar las relaciones del
binomio Hombre-Medio; esto es, la cuestión fundamental de la
Geografía. Sin embargo, la renovación vendrá; una vez más la inyec-
ción oxigenante saldrá del lado de los historiadores; nuevas concepcio-
nes interesarán al contexto regional.
LA REGIÓN: UN CUADRO O MARCO DE INVESTIGACIÓN
La Región ceñida a una limitación territorial con detenninadas
particularidades que se conjugan en una personalidad cede ante el
nuevo concepto que se insinúa después de 1930. Una vez tnás la his-
toria y las otras ciencias sociales actúan como estünulantes en el
campo de la investigación geográfica. La Escuela de los Anales de
Historia, animada por Marc Bloch y Lucien Febvre, hace que algunos
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 125
geógrafos reconozcan toda la complejidad que implican consigo los
componentes psicosocioeconómicos de los medios humanos, y de esta
manera entender que muchos de los estudios producidos por sus ante-
cesores en cuanto al deslinde de las relaciones del Hombre con su
Medio, adolecían de marcada superficialidad o simplismo a la luz de
los aportes conseguidos por las nuevas investigaciones.
Entra en acción el concepto de civilización; y "la mayoría de los
grandes estudios regionales que siguieron puntualiza Juillard , no
son más monografia de una región, sino sobre todo el estudio geográ-
fico, esto es dentro de un determinado contexto territorial o espacial,
de problemas socio-económicos, sin detenerse a delimitar en primer
lugar una región ni a examinarla bajo todos y cada uno de sus aspec-
tos. Se trata de la región concebida como un cuadro o marco de inves-
tigación dice Baulig seleccionada en atención a determinados y
particulares o específicos problemas".
Pierre Gourou, al decir de Orlando Ribeiro, es quien convierte a
la civilización en "la clave de la explicación geográfica". Este concep-
to de civilización ofrece a Gourou "los tres elementos que interesan (la
explicación denunciada): la manera como los hombres ordenan sus
relaciones entre sí y las que sostienen con el medio fisico gracias a las
técnicas empleadas para la dominación de la naturaleza como para la
organización del espacio. En la medida que este conjunto de ideas y de
técnicas es productivo y eficiente, más acentuada será la huella
impuesta por los grupos humanos en el paisaje".
Se está en el camino de nuevas direcciones de ataque. Albert
Demangeon, quien muere en 1940, concretó el problema acerca de los
tipos de región al afirmar que no hay ni región natural, ni histórica, ni
económica, lo que existe es la "región geográfica". George Chabot
subraya la acción de la ciudad como principio organizador del espacio;
Max Derruaux, Jean Gottman, Maurice Le Lannau, y tantos otros
introducen por la nueva senda. Corresponde aJean Labasse, en 1955,
producir la monografia que faltaba. Al estudiar la región de Lyon des-
crubre todo cuanto se puede extraer de esos flujos invisibles que cons-
tituyen la circulación de capitales para evaluar y comparar la fuerza de
expansión de las ciudades. Asistimos a una nueva forma de organiza-
ción espacial, diferente a la que se estructura a partir de los paisajes; la
armazón reside ahora en un sistema de flujos que irradian a partir de
126 ESTUDIOS, MONOGRAf-ÍAS Y El\:SAYOS
centros jerarquizados, las ciudades, y que responde a una coherencia
interna o estructural.
Numerosas son las investigaciones en1prendidas bajo este criterio
por Pierre George y sus colaboradores (Dugrand, Kayser, Rochefort, y
otros). Así para 1959 Pierre George concretiza que "la región geográ-
fica se definía en economía avanzada o evolucionada, como la zona de
influjo y de estructuración espacial de una ciudad: la metrópoli regio-
na ¡".
LOS GEÓGRAFOS FRANCESES EN EL CONGRESO DE LONDRES DE 1964
Dos comunicaciones son ofrecidas en ese evento por Labasse y
Rochefort; una presentada por el último y otra en conjunto por ambos
investigadores. En ésta destacan que ''el soporte de la noción región
descansa cada vez más y en forma clara en la atracción ejercida por las
ciudades y pone en evidencia la función polarizadora de los diversos
cotnponentes del sector terciario". De donde se desprende que "un
estudio regional debe hacerse ante todo a partir del examen orgánico y
funciona] del espacio".
Rochefort en su comunicación individual, profundiza en el análi-
sis de las relaciones y acentúa que si "la capital regional con su poder
polarizante delimita la región, la vida de relación no descansa única-
mente sobre la presencia del gran centro de servicios sino que se orga-
niza, por el contrario, a base de otros centros modestos que dependen
con sus grados del centro mayor y que pueden ser considerados como
una trama o red urbana". En el fondo la expresión y su consecuente
complejidad del hecho vislumbrado por Vidal de la Blache en 1917.
Adetnás asistimos a un sistema de ciudades.
Nos preguntaríamos entonces: ¿Región o Paisaje?; ]as dos nocio-
n.es no se excluyen nos aclara el profesor Juillard , sino que se
complementan; todo responde al punto de vista de cómo se enfoque.
Una misma porción territorial puede ser organizada en espacios uni-
formes o paisajes cuando el componente espacial del problema tratado
sea constante; o puede proponerse espacios funcionales, heterogéneos,
pero coherentes, cuando se quiere aprehender la vida regional y el
dinamismo de las interrelaciones espaciales. "En el orden jerárquico
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 127
de los espacios funcionales, la región es el último nivel en el que se
estructuran y coordina, por debajo del nivel nacional, las diferentes
fuerzas que intervienen en la vida económica y social".
Es semejante a la orientación de trabajo propuesta por George
Chabot en su obra "Les Villes", 1948; "imposibilitados de encontrar
un criterio confiable, bien de orden estadístico o de orden administra-
tivo, estamos emplazados a tener que atenemos a los resultados obte-
nidos a partir de nuestras observaciones exteriores; y ello precisamen-
te no es nada absurdo para el geógrafo; la ciudad es por encima de todo
un paisaje de geografia humana, y es sobre la base de su aspecto exter-
no que se ofrece a nuestra observación, que nos denuncia a la ciudad,
no es sino una manifestación de una realidad más profunda: la ciudad
se opone al campo por su género de vida".
La situación podría ejemplificarse con el caso de Caracas y sus
alrededores. En el trayecto de Caracas a Los Teques encontramos un
paisaje urbano (nucleado o cerrado en Caracas y Los Teques, interca-
lado a lo largo de la carretera donde están localizadas una serie de ins-
talaciones en función de la ciudad). Pero al situamos en Los Teques y
observar sus alrededores queda en evidencia que el crecimiento y mag-
nitud de esta cuidad no obedece al influjo que ella pueda ejercer en su
área inmediata; en consecuencia el crecimiento carece de autonomía;
forma parte de un área de influencia que por lo pronto debemos aso-
ciarla con Caracas, o lo que es lo mismo con la región geográfica de
Caracas.
LOS ÚLTIMOS APORTES
En las dos últimas décadas la producción geográfica francesa
reviste alcances extraordinarios; tanto en el campo de la aplicación
como en el de la metodología. Las obras son muchas, igual los escri-
tos aparecidos en revistas, informes u otras publicaciones no periódi-
cas como las comunicaciones o congresos, coloquios y demás eventos
afines. Los títulos como las firmas son elocuentes; a las consagradas
que conservan su indiscutible posición magistral tanto dentro como
fuera de Francia, se han incorporado nuevas figuras que con su creación
dicen de la vitalidad que anima la concepción geográfica que hasta
128 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
ahora nos ha solicitado. Más aún, existen movimientos críticos que
adoptan posición beligerante y que en algunos casos ponen en
cuestionamiento el destino de la ciencia geográfica. No obstante, debe-
mos calificar la situación de muy positiva por cuanto nada hay menos
deseable que la inercia; el fenón1eno de intensa reflexión, propio de los
últimos años, lejos de anunciar un futuro incierto para la geografia, en
particular para la concepción que hemos esbozado, por el contrario nos
habla de un vigoroso impulso creador que la hará mucho más robusta
por cuanto estamos conscientes que la crisis no es de la geografia en sí
sino de la civilización que ha surgido al lado de las revoluciones tec-
nológicas que ahora interesan nuestro espacio planetario. Esta crisis de
civilización amenaza la existencia de la misma especie humana, pone
en discusión todo y demanda nuevos caminos hacia nuevos horizon-
tes.
El profesor Pierre George en uno de sus últimos ensayos
(Incertidumbres y Dificultades de la Geografia), advierte que "la 'des-
viación' de la geografia se registró cuando perdió de vista que su objeto
es el estudio global del medio habitado, utilizado y vivido por las colec-
tividades humanas individualizadas en razón de su cultura que es a su
vez herencia de un dilatado pasado". Pero "hablar de liquidación de la
geografía carece de fundamentación seria. Redefinir sus objetivos,
basta; y restituirle la imagen de una ciencia útil tanto por el interés como
por la importancia de sus temas de investigación. Es en ese sentido que
lamentamos la excesiva atención concedida a investigaciones que pade-
cen de un determinado anacronismo. Sin que haya que hablar de geogra-
fia del futuro, se impone que los geógrafos miren hacia el provenir".
Muchos son los que coinciden con el profesor Pierre George en
cuanto a al causa de la "desviación" de la Geografía al perder de vista
su objeto. Rechazo al estudio global no hay; en todo caso el problema
habría que ceñirlo en como formular y evidenciar esa globalidad que
es su esencia, en estos nuevos tiempos. De la profusión de publicacio-
nes que circulan, hemos seleccionado la obra de la profesora
Jacqueline Beaujeu-Garnier: "La Geógraphie, méthode et perspecti-
vas"; consideramos que resume lo fundamental de las expectativas que
ahora se vive en el campo de la ciencia geográfica.
Al explanar los propósitos de la obra, la ilustre profesora señala:
"no se trata aquí de renegar sino de seguir, de volcar y destruir sino de
EL EN FOQUE GEOHI STÓRI CO 129
mejorar y enriquecer. Muy lejos de nosotros la idea de renegar de la
Geografia tradicional, tal como la han ilustrado tal cantidad de gran-
des sabios así franceses como extranjeros, pero nuevas corrientes apa-
recen y existen; sería inoficioso ignorarlas y más torpe aún dejar que
todo se hunda. Se impone avanzar una síntesis entre la tradición y la
novedad, y en cuanto a nosotros estoy persuadida que ello es realiza-
ble y el resultado no puede ser sino muy favorable para la Geografia
(París, 1967, Zemartt, 1971)".
Esta obra (revista, balance y recomendaciones), amerita por su
densidad un estudio aparte. Apenas si ofrecemos acá algunas notas que
contribuyan a evaluar la situación actual de la concepción que hemos
venido delineando.
Insiste que no puede haber gedgrafia fisica divorciada de la geo-
grafia humana o viceversa; absurdo hablar de las actividades de los
hombres desarraigadas del cuadro donde ellas se desenvuelven; sin
embargo, cuando "el fisico corta arbitrariamente la ley del encadena-
miento de la causalidad bien en un determinado punto o bien en algu-
nos casos (al hacerlo) se ubica - desde ese mismo momento- fuera
de la Geografia". Por el contrario es obligante tener en consideracio-
nes que "el hombre puede intervenir no sólo como 'utilizador' del
medio fisico, sino como 'agente' de su transformación. El desencade-
namiento de mecanismos de erosión en numerosas regiones del globo
¿no es culpa del Hombre al deforestar y destruir la cubierta vegetal?;
es la famosa erosión 'antrópica' (o antropogenia; Tricart, 1953)".
En cuanto al espacio del geógrafo recuerda que se trata de un
espacio complejo, concreto, coherente, a la vez que inestable y diná-
mico. "La geografia estudia las relaciones del hombre y el medio, esto
es: los dos componentes observables de la realidad terrestre. Pero la
noción de relaciones es compleja; resulta dificil reducirla a una noción
espacial simple; lleva consigo tanto manifestaciones concretas como
procesos abstractos".
Esta complejidad, con el avance de las ciencias, hace más emba-
razosa la tarea del geógrafo. En este campo intrincado y dinámico el
arte de seleccionar y elegir es indispensable para el geógrafo; "su
campo privilegiado de estudio se ubica en la intersección generada por
un complejo de interrelaciones cual más diversas y el impacto de las
mismas sobre la superficie de la tierra. Podría decirse que resume la
130 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
localización del espacio económico, así como la materialización del
espacio psico-sociológico al mismo tiempo que la temporalidad del
espacio histórico".
Acá es donde reside la vigencia como la originalidad de la
Geografia. Esta "no sería ni inventario insuficiente de unidades económi-
cas contenidas en un continente, ni el puro espacio fisico cuyo papel
puede ser o no detenninista; ni tampoco análisis más o menos rico y
directo de sectores limitados de la superficie terrestre; ni aun material-
mente e1 espacio geográfico no es localizable salvo en apariencia por
cuanto se trata de una localización fragmentaria, una vez más se trata de
una selección, de un corte, esta vez en el medio concreto. En realidad
aquello que observamos no es sino un punto de incidencia, donde se con-
citan hechos generalmente distribuidos o en el tietnpo o en el espacio".
Pero ni la geografia como tampoco ninguna de sus ramas "podría
reducirse a la pura especulación abstracta o estadística de corrientes de
intercambio o de volúmenes de producción [ ... ] como en otro tiempo
lo fuera una determinada geografia económica o una mediocre estadís-
tica. Su ambición como su dominio, aun cuando vasto, se fundamenta
sobre un eletnento de base ineluctable: el enraizamiento en el espacio
concreto; no ilnporta cuál sea, en consecuencia, el espacio del geógra-
fo existe. Ni abstracción cómoda como en el caso del espacio del eco-
nomista, ni realidad material limitada como el del topógrafo; en él se
conjugan tanto lo visible como lo invisible, lo permanente o fijo como
lo dinátnico; excede la localización pura simple".
Si es un espacio concreto también lo es coherente: "El estudio de los
fenómenos observados conduce a la búsqueda o procura de las correla-
ciones cuyo mecanism.o según el problema considerado, puede variar
pero que son en grado muy alto inevitables; sean por caso un tipo de relie-
ve y el plano de una ciudad, el primero depende de la estructura bajo
todas sus formas y del clima, en el segundo se impone estimar el sitio, el
origen, los altibajos del desarrollo"; del mismo modo "en la mayoria de
los casos, un hecho detenninado no puede corresponderse sino con una
consecuencia determinada". De acá se desprende que "toda observación
inicial bien emprendida encamina al investigador experimentado en la
vía que ofrece una serie precisa de falibilidades o alternativas; las mismas
en la medida que avance la búsqueda o la reflexión tenderán a reducirse
o a clarificarse. Existe una lógica de la investigación geográfica.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 131
Empelamos hará poco en este sentido el calificativo de experimentado.
Se impone que insistamos sobre este aspecto que es contemporáneo en
nuestra disciplina y que la coloca o casi la introduce en el dominio de las
ciencias; o penetrada por el camino en función de la expansión de los
métodos cuantitativos en todos los dominios, en todos los países, y en
particular cuando se hayan experimentado algunos progresos en la siste-
mática. En realidad, los geógrafos de esta etapa del siglo xx no trabajan
(como los de otras épocas) sobre un terreno virgen; el laboratorio de las
ciencias mixtas, como es el caso del a geografía fisica y humana, es
---(como se dijo un poco la experimentación sistemática, en el campo
fisico sobre todo; pero es también en particular, la investigación sobre el
terreno como la elaboración de los estudios monográficos".
Sin embargo, aún "algunos geógrafos se indignan al pensar en la
idea de esta cuantificación y comparación de los hechos geográficos por
esta vía. Pero, es necesario adelantarles que no se trata de transformar a
la geografía en una serie de fórmulas matemáticas, o en un edificio de
series estadísticas más o menos aleatorias. El geógrafo tendrá que seguir
siendo fundamentalmente el humanista, tanto por su formación como
por sus métodos de descripción y síntesis. La riqueza expresiva, la suti-
leza del análisis personal, podría hasta decir la intuición individual, no
cederán en su posición de regla de oro fundamental; nada puede reem-
plazarlas, ni siquiera el modelo más elaborado, ni la estadística más aca-
bada. Sin embargo [... ] resulta imprescindible que la penetración del
análisis geográfico cuente con el soporte que se extrae de la calidad pro-
pia de las cifras; nada perderá, ganará sí mucho en cambio".
A la par de ser concreto y coherente, el espacio geográfico es
dinámico e inestable; esto dificulta su aprehensión para estructurarlo y
ofrecerlo como expresión válida del problema central de la geografia;
deslinde de las relaciones Hombre-Medio.
"El espacio geogFáfico es una construcción coherente, y hasta si se
quiere exhaustiva, a partir de un elemento inicial, directa o indirectamen-
te observable en la superficie de la tierra, en un momento determinado.
No es un espacio simple. No es exclusivamente una porción de la tierra
[ ... ] sino todo un complejo edificado a partir de hechos tangibles, y
englobando todo cuanto le esté ligado o unido, comprendidas las causas,
las implicaciones, las consecuencias, absolutamente invisibles por medio
de la observación directa e inmediata, como en los casos particulares de
132 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
los flujos financieros o el de la transfonnación de mentalidades. Para pre-
cisar esta dualidad estático-funcional inherente al espacio geográfico,
diremos que todo espacio geográfico es un agregado de unidades ele-
mentales de estructuras complejas cuyas relaciones se establecen por la
mediación de fuerzas donde la acción humana ejerce un papel decisivo".
Pero sin olvidar al postulado esencial de la teoría general del espacio que
establece como "los tipos espaciales fundamentales que condensan las
características de las áreas y los comportamientos espaciales que consti-
tuyen la esencia de las interacciones que se manifiestan a través de tales
áreas son interdependientes e isomorfos. (Brian Berry, 1966)".
Como podrá colegirse, en los tiempos actuales asistimos a nuevas
búsquedas en el tratamiento de lo geográfico. Pero muy lejos de invali-
dar el objeto primigenio de la geografia: deslinde científico de las rela-
ciones del hombre con su medio ambiente, ceñido al instrumento inol-
vidable del geógrafo: la noción de escala. Que el problema habrá que
centrarlo en "cómo formular y evidenciar la globalidad" que es esencia
de la ciencia entendida como geografia. Que sigue vigente la formula-
ción de Max Sorre en cuanto que el hombre se relaciona no con elemen-
tos aislados o separados, sino con la combinación o síntesis de los mis-
mos y que tal relación se produce indirectamente a través del género de
vida, ajustado al modo de vida; lo que equivale a convalidar los tres
grandes parámetros vidalianos: Paisaje-Género de Vida-Civilización.
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Recherche Scientiphique.
"Fuimos violentados por la amplitud de mutaciones que se han operado tanto
en Francia como en los países desarrollados del sistema capitalista, desde el
comienzo de la década del 60; la variedad en las formas que revisten, los índi-
ces como los efectos de tales cambios se manifiesta como muy grande. Los
cambios ocurridos son al mismo tiempo importantes en sí y decisivos en la
medida que establecen la transición hacia un nuevo estadio del desarrollo del
capitalismo industrial".
MEYER-ABICH, AOOLF
"Alejandro de Humboldt". Bad Godesbert: InterNaciones, 1969.
"El viaje de investigación de Humboldt se distingue de todos los viajes cien-
tíficos hechos antes y después de él por haber tenido una finalidad filosófica
134 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
y, más exactamente neofilosófica / .. ./Para él era la tierra una totalidad vivien-
te y activa y sus diferentes estructuras -su vestimenta vegetal y su vida ani-
mal, su Vulcanismo y Neptunismo, su litosfera, hidrosfera y atmósfera-
están siempre relacionadas con ella como un todo holísticamente: se encuen-
tran determinadas por ella y , naturalmente, también a su lado reobran sobre
la tierra. En este sentido el viaje debía servirle para pintar el cuadro natural
cósmico de la tierra y de sus estructuras".
RIABCHIKOV, A. M.
Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, en su desarrollo natural y
transformación por el Hombre. Moscú, 1976. Ed. Mir.
'"El medio natural es una condición indispensable y la fuente de origen de la
vida del hombre y de la producción social. La creciente carga industrial que
recae sobre el medio natural, los rápidos cambios que éste experimenta
inquietan al hombre, sugiriéndole la pregunta: ¿Qué ocurrirá con este medio
dentro de varios decenios y, sobre todo, dentro de unos dos siglos? No es fácil
responder a esta pregunta, porque muchos de los procesos y las relaciones
mutuas que se operan en la naturaleza y en la sociedad, así como entre las mis-
mas, aún no se han descubierto".
RtMBERT, S!LVIE
Les Paisajes Urbains. París, 1973. Armand Colin.
SORRE, MAX
L 'Homme sur la Terre. París, 1961 . Librairie Hachette.
TRICART, lEAN
"La Terre, Planete Vivante". París, 1972. P.U.F.
TOVAR, RAMÓN
La Geografia, Ciencia de Síntesis. Caracas, 1966. El Gusano de Luz Editores.
"Si la geografía es una ciencia de síntesis, el método más apropiado para atra-
par ese objeto es el de los conjuntos. Todo conjunto acusa una organización
estática o estructural y una dinámica funcional. Por eso decimos que no es
suficiente con la estructura conjunto sino que es necesario conocer su fisiolo-
gía. Par denunciar la realidad geográfica tenemos que elaborar tantos conjun-
tos como nos sean necesarios y luego intersectarlos referidos al campo espa-
cial. Es en las intersecciones (síntesis) donde se van revelando las gamas del
campo; esto es: su fisonomía" .
Lo Geográfico. Valencia, 1977. Vadell Hnos. Editores.
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"La única actitud posible es la asimilación de las nuevas técnicas dotadas de
los controles necesarios en los cuales la geografia parcelizada e ideológica-
mente alienada no podría ser fiel a su misión. 'No hay ciencia desnuda', decía
Marx. N o hay escapatoria; la elección de la geografia por la cual debemos
decidirnos, y que deseamos cultivar depende en última instancia de una deter-
minada, particular, idea o concepción del Hombre".
RIBEIRO, ÜRLANDO
La pensée géographique de Pierre Gourou. En "Annales de Géographie".
París, 1973, enero-febreso, N° 449.
SANGUIN, ANDRÉ-LOUIS
L 'Evolution et le Renouveau de la Géographie Politique. En "Annales de
Géographie". París, 1975, mayo-junio, N°. 463.
"La Geografia Política, apariencia a fines del siglo XIX bajo el impulso de la
escuela alemana, en la actualidad se ha constituido en una disciplina sistemá-
tica entre las ciencias geográficas y tnás exactamente una de las principales
ramas de la geografia humana. Los estudios que ella ha provocado son exce-
sivamente numerosos y su concepto, por lo común confundido con el de geo-
política, levanta o suscita considerables problemas tanto en su dirección his-
tórica como teórica. En oposición a una opinión muy extendida, la geografia
política forma parte integrante y esencial de la geografia por cuanto ella se
centra en el espacio y es acá donde se diferencia de la ciencia política; esta
última se articula inexorablemente en el estudio de las instituciones de gobier-
no. Si la geografia política, tiene algunas ramificaciones con ciencia política,
no es menos cierto que sus centros de interés se diferencian totalmente".
FRANCISCO TAMAYO
Y LA METODOLOGÍA GEOGRÁFICA*
Muchos optamos por el camino que nos señalara
Pittier. Porque éste es camino para ir a Venezuela
y camino también para ir al mundo.
FRANCISCO TAMAYO
Un sabio por ser sabio interesa e influye necesariamente en
todas las disciplinas vinculadas con su campo; la verdad del sabio
es universal en cuanto a los principios, relativa en cuanto a la apli-
cación; en él no se divorcian ciencia pura y ciencia aplicada. Una
sabiduría montada en el vacío no es sabiduría; ésta -cuando lo es-
obedece al drama del sabio, responde a las urgencias de su época.
No hay sabio que no sea humanista, no hay sabio que nos sea un
pensador. La conducta gallarda de los sabios, como la de todo após-
tol, promueve admiración. El naturalista venezolano don Francisco
Tamayo es un sabio. Su drama: la conservación de la especie huma-
na, su instrumento de lucha: la conservación de los recursos natura-
les. En esta empresa ha brindado sus frutos a la ciencia y cultura
nacionales; la geografía y la geografía aplicada es una de sus
muchas tributarias.
El sabio está a la caza, busca sin paréntesis la verdad integral; el tec-
nólogo no es sabio. Tamayo es un cruzado en la Interdependencia como
esencia de la realidad: "Todavía están vigentes en los Llanos los dilemas
de ahogarse o morirse de se, de perder las cosechas o morirse de hambre.
Todos estos hechos [ ... ] tienen cabida porque ignoramos la recóndita
esencia de estos campos [ ... ] desconocemos las íntimas relaciones que
tienen entre sí los seres vivos y las cosas inanimadas de estas llanuras
[... ]todavía no hemos superado la etapa de los estudios parciales. Falta
* Escrito publicado en la primera edición de "Lo Geográfico", editada por el
Departamento de Cultura y Publicaciones del Instituto Pedagógico de Caracas, en
junio de 1974.
138 F.STUDlOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
estudiar estas llanuras en un todo orgánico que coordine y relaciones lo
telúrico con lo biológico, el continente con el contenido[ . .. ]". 1
Los aportes de don Francisco Tamayo como geógrafo son in-
calculables. Especialmente en el campo metodológico. Hemos seleccio-
nado tres de sus trabajos para intentar la presentación de este aporte:
"Notas de Ecología Venezolana" / "Notas Explicativas del Ensayo del
Mapa Fitogeográfico de Venezuela" 3 y "Los Llanos de Venezuela". 4
Publicadas sucesivamente en 1943, 1955 y 1972.
No dudamos que pueda organizarse una selección más atinada que
la nuestra, pero ésta responde a nuestras modestas reflexiones sobre
cuestiones de orden geográfico. Por la primera conocimos al maestro
gracias a nuestros profesores de Ciencias Biológicas del Liceo de
Aplicación anexo al Instituto Pedagógico Nacional; la segunda nos pro-
porcionó el instrumento para poder conceptuar nuestro territorio como
un conjunto dinámico de "unidades ecológicas"; 5 y con la tercera, for-
mula a todos los venezolanos un reto en esta época de "la contaminación
y el hambre". Época definida por el mito de una civilización levantada
preferentemente sobre elementos inanimados; contrario al mandato
inexorable que debe regir este momento: "la vida nace de la vida, domi-
nemos la naturaleza obedeciendo sus leyes".
11
Tamayo forma parte de la escuela de Pittier; fue su alumno. Esto
explica cómo la metodología del profesor Tamayo respeta los grandes
TAMAYO, FRANClSCO: Los Llanos de Venezuela. Caracas, 1972, Monte Ávila
Editores, T.!. p. 24.
2 Ibídem. Notas de Ecología Venezolana. Proceso de Despoblación y reposición
vegetal en las colinas de Caracas. En "Anales dellnstituto Pedagógico de Caracas,
N°. 1, julio, 1943. Caracas-Venezuela.
3 Ibídem. Notas Explicativas del Ensayo del Mapa Fitogeográfico de Venezuela. En
"Revista Forestal Venezolana", (Fac. de Ciencias Forestales de Universidad de los
Andes), Año l, N° 1, Mérida, 1958.
4 Ibídem. Los Llanos de Venezuela. (T. 1, Il). Caracas, Venezuela, 1972. Monte Avi la
Editores.
5 TOVAR, RAMÓN A.: El Programa lo hace el profeso¡: (El Mapa de Francisco
Tamayo ). Caracas, 1970, p. 80. Vitoria & Cruz, Editores.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 139
supuestos de Pittier al enfocar la Geografia Botánica de Venezuela.
"Volviendo [ ... ] a la evolución gradual de nuestra flora, hemos supuesto
que, al participar el levantamiento de los Andes y demás montañas,
el clima de la zona tropical no demostraba en el curso del año varia-
ciones muy marcadas y era poco más o menos igual al que hoy impe-
ra, por ejemplo, en el Delta del Orinoco y en la región inmediata. Esto
es, un clima cálido a la vez que húmedo. Pero el gradual levantamien-
to de las montañas, al mismo tiempo que dio lugar a un enfriamiento
progresivo de las partes que iban elevándose, ocasionó también modi-
ficaciones en las corrientes aéreas, en los alisos y en los vientos loca-
les, con correspondientes alteraciones en el régimen de las lluvias. La
vegetación, naturalmente, se resintió en esos cambios y tuvo que adap-
tarse a las condiciones. Así se originaron las asociaciones, o grupos
bióticos naturales [ ... ] en este caso podemos hablar de grupos bióticos
porque, en general, a una cierta facies de vegetación, les corresponde
una fauna característica [ ... ] en cada asociación hay grupos que se dis-
tinguen sea por sus caracteres generales, como forma o densidad, o por
el dominio de una especie, o de un conjunto de especies; estos grupos
son las formaciones [ ... ] la sabana, el páramo, el espinar, el helechal,
son formaciones[ ... ] en el dilatadísimo proceso de evolución del terri-
torio de Venezuela, las especies no solamente se modificaron para
adaptarse a las nuevas condiciones de altitud, sino que se fueron agru-
pando de acuerdo con sus requisitos especiales (sic), principalmente
en cuanto a suelo, temperatura y humedad. Siendo, pues, estos tres fac-
tores los que más influyen en la distribución de los vegetales [ ... ]". 6
Otro supuesto que maneja Pittier del cual es solidario don
Francisco Tamayo es el referido a la acción antrópica en nuestro pai-
saje geográfico. "hay varias indicaciones asienta Pittier de que
hubo una época, probablemente de larga duración, durante la cual el
país entero, exceptuando las partes superiores de lqs cerros más altos
(sic.), estuvo cubierto de espesas selvas. Los primeros habitantes vivían
de la caza y de la pesca y sus bohíos los tenían en las playas de los
ríos y en los claros de los montes. Gradualmente llegaron a comple-
6 PITTIER, H.: Trabajos Escogidos. Buenos Aires, 1948. pp. 157-15 ~, Imprenta
López.
•
140 ESTU DIOS , MONOGR AFÍAS Y ENSAYOS
mentar sus medios de subsistencia por medio de la primitiva agricul-
tura de la yuca y la caraota, por los conquistadores. Una vez agotado
el suelo así cultivado, se abandonaba y esto dio lugar a las vulgarmen-
te llamadas sabanas, aunque por su origen y la composición de su flora
no guardan sino lejana relación con las verdaderas sabanas llaneras,
razón por la cual hemos propuesto para ellas el nombre de praderas
post-selváticas. Estas praderas nunca se repoblaron con árboles fores-
tales, porque éstos no se crían en suelos lavados y empobrecidos y por-
que la reforestación natural presupone la presencia de árboles portado-
res de semillas. Muchas de ellas existían ya a la llegada de los
españoles, como por ejemplo las que cubren el flanco meridional del
Á vil a. La cuestión del origen de las sabanas de los Llanos queda aquí
en suspenso hasta más completo estudio, aunque ya puede decirse que
parte de ellas deben probablemente su existencia a inundaciones perió-
dicas. Las poblaciones aborígenes, con todo, contribuyeron sólo en
mínima escala ala destrucción de los bosques. No eran pastores y su
agricultura no tenía nada de extensiva. Más bien eran amigos de la
selva, la que constituía el elemento principal de su ambiente". 7
Pittier disponía de una doctrina, una metodología y formó segui-
dores; en síntesis hizo escuela de dilatada como profunda proyección
en la cultura y ciencia nacionales.
111
Más de tres décadas lleva don Francisco Tamayo en su tesonera
tarea; su personalidad científica se conduce en dos grandes direccio-
nes: el investigador y el divulgador. Esta última la lleva a cabo con sus
publicaciones en revistas, periódicos, informes, obras y como docen-
te; forjador de nuevos cuadros bien en el Instituto Pedagógico, o en la
Universidad. Pittier dejó planteados una serie de apasionantes proble-
mas; de sus discípulos quien más ha influido en el campo de la
Geografía, es Don Francisco Tamayo. Par 1942 publica "Notas de
Ecología Venezolana - Proceso de Despoblación y Reposición Vegetal
7 Ibídem, pp. 175-176.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 141
-
de las Colinas de Caracas" producto de cuatro años de investigación
sobre el terreno.
El objeto es ecológico, "estudiar los fenómenos biológicos que se
operan en el proceso de población y despoblación de las colinas veci-
nas de Caracas", pero en la búsqueda de los factores de la explicación
se adentra en el campo estrictamente geográfico, el de las interrelacio-
nes alteradas por la acción antrópica.
Es significativo que mientras en Venezuela, don Francisco
Tamayo orienta el tratamiento geográfico con base ecológica o vice-
versa, en Francia Max Sorre sostenía lo mismo. "El medio geográfico
aparece en toda su riqueza como un complejo susceptible de disociar-
se en otros cuyas actividades se condicionan recíprocamente. El más
simple, es le complejo atmosférico del clima. De sus caracteres depen-
de en buena medida la existencia y la acción de los otros. Lo definire-
mos por tanto a la vez en sí mismo y con relación a los otros. Esta
posición en muchos aspectos resulta una novedad, al menos entre
nosotros. Luego viene la masa de complejos que se encadenan en el
medio viviente natural. Cada uno posee también su ecología global
-su 'sine-ecología' . Cada uno posee sus condiciones de equilibrio
interno, expresión de la lucha por la existencia entre sus miembros.
Cada uno está en lucha con los otros por la conquista del espacio, no
de un espacio abstracto, geométrico, sino del espacio viviente". 8
"Cada uno posee sus condiciones de equilibrio interno", acá esta-
ría lo específicamente ecológico; y "cada uno está en lucha con los
otros por la conquista del espacio", acá por implicar una distribución
espacial que debe cristalizar en una estructura, estaría lo geográfico.
Un espacio concebido como un conjunto de equilibrio dinámico.
Espacio factible de ser intervenido, utilizado por los grupos humanos.
La metodología empleada por don Francisco Tamayo es la
monografia ajustada a una muestra: el área de Caracas. "Al Oeste y
Sur del Valle de Caracas se extiende una serie de pequeñas serranías
que partiendo unas, como la del Calvario, de la propia sierra maestra,
y otras, como la del Paraíso, del ramal que corre paralelo al río Guaire
por la banda derecha, van a morir todas, en uno u otro grado, en el
8 SORRE, MAx: Les Fondements de la Géographie Humaine. (3a. edición). París,
1951. Armand Colin, pp. 8-9, (T. I).
142 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Valle de Caracas, donde sus terminales se escalonan de Norte a Sur
limitando pequeños valles que no son sino parcialidades del gran Valle
de Caracas; los cuales son: el de Catia, el de Antemano-La Vega, el del
Cementerio-Prado de María y el de El Valle". 9
El campo de trabajo está lünitado a estas colinas, pero la dinámi-
ca del proceso inferido puede extrapolarse (valor geográfico) a unida-
des semejantes o asimilables a la del estudio. Por eso, luego de esta-
blecer las condiciones globales de orden ecológico, climático y
edáfico señala que "La flora de estas cadenas de colinas se encuentran
en diversos estados de destrucción.
En algunos sitios como al Sur de i\ntemano hay un arbolado bas-
tante desarrollado debido a que hace unos 15 o 1O años (escribía para
1942) no se tala allí. Otro tanto sucede en ciertos sectores ,de los cerros
de el Paraíso, pero frente a la parte posterior del edificio del Instituto
Pedagógico se viene efectuando una devastación por los vecinos del
caserío establecido allí en 1936-193 7. En otros sitios [ ... ] pueden obser-
varse tres aspectos de vegetación: a) matorral; b) sabanas y, e) pelade-
ros, donde apenas crecen algunos líquenes y algas. En todas estas fases
de la vegetación se observa una verdadera lucha, no sólo por la subsis-
tencia, sino también por el progreso''. En este últitno caso aparecen gru-
pos de "pequeñas plantas leñosas y todas así asociadas forman como
islotes en medio de las sabanas. Estos islotes progresan constantemente,
y si no se presenta algún inconveniente que interrumpa el proceso natu-
ral, se unen varios de ellos y a la larga todos llegan a integrarse en una
sola formación subfruticosa. Posteriormente aparecen arbustos y luego
árboles. Entonces comienza el imperio de la selva". 10
En términos geográficos podemos afirmar que acá está la dinámi-
ca del espacio de Caracas en 1942. Cuando la ciudad dificilmente llega-
ba al cuarto millón de habitantes. La dialéctica de este espacio dirían
otros - responde al momento histórico de una Venezuela rural. Pero la
dinámica de la ecología del área acusa la que entonces podría tipificar
·u n centro poblado que por sus funciones, eran sin discusión de tipo urba-
no. En consecuencia si "la flora de (las) cadenas de colinas se encuentra
9 TAMAYO, FRANCISCO: Notas de Ecología Venezolana, p. 77.
1O Ibídem pp. 79-80.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 143
en diversos estados de destrucción" no se excluía entonces la posi-
bilidad de restitución lenta pero gradual del paisaje, de no presen-
tarse "algún inconveniente que interrumpa el proceso natural".
La afirmación de que el punto culminante de la evolución de res-
titución del paisaje vegetal pudiera ser la selva es válida en términos
de la ciencia ecológica y más si aceptamos el segundo supuesto antes
denunciado sobre el dominio del árbol en escala nacional salvo "las
partes superiores de los cerros más altos".
En tal sentido don Francisco acepta como posible el que "las coli-
nas del Valle de Caracas estuvieron en un tiempo cubiertas de bosques ,
ombrófilos, pues en los cerros de Catia hubo, hace unos 100 años, más o
menos, selvas de este tipo"; para lo cual se apoya en Pittier, quien asien-
ta: "Y no es en la costa solamente en donde se nota la escasez de lluvia.
Es fácil la relativa falta de ésta en Caracas por la completa destrucción de
los bosques en los Valles de Tacagua, que existían todavía hace menos de
un siglo y se asemejan a los que admiramos hoy en el Valle de Ocumare
de La Costa. La tala de exagerada de estos bosques, ayudada luego por el
constante recorrido de millares de cabezas de ganado cabrío, causó la
desaparición del suelo fértil y la denudación de las vertientes. Se fran-
queó, así, el paso de los vecinos cálidos de la costa, los que disuelven los
aguaceros llegando en dirección opuesta por el Valle del Guaire. Esta
deterioración no se limitó a la lluvia sino también influyó en la tempera-
tura. Hacia principios del siglo pasado, Humboldt pintó el clima de
Caracas como una eterna primavera, sin excesos de calor ni de frío". 11
Acá se maneja la concepción propiamente geográfica del clima,
entendido como ambiente localizado; donde el paisaje vegetal es también
factor de los climas calificados como "locales'' o "regionales" y que
asume una excepcional importancia geoeconómica. "Representémonos,
o imaginémonos en primer lugar el medio climático: los geógrafos
-dice Max Sorre tratan exclusivamente el clima como un complejo
meteorológico. Restituyámosle su significación biológica original" .12
En la Unión Soviética, el desarrollo de la Ciencia Agrícola ha
intensificado las investigaciones sobre los climas locales y el papel de
11 Ibídem, p. 80.
12 SoRRE, MAx: L 'Homme sur la Terre. París, 1961. Librairie Hachette, p. 21.
144 ES T U DIOS, MONO G RA FÍ AS Y ENSAYOS
la vegetación. "La vida y el clima están estrechamente relacionados
entre si. De no haber existido la vida en la Tierra, su clima sería muy
diferente del que hoy tenemos y, viceversa, si este último hubiese sido
inmutable, 1nuchas de las innumerables especies animales y vegetales
que ahora habitan nuestro planeta no existirían. En esta acción recípro-
ca los vegetales juegan un papel ünportante" . 13
Trátase del gran complejo geodinárnico superficie terrestre; com-
prensible en toda su intensidad y extensión como "conjunto localizado
en el tiempo y en el espacio" . Mientras Tamayo ha mantenido estre-
chamente unidas a la "Ecología" y la "Geografía", este reencuentro no
se ha producido sino n1uy recientemente en Europa. Las últimas publi-
caciones geográficas son 1nuy ricas en esta problemática. J. Tricart, en
una de sus últimas obras (segundo trimestre de 1972), destaca cómo
"el acelerado desarrollo de las técnicas, obliga a asignarle su justa
in1portancia a una concepción ecológica de los problemas. Debe con-
siderar en primer plano lo que jamás debió soslayar: la solidari-
dad que existe entre el Hombre y el resto de los seres vivos". 14
13 RuSI:'-J~
N. y L. FLIT: El flon1hre cambia el clin1a. Moscú, Ed. M1r, p. 5.
14 TRICART, JEAN : La Terre, Planete Vivante. París, 1972. Presses Universitaires de
France, p. 172.
Ibídem:
"Un primer nivel de integración (o si se prefiere de síntesis) es el conocin1iento del
rnedio f1sico. Su objeto [ ... ] debe ser definir las condiciones ecológicas sobre las
cuales se emplazan los ccosisten1as~ objeto de la ecología. Dentro de los ecosiste-
nlas funcionan la adaptación de los seres vivos al medio que interfiere en las rela-
ciones de los seres vivos entre sí. El hombre se inserta dentro de los ecosistemas,
pero lo hace de tnanera particular gracias a su potencia técnica, su organización
social, sus preocupaciones econó·m icas. ¿Cótno interfiere el ho1nbre con el medio
y con el resto de la biosfcra? Acá nos encontratnos frente a la gran cuestión de
nuestro tien1po que decide sobre nuestro provenir con1o también el del planeta, la
TietTa, dentro de la cual la vida asume o adquiere un lugar excepcional", p. 183.
George, Pi erre: L 'Environement. París, 1971, P. U. F. (Col. Que sais-je?), p. 5.
" El ambiente es conjuntatnente medio y sistetna de relaciones. La existencia como
la conservación de una especie está subordinada a los equilibrios que obedecen a
procesos destructores y regeneradores de su n1edio. El atnbiente es la resultante de
elementos fijos y de equilibrios de fuerzas concun·entes que condicionan la vida
de un grupo biológico [ . . .] bajo este aspecto caería dentro del ca1npo de la Biología.
El atnbiente de grupos o de sociedades humanas no es sino un caso particular de
la ecología general, por lo detnás excepcionalmente complejo, debido a la multi-
plicidad de acciones, voluntarias o no, de que es capaz el hombre".
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 145
La concepción definida y aplicada por el profesor Tamayo es a la
par que realista, optimista; sierre y cuando se planifique la gestión
sobre el conocimiento de los factores incidentes en la situación. Por
eso al factorizar en el caso de Caracas de 1942 descubre - en sus múl-
tiples manifestaciones- a la acción antrópica. "Tamando como punto
de partida las selvas ombrófilas surgió al cabo de algún tiempo, como
forma de sustitución, la selva tropófila, a causa de los cambios climá-
ticos y edáficos operados por las constantes talas. El sistema de talas
continuó actuando sobre la tropophytia, la cual fue también substitui-
da a su vez por el matorral espino. Este también fue perseguido para
obtener leña menuda o "chamizas" de uso en los hornos de alfarería, y
entonces se presentaron dos alternativas de sustitución: el crassuletum
y el graminetum. 15
A nadie escapa la importancia metodológica que se extrae de esta
investigación practicada por don Francisco en el área de Caracas;
donde "después de 4 años de constante observación creo -dice-
estar hoy en condiciones de exponer mi criterio sobre el particular". 16
La Geografía impone el contacto directo con la realidad; el traba-
jo de campo, instrumento de la observación directa, es casi insustitui-
ble. ¿Cómo aumentar su productividad sin disponer de los indicadores
confiables que hagan luz en el seno de la complejidad ambiental? La
"tropophytia", sus grados y el proceso inferido, ofrece una clave muy
provechosa para el trabajo en el espacio geográfico nacional. Quienes
han sido nuestros alumnos en el Instituto Pedagógico de Caracas cono-
cen el manejo de este recurso para establecer las correlaciones con la
acción antrópica; con las colegas Maruja Taborda de Cedeño y Beatriz
Ceballos de Roa hemos aplicado esta metodología. 17 En las colinas que
rodena al Lago de Valencia vemos como el cambio del género de vida
agrícola por el industrial se ha traducido en una desaparición de los
"barbechos" y una acentuada reconstitución del monte bajo.
"Notas de Ecología Venezolana" tiene un título expresión de la
sincera e inveterada modestia del maestro don Francisco Tamayo; tras-
15 TAMAYO, FRANCISCO: Notas de Ecología Venezolana, p. 81.
16 Ibídem, p. 77.
17 Seminario "Problemas Didácticos". Instituto Universitario Pedagógico, Caracas,
1969-1972.
146 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
pira en su contexto la prudencia del sabio; para nosotros es un mode-
lo a seguir y trabajar concienzudamente por todos cuantos estén inte-
resados en el oficio.
IV
El "Mapa Fitogoegráfico de Venezuela" es otro de los grandes
jalones plantados por don Francisco Tamayo en la evolución de la
ciencia geográfica del país. A cada paso sentíamos en la gestión
docente y de interpretación del espacio geográfico a escala nacional-
el peso de la ausencia de instrumento tan indispensable para la formu-
lación de hipótesis y correlaciones espaciales. Este vacío científi-
co-cartográfico, no podía ser cubierto sino por quien como él estaba
enfrentado desde décadas de intenso laborar con la tarea de la locali-
zación y discriminación taxonómica de nuestro paisaje. El esfuerzo de
simplificación y de síntesis que la obra exige, demanda conocimiento
exhaustivo de la realidad fitogeográfica unido al rigor metodológico.
La historia ponderará tan inmenso esfuerzo.
Si la geografia es ciencia de síntesis escribimos en otra oportu-
nidad , y del estudio de la gama de relaciones que se inscriben en el
espacio por la acción del hombre ¿cómo comprenderla suficientemen-
te sin la carta fitogeográfica? El mapa de Tamayo (la carta fitogeográ-
fica de Venezuela) debe ser biblia en todas aquellas dependencias,
mayores o menores, que se introducen en el campo de la planifica-
ción. 18 Esta última no puede montarse en el vacío.
La Revista Forestal Venezolana, vocero de la Facultad de
Ciencias Forestales de la Universidad de los Andes (Año I. N°. 1),
ofrece las "Notas explicativas del Ensayo de Mapa Fitogeográfico de
Venezuela"; acá denuncia caracterología y localización de las distintas
formaciones que estructuran el territorio del país dentro de los tres
grandes dominios; selva, sabana y desierto.
El año pasado elaboró una versión para ser utilizada como recur-
so didáctico en los curso de enseñanza media. Comparte así opinión
18 TovAR, RAMóN A.: ob. cit., p. 80.
EL ENFOQU E GEOHISTÓRICO 147
con Paul Vida] de la Blache, quien asegura: "téngase presente que
hacemos labor pedagógica trabajando por la ciencia, porque la una y
la otra viven realidades y observaciones y se forman en la escuela de
la naturaleza".19
"Los Llanos de Venezuela", la última de sus obras publicadas, es
un diagnóstico y un pronóstico, que implica un reto para las nuevas
generaciones.
Un país atrapado entre signos contradictorios: la situación aleato-
ria del producto petrolero "no renovable", la fuerte presión de una
población joven en crecimiento y altamente concentrada en una mino-
ría de centros poblados, la urgencia de tierras y terrenos para diversi-
ficar y acrecentar la producción agrícola; toda una situación dramática
sintetizada en el drenaje incontenible de "sus divisas", de su ahorro o
fuente de capitalización, hacia el extranjero, dispone sin embargo de
un inmenso domino con más de la tercera parte del territorio, pero con
menos de la quinta parte de la población. No son éstos, tiempos de
colonización espontánea; en todos los niveles se impone la planifica-
ción, así don Francisco advierte: "falta estudiar estas llanuras en un
todo orgánico que coordine y relacione lo telúrico con lo biológico, el
continente con el contenido".20
Producto de sus continuas observaciones, cristalizadas en sus
capítulos, la obra denuncia una doble angustia: moral e intelectual. El
científico busca la coherencia del conjunto y se le evade; trata de limi-
tar y enfrenta dificultades muy particulares: "los límites norte y sur de
esta larga región, son un poco imprecisos [ ... ] tengo la impresión de
que alcanzan por [ ... ] la margen izquierda del Orinoco hasta la zona
de los morichales [ ... ], coincidirían con lo que yo entiendo que es el
bajo llano [ ... ],a la derecha del río, no estoy en condiciones de poder
establecer el límite correspondiente pero creo que éste no será ellími-
19 Ibídem, p. 14.
20 TAMAYO, FRANC ISCO: "Los Llanos de Venezuela", ob. cit., T. I, p. 35.
21 Ibídem, p. 13.
148 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
te del área de dispersión de la Mauritia Minar por cuanto esta especie
llega hasta la Gran Sabana[ ... ]". 2 1
Limitar es individualizar, es localizar, es la tarea geográfica de
primer orden; define a la geografía como lo que es: "ciencia de luga-
res''. Esta empresa intentada por don Francisco en la inmensa llanura
central es todo un modelo del oficio. ''En Costo Orinoco", todo gravi-
ta alrededor de las crecidas y bajadas del río. Todo está supeditado a
este ritmo fatal. "Cuando llegue el aniego"; "cuando se vaya el anie-
go". Todo habrá de hacerse, de suceder, de producirse, bajo el rigor de
la fluxión río". 22
Pero esta dialéctica Hombre-Tierra estrechada en los confines de
Costo-Orinoco (Bajo Llano), obedece a muchos factores de los cuales
unos actúan en un período del año y no en otros. "El suelo, con ese
juego de aguas, es, de modo alterno suelo emergente y suelo sumergi-
do [ ... ]. La flora y la fauna de la región son también bifásicas; acuáti-
cas en la inundación; terrestre en la estación seca". 23
Definir, caracterizar una parte dentro del conjunto, posibilita para
comprender al todo. don Francisco alerta: "[ ... ] analizando los facto-
res de orientación para establecer esta región geográfica encontramos
que [ ... ] hay una serie de características que definen a Costo Orinoco
como algo preciso, no sólo desde el punto de vista geográfico propia-
mente dicho, sino también en cuanto a lo edáfico, a lo geológico, a lo
climático y a la dinámica general de la sociedad humana propia de la
zona, todo lo cual caracteriza y define esa amplia región natural". 24
Sin embargo, "no basta saber que los suelos llaneros son pobres
en calcio, fósforo y nitrógeno; ni que la flora agrostológica es rica en
duras Andropogéneas; ni que la precipitación fluctúa entre 1.000 y
1.500 mm [ ... ] Hay que ir más allá. Hay que buscar la interrelación.
Hay que llegar a la esencia recóndita del hecho ecológico porque sin
ello quedarían sin llenar unas grandes lagunas, cuya plenitud es indis-
pensable para explicarse muchos fenómenos de la vida diaria de los
Llanos". 25
22 Ibídem, p. 14.
23 Ibídem, pp. 14-15.
24 Ibídem, pp. 20-21.
25 Ibídem, p. 35.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 149
"Llegar a la esencia recóndita del hecho ecológico", alcanzarla
impone - a juicio del maestro- deslindar "como el microclima influ-
ye sobre la escuálida gramínea [ ... ], cómo las altas temperaturas que
alcanza el suelo, fieramente calentado por el sol, actúan sobre los
vegetales y los animales[ ... ], cómo son las acomodaciones que sufren
unas y otras categorías de seres vivos para adaptarse a la extrema
sequía y a la alta humedad [ ... ], cómo los hechos meteorológicos
influyen sobre el suelo[ ... ], cómo el animal y las plantas se interrela-
cionan y a su vez lo hacen con el clima y suelo; cómo el hombre ha
estado interfiriendo estos hechos naturales con el sobrepastoreo, con
las talas y con Jos incendios de las sabanas". 26
Planteamientos fundamentales que ocupan actualmente a "La
Estación Biológica del Llano"; institución respuesta de su iniciativa,
acogida por la honorable Sociedad de Ciencias Naturales, en procura
de seguros derroteros para "estos trescientos mil kilómetros de tierras
planas (con) sólo dos sistemas de regadío" donde "el obrero del hato,
el peón ganadero, no dista mucho de aquel otro que puedo conocer a
don Agustín Codazzi por 1841 [ ... ], un superviviente de lo heroico
[ ... ], relicto humano de la edad heroica del Llano [ ... ], anacronismo
por el modo como subsiste; por el atraso y miseria que representa; por
el dolor de una vida humana estancada en el tiempo y negada a la posi-
ble felicidad mínima a que tiene derecho toda criatura de Dios ( ... ),
cien años que discurrieron sin cambio para él, como tampoco le trae-
rían nada los cien años anteriores, y así tendríamos que de 1741 a
nuestro tiempo, el peón llanero estaría como si nada hubiera sucedido
en su beneficio, durante dos siglos". 27
"Los Llanos de Venezuela" es la monografía de los Llanos de
hoy; es la muestra del cuestionado porvenir de Venezuela: ¿cómo cre-
cer, hacia adentro o hacia fuera? El sabio ha brindado la verdad; es uni-
versalidad; pero seguirá siendo permanente reclamo hasta tanto no sol-
ventemos la situación dilemática que nos ha planteado; "ahogarse o
morirse de sed, perder las cosechas o morirse de hambre". Campo
fecundo para la Geografia del Futuro Nacional.
26 Ibídem, pp. 35-36.
27 Ibídem, p. 97.
GEOGRAFÍA Y ECOLOGÍA*
El hombre y la sociedad humana son una parte
integrante de la biosfera y dependen estrechamente
de sus recursos. La protección de la biosfera es capi-
tal para la humanidad. Urge que los países establez-
can programas de acción dirigidos a: 1) Preservar o
restituir el equilibrio dinámico de la biósfera;
2) Desarrollar el empleo de técnicas que faciliten un
uso más racional de sus recursos. Toda recomen-
dación, en este sentido, debe descansar en un
conocimiento del origen y de la estructura de la
biosfera, de su mecanismo o funcionamiento. '
La civilización contemporánea está amenazada pro el flagelo de
"la contaminación ambiental". Expresión de los graves desequilibrios
que afectan actualmente la superficie de la Tierra. Sin embargo, el
mismo hecho, ha contribuido poderosamente a la toma de consciencia
acerca de la "unidad planetaria", con la cual ha quedado definitiva-
mente esclarecido que el futuro de la especie humana no dependerá de
la gestión exclusiva de una sociedad o de un país, sino del concurso
extraído del conjunto de todos sin discriminación.
Los problemas como sus soluciones no podrán plantearse dentro de
los términos estrechos de los intereses de una potencia o de una deter-
minada clase social porque resultarán a la postre parciales, y en conse-
cuencia a mediano o largo plazo, reaparecerán nuevos y más graves
problemas que los mismos actuales. La experiencia nos enseña hasta
ahora, y es suficiente, que las políticas sectoriales no resuelven, sino que
aplazan y agravan las soluciones a las situaciones confrontadas.
El momento que ahora vivimos, único en la historia de la
humanidad, pone en "discusión" y "épico cuestionamiento" todo el
* Escrito publicado en "Lo Geográfico", editado por el Departamento de Cultura y
Publicaciones del Instituto Pedagógico, en junio de 1974.
UNESCO: Uso y conservación de la biosfera. Actas de la Conferencia
Intergubemamental de expertos acerca de las bases científicas del uso racional y
de la conservación de los recursos de la Biosfera. París, del 4 al 13 de septiembre
de 1968.
152 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
saber actual. El saldo arrojado por las ciencias individualizadas e inde-
pendientes, producto de la abstracción o idealización de la realidad, es
objeto de severas revisiones. Si aislamos un campo, es por razones de
orden metodológico; las fundadas esperanzas anteriores que con los
mecanismos extraídos de este tipo de conocimiento era suficiente para
interpretar, manejar o dirigir la realidad, carecen de vigencia.
La utilidad de estos conocimientos, así conquistados, reside en la
consciencia que se tiene de sus limitaciones o alcances; de ahí que sólo
una visión de conjunto o de síntesis enriquecida con tales experien-
cias es lo que aparece como más funcional y acertdo de "lo real".
Esto explica la importancia que a cada paso asume o revisten los estu-
dios ecológicos y geográficos.
La "unidad del planeta" es fundamental una unidad ecológica
intervenida o manejada por los "grupos humanos" con su respectivo o
particular "género de vida"; lo que le asigna su esencia geográfica. El
grave "flagelo" de la "contaminación a!flbiental" en los niveles e
intensidad que ahora la padecemos no tiene precedentes; es la rup-
tura ecológica producida por una civilización donde el ritmo de acu-
mulación de los elementos contaminantes supera o vence, en términos
que en algunos casos resultan imprevisibles, al ritmo de destrucción o
eliminación de los mismo.
Nuestra ciencia, nuestra política, nuestra civilización es "contami-
nante"; defendámosla pero sin posiciones aberrantes; hacerlo sería
sembrar simbólicamente con cruces el porvenir.
11
La lucha contra la contaminación no alcanzará sus logros sin el
enfoque geoeconómico de la situación. Si es un mal ecológico, su defini-
ción es geográfica; adopta en sus niveles y modalidades la incidencia de
los factores a "la localización". Si la ecología es la ciencia de las rela-
ciones o interdependencias de los seres vivos con su medio ambiente
(entendido como síntesis de elementos naturales), la geografia es la cien-
cia de los lugares estructurados por el hombre para su existencia sobre la
superficie e la Tierra; en otros términos, la geografia es la ciencia de los
paisajes localizados en el espacio y definidos como proceso en el tiempo.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 153
El "biotopo" y "la biocenosis" del ecólogo, se compadecen con
"el paisaje" y el "género de vida" del geógrafo.
Geografia y Ecología tienden a reencontrarse, esta saludable simbio-
sis ha sido sostenida y practicada en Venezuela por don Francisco Tamayo.
El divorcio impuesto por los mecanismos pierde cada día terreno. La
lucha contra esta concepción contó en el Instituto Pedagógico de Caracas
con otro gran maestro: don Augusto Pi Suñer. "Aludía en 191 O a la unidad
funcional considerándola condición inexcusable de vida y oponiendo el
concepto de coordinación y unificación al concepto analítico entonces pre-
dominante, y para muchos único que debía ser tenido en cuenta. Todo ser
viviente se encuentra formado por partes que funcionan específicamente y
según su naturaleza; cada célula, cada uno de los componentes de la célu-
la, muestran su peculiar función, más o menos diferenciada, pero, al mismo
tiempo, en cualquier organismo -rudimentario o complicado, simple o
complejo, vegetal o animal, unicelular o poliplastidario-- se establecen
relaciones entre las partes, tan estrechas que ninguna manifestación vital se
hace posible sin el concurso de la totalidad del organismo". 2
Estamos en presencia de concepciones del universo; en otros térmi-
nos "posiciones frente a la vida". La interdependencia ecológica, la
unidad funcional biológica y la interrelación geográfica, responden a la
misma actitud: la concepción del conjunto. En Geografia decimos: "no
hay hecho aislado". En tal sentido, diferente al resto de seres vivos, el
grupo humano impone su acción; alerta los equilibrios biológicos de los
ecosistemas, y la antigua o natural unidad ecológica cede a la "unidad
antrópica", esto es: el Paisaje. Pero se trata de un macronicho o residen-
cia, levantado sobre una realidad que tiene su propia dinámica y que debe
ser suficientemente conocida para ser respetada, no violentada.
La plasticidad de la Biosfera tiene límites; si gracias a ella el
grupo humano ha podido crecer -distinto a los otros seres vivos-
casi sin oposición, al extremarla vienen inevitablemente las rupturas,
los desarreglos y graves desequilibrios.
Diremos entonces que el grupo humano al intervenir la realidad
ecológica genera procesos de sustitución de equilibrios que pueden ,
desembocar en situaciones caóticas, muchas de carácter irreversible.
2 P1 SUÑER, AUGUSTO: Dispersa y Conjunta (La Biología del "Todo"). Caracas,
1945. Instituto Pedagógico Nacional. Ed. C. A. Artes Gráficas Sera. p. 145.
154 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
Encontrar las vías de explicación a estas "situaciones", es función
fundamental de la Geografia. Es de su particular atributo al objetivo
denunciado por la Unesco:
"[ ... ] que los países establezcan programas de acción dirigidos a:
1) Preservar o restituir el equilibrio dinámico de la biosfera;
2) Desarrollar el empleo de técnicas que faciliten un uso más
racional de sus recursos".
Tales situaciones son síntesis de la acción de factores cuya locali-
zación (en determinados casos) escapa al control político de los esta-
dos donde se encuentran las áreas afectadas. Fijar los límites o fron-
teras del fenómeno conducirá a la clarificación de su "etiología", como
a la de sus repercusiones espaciales.
La función de la Geografia se compadece con el diagnóstico,
pero los correctivos no podrán desligarse de la dinámica denunciada
por las investigaciones ecológicas. La Geografia diagnostica, la
Ecología aconseja los remedios o tratamientos; el resto de las ciencias
asume el carácter de auxiliares dentro de la gestión planeada. La
Economía tendríamos "óptimos" que le permita la Ecología, la
Sociología o la Antropología asistida por la Historia.
La política velaría en la administración, control y aplicación de
medidas. "Toda recomendación indica la Unesco, debe descansar
-primordialmente en un conocimiento del origen y de la estructura
de la biosfera, y de su mecanismo o funcionamiento"; pero esta estruc-
tura y funcionamiento ofrece una gama muy compleja de modalidades
que obedece en lo fundamental a su situación zonal en términos
geoastronómicos y a su situación socioeconómica, en términos políti-
cos, tanto en escala mundial como regional. De donde se desprende la
vigencia de las investigaciones geográficas.
111
Venezuela ha entrado, en áreas muy importantes, dentro de la
situación grave de "la contaminación". No sólo en las ciudades, sino
también en el campo. Ajustado a los alcances de una denuncia de
situación, intentaremos avanzar un cuadro significativo del hecho.
EL ENFOQUE GEOHJSTÓRICO 155
Opiniones autorizadas señalan que nuestro conocimiento sobre el
caso regional que nos afecta es incompleto:
Desconocemos casi totalmente [ ... ] la magnitud del proceso de
contaminación. Tan sólo podemos en la mayoría de los casos
suponer que el grado de contaminación debe ser similar al obser-
vado en otros países. En la India [ ... ],que como promedio, cada
habitante tiene 29 partes por millón de DDT en el tejido graso. En
otros países las cifras no son halagadoras. En los Estados Unidos
la cifra es de 1O ppm; en Suecia 7 ppm en Israel 19 ppm.
Ignoramos totalmente ... cuánto DDT existe en el tejido graso de
los campesinos venezolanos. En Venezuela, así como en otros
países de Latinoamérica el empleo de fertilizantes y plaguicidas
[ ... ] está en una fase de rápido incremento [ ... ] la agricultura, al
igual que otras actividades industriales caracterizadas en esta
época por un régimen muy dinámico de utilización de factores de
producción, que genera un alto volumen de desechos vegetales y
animales, ha incidido inevitablemente en el empobrecimiento y
merma de los recursos de la naturaleza, alterando a veces el equi-
librio de ecosistemas y contribuyendo a la contaminación [ ... ]
existen diversos métodos de control biológico que pueden susti-
tuir a los insecticidas con al doble ventaja de no causar
alteraciones en el equilibrio natural. 3
El agotamiento de las fuentes de agua y sus consecuencias en
el suministro del servicio (Valencia, Barquisimeto, Área
Metropolitana de Caracas, Maracaibo) es un fenómeno que se sale
del tradicional ritmo estacional. La demanda exagerada por el uso
industrial y la concentración de población ha quebrado los niveles
de alimentación normal. Casos ha habido donde los ciudadanos -en
su desesperación- han ocurrido al expediente de la violencia. "El
más fuerte de los veranos que conoce Barquisimeto, desde hace
veinte años, ha hecho que el INOS racione, el agua y esto ha origi-
nado manifestaciones populares en los barrios de la ciudad con que-
3 "En Venezuela somos ignorantes con respecto a la Contaminación". (Declara el
pro f. Carlos Machado Allison, Jefe del Laboratorio de la Escuela de Biología), en
El Universal, Caracas, 02-05-1972.
156 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
mas de caucho de automóviles, entorpecimiento del tránsito de
vehículos y mítines relámpagos". 4
Igualmente "no hay suficiente infom1ación para determinar y pre-
decir los efectos del petróleo crudo en la ecología acuática del Lago de
Maracaibo. Otras fuentes de contaminación incluyendo el
petróleo pueden tener un efecto aún más importante sobre la salud
de determinadas especies comerciales; en virtud de ello conjuntamente
con el estudio sobre derrames petroleros, se están llevando a cabo estu-
dios sobre los efluentes industriales y domésticos". 5
Otra interrogante sería la de los efectos contaminantes de "El
Tablazo". El ingeniero sanitarista Geza Andrés Hibján considera
que "funcionando a todo vapor las fábricas de El Tablazo, en un año
se produciría el escándalo [ ... ] la muerte de toda la fauna del Lago
de Maracaibo, causa de poderosos contaminantes de los cuales no
escaparán las personas [ ... ] el alerta fue dado por el ingeniero sani-
tarista [ ... ] quien asesoró a 'No troven' en estos asuntos y (que) al
cabo de un año renunció por discrepancias sobre la forma de
afrontar el problema". 6 Para determinar "el grado de contaminación
que pueden tener las distintas aguas afluentes al Golfo de
Venezuela, el Ministerio de Agricultura y Cría (anunció que)
estableció un programa combinado con el Instituto Venezolano de
Petroquímica". 7
El otro lago, el de Valencia, según Víctor Canestri (Director de la
Estación de Piscicultura del MAC- en Maracay) recibe "la casi totali-
dad (de los desechos) de las empresas ubicadas en las cercanías del
Lago (que) echan en éste varios tipos de desperdicios que están matan-
do los peces y también la flora de la laguna". 8
4 "Disturbios en Barquisimeto por racionamiento de Agua", en el Universal,
Caracas, 12 de marzo de 1973.
5 "El Petróleo no es principal contaminante", en El Universal, Caracas, 18 de marzo
de 1973.
6 "En un año los contaminantes de 'El Tablazo' acabarían con la fauna del Lago de
Maracaibo", en El Nacional, Caracas, 1O de abril de 1972.
7 "Instaló MAC laboratorio para estudio de aguas contaminadas", en El Nacional,
Caracas, 16 de abril de 1972.
8 "Industrias de Maracay echan al Lago de Valencia sustancias venenosas; en El
Nacional, 1O de noviembre de 1970.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 157
El ecólogo doctor Gilberto Rodríguez (IVIC), denuncia que
"hasta ahora existe un estudio acerca de la contaminación de las aguas
de los ríos Manzanares, en Cumaná; Nevera en Barcelona;
Guarapiche, en Maturín; Torbes y Táchira, en el Estado Táchira, y los
lagos de Valencia y Maracaibo. Se sabe que estas posibles fuentes de
agua de consumo del futuro están contaminadas bacteriológicamente,
pero nada se ha hecho para detener el avance del problema y para evi-
tar que continúen convirtiéndose en posibles focos de incidencia de
enfermedades transmisibles y aguas muertas, es decir, sin vestigios de
vida acuática. Nuestros técnicos no han sido capaces de crear sistemas
cloacales eficientes que impidan que las aguas negras caigan sobre
esas corrientes acuáticas que nos pueden servir para el futuro.
Tampoco se ha hecho nada, a la par con los procesos de industriali-
zación, para los residuos químicos provenientes de las fábricas sean
eliminados antes de entrar en contacto con las aguas de los ríos y los
lagos". 9
Nuestra Area Metropolitana es un remedo de megalópolis. La
atmósfera tiende a convertirse en irrespirable por el monóxido de car-
bono y otros desperdicios industriales cargados de mercurio, plomo,
arsénico y otras substancias (ácidos) que matan la vida animal y vege-
tal. La presencia del monóxido de carbono ha sido estimada excesiva
en la sangre de los caraqueños.
El problema de la eliminación de la basura es crítico; reciente-
mente se dijo que "Dentro del 50 días ya no habrá espacio en 'Ojo de
Agua"'. 10 En los barrios insalubres donde reside la mitad de la
población del Área Metropolitana, la basura se acumula frente a los
ranchos por falta de acceso para los camiones. 11 Se calcula que más de
2.000 toneladas diarias de basura se queman a cielo abierto en el Valle
de Caracas. 12
9 "Futuras fuentes de agua para consumo se están contaminando en todo el país", en
El Universal, Caracas, 15 de febrero de 1972.
1O El Nacional, Caracas, 17 de marzo de 1973.
11 "Media Población del Área Metropolitana", en El Universal, 2 de noviembre de
1970.
12 "Más de 2.000 toneladas de basura", en El Nacional, Caracas, 8 de diciembre de
1971.
158 ESTUDIOS, MONOGRAFÍ AS Y ENSAYOS
Todos estos factores combinados con el crecimiento de las edifi-
caciones y el excesivo movimiento automotor han determinado la
aparición del "Smog ". "Ayer tarde una densa y oscura masa gaseosa
bajó sobre Caracas, despertando alarma entre todos los sectores de la
población. En ciertas zonas especialmente las partes altas de la ciudad,
la visibilidad quedó reducida a sólo quinientos metros de distancia.
Varias personas dijeron que tuvieron dificultad para respirar normal-
mente". 13
La fortna como se produjo el hecho ha conducido a personas
autorizadas a pensar que comienza a ser irreversible el problema de la
contaminación en Caracas. "El contenido de contaminación en el aire
era todavía factible de ser removido pro la brisa que barre el Valle de
Caracas, generalmente de Este a Oeste, casi constantemente[ ... ], alar-
ma el fenómeno de 'inversión atmosférica' registrado el martes por
cuanto revela que estamos entrando en la etapa de ciudad cuyo grado
de contaminación está rebasando las posibilidades naturales de con-
trol''. 14
Las neblinas rojas de Antemano es otro caso de elevada contami-
nación ambiental en el área de Caracas, "desde hace tiempo se viene
observando en la zona de Antemano, una mutación ambiental de carac-
terísticas muy particulares, determinada por la presencia de una
especie de neblina roja [ ... ]. La presencia de la mencionada neblina,
que se forma artificialmente, tiene mucho que ver con la climatología
del Valle de Caracas [ ... ]. En la amplia hondonada donde se extiende
la ciudad de Caracas la acción del viento es muy variable por los
obstáculos (entre otros factores) que les oponen las ondulaciones del
relieve al Sur del valle, como [ ... ] el bosque arquitectónico de las edi-
ficaciones. Tales condiciones eolíticas hacen que una corriente ventosa
que entra al Valle por La Cortada con una velocidad de 20 kilómetros
por hora, apenas si llega a Catia con un impulso de 3 kilómetros por
hora y otra que entra por Tucusiapón con la misma velocidad, general-
mente ha perdido todo su empuje al llegar a Antemano, lo cual deter-
13 "Densa y oscura gaseosa bajó ayer sobre la ciudad", en El Universal, Caracas, 2
de febrero de 1972.
14 "Empieza a ser irreversible la contaminación", en El Universal, Caracas, 4 de
febrero de 1972.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRJCO 159
mina que los vientos constates, a no ser los de mucha fuerza, nunca
alcanzan atravesar el valle en el sentido longitudinal y que en esta
región del Oeste del valle sólo tengan acción directa los vientos, por lo
general de escasa fuerza, que se originan en el mismo microclima local
de un valle rodeado de montañas. De ello, resulta, que sin el impulso
transportador de las constantes ventosas, esa roja neblina de
Antemano, un producto directo de la contaminación que proyecta a las
capas más bajas de la atmósfera el humo, las cenizas, los gases y el
polvo que producen las diversas fábricas y talleres que operan en esa
zona industrial, donde el rodar de vehículos automotores es muy inten-
so, no puede ser dispersada y permanezca en forma casi perenne
flotando sobre tan populosa zona". 15
La invasión de ratas en el área de Calabozo, es otro hecho de las
gravosas consecuencias de las rupturas de equilibrio resultante de las
conductas antiecológicas. "El surgimiento en los últimos años de inva-
siones de ratas es debido, según los agricultores del Guárico, a la rup-
tura del equilibrio que establecían las culebras, especialmente tragave-
nado y cascabel, las cuales se comían las crías e impedían un
crecimiento de la población de roedores. Para proteger al hombre se
emplearon productos especiales que eliminaron también las culebras,
pero de allí ha resultado un crecimiento mostruoso de las ratas hasta
llegar a producir verdaderas invasiones indetenibles con los recursos
que se han estado empleando". 16
La situación ha obligado a los parceleros a pagar Bs. 0,25 pro
rata capturada; uno de ellos manifestó que "el cebo envenenado con
substancias fosforadas o bien inundando con agua las cuevas para
matarlas a palos, son los dos métodos que están siendo utilizados
para su exterminio. Son ya muchos los agricultores que han pagado
hasta 2.000 mediecitos por este trabajo, lo que ocasiona un aumento
en el costo de producción" . 17
15 BARGALLO, PEDRO: "Neblina Roja en Antemano", en El Universal, 4 de marzo de
1972.
16 "Al romperse el equilibrio ecológico en Guárico las ratas producen más de un
millón de pérdidas", en Últimas Noticias, Caracas, 16 de febrero de 1972.
17 "Las ratas destruyen cultivos de arroz en Calabozo", en El Nacional, Caracas, 30
de enero de 1972.
160 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
El cuadro delineado por la selección ofrecida, deja en claro que
padecemos los embates del flagelo de la "contaminación". Sin embar-
go no todo es inercia como podría pensarse. Recordemos acá la labor
realizada por la Estación Biológica del Llano, ejecutoria entre
otras de la ilustre Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales que se
ha unido recientemente con el Instituto Pedagógico de Caracas en la
defensa de la cuenca de Macario para que sea convertida en Parque
Nacional y no utilizada para otros fines como, se comentó. Igualmente
el decreto del "cinturón verde" para el "Area Metropolitana", las
investigaciones dirigidas a la obtención de nuevas fuentes alimenticias
como el caso de nuestro chigüire llanero con "rendüniento de carne en
canal [ ... ] similar al del ganado vacuno" 18 y, especialmente, los traba-
jos de reforestación del sur de Monagas. 19 Hechos que se hermanan en
esta toma de conciencia por la restitución de los equilibrios ecológicos
en el ámbito nacional.
IV
La preservación del medio ambiente no puede contraerse a los
límites de los territorios de los distintos Estados. La aunidad plane-
taria " lo demuestra con su carácter mundial. Están comprometidos los
intereses de todas las naciones; ello explica que sea las Naciones Unidas,
por lo pronto, la tribuna y el concierto para la búsqueda de vías comunes.
Ingenuo pensar que no entrar en conflicto los más diversos intere-
ses; particularmente los referidos a las inversiones ya realizadas y que
por sus efectos en el deterioro deberán ser modificadas o reem-
plazadas.
En la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Humano, reunida en Estocolmo, la delegación de Venezuela destacó
18 "La carne de chigüire da el mismo rendimiento que la del ganado vacuno" (esta-
blece un estudio de la Facultad de Agronomía de la U.C.V.), en El Nacional, jue-
ves 1°. de julio de 1972.
19 "En Monagas, Batalla contra el Desierto" (Información sobre el trabajo realizado
por el Dr. J. J. Cabrera Malo), en EL Nacional (Séptimo Día, Suplemento
Dominical). Caracas, 16 de enero de 1972.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 161
que "los problemas del medio humano en los países en desarrollo
difieran sustancialmente de los que afectan a los países desarrollados.
En los primeros hay que dar atención primordial a los elementos que
ponen en peligro la vida misma del hombre y que se derivan de la
pobreza, desnutrición, la insalubridad, la falta de empleo y de ingresos
suficientes incluso para alcanzar un mínimo nivel de subsistencia, la
destrucción de los suelos y las fuentes de agua por los primitivos sis-
temas de cultivo". 20
Es la cara geográfica del problema, respuesta a la variable
socio-económica que presiona sobre la fuente de recursos. Controlar
el flagelo de "la contaminación ambiental" al margen de la dinámica
geoeconómica ya se ha hecho, y los resultados han sido poco o nada
satisfactorios. La realidad es geográfica en tanto que síntesis comple-
ja de la empresa de los hombres "organizados en sociedad" sobre el
ambiente.
Oportuno recordar acá las denuncias sobre la necesidad de instru-
mentar una "agricultura tropical". En las IV Jornadas de Riego el
Ingeniero Hugo González planteó que "se ha demostrado [ ... ] que los
trópicos tiene el más alto potencial productivo del globo, en lo que
respecta a la agricultura. Lo que sucede es que hemos copiado la agri-
cultura del clima templado como un aspecto más de nuestro colonia-
lismo cultural, y hemos tratado artificialmente de adaptarla a las condi-
ciones de los trópicos con el consiguiente fracaso". 21
El Ingeniero Felipe Gómez Álvarez asienta: "Cuando analizamos
las innovaciones tecnológicas (entendiéndose la tecnología como la
aplicación de los resultados de la investigación científica aplicada con
un fin económico y social; en la agricultura, en este caso) aplicadas al
trópico encontramos que no se adaptan a las necesidades de este tipo
de agricultura, que, además conlleva toda una realidad representada
por una alta población en el medio rural, bajos ingresos, baja produc-
ción, y alto índice poblacional. Es así como hay todo coloniaje
extralatitudinal, es decir que gran parte de las innovaciones tecnológi-
20 "Se debe preservar el Medio Ambiente en función del desanollo de cada país"
(Plantea Venezuela en la ONU), en El Universal, Caracas, lO de junio de 1972.
21 "El más alto potencial productivo del globo se halla en los trópicos", en El
Universal, Caracas, 12 de diciembre de 1971.
162 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
cas que aplicamos son provenientes de otras latitudes y no de innova-
ciones tecnológicas a nivel de trópico ... hay un coloniaje económico
porque al obtener una innovación tecnológica ésta pasa al sector indus-
trial el que la impone a través de los organismos internacionales. Y se
considera subdesarrollados a los países que no utilizan esta tec-
nología". 22
La dinámica espacial tropical no es una abstracción; si comporta
la variable ecológica, ésta la moviliza el grupo humano con sus modos
y habilidades que se sintetizan en el "género de vida", lo que significa
-una vez más la simbiosis "geografia-ecología".
Finalmente queda planteado el problema de la formación de con-
ciencia tanto en la población como en los profesionales. Las dos per-
sonalidades citadas se expresan sobre "coloniaje cultural". Nosotros
compartimos la opinión. Si no hemos logrado convencemos de nues-
tra individualidad zonal por una parte y de la regional por la otra, obe-
dece a factores que escapan de nuestro arbitraje personal. Acá aparece
la responsabilidad de la enseñanza que hemos recibido. La que hasta
ahora hemos impartido, tanto en los niveles primarios y medio como
superior, se ha evadido de nuestra propia realidad. Nuestra enseñanza
geográfica, si bien ha mejorado, sigue aún desarraigada de nuestra
propia problemática; necesitamos sembrar nuestra enseñanza en "lo
geográfico" de nuestro país; sólo así contribuiremos a formar ciu-
dadanos con conciencia de las realidades nacionales y regionales, sin
divorcio con la mundial. Recientemente en el Segundo Seminario
Nacional de Geografia (realizado en Maturín por la Unión Geográfica
Internacional) la ponencia del Centro de Investigaciones
Geodidácticas estuvo dedicada a la denuncia de un nuevo método para
la enseñanza de la geografía: la muestra pedagógica; el caso tratado
'
fue el "Area de Cumanacoa". Este método satisface todas las varia-
bles, ecológicas y geográficas; educa al joven en contacto con lo pro-
22 "La Tecnología Agrícola aplicada en el país no es apropiada a las condiciones tro-
picales", en El Nacional, Caracas, 26 de septiembre de 1972.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 163
pio, lo local; le habilita para que extraiga las generalidades de los
hechos concretos; un conocimiento paralelo de lo propio y lo lejano
que se traduce en una conciencia alerta, gracias a la investigación y
la comparación sobre su tiempo y sus problemas principales.
Necesitamos intensificar los contactos entre profesionales de
especialidades diversas porque sólo así es posible arbitrar las nuevas
fórmulas que nos ayuden al encuentro de los derroteros que exige el
momento actual. Contaminación ambiental, rupturas ecológicas, ham-
bre y coloniaje tanto cultural como económico son las facetas de una
sola realidad localizada tanto en el tiempo como en el espacio.
LINEAMIENTOS PARA LA ENSEÑANZA
DE LAS CIENCIAS SOCIALES*
La enseñanza de las Ciencias Sociales plantea innumerables retos
en los tiempos actuales. Cubre un espectro amplio e intenso. Debe
responder, por tanto, a determinados lineamientos que habría que
respetar en todos los niveles de la educación, más aún en el correspon-
diente de la Educación Básica y en el de la media diversificada y pro-
fesional.
Estos lineamientos asumirían el carácter de premisas indispen-
sables y fundamentales para garantizar la idoneidad del saber impar-
tido. En nuestra opinión serían, cuando menos, tres: la unidad del
Hombre y la Naturaleza; la interacción de ambos elementos dentro de
condiciones históricas determinadas y la interdisciplinariedad del
saber social.
Las ciencias sociales y sus particularidades metodológicas regis-
tran verdaderas revoluciones en el período corrido después de la
Segunda Guerra Mundial. El alcance social de sus logros terminó con
la barrera existente entre ciencia fundamental y ciencia aplicada. La
tecnología ha penetrado hasta campos que parecían insospechados; la
misma separación del trabajo intelectual y el fisico o manual, tiende a
minimizarse y hasta nulificarse. No afirmamos que el cultivo de la
ciencia fundamental esté cancelado; todo lo contrario, en él descansa
la seguridad de la profundización y eficiencia del saber social.
* Comunicación leída y discutida en la Mesa Redonda: "Problemas y Perspectivas
en la Enseñanza de las Ciencias Sociales en Venezuela; III Seminario Nacional de
Investigación Educativa-Instituto Universitario Pedagógico de Caracas, junio de
1986.
166 ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
La sustitución en algunos sectores, del cerebro por la máquina,
deja abierto un inmenso y productivo ángulo a la praxis cibernética.
Presenciamos conjuntamente una revolución en la ontología del saber
científico. Si lo natural está en contraste con lo social, concebido, arti-
ficial o creado, en la realidad actual no se dan ni se conciben separa-
dos, sino estrechamente vinculados en una inevitable interacción.
El saber social es integral; la totalidad ha vencido la parcialidad
a la manera del siglo XIX. Quiere decir que la parcialidad reintegrada a
su globalidad asume nuevas connotaciones. Estaríamos emplazados e
interrogamos: ¿Cuál sería el objeto de la Ciencia Social? Hoy, en nues-
tros días, no podría ser otro que la "problemática social ". La ciencia
social y sus ramas deberían responder, en términos científicos, confia-
bles, a la misma. En consecuencia, el problema se propone como el
núcleo donde se produce la interacción de las disciplinas.
Si retomamos la premisa fundamental de la unidad del Hombre y
la Naturaleza, si nos plantearía el deslinde del grado y la forma de la
participación del saber tanto científico-natural como social. La misma
no podría ser sino la de sus alcances sociales. Esto es, en qué medida
contribuirían al esclarecimiento objetivo del problema y por tanto con-
ducir al dominio del mismo desde su conocimiento válido científico
integral. En esto se apoyará la praxis o aplicación.
Lo dicho conlleva la necesidad de idear nuevas estrategias y pro-
cedimientos, en función no sólo de la consecución del conocimiento
sino dirigidas a la formación del nuevo hombre. El que por ahora exige
los nuevos tiempos; indispensables para aseguramos de la pervivencia
de nuestra especie. Caemos así en una nueva dirección de orden filosó-
fico: el Neohumanismo.
Lo expresado se acuerda con las demandas de la Ley Orgánica de
Educación de la República de Venezuela. "La Educación Básica reza
el artículo 21 tiene como finalidad contribuir a la formación integral
del educando mediante el desarrollo de sus destrezas y de su capaci-
dad científica, técnica, humanística y artística; cumplir funciones de
exploración y de orientación educativa y vocacional e iniciarlos en el
aprendizaje de disciplinas y técnicas que le permitan el ejercicio de
una función socialmente útil; estimular el deseo de saber y desarrollar
la capacidad de ser de cada individuo, de acuerdo con sus aptitudes".
Señala el artículo 23, que la media diversificada y profesional tiene
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 167
como objetivo "continuar el proceso formativo del alumno iniciado en
los niveles precedentes, ampliar el desarrollo integral del educando y
su formación cultural; ofrecerle oportunidades para que defina su
campo de estudio y de trabajo, brindarle una capacitación científica,
humanística y técnica que le permita incorporarse al trabajo producti-
vo y orientarlo para la prosecución de estudios en el nivel de edu-
cación superior".
Si acotamos la finalidad fundamental de la educación establecida
en el artículo tercero, la situación quedaría completamente clarificada.
Se nos impone "el pleno desarrollo de la personalidad y el logre de un
hombre sano, culto, crítico y apto para convivir en una sociedad
democrática, justa y libre basada en la familia como célula fundamen-
tal y en la valorización del trabajo; capaz de participar activa, cons-
ciente y solidariamente en los procesos de transformación social; con-
substanciado con los valores de la identidad nacional y con la com-
prensión, la tolerancia, la convivencia y las actitudes que favorezcan
el fortalecimiento de la paz entre las naciones y los vínculos de inte-
gración y solidaridad latinoamericana". Además, fomentar "el desar-
rollo de una conciencia ciudadana para la conservación, defensa y
mejoramiento del ambiente, calidad de vida y el uso racional de los
recursos naturales y contribuirá a la formación y capacitación de los
equipos humanos necesarios para el desarrollo del país y la promoción
de los esfuerzos creadores del pueblo venezolano hacia el logro de su
desarrollo integral, autónomo e independiente".
Por primera vez, en Venezuela al menos, hallamos una estrecha
identificación entre los niveles de avance alcanzados por la ciencia y
lo exigido por parte de nuestra legislación educativa. Es así como los
lineamientos propuestos reproducen el espíritu legal y se avienen con
los dictados de la ciencia actual. Se nos pide hacer del estudiante un
ciudadano, a tono con los nuevos tiempos, no un bachiller.
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Vegetal de las Colinas de Caracas", en Annales del Instituto Pedagógico
Nacional, N°. l. Julio, 1943. Caracas-Venezuela.
"Notas explicativas del ensayo del mapa fitogeográfico de Venezuela", en
Revista Forestal Venezolana (Facultad de Ciencias Forestales de la
Universidad de Los Andes), Año l. N°. l. Mérida, 1958.
UNESCO
Utilisation et Conservation de la Biosphére. Actes de la Conférence
Intergouvemamentale d 'experts sur les bases scicntifiques des ressources de
la biosphére. París, 4-13, septembre, 1968.
ÍNDICE GENERAL
A MANERA DE PRESENTACIÓN, por Luis Amengual Hemández ...... XI
PRIMERA PARTE
Fundamentación del enfoque geohistórico ..................................... 1
La nueva alternativa de la Geografia como Ciencia Social.......... 7
De la Geografia Física a la Ecogeografia ..................................... 15
El fenómeno urbano del espacio actual... ... ... ................................ 23
El enfoque geohistórico .................................................................. 37
La versión geohistórica de la Venezuela contemporánea .............. 57
SEGUNDA PARTE
La Geografia, creación de la cultura occidental ..................... 77
Género, modo y calidad de vida .................................... .... 89
El criterio geográfico ....... ..................... .. ........... ... ........ 95
TERCERA PARTE
Bolívar y su visión geohistórica del espacio ................ ....... ... 105
La concepción geográfica de la escuela francesa ................... 113
Francisco Tamayo y la metodología geográfica .................. ... 137
Geografia y Ecología .............. .......... ........ ..................... 151
Lineamientos para la enseñanza de las Ciencias Sociales ......... 165
BIBLIOGRAFÍA ........................... . ... . . ... ...... .... ................ 169
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Serie ESTUDIOS, MONOGRAFÍAS Y ENSAYOS
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la Independencia. Por Enrique de Gandía. Bs. 200-$ 25
Vol. 77: El enfoque geohistórico. Por Ramón A. Tovar L. Bs. 56-$ 7.
EL ENFOQUE GEOHISTÓRICO 1Ramón Adolfo Tovar López
Ramón Adolfo Tovar López es profesor venezolano de dilatada trayectoria en la
docencia y la investigación. Egresó del Instituto Pedagógico Nacional en la
especialidad de Ciencias Sociales en 1950; e hizo su postgrado en el Instituto de
Geografía de la Facultad de Letras de la Universidad de Estrasburgo donde obtuvo el
Diploma de Estudios Superiores en 1960.
A los años dedicados a la enseñanza une una serie de publicaciones, entre las que
pueden señalarse: Venezuela, País Subdesarrollado (Universidad Central de
Venezuela); La Geografía, Ciencia Síntesis; La población de Venezuela; Imagen
Geoeconómica de Venezuela ; El programa lo hace el profesor; y las colectivas como
la Geografía de América Latina (Métodos y temas monográficos), editada por la
UNESCO-París. Entre sus obras más recientes conviene indicar a Perspectiva
Geográfica de Venezuela , una apretada síntesis del espacio nacional. A partir de
1964, forma equipo con sus colegas Ezequiel Camacho y Maruja Taborda de Cedeño
para dedicarse a la tarea de mejorar la enseñanza de la Geografía en el país; actividad
que ejercen desde el Centro de Investigaciones Geodidácticas de Venezuela. Como
reconocimiento a la labor cumplida ha recibido entre otras las Órdenes "27 de Junio",
Primera Clase (ascenso), y "Andrés Bello", Segunda Clase , del Ministerio de
Educación . Le fue conferido el honor de Profesor Emérito del Departamento de
Geografía e Historia deiiUPC, y colaborador permanente "Ad Honoren" de los cursos
de Pre y Postgrado que ofrece el mencionado Instituto. Es miembro de asociaciones
académicas y profesionales tanto de Venezuela como del exterior.
El autor advierte que "la anatomía del Hombre es la clave de la anatomía del Mono, y
no al contrario" . Esto nos explica la categoría de Geohistórico como ya lo aconsejaba
el Libertador. Es decir, una comprensión global del Hombre estudiada de un espacio
que se transforma continuamente en la dimensión temporal. Esta es una obra para ser
leída con extremo cuidado, a fin de que nos induzca a la serena y constructiva
meditación. De ahí que Tovar ofrece la problemática geográfica y toma decidida
posición por la alternativa geohistórica.
1
UNIVERSIDAD DE CARABOBO
Gobierno Bolivariano 1 Ministerio del Po9er Popular
de Venezuela para la Educacton