Sistemas Metabólicos y Energéticos
Sistemas Metabólicos y Energéticos
NRC: 1138
Presentado por
Facultad: Educación
Bogotá 2021
Según (apta vital sport, Sistemas energéticos durante el ejercicio ¿Cómo funcionan?)
Sistema Energético
Las células se proveen de energía a través de los alimentos ingeridos, pero éstos sufren
distintas transformaciones antes de llegar a producir energía. Las células cuentan con
recursos para formar moléculas más pequeñas a partir de moléculas grandes, y a este
proceso se le llama catabolismo. Hay un proceso inverso, que consiste en la formación
de moléculas más grandes, a partir de otras más pequeñas, que recibe el nombre de
anabolismo. De forma general, a todo el conjunto de transformaciones que sufren las
sustancias en el organismo o en una célula se le llama metabolismo.
Energía Potencial
Energía Cinética
También llamada energía libre. Es el tipo de energía que se encuentra activa o en uso
en todo momento realizando algún tipo de trabajo determinado. La síntesis es un tipo
de proceso (trabajo) que es realizado a nivel celular, y en tal labor se generan nuevas
moléculas.
El músculo esquelético tiene tres tipos de fuentes energéticas cuya utilización varía en
función de la actividad física desarrollada. Estas son:
A grandes rasgos, una ruta metabólica es una reacción química en la que una molécula
A se convierte en una molécula B. Si la molécula B es más compleja que la A, para
generarla será necesario gastar energía, pero si es más sencilla, este proceso generará
energía.
Por cultura general, nunca viene mal saber cómo funcionamos, pero, sobre todo, por
saber cómo y de dónde obtiene nuestro cuerpo la energía cuando hacemos ejercicio
según sea su duración e intensidad. Los sistemas energéticos, que no son más que las
distintas formas en las que el cuerpo humano produce energía, también se pueden
entrenar para ser más eficientes. Así que si sabemos como funcionan, nuestros planes
de entrenamiento serán mejores y precisos, ya que buscaremos optimizarlos para
obtener mejor rendimiento. Y además, seremos conscientes en carrera de cómo estamos
gastando los recursos disponibles de nuestro cuerpo para obtener energía.
El cuerpo humano es una máquina maravillosa y compleja, eso lo tenemos claro. Pero
como cualquier máquina, también necesita energía para realizar trabajo, técnicamente
hablando.
Pues resulta que el cuerpo humano tiene tres sistemas energéticos, o formas de producir
energía, principales: el sistema de fosfágenos (o inmediato), el oxidativo (o aeróbico) y
el de glucólisis (o anaeróbico). En primer lugar, hay que decir que todos estos sistemas
energéticos están siempre en funcionamiento, aunque uno predominará sobre los otros
dependiendo del tipo de actividad, duración e intensidad. Es decir, no deja de funcionar
uno y entra en marcha otro.
Las tres rutas metabólicas principales nacen de este criterio, es decir, de la finalidad de
las reacciones químicas que realizan. A continuación, las veremos una por una y
presentaremos ejemplos de rutas metabólicas específicas.
1. Rutas catabólicas
Las rutas catabólicas son las reacciones químicas aceleradas por enzimas que permiten
la degradación oxidativa de la materia orgánica. En otras palabras, una ruta catabólica
es aquella en la que la materia orgánica se consume con el objetivo de conseguir energía
que utilice la célula para mantenerse viva y desarrollar su función.
Para encontrar una metáfora, una ruta catabólica es lo que sucede en una chimenea.
Mediante el fuego (lo que sería la enzima), quemamos la materia orgánica (la
degradamos) con el objetivo de generar energía, en este caso en forma de calor.
Dependiendo de la célula, esta energía irá destinada a una función u otra. La musculares,
por ejemplo, degradan materia orgánica con el objetivo de conseguir combustible que
haga posible la contracción de las fibras musculares y así permitir que agarremos
objetos, corramos, saltemos, etc.
Pero como no podemos consumir nuestra propia materia orgánica (el cuerpo solo lo
hace en situaciones de emergencia) esta materia tiene que proceder del exterior. Y esta
es la razón de que comamos.
La alimentación tiene el único propósito de darle a nuestro cuerpo unos metabolitos que
pueda romper en otros más sencillos y, fruto de esta rotura de moléculas, liberar energía
en forma de ATP, que es la molécula “combustible” de nuestro cuerpo. Igual que los
coches consumen gasolina para funcionar, nuestras células consumen ATP. Todas las
reacciones catabólicas culminan con la obtención de este ATP, aunque por el camino
hay diferencias sustanciales entre ellas.
Los ejemplos más importantes de catabolismo son la glucólisis y la oxidación beta. La
glucólisis es una ruta metabólica en la que, partiendo de la glucosa (es decir, azúcar),
esta empieza a degradarse en moléculas cada vez más sencillas hasta dar lugar a dos
moléculas de piruvato (por cada molécula de glucosa, se obtienen dos), obteniéndose
una ganancia de dos moléculas de ATP. Es la vía más rápida de obtención de energía y
la más eficiente.
La beta oxidación, por su parte, es una ruta metabólica similar pero que no parte de la
glucosa, sino de los ácidos grasos. La ruta metabólica es más compleja y tiene el
objetivo de degradar las cadenas de ácidos grasos hasta dar lugar a una molécula
conocida como acetil-CoA (coenzima A), la cual ingresa en otra ruta metabólica
conocida como ciclo de Krebs y que veremos más adelante.
2. Rutas anabólicas
Las rutas anabólicas son las reacciones químicas aceleradas por enzimas que permiten
la síntesis de materia orgánica. En otras palabras, las reacciones anabólicas son aquellas
en las que no se obtiene energía, sino todo lo contrario, pues esta debe consumirse para
lograr pasar de moléculas sencillas a otras de más complejas. Es inverso a las
catabólicas.
La biosíntesis de ácidos grasos, por su parte, es el inverso de la oxidación beta. Esta ruta
anabólica, gracias al consumo de ATP y al aporte de moléculas precursoras, permite la
síntesis de cadenas de ácidos grasos, algo muy importante para conformar las
membranas de las células.
3. Rutas anfibólicas
Las rutas anfibólicas, como se puede deducir por su nombre, son reacciones químicas
metabólicamente mixtas, es decir, rutas en las que algunas fases son propias del
catabolismo y otras, del anabolismo. Esto permite que den precursores (metabolitos) a
otras rutas y también que recojan los metabolitos de otras, convirtiéndose así en piezas
centrales del metabolismo.
La ruta anfibólica por excelencia es el ciclo de Krebs. El ciclo de Krebs es una de las
rutas metabólicas más importantes en los seres vivos, pues unifica el metabolismo de
las moléculas orgánicas más importantes: hidratos de carbono, ácidos grasos y
proteínas.
También es una de las más complejas, pero puede resumirse en que consiste en las
reacciones químicas de “respiración” de las células. Sucediendo en el interior de las
mitocondrias y partiendo de una molécula conocida como acetil coenzima A, empieza
un proceso bioquímico con distintos pasos que culminan con la liberación de energía en
forma de ATP (parte catabólica) pero también se sintetizan precursores para otras rutas
metabólicas que van destinadas a la síntesis de moléculas orgánicas (parte anabólica),
especialmente aminoácidos.
Referencias
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