Kinsbourne (1977, 1993) según el autor, la activación de cada hemisferio
cerebral por eventos presentes en el hemicampo visual contralateral induce la
orientación atencional de ese hemisferio hacia él.
Los humanos disponemos, de un sistema de control voluntario de la atención,
que nos permite orientarla en otra dirección diferente de la inducida por los
estímulos. Para ello, activamos deliberadamente regiones del hemisferio
cerebral correspondiente a la ubicación del evento. En uno u otro caso, la
atención se orienta hacia el hemicampo contralateral al hemisferio que está
más activado, y lo hace más intensamente cuanto mayor sea la diferencia de
activación entre ambos hemisferios.
Por otro lado, cuanto más periférica es la ubicación de los estímulos, mayor es
la activación que generan en el hemisferio contralateral y, por tanto, mayor será
la diferencia relativa de activación entre los dos hemisferios. Estos principios se
aplican por igual a la orientación manifiesta y a la encubierta, si bien los
mecanismos que sustentan una y otra son diferentes. Estos postulados
explicarían por qué la extinción sólo se presenta cuando ambos hemisferios
están compitiendo.
En contraste con la posición progresiva, otros autores sugieren que la asimetría
hemisférica está presente desde el nacimiento y permanece sin cambios
durante el desarrollo (Kinsbourne, 1989).
Desde muy temprano en el crecimiento del niño las habilidades motoras,
lingüísticas y emocionales estarían lateralizadas y la plasticidad cerebral
solamente jugaría un papel primordial en casos excepcionales.
Benedet, M. (2002). Neuropsicología Cognitiva. Aplicaciones a la clínica y a
la investigación Fundamento teórico y metodológico de la Neuropsicología
Cognitiva. Madrid: IMSERSO.
Rosselli, M., Matute, E, & Ardila, A. (2010). Neuropsicología del Desarrollo
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