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Cáncer Colorrectal: Causas y Riesgos

El cáncer colorrectal es uno de los tipos de cáncer mejor comprendidos, desarrollado a partir de mutaciones somáticas en las células del intestino grueso, comenzando con la formación de pólipos y evolucionando a carcinoma. Factores de riesgo modificables incluyen sobrepeso, inactividad física, dieta inadecuada, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, mientras que factores no modificables abarcan la edad, antecedentes familiares y síndromes hereditarios. La detección temprana y el manejo de estos factores son cruciales para reducir la incidencia y mortalidad asociadas con esta enfermedad.

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Cáncer Colorrectal: Causas y Riesgos

El cáncer colorrectal es uno de los tipos de cáncer mejor comprendidos, desarrollado a partir de mutaciones somáticas en las células del intestino grueso, comenzando con la formación de pólipos y evolucionando a carcinoma. Factores de riesgo modificables incluyen sobrepeso, inactividad física, dieta inadecuada, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, mientras que factores no modificables abarcan la edad, antecedentes familiares y síndromes hereditarios. La detección temprana y el manejo de estos factores son cruciales para reducir la incidencia y mortalidad asociadas con esta enfermedad.

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Uno de los tipos de canceres humanos mejor comprendidos es el cancer

colorectal, que corresponde a lesiones que se desarrollan en el intestino grueso. A

El cancer de colon ilustra un principio importante en relación a como se


desarrolla el cancer: Se reguiere más de una mutación somática para producir una
célula de cáncer totalmente desarrollada.

El primer signo de un cancer de colon es esla división frecuente e inusual de


células aparentemente normales en la mucosa del colon, específicamente en la
porción glandular, más adelante un tumor benigno (Polipo) aparece en la pared
del colon y finalmente el tumor maligno que es el carcinoma

Estos cambios celulares se relacionan con los cambios a nivel del ADN ,
incluyendo la activación de un oncogen celular y la inactivación de dos genes
supresores de tumor, que son consecuencia de al menos cuatro o mas mutaciones,
lo que explica por que al cancer le toma tiempo desarrollarse

Si se forma el cáncer dentro de un pólipo, con el tiempo puede crecer hacia la


pared del colon o del recto. La pared del colon y del recto está compuesta por
muchas capas. El cáncer colorrectal se origina en la capa más interna (la mucosa)
y puede crecer hacia el exterior a través de algunas o de todas las demás capas.

Cuando las células cancerosas se encuentran en la pared, éstas pueden crecer


hacia los vasos sanguíneos o los vasos linfáticos (canales diminutos que
transportan material de desecho y líquido). Desde allí, las células cancerosas
pueden desplazarse a los ganglios linfáticos cercanos o a partes distantes del
cuerpo.

La etapa (extensión) de un cáncer colorrectal depende de cuán profundamente


crece en la pared y si se ha extendido fuera del colon o del rec

Los adenocarcinomas representan alrededor del 96% de los cánceres


colorrectales. Estos cánceres se originan de las células que producen mucosidad
para lubricar el interior del colon y del recto. Cuando los médicos hablan de
cáncer colorrectal, casi siempre se refieren a este tipo de cáncer

Otros tipos de tumores mucho menos comunes también pueden comenzar en el


colon y en el recto. Entre estos se incluye:

 Tumores carcinoides. Estos tumores se originan a partir de células


especializadas productoras de hormonas en el intestino. Se describen con
más detalle en el contenido (disponible en inglés) sobre tumores
carcinoides gastrointestinales.
 Los tumores estromales gastrointestinales que se originan de células
especializadas de la pared del colon llamadas células intersticiales de
Cajal. Algunos no son cancerosos (benignos). Estos tumores pueden ser
encontrados en cualquier parte del tracto digestivo, aunque no son
comunes en el colon. Se describen con más detalle en el contenido
(disponible en inglés) sobre tumores del estroma gastrointestinal.
 Los linfomas son tumores cancerosos en las células del sistema
inmunológico. La mayoría de éstos se originan en los ganglios linfáticos,
pero también pueden comenzar en el colon, el recto u otros órganos. Se
incluye información sobre los linfomas del sistema digestivo en linfoma
no Hodgkin.
 Los sarcomas pueden originarse de los vasos sanguíneos, así como de las
capas musculares, u otros tejidos conectivos de la pared del colon y del
recto. Los sarcomas del colon o del recto son poco frecuentes, y se
detallan en el contenido sobre sarcomas de tejidos blandos.

Los investigadores han encontrado varios factores de riesgo que pueden aumentar
las probabilidades de que una persona presente pólipos o cáncer colorrectal.
Factores de riesgo del cáncer
colorrectal que usted puede
cambiar
Muchos factores relacionados con el estilo de vida han sido vinculados al cáncer
colorrectal. De hecho, los vínculos que hay entre la alimentación, el peso y el
ejercicio con el riesgo de cáncer colorrectal son algunos de los más estrechos
entre todos los tipos de cáncer.

Sobrepeso u obesidad
Si usted tiene sobrepeso u obesidad, su riesgo de desarrollar y morir de cáncer
colorrectal es mayor. El sobrepeso o la obesidad aumentan el riesgo de cáncer de
colon y de recto tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta
asociación parece ser mayor entre los hombres. Lograr y mantenerse en un rango
de peso saludable puede que ayude a reducir su riesgo.

Inactividad física
Una persona que no acostumbre ser físicamente activa tiene una mayor
probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. Tener actividad física de manera
habitual a intensidad de moderada a vigorosa puede ayudar a disminuir el riesgo.

Ciertos tipos de alimentación


Una alimentación con un alto consumo de carne roja (tal como res, cerdo,
cordero o hígado) y carnes procesadas (como hot dogs [perros calientes] y
algunos embutidos) pueden aumentar su riesgo de cáncer colorrectal.
Las carnes cocinadas a temperaturas muy altas (fritas, asadas o a la parrilla)
pueden liberar químicos que podrían aumentar el riesgo de cáncer. pero aún no se
ha logrado determinar qué tanto lo aumenta.

Tener un nivel bajo de vitamina D en la sangre puede que también incremente su


riesgo.

Seguir un patrón de alimentación saludable que incluya suficientes frutas,


verduras y granos integrales, y que a su vez limite o evite el consumo de carnes
rojas y procesadas, así como de bebidas endulzadas con azúcar, probablemente
disminuya su riesgo.

Tabaquismo
Las personas que han fumado por mucho tiempo tienen una probabilidad mayor
de desarrollar y morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Se
sabe bien que fumar es un causante del cáncer de pulmón, pero también está
asociado a otros tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal. Si usted fuma y
quiere saber más sobre cómo dejar de fumar, refiérase a nuestra Guía para dejar
de fumar.

Consumo de alcohol en grandes cantidades


El cáncer colorrectal ha sido vinculado al consumo excesivo de alcohol. Lo
mejor es no tomar bebidas con alcohol. Para quienes lo hagan, deberán no tomar
más de (1) bebida por día para las mujeres, y no más de dos (2) bebidas para los
hombres. Esto podría dar muchos beneficios a la salud, incluyendo un menor
riesgo para muchos tipos de cáncer.
Factores de riesgo del cáncer
colorrectal que usted no puede
cambiar
Envejecimiento
Su riesgo de cáncer colorrectal aumenta con la edad. Los adultos jóvenes pueden
llegar a tenerlo, pero es mucho más común después de los 50 años de edad.

Antecedente personal de cáncer colorrectal o


pólipos colorrectales
Si usted tiene un antecedente de pólipos adenomatosos (adenomas), entonces eso
aumenta el riesgo de cáncer colorrectal. Esto es especialmente cierto si los
pólipos son grandes, si existen muchos de ellos, o si alguno de ellos muestra
displasia.

Si ha tenido cáncer colorrectal, aunque haya extirpado en su totalidad, usted tiene


más probabilidades de desarrollar nuevos cánceres en otras áreas del colon y del
recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció
su primer cáncer colorrectal siendo joven.

Antecedente personal de enfermedad


inflamatoria del intestino
Su riesgo de cáncer colorrectal es mayor si usted padece una enfermedad
inflamatoria del intestino (IBD, por sus siglas en inglés), incluyendo colitis
ulcerosa o enfermedad de Crohn.
La IBD es una afección en la que el colon se encuentra inflamado por un tiempo
muy prolongado. Las personas que han padecido IBD por muchos años,
especialmente si no ha sido tratada, a menudo llegan a tener displasia. El término
displasia se utiliza para describir las células en el revestimiento del colon o del
recto que lucen anormales, pero que no son células cancerosas verdaderas. Estás
células pueden volverse cancerosas con el paso del tiempo.

Si usted padece IBD, puede que necesite empezar las pruebas de detección para
el cáncer colorrectal a una edad más temprana y realizarlas con más frecuencia.

La enfermedad inflamatoria intestinal es diferente al síndrome del intestino


irritable (IBS), el cual no aumenta su riesgo de cáncer colorrectal.

Antecedente familiar de cáncer colorrectal o


pólipos adenomatosos
La mayoría de los cánceres colorrectales se descubren en
personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal. A pesar de esto, casi
una de cada tres personas que llega a tener cáncer colorrectal tiene otros
familiares que lo han padecido.

Las personas con un antecedente de cáncer colorrectal en un familiar de primer


grado (padre, madre, hermanos, hermanas o hijos) tienen un mayor riesgo. El
riesgo es aún mayor si el familiar fue diagnosticado con cáncer cuando tenía
menos de 45 años, o si más de un familiar de primer grado es afectado.

Las razones para el riesgo más elevado no están claras en todos los casos. Los
cánceres que “vienen de familia” pueden deberse a genes heredados, a que se
comparten factores ambientales o a cierta combinación de estos factores.

Tener familiares que hayan tenido pólipos adenomatosos también está


relacionado con un mayor riesgo de cáncer de colon. (Los pólipos adenomatosos
son la clase de pólipos que se pueden convertir en cáncer).
Si usted tiene antecedentes familiares de pólipos adenomatosos o cáncer
colorrectal, consulte con su médico sobre la posible necesidad de comenzar las
pruebas de detección antes de los 50 años de edad. Si usted ha tenido pólipos
adenomatosos o cáncer colorrectal, es importante que informe a sus familiares
cercanos para que puedan notificar de esto a sus médicos y comiencen las
pruebas de detección a la edad adecuada.

Síndromes hereditarios
Alrededor del 5% de las personas que padecen cáncer colorrectal
presentan cambios genéticos hereditarios (mutaciones) que pueden
causar síndromes de cáncer familiar y que pueden llevar a padecer la enfermedad.

Los síndromes hereditarios más comunes asociados con el cáncer colorrectal son
el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal hereditario sin poliposis o HNPCC) y la
poliposis adenomatosa familiar (FAP, siglas en inglés), pero otros síndromes
menos comunes también pueden incrementar el riesgo de cáncer colorrectal.

Síndrome de Lynch (cáncer de colon hereditario sin


poliposis, o HNPCC)
El síndrome de Lynch el síndrome hereditario de cáncer colorrectal más común.
Es responsable de 2% a 4% de todos los casos de cáncer colorrectal
aproximadamente. En la mayoría de los casos, este trastorno es causado por un
defecto hereditario en el gen MLH1 o el gen MSH2, pero cambios en otros genes
también pueden causar síndrome de Lynch. Estos genes ayudan normalmente a
reparar el ADN que se ha dañado.

Los cánceres asociados a este síndrome suelen desarrollarse cuando las personas
son relativamente jóvenes. Las personas con síndrome de Lynch pueden
presentar pólipos, pero sólo suelen tener pocos solamente. Las personas con esta
afección pueden llegar a tener un riesgo de hasta 80% de padecer cáncer
colorrectal durante el transcurso de su vida dependiendo de qué gen esté
afectado.
Las mujeres con esta afección también tienen un riesgo muy alto de cáncer de
endometrio (el revestimiento del útero). Otros cánceres asociados con el
síndrome de Lynch incluyen el cáncer de ovario, estómago, intestino delgado,
páncreas, riñón, próstata, cerebro, uréteres (conductos que llevan la orina desde
los riñones hasta la vejiga) y vías biliares.

Para más información sobre el síndrome de Lynch, refiérase a ¿Conocemos las


causas del cáncer colorrectal?, ¿Se puede prevenir el cáncer
colorrectal? y Síndromes de cáncer familiar.

Poliposis adenomatosa familiar


La poliposis adenomatosa familiar es causada por cambios (mutaciones) en el
gen APC que una persona hereda de sus padres. Aproximadamente 1% de todos
los cánceres colorrectales son causados por poliposis adenomatosa familiar.

En el tipo más común de la FAP, se desarrollan cientos o miles de pólipos en el


colon y el recto de una persona, por lo general a partir de entre los 10 y 12 años
de edad El cáncer, por lo general, surge en uno o más de estos pólipos tan pronto
como a la edad de 20 años. Al cumplir los 40 años, casi todas las personas con
FAP padecerán cáncer de colon si no se extrae el colon como medida para
prevenir la enfermedad. Las personas con FAP también están en mayor riesgo de
cáncer de estómago, intestino delgado, páncreas, hígado y de algunos otros
órganos.

Hay tres subtipos de FAP:

 En la FAP atenuada (también referida como AFAP) que es un subtipo de


este trastorno, los pacientes tienen un menor número de pólipos (menos de
100) y el cáncer colorrectal tiende a ocurrir a una edad más avanzada.
 El síndrome de Gardner es un tipo de FAP que también se manifiesta
con tumores no cancerosos en piel, tejidos blandos y huesos.
 El síndrome de Turcot es una afección hereditaria muy poco común en la
que las personas están en mayor riesgo de padecer muchos pólipos
adenomatosos y cáncer colorrectal, así como tumores cerebrales. En
realidad, hay dos tipos de síndrome de Turcot:

Síndromes hereditarios poco comunes asociados al cáncer


colorrectal
 Síndrome Peutz-Jeghers (PJS): las personas con esta afección
hereditaria tienden a presentar pecas alrededor de la boca (y algunas veces
en sus manos y pies) y un tipo especial de pólipo llamados hamartomas en
sus tractos digestivos. Estas personas tienen un riesgo significativamente
mayor de cáncer colorrectal, así como de otros cánceres, y usualmente se
presentan a una edad más temprana que lo normal. Este síndrome es
causado por mutaciones en el gen STK11 (LKB1).
 Poliposis asociado al gen STK11 (MAP): la gente con este síndrome
desarrollan muchos pólipos en el colon, los cuales casi siempre se vuelven
cancerosos si no son minuciosamente vigilados a través de colonoscopias
periódicas. Estas personas también tienen un mayor riesgo de cáncer en el
tracto gastrointestinal (GI) y la tiroides. Este síndrome es causado por
mutaciones en el gen MYH (que participa en la “corrección” del ADN para
reparar cualquier error) y a menudo resulta en cáncer a una edad más
temprana.
Puesto que muchos de estos síndromes se asocian a cáncer colorrectal a una edad
temprana y también están vinculados a otros tipos de cáncer, identificar las
familias con estos síndromes hereditarios es importante. Esto permite a los
médicos recomendar medidas específicas como pruebas de detección y otras
medidas preventivas cuando la persona es más joven. Usted puede encontrar
información sobre evaluación del riesgo, asesoría genética y pruebas genéticas
para estos síndromes en Pruebas genéticas, Detección y Prevención para las
personas con un fuerte antecedente familiar de cáncer colorrectal.

Antecedentes étnicos y raciales


Por razones aún desconocidas, las personas de raza negra tienen las tasas de
incidencia y de mortalidad de cáncer colorrectal más altas de todos los grupos
raciales de los Estados Unidos. Las razones de esto todavía se desconocen.
Los judíos procedentes de Europa Oriental (judíos asquenazíes) tienen uno de los
mayores riesgos de cáncer colorrectal en comparación con cualquier otro grupo
étnico en el mundo.

Diabetes tipo 2
Las personas con diabetes tipo 2 (usualmente no dependiente de insulina) tienen
un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal. Tanto la diabetes tipo 2 como el
cáncer colorrectal comparten algunos de los mismos factores de riesgo (como
tener sobrepeso e inactividad física). Sin embargo, aun cuando se toman estos
factores en consideración, las personas con diabetes tipo 2 todavía presentan un
mayor riesgo. Estas personas también suelen tener un pronóstico menos
favorable después del diagnóstico.

Factores con efectos no bien


definidos sobre el riesgo de
padecer cáncer colorrectal
Turno de trabajo nocturno
Algunos estudios sugieren que trabajar un turno de noche regularmente puede
aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Se cree que esto se debe a cambios en
los niveles de melatonina, una hormona que responde a los cambios de la luz. Es
necesario realizar más investigaciones al respecto.

Tratamiento previo de ciertos cánceres


Algunos estudios han encontrado que los hombres que han padecido cáncer
testicular parecen tener una tasa mayor de cáncer colorrectal y algunos otros
cánceres. Esto se puede deber a los tratamientos que han recibido, tal como
radioterapia.
Asimismo, algunos estudios han sugerido que los hombres que recibieron
radioterapia para tratar el cáncer de próstata podrían tener un mayor riesgo de
cáncer rectal, ya que el recto recibe algo de radiación durante el tratamiento. La
mayoría de estos estudios se basa en los hombres tratados en la década de 1980 y
1990, cuando los tratamientos de radiación eran menos precisos de lo que son
hoy en día. El efecto que tienen los métodos más modernos de radiación sobre el
riesgo de cáncer rectal se desconoce.

Las pruebas genéticas pueden ayudar a indicar si los miembros de ciertas familias
han heredado un alto riesgo de cáncer colorrectal debido a síndromes de cáncer
hereditarios, como el síndrome de Lynch (también conocido como cáncer
colorrectal hereditario sin poliposis o HNPCC) o poliposis adenomatosa familiar
(FAP).

En familias que se sabe tienen uno de estos síndromes hereditarios, por lo general
se sigue aconsejando a los miembros que deciden no hacerse las pruebas
(genéticas) comenzar las pruebas de detección de rutina para el cáncer colorrectal
a una edad temprana y realizar las mismas con más frecuencia. Los miembros de
esa familia que se hagan las pruebas y que se descubra que no portan el gen
mutado pueden hacerse las pruebas de detección a la misma edad y frecuencia
que las personas en riesgo promedio.

Pruebas para el síndrome de


Lynch (cáncer colorrectal
hereditario sin poliposis, o
HNPCC)
El síndrome de Lynch puede aumentar significativamente el riesgo de una
persona de padecer cáncer colorrectal. El riesgo de cáncer colorrectal en el
transcurso de la vida de una persona con esta afección puede variar de
aproximadamente 10% a alrededor de 80%, dependiendo de cuál mutación
genética esté causando el síndrome.

Las personas con el síndrome de Lynch también presentan mayor riesgo de


padecer otros cánceres, como cáncer de útero (endometrio), ovario, estómago,
intestino delgado, páncreas, riñón, encéfalo, uréteres (conductos que llevan la
orina desde los riñones hasta la vejiga) y de las vías biliares.

¿Quiénes deben hacerse pruebas para detectar


el síndrome de Lynch?
Hay dos grupos de lineamientos que los médicos a menudo usan para determinar
quién se podría beneficiar de la asesoría y las pruebas genéticas: los criterios de
Ámsterdam (el cual se basa en el historial familiar) y los lineamientos de
Bethesda actualizados (para personas diagnosticadas con cáncer colorrectal).

Criterios de Ámsterdam
Los médicos han descubierto que muchas familias con síndrome de Lynch suelen
tener ciertas características que se conocen como los criterios de Ámsterdam:

 Al menos tres parientes con algún cáncer relacionado con el síndrome de


Lynch.
 Uno es un familiar de primer grado (padres, hermanos o hijos) de los otros
dos parientes.
 Al menos dos generaciones sucesivas están afectadas.
 El cáncer se presentó en al menos uno de estos familiares antes de los 50
años de edad.
Si todos estos criterios se aplican a su familia, entonces sería recomendable la
asesoría genética. Sin embargo, aun cuando su antecedente familiar esté dentro
de los criterios de Ámsterdam, esto no siempre significa que usted tenga
síndrome de Lynch. Por otro lado, muchas familias con síndrome de Lynch no
reúnen los criterios de Ámsterdam.
Lineamientos de Bethesda actualizados
Un segundo grupo de criterios, llamados lineamientos de Bethesda actualizados,
se puede usar para que ayude a determinar si una persona con cáncer colorrectal
deberá someterse a pruebas para detectar cambios genéticos que son vistos en los
casos de síndrome de Lynch (a estos cambios se les denomina inestabilidad de
microsatélite o MSI). Estos criterios incluyen al menos uno de los siguientes:

 La persona es menor de 50 años cuando fue diagnosticada con cáncer


colorrectal.
 La persona tiene o ha tenido un segundo cáncer colorrectal u otro cáncer
(endometrio, estómago, páncreas, intestino
delgado, ovario, riñón, encéfalo, uréteres o vías biliares) que está
relacionado con el síndrome de Lynch.
 La persona es menor de 60 años y el cáncer tiene ciertas características
vistas con el síndrome de Lynch cuando se analiza con un microscopio.
 La persona tiene un familiar de primer grado (padres, hermanos o hijos)
menor de 50 años que haya sido diagnosticado con cáncer colorrectal u
otro cáncer relacionado con el síndrome de Lynch.
 La persona tiene dos o más familiares de primer o segundo grado (tías,
tíos, abuelos, sobrinas, sobrinos y primos) que tuvieron cáncer colorrectal
u otro cáncer relacionado con el síndrome de Lynch a cualquier edad.
Si una persona con cáncer colorrectal tiene cualquiera de los criterios de
Bethesda, se puede recomendar realizar pruebas para MSI. Si se detecta MSI, el
médico generalmente recomendará que el paciente se haga la prueba de
mutaciones genéticas relacionada con el síndrome de Lynch.

Es importante saber que la mayoría de las personas que cumple con los criterios
Bethesda no tiene síndrome de Lynch, y que usted puede tener este síndrome y
no cumplir con ninguno de los criterios mencionados. Para decidir quién debe
someterse a las pruebas para MSI, no todos los doctores utilizan los lineamientos
de Bethesda. De hecho, algunos expertos recomiendan que a todos los cánceres
colorrectales se les realicen las pruebas para MSI. La mayoría de los médicos
recomienda las pruebas genéticas para síndrome de Lynch en cualquier persona
cuyo cáncer dé positivo a MSI.

Incluso si usted no tiene cáncer, puede que su médico sospeche que el síndrome
de Lynch abunde en su familia basándose en los casos de cáncer colorrectal y
otros cánceres relacionados con este síndrome que afectan a sus familiares. En
ese caso, puede que su médico recomiende asesoría genética para evaluar su
riesgo.

Si el síndrome de Lynch está presente en su


familia
En las familias en las que se sabe que tienen una mutación genética del síndrome
de Lynch, los médicos recomiendan que los familiares que han dado positivo a
las pruebas para la mutación y aquéllos que no se han sometido a las pruebas
deben comenzar las pruebas de detección con colonoscopia tras cumplir los 20
años de edad, o comenzar a una edad de 2 a 5 años menor que la edad del
familiar más joven que haya sido diagnosticado (de las dos opciones, se elige la
que ocurra primero). Esta prueba debe hacerse cada año o cada dos años. De esta
manera, los pólipos podrán ser descubiertos y extirpados, así como se podrá
detectar cualquier cáncer que surja en la etapa más temprana posible (refiérase a
la sección sobre recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer
para la detección temprana del cáncer colorrectal). A las personas que se sabe
que presentan una de las mutaciones genéticas también puede que se les presente
la opción de someterse a una cirugía para extraerles la mayor parte del colon.

Pruebas para detectar poliposis


adenomatosa familiar
La poliposis adenomatosa familiar (FAP, por sus siglas en inglés) típicamente
causa cientos de pólipos en el colon y el recto, lo que resulta en cáncer
colorrectal con el pasar del tiempo. Debido a que la FAP provoca pólipos y
cáncer antes de la edad habitual en la que se comienzan a realizar las pruebas de
detección del cáncer colorrectal, a veces la FAP no se diagnostica sino hasta que
una persona ya tiene cáncer.

La asesoría y las pruebas genéticas están disponibles para personas que podrían
tener FAP según el historial personal o familiar. Si se encontraron cambios en el
gen que causa FAP en una persona, los médicos recomendarán que sus parientes
cercanos (hermanos e hijos) se sometan a las pruebas. También es posible que se
sospeche de FAP si se descubre que una persona tiene muchos pólipos durante
una colonoscopia que se realizó debido a problemas como sangrado rectal o
anemia.

Las personas que dieron positivo a la prueba para el cambio genético relacionado
con FAP deben comenzar las pruebas de detección con colonoscopia durante la
adolescencia (refiérase a Recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El
Cáncer para la detección temprana del cáncer colorrectal). En las personas con
FAP, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal durante sus vidas es de casi 100%
y en la mayoría de los casos se origina antes de cumplir 50 años. Muchos
médicos recomiendan que las personas con FAP se sometan a una cirugía de
extirpación del colon cuando su edad se encuentre dentro de la década de sus 20's
para prevenir la formación del cáncer.

Pruebas para otros síndromes


de cáncer hereditario
Otros síndromes hereditarios, como la poliposis relacionada con los genes MYH
o MUTYH y el síndrome de Peutz-Jeghers también pueden aumentar
considerablemente el riesgo de cáncer colorrectal. Si usted presentara ciertos
criterios que sugieran que podría tener uno de los síndromes, su médico podría
recomendarle la asesoría y las pruebas genéticas para identificar la presencia de
cambios genéticos que causen los síndromes.
Para las personas de 76 a 85 años, la decisión de someterse a las pruebas de
detección debe basarse en preferencias, esperanza de vida, estado de salud
general y en los resultados de las pruebas de detección realizadas anteriormente. 

Las personas de más de 85 años ya no necesitan hacerse las pruebas de detección


del cáncer colorrectal.

*Para efectos de detección, se considera que una persona tiene un riesgo


promedio si no presenta:

 Antecedente personal de cáncer colorrectal o de ciertos tipos de pólipos


 Antecedente familiar de cáncer colorrectal
 Antecedente personal de enfermedad inflamatoria intestinal (colitis
ulcerosa o enfermedad de Crohn)
 Síndrome de cáncer colorrectal hereditario confirmado o sospechado,
como poliposis adenomatosa familiar (FAP) o síndrome de Lynch (cáncer
de colon hereditario sin poliposis o HNPCC)
 Antecedente personal de radiación dirigida al abdomen (vientre) o al área
pélvica para tratar un cáncer previo

Opciones de pruebas para la


detección del cáncer colorrectal
Se dispone de varias opciones de pruebas para la detección del cáncer colorrectal:

Pruebas de heces fecales


 Prueba inmunoquímica fecal altamente sensible (FIT) cada año
 Prueba de sangre oculta en heces fecales basada en guayacol (gFOBT)
altamente sensible cada año
 Prueba multidirigida de ADN en heces fecales (MT-sDNA) cada 3 años
Exámenes visuales (estructurales) del colon y
del recto
 Colonoscopia cada 10 años
 Colonografía CT (colonoscopia virtual) cada 5 años
 Sigmoidoscopia flexible (FSIG) cada 5 años

Las personas con alto o mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal tal vez
necesiten comenzar las pruebas de detección antes de los 45 años, hacérselas con
más frecuencia y/o someterse a pruebas específicas. Esto incluye a personas con:

 Antecedente familiar marcado de cáncer colorrectal o de ciertos tipos de


pólipos (consulte Factores de riesgo del cáncer colorrectal)
 Antecedente personal de cáncer colorrectal o de ciertos tipos de pólipos
 Antecedente personal de enfermedad inflamatoria intestinal (colitis
ulcerosa o enfermedad de Crohn)
 Antecedente familiar conocido de síndrome de cáncer colorrectal
hereditario, como poliposis adenomatosa familiar (FAP) o síndrome de
Lynch (también conocido como cáncer de colon hereditario sin poliposis o
HNPCC)
 Antecedente personal de radiación dirigida al abdomen (vientre) o al área
pélvica para tratar un cáncer previo

Signos y síntomas del cáncer


colorrectal
Es posible que el cáncer colorrectal no cause síntomas enseguida, pero de ser lo
contrario, puede ocasionar uno o más de estos síntomas:
 Un cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o
reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días
 Una sensación de necesitar usar el inodoro que no desaparece después de
haber tenido una evacuación intestinal
 Sangrado rectal con sangre roja brillante
 Sangre en las heces fecales que puede causar que las heces se vean oscuras
 Cólicos o dolor abdominal
 Debilidad y cansancio
 Pérdida inexplicable de peso
A menudo, los cánceres colorrectales pueden sangrar en el tracto digestivo. A
veces la sangre se puede ver en las heces o causar que estas se vean más oscuras,
pero a menudo las heces se ven normales. Pero con el pasar del tiempo, la
pérdida de sangre se puede acumular y puede causar recuentos bajos de glóbulos
rojos (anemia). En ocasiones, el primer signo de cáncer colorrectal es un análisis
de sangre que muestra un bajo recuento de glóbulos rojos.

Muchos de estos síntomas son causados por afecciones distintas al cáncer


colorrectal, tal como infecciones, hemorroides o síndrome de intestino irritable.

A los agentes que causan el cancer, que son capaces de alterar el ADN
convirtiendo a las células en “Cancerosas” se les denomina carcinogenos. Son
compuestos químicos mutagénicos y las sustancias que los contienen. En el caso
del cancer de colon, el ingerir alimentos con alto contenido de grasa y bajo
contenido de fibre aumenta el riesgo,
La mayoría de los cánceres colorrectales se originan a partir de un pólipo. Los pólipos de colon y
recto son tumores benignos, protusiones o “bultos” que crecen en la superficie de la mucosa del
intestino. Existen varios tipos: neoplásicos (adenomatosos) y no neoplásicos (hiperplásicos,
hamartomatosos, inflamatorios, etc.). Los pólipos adenomatosos en algunos casos (5%) se pueden
transformar en cáncer colorrectal. Si son extirpados cuando aún no se ha desarrollado el cáncer,
podemos prevenir su aparición posterior hasta en un 90% de los casos. Un pólipo adenomatoso
tarda unos 2-3 años en hacerse mayor de 1 cm y unos 7-10 años en hacerse un cáncer invasivo, es
decir, son de crecimiento lento. El cribado del cáncer colorrectal consiste en la detección precoz,
incluso antes de que se desarrolle el cáncer, buscando esos pólipos que hemos mencionado.
Actualmente existen tres pruebas de cribado o screening para detectar lesiones premalignas o el
cáncer colorrectal que aún no se ha manifestado: la detección de sangre oculta en las heces, la
sigmoidoscopia y la colonoscopia. § Colonoscopia: es un procedimiento que explora el interior del
colon y recto por medio de un endoscopio flexible que se introduce por el ano. Este procedimiento
suele realizarse con sedación para evitar molestias y después de la prueba el paciente puede
marcharse a casa tras recuperarse de la sedación. Es necesario que el colon esté muy limpio para
poder buscar pólipos u otras posibles lesiones, por lo que es necesario hacer una dieta especial sin
fibras y tomar unos preparados que limpian el colon. Es un método con una altísima capacidad
para detectar lesiones. Además permite extirpar en el mismo momento la gran mayoría de esas
posibles lesiones (pólipos). En personas que no tengan características de alto riesgo, debe
realizarse con una periodicidad de 10 años. § Test para la detección de sangre oculta en heces
(test fecal inmunoquímico SOH): se realiza recogiendo una muestra de las heces para determinar
la presencia de rastros de sangre. Consta de un kit con instrucciones que explican cómo tomar las
muestras de heces en casa. El kit se envía a un laboratorio para su análisis. Si el resultado es
negativo, indica que es muy poco probable que tenga cáncer de colon, www.saludigestivo.es 3
aunque no es exacto al 100%. Por ello, se recomienda repetir la prueba anualmente y consultar al
médico si aparecen molestias. En el caso de un resultado positivo, quiere decir que se han
detectado rastros de sangre. Esto puede deberse a diferentes causas, como un pólipo grande que
haya sangrado, hemorroides, u otras lesiones, no necesariamente implica la presencia de cáncer, y
generalmente indica la necesidad de realizar una prueba que nos permita ver el interior del colon
y buscar la causa de ese sangrado: la colonoscopia. Este test es sencillo y barato, por lo que es el
más utilizado en cribado poblacional. § Test fecal inmunoquímico de ADN: es un test que combina
la detección de sangre oculta en heces con la búsqueda de determinadas mutaciones del ADN del
cáncer colorrectal. La prueba se realiza cada 3 años y puede ser muy sensible para detectar cáncer
de colon, siendo particularmente específica entre los 50 y 65 años de edad, aunque es más caro
que el test de sangre oculta en heces. § Colonografía por TC: consiste en realizar una tomografía
(TAC) especial que permite ver el interior del colon. Es una técnica con menos riesgos de
perforación que la colonoscopia tradicional y que permite detectar un alto número de lesiones o
pólipos, sobre todo de 1 cm o más. Por el contrario, la capacidad para detectar lesiones pequeñas
o pólipos planos es menor, precisa también de una adecuada limpieza del colon, hay que
someterse a la exposición de radiaciones y la evidencia disponible es baja en cuanto a su eficacia
en la reducción de la incidencia de cáncer colorrectal y la mortalidad. Si la prueba es normal, se
recomienda su repetición cada 5 años. Las guías de la Sociedad Americana de Endoscopia Digestiva
recomiendan realizar colonoscopia clásica si se detectan lesiones de al menos 6 mm. §
Sigmoidoscopia: técnica que explora con un endoscopio flexible los últimos 60 cm del intestino
grueso o colon, por lo que sólo permite ver la parte izquierda del colon y extirpar las lesiones de
esa zona, pero no las del resto del colon que no se llega a alcanzar. Por ello reduce la incidencia y
mortalidad de cáncer de recto y colon izquierdo, pero no de colon derecho. Para su preparación
sólo precisa la aplicación de enemas y no suele precisar sedación. Debe repetirse en intervalos de
5-10 años, abogándose más por los intervalos de 10 años. § Cápsula de colon: consiste en ingerir
una cápsula especial que lleva un dispositivo fotográfico que permite ir tomando imágenes del
colon, las cuales son registradas por un aparato externo y analizadas en un ordenador por el
especialista. La ventaja es que no precisa de un procedimiento invasivo. Sin embargo, debe
cuidarse especialmente la limpieza (la dieta y la preparación de limpieza debe ser incluso más
exigente que para una colonoscopia clásica) y en caso de detectarse alguna lesión deberá
realizarse una nueva preparación para una www.saludigestivo.es 4 colonoscopia clásica, ya que
logísticamente es muy difícil poder realizar una colonoscopia el mismo día de la cápsula. El
organismo regulador americano (FDA) aprueba su uso en personas que por alguna circunstancia
no se logre realizar una colonoscopia completa o aquellas que no puedan hacérsela o someterse a
sedación. § Test de septina 9: consiste en la detección en una muestra de sangre (no de heces) de
la forma metilada de un gen llamado septina 9, presente en un porcentaje muy alto de tumores de
colon y recto. El problema es que este test no es capaz de detectar pólipos y no es tan sensible
como otros para la detección de cáncer, sobre todo en estadios tempranos de la enfermedad. Su
rendimiento es incluso menor a los test fecales inmunoquímicos, por lo que no se recomienda su
uso como cribado.

¿Cuándo debo realizarme las pruebas de cribado y con qué frecuencia? Las pruebas de cribado se
hacen en pacientes sin síntomas, ya que si hay síntomas debe estudiarse al paciente de la manera
tradicional. Según las guías de las sociedades médicas americana y europeas se recomienda: 1. En
personas sin antecedentes personales ni familiares de cáncer o pólipos (conocidas como de riesgo
medio), el cribado debe empezar a los 50 años, y este consistirá en sangre oculta en heces anual o
bienal, o sigmoidoscopia cada 5 años, o colonoscopia cada 10 años. Antes de los 50 años, no está
indicado el cribado si no hay antecedentes familiares. www.saludigestivo.es 5 2. En personas
menores de 50 años con antecedentes familiares de pólipos o de cáncer colorrectal, se hará el
cribado de la siguiente manera: • Si la persona tiene dos o más familiares de primer grado (padre,
hermano, hijo) con cáncer o pólipos o bien uno solo, pero que lo sufrió antes de los 60 años, se
hará una colonoscopia cada 5 años desde los 40 de edad, o desde una edad 10 años menor que la
del familiar con cáncer cuando este se detectó. • Si la persona tiene dos o más familiares de
segundo grado (abuelos, tíos y sobrinos) con cáncer o pólipos o uno solo de primero grado pero
que lo sufrió después de los 60 años, se hará el cribado como en las personas de riesgo medio (sin
antecedentes familiares), pero empezando a los 40 años. • Si la persona tiene un solo familiar de
segundo grado o familiares de tercer grado (bisabuelos y primos) con cáncer o pólipos, se hará el
cribado como en las personas de riesgo medio (inicio a los 50 años). • Si se trata de una familia con
poliposis o cáncer colorrectal hereditario, o de un paciente con colitis ulcerosa o con enfermedad
de Crohn, debe ser estudiada por especialistas y seguir recomendaciones especiales
En nuestro país, la primera causa de muerte por cáncer en hombres es
el de próstata. Le sigue pulmón y vías digestivas que engloba
estómago, colón, recto e hígado. Mientras en la mujer, la primera causa
es el cáncer de mama, luego cuello uterino y en tercer lugar vías
digestivas. En este grupo se incluye a 65% o 70% de las causas de
muertes por cáncer”, señaló.

En la SAV (sociedad anticancerosa)trabajamos con modelos


estadísticos junto con la Universidad Simón Bolívar, y ello nos permite
señalar que en el año 2018 la mortalidad por cáncer aumentó en un 10
% y la incidencia en un 17%.  Las cifras de 2019 indican que la
mortalidad aproximada es de 28 mil casos al año y la incidencia es de
64 mil nuevos casos”, explicó.
Cáncer de colon en números

A escala mundial, hasta el año 2018, el cáncer colorrectal representaba el


tercero en incidencia en ambos sexos, después de cáncer de pulmón y
mama. En algunos países, como España, es el tumor más frecuente y el
segundo que más muertes provoca, a pesar de que en la mayoría de las
ocasiones se cura si es detectado a tiempo.

Estas son las principales cifras de cáncer de colon en 2019, según el


estudio realizado por la SAV, la USB y Homodata en Venezuela:

 Es diagnosticado con mayor frecuencia en la población  femenina entre


45-54 años y en el caso de los hombres entre los 55 y 64 años.
 El mayor número de decesos se produce en hombres y mujeres cuando
tienen más de 74 años.
 Las tasas estandarizadas estimadas de mortalidad  aumentaron en los
últimos cuatro años de forma permanente tanto en hombres  como en
mujeres: 2016 (6.81 Hombres/5.68 mujeres), 2017 (6.89 Hombres/5.71
mujeres), 2018 (6.96 Hombres/5.75 mujeres), 2019 (7.04 Hombres/5.78
mujeres).
 Asimismo, señaló que el inmuno test, principal prueba de sangre
oculta en heces para detectar la afección oncológica, nunca ha estado
disponible en Venezuela.
 El cáncer de colon puede crecer de tres formas:
 Crecimiento local: En este caso el tumor invade profundamente todas
las capas de la pared del tubo digestivo. En primer lugar, el tumor
maligno crece desde la mucosa, se expande por la serosa y llega a
las capas musculares. En el momento que el cáncer traspasa la pared
del intestino puede diseminarse a todos los órganos.
 Diseminación linfática: Cuando el tumor va profundizando en la pared
del intestino puede llegar a los órganos utilizando la red de vasos
linfáticos que permiten el acceso a múltiples regiones ganglionares.
Una de las características de esta difusión es que se realiza de forma
ordenada alcanzando primero a los ganglios cercanos hasta llegar a
los más alejados.
 Diseminación hematógena: Aquí el tumor se sirve del torrente
sanguíneo para diseminar las células cancerígenas al hígado, los
pulmones, los huesos y el cerebro, principalmente.

 Incidencia
 Según datos de diciembre de 2014 de la Asociación Española Contra
el Cáncer, en España el cáncer de colon es el tercero más frecuente
en los hombres, por detrás del de pulmón y próstata; y el segundo
en las mujeres, por detrás del de mama. En términos generales, el
cáncer colorrectal es el que tiene una mayor incidencia, un 15 por
ciento. Además, según la Sociedad Española de Oncología Médica
(SEOM), el cáncer de colon tiene una incidencia de 32.240 personas
al año en España y es el responsable de 14.700 fallecimientos.

 Causas
 Las principales causas que provocan esta enfermedad son:
 Edad: La mayor parte de los casos de cáncer de colon se localizan en
personas entre los 65 y los 75 años aunque puede haber casos que
se manifiesten entre los 35 y los 40 años. Si se diagnostican antes de
esa edad suele deberse a que el paciente tiene una predisposición
genética a padecer esta patología.
 Dieta: El cáncer de colon parece estar asociado a dietas ricas en
grasas y pobres en fibra. En este sentido, actualmente se están
llevando a cabo numerosas investigaciones.
 Herencia: En el cáncer de colon desempeña un importante papel la
genética, ya que existe la posibilidad de que se transmita
hereditariamente y predisponga a la persona a sufrir la enfermedad.
Sin embargo, esto puede detectarse y permitir tratar el cáncer de
manera precoz.
 Historial médico: Se ha demostrado que quienes tienen una mayor
predisposición a padecer esta enfermedad son las personas que
tienen o han tenido pólipos (crecimiento benigno) de colon o recto,
colitis ulcerosa (enfermedad inflamatoria intestinal), cáncer de
mama, útero u ovarios.
 Parientes de primer o segundo grado que también han tenido cáncer
de colon.
 Estilo de vida: Existen ciertos factores que dependen del estilo de
vida y que predisponen a la aparición del cáncer de colon, como, por
ejemplo, la obesidad, la vida sedentaria y el tabaquismo.

 Síntomas
 El cáncer colorrectal tiene una larga evolución y sus síntomas pueden
variar dependiendo de la localización del tumor en el intestino
grueso. Las molestias más frecuentes aparecen en la fase avanzada
de la enfermedad. Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos del
cáncer de colon y pueden producirse en otras patologías como las
hemorroides o determinados trastornos digestivos. Los especialistas
recomiendan acudir al médico en cuanto aparezcan para facilitar que
el diagnóstico se realice de forma adecuada. Los más comunes son:
 Cambios en el ritmo intestinal
 Los pacientes que tienen cáncer de colon pueden, en algunos casos,
tener diarrea y, en otros, estreñimiento. La segunda opción es común
en aquellas personas que previamente a la enfermedad tenían un
ritmo intestinal normal. Sin embargo, la opción más frecuente es que
el paciente sufra periodos de estreñimiento combinados con periodos
en los que padece diarrea.
 Sangre en las heces
 El síntoma más frecuente de este tumor maligno es que el paciente
presente sangre en las heces. El color de la sangre puede ser roja o
negra. La presencia de la sangre roja se da principalmente cuando la
persona presenta tumores de la parte más distal del colon y recto. En
el caso de la sangre negra, éste color aparece porque la sangre está
digerida y procede de tramos más próximos del colon dando lugar a
haces negras que se conocen con el nombre de melenas. Si este
síntoma no se diagnostica pronto y el paciente no recibe el
tratamiento adecuado puede agravarse y dar lugar a la aparición de
una anemia. En estos casos el paciente puede sufrir mareos,
cansancio o tener la sensación de que le falta el aire, entre otros
síntomas.
 Por otro lado, el enfermo puede detectar que sus deposiciones
cambian de tamaño y son más estrechas. Esto se produce porque el
intestino se está estrechando.
 Si los tumores están situados en la parte distal del colon, el paciente
también puede tener la sensación de que no se completa la
deposición y que la evacuación es incompleta.
 Dolor o molestia abdominal
 Las molestias y los dolores abdominales suelen ser muy comunes.
Esto se debe a que el tumor obstruye en parte el tubo intestinal y se
produce un dolor y una situación parecida a la de los cólicos. En
algunos casos el cierre del tubo puede llegar a completarse y se
produce una obstrucción intestinal, en estas situaciones es necesario
que el paciente reciba atención médica quirúrgica urgente.
 Pérdida de peso sin causa aparente, pérdida de apetito y cansancio
constante
 Al igual que otras enfermedades relacionadas con el estómago, el
cáncer de colon, especialmente cuando se encuentra en un estado
avanzado presenta estos síntomas.
 Prevención
 En todos los tipos de cáncer existen factores de riesgo que hacen que
las personas que estén expuestas a ellos tengan más probabilidades
de desarrollar un tumor maligno.
 La investigación en cáncer colorrectal ha demostrado que en algunos
tipos, los tumores se originan a partir de pólipos (pequeños bultos
benignos). La detección precoz y extracción de estos pólipos puede
ayudar a prevenir la aparición de la enfermedad.
 Otra de las causas de la aparición del cáncer de colon es la
predisposición genética que tenga la persona. Esto se debe a diversas
alteraciones en determinados genes por lo tanto, los individuos con
familiares que tienen o han tenido esta patología deben acudir a
exámenes médicos periódicamente.
 Existen diferentes síndromes que predisponen a que aparezca el
tumor maligno. Los más comunes son dos:

 Poliposis colónica familiar


 Este síndrome sólo provoca el 1 por ciento de los cánceres de colon.
La poliposis colónica familiar aparece durante la adolescencia
provocando múltiples pólipos en el recto y en el colon. La causa de la
aparición es la mutación del gen APC, que se transmite de padres
hijos. Este gen lo pueden heredar tanto las chicas como los chicos.

 Cáncer colorrectal hereditario no polipósico


 Este tipo de cáncer supone entre el 3 y el 5 por ciento de los tumores
de recto y colon. La principal diferencia respecto al síndrome anterior
es que los pacientes no presentan pólipos.
 Algunos hábitos poco saludables también podrían ser la causa de la
aparición de la enfermedad, de manera que seguir los siguientes
consejos puede resultar muy beneficioso:
 No abusar del alcohol, ni del tabaco: El tabaco aumenta el riesgo de
desarrollar pólipos que pueden ser precursores de la enfermedad.
Respecto al alcohol, su consumo propicia que crezcan las células de
la mucosa del colon. Este crecimiento da lugar a los pólipos.
 Controlar el sobrepeso: Se debe evitar la obesidad y el exceso de
calorías en la dieta. Realizar ejercicio físico de forma regular
contribuye a que no se lleve una vida sedentaria y se favorezca la
aparición de la enfermedad.
 Alimentación: Los especialistas aconsejan seguir una dieta
equilibrada y recomiendan las siguientes pautas.
 No abusar de comidas ricas en grasas.
 Disminuir el consumo de grasas de manera que no superen el 20 por
ciento del total de calorías de la dieta, consumir preferentemente
grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas (aceite de
pescado).
 Disminuir la ingesta de carnes rojas.
 Aumentar el consumo de pescado y pollo.
 Incorporar a la dieta alimentos ricos en fibra ya que tomar una
cantidad de fibra de al menos 25 gramos diarios, en forma de
cereales y pan integral, previene la aparición del tumor.
 Incrementar la ingesta de frutas y verduras. Especialmente coliflor,
coles de Bruselas, brócoli y legumbres.
 Edad: Este tipo de cáncer suele aparecer a partir de los 40 años y su
incidencia aumenta a medida que se cumplen años.
 Por último, si la persona tiene algún tipo de enfermedad inflamatoria
intestinal, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn,
aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.

Marzo mes del cáncer de colon. El cáncer originado en el intestino grueso, conocido como
cáncer colorrectal (CCR), es uno de los tumores más frecuentes. En todo el mundo, es el
tercero en incidencia en las mujeres y el cuarto en los varones, con un total de nuevos casos
anuales superior al millón. Aumenta de manera significativa a partir de los 45-50 años, con
una ligera predominancia en el sexo masculino. El adenoma es el precursor de casi todos los
cánceres de colon esporádicos, y se encuentra en el 40% de las personas mayores de 60
años; sin embargo, no todos los pólipos son adenomas ni todos los adenomas progresan y se
transforman en CCR. Aunque el 90% de los adenomas no derivarán en un cáncer colorrectal,
no es posible identificar cuáles progresarán. El CCR se puede originar en cualquier porción
del intestino grueso, desde el ciego hasta el recto. Aunque históricamente han sido más
frecuentes las neoplasias formadas en el colon descendente o distal, en las últimas décadas
se ha observado un aumento de casos que provienen del colon ascendente.

Excluyendo a los cánceres de piel, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer que se


diagnostica con más frecuencia tanto en los hombres como en las mujeres en los
Estados Unidos. Para el año 2020, los cálculos de la Sociedad Americana Contra
El Cáncer para este cáncer en los Estados Unidos son:

 104,610 casos nuevos de cáncer de colon


 43,340 casos nuevos de cáncer de recto
La tasa sobre la cantidad de personas que está siendo diagnosticada con cáncer de
colon o recto generalmente ha disminuido cada año desde la mitad de la década
de 1980. Esto principalmente se debe a que más pesonas acuden a hacer las
pruebas para la detección de estos tipos de cáncer, así como al adoptar cambios
en su estilo de vida que influyen en los factores de riesgo. Pero esta tendencia  se
ha observado más entre la población de adultos mayores. Desde 2007 hasta 2016,
la tasa de incidencia entre personas de 55 o más años diminuyó cada año un
3.6%, mientras que mostró un aumento del 2% cada año entre la población
menor de 55 años.   

Riesgo de cáncer colorrectal en


el transcurso de la vida
En general, el riesgo de padecer cáncer colorrectal en el transcurso de la vida es
de aproximadamente 1 en 23 (4.4%) para los hombres y de 1 en 25 (4.1%) para
las mujeres. El riesgo es ligeramente menor en las mujeres que en los hombres.
Otros factores (descritos en la sección sobre factores de riesgo del cáncer
colorrectal) también pueden afectar su riesgo de padecer cáncer colorrectal.
Muertes a causa del cáncer
colorrectal
El cáncer colorrectal es la tercera causa principal de fallecimientos asociados al
cáncer en hombres y mujeres en los Estados Unidos. Se espera que causará
alrededor de 53,200 muertes durante 2020.

La tasa de mortalidad (el número de muertes por 100,000 personas cada año) a
causa de cáncer colorrectal ha disminuido tanto en hombres como en mujeres
desde hace varias décadas. Esto probablemente se deba a varias razones. Es
posible que una de estas razones sea el hecho de que actualmente los pólipos
colorrectales se descubren con más frecuencia mediante pruebas de detección y
se extirpan antes de que se transformen en cáncer o se detectan más temprano
cuando es más fácil tratar la enfermedad. Además, el tratamiento del cáncer
colorrectal ha mejorado durante las últimas décadas. Como resultado,
actualmente existen más de un millón de sobrevivientes de cáncer colorrectal en
los Estados Unidos. A pesar de que la tasa general de mortalidad ha comenzado a
descender, las muertes por cáncer colorectal entre las personas de menos de 55
años ha aumentado 2% por año desde 2007 y 2016.

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