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Salmo 119.97 Devocional

1) El salmista expresa su gran amor por la ley de Dios y cómo medita en ella todo el día. 2) Se critica que en muchas iglesias de hoy se le da poca importancia a la enseñanza de la Biblia. 3) Para crecer en Dios es necesario estudiar Su palabra todos los días, como hacía el salmista.

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Salmo 119.97 Devocional

1) El salmista expresa su gran amor por la ley de Dios y cómo medita en ella todo el día. 2) Se critica que en muchas iglesias de hoy se le da poca importancia a la enseñanza de la Biblia. 3) Para crecer en Dios es necesario estudiar Su palabra todos los días, como hacía el salmista.

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Mem: Decimotercera letra del alfabeto hebreo.

Es uno de los cinco


caracteres hebreos que se escriben de manera diferente en caso de
aparecer al final de una palabra. Con esta letra comienzan los ocho
versículos en el texto hebreo del Salmos 119:97-104.
DEVOCIONAL SALMO 119.97
Salmo 119.97 Reina Valera
!!Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación.
Salmo 119.97 NTV
¡Oh, cuánto amo tus enseñanzas! Pienso en ellas todo el día.
Salmo 119.97 PDT
¡Cuánto amo tu enseñanza! La estudio todo el tiempo.

Las Palabras utilizadas en estas versiones son: medito, pienso, estudio


En las demás versiones bíblicas la palabra utilizada es meditar.
Meditar: leer y pensar un asunto con atención para estudiarlo.

Este versículo nos enseña dos cosas, la primera la expresión de amor a ley
que profesa el salmista y en segundo lugar el tiempo de estudio que ocupa
esta ley en su vida.
! Oh, cuánto amo yo tu ley!
Podemos iniciar este devocional preguntándonos ¿Qué tanto amamos
nosotros las escrituras?
No es difícil responder esta pregunta, podemos examinarnos y ver cuánto
tiempo invertimos en conocer este libro, cuanto lo conocemos, y cuanto
de lo que está en este libro está en nuestros corazones.
Miremos una realidad en la iglesia de hoy
Muchas iglesias cristianas de hoy buscan estrategias y métodos para atraer
jóvenes a cristo, en cada reunión realizan una logística tan detallada en la
decoración, en la presentación, en el recibimiento, en la recepción, en la
dirección de la reunión, profundamente preocupados en que las alabanzas
gusten a los invitados y en un listado de pormenores que se convierten en la
gran preocupación del evento.
Soy testigo de esto, por muchos años lo viví, ver como los pormenores
logísticos abarcaban las 2 horas de la actividad al punto que la enseñanza
tenía que ser acortada, o enseñada a la carrera para no salir tan tarde.
Tristemente el espacio a la enseñanza es débil y desnutrido en muchas
iglesias de hoy, y los resultados en la juventud y en toda la iglesia es evidente.
Ahora bien el salmista va más allá, él no se refiere únicamente en meditar
en la palabra solo las veces que hay servicio en la iglesia, él nos enseña que
debemos amar y deleitarnos en meditar las escrituras todo el día.
Este es el gran secreto para crecer en Dios
 Queremos ser como cristo? Estudiemos su palabra
 Queremos santificarnos? Meditemos en su palabra
 Queremos crecer como cristianos? Escudriñemos sus escrituras
 Queremos equivocarnos menos al tomar decisiones? Aprendamos lo
que la biblia nos dice, ella es lámpara a nuestros pies y lumbrera a
nuestro camino.
C. H. S. libro el tesoro de David
“La amamos por su santidad y anhelamos ser santos; la amamos por su
sabiduría y nosotros estudiamos para ser sabios; la amamos por su
perfección y deseamos ser perfectos. Los que conocen el poder del
evangelio se dan cuenta de su infinita hermosura en la ley cuando la ven
cumplida y personificada en Cristo Jesús”.

La única manera en que la Biblia dice que se obtiene el éxito es


meditando día y noche en la Palabra de Dios (Jos. 1:8).

Josué 1.8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de
noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que
en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te
saldrá bien.
Paréntesis pequeño comentario Este libro de la ley:
Es una referencia a las escrituras, específicamente génesis a Deuteronomio,
escritos por Moisés.
Ref. Éxodo 17.14 “14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro…”
Dt 31.9 Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el
arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel.

Dt. 31.11 cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tú Dios en el lugar que
él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.

Pero no solamente dio la ley a su pueblo, también dice “de día y de noche
meditaras en él” Pero además nos dice “para que guardes y hagas
conforme a todo lo que en él está escrito” y es ahí cuando la promesa de
Dios se hace fructífera en nuestra vida, “harás prosperar tu camino, y todo
te saldrá bien”.
Al igual que David, Job y jeremías también aprendieron a amar la palabra.
Job 23.12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las
palabras de su boca más que mi comida.
Jeremías 15.16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me
fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó
sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
Son muchas las veces en las que el salmista confiesa su amor a ley miremos
otros salmos donde lo manifiesta:
Salmo 119.113 Aborrezco a los hombres hipócritas; Mas amo tu ley.
Salmo 119.127 Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más
que oro muy puro.
Salmo 119.163 La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo. Siete veces al
día te alabo A causa de tus justos juicios.
Salmo 119.165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos
tropiezo.
En el salmo 1.1-3 Vemos nuevamente a David deleitándose meditando en
la palabra de día y noche.
Salmo 1.1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha
sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita
de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace,
prosperará.
La biblia dice que David fue un hombre conforme al corazón de Dios, y en
estos versículos podemos ver el corazón de David. Un hombre que amaba
la ley, que se deleitaba en guardar los mandamientos, que meditaba en ella
todo el día, realmente la palabra de Dios para David era más que un
pasatiempo, más que una curiosidad, más que un objeto de mucho estudio:
era su vida.
David entendió esto y nosotros también debemos entender que cuando
amamos su palabra es porque estamos de acuerdo con ella, es porque
aceptamos lo que en ella está escrito, es porque la atesoramos en nuestro
corazón y es porque la ponemos por obra.
Tal vez podemos afirmar amarla, tal vez el examen personal que hicimos al
comienzo puede tener una respuesta afirmativa si las preguntas se hicieran
en público.
Recordemos en que nos examinamos…
 Cuánto tiempo invertimos en conocer este libro?
 cuánto lo conocemos? y
 cuánto de lo que está en ese libro está en nuestros corazones?
Pero estas preguntas son personales apuntan a nuestro interior, podemos
mentir al responderlas sin embargo el amor a ley también se refleja hacia el
exterior
Miremos lo que dijo Jesús cuando intentaron tentarle una trampa Mateo
22.35-40
35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu
alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Toda la ley y los profetas se resumen en el amor por Dios y el amor por la
gente. Este es un amor que se aprende y se desarrolla en la palabra de Dios.
Pablo también sabía esto Romanos 13. 8-10
8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama
al prójimo, ha cumplido la ley.
9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio,
no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el
amor.
Gálatas 5.14
14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo.
Santiago 2.8
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo, bien hacéis;
1 juan 4.20
Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues
el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a
quien no ha visto?
Ahora añadimos unos filtros más a nuestro autoexamen, un filtro exterior, si
realmente amamos la ley la cumplimos, si realmente amamos la ley amamos
a nuestro prójimo, si realmente amamos ley amamos a Dios.
En palabras de Edwin Sanys “El que ama la salvación amará esta Palabra;
le gustará leerla, le gustará escucharla; y aquellos que ni la leen ni la
escuchan, Cristo dice claramente que no son de Dios”.
¿Puede un hombre genuinamente amar a Dios y no amar su Palabra?
Consideremos lo que dice Juan 8:47. «El que es de Dios, las palabras de Dios
oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.»
Como podemos amar su palabra?
Aprendemos a amar su palabra cuando pasamos tiempo meditando en
ella, es a través de ella que viene fe Romanos 10.17 “Así que la fe es por el
oír, y el oír, por la palabra de Dios”.
Ella nos exhorta, nos aviva, nos consuela, nos edifica, por eso dice hebreos
4.12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda
espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas
y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.
Como no amar esta bendita palabra si es la que nos guía e ilumina en
nuestro caminar en nuestro peregrinaje.
Salmo 119.105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

Realmente amamos la palabra? Esto va amas allá de tomar una decisión,


esto requiere una constancia en nuestras vidas, David lo expresa en las
siguientes palabras “todo el día es ella mi meditación”
Quince veces se menciona el tema de la meditación en el libro de los
Salmos. Esto no es meramente parte de la cultura del Medio Oriente. Es
también una norma para los gentiles del Nuevo Testamento. En 1 Tim. 4:13-
15).Pablo instruyó a Timoteo diciéndole: «Entre tanto que voy, ocúpate en la
lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti,
que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del
presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu
aprovechamiento sea manifiesto a todos»
Les voy a leer un parrafo del libro el tesoro de David de charles spurgeon.
“Es mi meditación. Las Sagradas Escrituras no son un libro para el perezoso;
no son un libro que pueda ser interpretado sin el Espíritu Santo por el cual
llegó. Por ello, no pueden hacerlo los que lo niegan. Es más bien un campo,
en cuya superficie, si bien a veces recogemos fácilmente maná, sin esfuerzo
y de balde, con las manos, por otra parte, hay muchas porciones que han
de ser cultivadas con ahínco y esfuerzo antes de que rindan fruto para el uso
del hombre. Este pan de vida, también debe ser comido con el saludable
sudor de nuestra frente”.
La meditación es más que una actividad, más que acumular información.
La meditación consiste en tomar las Escrituras de modo personal y llevarlas
en oración delante de Dios como si fueran nuestras propias palabras
guardándolas continuamente en nuestra conciencia. Es por esto que David
fue la clase de hombre que fue. A través de meditar en la Palabra de Dios
llegamos a amarle más y más, y a amar a los demás también.

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