ACCIÓN REIVINDICATORIA
[§ 4330] C.C.
ART. 1325.—El heredero podrá también hacer uso de la acción reivindicatoria sobre cosas
hereditarias reivindicables que hayan pasado a terceros y no hayan sido prescritas por ellos.
Si prefiere usar de esta acción, conservará sin embargo su derecho, para que el que ocupó
de mala fe la herencia le complete lo que por el recurso contra terceros poseedores no
hubiere podido obtener y le deje enteramente indemne; y tendrá igual derecho contra el que
ocupó de buena fe la herencia, en cuanto por el artículo precedente se hallare obligado.
Jurisprudencia
X
[§ 4331] JURISPRUDENCIA.—Diferencias entre la acción de petición de herencia y
acción reivindicatoria . " No es cierto, como lo pretende el censor, que las acciones de
petición de herencia y la reivindicatoria de que trata el capítulo IV, título 7, libro III del
Código Civil deben promoverse siempre acumuladamente. La Corte ha dicho al respecto
que la acción de petición de herencia "es mixta en cuanto tiende también a buscar la
restitución de los bienes hereditarios, hasta concurrencia de la cuota que le corresponda al
actor" y que "puede proponerse en forma acumulada con la de reivindicación, por
aplicación del principio de la economía procesal".
La diferencia entre estas dos acciones fue puntualizada en casación civil del 28 de
septiembre de 1936, así:
"Todos los derechos reales pueden reivindicarse, excepto el de herencia. Ese tiene su modo
legal de ejercicio bajo el nombre de petición de herencia. Es la acción que corresponde a
quien por ley o testamento pertenece una herencia ocupada por otro en calidad de heredero,
para que le sea adjudicada y se le restituyan las cosas hereditarias. La acción reivindicatoria
se distingue de la acción de petición de herencia por razones de origen, objeto, partes,
controversia y pruebas, así: 1. La reivindicatoria se origina del derecho real de dominio; la
de petición de herencia se origina del derecho real de herencia; 2. La reivindicatoria tiene
por objeto una cosa singular, esto es, particular, determinada y cierta; la de petición de
herencia tiene por objeto una cosa universal con universalidad de derecho, no de hecho
(hay universalidad de hecho, como un rebaño, una biblioteca, que pueden reivindicarse); 3.
La reivindicatoria corresponde al verdadero dueño contra el que posee una cosa singular
que no es suya; la de petición de herencia corresponde al legítimo heredero contra el que
ocupa indebidamente una herencia diciéndose heredero; 4. La reivindicatoria da origen a un
juicio en que se discute la calidad de dueño; la de petición da origen a un juicio en que se
discute la calidad de heredero; y 5. La reivindicatoria impone al actor la carga de probar el
derecho de propiedad que invoca; la de petición impone al actor la carga de probar su
calidad de heredero". (CSJ, Cas. Civil, Sent., dic.10/70).
[§ 4332] JURISPRUDENCIA . — Acciones de "iure hereditario" y de "iure proprio" que le
asisten al heredero para recuperar los bienes hereditarios. “Es bien sabido que al heredero le
asisten diversas acciones para recuperar bienes hereditarios, unas que puede ejercitar iure
hereditario, tales como las reivindicatorias y las posesorias que habría podido ejercer el
causante si viviese. Otras, en cambio, las tiene iure propio, de conformidad con lo
establecido en el capítulo IV, del título 7º, del libro tercero del Código Civil. En estas
últimas cabe distinguir, porque así lo hace la ley muy claramente, quiénes son las personas
contra las cuales pueden promoverse.
a) La de petición de herencia de que tratan los artículos 1321 a 1324, que debe ejercerse
contra quien ocupa la herencia en calidad de heredero. Está legitimado para promoverla el
heredero que tiene un derecho concurrente con el del demandado o uno mejor. Es acción
destinada a tutelar el derecho real de herencia y de consiguiente la que asiste a un
causahabiente a título universal para que se le restituyan los bienes hereditarios, en todo o
en parte, que le corresponden en esa calidad, y
b) La acción reivindicatoria que consagra el artículo 1325 del Código Civil, que es
diferente a aquella de que trata el título XII del libro segundo. Esta última la pueden ejercer
contra el titular del derecho de dominio de una cosa singular o de cuota determinada
proindiviso de la misma contra el poseedor y también quienes tienen otros derechos reales,
excepto el de herencia, como expresamente lo estatuye el artículo 948. La primera, en
cambio, sólo la puede intentar el heredero, no ya como la de petición de herencia contra
ocupantes de ésta en calidad de herederos sino en frente de terceros a quienes se hayan
transferido cosas hereditarias reivindicables.
En consecuencia, se trata de dos acciones diferentes que el heredero está legitimado para
ejercitar según sea la persona que posea o tenga en su poder las cosas hereditarias. De ahí
que la norma diga que el heredero podrá también hacer uso de la acción reivindicatoria, a
menos que prefiera intentar la acción de que trata el artículo 1324 del Código Civil que no
viene al caso en este proceso. Aunque en ambas acciones la legitimación para ejercerlas la
tiene el heredero, por derecho propio, la legitimación en causa por pasiva es diferente: en la
petición de herencia de que tratan los artículo 1321 a 1323 sólo la tiene el ocupante de la
herencia a título de heredero; en cambio, en la otra acción, la de reivindicación del 1325,
esa legitimación pasiva la tiene el tercero que tenga en su poder cosas hereditarias.
Obsérvese que para la primera dispone el artículo 1321 que debe ser intentada contra la
persona que ocupa la herencia en calidad de heredero, al paso que para la reivindicatoria el
artículo 1325 dice que ella se intenta "sobre cosas hereditarias reivindicables que hayan
pasado a terceros y no hayan sido prescritas por ellos". (CSJ, Cas. Civil, Sent., jul.19/78).
NOTA: En el mismo sentido jurisprudencia de julio 2 de 1976.
[§ 4333] JURISPRUDENCIA . — Las acciones para recuperar bienes de la herencia. ”(...).
En consecuencia, son tres las acciones que tiene el heredero para recuperar bienes de la
herencia, todas ellas sometidas a normas diferentes, aunque tengan como factor común la
persona que las puede intentar, el heredero.
1. La reivindicatoria, que la promueve iure hereditario, contra el poseedor de bienes que
pertenecían al causante. Esta acción debe ejercerse para la herencia o para la sociedad
conyugal, ambas ilíquidas, según el caso, y no para el heredero personalmente considerado.
2. La de petición de herencia (con la variante que establece el artículo 1324) que la instaura
iure propio, contra la persona que invoca igualmente su calidad de heredero y que la posee
en todo o en parte.
3. La reivindicatoria consagrada por el artículo 1325 del Código Civil, que adelanta el
heredero también iure propio, no ya contra un heredero putativo o contra quien ocupa la
herencia como heredero, sino contra un tercero que sea poseedor de cosas hereditarias a
consecuencia de enajenaciones verificadas por aquél.
Respecto de esta última ha dicho la Corte: "La acción que establece el artículo 1325 del
Código Civil la confiere al heredero contra terceros, y consiste en capacitarlo para
reivindicar las cosas hereditarias que hayan pasado a éstos, es decir, que por no estar ya en
manos del heredero putativo no hayan podido recuperarse por el verdadero en su acción de
petición de herencia". (CSJ, Cas. Civil, Sent., jul.19/78).
NOTA: En el mismo sentido jurisprudencia de septiembre 28 de 1936.
[§ 4334] JURISPRUDENCIA.—Las hijuelas que se hacen en procesos de sucesión
constituyen título de dominio para adelantar la pretensión reivindicatoria . " a) Las hijuelas
que den cuenta de las adjudicaciones que se hacen en procesos de sucesión constituyen
títulos de dominio que le permiten al adjudicatario ejercitar la pretensión reivindicatoria y
tener éxito en el proceso en que la haga valer, si el demandado no le enfrenta un título de
propiedad o una posesión sobre el inmueble que se le reclame, anteriores, el uno a la otra, a
la hijuela del demandante. Así lo ha sostenido esta corporación en diferentes oportunidades,
al expresar, en sentencia de fecha 9 de febrero de 1972 (G.J., CXLII, pág. 17), entre otras:
(...).
"La prueba del dominio sobre los bienes adjudicados, como la prueba del dominio en
general, es relativa, puede bastar la hijuela, o requerir el complemento del título del
causante: a) Es suficiente la hijuela en litigios entre los mismos coherederos o copartícipes,
o sus causahabientes; y b) Lo es también en controversias con terceros en que se oponga a
la hijuela un título posterior, o una posesión iniciada posteriormente a la adjudicación o
partición, a menos que la posesión hubiese configurado el modo de usucapión; mas no así
si el título que se le opone es anterior, caso en el cual es necesario aducir el título del
causante, y aun otros según el caso" (LXXXI, 512; XLIX, 313; CXVII, 264)". (CSJ, Cas.
Civil, Sent., nov.8/78).
[§ 4334-2] JURISPRUDENCIA.—La acción reivindicatoria del artículo 1325 del C.C., no
prospera contra terceros de buena fe a los cuales hayan pasado los bienes herenciales . "
Resta por preguntarse si a pesar de la innegable generalidad de la máxima error communis
facit jus, que fue demostrada por esta corporación en la pluricitada sentencia, en la que,
luego de reparar en los artículos 149, 150, 947, 1547, 1548, 1634, 1766, 1933, 1940, 1944,
2140 y 2199 del Código Civil y de concluir que esas disposiciones encaminadas a la
protección de terceros de buena fe reconocen efectos jurídicos trascendentales a una
apariencia de la cual se ha derivado un error invencible y ante la cual se hace ceder la
realidad jurídica, esta Sala puntualizó que esas no son normas de carácter excepcional que
deban, por ende, ser interpretadas y aplicadas con un criterio rígidamente restrictivo, sino
que son consecuencias previstas por el propio legislador para aquellas hipótesis que pudo
prever y resolver concretamente; no obstante tratarse de un principio general, se decía, cabe
interrogarse si su aplicación encuentra coto en aquellos casos de enajenación de bienes
hereditarios por los herederos aparentes, como aquí acontece, por existir reglas específicas
que gobiernan la materia (v. gr., C.C., arts. 1325 y 1401).
Para dar cumplida respuesta a esa inquietud comienza la Corte por precisar que si, como ha
quedado dicho, los principios como el de esta especie carecen de supuestos fácticos
explícitos o acabados, de modo que solamente adquieren preeminencia operativa
haciéndolos obrar frente algún caso concreto, las aristas fácticas relevantes de este asunto
(que el tribunal tuvo en consideración y el recurrente no refuta, dado el perfil del cargo) y
de frente a las cuales se contrasta el referido axioma, son las siguientes: a) se trata de una
venta efectuada por herederos reconocidos en el proceso de sucesión; b) a quienes se les
adjudicó el bien reivindicado; c) mediante partición que fue debidamente inscrita en el
registro inmobiliario; d) que el tercero adquirente es de buena fe; e) que incurrió en un error
común e invencible; y f) que aquel, el tercero, adquirió de los adjudicatarios el inmueble a
título de compraventa, es decir, de manera onerosa. A todo lo anterior solo resta agregar
que ninguna consideración hizo el tribunal en torno de la buena o mala fe de los herederos
putativos, cuestión que, por consiguiente, es irrelevante.
Pues bien, si quisieran aplicarse con rigor exegético los artículos 752, 946, 963 y 1325,
entre otros, del Código Civil, habría que contestar afirmativamente esa pregunta, ya que, se
diría, como los enajenantes no eran en realidad herederos, no tenían tampoco ningún
derecho sobre los bienes hereditarios, luego mal podrían transmitirlos a terceros. Pero esta
respuesta, además de simplista, es inadmisible, amén que hiere principios hondamente
arraigados en el ordenamiento, a los que aquí ya se ha hecho alusión, y que constituyen su
nervio fundamental; por supuesto que se trata de una solución anarquizante, que además de
lesionar gravemente al tercero que ha contratado de buena fe y a título oneroso, introduce
un factor de incertidumbre en todos aquellos títulos de propiedad (que son muchedumbre),
en los que figure como antecedente del dominio alguna transmisión hereditaria. No habría
en esta hipótesis títulos perfectos, ni estaría nadie exento, por más precavido que fuera, del
evento de ser despojado de su derecho". (CSJ, Cas. Civil, Sent.ago.16/2007, Exp. 1994-
00200. M.P. Pedro Octavio Munar Cadena ).
Comentarios
X
[§ 4334-1] COMENTARIO.—Cambio de linea jurisprudencial: La acción
reivindicatoria del artículo 1325 del Código Civil, no procede para recuperar las cosas
de la herencia que hayan pasado a terceros de buena fe. "A contrario sensu" de las
posturas hermenéuticas sostenidas en sentencias de casación anteriores (§
JURISPRUDENCIA.—Las hijuelas que...), la Corte Corte Suprema Justicia, en sentencia
de agosto 16 agosto de 2007, M.P. Pedro Octavio Munar Cadena (§
JURISPRUDENCIA.—La acción reivindicatoria...), la acción reivindicatoria consagrada el
artículo 1325 del Código Civil sobre cosas hereditarias reivindicables, en el caso de que los
herederos aparentes o putativos del difunto, terminado el juicio de sucesión de su causante,
hayan enajenado los bienes que les fueron adjudicados a terceros de buena fe. Para la Corte
la citada disposición deben ser interpretada a la luz del principio el "error communis facit
jus", reconociéndole efectos jurídicos en materia sucesoral a la apariencia de la cual ha
derivado un error invencible.