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Registro del primer eclipse solar en la Biblia

El documento discute un estudio realizado por investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev que analiza el pasaje bíblico de Habacuc 3:11 sobre el movimiento detenido de los astros. Los investigadores creen que el pasaje se refiere en realidad a un eclipse solar anular que ocurrió el 30 de octubre de 1207 a.C., el registro más antiguo conocido de un eclipse, basándose en un análisis lingüístico del texto hebreo original y cálculos astronómicos modernos.

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Registro del primer eclipse solar en la Biblia

El documento discute un estudio realizado por investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev que analiza el pasaje bíblico de Habacuc 3:11 sobre el movimiento detenido de los astros. Los investigadores creen que el pasaje se refiere en realidad a un eclipse solar anular que ocurrió el 30 de octubre de 1207 a.C., el registro más antiguo conocido de un eclipse, basándose en un análisis lingüístico del texto hebreo original y cálculos astronómicos modernos.

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En cuanto al singular fenómeno astronómico de la detención del movimiento de los astros,

que también se menciona en Habacuc 3:11, ha sido fuente de análisis y discusión para los

historiadores bíblicos. Vainstub y Habner (2019) recopilan estudios previos y sugieren que

se trató de un eclipse anular que ocurrió al atardecer del  30 de octubre de 1207 a.C., como

anticiparon Humphreys y Waddington (2017), indicando que realmente lo descrito no es

que los astros detuvieran su movimiento, sino que detuvieron la acción de brillar.  

En una investigación realizada por el Dr. Daniel Vainstub, junto con el Dr. Hezi

Yizhaq, ambos del Departamento de Biblia, Arqueología y Antiguo Oriente de la

Universidad Ben-Gurion del Negev en Beer Sheva; que combina análisis lingüístico de

idiomas milenarios, antiguos escritos astronómicos babilónicos, estelas del Egipto de los

faraones y modernos cálculos de la maquinaria celeste, científicos creen haber encontrado

en la Biblia el primer registro de un eclipse solar anular.

Pero los investigadores, Daniel Vainstub y Hezi Yizhaq, creen que la lectura literal oculta

lo que realmente pasó. Las mayoría de las diversas traducciones modernas de la Biblia

(convencional) parten de la primera translación, del hebreo y el arameo al griego. Puede

que ahí se perdiera el significado real de las palabras hasta quedar en lo que parece decir:

que la Luna y el Sol se pararon.

“Pero yendo al texto hebreo original, creemos que otro posible significado sería que el Sol

y la Luna dejaron de hacer lo que normalmente hacen: pararon de brillar”, dicen los

investigadores. En concreto, el texto original usa las palabras

hebreas “dom” y “amad” para describir lo que hicieron el Sol y la Luna,

respectivamente. La primera tiene varias acepciones, desde estar en silencio a enmudecer,


pasando por permanecer inmóvil. La segunda significa tanto detenerse como parar o

mantener.

En ayuda de esta alternativa, los autores del estudio, señalan que la palabra dom comparte

raíz con términos astronómicos referidos a eclipses encontrados en tablillas

babilónicas de la misma época. “En este contexto, las palabras hebreas podrían referirse a

un eclipse solar, cuando la Luna pasa entre la Tierra y el Sol y este parece dejar de parar de

brillar”, apuntan. En particular, apuesta por uno de tipo anular, en el que el satélite no logra

ocultar toda la estrella, dejando ver una especie de anillo de fuego.

Comparados los hechos y personajes históricos, los investigadores pusieron en marcha la

máquina de calcular eclipses, algo no tan sencillo como se cree. “Podemos calcular eclipses

futuros o pasados. Pero cuanto más retrocedamos en el tiempo, más hemos de tener en

cuenta los cambios en la velocidad de rotación de la Tierra”, explican. Y es que por

muy mecánica celeste que sea, el movimiento del planeta sobre sí mismo no es constante.

“Solo en los últimos 20 años hemos sido capaces de realizar estos cálculos para los eclipses

realmente antiguos”, añadieron.

Según sus estimaciones, el único eclipse anular visible desde Gabaón, unos kilómetros al

noreste de Jerusalem, entre los años 1500 y 1050 AEC. tuvo lugar (siguiendo el calendario

actual) a las 15:27 del 30 de octubre de 1207 AEC. El Sol aún debía de estar parcialmente

eclipsado al atardecer, a las 17:38. Durante la fase central del eclipse, la Luna tuvo que

cubrir hasta el 86% del área del disco solar, reduciendo hasta una décima parte la

visibilidad habitual. De ahí que el pasaje de la Biblia se corresponde con el cálculo


Si la fecha es aceptada por la comunidad científica, se trataría del registro más antiguo de

un eclipse solar. Aunque hay al menos referencias a otros tres posibles eclipses anteriores al

año 1000 en una leyenda china, una tablilla mesopotámica o en la Odisea de Homero,

ninguna ha resistido los cálculos astronómicos. Hay que llegar hasta el 700 AEC., cuando

los chinos comenzaron a registrar los eclipses. También entonces, los asirios los grababan

en tablillas de arcilla.

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