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Rifkin: La amenaza de extinción global

Jeremy Rifkin advierte sobre la inminente amenaza de extinción debido al cambio climático y la crisis provocada por la COVID-19, destacando la necesidad de una transformación hacia un modelo sostenible y la Tercera Revolución Industrial. Propone que las comunidades deben asumir la responsabilidad de su relación con el planeta y que la nueva generación tiene el potencial de liderar este cambio. Rifkin enfatiza que la globalización ha terminado y es crucial adoptar soluciones glocales para enfrentar los desafíos ambientales actuales.

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Rifkin: La amenaza de extinción global

Jeremy Rifkin advierte sobre la inminente amenaza de extinción debido al cambio climático y la crisis provocada por la COVID-19, destacando la necesidad de una transformación hacia un modelo sostenible y la Tercera Revolución Industrial. Propone que las comunidades deben asumir la responsabilidad de su relación con el planeta y que la nueva generación tiene el potencial de liderar este cambio. Rifkin enfatiza que la globalización ha terminado y es crucial adoptar soluciones glocales para enfrentar los desafíos ambientales actuales.

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Entrevista a Jeremy Rifkin:


"Estamos ante la amenaza de una extinción y la gente ni siquiera lo sabe"

Por Juan M. Zafra The Conversation*

29 abril 2020

El sociólogo Jeremy Rifkin (Denver, [Link]., 1945), que se define como activista en
favor de una transformación radical del sistema basado en el petróleo y en otros
combustibles fósiles, lleva décadas reclamando un cambio de la sociedad industrial hacia
modelos más sostenibles.

Rifkin es asesor de gobiernos y corporaciones de todo el mundo.

Ha escrito más de veinte libros dedicados a proponer fórmulas que garanticen nuestra
pervivencia en el planeta, en equilibrio con el medio ambiente y también con nuestra
propia especie.

- ¿Cuál cree que será el impacto de la pandemia de la COVID-19 en el camino hacia


la tercera revolución industrial?

No podemos decir que esto nos haya cogido por sorpresa. Todo lo que nos está ocurriendo
se deriva del cambio climático, del que han venido advirtiendo los investigadores y yo
mismo desde hace tiempo.

- ¿Qué significa que "la Historia se esté acelerando" por la crisis del coronavirus?

Hemos tenido otras pandemias en los últimos años y se han lanzado advertencias de que
algo muy grave podría ocurrir. La actividad humana ha generado estas pandemias porque
hemos alterado el ciclo del agua y el ecosistema que mantiene el equilibrio en el planeta.

Los desastres naturales -pandemias, incendios, huracanes, inundaciones…- van a


continuar porque la temperatura en la Tierra sigue subiendo y porque hemos arruinado el
suelo.
Hay dos factores que no podemos dejar de considerar: el cambio climático provoca
movimientos de población humana y de otras especies; el segundo es que la vida animal
y la humana se acercan cada día más como consecuencia de la emergencia climática y,
por ello, sus virus viajan juntos.

- Es esta una buena oportunidad para extraer lecciones y actuar en consecuencia,


¿no cree?

Ya nada volverá a ser normal. Esta es una llamada de alarma en todo el planeta. Lo que
toca ahora es construir las infraestructuras que nos permitan vivir de una manera distinta.

- ¿Qué puede enseñarnos la peste negra sobre las consecuencias económicas


globales de una pandemia?

Debemos asumir que estamos en una nueva era. Si no lo hacemos, habrá más pandemias
y desastres naturales. Estamos ante la amenaza de una extinción.

- Usted trabaja, estará trabajando estos días, con gobiernos e instituciones de todo
el mundo. No parece que impere el consenso respecto al futuro inmediato.

Lo primero que debemos hacer es tener una relación distinta con el planeta. Cada
comunidad debe responsabilizarse de cómo establecer esa relación en su ámbito más
cercano.

Y sí, tenemos que emprender la revolución hacia el Green New Deal global, un modelo
digital de cero emisiones; tenemos que desarrollar nuevas actividades, crear nuevos
empleos, para reducir el riesgo de nuevos desastres.

La globalización se ha terminado, debemos pensar en términos de glocalización. Esta es


la crisis de nuestra civilización, pero no podemos seguir pensando en la globalización
como hasta ahora, se necesitan soluciones glocales para desarrollar las infraestructuras de
energía, comunicaciones, transportes, logísticas…

- ¿Cree que durante esta crisis, o incluso cuando se rebaje la tensión, los gobiernos
y las empresas tomarán medidas en esa dirección?

No. Corea del Sur está combatiendo la pandemia con tecnología. Otros países lo están
haciendo. Pero no estamos cambiando nuestro modo de vida.

Necesitamos una nueva visión, una visión distinta del futuro, y los líderes en los
principales países no tienen esa visión. Son las nuevas generaciones las que pueden
realmente actuar.

- Usted plantea un cambio radical en la forma de ser y de estar en el mundo. ¿Por


dónde empezamos?

Tenemos que empezar con la manera en la que organizamos nuestra economía, nuestra
sociedad, nuestros gobiernos; por cambiar la forma de ser en este planeta.
La nuestra es la civilización de los combustibles fósiles. Se ha cimentado durante los
últimos 200 años en la explotación de la Tierra.

El suelo se había mantenido intacto hasta que empezamos a excavar los cimientos de la
tierra para transformarlo en gas, petróleo y carbón. Y pensábamos que la Tierra
permanecería allí siempre, intacta.

Hemos creado una civilización entera basada en el uso de los fósiles. Hemos utilizado
tantos recursos que ahora estamos recurriendo al capital de la tierra en vez de obtener
beneficios de ella.

Estamos usando una tierra y media cuando solo tenemos una. Hemos perdido el 60% de
la superficie del suelo del planeta; ha desaparecido y se tardará miles de años en
recuperarlo.

- ¿Qué les diría a quienes creen que es mejor vivir el momento, el aquí y el ahora,
y esperan que en el futuro vengan otros para arreglarlo?

Estamos realmente ante un cambio climático, pero también a tiempo de cambiarlo.

El cambio climático provocado por el calentamiento global y las emisiones de CO₂ altera
el ciclo del agua de la tierra.

Somos el planeta del agua, nuestro ecosistema ha emergido y evolucionado a lo largo de


millones de años gracias al agua. El ciclo del agua permite vivir y desarrollarse.

Y aquí está el problema: por cada grado de temperatura que aumenta como consecuencia
de las emisiones de gases de efecto invernadero, la atmósfera absorbe un 7% más de
precipitaciones del suelo y este calentamiento las fuerza a caer más rápido, más
concentradas y provocando más catástrofes naturales relacionadas con el agua.

Por ejemplo, grandes nevadas en invierno, inundaciones en primavera por todas las partes
del mundo, sequías e incendios en toda la temporada de verano y huracanes y tifones en
otoño barriendo nuestras costas.

Las consecuencias se irán agravando con el tiempo.

Nos enfrentamos a la sexta extinción y la gente ni siquiera lo sabe. Dicen los científicos
que van a desaparecer la mitad de todos los hábitats y animales de la tierra en ocho
décadas.

Ese es el marco en el que estamos, nos encontramos cara a cara con una extinción en
potencia de la naturaleza para la que no estamos preparados.

- ¿Cuán grave es esa emergencia global? ¿Cuánto tiempo nos queda?

No lo sé. He sido parte de este movimiento en favor del cambio desde los años 70 y creo
que se nos ha pasado el tiempo que necesitábamos.
Nunca volveremos dónde estábamos, a la buena temperatura, a un clima adecuado…

El cambio climático va a estar con nosotros por miles y miles de años; la pregunta es:
¿podemos nosotros, como especie, ser resilientes y adaptarnos a ambientes totalmente
distintos y que nuestros compañeros en la tierra puedan tener también la oportunidad de
adaptarse?

Si me pregunta cuánto tiempo nos llevará cambiar a una economía no contaminante,


nuestros científicos en la cumbre europea del cambio climático en 2018 dijeron que nos
quedaban 12 años; ya es menos lo que nos queda para transformar completamente la
civilización y empezar este cambio.

La Segunda Revolución Industrial, que provocó el cambio climático, está muriendo. Y es


gracias al bajo coste de la energía solar, que es más rentable que el carbón, el petróleo, el
gas y la energía nuclear.

Nos estamos moviendo hacia una Tercera Revolución Industrial.

- ¿Es posible un cambio de tendencia global sin [Link]. de nuestro lado?

La Unión Europea y China se han unido para trabajar conjuntamente y Estados Unidos
está avanzando porque los estados desarrollan las infraestructuras necesarias para
lograrlo.

No olviden que somos una república federal. El gobierno federal solo crea los códigos,
las regulaciones, los estándares, los incentivos; en Europa sucede lo mismo: sus estados
miembros han creado las infraestructuras.

Lo que ocurre en Estados Unidos es que prestamos mucha atención al señor Trump pero,
de los 50 estados, 29 han desarrollado planes para el desarrollo de energías renovables y
están integrando la energía solar.

El año pasado en la conferencia europea por la emergencia climática, las ciudades


estadounidenses declararon una emergencia climática y ahora están lanzando su Green
New Deal.

Están sucediendo bastantes cambios en Estados Unidos. Si tuviéramos una Casa Blanca
diferente sería genial pero, aún así, esta Tercera Revolución Industrial está emergiendo
en la UE y en China y ha comenzado en California, en el estado de Nueva York y en parte
de Texas.

- ¿Cuáles son los componentes básicos de esos cambios tan relevantes en diferentes
regiones del mundo?

La nueva Revolución Industrial trae consigo nuevos medios de comunicación, energía,


medios de transporte y logística.
La revolución comunicativa es Internet, como lo fueron la imprenta y el telégrafo en la
Primera Revolución Industrial en el siglo XIX en Reino Unido o el teléfono, la radio y la
televisión en la segunda revolución en el siglo XX en Estados Unidos.

Hoy tenemos más de 4.000 millones de personas conectadasy pronto tendremos a todos
los seres humanos comunicados a través de Internet; todo el mundo ahora está conectado.

En un periodo como el que vivimos, las tecnologías nos permiten integrar a un gran
número de personas en un nuevo marco de relaciones económicas.

El internet del conocimiento se combina con el internet de la energía y con el internet de


la movilidad.

Estos tres internet crean la infraestructura de la Tercera Revolución Industrial. Estos tres
internet convergerán y se desarrollarán sobre una infraestructura de internet de las cosas
que reconfigurará la forma en que se gestiona toda la actividad en el siglo XXI.

- ¿Qué papel van a jugar los nuevos agentes económicos en la formación de ese
nuevo modelo económico y social?

Estamos creando una nueva era llamada glocalización.

La tecnología cero emisiones de esta tercera revolución será tan barata que nos permitirá
crear nuestras propias cooperativas y nuestros propios negocios tanto física como
virtualmente.

Las grandes compañías desaparecerán. Algunas de ellas continuarán pero tendrán que
trabajar con pequeñas y medianas empresas con las que estarán conectadas por todo el
mundo. Estas grandes empresas serán proveedoras de las redes y trabajarán juntas en
lugar de competir entre ellas.

En la primera y en la segunda revolución, las infraestructuras se hicieron para ser


centralizadas, privadas. Sin embargo, la tercera revolución tiene infraestructuras
inteligentes para unir el mundo de una manera glocal, distribuida, con redes abiertas.

- ¿De qué forma afecta la superpoblación a la sostenibilidad del planeta en el


modelo industrial?

Somos 7.000 millones de personas y llegaremos muy pronto a 9.000 millones. Esa
progresión, sin embargo, se va a terminar.

Las razones para ello tienen que ver con el papel de las mujeres y su relación con la
energía.

En la antigüedad las mujeres eran esclavas, eran las proveedoras de energía, tenían que
mantener el agua y el fuego.
La llegada de la electricidad está íntimamente relacionada con los movimientos
sufragistas en América; liberó a las mujeres jóvenes, que iban a la escuela y podían
continuar su formación hasta la universidad.

Cuando las mujeres se volvieron más autónomas, libres, más independientes, hubo menos
nacimientos.

No parece usted optimista y, sin embargo, sus libros son una guía para un futuro
sostenible. ¿Tenemos o no un futuro mejor a la vista?

Todas mis esperanzas están depositadas en la generación millenial. Los millenials han
salido de sus clases para expresar su inquietud.

Millones y millones de ellos reclaman la declaración de una emergencia climática y piden


un Green New Deal.

Lo interesante es que esta no es como ninguna otra protesta en la historia, y ha habido


muchas, pero esta es diferente: mueve esperanza, es la primera revuelta planetaria del ser
humano en toda la historia en la que dos generaciones se han visto como especies,
especies en peligro.

Proponen eliminar todos los límites y fronteras, los prejuicios, todo aquello que nos
separa; empiezan a verse como una especie en peligro e intentan preservar a las demás
criaturas del planeta.

Esta es probablemente la transformación más trascendente de la conciencia humana en la


historia.

Juan M. Zafra es profesor asociado en el Departamento de Periodismo y Comunicación


Audiovisual, Universidad Carlos III, Madrid, España.

*La versión original de esta entrevista fue publicada en el número 113 de la Revista Telos,
de Fundación Telefónica.

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