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Hipocresía en la Iglesia: Un Análisis

Este discurso habla sobre la hipocresía en la iglesia. Discute cómo Jesús condenó la hipocresía y señaló a los hipócritas. Explica que los hipócritas usan un lenguaje engañoso para lograr sus objetivos y carecen de cualidades como la bondad y la compasión. También analiza las consecuencias negativas de la hipocresía y cómo afecta a las personas e instituciones como la iglesia. Finalmente, sugiere que aunque es importante mantener la distancia de los hipócritas, también se
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Hipocresía en la Iglesia: Un Análisis

Este discurso habla sobre la hipocresía en la iglesia. Discute cómo Jesús condenó la hipocresía y señaló a los hipócritas. Explica que los hipócritas usan un lenguaje engañoso para lograr sus objetivos y carecen de cualidades como la bondad y la compasión. También analiza las consecuencias negativas de la hipocresía y cómo afecta a las personas e instituciones como la iglesia. Finalmente, sugiere que aunque es importante mantener la distancia de los hipócritas, también se
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UNIVERSIDAD CRISTIANA DE BOLIVIA

CARRERA DE MEDICINA

DISCURSO

“HIPOCRESIA EN LA IGLESIA”

Estudiantes:
Ilso Roberto da Silva 34980

Materia: Español

Santa Cruz – Bolivia


2021
INTRODUCCION

Tristemente, personas con actitudes hipócritas las vemos a diario. Incluso, cuántas veces
por “necesidad” tú y yo hemos tenido ese actuar fingiendo creencias, estándares sociales o
económicos, opiniones, virtudes, sentimientos o cualidades que en realidad ni sentimos, ni
seguimos, ni poseemos, ni creemos.

El espectro de la hipocresía es amplísimo y hay mucho que hablar de ese comportamiento


que, desafortunadamente, en uno que otro se ha convertido en un estilo de vida y actuar tan
vil que desdice de su dignidad de persona.

El hipócrita vive una miseria humana, entre chismes, críticas, doble moral, murmuración,
falsedad, escándalos. Muchísimos acuden a la Iglesia, hacen labores altruistas y ayudan al
prójimo por «sentirse buenos», guardar las apariencias, ser reconocidos y fingir lo que no
son.

En algunas personas la deslealtad, la falsedad y la hipocresía son como el pan nuestro de


cada día: me sirves, te uso y lo haré mientras me convengas o te necesite.

Luego, decido que ya no me sirves y hasta me estorbas, entonces te traiciono, te tiro. Eso sí,
cuando te vuelva a necesitar te busco con mi «carita angelical”, te repetiré cosas dulces para
que creas que soy sincero y hasta te pido un perdón que no siento… Así es el actuar del
zalamero, el cual repetirá tantas veces como convenga a sus intereses.

O qué tal estas otras personas de las que escuchas palabras dulces, agradables al oído -y al
ego- tan melosas que les escurren miel… Dicen cositas acarameladas con un tono tan
fingido, muy particular y poco auténtico.

También así se manejan los “doble-cara”, delante de uno son miel y detrás son hiel… Sólo
nos queda pensar que las personas que hablan a nuestras espaldas nos demuestran que
siempre estaremos delante de ellas.

Definitivamente, sí hay hipócritas que utilizan la falsedad como su “modus vivendi”.

Esos seres humanos, porque han elegido no desarrollarse al nivel de personas, tienen
comportamientos a los que hay que estar muy atentos para reconocerles y no caer en sus
embuste
NUDO

La predicación de Cristo en cuanto a la hipocresía, “el peor enemigo de esta comunidad


cristiana”, se dirige a señalar cómo son; ¡señalándolos de “sepulcros encalados! Por fuera
tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo
que ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro estan repletos de podredumbre”.

De esa mezcla podemos estar compuestos nosotros, porque “Todos hemos tenido la
tentación de la hipocresía. Todos.

La forma de reconocer al hipócrita es que tiene “doble cara; siempre es un adulador, en


tono mayor o menor, pero es un adulador”; comienza así y después hacen una pregunta:
«¿Es justo pagar a César, es justo”? En su laudatorio le dijo a Eva “No.… si comen de esto
seran grandes, conoceran todo…” Su técnica es que “te hace ver que te quiere, siempre te
hincha, para alcanzar su objetivo”.

La semblanza del hipócrita expuesto por el pontífice de Roma es de una persona que usa “el
mismo lenguaje del diablo que siembra esa lengua bífida”. El hipócrita “no sabe lo que es
la alegría, no sabe lo que es la largueza, no sabe lo que es la magnanimidad; no saben
acariciar, olvidaron cómo se hace”. ¿Acariciar a quién? “A los enfermos, a los ancianos, a
los niños”, enseñó el papa. Ese es el “fantasma de la hipocresía”.

A los hipócritas los clasifica el magisterio papal empezando por las categorías de
“hipócritas que tanto reprende Jesús”; “los hipócritas de la casuística”, son los del
argumento “hasta aquí se puede, hasta aquí no se puede”. Otros son “cristianos intelectuales
sin talento, eticistas: se debe hacer esto, esto, esto…” Llenan de preceptos, pero “sin
bondad”. Otro, el hipócrita con la costumbre “de apuntar con el dedo en contra de los
demás”. El caso más grave de hipócritas, dice el papa, son “quienes se mueven en el ámbito
sacro”; muy embarazoso porque “presumen al hacer ayuno, al dar limosna, al rezar”.

Algunas de las consecuencias de la hipocresía es que “destruye, mata a las personas y a las
comunidades, incluso arranca la personalidad y el alma de una persona”.

Ahora bien, para Francisco los hipócritas “son personas buenas, hacen todo lo que se debe
hacer, parecen buenas”; son “moralistas sin bondad, porque han perdido el sentido de
pertenencia a un pueblo”.
La Iglesia es una de las víctimas preferidas de los hipócritas, “hipócritas de dentro y de
fuera, y el diablo que es fuerte precisamente con los hipócritas, los usa para destruir a la
gente, a la sociedad, a la Iglesia”, indicó Francisco.

“Nos podemos preguntar: ¿Es posible tomar sobre sí el nombre de Dios de forma hipócrita,
como una formalidad, vacía? La respuesta es desafortunadamente positiva: sí, es posible.
Se puede vivir una relación falsa con Dios. Jesús lo decía de esos doctores de la ley; ellos
hacían cosas, pero no hacían lo que Dios quería. Hablaban de Dios, pero no hacían la
voluntad de Dios”.

DESENLACE

Ser así o estar cerca de alguien así genera mucha intranquilidad. Esos seres que utilizan la
hipocresía como uso y costumbre son enfermos del espíritu y de las emociones, lastimados
del alma que han encontrado en ese comportamiento un medio para sobrevivir de alguna
herida no sanada y que aún le provoca dolor y sufrimiento.

Son seres tan carentes de amor que a gritos desesperados piden ser aceptados y amados, por
eso lo ideal es tratarles como tratarías a cualquier enfermo, con caridad y misericordia.

La hipocresía sirve al hipócrita como pantalla para proteger su verdadero yo y su


reputación. Es decir, vive en una mentira porque no hay congruencia entre su esencia o su
ser y su actuar o proceder.

Entonces, dicho todo esto, las gentes hipócritas tienen personalidades tóxicas. Aquí lo
importante es qué hacer para evitar que su personalidad lastimada no me afecte o que me
moleste lo menos posible.

Existe peligro al convivir con alguien quien vive con ese “estilo de vida”, porque es un
estilo. Son gentes muy carismáticas, encantadoras y por demás serviciales y pueden dar la
imagen de ser amables, tiernos, amorosos, dechado de virtudes y cualidades, o sea,
aparentan ser todo lo contrario de lo que en realidad son. ¡Mucho cuidado con eso!
Por el otro lado, todo el mundo llega a nuestra vida para enseñarnos una lección. ¿Qué
crees tú que puedes aprender de esa persona? Por lo menos estoy seguro que hay algo que
no quieres ser, un hipócrita.

Aquí hay algo muy importante, si tu capacidad humana no te da para tolerar el estar cerca a
ese ser al que tú ya de antemano tienes por seguro que es hipócrita y te puede acarrear
algún mal, tienes todo el derecho de mantenerte a la distancia o con sus reservas.

Esto no quiere decir que tu comportamiento hacia ella sea de enemigos, al contrario, hazle
sentir que tú eres sincero y que, si el algún momento difícil te necesita, tú vas a estar ahí.

Hay que reconocer que no hay máscara que dure por mucho tiempo y éstas eventualmente
se caen. Si Dios es el Padre sólo de la verdad y de quien la vive, tú que eliges vivir en la
mentira, ¿de quién eres hijo?

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