UNIVERSIDAD FERMÍN TORO
DECANATO DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES
ESCUELA DE RELACIONES INDUSTRIALES
SAIA
QUINTO TALLER:
Gestión Por competencias
Contexto:
Integrantes:
Andará Diosmar C.I.: 25.461.691
Camacaro Yelitza C.I.: 25.961.300
Gudiño Karelys C.I.: 20.188.399
Hernández María V C.I.: 25.461.691
Iribarren María F C.I.: 17.853.110
Asignatura: Electiva Gestión Por competencia SAIA
Profesora: Marinell Montes Fuenmayor
Lara, Marzo 2018
Actividad Nº19:
1. Importancia de la Inteligencia Emocional
El concepto de la inteligencia emocional, promovido por el periodista y
psicólogo Daniel Goleman, ha llegado a las organizaciones, para
constituirse como una idea provechosa y generadora de ideas para que el
espacio laboral sea más “humano” y efectivamente más productivo. En
ese sentido las competencias emocionales son una contribución
importante para la gestión efectiva del talento humano.
Daniel Goleman, pone en la palestra de la teoría organizacional, el término
“competencia emocional” que se refiere al manejo adecuado de las
emociones en el sitio de trabajo, fomentando un “clima emocional”
adecuado para un desempeño exitoso. En el mundo laboral se acepta
que la productividad depende de una fuerza de trabajo que sea
emocionalmente competente
El término “competencia emocional” es un derivado de la teoría
desarrollada por los científicos y psicólogos norteamericanos Peter Salovey
de la Universidad de Harvard y John Mayer de la Universidad de New
Hampshire, denominada “Inteligencia Emocional”, que describe las
cualidades emocionales que según sus apreciaciones, tienen importancia
para alcanzar el éxito, entre las cuales se encuentran: la empatía, la
expresión y comprensión de los sentimientos, el control de nuestro genio, la
independencia, la capacidad de adaptación, la simpatía, la capacidad
de resolver problemas de forma interpersonal, la perseverancia, la
amabilidad y el respeto. Implica conocer y reconocer nuestras propias
emociones, manejarlas y canalizarlas adecuadamente, controlar las
motivaciones, reconocer y comprender las emociones de los demás y
cultivar las relaciones.
La inteligencia emocional, dada a conocer en el mundo por el Dr. Daniel
Goleman a través de sus libros, ha despertado un justificado entusiasmo
debido a que nos permite entrar en procesos de reflexión acerca de la
importancia de las emociones en nuestro desempeño diario, ya sea en el
ámbito familiar, de amistades o laboral, tal como lo señala Shapiro
(1997:25):
“El entusiasmo respecto del concepto de inteligencia emocional
comienza a partir de las consecuencias para la crianza y educación
de los niños, pero se extiende al lugar de trabajo y prácticamente a
todas las relaciones y emprendimientos humanos. Los estudios
muestran que las mismas capacidades de inteligencia emocional
que dan como resultado que su niño sea considerado como un
estudiante entusiasta por su maestra o sea apreciado por sus amigos
en el patio de recreo, también lo ayudarán dentro de veinte años en
su trabajo o matrimonio”.
2. Marco conceptual de la Inteligencia Emocional
El término inteligencia emocional aparece en la literatura psicológica en el
año 1990, en un escrito de los psicólogos americanos Peter Salovey y John
Mayer. Sin embargo, fue con la publicación del libro La Inteligencia
Emocional (1995) de Daniel Goleman cuando el concepto se difundió
rápidamente. A este libro pronto le siguió otro, del mismo autor, con el
nombre de La Inteligencia Emocional en la Empresa (1998).
La inteligencia emocional es la capacidad de comprender emociones y
conducirlas, de tal manera que podamos utilizarlas para guiar nuestra
conducta y nuestros procesos de pensamiento, para producir mejores
resultados.
Incluye las habilidades de: percibir, juzgar y expresar la emoción con
precisión; contactar con los sentimientos o generarlos para facilitar la
comprensión de uno mismo o de otra persona; entender las emociones y el
conocimiento que de ellas se deriva y regular las mismas para promover el
propio crecimiento emocional e intelectual.
Sin dejar de reconocer la importancia que tiene el cociente intelectual y la
pericia para el logro de los objetivos de desarrollo en la empresa, Daniel
Goleman, el principal estudioso y divulgador del concepto de inteligencia
emocional, ha señalado que el éxito en la empresa obedecería nada
menos que en un 80 por ciento a este importantísimo factor.
Para Goleman son las competencias emocionales (capacidades
adquiridas basadas en la inteligencia emocional, que dan lugar a un
desempeño profesional excelente) los factores que determinan los
resultados superiores en el puesto. Cuanto más complejo sea el trabajo,
mayor es la importancia de la inteligencia emocional. Y es en la cúpula de
la pirámide organizativa donde la relación entre inteligencia emocional de
los líderes y resultados de la empresa es verdaderamente espectacular.
Goleman construye su proposición de inteligencia emocional sobre los
hallazgos científicos de tres investigadores principales, David McClelland,
Howard Gardner y Joseph LeDoux, incorporando las aportaciones de
muchos otros científicos como Peter Salovey. Y ahí radica su genialidad, en
encontrar la conexión entre líneas de investigación que no habían sido
relacionadas anteriormente, en revelar las implicaciones prácticas para el
gran público y la comunidad empresarial, y en transmitir el mensaje con un
lenguaje universal.
David McClelland, profesor de psicología de la Universidad de Harvard
había comenzado en los años 60 a estudiar qué es lo que determina el
éxito profesional. Para encontrar qué es lo que nos garantizará los buenos
resultados en el puesto, McClelland sugiere comprobar qué
“competencias” o características personales ponen en juego las personas
con desempeño superior.
Howard Gardner a partir de sus investigaciones, revela la existencia de
inteligencias múltiples. Específicamente diferencia siete tipos de
inteligencia: verbal, lógico-matemática, espacial, cinestésica, musical,
interpersonal o social, e intrapersonal. Define la inteligencia interpersonal
como la capacidad de comprender a los demás: qué los motiva, cómo
actúan, cómo relacionarse o cooperar satisfactoriamente con ellos. La
inteligencia intrapersonal es definida como la capacidad de formarse una
idea rigurosa y verídica de uno mismo y ser capaz de usar esa idea para
operar de forma efectiva en la vida. Serán estos dos últimos tipos de
inteligencia pilares básicos en el concepto de inteligencia emocional que
proclama Goleman.
Joseph LeDoux ha sido la influencia más reciente de Goleman.
Investigador de neurofisiología, en su libro El Cerebro Emocional (1996),
divulga sus hallazgos acerca de los circuitos neuronales del cerebro. Nos
hace caer en la cuenta de que la emoción precede al pensamiento, y nos
explica por qué los procesos de raciocinio que tienen lugar el neo córtex,
la parte más joven del cerebro en la historia evolutiva del hombre, van
muchas veces a la zaga o en contra de los impulsos de la amígdala, el
corazón de la parte más arcaica del cerebro. Con sus investigaciones
reivindica y prestigia nuestra realidad emocional como seres humanos.
Goleman hace de los nuevos conocimientos de la neurofisiología del
cerebro un pilar básico en la teoría de la inteligencia emocional. Y
específicamente utiliza los hallazgos sobre la amígdala para llamar la
atención sobre uno de sus conceptos más populares: “el secuestro de la
amígdala”: aquellas ocasiones en las que nuestros sistemas de alarma
accionan la parte más rápida y primitiva del cerebro, provocando una
actuación inmediata con una fuerte carga emocional, que nos conduce
finalmente a una situación peor que la inicial.
Por otra parte, en 1990 Peter Salovey y John Mayer, basándose en las tesis
de las inteligencias múltiples de Gardner, definen inteligencia emocional
en función de 5 dimensiones: conocimiento de las propias emociones,
autorregulación, motivación de uno mismo, comprensión de las emociones
de los demás, y gestión de las relaciones.
Por último Goleman se apoya en la investigación y la experiencia de
Richard Boyatzis. Sus trabajos han sido pioneros en la aplicación práctica
de modelos de desarrollo que mejoran las capacidades más intangibles y
blandas del ser humano adulto. Y han demostrado también la estabilidad
a lo largo del tiempo de las mejoras experimentadas.
Con estas piezas, Goleman completa un puzle, definiendo y
operativizando la inteligencia emocional. Basándose en investigaciones
recientes, reivindica la importancia de las emociones en la vida personal y
profesional y nos ayuda a convivir con la dualidad razón y emoción, mente
y corazón pone de manifiesto el papel de formas alternativas de
inteligencia relegadas hasta ahora en el mundo de la educación y del
trabajo, donde los conocimientos y las aptitudes intelectuales han
dominado durante décadas. Y explica cómo el éxito profesional está
ligado a un conjunto de dimensiones y competencias emocionales que
pueden ser desarrolladas a lo largo de la vida.
Goleman en su libro La Inteligencia Emocional en la Empresa ha definido el
término “inteligencia emocional” se refiere a la capacidad de reconocer
nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien
las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones.
En esta definición, Goleman ha considerado cinco aptitudes emocionales,
clasificadas a su vez en dos grandes grupos:
Aptitud personal: Son las que determinan el dominio de uno mismo.
Comprenden las siguientes aptitudes:
1. Autoconocimiento.
2. Autorregulación.
3. Motivación.
Aptitud social: Son las que determinan el manejo de las relaciones.
Comprenden las siguientes aptitudes:
4. Empatía.
5. Habilidades sociales.
Goleman define la aptitud emocional como una capacidad aprendida,
basada en la inteligencia emocional, que origina un desempeño laboral
sobresaliente.
Los cinco componentes de la Inteligencia Emocional en la práctica:
1. El autoconocimiento consiste en conocer los propios estados
internos, preferencias, recursos e intuiciones. Este autoconocimiento
comprende, a su vez, tres aptitudes emocionales:
a. Conciencia emocional: Reconocimiento de las propias
emociones y sus efectos.
b. Autoevaluación precisa: Conocimiento de los propios recursos
interiores, habilidades y límites.
c. Confianza en uno mismo: Certeza sobre el propio valer y
facultades.
2. La autorregulación consiste en manejar los propios estados internos,
impulsos y recursos. Esta autorregulación comprende, a su vez, cinco
aptitudes emocionales:
a. Autodominio: Mantener bajo control las emociones y los
impulsos perjudiciales
b. Confiabilidad: Mantener normas de honestidad e integridad.
c. Escrupulosidad: Aceptar la responsabilidad del desempeño
personal.
d. Adaptabilidad: Flexibilidad para reaccionar ante los cambios.
e. Innovación: Estar abierto y bien dispuesto para las ideas y los
enfoques novedosos y la nueva información.
3. La motivación son las tendencias emocionales que guían o facilitan
la obtención de las metas. Esta motivación comprende, a su vez,
cuatro aptitudes emocionales:
a. Afán de triunfo: Afán orientador de mejorar o responder a una
norma de excelencia.
b. Compromiso: Alinearse con los objetivos de un grupo u
organización.
c. Iniciativa: Disposición para aprovechar las oportunidades.
d. Optimismo: Tenacidad para buscar el objetivo, pese a los
obstáculos y reveses.
4. La empatía es la captación de sentimientos, necesidades e intereses.
Esta empatía comprende, a su vez, cinto aptitudes emocionales:
a. Comprender a los demás: Percibir los sentimientos y
perspectivas ajenas, e interesarse activamente por sus
preocupaciones.
b. Ayudar a los demás a desarrollarse: Percibir las necesidades de
desarrollo de los demás y fomentar su capacidad.
c. Orientación hacia el servicio: Prever, reconocer y satisfacer las
necesidades del cliente.
d. Aprovechar la diversidad: Cultivar las oportunidades a través
de personas diversas.
e. Conciencia política: Interpretar las corrientes sociales y
políticas.
5. Las habilidades sociales son las habilidades para inducir en los otros
las respuestas deseadas. Estas habilidades sociales comprenden, a
su vez, ocho aptitudes emocionales:
a. Influencia: Implementar tácticas de persuasión efectiva.
b. Comunicación: Escuchar abiertamente y trasmitir mensajes
convincentes.
c. Manejo de conflictos: Manejar y resolver desacuerdos.
d. Liderazgo: Inspirar y guiar a individuos o grupos.
e. Catalizador de cambios: Iniciar o manejar los cambios.
f. Establecer vínculos: Alimentar las relaciones instrumentales.
g. Colaboración y cooperación: Trabajar con otros para alcanzar
objetivos compartidos.
h. Habilidades de equipo: Crear sinergia para trabajar en pos de
las metas colectivas.
3. Analizar la evolución de las diferentes teorías que dieron origen a la
Inteligencia Emocional.
Charles Darwin fue el primero que empezó a utilizar el concepto de
inteligencia emocional, señalando en sus trabajos la importancia de la
expresión emocional para la supervivencia y la adaptación.
David Wechsler en 1940, describe la influencia de factores no intelectivos
sobre el comportamiento inteligente, y sostiene, además, que nuestros
modelos de inteligencia no serán completos hasta que no puedan
describir adecuadamente estos factores.
El primer uso del término inteligencia emocional generalmente es atribuido
a Wayne Payne, citado en su tesis doctoral “Un estudio de las emociones”.
Sin embargo, el término "inteligencia emocional" había aparecido antes en
textos de Leuner (1966). Greenspan también presentó en 1989 un modelo
de IE, seguido por Salovey y Mayer (1990), pero no fue hasta la publicación
del célebre libro de Daniel Goleman sobre Inteligencia Emocional en 1995,
cuando surgieron numerosas publicaciones que lo hicieron muy popular.
Goleman la acuñó y Alejandro Vega un joven malagueño nacido en 1983
lleva en 2010 lleva el mundo de las emociones hasta las más altas cotas de
la sociedad, mostrándolas de una forma nunca vista hasta entonces. En su
libro "Dicedir saber vivir" expone todos estos contenidos de forma vivencial,
nos habla desde el cerebro hasta sus manifestaciones en diferentes
culturas y religiones.
Edward Thorndike (1920) quien la definió como "la habilidad para
comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y
actuar sabiamente en las relaciones humanas". Para Thorndike, además
de la inteligencia social, existen también otros dos tipos de inteligencias: la
abstracta, la cual se refiere a la habilidad para manejar ideas y la
mecánica, que tiene que ver con la habilidad para entender y manejar
objetos.
Asimismo, se encuentra un antecedente cercano de la Inteligencia
Emocional que lo constituye la teoría de las inteligencias múltiples,
originaria del Dr. Howard Gardner, de la Universidad de Harvard, quien
plantea en su libro "Frames of Mind” 1983, que las personas tenemos 7 tipos
de inteligencia que nos relacionan con el mundo, que son: la Inteligencia
Lingüística, la Inteligencia Lógica, la Inteligencia Musical, la Inteligencia
Visual – Espacial, la Inteligencia Kinestésica, la Inteligencia Interpersonal y
la Inteligencia Intrapersonal.
Para el año 1990, dos psicólogos norteamericanos, el Dr. Peter Salovey y el
Dr. John Mayer, acuñaron un término cuya fama futura era difícil de
imaginar. Ese término es el de inteligencia emocional. Hoy en día, pocas
personas de los ambientes culturales, académicos o empresariales ignoran
el término o su significado. Esto se debe, fundamentalmente, al trabajo de
Daniel Goleman, investigador y periodista del New York Times, quien llevó el
tema al centro de la atención en todo el mundo, a través de su obra ‘La
Inteligencia Emocional’ (1995).
El nuevo concepto, investigado a fondo en esta obra y en otras que se
sucedieron con rapidez, penetra con increíble vigor y hace tambalear las
categorías establecidas a propósito de interpretar la conducta humana (y
por ende de las ciencias) que durante siglos se han dedicado a descubrir:
llámense Psicología, Educación, Sociología, Antropología, u otras.
Actividad nº20:
Esquemas descriptivos sobre las aplicaciones de la Inteligencia Emocional
dentro del ámbito empresarial y personal
1)
2)
Referencias bibliográficas
[Link]
emocional/
[Link]
analizan/inteligencia-emocional-en-el-trabajo/
[Link]
como-competencia/
[Link]
[Link]
[Link]