UNIVERSIDAD GENERAL GERARDO BARRIOS
FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS
FUNDAMENTOS DEL DERECHO PENAL
CATEDRATICO
LIC. MIRTALA PORTILLO DE CRUZ
ENSAYO
ANALISIS JURISPRUDENCIAL
INTEGRANTES:
CARLOS JOSE ORELLANA RAMOS
ANA ELVA ARGUETA
REFERENCIA 41-2001
SALA DE LO PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA: San Salvador, a
las diez horas del día dos de julio de dos mil dos. El anterior recurso de casación ha
sido interpuesto por el Licenciado Hermes Berardo Villatoro Gutiérrez, en concepto
de Agente Auxiliar del Fiscal General de la República, contra el sobreseimiento
definitivo pronunciado por el Tribunal de Sentencia de Usulután, a las ocho horas
con treinta minutos del día nueve de enero del dos mil uno, en el proceso instruido
contra el imputado ABEL RODRÍGUEZ MARTINEZ, por el delito de HURTO,
Art.207 Pn., en José Alexis Gómez Alberto.
De la formulación clásica de este principio de jurisdiccionalidad se derivan tres
garantías básicas reflejadas en los fundamentos constitucionales del sistema penal.
1. El Habeas Corpus;
2. La Presunción de Inocencia; y
3. La reserva de jurisdicción en materia penal, es decir, la atribución de la
averiguación y represión de los delitos únicamente mediante un "juicio legal",
controlado por un sujeto imparcial e independiente.
Podemos observar que se hace mención de tres garantías penales en el
apartado anterior en primer lugar evidenciamos el habeas corpus que este es
un derecho recogido en la constitución que protege a cualquier ciudadano ante
arrestos y detenciones arbitrarias que a su vez proporciona la garantía de poder
comparecer de forma inmediata y pública ante un Juez para que este
determine si el arresto fue o no conforme a la legalidad y si debe mantenerse o
interrumpirse.
Luego se presenta la presunción de inocencia la cual establece la inocencia
de la persona como regla solamente a través de un proceso o juicio en el que
se demuestre la culpabilidad de la persona, podrá el Estado aplicarle una pena
o sanción.
Y por último la reserva de jurisdicción en materia penal, es decir, la atribución
de la averiguación y represión de los delitos únicamente mediante un "juicio
legal", controlado por un sujeto imparcial e independiente el cual en este caso
sería un juez.
REFERENCIA 98-2017
Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia: San Salvador, a las
once horas con dieciocho minutos del día treinta de octubre de dos mil diecisiete.
El presente proceso de hábeas corpus ha sido promovido por el abogado Carlos
Antonio Araujo Tenorio, contra actuaciones del Tribunal Tercero de Sentencia de
San Salvador, y a favor del señor MGBE, condenado por el delito de secuestro.
´´Inclusive, se le explicó que eventualmente, podría constituir un error de forma en el
acta, no indicar de forma precisa que esos abogados participan para los acusados
ausentes que no tenían nombrados abogados defensores; pero de la lectura integral
del documento, se comprende claramente que actuaron con el objeto de evitar
vulneración a los derechos y garantías que como procesados tienen dentro del
procedimiento; por lo que esa omisión de no establecer que son en su
representación, constituye únicamente una circunstancia lapsus calami, alocución
latina que significa "error o tropiezo involuntario e inconsciente al escribir", y que
constituye un error de forma, que no implica que el acusado ha sido juzgado con
violación de manera directa y manifiesta de sus garantías constitucionales (...) no
constituye transgresión a sus garantías constitucionales, de conformidad con lo
previsto en el Art. 12 y 15 de la Constitución (...) ni mucho menos ha causado
inseguridad jurídica (...) lo indicado por el acusado y su defensa técnica, para
fundamentar su recurso, bajo ninguna circunstancia implica modificación sustantiva
en lo resuelto, que es precisamente el objeto de la revisión(...)´´
Si bien podemos apreciar en el apartado anterior hace mención de los
artículos 12 y 15 de la constitución que a su letra rezan:
Art. 12.- Toda persona a quien se impute un delito, se presumirá inocente mientras
no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley y en juicio público, en el que se le
aseguren todas las garantías necesarias para su defensa.
La persona detenida debe ser informada de manera inmediata y comprensible, de
sus derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a
declarar.
Se garantiza al detenido la asistencia de defensor en las diligencias de los órganos
auxiliares de la administración de justicia y en los procesos judiciales, en los
términos que la ley establezca.
Las declaraciones que se obtengan sin la voluntad de la persona carecen de valor;
quien así las obtuviere y empleare incurrirá en responsabilidad penal.
Art. 15.- Nadie puede ser juzgado sino conforme a las leyes promulgadas con
anterioridad al hecho de que se trate, y por los tribunales que previamente haya
establecido la ley.
Si bien apreciamos los artículos hacen mención en cuanto a asignación de
garantías para su defensa y a ser juzgado competentemente.
LA IMPORTANCIA DE LOS LIMITES DEL IUS PUNIENDI.
El poder que se le atribuye constitucionalmente al Estado de determinar
las conductas que se consideran delitos y las penas a aplicar a los que
incurran en ellas, debe ser sometido a limitaciones, para evitar excesos,
tanto por mandato de la Constitución, como de otras leyes del ordenamiento
jurídico, a través de un sistema de principios reguladores del actuar de
los legisladores, en su labor de instituir delitos y penas y de los jueces y
tribunales, en su función de aplicarlas a los comisores de delitos.
La aplicación consecuente de estos principios, supone la existencia de
un derecho penal destinado a defender los valores fundamentales de la
sociedad, que actúe sólo en los casos de los ataques más graves a esos
valores, y que, tanto en su elaboración, como en el ámbito de su aplicación,
garantice el respeto a la libertad y dignidad humanas.
El legislador al seleccionar las conductas humanas que reciben protección
del derecho penal debe limitarse al mínimo indispensable para garantizar
los derechos de los ciudadanos, por lo que la potestad punitiva del Estado
ha de quedar limitada a proteger sólo aquellos bienes jurídicos que
teniendo relevancia constitucional, afecten las libertades de los demás y
en uso de esta facultad deberá procurar que la determinación de las penas
esté en correspondencia con los valores constitucionalmente protegidos,
procurando el mayor uso posible de medidas alternativas a la privación de
libertad.
La utilización del derecho penal como método para garantizar la protección
de los valores establecidos constitucionalmente, de los ataques más graves
e intolerables a las relaciones de convivencia, no podrá ser abolida, ni en
las actuales condiciones, ni tampoco en el futuro. El día que la humanidad
se decida a adoptar formas de organización de la sociedad que garanticen
una distribución más justa y equitativa de las riquezas, que conduzca a un
modelo de sociedad más justo y solidario, con un alto grado de satisfacción
de las necesidades materiales y espirituales de sus ciudadanos, se requerirá
entonces de una menor aplicación de la represión penal para garantizar
las relaciones normales de convivencia y la protección de los valores
fundamentales de rango constitucional.