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Doctrina Jurídica: Fuente del Derecho

La doctrina cumple funciones estructurales y sistemáticas al ordenar y exponer normas, explicar términos legales, y sistematizar el derecho. También cumple funciones críticas al resaltar deficiencias y ofrecer soluciones. La doctrina asume un carácter de fuente del derecho al producir principios normativos. Su fuerza depende de la concordancia o discrepancia entre autores, por lo que se debe considerar una variedad de fuentes doctrinales. La doctrina también evoluciona con el tiempo, por lo que las opiniones
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Doctrina Jurídica: Fuente del Derecho

La doctrina cumple funciones estructurales y sistemáticas al ordenar y exponer normas, explicar términos legales, y sistematizar el derecho. También cumple funciones críticas al resaltar deficiencias y ofrecer soluciones. La doctrina asume un carácter de fuente del derecho al producir principios normativos. Su fuerza depende de la concordancia o discrepancia entre autores, por lo que se debe considerar una variedad de fuentes doctrinales. La doctrina también evoluciona con el tiempo, por lo que las opiniones
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CONCLUSIONES

El tema de las fuentes del derecho juega un papel muy importante para el
entendimiento y aplicación de todo sistema jurídico, pues tiene que ver con la
vigencia jurídica de los sistemas normativos, dotados de validez ética o
sociológica; en este sentido, las diversas corrientes del pensamiento jurídico
han buscado respuesta al problema de la identidad y existencia de las fuentes.
Las fuentes del derecho son los actos o hechos pasados de los que deriva la
creación, modificación o extinción de normas jurídicas. A veces, también, se
entiende por tales a los órganos de los cuales emanan las leyes que componen
el ordenamiento jurídico, y a los factores históricos que inciden en la creación
del derecho. De las fuentes del derecho se desprenden, respectivamente, las
nociones de fuentes materiales, fuentes formales y fuentes históricas.
Se entiende por doctrina jurídica, el conjunto de estudios que con objeto
científico realizan los especialistas en el campo del derecho, ya sea para
sistematizar los preceptos, fundamentar posiciones teóricas, o bien, para
interpretar las normas legales o señalar las reglas de aplicación de las mismas.

La doctrina expone la forma de aplicación práctica del derecho y se esfuerza, al


mismo tiempo, en criticar o justificar tal derecho, evidenciando su historia,
evolución y tendencias. De acuerdo con la propia jurisprudencia, en nuestro
sistema se reconoce como práctica reiterada acudir a la doctrina como un
elemento de análisis y apoyo, con la excepción de interpretar con base en ella
en mate-ría penal, permitiendo que, en todas las demás materias, con las
variaciones propias de cada una, se atienda a la regla que el texto
constitucional menciona con literalidad en cuanto propia de los juicios del orden
civil. Más aún, la función jurisdiccional, por naturaleza, exige un trabajo de
lógica jurídica, que busca aplicar correctamente las normas, interpretarlas con
sustento y desentrañar de los textos legales los principios generales del
derecho para resolver las cuestiones controvertidas en el caso concreto que se
somete a su conocimiento, siendo así es imprescindible acudir a la doctrina
para integrar derecho, de acuerdo con la visión que de ese valor se tenga en
un sitio y época determinados, de esta forma el juzgador se encuentra ante la
doctrina no de forma dogmática, sino analizando, objetiva y racionalmente, las
argumentaciones jurídicas correspondientes, asumiendo en forma personal las
que le resulten convincentes y expresando, a su vez, las consideraciones que
lo justifiquen

Podemos comprender las


diferentes funciones que la
doctrina cumple estructural y
sistemáticamente,
especialmente en uno de
naturaleza romano-germánica
como el peruano.
Sin embargo, son necesarias
aún algunas precisiones a
manera de conclusión. En
primer lugar,
la doctrina es un gran
ordenador y expositor. Su
función de describir permite
exponer grupos
de normas en diversas épocas y
con diversas ubicaciones
jerárquicas. Su función de
explicar
llena de contenido cuyo fin es
de aclarar términos que, en el
lenguaje dentro del derecho, Su
función de sistematización es
un perpetuo ordenador de las
normas en grupos, conjuntos y
subconjuntos, que aporta mayor
concordancia y coherencia
dentro de todo el sistema. Sus
funciones de crítica y solución
permiten resaltar deficiencias y
cubrir carencias. Si bien el
Derecho está compuesto por
normas jurídicas y principios,
dentro de podemos encontrar
varios de ellos dentro de los
textos legislativos y otros
encontrados a lo largo del
tiempo por las
fuentes doctrinales. La doctrina
asume plenamente su carácter
de fuente del Derecho, en
producción normativa, cuyos
textos pueden ser perfectamente
encuadrados en el esquema
general, al tratar sobre
interpretación e integración,
veremos cómo la doctrina sigue
aportando
estos principios allí más
profusamente utilizados en la
tarea de aplicación del Derecho.
La
fuerza de la doctrina como
fuente del Derecho depende de
la tensión concordancia-
discrepancia entre los autores,
otro punto importante, está en
concordancia de opiniones y en
razón inversa a la discrepancia.
Hay campos doctrinales en los
que prácticamente no existen
voces discordantes y otros en
los que sí. Por eso
normalmente, la referencia a
una sola fuente,
o a las que se ubican en un
mismo pensamiento, resulta
insuficiente y puede llevar a la
peligrosa. Por lo debe ejercerse
con honestidad intelectual y
con la comprehensividad. De
otro
lado, la doctrina también es
también evoluciona y, por
tanto, lo prevaleciente dentro de
ella en
un momento determinado
puede pasar a ser opinión no
importante a posteriori. Existen
muchos creadores de contenido,
cabe anotar que generalmente
ocurre que los grandes
innovadores son mal
considerados al inicio. Muchos,
incluso, mueren en el aparente
fracaso
para, luego, ser reconocidos
como hitos de transformación
en las concepciones jurídicas.
Por lo
tanto, el trabajo con la doctrina
debe reconocer la importancia
de lo prevaleciente. El Derecho
también debe evolucionar por
eso debe estar atento a ellas
cuando ocurren. [ CITATION
Mar09 \l 3082 ]
Podemos comprender las diferentes funciones que la doctrina cumple
estructural y sistemáticamente, especialmente en uno de naturaleza romano-
germánica como el peruano. Sin embargo, son necesarias aún algunas
precisiones a manera de conclusión. En primer lugar, la doctrina es un gran
ordenador y expositor. Su función de describir permite exponer grupos de
normas en diversas épocas y con diversas ubicaciones jerárquicas. Su función
de explicar llena de contenido cuyo fin es de aclarar términos que, en el
lenguaje dentro del derecho, Su función de sistematización es un perpetuo
ordenador de las normas en grupos, conjuntos y subconjuntos, que aporta
mayor concordancia y coherencia dentro de todo el sistema. Sus funciones de
crítica y solución permiten resaltar deficiencias y cubrir carencias. Si bien el
Derecho está compuesto por normas jurídicas y principios, dentro de podemos
encontrar varios de ellos dentro de los textos legislativos y otros encontrados a
lo largo del tiempo por las fuentes doctrinales.

La doctrina asume plenamente su carácter de fuente del Derecho, en


producción normativa, cuyos textos pueden ser perfectamente encuadrados en
el esquema general, al tratar sobre interpretación e integración, veremos cómo
la doctrina sigue aportando estos principios allí más profusamente utilizados en
la tarea de aplicación del Derecho. La fuerza de la doctrina como fuente del
Derecho depende de la tensión concordancia-discrepancia entre los autores,
otro punto importante, está en concordancia de opiniones y en razón inversa a
la discrepancia. Hay campos doctrinales en los que prácticamente no existen
voces discordantes y otros en los que sí. Por eso normalmente, la referencia a
una sola fuente, o a las que se ubican en un mismo pensamiento, resulta
insuficiente y puede llevar a la peligrosa. Por lo que debe ejercerse con
honestidad intelectual y con la comprehensividad. De otro lado, la doctrina
también es también evoluciona y, por tanto, lo prevaleciente dentro de ella en
un momento determinado puede pasar a ser opinión no importante a posteriori.
Existen muchos creadores de contenido, cabe anotar que generalmente ocurre
que los grandes innovadores son mal considerados al inicio. Muchos, incluso,
mueren en el aparente fracaso para, luego, ser reconocidos como hitos de
transformación en las concepciones jurídicas. Por lo tanto, el trabajo con la
doctrina debe reconocer la importancia de lo prevaleciente. El Derecho también
debe evolucionar por eso debe estar atento a ellas cuando ocurren.

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