EL edificio Teatral.
DEL LIBRO DE HÉCTOR CALMET. ESCENOGRAFÍA.
Lo primero que me preocupa es la relación que esa obra va a tener con un lugar
determinado, con una arquitectura.
Dicho de otra manera: no hay puesta en escena en el absoluto.
Trataremos ahora de ordenar la nomenclatura del oficio escenográfico. Es
imprescindible tener un código en común: llamar a las cosas por su nombre
nos permitirá ser respetado por los técnicos –ya sean maquinaria,
luminotecnia o utilería- y, sobre todo, entendernos con ellos.
EL ESCENARIO A LA ITALIANA.
Se compone de un gran rectángulo dividido en dos partes: sala y escenario.
Esta división está delimitada por una pared vertical y un hueco en su base: la
boca de escena. Tapando ese hueco, se encuentra el telón de embocadura o
telón de boca. Entre éste y la platea se ubica el proscenio y, en algunos casos,
también el foso de orquesta, que cuando es mecánico – o sea levadizo – se
denomina “pistón”. En Buenos Aires, los Teatros Cervantes, San Martín,
Alvear y Colón tienen pistones.
Los espacios que están a cada lado del escenario se denominan hombros;
se los utiliza para el “Desembarco de carros, escenografías, etc. Mientras más
espaciosos y libres estén, mejor y más rápido será la maniobrabilidad en los
cambios escenográficos.
Detrás del escenario y al mismo nivel del piso –no todos los teatros la
poseen– está la capilla, lugar donde antiguamente se construían las
escenografías, mejor dicho, los decorados, generalmente llamados trastos -
bastidores -, forrados en tela. Hoy día se utiliza como espacio para guardar
escenografías, carros, elementos de utilería, iluminación, etc. El San Martín y
Colon (Bs. As.) cuentan con este funcional espacio.
Se trata de un escenario supeditado a la complejidad de la tramoya escénica,
con toda la maquinaria lista para esconder y mostrar, por ejemplo, dioses,
ángeles que vuelan o surgen de las nubes, diablos que salen de las entrañas
de la tierra (el escenario), nubes, truenos, trompetas. Esta tramoya, con sus
sogas, nudos, poleas, ruedas y contrapesos, la hemos heredado de la
maquinaria de los barcos a vela del siglo XVI.
LA SALA.
A partir del siglo XVI, la sala es un salón de fiestas. Se va dejando de lado la
gradería popular, y el piso y el proscenio son ocupados por la nobleza.
Periféricamente, en forma de U, se instalan los palcos, tertulias y paraísos.
Luego el rey se muda al palco central: la corte lo acompaña en los palcos
laterales y la platea queda para la burguesía. El teatro a la italiana ha sido
inventado: una escena para admirar, una sala para ser admirado.
A fines del siglo XVIII, en el tratado de matemáticas de Benito Bail (1976) se
definen las proporciones para la sala y el escenario. A éste se lo dota de una
maquinaria compleja y de un gran proscenio, que aleja aun más al espectador
Para que pueda, así, admirar y sorprenderse del artilugio del trompe-l’ oeil
(alegoría a un trompo que gira y en cada cara tiene una imagen escenográfica).
En este teatro quedan bien delimitadas las diferencias sociales: desde los
palcos presidenciales, antiguamente en avant-scene, como en el Teatro
Colón (que actualmente se utilizan para recepciones oficiales), o ubicados en
medio de la sala, primer piso (otrora la ubicación de los reyes- Teatro Colón y
Cervantes-), hasta el paraíso, lugar de hermoso nombre, pero no de hermosa
visión. En el colón existe el mito que desde allí se oye muy bien, por lo cual lo
prefieren los melómanos eruditos, que acostumbran reprobar ruidosamente
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las fallas corales y musicales. Pero del paraíso solo se ve una cuarta parte del
escenario, y ni hablar del espectador que está próximo al
escenario…Curiosamente también hay palcos para viudas, ubicados en la
platea, a nivel del piso, y cerrados con un entramado que no deja ver a sus
ocupantes.
En las décadas de 1920 y 1930 se nivelaba el piso de la platea en ocasión de
los famosos bailes de Carnaval (todavía hay posibilidades de hacerlos en los
teatros Colón y Cervantes).
Para facilitar la visión de los espectadores, la platea está en pendiente, sube
un 40 por ciento, aproximadamente, en los pasillos de circulación; y dos
escalones (20 + 20 centímetros) hacen la pendiente más accesible. En los
teatros semicirculares, en los circulares, o en los que se llaman auditorios
(Cdad. de las Artes), la platea sube 50 centímetros por fila, lo que facilita la
visión.
EL ESCENARIO.
Desde la platea vemos un hueco que comunica con la sala: la boca de
escena, que incluye el telón de embocadura. Generalmente, contamos con
dos embocaduras: la primera es la de la mampostería del teatro, acorde con
la decoración de la sala (en el teatro San Martín, antes de la remodelación, era
de cartapesta); la segunda es ya la perteneciente al teatro. Esta última está
compuesta por dos planos verticales, uno de cada lado, denominados
arlequines (ese nombre se debe a que por esos trastos hacía su apariciones
Arlequín), y un plano horizontal elevado, llamado bambalinón de boca. Esta
segunda embocadura es telescópica en la mayoría d elos casos y se puede
regular a requerimiento del escenógrafo o del director. En algunos teatros, el
bambalinón de boca contiene el primer puente de luces. Delante de la
segunda embocadura, corre el telón de boca, que abre y cierra el escenario a
la vista del público. Hay por lo menos cuatro sistemas de apertura, y sus
nominaciones varían según salas, usos y costumbres.
EL TELÓN.
Todos los telones tienen que ser accionados a mano por un experimentado
telonero: de otro modo, se puede llegar a malograr el espectáculo y el aplauso
final. Aquí el telón pasa a ser un actor más, accionado perfectamente por un
maquinista (sección a cargo) que trabaja en equipo con el asistente-traspunte
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(stage manager), que da la orden en el momento exacto para bajarlo y subirlo
todas las veces que sea necesario.
Telón a la Italiana.
Abre en forma de dos P invertidas. Cuando se acciona, por medio de
argollas y unos “tiros” cosidos en la parte posterior, “dibuja” esa forma tan
especial. Para este telón se necesita una embocadura muy grande, como la
que tiene el Colón; de otro modo, le quitaría mucha visibilidad al escenario.
Telón a la Americana.
Está dividido en dos mitades que corren hacia los hombros del escenario por
detrás de la embocadura de mampostería, ayudado en la parte superior por
rueditas y carritos enganchados a un riel (lo más similar a las cortinas de una
casa). Hay que tener en cuenta que los carritos y rueditas, al deslizarse, van
ocupando un espacio y frenando el deslizamiento final, así que es necesario
calcular el lugar las dos mitades al final de la carrera. Todo esto está sostenido
por una armilla de 60 centímetros de alto denominada americana. Estos
telones son utilizados en teatros que no tienen una gran parrilla –entonces no
pueden esconder el telón- ni sistemas de contrapesos. Quedan recogidos
entre la primera y la segunda embocadura (teatros Regina, Tabarís, y San
Martín de Bs. As.-sala Casacuberta-. En Algunas salas, sobre todo de cine, son
accionados por medio de motor, sistema que, por ser muy lento, no nos
ayuda mucho en teatro.
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Telón a la Veneciana.
Son aptos para teatros muy bajos, que no tienen parrilla, un sistema especial
les permite recogerse en sí mismos. Se los utilizaba generalmente en los
teatros de revista.
EL Teatro Libertador General San Martín de la Provincia de Córdoba tiene
los tres sistemas en su telón principal, telón a la italiana, telón a la Americana
y telón a la veneciana, para ser utilizados en distintas propuestas escénicas
según su necesidad.
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Telón de seguridad.
Construido en hierro, corre por delante del telón de boca, cuando terminan
las funciones, es obligatorio dejarlo bajo, para evitar que en caso de incendio
el fuego se propague por todo el edificio. Se acciona mecánicamente y está
previsto que en caso de emergencia se corte la soga que también lo sostiene
para hacerlo bajar abruptamente. Así fue accionado en el teatro cervantes,
durante un incendio en 1961, y el fuego no dañó la sala. Desgraciadamente,
solo los teatros oficiales cumplen con esta medida de prevención. La mayoría
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de los teatros comerciales lo tienen arrumbado y no le prestan ningún servicio
de mantenimiento.
“DERECHA” E “IZQUIERDA” EN EL ESCENARIO
Se usa como norma la derecha o la izquierda del espectador, o las del
director porque dirige y trabaja desde la platea. Pero el actor que mira a la
platea tiene otra derecha y otra izquierda. Para no confundir a los actores,
asistentes, técnicos, etc., se nombran por las calles que corresponden a los
lados del teatro. Veamos algunos ejemplos:
Sala Mayor del teatro Libertador General San Martín de Córdoba:
Lado izquierdo espectador = Calle Duarte Quirós.
Lado derecho espectador = Boulevard San Juan.
LA RUPTURA DE LA CAJA ESCÉNICA.
A lo largo de los siglos se han creado, investigado, probado, diseñado,
abandonado, muchos espacios teatrales de distinto tipo. Durante el siglo XX,
muchos de esos espacios intentaron romper con la tradición del teatro a la
italiana y su perspectiva clásica. De estas experiencias y búsquedas surgieron
el teatro circular, el teatro semicircular, el teatro polivalente, el teatro al aire
libre, el teatro en estadios y muchos otros.
TEATRO CIRCULAR.
En Buenos Aires no se han empleado con mucha frecuencia los teatros
circulares; en cambio en Estados Unidos, en Francia, en Inglaterra y –más
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cerca de nosotros- en Montevideo, Uruguay los directores están habituados
a dirigir en este espacio, que, desde ya requiere para la puesta una técnica
diferente.
TEATRO SEMICIRCULAR.
La sala Casacuberta, en el Teatro San Martin; la Pablo Picasso, en el complejo
La Plaza, son semicirculares.
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