Robledales Quercus NO Ibérico
Robledales Quercus NO Ibérico
presentación
9230
Robledales de Quercus
pyrenaica y robledales
de Quercus robur y Quercus
pyrenaica del NOroeste ibérico
AutorES
Ignacio García y Pedro Jiménez Mejías
2 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Esta ficha forma parte de la publicación Bases ecológicas preliminares para la conservación de los
tipos de hábitat de interés comunitario en España, promovida por la Dirección General de Medio
Natural y Política Forestal (Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino).
Realización y producción
Coordinación general
Elena Bermejo Bermejo y Francisco Melado Morillo.
Coordinación técnica
Juan Carlos Simón Zarzoso.
Colaboradores
Presentación general: Roberto Matellanes Ferreras y Ramón Martínez Torres. Edición: Cristina
Hidalgo Romero, Juan Párbole Montes, Sara Mora Vicente, Rut Sánchez de Dios, Juan García
Montero, Patricia Vera Bravo, Antonio José Gil Martínez y Patricia Navarro Huercio. Asesores:
Íñigo Vázquez-Dodero Estevan y Ricardo García Moral.
Diseño y maquetación
Diseño y confección de la maqueta: Marta Munguía.
Maquetación: Do-It, Soluciones Creativas.
Agradecimientos
A todos los participantes en la elaboración de las fichas por su esfuerzo, y especialmente a
Antonio Camacho, Javier Gracia, Antonio Martínez Cortizas, Augusto Pérez Alberti y Fernando
Valladares, por su especial dedicación y apoyo a la dirección y a la coordinación general y
técnica del proyecto.
Las opiniones que se expresan en esta obra son responsabilidad de los autores y no necesariamente
de la Dirección General de Medio Natural y Política Forestal (Ministerio de Medio Ambiente,
y Medio Rural y Marino).
3
presentación
1
Univ. de Santiago de Compostela, 2Univ. Pablo de Olavide.
NIPO: 770-09-093-X
ISBN: 978-84-491-0911-9
Depósito legal: M-22417-2009:
5
ÍNDICE
1. PRESENTACIÓN GENERAL 7
1.1. Código y nombre 7
1.2. Definición 7
1.3. Descripción 8
1.4. Problemas de interpretación 9
1.5. Esquema sintaxonómico 10
1.6. Distribución geográfica 11
2. CARACTERIZACIÓN ECOLÓGICA 15
2.1. Regiones naturales 15
2.2. Factores biofísicos de control 17
2.3. Subtipos 17
2.4. Especies de los anexos II, IV y V 20
2.5. Exigencias ecológicas 21
5. INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA 41
5.1. Bienes y servicios 41
5.2. Líneas prioritarias de investigación 41
pyrenaica (del suroeste de Francia al sur de la Pe- Sin embargo la referencia a los robledales galaico-
nínsula Ibérica) a excepción de la zona que ocupan portugueses es bastante inexacta.
los robledales galaico-portugueses [principalmente
subsectores Compostelano y Miñense del sector En la guía básica los robledales galaico-portugueses
Galaico-Portugués (Izco, 1996)]. Finalmente, estos quedan recogidos en la siguiente parte: «El melojar
mismos subtipos definen bosques monoespecíficos mixto con carballos aparece en localidades noroc-
de Q. pyrenaica, sin dar cabida a la presencia de Q. cidentales, Atlánticas y de tránsito hacia bosques
robur en ningún caso. más frondosos. Esta variante tiene un dosel arbó-
reo diverso, con Acer campestre, Fraxinus excelsior,
Es necesario, pues, introducir en la definición del Frangula alnus y Pyrus pyraster, y se enriquece con
tipo de hábitat de interés comunitario 9230 un especies nemorales Atlánticas en el sotobosque». Sin
nuevo subtipo que incluya a estos robledales ter- embargo estas formaciones están fundamentalmen-
mófilos de Q. robur frecuentemente mixtos con Q. te dominadas por Q. robur y sólo en las áreas más
pyrenaica. Recíprocamente, para darle cabida a este termófilas y más secas Q. pyrenaica llega a hacerse
nuevo subtipo habría que modificar la definición dominante. Por este motivo, se propone sustituir
del tipo de hábitat 9230. esta parte como se indica a continuación:
Por ello se propone cambiar la definición, hacién- En las localidades noroccidentales Atlánticas el me-
dola más amplia e incluir en ella tanto los melojares lojar da paso a un bosque más oceánico, acidófilo,
puros como los bosques mixtos con Q. robur. La de- dominado por Q. robur, con frecuente aparición de
finición idónea para el tipo de hábitat 9230 es: Bos- Q. pyrenaica. Son especies habituales en este robledal
ques dominados por Quercus pyrenaica y bosques Ilex aquifolium, Crataegus monogyna y las acidófilas
atlánticos submediterráneos dominados por Quer- Pyrus cordata, Frangula alnus y Erica arborea. En la
cus robur, generalmente con presencia de Quercus proximidad de la costa y penetrando hacia el interior
pyrenaica (Quercion robori-pyrenaicae). a través de cursos fluviales, este robledal incorpora
especies termófilas como Laurus nobilis, Osyris alba,
El nuevo subtipo propuesto se correspondería con Arbutus unedo, Rubia peregrina y Quercus suber.
parte de las formaciones contenidas en los tipos de
hábitat 41.563 y 41.564 de CORINE y su nombre Del mismo modo, la descripción sencilla del tipo
y definición serían las siguientes: del hábitat debe ser modificada: Robledales marces-
centes mediterráneos o submediterráneos domina-
Robledales del noroeste ibérico con Quercus robur y dos por el melojo (Quercus pyrenaica), a veces en
Quercus pyrenaica. mezcla con el carballo (Q. robur). Se propone susti-
Rusco aculeati-Quercetum roboris (Braun-Blanquet et tuir este párrafo por el escrito a continuación:
al., 1956); Myrtillo-Quercetum roboris (P. Silva, Rozei-
ra & Fontes, 1950); Lonicero peryclimeni-Quercetum Robledales marcescentes mediterráneos o submedite-
pyrenaicae (Rivas-Martínez, T.E. Díaz, Fernández- rráneos dominados por el melojo (Quercus pyrenaica)
González, Izco, Lousa, Loidi & Penas, 2001). y robledales de transición, dominados por el carballo
(Q. robur) y con frecuente presencia de melojo.
Bosques dominados por Q. robur de los pisos ter-
mo, meso y supratemplado de la Región Atlántica En lo que respecta a la fauna, la descripción de la
del noroeste de la Península Ibérica, generalmente guía básica es, aunque escueta, apropiada. La gran
con presencia abundante de Quercus pyrenaica, ca- extensión de superficie que ocupa el melojar en la
racterizados por una cierta mediterraneidad. Península Ibérica permite que en su seno habiten
numerosas especies de muy diferentes ámbitos geo-
gráficos. Por ello sería adecuado reducir la enume-
1.3. Descripción ración de animales a la existente: paseriformes, ra-
paces, mustélidos y cérvidos, términos por un lado
La descripción contenida en la Guía básica de los lo bastante amplios para englobar diversos taxones,
tipos de hábitat de interés comunitario de España pero a su vez lo bastante precisos para definir ani-
(Bartolomé et al., 2005) es básicamente adecuada. males típicos de medios forestales.
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Código del tipo de Hábitat del Atlas y Manual de los Hábitat de España
hábitat de interés
comunitario Código Nombre
9230-9260-9380 823010/823020/ Quercion pyrenaicae Rivas Goday ex Rivas-Martínez 1965
826020/826030/
838020
9230 823011 Rusco aculeati-Quercetum roboris Br.-Bl., P. Silva & Rozeira 1956
9230 823012 Vaccinio myrtilli-Quercetum roboris P. Silva, Rozeira & Contes 1950
9230 823027 Holco mollis-Quercetum pyrenaicae Br.-Bl., P. Silva & Rozeira 1956
En color se han señalado los hábitat del Atlas y Manual de los Hábitat de España que, aunque no están relacionados directamente con el tipo de hábitat de
interés comunitario 9230, presentan alguna asociación que sí lo está.
Tabla 1.1
Clasificación del tipo de hábitat 9230.
Datos del Atlas y Manual de los Hábitat de España (inédito).
11
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Atlántica
Mediterránea
Figura 1.1
Mapa de distribución del tipo de hábitat 9230 por regiones biogeográficas en la
Unión Europea.
Datos de las listas de referencia de la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Figura 1.2
Mapa de
distribución
estimada del tipo
de hábitat 9230.
Datos del Atlas
de los Hábitat
de España,
marzo de 2005.
12 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Macaronésica
Tabla 1.2
Superficie ocupada por el tipo de hábitat 9230 por región biogeográfica, dentro de la red
Natura 2000 y para todo el territorio nacional.
Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005.
Figura 1.3
Lugares de Interés Comunitario en que está presente en el tipo de hábitat 9230.
Datos de los formularios normalizados de datos de la red Natura 2000, enero de 2006.
13
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Atlántica 12 40 7 1 23.648,82
Macaronésica
Mediterránea 26 80 8 211.019,74
La distribución de los melojares y robledales del robledal del Myrtillo-Quercetum roboris, en los que
noroeste ibérico está mayoritariamente bien reco- puede estar ausente Q. pyrenaica, están incorpora-
gida y reflejada en los mapas. Sin embargo, en el das a la cartografía.
mapa de la figura 1.2 se echan en falta las áreas co-
rrespondientes a la Sierra de Aracena (Huelva) y la Comentar que el mapa del Formulario de la red
Sierra del Aljibe (Cádiz), localidad ésta última de Natura 2000 (ver figura 1.3), el cual refleja el área
gran interés biogeográfico al tratarse de los meloja- completa de LIC que contienen este tipo de hábitat,
res más meridionales de Europa. Por otro lado sería nos parece poco adecuado para describir la distribu-
necesario revisar si las escasas representaciones de ción del mismo en la Península Ibérica.
Figura 1.4
Frecuencia de cobertura del tipo de hábitat 9230 en LIC.
La variable denominada porcentaje de cobertura expresa la superficie que ocupa un tipo de hábitat con respecto a
la superficie total de un determinado LIC.
14 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Tabla 1.6
Distribución del tipo de hábitat 9230 en España por comunidades autónomas en cada región biogeográfica.
2. CARACTERIZACIÓN ecológica
2.1. Regiones naturales
Tabla 2.1
Distribución de la superficie del tipo de hábitat 9230 por regiones naturales.
Región biogeográfica Superficie (Ha) (%) Región natural Superficie (Ha) (%)
Sigue
16 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Región biogeográfica Superficie (Ha) (%) Región natural Superficie (Ha) (%)
MED26 3.393 0,60
Figura 2.1
Distribución de la superficie del tipo de hábitat 9230 por regiones naturales.
17
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Caracterización ecológica
■ Adenocarpo decorticantis-Quercetum
pyrenaicae
Del sector Nevadense, supramediterránea. Bien
caracterizado por la presencia de Adenocapus de-
corticans. Su serie de sustitución comienza con
un piornal con el propio A. decorticans y Cytisus
scoparius, que da paso a un jaral-tomillar de Cis-
tus laurifolius con Thymus mastichina.
20 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Tabla 2.2
Taxones incluidos en los anexos II, IV y V de la Directiva de Hábitats (92/43/CEE) y en el anexo I de la Directiva de
Aves (79/409/CEE) que se encuentran común o localmente presentes en el tipo de hábitat 9230.
* Afinidad: Obligatoria: taxón que se encuentra, prácticamente en el 100% de sus localizaciones, en el tipo de hábitat considerado; Especialista: taxón que se
encuentra, en más del 75% de sus localizaciones, en el tipo de hábitat considerado; Preferencial: taxón que se encuentra, en más del 50% de sus localizaciones, en
el tipo de hábitat considerado; No preferencial: taxón que se encuentra, en menos del 50% de sus localizaciones, en el tipo de hábitat considerado.
Afinidad*
Taxón Anexos Directiva Afinidad* hábitat Comentarios
subtipo
Invertebrados
Anfibios y reptiles
Nombre correcto:
Lacerta monticola II, IV No preferencial
Iberolacerta monticola
Mamíferos
Genetta genetta V No preferencial
Sigue
21
Caracterización ecológica
Afinidad*
Taxón Anexos Directiva Afinidad* hábitat Comentarios
subtipo
Aves
Anexo I
Accipiter gentilis No preferencial
Directiva de Aves
Anexo I Directiva
Accipiter nisus No preferencial
de Aves
Anexo I Directiva
Aquila chrysaetos No preferencial
de Aves
Anexo I Directiva
Bubo bubo No preferencial
de Aves
Anexo I Directiva
Circus cyaneus No preferencial
de Aves
Anexo I Directiva
Circus pygargus No preferencial
de Aves
Plantas
Culcita macrocarpa II, IV No preferencial
Caracterización ecológica
Es necesario destacar que, dado que el melojar pue- • Sustitución del melojo y el roble por pinares
de regenerarse a partir de rebrote de cepa, el patrón (Pinus sp.) y eucaliptares (Eucalyptus sp.)
de sucesión ecológica puede presentar un comporta- Tanto Q. pyrenaica como Q. robur presentan
miento peculiar. A veces, en las primeras etapas de un crecimiento bastante lento que no hace
regeneración, se presenta como una formación casi rentable su cultivo para madera. En muchos
enteramente monotípica, que acapara tanto el estrato de los territorios que ocupaban se han cultiva-
arbóreo como el arbustivo. En etapas más maduras do especies de crecimiento rápido, destacando
de la sucesión ecológica, los brotes de cepa pierden Pinus pinaster, Pinus radiata, Pinus sylvestris y
vigor y empiezan a incorporarse otros componentes Eucalyptus globulus. En casos muy concretos
arbustivos y arbóreos. (ver apartado 4, punto 1), cuando el manejo
de las repoblaciones es bajo, estas masas pue-
den asumir la función ecológica de los bosques
autóctonos, dando cobijo a buena parte de sus
especies.
24 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
3.1. Determinación y seguimiento
de la superficie ocupada
Fecha de determinación
Fecha de determinación
Tabla 3.1
Datos correspondientes a las superficies de distribución y ocupación del tipo de hábitat de interés
comunitario 9230.
26 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Valoración
Región biogeográfica Atlántica
Área de distribución U1
Valoración
Región biogeográfica Mediterránea
Área de distribución U1
Tabla 3.2
Valoración del área de distribución y la superficie
ocupada del tipo de hábitat 9230 en las regiones
biogeográficas Atlántica y Mediterránea.
Caracterización ecológica
En el estrato arbustivo vuelven a predominar los • Tipos estructurales de bosque (Peterken, 1996),
formadores de su etapa de sustitución (ver aparta- que definen la historia del manejo, considerando
do 2.3), que se localizan en claros y lindes. Suelen las categorías de bosque alto (con poca actividad
ser elementos comunes, dependiendo de la región humana), bosque tipo coppice (procedente de tala
en la que nos encontremos, Cytisus scoparius, Ge- con gran número de árboles multifustales), bos-
nista florida, Genista falcata, Erica australis, Pteros- que secundario post-cultural (establecido sobre
partium tridentatum, Cistus populifolius o Adeno- un terreno previamente deforestado) y bosque
carpus complicatus. adehesado (ligado a un manejo silvopastoral).
Finalmente, el estrato herbáceo muestra un com- • Estados sucesionales (Frelich, 2002), consideran-
ponente prácticamente general, Luzula forsteri, y do las categorías de iniciación, exclusión de fustes,
están particularmente extendidas Pteridium aqui- transición demográfica y maduro
linum, Paeonia broteroi y Dactylis glomerata.
A partir de aquí se considera que el estado de bosque
En el anexo 1 de la presente ficha se incluye un maduro (Foster et al., 1996) es el más próximo a un
listado adicional de las especies típicas y su eva- estado de conservación favorable, pero también se
luación aportado por la Sociedad Española de tienen en cuenta los sistemas de manejo del bosque,
Biología de la Conservación de Plantas (SEBCP) que pueden conferir un valor adicional a los tipos de
y por la Sociedad Española para la Conservación hábitat (por ejemplo, en el caso de las carballeiras del
y Estudio de los Mamíferos (SECEM). interior de Galicia).
28 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Con el fin de evaluar si los distintos melojares y ro- madera o resistógrafos, indican la historia del desa-
bledales del noroeste peninsular se encuentran en rrollo del bosque y el grado de sucesión.
un estado de conservación favorable, se proponen
una serie de índices (parcialmente basados en Ku- Estructura espacial. También aplicada tanto al do-
ris & Ruskule, 2006), que son también propuestos sel arbóreo como al sotobosque, puede obtenerse
para otros tipos de hábitat forestales. No obstante, mediante la medición de diferentes individuos a lo
estos indicadores deberían ser calibrados y unifica- largo de transectos.
dos para diferentes tipos de hábitat.
C) Indicadores relativos a la función
A) Indicadores relativos al área
Régimen de perturbación y patrones de crecimien-
Tamaño del tipo de hábitat. Las unidades de mayor ta- to. Pueden ser establecidos a partir del análisis den-
maño son más favorables para la conservación que uni- drocronológico, analizando la frecuencia e inten-
dades menores. Este indicador es de fundamental im- sidad de reducciones y aumentos de crecimiento,
portancia para cualquier formación boscosa y requiere anomalías anatómicas o cambios en la respuesta
una base cartográfica precisa para su realización. de los árboles a determinados factores ambientales.
Estos datos también pueden servir para inferir las
Forma del tipo de hábitat. La relación entre el área y el respuestas de los árboles ante determinados cambios
perímetro define el efecto de borde; un mayor efecto ambientales.
de borde facilita la degradación del hábitat, por una
mayor probabilidad de invasión de especies. Presencia de madera muerta y microhábitat. Puede
ser indicador de la biodiversidad, debido a la gran
Aislamiento del tipo de hábitat. Es fácilmente cuantifi- cantidad de nichos ecológicos ligados a la madera
cable a partir de análisis geométricos sobre un sistema de muerta o a determinados microhábitat (como árbo-
información geográfica; un mayor grado de aislamiento les huecos). Pueden ser evaluados a partir de tran-
implica un mayor riesgo de disminución de la calidad. sectos, cuantificándose tanto la madera fina (<10
cm) y gruesa (≥10 cm) sobre el suelo, como los to-
B) Indicadores relativos a la estructura cones, árboles muertos y madera muerta sobre los
árboles vivos (Nordén et al., 2004).
Composición de especies. Es uno de los indicadores
de mayor importancia, y debe ser aplicado tanto a las Respuestas ecofisiológicas de las especies clave. La
especies dominantes como a especies acompañantes, medición de determinados parámetros ecofisio-
ya que muchas de ellas pueden ser indicadores de las lógicos (conductividad hidráulica, transpiración,
características del tipo de hábitat (Ferris & Hum- fotosíntesis, etc.) puede aportar información sobre
phrey, 1999). La composición de especies no debe el nivel de estrés a que están sometidas las plantas.
limitarse al simple inventario de las mismas, sino que Estos parámetros pueden ser medidos a lo largo de
deben ser cuantificadas en cuanto a su abundancia. transectos o mediante la instalación de sensores per-
Debe prestarse especial atención a especies proceden- manentes.
tes de otras comunidades, y que indiquen cierto gra-
do de degradación del tipo de hábitat. D) Indicadores de riesgos y amenazas
Caracterización ecológica
Efectos de plagas y enfermedades. Los ecosistemas tenecientes a la red Natura 2000; se calcula del
forestales pueden estar sometidos a plagas recurrentes mismo modo que en el caso anterior.
(como por ejemplo insectos defoliadores, perforado-
res, hongos, etc.), cuyo efecto puede ser mucho más Superficie total bajo alguna figura de protección. Es
severo cuando se produce un proceso de decaimien- el valor absoluto y porcentaje de superficie del parche
to del bosque. Deben registrarse las plagas y enfer- de hábitat incluida en alguna otra figura de protec-
medades observadas, así como cuantificar los daños ción local. Igualmente, se calcula a partir de la car-
observados, lo cual puede ser realizado de modo cua- tografía digital.
litativo.
■ Indicadores seleccionados para evaluar
Actividades de explotación. El uso comercial de la el estado de conservación de los melojares
madera u otros recursos del bosque, las actividades de y los robledales del noroeste ibérico
pastoreo o las actividades recreativas, pueden poner
en riesgo el estado de conservación, si se realizan de A partir de los criterios anteriormente expuestos, se
modo excesivo. Sus efectos deben ser cuantificados, han elaborado una serie de índices cuyo uso se pro-
con el fin de realizar una explotación sostenida de pone para la valoración del estado de conservación
estos recursos. de éste y otros tipos de hábitat forestales caducifo-
lios. Para el cálculo de los índices se requiere la toma
Longitud y área influida por vías de comunicación, de una serie de datos, similares a los propuestos por
líneas de alta tensión, etc.; en algunos tipos de hábi- Cantarello & Newton (2006), que serán empleados
tat este factor puede representar impactos relevantes, en el cálculo de unos u otros indicadores, o bien de
derivados de las alteraciones propias del efecto de otros que pudieran ser propuestos posteriormente.
borde, que sigue a la construcción de vías de comu-
nicación, cortafuegos, etc. (modificación del suelo y Toma de datos para el cálculo de indicadores
el dosel, penetración de especies invasoras, riesgo de
incendios, entrada de basuras y otros residuos, piso- De este modo, la información que debería ser dispo-
teo, etc.). nible para la correcta evaluación del tipo de hábitat
es la siguiente:
Distancia a explotaciones mineras, núcleos urbanos,
áreas industriales, etc. En áreas urbanas y peri-urbanas • C artografía detallada del área, en que se refleje la
existe el riesgo añadido derivado de la proximidad a superficie ocupada por el tipo de hábitat en un
focos de actividades nocivas para el medio, causantes sistema de información geográfica.
de riesgos ambientales y emisoras de contaminantes, • Tipificación de estados estructurales y tipos suce-
y que pueden acelerar el decaimiento forestal. Puede sionales.
determinarse la distancia a éstos a partir de la infor- • Especie, diámetro y área basal de cada uno de los
mación contenida en un sistema de información geo- árboles muestreados (>2,5 cm).
gráfica, así como instalar sistemas de medición en el • Cobertura de copas (estimable a partir de fotogra-
entorno de áreas problemáticas. fía aérea o mediciones de campo).
• Densidad de plántulas de cada especie arbórea (en
E) Indicadores de protección algunos casos este indicador no podrá utilizarse
,debido a la intensidad con que pueden aparecer
Superficie bajo protección estricta. Se expresa brotes desde los estolones, y la imposibilidad de
como valor absoluto y porcentaje de superficie del discriminar estos de las plántulas de semilla).
parche de hábitat incluida en un Parque Nacio- • Volumen y grado de descomposición de la madera
nal, Parque Natural, Monumento Natural, etc. muerta.
Es calculada mediante la cartografía del tipo de • Composición florística (número y abundancia de
hábitat. cada especie): puede ser medida como densidad,
frecuencia o índices de abundancia-dominancia.
Superficie cubierta por la red Natura 2000. In- • Daños causados por diversos factores bióticos o
dica el valor absoluto y porcentaje de superficie abióticos (hongos, insectos, viento, animales,
del parche de hábitat incluida en espacios per- hombre).
30 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Para la medición de los parámetros de campo lado del transecto lineal), que se dividen en seg-
se propone seleccionar varios puntos en cada mentos de 20 m de largo y en cada segmento se
masa forestal, preferiblemente en transectos, o ubica al azar un rectángulo de 2 x 2,5 m para el
estableciendo una cuadrícula de muestreo regu- censo de madera fina (1-10 cm de diámetro) so-
lar en caso de masas homogéneas. Se tomarían bre el suelo, y se mide la madera gruesa (>10 cm)
datos en cada uno de estos puntos, mediante sobre toda la franja; en cada uno de los fragmen-
el método del “cuadrante centrado en un pun- tos de madera se anota el diámetro y la longitud
to”; estos puntos deberían ser marcados para ser y, para la madera gruesa, se clasifica además en
utilizados en posteriores muestreos. Se propone madera en pie, madera sobre árboles vivos, ma-
inicialmente situar en cada transecto los puntos dera caída y tocones.
separados cada 25 m, con un número de al menos
100 puntos de muestreo (considerando el total de ■ Desarrollo de los indicadores
transectos establecidos en una misma masa fores-
tal). En cada cuadrante, se tomaría el diámetro Los indicadores se desarrollan a partir de los datos
y la altura del árbol más próximo con diámetro anteriormente mencionados, y cada uno de ellos
mayor de 2,5 cm, así como la distancia al punto arroja un valor, que permite clasificar al tipo de há-
de muestreo; el número de árboles seleccionados bitat dentro de una de tres categorías diferentes:
en cada cuadrante puede ser mayor en el caso
de baja densidad de arbolado, que no permitan • Favorable (F)
establecer un número elevado de puntos. Este • Desfavorable-Inadecuado (D-I)
método también permite la obtención de otros • Desfavorable-Malo (D-M)
parámetros, como la densidad, área basal y fre-
cuencia absolutas y relativas, y obtener un valor 1. Tamaño y aislamiento de las
de importancia por especie (ver//[Link]. unidades de hábitat
[Link]/epb/instruct/ecology/[Link] ). Tam-
bién se recomienda la extracción de testigos de Capacidad del tipo de hábitat para preservar la
madera de los árboles seleccionados, o bien de biodiversidad, amortiguar los efectos de pertur-
una submuestra de ellos, con el fin de poder cal- baciones, perpetuarse en el futuro y expandirse.
cular algunos de los indicadores propuestos, que
se basan en el crecimiento radial. a) Tipo: estructural.
b) Aplicabilidad: obligatoria.
Se recomienda que dichas muestras sean obte- c) Propuesta de métrica: a partir de una cartogra-
nidas a una altura de aproximadamente 30 cm fía detallada en formato digital, foto aérea, o
,y no a la altura del pecho, con el fin de lograr trabajo de campo.
una mejor representatividad de la estructura de d) Procedimiento de medición: se considerará
edad; posteriormente estas muestras son fijadas a cada unidad de hábitat cartografiada que esté
soportes, y su superficie preparada para la visua- separada de otra unidad del mismo tipo de
lización de los anillos de crecimiento. También hábitat, calculando el tamaño (área total) y
se propone clasificar cada árbol de acuerdo con el aislamiento (distancia al vecino más próxi-
clases establecidas para su estado fitosanitario. mo) de la unidad a partir de un sistema de
información geográfica, mediante el empleo
En uno de los cuadrantes de cada punto se situa- de una herramienta informática, como por
rían las unidades de muestreo para la medición de ejemplo el programa FRAGSTATS (García et
plántulas y de la flora del sotobosque. Estas me- al., 2003)
didas se realizarían sobre cuadrados de 10x10 m. e) Estado de conservación: se propone como
Además, se realizaría un inventario de todas las es- condiciones de referencia: (i) área media de
pecies vegetales presentes en el tipo de hábitat. 2,25 ha y (ii) distancia media al vecino más
próximo de 0,5 km. Estos valores correspon-
Para el muestreo de la madera muerta, se utiliza den a los propuestos por García et al. (2003)
el método propuesto por Nordén (2004). Así, se para diversos bosques mixtos del Norte de la
delimitan franjas de 10 m de anchura (5 m a cada Península Ibérica.
31
>5 F F D-I
Tabla 3.3
Condiciones de referencia en función del tamaño y aislamiento de las unidades
de hábitat.
2. Tipo estructural y estado sucesional Si se dispone de una cartografía previa que incluya
esta tipificación, este indicador estaría disponible a
Grado de madurez del ecosistema. priori para cualquier unidad del hábitat.
d) Procedimiento de medición: mediante determina-
a) Tipo: estructural. ción directa en el campo.
b) Aplicabilidad: obligatoria. e) Estado de conservación: condición de referen-
c) Propuesta de métrica: según la tipificación pre- cia determinada por un estado de conservación
viamente descrita de tipos estructurales y estados óptimo para bosque alto o adehesado en estado
sucesionales, fácilmente reconocibles en el campo. maduro
Tipo estructural
Estado sucesional
Bosque alto Adehesado Secundario Monte bajo
Maduro F F F F
Tabla 3.4
Condiciones de referencia en función de tipos estructurales y estados sucesionales
32 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
3. Composición de especies vegetales vas que componen el dosel, y por otro de especies
trepadoras y herbáceas del sotobosque (ver apar-
Biodiversidad y presencia/ausencia de especies tado 2.3).
invasoras
4) P
rocedimiento de medición: elaboración de un
1) Tipo: estructural. listado completo de las plantas vasculares existen-
2) Aplicabilidad: obligatoria. tes en cada unidad de hábitat; es recomendable la
3) P
ropuesta de métrica: listado de especies vegeta- cuantificación de la abundancia de cada especie a
les, por un lado de las especies arbóreas y arbusti- partir de las unidades de muestreo.
Tabla 3.5
Condiciones de referencia en función del número de especies vegetales (plantas
vasculares).
Asimismo, la cobertura de especies invasoras o de dificando los valores anteriores a estados de menor
etapas de sustitución debe ser tenida en cuenta, mo- conservación de acuerdo con la tabla adjunta:
Tabla 3.6
Condiciones de referencia en función de la cobertura de especies invasoras.
Entre dichas especies deben considerarse: especies d) P rocedimiento de medición: diámetros y altu-
procedentes de repoblaciones (géneros Pinus, Eu- ras a partir del método de los cuadrantes cen-
calpyptus, Acacia), y especies de matorral de susti- trados en un punto.
tución (Erica sp., Cytisus sp., Genista sp., Ulex sp., e) Estado de conservación: la condición de re-
Cistus sp.). ferencia es un bosque maduro con distribu-
ción balanceada de tamaños y representación
4. Distribución de tamaño equilibrada de individuos de pequeño y gran
tamaño. Los valores % umbral definitivos de-
Grado de madurez y capacidad de perpetuación del berán ser calibrados con los datos funcionales
tipo de hábitat. obtenidos en el primer muestreo. Como orien-
tación se proponen los valores: 10 y 40% para
a) Tipo: estructural. árboles pequeños (< 15 cm), 5 y 15% para los
b) Aplicabilidad: obligatoria. grandes (> 60 cm).
c) Propuesta de métrica: distribuciones de tamaños
de las especies arbóreas dominantes en el dosel.
33
10 a 40 F D-I D-M
Tabla 3.7
Condiciones de referencia en función de la distribución de tamaño.
Tabla 3.8
Condiciones de referencia en función de la distribución de Weibull.
34 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
6. Cantidad y clase de madera muerta el volumen estimado para cada tronco como V =
LπD2/4 (V: volumen, L: longitud, D: diámetro)
Biodiversidad de organismos saproxílicos dependien- para cada una de las clases.
tes y de la capacidad de reciclado de nutrientes. e) Estado de conservación: se ha partido como condi-
ción de referencia de 25 bosques mixtos con roble del
a) Tipo: funcional. sur de Suecia, con entre ciento doce y ciento sesenta
b) Aplicabilidad: obligatoria. y cinco años de edad (Nordén et al., 2004), con un
c) Propuesta de métrica: se recomienda la metodolo- promedio de 26 m3/ha de madera muerta, de la cual
gía empleada en Nordén et al. (2004). el 54% del volumen total es madera gruesa (>= 10
d) Procedimiento de medición: a partir de la made- cm). No obstante, estos valores deben ser ajustados
ra muerta obtenida en los transectos. Se calcula en los primeros muestreos para este tipo de hábitat.
35 a 55 F D-I D-M
Tabla 3.9
Condiciones de referencia en función de la cantidad y clase de madera muerta.
Tabla 3.10
Condiciones de referencia en función de patrones de crecimiento.
35
Clase
Cobertura foliar >75%
1
Ausencia de síntomas
Tabla 3.11
Clasificación de los árboles en función del estado fitosanitario del dosel.
Se obtiene el valor medio de las clases de todos d) P rocedimiento de medición: se mide el cre-
los árboles muestreados. Las condiciones de refe- cimiento radial de los últimos 10 años, y se
rencia se determinarán en los primeros muestreos compara con el de los 10 años anteriores. Se
a realizar, pero se aportan valores estimados. obtiene la relación entre ambos valores.
e) Estado de conservación: se obtiene el valor
9. Tendencia del crecimiento radial medio de las razones de cada árbol. Las con-
diciones de referencia se determinarán en los
a) Tipo: funcional. primeros muestreos a realizar, pero se aportan
b) Aplicabilidad: recomendada. valores estimados.
c) Propuesta de métrica: a partir de los testigos
de madera de árboles dominantes, se mide la
anchura de los anillos de crecimiento.
Tabla 3.12
Ponderación de los indicadores establecidos mediante un factor de
corrección.
37
Valoración
Región biogeográfica Atlántica
Estructura y funciones específicas
XX
(incluidas las especies típicas)
Valoración
Región biogeográfica Mediterránea
Tabla 3.13
Valoración del estado de conservación global de la
estructura y función del tipo de hábitat 9230 en las
regiones biogeográficas Atlántica y Mediterránea.
El establecimiento de un protocolo para un siste- Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en ecosis-
ma de vigilancia global requiere en primer lugar temas forestales, especialmente si éstos son madu-
,la calibración de los métodos aquí propuestos, y ros, muchos procesos ecológicos tienen lugar a largo
posteriormente, su empleo en una red de puntos de plazo, motivo por el cual podría ser conveniente el
muestreo permanentes. establecimiento de una segunda red de puntos de
muestreo, de manera que ciertos parámetros fuesen
Dado que los informes sobre el estado de conserva- medidos en el mismo punto sólo cada doce años;
ción de los tipos de hábitat de la red Natura 2000 esto sería especialmente conveniente en el caso de
deben ser remitidos cada 6 años, parece conveniente realizar medidas de crecimiento radial, o cualquier
crear una red de monitorización que permita obte- otro tipo de parámetro que pudiese causar algún pe-
ner los parámetros de control, al menos con esta queño daño a los individuos o las poblaciones de las
periodicidad. Las medidas de composición de es- diferentes especies.
pecies vegetales, distribución de tamaño y estado
fitosanitario deben seguir esta misma periodicidad. Por otra parte, la cartografía del tipo de hábitat
Estas variables pueden ser indicadoras de cambios 9230 sí debería actualizarse con una periodicidad
importantes que estén teniendo lugar en el eco- aún menor (3-4 años), con el fin de detectar cam-
sistema, de manera que si se observan diferencias bios en la superficie del mismo, tanto naturales (re-
significativas con respecto a anteriores muestreos, sí generación o sucesión), como de origen antrópico
38 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
(talas, apertura de caminos, alteraciones, etc.); en la de gran valor o que muestren una fuerte tendencia
medida de lo posible, sería deseable reflejar el tipo de cambio, sería necesario establecer una subred de
estructural y estado sucesional en la cartografía. Fi- puntos de muestro, que permitan su monitoriza-
nalmente, en áreas de gran sensibilidad, enclaves ción con mayor frecuencia.
3.4. Evaluación de las
perspectivas de futuro
Valoración
Región biogeográfica Atlántica
Perspectivas futuras XX
Valoración
Región biogeográfica Mediterránea
Perspectivas futuras XX
Tabla 3.14
Evaluación de las perspectivas de futuro del tipo
de hábitat 9230 en las regiones biogeográficas
Atlántica y Mediterránea.
Las principales presiones que pueden afectar a la mismo por excesiva fragmentación y la invasión
conservación de este tipo de hábitat, se refieren de especies provenientes de repoblaciones próxi-
a la destrucción del mismo por incendios o cam- mas con árboles de crecimiento rápido.
bios de uso del suelo, así como la alteración del
Valoración
Región biogeográfica Atlántica
Evaluación del conjunto del estado de
XX
conservación
Valoración
Región biogeográfica Mediterránea
Tabla 3.15
Evaluación del conjunto del estado de
conservación del tipo de hábitat 9230 en las
regiones biogeográficas Atlántica y Mediterránea.
4. recomendaciones
para la CONSERVACIÓN
Es importante hacer notar que, en ausencia total ■■ as zonas con un importante decaimiento fo-
L
de Q. pyrenaica, el dosel arbóreo de la repobla- restal deberían ser identificadas y monitoriza-
ción proporciona, en no pocas ocasiones, un co- das a lo largo del tiempo, así como el riesgo
bijo idóneo para la flora y fauna que acogería el para poblaciones próximas, tratando de esta-
melojar. Este es el caso del pinar de Pinus sylves- blecer las medidas de control adecuadas.
tris de la localidad de Hoyocasero (Ávila), donde
multitud de interesantes herbáceas nemorales de ■■ os aprovechamientos forestales deben ser
L
marcado carácter eurosiberiano se desarrollan sin cuidadosamente regulados. Resulta particu-
mayor problema (Luceño & Vargas, 1991). En larmente problemático en este caso la exten-
estos casos las masas arbóreas deberían ser prote- sión del castañar, pues la intensificación de
gidas como si del tipo de hábitat 9230 se tratara, este cultivo forestal hace que muestre un es-
y favorecer en ellas la implantación progresiva de tado de desnaturalización muy acusado (por
la arboleda autóctona. ejemplo, carece por completo de estratos ar-
bustivo e incluso herbáceo), de modo que no
■■ ebe minimizarse la presencia de especies intro-
D asume ninguna de las funciones ecológicas del
ducidas que se comporten como invasoras, tanto melojar.
40 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Como ya se ha señalado con anterioridad, tres usos ■■ Ampliación de los conocimientos básicos
han marcado la modificación de las áreas ocupadas acerca de la ecología de los melojares y los
por los melojares y robledales del noroeste penin- robledales del noroeste peninsular.
sular: El melojar es un tipo de hábitat de extensión ma-
yoritariamente ibérica. Las únicas representacio-
Agricultura y ganadería, sustitución del melo- nes extraibéricas se encuentran en el Centro-oeste
jo por pinares (Pinus sp.) y eucaliptares (Eu- de Francia y, fuera del continente europeo, en
calyptus sp.) para aprovechamiento maderero unas pocas estaciones del Rif en Marruecos.
y sustitución del melojo por castaño (Casta-
nea sativa). (ver ecología del paisaje dentro del El nivel de conocimiento que se tiene de estas
apartado 2.5). formaciones es relativamente bajo, si se com-
para con otros estudios de ecología forestal del
En la actualidad, una mejor gestión de estos tipos resto de Europa. Los estudios llevados a cabo
de hábitat podría proporcionarles un gran valor, por científicos europeos en sus respectivos paí-
tanto desde el punto de vista natural, como eco- ses cubren buena parte del espectro ecológico
nómico. Un nuevo modelo económico basado en del centro y norte de Europa, mientras que la
la explotación del valor paisajístico y recreativo de comunidad científica hispano-portuguesa ape-
los recursos naturales, otorgaría una gran impor- nas ha profundizado en el conocimiento de
tancia a este tipo de hábitat, facilitando asimismo masas arbóreas que, siéndonos casi exclusivas,
su conservación. De este modo, la integración de carecen de un valor económico manifiesto. Es
numerosos enclaves de este tipo de hábitat dentro por ello que para una gestión idónea de los me-
de un modelo de agroturismo ,permitiría su con- lojares y los robledales del noroeste ibérico es
servación, así como una explotación sostenible de necesario tener un buen conocimiento básico
los recursos. Su importancia sería fundamental de su dinámica ecológica: climatología, edafo-
en mantener poblaciones animales (cinegéticas y logía, ciclo de nutrientes, dinámica de pobla-
no cinegéticas), calidad del agua, evitar la erosión ciones, etc.
del terreno, etc. Además, uno de los recursos más
prometedores de estos bosques estaría ligado a su ■■ Ampliar la base cartográfica disponible.
riqueza micológica (gran diversidad, abundancia La cartografía existente hasta el momento es es-
y una estación prolongada), ya que mediante una casa, no es clara sobre la presencia de este tipo de
ordenación razonable permitiría la explotación hábitat, ni es fácilmente accesible. Sería conve-
42 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
niente la elaboración de una cartografía, de acce- ción del nivel de humedad de los bosques. Por este
so público, en que se refleje la presencia de este motivo, parece necesario realizar un análisis, en pri-
tipo de hábitat. Igualmente, sería deseable que mer lugar retrospectivo, que permita establecer los
esta cartografía pudiese servir como base para regímenes de perturbación que se han sucedido en
el análisis de la evolución espacio-temporal del el bosque, así como las tendencias de crecimiento,
mismo. Sería deseable que esta cartografía inclu- mediante, por ejemplo, técnicas dendrocronológi-
yese diferentes tipos estructurales del hábitat, así cas. Debe establecerse el origen antrópico o natural
como zonas de regeneración que en la actualidad de las perturbaciones, y su tendencia a lo largo del
estén dedicadas a otros usos, pero que pudiesen tiempo. De esta manera, podría ser posible realizar
constituir una recuperación del tipo de hábitat una inferencia del futuro comportamiento de estos
en un breve espacio de tiempo. bosques y cuál podría ser su respuesta frente a futu-
ros cambios ambientales.
■■ Determinación del estado actual.
Sería conveniente evaluar el estado actual de ■■ Estudio de la producción micológica en los
las masas forestales, así como su régimen de melojares y robledales del noroeste peninsu-
perturbación. Así, sería deseable realizar un lar, con el fin de poder integrarla en un siste-
inventario con detalle de las masas forestales, ma de desarrollo rural sostenible.
así como medir los parámetros aquí propues- De este modo, se pretende obtener un beneficio
tos en un gran número de tipos de hábitat, con económico que permita la conservación del tipo
el fin de establecer clases en cuanto a su nivel de hábitat 9230, o incluso favorezca su amplia-
de conservación. Esto permitiría obtener una ción. Por lo tanto, se deberían estudiar los recursos
base para la realización periódica de este tipo micológicos de estos tipos de hábitat y su relación
de estudios, que indicase la tendencia del tipo con el estado de conservación. De esta manera,
de hábitat. El estado fitosanitario de un nú- podría llevarse a cabo en el futuro el desarrollo de
mero representativo de individuos debería ser planes de ordenación de recursos micológicos y
establecido en cada tipo de hábitat, con el fin actividades de acercamiento ambiental (por ejem-
de poder evaluar el estado de decaimiento al plo, senderismo) parecen ser la alternativa más
que se hayan sometidos algunos melojares y prometedora, y que debería ser evaluada en un
robledales. Asimismo, debe ser prioritario el breve espacio de tiempo.
análisis del impacto de las especies invasoras
sobre el tipo de hábitat 9230, determinando el
nivel de alteración que producen y las posibles
medidas de control.
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y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
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45
Anexo 1
ANEXO 1.
información complementaria sobre especies
ESPECIES DE LOS ANEXOS II, IV Y V Aves (79/409/CEE) que, según las aportaciones de
las sociedades científicas de especies (CIBIO; AHE;
En la siguiente tabla A 1.1 se citan especies inclui- SEO/BirdLife; SECEM), se encuentran común o
das en los anexos II, IV y V de la Directiva de Hábi- localmente presentes en el tipo de hábitat de interés
tats (92/43/CEE) y en el anexo I de la Directiva de comunitario 9230.
Tabla A1.1
Taxones incluidos en los anexos II, IV y V de la Directiva de Hábitats (92/43/CEE) y en el anexo I de la Directiva de
Aves (79/409/CEE) que se encuentran común o localmente presentes en el tipo de hábitat 9230.
* Afinidad: Obligatoria: taxón que se encuentra prácticamente en el 100% de sus localizaciones en el tipo de hábitat considerado; Especialista: taxón que
se encuentra en más del 75% de sus localizaciones en el tipo de hábitat considerado; Preferencial: taxón que se encuentra en más del 50% de sus locali-
zaciones en el tipo de hábitat considerado; No preferencial: taxón que se encuentra en menos del 50% de sus localizaciones en el tipo de hábitat conside-
rado.
NOTA: Si alguna de las referencias citadas no se encuentra entre la bibliografía de este anexo es porque se ha incluido anteriormente en la bibliografía
general de la ficha.
Anexos
Taxón Afinidad* hábitat Afinidad* subtipo Comentarios
Directiva
Invertebrados
Cerambyx cerdo1 (Linnaeus, 1758) II, IV No preferencial
1
Limoniscus violaceus (Müller, 1821) II No preferencial
1
Eriogaster catax (Linnaeus, 1758) II, IV No preferencial
Aportación realizada por el Centro Iberoamericano de la Biodiversidad (CIBIO, Instituto Universitario de Investigación, Universidad de Alicante).
Referencias bibliográficas:
1
Galante & Verdú, 2000.
2
Ramos et al., 2001.
Anfibios y reptiles
Rana temporaria V Preferencial
Anexos
Taxón Afinidad* hábitat Afinidad* subtipo Comentarios
Directiva
Aves
Pernis apivorus 1 Anexo I Indeterminado Indeterminado
Directiva de
Aves
Tetrao urogallus 2 Anexo I No preferencial Subtipo 3: No No está presente en los
Directiva de preferencial demás subtipos.
Aves
Aportación realizada por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife).
Subtipo 3: Melojares cantábricos.
Referencias bibliográficas:
1
Díaz et al., 1996; Prieta, 2003.
2
Díaz et al., 1996; Canut et al., 2003; Obeso, 2004; Robles et al., 2006.
Mamíferos
Ursus arctos 1 II ,IV No preferencial i, Especie prioritaria.
Preferencial ii
Sigue
47
Anexo 1
Anexos
Taxón Afinidad* hábitat Afinidad* subtipo Comentarios
Directiva
Mamíferos
Myotis myotis II ,IV Preferencial i
i
Rhinolophus ferrumequinum II, IV Especialista
i
Mustela putorius V No preferencial
Aportación realizada por la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM).
i
Datos según informe realizado por la SECEM en el área norte de la Península Ibérica. Este informe comprende exclusivamente las Comunidades Autónomas
de Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña.
ii
Datos según informe realizado por la SECEM en el área sur de la Península Ibérica.
Referencias bibliográficas:
1
Naves & Fernández-Gil, 2007.
2
Benzal, Fajardo & García, 2001; Schreur, 2007.
3
Blanco, 1998
4
Agirre-Mendi, 2007
5
Benzal & Paz, 1991; Blanco, 1998; Schreur, 2007.
6
Goiti & Aihartza, 2007.
48 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Tabla A1.2
Taxones que, según la información disponible y las aportaciones de las sociedades científicas de especies (CIBIO; AHE; SEO/BirdLi-
fe; SECEM; SEBCP), pueden considerarse como característicos y/o diagnósticos del tipo de hábitat de interés comunitario 9230.
* Presencia: Habitual: taxón característico, en el sentido de que suele encontrarse habitualmente en el tipo de hábitat; Diagnóstico: entendido como diferencial del tipo/subtipo de hábitat
frente a otros; Exclusivo: taxón que sólo vive en ese tipo/subtipo de hábitat.
** Afinidad (sólo datos relativos a invertebrados): Obligatoria: taxón que se encuentra prácticamente en el 100% de sus localizaciones en el tipo de hábitat considerado; Especialista: taxón
que se encuentra en más del 75% de sus localizaciones en el tipo de hábitat considerado; Preferencial: taxón que se encuentra en más del 50% de sus localizaciones en el tipo de tipo de
hábitat considerado; No preferencial: taxón que se encuentra en menos del 50% de sus localizaciones en el tipo de tipo de hábitat considerado.
NOTA: Si alguna de las referencias citadas no se encuentra entre la bibliografía de este anexo es porque se ha incluido anteriormente en la bibliografía general de la ficha.
Ceratophyus martinezi (Lauffer, 1909) Centro peninsular No preferencial especie coprófaga Incluido en el
Libro Rojo de
Invertebrados
Eupotosia mirifica (Mulsant, 1842) Sistema Central y Especialista larvas saproxílicas Incluido en el
Bético asociadas a Quercus Libro Rojo de
Invertebrados
Sigue
49
Anexo 1
Aportación realizada por el Centro Iberoamericano de la Biodiversidad (CIBIO, Instituto Universitario de Investigación, Universidad de Alicante).
Anfibios y reptiles
Salamandra salamandra Habitual Moderada
Anexo 1
Sur de la Península
Felix silvestris 2 Habitual Moderada No estacional
Ibérica
Sur de la Península
Ursus arctos 3 Habitual Rara No estacional
Ibérica
Sur de la Península
Barbastella barbastellus 4 Habitual Rara Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Myotis alcathoe 5 Habitual Rara Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Myotis bechsteinii 2 Habitual Moderada Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Myotis mystacinus2 Habitual Escasa Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Nyctalus lasiopterus 2 Habitual Escasa Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Nyctalus leisleri 6 Habitual Moderada Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Plecotus auritus 7 Habitual Moderada Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Glis glis9 Habitual Moderada No Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Sciurus vulgaris 10 Habitual Muy abundante No Estacional
Ibérica
Sur de la Península
Genetta genetta 11 Habitual Muy abundante No estacional
Ibérica
Aportación realizada por la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM). Sigue
Comentarios: Las especies de quirópteros realizan un período de hibernación en el periodo invernal que puede afectar a su abundancia.
Referencias bibliográficas:
1
López – Fuster, 2007
2
Blanco, 1998
3
Naves & Fernández – Gil, 2007
4
Benzal, Fajardo & García, 2001
5
Agirre-Mendi e Ibáñez, 2007
6
Agirre-Mendi, 2007
7
Benzal & Paz, 1991; Blanco, 1998; Schreur, 2007
8
Goiti & Aihartza, 2007
9
Castién, 2007
10
Purroy, 2007
11
Lariviere & Calzada, 2001; Calzada, 2007
52 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Habitual,
Festuca elegans Muy abundante Perenne
Diagnóstica
Habitual,
Sorbus torminalis 2 Escasa Perenne
Diagnóstica
Habitual,
Arbutus unedo Muy abundante Perenne
Diagnóstica
Aportación realizada por la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas (SEBCP). Sigue
Subtipo 3: Melojares cantábricos.
Referencias bibliográficas:
Peinado & Rivas-Martínez, 1987.
53
Anexo 1
Habitual,
Adenocarpus decorticans 5 Muy abundante Perenne
Diagnóstica
Habitual,
Berberis vulgaris subsp. australis Escasa Perenne
Diagnóstica
Habitual,
Viburnum lantana Moderada Perenne
Diagnóstica
Tabla A1.3
Identificación y evaluación de los taxones que, según las aportaciones de las sociedades científicas de especies (SEBCP; SECEM),
pueden considerarse como típicos del tipo de hábitat de interés comunitario 9230.
* Nivel de referencia: indica si la información se refiere al tipo de hábitat en su conjunto, a alguno de sus subtipos y/o a determinados LIC.
** Opciones de referencia: 1: especie en la que se funda la identificación del tipo de hábitat; 2: especie inseparable del tipo de hábitat; 3: especie presente regularmente pero no res-
tringida a ese tipo de hábitat; 4: especie característica de ese tipo de hábitat; 5: especie que constituye parte integral de la estructura del tipo de hábitat; 6: especie clave con influencia
significativa en la estructura y función del tipo de hábitat.
*** CNEA= Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
NOTA: Si alguna de las referencias citadas no se encuentra entre la bibliografía de este anexo es porque se ha incluido anteriormente en la bibliografía general de la ficha.
Mamíferos
Glis glis Tipo de hábitat Presente Vive en bosques Se desconoce
9230 en cadenas caducifolios, el tamaño
(3) montañosas básicamente de poblacional,
de la región roble (Quercus pero se
Atlántica: robur) y de sabe que las
Pirineos, haya (Fagus poblaciones de
Sistema Ibérico, sylvatica). esta especie
Sierra de la fluctúan, en gran
Demanda medida, de un
y Sistema año a otro.
Cantábrico
hasta Galicia y
la frontera con
Portugal.
Aportación realizada por la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM).
Sigue
Referencias bibliográficas:
Castién, 2007.
55
Anexo 1
Plantas
Quercus robur L. 1 Tipo de hábitat Europa, mitad N Desconocida Desconocida
9230 de la Península
(2, 3, 4, 5, 6) Ibérica.
Anexo 1
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58 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
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59
Anexo 2
ANEXO 2
Información Edafológica complementaria
Tabla A2.1
Datos fisiográficos, climáticos y edáficos característicos de los bosques de Quercus robur y Quercus
pyrenaica pertenecientes a una parte de las comunidades del tipo de hábitat 9230 (modificado de: Díaz
Maroto et al., 2007).
Q. Q.
(n=39) (n=40)
robur pyrenaica
Variable min. max. media min. max. media
Altitud media (m) 60 1300 539 300 1311 779
Temperatura anual media (°C) 7,3 14,6 11,5 7,4 13,5 10,4
Sigue
60 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
(mg
Fósforo 0,4 119,5 19,8 0,8 72,3 9,5
kg-1)
(mg
Potasio 19,0 252,0 103,0 31,0 267,0 116,0
kg-1)
(mg
Calcio 4,0 1704,0 170,0 0,0 1397,0 175,0
kg-1)
(mg
Magnesio 0,0 143,0 49,0 4,0 265,0 63.0
kg-1)
Las grandes diferencias entre los valores de los di- melojo, lo que puede ser muy útil en respuesta a
ferentes parámetros ponen de manifiesto la plas- perturbaciones (Pardo et al., 1997).
ticidad y fácil adaptación de estas especies a muy
diferentes condiciones edáficas. En función de estas características, los suelos asocia-
dos con las comunidades pertenecientes al tipo de
hábitat 9230 presentan perfiles típicos, que se pue-
1.2. Suelos den corresponder con: A-C o A-Bw-C en función del
tipo de suelo. Se trata por lo general de Regosoles (ver
Quercus pyrenaica es una especie silicícola, capaz de figura A2.1) (IUSS Working Group WRB, 2006);
desarrollarse sobre multitud de rocas ácidas: cuarci- en zonas donde la pendiente y la erosión no juegan
tas, areniscas, pizarras, esquistos, gneises, granodio- un papel importante, se desarrollan Cambisoles. Si
ritas, granitos, etc. (según Costa et al., 1998) sobre la acumulación de materia orgánica en el horizonte
estas rocas, cuando están próximas a la superficie A es importante, es posible llegar a tener verdaderos
o hay una elevada pedregosidad interna, el melojo Umbrisoles (Díaz Maroto et al., 2007). En función
actúa como una bomba de bases, consiguiendo que de la pluviosidad y de la facilidad de drenaje en pro-
el pH de los horizontes superficiales alcance valo- fundidad, se pueden presentar características gleicas
res próximos a la neutralidad, debido al aporte de (Moreno et al., 1996). Se podrían encontrar, local-
oxalato cálcico a través de las hojas que caen. En mente, Podzoles, debido a un incremento de acidez y
general, el reciclado de nutrientes se puede consi- lavado de materia orgánica y minerales (Costa et al.,
derar como relativamente rápido en los bosques de 1998; Bensettiti et al., 2001).
61
Anexo 2
Figura A2.1.
Principales suelos relacionados con las comunidades características del tipo de hábitat 9230.
Muchas de estas comunidades se sitúan sobre mate- les; la presencia y actividad de los microorganismos
riales silíceos, cuyos suelos presentan generalmente del suelo (siempre mayor en el horizonte O; se trata
un pH ácido en profundidad (pH≈5.5), existiendo de hongos, fundamentalmente) depende de la can-
un importante lavado de bases. En ocasiones el ho- tidad de sustrato disponible para la mineralización
rizonte A (generalmente A úmbrico) puede tener y de la disponibilidad de nutrientes (Leirós et al.,
un pH cercano a la neutralidad (en torno a 6; en 2000).
comunidades tipo relicto sobre arenas lavadas ro-
deadas de materiales calizos como en la Sierra de
Segura; (Valle et al., 1988). En general, estos suelos 2. Riesgos de degradación
presentan moderados contenidos de materia orgá-
nica (C<10%; N<0.5%), con una relación C/N Hay que considerar que, por lo general, las comu-
generalmente inferior a 20; el contenido en bases nidades pertenecientes a este tipo de hábitat presen-
es bajo, especialmente en profundidad (Moreno et tan un notable estado de fragmentación en unida-
al., 1996; Martín et al., 1997). La acumulación de des de pequeña extensión, así como un escaso nivel
hojarasca cobra importancia a medida que la plu- de madurez ecológica (García & Jiménez, 2008).
viosidad aumenta, al tiempo que la tasa de minera- De hecho, las mejores masas arbóreas se localizan
lización desciende (descenso de pH), lo que incide fundamentalmente en zonas de difícil acceso, de
en una oligotrofía general de estos suelos; en estos modo que su desarrollo natural y crecimiento tras
casos se puede presentar un horizonte O orgánica las perturbaciones (por ejemplo, un fuego) ha po-
con poco material mineral, de hasta 10 cm de espe- dido causar un desarrollo orientado a masas muy
sor (Martín et al., 1997; Leirós et al., 2000). La tex- pequeñas con una elevada densidad de árboles, que
tura de estos suelos tiende a ser arenosa, si bien en muestran un descenso del vigor causado por la fuer-
muchos casos la tendencia puede ser arcillosa (Par- te competición dentro de la propia masa arbolada
do et al., 1997; Díaz Maroto et al., 2007). Las pro- (Díaz Maroto et al., 2007). El fuego reiterado, si
piedades bioquímicas de estos suelos son variables, bien en muchos casos no llega a destruir todo el
en relación fundamentalmente con los contenidos bosque, pero abre su estructura favoreciendo la
totales de carbono, nitrógeno y nutrientes esencia- iluminación de los estratos inferiores y origina un
62 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
denso césped de plantas rizomatosas; Quercus pyre- Willd.: present habitat in Galicia, NW Spain. Fo-
naica puede achaparrarse y adoptar forma arbustiva, restry 80: 223-239.
muy ramosa, aislando a los árboles viejos, sin llegar IUSS Working Group WRB, 2006. World referen-
a constituir el conjunto cerrado y umbroso del bos- ce base for soil resources 2006. 2ª edición. World
que (Izco, 1987). Soil Resources Reports nº 103. Roma: FAO.
Izco, J., 1987. Galicia. En: Peinado Lorca, M. &
Otras perturbaciones humanas (ganadería, agricultu- Rivas Martínez, S. (eds.). La vegetación de España.
ra) son muy comunes en las zonas que este tipo de há- Universidad de Alcalá de Henares, Servicio de Pu-
bitat ocupaba en el pasado. Como se ha comentado, blicaciones. pp 385-418.
en las zonas llanas el territorio de estas comunidades Leirós, M. C., Trasar-Cepeda, C., Seoane, S. &
esta hoy ocupado por zonas agrícolas y ganaderas, re- Gil-Sotres, F., 2000. Biochemical properties
legando a este tipo de hábitat a las laderas y pendien- of acid soils under climax vegetation (Atlantic
tes escarpadas (Costa et al., 1998). En este sentido, la oakwood) in an area of European temperate-hu-
rápida regeneración de las especies características de mid zone (Galicia, NW Spain): general parame-
este tipo de hábitat y la relativa rapidez en el reciclado ters. Soil Biology and Biochemistry 32: 733-745.
de los nutrientes (sobre todo carbono y nitrógeno)
Martín, A., Gallardo, J. F. & Santa Regina, I.,
favorecen la respuesta a dichas perturbaciones (Par-
1997. Long-term decomposition process of leaf
do et al., 1997). Por otra parte, el manejo incorrecto
litter from Quercus pyrenaica forests across a rain-
(clareo, retirada de los ejemplares más robustos) pue-
fall gradient (Spanish central system). Annales des
de ser contraproducente para el desarrollo de estos
Sciences Forestières 54: 191-202.
hábitat, llevando a una aceleración de su degradación
(Díaz Maroto et al., 2007). Moreno, G., Gallardo, J. F., Schneider, K. & In-
gelmo, F. 1996. Water and bioelement fluxes in
four Quercus pyrenaica forests along a pluviome-
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63
Anexo 2
5. FOTOGRAFÍAS
Fotografía A.2.1.
Aspecto de las especies importantes en el tipo de hábitat 9230: Quercus robur y Quercus pyrenaica
(aspecto invernal)
([Link]; Costa et al., 1998; las fotos no están en la misma escala).
Fotografía A.2.2.
Aspecto de bosque perteneciente al tipo de hábitat 9230; zona cantábrica; piso colino-montano, 600-
700 m de altitud; ombrotipo subhúmedo a hiperhúmedo.
([Link]/agricultura/informacion_agraria/MapaCultivos/htm/dir_habitats.html).
64 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
Fotografía A.2.3.
Aspecto de bosque perteneciente al hábitat 9230; melojar ibérico; piso montano, 800-1.200 m;
ombrotipo subhúmedo-húmedo.
([Link]/agricultura/informacion_agraria/MapaCultivos/htm/dir_habitats.html).
65
Anexo 2
Fotografía A.2.4.
Aspecto de un robledal desarrollado en Umbrisoles háplicos sobre rocas graníticas.
66 BOSQUES / 9230 Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur
y Quercus pyrenaica del NOroeste ibérico
2. Descripción de perfiles
representativos
B 30-65 Pardo rojizo oscuro 5YR4/4, limoso, estuctur amigajosa, permeable y bien
aireado. Límite gradual