Cubierta (construcción)
Una cubierta, palabra proveniente del Latín coopertus,1 es un elemento constructivo que
protege a los edificios en la parte superior y, por extensión, a la estructura sustentante de
dicha cubierta. Aunque el conjunto de ambas cosas, cubierta y estructura tiene un nombre
más específico: techumbre.
Cuando el material que forma la cubierta es la teja, se llama tejado, aunque a menudo se
entiende por tejados, otros tipos de cubierta inclinada.
Tipos de cubierta[editar]
Se suele distinguir entre dos tipos: la cubierta inclinada, y la cubierta plana, diferenciándose
entre si por su inclinación respecto al plano del suelo, poco inclinada en el segundo caso.
Ambos tipos de cubierta tienen una gran tradición en la arquitectura; las inclinadas se
utilizaban más en climas principalmente lluviosos pues permiten desalojar el agua por
simple gravedad, y las planas en climas más secos, donde el problema de la lluvia es
episódico y el de nieve casi desconocido; las cubiertas en forma de terraza tienen
aprovechamiento o habitabilidad en las noches de las épocas más cálidas, incluso para dormir
al aire libre.2
A medida que se han ido mejorando los sistemas de impermeabilización, la cubierta plana se
ha extendido a climas lluviosos también. Por ello la cubierta plana se ha convertido en
característica de un tipo de arquitectura iniciada a principios del siglo XX en los países
lluviosos del norte de Europa, llamada Movimiento Moderno, países de gran tradición en
cubiertas inclinadas, donde las planas resultaban chocantes. La ventaja que le atribuye este
movimiento, en esos países muy fríos, es el de dejar la nieve acumulada sobre la cubierta
formando un "revestimiento" aislante del frío. Antes no se hacía porque su peso producía
graves problemas, como hundimientos frecuentes en las cubiertas de poca pendiente, y se
hacían con gran pendiente, para que la nieve resbalase hacia el suelo. El Movimiento
Moderno aprovecha los mejores conocimientos sobre cálculo de estructuras y sistemas más
modernos de construcción.
Cubierta plana o aterrazada
Cubierta a un agua
Cubierta a dos aguas
Cubierta a cuatro aguas
Cubierta en pabellón, a cuatro aguas
Cubiertas inclinadas[editar]
Cada plano que forma una cubierta inclinada se denomina faldón. Las aristas que separan a
cada faldón se llaman lima, que pueden ser limahoya (en la parte cóncava), limatesa (en la
parte convexa) o lima de quiebro (entre paños con diferente inclinación). La lima superior de
coronación se llama cumbrera, caballete o gallur. Los extremos inferiores que sobresalen de
la fachada (para alejar la caída del agua de la edificación) se llaman alero o alar.
Los elementos que pueden aparecer en una cubierta, para iluminar y ventilar el interior se
suelen llamar lucernarios. En cubiertas inclinadas tradicionales, pueden recibir los siguientes
nombres: la beata, también llamada buharda o buhardilla; el gablete, el lucero, lucernario,
lumbrera o claraboya; y la montera.
Para una mejor protección de las fachadas, las cubiertas inclinadas se prolongan más allá del
plano de la fachada formando un alero o alar.
Para describir la forma de las cubiertas inclinadas se suele hacer referencia al número de
faldones, a los que -especialmente en este caso- se les llama "aguas", así se habla de
cubiertas a un agua, a dos, tres, cuatro o más aguas. En las cubiertas a dos aguas, los
cerramientos del edificio hacia los que no vierte el agua, acaban en una forma triangular que
se denomina hastial o piñón.
Cubiertas planas[editar]
Artículo principal: Cubierta plana
El mayor problema de las cubiertas planas es que están sometidas a grandes diferencias de
temperatura por lo que se deben dividir en "cuarteles", es decir secciones de tamaño no
demasiado grande (se suele aceptar que tengan una dimensión máxima de 6 m en cualquier
sentido), dejando una junta de dilatación entre ellas. Cada cuartel forma una especie de
embudo con los bordes perimetrales horizontales y desde ellos, se forman faldones con poca
pendiente hacia el punto de desagüe. En edificaciones pequeñas, se hacen al revés, de forma
semejante a las cubiertas inclinadas, desaguando hacia fuera del perímetro de la edificación,
pero con menor pendiente. Hay técnicas para evitar tener que hacer estas divisiones tan
pequeñas, como la Cubierta invertida.
En ciertos tipos de cubiertas planas, como la llamada cubierta a la catalana, también se
prolonga la cubierta fuera del plano de fachada formando un alero, en general menos saliente
que en las cubiertas inclinadas.
Cubierta de pizarra. Cubierta moderna en
Elementos de una cubierta inclinada. un garaje de Londres.
Cubierta plana
Las cubiertas planas o azoteas son aquellas no visibles en el conjunto, y que
pueden o no ser transitables. La cubierta plana es la más económica en cuanto a
costos, y permite aprovechar la totalidad del espacio bajo la misma. Es necesario
aclarar que, si bien se trata de una plataforma horizontal, siempre debe tener una
mínima pendiente (no más del 3%) para que el agua se deslice cuando llueve, y no se
acumule. Estas cubiertas necesitan una buena aislación hidrófuga y térmica, para
impedir filtraciones y proteger al ambiente que está bajo ellas de los cambios de
temperatura. Sobre el pavimento se debe aplicar un impermeabilizante.
Cubierta inclinada
Las cubiertas inclinadas pueden ser de una vertiente, o de varias “aguas” (se
denomina “agua” a cada uno de los planos inclinados que forman el techo). La
inclinación de cada agua dependerá, básicamente, del clima: en lugares donde nieva
copiosamente, o llueve mucho, la pendiente debe ser importante para evitar la
acumulación, impedir que se forme hielo, y evitar una sobrecarga en la estructura. Los
materiales que se usan para estas cubiertas son variados: tejas, chapa, vidrio,
madera, etc. En todos los casos, deben tener una excelente aislación térmica y
acústica. Estas cubiertas son, obviamente, no transitables.