Décima estación
VIACRUCIS FRANCISCANO
Jesús es crucificado (Mc 15, 24)
La oración del viacrucis es una devoción de origen
“Si bien aquellas llagas santísimas, por haberle sido impresas por franciscano. Aunque no se pueda remontar a san Francisco,
Cristo, eran causa de grandísima alegría para su corazón, con todo le podemos afirmar que éste es el inspirador, y la Orden
producían dolores intolerables en su carne y en los sentidos corporales”. Franciscana la gran promotora de esta devoción
(especialmente San Leonardo de Porto Mauricio).
Undécima estación
Jesús promete su Reino al buen ladrón (Lc 23, 39-40.42) El viacrucis franciscano que aquí te proponemos,
“San Francisco, forzado de la necesidad, escogió al hermano León, recorre las catorce estaciones según el formulario bíblico que
el más sencillo y más puro de todos, para confiarle su secreto; a él le
dejaba ver y tocar sus santas llagas y vendárselas con lienzos para calmar
Juan Pablo II estrenó el Viernes Santo de 1991. Van
el dolor y recoger la sangre que brotaba y corría en ellas”. acompañadas de citas bíblicas correspondientes al relato de
la Pasión según San Marcos (excepto en tres estaciones) y,
Duodécima estación aquí está la novedad franciscana, fragmentos de la tercera
Jesús crucificado, la madre y el discípulo (Jn 19, 26-27) Consideración sobre las Llagas (relato de la
“Cuando estaba enfermo, se dejaba cambiar con frecuencia las Estigmatización de nuestro Padre San Francisco). El amor de
vendas, aun cada día, excepto desde la tarde del jueves hasta la mañana Francisco por Cristo Crucificado y su pasión se hizo patente
del sábado, porque no quería que le fuese mitigado ningún remedio de una forma especial al ser marcado por aquellas mismas
humano ni medicina el dolor de la pasión de Cristo que llevaba en su
cuerpo durante todo ese tiempo en que nuestro Señor Jesucristo había
heridas que marcaban al Hijo de Dios en la Cruz. Por eso nos
sido, por nosotros, preso, crucificado, muerto y sepultado”. ha parecido oportuno que, como complemento a la meditación
del texto bíblico, recorramos con la mente y el corazón el
Décimo tercera estación acontecimiento de la Impresión de las llagas de San
Jesús muere en la cruz (Mc 15, 34.36-37) Francisco.
“Sucedió alguna vez que, cuando el hermano León le cambiaba la
venda de la llaga del costado, San Francisco, por la violencia del dolor al Para rezar este viacrucis, aconsejamos lo siguiente:
despegarse el lienzo ensangrentado, puso la mano en el pecho del comenzar cada estación con el enunciado de la misma; la
hermano León; al contacto de aquellas manos sagradas, el hermano León
sintió tal dulzura, que faltó poco para que cayera en tierra desvanecido”.
oración “Te adoramos”; a continuación, leer el pasaje bíblico;
un momento de silencio; lectura del pasaje franciscano; y un
Décimo cuarta estación canto u oración breve (p. ej., un salmo del OfP 1-7).
Jesús es depositado en el sepulcro (Mc 15, 46)
“Cuando terminó la cuaresma de San Miguel, San Francisco se Oración “Te adoramos”
despidió de los hermanos, los bendijo en nombre de Jesucristo crucificado
y, condescendiendo a sus ruegos, les tendió sus santísimas manos, Te adoramos, Santísimo Señor Jesucristo, aquí y en
adornadas de las gloriosas llagas, para que las vieran, tocaran y besaran. todas las Iglesias que hay en todo el mundo, y te bendecimos,
Luego bajó de la montaña y fue a Santa María de los Ángeles”.
pues por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(Test 5)
Introducción
“Al llegar al monte Alberna, San Francisco oró diciendo: Señor mío Quinta estación
Jesucristo, dos gracias te pido me concedas antes de mi muerte: la Jesús es juzgado por Pilato (Mc 15, 14-15)
primera, que yo experimente en vida, en el alma y en el cuerpo, aquel dolor “Durante esta admirable aparición parecía que el monte Alberna
que tú, dulce Jesús, soportaste en la hora de tu pasión. Y la segunda, que estuviera ardiendo entre llamas resplandecientes. Así, los pastores que
yo experimente en mi corazón, en la medida de lo posible, aquel amor sin velaban en aquella comarca, tuvieron muchísimo miedo y afirmaron que
medida en que tú, Hijo de Dios, ardías cuando te ofreciste a sufrir tantos aquella llama había permanecido sobre el monte una hora o más”.
padecimientos por nosotros pecadores”.
Con este mismo espíritu de Francisco, pidiendo al
Sexta estación
Señor amor a su cruz y amor a los hombres, comenzamos el
Jesús es flagelado y coronado de espinas (Mc 15, 17-19)
Santo Viacrucis. “Cuando desapareció esta visión admirable, después de largo
espacio de tiempo y de secreto coloquio, dejó en el corazón de San
Primera estación Francisco un ardor desbordante y una llama de amor divino, y en su carne,
Jesús en el huerto de los Olivos. (Mc 14, 32-36) la maravillosa imagen y huella de la pasión de Cristo”.
“Animado San Francisco por el Señor, comenzó a contemplar con
gran devoción la pasión de Cristo y su infinita caridad. Y crecía tanto en él Séptima estación
el fervor de la devoción, que se transformaba totalmente en Jesús por el Jesús carga con la cruz (Mc 15, 20)
amor y por la compasión”. “Al punto comenzaron a aparecer en las manos y en los pies de
San Francisco las señales de los clavos, de la misma manera que él las
Segunda estación había visto en el cuerpo de Jesús crucificado, que se le apareció bajo la
Jesús, traicionado por Judas y arrestado (Mc 14, 43.45-46) figura de un serafín”.
“Estando San Francisco en contemplación, vio bajar del cielo un
serafín con seis alas resplandecientes. El serafín se acercó a San Octava estación
Francisco, y éste pudo observar que presentaba la imagen de un hombre Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz (Mc 15, 21)
crucificado”. “Sus manos y sus pies aparecían clavados en la mitad con clavos,
cuyas cabezas, sobresaliendo de la piel, se hallaban en las palmas de las
Tercera estación manos y en los empeines de los pies, y cuyas puntas asomaban en el
Jesús es condenado por el Sanedrín (Mc 14, 55.60-62.64) dorso de las manos y en las plantas de los pies, retorcidas y remachadas
“Ante tal visión, San Francisco quedó fuertemente turbado, al de tal forma, que por debajo del remache, que sobresalía todo de la carne,
mismo tiempo que lleno de alegría, mezclada de dolor y admiración. Sentía se hubiera podido introducir fácilmente eldedo de la mano, como en un
grandísima alegría ante el gracioso aspecto de Cristo, que se le aparecía anillo”.
con tanta familiaridad y que le miraba tan amorosamente; pero, por otro
lado, al verlo clavado en la cruz, experimentaba desmedido dolor de Novena estación
compasión”.
Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén (Lc 23, 27-28)
“En el costado derecho aparecía una herida de lanza, sin cicatrizar,
Cuarta estación roja y ensangrentada, que más tarde echaba con frecuencia sangre del
Jesús es negado por Pedro (Mc 14, 72) santo pecho de San Francisco, ensangrentándole la túnica y los calzones”.
“El serafín le reveló a San Francisco que le era mostrada la visión
en aquella forma para que entendiese que no por martirio corporal, sino
por incendio espiritual, había de quedar él totalmente transformado en
expresa semejanza de Cristo crucificado”.