Razones equivocada en irse de la Iglesia
1. Pecado
Alguien ha pecado. Tal vez fue un líder. ¿Es esta una buena razón para salir? Irse a causa del
pecado no promueve la santidad. Hubo un grave pecado en la iglesia de Corinto. Pero Pablo
mandó a la iglesia a tratar con el miembro que había pecado, no a salir de la iglesia (1 Corintios
5:9-13). Cuando Pablo mandó a los santos a “salir de en medio de ellos”, él se estaba refiriendo al
mundo, no a la iglesia (2 Corintios 6:14-18). Debemos responder a los hermanos que pecan con
restauración, no con amputación (Gálatas 6:1-5).
2. Desacuerdos sobre asuntos doctrinales secundarios
Las convicciones bíblicas son importantes. Pero no debemos estar dispuestos a morir en cada
colina. Contiende ardientemente por la fe. Pero no se debe romper la comunión por cualquier
desacuerdo sobre las Escrituras. Pablo aconsejó a Timoteo: “No dejes que nadie olvide estas cosas.
Pon a Dios como testigo, y advierte a los miembros de la iglesia que no deben seguir discutiendo.
Esas discusiones no ayudan a nadie, y dañan a quienes las oyen. Haz todo lo posible por ganarte la
aprobación de Dios. Así, Dios te aprobará como un trabajador que no tiene de qué avergonzarse, y
que enseña correctamente el mensaje verdadero. No prestes atención a las discusiones de los que
no creen en Dios, pues eso no sirve de nada. Los que así discuten, van de mal en peor “(2 Timoteo
2:14-16 Versión Lenguaje Actual).
3. La falta de unión
Dios odia a los que siembran la discordia entre los hermanos (Proverbios 6:16-19). Pero la
evidencia de la salvación es el amor por sus hermanos y hermanas en Cristo (1 Juan 3:14). Y este
amor se demuestra por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3). No
abandones el barco porque no puedes llevarte bien con los demás. Lo único que lograrás es tener
el mismo problema en la próxima iglesia. “No hagan nada por rivalidad o vanagloria, sino con
humildad cuenten a los demás como superiores a sí mismo”, Filipenses 2:3.
4. Ofensas personales
Habrán momentos en que los cristianos pequen unos contra otros. ¿Entonces qué? Irte no es la
respuesta. Desplazarse cada vez que seas (o te sientas) agraviado solo conducirá a múltiples
transiciones de iglesia a iglesia. O te mantendrás en los márgenes de la iglesia, que es igual de
malo. Jesús da la respuesta: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele, entre tú y él a solas. Si
te hace caso, has ganado a tu hermano”, Mateo 18:15. Estas simples instrucciones podrían
impulsar el reavivamiento en muchas iglesias. Pero, ¿y si no hace caso? Presiona (Mateo 18:16-
20).
5. Falta de voluntad para someterse a la autoridad
Aarón tal vez era más espiritual que Moisés. Josué puede que fuera un mejor líder. Pero la vara
estaba en las manos de Moisés. No luches contra los que el Señor pone en el liderazgo sobre ti.
Por supuesto, no debes sentarte bajo un liderazgo no bíblico, inmoral, o abusivo. Pero hay una
manera de lidiar con los líderes descalificados (1 Timoteo 5:19-20). Sin duda, tus pastores deben
rendir cuenta. Pero no ates a los líderes espirituales de la iglesia a tus preferencias personales,
tradiciones vacías, o prioridades que no son bíblicas. Deja que los líderes guíen. Y sé dispuesto a
seguirlos (Hebreos 13:07, 17).
6. Una baja visión de la iglesia
No hay ningún capítulo y versículo bíblico que te ordene ser miembro de una iglesia. Pero la
Escritura enseña tanto por lo que se asume como por lo que manda. No existe una categoría
bíblica de un “cristiano sin iglesia”. Los apóstoles se preguntarían: “¿Por qué lo llaman cristiano si
no es parte de la iglesia?”. Cristo es la cabeza de la iglesia, y él no tiene experiencias fuera del
cuerpo. No se puede estar conectado a la cabeza y desconectado del cuerpo. Cristo ama a la
iglesia (Efesios 5:25-27), y amar a Cristo es amar lo que él ama.
7. Desobediencia a la verdad
Pablo le encargó a Timoteo a predicar la palabra (2 Timoteo 4:2). Luego advirtió que la fidelidad a
esta carga podría causar que algunos huyeran: “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la
sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus
propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos”, 2 Timoteo 4:3-4. La
predicación fiel impulsará a algunos a irse de la iglesia. Pero no se irán a casa. Van a encontrar una
iglesia donde el predicador haga cosquillas a sus oídos. No permitas que te ocurra a ti. Si estás
siendo enseñado en la sana doctrina y la predicación fiel, por el amor de Dios, ¡quédate!