UNIVERSIDAD NACIONAL “PEDRO RUIZ GALLO”
FACULTAD DE INGENERI AGRICOLA
ESCUELA PROFESIONAL DE INGENERIA AGRICOLA
“AÑO DE LA UNIVERSALIZACIÓN DE LA SALUD”
TRABAJO N 10:
CLASIFICACIÓN DE LAS MÁQUINAS EMPLEADAS EN LA
FERTILIZACIÓN (MANTENIMIENTO DE CULTIVOS)
DOCENTE: ING. MSC. MANUEL MACO CHUNGA
ALUMNO: DIEGO ALFONSO GONZALES GONZALEZ
CODIGO: 165659J
CURSO: MAQUINARIA AGRICOLA
FECHA: 28 DE MARZO DEL 2021
LAMBAYEQUE, PERÚ
I. INTRODUCCIÓN:
En lo relativo a la mayor precisión, los primeros trabajos sobre agricultura de precisión
aplicada al tema del abonado orsámco se remontan ya al año 2000, y en la actualidad hay
tecnología plenamente disponible para la fertilización con purines localizada, siguiendo
por GPS un mapa de prescripción previamente fijado. Además, el uso de estos sistemas
automatizados permite registrar las operaciones realizadas en campo con rigor, mediante
el correspondiente sistema de documentación electrónica, y cumplir la directiva
comunitaria al respecto. Al igual que en otras máquinas, los fabricantes están poco a poco
implantando el estándar Isobus para control automático y comunicación electrónica con
el tractor. Sin embargo las peculiaridades de la fertilización orgánica hacen dificil el
desarrollo de modelos de simulación que permitan un control más ergonómico a los
usuarios de estos equipos
II. TENDENCIA A MAYORES MÁQUINAS:
La evolución de la maquinaria de distribución de estiércoles y purines ha sido clara en los
últimos años, con la aparición de modelos de mayores dimensiones. Para fertilizantes
líquidos es habitual encontrar modelos con capacidades de casi 30 m3 y hasta 30 t. Para
mover estos depósitos y que la compactación del terreno sea lo menor posible, es
necesario montar un bastidor de ejes triples, con control de tracción y dirección
electrohidráulica. En ocasiones las dimensiones y/o peso de estas máquinas dificultan su
tránsito por carretera por estar al límite de 1o permitido por la normativa local.
También se ofrecen bastidores polivalentes, de los cuales se puede "bajar" la cuba de
esparcido gracias a un sistema hidráulico, y usar el chasis de dos o tres ruedas para
acarrear otros contenedores (caja de remolque para grano, forraje, etc.). Existe también
una tendencia hacia las máquinas autopropulsadas para grandes explotaciones, que
pueden incorporar ejes telescópicos para enganchar múltiples tanques. En las cisternas
actuales el peso que descansa por rueda puede llegar a las 5 toneladas. Para que la presión
de inflado de estas ruedas se aproxime al óptimo de 1,5 bares (o menos), las cubiertas
deben tener unas dimensiones de entre 65 y 80 cm de ancho, por 150 a 180 cm de alto.
Los actuales fabricantes ofrecen ya neumáticos de estas dimensiones para los modelos de
chasis grande. El problema es que, durante el trabajo/transporte, las condiciones pueden
variar y sería necesario modificar la presión de inflado; por ello algunos modelos
incorporan sistemas de inflado de ruedas centralizado en el bastidor
III. SEPARACIÓN ENTRE TRANSPORTE Y DISTRIBUCIÓN:
En lo que respecta a los costes de transporte, para distribuir grandes cantidades pueden
ser adecuados esparcidores de En lo que respecta a los costes de transporte, para distribuir
grandes cantidades pueden ser adecuados esparcidores de grandes dimensiones si la
distancia a la parcela no es muy grande.
En caso contrario, se está extendiendo el uso de sistemas de transporte independiente de
la labor de distribución. Para el acarreo del fertilizante hasta la parcela se usan camiones,
cuyo coste es menor) y a pie de finca se trasvasa el material de1 camión a 1a cisterna
distribuidora. Sin embargo, 1a máquina distribuidora ha de tener una capacidad suficiente
para evitar que los camiones estén esperando a ser vaciados en la parcela, o incluso puede
ser interesante disponer de un contenedor temporal intermedio en cabecera
Cada empresario deberá hacer los cálculos necesarios para optimizar el sistema formado
por equipos de transporte más equipos de distribución, teniendo en cuenta tiempos y
costes de operación.
La separación entre transporte y distribución llevada al extremo son las máquinas
distribuidoras con bastidor de hasta 12 m de anchura, que constan sólo de elementos de
distribución (múltiples mangueras que acaban junto a los discos, rejas o inyectores) y una
gran bobina con una manguera principal (unos 15 cm de diámetro y hasta 700 m de largo)
Precisamente es este conducto el que da nombre al sistema, ya que se conoce como
“DRAG-HOSE” (literalmente ‘manguera remolcada´), que puede ser traducido como
“inyección con manguera. Esta gran manguera es el “cordón umbilical” que va
suministrando el fertilizante de la maquina según se mueve por el campo, ya que está
permanentemente unida al camión o a la cuba estática situada en el lateral de la parcela,
o incluso con el estanque de almacenamiento de purines de la explotación.
Por tanto, 1a longitud de esta conducción principal que se va desenrollando sobre e1
campo según se trabaja es el factor limitante de este sistema, pero un correcto
dimensionamiento de camiones y el posicionamiento adecuado en los bordes del campo
hacen de esta forma de aplicación una interesante apuesta de futuro. Con e1 empleo de
un tractor bomba intermedio se pueden cubrir distancias de hasta 3-4 km entre la máquina
distribuidora y e1 tanque.
Una versión ligera de este concepto "sin cuba" son los aperos inyectores de purines sin
bobina para la manguera. En este caso, el apero de pequeñas dimensiones (3-4 m de
ancho) es similar a un chíse1, con las conducciones necesarias para inyectar el purín tras
1as botas, y remolca el extremo de una manguera de cuya gestión (enrollar, desenrollar,
mover) se encargan otros tractores u operarios.
La gran ventaja de este sistema es que el conjunto tractor-apero pesa poco) genera escasa
compactación, es perfectamente aplicable a sistemas de no laboreo, y por tanto las
ventajas en cuanto a esponjamiento del terreno y reducción del consumo de combustible
son mayores. Experiencias de varios años de uso en Europa del Este y en California
demuestran que las necesidades de agua del maíz tras usar fertilización mediante
"inyección con manguera" con aperos ligeros son menores (SUSTAINABLE
CONSERVATION, www.suscon.org).
IV. DEETERMINACIÓN EN LOS NUTRIENTES:
Un problema común del empleo de fertilizantes orgánicos, tanto 1íquidos como sólidos, es que
no se conoce con exactitud la riqueza fertilizante del estiércol o purín. Es posible tomar muestras
y realizar su determinación en laboratorio, pero requiere tiempo y es costoso. Sin embargo, en
la Universidad de Kiel están perfeccionando un método para medir en tiempo real, en el tanque,
e1 contenido en nutrientes y el porcentaje en materia seca del fertilizante. El instrumento se
basa en el uso de la técnica de la espectroscopia en el rango infrarrojo, es de reducido tamaño
y puede proporcionar datos en modo continuo, almacenándolos para su posterior análisis. Pero,
no sólo interesa el contenido en nutrientes y materia seca, sino la correcta dosificación del
fertilizante. Por ello se han desarrollado desde hace unos años los sistemas de medida del flujo
real de fertilizante líquido que sale de la cuba, gracias a sensores ultrasónicos o inductivos
colocados en el conducto de salida. Mediante comparación con la velocidad real de avance de
la máquina (con un sensor de avance/deslizamiento o un GPS preciso), el sistema electrónico es
capaz de ajustar la dosis actuando sobre la válvula electrohidráulica. Este sistema se ha ido
perfeccionando últimamente y cuenta con gran aceptación en muchas zonas, gracias a la
precisión conseguida. En e1 caso de fertilizantes só1idos la medición en tiempo real es más
problemática, por el hecho de que este material no se homogeneiza antes de su distribución.
Aunque la homogeneidad puede mejorarse moviendo el material antes de cargarlo, el resultado
final es un producto muy variable en contenido de nutrientes a la hora de ser aplicado.
V. IMPORTANCIA DE LA CORRECTA DISTRIBUCIÓN DEL ABONO:
Todos los cultivos para aproximar sus cosechas al “potencial productivo máximo”
necesitan del abonado. Este abonado debe ser racional y está en función de varios
factores: necesidades agronómicas, precios del abono y del valor de la producción,
cosecha estimada y las predecesoras, características del suelo, climatología, etc... Una vez
determinado que abono y en qué cantidades vamos a aportarlo a nuestra parcela la
aplicación debe asegúranos 3 puntos:
La exactitud de la cantidad aplicada.
La uniformidad en toda la superficie.
Que el coste de la aplicación sea asumible
a) IMPORTANCIA AGRONÓMICA:
Desde el punto de vista agronómico es clara la importancia de una buena aplicación del
abonado, Algunos de los puntos de esta importancia son:
El abono uno de los mayores desembolso económicos de una explotación de ahí uno de
los motivos de su importancia.
La uniformidad permitirá el crecimiento y la producción uniforme del cultivo
La exactitud es fundamental para poder poner el abono requerido por el cultivo
evitando sobredosificación o quedarnos cortos.
Cualquier cálculo de dosis que hayamos realizado queda inútil si luego no somos capaces
de graduar la maquinaria de abonado para ajustarnos a esos cálculos.
VI. IMPORTANCIA MEDIO-AMBIENTAL:
En la agricultura moderna el uso de abonados minerales de síntesis a permitido la mejora
en la producciones en una rápida evolución en los últimos 50 años, sin embargo el uso de
estos abonos también tiene sus riesgos medioambientales. Aunque hay diversos y
variados estudios sobre los diversos efectos perniciosos que el mal uso del abono puede
tener son dos los principales:
SALINIZACIÓN DEL TERRENO AGRÍCOLA: El uso de determinados abonos en
especial los que llevan en su formulación Cloruro potásico, dan a largo plazo problemas
de aumento de las sales en el suelo.
Lixiviación: La lixiviación o lavado del nitrógeno, es sin duda el mayor problema que
puede crear el abonado. Como sabemos el N tiene una gran movilidad en el suelo y sus
formas nítricas pueden ser arrastradas a capas profundas y pasar a aguas superficiales o
subterráneas. La importancia de este problema ha llevado a crear Zonas Vulnerables para
el uso de abonos nitrogenados con protección especial. Para minimizar los problemas
medioambientales en relación al abonado podemos dar un código de buenas prácticas
agraria para el nitrógeno (creado EFFA, EUROPEAN FERTILIZER
MANOFACTURETURERS ASSOCIOTION)
VII. CÓDIGO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRARIAS PARA EL
NITRÓGENO (EFMA)
El objetivo de este código es dar unas pautas del uso adecuado de los fertilizantes
nitrogenados y evitar una posible contaminación de la atmósfera y del agua.
BALANCE DE NUTRIENTES:
Debe determinarse la cantidad de nitrógeno necesario para el cultivo y el nitrógeno
disponible en el suelo. El nitrógeno requerido por el cultivo se determina considerando
los experimentos de campo y las recomendaciones establecidas en cada zona. El nitrógeno
que hay al final del invierno en el suelo es muy variable y debe ser determinado a través
del análisis del suelo. La mineralización del nitrógeno de la materia orgánica durante la
época de crecimiento se tendrá en cuenta al hacer el balance de nitrógeno.
La disponibilidad de nitrógeno del suelo varía con el tiempo y depende de la fuente de
materia orgánica, las características del suelo y el clima. La disponibilidad de nitrógeno
aportado por el fertilizante nitrogenado también varía con el tiempo y depende del tipo
de fertilizante, la forma (líquido o sólido) y la técnica de aplicación. Los compuestos
nitrogenados se transforman de forma natural en el suelo y cuando pasan a nitratos pueden
producirse lixiviaciones en el suelo. El fertilizante nitrogenado se utilizará de acuerdo a
la demanda del cultivo para evitar pérdidas.
PLAN DE FERTILIZACIÓN:
Un plan de fertilización, tendrá en cuenta el valor nutricional de los productos reciclados
por el agricultor. Los abonos orgánicos, deyecciones y residuos se aplicarán en primer
lugar y se utilizarán los fertilizantes nitrogenados como suplemento. El nitrógeno
interactúa con otros nutrientes: fósforo, potasio, azufre y con micronutrientes.
Un plan equilibrado de fertilización deberá asegurar la correcta dosis de cada nutriente.
Se seleccionará el fertilizante más apropiado y eficiente. Igualmente se calculará la dosis
en función del contenido, forma química y tiempo que puede transcurrir hasta que la
planta lo absorba, considerando las características del suelo, clima y las necesidades
nutritivas del cultivo. Las aplicaciones de fertilizante se realizarán según las épocas de
absorción de nutrientes por el cultivo.
El fraccionamiento de las aplicaciones puede ser necesario, sobre todo en cultivos de
invierno, para maximizar así la absorción de nutrientes y prevenir las pérdidas. En
cultivos de regadío, se deben hacer varias aportaciones a lo largo del ciclo y a
continuación aplicar el riego. El fertilizante se aplicará con precisión, usando la técnica
más apropiada: espolvoreado, pulverizado o localizado. Las abonadoras se calibrarán y
se aplicarán fertilizantes con una buena calidad física que facilite un reparto uniforme en
el terreno. El plan de fertilización debe revisarse si las condiciones climáticas se hacen
extremas o el crecimiento y desarrollo del cultivo se interrumpen.
PRÁCTICA DE LA FERTILIZACIÓN PARA LA PROTECCIÓN
DEL AGUA:
Se deberán seguir los Códigos de Buenas Prácticas Agrarias que aconsejan o regulan sobre los
siguientes aspectos:
o Épocas menos apropiadas para abonar.
o Aplicación de fertilizantes en terrenos escarpados. Aplicación de fertilizantes en suelos
encharcados, inundados, helados o nevados.
o Condiciones para la fertilización en terrenos cercanos a cursos de aguas.
o Capacidad y construcción de las balsas de estiércol, incluyendo medidas para evitar la
contaminación del agua por la escorrentía y percolación a los acuíferos. Procedimientos
para la aplicación homogénea del fertilizante mineral u orgánico.
o Manejo del suelo, incluyendo sistemas de rotación de cultivos que mantengan una
adecuada proporción de parcelas dedicadas a cultivos permanentes en relación con los
cultivos anuales.
o Mantenimiento de una mínima superficie de cobertura vegetal durante los periodos de
lluvias, que absorba el nitrógeno que podría ser causa de la contaminación del agua.
o Establecimiento de planes de fertilización, finca por finca, y un registro del fertilizante
utilizado.