TEMA I
NOCIONES GENERALES DE DERECHO COMERCIAL:
1. Historia y Evolución Del Derecho Comercial.
El Derecho comercial nace, como rama separada del Derecho Civil, en la segunda
mitad de la Edad Media (baja Edad Media) - como un Derecho separado,
elaborado por los comerciantes y para los comerciantes. Los comerciantes fueron
formando su propio Derecho, basado en las prácticas y costumbres.
En las corporaciones se crearon tribunales especiales para dirimir las
controversias que se suscitaban entre sus agremiados. La justicia era aplicada por
los cónsules, con recursos ante supe cónsules y, en algunos casos, ante la
asamblea. Desde luego, todos eran comerciantes, no versados en Derecho pero,
como para resolver las controversias se aplicaban los usos y costumbres
formados en la práctica del comercio, estos jueces comerciantes estaban en
condiciones de fallar.
En los años de la colonia la República Dominicana regía la legislación de las
indias y la metrópolis española.
Nuestra isla en los años 1605 y 1606 empieza a cambiar la política fiscal que
imperaba debido a varias razones: a las devastaciones, el empobrecimiento del
reino de España y la fuerza que el reino de Francia mostraba. Se declaran varios
Puertos Libres en la isla.
Los Puertos Libres, declarados en la isla, que ya en las primeras décadas del siglo
XVI presentaba signos de decadencia total, eran puertos donde solo se podía
comerciar productos básicos, como el cuero y las maderas preciosas, a cambio de
productos elaborados, lo que implicaba un no desarrollo de la actividad artesanal,
ni mucho menos la industrial, y por consiguiente de la elaboración de productos.
La actividad comercial se vio teniendo el privilegio casi exclusivo de la casa de
contratación de Sevilla, a la par con esta el consulado de mercaderes de Sevilla,
encargado de supervisar y vigilar los seguros marítimos para las naves que
realizaban las travesías transatlánticas entre las metrópolis y sus colonias.
La ordenanza de Luis XIV, se trata de una compilación de usos y estatutos locales
que tienden a regular la actividad comercial de manera particular y al margen del
derecho común. En esta se encuentra el germen de todas las nuevas instituciones
que habrán de ser reguladas por el Código De Comercio, como la letra de cambio.
Esta ordenanza ha de redundar en beneficio de la actividad comercial, y con ella el
impulso para el desarrollo industrial y comercial que experimentaba el reino
francés, el cual ante la posibilidad de beneficiarse directamente de los territorios
americanos, encontró por medio del derecho internacional lo que estaba vedado
con las colonias españolas de ultramar, la forma de enriquecerse mediante la
satisfacción de deseos banales de los españoles, tales como perfumes, la
producción de telas y modas, zapatos y pelucas, y otros bienes ostentosos que la
España medieval no estaba en condiciones de producir .
Las sucesivas guerras en las que se vio España y posteriormente su derrota, al
igual que la corriente liberal de la colonia francesa en el ámbito comercial,
propiciaron que se modificara el esquema comercial colonialista español, y así y
en las primeras décadas del siglo XVIII, se pone fin al régimen monopólico
imperante hasta ese momento. Por el tratado de Utrecht, en 1713, España se vio
obligada a conceder a la corona inglesa, el derecho del tráfico limitado de
mercancías y de esclavos negros, para los barcos matriculados en España, con
sus colonias americanas. En 1756, producto de una asociación entre la corona
española y comerciantes barceloneses, se crea la sociedad comercial (Real
Compañía de Cataluña), autorizada a realizar comercio entre España y la islas de
Santo Domingo Puerto Rico y Margarita, resquebrajando con ello el monopolio de
la Casa de Contratación de Sevilla.
Se debe destacar el aporte que indirectamente hicieran las denominadas cofradías
al desarrollo de la institución del derecho comercial. En estas los hombres se
agrupaban según la actividad económica que ejercían que al tener un patrón
común, se daban leyes internas que pautaban una asociación, a manera de
sindicatos modernos, y con ellas la regulación de su actividad. .
En 1756, y por Real Cédula, se abrieron al comercio internacional los pueblos de
Santo Domingo, Cuba, trinidad e Islas Margarita, permitiéndose por demás, que
las colonias pudieses comerciar libremente entre sí.
Para 1845 luego de la separación de Haití entró a regir otra vez el código
francés hasta que en 1861 producto de la anexión a España entró en vigencia el
código Español
En 1878, cambia nuevamente al Código Francés y en 1884 se introduce el código
dominicano el cual es traducción de código Francés con casi todas las reformas
realizadas en Francia que las cámaras legislativas consideraron que podrían ser
aplicados en el país.
Dicho Código entraría en nuestro territorio, a la oportunidad gobernado por
Francia, sin que fuera puesto en vigencia en nuestro país en ese momento, pero
será extrañado, producto de la guerra de reconquista y a la vuelta a España en
1809 y reintroducido a partir del 1822 después de la invasión haitiana, formando
parte del derecho positivo aplicado en toda la isla.
Proclamada la República en 1844, y ante la urgencia de preservar la recién
formada nación, que se encontraba en guerra con su vecino Haití, y la necesidad
inmediata de contar con una legislación que regulara la vida cotidiana del naciente
Estado, se decidió mantener en vigencia los códigos haitianos que no eran otros
que los franceses, en su idioma original, hasta tanto los tiempos fueran más
propicios para embarcarse en la tarea de darnos una legislación propia, y acorde
con nuestra idiosincrasia.
Debemos entender que el desarrollo industrial de la República Dominicana, y con
él el desarrollo acelerado de su comercio, no se inicia sino hasta la primera
década del siglo XX, cuando empiezan a instalarse las grandes centrales
azucareras, y tras ellas otras industrias de menor importancia. No por ello
debemos dejar de señalar que durante el gobierno del presidente Heureaux (Lilís,
1884-1889), se instalan en el país fábricas y empresas de servicios, tales como el
telégrafo, la compañía de electricidad, entre otras, que si bien ayudan al
desarrollo, su aporte no fue determinante en la actividad comercial de manera
significativa, toda vez que el comercio local continuaba el mismo patrón que desde
los tiempos de la colonia se había implementado, esto es, vender productos o
materia prima al exterior y adquirir de esos compradores, bienes elaborados.
Los gobiernos nacionales, y hasta la caída del régimen de Trujillo, se mantuvieron
muy atentos a la evolución que experimentaba el Código de comercio Francés,
introduciendo una vez se hubiesen producido, estudiados y analizados en dicho
país (Francia) las reformas, iguales modificaciones a los Códigos dominicanos,
salvo contadas excepciones.
Durante la década de 1940 se verificó en el país un movimiento tendente a
sustituir los códigos franceses que habían sido traducidos, y que constituían la
legislación vigente en nuestro ordenamiento, por una legislación dominicana, que
nuestra realidad social, política y económica, aportando experiencias adquiridas.
Así, y a partir de la IV República (1966), el Código De Comercio dominicano fue
convirtiéndose en una legislación anacrónica, que no responde a las necesidades
de regulación del nuevo orden, aunque este anacronismo haya podido ser
superado, para ciertos aspectos, con una serie de leyes que en forma dispersa
tienden a regularlas.
Durante el gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), se hicieron
algunas pequeñas modificaciones al Código de Comercio, y siguiendo con ello la
tarea iniciada durante el gobierno de don Antonio Guzmán, quien promulgara la
Ley No.127 del 25 de abril de 1980 que introdujo modificaciones al Código de
Comercio en sus artículos 35 y 36. Se redactó un Proyecto de Nuevo Código, para
adaptarlo a las cambiantes condiciones del mercantilismo mundial, y como
producto del patrocinio del Banco popular Dominicano.
El convenio de Marrakech, por el cual quedó conformada la Organización Mundial
del Comercio, y del que somos signatarios, y que fuera ratificado por resolución
del congreso de la Republica No.2-95 del 20 de enero del 1995, impuso al país la
necesidad de un nuevo marco regulatorio de esta importante actividad.
En la época reciente diversos Tratados Internacionales, como el DR-CAFTA a
Tratado de Libre Comercio Republica Dominicana-Centro América y Estado Unido
de Norteamérica, Como el suscrito por el país con el CARICOM, y con la Unión
Europea, han venido a impulsar el desarrollo de este derecho impulsando la
reforma de diversas instituciones y debiéndose destacar entre esta novedades la
Ley General de Sociedades y Empres Individuales de Responsabilidad Limitada,
la de arbitraje Comercial, entre otras, procurando con ello poner acorde la
legislación con los nuevos compromisos internacionales adoptando por el país.
2. Fuentes Del Derecho Comercial.
Las fuentes del Derecho mercantil son el origen de una norma o disposición de
comercio, una norma es considerada de naturaleza comercial cuando tiene
carácter de obligatoria dentro del marco jurídico, y regula las conductas en las que
se desarrolla el derecho Mercantil. La fuente del derecho comercial por excelencia
es la legislación mercantil, una ley puede considerarse de naturaleza mercantil
cuando el legislador le ha otorgado esa calidad y cuando la materia de la cual se
trate, se encuentre en esa categoría, en virtud de disposiciones de materia de
comercio.
Legislación Mercantil. Son fuentes del derecho mercantil:
• Código de Comercio.
• Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.
• Ley General de Sociedades Mercantiles.
• Ley de Concursos Mercantiles.
• Ley de quiebras y Suspensión de pagos.
• Ley de Comercio Exterior.
• Ley de Instituciones de Crédito
• Ley de la Propiedad Industrial.
Fuentes Formales.
La Ley. El Derecho Mercantil es Derecho Positivo, se regula con disposiciones de
carácter normativo. Es una rama del Derecho Privado Común, por lo que en el
caso de ausencia de una norma específica y siendo imposible aplicar
analógicamente una disposición del propio Derecho Mercantil para completar una
laguna, regirá el Derecho común, que en este caso es el civil.
Tratados aprobados por el Congreso. Es un acuerdo escrito entre ciertos sujetos
de Derecho internacional y que se encuentra regido por este, que puede constar
de uno o varios instrumentos jurídicos conexos, y siendo indiferente su
denominación.
La Jurisprudencia. Es una interpretación de la ley y es realizada por los órganos
jurisdiccionales. No es fuente del Derecho, tal y como establece el Código Civil,
pero sirve de apoyo interpretativo. Dado el carácter profesional de los jueces y
magistrados, la jurisprudencia es consensualmente considerada como la mayor
fuente interpretativa del Derecho Positivo en caso de laguna, aunque formalmente
no sea una fuente.
Fuentes Materiales.
Usos y Costumbre. Jerárquicamente son considerados la segunda fuente según
importancia y aún continúan vigentes como fuente directa, ya que el derecho
mercantil en sus orígenes es un derecho basado en tradiciones comerciales. Para
ser considerados fuente del derecho mercantil los usos y costumbres deben
cumplir los siguientes requisitos:
Deben ser una práctica general por parte de un sector comercial o grupo de
comerciantes.
No deben contradecir en ningún sentido las leyes vigentes. Por lo que una
conducta antijurídica, a pesar de ser constante no podrá ser fuente del derecho
mercantil.
La conducta debe ser considerada como obligatoria para los comerciantes
Los usos y costumbres solo pueden ser aplicados de forma supletoria y también
pueden ser utilizados para interpretar los preceptos jurídicos aplicables.
Doctrina jurídica. Se entiende por doctrina jurídica al conjunto de derechos,
teorías, investigaciones que han realizado los expertos en la ciencia jurídica.
Dentro de las fuentes materiales también es posible incluir las leyes mercantiles
extranjeras de las cuales a partir de su análisis e investigación, podrán ser
utilizadas para dictaminar una solución jurídica concreta.
Fuentes Supletorias.
Previendo la posible existencia de lagunas o vacíos legislativos, existen dos
mecanismos subsanación que en su caso serán fuentes del derecho mercantil: De
aplicación general, donde a falta de disposiciones del Código de Comercio y
demás leyes mercantiles, se aplicarán las disposiciones de derecho común
contenidas en el Código Civil Federal y de aplicación especial, consagradas en las
disposiciones especiales mercantiles.
Para subsanar éstos vacíos, se utilizan básicamente dos mecanismos los cuales
se describen a continuación:
De aplicación general. Se encuentra contenida en los artículos 1 y 2 del Código de
Comercio, y señalan que a falta de disposiciones de este Código y demás leyes
mercantiles, se aplicarán las disposiciones de derecho común contenidas en el
Código Civil Federal
De aplicación especial. Se encuentran previstas en el Art. 2 Ley General de Títulos
y Operaciones de Crédito.
Para que exista la supletoriedad de unas normas respecto de otras, es necesario
que se cumplan los siguientes requisitos:
El ordenamiento sobre el cual se aplicara la supletoriedad, lo admita
expresamente, y señale el estatuto a suplir.
El ordenamiento debe reconocer la institución jurídica objeto de la supletoriedad.
Que las normas que integran el marco jurídico aplicable, no pueda resolver la
situación jurídica concreta en base a sus disposiciones.
Es necesario que aquellas disposiciones o principios destinados a suplir la
deficiencia no contradigan, los pilares en que se basa el sistema legal que se
pretenda suplir. En casos de ausencia de algunos de estos requisitos, no puede
operar la supletoriedad de una legislación a otra.
3. Concepto.
El Derecho mercantil (o Derecho comercial) es el conjunto de normas relativas a
los comerciantes en el ejercicio de su profesión, a los actos de comercio
legalmente calificados como tales y a las relaciones jurídicas derivadas de la
realización de estos; en términos amplios, es la rama del Derecho que regula el
ejercicio del comercio
4. Condiciones Para Ser Comerciante.
Son comerciantes todas las personas que ejercen actos de comercio y hacen de él
su profesión habitual. De la definición de comerciante dada por nuestro Código de
Comercio, surgen los requisitos legales para conceptuar a las personas como
tales:
• Tener capacidad jurídica de ejercicio. (carecen de capacidad de ejercicio: los
ebrios consuetudinarios, los menores de edad y los incapaces o personas con
problemas mentales).
• Ejercer de forma cotidiana los actos reputados de comercio.
• Tener al comercio como ocupación ordinaria.
• Llenar los requisitos administrativos y legales para el ejercicio de dicha profesión.
• No ser corredor público.
• Si ha sido quebrado estar rehabilitado legalmente para poder volver a ejercer el
comercio.
• No estar en estado de interdicción.
• En caso de ser extranjero, tener autorización legal expresa para ejercer el
comercio.
5. Los Menores.
Para ser comerciante en la República Dominicana se debe ser mayor de edad, sin
embargo, un menor con 17 años cumplidos pueden ser comerciante si está
debidamente emancipado o autorizado por su padre a ejercer el comercio o ha
sido emancipado. Los menores de edad pueden ser comerciantes, siempre que
estén autorizados o facultados por la ley para tales fines.
Según el art. 2 del Código de Comercio. Todo menor emancipado, del uno o del
otro sexo, de 17 años de edad cumplidos, que quiera usar la facultad que le
concede el artículo 487 del Código Civil de ejercer el comercio, no podrá
comenzar las operaciones comerciales, ni ser reputado mayor en cuanto a las
obligaciones que haya contraído por acto de comercio:
1) Si no ha sido previamente autorizado por su padre, o por su madre en caso de
muerte, interdicción o ausencia del padre, o a falta de padre y madre, por acuerdo
del consejo de familia homologado por el Juzgado de Primera Instancia en sus
atribuciones civiles;
2) Si además el documento de autorización no ha sido registrado y fijado
previamente en el Tribunal de Comercio del lugar en que el menor quiera
establecer su domicilio.
Art. 3.- La disposición del artículo precedente es aplicable aún a los menores no
comerciantes, respecto de todos los actos declarados comerciales por las
disposiciones de todos los artículos 632 y 633.
6. Prohibiciones e incompatibilidades.
El Código de comercio tiene tres prohibiciones para ejercer el comercio que son: el
corredor público, a los quebrados que no hayan sido rehabilitados y a los reos del
delito contra la propiedad.
7. Actos De Comercio.
Acto de comercio es toda adquisición a título oneroso de una cosa mueble o de un
derecho sobre ella, para lucrar con su enajenación, bien sea en el mismo estado
en que se adquirió o después de darle otra forma de mayor o menor valor. La
definición del acto de comercio no es unitaria, puesto que los juristas que han
tratado este tema, toman como punto de partida criterios diferentes para elaborar
un concepto. Lo más adecuado es citar las definiciones más significativas para
tener una mejor idea al respecto. Según Martínez Val, los actos de comercio son
aquellos hechos que producen efecto en el ámbito jurídico mercantil,
comprendiéndose tanto los que dependen de la voluntad de los hombres (actos
propiamente dichos), como también aquellos acontecimientos independientes de
la voluntad humana que tienen realidad en el mundo exterior, pero que de alguna
manera producen tales efectos (un naufragio). Autores como Avilés, despojan al
concepto de acto de comercio de esta última característica, definiéndolos como
"hechos voluntarios que originan relaciones regidas por el Derecho Comercial"
8. Elementos esenciales.
Son tres los elementos que poseen los actos de comercio y éstos son:
El consentimiento de quien lo ejecuta.
El objeto en quien cae el acto de comercio.
La causa que tiene el acto de comercio, en otras palabras su finalidad.
9. Distinción entre un Comerciante y un no Comerciante.
Desde el punto de vista jurídico, la principal diferencia radica en que el
comerciante está subordinado a la ley de comercio, todas aquellas leyes
mercantiles; y demás leyes que regulen la actividad comercial, mientras la persona
común no.
10. Profesionales y Artesanos.
Profesional es la persona que ejerce una profesión, es decir, la persona que
trabaja en un área laboral específica y especializada, cuyo conocimiento ha
adquirido por medio de la instrucción universitaria. También se usa como adjetivo
calificativo para expresar que algo pertenece a la profesión.
Un artesano es una persona que realiza labores de artesanía. Contrariamente a
los comerciantes, no se dedica a la reventa de artículos sino que los hace él
mismo o les agrega algún valor. En varios países es considerado como pequeño.
Casi todas las ciudades antiguas deben su urbanismo a los artesanos de la
construcción. Los Artesanos se caracterizan por usar materiales Típicos de su
zona de origen para fabricar sus productos. De esta manera la Artesanía Cual
embajadora, refleja la identidad de cada Región y promueve la cultura de cada
pueblo viajando alrededor del mundo.
11. Competencia de los casos comerciales.
Los tribunales de comercio conocerán:
1º De todas las contestaciones relativas a los compromisos y transacciones entre
negociantes, comerciantes y banqueros;
2º De las contestaciones entre asociados por razón de una compañía de
comercio;
3º De las contestaciones relativas a los actos de comercio entre cualesquiera
personas. Sin embargo, las partes podrán, en el momento en que ellas contratan,
convenir en someter a árbitros las contestaciones arriba enumeradas, cuando
éstas se produzcan.
Conocerán asimismo los tribunales de comercio: de las acciones contra los
factores, dependientes de los comerciantes o sus servidores, por causa
únicamente del tráfico del comerciante al que están ligados; de los billetes hechos
por receptores, pagadores, perceptores u otros cuentadantes de los fondos
públicos. Los tribunales de comercio conocerán de todo lo concerniente a las
quiebras, conforme a lo prescrito en el Libro III del código de comercio.
12. Territorial y de Atribución, Arbitral.
En materia comercial la competencia se rige según lo estipulado por el código de
procedimiento civil, el cual establece en los artículos 415-442 lo siguiente:
El procedimiento por ante los tribunales de comercio se hará sin el ministerio de
abogados. Toda demanda comercial debe iniciarse por acto de emplazamiento,
observándose las formalidades arriba prescritas en el título De los
Emplazamientos. El plazo será de un día por lo menos. En los casos que
requieran celeridad, el presidente del tribunal podrá permitir que la citación se
haga aun de día a día, y de hora a hora, como también que se embarguen los
efectos mobiliarios: podrá asimismo, según lo exija el caso, ordenar que el
demandante constituya fiador, o que justifique la suficiente solvencia. Los autos
del presidente serán ejecutorios, no obstante oposición o apelación.
En las causas marítimas, cuando hubiere partes no domiciliadas, como en
aquellos asuntos que se refieren a aparejos, provisiones de boca, equipajes,
carena, y reparación de buques listos para emprender viaje, y otras materias
urgentes y provisionales la citación de día a día, o de hora a hora, se podrá hacer
sin que medie auto; y el caso será susceptible de fallo en defecto inmediatamente.
Será válida toda citación hecha a bordo del buque a la persona citada. El
demandante podrá citar a su elección, para ante el tribunal del domicilio del
demandado; para ante el tribunal del Distrito en el cual se hizo la promesa, y la
mercadería fue entregada; para ante aquél en cuyo distrito debía efectuarse el
pago.
Las partes estarán obligadas a comparecer en persona, o por el ministerio de un
apoderado especial. Si las partes comparecieren, y en la primera audiencia no
interviene fallo definitivo, las partes no domiciliadas en el lugar en que funcione el
tribunal estarán obligadas a hacer en el mismo punto elección de un domicilio, la
que se hará constar en la hoja de audiencia; siempre que esta elección no se
efectúe, toda notificación será válidamente hecha en la secretaría del tribunal aun
la de la sentencia definitiva. En materia comercial, los extranjeros demandantes no
estarán obligados a prestar fianza para el pago de las costas, daños y perjuicios a
que pudieran ser condenados, aun en los casos en que la demanda se lleve por
ante un tribunal civil, en aquellos lugares donde no hubiere tribunal comercio.
Si el tribunal fuere incompetente en razón de la materia, pronunciará su
declinatoria, aun cuando no se le hubiere requerido al efecto. La declinatoria por
cualquier otra causa no se podrá proponer sino con antelación a cualquier otro
medio de defensa. En la misma sentencia se podrá desechar la declinatoria, y
pronunciar sobre el fondo; pero ha de hacerse por dos disposiciones distintas,
una sobre la competencia, y otra sobre el fondo; las disposiciones sobre
competencia podrán ser siempre impugnadas por la vía de la apelación. Las
viudas y los herederos de personas sometidas a la jurisdicción de comercio, serán
citadas a juicio en renovación de instancia, o por nueva acción; sin perjuicio de
que; en caso de ser contradichas las cualidades, se remitan las partes para ante
los tribunales ordinarios, con el fin de que aquellas sean determinadas; y en
seguida el tribunal de comercio conocerá del fondo de la demanda.
Cuando se desconozca, se niegue o se alegue la falsedad de un documento, y la
parte que lo presentare persista en hacerlo valer en juicio, el tribunal mandará que
las partes comparezcan por ante los jueces que deban conocer sobre el
documento no reconocido o acusado como falso, y sobreseerá en la sentencia
relativa a la acción principal. Sin embargo, si el documento no se relacionare sino
con uno de los puntos de la demanda, el tribunal procederá a dar sentencia sobre
los otros extremos de la misma.
El tribunal podrá siempre, aun de oficio, ordenar que las partes se presenten a
declarar personalmente en la audiencia en justicia o en cámara de consejo; y
cuando hubiere motivo legítimo que les impida presentarse, comisionará a uno de
los jueces o aun al juez de paz, para oír sus declaraciones, las que se consignarán
en el acta que se levante al efecto. Cuando haya motivo para hacer que las partes
concurran por ante árbitros que procedan al examen de cuentas, documentos y
libros, se nombrará uno o más árbitros para oírlas, y conciliarlas, si fuere posible, y
si no, para que emitan su informe. Si se tratare de la inspección de obras o de
la estimación de mercancía, se elegirá uno o tres peritos. Los árbitros y los peritos
serán nombrados de oficio por el tribunal, cuando las partes no lo hagan en la
audiencia en justicia.
La recusación de los árbitros y de los peritos no podrá proponerse sino en los tres
días de su nombramiento. El informe de los árbitros y de los peritos se depositará
en la secretaría del tribunal. Si el tribunal ordenare la prueba testimonial, ésta se
practicará del modo indicado para los informativos sumarios. Sin embargo, en las
causas sujetas a apelación, las declaraciones de los testigos las consignará el
secretario por escrito y las firmarán los testigos; en caso de negativa de éstos, se
hará mención en ellas de esta circunstancia.
En la redacción y expedición de las sentencias, se observarán las formalidades
prescritas en los artículos 141 y 146 para los tribunales de primera instancia. Si el
demandante no compareciere, el tribunal pronunciará el defecto y descargará al
demandado de la demanda, por una sentencia que se reputará contradictoria. Si el
demandado no compareciere, serán aplicables los artículos 149, 150, 151, 152,
153, 155, 156 y 157.
Las sentencias en defecto las notificará solamente el alguacil comisionado por el
tribunal; la notificación contendrá, a pena de nulidad, elección de domicilio en el
lugar en que se verifique, si el demandante no estuviere allí domiciliado. La
sentencia será ejecutoria un día después de su notificación, y hasta que se
promueva la oposición. La oposición será admisible hasta la ejecución de la
sentencia. La oposición contendrá los medios del oponente, con emplazamiento
en el término de la ley, y se notificará en el domicilio elegido.
La oposición verificada en el instante de la ejecución, en virtud de la declaración
personal de la parte condenada, que el alguacil hará constar en los actos,
suspenderá la ejecución de la sentencia: el oponente tendrá la obligación de
reiterar su oposición en los tres días siguientes, por medio de acto, conteniendo
citación a la parte contraria; transcurrido dicho plazo, se considerará sin lugar la
dicha oposición.
Los tribunales de comercio podrán ordenar la ejecución provisional de sus
sentencias, no obstante apelación y sin fianza, cuando haya título no impugnado o
condenación precedente acerca de la cual no se haya interpuesto apelación; en
los demás casos, la ejecución provisional no podrá ordenarse sino a cargo de
fianza o justificándose solvencia bastante, en aquel en cuyo favor se acuerde. El
fiador se designará en acto notificado en el domicilio del apelante, si éste residiere
en el lugar en donde se halle instalado el tribunal; si no, en el domicilio elegido
según el artículo 422, con intimación de presentarse en día y hora fija, en la
secretaría del tribunal a tomar comunicación, sin extraerlos, de los títulos que
constituyan la fianza que se haya mandado prestar, y a la audiencia en justicia
para oír decretar la admisión de la misma, en caso que haya contestado la fianza.
Si el apelante no compareciere o no pusiere reparos al fiador, se levantará un acto
de compromiso en la secretaría; si por el contrario, impugnare al fiador el día
indicado en la citación, se resolverá en justicia lo que proceda. En cualquier caso,
la sentencia será ejecutoria, no obstante ejecución o apelación. Los tribunales de
comercio no entenderán en nada de lo relativo a la ejecución de sus sentencias.
LIBRO II
TEMA II
LA ORGANIZACIÓN DEL COMERCIO:
1. Obligaciones de los comerciantes.
Todo comerciante está obligado a tener un Libro Diario que presente, día por día,
las operaciones de su comercio, o que resuma por lo menos mensualmente los
totales de estas operaciones, siempre que conserve, en este caso, todos los
documentos que permitan verificar estas operaciones día por día. Está obligado a
hacer anualmente un inventario de los elementos activos y pasivos de su comercio
y cerrar todas sus cuentas con el fin de establecer su balance y la cuenta de
ganancias y pérdidas. El balance y la cuenta de ganancias y pérdidas se copiarán
en el Libro de Inventario.
2. Inscripción en el registro mercantil.
La inscripción en el registro mercantil es una de las obligaciones principales del
comerciante. El Registro Mercantil es el sistema conformado por la matrícula,
renovación e inscripción de los libros, actos y documentos relacionados con las
actividades industriales, comerciales y de servicios, que realizan las personas
físicas o morales que se dedican de manera habitual al comercio de las cuales son
depositarias y dan fe pública las Cámaras de Comercio y Producción facultadas
por la presente ley. El Registro Mercantil es público y obligatorio. Tiene carácter
auténtico, con valor probatorio y oponible ante los terceros. El Registro Mercantil
estará a cargo de las Cámaras de Comercio y Producción, bajo la supervisión de
el Ministerio de Industria y Comercio.
3. Publicación de los regímenes matrimoniales.
De todo contrato matrimonial entre consortes, uno de los cuales sea comerciante
se enviará un extracto del mes de su fecha, a las secretarías y notarías señaladas
por el artículo 872 del Código de Procedimiento Civil, para fijarlo bajo el régimen
del mismo artículo. Este extracto anunciará si los esposos se han casado en
comunidad de bienes, si están separados de bienes, o si han contratado conforme
al régimen dotal. El notario que haya recibido el contrato matrimonial, estará
obligado a hacer la entrega prescrita por el artículo precedente, bajo la pena de
veinte pesos de multa, y aún de destitución y responsabilidad hacia los
acreedores, si se prueba que la omisión es efecto de colusión.
El cónyuge separado de bienes, o casado bajo el régimen dotal, que abrace la
profesión de comerciante posteriormente a su matrimonio, estará obligado a hacer
la misma entrega dentro de un mes, a contar desde el día en que haya
comenzado su comercio. A falta de esta entrega podrá, en caso de quiebra, ser
condenado como si hubiese hecho bancarrota simple.
4. Registro de nombre comercial.
El registro del nombre comercial confiere a su titular el derecho exclusivo a
utilizarlo en el tráfico económico en los términos previstos en la Ley. Protege el
nombre, denominación, designación o abreviatura que identifica a una empresa o
establecimiento comercial.
El nombre comercial es la denominación o signo distintivo que identifica al
empresario (persona física o jurídica) en el ejercicio de su actividad empresarial
diferenciándolo de otras actividades similares o idénticas realizadas por otros
comerciantes. Lo identificado por el nombre comercial no son los productos o
servicios de la empresa, sino la propia empresa. La nueva regulación jurídica del
nombre comercial incorpora el derecho de toda persona jurídica, que no hubiera
registrado como nombre comercial su denominación o razón social, a formular la
oportuna oposición al registro de una marca o nombre comercial posteriormente
solicitados o a reclamar ante los tribunales la anulación de los mismos si hubieran
sido ya registrados, cuando dichos signos distintivos se apliquen a productos,
servicios o actividades idénticos o similares a aquellos para lo que se usa dicha
denominación o razón social, siempre que se pruebe el uso prioritario de ésta en
todo el territorio nacional y exista riesgo cierto de confusión en el público.
5. Los libros del comerciante.
Los libros del comerciante son: El Libro Diario y el Libro de Inventario, los cuales
serán llevados cronológicamente, en idioma español, sin blanco ni alteración de
ninguna especie.
6. Requisitos y formalidades.
El libro diario y el libro de inventario serán foliados, rubricados y visados una vez
al año, únicamente por las Cámaras de Comercio y Producción, en la forma
ordinaria, sin perjuicio del impuesto que establece la ley núm. 827 de fecha 6 de
febrero de 1935. Los libros y documentos indicados en los artículos 8 y 9 deben
ser conservados durante diez años. La correspondencia recibida y las copias de
las cartas enviadas deben ser clasificadas y conservadas durante el mismo
término.
La ley solo exige a los comerciantes tener y llevar, en la forma que ella establece,
estos tres libros: uno destinado al asiento diario de cada operación realizada en su
comercio (libro diario); otro para copiar los inventarios que anualmente hagan
(libro de inventario), y un tercero para copiar las cartas que escriben ( libro
copiador de cartas). Son estos, pues los libro obligatorios.
Cada comerciante puede, además, tener y llevar -en la forma que se le antoje-
cuántos libros considere útiles a la clase de negocio a la cual se dedique. Se trata
en este caso de libros facultativos.
Foliado, rubricado y visado
Antes de ser puestos en usos, los tres libros obligatorios deberán ser foliados,
rubricados y visados gratuitamente por el juez de primera instancia o por el juez de
paz -antes alcalde- del lugar donde tenga su domicilio el comerciante.
El foliado consiste en la numeración de cada pagina del libro sometido a esta
operación: con el se previene la supresión o intercalación de hojas; el rubricado es
la firma abreviada del funcionario en cada página: impidiese con él o se hace
difícil, la sustitución de una hoja del libro por otra; el visado, finalmente, es una
acta redactada por el juez o alcalde -juez de paz- en el comienzo o final del libro
en la cual se declara el numero de sus páginas, la circunstancia de haberse
foliado y rubricado en cada una d ellas y el uso al cual se destina.
Emunciones del libro diario
He aquí lo que a este respecto dice el art. 8 1ra parte del c. Com.: "todo
comerciante está obligado a tener "un libro diario" que presente, día por día, sus
deudas activas y pasivas, las operaciones de su comercio, sus negociaciones,
aceptaciones o endosos de efectos de crédito, y generalmente todo lo que recibe y
paga por cualquier titulo que sea; y que exprese, mes pr mes las sumas
empleadas en el gasto de su casa".
En resumen: el libro diario debe contener la indicación de cada una de las
operaciones diarias que realice el comerciante en su comercio, y, además, la
suma global que cada mes haya empleado en sus gastos personales o los de su
familia.
Contenido del libro de inventarios
Según el art. 9 el comerciante "Esta obligado a hacer anualmente, bajo firma
privada, un inventario de sus bienes, muebles e inmuebles, y de sus deudas
activas y pasivas, y a copiarlo año por año en un libro especialmente dedicado al
efecto". Por consiguiente, el libro de inventarios ha de contener la copia de los
inventarios que anualmente debe hacer cada comerciante.
Uso del libro copiador de cartas
El comerciante está obligado, dice el art. 8 ultima parte del c. Com; " a poner en
legados las cartas masivas que recibe y a copiar en un libro las que envía". Por
tanto, el copiador de cartas se usa para copiar la correspondencia que despacha
el comerciante.
7. Ventajas y desventajas.
Los libros de comercio que sean llevados en las formas exigidas por la ley, podrán
gozar de las siguientes ventajas:
medio de prueba en juicio entre comerciantes,
solicitar la convocatoria de acreedores para evitar la quiebra,
en caso de quiebra, no se considera fraudulenta.
Desventaja:
- El contable o comerciante que maneje el libro puede proporcionar informaciones
a su antojo sobre las operaciones de la empresa.
8. Sanciones.
La falta de los libros o las irregularidades que se cometen al llevarlos, privan al
comerciante de la finalidad de determinar en un momento dado cual es el estado
de sus negocios. Pero independientemente de la privación de esta indudable
ventaja, la falta de libros o circunstancia de que estos no sean llevados conforme
lo exige la ley, esta doblemente sancionada: a) " llevados con regularidad, pueden
admitirse por el juez como medio de prueba entre comerciantes, en asuntos
comerciales" de otro modo, "no podrán ser representados ni hacer fe en juicio a
favor de los que no hayan observado las formalidades prescritas por la ley".
Por otra parte, el comerciante declarado en estado de quiebra que no haya llevado
libros o que los haya llevado con irregularidad "será declarado en bancarrota
fraudulenta y castigado con las penas señaladas por el código penal". En cuanto
al alcance del art. 591, c. Com.; modificado por la ley de 1911, en la parte que
reproducimos en la letra B que antecede, cuyo estudio no corresponde al presente
volumen, nos limitamos al hacer notar que, no obstante la formula imperativa del
texto, nuestra jurisprudencia la interpreta en el sentido de que las situaciones de
hecho en el previstas solo constituyen una presunción juris tantum de fraude.