Política
La política, según Weber, es usualmente entendida como la influencia de definir la
trayectoria de una entidad política determinada, en nuestro caso, la del Estado. Lo
político, de manera consecuente, es la “aspiración a tomar parte en el poder o a
influir en la distribución del mismo, ya sea entre los diferentes Estados, ya en lo
que cocierne, dentro del propio Estado, a los distintos conglomerados de
ndividuos que lo integran” (Weber 1993, 8). Lo político (como acto subjetivo) y la
política (como propósito público), por tanto, encuentran su materialidad en la
constitución de Estado que suponen, es decir, en aquella comunidad política
situada dentro de los límites de un territorio determinado.
Etimológicamente la palabra política proviene “del latín politicus adjetivo de
político; del griego polítikòs, de los ciudadanos; de politês ciudadano; y de pòlis
ciudad” (GÓMEZ, 2001 p 552), es decir, politica es aquello que involucra a los
ciudadanos y los asuntos públicos.
La definición genética, que se refiere al origen, puede ubicarse en “la obra de
Aristóteles intitulada Política, que es considerada el primer tratado sobre la
naturaleza, las funciones y las divisiones del Estado, y sobre las varias formas de
gobierno” (BOBBIO, 1995 p 1209)
Hgemonia
El término hegemonía deriva del griego eghesthai que significa conducir, ser guía,
ser jefe, o tal vez del verbo eghemonero que significa guiar, preceder, conducir, y
del cual deriva estar al frente, comandar, gobernar. Por eghemonía el antiguo
griego entendía la dirección suprema del ejército. En el tiempo de la guerra del
Peloponeso, se habla de la ciudad hegemónica, que dirigía la alianza de las
ciudades griegas en la lucha entre sí. (Gomez Silva, 1998)
Según el crítico literario británico Raymond Williams, el concepto de hegemonía se
refiere no sólo a los “asuntos de poder político directo” sino que “incluye, como
uno de sus elementos centrales, una manera particular de ver el mundo y la
naturaleza y relaciones humanas” (Keywords: 118).
(Basualdo, 2011: 161). Si bien Basualdo nunca define abiertamente el concepto de
hegemonía, la apelación al término “clásico” para denominar la hegemonía del
primer peronismo estaría revelando el “tipo ideal” de hegemonía puesto en juego
en el análisis. Para Basualdo, la hegemonía propiamente dicha es aquella
dominación que integra al conjunto de los sectores (populares) en un orden social
y político determinado, teniendo en cuenta sus intereses materiales y otorgándole
un lugar (más o menos privilegiado) en los ámbitos de gobierno correspondientes.
Carlos Marx (Karl Marx en alemán) fue quien mejor formuló este concepto y lo
popularizó en el mundo contemporáneo. Tomando la línea de pensamiento que
iba de Maquiavelo a Burke, propuso que las tensiones de la lucha de clases
empujaban la rueda de la historia, generando progreso y cambio social. Sus
palabras fueron: “La historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta
ahora es la historia de la lucha de clases”. Así, Marx formula la “Teoría de la lucha
de clases como el motor de la historia”. En su visión, esta lucha era por apropiarse
de los medios de producción, secuestrados por la propiedad privada y la
burguesía para poder explotar a la clase trabajadora y mantener un estatus de
vida privilegiada, a costa del esfuerzo de la mayoría empobrecida.
Mientras la crisis económica acentúa la polarización social y, actualizando la
memoria histórica de la Gran Depresión que estalló en 1929, condena a muchos
millones de personas al desempleo, a la precariedad, a la angustia diaria por la
subsistencia e incluso al hambre, menudean los artículos y ensayos que hablan de
una «vuelta de la lucha de clases». Entonces, ¿había cesado? A mediados del
siglo XX, al criticar duramente el «dogma» de la teoría marxiana de la lucha de
clases, Ralf Dahrendorf (1963, pp. 112 ss. y 120-121) resumía así las metas
alcanzadas por el sistema capitalista: «La posición social del individuo [depende
ya] de las metas educativas que ha conseguido alcanzar». Y eso no era todo;
también había «un parecido cada vez mayor de las posiciones sociales de los
individuos», y era innegable la tendencia a una «nivelación de las diferencias
sociales».
La lucha de clases es, una guía para la investigación social y para descubrir la
naturaleza y raíces de los conflictos que se suscitan a diario y que,
particularmente, se reflejan en la esfera de la vida política, en la cual, incluso, los
individuos no actúan exclusivamente motivados por sus intereses personales sino
como miembros -quiéranlo o no- de la clase social a la que se pertenece
inexorablemente. Juan J. Paz y Miño Cepeda (2018)