100% encontró este documento útil (1 voto)
222 vistas2 páginas

Consecuencias del Tratado de Ryswick

El Tratado de Ryswick puso fin a la Guerra de los Nueve Años en 1697 entre varias potencias europeas incluyendo Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas. El tratado instruyó a los gobernadores coloniales a suprimir la piratería, lo que tuvo repercusiones en Cuba donde el gobernador trató de reprimir el contrabando pero se enfrentó a la resistencia violenta de los criollos cubanos que se beneficiaban de este comercio ilegal.

Cargado por

Marta Castillo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
222 vistas2 páginas

Consecuencias del Tratado de Ryswick

El Tratado de Ryswick puso fin a la Guerra de los Nueve Años en 1697 entre varias potencias europeas incluyendo Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas. El tratado instruyó a los gobernadores coloniales a suprimir la piratería, lo que tuvo repercusiones en Cuba donde el gobernador trató de reprimir el contrabando pero se enfrentó a la resistencia violenta de los criollos cubanos que se beneficiaban de este comercio ilegal.

Cargado por

Marta Castillo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tratado de Ryswick

Tratado de Ryswick. Fue firmado el 20 de septiembre de 1697 en la ciudad de


Rijswijk (Provincias Unidas,
actualmente Países Bajos),
finalizando la Guerra de los Nueve Años y que trajo consecuencias para las colonias
americanas.

Reseña histórica
La guerra que estalló entre Holanda, España e Inglaterra en contra de Francia debido
a los planes imperialistas del rey Luis XIV, trae como consecuencias ataques a toda la
zona caribeña, desarrollándose la piratería en las aguas aledañas.

En las primeras semanas de discusión no se alcanzó ningún resultado, por lo que en


junio los dos protagonistas en la lucha, Guillermo III de Inglaterra y Luis XIV de
Francia, designaron un representante para reunirse en privado. Los dos elegidos
eran Guillermo Bentinck, Conde de Portland, y el Mariscal Boufflers, quienes pronto
elaboraron los términos de un acuerdo, el cual, sin embargo, no consentirían el
Emperador Leopoldo I y Carlos II de España. Más tarde España cedió, y el 20 de
septiembre el tratado de paz fue firmado entre Francia y las tres potencias, Inglaterra,
España y las Provincias Unidas.

El filibusterismo fue una espada de doble filo que los estados francés e inglés
esgrimieron para evitar que los españoles destruyeran sus colonias de las Antillas y
para estimular el desarrollo de las mismas, pero al transformarse en productivas las
colonias de Jamaica y Haití, los filibusteros eran un estorbo para ellos. A esto se unía
el que los españoles crearan su propio filibusterismo, devolviendo y rechazando los
ataques de que eran objeto.

La Casa de Contratación de Sevilla, para la época, se había convertido en


intermediaria de industriales y comerciantes de Inglaterra, Francia y Holanda con
relación al comercio con las Américas, por faltar estas industrias y capitales en
España.

Se plantea que el 90% de las mercancías que transportaban las flotas a fines del siglo
XVII, pertenecían a extranjeros, aunque se consignaban a firmas españolas; de ahí
que cuando los filibusteros apresaban un rico galeón español o destruían una ciudad
española de América, no sufrían tanto los españoles como los comerciantes
extranjeros.

Se entiende necesario entonces suprimir el filibusterismo, y el 1697, se decreta la Paz


de Ryswick.

En virtud de ese decreto, se instruye a los gobernadores coloniales de Francia e


Inglaterra que impidan y castiguen cualquier actividad de los temibles filibusteros.
Repercusión en Cuba de la represión del contrabando
Al decretar la paz con los ingleses, los españoles vieron la necesidad de de actuar
contra el contrabando que se sucedía en las Antillas y que era fuente de grandes
pérdidas económicas.

El gobernador de Cuba en esos momentos, don Pedro de Valdés, dispuso que su


asesor, el letrado Melchor Suárez de Poago se trasladara a Oriente para dar solución
al problema. Inicia su misión en Bayamo y descubre que el teniente Gobernador, los
más ricos hacendados y el pueblo en general, eran culpables del delito de
contrabando.

Más de 200 vecinos huyen de la villa, y de los 80 sentenciados a muerte, solo pudo
arrestarse a 20. Cuando se pretende conducir los presos a La Habana, los alzados lo
impiden. Por otra parte, los traficantes del mar que negociaban clandestinamente con
el vecindario, asaltaron y quemaron Santiago de Cuba.

Después de otras tentativas de suprimir el contrabando por parte de


los colonialistas españoles y de otras tantas respuestas violentas de los implicados, el
gobierno de la isla entiende que no puede resolver la situación y decide suspender el
acoso.

Se plantea que esta fue una de las primeras batallas ganadas a la metrópoli por
los criollos.

También podría gustarte