0% encontró este documento útil (0 votos)
403 vistas2 páginas

Poder de la Sangre de Jesús

Por la sangre de Jesús: 1) Hemos sido redimidos del poder del enemigo y todos nuestros pecados han sido perdonados. 2) La sangre de Jesús nos limpia continuamente de todo pecado. 3) Hemos sido justificados y santificados.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
403 vistas2 páginas

Poder de la Sangre de Jesús

Por la sangre de Jesús: 1) Hemos sido redimidos del poder del enemigo y todos nuestros pecados han sido perdonados. 2) La sangre de Jesús nos limpia continuamente de todo pecado. 3) Hemos sido justificados y santificados.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HAY PODER EN LA SANGRE DE JESUS

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del cordero y la palabra del testimonio de
ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 2:11).
Para que el Reino de Dios se establezca en cada ciudad y nación, es importante que los
creyentes aprendamos a usar la autoridad que el Señor nos dio para confrontar los poderes
adversos. No existe otra manera de vencer al enemigo si no es aplicando el poder de la
Sangre de Cristo. La Sangre de Jesús ata, neutraliza y aniquila los poderes demoníacos en los
aires.

CONFESANDO LO QUE LA SANGRE DE JESÚS HIZO POR NOSOTROS


21. Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para
que sigan sus pasos. 22. «Él no cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca.»[h]
23. Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no
amenazaba, sino que se entregaba a aquel que juzga con justicia. 24. Él mismo, en su
cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la
justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados. 25. Antes eran ustedes como ovejas
descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida[i] de sus vidas. (1 Pe 2:21-25)

Cuando usted entrega su vida a Jesús, dice: “Señor, admito que soy pecador, me arrepiento
de todo lo malo que hice; rescátame, sálvame, te entrego mi vida.” De inmediato, la
Sangre de Jesús derramada en la Cruz del Calvario lava y limpia su vida. Usted debe aplicar la
sangre de Jesús con el hisopo, que es su confesión, y declarar si es posible de una manera
audible lo que la sangre de Jesús hizo por su vida.

PRIMERA CONFESIÓN: “POR LA SANGRE DE JESÚS HE SIDO REDIMIDO DEL


PODER DEL ENEMIGO”.
En la carta que San Pablo escribe a los efesios, dice: “EN QUIEN TENEMOS REDENCIÓN POR
SU SANGRE…” (EFESIOS 1:7A). La palabra redención o redimir significa rescatar, quitar de
las manos del que cautivó nuestras vidas, esto fue lo que Jesús hizo por nosotros.

SEGUNDA CONFESIÓN: “POR LA SANGRE DE JESÚS TODOS MIS PECADOS HAN


SIDO PERDONADOS”.
“EN QUIEN TENEMOS REDENCIÓN POR SU SANGRE, EL PERDÓN DE PECADOS SEGÚN LAS
RIQUEZAS DE SU GRACIA” (EFESIOS 1:7).
Una estrategia del adversario es hacernos creer que algunos pecados aún no han sido
perdonados; lo hace para mantener el control de nuestra vida. Pero confesamos con la
plena certeza que todos nuestros pecados ya fueron perdonados por la Sangre de Jesús,
experimentamos victoria. Usted debe proclamar que por la Sangre de Jesús todos sus
pecados han sido perdonados.

TERCERA CONFESIÓN: “SI ANDO EN LA LUZ, COMO ÉL ESTÁ EN LA LUZ, TENGO


COMUNIÓN Y LA SANGRE DE JESUCRISTO, EL HIJO DE DIOS, ME LIMPIA DE
TODO PECADO”.
“PERO SI ANDAMOS EN LUZ, COMO ÉL ESTÁ EN LUZ, TENEMOS COMUNIÓN UNOS CON
OTROS, Y LA SANGRE DE JESUCRISTO SU HIJO NOS LIMPIA DE TODO PECADO” (1 JUAN 1:7).
La Sangre de Jesús mantiene un proceso de purificación y santificación en nosotros que
impide que la mancha del pecado toque nuestro corazón. Él mantendrá nuestras vestiduras
limpias, conforme lo dice en Eclesiastés: “En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca
falte ungüento sobre tu cabeza” (Eclesiastés 9:8).

CUARTA CONFESIÓN: “POR LA SANGRE DE CRISTO SOY JUSTIFICADO”.


“MAS DIOS MUESTRA SU AMOR PARA CON NOSOTROS, EN QUE SIENDO AÚN PECADORES,
CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS. PUES MUCHO MÁS, ESTANDO YA JUSTIFICADOS EN SU
SANGRE, POR ÉL SEREMOS SALVOS DE LA IRA” (ROMANOS 5:8-9).
Dios nos ve tan justos como si nunca hubiésemos pecado. Este concepto se amplía cuando
escribe a los corintios, diciendo: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,
para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21).

QUINTA CONFESIÓN: “POR LA SANGRE DE CRISTO SOY SANTIFICADO”.


“POR LO CUAL TAMBIÉN JESÚS, PARA SANTIFICAR AL PUEBLO MEDIANTE SU PROPIA
SANGRE, PADECIÓ FUERA DE LA PUERTA” (HEBREOS 13:12).
Al confesar que por la Sangre de Jesús fuimos santificados, decretamos que Su carácter
santo está en nosotros.

También podría gustarte