Introducción a la Teoría de las Relaciones
Internacionales
¿Es posible analizar los fenómenos internacionales sin utilizar ninguna teoría? ¿Para
qué sirve conocer las teorías? ¿Qué es una teoría en el ámbito de las relaciones
internacionales? ¿Cuáles son los distintos tipos y niveles teóricos que pueden
identificarse en el marco de nuestra disciplina? Estos son algunos de los
interrogantes que intentaremos responder en esta primera lectura a fin de que
puedas contar con elementos introductorios básicos para encarar el estudio
específico de las distintas teorías.
Características de la teorización en las relaciones internacionales
Referencias
Lección 1 de 2
Características de la teorización en las relaciones
internacionales
Las teorías constituyen el marco de cualquier esfuerzo analítico que
emprendamos respecto a la realidad internacional. Son ellas las que dan
tanto sentido como orden a lo que observamos y al hacerlo, evitan que
seamos arrollados o inmovilizados por una avalancha de hechos y
fenómenos inconexos. Cada teoría constituye en este aspecto una forma de
hacer el mundo o una parte de él más inteligible, no solo para lograr una
descripción más precisa, sino para explicar y eventualmente predecir algún
aspecto de la política internacional mediante la definición de variables, el
establecimiento de relaciones entre ellas y la elaboración de conclusiones a
partir del análisis o la reflexión sobre los resultados obtenidos.
A fin de caracterizar las teorías propias de nuestra disciplina, vamos a
comenzar indagando acerca de su utilidad para luego estudiar cuál es el
concepto de teoría en dicho ámbito y qué tipos o categorías podemos
distinguir. Por último, abordaremos los diferentes niveles de teorización que
podemos aludir cuando hablamos de teorías de las relaciones
internacionales, es decir, los paradigmas, las corrientes o escuelas de
pensamiento y las teorías propiamente dichas.
Utilidad de las teorías
La teoría no es algo opuesto a los hechos de la realidad, por el contrario,
ambas dimensiones resultan inseparables. Es así dado que cualquier
enunciado encaminado a describir o a explicar algo relativo a la realidad –en
este caso, de la política internacional- es un enunciado teórico. Sería ingenuo
y superficial intentar abordar las relaciones internacionales prestando
atención únicamente a los hechos, ya que cualquier selección que hagamos
de ellos es literalmente abstracta. Esto es así porque para poder
seleccionarlos, recurrimos a criterios que corresponden a conceptos y, a su
vez, responden a una teoría, lo cual implica una determinada imagen
subyacente del mundo (Barbé, 2007).
En ausencia de esta labor teórica de organización del conocimiento, el
estudioso tiende a desconcertarse o confundirse con facilidad ante una
multitud aparentemente inconexa de datos, fechas, nombres y
acontecimientos que más parecen producto de un azar irreverente que de
una progresión lógica y ordenada en la cual se pueda discernir la voluntad
racional del hombre o una estructura lógica del universo (Sarquís, 2011).
Esto no significa, por supuesto, que la realidad internacional sea lógica,
racional y ordenada en sí y para sí de una sola y única manera (este es de
hecho uno de los grandes debates en el estudio teórico de las ciencias
sociales, en general, y de las relaciones internacionales, en particular), solo
significa que para poder abordar esta dimensión de la realidad y dotarla de
coherencia, racionalidad y orden de cualquier tipo, el especialista necesita
identificar algún patrón de regularidad en ella y configurarlo en su propia
mente con el fin de poder articular su discurso sobre la realidad que está
observando. Justamente, de eso se encarga la teoría. De acuerdo con
Jørgensen (2018), las teorías son útiles fundamentalmente porque cumplen
las siguientes funciones.
Tabla 1: Funciones de las teorías de las relaciones internacionales
Título Contenido
Los hechos no hablan por sí
mismos. Necesitamos un marco
que nos permita interpretarlos,
comprender su dimensión
simbólica y ponerlos en
perspectiva. Las teorías nos
proporcionan ese marco al
Guía para la investigación sugerirnos qué actores, procesos
o estructuras debemos observar,
nos dicen cómo se relacionan los
hechos, aportan el significado de
los conceptos claves y nos
enseñan cómo desarrollar
argumentos válidos para lo que
queremos demostrar.
Título Contenido
Las teorías aumentan nuestras
competencias analíticas, ya que
sirven para cuestionar y desafiar
las visiones que tenemos acerca
del mundo y que provienen –entre
otras fuentes- de los medios, la
industria del cine y las series. Al
Capacidad de análisis
presentarnos distintas
perspectivas, hacen evidente el
sesgo de nuestras propias
imágenes y de ese modo amplían
nuestros horizontes de sentido y
con ello, nuestra capacidad de
análisis.
Hay un solo mundo, pero múltiples
interpretaciones que se pueden
hacer sobre él. Las teorías nos
permiten ser conscientes de ellas,
así como también nos ofrecen
miradas divergentes acerca de los
Lentes para mirar el mundo
fenómenos. Podemos ponernos
lentes oscuros o lentes claros,
lentes monocromáticos o
multicolores y por este motivo
podemos variar lo que percibimos
en función de las distintas teorías.
Título Contenido
Cuando estudiamos política
internacional, solemos vernos
desbordados por la gran cantidad
de información existente. En esos
casos, la teoría sirve como una
herramienta de simplificación al
orientarnos acerca de qué
Función de simplificación
priorizar, con lo cual somos
capaces de determinar lo que es
importante y lo que no. Las teorías
parsimoniosas como el realismo
centrado en pocas variables son
especialmente útiles para esa
simplificación.
La disciplina de las relaciones
internacionales se ha construido y
definido a partir de sus teorías.
Por ello, si no comprendemos sus
teorías, es imposible comprender
Dominio del campo disciplinar
la disciplina. Conocer las teorías
es conocer cuál es el objeto de las
relaciones internacionales y cómo
va cambiando a través del tiempo.
Título Contenido
Respecto a la práctica, las teorías
cumplen una doble función:
proveen de herramientas para la
crítica de la política exterior, como
Evaluación de la práctica así también, permiten formular
recomendaciones a quienes
toman decisiones relacionadas
con cursos de acción
determinados.
Fuente: elaboración propia.
Por lo tanto, al estudiar las teorías como estudiantes de la disciplina
aprendemos a reconocer y evaluar propuestas que nos dicen qué es
significativo en el estudio de las relaciones internacionales y, con un poco de
espíritu crítico, incluso a preguntarnos si es esa mirada, la que nos están
sugiriendo, realmente la única o la mejor forma de ver las cosas.
En un plano más elaborado, ya como analistas especializados de la realidad
internacional, a través de la teoría podremos organizar nuestras
investigaciones e intentar articular un discurso más profesional sobre la
realidad internacional, no únicamente con intenciones explicativas sino
incluso con potencialidades prospectivas. De este modo, podemos aspirar a
incorporarnos a la comunidad epistémica mundial de los internacionalistas
en cualquiera de sus diversas escuelas de pensamiento sin que ello implique
en forma alguna la necesidad de un consenso universal en cuanto a la mejor
forma de representarnos el objeto de estudio o en la caracterización de su
funcionamiento (Sarquís, 2011).
Finalmente, es importante recordar que la influencia de la teoría va mucho
más allá del ámbito académico. Los responsables políticos y los periodistas o
analistas internacionales aluden a sus elementos y dimensiones cuando
proponen soluciones para los problemas de la seguridad mundial. De allí que
las teorías nos proporcionan no solo una lente para examinar y comprender
una fotografía borrosa y complicada, sino que también nos ayudan a
identificar los presupuestos que se ocultan detrás de la retórica relativa a la
política exterior de los Estados (Snyder, 2004).
Asimismo, para profundizar en las funciones de las teorías en el ámbito de
las relaciones internacionales, te invito a leer el siguiente artículo.
Para qué sirve el estudio teórico de las relaciones
[Link]
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Fuente: Sarquís, D. J. (2011). ¿Para qué sirve el estudio teórico de las relaciones internacionales? Revista de
Relaciones Internacionales de la UNAM, 111, 39-62. Recuperado de
[Link]
¿Qué es una teoría en el ámbito de las relaciones
internacionales?
En prácticamente ningún ámbito de las ciencias sociales el término teoría
tiene un significado unívoco y nuestra disciplina no es la excepción. Barbé
(2007) señala que entre los analistas de las relaciones internacionales, el
concepto se aplica a etapas muy diversas del proceso de conocimiento
científico. Así, es posible distinguir entre las formulaciones teóricas
propiamente dichas y aquellos trabajos de aproximación teórica
(construcción taxonómica conceptual, elaboración de modelos, exposición y
verificación de hipótesis) que constituyen etapas hacia la formulación de un
conjunto coherente de proposiciones, es decir, hacia una teoría.
En ese sentido, algunos investigadores se conformarán con un simple
conjunto de preguntas o meros planteamientos metodológicos, otros
llegarán a niveles más complejos al situar las hipótesis que guían la
investigación y algunos menos numerosos pretenderán establecer
verdaderas leyes que expliquen los fenómenos internacionales. Sin
embargo, es posible que todos ellos consideren que están desarrollando
teoría.
Las divergencias acerca del concepto de teoría se relacionan en parte con la
existencia de dos grandes tradiciones intelectuales acerca del método más
adecuado para abordar el objeto de estudio disciplinar: los clásicos o
tradicionalistas y los empíricos o cientificistas (Barbé, 2007). Para los
tradicionalistas, la teoría, generalmente normativa, está determinada por la
realización de un ideal: juzgan la realidad sobre la base de valores o juicios
apriorísticos sobre la naturaleza de los hombres o las instituciones. Las
preguntas que se hacen intentan responder a cuestiones esenciales como,
por ejemplo, si el mundo va hacia la paz y el orden o si por el contrario, el
conflicto es inevitable y recurrente. La respuesta se elabora por medio de la
reflexión filosófica, consistente en un conocimiento racional supraempírico o
intuitivo. En general, los teóricos llamados clásicos de las relaciones
internacionales –realistas y liberales clásicos- se encuadran dentro de esta
tradición.
Para los partidarios de la segunda tradición, la teorización, que es
generalmente empírica, debe estar orientada al estudio de fenómenos
concretos dentro de las relaciones internacionales y no al planteamiento de
cuestiones esenciales. La teoría, si se sigue la lógica popperiana, ha de estar
organizada en forma de definiciones rigurosas, proposiciones lógicas y
conexiones causales empíricamente observables y verificables. Para ello, los
investigadores utilizan técnicas de otros campos de estudio como la
economía, la psicología o la ciencia política a fines de observar las
regularidades en el comportamiento internacional, conceptualizarlas de
modo riguroso, darles forma mediante la construcción de modelos e incluso
cuantificarlas. Los teóricos del neoliberalismo y el neorrealismo adhieren
mayoritariamente a esta tradición.
Desarrollan teorías
normativas que intentan dar
respuesta a cuestiones
esenciales, para lo cual
Tradicionalistas
recurren a la filosofía, historia
y el derecho debido a que
confían en el ejercicio del
propio juicio.
Desarrollan teorías empíricas
que estudian fenómenos
específicos de las relaciones
internacionales mediante
Cientificistas
metodologías rigurosas de
disciplinas tales como la
economía, psicología o la
ciencia política a fin de
Esta distinción nos lleva, por su parte, a plantear la existencia de diferentes
tipos de teorías en función del objetivo que se persigue a partir de su
formulación. Sarquís (2011) distingue así tres tipos de teorías. Las primeras
son las teorías de tipo empírico que buscan sobre todo explicar por qué las
cosas concretas ocurren de cierto modo y que presentan un enfoque
predominantemente causal. Las segundas, por su parte, son aquellas de
corte normativo que de modo preferente se encargan de reflexionar sobre
cómo deberían ser las cosas y, por último, están las teorías de tipo
omnicomprensivo que buscan explicar los fenómenos concretos en el
contexto específico de una totalidad. Estas tres categorías son similares a
las que plantea Jørgensen (2018), se sintetizan en el siguiente gráfico.
Figura 1: Tres tipos de teorías
Fuente: elaboración propia a partir de Jørgensen (2018).
Tabla 2: Tipos de teorías
Punto
de la Corresponde a Descripción
imagen
Punto
de la Corresponde a Descripción
imagen
Intentan explicar por qué bajo
determinadas circunstancias,
ocurren determinados fenómenos
(por ejemplo la guerra).
Criterios para su evaluación:
1 Explicativas
deben ser apropiadas, falseables,
con poder explicativo, progresivas,
consistentes y parsimoniosas.
Ejemplo: teoría neorrealista de
Kenneth Waltz.
Punto
de la Corresponde a Descripción
imagen
Nos dicen cuál debe ser nuestra
actitud o postura respecto a los
fenómenos. Por ejemplo, si
debemos promover y participar en
X conflicto o, por el contrario,
oponernos firmemente a él.
Criterios para su evaluación:
deben dar cuenta de cómo
2 Prescriptivas llegamos al lugar donde estamos y
por qué las cosas son de este
modo; plantear la clase de mundo
que queremos tener; y juzgar qué
tan lejos, mediante qué acciones y
con qué riesgos podemos avanzar
hacia ese mundo.
Ejemplo: teoría crítica de Andrew
Linklater.
Punto
de la Corresponde a Descripción
imagen
Procuran descubrir el significado
de los fenómenos, por ejemplo,
por qué la Primera Guerra Mundial
fue tan cruenta.
Criterios para su evaluación:
deben proporcionar el significado
3 Interpretativas de textos, discursos u otras
acciones políticas, teniendo en
cuenta el contexto, las intenciones
del autor y las condiciones de su
recepción.
Ejemplo: teoría de la seguritización
de Barry Buzan.
Fuente: elaboración propia.
Finalmente, dentro del campo de las relaciones internacionales es posible
identificar, por un lado, metateorías que implican una discusión sobre la
propia actividad de teorizar y, por otro, antiteorías que son aproximaciones
escépticas y contrarias a la propia actividad de teorizar. El componente
metateórico está presente en todo el cuerpo teórico de las relaciones
internacionales, pero con un peso bastante diferente en las distintas
aproximaciones. Los posmodernismos, posestructuralismos y una buena
parte de la producción feminista pueden ser descritos como antiteorías
(Salomón, 2013).
Como veremos en próximas lecturas, la mayoría de las teorías incluyen
elementos prescriptivos, explicativos, interpretativos y metateóricos, aunque
prioricen algunos de ellos por sobre el resto. En ese sentido, es importante
tener en cuenta que cada tipo de teoría refleja el ángulo de observación
desde el que se ha colocado el analista de la realidad internacional, pero no
hace que su explicación sea más o menos válida. Como señala Sarquís
(2011, p. 61), “la explicación formulada desde los diversos ángulos de
observación puede ser más o menos incluyente y orientar la acción de los
actores internacionales en una u otra dirección, pero como explicación no es
menos válida que las demás”.
Las teorías que reflexionan sobre cómo deberían ser las cosas se
denominan:
normativas.
explicativas.
interpretativas.
omnicomprensivas.
SUBMIT
Niveles teóricos en las relaciones internacionales
Dentro del campo de las teorías de las relaciones internacionales, se suele
distinguir a las teorías propiamente dichas de las escuelas o corrientes a las
que pertenecen y que, a su vez, se encuadran en grandes paradigmas o
tradiciones teóricas. Se trataría así de tres niveles teóricos distintos, cada
uno de los cuales implica una menor aplicabilidad a la investigación empírica
y, concomitantemente, un mayor acercamiento al ámbito de los
presupuestos filosóficos acerca del mundo y su funcionamiento.
Las tradiciones teóricas, también llamadas paradigmas, constituyen
aproximaciones globales al objeto de estudio. Su función es imponer orden y
coherencia en un universo infinito de hechos y datos que en sí mismos no
tienen significado alguno. De ese modo, el paradigma viene a jugar el papel
de un mapa mental del teórico que le ofrece una imagen del mundo y
constituye una guía para la investigación (Barbé, 2007). En ese sentido, como
destaca Jørgensen (2018), un paradigma no es directamente explicativo,
predictivo ni testeable, sino que provee lineamientos para la construcción de
las teorías.
De acuerdo con Sarquís (2011), un paradigma otorga respuestas a una serie
de preguntas básicas: ¿quiénes son los actores fundamentales a considerar
en relaciones internacionales? ¿Cuáles son los factores que mayor incidencia
ejercen en su comportamiento? ¿Cuáles son los rasgos distintivos del medio
en el que se desempeñan estos actores? ¿Cuál es el objeto de estudio propio
para un internacionalista?
De aquí que un paradigma sea una especie de concepción guía que trata de
dotarnos de explicaciones básicas sobre los fenómenos observados al
incluir:
una serie de preguntas básicas o problemas;
ciertas suposiciones acerca del mundo;
técnicas utilizadas para el estudio de los problemas; y
un modo de explicarlas.
Las relaciones internacionales no disponen de un único paradigma en tanto
no hay acuerdo entre los investigadores acerca de lo que constituye la
especificidad de la disciplina y sobre un cuadro explicativo general que
permita organizar la investigación. De esta manera, son al menos tres los
paradigmas que se pueden identificar como los más significativos: realismo,
liberalismo y revolucionismo, también llamado paradigma radical o
estructuralista. Nos enfocaremos en describir sus características en la
siguiente lectura.
Las corrientes o escuelas de pensamiento, por su parte, serían concreciones
de pensamiento (es decir, versiones matizadas de los supuestos
paradigmáticos) más específicas y dinámicas que los paradigmas (Sarquís,
2011). Esta mayor especificidad no supone que sean directamente
aplicables a la investigación, aunque brindan orientaciones y visiones
generales útiles para su desarrollo. Asimismo, el carácter dinámico supone
que las escuelas cambian y van incorporando nuevas temáticas y
dimensiones analíticas. En este sentido, las discusiones entre escuelas –
dentro y fuera del paradigma- son frecuentes y necesarias para la evolución
de la teoría (Jørgensen, 2018). Las corrientes o escuelas clásica, neorrealista
y neoclásica, dentro del paradigma realista, o el liberalismo republicano,
institucionalista y comercial, dentro del paradigma liberal, son ejemplos de
este segundo nivel teórico.
Finalmente, en el marco de los paradigmas y sus corrientes o escuelas de
pensamiento, se generan las propuestas teóricas concretas o teorías que
son las que proporcionan las hipótesis de trabajo susceptibles de ser
sometidas a pruebas empíricas, por lo cual son directamente aplicables en la
investigación (Sarquís, 2011). Ejemplos de teorías en el campo del
paradigma realista serían, por ejemplo, la teoría del balance de poder, la
teoría del balance de amenazas y la teoría de la estabilidad hegemónica. La
teoría de la interdependencia compleja y la teoría de la paz democrática, por
su parte, son ejemplos de teorías en el marco del paradigma liberal.
El siguiente gráfico sintetiza los tres niveles teóricos explicados.
Figura 2: Tres niveles teóricos
Fuente: elaboración propia con base en Jørgensen (2018) y Barbé (2007).
Tabla 3: Tres niveles teóricos
Punto
de la Corresponde a Descripción
imagen
Punto
de la Corresponde a Descripción
imagen
Conjunto de presupuestos
generales sobre las unidades y
procesos de un dominio de estudio
y sobre los métodos apropiados
1 Tradiciones teóricas
para investigar los problemas y
construir las teorías en él.
Ejemplo: realismo.
Subdivisiones de las tradiciones,
son más específicas y dinámicas.
No aplicables a la investigación
Corrientes de
2 empírica.
pensamiento
Ejemplo: realismo clásico y
neorrealismo.
Directamente aplicables a la
investigación empírica.
3 Teorías
Ejemplo: teoría del balance de
poder y teoría de la estabilidad
hegemónica.
Fuente: elaboración propia.
A modo de síntesis podemos afirmar que es a partir de una tradición teórica
o paradigma que elaboramos una enorme cantidad de supuestos básicos
sobre la forma en que opera la realidad, en otras palabras, elaboramos
hipótesis de trabajo. Estas hipótesis, sólo cuando han sido suficientemente
elaboradas por un grupo de especialistas (escuela o corriente de
pensamiento) y contrastadas con lo que pretenden explicar, alcanzan el
rango de propuestas teóricas o teorías propiamente dichas, las cuales a su
vez sirven para consolidar la posición epistemológica de los paradigmas.
De los tres niveles de teorización existentes en el marco de las relaciones
internacionales, el único directamente aplicable a la investigación empírica
es el de las ______________.
Escriba su respuesta aquí
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C O NT I NU A R
Lección 2 de 2
Referencias
Barbé, E. (2007). Relaciones Internacionales. Madrid, España: TECNOS.
Jørgensen, K. E. (2018). Why Theorize International Relations?
En International Relations Theory. A New Introduction, pp. 6-40. Londres,
Inglaterra: Palgrave Macmillan.
Salomón, M. (2013). Nuevas corrientes en la teoría de las relaciones
internacionales. En BELLO, Daniel [ed.] Manual de Relaciones Internacionales.
Herramientas para la comprensión de la disciplina. Santiago: RIL editores.
Sarquís, D. J. (2011). ¿Para qué sirve el estudio teórico de las relaciones
internacionales? Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, 111, 39-
62. Recuperado
de [Link]
11
Snyder, J. (2004). One World, Rival Theories. Foreign Policy, 145, pp. 53-62.