A El proceso de restauración. Isaías 65:17-25.
❖ En la nueva tierra, “el león comerá paja como el buey” (v. 25). La naturaleza volverá a su
estado original de perfección.
❖ Pero Dios no se proponía hacer un cambio drástico, instantáneo. Quería que todo fuese
mejorando poco a poco. Jerusalén habría de ser un lugar donde la esperanza de vida
superase con creces los 100 años (v. 20), la tierra produjese abundantes frutos (v. 21), y se
viviese en paz (v. 22).
❖ Allí acudirían los habitantes de otras naciones, hasta que todos hubiesen aceptado el
Evangelio y Dios restaurase completamente el mundo y otorgase vida eterna a la
humanidad.
B Restauración divina. Isaías 66:1-18.
❖ A la hora de restaurar, Dios tiene en cuenta al que “tiembla a mi palabra” (v. 2, 5).
❖ Antes de la restauración definitiva y completa, Dios mismo atraerá a todos hacia sí para que
vean su gloria (v. 17).
❖ El propósito divino es que todos participen de la restauración. Su mayor deseo es que todos
respondiesen afirmativamente a Su llamado (1Tim. 2:4).
C Cooperación humana para la restauración:
❖ Compartir el mensaje. Isaías 66:19-20.
— En el plan original, después que Jerusalén (Israel) fuese restaurada, enviaría evangelistas
a todas las partes del mundo.
— Pero Israel rechazó al Mesías que vino a restaurarla. Por ello, Jesús encomendó a la
iglesia cristiana la proclamación del mensaje divino (Mateo 28:19-20).
— En tan solo una generación, el mensaje llegó a todo el mundo conocido (Colosenses
1:23). Pero aún queda mucho trabajo por hacer.
— Los convertidos por nuestra labor son una ofrenda a Dios (Is. 66:20).
❖ Sacerdocio universal. Isaías 66:21.
— “Ellos” son los gentiles, los conversos de todas las naciones, unidos a los conversos
israelitas (Ef. 2:14).
— Todos nosotros somos una nación de sacerdotes (1P. 2:9). Este sacerdocio no está
basado en el sacerdocio levítico, sino que deriva del sacerdocio de nuestro Sumo
Sacerdote: Jesús (Heb. 6:20).
— Pero la exaltación de los gentiles no implica la humillación de los judíos. Pablo compara
al pueblo de Dios con un olivo cuyas ramas originales son el pueblo de Israel que
comparten su lugar con ramas injertadas, es decir, los gentiles (Rom. 11:17-18).
D Restauración final. Isaías 66:22-24.
❖ La restauración final implica una renovación completa de los cielos y la tierra, que
permanecerán –junto a sus habitantes– por la eternidad (Is. 66:22).
❖ Cada sábado adoraremos juntos a Dios, y cada mes nos reuniremos para tomar del fruto del
árbol de la vida (Ap. 22:2). ¡Y todo esto gracias al gran sacrificio que Jesús hizo por nosotros!
❖ Isaías termina su libro con una nota de advertencia: todo aquel que no quiera vivir
eternamente, sufrirá la muerte eterna (Is. 66:24; Ap. 20:14-15).