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Impacto de la Ocupación EE.UU. en RD

La primera ocupación estadounidense de la República Dominicana se produjo entre 1916 y 1924, cuando tropas de los Estados Unidos impusieron un gobierno militar bajo el mando del contralmirante Harry Shepard Knapp. Los marines establecieron el orden en gran parte del país y llevaron a cabo proyectos de infraestructura, pero la mayoría de los dominicanos se resintieron por la pérdida de soberanía. La dictadura de Ulises Heureaux entre 1882 y 1899 se caracterizó por grandes préstamos que llevaron al
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Impacto de la Ocupación EE.UU. en RD

La primera ocupación estadounidense de la República Dominicana se produjo entre 1916 y 1924, cuando tropas de los Estados Unidos impusieron un gobierno militar bajo el mando del contralmirante Harry Shepard Knapp. Los marines establecieron el orden en gran parte del país y llevaron a cabo proyectos de infraestructura, pero la mayoría de los dominicanos se resintieron por la pérdida de soberanía. La dictadura de Ulises Heureaux entre 1882 y 1899 se caracterizó por grandes préstamos que llevaron al
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La Primera Ocupación Norte Americana y su impacto en la organización social, política,

económica y cultural del país.


La primera ocupación estadounidense de la República Dominicana se produjo entre
1916 y 1924. Fue una de las numerosas intervenciones en América Latina realizadas
por las fuerzas militares estadounidenses. El 13 de mayo de 1916,
el contraalmirante William Banks Caperton obligó al secretario de Guerra de la
República Dominicana Desiderio Arias, quien había ocupado el cargo durante el
gobierno de Juan Isidro Jimenes Pereyra, a abandonar Santo Domingo bajo la
amenaza de realizar un bombardeo naval a la ciudad.
El primer enfrentamiento importante se produjo el 27 de junio de 1916, en Las
Trincheras, una posición defensiva utilizada durante mucho tiempo por los ejércitos
revolucionarios. Los dominicanos lo imaginaban tan inexpugnable que lo llamaron
"Verdún." Los infantes de marina utilizaron artillería de campaña para bombardear
las trincheras, ametralladoras colocadas detrás de las tropas para sofocar el fuego de
los rifles de los rebeldes, y luego rápidos ataques de bayoneta para expulsar a los
rebeldes de las trincheras.
Un enfrentamiento mayor ocurrió el 3 de julio, en La Barranquita, cuando 80
dominicanos cavaron trincheras en dos colinas que bloqueaban el paso a Santiago y
mantuvieron el fuego de un solo tiro contra las armas automáticas de los marines
antes de que los marines los expulsaran. En noviembre, Estados Unidos impuso un
gobierno militar al mando del contralmirante Harry Shepard Knapp.
Campillo Pérez, el gobernador de una provincia del sureste, se negó a aceptar la
situación y organizó una revuelta con unos cientos de nacionalistas. Los infantes de
marina estadounidenses capturaron su fortaleza, pero no antes de que él hubiera
dirigido una fuerza de 200 efectivos al interior de la isla para comenzar una guerra de
guerrillas. Cuando se retiraron las fuerzas estadounidenses en 1924, 144 infantes de
marina habían muerto en acción. Los dominicanos sufrieron 950 bajas entre muertos y
heridos.
Tres días después de que Desiderio Arias abandonara el país, un contingente
del Cuerpo de Marines de Estados Unidos desembarcó y en dos meses tomó el
control de la nación imponiendo en noviembre de 1916 un gobierno militar bajo el
mando del contraalmirante Harry Shepard Knapp.
Los marines impusieron el «orden» en la mayor parte de la república, con excepción
de la región oriental. A consecuencia de la ocupación, el presupuesto del país se
equilibró, disminuyó la deuda externa y se retomó el crecimiento económico. La fuerza
de ocupación propició la realización de importantes proyectos de infraestructura como
la creación de nuevas carreteras que unieron todas las regiones del país por primera
vez en la historia. También se creó la Guardia Nacional, una organización militar
profesional que sustituyó a las fuerzas partidistas de carácter caudillista que habían
librado una lucha interminable por el poder.
La mayoría de los dominicanos, sin embargo, se resintió por la pérdida de su
soberanía a manos de los extranjeros. El país quedó en manos del Departamento de
Marina estadounidense. Un movimiento guerrillero conocido como los "gavilleros"
contó con el apoyo de la población en las provincias orientales de El Seibo y San
Pedro de Macorís. Estos insurgentes, sobre la base de su mejor conocimiento del
terreno local, lucharon contra la ocupación de Estados Unidos desde 1917 hasta 1921.
No obstante, las fuerzas estadounidenses mantuvieron el orden durante este período
de insurrección hasta que en 1921, los gavilleros fueron definitivamente superados por
la supremacía aérea de los ocupantes y los métodos de contrainsurgencia y acoso
constante aplicados por los militares estadounidenses. Los estadounidenses infligieron
1000 bajas a los dominicanos.
Lilis y la economía del empréstito.
Durante las últimas dos décadas del siglo XIX, el azúcar sobrepasó al tabaco como
principal producto de exportación del país como resultado del ingreso
de plantadores de azúcar de origen cubano, que emigraron a Santo Domingo a raíz de
la Guerra de los Diez Años . Lilís regaló grandes terrenos en los valles de
la costa sureste, donde se construyeron los primeros ingenios
azucareros mecanizados del país.
Su dictadura se embarcó en varios proyectos ambiciosos de modernización del país,
incluyendo la electrificación de la ciudad de Santo Domingo, la construcción de
un puente sobre el río Ozama y el comienzo del servicio interno de ferrocarril de una
sola vía conectando las ciudades de Santiago y Puerto Plata

El endeudamiento externo y el control aduanero.


Con el objetivo de enriquecerse a sí mismo y a sus seguidores, reforzar
el sistema de sobornos, pagar a la armada, fomentar la industria de los ingenios
azucareros y financiar el desarrollo de infraestructuras, Lilís tomó
grandes préstamos de bancos europeos y americanos, incluso mientras los precios del
azúcar experimentaban una aguda bajada.
En 1888, tomó un préstamo por tres cuartos de millón de libras esterlinas de la casa
de préstamos de Ámsterdam, Westendorp. La Westendorp Company se declaró
en bancarrota en 1892, después de que su agente reveló fraudes en el servicio de
aduanas, donde Heureaux había logrado tarifas preferenciales para algunos de sus
acreedores locales.
Un consorcio de hombres de negocios de Nueva York que se llamaban a sí
mismos Santo Domingo Improvement Co. compró la Westendorp, tomando las
reclamaciones de sus bondholders europeos, a cambio de dos préstamos, uno por
$1.2 millones y el otro por £2 millones, para proveer fondos para la deuda externa del
país y que serían saldados con la recaudación de las aduanas.
Como la política de endeudamiento externo hacia posible el mantenimiento de su
maquinaria política y su enriquecimiento personal, Heureaux seguía endeudándose
mediante préstamos secretos con la San Domingo Improvement Co., con productores
azucareros y comerciantes locales.
En 1897, con el país al borde de la bancarrota, Lilís decide imprimir el equivalente de
cinco millones de dólares en papel moneda carente de respaldo, las que fueron
conocidas como las "papeletas de Lilís". Esta impresión de dinero sin respaldo
provocó la quiebra de muchos comerciantes locales.
Esto contribuyó a fomentar el descontento de los comerciantes y plantadores de
tabaco del Cibao, lo que desembocó en el ajusticiamiento de Lilís en Moca en julio de
1899. Al momento de su muerte, la deuda nacional era de $35 millones, suma quince
veces mayor al presupuesto nacional.
Al expirar su mandato, la economía terminaría bajo el control de los Estados Unidos.
Al asumir el nuevo gobierno, en medio de una calamitosa situación económica , este
se declara en bancarrota lo que provocara posteriormente la intervención militar de
Estados Unidos en 1916.

El final de la dictadura.
Las administraciones de Luperón y Meriño propiciaron una relativa estabilidad política
al país situación que se mantuvo en el primer periodo de Heureaux, donde solo se
verificó un levantamiento de relevancia.
Para 1884, con el partido azul como entidad política dominante, no había ni un
potencial sucesor entre los varios caudillos locales que constituían el grupo de líderes
de la república. Luperón que seguía siendo el líder del "Partido Azul", decidió apoyar al
General Segundo Imbert, mientras que Heureaux apoyo la candidatura del
General Francisco Gregorio Billini. Heureaux aseguró a Luperón que se pondría de
lado de Imbert en caso de que el mismo ganara las elecciones, pero cometió
un fraude al llenar de votos las urnas de precintos clave y asegurando de esa forma la
elección de Billini.
Después de ser electo el 1 de septiembre de 1884, Billini se resistió a los esfuerzos de
Heureaux para manipularlo, a lo que este respondió esparciendo rumores de que
Billini decretaría una amnistía política con el fin de poder conspirar con el
expresidente Cesáreo Guillermo en contra del liderazgo de Luperón en los Azules.
Esto trajo como consecuencia una crisis gubernamental que forzó a Billini a renunciar
el 16 de mayo de 1885.
Billini fue reemplazado por el vicepresidente Alejandro Woss y Gil, y Heureaux asumió
un rol más activo bajo el nuevo gobierno debido al gran número de seguidores que
ocuparon puestos en la administración pública. Heureaux asumió el control de
la armada para enfrentar la rebelión liderada por Guillermo, quien se suicidó antes de
ser capturado, hecho que ayudó a mejorar las relaciones entre Heureaux y
Luperón, enemigos de por vida de Guillermo.

El 26 de julio de 1899, fue asesinado en la ciudad de Moca, el dictador General Ulises


(Lilís) Heureaux, uno de los militares y políticos de mayor influencia en la vida política
dominicana durante las últimas dos décadas del siglo XIX.
En el asesinato de Ulises Heureaux participaron los jóvenes Horacio Vásquez, Ramón
Cáceres y Jacobito de Lara. Horas después el cadáver fue trasladado a la ciudad de
Santiago de los Caballeros, por el gobernador de la provincia Santiago, general Perico
Pepín, quien se abrió paso a balazos con lo que él y sus hombres despejaron el
camino y tomaron el cuerpo sin vida del presidente.
Una de las heridas que acabó con la vida de Ulises Heureaux hizo impacto en su
corazón. En el momento que fue abatido a balazos se disponía a viajar a Santiago.
Ulises Heureaux, llamado por sus amigos y familiares Lilís, había nacido en el hogar
de dos inmigrantes pobres, pero desde muy joven alcanzó posiciones de importancia
por su inteligencia, valentía, liderazgo y capacidad de gobernar.
Había ido a Moca como parte de un recorrido que inició el día 21 de julio de 1899, para
calmar a los hombres de negocio que estaban muy disgustados por los efectos de las
emisiones inorgánicas que había hecho el Gobierno.
Heureaux les prometió a los comerciantes que estaba en ánimo de incinerar los
billetes que había emitido para restaurar la confianza en su Gobierno. Su gira la
comenzó en Sánchez donde cumplió su promesa. El 25 de julio quemó 4 mil pesos en
La Vega y luego se trasladó a Moca.
En esa ciudad, el día 25 de julio, en la noche, le ofrecieron una recepción.
Un Gobierno intolerante y de realizaciones
La intolerancia fue una nota característica en la administración dictatorial del dictador
Heureaux, a partir de su segunda administración en el año 1886; pero fue la época en
que el país obtuvo logros materiales extraordinarios, incluida la instalación del servicio
de electricidad.
Dándole continuidad a un proyecto que había iniciado el Gobierno del Partido Azul, del
presidente general Gregorio Luperón, puso en servicio el 18 de octubre de 1883, la
primera locomotora y a partir de 1887, ya su Gobierno tenía en servicio el primer
ferrocarril que iba de Samaná a Santiago. En esa primera etapa fue construida la red
vial de Sánchez-La Vega con una longitud de 130 kilómetros.
En el mismo año 1887, también construyó los puentes sobre el Arroyo Nibaje, y el de
Gurabito, en Santiago.
En la Capital construyó en 1890, el puente Presidente Heureaux, para unir la parte
occidental de la Capital con la zona oriental.
En el año 1893, inició la construcción del acueducto de Santo Domingo. Y en el año
1896, se conoció el primer presupuesto del país en el que fueron incluidos los gastos
del alumbrado eléctrico en el Ayuntamiento de la Capital.
En 1895 construyó el ramal Jima-San Francisco de Macorís.
En el año 1897, el presidente Heureaux construyó el Ferrocarril Central Dominicano,
que unía a Puerto Plata y a Santiago.
La mayoría de los historiadores dominicanos que tratan sobre la figura de Lilís lo
hacen influidos por los prejuicios. En ocasiones se quedan en las anécdotas que
opacan la valentía e inteligencia del militar y político.
Un tratamiento diferente le da la historiadora Mu Kien Adriana Sang, en su obra “Ulises
Heureaux Biografía de un Dictador”, publicada por el Instituto Tecnológico de Santo
Domingo en 1987, afirma que las cualidades de la personalidad de Ulises Heureaux,
“Le permitieron vencer las hostilidades políticas y los inmensos obstáculos que se le
presentaban”.
El escritor Harry Hoetink, en su obra “El Pueblo Dominicano. 1850-1900”, publicada en
1971 por la Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago, sostiene:
“En el pensamiento de Heureaux, como típico dictador criollo, apenas cabían principios
ideológicos.
“Veía la actividad política como artesanía, el aparato político como un artefacto de
trabajo, la estructura política como un total delicado, pero estático. “El papel del
Parlamento en la dictadura criolla estaba de acuerdo con el carácter no ideológico,
artesanal del sistema político”.
La figura de Lilís también fue motivo de burla para sus adversarios políticos. En 1890
circuló un panfleto en el que se anotó:
“Ese que veis ahí arriba, ancho de pómulos y largo de boca, con la nariz dilatada como
gato que olfatea sangre, torvos los ojos, la piel cetrina y la frente achatada de los
criminales natos”.
En 1882, el diplomático francés Alphonse Garrus, escribió sorprendido a sus
superiores que “un hombre casi negro tuviese un tan arraigo en la población”. En ese
momento el liderazgo de Lilís estaba en la cumbre con el apoyo de su padre militar y
político, el general Gregorio Luperón.
En ese año se vistió por primera vez de Presidente de la República. El acontecimiento
no impidió que personas se manifestaran en tono de burla sobre la persona de Ulises
Heureauk, como la frase siguiente:
“El muchacho que le bañaba el perro a Fransuá Dambruá, Presidente.”
El primer Gobierno de Ulises Heureaux comenzó el 1 de septiembre de 1882. Al
enjuiciar su primera administración en Las Notas Autobiográficas, el general Gregorio
Luperón sostiene que Heureaux respetó los principios del Partido Azul.
“El Gobierno del General Hereaux se condujo bien, respetando la Ley de los principios
del partido que lo llevó al poder”.
Al terminar su primer Gobierno, Ulises Heureaux era un hombre con poder político y
militar. Por ello, mientras estuvo fuera del poder durante el período 1884-1886, se
dedicó a tomar acciones para quitar el control del Partido Azul a su líder, Luperón. Así,
en el proceso para escoger el binomio que presentaría el Partido Azul en 1884,
Heureaux logró imponer a Francisco Gregorio Billini y a Alejandro Woss y Gil, a pesar
de que Luperón quería el binomio Segundo Imbert-Casimiro de Moya.
Al imponerse Heureaux, Luperón lo acusó de ejecutar un fraude electoral: “Heureaux
hombre pícaro, tramposo y corrompido violó groseramente la ley, metiendo 15 mil
votos en las urnas”. En las elecciones de 1886, Ulises Heureaux se impuso como
candidato del Partido Azul, a pesar de que el General Gregorio Luperón favorecía a
Casimiro de Moya.
Por ello, el 21 de julio de 1886, seguidores del dirigente del Partido Azul, Casimiro N.
De Moya, iniciaron un movimiento armado con el objetivo de quitar el poder militar y
político al General Heureaux.
Acusaron a Heureaux de cometer un fraude en las elecciones del 1 de julio, ya que
entendían Casimiro de Moya era el candidato más popular entre las opciones del
Partido Azul, liderado por el prócer Luperón, quien había expresado que “Moya
contaba con la mayoría del país”.
Sin embargo, en la lucha por la candidatura Presidencial, Ulises Heureaux, quien se
desempeñaba como Ministro de Guerra y Marina, de Alejandro Woss y Gil, logró el
apoyo por las circunstancias imperantes, del líder de la organización, el ex Presidente
Luperón.
En el Partido Azul, Casimiro de Moya, representaba el ala liberal y Ulises Heureaux, a
los conservadores.
Ulises Heureaux también logró sobornar a varios seguidores de Casimiro de Moya y a
otros los reprimió para que no pudieran ejercer el derecho al voto. A otros se les
impidió votar.
Esa situación disgustó a los partidarios de Casimiro de Moya y por ello el día 21 de
julio de 1886, iniciaron un movimiento armado para quitar el poder a Heureaux.
Los moyistas eran encabezados por el general Benito Monción, pero Gregorio Luperón
apoyó al Gobierno y ayudó a Heureaux a combatir a los revolucionarios.
Para imponerse, Heureaux también compró a varios de los generales de sus enemigos
políticos, lo que le permitió despejar el camino. En la guerra murieron más de 600
hombres.
Ulises Heureaux se mantuvo en el poder hasta el día 26 de julio de 1899, cuando fue
asesinado en Moca.
Su vida estuvo marcada por los acontecimientos de la época. El hecho de que lograra
reunir a su alrededor a los grupos de mayor influencia social y económica, le
aseguraron el mejor ambiente a su régimen.
Las características de la dictadura.
Durante la dictadura de Lilís, iniciada en 1887, se ampliaron las medidas favorables al
capital extranjero. Veamos dos:
• Supresión de impuestos a las importaciones de maquinarias y materias primas a las
empresas industriales y agrícolas que se dedicaran a producir para exportar.
• Supresión de los impuestos sobre los beneficios de las mismas empresas.
Esas medidas favorecieron a la industria azucarera, que poco a poco fue pasando a
manos del capital norteamericano. En esos años, el capital extranjero era
mayoritariamente europeo y sobre todo francés. Los norteamericanos tenían sus
intereses en el azúcar y en la empresa de vapores.
Los franceses estaban metidos en el negocio de las comunicaciones y los ferrocarriles
y eran dueños del único banco que manejaba el dinero del Gobierno, que, además,
hacía préstamos y emitía la moneda nacional.
Los europeos estaban en el negocio del azúcar, el cacao y el comercio. Los franceses,
belgas e ingleses también le daban préstamos al gobierno; y una compañía holandesa
controlaba el pago de dichos préstamos, o sea, controlaba las aduanas de los puertos,
de donde el Gobierno obtenía la mayoría de los ingresos.
Como la industria azucarera era la más importante, los norteamericanos fueron
ampliando su presencia en el país. En 1892 firmaron un acuerdo comercial con el
Gobierno dominicano que les permitía vender la mayor parte de sus productos sin
pagar impuestos de importación. Eso permitió que los productos norteamericanos
empezaran a desplazar a los europeos.

Para fines de los años 90, Estados Unidos vendía el 57% de los bienes que República
Dominicana importaba, y compraba el 61% de los bienes que dominicana exportaba.
En 1892, una compañía norteamericana,
la San Domingo Improvement Company of New York, asumió la administración de los
préstamos europeos y hacía negocios con el dinero que el gobierno pagaba por dichos
préstamos.
Esa empresa controló las aduanas de Santo Domingo y Puerto Plata. El poder que
Estados Unidos había adquirido a nivel mundial, y sobre todo en la zona del Caribe,
hizo que Lilís se plegara a los intereses norteamericanos y actuara contra el capital
europeo, sobre todo el francés.
Fue tal el servilismo de Lilís con Estados Unidos, que en el año 1893 agredió al Banco
Nacional, de capital francés, al cual le puso multas y le obligó a abrir la bóveda para
sacarle dinero, acción que contó con el respaldo del Cónsul de Estados Unidos.
El Gobierno de Francia respondió enviando unidades navales que amenazaron con
bombardear sobre Santo Domingo y desembarcar tropas. Pero el apoyo
norteamericano a Lilís era tan importante, que al final la empresa de Estados Unidos,
Improvement Company, compró el banco a precio bajísimo, pues estaba casi
quebrado debido a la agresión de Lilís.
La dictadura de Lilís funcionó combinando la represión (asesinatos, encarcelamientos,
etc.), un sistema de espionaje bastante extendido (de más de mil personas) y
perdonando y comprando a determinados opositores.
El ejército se modernizó con la creación de dos batallones profesionales, el
mantenimiento de tropas permanentes y los barcos de guerra que cuidaban las zonas
y ciudades costeras, donde se asentaba el poder político y también el económico.
Pese a que el aparato militar era muy grande, se dieron varios movimientos armados
contra el régimen, como el que dirigió Casimiro de Moya (rival de Lilís en las
elecciones de 1886), la guerrilla en Jarabacoa durante los años 90, la incursión
armada de exiliados en Haití y la expedición dirigida por Juan Isidro Jimenes, burgués
comercial que desembarcó con tropas en Monte Cristi.
Todos esos intentos por derrocar a Lilís fracasaron a finales de los años 90, el régimen
entró en crisis debido al descenso de la actividad económica, que combinada con una
enorme corrupción gubernamental
generó descontento en la población y en sectores de la clase dominante afectados por
las importaciones baratas de Estados Unidos y por algunas medidas del régimen.
El endeudamiento de los primeros años de la dictadura afectó las finanzas del
Gobierno, que tenía que pagar altos intereses por los préstamos, una parte de los
cuales sirvieron para mantener la corrupción pública y los negocios sucios de algunos
empresarios extranjeros.
Y como el Gobierno no controlaba las aduanas, donde los ingresos los manejaba una
compañía norteamericana que desfalcó al país, Lilís volvió a emitir monedas para
mantener el gasto del Estado y principalmente del aparato militar.

El exceso de dinero provocó una devaluación de la moneda que afectó la capacidad


de compra de la gente. En un marco de deterioro económico y descontento social, un
régimen de mano dura es aún más odiado. Lilís tenía que ser sacado del Gobierno por
la fuerza.
El 26 de julio de 1899, Ramón Cáceres, burgués agrario a quien popularmente le
decían Mon, asesinó al dictador. En la conjura también participó Jacobo de Lara,
miembro de una familia de comerciantes y terratenientes, y Horacio Vásquez, primo de
Mon y productor agrario ligado a la casa comercial Casimiro de Moya e Hijos.

El Regimen entreguista de Ramon Cáceres


El gobierno de Mon tuvo que enfrentar, desde el inicio, una rebelión de los jimenistas,
que fue aplastada de forma sangrienta, con masacres en Barahona y Mao y la
devastación de la Línea Noroeste, donde la orden del ministro de Guerra fue que se
arrasara con todo y que no quedaran “vivos ni los lagartos”.
Fueron destruidos los conucos de los campesinos y casi todo el ganado para obligar a
los jimenistas para rendirse por hambre. Cáceres impuso la paz a costa del asesinato
de una gran cantidad de personas. Durante su gobierno, que llegó hasta finales del
año 1911, se aprobaron medidas para favorecer la entrada de los capitales de Estados
Unidos.
Para facilitar el despojo de los campesinos, Cáceres obligó, mediante ley, a la partición
de los terrenos comuneros, muchos de los cuales no eran
legalizados a favor de los campesinos y pasaban a manos de los poderosos, entre
ellos los capitales norteamericanos. Cáceres realizó un programa de obras públicas en
infraestructura, con la
construcción de tramos de carreteras y la ampliación de líneas de ferrocarriles, con el
fin de apoyar las actividades de exportación. El programa quedó inconcluso porque el
Gobierno no tenía suficientes fondos. Para mantener su gobierno represivo, Cáceres
modernizó el ejército, mediante la creación de la Guardia Republicana y la Guardia
Nacional.
Los horacistas se opusieron al gobierno de Cáceres, pues habían sido relegados del
poder y no compartían el exceso de entreguismo del presidente, sobre todo la
convención de 1907. Vásquez se integró a una junta revolucionaria en el exterior. A
fines de 1911, un grupo variado de descontentos asesinó a Cáceres.
El proceso político 1912-1916
Tras la muerte de Cáceres, asumieron el poder los hermanos Eladio y Alfredo Victoria.
El primero fue elegido presidente y el segundo era el jefe del ejército. Los Victoria
intentaron continuar la línea del gobierno anterior, pero la oposición de los horacistas y
jimenistas fue tan feroz, que el propio Gobierno norteamericano se vio obligado a
debilitar a los Victoria, reteniéndoles los recursos de aduana.
El desenlace, a tres meses de la crisis, fue la instalación de un gobierno provisional
dirigido por el obispo Alejando Adolfo Nouel, para que organizara elecciones. Sin
embargo, el gobierno de Nouel se cayó en pocos meses ante el asedio de los
jimenistas dirigidos por Desiderio Arias.
Tras la salida de Nouel, tomó la presidencia el horacista José Bordas Valdez, quien
rompió con sus aliados y trató de imponer una dictadura militar que liquidara el
caudillismo. La presión de la oposición y de Estados Unidos obligó a Bordas a hacer
elecciones. Bordas hizo fraude y a principios de 1914 los horacistas y jimenistas se
insurreccionaron y tumbaron el gobierno.
Se instaló un gobierno provisional dirigido por Ramón Báez, quien en tres meses
realizó elecciones que fueron ganadas por Juan Isidro Jimenes, quien se alió a
Federico Velásquez, dirigente de un grupo que había roto con Vásquez desde los años
del gobierno de Mon y que representaba la tercera fuerza política del país.
El gobierno de Jimenes duró cerca de año y medio, Jimenes había rechazado las
presiones norteamericanas y, al mismo tiempo, entró en contradicción con el ministro
de Guerra, Desiderio Arias, quien contó con el apoyo del Senado para intentar sacar a
Jimenes del poder. Arias contaba con el poder militar y controlaba la ciudad de Santo
Domingo.

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