La Patología
Grupal
Introducción
Tendemos a pensar
que los culpables del mal son seres
inhumanos, esto desde una perspectiva enfocada en el individuo
y no en el grupo.
Ideas como esta, centradas en un individualismo metodológico,
conducen a pensar que los individuos son los culpables de sus
desgracias y de todo el mal del mundo.
Sin embargo, esto no es así, hay condiciones grupales, sociales,
que influyen sobre el comportamiento de las personas, en sus
desgracias e incluso en actos criminales como los genocidios y
las masacres.
Introducción
Esto está respaldado
por la propuesta de Kelman y
Hamilton, quienes dicen que en las masacres y genocidios
intervienen el proceso de autoridad, el cumplimiento del
deber y la deshumanización.
En la autoridad se pone en juego la influencia de unos
sobre otros en el grupo.
La influencia se concreta mediante tres procesos: sumisión,
identificación e internalización.
La Patología Grupal
¿Cómo explicar el poder del mal?
Ante el mal, se tiende a considerar al culpable como
alguien inhumano, no perteneciente a la especie humana.
Los psicólogos clínicos dicen que es muy sano pensar así,
que es una forma de actuar frente al recuerdo del trauma,
de poder sobrellevar el peso de una memoria cargada de
dolor.
La Patología Grupal
Sin embargo, desde otro punto de vista las cosas son
distintas, porque esta manera de abordar la explicación de
los hechos traumáticos nos remite a un modelo de realidad
en la que existe un perfecto encaje entre la acción y la
persona que la ejecuta.
Culpar a la Víctima
Entre estas condiciones, según su naturaleza, podemos
destacar las siguientes:
Condiciones estructurales
Condiciones ideológicas
Esta es la propuesta que se desprende de loa anterior:
cuando hablamos de la patología grupal estamos haciendo
referencia a una atmósfera marcada de sangre y fuego por
una relación definida en términos de poder y sumisión.
Culpar a la Víctima
En este contexto, Kelman y Hamilton una propuesta para
estudiar las condiciones que hacen posibles los genocidios
y las masacres.
Estos son los elementos que constituyen dicha propuesta:
Proceso de autoridad.
El cumplimiento del deber
Deshumanización
Culpar a la Víctima
La autoridad tiene el derecho (el poder legítimo) de
ordenar o mandar a otros, y estos tienen la obligación de
obedecer.
La autoridad es un poder cargado de legitimidad.
Cuando hablamos del uso de la autoridad estamos
haciendo referencia a la influencia que es aceptada como
legítima y que es ejercida sobre los miembros del grupo
por parte de quienes la detentan en virtud de las
posiciones despectivas de ambas partes.
La estructura de la
autoridad
En estructura de la autoridad está en juego la influencia,
que acostumbra a concretarse mediante tres procesos
básicos:
Sumisión
Internalización e
Identificación.
A esto hay que agregar las reglas, roles y valores.
La estructura de la
autoridad
Sumisión
La sumisión tiene lugar cuando alguien acepta la
influencia procedente de otra persona simplemente para
provocar por parte de ellos una reacción favorable o evitar
una reacción hostil.
La estructura de la
autoridad
Identificación
Ocurre cuando un individuo adopta una conducta
asociada con la relación con otra persona o con un grupo
que es satisfactoria para la propia autodefinición.
La estructura de la
autoridad
Internalización
Se da un paso más hacia el interior de los valores y
creencias del sujeto. Refleja una orientación hacia los
valores sociales que el individuo mantiene a título
personal y que son compartidos con otras personas.
Los crímenes de la
obediencia
Las personas que entran en un sistema de autoridad no se
consideran ya a sí mismos como actuando a parte de sus
propios fines, sino que se considera más bien como un
agente que ejecuta los deseos de otras personas.
La obediencia conduce a la desindividuación y en este
contexto las personas se comportan de la siguiente
manera:
Los crímenes de la
obediencia
Ejecutan sus tareas desde una perspectiva administrativa
más que moral.
Los sujetos experimentales distinguen claramente entre
destruir a los demás como algo que se hace por deber y la
expresión de sus sentimientos personales.
Valores individuales como lealtad, deber y disciplina
tienen origen en las necesidades técnicas de jerarquía. Las
personas los asumen como necesidades personales.
Los crímenes de la
obediencia
Se produce una modificación del lenguaje con el fin de que las
acciones no entren en conflicto con los preceptos verbales que
los individuos han recibido.
En el subordinado se produce una tensión, una incomodidad
con la situación que se traduce en peticiones continuas de
autorización, un signo de que el subordinado siente que
transgrede una norma.
Las acciones quedan frecuentemente en nombre de algún fin
constructivo.
Siempre se considera un acto de descortesía oponerse al curso
de los acontecimientos y de mal gusto hablar de ellos.
Los crímenes de la
obediencia
Cuando la relación entre el sujeto experimental y la figura
de obediencia permanece intacta, es necesario echar mano
de ajustes psicológicos para hacer más llevadera la tensión
provocada por la obediencia a órdenes inmorales
La obediencia nos reviste la forma de una confrontación
dramática de voluntades o concepciones opuestas de la
vida, sino que se inserta en una atmósfera más amplia
dominada por un determinado estilo de relaciones
sociales, aspiraciones personales y rutinas técnicas.
La racionalidad del mal
El mal no se improvisa, se planifica meticulosamente.
El terror necesita planificación y mano de obra leal y bien
preparada para llevar a cabo una tarea que a veces
necesita entrenamiento y oficio.
Cabe decir que existe la posibilidad de que las matanzas
consentidas, los genocidios, los holocaustos y las torturas
puedan estar presididas por la ejecución del rol, por la
rutina burocrática, y por la desindividuacion.
La racionalidad del mal
El resultado final es una estructura cosida con los hilos del
sentimiento del deber y de la obligación, la lealtad a un
grupo o a su líder, el compromiso con una tarea y la
colaboración en una misión que casi siempre es histórica y
sublime.
La burocracia es un tipo de dominación, de poder, de
autoridad, y ese es el detalle que no podemos pasar por
alto, que no hace sino reforzar la propuesta de Kelman y
Hamilton;
La racionalidad del mal
La rutinización es
una forma de dominación, la
dominación del cuadro administrativo, dice Webber, que
tiene a su servicio un cuadro de funcionarios
perfectamente jerarquizados, con competencias
rigurosamente fijadas, que ejercen el cargo como su única
o principal función, que tan solo se deben a los deberes de
su cargos y que trabajan sometidos a una rigurosa
disciplina y vigilancia administrativa.
La racionalidad del mal
La administración burócrata es la forma más racional de
ejercer la dominación, porque esta mediada por la
planificación, el control, la vigilancia, los méritos, las
competencias, el saber profesional, etc.
La deshumanización de
las victimas
Cuando hay de por medio un conflicto o sencillamente
una carga de imágenes negativas, la distancia entre los
grupos se amplía, los sesgos intergrupales se hacen más
frecuentes, los estereotipos cada vez más contrarios y los
prejuicios más dolorosos, todo como lo preludio de lo que
Marylin Brewer anticipa:
el odio se convierte en uno de los términos de la
polarización.
La deshumanización de
las victimas
Los estereotipos, esas etiquetas que pegamos a la espalda
de nuestros congéneres, forman parte de la ideología. La
construcción de la imagen del enemigo es como una
excusa para dar por buena cualquier actividad en su
contra, incluida la de su aniquilación.
1. ¿Generalmente que ideas tenemos de las personas que
cometen grandes crímenes?¿Por qué?
2. ¿ Son los individuos los únicos culpables de sus
desgracias o los grupos a los que pertenecen ejercen
influencias sobre ellos?
3. ¿ Cómo influye el grupo en la adquisición y desarrollo
de una patología?
4. ¿Podrán las circunstancias hacer que una persona
normal se convierta en agente de destrucción?
5. ¿Qué factores hacen posible los genocidios y los
crímenes masivos?
Conclusiones
Los genocidios, masacres y otros crímenes no dependen
exclusivamente de la voluntad de los individuos, sino de
las circunstancias y condiciones que imponen los grupos
a los que pertenecen.
La obediencia y la sumisión a la autoridad funcionan
como legitimadores de las conductas criminales de los
miembros de los grupos.
Conclusiones
La obediencia y la sumisión a la autoridad funcionan
como legitimadores de las conductas criminales de los
miembros de los grupos.
La desindividuación es un factor fundamental en el
proceso que lleva a los miembros de un grupo a cometer
genocidios, masacres y otros crímenes de lesa
humanidad.
Conclusiones
Las deshumanización del otro es un proceso que se
produce antes de realizar las acciones inmorales que lo
convierten en víctima.
Los grupos tienden a establecer una burocracia o
estructura en la que cada quien realiza una labor de
forma rutinaria, sin importar su naturaleza. Bajo esta
estructura, los miembros del grupo pueden justificar las
masacres y genocidios como algo lógico.
Conclusiones
Tener una ideología común hace que los miembros del
grupo sean más propensos a la obediencia, incluso en
aquellos casos que impliquen actos inmorales.
Los individuos no se comportan de la misma forma
individualmente que como miembros de un grupo.